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Las Formas De Estado

Objetivo De la Unidad De Trabajo:


Identificar la importancia de la constitucion mediante el analisis de la doctrina
para distinguir su carácter de norma de norma juridica fundamentalmente en la
organización del estado.
Sumario:
Las formas de Estado y las formas de gobierno.-U. El Estado unitario y el Estado
federal.-UI. El Estado federal: A. Su concepción jurídico-político. B. El problema de la
secesión. C. Reseña histórica sobre el federalismo en México. D. El nombre del Estado
mexicano. E. Exégesis básica del régimen federal en la Constitución mexicana de 1917. F.
Realidad del federalismo en México.

Las Formas De Estado Y Las Formas De Gobierno


Uno de los problemas más complejos que afronta la teoría de derecho publico
estriba en la distinción entre formas de Estado y formas de gobierno. Ambos tipos de
"formas' suelen confundirse y se alude indistintamente a cualquiera de las dos
entremezclándolas en las clasificaciones respectivas. Así, verbigracia, Hauriou incluye en
las formas de Estado a ciertos tipos de formas de gobierno como la monarquía,
considerándola una especie de género que denomina "Estados compuestos" en oposición
a los "Estados simples" que es el "Estado unitario". El criterio distintivo entre ambas formas
debe radicar en la diferencia clara que existe entre Estado y gobierno y a la cual en ocasión
precedente hicimos mención. El Estado es una institución pública dotada de personalidad
jurídica, es una entidad de derecho. El gobierno en Cambíó es el conjunto de órganos del
Estado que ejercen las funciones en que se desarrolla el poder público que a la entidad
estatal pertenece, y en su acepción dinámica se revela en las propias funciones que se
traducen en múltiples y diversos actos de autoridad. Estado y gobierno no pueden, pues,
confundirse ni, por ende, sus correspondientes formas. "El gobierno, dice Posada, es cosa
esencialmente distinta del Estado, ya se considere aquél como función de ordenar, de
mantener un régimen, de gobernar, en suma ya se le defina como un conjunto de órganos;
una estructura el gobierno es algo del Estado y para el Estado, pero no es el Estado. Tiene
el gobierno, como acaba de indicarse, dos acepciones o se definen como gobierno las
funciones diferenciadas y específicas del Estado y será aquél el Estado, en la realización
específica de su actividad funcional o bien se aplica el término gobierno a la estructura
institucional especializada, mediante la cual el Estado hace efectivas sus funciones
específicas." En consecuencia, la "forma" de Estado es e! "modo" o "manera de ser" de la
entidad o institución estatal misma independientemente de "cómo" sea su gobierno, es
decir, sin perjuicio de la estructura de sus órganos y de la índole y extensión de las
funciones que a cada uno de ellos competa dentro de esa estructura. Así, por ejemplo, la
república o la monarquía, que son formas de. gobierno, pueden existir indistintamente en
un Estado unitario o en un Estado federal, que son formas estatales.
Ahora bien, si las formas de Estado no dependen de las formas de gobierno, cuál
es el criterio que debe servir de base a los tipos de formas estatales Georges Burdeau
estima que las formas de Estado corresponden a las "formas del poder estatal afirmando
que la “forma de Estado" equivale a la "definición de la naturaleza interna del poder cuyo
soporte es la institución estatal", agregando que " el problema de la clasificación de las
formas de estado lleva a distinguir los Estados que incorporan un poder y una idea de
derecho únicos y los que engloban una asociación de poderes y una pluralidad de la idea
de derecho", concluyendo que "ene! primer caso, se está en presencia de un Estado unitario
y en el segundo ante múltiples formas políticas que designan el término federalismo Como
se puede deducir de las anteriores ideas, el ilustre profesor de la Universidad de Dijon no
puede sustraerse a la confusión entre las formas de Estado y las formas de gobierno, según
lo demostraremos brevemente. La unidad de poder y de derecho supone
indispensablemente la unidad de una estructura de la cual uno y otro derive. El poder no
puede ejercerse sin un órgano o un conjunto de órganos, es decir, sin gobierno, y en cuanto
al derecho, éste no puede establecerse tampoco sin órganos que lo elaboren.
Consiguientemente, en el Estado unitario ese órgano o ese conjunto de órganos serán de
un solo tipo también unitario, y en el Estado federal, donde según Burdeau hay "pluralidad"
de poderes y de derechos, habrá igualmente pluralidad de órganos que desarrollen los
poderes y que produzcan los derechos. De ello se infiere que el Estado federal importa un
sistema de competencias entre los órganos plurales, o sea, entre sus "gobiernos", y en el
Estado unitario existirá un régimen competencial único que estructure a un solo gobierno.
En otras palabras, el Estado unitario y el Estado federal, conforme al criterio distintivo de
dicho tratadista, no representa formas de Estado sino formas de gobierno de una misma
entidad estatal, en la que habrá "varios" poderes y "varios" derechos y por ende "varios"
gobiernos federal o un "solo" poder y un "solo" derecho o sea, un "solo" gobierno unitario.
El constitucionalista italiano Paolo Biscaretti comparte, mutatis mutandis, la
distinción que hemos formulado entre formas de Estado y formas de gobierno. Asevera que
las primeras se refieren "a la posición recíproca en la cual vienen a encontrarse los tres
elementos constitutivos del Estado", es decir, el poder, el pueblo y el territorio, significando
las segundas "la recíproca posición en que se encuentran los diversos órganos
constitucionales del Estado, tomando el vocablo gobierno no en el sentido lato que le es
propio como elemento constitutivo del Estado, sino en el otro más estricto que significa el
conjunto sólo de las principales instituciones estatales".
Siguiendo a dicho autor, el tratadista español Juan Feriando Badia, en cuanto a las
formas de Estado, menciona al Estado patrimonial, al Estado de policía, al Estado de
Derecho como históricamente existentes hasta 1918, al Estado democrático clásico, al
Estado autoritario y al Estado de democracia progresiva, surgidos a partir del citado año,
es decir, de la terminación de la Primera Guerra Mundial.
"El Estado llamado patrimonial es típico de la época feudal, en la cual la confusión
entre el derecho público y el privado lleva a concebirlo desde el punto de vista del derecho
privado, considerando los elementos materiales (pueblo y territorio) como partes del
patrimonio del rey (en quien se personaliza el Gobierno) : el cual puede enajenarlas tanto
por acto entre vivos como mortis causa, y puede también conferir la investidura de los oficios
públicos, concebidos como beneficios a otros sujetos. Los derechos de los particulares
frente al Estado carecen de toda garantía jurídica, mientras que la autoridad regia está
limitada sólo a pactos de vasallaje, estipulados con los diversos feudatarios sobre la base
de una relación de prestaciones recíprocas.

El Estado de policía se extendió por Europa desde el Renacimiento hasta la


Revolución francesa. Se llama también 'Estado absoluto'. Diferenciación entre derechos
públicos y derechos privados, 'razón de Estado', un pueblo de 'súbditos' (no de 'ciudadanos')
: suprema lex, regis uolunias. "El Estado de Derecho o Estado propiamente dicho nace con
la Revolución francesa. Sus notas definitorias son las siguientes: gobierno constitucional,
división de poderes, plena garantía de los derechos públicos subjetivos; en suma: frente al
gobierno de los hombres, el gobierno de la ley.
"El Estado de democracia clásica se basa en el deseo de autogobierno: máxima
identificación de gobernantes y gobernados. Su principio jurídico puede resumirse en este
aforismo: 'Gobierno de la mayoría respetando los derechos de la minoría el derecho
constitucional que lo formaliza es concebido como 'Técnica de la Libertad'.
"El Estado autoritario está inspirado por el postulado de que ciertas minorías (élites)
son superiores a las masas y que el jefe posee cualidades excepcionales que lo elevan
sobre todos los ciudadanos. Se tiende, en consecuencia, a la concentración de poderes en
el jefe, a la abolición de los procedimientos electorales o de sus garantías; se reduce la
libertad, surge la hipertrofia administrativa, etc. El principio jurídico del Estado autoritario se
condensa en esta fórmula: 'El interés de la colectividad, interpretado autoritariamente por
el más capaz, debe prevalecer sobre los intereses singulares', su derecho constitucional se
articula como 'técnica de la autoridad'.
"El Estado de democracia progresiva o democracia socialista se apoya en el dogma
de que los factores económicos sociales tienen un primado absoluto sobre las normas
jurídicas. En el ámbito capitalista argumentan sus teóricos los temas constitucionales se
plantean de una manera falsa. Se habla de division de poderes, de garantía de derechos,
de libertad electoral, etc., sin tener en cuenta que en la base de todas esas cuestiones
formales se encuentra un hecho real la desigualdad económica y social. Este hecho básico
es el que hay que atacar en una primera fase revolucionaria, el Estado seguirá siendo un
instrumento de fuerza (con la dictadura del proletariado) ; en una fase final, se alcanzará el
Estado verdaderamente democrático, es decir, un sistema de vida comunismo sin Estado.
Hoy la teoría de la dictadura del proletariado está siendo arrinconada y sustituida por la del
'gobierno del pueblo entero', pero en realidad continúa el pastido comunista concentrando
el poder.
Contrariamente a la opinión de los dos tratadistas citados en lo que atañe a las
"formas de Estado" que quedaron reseñadas, consideramos que éstas, en sustancia, son
formas de gobierno, ya que implican modalidades no de la persona moral estatal en sí
misma, sino de la índole de sus órganos gubernativos y de la manera de relación entre
ellos, por una parte, y el territorio y los gobernados, por la otra. Así, en el Ilamado "Estado
patrimonial", el rey era considerado como dueño originario del espacio territorial con
derecho para trasmitir las tierras comprendidas en él a los particulares, trasmisión que en
España se denominaba "merced real". En otras palabras, un órgano del Estado, el monarca,
era conceptuado como propietario del territorio de su reino, circunstancia que no autoriza a
considerar a dicha modalidad de dominio como una verdadera forma de Estado.
En cuanto a los otros tipos estatales que dichos dos autores mencionan, sus
peculiaridades respectivas conciernen al modo como en cada uno de ellos se presentan las
relaciones entre gobernantes y gobernados, por lo que dichos tipos sustancialmente son
formas de gobierno.
Ferrando Badía, por su parte, señala como forma estatal, además de la unitaria y
de la federal, a la regional. Afirma que existe como diferenciado del Estado federal y del
Estado unitario, el Estado regional. Como es lógico, la base de este último tipo es la región
que es "un. hecho geográfico, etnográfico, económico, histórico y cultural vivido en común",
indicando que Italia.es un caso típico de dicha forma estatal.
No creemos que exista un "Estado regional" por las razones que a continuación
exponemos. La región, según la describe Ferrando Badía, tiene como centro esencial a un
determinado elemento humano o colectividad, en un cierto territorio, con los elementos
comunes que dicho autor menciona. Ahora bien, ese supuesto "Estado regional" sería una
entidad independiente, o un Estado miembro de un Estado federal, o una división política y
administrativa de un Estado unitario. En el fondo, la región, que no debe identificarse con
el espacio territorial, equivale a la nación misma o, al menos, a una cierta nacionalidad
desde el punto de vista sociológico. Si esa región, nación o nacionalidad viven dentro de un
Estado unitario o dentro de un Estado federal, su existencia no autoriza a considerarla como
una forma estatal diferente de las dos anotadas; y si una región, nación o nacionalidad se
organiza jurídica y políticamente de manera autónoma, autárquica o descentralizada, su
ímplicación será la de Estado federado o de departamento descentralizado,
respectivamente, dentro de un Estado federal o de un Estado unitario. En conclusión, las
formas estatales clásicas son estas dos últimas, sin que en puridad lógica, jurídica y política
exista el tipo de "Estado regional".

El Estado Unitario Y El Estado Federal


El criterio que debe fundamentar la clasificación de estos dos principales tipos de
formas estatales debe consistir en una base diferente de la que brinda Burdeau, debiendo
advertir que en nuestra opinión únicamente existen dos formas de Estado: la unitaria, mejor
denominada central y la federal. Algunos autores, como Hauriou, hablan también de
"uniones de Estados", de carácter personal cuando "dos monarquías se colocan bajo la
dependencia de un mismo monarca" y de carácter real, que generalmente proviene de un
tratado. Dichas "uniones" no merecen el calificativo de "formas de Estado", toda vez que no
dan nacimiento a un Estado distinto de los que se unen por modo personal, o real, pudiendo
subsumirse, según el grado de descentralización o centralización, en el tipo "Estado federal"
o en el de "Estado unitario", sin perjuicio de que impliquen una confederación, que tampoco
es forma estatal.
Respecto de este tópico, Kelsen expresa que "Las dos formas fundamentales a las
que se pueden reducir todas las llamadas 'uniones de Estados' son el Estado federal y la
confederación, advirtiendo que damos al concepto de confederación un sentido más amplio
del que generalmente se le atribuye, incluyendo en dicho concepto tanto las 'uniones' (en
sentido estricto), como las relaciones de protectorado y vasallaje... Por otra parte, para
dicho autor no existe diferencia esencial, sino de grado, entre el Estado federal y la
confederación, según sea mayor o menor la centralización o la descentralización. "En
ambos casos, dice, se trata de comunidades jurídicas cuyo ordenamiento consiste en
normas válidas sobre todo el territorio y en normas vigentes tan sólo en ciertas partes del
mismo; advirtiendo que la extensión y la importancia de los objetos que son regulados
porlas primeras, es decir, por las normas centrales, es mayor que la importancia y -
extensión de las materias reguladas por las normas locales; de modo que el orden jurídico
vigente en la totalidad de un territorio y el conjunto de todos los órdenes parciales recibe,
en un caso, el nombre de 'Estado' -indudablemente, debido al grado de centralización-,
mientras que en el otro se llama 'confederación' de Estados. Aparte de esta distinción,
entran en juego otros momentos formales, de organización técnica, los cuales, sin embargo,
no pueden aportar ninguna diferenciación ulterior entre la confederación y el Estado federal
y no suministran, lo mismo que el primer criterio, más que una diferencia gradual, en modo
alguno fundamental entre ambas clases de uniones.
El célebre jurista vienés es aún más explícito y reiterativo de la tesis de que entre
el Estado federal y el Estado unitario (central) no hay diferencias esenciales, sino que
ambas formas divergen en cuanto al grado de descentralización, siendo más acentuada
ésta en la primera que en la segunda. "Lo único que distingue, dice, a un Estado unitario
dividido en provincias autónomas de un Estado federal, es el grado de descentralización. Y
así como el Estado federal se distingue de un Estado unitario sólo por un mayor grado de
descentrailzación, del mismo modo se distingue una confederación internacional de
Estados de un Estado federal. En la escala de la descentralización, el Estado federal ocupa
un lugar intermedio entre el Estado unitario y una unión internacional de Estados. El Estado
federal presenta un grado de descentralización que es todavía compatible con una
comunidad jurídica constituida por el derecho nacional, esto es, con un Estado, y un grado
de centralización que ya no es compatible con una comunidad jurídica internacional, es
decir, con una comunidad constituida por e! derecho internacional.
En el Estado unitario existe lo que en doctrina constitucional se llama homogeneidad
del poder. Este elemento implica que, en cuanto a las funciones legislativa y administrativa,
no existen órganos distintos que autónomamente las desempeñen. Así, en dicho tipo de
Estado existe un solo órgano que dicta las leyes sobre cualesquiera materias con vigencia
espacial en todo su territorio, siendo sus destinatarios, a guisa de obligados, todos los
individuos y grupos de diferente índole que en él existan y actúen. En otras palabras, en un
Estado unitario no existe la dualidad de ámbitos competenciales en lo que a la función
legislativa concierne, sino una unidad legal en los términos que acabamos de expresar. Por
cuanto a la función administrativa, los gobernantes de las divisiones político-territoriales en
que se organiza el Estado unitario, dependen del ejecutivo central, sin que aquéllos deriven
su investidura de ninguna elección popular directa o indirecta.
No está por demás hacer la observación de que en el Estado unitario opera el
fenómeno de la descentralización funcional en lo que atañe a la actividad administrativa y
jurisdiccional. Dicho de otra manera, un Estado unitario no es monolítico, ya que por la
presión de necesidades de diferente naturaleza su territorio suele dividirse política y
administrativamente en circunscripciones que se denominan "departamentos" o
"provincias", y cuyo gobierno se encomienda, en lo que respecta a la primera de las
funciones citadas, a órganos subordinados al órgano central, y por lo que toca a la segunda
de dichas funciones, la impartición de justicia se confía a autoridades judiciales dentro de
un sistema de competencia territorial.
La descentralización funcional de que acabamos de hablar no llega al grado de
autonomía en lo que a las tres funciones estatales concierne. Este último elemento, según
veremos, es lo que distingue al Estado unitario del Estado federal, distinción que, según
puede fácilmente advertirse, no es esencial.
Mutatis mutandis, Prélot señala análous diferencias entre el Estado unitario y el
Estado federal, al establecerlas característicassustanciales del primero, mismas que
concibe de la siguiente manera:,a) "La organización política es única porque consta sólo de
un aparato gubernamental que lleva a cabo todas las funciones estatales. También el
ordenamiento constitucional es único. b) La organización política abarca una colectividad
unificada considerada globalmente, sin tornar en consideración las diferencias individuales
o corporativas. Las decisiones de los gobernantes obligan a todos los nacionales de un
modo igual (homogeneidad del poder). c) La organización política cubre todo el territorio
estatal de un modo idéntico, o sea, sin reconocer diferencias entre las distintas entidades
locales.
En conclusión, si entre el Estado unitario central y el Estado federal no existen sino
diferencias en cuanto al grado de centralización o descentralización en que se
desenvuelven sus respectivas estructuras gubernativas, el criterio para distinguir esas dos
formas estatales hay que buscarlo, a nuestro entender, en la génesis de la entidad estatal
federal. Ahora bien, si la creación de un Estado federal no responde al proceso histórico-
político que reseñaremos a continuación, aunque exista como forma estatal declarada en
la Constitución, su diferencia con el Estado central o unitario dependerá de los grados de
autonomía de las respectivas estructuras gubernativas, según lo hemos dicho coincidiendo
en ese punto con Kelsen.

El Estado Federal