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H

Hidrplogia
subtetránea
EMILIO CUSTODIO / MANUEL RAMÓN LLAMAS
DIRECTORES DE EDICIÓN

SEGUNDA EDICIÓN CORREGIDA

Bajo el patrocinio de:


Universidad Politécnica de Barcelona
Comisaría de Aguas del Pirineo Oriental
Centro de Estudios, Investigación y Aplicaciones del Agua
Servicio Geológico de Obras Públicas„
Confederación Hidrográfica del Pirineo Oriental

Tomo 1

Ediciones Omega, S. A. - Platón, 26 - Barcelona-6


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Reservados todos los derechos.


Ninguna parte de este libro puede ser reproducida,
almacenada en un sistema de informática o transmitida
de cualquier forma o por cualquier medio, electrónico,
mecánico, fotocopia, grabación u otros métodos
sin previo y expreso permiso del propietario del copyright.

(1) EDICIONES OMEGA, S. A., Barcelona, 1983

ISBN 84-282-0446-2 (Obra completal


ISBN 84-282-0447-0 (Tomo 1)
Depósito Legal. B. 8609-83 (Tomo I)
Printed in Spain
EGS - Rosario, 2 - Barcelona

3
Preámbulo

Este texío saldrá a la luz pública coincidiendo con Culminada, pues, la ardua tarea que encomendamos,
el inicio de la décima edición del Curso Internacional queremos plasmar en estas líneas nuestro agradeci-
de Hidrología Subterránea para postgraduados, que se miento sincero al esfuerzo y la dedicación de cuantos
viene celebrando ininterrumpidamente desde 1967 en la han hecho posible, en especial al equipo coordinador
la E.T.S. de Ingenieros Industriales de la Universidad de redacción, sin olvidar a todos los profesores y pro-
Politécnica de Barcelona. Es su Comisión Docente la fesionales que han colaborado directa o indirectamente
que ha redactado la mayor parte y coordinado la tota- en ella, y a Ediciones Omega por la cuidada elaboración
lidad, de modo que la iniciativa tomada en 1966 por y presentación.
dos organismos de la Dirección General de Obras Hi- Es nuestro sincero deseo que este trabajo sirva, al
dráulicas del Ministerio de Obras Públicas y un Centro igual que el Cutiso del que nació, a la mayor difusión
de Investigación privado, dentro de las directrices del de unas técnicas y conocimientos auténticamente tras-
Decenio Hidrológico Internacional y del Instituto de cendentes para la consecución de una gestión racional
Hidrología del Consejo Superior de Investigaciones de los recursos hidráulicos y, a través de ella, contribuir
Científicas, a la que más adelante se unieron la Uni- al desarrollo económico y social de los países y de sus
versidad Politécnica de Barcelona y otro organismo de formas comunitarias e individuales de vida.
dicha Dirección General, encuentra en esta obra una
sólida justificación de acierto. GABRIEL FERRATÉ PASCUAL
La proftindización teórica y práctica y la labor
docente realizada durante estos años, de la que han Rector Magnífico
de la Universidad Politécnica de Barcelona
participado más de doscrentos titulados españoles y de
veinticuatro países extranjeros y casi un centenar de
MANUEL GÓMEZ DE PAI3LOS GONZÁLEZ
profesores, expertos y conferenciantes, supone una expe-
riencia que merecería ser transmitida a una audiencia Director del Servicio Geológico de Obras Públicas
más amplia y sus logros cristalizar en un marco de
mayor permanencia y difusión. Tales han sido en def FRANCISCO VILARó RIGOL
nitiva los condicionantes que han conducido a que los Comisario Jefe de la Comisaría de Aguas
Organismos patrocinadores apoyasen la iniciativa de del Pirineo Oriental
recoger en estos volúmenes escritos el contenido del
actual programa del Curso, basado en los más modernos jOSÉ M.a LLANSó DE V1NYALS
conocimientos y técnicas, y pragmáticamente acoplado Ingeniero Director de la Confederación Hidrográfica
a unas necesidades pedagógicas cuya eficacia creemos del Pirineo Oriental
ha quedado suficientemente consolidada, apoyándose
en los importantes trabajos hidrológicos desarrollados GONZALO TURELL MORAGAS
por sus profesores en el entorno de Barcelona y también Presidente del Centro de Estudios, Investigación
en diferentes ámbitos de nuestro país. y Aplicaciones del Agua
Coordinadores

CUSTODIO GIMENÁ, EMILIO


Director del Comité de Edición

LLAMAS MADURGA, MANUEL RAMÓN


Director del Comité de Redacción

MARTIN ARNAIZ, MANUEL


Secretario de los Comités de Redacción
y de Edición

APARICIO FERRATER, ISIDRO


Administrador y miembro del Comité de Edición

GALOFRÉ TORREDEMER, ANDRÉS


Miembro del Comité de Redacción

FAYAS JANER, JOSÉ ANTONIO


Miembro del Comité de Redacción

VILÁRó RIGOL, FRANCISCO


Miembro del Comité de Redacción
Prólogo

En los últimos años y a nivel mundial se aprecia una de recurrir a tecnologías y ciencias, en ocasiones de
gran actividad en el uso y aprovechamiento de los desarrollo muy reciente o de contenido poco común.
recursos hidráulicos, a la vez que un enorme aumento Esto da lugar a que se necesiten conocimientos que
y expansión en los conocimientos científicos, tecnoló- abarcan muy numerosos y diversos campos del saber,
gicos y legales en relación con el agua. Comparativa- por lo cual es necesario calificar la Hidrología Subte-
mente, este crecimiento ha sido mayor en el área de rránea como una ciencia multidisciplinar, que exige
la Hidrología Subterránea que en cualquier otro de la una buena base de fundamentos científicos y tecno-
Hidrología General. lógicos.
Hasta hace relativamente pocos años, la Hidrología Sólo este hecho ya justificaría la oportunidad del
Subterránea era una disciplina que sólo 'atraía la aten- intento de realizar una obra que trate de compilar la
ción de un grupo bastante reducido de investigadores diversidad temática que informa la Hidrología Subte-
de las Ciencias de la Tierra y de la Ingeniería, y de un rránea, así como el estado actual de los conocimientos
grupo todavía mucho más reducido de planificadores en ese dominio, e incluso de los aspectos aún mal
hidráulicos. En la actualidad el número de personas conocidos y en los que se centran o deben centrarse
interesadas por las aguas subterráneas, en los campos los esfuerzos. Corrobora también esta oportunidad el
científico, técnico, socioeconómico, administrativo y hecho de que hasta 1a fecha son muy escasos los libros
legal es ya importante, y se está produciendo una clara de. Hidrología Subterránea escritos originalmente en
toma de conciencia de su importancia intrínseca, de su lengua castellana; en los últimos años se han hecho
esencial papel en el ciclo hidrológico y de su interés algunas traducciones de conocidas obras extranjeras,
social y económico, tanto en los países desarrollados pero nos parece que la presentación conjunta de un
como en aquellos en vías de desarrollo. considerable elenco de autores y ejemplos en gran parte
Un claro exponente de la importancia que hoy se españoles, puede constituir una aportación interesante
concede a las aguas subterráneas es la notable propor- no sólo para España, sino para todos los países Ibero-
ción de programas de investigación sobre temas en di- americanos y aquellos que se expresan en lenguas de
recta relación con ellas, sobre el conjunto de programas gran afinidad.
de investigación hidrológica. Un ejemplo claro es el No sólo cabe considerar la coincidencia o proximi-
Programa-Hidrológico Internacional (PHI) para 1975- dad lingüística, sino también, y no en menor escala,
1980 que patrocinan las Naciones Unidas a través de las afinidades culturales, económicosociales, administra-
UNESCO, el cual es, en realidad, la continuación de tivas y legislativas. Por otra parte, la variedad geológica,
otro programa internacional: el Decenio Hidrológico morfológica y climática de la España peninsular e insu-
Internacional (DHI), que concluyó en 1974. lar también ha facilitado la obtención de una amplia
Las aguas subterráneas están relacionadas con un gama de experiencias que posiblemente comprenden
gran número de factores geológicos, hidrodinámicos, una buena parte de las situaciones que pueden plan-
fisicoquímicos, biológicos y antropológicos, asociados a tearse en los países a los que anteriormente se ha alu-
las incertidumbres que son propias, no sólo_de la varia- dido.
ble y compleja Naturaleza, sino también de la libertad El origen de esta obra debe buscarse en el Curso
humana. Para su estudio y para su utilización se ha Internacional de Hidrología Subterránea, que se cons-
Prólogo Vig

tituyó en 1966 en Barcelona, y en los apuntes, notas y dráulica e hidromecánica, estadística y química, que
escritos que se han ido produciendo a lo largo de suce- después serán utilizados en otras secciones.
sivas ediciones gracias a la paciente labor de profesores
y conferenciantes sin olvidar las interesantes contribu- Comprende las secciones:
ciones de numerosos participantes, muchos de los cuales
trajeron consigo interesantes experiencias y problemas Sección I. Conceptos geológicos básicos de aplica-
prácticos. Así pues, se trata de un texto con un cierto ción a la Hidrología.
carácter docente, si bien el modo de tratar ciertos Sección 2. Elementos de Hidromecánica.
temas y la intensidad con que se desarrollan otros, cree- Sección 3. Nociones de Estadística aplicada a la
mos que extiende el interés a todos aquellos científicos Hidrología.
y profesionales de la Hidrología Subterránea o campos Sección 4. Principios básicos de Química y Radio-
conexos, que desarrollan su actividad en los centros de química de aguas subterráneas.
investigación, en las aulas, en las empresas y en la
Administración. Aunque no se trata de un «manual» HIDROLOGÍA DE SUPERFICIE, que presenta los prin-
propiamente dicho, determinados capítulos incluyen ma- cipios básicos de aforo, tratamiento y análisis de datos
terial suficiente para que pueda ser utilizado como tal, de escorrentía superficial y de regulación.
no sólo en el campo concreto de la Hidrología Subte-
rránea, sino también en ciertos aspectos de la Agrono-
mía, Edafología, Hidráulica, Hidrología general, Inge- Comprende la sección:
niería civil, Geotecnia, Riegos y drenajes, Urbanismo, Sección 7. Hidrología de superficie.
Ecología, Ingeniería sanitaria, Ingeniería de recursos
hidráulicos, Ingeniería de recursos energéticos y mine-
rales, etc. HIDRÁULICA DE AGUAS SUBTERRÁNEAS, parte prin-
Se atribuye a Leonardo da Vinci la frase «Se t'addi- cipal de la teoría de las aguas subterráneas en la que
viene trattare delle acque, considera prima la esperienza se tratan en detalle los principios y características del
e poi la ragione», lo que en otros términos puede tra- flujo del agua subterránea, de la hidráulica de capta-
ducirse como una comprobación de aquel genial artista ciones, de las relaciones entre diferentes tipos de aguas
y hombre de ciencia del Renacimiento de que la Hidro- subterráneas y de éstas con las aguas superficiales, ade-
logía no es una ciencia exacta; la aplicación práctica más de los conceptos básicos sobre pluviometría, evapo-
de sus conceptos requiere una considerable dosis de transpiración e infiltración, y de su medida, haciendo
experiencia y de sentido práctico. Por esta razón se ha de puente con la Hidrología superficial y enfocados
buscado que todos los autores y colaboradores de esta hacia las aguas subterráneas.
obra reunieran el requisito de tener una dilatada expe-
riencia profesional en el tema sobre el que escriben. Comprende las secciones:
Así, solamente tres de ellos tienen una dedicación pre- Sección 5. Conceptos básicos y definiciones.
ferente, aunque no exclusiva, a la docencia universitaria Sección 6. Componentes primarios del Ciclo hidro-
y a la investigación; el grupo más numeroso de autores
lógico.
y colaboradores es el integrado por personas de distintas
Sección 8. Teoría elemental del flujo del agua en
titulaciones y especialidades que trabajan en la Admi-
los medios porosos.
nistración, buena parte de los cuales hacen o han hecho
Sección 9. Hidráulica de captaciones de agua sub-
compatible su función profesional con alguna labor
docente, aunque también hay otros que se dedican ex- terránea.
clusivamente a actividades de empresa privada. Sección 11. Relación entre las aguas superficiales y
las aguas subterráneas.
Sección 13. Relaciones agua dulce-agua salada en
Las 24 secciones de esta obra pueden encuadrarse, las regiones costeras.
grosso modo, en seis grandes grupos: Sección 16. Modelos en Hidrología subterránea.

1) DISCIPLINAS AUXILIARES, cuya intención es la de 4) ASPECTOS QUíMICOS DE LAS AGUAS SUBTERRÁNEAS,


presentar aquellos principios básicos de geofogía, hi- que también es una parte principal de la teoría de las
IX Prólogo

aguas subterráneas, que va ganando día a día un mayor El orden de presentación de las secciones no coincide
desarrollo y utilidad. Se tratan los aspectos relacionados con el expuesto; ello es debido a que no necesariamente
con la aparición, evolución y estudio de los iones prin- la agrupación señalada es la mejor desde el punto de
cipales en función de las características del flujo del vista expositivo para la docencia, ni tampoco el encua-
agua subterránea, sin olvidar los iones menores de dramiento dado excluye que las secciones contengan
mayor interés. Por otro lado se considera en gran capítulos cuya temática es más apropiada de otro grupo.
detalle los aspectos del transporte de las sustancias Con este conjunto de 24 secciones, distribuidas en
disueltas y su dispersión, de la utilidad y aplicación de algo más de un centenar de capítulos, se ha intentado
las técnicas isotópicas y radioisotópicas y también de ofrecer una panorámica comprensiva de la Hidrología
la calidad y contaminación, cuya importancia es cada Subterránea, desde una óptica preferentemente enfocada
día mayor. a la exploración y explotación de los Recursos Hidráu-
licos Subterráneos, sin perder de vista su frecuente
Comprende las secciones: interrelación con los recursos hidráulicos superficiales.
Los conceptos expuestos en una sección con frecuen-
Sección 10. Hidrogeoquímica. cia están relacionados con los de otras; por ello las
Sección 12. Trazadores y técnicas radioisotópicas referencias cruzadas son numerosas. Sin embargo, se ha
en Hidrología Subterránea. procurado —aun a costa de alguna duplicidad— que
Sección 18. Calidad del agua subterránea. cada sección fuese comprensible por sí misma con obje-
to de facilitar su lectura sin necesidad de frecuentes
P ROSPECCI ÓN DE AGUAS SUBTERR ÁNEAS, en la que consultas a otras secciones. Las referencias bibliográ-
se. exponen las técnicas de reconocimiento y localiza- ficas en cada sección suelen ser muy amplias con
ción de las aguas subterráneas. objeto de facilitar al lector la profundización en los
temas de su peculiar interés. Se ha preparado un ex-
Comprende las secciones: tenso índice de materias, y otro de conceptos, colocados
al final del segundo volumen, que abarcan todas las
Sección 14. Prospección geofísica aplicadas a la Hi- secciones de la obra y que se espera contribuyan eficaz-
drogeología . mente a facilitar su manejo como libro de consulta.
Sección 15. Exploración de aguas subterráneas. No se oculta a los autores que la presente obra
—cuya gestación ha durado más de seis años— puede
E XPLOTACI Ó NY GESTI Ó N DE AGUAS SUBTERR ÁNEAS, tener muchos defectos que se podrían haber evitado
que reúne los diferentes principios, tecnologías y méto- con una preparación más prolongada, pero ello hubiera
dos de aprovechamiento de las aguas subterráneas y su privado a muchas personas de su utilización y quizás
gestión dentro del conjunto de recursos hidráulicos dis- hubiésemos caído en la esterilidad por exceso de per-
ponibles, por lo que además se tratan, a modo de pre- feccionismo, buscando lo mejor en vez de lo bueno.
sentación, otros recursos de agua posibles. Los autores piensan que las muchas horas dedicadas a
esta empresa habrán valido la pena si con este libro
contribuyen a que en España y en otros muchos países
Comprende las secciones:
se vaya imponiendo una mejor y más justa gestión de
Sección 17. Proyecto y construcción de captaciones los recursos de agua, cada vez más escasos y necesarios,
de agua subterránea. amenazados continuamente por la ignorancia y la desi-
Sección 19. Recarga artificial de acuíferos subterrá- dia, que llevan a su contaminación, destrucción o des-
neos. pilfarro, cuando su carácter de bien vital es más pro-
Sección 20. Hidroeconomía y planificación hidráu- minente.
lica. Los directores de edición que firman este prólogo
Sección 21. Legislación de aguas. quieren hacer público su reconocimiento en primer
Sección 22. Aplicaciones de la Hidrología Subterrá- lugar a los organismos patrocinadores de la obra, que
nea en Geotecnia e Ingeniería Civil. son los mismos que han promovido y/o patrocinado los
Sección 23. Otros recursos de agua. sucesivos Cursos Internacionales de Hidrología Subte-
Sección 24. La evaluación global de las aguas sub- rránea de Barcelona. También es un deber agradecer
terráneas. su colaboración a todos los restantes autores y cola,
Prólogo X

boradores que han sabido dedicar una parte de su ocu- presentación pulida a partir de unos originales no siem-
pado tiempo a esta labor de equipo. Mención especial pre claros y a pesar de las dificultades nacidas de con-
merece 8Í Secretario de los Coinités de Redacción y tinuas rectificaciones y adiciones para tratar de actua-
Edición, Dr. Martín Arnáiz, que ha revisado en de- lizar la obra a medida que progresaba su edición.
talle la totalidad de la obra y los compañeros que cola- Por supuesto que tampoco puede silenciarse la labor
borando en aquellos, han cargado sobre sí parte de la de los delineantes y mecanógrafas, y aunque su nom-
tarea de gestión y edición, no siempre agradable ni bre quede en el anonimato, han sido una pieza clave
sencilla. No sería justo olvidar el interés que Ediciones en la preparación de esta obra.
Omega ha puesto en esta obra y la voluntad que
Escuela Gráfica Salesiana ha puesto en conseguir una EMILIO CUSTODIO MANUEL-RAMÓN LLAMAS
Autores y colaboradores

ÁLVAREZ FERNÁNDEZ, CEFERINO BAYO DALMAU, ALFONSO


Ingeniero Hidráulico Licenciado en Ciencias Geológicas
EPTISA. Madrid Servicio Geológico de Obras Públicas. Barcelona
Colaborador del capítulo 16.4 Capítulo 17.11
Colaborador del capítulo 17.5
ANDOLZ CAMPOY, JUAN
Dr. Ingeniero de Caminos, Canales y puertos BORONAT CALABUIG, BERNARDINO
Servicio Geológico de Obras Públicas. Madrid Ingeniero Aeronáutico
Colaborador del capítulo 20.3 G.O.D.B. Valencia
Capítulo 22.2
ANGOLOTTI GARCIA DE LOS RIOS, JOSÉ RAMÓN
Ingeniero Agrónomo CUENA BARTOLOMÉ, JOSÉ
IRYDA. Las Palmas de Gran Canaria Dr. Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos
Colaborador del capítulo 20.3 D. G. Medio Ambiente. MOPU. Madrid
Capítulos 7.5 y 16.5
Colaborador de los capítulos 16.6, 16.8 y apéndice A.7.2
ANGUITA BARTOLOME, FERNANDO
Ingeniero Técnico de Obras Públicas
Licenciado en Periodismo CUSTODIO GIMENA, EMILIO
Servicio Geológico de Obras Públicas. Madrid
Dr. Ingeniero Industrial
Capítulos 16.3 y 16.4 Curso Internacional de Hidrología Subterránea. Barcelona
E.T.S. Ingenieros Industriales de la Universidad Politécnica.
APARICIO FERRATER, ISIDRO Barcelona
Licenciado en Derecho Comisaría de Aguas del Pirineo Oriental. Barcelona
Curso Internacional de Hidrología Subterránea. Barcelona Secciones 4, 8, 9, 10, 12, 13, 19, 23 y 24
Centro de Estudios, Investigación y Aplicaciones del Agua. Capítulos 16.2, 17.5, 17.6, 17.8, 17.11, 18.3, 18.4 y 20.3
Sociedad General de Aguas. Barcelona Colaborador de los capítulos 7.1, 15.4, 16.4, 17.4, 17.12,
Colaborador en gestión de Edición 18.1 y apéndice A.7.1


ARAGONÉS BELTRÁN, JUAN MANUEL DAVIS, STANLEY N.

Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos University Professor. Geologist
Jefatura de Carreteras. Castellón de la Universidad de Arizona (U.S.A.)

Capítulo 3.2 Capítulos 15.7 y 22.1
Autores y colaboradores XII

DIAZ GONZÁLEZ, ENRIQUE HORTA SANTOS, FERNANDO


Dr. Ingeniero Industrial Hidrogeólogo
Comisaría de Aguas del Pirineo Oriental. Barcelona Johnson Well Screens. Madrid-Dublín
Capítulos 18.1 y 18.2; apéndice A.18.1 Capítulos 17.4, 17.5 y 17.7
Colaborador del capítulo 17.6
FAVRE, ROGER
ISAMAT BARó, FRANCISCO JAVIER
Ingeniero Consultor
Berna (Suiza) Dr. Ingeniero Industrial
Curso Internacional de Hidrología Subterránea. Barcelona
Capítulo 17.10 Sociedad General de Aguas. Barcelona
Capítulos 2.2, 2.3, 2.4 y 2.5
FAYAS JANER, JOSÉ ANTONIO
Dr. Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos LOPEZ BUSTOS, ANT ONIO
Curso Internacional de Hidrología Subterránea. Barcelona Dr. Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos
Servicios Hidráulicos de Baleares. MOPU. Centro de Estudios Hidrográficos. Madrid
Palma de Mallorca
Colaborador del capítulo 7.1
Capítulos 17.1 y 17.12
Colaborador del apartado A.7.2
LóPEZ GARCIA, LUIS
Dr. Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos
FERNÁNDEZ BOYER, GONZALO Licenciado en Ciencias Geológicas
Dr. Ingeniero Industrial INTECSA. Madrid
DINA. Construcciones Mecánicas. Bombas. Barcelona Capítulos 3.3, 16.6, 16.7 y 16.8
E.T.S. Ingenieros Industriales de la Universidad Politécnica. Apéndice A.3.1
Barcelona
Colaborador del capítulo 20.3
LLAMAS MADURGA, MANUEL RAMÓN
Dr. Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos
FERNÁNDEZ GONZÁLEZ, EMILIO Dr. en Ciencias Geológicas
Ayudante de Minas Curso Internacional de Hidrología Subterránea. Barcelona
Jefatura de Minas Sección de Investigación de Recursos Hidráulicos.
Las Palmas de Gran Canaria C.S.I.C. Madrid
Departamento de Geología y Geoquímica.
Colaborador del capítulo 17.8 Universidad Autónoma de Madrid
Secciones 11 y 15
GALOFRÉ TORREDEMER, ANDRCS Capítulos 5.1 y 5.3
Licenciado en Ciencias Geológicas
Curso Internacional de Hidrología Subterránea. Barcelona
Comisaría de Aguas del Pirineo Oriental. Barcelona MART1 VALLBONA, FRANCISCO DE BORJA
Dr. Ingeniero Agrónomo
Sección 1 INTECSA. Madrid
Capítulo 5.2 Colaborador del capítulo 20.3
Colaborador de la sección 9, capítulo 15.10
y apéndice A.15.1
MARTIN ARNÁIZ, MANUEL
Dr. Ingeniero de Montes. Licenciado en Derecho
Curso Internacional de Hidrología Subterránea. Barcelona
GARC1A YAGUE, ÁNGEL
Departament d'Agricultura, Rarnaderia i Pesca.
Dr. Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos Generalitat de Catalunya. Barcelona
Licenciado en Ciencias Exactas
Sección 6
Servicio Geológico de Obras Públicas. Madrid
Capítulo 3.1
Sección 14 Colaborador del capítulo 23.3
Autores y colaboradores

MEDINA SANIUÁN, JOSÉ ANTONIO SÁENZ OIZA JOSÉ


Ingeniero Agrónomo Dr. Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos
Centro de Estudios Hidrológicos Dirección General de Obras Hidráulicas. MOPU. Madrid
Proyecto Canarias. Las Palmas de Gran Canaria
Colaborador del capítulo 17.8
Colaborador del capítulo 20.3

SAHUQUILLO HERRÁIZ, ANDRÉS


MOLIST SAGARRA, JORGE Dr. Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos
Licenciado en Ciencias Geológicas Servicio Geológico de Obras Públicas. Madrid
Geotecnia. Barcelona E.T.S. Ingenieros de Caminos Canales y Puertos
de la Universidad Politécnica. Valencia
Capítulo 17.9
Colaborador del capítulo 17.7 Capítulos 16.1 y 22.3
Apéndice A.16.1 -/

SERRET MEDINA, ALFONSO


MORATO ELIAS, BALDOMERO
Dr. Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos
Dr. Ingeniero Industrial Servicio Geológico de Obras Públicas. Madrid
AGESA. Barcelona Escuela Técnica de Peritos de Obras Públicas. Madrid

Colaborador del capítulo 20.3 Capítulos 17.2 y 17.3

SUÁREZ NOVOA, MANUEL


Ingeniero Industrial
Departament de Politica Territorial i Obres Publiques
NOVOA RODRIGGEZ, MANUEL
Generalitat de Catalunya. Barcelona
Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos. Barcelona
Capítulos 20.1 y 20.2
Comisaría de Aguas del Pirineo Oriental. Barcelona
Colaborador del capítulo 20.3
Colaborador del capítulo 7.1 y apéndice A.7.1
VILARÚ RIGOL, FRANCISCO
Dr. Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos
Curso Internacional de Hidrología Subterránea. Barcelona
Departament de Politica Territorial i Obres Publiques
PALLARDó CARRETERO, ALFREDO Generalitat de Catalunya. Barcelona
Funcionario de la Administración Civil del Estado Capítulos 2.1, 2.6, 7.1, 7.2, 7.3, 7.4 y 20.4
Comisaría de Aguas del Pirineo Oriental. Barcelona Apéndice A.7.2
Sección 21 Colaborador del capítulo 19.1
n n n nn"nn"nnnnnnnnnnn
n
Índice de materias

Preámbulo V Capítulo 1.3


Coordinadores VI Estratigraffa y geologla histórica
Prólogo VII 3.1 Estratos: definición y características más
Autores y colaboradores XI importantes 19
3.1.1 Características sedimentarias. Facies. 19
3.12 Muro, techo y espesor de los estratos. 20
Sección 1 3.1.3 Rumbo o dirección 21
3.1.4 Buzamiento o inclinación de los es-
CONCEPTOS GEOLÓGICOS BÁSICOS tratos 21
DE APLICACIÓN EN HIDROLOGÍA 3.1.5 Utilidad del rumbo o dirección y bu-
1.0 Introducción general de la sección . 3 zamiento 22
3.1.6 Asociación de estratos: series y co-
lumnas estratigráficas 22
Capitulo 1.1 3.2 Conceptos fundamentales de la estratigrafía. 24
Los materiales: rocas plutónicas, volcánicas 3.2.1 Transgresiones y regresiones . . . . 24
y metamórficas 3.22 Lagunas estratigráficas 24
1.1 La corteza terrestre 3.2.3 Concordancias y discordancias . . 24
1.2 Minerales y rocas como elementos constitu- 3.2.4 Los fósiles 25
tivos de la corteza terrestre 6 3.2.5 Principios fundamentales de la Geo-
1.3 Clasificación de las rocas 7 logía Histórica 25
1.3.1 Rocas eruptivas y plutónicas 7 3.2.6 Correlaciones y cambios de facies. . 26
1.3.2 Rocas eruptivas filonianas . 9 3.3 Dataciones absoluta y relativa en geología . 27
1.3.3 Rocas volcánicas 9 3.3.1 Datación absoluta 27
1.3.4 Rocas metamórficas 11 3.3.2 Datación relativa 31
3.3.3 Eras geológicas 31
Capitulo 1.2
Los materiales: Capítulo 1.4
sedimentos y rocas sedimentarias La disposición de los materiales: tectónica
2.1 Ciclo geológico de los materiales de la cor- 4.1 Modificaciones de la corteza terrestre. 32
teza terrestre 13 4.1.1 Plasticidad de las rocas 32
2.2 Sedimentos 13 4.1.2 Movimientos epirogénicos 33
2.2.1 Granulometría de las rocas sedimen- 4.1.3 Movimientos orogénicos . . 33
tarias incoherentes o no consolidadas. 14 4.2 Pliegues 35
2.2.2 Tipos de sedimentos 14 4.2.1 Terminología de sus elementos . . . 36
22.3 Tipos de ambientes sedimentarios. . 14 4.2.2 Clasificación. Tipos más importantes. 36
2.3 Consolidación o litogénesis. Factores de la 4.3 Fallas. Naturaleza 39
misma 15 4.3.1 Terminología de sus elementos . . . 39
2.4 Rocas sedimentarias 16 4.3.2 Clasificación. Tipos más importantes. 39
2.4.1 Estructura 16 4.4 Asociaciones de pliegues y fallas. Estilos tec-
2.4.2 Clasificación de las rocas sediMenta- nológicos generales 40
rias coherentes 16 4.4.1 Estilos tectónicos generales . . . 40

índice de materias XVI

4.5 Diaclasas. Naturaleza 41 1.3.2 Equilibrio de un fluido sometido a la


4.5.1 Origen y significación 41 acción de la gravedad 67
1.3.3 Medición de presiones 67
Capítulo 1.5 1.4 Cinemática de fluidos 68
1.4.1 Partícula líquida 68
Mapas geológicos 1.4.2 Trayectoria y línea de corriente . 68
5.1 Introducción 42 1.4.3 Movimiento permanente y movimien
5.2 Componentes de los mapas geológicos. 42 to variable 68
5.2.1 Escala 42 1.4.4 Movimiento uniforme 68
5.2.2 Datos de base 43 1.4.5 Movimiento laminar y movimiento
5.2.3 Datos geológicos 43 turbulento 68
5.3 Definición y presentación de los mapas geo- 1.4.6 Tubo de flujo 68
lógicos 43 1.5 Dinámica de fluidos 68
5.4 Clasificación 44 1.5.1 Elementos de una sección 69
5.4.1 Clasificación por su escala . . 44 1.5.2 Energía 69
5.4.2 Clasificación por sus objetivos . 44 1.5.3 Ecuaciones fundamentales de la hi-
5.5 Leyendas de los mapas geológicos . 46 drodinámica 69
5.5.1 Símbolos litológicos 46
5.5.2 Símbolos tectónicos 46 Capítulo 2.2
5.5.3 Símbolos estratigráficos 46
5.6 Confección e interpretación de mapas geo Teoría de máquinas de bombeo
lógicos 47
2.1 Elevación de líquidos. Bombas volumétricas
de émbolo, rotativas, de engranajes. Ariete
Apéndice 1.1 hidráulico. Elevadores de agua por aire 71
Fotogeología Bombas de émbolo 71
Bombas rotativas 73
A.l.l.l Introducción 49 Ariete hidráulico 74

A.I.1.2 Fotografías aéreas. Su obtención y Elevadores de agua por aire. 75
presentación 49 Bombas centrífugas axiales y semiaxiales. 75
2.2
A.1.1.3 Estudio de las mismas por estereos-
2.3 Principios de mecánica de fluidos aplicados
copía 52
a las turbo-máquinas y reversibilidad 77
A.1.1.4 Fotointerpretación 52
2.4 Pérdidas en las bombas. Rendimiento ma-
Bibliografía 56 nométrico, volumétrico y mecánico. Rendi-
miento total 79
2.5 Relaciones de semejanza en las bombas cen-
Sección 2 trífugas 80
2.6 Número de vueltas característico 81
ELEMENTOS DE HIDROMECÁNICA 2.7 Clasificación por el número de vueltas ca-
racterístico 82
símbdos 59

Capítulo 2.1 Capítulo 2.3

Principios básicos Cálculo de conductos



1.1 Introducción 61 3.1 Definiciones 83
1.2 Propiedades físicas de los fluidos . 61 3.2 Régimen laminar. Número de Reynolds . 83
1.2.1 Sistema de unidades 61 3.3 Fórmulas de pérdida de carga. Fórmula de
1.2.2 Peso y masa 61 Pouiselle 84
1.2.3 Compresibilidad 63 3.4 Régimen turbulento. Rugosidad absoluta y
1.2.4 Viscosidad 63 relativa. Tubo liso y rugoso 85
1.2.5 Tensión superficial 64 3.5 Resumen histórico de las fórmulas de pérdi-
1.2.6 Parámetros adimensionales . 64 da de carga: Darcy, Manning, Bazin, Hazen
1.3 Estática de fluidos 65 y Williams, Scimemi, Von Karman, Niku-
1.3.1 Ecuaciones fundamentales 66 radse, Colebrook 85

XVII Indice de materias

3.6 Pérdidas de carga secundarias, codos, cam- Secciem 3


bios de sección, válvulas, estcd, . . . . 87
3.7 Longitudes equivalentes. Abaco simplificado 90 NOCIONES DE ESTADÍSTICA
3.8 Perfil piezométrico. Tubos de secciones va- APLICADA A LA HIDROLOGÍA
rias. Tubos en paralelo. Unidades de caudal 91
3.9 Diámetro más económico 93 125
Símbolos
0.1 Introducción general 126
Capitulo 2.4
Selección de maquinaria de bombeo
Capítulo 3.1
4.1 Curvas características. Caudal-altura, caudal-
rendimiento, caudal-potencia. Inestabilidad . 94 Definiciones y conceptos básicos
4.2 Curva característica de la tubería de impul- 127
sión. Funcionamiento de bombas en serie 1.1 Introducción
y en paralelo sobre una misma tubería . . 95 1.2 Estadística descriptiva y estadística matemá-
tica 127
4.3 Tipos de bombas centrífugas. Grado de 127
vacío admisible en la aspiración. Cavitación. 95 1.3 La observación de los sucesos
1.4 La producción de los sucesos 128
4.4 Accionamiento de bombas centrifugas. Ca- 1.5 Obtención de datos 128
racterísticas de los motores. Transformador. 128
Formas de arranque. Energía reactiva. 97 1.6 Estudio previo de los datos primarios. .
1.7 Elaboración de los datos 129
1.8 Distribución estadística de una variable . 129
Capitulo 2.5 1.8.1 Tablas de presentación. Frecuencia . 129
1.8.2 Representaciones gráficas 130
Dimensionado de una impulsión 1.9 Parámetros estadísticos de las muestras . 131
5.1 Consideraciones generales 99 1.9.1 Medidas de posición o tendencia cen-
5.2 Planteamiento de datos actuales y previsio- tral 132
nes futuras. (Ejemplo) . . . . . . . 100 1.9.2 Medidas de dispersión o variabilidad 132
5.3 Discusión de soluciones. (Ejemplo) . . . 101 1.9.3 Medidas de desviación o asimetría 133
5.4 Especificaciones para la oferta de bombas. 104 1.10 Momentos de las muestras 134
1.10.1 Momentos respecto al origen. . . 134
1.10.2 Momentos centrales 134
Capítulo 2.6 1.10.3 Relaciones entre los momentos res-
Dispositivos de aforo pecto al origen y los momentos cen-
trales 134
6.1 Introducción 106 1.11 Probabilidad matemática de un suceso. . 135
6.2 Dispositivos para lámina libre 106 1.11.1 Valores frontera de la probabilidad. 135
6.2.1 Ecuación fundamental 106 1.11.2 Probabilidad condicional 135
6.2.2 Orificio de grandes dimensiones . 107 1.11.3 Probabilidad de sucesos mutuamente
6.2.3 Otros tipos de orificios 108 excluyentes 135
6.2.4 Compuertas 108 1.12 Variables aleatorias 135
6.2.5 Vertederos en pared delgada. . . • 109 1.13 Funciones de distribución de una variable
6.2.6 Elección del tipo de vertedero . 112 aleatoria discreta 135
6.2.7 Vertederos en pared gruesa . . • 113 1.13.1 Función de probabilidad 136
6.2.8 Aforador Parshall 115 1.13.2 Función de distribución de probabili-
6.2.9 Tubo de Pitot 116 dades totales 136
6.3 Dispositivos para conductos a presión . 117 1.14 Funciones de distribución de una variable
6.3.1 Medición con recipientes tarados . • 117 aleatoria continua 136
6.3.2 Método de California 117 1.14.1 Función de densidad de probabilidad 136
6.3.3 Vertido por un tubo lleno 118 1.142 Función de distribución de probabili-
6.3.4 Medidores Venturi 119 dades 136
6.3.5 Orificios en tuberías 119 1.15 Parámetros estadísticos de una población
6.3.6 Contadores 119 formada por todos los valores posibles de
una variable aleatoria con función de distri-
Bibliogralla 121 bución de probabilidades conocida . . 137

indice de materias XVIII

1.15.1 Parámetros de posición o tendencia Apéndice 3.1


central 137 Series cronológicas
1.15.2 Parámetros de dispersión o variabili- A.3.1.1 Introducción 170 3
dad 138
1.15.3 Parámetros de desviación o asimetría. A.3.1.2 Metodología empleada en el estudio
139 de series cronológicas 170
1.16 Momentos de una población 139
1.16.1 Momentos respecto al origen . . A.3.1.3 Métodos de generación de series 172 .:3
139
1.16.2 Momentos centrales 139 Bibliografía 173 )
1.17 La estimación estadística 139
1.17.1 Estimación de parámetros poblacio-
nales 139 Sección 4
1.17.2 Intervalos de confianza 140
PRINCIPIOS BÁSICOS )
DE QUIMICA Y RADIOQUÍMICA
Capítulo 3.2 DE AGUAS SUBTERRÁNEAS
Distribuciones de probabilidad
de una variable aleatoria Símbolos 177 aJ
0.1 Introducción general 179
2.1 Introducción 141 02 Bosquejo histórico 179
2.2 Distribuciones de probabilidad más usuales. 141 0.3 Agradecimientos 179
2.2.1 Distribución binomial 141
2.2.2 Distribución de Poisson 142 Capítulo 4.1
2.2.3 Distribución normal 142 Elementos de quimica del agua av)
2.2.4 Distribución logarítmico-normal. 146
2.2.5 Distribución gamma 148 1.1 Introducción 180
2.2.6 Distribuciones extremas 149 1.2 El agua como sustancia química pura . 180
2.2.7 Distribución x2 149 1.3 El agua en la naturaleza como agente físico- )
2.2.8 Distribución t de Student 150 químico 180
2.2.9 Distribución de Kolmogorof . . 1.3.1 El agua como disolvente 180 )
. 150
2.3 Tests de bondad del ajuste de una muestra 1.3.2 Forma en que se encuentran las sus-
a una distribución X.2 150 tancias disueltas 181
2.3.1 Test 154 1.3.3 Expresión de las concentraciones . 181
2.3.2 Test de Kolmogorof 154 1.3.4 Fuerza iónica 182
2.4 Métodos de estimación de los parámetros de 1.3.5 Actividad 182
una distribución 158 1.3.6 Concentración de hidrogeniones, pH . 183
2.4.1 Método de la máxima verosimilitud . 1.3.7 Ley de acción de masas 183 ,1)
159
2.4.2 Método de los momentos o de Pearson 160 1.3.8 El producto de solubilidad. Efecto de
2.4.3 Método de los mínimos cuadrados. . 160 ion común 184
2.4.4 Método gráfico 160 1.3.9 Soluciones saturadas y no saturadas . 184
2.4.5 Distribución de los parámetros esti- 1.3.10 Reacciones de oxidación-reducción.
mados 160 Potencial redox 185 f%
2.5 Intervalos de confianza 161 1.4 Leyes de la disolución de gases 186
1.5 Disolución de líquidos ... . 187 )
1.6 Disolución de sólidos 187
1.7 Las sustancias coloidales y los geles . . . )
Capitulo 3.3 189
1.8 Mecanismos del ataque químico a los mi-
Correlación y regresión nerales 189 :4)
1.9 Intercambio iónico 190 _
3.1 Introducción 164 1.10 Fenómenos osmóticos 191 3
3.2 Regresión y correlación lineal 164 1.11 Química de los iones derivados del ácido
3.2.1 Rectas de regresión 164 carbónico. Alcalinidades 191
3.2.2 Coeficiente de correlación 166 1.12 La disolución de calizas y dolomías. Agresi-
3.3 Regresión y correlación no lineales. . . . 168 vidad a caliza e incrustabilidad . . . . . 192
3.4 Regresión y correlación múltiple . 168 1.12.1 Solubilidad del carbonato cálcico y
3.5 Tratamiento de muestras interdependientg 169 del carbonato magnésico 192

XIX índice de materias

1.12.2 pH de equilibrio y CO: de equilibrio. 194 33 Notas sobre el muestreo de aguas superfi-
1.12.3 Agresividad a caliza e incrustabilidad. 194 ciales 220
1.12.4 Validez de los cálculos de agresivi-
dad a caliza 198 Capítulo 4.4
El análisis químico
Capitulo 4.2
Composición de las aguas subterráneas 4.1 Introducción 221
4.2 Modos de expresión de las diferentes carac-
2.1 Introducción 200 terísticas químicas 221
2.2 Sustancias que se encuentran disueltas en un 4.3 Clases de análisis químicos 223
agua natural subterránea. Iones fundamenta- 4.4 Balance de aniones y cationes en un análisis
les y menores . . . 200 químico. Errores 223
2.3 Características químicas de los iones y sus- 4.5 Presentación de los análisis químicos . . . 224
tancias disueltas más importantes . . . 201 4.6 Cálculos y comprobaciones que pueden rea-
2.3.1 Aniones y sustancias ani6nicas. . . 201 lizarse en un análisis químico 226
2.3.2 Cationes y sustancias catiónicas. . 203 4.7 Aspectos económicos 229
2.3.3 Principales gases disueltos . . . . 205
2.3.4 Aniones y sustancias aniónicas meno-
res más importantes 206 Capítulo 4.5
2.3.5 Cationes y sustancias catiónicas meno- Principios de radioquímica
res más importantes 206
2.4 Características físicas 207 5.1 Introducción 230
2.4.1 Temperatura, 207 5.2 Isótopos 230
2.4.2 Conductividad y resistividad, C y p 208 5.3 Núcleos radioactivos 230
2.4.3 Densidad 8 209 5.4 Leyes de la desintegración radioactiva. . 231
2.4.4 Color 210 5.5 Actividad y unidades 232
2.4.5 Turbidez o turbiedad 210 5.6 Energía tle las radiaciones 232
2.4.6 Materia en suspensión 210 5.7 Interacción entre las radiaciones nucleares y
2.4.7 Sabor 210 la materia 232
2.5 Características químicas y fisloquímicas . 211 5.8 Detección de las radiaciones 233
2.5.1 Concentración de hidrogeniones, pH 211 5.9 Medida de la actividad 234
2.5.2 Residuo seco y total de sales disueltas, 5.10 Unidades, cantidades y dosis de radiación 235
Rs y Sd 211 5.11 Efectos biológicos de las radiaciones. Irra-
2.5.3 Alcalinidades TAC y TA 211 diación y contaminación 235
2.5.4 Acidez 212 5.12 Dosis permisibles de radiación y concentra-
2.5.5 Durezas total, permanente y temporal ciones máximas permisibles 236
o carbonatada (Dt, D„, D.) . . • . 212 5.13 Isotopía del agua 236
2.5.6 Demanda química de oxígeno (DQ0) 5.14 Radioisótopos naturales primarios y sus se-
o materia orgánica (MO) 212 ries radioactivas. Presencia en el agua sub-
2.5.7 Demanda bioquímica de oxígeno terránea 238
DBO 213 5.15 Radioisótopos naturales de origen cósmico 239
2.5.8 Demanda de cloro y break-point 213 5.16 Radiois6topos artificiales generados en prue-
bas nucleares 240
5.17 Otros radioisótopos artificiales 240
Capitulo 4.3
Toma de muestras de agua subterránea
Apéndice 4.1
3.1 Introducción 214 Métodos de análisis químicos de aguas
3.2 Métodos de toma de muestras en pozos . 214
3.3 Representatividad de las muestras de agua A.1 Introducción 241
tomadas en sondeos y piezómetros . . 216 A.2 Métodos gravimétricos 241
3.4 Número y frecuencia de las muestras . . . 217 A.3 Métodos volumétricos o valoraciones . 241
3.5 Envases para el transporte y almacenamiento 218 A.4 Determinaciones conductivimétricas . 243
3.6 Transporte al laboratorio y almacenamiento 218 A.5 Determinaciones electrométricas 243
33 Identificación de las muestras 218 A.6 Métodos colorimétricos y espectrofotométri-
3.8 Determinación en el campo 220 cos 243

,
indice de materias XX

A.7 Métodos de fotometría de llama 244 3.1.3 Descripción del movimiento del agua. 267 Pi
A.8 Otros métodos 244 3.2 Inventario o almacenamiento del agua de la
245 hidrosfera 268
Bibliografía 3.3 El flujo o balance hidráulico global . 270
3.4 Definiciones de conceptos básicos .. 273
3.4.1 Infiltración. Humedecimiento del
Sección 5 suelo. 273
CONCEPTOS BÁSICOS Y DEFINICIONES 3.4.2 Embalse subterráneo 274
3.4.3 Recarga y descarga natural . . . 274 ry
3.4.4 Escorrentía 274
Capítulo 5.1 3.4.5 Reservas hidráulicas .. . . 275
Concepto de hidrogeología 3.4.6 Recursos hidráulicos y caudal seguro 276
1.1 Concepto de hidrogeología 249 Bibliografía 279
1.2 Situación de la hidrogeología en el campo
de las ciencias 250
1.3 Evolución de los conceptos hidrogeológicos
a lo largo del tiempo 251 Sección 6
1.3.1 La utilización de las aguas del sub- COMPONENTES PRIMARIOS
suelo en las civilizaciones antiguas . 251
1.3.2 La civilización greco-romana: prime- DEL CICLO HIDROLÓGICO
ras interpretaciones científicas . . . 251
1.3.3 La Edad Media y el Renacimiento . 252 Símbolos 283
1.3.4 Los fundadores de la Hidrogeología 0.1 Introducción general 284
(1600-1860) 253
1.3.5 La Hidrogeología moderna (1860-
1950) 253 Ca pitulo 6.1
1.3.6 La Hidrología subterránea en España 255 Climatología aplicada de la hidrología 3
1.4 Fuentes de información científica sobre hi-
drología subterránea 256 1.1 Introducción 285
1.4.1 Selección de libros de texto . . . 256 1.2 Radiación 285
1.4.2 Publicaciones especializadas . . . . 257 1.3 Temperatura 285
1.4 Duración del día o insolación 286
Capitulo 5.2 1.5 Presión 286
humedad 286
Los acuíferos o embalses subterráneos 1.6.1 Tensión de vapor 286
2.1 Introducción 259 1.6.2 Humedad absoluta 286
2.2 Definición de acuífero, acuícludo, acuitardo 1.6.3 Déficit de saturación 286
y acuífugo 259 1.6.4 Humedad específica 286
2.3 Formaciones geológicas como acuíferos . 260 1.6.5 Humedad relativa 286
2.4 Parámetros hidrológicos fundamentales 261 1.6.6 Proporción de mezcla o relación de
2.4.1 Porosidad 261 humedad 286
2.4.2 Permeabilidad o conductividad hi-
dráulica 262
1.6.7 Punto de rocío
1.7 Viento
286
287
3
2.4.3 Transmisividad
2.4.4 Coeficiente de almacenamiento .
263
263
1.8 Precipitación
1.9 Medida de las variables meteorológicas
287
287
3
2.5 Tipos de acuíferos 264 1.10 Unidades 287
1.11 Estaciones climatológicas e instrumentos de wd

Capítulo 5.3 medida 289


1.11.1 Medida de la radiación 289
Situación y movimiento del agua 1.11.2 Medida de la temperatura . . . . 289
en la hidrosfera 3
1.11.3 Medida de la insolación 290
3.1 El ciclo hidrológico: concepto y elementos. 266 1.11.4 Medida de la presión 294
3.1.1 Introducción 266 1.11.5 Medida de la humedad
1.11.6 Medida de características del viento
294
295
3
3.1.2 Localización, estado y origen del Igua
en el ciclo hidrológico 266 1.11.7 Medida de la lluvia 295

1,
"`


XXI Indice de materias

1.11.8 Medida de otros tipos de precipita- 3.6.6 Grado de saturación 312


ción 298 3.6.7 Capacidad de retención específica . 312
1.12 Redes de observación 298 3.7 Distribución vertical del agua en el suelo 312
3.7.1 Zonas de humedad 312
Capitulo 6.2 3.7.2 Estado de presiones del agua en el
suelo 313
Elaboración de datos climáticos
2.1 Introducción, 299
299 Capitulo 6.4
2.2 Reunión de información
2.3 Series climáticas 299 Evaporación y transpiración
2.4 Análisis de datos de una variable meteoro- 4.1 Introducción 314
lógica continua 299 4.2 Evaporación 314
2.5 Análisis de datos de lluvia 300 4.2.1 Concepto 314
2.5.1 Módulo pluviométrico anual medio 300 4.2.2 Factores que afectan a la evapora-
2.52 Lluvia media mensual 301 ción 3 i5
2.5.3 Lluvia diaria. Curvas de altura de 4.2.3 Unidades e instrumentos para medir
lluvia acumulada 301 la evaporación 316
23A Yetograma 301 4.2.4 Métodos teóricos para cálculo de eva-
2.5.5 Curvas de intensidad-duración . 301 poración desde superficies de agua
2.5.6 Cu rvas de intensidad-duración-fre- libre 317
cuencia 302 4.2.5 Fórmulas semi-empíricas para cálculo
2.6 Estimación de valores de las variables me- de evaporación desde superficies de
teorológicas para una zona 303 agua libre 319
2.6.1 Lluvia media en una zona . . . 303 4.2.6 Reducción de la evaporación. . 320
2.6.2 Intensidad media de lluvia en una 4.2.7 Variaciones de la evaporación y ór-
zona 304 denes de magnitud 320
2.7 Ordenes de magnitud de la lluvia . . 305 43 Transpiráción 321
4.3.1 Concepto 321
Capitulo 6.3 4.3.2 Factores que afectan a la anspira-
El agua en el suelo ciOn 321
4.33 Medida de la transpiración . 322
3.1 Introducción 307 4.3.4 Variaciones de la transpiración . 322
3.2 El suelo. Definición. Horizontes 307
3.3 Material sólido y gaseoso del suelo. . . 308
3.3.1 Textura 308 Capltulo 6.5
3.32 Estructura 309 Evapotranspiración
3.4 El agua en el suelo 309
3.4.1 Agua retenida por fuerzas no capila- 5.1 Introducción 323
res 309 5.2 Concepto de evapotranspiración. . . 323
3.4.2 Agua retenida por fuerzas capilares 309 5.3 Unidades y métodos para el cálculo de la
3.4.3 Agua no retenida por el suelo . . 310 evapotranspiración 324
3.5 Humedad del suelo, su medida 310 5.3.1 Métodos teóricos: balance de energía 324
3.5.1 Bloques porosos absorbentes. . 310 5.3.2 Métodos teóricos: perfiles de hume-
3.5.2 Tensiómetros 310 dad y velocidad del viento . . . . 325
3.5.3 Métodos que relacionan conductivi- 5.3.3 Métodos teóricos: flujo turbulento de
dad eléctrica del suelo con su con- humedad 327
tenido de humedad 310 5.3.4 Métodos semiempíricos: fórmula de
3.54 Métodos geofísicos 310 Penman 327
3.6 Contenido de humedad en el suelo. Paráme- 5.35 Medidas directas: evapotranspir6me-
tros característicos 311 tro 330
3.6.1 Grado de humedad 311 5.3.6 Medidas directas: lisímetros . . . 331
3.6.2 Capacidad de campo 311 5.17 Medidas directas: parcelas y cuencas
3.6.3 Humedad equivalente 311 experimentales 331
3.6.4 Punto de marchitez permanente. 311 5.3.8 Medidas directas: perfiles de hume-
3.6.5 Agua utilizable por las plantas . 311 dad del suelo 331

Indice de materias XXII

5.3.9 Métodos empíricos: correlación entre Capitulo 7.1


medidas de evaporación en estanques Aforos en cursos de agua
j y evapotranspiración 332
5.3.10 Métodos empíricos: fórmula de 1.1 Conocimiento del régimen de un río . . . 355
Thornthwaite 333 1.1.1 Semimódulos
5.3.11 Métodos empíricos: fórmula de Bla- 355
1.1.2 Métodos de ajuste de alturas caudales 356
ney-Criddle 335 1.2 Medición de niveles-tiempos 357
5.3.12 Métodos empíricos: fórmula de Mak- 1.3 Escalas o limnímetros 357
kink 337 1.4 Limnígrafos 357
5.3.13 Métodos empíricos: fórmula de Turc 337 1.4.1 El limnigrama 357
5.4 Comentario a los métodos para cálculo de 1.4.2 Clases de limnígrafos 358
evapotranspiración 338 1.5 Molinetes 362
5.5 Estimación de la evapotranspiración real a 1.6 Práctica de aforos directos 363
partir de valores de evapotranspiración po- 1.6.1 Aforos con molinete 363
tencial 339 1.6.2 Aforos químicos 364
5.6 Fórmulas empíricas para cálculo de evapo- 1.6.3 Aforos con trazadores radioactivos 368
transpiración real 340 1.6.4 Aforo con flotadores 369
5.6.1 Fórmula de Turc 341 1.7 Emplazamiento de estaciones de aforos 369
5.7 Evapotranspiración y demanda de agua para 1.8 Clases de estaciones de aforos 370
riego 341 1.8.1 Estaciones de cauce natural . . . 370
1.8.2 Tramo
canalizado con vertedero sim-
ple 371
Capítulo 6.6 1.8.3 Tramo canalizado con vertederos múl-
Infiltración tiples 372
1.8.4 Estaciónes de resalto 373
6.1 Introducción 342 1.8.5 Utilización
de centrales hidroeléctri-
6.2 Concepto de infiltración 342 cas 374
6.3 Factores que afectan a la infiltración . 343 1.8.6 Observaciones finales 374
6.3.1 Características del terreno o medio
permeable 343 Capítulo 7.2
6.3.2 Características del fluido que se in-
filtra 344 Tratamientos de datos de aforo
6.4 Unidades y métodos para determinar la ca-
2.1 Establecimiento de una red de aforos. 375
pacidad de infiltración 344 2.2 Presentación de datos
6.4.1 Infiltrómetros 344 376
2.3 Curva de caudales clasificados 376
6.4.2 Análisis de hidrogramas en cuencas 2.4 Distribución de frecuencia de las aportacio
pequeñas 345 nes 380
6.4.3 Lisímetros 347 2.5 Curvas de aportaciones mensuales . . 381
6.5 Indices de infiltración 347 2.6 Contraste de datos de aforo 382
6.5.1 Indice cb 347 2.7 Métodos para completar datos inexistentes 383
6.5.2 Indice W 347
6.6 Volumen de agua infiltrada 348
6.7 Ordenes de magnitud 348 Capítulo 7.3
Análisis de hidrogramas
Bibliografía 349
3.1 Componentes del yetograma 385
3.2 La forma del hidrograma . 386
3.2.1 Influencia de la Iluvia en la forma del
Sección 7 hidrograma 386
3.2.2 Hidrograma unitario 388
ELEMENTOS DE HIDROLOGIA 3.2.3 Estimación de los principales elemen-
DE SUPERFICIE tos del hidrograma unitario cuando
no se dispone de datos reales . . . 390
Símbolos 353 3.3 Separación de componentes de escorrentía
0.1 Introducción 354 de origen subterráneo 392

XXIII Indice de materias

3.3.1 Curva de agotamiento del hidrograma 392 Apéndice 7.2


3.3.2 Análisis de la curva de agotamiento. 394 Modelo matemático de simulación
14 Factores que afectan la forma del hidro- para el estudio de le planificación hidráulica
grama 396 de la cuenca del río Llobregat
A.2.1 Introducción 433
Capítulo 7.4 A.2.2 Objetivos 433
A.2.3 Modo de operar 434
Regulación A.2.4 Análisis de resultados 436
399 A.25 Análisis del papel de los acuíferos subterrá-
4.1 Conceptos generales 441
399 neos
4.2 Técnicas de generación de datos
4.3 Utilización de la curva de aportaciones acu- Bibliografía 442
muladas. Garantía de suministro . . . . 400
4.4 Utilización de la curva de desviaciones acu-
muladas 401 Sección 8
45 Curva volumen de embalse-caudal regulado 402
4.6 Método de Becerril 403 TEORÍA ELEMENTAL
4.7 Regulación de una cuenca para usos múl- DEL FLUJO DEL AGUA
tiples 404 EN LOS MEDIOS POROSOS
4.8 Criterios de valoración de soluciones . 405
Símbolos 445
0.1 Introducción general 447
Capítulo 7.5 0.2 Breve nota histórica 447
Aplicaciones de los computadores electrónicos 0.3 Agradecimientos 448
a la hidrologia
Capitulo 8.1
5.1 Introducción 406 Principios genetales del movimiento del agua
5.2 Conceptos generales sobre el tratamiento de en medios poroso. Ley de Darcy
la información con ordenador 406 449
1.1 Introducción
5.2.1 Recepción de datos 406
5.2.2 Almacenamiento en memoria . 407 1.2 Porosidad j 449
407 1.3 Velocidad del agua en los medios porosos 450
5.2.3 Proceso de la información . . . 1.4 Estática y dinámica en los medios porosos
5.2.4 Transmisión de los resultados . . 408 451
409 Gradiente hidráulico
5.2.5 Sistemas operativos . . . . . 1.5 La ley de Darcy 453
5.3 Aplicación de los ordenadores a la hidrolo-
409 1.6 Ámbito de validez de la ley de Darcy 453
gía 1.7 Permeabilidad o conductividad hidráulica 454
5.4 Aplicaciones a organización y control de 1.8 Dimensiones y unidades de los parámetros
datos hidrológicos 409 hidráulicos subterráneos . . . . . . 456
5.4.1 Descripción ..... . . . . 409 1.9 Homogeneidad, heterogeneidad, isotropía y
5.4.2 Ejemplo de organización de datos. . 410 anisotropía 457
55 Mecanización de métodos de cál ulo gene- 1.10 Generalización de la ley de Darcy. . . 460
rales 411 1.11 Tensiones efectivas y presión neutra . . 460
5.6 Análisis de sistemas hidrológicos . . 411 1.12 Esfuerzos de circulación del agua subterrá-
5.6.1 Concepto de sistema, tnétod s de aná- nea 461
lisis de sistemas 412 1.13 Flujos subterráneos que no siguen la ley de
5.6.2 Métodos de optirnización 'recta 413 Darcy 462
5.6.3 Métodos de simulación 421 1.14 El flujo subterráneo en medios permeables
por fisuración 462
Apéndice 7.1
Capitulo 8.2
Práctica de aforos con molinete y q Imicos Valores y determinación de la porosidad
A.1.1 Aforo con molinete. . . . . . 423 y de la permeabilidad
A.1.2 Aforo químico en régimen const nte . . . 430 2.1 Introducción 464
A.1.3 Aforo químico por el método de i tegración. 431 2.2 Aspectos teóricos de la porosidad . 464

indice de materias XXIV

2.3 Efecto de las arcillas y de la compactación 4.6 Puntos singulares en los sistemas de flujo. 496
en la porosidad 465 4.7 Transformación de la ecuación del flujo para
2.4 Curvas granulométricas 465 acuíferos libres. Aproximaciones de Dupuit-
2.5 Valores de la porosidad de materiales natu- Forchheimer 497
rales 466
2.6 Determinación de la porosidad 468
2.6.1 Determinación de la porosidad total 468 Capítulo 8.5
2.6.2 Determinación de la porosidad eficaz
en el laboratorio 469 Propiedades y construcción de las redes de flujo
2.6.3 Determinación de la porosidad eficaz
en el campo 470 5.1 Introducción 501
2.7 Valores de la permeabilidad de terrenos na- 5.2 Leyes del flujo bidimensional. Función po-
turales 471 tencial y función de corriente 501
2.8 Determinación de la permeabilidad. . . 473 5.3 Principios de construcción de las redes de
flujo en medios homogéneos e isótropos . 503
2.8.1 Determinación de la permeabilidad en 5.4 Cálculo de los caudales en una red de flujo. 506
el campo 473 5.5 Cálculo de las presiones en una red de flujo. 508
2.8.2 Determinación de la permeabilidad en 5.6 Sistemas horizontales de superficie libre. . 509
el laboratorio. Permeámetros. . . 474 5.7 Redes de flujo en medios homogéneos ani-
2.8.3 Fórmulas de cálculo de la permeabi- sótropos 509
lidad 476 5.8 Redes de flujo en medios heterogéneos
2.8.4 Utilización de gráficos 479 511
5.9 Redes de flujo en sistemas radiales. . . 512
5.10 Análisis del régimen variable con redes de
Capitu I o 8.3 flujo 513
5.11 Introducción al método de relajación . . 514
Ecuaciones diferenciales del flujo subterráneo
3.1 Introducción 480
3.2 Potencial de fuerzas y potencial de velo- Capítulo 8.6

cidades 480 Oscilaciones de los niveles piezométricos
3.3 Superficies equipotenciales, trayectorias y del agua subterránea y sus causas
líneas de corriente 481
3.4 Ecuación de la conservación de masa en ré- 6.1 Introducción 516
gimen estacionario 482 6.2 Tipos de oscilaciones piezométricas del agua
3.5 El coeficiente de almacenamiento específico subterránea 516
en acuíferos elásticos 484 6.3 Oscilaciones rápidas de tipo periódico 517
3.6 Ecuación de la conservación de masa en ré- 6.3.1 Oscilaciones debidas a los cambios de
gimen no estacionario. Coeficiente de alma- presión atmosférica. Eficiencia baro-
cenamiento del acuífero cautivo 486 métrica 5t7
3.7 El coeficiente de almacenamiento en aculfe- 6.3.2 Oscilaciones debidas a los cambios de
ros libres 488 nivel de aguas superficiales. Eficiencia
de las mareas 519
6.3.3 Oscilaciones debidas a la evapotrans-
Capítulo 8.4 piración 521
Resolución de las ecuaciones diferenciales 6.4 Oscilaciones rápidas no periódicas .. . 523
del flujo y problemas asociados 6.5 Variaciones del nivel piezométrico origina-
das por extracciones de agua subterránea . 525
4.1 Introducción 489 6.6 Variaciones en la superficie del terreno a
4.2 Resolución de las ecuaciones diferenciales causa de bombeos en los acuíferos . . . . 525
del flujo subterráneo 489 6.7 Oscilaciones de los niveles piezométricos de-
4.3 Condiciones iniciales y condiciones de con- bidas a las variaciones en la recarga por la
torno 492 precipitación. Efectos estacionales . . 528
4.4 Justificación de la existencia de la superficie 6.8 Oscilaciones de los niveles piezométricos en
de rezume o de goteo 495 acuíferos recargados por un río 531
4.5 Tipos de enlace de la superficie libre -con 6.9 Fluctuaciones de gran período y tendencia
los límites físicos del medio 496 de los niveles piezométricos 532

XXV Indice de materias

Capítulo 8.7 Capítulo 8.10


Superficies piezométricas Movimiento del agua
en los medios permeables por fisuración
7.1 Introducción 534
7.2 Determinación de los niveles piezométri- 10.1 Introducción 576
cos 535 10.2 Comportamiento hidráulico de las rocas frac-
7.3 Trazado de las curvas isopiezas 537 turadas 576
7,4 Tipos de superficies piezornétricas . . . 539 103 Heterogeneidad y anisotropía en los medios
7.5 Interpretación cualitativa de superficies pie- fracturados 578
zométricas 540 10.4 Movimiento del agua en los terrenos frac-
7.6 Ejemplos de superficies piezométricas. . . 545 turados 579
7.7 Análisis cuantitativo de superficies piezomé-
tricas 548 Apéndice 8.1
7.8 Método del balance para el cálculo de la Principios básicos
recarga y de la porosidad eficaz 550 sobre las ecuaciones diferenciales
7.9 Mapas derivados de las superficies piezomé-
tricas 552 A.1.1 Introducción y definiciones 581
A.1.2 Interpretación geométrica elemental del ori-
Capitulo 8.8 gen de las ecuaciones diferenciales. . . . 581
A.1.3 Principios' de la resolución de las ecuacio-
Capilaridad y flujo multifase nes diferenciales 582
A.1.4 Las condiciones en el origen y las condicio-
8.1 Introducción 553 nes de contorno 583
8.2 Tensión superficial 553 A.1.5 Problemas de contorno con valores y fun-
8.3 Capilaridad 554 ciones propiás (autovalores y autofunciones). 584
8.4 Capilaridad en los medios porosos . . 556 A.1.6 Notas sobre algunos de los métodos de reso-
8.5 Velocidad de ascenso capilar 557 lución directa de ecuaciones diferenciales,
8.6 Formas de agua en el suelo 558 de mayor interés en hidráulica subterránea. 584
8.7 Introducción al flujo multifase 559 A.1.6.1 Métodos directos simples . . . . 584
8.8 Flujo simultáneo de dos fluidos inmiscibles 559 A.1.6.2 r Métodos de separación de variables. 584
8.9 Imbibición 561 A.1.6.3 Métodos de las transformadas inte-
8.10 Desplazamiento de un fluido por otro inmis- grales lineales 586
cible con él 561 A.1.6.4 Transformadas de Laplace. . , 586
8.11 Efecto de los cambios de granulometria del A.1.6.5 Transformadas finitas de Fourier . 588
medio 563 A.1.7 Notas sobre algunos de los métodos de reso-
8.12 Efecto de las diferencias de densidad . . 563 lución indirecta de ecuaciones diferenciales,
de más interés en hidráulica subterránea. . 589
Capitulo 8.9 A.1.7.1 Método de superposición . . . 589
A.1.7.2 Método de las imágenes . . 589
Movimiento del agua en los medios porosos A.1.7.3 Método de las funciones de Green. 590
no saturados y teorla de la infiltración A.1.8 Métodos numéricos y gráficos de resolución. 591
A.1.9 La función delta de Dirac 591
9.1 Introducción 565
9.2 Succión e histéresis 565
9.3 Potencial en los medios no saturados . . 567 Apéndice 8.2
9.4 Ley de Darcy y permeabilidad en los medios Principios de teorla vectorial de campos
porosos no saturados 568
9.5 Ecuación de la continuidad 570 A.2.1 Magnitudes escalares y vectoriales . . . . 593
9.6 Valores de los parámetros que definen el A.2.2 Representación analítica de vectores. Repre-
flujo del agua en medios no saturados . . 570 sentación de Hamilton 593
9.7 Consideraciones sobre el flujo en medios no A.2.3 Operaciones con vectores 593
saturados inertes y en medios no saturados A.2.4 Campos escalares y campos vectoriales 594
activos. Efectos osmóticos 571 A.2.5 Superficies equipotenciales 594
9.8 Consideraciones sobre el flujo en fase vapor 572 A.2.6 Función potencial. Campos derivados de po-
9.9 Teoría elemental de la infiltración . . . 573 tencial 594

indice de materias XXVI

A.2.7 Operador (Nabla). Operadores gradiente, di- 1.5 Magnitudes de uso frecuente en el estudio
vergencia, rotacional y laplaciana . . . . 595 de una captación. Captaciones completas e
A.2.8 Los operadores diferenciales. Su invariancia. 596 incompletas 620
A.2.9 Propiedades y significado físico del gra- 1.6 Concepto de régimen permanente y régimen
diente. Líneas de campo 596 no permanente 624
A.2.10 Integral de un vector a lo largo de una línea 1.7 Efectos de la anisotropía y heterogeneidad
y de una superficie. Circulación y flujo 597 de los acuíf eros reales 625
A.2.11 Teoremas de Gauss-Ostrogradski y de Sto- 1.8 Concepto de caudal específieo y eficiencia
kes. Propiedades y significado de la diver- de un pozo 626
gencia y del rotacional 597 1.9 Campos de bombeo 627
A.2.I2 Tubos de flujo 598 1.10 Efectos de los límites de los acuíferos. . 627
A.2.13 Trayectorias y líneas de corriente . . 598 1.11 Ensayos de bombeo y puntos de observación 627
A.2.14 Expresión de los operadores Grad, div, rot 1.12 Fórmulas básicas 628
y 7 2 en coordenadas cilíndricas y esféricas. 598
Capítulo 9.2
Apén d ice 8.3 Formulaciones elementales de la hidráulica
de pozos completos a caudal constante
Funciones de variable compleja
y métodos de la teoría de funciones 2.1 Introducción e hipótesis de base 630
2.2 Pozo en un acuífero cautivo. Régimen esta-
A.3.1 Resumen de las propiedades de los números cionario . . ........ . 630
complejos 600 2.2.1 Pozo en el centro de una isla circu-
A.3.2 Números complejos conjugados y funciones lar y en un acuífero infinito. . . . 631
armónicas conjugadas 601 2.2.2 Casos en que el nivel es variable en
A.3.3 La transformación conforme 603 el contorno 632
A.3.4 Formas simples de transformación confor- 2.2.3 Pozo excéntrico en una isla circular . 633
me 603 2.3 Pozo en un acuífero cautivo. Régimen no
A.3.5 Transformación de la hodógrafa de veloci- permanente 634
dades 604 2.4 Pozo en un acuífero semiconfinado. Régimen
A.3.6 Las funciones de Zhukovsky 605 estacionario 636
A.3.7 La transformación de Schwarz-Christoffel 605 2.5 Pozo en un acuífero semiconfinado. Régimen
no permanente 639
Bibliografía 606 2.6 Pozo en un acuífero libre sin recarga. Ré-
gimen permanente 640
2.6.1 Formulación general 640
2.6.2 Fórmulas para el cálculo de la altura
Sección 9 de la superficie de rezume . . . . 643
HIDRÁULICA DE CAPTACIONES 2.6.3 Corrección de Jacob 644
DE AGUA SUBTERRÁNEA 2.7 Pozo en un acuífero libre sin recarga. Ré-
gimen no estacionario 644
Símbolos 614 2.8 Pozo en un acuífero libre recargado unifor-
memente. Régimen estacionario 645
0.1 Objetivos del tema 617 2.9 Pozo en un acuífero semilibre. Régimen esta-
0.2 Introducción general 617 cionario 647
Capítulo 9.3
Capitulo 9.1
Aspectos prácticos de la teoría general
Conceptos fundamentales de la hidráulica de la hidráulica de pozos completos con
de captaciones de agua caudal constante y en régimen estacionario
1.1 Introducción 619 3.1 Introducción 648
1.2 Recapitulación de conceptos fundamentales. 619 32 Pozo en un acuífero cautivo, en régimen
1.3 Recapitulación de parámetros fundamentales permanente 648
de la hidráulica subterránea 619 3.2.1 Cálculo de los descensos 648
1.4 Captaciones de agua subterránea. Embu-do 3.2.2 Cálculo de caudales y del caudal es-
de bombeo 620 pecíf ico 649

XXVII Indice de materias

3.2.3 Influencia del radio del pozo en el 4.5 Pozo en un acuífero semiconfinado en régi-
caudal obtenido 650 men no permanente 676
3.2.4 Estimación del caudal específico a 4.5.1 Método de coincidencia de Walton-
partir de la transmisividad del acui- Hantush 676
fero 651 4.5.2 Métodos logarítmicos 679
3.2.5 Perfil de descensos 652 4.6 Pozo en un acuífero libre en régimen no
3.2.6 Análisis de datos de ensayos de bom- permanente 681
beo 652
33 Pozo en acuífero semiconfinado en régimen Capitulo 9.5
permanente 654 Superposición de efectos e interferencia
3.3.1 Cálculo de los descensos 654 de pozos completos
3.3.2 Cálculo de caudales y del caudal es-
pecifico 655 5.1 La ley de superposición 684
3.3.3 Perfil de descensos 655 5.2 Cálculo de los descensos 684
3.3.4 Análisis de los datos de bombeo. Mé- 5.2.1 En un punto cualquiera 684
todo de coincidencia de curvas . . . 656 5.2.2 En los pozos de bombeo 685
3.4 Pozos en acuíferos libres en régimen per- 5.2.3 Descensos en áreas de bombeo uni-
manente 658 forme ....... . . . . 685
3.4.1 Cálculo de los descensos 658 5.3 Superposición de efectos en acuíferos libres. 686
3.4.2 Cálculo de caudales y del caudal es- 5.4 Cálculo de los caudales, conocidos los des.
pecífico 660 censos en un campo de bombeo . . . . 687
34.3 Perfil de descensos de la superficie 5.5 Consideraciones acerca de la distancia ópti-
libre 661 ma entre pozos 688
3.4.4 Análisis de datos de ensayos de bom- 5.6 Par de pozos de bombeo de igual caudal. 689
beo 662 5.7 Pozo de recarga y pozo de bombeo de igual
caudal 690
Capítulo 9.4 Capítulo 9.6
Aspectos prácticos de la teoría general Recuperación de niveles después del cese
de la hidráulica de pozos completos con del bombeo en un I pozo
caudal constante y en régimen no estacionario
6.1 Introducción y formulación general. . . . 691
4.1 Introducción 664 6.2 Cálculo de las características de un acuífero
4.2 Pozo en acuífero cautivo en régimen no per- cautivo a partir de los datos de recupera-
manente. Método de Theis 664 ción 692
4.2.1 Cálculo de los descensos . . . . 664 6.3 Recuperación en acuíferos semiconfinados y
4.2.2 Cálculo de los caudales y del caudal libres 694
específico 665 6.4 Evolución de niveles en el campo de bom-
4.2.3 Perfiles de descensos 666 beo 695
4.2.4 Curvas de descensos-tiempos . . .666 6.5 Anomalías en la recuperación 695
4.2.5 Análisis de ensayos de bombeo . 667
4.3 -Pozo en un acuífero cautivo en régimen no Capítulo 9.7
permanente. Aproximación logarítmica de
lacob 670 Pozos en acuíferos limitados.
4.3.1 Cálculo de los descensos . . . . 670 Teoría de las imágenes
4.3.2 Cálculo de los caudales y del caudal 7.1 Introducción 698
específico 671 7.2 Principio físico de la teoría de las imá-
4.3.3 Perfiles de descensos 671 genes 698
4.34 Curvas de descensos-tiempos. . 673 7.2.1 Acuífero con un borde rectilineo
4.35 Análisis de ensayos de bombeo . 673 permeable 698
4.3.6 Empleo del método de Theis y de la 7.2.2 Acuífero con un borde rectilíneo de
aproximación logarítmica de Iacob 675 recarga 699
4.3.7 Descenso medio en un período de 7.3 Pozo en las proximidades de un río . 699
tiempo 675 7.3.1 Cálculo de caudales y descensos . 699
4.4 Otros métodos de valoración de cauchles es- 7.3.2 Curvas de descensos, tiempos y per-
pecíficos y ensayos de bombeo 676 files de descensos 702

a.

indice de materias XXVIII

7.3.3 Ensayos de bombco 704 9.5.4 Notas sobre los efectos de los pozos
7.4 Pozo en las proximidades de un borde im- incompletos en las curvas de descen-
permeable 704 sos-tiempos 761
7.4.1 Cálculo de caudales y descensos 704 9.6 Valoración de ensayos de bombeo con pozos
7.4.2 Curvas de descensos-tiempos y perf incompletos 763
les de descensos 705 9.6.1 Régimen permanente. Perfiles de des-
7.4.3 Ensayos de bombeo 706 censos-distancia 763
7.5 Presencia de barreras en caso de acuífero 9.6.2 Régimen variable: Curvas de descen-
semiconfinado 707 sos-tiempos 763
7.6 Presencia de varias barreras 707 9.6.3 Recuperación en los pozos incomple-
7.7 Barreras reales 716 tos 765
7.8 Distancias a los límites en acuíferos cau
tivos 716 Capítulo 9.10
7.8.1 Un solo límite 716 Acuíferos semiconfinados. Casos complejos
7.8.2 Varias barreras 719
7.9 Localización del pozo imagen 719 10.1 Consideraciones generales 767
7.10 Líneas de recarga de longitud finita y semi- 10.2 Pozo en un acuífero semiconfinado por dos
infinita 720 acuitardos en régimen permanente .. . 767
7.11 Volumen de agua tomada de un río por re- 103 Pozo en un acuíf ero semiconfinado debajo
carga inducida 721 de dos acuíferos en régimen permanente . 770
7.12 Influencia de los límites en los ensayos de 10.4 Sistema de dos acuíferos separados por un
recuperación 724 acuitardo, con un pozo que penetra uno de
7.12.1 Límite de recarga 724 los acuíferos. Régimen variable 770
7.13 Pozo en el centro de un recinto circular con 10.5 Acuífero entre un estrato impermeable y un
límites impermeables 726 acuitardo a su vez limitado por otro estrato
impermeable. Régimen variable 774
10.6 Efectos en los niveles en acuíferos separa-
Capítulo 9.8 dos del de bombeo 775
Efectos de drenaje diferido
y problemas asociados a los acuíferos libres Capitulo 9.11
8.1 I ntroducción Pozos en acuíferos reales
728
8.2 Efectos del drenaje diferido en acuíferos 11.1 Introducción 776
libres 728 11.2 Pozos en acuíferos anisótropos 776
8.3 Efecto del descenso de la superficie freática 735 11.2.1 Anisotropía en un plano vertical 776
8.4 Tendencias modernas respecto al drenaje di- 11.2.2 Anisotropía en un plano horizontal 778
ferido 740 11.3 Pozos en acuíferos estratificados 779
11.3.1 Régimen permanente 779
11.3.2 Régimen variable 781
Capítúlo 9.9 11.4 Acuíferos heterogéneos 783
Pozos incompletos 11.5 Efectos de la existencia de heterogeneulades
en los niveles semiconfinantes 785
9.1 Introducción 741 11.6 Acuíferos de espesor variable 785
9.2 Pozos incompletos en régimen permanente 742 11.7 Pozo en un acuífero inclinado con superficie
9.2.1 Descenso en el pozo 743 piezométrica horizontal 786
9.2.2 Cálculo del caudal 748 11.8 Efectos de cambios en las propiedades del
9.2.3 Descensos en piezómetros 749 acuífero en las inmediaciones del pozo . 787
9.3 Efectos de la estratificación en pozos in- 11.9 Acuíferos cautivos que pasan a libres. 788
completos 751 11.10 Cambios de las propiedades del medio per-
9.4 Pozos asimilables a un sumidero puntual 754 meable 789
9.5 Pozos incompletos en régimen no perma-
nente 755 Capítulo 9.12
9.5.1 Formulaciones generales 755
9.5.2 Descenso en el pozo y caudal de bom- Pozos en aculf eros con flujo natural
beo 759 12.1 Introducción 791
9.5.3 Descenso en puntos de observación 761 12.2 Acuífero cautivo en régimen permanente. 791

XXIX índice de materias

12.3 Acuífero cautivo de espesor constante en 15.9 Gráficos de descenso específico-tiempo . . 845
régimen variable 792 15.10 Efecto del relleno en los pozos 845
12.4 Acuffero libre en régimen permanente 793
12.5 Régimen no permanente 794 Capitulo 9.16
12.6 Pozo de recarga y pozo de bombeo en un
acuífero con flujo natural 797 Captaciones de agua horizontales.
Drenes y galerías. Régimen estacionario
Capitulo 9.13 16A Introducción 846
16.2 Líneas de drenaje totalmente penetrantes de
Bombeos en pozos de gran diámetro
gran longitud, con extracción de un caudal
13.1 Consideraciones generales 799 constante en régimen estacionario . . . . 847
13.2 Bombeo en un pozo de gran diámetro cons- 16.2.1 Acuífero cautivo y régimen estacio-
truido en un material muy poco permeable. 799 nario 847
13.3 Bombeo en un pozo de gran diámetro cons- 16.2.2 Acufféro libre 848
truido en un material permeable . . . 800 16.2.3 Acuífero semiconfinado 849
13.4 Influencia en la recuperación 803 16.2.4 Régimen estacionario con recarga
uniforme. Acuífero entre dos ríos . 850
16.2.5 Presencia de límites en el acuífero. 853
Capitulo 9.14 16.3 Líneas de drenaje parcialmente penetrantes
Bombeos a caudal variable y discontinuo y de gran longitud, con extracción de un
caudal constante en régimen estacionario . 853
14.1 Introducción 805 16.4 Dren horizontal de gran longitud y pequeño
14.2 Bombeos a caudal variable. Cálculo de des- diámetro 854
censos 805 16.5 Drenes en acuíferos con flujo natural . . 857
14.3 Aplicación a ensayos de bombeo en acuífero 16.6 Líneas de drenaje totalmente penetrantes de
cautivo 809 longitud finita 859
14.4 Caudal variable por descenso de nivel en el
pozo 812
14.5 Ensayos de recuperación en pozos bombea- Capitulo 9.17
dos a caudal variable 813 Captaciones de ligua horizontales
14.6 Extracción o introducción instantánea de en régimen no berrnanente
agua en un pozo. Cuchareo 815
143 Bombeos intermitentes. Bombeos cíclicos. . 818 17.1 Introducción 861
14.8 Pozos con bombeo a descenso constante. 17.2 Líneas de drenaje de gran longitud con ex-
Pozos surgentes 822 tracción de un caudal constante y en régi-
men no estacionario ..... . . . 861
17.3 Líneas de drenaje de gran longitud a des-
Capitulo 9.15 censo constante 863
Pozos reales. Eficiencia de un pozo 17.4 Régimen dinámico del agua subterránea en-
y curvas características tre dos zanjas paralelas 865
17.5 Problemas relacionados con acuíferos libres. 870
15.1 Introducción 825 17.6 Fluctuaciones periódicas de nivel en líneas
15.2 Origen del descenso observado en los pozos de drenaje de gran longitud . . . . . . 873
de bombeo 825 17.7 Caudales y régimen de base de ríos y fuen-
15.3 Análisis del descenso en los pozos 826 tes 874
15.3.1 Fórmula básica 826
15.3.2 Realización de los ensayos . . 827
15.3.3 Valoración de los resultados . . 829 Capitulo 9.18
15.3.4 Discusión de la ecuación de des- Captaciones de drenes radiales
censo 834 y líneas de pozos puntuales
15.4 Eficiencia de un pozo 838
15.5 Curvas características 839 18.1 Introducción 876
15.6 Curvas características en ausencia de pérdi- 18.2 Caudales y descensos en un sistema de zan-
das en el pozo 839 jas radiales en régimen estacionario. 877
15.7 Curvas características en pozos reales . . . 840 18.3 Pozos de drenes radiales 878
15.8 Anomalías en las curvas características . . 842 18.4 Líneas de pozos 880

Indice de materias XXX

Capitulo 9.19 21.5 Representación gráfica de los resultados . • 920


introducción a la hidráulica de captaciones 21.6 Valoración de los ensayos de bombeo . • 921
en medios fracturados y al análisis estadístico 21.6.1 Principios generales 921
de datos de caudales de pozos 21.6.2 Valoración de datos en régimen esta-
cionario 921
19.1 Introducción 882 21.6.3 Valoración de los descensos obteni-
19.2 Relación entre el acuífero fracturado y el dos en un punto de observación (ré-
pozo 882 gimen no estacionario) 923
19.3 Productividad de los pozos en rocas frac- 21.6.4 Valoración de los descensos en fun-
turadas 889 ción del tiempo y de la distancia. . 927
19.4 Validez de los ensayos de bombeo en pozos 21.6.5 Valoración de los ensayos de recu-
en rocas fracturadas 891 peración 929
19.5 Efectos de capacidad en las grietas grandes 893 21.6.6 Comentarios a la valoración de los
19.6 Efectos hidráulicos del desarrollo por acidi- datos de descensos medidos en el
ficación en los terrenos calcáreos . . . . 893 pozo de bombeo 929
19.7 Análisis estadístico de datos de caudales de 21.6.7 Comentarios a las mediciones en
pozos 894 puntos de observación en acuíferos
19.8 Profundidad óptima de los pozos en rocas superpuestos y en el propio acuífero. 930
fracturadas y variación de la permeabilidad 21.7 Reproductividad de los ensayos de bombeo. 930
en profundidad 900 21.8 Análisis de ensayos de bombeo con calcu-
ladoras 930
Capitulo 9.20
Preparación y ejecución de ensayos de bombeo Apéndice 9.1
20.1 Introducción 903 Funciones matemáticas sencillas
20.2 Tipos de ensayos de bombeo y de aforos de de uso frecuente en hidráulica
pozos 903 de captaciones de agua
20.3 Selección del lugar del ensayo del bombeo 904
20.4 Conocimiento geológico del área afectada A.1.1 Introducción 931
por el bombeo 905 A.1.2 Funciones de error 931
20.5 Características del pozo de bombeo. . . 906 A.1.3 Funciones de Bessel 931
20.6 Piezómetros y pozos de observación . . 906 A.1.4 Función de pozo para acuífero confinado 933
20.7 Selección de la maquinaria y del caudal de A.1.5 Función
de pozo para acuífero semiconf i-
bombeo 907 nado 935
20.8 Medida y ajuste del caudal de bombeo 909 A.1.6 Función Gamma 935
20.9 Vertido del agua extraída 910 A.1.7 Función M 936
20.10 Medida de los niveles piezométricos . 910
20.11 Duración de los ensayos 911 Apéndice 9.2
20.12 Plan del bombeo y de las mediciones . 912 Tablas de las funciones de uso más frecuente
20.13 Partes de bombeo 913 en la hidráulica de captaciones de agua
20.14 Observaciones previas 914
20.15 Consideraciones generales 914
Apéndice 9.3
Capítulo 9.21 Métodos especiales de análisis de datos
Valoración de ensayos de bombeo de ensayos de bombeo en pozos completos
en pozos a caudal constante A.3.1 Método de la tangente o de Chow. . . . 954
21.1 Introducción 916 A.3.2 Cálculo de la transmisividad conociendo el
21.2 Corrección de los datos de descensos . . . 916 caudal específico o el descenso en un mo-
212.1 Correcciones por influencias exter- mento dado de un bombeo a caudal cons-
nas 916 tante (método de Ogden) 956
21.2.2 Correcciones por influencias inter- A.3.3 Método del cociente . . . . 958
nas 917 A.3.4 Método semilogarítmico de análisis de ensa-
21.3 Variaciones en el acuífero capaces de pro- yos de bombeo en acuíferos semiconfinados
ducir anomalías en los ensayos de bombeo. 918 en régimen no permanente (método de Han-
21.4 Fiabilidad de los valores de los descensos. 919 tush) 960
Indice de materias

Método de superposición para el análisis de Sección 10


ensayos de bombeo en acuíferos semiconfi- - HIDROGEOWAMICK
nados Si régimen no permanente (método
de Hantush) 962
Símbolos 1005
Apéndice 9.4 0.1 Introducción general 1007
0.2 Breve bosquejo histórico . . 1007
Demostración de la validez de la fórmula
de Dupuit para el cálculo de los caudales
Capítulo 10.1
Apéndice 9.5 Aporte de sales y fenómenos modificadores
Método gráfico para analizar los datos
de ensayos de bombeo escalonados 1.1 Introducción 1008
1.2 Sales solubles que pueden ser aportadas por
Apéndice 9.6 los diferentes tipos de rocas 1008
Determinación de la permeabilidad 1.2.1 Rocas ígneas y ataque de los silicatos 1008
mediante ensayos en sondeos de pequeño 1.2.2 Rocas metamórficas 1009
diámetro y catas en el terreno 1.2.3 Rocas sedimentarias 1010
A.6.I Generalidades 969 1.3 Origen y propiedades geoquímicas de las
969 sustancias disueltas en las aguas subterrá-
A.6.2 Ensayos Lefranc neas
A.6.3 Ensayos Lugeon 970 1010
A.6.4 Método de Gilg-Gavard 971 1.3.1 Aniones 1011
A.6.5 Ensayos del United States Bureau of Recla- 1.3.2 Cationes 1012
972 1.3.3 Gases disueltos 1012
mation y otros 1.4 Los fenómenos modificadores 1012
A.6.6 Ensayos varios 974
977 1.4.1 Reducción de sulfatos y de hierro . 1013
A.6.7 Ensayos de producción 1.4.2 Intercambio iónico 1013
A.6.8 Comentarios acerca de los ensayos de per- 1.4.3 Fenómenos de oxidación-reducción 1015
meabilidad piezométricos 980
1.4.4 Concentraciones y precipitaciones. 1015
1.4.5 Efecto combinado de los efectos mo-
Apéndice 9.7 dificadores 1016
Determinación de la porosidad 1.4.6 Hidrogeoquímica en rocas carbonata-
de un ensayo de bombeo das 1016
Apéndice 9.8 1.5 Efectos de los fenómenos químicos en las
permeabilidades 1018
Consideraciones sobre la respuesta
de los piezómetros
Capitulo 10.2
Apéndice 9.9 Evolución geoquímica de las aguas
Sistemas de medición del nivel piezométrico en los acuíferos
en los sondeos y captaciones de agua
2.1 Introducción 1019
AS.! Introducción 988 2.2 La adquisición de sales durante la infiltra-
A.9.2 Casos que pueden presentarse 988 ción
989 1019
A.9.3 Sistemas de medición 2.2.1 Concentración del agua de lluvia . 1019
A.9.3.1 Sistemas manuales eléctricos . . 989 2.2.2 Incremento de salinidad 1020
A.9.3.2 Sistemas manuales acústicos . . 990 2.3 El agua freática en las zonas de regadío . 1021
A.93.3 Sistemas manuales manométricos de 2.4 El movimiento del agua subterránea y su
presión (línea de aire) 991 composición química ...... . . 1022
A.9.3.4 Sistemas manuales de flotador o 2.5 Evolución de la composición química de un
por pérdida de tensión 992 agua de circulación regional 1023
A.93.5 Otros sistemas manuales . . . 993 2.6 Acción de los fenómenos modificadores en
A.9.3.6 Sistemas automáticos no inscripto- zonas costeras 1024
. res o limnímetros 993 2.7 Interés de algunas relaciones entre iones di-
A.9.3.7 Sistemas automáticos inscriptores o sueltos. Indices hidrogeoqufmicos . . . . 1024
limnígrafos 994 2.8 Relaciones entre geología, litología y compo-
Bibliografía 995 sición de las aguas subterráneas 1027

3
Indice de materias XXXII

3
2.8.1 Relaciones litologfa-composición de 3.6 Mapas hidrogeoquímicos 1046
las aguas subterráneas 1027 3.7 Empleo de los diagramas y gráficos 1047
2.8.2 Relaciones geología-geomorfología- 3.8 Clasificación de las aguas 1058
composición de las aguas subterrá- 3.8.1 Objeto 1058
neas. Tiempo de permanencia . . . 1027 3.8.2 Clasificaciones simples 1058
2.8.3 Variaciones laterales y verticales de 3.8.3 Clasificaciones geoquímicas . . . 1059
.,D
la composición química del agua. Es- 3.9 Clasificación mediante diagramas y planos 1063
tratificación hidroquímica . . . 1027
2.8.4 Estudio en laboratorio de las rela- Capítulo 10.4
ciones roca-agua 1029
Temperatura del agua.
2.8.5 Interés y significado de los elementos
Aguas minerales y aguas termales
menores y de los elementos traza 1030
2.9 Variaciones temporales en la composición 4.1 Introducción 1064 3
del agua subterránea 1031 42 Aguas minerales en general y sus tipos 1064
2.10 Clasificación de las aguas subterráneas por 4.3 Notas históricas sobre las aguas minerales y )
su origen y tiempo de contacto con el acuf- termominerales 1065
fero. Origen de las salmueras naturales 1032 4.4 Efectos medicinales 1065
2.11 Determinación de parámetros hidrológicos a 4.5 La temperatura de las aguas subterráneas 1066
partir de datos químicos 1034 4.5.1 Origen 1066
2.11.1 Notas generales 1034 4.5.2 Fluctuaciones en la temperatura del
2.11.2 Determinación de la infiltración por agua 1066
balance de cloruros 1034 4.5.3 Aporte de calor interno. Gradiente
2.11.3 Separación de la componente subte- geotérmico 1069
rránea en el análisis de hidrogramas. 1035 4.6 Relación entre el gradiente geotérmico y la
2.11.4 Determinación del caudal de fuentes temperatura del agua subterránea . . . 1069
salinas sumergidas 1036 4.7 Áreas geotérmicas y sistemas geotérmicos e
2.11.5 Estudio de mezclas de aguas 1036 hidrotermales 1071
2.11.6 Balances químicos 1036 4.8 Geoquímica de las áreas geotérmicas e hi-
drotermales 1073
4.9 Indicadores geoquímicos de la temperatura
Capítulo 10.3
prof unda 1074
Técnicas de estudio 4.10 Formaciones asociadas a las aguas minerales
3.1 Introducción y termominerales 1075
1037
4.11 Composición de las aguas minerales y ori-
3.2 Representación gráfica de las características
gen de las sales disueltas 1075
químicas y su utilidad 1037
3.3 Diagramas hidroquímicos 1037
3.3.1 Diagramas columnares. Diagramas de Apéndice 10.1
Collins 1037 Datos geoquimicos
3.3.2 Diagramas triangulares. Diagrama de A.1.1 Composición de las rocas de la corteza te-
Piper 1038 rrestre 1078
3.3.3 Diagramas circulares 1041 A.1.2 Composición del agua del mar
3.3.4 Diagramas poligonales y radiantes A.1.3 El agua de Iluvia 110788
°7
Diagrama de Stiff modificado . . 1041 A.1.4 Aporte de sales por el polvo atmosférico 1082
3.3.5 Diagramas de columnas verticales. A.I.5 Los ciclos geoquímicos 1082
Diagrama de columnas verticales loga-
rítmicas de Schoeller-Berkaloff . . 1042 Apéndice 10.2
3.3.6 Diagramas bidimensionales de disper-
sión Flujo térmico en los acuíferos
1044
3.4 Diagramas de frecuencias 1045 A.2.I Planteamiento de la ecuación de la continui-
3.5 Análisis químicos representados en función dad en un medio permeable con agua en
de variables no químicas 1046 movimiento y sometida al gradiente geotér-
3.5.1 Hidrogramas 1046 mico 1084
3.5.2 Curvas de relación de calidad química A.2.2 Acuífero horizontal con flujo constante y
con otras variables hidrológicas 1046 temperatura uniforme en su sección y en ré-
3.5.3 Perfiles geoquímicos 1046 gimen permanente 1085


XXXIII Indice de materias

A.2.3 Acuífero inclinado con flujo constante, tem- Capítulo 11.2


peratura uniforme en su sección y en régi- Relaciones entre las escorrentías
men permanente 1086 superficial y subterránea
Apéndice 10.3 2.1 Introducción 1120
Energía geotérmica 2.1.1 Generalidades 1120
2.1.2 Definiciones y conceptos básicos . 1120
A.3.1 Prospección y exploración de sistemas geo- 2.2 Tipos de conexión hidráulica entre los ríos
térmicos 1088 y los acuíferos de su cuenca 1121
A.3.2 Producción de energía geotérmica . . . • 1089 2.3 Influencia de las características geológicas
A.3.2.1 Situación actual y costes . . . 1089 de la cuenca en el régimen de un río . . 1122
A.3.2.2 Aspectos técnicos 1090 2.4 El almacenamiento de agua en las riberas . 1124
A3.2.3 Sistemas de producción de energía 1091
2.5 Estimación del componente subterráneo en
A.3.3 Otros usos de la energía geotérmica . . 1091
la escorrentía total de una tormenta . . 1129
A.3.4 Obtención de productos químicos . . . 1091 2.5.1 Métodos basados en la descomposi-
Bibliografía 1091 ción del hidrograma 1129
2.5.2 Métodos basados en el estudio de la
composición química de las aguas. . 1131
Sección 11 2.6 Relación entre la escorrentía subterránea y
los niveles piezométricos de la cuenca . . 1132
RELACIÓN ENTRE 2.7 Métodos de estimación de la escorrentía sub-
LAS AGUAS SUBTERRÁNEAS terránea anual 1134
Y LAS AGUAS SUPERFICIALES 2.7.1 Separación de los componentes en el
Símbolos 1099 hidrograma 1134
2.7.2 Análisis de la duración de caudales 1138
Capítulo 11.1 2.7.3 Métodos geohidrometeorológicos . 1138
2.8 Interés práctico de la determinación de la
Los manantiales escorrentía subterránea 1139
1.1 Introducción 1101
1.2 Clasificación de los manantiales 1101
1.2.1 Criterios de clasificación 1101 Capitulo 11.3
1.2.2 Tipos representativos de manantiales 1102 Modificaciones introducidas por la acción
1.3 Causas de la fluctuación del caudal de los del hombre en las relaciones
manantiales 1105 aguas superficiales-aguas subterráneas
1.4 Expresiones matemáticas del caudal de des-
carga de un acuífero en régimen no influen- 3.1 Introducción 1140
ciado 1106 3.2 Influencia de las obras hidráulicas en el ré-
1.4.1 Generalidades 1106 gimen de las aguas subterráneas 1140
1.4.2 Acuífero libre con desagüe a nivel 3.2.1 Modificaciones debidas a cambios en
variable 1107 el régimen de los caudales del río. . 1141
1.4.3 Acuífero cautivo o acuífero libre, de 3.2.2 Modificaciones debidas a cambios en
espesor considerable y desagüe a nivel el nivel de ríos y lagos 1141
constante 1109 3.3 Influencia de los bombeos o recargas en el
1.4.4 Relaciones entre el volumen de agua régimen de ríos y manantiales 1143
de un embalse subterráneo y su cau- 3.3.1 Consideraciones generales . . . 1143
dal de descarga 1112 3.3.2 Variación del caudal del río debida a
1.4.5 Hidrogramas compuestos correspon- la recarga o descarga inducida me-
dientes a la descarga conjunta de va- diante pozos en los sistemas acuífero-
rios embalses subterráneos . . . 1114 río 1144
1.5 Expresiones matemáticas del caudal de des- 3.3.3 Variaciones del caudal de un manan-
carga de un acuífero en régimen influen- tial debidas a los bombeos . . 1151
ciado 1115 3.3.4 Problemas debidos a los excedentes
1.5.1 Ecuación general 1115 de riego 1152
1.5.2 Aplicación a acuífero libre con—sime-
tría paralela 1115 Bibliografía 1154
irin"nt-Innntl-nnnnt-'n
Sección 1

Conceptos geológicos básicos


de aplicación en Hidrología
ANDRES GALOFRE
Licenciado en C. Geológicas
Sumario
Capítulo 1.1 Los materiales: rocas plutónicas, volcánicas y metamórficas.

Capítulo 1.2 Los materiales: sedimentos y rocas sedimentarias.

Capítulo 1.3 Estratigrafía y geología histórica.

Capítulo 1.4 La disposición de los materiales: tectónica.

Capítulo 1.5 Mapas geológicos.

Apéndice 1.1 Fotogeologia.


1.0 INTRODUCCIÓN GENERAL el planeta Tierra, ya sea bajo la superficie terrestre, o
DE LA SECCIÓN en ella misma.
Esta definición origina una gran diversidad de disci-
El hecho de incluir en esta obra una primera sección plinas relacionadas en mayor o menor grado con la
dedicada íntegramente a los conceptos geológicos que Geología, que obliga por lo tanto a una gran especia-
tienen una aplicación directa en Hidrología, en particu- lización del científico que se interesa por ella como
lar la subterránea, no es un hecho casual. Realmente, pueden ser la Paleontología, Mineralogía, Geofísica,
además del gran interés, especialmente económico, del Tectónica, Biología, Astronomía, Petrología, Geomorfo-
estudio geológico de la parte más superficial de la cor- logía, etc.
teza en cuanto a localización de minerales y/o sustan- Entonces cabe preguntarse qué relación existe entre
cias útiles al hombre (carbón, arcillas, petróleo, uranio, una ciencia tan profusamente relacionada con otras ra-
etcétera) o en su aspecto de aplicación práctica, (la mas del saber humano con la Hidrología subterránea.
Geología en relación con las obras públicas: autopistas, La explicación cld esta cuestión se encuentra en la con-
presas, canales, etc.), todas las ramas del saber geoló- sideración de que el medio físico donde se realizan
gico, consideradas desde un punto de vista estrictamente todos los fenómenos de la Hidrología subterránea son
científico, tienden a solucionar al hombre actual algu- ambientes netamente geológicos, significando con ello
nas de las innumerables incógnitas del mundo en que que las aguas subterráneas se mueven en el interior de
vivimos, que por una ausencia de reflexión o preocu- formaciones litológicas, o rocas, cuyo estudio geológico
pación pasan totalmente desapercibidas a éste. Así por previo es fundamental para la adecuada comprensión de
ejemplo, el origen o formación del propio planeta Tie- los problemas que se plantean en la fase posterior o de
rra, la disposición o estructura interna de éste (¿cuál Hidrología subterránea propiamente dicha.
es la naturaleza de los materiales existentes bajo la su- Desde otro punto de vista la propia significación eti-
perficie terrestre?, ¿qué existe en el propio centro del mológica del vocablo acuífero (del latín aqua = agua y
planeta?), su relación con los movimientos sísmicos, f ero = llevar) nos sugiere asimismo la idea de que
la diferente disposición de las capas del terreno en los aquéllos se localizan en masas rocosas que llevan o con-
distintos lugares de una región o país, la propia distri- tienen agua, por lo cual parece asimismo racional tener
bución geográfica de las zonas montañosas y de las unas ideas básicas sobre la estructura geológica de la
llanuras, etc., son cuestiones a las cuales la Geología, región, así como de la naturaleza de los materiales en
o sus divisiones más importantes, pretende dar una ellas existentes, antes de comenzar un estudio o tra-
explicación lógica y racional, es decir, que esté, de bajo hidrogeológico sobre dicha región.
acuerdo con el resto de los procesos naturales que se Pero además, no solamente la geología es la base ini-
realizan en el planeta. cial del conocimiento de las aguas subterráneas de una
En este amplio sentido, se podría definir a la Geolo- zona sino que condiciona el funcionamiento de los acuí-
gía como la ciencia que estudia todos aquellos fenóme- feros de la misma, en cuanto a la distribución de mate-
nos naturales, excepto los de tipo biológk, así como riales permeables y/o impermeables, fallas, fracturas,
su origen e interrelaciones mutuas, que se producen en afloramientos del zócalo, etc., ya que pueden influir
1•4 Geología aplicada a la Hidrología 4

sobre el comportamiento del acuífero considerado. Así, Siguiendo pues los criterios anteriores, en los capítu-
por ejemplo, con un mapa de situación de los materiales los que integran la presente sección se da una visión
permeables en superficie, se puede estimar siquiera muy general y simplificada de aquellos fenómenos geológicos
a grosso modo la recarga directa que Ilega a dichos que tienen gran trascefidencia en la Hidrología subterrá-
materiales procedentes de las precipitaciones. En otros nea, sin descender a detalles de importancia secundaria,
casos, por ejemplo, en acuíferos de tipo aluvial bordea- que si bien son muy interesantes para el geólogo puro
dos por formaciones menos permeables, el conocimien- o especialista en cualquiera de sus ramas, el hidrogeó-
to de la superficie piezométrica de los mismos se faci- logo experimentado pasaría por alto. De esta forma el
lita, a su vez, con el conocimiento de las formaciones lector que desee profundizar en cualquiera de los temas
limitantes y sus características hidrológicas, ya que per- aquí tratados hallará suficiente información en la biblio-
mitirá trazar las curvas isopiezas de una forma u otra. grafía citada y en cualquier tratado de Geología espe-
Ahora bien, generalmente, no es necesario un cono- cial i zad a .
cimiento a fondo, profundo, muy detallado, sobre las En este sentido, el lector de formación eminentemente
características geológicas de una zona para realizar su geológica hallará muy simplista el contenido de los
estudio hidrogeológico, ya que no se trata de conocer próximos capítulos, pero no así aquel cuya formación
la estratigrafía de la zona, distinguiendo capas de un sea fundamentalmente físico-matemática.
metro o menos de espesor, ni de conocer por medio de La sección está dividida en cinco capítulos y un apén-
un mapa geológico a escala 1/5000 la distribución de dice. Los dos primeros tratan de los materiales que
los materiales permeables e impermeables, ni de saber forman la corteza terrestre desde el punto de vista
si el acuífero que se está investigando pertenece al estático (rocas plutónicas, volcánicas y metamórficas en
luteciense medio, o al vindoboniense inferior. Por lo el primero y rocas sedimentarias en el segundo). El ter-
general, un conocimiento no demasiado detallado de cero contiene unas ideas muy generales sobre los con-
los rasgos geológicos más importantes (estructura, lito- ceptos básicos de la Estratigrafía y Geología histórica,
logía de los terrenos) contenidos en mapas a escala el cuarto menciona las modificaciones que suf ren las
1/50 000 ó 1/25 000 suele ser suficiente, aunque, desde formaciones geológicas debido a las fuerzas que actúan
luego, existen ocasiones en que es preciso recurrir a en la corteza (pliegues y fallas) y el quinto está dedi-
mapas especiales o la cartografía muy detallada para cado a comentar los aspectos más importantes de los
resolver problemas delicados. mapas geológicos. Finalmente, en el apéndice se comen-
Así pues, y en este sentido, se podría hablar de una ta el empleo de la fotografía aérea como moderno
geología aplicada a las aguas subterráneas y de ahí que auxiliar de la geología.
el título de la sección no sea simplemente «Geología»,
sino «Conceptos geológicos básicos de aplicación a la
Hidrología».
Capítulo 1.1
Los materiales: rocas plutónicas,
volcánicas y metamórficas

1.1 LA CORTEZA TERRESTRE secuencia de enormes tensiones que sobrepasan el límite


de deformación elástica o plástica, produciendo bruscas
El tercer planeta del sistema solar, en orden de dis- roturas (Meléndez y Fúster, 1969, págs. 46 y siguientes).
tancia al Sol (150 millones de kilómetros, aproximada- El registro gráfico de estas ondas, o sismogramas,
mente) es el denominado Tierra, siendo su forma casi clasificadas en longitudinales, primarias u ondas «P»
esférica. y transversales, secundarias u ondas «S» según sea su
Sus características físicas principales son las siguien- velocidad de propagación por el interior de la Tierra,
tes: y que se obtienen en aparatos especiales (sismógrafos)
(Emmons et al, 1963, pág. 14; Bellair y Pomerol, 1968, permite determinar el punto exacto donde se inició el
pág. 4 y Lvovitch, 1967, y Nace. 1969) movimiento sísmico, así como las velocidades de propa-
gación de cada tipo en las diversas profundidades.
Circunferencia media 40 009 km Con estos registros, se ha pedido determinar que fa
Diámetro medio 12 742 km Tierra es un planeta con una estructura zonal concén-
Volumen . .. .... 1083 • 10' km' trica, compuesta de •tres capas principales: capa exte-
Superficie 510 • 10' km' rior o litosfera que también recibe el nombre de cor-
Masa o peso 5 6 • lOn tm teza, manto o capa intermedia y núcleo central (fig. 1.1).
Densidad media global 5,5 g/cm' En dicha figura se aprecian perfectamente una serie de
Superficie de los continentes • 148,9 106 km'
Superficie de los océanos . • 361,1 • 106 km' discontinuidades muy acusadas que ponen de relieve
Volumen de tos océanos . • 1,3722 • 10' km' las zonas de contacto o tránsito de una capa a otra.
Masa de los océanos 1 422 • 10" tm La más importante es la que se halla a menor pro-
Masa de la atmósfera . . 5,098 • 10" tm fundidad llamada discontinuidad de Mohorovi/ic, situa-
Masa del hielo actual 335 • 10" tm da a unos 50 km bajo la superficie terrestre, aunque
Volumen del hiélo actual . 36 • 106 km' esta profundidad varía según la distribución de océanos
y masas continentales, que separa la corteza del manto
Pero de este enorme globo terráqueo al hombre sólo intermedio. Hacia los 2900 km se halla ya la capa más
le es dado conocer directamente la parte más externa externa del núcleo, determinada perfectamente por una
de la misma, en un espesor de unos kilómetros (la per- gran disminución en la velocidad de las ondas «P» y
foración más profunda realizada hasta la fecha, alcanza por la ausencia de propagación de las ondas «S», dis-
unos 6879 metros de profundidad según Landes (1963, continuidad llamada de Gutemberg o de Gutemberg-
pág. 45). El resto, hasta los 6371 kilómetros que median Wiechert por otros autores (Bellair y Pomerol, 1968,
entre el nivel del mar y el centro de la Tierra, sólo es página 25).
conocido a través de informaciones sísmicas y deduc- No obstante, la existencia de otras discontinuidades
ciones de tipo geofísico y geoquímico. de segundo orden, como la que parece existir a los
Los movimientos sísmicos o terremotos son el resul- 5100 km de profundidad que separaría el centro del
tado de la propagación de las ondas o vibraciones que núcleo (o nucleolo en la nomenclatura de algunos auto-
se producen en el interior del globo terrestre como con- res) del resto del mismo, pone de manifiesto que las
1.6 Geología aplicada a la Hidrología 6
Velomelades en km /seg distintos materiales terrestres, en la variación de las
condiciones ambientales (principalmente presión y
D t ddd
MOHOROVICIC
temperatura), parecen tender hacia una naturaleza
granítico-basáltica (sial-sima) de la corteza, un manto
It/
intermedio compuesto de peridotitas y/o eclogitas, en
-o su parte externa y una zona formada por sulfuros y
óxidos en su parte interna y un núcleo constituido
principalmente por níquel y hierro (nife).
De todos modos, lo que sí parece cierto, y plenamente
GUTENBERG
aceptado, por otra parte, es que existe una capa de
ENVOLTUNA
DEL NUCLED
naturaleza predominantemente granítica (sial), bastante
ct
gruesa en las masas continentales (hasta 60 km de pro-
fundidad) y muy delgada o inexistente en los océanos,
IDO
apoyada sobre una capa basáltica (sima), que se apoya-
WIECHERT
NUCLE 0 I NTER NO rían sobre la parte más externa del manto.

1.2 MINERALES Y ROCAS COMO ELEMEN-


FIGURA 1.1 TOS CONSTITUTIVOS DE LA CORTEZA
Velocidades de propagación de las ondas «P» y «S» TERRESTRE
en función de la profundidad y de la estructura interna
de la tierra (según Bullen, en Meléndez y Fúster, 1973, En el apartado anterior se han esbozado los aspectos
pág. 48). más importantes que se poseen actualmente sobre la
constitución de la Tierra. Pero desgraciadamente al
ideas actuales que se poseen sobre la constitución inter- hombre le está permitido solamente acceder a la capa
na de la Tierra no son sino concepciones hipotéticas más más superficial de la corteza y hasta la fecha no ha
o menos afirmadas en hechos reales, no aceptadas por llegado ni siquiera al denominado sima.
la totalidad de los investigadores. Esta corteza terrestre, en su parte visible y accesible
Este aspecto de la inseguridad de los conceptos actua- al hombre está formada por una serie de formaciones
les sobre la estructura del planeta Tierra, se acentúa rocosas, o simplemente rocas, que a su vez son el resul-
si se considera la naturaleza físico-química de las capas tado de la yuxtaposición de una serie de elementos de
que la forma. Cálculos basados en la densidad de los categoría inf erior, denominados minerales. En ef ecto:
si se examina un pedazo de cualquier roca, pref erente-
mente de grano grueso (granito, sienita, pórfido, arenis-
ca grosera) para poder estudiarla a simple vista, o bien,
en caso necesario se emplea una lupa adecuada o un
mioroscopio, se observará que existen una serie de gra-
nos distintos por su color, transparencia, exfoliación,
etcétera (fig. 1.2). Cada uno de estos granos es lo que
se denomina un mineral, con una composición química
homogénea y determinada, con una estructura crista-
lina fija, originado naturalmente en la corteza y con
unas características físicas y químicas definidas, que
suelen variar muy poco.
La unión de todos ellos hace que su conjunto se
0 1 2 3 4 5 cm transforme en una roca, que puede considerarse como
un agregado o asociación de granos minerales, ya sean
FIGURA 1.2 iguales o distintos. Ello significa que cada roca estará
Cuarzo, feldespato (ortosa) y mica negra (biotita) como definida por la presencia de unos ciertos minerales, en
elementos minerales constituyentes del granito' (tomado de proporciones distintas dentro de cada tipo de roca. Si
Gilluly, Waters y Woodford, 1964, pág. 6). falta uno de éstos, se tratará de otro tipo de roca, o en
7 Rocas plutónicas, volcánicas y metamórficas 1.7
todo caso, de una variedad de la misma. Estos mine- A su vez, las rocas eruptivas se clasifican en plu-
rales se llaman, pues, esenciales, puesto que sin su pre- tónicas, filonianas y volcánicas, según que el magma
sencia la roca considerada pertenecerá a otra clase. En (ver apartado 1.3i) que les dio origen cristalizara en
el granito, por ejemplo, los minerales esenciales son el profundidad, durante su ascensión hacia la superficie
cuarzo, el feldespato ortosa y la mica negra o biotita. a través de grietas o fracturas o en ésta propiamente
La ausencia de uno cualquiera de éstos, determina que dicha.
la roca no puede ser considerada como un granito. Todas estas clases se discuten con mayor detalle en
Existen otros minerales, llamados accesorios, que no los párrafos y capítulos siguientes, donde se comentan
modifican la naturaleza de la roca, y pueden faltar o la formación, estructura, clasificación y yacimientos de
estar presentes sin que por ello deba ser considerada cada una de ellas.
como perteneciente a otro tipo. De este modo, y en
ejemplo anterior, la existencia de magnetita o zircón
1.3.1 Rocas eruptivas plutónicas
no modifica la naturaleza granítica de la roca, aunque
a veces sean útiles desde el punto de vista genético. 1.3.1.1 Formación. También denominadas, quizás
Las particularidades referentes al origen o formación impropiamente, endógenas, magmáticas, ígneas, etc., que
de los minerales, su presentación en la naturaleza, su se forman por la cristalización en profundidad de un
estructura interna, sus caracteres físicos, las técnicas magma, entendiendo por tal una mezcla fluida o pas-
para la determinación de los mismos, etc., pueden verse tosa (de ahí su nombre en griego) formada por solucio-
en textos especializados, y principalmente en Berry y nes complejas de materias disueltas y gases a elevada
Mason (1959) y en Lahee (1962) y no se reproducen temperatura. Estos magmas proceden de la fusión de
aquí por no constituir parte importante dentro del con- otras rocas preexistentes al alcanzar niveles profundos
texto de esta obra. de la litosfera, o bien al elevarse la temperatura del
interior de la misma debido a procesos tectónicos, vol-
cánicos u otros todavía no demasiado esclarecidos.
1.3 CLASIFICACIÓN DE LAS ROCAS Como fácilmente se comprende, la importancia de la
presión y temperatura existentes en el momento de la
El problema de clasificación de las rocas de acuerdo formación y/o cristalización de los magmas es capital.
con unos criterios lógicos y racionales se ha planteado Sin embargo, es necesario advertir que algunos auto-
desde muy antiguo: se propusieron diversas normas res califican a !algunas de las rocas plutónicas como
(químicas, estructurales, mineralógicas, etc.) pero nin- ultrametamórficas (ver más adelante) es decir, como el
guno de ellos servía para clasificar de forma inequívoca resultado de un muy profundo cambio en sus caracte-
todos los tipos de rocas existentes puesto que, por ejem- rísticas fisico-químicas, o bien como consecuencia de
plo, existen rocas de orígenes muy distintos cuya com- fenómenos tectónicos especiales que darían lugar a una
posición química es exactamente igual, de la misma profunda alteración de la roca y posterior recristaliza-
forma que existen rocas cuya composición mineralógica ción de la misma, sin pasar por el estado de magma.
es muy distinta pero sus orígenes o procesos de forma- Como según la teoría magmática el proceso de cris-
ción son muy semejantes. talización (o diferenciación magmática) es lento y existe
Por ello, el criterio generalmente aceptado por la un orden en la misma, primero cristalizan los minerales
mayoría de autores es el genético-mineralógico, es decir, accesorios, luego los silicatos ferromagnésicos (olivino,
las rocas son clasificadas de acuerdo con su modo de biotita, anfíboles, etc.), luego los feldespatos (ortosa y
formación u origen y posteriormente de acuerdo con plagioclasas), y finalmente, el cuarzo, pueden producirse
los minerales que la forman en las divisiones sucesivas. variaciones en las condiciones ambientales o tener lugar
Según este criterio, las rocas se dividen en tres grandes aportes de nuevos elementos o compuestos orgánicos
tipos o clases: eruptivas, sedimentarias y metamórficas, que vayan modificando paulatinamente el carácter de
según se hayan formado por cristalización de magmas la roca, con lo que las dificultades en el conocimiento
en profundidad o en la superficie, por acumulación y de su origen se incrementan.
consolidación de restos de rocas preexistentes, o bien
por medio de transformaciones de los dos tipos ante- 1.3.1.2 Estructura. Hasta la fecha se ha designado
riores bajo la acción de los agentes físicos (tamperatura, indistintamente con la palabra «estructura» dos cosas
presión) o químicos (aportes de elementos químicos muy diferentes: por un lado, la disposición de una roca
extraños a las mismas). o formación geológica, en el terreno, es decir, a escala
1.8 Geología aplicada a la Hidrología 8
TABLA 1.1 ClasiJicación de las rocas plutónicas según Bellair y Pomerol, 1968, pág. 88

Cuarzo libre Sin cuarzo libre


Minerales Rocas sin
feldespatos Rocas sin cuarzo,
ferromagnésicos Feldespato Feldespatos Plagioclasas dominantes Feldespatos nt feldespatos
dominantes Plagioclasa pero con
potásico potásicos y/o feldespatoides ni feldespatoides
dominante dominante dominantes Ácidas Básicas feldespatoides

Biotita Granito
Anfíboles Gradiorita Sienita Diorita Gabro Sienita nefe- Hornblendita
línica
Piroxenos Ijolita Piroxenita
Olivino Dunita o
Peridotita

macroscópica, y por otro a la forma y disposición de neralmente en base a los componentes mineralógicos
los granos minerales dentro de la roca, es decir, a escala de las mismas según los contenidos en uno y otro tipo
de la muestra o de la sección delgada para observación de minerales.
al microscopio petrográfico (Bellair y Pomerol, 1968, Para mayor claridad en la clasificación se reproduce
pág. 81), también llamada textura por otros autores. un cuadro tomado de Bellair y Pomerol (1968), en la
Sin embargo, en lo que sigue se dedicará la palabra tabla 1.1.
estructura para la segunda de las anteriores acepciones, GRANITOS. Roca de grano mediano o grueso de
mientras que al hablar de yacimiento o modo de pre- color claro, compuesta de cuarzo, feldespato potásico
sentarse cada tipo de roca se hablará de la estructura (ortosa) y mica negra (biotita) como elementos esencia-
de la misma en el terreno. les. Suele ser común la presencia de grandes manchas
De acuerdo con estos conceptos, la estructura de las oscuras (gabarros) originadas por la acumulación de
rocas eruptivas puede ser: minerales ferromagnésicos (piroxenos, anfíboles). Existe
Granuda, en la cual todos los elementos minera- una gran variedad de granitos, originada principal-
lógicos poseen aproximadamente la misma dimensión y mente por estructuras que se apartan algo de la normal,
son visibles a simple vista. que es la granuda, o por la abundancia de minerales
Aplítica, es decir, aquella estructura petrográfica accesorios que califican al granito en cada caso (horn-
basada en infinidad de cristales muy pequeños, prácti- bléndico si posee hornblenda, piroxénico si posee piro-
camente invisibles a simple vista. Puede considerarse xenos, etc.). Es la roca más abundante en la corteza
como una variedad de la anterior. terrestre,
Porfídica, originada por la presencia de grandes SIENITAS. Son rocas de estructura y aspecto análogo
cristales aislados de algunos minerales (fenocristales) al granito diferenciándose de él en la ausencia del
inmersos en una especie de pasta cristalina formada cuarzo, y en la presencia de anfíboles, lo que les da
por la aglomeración de cristales de tamaño mucho me- un tono más rosado.
nor. DIORITAS. Roca granuda con feldespatos calcosódi-
Microlítica, en la cual, además de los grandes cos (albita, oligoclasa, andesina) y anfíbol, sin cuarzo
fenocristales, como en el caso anterior, se advierte que libre, adquiriendo por ello colores oscuros.
el resto de la masa cristalina está formada por cristales GABROS. Rocas verdosas o gris oscuro, compuestas
de tamaño microscópico, generalmente alargados (micro- de feldespatos del tipo plagioclasas cálcicas (labradorita,
litos). bitownita, anortita) y piroxenos, aunque con frecuencia
e) Pegmatítica, estructura basada en la yuxtaposi- presentan también anfíboles, olivino y óxidos de hierro.
ción de enormes cristales (del orden de decímetros in- PERIDOTITAS. Son rocas sin minerales claros, muy
cluso) de cuarzo y feldespato. pesadas, oscuras, compuestas esencialmente por olivino
o peridoto, además de un piroxeno.
1.3.1.3 Clasificación y descripción de las más- impor-
tantes. La división de las rocas plutónicas se hace ge- 1.3.1.4 Yacimiento. Las rocas plutónicas suelen
9 Rocas plutónicas, volcánicas y metamórficas 1.9
presentarse en la naturaleza en forma de grandes masas
o macizos, que rompen muchas veces la monotonía de
las rocas circundantes, generalmente en muy poco espa- COLITO
ESCURIERTO POR
cio, formando los llamados batolitos (fig. 1.3) o laco- ROSION
litos si están interestratificados entre las rocas circun-
dantes.

1.3.2 Rocas eruptivas filonianas


Aunque dentro de la geología general ocupan un lugar
bastante destacado, debido a los problemas que plantean
en relación con su origen, relación con las rocas enca-
jantes, transformaciones que originan en las mismas, etc., F/CURA 13
dentro del campo de la Hidrología subterránea, son
Formas de yacimiento de las rocas eruptivas plutónicas
muy poco importantes debido esencialmente a su poca y volcánicas (tomado de Bellair y Pomerol, 1968, pág. 104).
extensión superficial, que las hace de muy difícil repre-
sentación cartográfica como no sea a escalas muy peque-
ñas (1/5000 y aún mayores). microscópica. Así, se habla de pórfidos graníticos (roca
Esta dificultad en su representación se debe a que filoniana con la misma composición que el granito, pero
suelen presentarse en forma de diques de forma general- con estructura porfídica), de aplitas (roca filoniana de
mente tabular, con una dimensión mucho más pequeña estructura aplíticst, e idéntica composición que cual-
que las otras dos, que atraviesan anárquicamente forma- quiera de las rocas plutónicas.
ciones anteriores.
A su vez, esta forma de presentarse tiene su razón 13.3 Rocas volcánicas
de ser en el origen de estas rocas: como la cristalización
del magma puede producirse algunas veces durante su 1.3.3.1 Formación. Hasta ahora se ha hablado de
más o menos rápida ascensión hacia la superficie terres- cristalizaciones de magmas en profundidad o en su
tre, aprovechando fallas, fracturas o zonas de mayor camino hacia la superficie terrestre. Si el foco magmá-
debilidad estructural, el resultado final es una especie tico se halla a poca profundidad respecto de aquélla,
de filón relleno de esta roca, con un espesor que a veces es posible que e magnía pueda salir, a través de una
llega a centenares de metros (aunque los más frecuentes chimenea hasta el exterior, originando un fenómeno
son del orden de solamente algunos metros). Este origen volcánico, o simplemente un volcán, si alcanza la super-
condiciona asimismo, la propia estructura interna de ficie o partes más altas de la corteza. En este sentido,
la roca, originándose estructuras porf ídicas, aplíticas, pues, la lava de los volcanes no es más que un magma
pegmatíticas, etc. de acuerdo con la secuencia de crista- que ha logrado salir a la superficie del terreno, donde
lización (función de las temperaturas de solidificación solidificará con mayor o menor rapidez. Las rocas ori-
de los distintos componentes) y del tiempo de que dis- ginadas gracias a este fenómeno se denominan rocas
ponen para ello. volcánicas, ya sean lavas, cenizas, bombas volcánicas,
Sin embargo, existen algunos casos de rocas filonianas etcétera.
en los que no es posible admitir este origen puesto que La manera de realizarse la propia erupción volcánica
sus afloramientos poseen forma de huso no siendo posi- depende, en esencia de dos factores: la viscosidad del
ble aceptar un origen de cristalización cerca de la super- magma en las zonas próximas a la superficie y del con-
ficie de un magma ascendido hasta la misma. En algu- tenido en productos volátiles o que están en disolución
nos casos se ha invocado un origen hidrotermal para y pueden liberarse en forma de gases. Debido a la alta
estas rocas. temperatura con que la lava sale del cráter (alrededor
En lo que hace referencia a su composición minera- de los 1000 grados centígrados según Bellair y Pomerol,
lógica puede aceptarse la misma que la de las rocas 1968, pág. 415), la viscosidad de ésta sólo depende de
plutónicas (tabla 1.1) puesto que en definitiva el origen la composición química de la lava, ya que los magmas
es el mismo, siendo solamente distinto el lugar de cris- ácidos o intermedios (ricos o con apreciables propor-
talización o enfriamiento. Desde este punto—de vista su ciones de sílice libre) son muy viscosos y se solidifican
diferenciación sólo es posible atendiendo a su estructura rápidamente cerca del cráter, llegando incluso a poder
10
1.10 Geología aplicada a la Hidrología

TABLA 1.2 Clasificación de las rocas volcánicas según Bellair y Pomerol, 1968, pág. 88

Cuarzo libre Sin cuarzo libre Rocas sin Rocas sin


MInera1 cuarzo, sin cuarzo, ni
Estructura coloreado Feldespato Feldespatos Plagioclasas dominantbs Feldespatos feldespatos feldespatos ni
dominante potásico Plagioclasa potásicos y/o feldes- pero con feldespatoides
dominante dominante dominantes Acidas Básicas patoides feldespatoides

Biotita Riolita
Anfíbol Dacita Traquita Nefelinita y
Microlítica Leucitas
Piroxeno Andesita Labradorita Fonolita Limburgita
Olivino Basalto Kimberlita

Vítrea Pechstein Obsidiana Traquilitas

obstruir la boca o cráter del volcán, mientras que los recurrir al análisis químico para conocer su composi-
básicos son muy fluidos, y se desplazan con rapidez ción. Es de notar que como se dijo antes, cada roca
hacia el exterior del mismo. volcánica tiene su correspondiente elemento análogo en
Finalmente, pueden originarse también depósitos vol- cuanto a composición mineralógica en las rocas erupti-
cánicos muy distintos, tales como las ignimbritas, nubes vas plutónicas, de acuerdo con su origen, asimismo,
ardientes, aglomerados volcánicos, tobas, etc. análogo, y por ello algunos autores las describen con-
juntamente (Bellair y Pomerol, 1968, págs. 89 y si-
1.3.3.2 Estructura. Como se verá más adelante, las guientes).
rocas volcánicas pueden presentarse bajo dos aspectos Es preciso advertir, sin embargo, que existe toda una
estructurales distintos: serie de nombres especiales para diversas formas de
Rocas volcánicas propiamente dichas, formadas presentación de las lavas, muy comunes en la literatura
al solidificarse la lava expulsada por el volcán. En este científica (lavas tipo a-a, pahoehoe, lavas cordadas,
caso se pueden encontrar estructuras de tipo microlítico, pero que no corresponden a rocas volcánicas distintas).
fluidal (de aspecto semejante a una corriente de agua),
vítrea (si la lava es amorfa y cristaliza sin una ordena- a) ROCAS VOLCÁNICAS PROPIAMENTE DICHAS (tabla 1.2)
ción interna cristalina), vacuolar o escoriácea (si con-
Ordenadas de mayor a menor acidez, pueden distin-
tenía gran cantidad de gases que han sido liberados
dejando al descubierto grandes huecos o poros), etc. guirse:
Riolitas. Rocas volcánicas con estructura fluidal (de
Rocas piroclásticas, de carácter detrítico, forma-
ahí el nombre) con fenocristales de cuarzo, ortosa (sa-
das a expensas de la acumulación de materiales sólidos
nidina) y biotita sobre un fondo granudo de color claro.
arrojados por el volcán. Se trata de partículas o cantos
Traquitas. Rocas grises o amarillentas, rugosas al
de formas y tamaños muy distintos, que van desde las
tacto, con feldespato potásico, plagioclasas sódicas y
típicas bombas volcánicas hasta las cenizas o lapilli acu-
mulados por lo general en las cercanías del cráter con anf íboles y/o piroxenos.
Andesitas. Más rugosas aún que las traquitas, de
una estratificación muy marcada por las distintas capas,
color gris o negro, formados por andesina, anfíboles y
a menudo de distinto color, que corresponden a erup-
ciones distintas, o a diferentes periodos dentro de cada piroxenos.
Basaltos. En general son las rocas volcánicas propia-
una de ellas.
mente dichas más abundantes, de color negro, muy den-
1.3.3.3 Clasificación y descripción de las más impor- sas, formadas principalmente por augita y olivino, con
tantes. Al igual que se ha hecho con las rocas erupti- abundancia de magnetita.
cas plutónicas, la clasificación de las rocas volcánicas Fonolitas. Caracterizadas por un contenido medio
propiamente dichas se hace en base a criterios minera- en sílice y hasta un 10 % en sodio. Los microlitos suelen
lógicos, excepto en aquellos casos en que la Loca con- estar alineados (estructura fluidal) y es sonora cuando
tiene parte vítrea o amorfa, en cuyo caso es preceptivo se golpea.

11 Rocas plutónices, volcánicas y metamórficas 1.11

b) R OCAS VOLC Á NICAS PIROCL Á STICAS La naturaleza de todos estos procesos no está todavía
C ORIO ya se dijo anteriormente son fragmentos pro- suficientemente aclarada, debido principalmente a que
yectados con violencia hacia el exterior desde el fenó- se trata de estudiar un cambio que se produce en condi-
meno volcánico y que se acumulan en los alrededores ciones hipotéticas, o por lo menos supuestas, por lo que
de éste. no se le dará mayor énfasis.
Los bloques y bombas poseen un tamaño variable,
pero suelen considerarse como pertenecientes a esta cla- 1.3.4.2 Estructura. Una característica importante
se los superiores a 32 mm (Bellair y Pomerol, 1968, de las rocas metamórficas es la existencia de estructuras
página 442). muy típicas, consistentes en presentar algunos de sus
Los lapilli están constituidos por fragmentos inferio- componentes mineralógicos orientados de forma defini-
res a 32 mm, de forma irregular, porosos, a veces vesi- da, debido a la actuación de una fuerte presión dife-
culares, mientras que los inferiores a 4 mm se clasifican rencial sobre ella, que obliga a algunos cristales a des-
como cenizas. plazarse o reorganizarse hasta conseguir una posición
Estas formaciones son fácilmente erosionables, lo que que ofrezca la mínima resistencia a dicha presión. Si la
les da un carácter muy temporal. abundancia de estos minerales en la roca es grande
(biotita y moscovita, por ejemplo, es decir, del tipo de
1334 Yacimiento. En este tipo de rocas existe las micas), la roca puede llegar a tomar una macro-
una gran variedad de formas de yacimiento (fig. 1.3), estructura esquistosa típica de las formaciones meta-
que van desde las conocidas coladas volcánicas, forma- mórficas. Otras veces los cristales se alinean más o
das por la consolidación de las corrientes de lava al menos regularmente dando una estructura nudolosa,
deslizarse sobre las laderas del volcán hasta las mesas como los gneis glandulares. Finalmente, si el fenómeno
o mesetas volcánicas típicas de Brasil, pasando por cú- del metamorfismo es muy intenso se originan rocas
pulas y espigones si la lava es muy viscosa, como la compactas, duras, sin particularidades estructurales
famosa cúpula de la Montaña Pelada que se formó en apreciables (cuarcitas, corneanas, etc.) que no conservan
1902 y alcanzó 417 m de altura (Bellair y Pomerol, ningún resto de las rocas de las cuales proceden.
1968, pág. 432). Cabe advertir, sin embargo, que la
forma adoptada por estas rocas, es en cierta manera 13.4.3 Clasificación y descripción de las más Impor-
función del relieve preexistente, puesto que los mate- tantes. No existe por ahora una clasificación minera-
riales volcánicos se disponen sobre la superficie del te- lógica de las rocas metamórficas. En efecto, la gran
rreno, adaptándose al mismo, aunque a veces se acu- variedad de rocas «iniciales» sobre las que puede actuar
mulan espesores del orden de 1000 m de rocas volcá- el metamorfismo en muy diversos grados de intensidad,
nicas. dentro de cada uno de los tipos anteriores ya mencio-
nados, hace que el número de variedades de rocas
«finales» sea muy grande y no se pueda establecer una
1.3.4 Rocas Metamórficas
clasificación clara y racional.
1.3.4.1 Formación. Las rocas metamórficas son el No obstante, sí se conocen algunas de las llamadas
resultado de profundas transformaciones de tipo físico, series metamórficas, originadas por los estados sucesivos
químico o físico-químico que actúan sobre rocas ya que va alcanzando una roca al ser sometida a procesos
preexistentes de cualquier tipo. Estas transformaciones metamórficos cada vez más intensos. Algunas de estas
pueden tener lugar desde simplemente en la propia series se reproducen, a título de información, en la
estructura de la roca preexistente, que se reajusta a las tabla 1.3 por lo que sólo a continuación se describen
nuevas condiciones de presión, temperatura y posibles los grandes tipos generales de rocas metamórficas.
aportes químicos extraños, hasta cambios muy profun- Es de advertir que, geológicamente hablando, el voca-
dos en la misma, de forma que sea imposible el recono- blo pizarra debe reservarse para una roca sedimentaria
cimiento de su roca madre «inicial». de naturaleza arcillosa que ha sufrido una fuerte com-
Todas estas transformaciones o modificaciones son presión. Sin embargo, y vulgarmente, esta palabra se
debidas al llamado proceso de metamorfismo, que pue- emplea para designar todo tipo de roca que posea una
de ser originado por cambios en la presión (metamor- disyunción o exfoliación muy marcada a lo largo de
fismo dinámico), en la temperatura (metamorfismo tér- planos paralelos, originando una evidente confusión.
mico), en particular en el llamado de contieto, o bien Filitas. Rocas con laminillas de clorita y sericita,
mixto (metamorfismo termodinámico o regional). que provocan la aparición de la típica estructura cono-


1.12 Geología aplicada a la Hidrología 12

TABLA 1.3 Rocas metamórficas de diversas series en función de la intensidad del metamorfismo
(según Bellair y Pomerol, 1968, pág. 175)

Rocas sedimentarlas Rocas p utónicas

Serie Serie
Serie arcillosa Serie arenosa Serie calcárea calcáreo-arcillosa Serle granítica gabro-cliorítica

Roca inicial Arcillas Areniscas Calizas y Margas Granito Gabros


dolomías
Filitas Cuarcitas Mármoles y Protogino
cipolinos

Sericitas y Prasinitas
Intensidad cre- cloritas Lr
ciente del me- Micacitas de
tamorfismo dos micas
Gneis de dos Lr
micas
Gneis con Leptinitas Serpentinitas Anfibolitas y Ortogneis y Anfibolitas, .r>
biotita (si existe Mg) piroxenitas ortoleptinitas piroxenitas

.1)
ida como pizarrosidad. Al ser las primeras que apare-
c Mármoles. Son rocas predominantemente calcáreas
cen en su serie conservan todavía parte de la composi- procedentes del metamorfismo de las calizas. Son de
ción original de la roca de la cual proceden. Una varie- color claro generalmente.
r
dad son las filitas satinadas grises o azuladas. Cuarcitas. Son rocas muy duras, procedentes de la
Esquistos. Es un paso más avanzado en su serie, y alteración metamórfica de las areniscas, y como tales,
como tal no presentan restos de materia orgánica ni se llaman micáceas, turmaliníferas, etc.; si poseen micas,
fósiles, aunque el tránsito entre las anteriores y los es- turmalina, etc. 1),
quistos es gradual.

Micacitas. Rocas metamórficas caracterizadas por la 1.3.4.4 Yacimiento. Todas estas rocas metamórficas
gran abundancia de micas (biotita y moscovita), por suelen presentarse en los macizos geológicos más anti-
lo que son fácilmente distinguibles, aun a simple vista. guos, lo cual es lógico si se tiene en cuenta su modo -1)
Gneis. Procedentes de las micacitas, en las cuales de f ormación, y como tales se hallan en los núcleos de
Se
parte de la moscovita se transforma en feldespato or- las zonas montañosas, presentándose en enormes masas,
tosa, pasando entonces a ser un gneis, que además posee algunas veces junto a rocas eruptivas y extendiéndose
cuarzo. No se distinguen en ellas señales de esquistosi-
c;
por grandes áreas, como por ejemplo, los afloramientos t
dad ni de pizarrosidad, pero sí conserva cierta orienta- de rocas paleozoicas metamórficas del Tibidabo (Barce- at,

ción en sus minerales. lona), la zona axial pirenaica, la zona granítica o gneí- J,

Serpentinas. Rocas con estructura reticular, de color sica de Galicia, etc.


ci

amarillo verdoso, compactas y resistentes. Proceden de ;, l r


la transformación de las peridotitas. 4.1

a
Capítulo 1.2
Los materiales:
sedimentos y rocas sedimentarias

2.1 CICLO GEOLÓGICO DE LOS MATERIA- 2.2 SEDIMENTOS


LES DE LA CORTEZA TERRESTRE
Todos los procesas relacionados en el párrafo anterior
De todos es conocido que los ríos, ya sea en sus tra- actúan sobre sedimentos, entendiendo por ellos los frag-
mos inferior, medio o superior, acarrean gran cantidad mentos de las rocas preexistentes, y a veces muy lejanas,
de materiales de distintos tamaños, que proceden de las que han sufrido una movilización o transporte, por
rocas cercanas al río, a las cuales éste va desgastando o medio del agua o viento, hasta los lugares donde se han
erosionando paulatinamente. depositado.
Pero no es este el único camino para la obtención Prescindiendo del tipo de agentes que realizan la ero-
de dichos materiales, puesto que también el agua, el sión y su transporte posterior, que puede verse con nota-
viento, la acción de las olas en las regiones costeras, ble detalle en Melénclez-Fúster, 1969, páginas 67 y si-
los componentes químicos de la atmósfera (especialmen- guientes, se estudian a continuación la granulometría de
te, anhídrido carbónico), etc., ejercen una acción erosiva los sedimentos, sus tipos y los ambientes sedimentarios
muy importante sobre la faz de la Tierra, de tal forma donde se pueden depositar.
que se puede hablar de un ciclo geológico de los mate-
riales de la corteza (fig. 1.4), en el sentido de que la
misma se halla en un continuo proceso de transforma- CICLO GEODINANICO EXTERNO
ción, ya sea en la propia superficie de ésta (ciclo geo- "t•r:
t 5::7-1.772.11--CzYL
dinámico externo) o en su interior (ciclo geodinámico
1 1
interno) (véase la fig. 1.4).
En efecto, el ataque lento, e imperceptible general-
mente para el hombre, del conjunto de agentes erosivos
(viento, lluvia, ríos y torrentes, glaciares y el mar) pro-
duce una serie de partículas de distinto tamaño arran-
cadas de la roca madre que son transportadas por otros
agentes (generalmente el agua de los ríos o torrentes,
y/o el viento o hielo, hasta su sedimentación o depósito,
cuando éstos no poseen la suficiente energía para seguir
transportándolos. En último término estos sedimentos,
pues ahora ya reciben tal nombre, pueden llegar a las
profundidades de las fosas marinas u oceánicas, acu- CICLO
mulándose lentamente en estos lugares. GEO DINA
INTERNO
Mediante sucesivos aportes de materiales, dichos sedi-
mentos, se van compactando y consolidando, creando
un nuevo tipo de rocas (ver más adelante) que, debido
a los movimientos orogénicos (creadores de nuevas mon- FIGURA 1.4
tañas) pueden salir a la superficie terrestre, reinicián- Ciclos geológicos de los materiales de la corteza (según
dose otra vez el ciclo. Meléndez y Fúster, 1973, pág. 35).
14
1.14 Geología aplicada a la Hidrología

2.2.1 Granulometría de las rocas sedimen- 2.2.2 Tipos de sedimentos


tarias incoherentes o no consolidadas
Desde el punto de vista de su naturaleza los sedimen-
Aunque el vocablo «roca» sea sinónimo de masa tos pueden ser de tres clases distintas: terrígenos, quí-
rocosa, dura y compacta, geológicamente las arenas y micos y orgánicos. Los primeros son los formados por
gravas de un río o delta, o la arena de una duna litoral partículas minerales o rocosas, los segundos por la
o de un desierto constituyen un tipo de roca sedimen- acumulación de depósitos de precipitación química en
taria no consolidada, es decir, a la cual le falta el ce- el fondo de masas de agua suficientemente grandes,
mento o aglomerante que la transformaría, si existiese, como es el caso de los lagos salados que pueden llegar
en una roca sedimentaria ya consolidada. a formar yacimientos de sal común, carnalita, yeso, etc.
Dada pues, la coincidencia de significado real del Finalmente los depósitos orgánicos están constituidos
vocablo «sedimento» (partícula depositada por los agen- por 1a acumulación de restos de seres vívos (animales o
tes geológicos externos) y la expresión «roca sedimenta- plantas) que se sedimentan en el fondo de masas acuo-
ria no consolidada», es por lo que se ha juzgado con- sas, tales como turberas, etc.
veniente estudiar el significado de las dos expresiones Intermedio entre los dos últimos tipos existen los
en un mismo apartado. denominados sedimentos bioquímicos, originados por la
Fácilmente se comprende que en los procesos erosivos acumulación de restos, generalmente carbonatados o
se originan partículas de muy distinto tamaño, que, silícicos de animales y/o plantas marinas, conchas (en
aunque ligeramente disminuido y redondeado por los general, sólo las partes duras), etc., que se depositan
roces y golpes, que se producen durante su transporte, en los fondos marinos formando los conocidos barros o
puede variar desde los grandes bloques de los cursos fangos de globigerinas, radiolarios, foraminíferos, etc.,
altos de los ríos hasta los limos, légamos o arcillas de que con el tiempo pueden formar incluso calizas zoóge-
las desembocaduras de los mismos. En una palabra, nas, es decir, f ormadas casi exclusivamente por restos
existe pues una gradación de los sedimentos de acuerdo de animales y plantas.
con sus dimensiones y se_han propuesto por diversos
autores varias escalas de tamaño y nomenclatura, pero
hasta la fecha no se ha llegado a un acuerdo general. 2.2.3 Tipos de ambientes sedimentarios
Por ello, se incluye solamente una clasificación de
las partículas, a guía de información, pero debe tenerse Tradicionalmente se vienen distinguiendo dos tipos
en cuenta que existen otras muchas que pueden no principales de ambientes sedimentarios: el continental
coincidir en algunos aspectos fundamentales. Esta clasi- y el marino, subdivididos cada uno de ellos en varios
ficación es la de Wentwoorth y es ampliamente usada subtipos (Meléndez y Fúster, 1969, págs. 203 y siguien-
en los países anglosajones (Leet y Judson, 1961, y tes).
Lahee, 1962). En la figura 8.11 se da una representación Se denominan ambientes continentales a todos aque-
gráfica de otras dos clasificaciones. llos lugares donde la sedimentación se produce dentro
La determinación del tamaño de las partículas de los de las áreas continentales, como por ejemplo los am-
sedimentos (o en su caso, rocas sedimentarias no con- bientes glaciar, desértico, fluvial y lagunar. Los sedi-
solidadas) suele hacerse mediante el uso de tamices mentos glaciares son arrastrados por la corriente de
adecuados a cada tamaño, cuya luz o anchura de malla hielo y se depositan conjuntamente en la morrena fron-
se corresponde con una serie de grupos o categorías tal, lateral o de fondo (la que precede a la propia lengua
previamente fijadas (granulometría por vía seca). Esta de hielo, la dejada a ambos lados del glaciar o en el
determinación presenta la dificultad de que para las fondo propiamente dicho respectivamente). Es caracte-
partículas más finas (limo, arcilla) no existen mallas rístico del mismo la gran heterometría de los materiales,
de luz suficientemente pequeña y debe recurrirse enton- puesto que el glaciar lo arrastra todo a la vez, ya sean
ces a procesos de sedimentación en agua de acuerdo con enormes bloques, gravillas o arenas finas.
la ley de Stokes (granulometría por vía húmeda). En el ambiente desértico, el agente de transporte casi
La representación e interprefación de los resultados exclusivo es el viento, realizando una eficaz labor de
suele hacerse en forma de curvas granulométricas acu- calibrado puesto que la acción del viento es selectiva.
mulativas, tal como puede verse en el capítulo 2 de la Asimismo, la estratificación originada en este ambiente
sección 8. no es perfectamente paralela, sino que adopta lo que
se denomina estratificación cruzada, tan característica
de las dunas o barjanes.

15 Sedimentos y rocas sedimentarias 1.15

En el ambiente fluvial, además de la erosión y trans- La zona batial, que incluye el talud que separa la
porte de tipo mecánico, interviene asimismo la destruc- plataforma continental de los grandes fondos marinos
ción química de las rocas por donde circula el agua del puede alcanzar desde los 200 m hasta los 2000 m de
río. Ello lleva consigo que el río, además de las partícu- profundidad. Aquí se depositan junto con los materiales
las sólidas, arrastre y deposite bajo ciertas condiciones, terrígenos más finos (arcillas, limos), los restos esque-
los productos que lleva en disolución o en suspensión. léticos de innumerables organismos, dando lugar a los
Una de las características más importantes de los se- ya mencionados lodos o fangos de Globigerinas, Radio-
dimentos depositados en este ambiente es la extraordi- larios, etc.
naria variabilidad, tanto en sentido horizontal como Finalmente, en la zona abisal, correspdndiente a los
vertical de los aluviones depositados por el río. Ello grandes fondos marinos, a profundidades mayores de
se debe, por un lado, a la continua divagación lateral 2000 m, sólo se sedimentan materiales pulverulentos
del río, y a sucesivos aportes de material sólido que se muy finos, arrastrados por el viento desde los lejanos
superponen a los ya existentes, originados en épocas continentes y los esqueletos siliceos de diversos organis-
anteriores de sedimentación. mos (Radiolarios, Diatomeas, etc.) ya que los de natu-
Finalmente, en el ambiente lacustre y/o pantanoso, raleza calcárea se disuelven en el agua del mar antes
la característica más importante es que los sedimentos, de llegar al fondo del mismo.
además de partículas sólidas (arenas y arcillas) contie-
nen gran cantidad de depósitos de tipo químico y orgá-
nico, originándose acumulaciones de sales minerales 2.3 CONSOLIDACIÓN 0 LITOGÉNESIS
(evaporitas), y en los pantanos, depósitos de tipo turba. FACTORES DE LA MISMA
Dentro ya del ambiente netamente marino se distin-
guen tres grandes regiones donde puede producirse la En cualquiera de los ambientes anteriores, los sedi-
sedimentación: nerítica, batial y abisal. mentos llegados a ellos, forman un simple agregado
La región nerítica corresponde a la zona más cercana suelto, muy poroso, con gran cantidad de agua en su
a la costa y alcanza hasta una profundidad de unos interior. Como los aportes de nuevos materiales, se su-
200 m donde se sitúa generalmente el borde de la lla- perponen unos encima de otros, los formados primera-
mada plataforma continental. Aquí quedan depositados mente se quedan , aislados del medio acuoso y se ven
la mayor parte de los aportes continentales y es donde sometidos a presiones cada vez mayores.
se desarrolla un mayor número de seres vivos que con- Todas estas transformaciones, que, como es lógico,
tribuyen a la formación de sedimentos de tipo orgánico, son extraordinariamente lentas (a escala humana, ya
bioquímico o químico. que se calcula que se necesitan varios siglos para depo-
En general los sedimentos más gruesos se depositan sitarse un centímetro de sedimentos marinos), hasta que
antes que los más finos, que llegan a alcanzar grandes el antiguo material se transforma en una masa com-
,distancias (fig. 1.5). pacta, en una roca sedimentaria, se denominan litogé-
nesis, o procesos litogenéticos, que pueden presentar di-
versas modalidades (Meléndez y Fúster, 1973, pág. 209):
Compactación. Conforme la presión va siendo
cada vez mayor debido a nuevos aportes posteriores, el
sedimento se ve obligado a perder agua, compactándose
progresivamente. Es notoriamente importante en el caso
de las arcillas, que en la superficie pueden contener
cantidades superiores al 50 % o más de su volumen ocu-
pado por agua (caso de los lodos o cienos de las desem-
bocaduras de ríos, estuarios o deltas) mientras que a
unos 2000 m de profundidad se ha reducido a un 2 %.
Estas aguas sincrónicas con la formación de la roca
FIGURA 1.5 (aguas congénitas) pueden ser muy importantes en las
Distribución de los sedimentos en la región nerítica investigaciones geoquímicas y en el estudio de las mi-
(según Meléndez-Fúster, 1973, pág. 208). graciones de aguas.
1. Bloques desprendidos del acantilado; 2. Gravas; Cementación. Puede darse el caso que los sedi-
3. Arenas; 4. Limos y arcillas. mentos se depositen en aguas cargadas de ciertas sus-
1.16 Geología aplicada a la Hidrología 16
3
tancias que al precipitar traban o cementan el resto de nadas), qué las diferencian rápidamente del resto de
material sólido, que en este caso, suelen ser aportes de- las rocas, peculiaridad que las rocas plutómicas no pre-
tríticos (gravas, arenas). Estas sustancias son general- sentan nunca, y las volcánicas sólo raras veces, y aún
mente, bicarbonatos cálcicos (que se transforman en entonces no se puede hablar de «estratos» en sentido
carbonatos al precipitar), sílice o incluso arcilla. estricto.
Diagénesis. Se refiere al hecho de que algunas
veces, los granos minerales, que integran los sedimentos 2.4.1 Estructura
no son estables bajo las nuevas condiciones y reaccio-
nan entre sí y con el medio acuoso hasta lograr un Además de esa característica anterior, las rocas sedi-
posterior estado de equilibrio físico-químico, originando mentarias detríticas pueden poseer otras características
nuevos minerales que no han estado nunca en la super- propias como son una estratificación cruzada (típica de
ficie terrestre. algunas areniscas) gradada, paralela o bien son masivas
Metasomatismo. Finalmente, en algunos casos (fig. 1.6).
pueden producirse reacciones entre los sedimentos y el Otras por el contrario, pueden poseer unas estruc-
medio ambiente, reemplazándose átomo a átomo diver- turas basadas en diminutos cristales (típicos en las eva-
sos iones y cambiando fundamentalmente la naturaleza poritas) inapreciables a simple vista, en numerosas esf e-
de la roca, como se produce, por ejemplo, en el caso ras (estructuras oolítica, pisolítica o esferolítica), o restos
de la transformación de calizas en dolomías, origina- de fósiles de animales que pueden llegar a constituir
dos por la sustitución de parte de los átomos de calcio ellos solos la masa principal de la roca (rocas zoógenas).
por otros de magnesio de parecido volumen atómico.
Con lo dicho anteriormente, se comprende con faci-
lidad cuales son los factores más importantes que in- 2.4.2 Clasificación de las rocas sedimenta-
fluencian la actividad fitogenética o de formación de rias coherentes
rocas: los seres vivos, el agua, y procesos físicos, y quí- En este apartado se trata solamente, de la clasifica-
micos tales como la compresión, elevación de la tempe- ción de las rocas sedimentarias coherentes, puesto que
ratura (que producirá una desecación) y movimientos las no coherentes también llamadas agregados, han sido
de la corteza que algunas veces originarán, además de comentadas en el apartado 2 1 de este mismo capítulo.
un aumento en la presión, ciertas estructuras fijas que En este sentido, desde el punto de vista de su origen
se superpondrán a la roca naciente (pizarrosidad, es- pueden clasificarse en rocas detríticas, rocas de origen
quistosidad). químico y rocas de origen orgánico.

2.4.2.1 Rocas detríticas. Si a un conjunto de par-


2.4 ROCAS SEDIMENTARIAS tículas sólidas de tamaño determinado, se le agrega un
cemento o sustancia aglutinante se obtienen las rocas
Aunque las rocas sedimentarias, cuyo origen ha sido detríticas, constituidas por lo tanto, por tres partes esen-
ampliamente comentado en los anteriores párrafos, sólo ciales, los granos o cantos de grava y/o arena, que f or-
ocupan entre el 10 y el 20 % del volumen de la corteza man la fracción grosera, los de arena fina o arcilla, que
(considerada hasta una profundidad de 15-16 km), en forman la llamada matriz y el propio cemento, que
lo que respecta a la superficie total ocupada por ellas como se dijo anteriormente, puede ser calcáreo, arcillo-
en todo el globo terráqueo ocupan el 75 % de las áreas so o silíceo, así como una mezcla en proporciones varia-
emergidas (Gilluly, Waters y Woodford, 1964, pág. 422). bles de éstos.
Ello hace que para el geólogo tengan una gran impor- Por lo tanto y de acuerdo con la tabla 1.4 las rocas
tancia, y todavía mayor para el hidrólogo, si se tiene en detríticas son, ordenadas de mayor a menor tamaño de
cuenta que las rocas eruptivas (con exclusión de algunos grano: conglomerados, areniscas, limos y arcillas, aun-
tipos de rocas volcánicas) y metamórficas son práctica- que esta división que parece tan clara sobre el papel,
mente impermeables mientras que las sedimentarias sue- en la naturaleza no lo es tanto, sobre todo debido a las
len originar buenos acuíferos (areniscas, calizas, are- inevitables mezclas de partículas de distintos tamaños
nas, etc.). que, a veces origina el tener que hablar de areniscas
En el capítulo siguiente se estudia una de las particu- conglomeráticas, arcillas arenosas, etc.
laridades esenciales de las rocas sedimentariar(presen- Conglomerados. Son las rocas detríticas cuyos frag-
tación en forma de estratos o capas horizontales o incli- mentos poseen mayor tamaño. A veces suelen presen-


17 Sedimentos y rocas sedimentarias 1.17

TABLA 1.4 Granulometría de los sedimentos según Went- y relacionadas, en su origen, con rocas graníticas y
woorth, 1922, modificada por Leet and Judson, areniscas siliceas con lo que los granos son casi exclu-
1961 sivamente de cuarzo y el cemento es arcilloso o silíceo
también.

Fragmentos

Agregados no
Loess. Se trata de un depósito pulverulento, es decir
Dimensiones
Rocas
en nun individuales

consolidados consolidadas de grano muy fino, de origen eólico, poco o nada ce-
mentado, de naturaleza sílico-margosa, y formado esen-
256 Cantos gruesos Bloques Conglomerado cialmente por granos de cuarzo, feldespato, arcillas y
grueso micas, con algunas concreciones calcáreas de origen
64256 Cantos Cantos o Conglomerado secundario (muñecas del loess).
rodados guijarros Arcillas. Son las que poseen el tamaño de grano
4-64 Guijarros Cascajo o Pudinga más fino, con una gran complejidad mineralógica, ya
grava que la naturaleza de las partículas que las forman puede
Grano o
2-4 Gravilla
Asperón ser muy distinta, aun• dentro del grupo de los minerales
gravilla arcillosos (caolínicas, montmorilloníticas, illíticas, etc.),
1-2 Grano de arena Arena muy Arenisca muy y por ello es de difícil estudio, agravado por la dif
muy gruesa gruesa basta cultad de observación directa de los granos que hace
1/2-1 Grano de arena Arena grues a Arenisca basta necesario recurrir a técnicas especiales e incluso al mi-
gruesa
1/4-1/2 Grano de arena Arena medi a Arenisca media croscopio electrónico.
media
1/8-1/4 Grano de arena Arena fina Arenisca fina 2.4.2.2 Rocas de origen químico. Se originan al
1/16-1/8 Grano de arena Arena muy Arenisca muy precipitar diversos compuestos químicos en el interior
muy fina fina fina del medio acuoso en el cual se hallaban disueltos. Como
1/256-1/16 Partícula de Limo Limo compacto ejemplo de estas rocas, deben citarse, en primer lugar
limo (limolita) por su gran difusión, las calizas, formadas por carbonato
C 1/256 Arcilla de calcio (CO3Ca) que puede llegar a ser muy puro y
compacta las dolomías formadas por carbonato de calcio y mag-
(arcillita) nesio [(CO3)2Ca Mg].
Además de este primer tipo de rocas carbonatadas,
existen unas rocas sedimentarias de origen salino, for-
mados por la precipitación de cloruros, sulfatos, carbo-
tarse con espesores muy notables (como es el caso de natos, hidróxidos, óxidos, etc., de metales alcalinos y
Montserrat, Barcelona; Riglos, Huesca; etc.) correspon- alcalinotérreos, y que se originan en los lagos salados,
diente a zonas especiales dentro de la paleogeografía de mares interiores, lagos con aportes de sales en disolu-
la región. Otras veces aparecen en la base de series ción, etc.
sedimentarias importantes, indicadores de movimientos No obstante, la importancia hidrogeológica de las pri-
de elevación del nivel del mar o descenso de las tierras meras sobrepasa con mucho la de las rocas de tipo
emergidas. salino o evaporitas, por lo que sólo se describen a con-
Si los cantos, en lugar de ser rodados son angulosos tinuación las rocas carbonatadas. El lector interesado
o subangulosos, entonces la roca se denomina una bre- en el resto puede hallar amplia información en los
cha, aunque a veces este nombre se usa para designar tratados usuales de Geología.
rocas muy fragmentadas originadas por procesos tectó- Calizas. Ocupando un porcentaje muy considerable
nicos (véase el cap. 1.4). (aproximadamente, el 20 %) de todos los sedimentos
Areniscas. Son rocas sedimentarias muy abundantes, que se encuentran en la superficie terrestre, las calizas
que ocupan grandes extensiones y espesores en casi pueden ser de dos tipos: calizas de origen químico pro-
todas las eras geológicas. Comúnmente admiten una piamente dicho (precipitación de CO3Ca) y calizas bio-
gran diversidad de variedades de las cuales las más químicas u organógenas, formadas por la acumulación
importantes son las grauwacas (con poco cuarzo, ce- de caparazones o partes duras de diversos organismos.
mento arcilloso y grano poco rodado, con tonos primor- Estas últimas son las más importantes, si se tiene en
dialmente oscuros) y las arcosas con los granos consti- cuenta su origen oceánico. Poseen una gama muy ex-
tuidos por cuarzo y feldespato, con cemento calcáreo, tensa de variedades: creta (caliza formada por capara-
1.18 Geología aplicada a la Hidrología 18

zones de foraminíferos), calizas conchíferas, o luma- con otros materiales de los que destacan poderosamente
quelas (con gran abundancia de conchas de moluscos, por su mayor dureza (relieves calizos tabulares, en cues-
ostras„ rudistos, etc.), calizas coralinas, (con restos de ta, etc.).
algas y corales de antiguos arrecifes, calizas travertí- Margas. Intermedias entre las arcillas y las calizas
nicas, travertinos o tobas (calizas formadas por las propiamente dichas, presentan una gama extensísima
aguas continentales), etc. Muchas veces, estas rocas desde las arcillas algo calcáreas hasta las calizas arci-
poseen infinidad de restos orgánicos, denominándose en- llosas con todos los pasos intermedios. Suelen presen-
tonces calizas zoógenas o lumaquelas. tarse bien estratificadas y suelen ser blandas si el por-
Dolomías. Bastante parecidas a las calizas se com- centaje de arcilla es elevado.
ponen principalmente de dolomita [(CO 3)2Ca Mg] exis-
tiendo, al igual que en el caso anterior todos los pasos 2.4.2.3 Rocas de origen orgánico. Se incluyen bajo
intermedios entre la caliza y la dolomía debido a la esta denominación aquellas rocas en las cuales han in-
fácil sustitución de los átomos de Ca por los de Mg, tervenido directamente los seres vivos en su formación
que algunas veces es posterior a la formación de la y que están formadas por restos de su misma materia
caliza original (dolomitización secundaria) (ver a este orgánica, más o menos transformados. Dentro de esta
respecto, los capítulos 1 y 2 de la sección 10). clasificación tienen cabida los carbones minerales y los
Tanto las calizas como las dolomías son fácilmente hidrocarburos naturales (petróleo, asf alto, betunes, etc.).
identificables por su reacción con el ácido clorhídrico Aunque en la economía nacional e internacional juegan
(producción de efervescencia de CO2) con mayor faci- un papel de primordial importancia, dentro de la hidro-
lidad en el ataque de la caliza que en el caso de la logía subterránea su importancia es mínima, por lo que
dolomía. no se les dedica mayor atención.
En la naturaleza suelen presentarse interestratificadas

en
Capítulo 1.3
Estratigrafía y geología histórica

3.1 ESTRATOS: DEFINICIÓN Y CARACTE- 1.2 de este capítulo) son, la inmensa mayoría de las
RISTICAS MAS IMPORTANTES veces, superficies irregulares, sin llegar a ser superficies
planas, sino alabeadas, lo que se traduce en variaciones
En el capítulo anterior se habla ampliamente de las notables del espesor. Todas estas características son de
rocas sedimentarias y se discuten sus particularidades extrema utilidad al geólogo estratigráfico, puesto que
más sobresalientes. Una de estas particularidades es de mediante el estudio de estos pequeños detalles corno
capital importancia en geología, ya que a su alrededor el descrito, puede llegar a reconstruir las condiciones
puede decirse que giran prácticamente todas las inves- ambientales en las que se depositaron dichos materiales.
tigaciones geológicas, y forma además la unidad funda- Sin embargo, la Estratigrafía, en su aspecto más deta-
mental de la roca sedimentaria: es el estrato o capa de llado, no es el objeto de estas páginas y solamente se
roca de una determinada naturaleza litológica. da aquí y en los apartados siguientes una pequeña revi-
En efecto, los estratos o capas constituyen la forma sión de aquellos conceptos que son útiles o necesarios
de presentación de las rocas sedimentarias, y de algún en la hidrología subterránea.
tipo de rocas volcánicas (coladas de lava, piroclastos, Así pues, las capas de los materiales que forman la
cineritas, etc.), aunque en este último caso no se puede corteza terrestre pueden presentar una serie de caracte,
hablar propiamente de estratos. Ello está en muy directa rísticas propias, adquiridas durante la propia sedimenta-
relación con el propio origen de las rocas sedimentarias, ción de los productos que originarán posteriormente la
origen que se manifiesta incluso en la superficie, a pesar roca futura.
de haber sufrido, la mayoría de las veces, transforma- Estas características son, entre las más importantes:
ciones o deformaciones que pueden alterar la primitiva Rizaduras (ripple marks de los autores anglosajo-
ordenación en capas horizontales, en el seno del am- nes) originadas por el movimiento ondulatorio del agua
biente sedimentario donde se formaron (generalmente, o por corrientes de agua o hielo. Son características de
las cuencas marinas y ciertas cuencas continentales). bastantes tipos de areniscas.
Así pues, la presentación de las rocas sedimentarias Señales de pequeños desprendimientos por gra-
en forma de capas o bandas más o menos paralelas, vedad (slump marks) sobre todo en depósitos de carác-
con unas ciertas dimensiones de espesor (ver más ade- ter fino (arenas finas, arcillas).
lante) no es un hecho casual, sino que responde al Grietas de desecación, referidas siempre a mate-
propio concepto de roca sedimentaria. riales finos (desde arenas muy finas hasta las arcillas)
producidas por la retracción de éstos al ser secados por
la acción del sol.
3.1.1 Características sedimentarias. Facies Huellas de lluvia y/o granizo, que pueden que-
dar indeleblemente marcados en sedimentos finos.
No debe creerse, sin embargo que los estratos son e) Pistas de animales, dejadas por éstos en su des-
o deben ser capas o bandas rigurosamente paralelas, plazamiento sobre el sedimento. En algunos casos pue-
con un espesor constante a lo largo de toda su exten- den tener el mismo valor estratigráfico que el propio
sión. Nada más lejos de la realidad, puelto que los fósil (restos de animales o plantas petrificados, que se
límites superior e inferior del mismo (véase apartado han conservado hasta nuestros días).

1.20 Geología aplicada a la Hidrología 20

distales son conocidos geológicamente por muro y techo


del estrato o más vulgarmente por base y techo del
mismo (fig. 1.7).
Estos dos conceptos, que corresponden a sendas su-
perficies aproximadamente paralelas y planas, son los
Ilamados planos o juntas de estratificación y representan
en la estratigrafía de la región, una interrupción tempo-
ral en el proceso sedimentario que posteriormente se
A
reanuda con depósitos del mismo o distinto tipo. En
este sentido, una capa muy potente de calizas, por ejem-
plo, representa una larga continuidad en la sedimenta-
ción, sin alteración de las condiciones ambientales,
mientras que la misma caliza, finamente estratificada
indica unos frecuentes cambios en la sedimentación.
Así, en la figura I.7.0 cada capa de calizas, areniscas
y margas representan unas ciertas condiciones ambien-
tales en la estratificación, pero además en la parte
superior de la misma, existen tres estratos superpuestos
D de calizas separados por dos planos de estratificación,
indicando que se produjeron sendas interrupciones en
FIGURA 1.6
la estratificación.
Variedades en la estratificación de las rocas sedimentarias En este sentido, cada plano de estratificación (fig. 1.7)
detriticas (según Gilluly, Waters y Woodfords, 1964,
pág. 427).
representa en realidad la base del estrato que posee
A. Estratificación cruzada, en la que las láminas menores encima, el cual a su vez es el techo del de debajo, por
forman ángulos muy acusados con los planos principales lo que ambos conceptos son relativos y si los estratos
de estratificación. B. Estratificación gradual, con los son verticales (caso B de la fig. 1.7), puesto que muchas
planos laminares paralelos a la estratificación principal, veces, por alteraciones posteriores del terreno los estra-
pero dentro de cada lámina hay una variación gradual tos han quedado en posición vertical, es preciso conocer
de tamaño. C. Lctminación paralela. D. Estratificación el orden de f ormación de la serie estratigráfica, para su
masiva, sin ordenación sistemática reconocible
por el tamaño del grano.
E
f) Características tan importantes como las denomi-
nadas estratificaciones gradada y cruzada (graddeb bed- Greniscas, o muro
ding y crossed bedding) respectivamente, son ya neta-
mente estratigráficas y requieren conocimientos muy
especializados para su interpretación (fig. 1.6). calrzas
AI arcillas
Todo este conjunto de características sedimentarias,
que pueden o no existir en los estratos, además de otros B)
conceptos físicos y geológicos (color, compacidad, espe-
sor), caracteres de la estratificación (en bandas peque- base
ñas o gruesas, aborregadas, etc.), presencia de fósiles,
minerales pesados, etc., recibe el nombre de facies y areniscas

permite distinguir un estrato o grupo de ellos, si son lizas


muy semejantes o diferentes del resto de los que se
hallan en una región.
FIGURA 1.7
3.1.2 Muro, techo y espesor de los estratos Base (o muro) y techo de los estratos.
En B, la determinación de la posición relativa del techo
Lógicamente cabe pensar que los estratos nó son infi- y la base de los estratos depende de la posición
nitos, sino que poseen un inicio y un fin. Estos extremos estratigráfica de los mismos (ver el texto).
21 Estratigrafla y geología histórica 1.21
identificación. Además, en la realidad se acostumbra a
hablar de base y techo de formaciones geológicas, es
decir, de un conjunto de estratos de características lito-
lógicas y sedimentadas muy parecidas (es decir, de fa-
cies análogas) prescindiendo de las individuales que
corresponderían a cada estrato.
El espesor, o también potencia, de los mismos es otro
concepto importante. Se define como la mínima dis-
tancia que existe entre el muro y el techo del estrato,
o conjunto de ellos que le corresponde lógicamente a la
distancia media perpendicularmente entre ambos. Ello
es tanto más importante en los estratos ligeramente in-
clinados, cuya apreciación, desde la superficie puede
dar lugar a errores de consideración, en relación con
el espesor aparente de los mismos (fig. 1.8 A). Es por
esto por lo que es preciso conocer el buzamiento o in-
clinación de las capas (véase el apartado 1.4 de este
mismo capítulo) para su determinación precisa, aunque F IGURA 1.8
sobre el terreno y salvo casos especiales suelen hacerse Buzamiento, dirección o rumbo y espesor de los estratos.
estimaciones aproximadas del mismo. Las capas buzan hacia el oeste (W) unos 20° y tienen
En los estratos horizontales (fig. 1.8 B) no hay con- por lo tanto una dirección N-S. S u notación sería 20° W
(15 N 180° 20° W 6 N 180° E, 20° W).
fusión posible puesto que el espesor coincide con la Estratos horizontales (con buzamiento nulo) en los que
diferencia de cotas altimétricas entre el muro y el techo no procede hablar de dirección de los mismos.
de la formación. Tanto en A como en B, b, b' y b" son los espesores reales
de cada formación, y b. y los espesores aparentes.
3t3 Rumbo o dirección
Se denomina rumbo o dirección de un estrato a la producidos en la figura 1.35, en la que se han repre-
dirección geográfica que posee la intersección del estrato sentado asimismo los correspondientes al buzamiento,
con un plano horizontal. Esta dirección se determina símbolos tectónicos., etc.
con una brújula especial, denominada brújula de geó-
logo (que suele poseer además un fácil sistema para
3.1.4 Buzamiento o inclinación de los estratos
medir la inclinación de los estratos) y se suele medir
en grados„ referidos siempre a la posición del norte Sin embargo, y a pesar de lo dicho en el apartado
magnético, siguiendo el sentido de rotación de las agujas anterior los estratos no quedan unívocamente definidos
del reloj (es decir, en una circunferencia completa de en el espacio si no se conoce otro factor, que es el
360°, aunque algunos autores prefieren usar solamente dominado buzamiento o inclinación de los mismos, y
180°, indicando entonces si el rumbo es hacia el este que expresa el valor del mayor ángulo diedro que se
o el oeste (E o W). puede obtener entre la línea de máxima pendiente sita
Como ejemplos, pueden considerarse las notaciones: sobre la capa y un plano horizontal ideal (fig. 1.8 A).
N 20° (la capa forma un ángulo de 200 con el norte Al igual que el rumbo, se mide en grados y se usa la
magnético, medido hacia el este, es decir equivale a brújula de geólogo con clinómetro para determinarlo.
N 20° E), N 27°, N 450 E (o N 450), etc. En todos los Según la definición, la dirección de la capa y la direc-
casos de estratos inclinados, es posible siempre consi- ción hacia la cual se halla la máxima inclinación, deben
zas
derar y determinar una dirección geográfica que repre- ser perpendiculares, por lo que basta indicar el valor
sente la dirección o rumbo del mismo. Solamente cuan- del ángulo de inclinación y la dirección de esa máxima
do los estratos son horizontales no tiene sentido hablar pendiente para que la capa pueda ser fácilmente colo-
de dirección de los mismos, puesto que como fácilmente cada en el espacio sin duda alguna. Por ello, es más
se comprende, pueden tomarse todas las posibles. En lógico y sencillo usar las notaciones 150 E, 270 1250 E
lo que hace referencia a su notación gráfica, en los pla- (ó 270/125) que significan: la primera, una capa de
nos o mapas geológicos se suelen usar los símbolos re- dirección norte-sur (normal al este) se hunde con una
1.22 Geología aplicada a la Hidrología 22

tura geológica de la misma y permiten dibujar perfiles


tresta oNarneladeun afic111,01 de ef t afloramientos de la arenisca 1 y/o bloques-diagrama que pongan de manifiesto dichas
inclinado
estructuras (figs. 1.9 y 1.10) que son esenciales para la
comprensión de la geología del lugar.
Otras veces para determinar la profundidad a la cual
se halla una determinada formación, es preciso acudir
asimismo al buzamiento de la misma.

3.1.6 Asociación de estratos:


series y columnas estratigráficas
plaarra I
arenisca II
Como fácilmente se comprende, los estratos o capas
plzarra II
no se presentan nunca aislados individualmente sino
formando parte de un conjunto de mayor o menor ex-
tensión y espesor que recibe el nombre de serie o co-
PERFIL A - B lumna estratigráfica, tal como la especificada seguida-
mente (Virgili, 1958, pág. 377) y que gráficamente se
—z-
suelen representar en forma de columnas, como la de
buzarnlento y dIrec- la figura 1.11.
cids de las capas

Techo. Cretáceo concordante


eje del anticlinal e inclinacidn
del miemo
Keuper
arenisca 1 5 m Calizas y dolomías brechoides.
4 m Margas y carniolas muy arcillosas.
pIzarra I
2 m Calizas duras cristalizadas.

arenisca

pizarra It
B
PLANTA
FIGURA 1.9
Utilidad del rumbo y buzamiento en una zona plegada
para la interpretación de la estructura geológica de una
región (tomado de GillulY, Waters y Woodford, 1964,
pág. 175). El perfil A-B corresponde al borde inferior
del esquema cartográfico.

inclinación de 15° hacia el este y la segunda, una


formación, cuya dirección es N 35° (o N 35° E) —direc-
ción perpendicular a N se inclina bajo un ángulo
de 27° en una dirección N 125° (o N 125° E).
Plan a

240- 1
3.1.5 Utilidad del rumbo 200
160
3 (,

o dirección y buzamiento 120


80
El rumbo y el buzamiento de cada formación geoló- Per f i I A -B
gica dentro de una región dada poseen una gran utili- FIGURA 1.10
dad, puesto que si se poseen suficientes valorés de los Utilidad del rumbo y buzamiento en la construcción
mismos, se puede tener una rápida idea sobre la estruc- de perfiles (tomado de Lahee, 1962, pág. 657).
23 Estratigrafía y geología histórica 1.23

20 m Calizas arcillosas algo dolomíticas y cavernosas,


con niveles de carniolas en la parte basal.
6m Margas irisadas con vetas rojizas. En la parte basal
existen unas finas intercalaciones calcáreas que
en Vallirana contienen Myophoriopsis (Pseudo-
corbula) keuperina Quent.
50-30 m Margas grises y amarillentas con intercalaciones
de yeso cuya potencia varía entre pocos centíme-
tros y más de 20 m.
5 m Margas grises y compactas con lechos de carniolas.

Muschelkalk Superior
5 m Calizas y dolomías blancas, arcillas y en finas lajas.
20 m Dolomías grises compactas, que en Montmany de
Can Rafel (Cervelló) contienen restos de Cassianella.
10 m Calizas más o menos arcillosas según los niveles
y con trazas de fucoides.
15 m Calizas dolomíticas en lajas finas. Color gris oscuro <0
en fractura reciente pero con pátinas grisáceas. Es
el nivel de Daonella, Mannites y Protrachiceras
(Begues).
30
6 m Dolomfas compactas y ligeramente cavernosas, en
la parte basal pasando a camiolas.
Muschelkalk Medio
m Arcillas azuladas y grises.
3 m Arcillas rojas e irisadas. 10
7 m Arcillas rojas con intercalaciones de areniscas blan-
quecinas.
10 m Areniscas rojas muy arcillosas, con lechos de arcilli-
0
tas, que pasan insensiblemente al nivel inferior. -
15 m Areniscas rojas arcillosas. Conglonverados Calizas
--11•1
10 m Arcilla roja e irisada.
Arcillas Areniscas
Muschelkalk Inferior
Al lorami ento
3 m Calizas blancas pulverulentas. 1» Yesos
><I no visible
20 m Dolomías grises con algún módulo de silex (son muy Margas 0 Fósiles
escasos y pequeños).
8 M Calizas con fucoides, más compactas en la parte su- FIGURA 1.11
perior y más arcillosas en la base. Representación gráfica de series estratigráficas.
4 m Calizas arcillosas en lajas. La potencia ,de este nivel
es muy variable, y muchas veces está completamente
laminado. 5 m Conglomerados de elementos muy finos con inter-
20 m Calizas grises compactas con Spiri ferina mentzeli. calaciones arenosas.
5 m Calizas dolotníticas ligeramente cavernosas. 5 m Areniscas rojas con finos lechos de conglomerados.
20 m Conglomerados y areniscas en capas alternantes.
80 m Conglomerados constituidos por elementos de cuar-
Buntsandstein zo y cuarcita. Existen algunas intercalaciones are-
nosas.
8 m Margas y arcillitas grises amarillentas con finas in- 3 m Conglomerados constituidos por cantos de origen
tercalaciones calcáreas en la parte superior. local y subangulosos. Cemento arcilloso.
8 m Arcillitas rojas y verdes en capas alteTantes. 0,20 m Arcillitas blancas.
5 m Arcillitas rojas.
3 m. Arenisca roja muy arcillosa. Yacente. — Paleozoico.
1.24 Geología aplicada a la Hidrología 24

3.2 CONCEPTOS FUNDAMENTALES del mismo, donde se estaba depositando la serie incom-
DE LA ESTRATIGRAFIA pleta) que lleva consigo que en el lugar donde se sitúa
ésta, no existan los términos correspondientes al hiato.
Aun no siendo este un tratado de Geología, es preciso
conocer algunos de los conceptos fundamentales en es-
tratigrafía que son luego precisos cuando se trabaja en 3.2.3 Concordancias y discordancias
hidrología subterránea, y por ello se describen a conti- Se dice que los estratos de una formación o serie
nuación. estratigráfica son concordantes cuando se disponen en
capas o niveles paralelos unos a otros, con la misma
3.2.1 Transgresiones y regresiones secuencia en que se depositaron y no existe ausencia
de sedimentación entre ellos.
A lo largo de la historia geológica del planeta Tierra Ello no quiere decir que deban ser necesariamente
han tenido lugar varias transgresiones y regresiones, por horizontales, ya que si la serie luego de formada, fue
las que debe entenderse un avance o retroceso, respec- sometida a acciones tectónicas (ver el capítulo siguien-
tivamente, del nivel del mar, hacia el continente o ale- te), puede darse el caso de obtener una serie de estratos
jándose de él (reconocido a veces por un hundimiento inclinados pero perfectamente concordantes entre sí
o levantamiento de la costa). Estos movimientos, cuyas (figs. 1.8 A y B).
causas todavía no son perfectamente claras se pueden Además, y como ya se ha dicho, para que exista una
detectar perfectamente por la secuencia en la sedimen- verdadera concordancia en la serie es preciso que no
tación, de acuerdo con el orden relativo en que se exista tampoco una laguna estratigráfica en la misma,
depositan los materiales finos y gruesos (fig. 1.12), ya puesto que ello implicaría la existencia de una super-
que en las transgresiones, las capas posteriores van ficie de erosión en el cnuro» de la laguna, previa a la
teniendo cada vez mayor extensión, depositándose los sedimentación del «techo» de la misma, fenómeno que
materiales groseros cerca de la costa y los finos tanto se denomina discordancia erosiva, y los estratos ya no
más alejados cuanto menor sea su tamaño. En las regre-
siones por el contrario, la extensión superficial de los
nuevos sedimentos va siendo cada vez menor y los ma- Conttnent.
Cuenco marina
teriales gruesos pueden depositarse sobre otros más Transgresión
finos correspondientes a estratos anteriormente depo-
sitados.

3.2.2 Lagunas estratigráficas


Se denominan lagunas estratigráficas a las ausencias,
en una determinada formación geológica, de un estrato
o conjunto de ellos. Para determinarlas, es preciso, ob-
viamente, conocer la formación geológica completa en
Cont mente Cuence manna
otros lugares para poderlas comparar con la que se sos- Regresión
pecha que posee una laguna estratigráfica.
Así, por ejemplo si una formación posee los niveles
A, B, C, D, E, F, G y H y otra análoga cercana contiene
solamente términos A, B, C, G y H, se dice que existe
una laguna estratigráfica que comprende desde el tér-
mino D al F.
Este tipo de caracteres geológicos implica un hecho
¿-;
muy importante: durante la sedimentación de los mate-
riales de la segunda serie del ejemplo anterior, hubo
una falta de sedimentación o hiato, que alcanzó hasta el FIGURA 1.12
tíltimo término comprendido en la laguna, sea por una Efectos de las transgresiones y regresiones en las secuencias
falta propia de sedimentación, sea por que fué erosio- de la sedimentación (tomado de Meléndez-Fúster, 1973,
nada (elevación del fondo del mar hasta la superficie pág. 470). a) Conglomerados. b) Areniscas. c) Arcillas.

25 Estratigrafía y geología histórica 1.25
serían correlativos unos a otros, con lo que perderían Formación de la serie 1
su condición de concordantes.
Sin embargo, no es éste el caso más frecuente ni el
más importante entre las discordancias, cualidad que
ostentan las denominadas discordancias angulares, cuyo
proceso esquematizado de formación se indica en la
figura 1.13, que implican un plegamiento, erosión (a
veces hasta alcanzar el posterior estado de penillanura)
y un hundimiento en alguna cuenca sedimentaria que
lleva consigo la deposición de una nueva serie de mate-
riales encima de los preexistentes.

Erosión (fase /
3.2.4 Los fósiles
l;ser." ( •
En el estudio de los terrenos de una región, se hallan 3
muchas veces restos de animales o plantas incluidos en 471
- • n •
el interior de formaciones rocosas. Estos restos, llama-
dos fósiles, que pueden ser desde partes del propio
organismo (hueso, concha, diente, hoja, grano de polen) Erosión (fose /11
hasta a veces el organismo entero, o incluso señales o
rastros de su actividad (pistas, pisadas, etc.) son de im- 4

-c'
portancia capital en geología, puesto que permiten, ade- . . . . •
más de datar o fechar la roca en la cual se encuentra
(véase el apartado 3.3 de este capítulo), estimar las con-
Hundimiento y sedimentación de la seiie 2
diciones ambientales de la superficie terrestre en ese
lugar durante la época en la cual vivía dicho organis- Serie 2
mo, así como efectuar correlaciones entre formaciones
Discordoncio
sincrónicas, pero muy alejadas geográficamente unas de
otras. Serie 1
Estos restos llegan hasta nuestros días mediante un
proceso de conservación basado en la petrificación del
resto del animal o planta, aunque en general, sólo se FIGURA 1.13
conservan las partes duras del mismo (conchas, dientes, Formación de una discordancia angular (véase el texto).
huesos, etc.) debido a que la materia orgánica del mismo
desaparece rápidamente después de su muerte antes de tenga una cierta idea sobre los mismos. Sin embargo,
que pueda ser «petrificada» o «fosilizada». el carácter de este libro y las lógicas limitaciones de
El interés e importancia de los fósiles, de cuyo estu- espacio impiden considerar más a fondo el tema.
dio se ocupa la Paleontología, reside en el hecho de que
son muy distintos unos a otros, y no se repiten nunca
en estratos de distintas edades geológicas, debido a la 3.2.5 Principios fundamentales de la Geología
constante evolución biológica de las especies. Ello quie- Histórica
re decir que un fósil de la especie A sólo se encontrará La Geología Histórica es aquella parte de la Geología
en una serie de estratos de edad determinada pero no que se ocupa del pasado de la Tierra, y como tal trata
en los superiores e inferiores lo cual permite datar como de establecer, de la mejor forma posible, todos los he-
de la misma edad todos aquellos terrenos que contengan chos geográficos, climáticos, biológicos, geológicos, etc.,
la especie A (fósil o especie característica de esa edad), por los que atravesó el planeta durante dichos tiempos
sean o no de la misma naturaleza geológica o estén muy pretéritos.
separados geográficamente. Para ello, se admiten tres principios o axiomas fun-
Al comentar las eras geológicas se mencionan algunos damentales en los que se basan todas las teorías e inter-
tipos generales de fósiles, con objeto de que el lector pretaciones sobre dicho pasado.
1.26 Geología aplicada a la Hidrología 26

\\4
paleozoico arrasado, sedimentación sucesiva de gravas
y arenas (a), calizas (b), margas (c), nuevamente cali-
Mestneico
zas (d).
`Fa11afF1 14•sozOico Nuevo plegamiento orogénico, que afectó al me-
a Ils k>
/7 ter sozoico, emersión y constitución de un área continental.
Formación de una fractura o f alla F—F' que
afectó a los terrenos paleozoicos y mesozoicos, con hun-

Pal sozoico
411/7
dt
Pal eozoico
dimiento de parte del macizo anteriormente formado.
Nuevo ciclo de erosión que da lugar a la super-
ficie topográfica actual en la que aún se marca el des-
FIGURA 1.14 nivel producido por la falla.
Reconstrucción de la historia geológica de una región Depósito de aluviones durante la era cuaternaria
(tomado de Meléndez-Fúster, 1973, pág. 468) que cubren la falla F—F', fosilizándola.
(véase el texto).
3.2.6 Correlaciones y cambios de facies
Estos tres principios son: El principio del actualismo Cuando se estudia geológicamente un área determi-
geológico, según el cual los procesos geológicos que ocu- nada, el trabajo se realiza analizando las rocas de los
rrieron hace tiempo lo hicieron de la misma forma en afloramientos (lugares donde ésta está expuesta a la
que acontecen en la actualidad. Es decir que si, por superficie terrestre) que son limitados en número y ex-
ejemplo, se halla un diente de tiburón en una serie de tensión. El problema surge cuando se quieren unir y/o
estratos, cabe deducir que dichos estratos se formaron comparar los resultados de un afloramiento o lugar a
en un atnbiente marino, con unas características de sali- otro, ya que pueden ser rocas distintas o parecidas pero
nidad y temperatura parecidas a las de las aguas donde de edad diferente, etc.
aquellos viven actualmente. El mismo problema se plantea cuando se quieren com-
Sin embargo, a pesar de parecer evidente, existen in- parar los datos de los registros de perforaciones más o
vestigadores que no lo admiten por considerar que no menos alejadas, que pueden alcanzar distinta profundi-
hay suficientes evidencias reales para aceptarlo. dad y empezar en cotas topográficas del terreno distin-
El segundo, y más importante de los principios men- tas.
cionados, propugna que en una serie normal (es decir, La solución de ambos problemas consiste en poder
que aparece a la vista del observador en el mismo orden establecer unas buenas relaciones entre los datos de cada
en que depositaron los estratos), cada uno de los niveles lugar intentando encontrar en todos ellos una misma
o capas son posteriores a los que están debajo y ante- capa (distinguible por su naturaleza geológica, por con-
riores a los situados por encima de los mismos. Este tener una determinada especie fósil, etc.) para asegurar
principio y el denominado, de la cronología geológica que es la misma en todos los lugares. Ello se facilita
relativa (un fenómeno geológico es siempre posterior a grandemente comparando las series estratigráficas que
los terrenos a los cuales afecta y anterior a los que no representan en su orden respectivo los materiales de
han sido afectados por él), permiten reconstruir, siquiera zona (fig. 1.15).
a grandes trazos, la historia de los hechos geológicos Si se trata de correlacionar sondeos, además de los
acaecidos en una región. Así por ejemplo, en la figu- métodos citados, puede usarse la correlación de los re-
ra 1.14, estos hechos debieron ser los siguientes (Melén- gistros geofísicos de los mismos, técnica especialmente
dez y Fúster, 1969, pág. 468): utilizada en perforaciones petrolíferas, debido a su gran
Sedimentación de arcillas en un mar profundo, interés económico, pero es muy poco utilizada en la
durante la era paleozoica. exploración de aguas subterráneas (fig. 1.16).
Plegamiento orogénico y consiguientes metamor- Sin embargo, al geólogo se le plantea muchas veces
fismos de los sedimentos arcillosos, originándose filitas el problema de los cambios laterales de facies, f enóme-
o pizarras. no muy frecuente y que consiste en una variación de
Emersión y formación de una cadena montañosa. la composición litológica de estratos de la misma edad
Ciclo erosivo y arrasamiento del macizo paleo- geológica es decir, de estratos sincrónicos. Por lo tanto,
zoico, que llegaría a formar una penillanura. es preciso conocer lo más perfectamente posible estos
5) Transgresión del mar mesozoico sobre el macizo cambios de facies si se quiere conocer la estratigrafía

27 Estratigrafía y geología histórica 1.27

de conjunto de la zona. Así, por ejemplo, en la figu-


ra 1.17, se observa que las tres series estratigráficas
designadas con A, B y C poseen el mismo espesor total
de estratos, Pertenecientes a la misma edad, pero su
naturaleza litológica es muy distinta en cada una de
ellas.

3.3 DATADIONES ABSOLUTA Y RELATIVA


EN GEOLOGIA

A lo largo de este capítulo se ha hablado ya varias


veces de la edad de los materiales que componen la
corteza terrestre. No es difícil comprender que si la
Geología, y más especialmente la Estratigrafía y la Geo-
logía Histórica, intentan esclarecer el origen de todos
los fenómenos ocurridos con anterioridad y establecer
un orden cronológico para los mismos, el problema de
la determinación del tiempo en Geología, debe ser consi-
derado como muy importante, tanto más cuanto los
3 2 1
E tacien 2 II 000 11000

11500 11500

Estación
8
.14 12 000 inoo

Estación 3 12500 12500

1
_42

FIGURA 1.16

Correlación entre perfiles geofísicos de sondeos petrolíferos


(tomado de Lahee, 1962, pág. 691).
2Y?
Registros de rayos gamma en cuatro pozos.
e'g '2g.7 Registros de velocidad continua.
<13 PrIsitcs
Cartas
conocimientos que se poseen sobre la historia de la
A 'II
Tierra, abarcan una muy pequeña parte de la edad total
Aseniscas de la misma.
Conglarncrados

g(179 Pitorros 3.3.1 Datación absoluta


Granite Como su nombre indica, hace referencia a la deter-
minación del número de años transcurridos desde que
FIGURA 1.15 la Tierra puede ser considerada como planeta, o desde
Ejemplos de correlación entre tres series estratigráficas que ocurrió tal o cual fenómeno geológico (formación
de lugares distintos. de una cuenca sedimentaria, fosilización de seres vivos,

1.28 Geología aplicada a la Hidrologla 28

•"^" Margas nas " C alizas WalCongtomerados Yeses

sedimentación de una serie o formación geológica, etc.). FIGURA 1.17


Este problema fue abordado ya antiguamente por va- Cambios laterales de facies.
rios investigadores mediante el uso de diversos sistemas Obsérvese como a lo largo de las tres series estratigráf cas
o «relojes» (Zeuner, 1956, págs. 338 y siguientes, cuya A, B, C la naturaleza de los materiales, así como
lectura se recomienda a los interesados en el tema) sus espesores parciales son distintos.
tales como la evolución orgánica de los seres vivos,
ritmo de acumulación de sedimentos, aumento gradual nerales y rocas no se obtuvieron resultados de cierta
de la salinidad de los océanos, el supuesto enfriamiento garantía para datar directamente los hechos acaecidos
gradual de la Tierra, etc., pero hasta que no se obtu- en nuestro planeta.
vieron los métodos basados en la radioactividad de mi- Estos métodos se basan en calcular la cantidad total
de elementos químicos procedentes de la radioactividad
natural existentes en las rocas (generalmente, las rocas
TABLA 1.5 Cronología absoluta de los periodos geológicos
eruptivas, puesto que deben haber sufrido menos «con-
de la tierra (según Zeuner, 1956, pág. 370)
taminación») y procedentes de otros elementos, asimis-
mo radioactivos y cuya cantidad se determina también.
Número aproximado Posteriormente, utilizando el llamado período de se-
Duración aproximada
Periodo de millones de años
en millones de años midesintegración, puede calcularse cuántos años deben
transcurridos haber transcurrido para obtener las proporciones finales
Pleistoceno 0-1 1 de ambos elementos que lógicamente van siempre apa-
Plioceno 1-12 11 reados («familia» del uranio —radio-- plomo, «fami-
Mioceno 12-28 16 lia» del potasio —argón, etc.), determinando la varia-
Oligoceno 28-40 12 ción respecto al equilibrio secular de los mismos.
Eoceno 40-60 20 A pesar de todos los inconvenientes y dificultades que
Cretácico 60-130 70 presenta este método se han podido establecer unos
Jurásico 130-155 25 valores absolutos sobre la cronología de la Tierra, que
Triásico 155-185 30 reproducimos en la tabla 1.5, la cual debe tomarse como
Pérmico 185-210 25 un esquema bastante simplificado de la misma.
Carbonífero 210-265 55
Devónico 265-320 55 Nótese en la tabla anterior como el periodo sobre
Silúrico 320-360 40 el cual se posee información geológica suficiente (desde
Ordovícico 360-440 80 el precámbrico hasta la actualidad) abarca solamente
Cámbrico 440-520 unos 500 millones de años. Pero «antes» de este pre-
Precámbrico 550-2100 1500 cámbrico existen otros periodos que llegan hasta el
propio origen de la Tierra como tal, cuya duración

29 Estratigrafía y geología histórica 1.29

TABLA 1.6 Eras de la historia de la tierra, con sus subdivisiones principales y características
de la fauna y flora más importantes (tomada de Zeuner, 1956, págs. 340-541)

MIllones Periodo o sistema


Era de aríoe Época, estadio o serie Fauna

H. Neanderthalensis. H. sa-
Holoceno piens. H. Primitivo: Pi-
CUATERNARIA 0,01 CUATERNARIO thecanthropus, Sinanthro-
Pleistoceno pus, Eoanthropus, hom-
bre de Heildelberg
/
Aumento de la fauna mo-
Plioceno dema: aves, insectos, pe-
Sup. ces, teledsteos, conchas
Mioceno
hexacorales, foraminfferos
Los géneros presentes más
CENOZOICA 30 TancLutio Oligoceno Primeros monos etcsimios modernos, Pero con dis-
tribución geográfica di-
Aumento de mamíferos, ferente
Inf. aparición de placentalia-
Eoceno nos. Dominando: camí-
Paleoceno voros, roedores, caballos
primitivos, elefantes, etc.
Primeros Lémures

Desaparición de la
Daniense mayoría de /os
reptiles, órdenes Verdaderos helechos y cf-
Senoniense como ictiosauros,
Sup. cadas muy reducidas
Turoniense dinosaurios, ptero- : Angiosperraas muy incre-
sauros, desapari- E -a- mentadas
Cenomaniense ción de los ammo- o a
CRETÁCICO nites .93 o
? ,9
Albiense
.13-4 2to
Aptiense o. o
2
< Como en el Jurásico, pero
Inf. Barremiense a.. menos ginglcos en auge
á Angiospermas en auge
Hauteriviense T:o Apogeo de cícadas
Valanginiense g
127 .2
MESOZOICA . -E
Purbeckiense u.-1. u
1 "el
.efi Como en el Triftsico, pero
Portlandiense o2 oo oumenos helechos de semi-
Sup. Kimmeridgiense Primeras aves .2 r) 1-' lla, que desaparecen
-2 <- -h) Primeras angiospermas
Junalco Coraliense -oo ta Apogeo de gingkos
o
Oxforddiense 2 E
to
a 1:
Med. Oolites inferior j<
g.
Inf. Lira -oo
o-
152
Rético "19.3
Sup.
Keuper 1 Verdaderos helechos: cica-
o
TRIÁSICO -0 das y gingkos abundan
Med. Muschelkalk primeros ictiosauros 9 Florecen coníferas y hele-
chosde semillas
182 Inf. Bunter Primeros hexacorales l''
1.30 Geología aplicada a la Hidrologla 30

TABLA 1.6 (Continuación)

Era ' Millones


de años
Perf odo o Isterne época, estadio o serie Fauna • Flor4

Sup. Zechstein ,, Apogeo de colas de caballo


PÉRMICO Desaparición de los
tetracorales :Pz Abundancia de gingko
Inf. Rotliegendes ,.á" Crecimiento de coníferas
203
Stephaniense Primeros insectos o, -,t1:)1 Primeras cícadas -1 :Ij
alados °
:2 y gingkos tá g
Sup. Westphaliense Primeros reptiles 8,1 Apogee, de colas 1 wo
Desaparición de me e a de caballo 3
CARBONIFERO Namuriense rostomos 3 < . 3
o ' ,.=o
-o 0
Visense te ,2
Primeras arañas 9, '. 2
Inf. Turnaisiense Desaparicidn de pe. `5° Primeras coníferas -oo .q.o
ces placodermos .tit o o
Etroeungtiense l'o go
255 a a
Fammeniense < <
Sup. o
Frasniense E
-0 .
Givetiense o2
Med.
Eifeliense /..
DEVÓNICO
Coblenziense
Fi >,
bo
In Siegeniense o

Gedinniense <
PALEOZOICA 313
Downtoniense Primeros escorpione
Primeros escualos armados
Ludloviense y placodermos. Apogeo de Primeras plantas terrestres
SILERICO braquiopodos, nautiloides, conocidas
Wenlockiense trilobites
Psilofitos
Llandoveriense Desaparición de graptolites
350
Ashgilliense
Caradoriense Primeros corales, erizo de
mar
Llandeiliense Primeros peces sin rnandf-
ORDOVICIENSE
Llanvirniense bula
Apogeo de graptolites
Skiddaviense-
Arenigiense
420
Tremadociense Primeros foraminíferos,
graptolites crinoideos, pez
Sup. estrella, caracoles y bival-
Series Olenus vos con concha, cef alópo-
dos braquiópodos, crustá. Algas marinas
Med. Series Paradoxides ceos y merostomos (arác-
CÁMBIUCO nidos marinos parecidos
Inf. Series Orenellus al límulu)

Primeros radiolarios y ¿Algas?


PROTEROZOICA 500 PRECÁMBRICO
gusanos
AGNOSTO- 9
ZOICA 5000 ALGONQUICO ?

31 Estratigrafla y geología histórica 1.31
se ha evaluado entre los 2000 y los 4500 millones de en el que se refiere a que un fenómeno geológico sólo
años. De ahí se deduce que las épocas conocidas son afecta a los terrenos formados con anterioridad, y no
una parte muy pequeña de la existencia de la Tierra. a los posteriores, pudiendo por lo tanto quedar oculto
Si, en el mismo sentido se prefiere compararlo con o fosilizado por éstos. A este respecto, el análisis de la
la época cuaternaria o actual y/o la propia aparición figura 1.14 puede ser muy ilustrativo, ya que permite
del hombre sobre la faz de la Tierra, la proporción es distribuir el orden de los sucesos acaecidos hasta obte-
todavía menor, puesto que a la época cuaternaria se le ner la configuración actual del terreno.
asigna una duración de un millón de años y dentro de
ella tuvo lugar la aparición del hombre sobre la Tierra,
aun en sus versiones más primitivas (los homínidos) que 3.3.3 Eras geológicas
probablemente data de unos 600 000-800 000 años.
Con estas ideas, la historia de la Tierra sobre la que
3.3.2 Datación relativa se poseen datos se ha dividido en cuatro eras (paleo-
zoica o primaria, mesozoica o secundaria, cenozoica o
No obstante, el interés de los problemas planteados terciaria y cuaternaria• o actual) además de la agnosto-
en los párrafos anteriores, al geólogo estratigráfico le zoica, anterior a la paleozoica, cada una de las cuales
preocupa más establecer una cronología relativa de los se subdivide a su vez en períodos o sistemas, éstos en
hechos acaecidos en la superficie terrestre, que deter- pisos o épocas, etc.
minar su edad absoluta, es decir, prefiere saber que la Con objeto de no sobrecargar demasiado esta obra
formación A es anterior a la formación B, antes que con nombres de difícil recordatorio (los cuales permane-
conocer que las edades de A y B son, por ejemplo, 500 cen algunos todavía en la mesa de las discusiones inter-
y 100 millones de años. nacionales) y hechos geológicos y/o paleontológicos que
Ello es una consecuencia lógica del hecho de que lo se escapan del contenido de este libro, se reproduce, a
que pretende aquel es establecer una «secuencia» de los título de información; un complejo cuadro (tabla 1.6)
hechos geológicos ocurridos en una región dada, es de las eras y sus subdivisiones, con indicación de la
decir, su historia geológica. La datación absoluta de los flora y fauna dominantes en cada una de ellas, tomada
mismos puede hacerse a posteriori y ello no modificar de Zeuner (1956, págs. 340-341). Respecto a ella debe
a la propia secuencia obtenida. advertirse que existe una tendencia, cada vez más gene-
Esta cronología relativa de unos hechos en relación a ralizada de nombrar las distintas formaciones geológicas
otros puede establecerse por métodos geológicos (véanse con nombres procedentes de las localidades o lugares
los apartados 3.2.1 a 3.2.6 de este capítulo), paleonto- donde pueden ser perfectamente estudiadas, tales como
lógicos, etc., y se basan todos ellos en los tres principios calizas de El Far (Barcelona) en lugar de calizas lute-
fundamentales de la geología histórica, y básicamente, cienses.
Capítulo 1.4

La disposición de los materiales: tectónica

4.1 MODIFICACIONES DE LA CORTEZA perse, siendo como son, en la mayoría de los casos,
TERRESTRE masas compactas y duras que originan relieves o eleva-
ciones montañosas de gran importancia, debido, en gran
Ya desde antiguo se sabía que la corteza terrestre no parte a la resistencia que ofrecen a la erosión, sea ésta
estaba en un estado de equilibrio total y estático, sino del tipo que sea.
antes bien, en una especie de continuo desequilibrio No obstante, se ha demostrado en el laboratorio que
dinámico, que originaba lentas (y algunas rápidas) trans- las rocas pueden adoptar un estado de fluencia o flui-
formaciones del aspecto exterior de la misma, tales dez, intermedio entre el plástico y el elástico, cuando
como los procesos erosivos de los ríos y mares, movi- son sometidas a grandes presiones de tipo diferencial.
mientos relativos de ascenso y de descenso del nivel En estas condiciones la roca puede deformarse plásti-
del mar, hallazgo a grandes profundidades (respecto a camente y adoptar nuevas formas acordes con las nuevas
la superficie) de restos fósiles cuyos organismos, muy condiciones físico-químicas ambientales. Así, el mármol,
semejantes a los actuales o incluso idénticos, debieron sometido a una presión unidireccional de 1300 kg/cm2
vivir al aire libre o a poca profundidad, o bien otros se desmenuza en pequeños fragmentos, pero, en cambio
de tipo marino recogidos por alpinistas en zonas cuya si recibe una presión hidrostática superior a los 700 kg
altitud alcanza varios miles de metros, los estados ante- por cm2 , pierde su fragilidad y se hace plástico, y em-
rior y posterior de las zonas afectadas por los grandes pieza a deformarse cuando además se sobreimpone una
terremotos, etc. carga orientada superior a 2700 kg/cm 2 . Todos estos
Todos estos ejemplos evidencian unas transformacio- hechos han sido comprobados en experiencias de labo-
nes que ha debido sufrir la corteza para que se ofrezca ratorio, y se admite generalmente el mismo mecanismo
al observador tal como aparece en la actualidad, habida para el origen de las deformaciones de la corteza
cuenta de los supuestos estadios iniciales de cada uno terrestre. Sobre los principios mecánicos y físicos de
de dichos ejemplos, y de otros muchos que se podrían todos estos procesos puede verse un detallado estudio
aducir. en Billings, 1960, págs. 7-32, y en De Sitter, 1962, pá-
En este capítulo, pues, se estudian, en primer lugar ginas 11-84.
los distintos tipos de movimientos por los que puede Se conocen variados ejemplos de todas estas transfor-
atravesar la corteza, y se revisan luego, con más dete- maciones o deformaciones que pueden considerarse
nimiento, los efectos primarios originados por aquellos, como pruebas o evidencias de la continua lucha de la
de observación fácil y directa por el geólogo, por cuanto corteza para adquirir un equilibrio total y estático.
facilitan la comprensión de la estructura de la región. En primer lugar, cabe pensar en los terremotos, rnovi-
mientos sísmicos o simplemente sismos. Desde tiempos
inmemoriales se producen en diversos lugares del pla-
4.1.1 Plasticidad de las ,rocas neta movimientos rápidos de la corteza que producen
Sin embargo, puede parecer dudoso que una forma- grietas con desplazamientos bastante apreciables de las
ción geológica, compuesta por una o varias «rocas» en capas superficiales de la corteza y que acostumbran a
el sentido vulgar de la palabra, puede plegarse o rom- ir acompañados de destrucciones importantes si su in-
Tectónica 1 . 3 3

ET tensidad es suficientemente grande (fig. 1.18), tal como


el famoso terremoto de San Francisco, originado por la
falla de-San Andrés, que acusó un desplazamiento hori-
zontal de varios metros.
En otros casos, el movimiento producido por las fallas
no se traduce en sismos cuyos efectos son destructores,
sino en el desplazamiento de estructuras artificiales ali-
neadas tales como carreteras, conducciones subterráneas
o superficiales o incluso en pozos de petróleo, como en
el caso del campo petrolífero de Buena Vista (Califor-
nia), Gilluly, Waters y Woodford, 1964, pág. 147)
donde pueden verse otros ejemplos de levantamientos o FIGURA 1.18
hundimientos de la costa, con relación a cañones sub- Desplazamientos horizontal y vertical en el terremoto
marinos, arrecifes coralinos, etc. de Mino-Owari(Japón) . Tomado de Gilluly, Waters
En otros muchos casos, es evidente que los pliegues y Woodford (1964), pág. 143.
en los estratos que se observan en la superficie del
terreno (ver apartado 2 de este mismo capítulo), se han Muy directamente relacionados con estos movimientos
originado a pesar de las condiciones aparentes de rigi- epirogénicos citados, existe otro tipo de movimientos
dez y compacidad de la roca, interviniendo de forma denominados eustáticos, o sea de ascenso o descenso del
decisiva el tiempo durante el cual tiene lugar las con- nivel del mar, originados simplemente por el aumento
diciones de desequilibrio, así como las condiciones de del volumen de agua contenido en los océanos, debido
humedad del medio donde se realizan estas deforma- a alguna de estas tres causas (Brinkmann, 1964, pági-
ciones. na 157):
Oscilaciones del volumen total de las aguas con-
tinentales (incremento debido a las exhalaciones volcá-
41.2 Movimientos epirogénicos nicas, o disminución del gasto o consumo del agua en
Ampliando un poco el esbozado concepto de movi- las combinaciones en donde ésta toma parte para cons-
mientos relativos del nivel del mar respecto a la costa, tituir nuevos minerales, etc.).
cabe mencionar los ascensos y/o descensos en el nivel Alteraciones en la distribución del agua entre las
del mar (o lo que es equivalente, hundimientos o levan- tierras y los mares (crecimiento y desaparición de gla-
tamientos de la costa), como el conocido caso del tem- ciares y lagos).
plo de Júpiter Serapis, en la costa cercana a Nápoles, c) Variaciones en la capacidad de las cuencas oceá-
cuyas columnas presentan pequeñas huellas de excava- nicas (relleno por sedimentos, modificaciones tectóni-
ciones originadas por moluscos litófagos, que indican cas).
claramente que dicha costa debió sumergirse en alguna Uno de los ejemplos más claros que pueden aducirse
época hasta una profundidad de 6 metros bajo el nivel en este sentido es el ejemplo anterior, constituido por
del mar, pues es esta altura la alcanzada por dichas las variaciones del nivel del mar durante la era cuater-
excavaciones (Gilluly, Waters y Woodf ord, 1964). Otro naria, originada por la gran acumulación de hielo en
caso parecido puede observarse en la costa de Cádiz. los periodos fríos y húmedos (denominados glaciares) y
Asimismo, en las costas escandinavas, se observan la consiguiente fusión del mismo en los periodos cálidos
movimientos ascendentes de la costa detectados por el y secos (denominados interglaciales)l.
hallazgo de conchas marinas en tierras de labor situa-
das cerca de la costa, y hasta se puede determinar apro-
4.1.3 Movimientos orogénicos
ximadamente el valor de la velocidad de elevación (1 a
1,25 m por siglo en el Báltico norte) (Gilluly, Waters Si se observan atentamente las cordilleras montañosas
y Woodford, 1964, pág. 149). Es de advertir que los en el sentido geológico de la palabra, es decir, conside-
1
movimientos de la costa escandinava parecen estar en rando como verdaderas «montañas» las «arrugas» de
relación directa con la existencia de los grandes casque-
tes de hielo que cubrieron gran parte de Europa durante 1 Sobre este tema de las glaclaclones cuaternarias, cuya importan-
cia o influencia sobre el desarrollo de la vida sobre la Tierra fue
la era cuaternaria (glaciaciones o épocas glaciales), como decisiva, puede consultarse la excelente obra de Zeuner, 1956, pági-
se puede ver más adelante. nas 124-146.


1.34 Geologla aplicada a la Hidrologla 34

Ahora bien, estos movimientos, cuyas causas u orí-


genes no están nada claros, se han sucedido varias veces
a lo largo del pasado geológico de la Tierra. Ello' se
pone en evidencia estudiando las relaciones mutuas de
grandes zonas, con lo que se ha llegado a definir hasta
cuatro periodos orogénicos u orogenias principales (hu-
roniana, caledoniana, herziniana y alpina), cada una de
las cuales se divide a su vez en varios subperiodos o
fases orogénicas.

4.1.3.1 Teorías sobre su origen. Se ha hablado ya


de lo incierto de las teorías sobre el origen a causa de
los movimientos orogénicos. En efecto, son varias las
hipótesis que se han suscitado a este respecto, algunas
de ellas bastante antiguas, pero ninguna satisf ace plena-
PLEISTOCENO mente a todos los investigadores, puesto que siempre se
han hallado extremos o detalles no explicables por las
mismas. Se describen a continuación las más importan-
tes de todas ellas.
Teoría de la contracción
Formulada en 1852 por Elie de Beaumont se basa en
un enfriamiento continuado de la Tierra, que originaría
Chionts epicontinentoles Dcianos Oconcncm.. una disminución progresiva del radio y perímetro terres-
tres, dando lugar a hundimientos de la corteza y movi-
P p bbl dl E d
mientos tangenciales que al actuar sobre las áreas geo-
FIGURA 1.19 sinclinales formarían las montañas.
Esquema ilustrativo de la teoría de Wegener sobre Aunque fue aceptada por el gran geólogo austriaco
las traslaciones continentales (tomado de Meléndez-Fúster, Suess no es aceptada actualmente, puesto que se demos-
1973, pág. 302). tró que para la formación de los Alpes se precisaría una
disminución de temperatura del orden de los 2000 °C,
las capas superficiales de la corteza y no las elevacio- incompatible con los datos que se poseen sobre la vida
nes topográficas producidas por la erosión diferencial; de la Tierra en la época en la cual se originó dicha cor-
por procesos tectónicos, etc., se aprecia que las enormes dillera (Bellair y Pomerol, 1968, pág. 400).
masas de roca que la forman se han debido formar en
el seno de las cuencas marinas, en lugares de gran pro- Teoría de los cráteres de levantamiento
fundidad, llamados geosinclinales, donde se acumula un Sostenida por Leopoldo de Buch en el siglo pasado
enorme espesor de materiales procedentes de los aportes propugnaba que los macizos cristalinos enteros pueden
continentales, puesto que contienen restos de animales producir importantes levantamientos al surgir súbita-
o plantas que debieron desarrollarse en ambientes ma- mente del interior de la corteza originando un «geotu-
rinos. mor» y a partir de las fuerzas tangenciales creadas por
Por otro lado, se aprecian también en estas cordille- dicho movimiento brusco se formarían las montañas.
ras intensos fenómenos de plegamiento y fracturación, Aunque abandonada actualmente en su conjunto, las
a veces de gran importancia, que sugieren la existencia ideas de levantamiento y la existencia de una compo-
y actuación durante su formación, de grandes fuerzas nente vertical en las orogenias son generalmente acep-
de tipo tangencial (normales a los radios de la esfera tadas.
terrestre).
Estos movimientos son los llamados orogénicos o sim- c) Teoría de la deriva o traslaciones de los conti-
plemente orogenias y son los responsables de_la forma- nentes
ción de las cordilleras montañosas en el ya citado sen- En 1910 y 1912, Taylor y Wegener propusieron una
tido geológico de la palabra. teoría no exenta de atractivo: si se compara un simple

35 Tectónica 1.35

mapa geológico de Sudamérica y Africa, se obseiva que


en primer lugar, la coincidencia del trazado de ambas
costas, una a cada lado del océano Atlántico, es muy
notable. Pero además, dicha coincidencia se advierte
también en las formaciones geológicas de dichos conti-
nentes (rocas de la misma naturaleza de la misma edad
y en disposición parecida, en especial las tillitas permo-
carboníferas) e incluso existen fenómenos paleontológi-
cos, que parecen atestiguarlo (existencia de determina-
dos fósiles en Sudamérica, cuyo origen evolutivo a
partir de especies nativas de dicha región es imposible,
y en cambio sí se explican a través de la evolución de
especies africanas).
Con ello, Wegener supuso que en una primera fase, FIGURA 1.20
todas las masas continentales estarían unidas formando Diagramas ilustrativos de la teoría de la convección
un solo continente siálico que flota sobre el sima. La expuesta por Griggs. A) Formación de «arrugas» en la capa
rotación de la Tierra originaría un desplazamiento dife- superior de serrín y aceite debido al giro de dos
rencial de estas masas hacia el oeste (sentido inverso al cilindros (Bellair y Pomerol, 1968, pág. 403).
de aquélla) en especial del continente americano, que B) Si sólo' funciona uno de los cilindros, las arrugas
se vería «frenado» por la resistencia del sima sito debajo formadas son distintas y más altas.
del actual océano Pacífico, creando los Andes y las
Montañas Rocosas de Norteamérica (fig. 1.19). Sin em-
bargo, no se acepta actualmente, puesto que sólo expli- superior (fig. 1.20). Según él, el manto intermedio terres-
caría el origen de las cordilleras «alpinas», pero no el tre puede circular convectivamente debido a diferencias
resto de las tres orogenias anteriores. Además, se ha de temperatura y arrastrar en su movimiento a la cor-
calculado, por medios geofísicos y astronómicos que la teza, originando las elevaciones montañosas y sus raíces.,
energía necesaria para tales desplazamientos tendría Sin embargo, el origen de la energía necesaria para
que ser millones de veces superior a la que se calcula poner en movimiento estas corrientes no está claro to-
existe en la Tierra para actuar en la forma pretendida y davía.
sobre todo, para poder plegar las rocas. f) Modernamente, se ha desarrollado una nueva
teoría, basada en el desplazamiento de placas corticales.
Teoría de la expansión del globo
Fue expuesta en dos formas distintas por Matschinsky
y Egyed en 1950 y 1959 respectivamente. El primero 4.2 PLIEGUES
supone que una vez enfriada la corteza el núcleo se
recalienta al no poder eliminar el resto de energía tér- Cuando se observa la disposición de los estratos en
mica. Este calentamiento provoca una dilatación y ésta la superficie terrestre, o rocas que no siendo sedimenta-
la rotura, formando grandes bloques que el equilibrio rias, puedan presentar «alineaciones» en forma de mi-
isostático se encargaría de reajustar, provocando la for- nerales o bandas, es común apreciar que en muchos
mación de montañas. El segundo supone que la Tierra casos dichos estratos o alineaciones no están en una dis-
se dilata debido a la disminución de la fuerza de la posición horizontal, sino inclinadas en una cierta direc-
gravedad con el tiempo, ya que crearía un incremento ción y con una determinada intensidad (que se mide
negativo de la densidad de la materia al existir menor por la pendiente o ángulo de buzamiento) o incluso
«presión» en el interior de la misma. arrugados formando lo que en geología se denominan
pliegues, que pueden muchas veces precisar, para su
Teoría de las corrientes de convección detección, mapas muy detallados o determinaciones muy
El americano Griggs en 1939 propuso otra teoría precisas de la cota donde se halla una determinada for-
basada en las corrientes de convección que se originan mación geológica, en especial, si ésta se extiende sobre
en un recipiente con agua cuando se calienta, y que una amplia zona y el plegamiento de la misma es pe-
comprobó experimentalmente en una cubeta con glice- queño.
ie rina en la parte inferior y serrín y aceite en la parte En este sentido cabe hablar de pliegues de tamaño
1.36 Geología aplicada a la Hidrologia 36

4.2.2 Clasificación. Tipos más importantes I)


En toda la superficie terrestre aparecen gran variedad
de pliegues, de distinta naturaleza y tipo que es preciso
clasificar de algún modo. Generalmente, se suelen uti-
lizar dos criterios distintos e independientes que se des-
criben separadamente. Según el primero de ellos, que
ct se basa en la posición relativa de las rocas más antiguas Al
de las que forman el pliegue, estos pueden ser:
NW
0
N
I/I I Nra plano cle follo plegodo
SSE
a) Anticlinales. Se llaman anticlinales aquellos plie- "5
gues en los que las rocas o formaciones geológicas más
1 ' ' ----- antiguas quedan en el centro del pliegue, y rodeadas
pliegues ---II.: ( --._ —___ --Ir".-...__,srt-s-----
..., por rocas más modernas. Es decir, se trata de pliegues
acostatlos , -. (11
."--a
--1.•n•n — ----- ' _
•••r—'•--=_--ado/ ' b) en forma de bóveda (fig. 1.22 A donde las calizas de
..tr f
edad más moderna encierran las areniscas más antiguas).
-,.iir. -....
-• •

FIGURA 1.21
Ejemplos de pliegues. a) Pliegues asociados en abanico
(Meléndez-Fúster, 1973, pág. 325). b) Pliegues acostados Plano a•ial
de los Alpes Suizos (tomado de Gilluly, Waters y Woodford,
1964, pág. 181).

microscópico hasta arcos o fosas de centenares de kiló-


"sy)
metros de longitud (fig. 1.21).

4.2.1 Terminología de sus elementos


En todos los pliegues, sean del tipo que sean, es posi-
ble distinguir una serie de elementos básicos tales como ts
A.PLIEGUE ANT/CLINAL
los siguientes (fig. 1.22):
Plano axial o superficie‘que divide al pliegue en
dos partes, tan simétricamente como sea posible. Como
se verá en el apartado siguiente puede ser un plano o
superficie vertical, inclinado y hasta horizontal.
El eje del pliegue es la intersección del plano o
superficie axial con cualquier capa de las que integran
el conjunto del pliegue. Puede ser asimismo, y por las
razones anteriores, horizontal, inclinado o hasta ver-
tical. 110
Los flancos, planos o ramas del pliegue están
formados por cada una de las zonas situadas a ambos
lados del plano o superficie axial, que se extienden 4.1
desde éste hasta el correspondiente plano axial del plie-
gue siguiente en que los estratos adoptan una dispo-
sición horizontal. lano anua
B.PLIEGUE SINCLINAL
Finalmente se denomina charnela a la zona don-
de los estratos cambian de buzamiento, es decir, corres- I.' Colizas
ponde a la «divisoria» del pliegue. -1 Anniscos Plan•
ax
e) Se denomina vergencia al valor del ángulo diedro
agudo que el plano axial forma con un plano horizon- FIGURA 1.22
tal (fig. 1.23). Elementos principales de un pliegue.


37 Tectónica 1.37

b) Sinclinales. Se llaman sinclinales a aquellos plie-


gues en los que las rocas o formaciones geológicas más
antiguas quedan hacia la parte exterior del pliegue, y
rodeando a capas más modernas (fig. 122 B donde las
areniscas más antiguas encierran a las calizas más mo-
dernas).
Anticlinal vertical Anticuad inclinada Anticlinal tumbado
simétrico o asimétrko a acostado Según la posición en el espacio del plano axial pue-
Vergencia nula Vergencia al E bajo un dngule ne- den ser:
Pliegues simétricos, que son los que poseen el
plano axial vertical.
Pliegues asimétricos, cuyo plano axial está incli-
nado completamente horizontal, o incluso invertido.
Estas dos últimas variedades son bastante abundantes
en las grandes cordilleras europeas especialmente en
los Alpes.
En la figura 1.23 se han representado esquemática-
mente diversas secciones normales a los planos axiales
Sinclinal vertical Sinclinel inclinado SMclinal tumbado que representan pliegues de los tipos anteriores.
o simio rice e asimétrice O acostado Dentro ya de los tipos más o menos individualizados,
Wrgencia al W bojo un Onada enC
puede hablarse de pliegues isoclinales a aquellos en
F /GURA 1.23 que los flancos buzan bajo un mismo ángulo y en la
Diversos tipos de pliegues según la posición del plano axial. misma dirección, como los representados en la figu-
La posición relativa de las capas 1, 2 y 3 (depositadas ra 124, y de pliegues monoclinales o simples flexiones
en este orden) permite identificarlos fácilmente. a aquellos en que los «flancos» son relativamente hori-
zontales, pero una parte del pliegue adopta una mayor
inclinación (fig. 1.24).
Los pliegues en abanico son aquellos en que ambos
flancos están invertidos, como los representados en la
Pliegues isoclinales vi licales incll isoclinalos figura 1.21 A, característicos de muchas zonas arcillosas
blandas.
En particular, si los pliegues adoptan una estructura
esférica, con buzamientos, radiales hacia el exterior del

Pliegues leo final es aceitados o tumbados Pliegue monoclinal

FIGURA 1.24
Diversos tipos de pliegues asociados.
1.38 Geologla aplicada a la Hidrología 38
N
s

A c
,
FIGURA 1.25 \ad
-
Plegamiento disarmónico (diapiro en D) como consecuencia ák, c\k'X,11
'' ,,,
del distinto comportamiento mecánico frente a las
fuerzas orogénicas. (Tomado de Meléndez y Fúster, 1973, , isse-
pág. 330). El nivel salino Keuper es muy plástico y se
repliega intensamente, al contrario del resto de las
formaciones. A, B, C, son tres estados ideales consecutivos a)
de la formación de un diapiro.

pliegue o hacia dentro del mismo, se habla de bran-


quianticlinales y/o braquisinclinales, aunque los pri-
meros suelen ser más conocidos con el nombre de do-
mos.
Existe además otro tipo de pliegues más complejos
denominados diapiros originados por la existencia de
rocas cuyas características mecánicas, frente a las fuer-
zas que originan los plegamientos, son muy distintas j
como por ejemplo, calizas rígidas y rocas evaporíticas
(yesos, sal común, anhidrita, etc.) todas ellas extraordi-
nariamente plásticas. FIGURA 1.26
En este caso, y frente al empuje orogénico las rocas Pliegues inclinados (a) y su representación cartográfica
rígidas responden arqueándose o fracturándose, mien- plana. (Modificado de Billings, 1960, pág. 48). jd
tras que las plásticas se acumulan en las zonas de hn
menor resistencia, fluyendo plásticamente hacia arriba,
llegando a desaparecer de los flancos (fig. 1.25). Final- Es evidente que todos los pliegues si no están cortados
mente, es preciso no olvidar también los llamados plie- por fallas u otros accidentes tectónicos especiales deben
gues inclinados, cuyo eje se inclina hacia el interior del acabar en forma de pliegues inclinados (o en forma
terreno («plunging folds», en la literatura anglosajona), periclinal), puesto que no pueden extenderse indefinida-
constituidos por cualquier tipo de los ya mencionados, mente. Lo que ocurre es que se suelen considerar plie-
pero cuyo eje está inclinado mediante un cierto ángulo gues muy alargados y sólo se tienen en cuenta las zonas
con la horizontal (fig. 1.26), formando los llamados en centrales de los mismos, pero lógicamente deben tener
español pliegues buzantes, de cabeceo o soterrados. sus extremos en dicha forma semicircular o periclinal.
39 Tectónica 1.39

4.3 FALLAS. NATURALEZA


irección
En los apartados anteriores, se habla de los pliegues 14
como accidentes tectónicos originados al comprimir, en
general tangencialmente, los estratos de la corteza terres-
tre. Sin embargo, si esta compresión u otro tipo de
fuerzas actúan con suficiente intensidad pueden origi-
narse fracturas o roturas de los estratos, que además buzamiento
llevan aparejado un desplazamiento relativo, de puntos
anteriormente unidos en cada una de ambas partes de Plano de falla
la rotura o falla.
Asimismo, y al igual que en caso de los pliegues, FIGURA 1.27
pueden observarse desde fallas de tamaño muy reducido Elementos de las fallas (modificado de Meléndez y Fúster,
(verdaderas microfallas con longitudes de algunos decí- 1973, pág. 334). AA' Desplazamiento lateral y real.
metros y desplazamientos de milímetros) hasta fracturas a Buzamiento del plano de falla. AC = Escarpe de falla.
de dimensiones extraordinarias, con longitudes de miles AB = Salto de falla.
de kilómetros y desplazamientos de miles de metros.

4.3.1 Terminología de sus elementos 4.3.2 Clasificación. Tipos más importantes


Al igual que los pliegues, las fallas poseen unos ele- Aunque pueden usarse dos criterios distintos para
mentos típicos que se repiten en todas ellas (Meléndez clasificar las fallas o fracturas, como son su propia
y Fúster, 1973, pág. 334) (fig. 1.27): geometría o su génesis (Billings, 1960, pág. 140) en los
Plano de falla, o superficie a lo largo de la cual párrafos siguientes se usa una clasificación geométrica
se ha producido la fractura y se ha realizado el desplaza- basada en la posición del plano de falla con respecto
miento relativo de ambas partes. Este plano o mejor a los labios hundido y levantado, que constituye una
superficie, puede adoptar cualquier posición en el espa- clasificación bastante sencilla e intuitiva:
cio, y por ello, se habla también de dirección del plano Fallas normales o directas. Son aquéllas en las
de falla (o simplemente, dirección de la falla) y buza- que el labio hundido se sitúa en el mismo lado hacia
miento de la misma, nombres cuyo significado se corres- donde buza el plano de falla (fig. 1.28 A). El caso de
ponden a análogos conceptos que los referidos a los fallas verticales constituye un caso particular de éstas
estratos (véase los apartados 1.3 y 1.4). Frecuentemente y se denominan así a aquellas cuyo plano de falla es
al ser ésta una zona de fricción intensa suele aparecer vertical y el desplazamiento se produce asimismo verti-
pulida (llamándose entonces «espejo» de falla) o bien calmente (fig. 1.28 B).
con las rocas intensamente trituradas, milonitizadas o Fallas de desplazamiento horizontal (o «decro-
brechificadas (milonitas o brechas de falla). chement» de la literatura tectónica francesa) en las que
Labios o flancos de la falla, refiriéndose a los sólo existe desplazamiento horizontal (fig. 1.28 C).
dos bloques sitos a cada lado y que han sido desplaza- Fallas rotacionales o en tijera, en las cuales se
dos mutuamente. Siempre existe un bloque levantado produce un giro de un cierto ángulo en uno de los
sobre otro hundido, pero esto es sólo el resultado final bloques alrededor de un eje (fig. 1.280).
de la fractura, lo cual no quiere decir que sólo se haya Fallas inversas, que son aquellas cuyo plano de
movido uno o los dos a la vez o uno más que el otro. falla buza hacia el labio levantado (fig. 1.28 E). En estas
De ahí el concepto de relatividad del desplazamiento últimas si éste está en una posición sensiblemente hori-
de ambos bloques. zontal se suelen denominar cabalgamiento (fig. 1.28 F)
El desnivel altimétrico que se produce entre ambos y son muy típicas de las grandes estructuras tectónicas
bloques es el escarpe de falla, a menudo tapado total o recientes, llegando a originar los mantos de corrimiento,
parcialmente por la erosión y el desplazamiento real de los cuales son famosos los de los Alpes.
o total (puesto que algunas veces, éste es la resultante e) Finalmente cabe mencionar también los desliza-
us de un movimiento en las tres direcciones del espacio), mientos o corrimientos de tierras, originados por diver-
hace referencia a la separación total entre puntos homó- sas causas y que pueden considerarse asimismo como
nl. logos situados en ambas partes. fracturas o fallas.
1.40 Geologia aplicada a la Hidrología 40

das limitadas por grandes fallas a ambos lados y relle-


nadas con sedimentos posteriores que muchas veces
impiden la observación directa de las mismas (figu-
ra 1.29 A). Pueden citarse como ejemplo, la fosa del
Rhin, la del mar Muerto (que se prolonga hasta la
región de los grandes lagos africanos), y en España

et é-
la del Tajo, Guadalquivir, Vallés-Penedés, etc. En cam-

ikea
bio, los horst o pilares son elementos positivos de la
topografía, ya que la zona central destaca sobre sus
bordes, debido a que éstos han quedado hundidos como
consecuencia de las fallas limítrofes (fig. 1.29 A),
como la Cordillera Central española, la Cordillera Lito-
ral a su paso por Barcelona, etc.).

4.4.1 Estilos tectónicos generales


Finalmente, si se asocian los pliegues y/o las fallas
entre sí en una región dada, en relación con la potencia
de los estratos, su antigüedad, su rigidez, etc., se origi-
nan los llamados estilos tectónicos, que son los tipos
fundamentales de estructuras geológicas generales.
F IGURA 1.28 a) Germánico. Clásicamente basado en la existencia
Tipos de fallas. A. Falla directa inclinada. B. Falla directa de fosas y horst aproximadamente paralelos, con fallas
vertical. C. Falla de desgarre o de desplazamiento verticales o subverticales que separan cada unidad,
horizontal. D. Falla rotacional o en tifera, con a = ángulo como por ejemplo, la Cordillera Central española (figu-
de giro. E. Falla inversa. F. Falla inversa con el plano ra 1.30 A). En esta modalidad, suelen faltar los pliegues,
de falla muy tendido (cabalgamiento). o si existen, se limitan a simples flexiones.

4.4 ASOCIACIONES DE PLIEGUES Y FALLAS.


ESTILOS TECNOLÓGICOS GENERALES
En general los accidentes tectónicos que han sido
comentados no se presentan aislados o individualmente
sino que suelen observarse en conjuntos, asociados unos
con otros, originando de esta forma la llamada estruc-
tura geológica de cada zona determinada. De esta forma,
cuando varios pliegues (anticlinales y sinclinales) se
asocian para dar lugar a una unidad de categoría supe-
rior que a su vez tenga un carácter de anticlinal, se dice
que se forma un anticlinorio, en el cual los planos
axiales de todos ellos convergen hacia abajo y un sincli-
norio si el pliegue de categoría superior adopta la forma
de un sinclinal y los respectivos planos axiales buzan
ahora hacia arriba.
Asimismo, las fallas pueden asociarse unas con otras,
en forma paralela o subparalela la mayoría de las veces,
originando dos tipos de estructuras geológicas muy sen-
cillas, pero de gran frecuencia en la corteza terrestre.
En efecto, las fosas tectónicas (graben) y los ._,:horsr» F IGURA 1.29
o pilares están ampliamente repartidos sobre la faz de Asociaciones de fallas. A. Fosa tectónica o graben.
la Tierra. Las fosas tectónicas son depresiones alarga- B. Horst o pilar.

41 Tectónica

SIERRA CARRERA SOSIOSIERR.4

Plano dit
La Áneao.
105 Foi.
Torre RuMiáis. La Espina."
1

.
ajlazomn -

WHO Manta de Sontls SSE


Manto ele Slania Munitchen
Mantoa alpInos ..sIrlceoSirtftTlOto..manto ici
Manta PéfIll
... -
..........

Jurásico, caracterizado por la presencia de plie- F IGURA 1.30


gues suaves, paralelos, regulares y simétricos con una Estilos tectónicos generales. A) Germánico (según
casi perfecta concordancia entre la estructura geológica Meléndez-Fúster, 1973, pág. 334), B) Jurásico (según Virgili,
y la geomorfología (fig. 1.30 B). En España cabe citar 1957, pág. 264) y C) Alpino (según Brinkmann, 1964,
como ejemplo, las montañas del sistema Ibérico. pág. 178).
Alpino, que se caracteriza, por la existencia de
grandes cabalgamientos y series estratigráficas inverti- tores (tipo de roca, esfuerzo a que se ve sometida, rigi-
das, con pliegues imbricados muy importantes, que ori- dez de la misma, etc.). Si se presentan dos sistemas de
ginan grandes mantos de corrimiento (fig. 1.30 C). Son, diaclasas con direcciones distintas puede darse el caso
como la procedencia de su nombre indica, típicos de de que la roca quede multipartida en numerosos bloques
los Alpes. más o menos rpgulares, dando lugar a morfologías
típicas.
4.5 DIACLASAS. NATURALEZA
4.5.1 Origen y significación
Finalmente, es preciso describir un tipo de accidentes
tectónicos que si bien no tienen importancia o influen- El problema del origen de las diaclasas no parece
cia en la estructura geológica, sin embargo, sí condicio- estar totalmente resuelto, puesto que aunque en algunos
nan muchas veces el comportamiento hidrológico de tipos, su formación es bastante clara, en otros casos,
una roca sigue siendo problemático. Uno de los tipos más comu-
Estos accidentes son las diaclasas, que pueden defi- nes son las diaclasas producidas por fenómenos de re-
nirse como fracturas o superficies de discontinuidad que tracción debido a procesos de enfriamiento o deseca-
parten la roca en bloques más pequeños y a lo largo de ción, tales como los que dan lugar a las columnatas
las cuales no hay desplazamiento, puesto que de lo con- prismáticas de muchas rocas volcánicas o a las grietas
trario sería preciso conceptuarlo como fallas. de desecación de las arcillas.
Al ser asimismo planos o superficies de discontinui- Otro tipo importante lo constituyen las diaclasas pro-
dad, se usa también la normativa citada para los estra- ducidas por fenómenos de tensión (compresión o des-
tos y las fallas, o sea la dirección y el buzamiento, para compresión), especialmente en los lugares de tectónica
designarlos fácilmente. accidentada (fallas, pliegues) en los cuales no suelen
Una característica importante de la misma consiste faltar casi nunca'.
en que nunca se presentan aisladas, sino asociadas en
haces o sistemas aproximadamente paralelos o subpa- Un excelente estudio de las mismas puede verse en BIllings, 1960,
ralelos, con una separación que depende de varios fac- págs. 106-124.
Capítulo 1.5
Mapas geológicos

5.1 INTRODUCCIÓN que pueden estar ocultos bajo la superficie, pero cuya
posición en el espacio puede ser revelada por uno
Al atravesar una región de cualquier país, es fácil de estos mapas. Pueden jugar un importante papel en
observar que el aspecto del terreno, es decir, el paisaje, el trazado de túneles, carreteras y canales no sólo en
no es el mismo en todos los sitios; se suceden ininte- cuanto a su definición sobre el terreno, sino a la hora
rrumpidamente zonas rpuy abruptas, con predominio de de conseguir ciertos materiales para su construcción
cantiles rocosos y desfiladeros, con alturas topográficas (grava, arenas, bloques de granito, etc.).
elevadas, mientras que más adelante, el paisaje puede Finalmente y como ya se dijo en los párrafos iniciales
ser muy llano, con características casi desérticas en de esta sección, la geología de una zona dada, que acos-
cuanto a la vegetación, sólo cortado algunas veces por tumbra generalmente a expresarse en forma de mapas
pequeñas elevaciones montañosas originadas por niveles geológicos de la misma, es quizá la primera pieza a
rocosos más duros o algún cono volcánico, hasta Ilegar estudiar cuando se quiere trabajar o conocer la hidro-
a los alrededores de un gran río, con vegetación exu- logía subterránea de una región, puesto que no en vano
berante que se sucede sobre una serie de escalones colo- los acuíferos no son más que capas geológicas «porta-
cados a distinta altura sobre el mismo. doras de agua». De esta forma, el conocimiento de éstas,
Estas características geomorfológicas son, pues, fácil- su naturaleza, inclinación, plegamiento, fracturación, et-
mente apreciables, incluso para el profano en geología. cétera, revisten capital importancia cuando se estudia la
Inmediatamente acude a la mente la idea de representar hidrogeología de una región. Por estas razones, en este
gráficamente dichas características con mayor o menor capítulo se revisan los detalles y características más im-
detalle en un mapa, delimitando la extensión y la forma portantes de los mapas geológicos en cuanto a repre-
de las zonas montañosas, las zonas llanas y esteparias sentación gráfica de la geología, en la forma que pueden
y las zonas aluviales, correspondiente todos ellos a dis- ser útiles al hidrogeólogo y/o hidrólogo. Realmente, se
tintos tipos de rocas. Cuando se ha realizado, diferen- pueden escribir obras enteras dedicadas a este aspecto
ciando cada tipo de roca, las fallas, etc., se obtiene lo de la geología, pero la falta de espacio obliga a sinteti-
que se denomina un mapa geológico de la región atra- zar gran número de detalles que el lector de espíritu
vesada. inquieto puede encontrar en la bibliografía citada en
Realmente, éstos pueden ser de muy distintos tipos, cada caso.
adecuados cada uno de ellos a las necesidades para las
cuales se ha confeccionado, pero prescindiendo ahora 5.2 COMPONENTES DE LOS MAPAS
de los detalles que se verán más adelante (apartados 2 GEOLÓGICOS
a 5 de este mismo capítulo), los mapas geológicos, por
el solo hecho de representar la naturaleza y distribución
de los materiales que forman la corteza terrestre, son
5.2.1 Escala
muy útiles. Piénsese por ejemplo, que constituyen im- Como se cita anteriormente, los mapas geológicos son
portantes instrumentos en la investigación de recursos representaciones gráficas de los fenómenos geológicos
minerales (petróleo, hierro, cobre, uranio, hulla, etc.) de una determinada región. Como tales, el primer aspec-
43 Mapas geológicos 1.43

to interesante que se presenta es la escala del mapa, mapa condiciona la riqueza de los detalles de base,
puesto que de ella dependerá, por ejemplo la profun- particularmente en lo que hace referencia a• la equidis-
didad de los estudios y reconocimientos precisos para tancia de las curvas de nivel.
la realización del mismo. --
De hecho, existen desde mapas geológicos a escala 5.2.3 Datos geológicos
nacional, internacional y aun mundiales (1/1 000 000
e inferiores) hasta otros muy detallados para obras de Evidentemente, constituyen el objetivo de los mapas
ingeniería (puentes, autopistas y presas) que pueden geológicos: La representación de la naturaleza litológica
llegar hasta 1/1000 y aun 1/500. Ahora bien en geo- de las rocas que constituyen la región estudiada, (cali-
logía pura y aplicada (hidrogeología, investigaciones zas, areniscas, granitos, lavas, etc.) sus relaciones mutuas
generales) suelen usarse desde los mapas a escala tales como contactos, buzamientos, fallas, pliegues, dis-
1/100 000 6 1/200 000 para reconocimientos hasta los cordancias, su edad o posición estratigráfica, los yaci-
1/25 000 6 1/10 000 como detallados, muy útiles para mientos de fósiles, la existencia de canteras o excava-
estudios de tipo local, donde se precisa una notable ciones que permitan estudiar tal o cual formación, etc.,
riqueza de detalles. son los datos más importantes a representar teniendo
Este concepto de riqueza de detalles trae consigo un en cuenta como se dijo anteriormente, la importancia
aspecto muy importante en estos mapas (al igual que de la escala cuando se trata de representar detalles
en los hidrogeológicos, tal como se expone en el capí- cuyas dimensiones puedan presentar problemas de legi-
tulo 15.10). No todas las informaciones que se poseen bilidad.
sobre una zona dada son fácilmente representables en En general, se suele adoptar el color negro para dife-
un mapa dado, ya que puede darse el caso de que la renciar los símbolos geológicos lineales (contactos, fallas,
abundancia de las mismas sea tal que haga material- ejes de los pliegues, etc.) o pequeños símbolos (buza-
mente imposible la representación en aquél. Además mientos, yacimientos de fósiles, canteras, etc.) mientras
habrá muchos de ellos que, por sus dimensiones, tam- que la litología se representa por símbolos adecuados
poco sean representables de acuerdo con la escala, ya a cada unidad de las, rocas existentes (calizas, granitos,
que por ejemplo, un afloramiento de 1 km2 de extensión arcillas, yesos, etc.), que se señalan en un color que se
cabe perfectamente en una representación a escala corresponde con la edad o posición estratigráfica de la
1/100 000 y 1/200 000 pero si ésta es 1/500 000 o me- formación correspondiente.
nor, prácticamente no será visible. Aun a riesgo de adelantar alguna idea, es preciso
Tampoco debe olvidarse que el mapa debe ser total- reconocer aquí, que ál contrario de lo que ocurre con
mente explícito y que permita obtener una idea clara los mapas hidrogeológicos, en las representaciones a em-
y concisa de la geología de la región, adaptada a la plear en estas líneas no existe una normativa clara sobre
escala del mismo, y de ahí que muchos de esos detalles, los símbolos y colores a tratar que sea aceptada univer-
para no afectar a los caracteres más importantes de salmente ni aun a escala nacional, puesto que cada
aquélla, no sea conveniente representarlos. centro de investigación y aun cada autor, usa los sím-
bolos que le parecen más correctos y sencillos, sin preo-
5.2.2 Datos de base cuparse de si existe o no dicha normativa.

Aunque hay algunos mapas que representan solamen-


te los datos geológicos de la zona cartografiada, la ma- 5.3 DEFINICIÓN Y PRESENTACIÓN
yoría de ellos incluyen como fondo geográfico una repre- DE LOS MAPAS GEOLÓGICOS
sentación topográfica y planimétrica de los accidentes
de la misma. Es decir, la distribución de llanuras y cor- Anteriormente se han esbozado algunas de las parti-
dilleras, valles fluviales, cuencas endorreicas, núcleos cularidades de los mapas geológicos. A pesar, empero,
urbanos, vías de comunicación, etc., son detalles que de ser solamente algunas de éstas las reseñadas, se com-
además de ayudar en el reconocimiento del mapa, per- prende que la variedad de combinaciones entre los con-
miten establecer mejor las relaciones mutuas entre los ceptos involucrados (y otros que se podrían añadir),
datos geológicos, al hablar por ejemplo de los yesos de origina un amplio espectro de tipos y clases de mapas
la formación de Molina de Aragón, o de las calizas cre- geológicos que dificultan su definición.
tácicas de Garraf, etc. Sentadas estas premisas, se puede decir que los mapas
Ni que decir tiene que aquí también la escala del geológicos son representaciones gráficas, a una cierta
1.44 Geologla aplicada a la Hidrologla 44

escala, de una serie de fenómenos y características rela- 5.4.1 Clasificación por su escala
tivos a la geología de una región dada. Se pueden establecer tres categorías esenciales: ma-
Generalmente, suelen ir acompañados de una memo- pas con una escala menor de 1/400 000, mapas con una
ria explicativa en la que se exponen y comentan resul- escala comprendida entre 1/400 000 y 1/100 000 y ma-
tados detallados de las investigaciones llevadas a cabo pas a escala mayor de 1/100 000.
para la confección del mismo, las hipótesis estratigrá- Mapas a escala menor de 1/400 000. Obviamente
ficas o tectónicas de que se ha partido, los antecedentes hacen referencia a grandes regiones, países (1/1 000 000)
existentes sobre la zona, etc., y se justifican los crite- e incluso continentes (1/5 000 000), con lo que sola-
rios adoptados en el mismo. De este modo y como ayuda mente pueden expresar los rasgos más principales a
para la interpretación de éstos, pueden incluirse en la dicha escala. Suelen usarse como mapas de reconoci-
memoria varios cortes generales (que abarquen la tota- miento muy general, que facilitan la planificación de
lidad del mapa) y otros detallados que pongan de mani- trabajos más detallados.
fiesto estructuras especiales, o series estratigráficas muy Mapas a escala comprendida entre 1/400 000 y
concretas, etc., así como fotografías de afloramientos, 1/100 000: Bastante más detallados que los anteriores,
pliegues, fósiles hallados en la zona, etc. Un ejemplo permiten obtener rápidamente las características nota-
clásico de estas memorias anejas a cada mapa lo cons- bles de amplias regiones de un solo mapa. Su escala
tituyen los mapas (y memorias explicativas) a escala más utilizada suele ser la 1/200 000 (como las hojas del
1/50 000 del Instituto Geológico y Minero de España. mapa geológico nacional español a dicha escala) o a
En algunos casos, los cortes generales añadidos para veces la 1/250 000. En otras ocasiones, resumen sinté-
mejor comprensión de la estructura se incluyen en el ticamente el resultado de amplios trabajos realizados
propio formato del mapa con objeto de no tener que sobre grandes unidades geológicas.
recurrir a la memoria constantemente. c) Mapas a escala mayor de 1/100 000. Son los más
Muchas veces, además, se representan otras caracte- interesantes desde el punto de vista del geólogo, no sólo
rísticas cuyos objetivos pueden calificarse de especiales; porque su escala permite incluir gran cantidad de datos,
espesor de tal o cual formación carbonífera, profundi- sino porque muchas veces son el resultado directo de
dad bajo el suelo de un horizonte petrolífero, etc. (ver sus observaciones sobre el terreno, las cuales traslada
apartado 4.2.3 de este capítulo). En este caso, suele al mismo a medida que las va recogiendo.
adoptarse una disposición mixta que consiste en repre- En esta categoría, las escalas más ampliamente utili-
sentar en el centro del formato, el mapa base, con todas zadas son las 1/50 000 y 1/25 000, sin despreciar las
las indicaciones geológicas generales concernientes a la 1/10 000 y 1/5000 (y aún mayores) para trabajos espe-
zona estudiada, y en los lados una serie de mapas es- ciales (reconocimientos geológicos para canteras o auto-
quemáticos, a menor escala, conteniendo cada uno de pistas, presas, conducciones, etc.).
ellos una de las características anteriores. Naturalmente, es fácil comprender que en esta cate-
Otras veces, por el contrario se adopta una disposi- goría es donde la preparación y obtención de los datos
ci6n basada en hojas transparentes superponibles al precisos para la confección del mapa presenta una ma-
mapa base, con lo que consigue una identificación rápi- yor dificultad y esfuerzo, puesto que deben reflejarse
da de cada uno de los caracteres buscados con los datos detalles e informaciones que a, otra escala, serían im-
de la Geología general. procedentes. Ello se traduce en una duración mayor del
trabajo de campo y también de gabinete, con un encare-
cimiento de la labor originada por la confección del
5.4 CLASIFICACIÓN mismo.
Si difícil es llegar a establecer una definición de los
mapas geológicos, no debe extrañar que las mismas
dificultades y todavía más acrecentadas surjan a la hora
5.4.2 Clasificación por sus objetivos
de establecer una clasificación lógica de los mismos. De Se ha esbozado anteriormente el concepto de finali-
esta forma, existen varios criterios que permiten dis- dad y objetivos de los mapas geológicos. No es lo mismo
tintas clasificaciones que, lejos de excluirse, se comple- realizar uno de éstos para una exploración petrolífera,
mentan entre sí. De entre estos criterios los más impor- donde la estructura de un determinado nivel jugará un
tantes son los relativos a la escala y a los objetivos o papel preponderante, que para la ponstrucción de una
finalidades de los mismos. autopista, donde lo que interesa es saber qué tipo de

45 Mapas geológicos 1.45

rocas habrá que demoler con explosivos, qué otras de- SIerro Plamlels Slaere de Cardd

berán ser compactadas y cuáles pueden explanarse con Nonte Caro Slerse Call telbc
medios mecánicos corrientes. De acuerdo con esta idea, R.Cartatest
sito del Ebro
Cenia
tenemos, además de los mapas geológicos generales, que sisra de le Batalle
ofrecen una visión de conjunto sobre las particularida- Idadke de Puelló

des de una zona, los llamados mapas litológicos, estruc- NE


turales y una variedad de los llamados mapas especiales.

5.4.2.1 Mapas litológicos. Como su nombre indica,


se refieren a las representaciones gráficas que ponen de
manifiesto la naturaleza de las formaciones rocosas visi-
bles en superficie, sin hacer mención de su disposición
en el espacio, ni de su edad. Como es lógico. son espe-

F IGURA 1.32
Bloque diagrama de la desembocadura del Ebro
(según Llopis, 1947, pág. 125).

cialmente útiles en trabajos de edafología, ingeniería


civil, irrigación, hidrogeología, etc., en los que la estruc-
tura juega un papel secundario. Una variedad de éstos
consiste en aquellos mapas que representan la litología
del substrato rocoso, supuesto que se haya quitado el
nivel de alteración del mismo, o los depósitos cuater-
narios que puedart haber encima.

Mapas estrücturales. Constituyen uno de los


extremos opuestos del caso anterior. En éstos, lo que
interesa es poner de relieve la estructura y disposición
en el espacio de los estratos, es decir los pliegues, fallas,
etcétera. Son especialmente usados en aquellos trabajos
que precisan de la máxima precisión, por depender de
ellos dispendios económicos importantes (exploraciones
petrolíferas, mineras, etc.). Un ejemplo es el represen-
tado en la figura 1.31, donde se ha representado la
topografía de la parte superior o techo de la arenisca
Besea de Virginia (USA).

5.42.3 Mapas especiales. En este último apartado,


se pueden incluir todos aquellos mapas que no tienen
cabida en los anteriores, por expresar detalles muy con-
cretos, como por ejemplo:
Mapas paleogeológicos que muestran la geología
de la superficie en un periodo dado de la historia de
FIGURA 1.31 la Tierra (Landes, pág. 134). Son especialmente usados
Mapa estructural de la arenisca Besea en Virginia (USA) en la investigación petrolífera.
(tomado de Landes, 1962, pág. 296). Mapas de isopacas, es decir, que expresa los lu-
El mapa representa las curvas de nivel del techo de gares de igual espesor de una determinada formación.
la arenisca Besea, en metros, por debajo del nivel del mar. c) Mapas de isobasas o sea, reflejando los puntos
1.46 Geología aplicada a la Hidrología 46

de igual profundidad de una formación dada, con res- ya, que no existe, desgraciadamente, una normativa uni-
pecto a un plano de referencia también dado. versal ni siquiera internacional sobre estos símbolos.
Mapas de facies (litofacies y biofacies), que ex- Bien es verdad que suelen diferir muy poco unos de
presan los distintos porcentajes de las facies de cada otros, pero no existe una unidad absoluta en las mismas.
formación y permiten seguir la evolución sedimentaria Con todo, en los párrafos que siguen, se describe como
de los estratos. ejemplo un tipo de ellos, por otro lado muy utilizado,
Aunque propiamente no son mapas, se pueden sin pretender que éste sea el más adecuado.
mencionar aquí los bloques-diagrama, diagrama de ar- Desde este punto de vista, si en la leyenda se especi-
mazón, etc., que reflejan en tres dimensiones la estruc- fica bien lo que significa cada uno de los símbolos o
tura geológica de una región dada como el representado signos utilizados en el mapa, no existe inconveniente
en la figura 1.32, correspondiente al valle inferior del alguno en utilizar cualesquiera, sobre todo cuando la
Ebro. variedad de rocas es muy grande, siempre que desde
luego se atengan a la tónica general de forma que se
da en el resto de mapas de un país.
5.5 LEYENDAS DE LOS MAPAS
GEOLÓGICOS
5.5.1 Símbolos litológicos
Siendo los mapas geológicos representaciones gráficas
Son los que hacen referencia al tipo de roca repre-
de los fenómenos y accidentes de aquel carácter, y dada
sentado. En general suelen usarse dibujos o esquemas
la gran variedad de los mismos, es fácilmente compren-
que recuerden el tipo de roca considerado, con objeto
sible que cada mapa deba ir acompañado de una leyen-
de facilitar su reconocimiento. De todos modos, suelen
da donde se especifique el significado de cada uno de
llevar además un símbolo gráfico (letra del alfabeto
los símbolos utilizados en el mapa.
romano o griego, o bien números) con objeto de evitar
Ahora bien, en párrafos anteriores se ha comentado
las posibles confusiones que se pueden producir entre
rocas, al existir varias y distintas formaciones calcáreas,
lo • • o arenosas, que pueden tener la misma o distinta edad.
0 • • En la figura 1.33 se han representado los símbolos
• •

litológicos más comunes. De nuevo se insiste en la idea
Gf GYCIS Arenos Limos ArcillaS de que éstos no son universales ni aceptados siquiera
por todos los investigadores de un mismo país.
0 •
~1.1nnnn•
0 • •
• •
• • 5.5.2 Símbolos tectónicos
9 9

Conglomerados Areniscas Limolitas Arcillitas Se refieren a la disposición de los estratos en el espa-


cio, y como tales corresponden a los de buzamiento,
~1.
1~11~~111~ IPAIWalra • + I contactos, fallas, pliegues, etc.
1~VINIMIn d • • _ _ 1 _
IMPS•••• • • I - I - En la figura 1.34 se representan éstos a modo de
waran • • •
• orientación, para los que asimismo se puede decir lo
Calizas Dolo mlas Mdrmoies Margas
repetido en el párrafo anterior, respecto a su univer-
salidad.
• • uil iiWi
II'il I
II 11111.,

• • .111 , Ii1,1 i 111i111,1111111111 5.5.3 Símbolos estratigráficos


• • I

Ro as p utdnicas Diques Rocas volcdnicas Brechas


Al principio de este capítulo se habló de la represen-
tación de la edad relativa de los materiales de una
región. En los mapas geológicos se acostumbra a indicar
A A
fyli'll%;111
ti/ ésta mediante colores, de forma que a cada tonalidad
P
corresponda un determinado periodo estratigráfico.
Rocas evaporiticas

Pi arras

esquistos

Depdsitos glaciales Al contrario de los símbolos, en general estos colores
sí están más normalizados, incluso internacionalmente,
FIGURA 133 correspondiendo los anaranjados y amarillos a los terre-
Símbolos litológicos más usados en los mapas geológicos. nos terciarios, por ejemplo.

47 Mapas geológicos 1 .47

Ante la imposibilidad de reproducir aquí exactamente rrer la zona por medio de itinerarios previamente esco-
los colores que se asignan a cada periodo, se remite al gidos, anotando todas las observaciones que se hagan
lector a los mapas modernos del Instituto Geológico y sobre la geología de la región, recogiendo muestras de
Minero de España, donde se hallan reproducidos en sus rocas para su posterior estudio en el laboratorio, ejem-
diversas tonalidades, y solamente como una simple guía, plares fósiles, etc. Con lo dicho sólo en estas líneas se
se describen estos a continuación. aprecia ya que la técnica del levantamiento de un mapa
geológico a pesar de ser sencillo, requiere cierta expe-
riencia y abundantes conocimientos de las ciencias ínti-
Era Período Color mamente ligadas a la geología general, como son la
estratigrafía, tectónica, peleontología, y demás, dotes de
Holoceno Gris (en algunos observación, buena condición física y amor a la natu-
Cuaternaria raleza.
casos, blanco)
o Neozoica Pleistoceno Gris Aun así, el levantamiento de un mapa geológico o
cartografía de la zona no es fácil, puesto que muchas
Plioceno Amarillo pálido • veces las rocas del• subsuelo no son visibles por estar
Mioceno Amarillo yema recubiertas de espesos campos de labor, o en barrancos
Terciaria o
Oligoceno Amarillo claro con profundos, o a media altura de un cantil cuya pendiente
Cenozoica puntos anaranjados impide su acceso. Además, el geólogo sólo «ve» la super-
Eoceno Anaranjado
Contocto normal
Cretácico Superior Verde azulado o concordante tomnnumwony Falla normel • con indicación
clel labia hundido
(o neocretácico)
Secundaria o Cretácico Inferior Verde claro Contacto discordant F Ila d d pt nt
horizontal
Mesozoica (o eocretácico) Contacto mecdnice
Jurásico —n—rer Folla inverso
Azul
Triásico Violeta claro Contacto dudoso
-Terrrvem C belg m' t
Dirección o rumbo) Y el to pj i ***** Silné trittn
Pérmico y ' Anaranjado con —1---t+ al Antielinal
buzanmento
Permotrias puntos negros 1 i
' 01 Sinclinal
Carbonífero Violeta Direccián lo ' rombo) Y Pliegues as ime tricos
al Anticlinal
Devónico Rosa violeta buramiento invertido

Primaria o
Silúrico
Ordovícico
Azul verdoso pálido
Azul verdoso intenso + Capes borizontalcs
j
n e
ei 111 Sinclinal
Pregues volcados
al Anticlina 1
Paleozoica bl Sinclinal
Cámbrico Verde fuerte Capaste'
ticales Ant'erna1 con direcc ido de1
Precámbrico Rosa pálido buza miento del eje
Terrenos azoicos Y Rosa intenso
cristalinos de I capa Rs.Panitet M as
edad indeter- Dirección lo rumbo Y buca - Cúpula o domo
minada miento de pintrosidad p ts
quiltosidad c• ..... Anticlinorio

Ncorrosidod o csquistosidad —11±41-11• Sinclinal con dirección del


vcrlica1 buzamiento del eje
5.6 CONFECCIÓN E INTERPRETACIÓN Dirección lo rumbo) y buza - • • • • • OS Sinclinorio
DE MAPAS GEOLÓGICOS miento de diacla sa s
Cópula e domo
Diaclasas ver ticeie e
Como es natural, los mapas geológicos deben hacerse
principalmente en el campo, significando con ello que
Fasiles
aun con la moderna ayuda de la foto aérea (ver el F t I g 1
apéndice I de esta sección), es preciso ir muchas veces
Minas
sobre el terreno, para comprobar puntos oscuros, o que Folla supuesta
no son bien apreciados en aquella. Además y-hasta hace
pocos años, el sistema tradicional de levantamiento de F IGURA 1.34
mapas geológicos ha sido siempre el consistente en reco- Símbolos tectónicos más usados en los mapas geológicos.
1.48 Geologla aplicada a la Hidrología 48

ficie y trata de deducir la estructura del subsuelo de la clasificación de la roca, su inclinación, existencia de
acuerdo con los datos que va poseyendo y elaborando, diaclasas, fósiles, rocas entre las cuales está incluida, y
con lo que el estudio de los perfiles geológicos de las una serie de propiedades físicas (color, presentación,
perforaciones existentes en la zona puede serle muy olor —calizas fétidas—, foliación, etc.), procurando no
útil, por cuanto le permitirá comprobar si sus suposicio- olvidar nada ni confiarlo a la memoria (Department of
nes eran ciertas o no. Agriculture, 1968, págs. 3-6 a 3-9).
Tampoco cabe explicar en esta obra, ni siquiera su- Finalmente, el geólogo de campo debe comprobar si
cintamente, las técnicas utilizadas en el levantamiento las suposiciones e hipótesis que ha hecho al realizar el
de los mapas geológicos, puesto que se puede afirmar mapa son acordes unas con otras y no se contradicen,
que cada geólogo tiene su propio sistema. Lo que sí se aspecto que puede comprobarse fácilmente construyendo
puede decir es que las observaciones y mediciones que una serie de cortes y/o perfiles geológicos con los datos
éste hace en el campo debe anotarlas con el máximo del mapa y viendo en su propia construcción si es f acti-
de fidelidad y riqueza de datos en su libreta de campo. ble, puesto que de no ser así indicará que existe algún
Así, por ejemplo, en los afloramientos de rocas (que detalle que ha pasado desapercibido, o que tal o cual
es lo que se cartografía, principalmente), debe anotarse hipótesis no es viable, etc.
Apéndice 1.1
Fotogeología

A.1.1.1 Introducción muchas veces distinguir tipos distintos de la misma,


inapreciables a simple vista, es decir en el campo, como
Ya en el siglo pasado se utilizaron fotografías aéreas pueden ser pequeñas variaciones mineralógicas de la
con fines militares y para levantamientos topográficos misma que se hacen visibles al estudiar la fotografía.
(Raisz, 1959, pág. 232), pero ha sido en estos últimos En este mismo caso se hallan en algunas ocasiones
veinte o treinta años cuando la fotografía aérea ha pres- redes o sistemas de fracturación muy pequeños que
tado inigualables servicios a la geología y a otras mu- pueden influir poderosamente en la existencia de ciertos
chas ciencias tales como la topografía, hidrología, ar- minerales útiles (López Vergara, 1971, pág. 97). 4) Per-
queología, etc. Realmente el estudio por expertos de la mite separar las zonas cultivadas donde posiblemente
fotografía aérea de una región permite obtener en un existirán muy pocosi afloramientos del subsuelo. 5)
breve espacio de tiempo conocimientos muy avanzados Permite «llegar» lugares que, por los medios norma-
sobre los múltiples aspectos de la misma, que de otro les, serían de acceso muy difícil e incluso imposible,
modo se verían precisados a realizar sobre el terreno las tales como cimas muy elevadas, cantiles verticales, etc.
mismas observaciones, con la consiguiente pérdida de 6) Finalmente, como se trata de .verdaderas fotografías
tiempo. Ello no quiere decir que cuando se trabaja con de la superficie terrestre, constituyen el mejor mapa
estas fotografías se excluyan totalmente las salidas al posible, donde quedan representados, aunque a veces
campo, puesto que en general muchas veces hay que con dimensiones muy reducidas, todos los detalles de la
comprobar puntos oscuros cuya interpretación no está misma, por nimios que éstos sean. .
suficientemente clara, pero con todo, se logra un gran Así, pues, en este apéndice se comentarán los porme-
ahorro de tiempo. nores más importantes de la fotografía aérea, su obten-
Dejando a un lado la enorme ventaja que supone uti- ción y algunas normas sobre su utilización en su inter-
lizar mapas procedentes de la restitución fotogramétrica, pretación con fines geológicos, sin pretender abarcar
que por su perfección son muy superiores a los mapas las amplísimas posibilidades de la misma que sólo se
topográficos convencionales, y la gran utilización que van descubriendo con la experiencia. Para el lector inte-
de ella se hace en muchos sectores de la actividad hu- resado en este campo recomendamos la lectura del re-
mana, en su uso para la Geología, mediante pares este- ciente Manual de Fotogeología (López Vergara, 1971).
reoscópicos, supone una serie de ventajas nada despre-
ciables: 1) Permite adquirir rápidamente, sin necesidad
A.1.1.2 Fotografías aéreas.
de salir al campo, una idea bastante aproximada sobre Su obtención y presentación
la estructura geológica de la región, es decir, darse
cuenta de las zonas falladas, plegadas o con aflora- Las fotografías aéreas, son como, su nombre indica,
miento de rocas eruptivas, por ejemplo. 2) Permite fotografías tomadas desde el aire, a partir de aviones
observar la zona desde un punto de vista tridimensio- (y actualmente también de satélites artificiales) de peda-
nal, cosa que desde la superficie es prácticamente im- zos de la superficie terrestre.
posible, a no ser que se ascienda a miradores muy Pueden ser de dos tipos principales, verticales u obli-
elevados sobre el resto del terreno. 3) La interpretación cuas, que se diferencian en la posición del ele de la
fotogeológica de una determinada formación permite cámara fotográfica con respecto a la superficie del suelo.

1.50 Geologla aplicada a la Hidrologla 50

TABLA A.1.1 Interpretación de las características geomorlo- TABLA A.1.1 (Continuación)


lógicas y geológicas a partir de la fotografía
aérea (tomado del Department of Agriculture, Características observadas Folointerpretación
1968, págs. 3-10 a 3-13)

En enrejado. a) Rocas sedimentarias bu-


Caracterf sticas observadas Fotointerpretación zando notablemente; me-
nos comúnmente, resul-
En el terreno tando de una fractura-
ción del terreno.
1. Llano o suavemente on- Rocas sedimentarias ho-
dulado. rizontales o subhorizon- Angular. a) Rocas ígneas o metamór-
tales, formando llanuras ficas fuertemente diacla-
costeras, vmesas», etc. sadas o falladas.
Penillanura en rocas ho-
mogéneas ígneas o meta- 5. Anular o circular. Rocas sedimentarias cn
mórficas. zonas de domos o cuen-
cas estructurales.
2. Suave a moderadamente Pizarras aflorantes en Diques circulares en re-
ondulado, uniformemen- un clima húmedo. giones de actividad íg-
te redondeado. Rocas antiguas, ígneas o nea.
metamórficas, con un
profundo suelo saprofí- 6. Transtornada, modifica- a) Depósitos glaciares re-
tico. da. cientes, corrimientos de
tierras.
3. Suave a moderadamente Rocas sedimentarias ho-
ondulado, con cimas de rizontales en un clima
Textura del drenaje Interpretación
las colinas Ilanas o re- húmedo.
dondeadas con alturas Penillanuras erosionadas Fina. a) Pizarras, limolitas, rocas
acordes. de rocas homogéneas, impermeables (el loess
ígneas y metamórficas. es una excepción a cau-
sa del tamaño fino de
'4. Moderadamente ondula- a) Rocas ígneas o metamór- sus partículas).
do a montañoso, con va- ficas, con variaciones en
riaciones en el relieve. el relieve causadas por Grosera o gruesa. a) Areniscas, conglomera-
rocas homogéneas o dos, rocas permeables.
cambios en la estruc-
tura. Ausente. a) Materiales con buen dre.
naje (gravas de una te.
5. Relieve bajo o alto, con a) Rocas sedimentarias ple- rraza, arenas eólicas) Ila-
los valles y divisiones gadas y falladas. nuras de inundación de
paralelos. los ríos, terrazas de alu.
viones.
Red de drenaje Interpretación
Karst. a) Calizas, dolomías, posi-
1. Dendrítico. Rocas sedimentarias ho- blemente, yeso o sal co.
rizontales o subhorizon- mún.
tales.
Rocas homogéneas con Tonos fotográficos Interpretación
ausencia de estructura
que la influencie. 1. Claros. a) Areniscas, limolitas, pi-
zarras meteorizadas, ca-
2. Subdendrítico. a) Rocas homogéneas en lizas, dolomías, cretas,
superficie encima de yeso, rocas ígneas áci-
rocas no homogéneas. das.

51 Fotogeologfa 1.51

TABLA A.I.1 (Continuación) T ABLA A.1.1 (Óointinuación)

Caracterlsticas observadas , Fotointerpretacidn características observadas Fotointerpretación

2. Oscuros. a) Areniscas rojas, grau- 4, Forma de los barrancos Cerca de la superficie los
wacka, pizarras, calizas u hondonadas. materiales son:
y dolomías grises, rocas a) Largos ligeramente Arcillas.
ígneas básicas. redondeados. Limos.
En forma de u. c) Arenas y gravas.
En forma de v.
Detalles del afloramiento Interpretación
Suelos moteados en una a) Las áreas claras corres-
Masivo. a) Conglomerados, calizas, llanura formada por
dolomías, yesos, cretas, ponden generalmente a
acumulación de mate- zona con drenaje me-
cuarcitas, plutones Hales transportados jor y ligeramente mayor
ígneos. («drift plain»). que en las áreas oscuras
Estratificado. a) Areniscas, limolitas, pi- en las que se acumulan
zarras, calizas precipita- materiales arcillosos y
das (tobas), series de co- humus. Una apariencia
ladas sucesivas de lava. lineal de las zonas cla-
ras puede representar
3. Bandeado. a) Areniscas, limolitas, ea- • algunas morrenas en re-
lizas, dolomías, rocas cesi6n.
metamórficas.

Foliado (dirección alinea- a) Esquistos, pizarras. Delimitación de los lí- Propiedades del suelo:
da dominante). mites entre los suelos Granulometría gruesa,
claros y oscuros. bien drenado.
Otras características li- Fallas, diaclasas. a) Distinto. Textura fina, con dre-
neales (pudiendo o no Diques. b) En forma de pelusa. naje pobre.
estar subrayadas por la c) Muescas o surcos gia.
vegetación). ciales. Topografía redondeada, Probablemente suelos pro-
complicados canales de fundos.
drenaje y fuerte vegeta-
Otras características Interpretación ción.

Distribución tabular de a) Áreas de flujo de lava. Canales de drenaje agu- a) Área de suelos poco po-
la vegetación en los al- dos, escarpados y con- tentes.
rededores de un cono trolados por la roca.
volcánico.

Curvatura similar de los Indica la posición de los Escarpe con topografía a) Corrimientos de tierra.
ríos en áreas de rocas ejes estructurales. irregular abajo y local-
sedimentarias buzando mente tabulada, cuen-
La convexidad indica la
suavemente. cas sin drenaje.
dirección del buzamien-
to de los ejes estructu-
rales. Divisorias sinuosas, su- a) Afloramiento de serpen-
perficie ligeramente on- tina.
3. Drenaje dendrítico mo- a) Loess erosionado. dulada, barrancos cor-
dificado con los valles tos pero empinados,
de las cabeceras en for- muy poca vegetación,
ma de cucharón. tonos gris oscuro.
1.52 Geología aplicada a la Hidrologia 52

Las fotografías se toman automáticamente con un me- ñas y cordilleras como zonas elevadas. Si además los
canismo de relojería que abre el obturador del objetivo estereoscopios llevan lentes de aumento, su ventaja se
a intervalos fijos, de acuerdo con la velocidad del avión acrecienta enormemente puesto .que permiten observar
y la altura a que vuela, y la escala que se desea obtener, la superficie del terreno a una escala bastante.mayor.
ya que ésta y la distancia focal de la cámara fotográfica Sin embargo, a pesar de ser un instrumento muy útil,
condicionan la escala de la foto, de forma que elegidos la fotografía aérea posee un pequeño inconveniente: la
dos de esos factores, el tercero, generalmente la altura sensación de relieve que se aprecia al estudiar las foto-
del avión, queda determinada automáticamente. grafías aéreas es muy exagerada, es decir, los picos o
Las «pasadas» suelen hacerse en dirección este-oeste cimas de las montañas aparecen como verdaderos conos
para que el norte quede siempre hacia la parte superior o pirámides de vértices muy agudos y los valles enca-
de la fotografía y éstas se van sucediendo solapándose jados o depresiones fuertes como profundas fosas de
mutuamente en un 60 % en sentido lateral y un 25 % paredes casi verticales.
en el sentido transversal con objeto de que sea posible Esta exageración del relieve es función de la altura de
observarlas estereoscópicamente (ver más adelante). vuelo del avión y de la distancia interpupilar de la per-
Solamente poseen dos tipos de defectos, uno de los sona que intepreta la fotografía (López Vergara, 1971,
cuales ya está subsanado: las distorsiones, tanto mayo- página 38).
res cuanto mayor es la altura del vuelo del avión, muy
especialmente si la zona en cuestión es muy accidentada
topográficamente. A.1.1.4 Fotointerpretación
El segundo de dichos defectos consiste en que hasta
la fecha sólo se ha comercializado la fotografía aérea Se denomina fotointerpretación al conjunto de pro-
en blanco y negro, con lo que la interpretación de las cesos deductivos por los cuales se deducen los rasgos
mismas en algunos casos es algo más difícil que si fue- geológicos, humanos, geográficos, etc., de una zona dada
ran en color. a partir de unas fotografías aéreas de la misma. Sin
Estas fotografías se presentan en forma de fotogramas embargo, y en sentido estricto, cuando se habla de foto-
en papel mate, semimate o brillante, obtenidos por con- interpretación suele entenderse como un proceso de de-
tacto de los negativos, con unas dimensiones, en España, ducción de la geología de la zona considerada, o foto-
de 23 x 23 cm ó 18 x 18 cm. En los lados de la misma geología.
se especifican los detalles de la foto, tales como la fecha El experto que realiza esta interpretación debe cono-
del vuelo, número de la fotografía, altura de vuelo, hora cer, o aprender a conocer, carreteras, ferrocarriles, cons-
exacta de la toma de la misma, distancia focal de la trucciones, masas de agua (corriente o no), vegetación,
cámara, tripulación del avión, etc. pendientes, etc., en la forma como aparecen en las foto-
grafías.
La mayoría de las carreteras suelen ser muy irregula-
A.1.1.3 Estudio de las mismas res o trazadas de acuerdo con una pauta rectangular.
por estereoscopía Las de primer orden aparecerán muy bien trazadas, pero
Ahora bien, las fotografías aéreas o cualquier tipo de en las restantes presentarán curvas bruscas y cambios
ellas por separado proporcionan solamente una visión rápidos de pendiente, etc. Por el contrario, los ferroca-
plana del terreno, sin mostrar el relieve. Sin embargo, rriles son fácilmente distinguibles por sus amplias cur-
si se toman fotografías de un mismo objeto desde pun- vas y sus pequeños desniveles.
tos de vista ligeramente distintos de forma que las Las casas, edificios, torres, árboles y algunas colinas
dos imágenes aparezcan superpuestas, el efecto obtenido muy empinadas suelen reconocerse por la sombra que
será el relieve del objeto. Este efecto de la estereoscopía proyectan, que es preciso no confundir con la sombra
es el fundamento de la interpretación de tales foto- de las nubes, si existen.
gramas. Las aguas estancadas, tales como las de los lagos y/o
Así pues, con instrumentos adecuados, denominados mares aparecen negras o gris oscuro si están encalma-
estereoscopios, cuya única misión es la de separar las das, pero si están rizadas aparecerán blancas o gris
visuales de los ojos del observador hacia cada una de claro, mientras que las aguas superficiales aparecerán
las fotografías (par estereoscópico o estéreo) se puede con sus ramificaciones hacia aguas arriba, lo cual da la
observar el relieve de la zona considerada, apireciendo pauta para el conocimiento de la pendiente natural del
los valles y depresiones como zonas bajas y las monta- terreno.

53 Fotogeología 1.53

TABLA A.I.2 Reconocimiento jotogeológico de anticlinales y sinclinales (López Vergara, 1971, pág. 125,

Charnela intacta .Da lugar a cimas redondeadas con vértices de igual


pendiente.
Eje horizontal
Charnela erosionada Da lugar a un valle encuadrado por sierras paralelas
homoclinales buzando hacia fuera.
Charnela intacta Montes de cima redondeada que se van estrechando
y decreciendo en altura hacia el sentido de buza-
ou miento del anticlinal.
t Eje con ángulo de
4i; inmersión Charnela erosionada Sierras homoclinales buzando en sentido contrario al
E eje, convergentes en el sentido del buzamiento •del
4 1.7) anticlinal, pudiendo verse en bastantes casos el cie-
<
Z rre con terminación periclinal.
.7 Charnela intacta Monte de cima redondeada que se estrecha y decrece
0
.-, en ambos extremos.
Eje con doble ángulo
E-1
Z de inmersión Charnela erosionada Sierras de buzamiento en sentido contrario al eje,
< convergentes en ambos extremos, pudiéndose ver
a menudo el doble cierre periclinal.
Charnela intacta Todos los casos serán semejantes a los anteriores con
la diferencia de que el plano 'axial buzará en el
.-e sentido de la vertiente más suave.
Charnela erosionada Las disposiciones serán también semejantes a las an-
1 teriores, pero los buzamientos serán distintos en
t
< las sierras situadas a ambos lados del valle princi-
pal. El plano axial buzará en el mismo sentido que
el flanco cuyo buzamiento sea más bajo.
Grado de erosión bajo Vertientes generalmente escarpadas en las que se ven
Eje horizontal los estratos buzando hacia el interior.
Grado de erosión alto Sierras paralelas homoclinales encuadrando al valle
principal. Los buzamientos estarán situados miran-
do hacia éste.
o
....u
4 zr.," Pueden dar lugar a valles sinclinales. Las sierras ho-
< E Eje con ángulo de moclinales convergen en sentido contrario al del
Z j.i3 inmersión buzamiento del eje, pudiendo verse con frecuencia
..
a la terminación peridinal.
u
Z También suelen dar lugar a valles sinclinales enmarca-
tn Eje con doble ángulo
dos por sierras que convergen en ambas direcciones.
de inmersión A veces se observa la doble terminación periclinal.
ou Son semejantes a los anteriores siendo distintos los
r. buzamientos de las sierras a ambos lados del eje.
cr)
E El plano axial buzará en el mismo sentido que las
1 , sierras de buzatniento más bajo.
1.54 Geologla aplicada a la Hidrología 54

TABLA A.1.3 Reconocimiento fotogeológico de las Iracturas TABLA A.I.5 Caracteres fotogeológicos de las areniscas
(López Vergara, 1971, pág. 130) (López Vergara, 1971, pág. 129)

Alineación de varios arroyos. Caracteres generales MOrfología

Tramo de río o arroyo que corre en


No suelen formar grandes extensio-
línea recta durante un cierto tre-
nes (como ocurre con cuarcitas y
cho. pizarras) sino más bien aparecen
Angularidad de la red fluvial. intercaladas entre otros materiales
CRITERIOS PARA EL como calizas, pizarras, conglomera-
Alineación de la vegetación. dos, margas, etc.
RECONOCIMIENTO
DE FRACTURAS EN Alineación de formas de disolución. No es frecuente encontrar bancos
FOTOGEOLOGÍA muy potentes, aunque lo sea el
Franja estrecha y alargada, con una
humedad superior al resto. Se resto de la formación.
racteriza por su tono más oscuro. ARENISCAS Esrrtazi . Presentan una estratificación clara,
Línea recta y neta, generalmente de FICADAS (CARACTE- fácil de ver en la fotografía.
RES GENERALES)
tono más oscuro, que atraviesa la El borde de los estratos no suele ser
roca. continuo, sino dentado y anguloso.
Este es uno de los criterios princi-
pales en la identificación de las
TABLA A.1.4 Reconocimiento fotogeológico de fallas (Ló- areniscas.
pez Vergara, 1971, pág. 136) Cuando aparecen intercalados entre
otros materiales, los estratos de
areniscas suelen resaltar el resto
Discontinuidad de estructuras. de la formación, por dar lugar a
Discontinuidad en la alineación de un pequeño escarpe.
colinas, cerros, etc.
Las estructuras que forman suelen
Desplazamiento de los estratos a am- AREN / SCA S PLEGADAS ser fáciles de estudiar en fotogeo-
bos lados de una fractura. logía.
Desplazamiento de diques a ambos Relieves tabulares.
lados de una fractura. ARENISCAS
HORIZONTALES Formación de cañones en climas ári-
Desplazamiento de fracturas a ambos dos.
lados de otra.
CRITERIOS PARA EL Cambio acusado de buzamiento, mar- El contacto con otro tipo de materia-
RECONOCIMIENTO
cado por una línea neta. les suele hacerse con escarpe.
ARENISCAS MASIVAS
DE FALLAS
Escarpe de falla. Abundante acumulación de derrubios
en las vertientes.
Escarpe de línea de falla.
Contacto brusco lineal y anormal en-
tre dos materiales distintos.
Alineación anormal de una costa.
Contacto neto entre un macizo anti-
guo y'su borde sedimentario.
Repetición u omisión de tr,amos de
las series estratigráficas sedimenta-
rias.

55 Fotogeologia 1.55
TABLA A.1.6 Caracteres fotogeológicos de las lavas (López Vergara, 1971, pág. 267)

Composición Características Formas que originan

LAVAS ÁCIDAS No suelen tener mucha extensión, solidificándose en


(riolíticas, traquí- Viscosas gruesas lenguas cerca del punto de emisión, siendo
ticas, etc.) fácil delimitar sus contactos en fotogeología.

LAVAS BÁS/CAS
Pueden dar lugar a grandes mesetas o llanuras volcá-
Muy fluidas nicas, variando su extensión con la intensidad de
(Basaltos)
la emisión y la topografía preexistente a ésta.

Por su modo de solidificarse y las superficies que forman, las lavas se pueden dividir en:

Tipos de lavas Caracter(sticas

Lavas escoriáceas o en bloques Dan lugar a la acumulación de bloques formando


unas superficies muy rugosas y ásperas.
Forman superficies arrugadas en forma de sogas,
Lavas cordadas siendo fácil en fotogeología el estudio de la direc-
ción y sentido de las coladas.

La vegetación puede aparecer con distinta tonalidad no es así, puesto que aún exagerados en la escala verti-
en las fotografías aéreas: la época del año, la posición cal, son perfectamente visibles, y no solamente pequeñas
del Sol en el momento de la fotografía, el tipo de vege- porciones de los mismos, sino la mayoría de las veces
tación, grado de humedad del suelo, etc., puede llevar se aprecian enteros, o en gran parte por lo menos, según
a notables confusiones debido a los cambios de color en la escala de la foto.
el follaje, que se traducen en distintos tonos de gris Las fallas y las diaclasas pueden distinguirse perfec-
oscuro o casi negro en la fotografía. tamente si el interpretador está experimentado, pues
Si las rocas existentes en la zona son horizontales o aparecen como líneas rectas o ligeramente curvadas,
subhorizontales, el estudio de la fotografía aérea, permi- con las estructuras dislocadas a ambos lados de la mis-
tirá al fotointerpretador «trazar» sobre la propia foto- ma.
grafía el afloramiento de cada formación, trazado que Como colofón, se insertan unas tablas de equivalen-
se facilita enormemente cuando se trata de una alter- cias entre las imágenes de la foto y su interpretación,
nancia de capas duras y blandas. Con ello, se evitará el así como tablas para el reconocimiento de ciertos acci-
ir al campo y recorrer una a una, o por sucesivos con- dentes geológicos, tomadas de una publicación del De-
juntos, todas las formaciones existentes en la zona. partment of Agriculture de los Estados Unidos (1968,
En zonas ampliamente plegadas, se pueden apreciar páginas 3-10 a 3-13) y de López Vergara (1971), que
perfectamente los buzamientos no demasiado elevados pueden servir solamente a modo de guía, ya que para
(hasta unos 40-45°) puesto que por encima de estas poder reconocer rápidamente por medio de la fotografía
cifras la exageración de la escala vertical que produce aérea estructuras geológicas, tipos de rocas, vegetación,
la fotografía puede inducir a interpretaciones demasiado etcétera, se precisa una experiencia nada despreciable,
erróneas en la magnitud del buzamiento, y que precisen que sólo se consigue con numerosas horas de observa-
de técnicas muy especiales para su estudio. Sin embargo, ción de fotografías aéreas..
si bien ocurre esto con los buzamientos, con los pliegues
1.56 Geologla aplicada a la Hidrologla 56

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Sección 2

Elementos de hidromecánica
FRANCISCO VILARO
Dr. Ing. de Caminos, Canales y Puertos
(Capítulos 1 y 6)

FRANCISCO JAVIER ISAMAT


Doctor Ingeniero Industrial
(CapItulos 2, 3, 4 y 5)
Sumario
Capítulo 2.1 Principios básicos.

Capítulo 2.2 Teoría de máquinas de bombeo.

Capítulo 2.3 Cálculo de conductos.

Capítulo 2.4 Selección de maquinaria de bombeo.

Capítulo 2.5 Dimensionado de una impulsión.

Capítulo 2.6 Dispositivos de aforo.


Símbolos
área sección, área
constante longitud en el sentido del movimiento
CGS sistema cegesimal trabajo
velocidad de propagación, velocidad absoluta tiempo
D, d diámetro velocidad media
div divergencia componentes de la velocidad
módulo de elasticidad, energía volumen, potencial eléctrico, voltaje
E. energía cinética, de movimiento velocidad
energía de presión, piezométrica dimensión
energía de posición componente de la velocidad
fuerza, dimensión coordenada según el movimiento
Fr número de Froude coordenada normal al movimiento
factor de fricción coordenada vertical
aceleración de la gravedad pérdida de carga piezométrica
H, h altura, altura piezométrica coeficiente, ángulo
intensidad eléctrica peso específico
pérdida de carga incrementoi
constante densidad
longitud, dimensión ángulo de desfase eléctrico
longitud razón de semejanza
masa, dimensión; momento viscosidad dinámica
masa viscosidad cinemática
N, n número de revoluciones por minuto número pi
potencia masa específica
Pu potencia útil sumatorio
peso, presión tensión superficial
Q, q caudal rendimiento
It radio hidráulico ángulo, razón de semejanza
Re número de Reynolds velocidad angular
radio
*- 1- — *- — *-- *-- — —
Its VLs V ta.
Capítulo 2.1
Principios básicos

1.1 INTRODUCCIÓN za, metro, segundo) o bien el CGS (gramo-masa centí-


metro, segundo).
La parte de la mecánica de fluidos que estudia el La tabla 2.1 expresa la relación de las unidades con
comportamiento del agua, se denomina hidromecánica. sus dimensiones fundamentales para cada sistema de
El objeto de este capítulo es el estudio de los prin- unidades. Esta relación entre uno y otro sistema se basa
cipios básicos que gobiernan el comportamiento mecá- en la ecuación fundamental de Newton:
nico del agua, en cuanto a su aplicación directa a la
Hidrología y como caso particular a la Hidrología sub- F = M L T-2 (fuerza = masa x aceleración)
terránea.
Dado el sentido práctico que se pretende dar a este 1.2.2 Peso y masa
texto, no nos detendremos en aquellos principios básicos
que son aplicables a la hidrología de medios porosos, Masa es una característica de la cantidad de materia
sino que estudiaremos de una forma más amplia los que contiene un fluido, esto es,. de la inercia que ofrece
relacionados indirectamente con la actividad profesional al movimiento o al reposo.
del hidrólogo, como son el dimenslionamiento de tube- Peso de un cuerpo es la acción que sobre el mismo
rías, sistemas de aforo, bombas, etc. ejerce la gravedad.
Dado que la gravedad es prácticamente constante,
tendremos que según la ley de Newton:
1.2 PROPIEDADES FISICAS DE LOS
FLUIDOS p=m•g

Los fluidos deben su comportamiento mecánico a sus siendo p el peso, m la masa y g la aceleración debida a
características físicas, las que a su vez dependen de la gravedad
sus características moleculares como son: peso, pola- La unidad de fuerza en el sistema F L T es el kilo-
ridad, atracción y actividad molecular. gramo-fuerza.
Para definir las propiedades físioas de forma cuanti- En el sistema M L T (C G S) la unidad fundamental
tativa debemos adoptar un sistema de unidades. es la de masa y se llama gramo-masa. En dicho sis-
tema la unidad de fuerza tendrá la dimensión M L T-2
o sea gr • cm/seg2 y se denomina dina.
1.2.1 Sistema de unidades La equivalencia entre las unidades de fuerza en am-
Todo sistema de unidades lo podemos definir par- bos sistemas es:
tiendo de tres unidades fundamentales.
Los sistemas utilizados habitualmente son del tipo 1 kg = 981 • 103 dinas
FLT y MLT donde las unidades fundamentales son:
fuerza, longitud y tiempo en el primero y masa, longitud Otros conceptos habituales en física y por tanto en
y tiempo en el segundo. hidromecánica son los de peso específico (peso por
Utilizaremos aquí el sistetna técnico (kilogramo-fuer- unidad de volumen) y masa específica (masa por uni-

2.6 Elementos de hidromecánica 62

TABLA 2.1 Sistemas de unidades

Sistema F L T (técnico) Sistema M L T ( CGS)


Equivalencias Simbolo
Dimensión Unidad Dimensión Unidad

Longitud L m L cm 1 M r- 100 CM 1, d
Superficie L' m' L' cm' 1 m' = 1002 cm' S, A
Volumen L' m' L' cm3 1 m' = 100' cm' V
Tiempo T seg T seg t
Masa F L-' T' kg • seg'/m M gramo-masa m
Fuerza F kg M L T' g • cm/seg" 1 kg = 981 • 10' dinas F
Velocidad L T-1 m/seg L T- ' cm/seg 1 m/seg = 100 cm/seg v, U
Aceleración L T -2 m/seg' L T'' cm/seg' 1 m/see = 100 cm/seg2 (1)
Caudal L' T-' m'/seg L' T-' cm'/seg I m'/seg = 106 cm'/seg Q
Masa específica F L-4 r kg • segVm° M L-' g/cm' 1 g/cm' = 102 kg • segVrn' P
Peso específico F L-' kg/m' M L-' T-' g/cm'seg' 1 kg/m' = 0,981 dina/cm3 Y
Viscosidad dinámica F L-2 T kg • seg/m' M L-' T-' g/cm • seg 1 poise (g/cm - seg = u.
= dina - seg/cm') =
= 0,0102 kg • seg/m'
Viscosidad cinemática L' T-1 m'/seg L' T-' cm'/seg 1 stoke (cm'/seg) v
Tensión superficial F L- 1 kg/m M T' g/seg' 1 kg/m = 981 • 10 dina/cm o'
Presión F L-2 kg/m2 M L-' T-2 g/cm • seg' 1 kg/m' = 98,1 g/cm • seg' p

(1) g simboliza la aceleración de 1a gravedad.

dad de volumen). La relación entre ambos es, natural- Algunos autores (Becerril 1960), llaman a la densidad
mente, la gravedad: tal como la hemos definido aquí, densidad relativa,
mientras que emplean densidad o densidad absoluta,
= Pg como sinónimo de masa específica.

y = peso específico
TABLA 2.2 Peso específico y densidad del agua dulce en
p = masa específica
junción de la temperatura (según Becerril, 1950)
Para soslayar el posible confusionismo existente se
emplea el concepto de densidad, valor adimensional, que Temperatura
representa la relación entre el peso (masa) de un volu- en ce kg/m3 kg egs/m4
men de un determinado cuerpo y el peso (masa) del
mismo volumen de agua. 4 1000,00 101,936
Diversos aparatos llamados densímetros, miden direc- 10 999,73 101,909
tamente la densidad de los líquidos (alcoholímetros, sa- 12 999,53 101,888
carómetros, salinómetros, etc.). 14 999,27 101,862
El agua en condiciones normales tiene: 15 999,13 101,848
16 998,97 101,831
p = masa específica = 1 g/cm 3 (C G S) = 18 998,62 101,796
= 102 kg m- 4 seg2 (sistema técnico)
20 998,23 101,756
22 997,80 101,712
24 997,32 101,663
y peso específico = 1000 kg/m 3 (sistema técnico) = 26 996,81 101,611
= 981 dina/cm3 (C G S) 28 996,26 101,555
30 995,67 101,495
= densidad = 1
63 Principios básicos 2.7

1.2.3 Compresibilidad
Se llama así a la medida del cambio de volumen de
un fluido sometido a fuerzas externas, cuando desapa-
recidas dichas fuerzas vuelve a su volumen primitivo.
Se expresa por el módulo de elasticidad medido en
kg/m2 (sistema técnico).
El valor del módulo de elasticidad puede expresarse
así.
dp
E=P
dP F IGURA 2.1
siendo p = presión o fuerza/superficie. Si se pasa de Elementos para definir la viscosidad.
un estado (90, po) a un estado (p/ p1) tendremos:
De acuerdo con esto, si consideramos dos láminas
Pi— po = E ln Pi de un líquido que se mueven a una velocidad v y
Po v + A v respectivamente y su separación vale A y y es
muy pequeña, la fuerza necesaria para vencer su cohe-
El valor de E para el agua es: sión será (fig. 2.1):
E = 2,08 • 108 kg/m2 Av
F=S
Ello significa que si queremos disminuir el volumen, Ay
o lo que es lo mismo aumentar su densidad en 1 %
será: cuando estos incrementos se hacen infinitesimales ten-
dremos:
Pi— po = 2,08 • 108 ln (1,01) = 2,08 108 kg/m2
dv
o sea, que tendremos que aumentar la presión en más F=uS
dy
de 200 atmósferas (1 atm = 1 kg/cm2 = By kg/m2).
La compresibilidad del agua es despreciable, y salvo es lo que llamaremos viscosidad dinámica y su di-
en algunos estudios específicos como los de transmisión mensión es (sistema técnico):
de ondas elásticas, golpe de ariete, etc., la considerare-
mos como incompresible. (u) = (F L-2 T)
La velocidad de propagación de una variación de pre-
sión en un fluido se mide por: Su unidad sería el kg • seg/m2, sin embargo, esta uni-
dad es muy grande para los valores que debe medir y
c= E por ello se utiliza el sistema C G S. La unidad en este
sistema se denomina poise.

1 poise = dina seg/cm2


1.2.4 Viscosidad
Es la propiedad por la cual el fluido resiste al mo- La equivalencia entre las unidades de los dos siste-
vimiento relativo interno o roza con las paredes del mas es:
conducto, originando unas tensiones tangenciales.
Dichas tensiones son debidas a la cohesión entre las 1 kg • seg/m2 = 98,1 poises
moléculas cuando se trata de un líquido.
Según Newton la tensión cortante t en utk punto es Habitualmente se utiliza como unidad el centipoise o
proporcional al gradiente de la velocidad en aquel centésima parte del poise.
punto. Dividiendo la viscosidad dinámica por la masa espe-
2.8 Elementos de hidromeeSnica 64

cífica se tiene un nuevo concepto, el de viscosidad cine- La tabla 2.3 da los valores de la viscosidad dinámica
mática, en el que se ha suprimido de esta forma la del agua dulce y del agua salada.
dimensión de masa: Comercialmente la viscosidad de ciertos líquidos se
suele referir al aparato que se emplea para medir; así
11. en Europa donde se emplea el viscosímetro Engler se
v=
p utilizan grados Engler, mientras en América se usa nor-
malmente el viscosímetro Saybolt Universal para visco-
(v) = (M L- 1 T-1)/(M L- 3 ) = Lz T-1 sidades medias y Saybolt Furol para las altas.
La unidad de viscosidad cinemática es el stoke:
1.2.5 Tensión superficial
1 stoke = 1 cm2/seg
La acción de cohesión y adhesión entre las moléculas
Igualmente se emplea de modo habitual el centistoke de un líquido, produce la propiedad denominada tensión
o centésima parte del stoke. superficial.
El agua es un líquido poco viscoso y su viscosidad Cuando una molécula líquida se halla completamente
es función de la temperatura. sumergida, y sin contacto con las paredes o con el
Según la fórmula de Poiseuille: recipiente, las acciones de las otras moléculas sobre
ella producidas durante un tiempo no infinitesimal, se
0,0178
poises equilibran, pero cuando esta molécula está en la super-
1 + 0,0337 t + 0,0002 e ficie o en contacto con el recipiente, existe una compo-
nente normal a la superficie de contacto.
Este fenómeno causa la forma esférica de las gotas
TABLA 2.3 Coeficiente de viscosidad cinemática del agua
dulce y salada en función de la temperatura
de agua, como si existiera una membrana tensa en la
(según Becerril, 1960) superficie del líquido, de ello el nombre de tensión
superficial.
Por efecto del mismo fenómeno se produce la subida
Agua salada de un líquido por un tubo capilar.
Temperatura Agua dulce 10- 6 ms/seg
en sC 10-6 myseg Dicha subida viene dada por la fórmula:
(salinidad 35 9(0)
2 Cs
5 1,519 1,607 h = - cos 0
6 1,472 1,561 r
7 1,428 1,516
8 1,386 1,474 donde h es la sobreelevación o descenso, r es el radio
9 1,346 1,434 del tubo y 0 el ángulo de contacto entre el líquido y la
10 1,308 , 1,395 pared del tubo, y Cr es el factor de tensión superficial
II 1,272 1,357 del fluido en cuestión. Sus dimensiones son:
12 1,237 1,321
13 1,204 1,287 (a) = (F L- 1 ) (sistema técnico)
14 1,172 1,254
15 1,141 1,223
16 1,112 1,192 por lo que su unidad será el kg/m, o bien, en el sistema
17 1,084 1,163 C G S la dina/cm.
18 1,057 1,135 La tabla 2.4 da los valores referidos al agua para dis-
19 1,031 1,I08 tintas temperaturas.
20 1,007 1,082
21 0,983 1,057
22 0,960 1,033 1.2.6 Parámetros adimensionales
23 0,938 1,009
24 0,917 0,988 El teorema general del análisis dimensional permite
25 0,896 0,967 la formulación de unos parámetros de gran interés
26 0,876 0,964 práctico en la teoría de la mecánica de fluidos.
Estos parámetros adimensionales permiten aplicar los

65 Principios básicos 2.9

TABLA 2.4 Propiedades mecánicas del agua a la presión atmosférica (según Becerril, 1960)

,
Viscosidad dinámica Tensión superficial Tensión de vapor Módulo
Temperatura en milímetros de elasticidad
en centlpoises dbaa/cm de Hg 103 kg/cm'

0 1,7921 75,6 4,579 20,32


5 1,5188 74,9 6,543 20,86
10 1,3077 74,22 9,209 21,45
15 1,1404 73,49 12,788 21,89
20 1,0050 72,75 17,535 22,32
25 0,8937 71,97 23,756 22,72
30 0,8007 71,18 31,824 23,02
35 0,7225 70,37 42,175 23,20
40 0,6560 69,56 55,324 23,32
45 0,5988 68,73 71,880 23,38
50 0,5494 67,91 92,510 23,41
55 0,5064 67,04 118,040 23,35
60 0,4688 66,18 149,380 23,23
65 0,4355 65,29 187,540 23,06
70 0,4061 64,40 233,700 22,86
75 0,3799 63,50 289,100 22,66
80 0,3565 62,60 355,100 22,43
85 0,3355 61,67 433,600 22,37
90 0,3165 60,75 525,760 21,90
95 0,2994 59,82 633,900 21,60
100 0,2838 58,90 760,000 21,30

resultados de unas experiencias a otros casos en que Reynolds nos indica la existencia de movimiento lami-
las características físicas son distintas, determinando por nar o turbulento. El valor crítico del número de Rey-
el valor del parámetro las características de un deter- nolds es aquel para el cual el régimen cambia de la-
minado fenómeno físico. minar a turbulento.
No es objeto de este texto entrar en el detalle de la El número de Froude:
demostración ni siquiera del enunciado del teorema ge-
neral. Expondremos solamente los parámetros adimen-
sionales más utilizados y su función es la hidromecá- Fr -
nica. Vy L/P
El número de Reynolds se expresa por:
relaciona las fuerzas de inercia con la de gravedad y
v L es importante para clasificar movimientos de un fluido
vL
Re = p - = - , L = longitud representativa dominado por la acción de la gravedad tales como
oleaje, flujo en canales e interf acies agua dulce-agua
salada en estuarios.
expresa la relación de las fuerzas de inercia a las fuer-
zas de viscosidad, e interviene en los fenómenos en que
estas son preponderantes, tales como el movimiento de 1.3 ESTÁTICA DE FLUIDOS
un fluido a través, o alrededor de objetos. Tal es el
caso de circulación en conductos a presión, o circula- La estática de fluidos, denominada hidrostática cuan-
ción a través de un medio poroso. do hace referencia al agua, estudia el equilibrio de un
Veremos más adelante que el valor del número de volumen de fluido.
2.1 0 Elementos de hidromeanica 66

determinadas presiones en sus caras y sea F la resul-


tante de 1as fuerzas ekteriores, aplicada a la tinidad de
masa.
Para expresar el equilibrio del elemento debe ser nula
la resultante de las fuerzas exte'riores.
Dado que las componentes de F según los ejes son X,
Y, Z; la proyección de la resultante sobre el eje X es:

ap
p dy dz — (p + — dx)dy dz + p X dx dy dz = 0
ax

lo que significa que:

ap
pX
8x

análogamente:
FIGURA 2.2
Presiones en un elemento de volumen. ap
=p Y
ay
1.3.1 Ecuaciones fundamentales ap
Estudiaremos las relaciones entre las fuerzas que pro- =pZ
az
ducen el equilibrio de un elemento de la masa de un
líquido en reposo.
Al estar en reposo no existen fuerzas tangenciales a Esto puede expresarse vectorialmente escribiéndolo en
la forma:
las caras de dicho elemento que como vimos, estaban
producidas por la viscosidad en un líquido en movi-
Pt= gTárl p
miento, por ello podemos decir que las fuerzas internas
1)p
son perpendiculares a las caras del elemento líquido y 4.
también los elementos líquidos en contacto con el reci- Si las fuerzas exteriores derivan de un potencial, pro-
piente que lo contienen, darán lugar a fuerzas perpen- yectando estas fuerzas sobre un elemento de longitud
diculares a las caras del mismo. cualquiera tendremos:
Dichas fuerzas por unidad de superficie que actúan —r--
en un punto, se denominan presiones. p 17 • ds = grad p • ds
Sea la figura 22 un elemento líquido sometido a unas

Plano de car a

TO' 13
2

5u • erfrcie libre

z c C'
FIGURA 2.3 FIGURA 2.4
Representación gráfica de la presión relativa en un líquido. Representación gráfica de la presión absoluta.
67 Principios básicos 2.11

En todas las superficies isobaras, o sea aquellas en
las cuales la presión es constante, el vector grad p es
perpendicular al vector ds y por tanto:

PF • ds = grad p ds = 0

de donde:
r = X dx + Y dy Z dz = 0
p2h1 •2( h2- h, I
que representa por tanto la ecuación diferencial de las F IGURA 2.5
superficies isobaras.
Presión en líquidos de distinta densidad.

1.3.2 Equilibrio de un fluido sometido a la tenidos en un mismo recipiente. Sean y, y y2 sus pesos
acción de la gravedad específicos. Las presiones relativas serían como hemos
Tratándose del campo gravitatorio terrestre las com- visto equivalentes al peso de la columna líquida, por
ponentes de las fuerzas exteriores son: tanto (fig. 2.5):

X=0 Y=O Z —g p si h < hj p = y, h
si h2 > h > hj P = y1 h1 + T2 (h — 111)
de aquí resulta:
P — Po
1.3.3 Medición de presiones
dp = — P g dz (z za)
El elemento más sencillo para medir presiones es lo
que denominamos tubo piezométrico (fig. 2.6). Consiste
o sea, que las isobaras son planos horizontales. en un tubo conectado por un extremo al recipiente,
Si trabajamos con presiones relativas, o sea, partiendo mientras el otro se mantiene abierto a la presión atmos-
como cero la presión atmosférica, la superficie libre de férica.
agua corresponde a presión relativa nulá poky = 0 y La altura h mide la presión en el punto a que está
tomándola como plano de referencia zo = 0 tendremos: conectado ya que p = y h.
Para medir presiones grandes puede utilizarse un

13/Y = —z o bien p= —yz líquido cuyo peso específico sea mayor que el del
líquido contenido en el recipiente.
La presión relativa en el seno de un líquido varía Para ello es útil utilizar el tubo en U (fig. 2.7), donde
linealmente con la profundidad, y es igual a ésta multi- se verifica:
plicada por el peso específico, o sea, que es equivalente
p+Tb=y'h
al peso de la columna líquida que tiene encima (figu-
ra 2.3). de donde:
Si consideramos presiones absolutas sería:
p = —yb
p= —Y z + pa
pt T h
(y si hacemos h —z o sea, que h es la profundidad
a
en valor absoluto, y teniendo en cuenta que P
= 10,33 m de columna de agua) se puede poner: f esA
pty h 10,33 m
/
que expresa la presión absoluta (fig. 2.4). FIGURA 2.6

Supongamos el caso de dos líquidos no miscibles con- Tubos piezométricos.



2.1 2 Elementos de hidromecánica 68

Cuando las líneas de corriente son diferentes en cada


instante, o sea que no coinciden con la trayectoria de
las partículas el movimiento se llama variable.

1.4.4 Movimiento uniforme


Si un movimiento es permanente en una sección de-
Tb ts: terminada y sus características se mantienen en todas
las secciones se denomina movimiento uniforme.
FIGURA 2.7
Manómetro en U. 1.4.5 Movimiento laminar y movimiento tur-
bulento

1.4 CINEMATICA DE FLUIDOS Se llama movimiento laminar o viscoso, aquel en


que cada partícula describe una trayectoria con veloci-
E,s la parte de la mecánica de fluidos que estudia el dad paralela a la corriente.
movimiento de los mismos independientemente de las Si cada partícula, además de una componente de la
causas que lo producen. velocidad en el sentido de la corriente, está animada de
una componente transversal, su movimiento se denomi-
na turbulento.
1.4.1 Partícula líquida
Definiremos como partícula líquida un volumen ele- 1.4.6 Tubo de flujo
mental indivisible cuyo movimiento vamos a estudiar.
Una propiedad importante de las líneas de corriente,
es que no pueden cortarse, ya que ello supondría que
1.4.2 Trayectoria y línea de corriente en un instante dado la partícula situada en la intersec-
Denominaremos trayectoria, el lugar geométrico de ción, tiene dos velocidades distintas, por tanto, un haz
las posiciones sucesivas que ocupa una misma paftícula de líneas de corriente que se apoyan en otra línea que
líquida en movimiento. Para mejor comprensión, ima- no lo sea, constituirá un contorno, que será tangente a
ginemos una partícula determinada que forma parte de las velocidades del fluido en todos sus puntos.
la masa de un líquido en movimiento, si en sucesivos Si la línea que define el haz es una línea cerrada,
instantes fotografiamos la posición de dicha partícula, la superficie formada por las líneas de corriente que se
tendremos los puntos de la trayectoria. apoyan en ella se denomina tubo de flujo (fig. 2.8).
Línea de corriente es la envolvente geométrica- de los
vectores-velocidad de las diversas partículas que f or-
man una masa líquida, en un instante determinado. 1.5 DINAMICA DE FLUIDOS
Dicho de otra manera, imaginemos una fotografía ins-
tantánea del movimiento de un líquido, y dibujemos La dinámica de fluidos es la parte de la mecánica de
en sus partículas el vector velocidad; la curva a la cual fluidos que estudia las acciones que actúan sobre un
estos vectores son tangentes se denomina línea de co- fluido determinando su estado de movimiento o reposo.
rriente. En nuestro caso, en que el fluido estudiado es el agua
será más propio denominarlo hidrodinámica.

1.4.3 Movimiento permanente y movimiento


variable
Se llama moviniiento permanente aquel en que las
líneas de corriente coinciden con la trayectoria de las
partículas elementales, o sea, dicho en otras palabras
cuando las dos fotografías del movimiento realizadas en
distinto momento dan lugar a líneas de corriente coin- Elcuan 2.8
cidentes. Tubo de flujo.
410
69 Principios básicos 2.13

1.5.1 Elementos de una sección se suele utilizar la velocidad media en la misma con
un coeficiente de corrección a que se denomina coef
Empezaremos por definir los elementos geométricos
ciente de Coriolis. Resulta entonces:
característicos de una sección.
Sección mojada es la sección ocupada por el fluido.
a U2
Perímetro mojado es el perímetro de la sección en Ec =
contacto con el fluido. 2g
Radio hidráulico es el cociente de dividir la sección
mojada por el perímetro mojado. En una tubería llena La energía total en una sección viene dada por la
el radio hidráulico es la mitad del radio geométrico de suma:
la tubería.
112 p
+ +++ +
7Z I2
R=—=
SUp.
-- 2g
per. 2 n r 2

Otra característica de una sección es la velocidad. 1.5.3 Ecuaciones fundamentales de la hi-


Velocidad instantánea en un punto, es la velocidad drodinámica
que existe en este punto de la sección en un instante
De las leyes fundamentales nos referimos únicamente
determinado.
a las ecuaciones de continuidad y conservación de la
Velocidad media en la sección es el valor medio de
energía, que son las más interesantes para el objetivo
las velocidades instantáneas.
propuesto.
Isotacas de una sección son las líneas del lugar geo-
La ecuación de continuidad debe traducir el princi-
métrico de los puntos de igual velocidad instantánea.
pio de conservación de la masa, o sea, que el aumento
Caudal es el volumen de líquido que pasa a través de masa durante un cierto tiempo del fluido contenido
de una sección por unidad de tiempo.
en un determinado volumen es igual a la diferencia
Si llamamos S a la sección, v a la velocidad instan-
entre las masas entrantes y salientes.
tánea en un punto U a la velocidad media de la sección
Esto se expresa matemáticamente en la forma:
y ds a un elemento diferencial de la misma, tendremos
la relación:
a p 8(pú) a (p v) a (p w)
Q • P/V
Q = Jv ds = U S a t a,x a t 8z

1.5.2 Energía o bien:


En mecánica se denomina energía o trabajo, al pro- ap
ducto de una fuerza por upa longitud y sus dimen- + div (P • v) = X Q • p/V
siones son F • L. at
Dado que en hidrodinámica la fuerza actuante es la
debida al campo gravitatorio o sea su peso podemos donde u, v, w representan las componentes del vector
referir la energía a la unidad de peso y entonces su velocidad y Q p/V representa la suma algebraica de
dimensión será L. los caudales Q entrantes y salientes en el volumen ele-
En un punto de una determinada sección a través de mental V.
la cual se mueve un líquido distinguimos tres tipos de Esta es la ecuación general válida en todos los casos,
energía. que no se va a demostrar aquí.
Energía cinética: Ec = v2/A g, es la debida a la ve- miento permanente de un líquido incompresible cuya
locidad del movimiento. masa permanece constante a lo largo de un tubo de
Energía de presión o altura piezométrica: Ep p/y flujo. Entonces la masa que entra por la sección S1 con
es la debida a la presión. velocidad y1 debe ser igual a la que sale por S2 con ve-
Energía de posición o altura geométrica: Ez = z, es locidad v2 en cuyo caso:
debida a la altura sobre un plano de referenda.
Para determinar la energía cinética de una sección, Si v1 = S2 v2
-
2.14 Elementos de hidromecánica !,)
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Piano horizontal Oe referenCLO Z• 0


FIGURA 2.9 FIGURA 2.10
Velocidad en un tubo de flujo. Representación gráfica del teorema de Bernoulli.

o sea que el caudal a través de cualquier sección de y teniendo en cuenta las expresiones de las diversas
un tubo de flujo es constante (fig. 2.9). componentes de la energía será:
Estudiemos ahora la conservación de la energía en un
régimen permanente (fig. 2.10).
2
Consideremos un tubo de flujo de forma tal que entre av i et V 2
2

las secciones S y existe una pérdida de energía A E l2 + P + zi — + z +2 A


+ P2 E l2
1 S2
2 g y 2 g y
debido a fricción entre partículas y con las paredes.
Se verificará:
=E + Esta es la expresión analítica del teorema de Bernou-
2 AE I2
Ili en régimen permanente.

Capítulo 2.2
Teoría de máquinas de bombeo

2.1 ELEVACIÓN DE LÍQUIDOS. BOMBAS VO- ya que el rendimiento de la bomba se expresa como co-
LUMÉTRICAS DE ÉMBOLO, ROTATIVAS, ciente entre la potencia útil, (suministrada por la bom-
DE ENGRANAJES. ARIETE HIDRÁULICO. ba) y la potencia necesaria para accionarla.
ELEVADORES DE AGUA POR AIRE.
La elevación de líquidos ha sido un problema acu- Clasificación
ciante de nuestros predecesores y ocupa un amplio Quizá la clasificación más lógica y racional y al mis-
campo en la técnica de los ingenieros actuales. mo tiempo más completa de bombas es la que sigue:
Extraer el agua de los pozos, o petróleo, almacenarlo
en la superficie, impulsarlo a cotas convenientes, en una de émbolo
palabra: transportar un liquido de un nivel inferior a Alternativas
de diafragma
otro superior, es el objeto y fin de las bombas.
Para ello, la bomba debe realizar un trabajo. Es de- de engranajes
cir, elevar un peso Fa una altura H, y debe disponer de paletas
Rotativas
de una potencia si este trabajo se efectúa en unidad de de tornillos
tiempo. de levas
F•H radiales
y P— Centrífugas
semiaxiales
(1 ó varias fases) axiales
Esta potencia, potencia útil de la bomba, toma la de aire comprimido
forma siguiente haciendo intervenir el caudal elevado
Especiales ariete hidráulico
Q en mVseg, H en metros, V volumen elevado en in3
y el peso específico del líquido, "t* en kg/m3
El campo de aplicación aproximado de cada tipo de
T V H bomba, en especial refiriéndonos a las bombas centrí-
Pu • Q • H (kgm/seg)
fugas, se puede ver en la figura 2.11. Como puede com-
prenderse esta diferenciación, no es taxativa, frecuente-
Q1H mente hay superposición de campos, pero puede orien-
Pu = (CV) tar sobre la elección del tipo de bombeo preciso. Véase
75 más adelante la elección a través del número de vueltas
característico.
fórmula básica en cualquier tipo de bombas.
La potencia necesaria para accionar la bomba en cues:
tión, potencia en el eje de la-misma, será
BOMBAS DE ÉMBOLO
Pu T QH Las bombas alternativas de desplazamiento positivo
P = — (CV)
.11 75 (émbolo) son máquinas aún en uso, en especial para
2.1 6 Elementos de hidromecánica 72

200

100 ars- -
1111111,M,L-4
lialliairtf:
INES111111111111
12

120

700

12 Dr>0
CAUDAL EM 111.11

F/GURA 2.11
Campo de aplicación de diversos tipos de bombas.

pequeños caudales e importantes alturas de elevación,


y muy concretamente para líquidos de viscosidad eleva-
da. Su funcionamiento es simple y conocido (fig. 2.12).
Un movimiento alternativo, rectilíneo del pistón, que en
su carrera empuja materialmente el líquido a la cámara
de alta presión. Pór medio de un mecanismo especial
de biela-manivela, el movimiento rotativo del motor
eléctrico es transformado en rectilíneo, accionando el
pistón. Se observa de inmediato que el movimiento rela-
tivamente rápido de un motor eléctrico de inducción,
no concuerda con el movimiento forzosamente lento,
por obvias razones mecánicas, del émbolo. Entre ambos,
pues, deberá colocarse un mecanismo reductor de engra-
najes, o'proyectar un acoplamiento por correas. Todo
ello encarece el conjunto, ocupa un notable espacio y FIGURA 2.12
produce más averías. Esquema bomba de étnbolo.
Teóricamente el cálculo y diseño de una bomba de
émbolo, no ofrece dificultades. En cada recorrido del
pistón, apoyándose en el juego de las válvulas de admi- Bástenos decir aquí, que el líquido en este tipo de
sión y descarga, eleva un volumen constante de líquido bombas debe tener siempre salida, que la presión en
(descontando las fugas o deslizamiento del líquido a cada punto del sistema es pulsatoria, y no pueden fun-
través de los huelgos inevitables) a la altura obligada cionar a caudal nulo, por elevación incontrolable de la
por las características de la conducción, altura limitada presión (fig. 2.13). Para atenuar esta pulsación se usan
únicamente por el diseño mecánico de la propia bomba, calderines de aire, bombas de doble o triple efecto, etc.
resistencia de la tubería o la potencia del motor eléc- Son en cambio, bombas que ajustadas cuidadosamen-
trico en su caso. te pueden tener un rendimiento muy elevado (rendi-
El caudal elevado puede expresarse simplemente por, miento volumétrico superior a 0,95 en bombas grandes),
permiten una importante altura de aspiración (requieren
S•s•n poca N P S H') y no precisan el encebado previo para
(1/min) su puesta en marcha.
Q60
La curva característica caudal-altura, que como se
siendo, S la sección del émbolo en dm2 , s la carrera en verá en las bombas centrífugas es de tipo parabólico, en
dm, y n las revoluciones por minuto. Ver apartado 4.3.
73 Teoria de máquinas de bombeo 2.1 7

40
00
70

20

0
0 10 30 40
ALTURA MANOMETRIGA TO AL EN m

FIGURA 2.14
Curva característica de una bomba de émbolo.

o_ las de émbolo •es una recta, paralela, teóricamente, al


eje de alturas manométricas. Con todo, esta recta «cae»
ligeramente, en función de la altura total de elevación
(menor caudal elevado al aumentar las fugas internas)
y es función asimismo de la viscosidad del líquido en
diii11111111, ii111111111, cuestión (fig. 2.14).
/
Resumiendo, las bombas de émbolo se usan en casos
muy concretos en la hidrología y por otra parte susti-
tuyen en ventaja a las centrífugas en la elevación de
o_ líquidos viscosos.
PISTON A SIMPLE EFECTO

BOMBAS ROTATIVAS
Son igualmente volumétricas, de desplazamiento posi-
tivo (fig. 2.15). Hidráulicamente funcionan de una forma
similar a una bomba de émbolo, siendo su curva carac-
terística caudal-altura paralela en teoría al eje de alturas.
1111111111 111,111110 11111111111111111111111111 Tienen estas bombas, como aquéllas, las mismas ven-
tajas hidráulicas y similares inconvenientes. Con todo,
nótese que su funcionamiento les permite suministrar
el caudal de una forma continuada y regular.
Hay que tener en cuenta, que a menor viscosidad del
DOS PISTONES A DOBLE EFECTO
líquido a elevar, el rendimiento de la bomba, es menor
ya que la baja viscosidad facilita la fuga del líquido
FIGURA 2.13 por las tolerancias entre el rotor y la parte fija.
Émbolo de simple y doble efecto. Este «deslizamiento» o diferencia entre el desplazamien-
2.18 Elementos de hidromecánica 74

uno, dos o tres ejes), de paletas, de paletas flexibles, de


levas, de husillos, etc., todas ellas englobadas en un solo
grupo hidráulico.
Hay que tener en cuenta, según lo dicho, la impor-
tancia que tiene el huelgo para determinar el rendimien-
to de una bomba de esta clase. Las arenas, impurezas,
etcétera, tan frecuentes en elevaciones de agua, actúan
como abrasivos y en poco tiempo la bomba deja de fun-
cionar en algunos casos correctamente.
Se usan preferentemente para transporte de líquidos
pastosos (en depuración de aguas para fangos residua-
les) circulación de aceites, alimentación de calderas,
bombas de vacío, bombas para industria petrolífera, en
sistemas oleohidráulicos, etc.

ARIETE HIDRÁULICO
Consiste en un curioso dispositivo diseñado en 1792
por Montgolfier, en el que se utiliza la fuerza viva de la
propia agua con el fin de elevar una parte de ella a
mayor altura, aprovechando el golpe de ariete que la
detención súbita de la masa de agua proporciona.
Puede ser interesante su aplicación en algunos casos,
especialmente por no precisar energía externa para su
funcionamiento, es decir su explotación es sumamente
económica, y útil en emplazamientos donde es difícil
FIGURA 2.15 llevar líneas eléctricas.
Esquema func onal de bomba rotativa. El aparato consta de un cuerpo de fundición, una
campana de aire con su dispositivo de renovación del
♦ mismo, una clapeta o válvula de retención y una válvula
to teórico y la capacidad real de elevación, es llamado de resorte (fig. 2.16).
por algunos autores «slip». Depende del huelgo entre Su funcionamiento es el siguiente: El aparato debe
parte fija y móvil, es decir del reflujo de la impulsión instalarse aguas abajo de una corriente de agua. Esta,
a la aspiración, pérdidas que en parte se producen de toma por gravedad una velocidad de régimen determi-
un modo continuo (independientemente de si el rotor nada y se escapa por la válvula de retención al nivel
gira o no, cosa que puede limitar la velocidad mínima de descarga, válvula, que en la puesta en marcha se
de una bomba) y en parte del número de vueltas que abre y cierra repetidas veces a mano, para aumentar la
dé la bomba en unidad de tiernpo. En términos gene- presión en la cámara de aire hasta la altura de impul-
rales, mayor rendimiento a mayor velocidad de rotación sión deseada. Al cerrarse el clapet, se desarrolla en el
según, aparato una brusca sobrepresión debida al golpe de
ariete, que a su vez tiene el efecto de presionar sobre
Q, Q — P 60 P la válvula de resorte, que al abrirse, permite el paso
th. = =.- — de una cierta cantidad de agua a la campana. El aire
Q Q- V•n contenido en ésta, reacciona elevando el agua a la altura
deseada, y cerrando a su vez la válvula de resorte. El
fórmula en la que se da el rendimiento volumétrico (-ay) ciclo se completa al retroceder la onda de sobrepresión
en función, del reflujo o pérdida (P), del volumen teó- y producirse a un lado del clapet la depresión suficiente
rico elevado en una vuelta (V) y del número de,vueltas para que automáticamente éste se cierre, situación que
por minuto (n). Q y son los caudales teórico y real. origina de nuevo aquella sobrepresión debida al golpe
Las bombas rotativas pueden ser de engranajes (de de ariete.
Teoría de máquinas de bombeo 2.19
75

Como datos para su aplicación en una gran mayoría y c la velocidad en m/seg de la onda sonora, el período
de los casos, puede escribirse que, de la onda de sobrepresión vale 2 L/c; es interesante
disponer de una longitud de tubería adecuada, puesto
QH que si ésta es corta evidentemente presupondría una
C/h =
11 incapacidad de sobreelevación a la altura conveniente.
siendo, En la práctica se toma L comprendido entre 5 y 15
veces la altura del salto motriz.
Qh = Caudal a sobreelevar
Q = Caudal total del agua que pasa por el ariete
h Altura a sobreelevar ELEVADORES DE AGUA POR AIRE
H = Altura del salto del curso de agua
= Rendimiento El funcionamiento es muy simple y útil en casos con-
cretos (pozos sin desarrollar, dragados, etc.). Consiste
El rendimiento es máximo para valores de la razón en mezclar aire con líquido que quiere elevarse consi-
guiendo un conjunto de menor densidad que por la dif e-
— entre 5 y 10. Este cociente tiene un límite infe- rencia de pesos específicos eleva al líquido o agua al
rior igual a 3 es decir; h> 3 H y el ariete hidráulico nivel deseado.
no funciona correctamente para valores de H inferiores Consta de un tubo por cuyo interior ascenderá la
a 0,80 m. Siendo L la longitud de conducción en m mezcla aire-agua, sumergido en parte en el agua que se
eleva. La longitud del mencionado tubo constará de la
parte sumergida y la altura de elevación h. Consta de
un tubo de aire por el que se conduce éste desde el
compresor hasta la boquilla de entrada del agua, situada
en la parte baja del tubo de ascenso.
El aire comprimido al salir del tubo de aire, y mez-
clarse con el agua en la boquilla forma burbujas que
ascienden a mayor velocidad que el agua que arrastran
y es importante comiceiJ el consumo de aire comprimido
con relación al agua elevada, y la relación profundidad
de inmersión-altura de elevación. Experimentalmente se
ha comprobado que esta última proporción debe oscilar
entre 1 y 3,5. Siendo para estos valores extremos, nece-
sario un peso de aire por segundo de 0,02 kg para elevar
2,5 kg de agua por segundo (razón entre inmersión y
altura elevada = 1) y 0,02 kg de aire consiguiéndose
elevar 9 kg de agua por segundo (razón entre inmersión
y altura elevada = 3,5). Evidentemente hay que tender
a que la relación aire/agua sea lo más pequeña posible
para economizar la energía suministrada por el com-
presor.
Las bombas Mammut que se basan en este principio
han dado el nombre genérico a los elevadores de agua
por aire.

2.2 BOMBAS CENTRIFUGAS AXIALES Y


SEMIAXIALES
Las ventajas de las bombas centrífugas son impor-
F IGURA 2.16 tantes y su uso en la actualidad abarca casi exclusiva-
Ariete hidráulico. mente todo el campo de la elevación de aguas.
2.20 Elementos de hidromecánica 76

FIGURA 2.17
Corte de un rodete radial cerrado.

Dan caudal muy constante y una presión uniforme


(en contraposición a las de émbolo o engranajes, como
ya se ha indicado).
Una vez, calculadas y proyectadas con la preparación
subsiguiente de plalRillas y modelos, son de construcción
sencilla y de mantenimiento fácil y económico.
Con una bomba centrífuga no se tienen preocupa-
ciones de puesta en marcha (si están encebadas) ya que
pueden funcionar sin inconvenientes eléctricos o mecá-
nicos a válvula de impulsión cerrada (caudal nulo).
Quizás el único inconveniente importante, es que
precisan un encebado previo, por lo que se acostumbran
a situar por debajo del nivel de carga de los depósitos
de aspiración.
La bomba centrífuga se compone principalmente de FIGURA 2.19
un rodete impulsor y de unos órganos o cuerpos fijos Cortes de rodetes radiales, semiaxiales y axiales.
Ilamados difusores, volutas o colimazones . (figs. 2.17
y 2.18). Una bomba centrífuga, según su rodete puede
ser radial, semiaxial o axial y éste a su vez, por su forma
es abierto, cerrado o semiabierto. Por su disposición
una bomba centrífuga puede ser horizontal y vertical
y por su construcción, de una o varias fases (multi-


FIGURA 2.18 FIGURA 2.20
Esquema de rodete y voluta. Rodetes en serie y de doble aspiración.
77 Tewle de máquinas de bombeo 2.21

celulares), de voluta, de difusor, de simple o doble


aspiración, de cámara partida, etc. (figs. 2.19 y 2.20).
El rodete está formado de álabes cuya concavidad está
dirigida en sentido opuesto al de rotación. Un rodete
se caracteriza por sus diámetros de entrada y salida,
por el número de álabes, por la longitud de los mismos,
por el ángulo de entrada y salida del agua y natural-
mente por el ancho del rodete y el número de revolu-
ciones por minuto a que lo hacemos girar. FIGURA 2.21
El funcionamiento de una bomba centrífuga es como Distribución de velocidades en un rodete centrifugo.
sigue: el cuerpo de la bomba se «enceba» —se llena de
agua por gravedad— procedente de los conductos de
aspiración. El agua penetra por la región axial y es des-
pedida al girar el rodete accionado por el motor, hacia
la periferia del mismo. Produce en la parte central una
depresión (ya que el agua tiende a escaparse de ella)
lo que provoca la entrada de nuevas venas de agua
y por tanto se produce un movimiento continuo, ya que
el agua despedida hacia el exterior del rodete, se recoge
en la voluta y es dirigida a los conductos de «impul-
sión».

2.3 PRINCIPIOS DE MECÁNICA DE FLUIDOS


APLICADOS A LAS TURBO-MÁQUINAS
Y REVERSIBILIDAD
Consideremos el álabe de un rodete cualquiera (figu-
ras 2.21 y 2.22). La circunferencia de entrada tiene un
radio, r1, y la de salida, extremo del álabe, un radio
mayor r2. Las velocidades tangenciales en la base del FIGURA 2.22
álabe y en el extremo del mismo a velocidades de rota- Diagransa de velocidades.
ción w conocidas, serán:

= con línea de trazos la trayectoria real de la propia par-


tícula). E igualmente podemos ver sobre un solo plano
U2 CÚ los mismos triángulos con las proyecciones de las velo-
cidades.
habiéndose tomado según DIN la nomenclatura siguien- Apliquemos ahora el teorema del momento de la can-
te para velocidades: c velocidad absoluta, u velocidad tidad de movimiento (M) a la masa líquida correspon-
de arrastre, w velocidad relativa. diente a la vena líquida real, y se obtendrá:
El agua, animada de una velocidad de rotación que
la despide hacia el exterior por los álabes, tiene una C= m • V
velocidad relativa w, y w2 respecto al rodete, tangencial M de C = m • proyez. de V • radio
a los álabes que la conducen.
Ambas velocidades, de arrastre del rodete y relativa, Expresemos ahora la variación de los momentos de
compuestas vectorialmente, deben dar las velocidades la cantidad de movimiento (M) de una partícula dm
absolutas en el espacio c, y c2. (diferencial de masa) que recorre un canal de rodete
Se han representado en la figura estas velocidades desde la entrada a la salida del mismo:
en dos puntos de entrada y salida respectivamente de
la misma partícula (en la misma figura se ha dibujado dM = dm (c2u r2 — ch, ri)


2.22 Elementos de hidromecánica 78

recordando que la cantidad de movimiento corresponde Sumando y restando c21 , resulta para el agua:
.al producto de masa por velocidad, y el momento al
producto de la velocidad tangencial de un móvil por c22 — c21 + u22 — w22
su radio de giro. Integrando: P = 1000 Q
2 g 2g
M = pQ (c2. r2 — c lu r 1)
El primer término es claramente un aumento, entre
siendo Q = caudal total p = masa específica entrada y salida del rodete, de la energía cinética. El
segundo es un aumento de presión, según se explica a
En las bombas centrífugas la velocidad absoluta de continuación. Aplicando el teorema de Bernoulli a los
entrada c t es prácticamente normal a la de arrastre puntos 1 y 2 del sistema,
(se ha comprobado que la colocación de difusores direc-
cionales fijos en la entrada, no reporta ventaja impor- w2 1 u 2 1 P2 W 2 2 — u22
tante). Por tanto, la expresión del momento queda:
Y 2 g Y 2g
M = p Q c2„ r2 w2i w22 + u22
P2 P1 21 + U2 2 W22
Recordemos que la potencia, P (en kilográmetros por Y 2 g 2g
segundo) es igual al momento (metros kilos) por la velo-
cidad angular, w (radianes/segundos). Por tanto: demostrando que el segundo término de la ecuación de
la potencia es un aumento de energía, un aumento de
P=PQc2ur263=PQc2un2 presión, disponible inmediatamente a la salida del ro-
dete. No sucede lo mismo, en cambio con el aumento
La potencia por otra parte es igual a: de energía cinética expresado por el primer término,
energía de velocidad que la debemos transformar en
P =YQH energía de presión con la ayuda del difusor, de las palas
del mismo, de su abocinamiento, etc., es decir, dando
siendo:
paso a una disminución de velocidad hasta retornar a
= peso específico la velocidad de entrada, con un mínimo de pérdidas por
H altura engendrada por el rodete frotamiento.
De nuevo volvamos a Bernoulli entre los puntos 2
de donde, (salida del rodete y entrada al difusor) y 3 (salida del
difusor):
YQH=P0c2.112
P2 C22 C3
P32
1
H — u 2 C2u 2 g Y 2g
g
(Obsérvese que es una relación estrictamente cinemá- o lo que es lo mismo
tica).
M, P y H representan las tres fórmulas fundamentales P.3 — P2 e2 2 — e23
de la teoría de las turbo-máquinas. 2g
Al profundizar un poco más, se observa que según
el triángulo de velocidades, Los canales de retorno a la fase siguiente, de sección
constante, no harán variar la velocidad ni transformar
w22 = u22 + c22 —2 u2 e2 cos cc2 la energía.
A propósito, se ha indicado «turbo-máquinas» ya que
y por tanto, la teoría expuesta es válida al invertir el sentido. Es
decir, si el agua impulsa al rodete convirtiéndose enton-
P 1000 (c22 + u22 — w22) ces en una turbina. A este aspecto se le Ilama principio
2g de reversibilidad.
79 Teoria de máquinas de bombeo 2.23

A propósito de lo anterior, conviene tener en cuenta se llama rendimiento mecánico a la relación


que si por fallo en el suministro de energía eléctrica y la
consiguiente detención del grupo motobomba, la insta- P — Zra
lación no estuviera protegida por una válvula de reten- Mm —
ción, la bomba actuaría como turbina, y posiblemente
«embalándose» con el consiguiente peligro para los
La potencia en kgm por segundo que se pierde en la
elementos mecánicos del grupo, cuyos desperfectos pue-
bomba a causa de la pérdida manométrica h será:
den ser a menudo graves.
Ph = T (Q + q) peso específico)
2.4 PÉRDIDAS EN LAS BOMBAS. RENDI- y la que se pierde por causa de la pérdida volumétrica:
MIENTO MANOMÉTRICO, VOLUMÉTRI-
CO Y MECÁNICO. RENDIMIENTO TOTAL =yqH
En la bomba centrífuga, la altura total engendrada
que es también el trabajo que el rodete comunica y la potencia total recibida por la bomba es igual a la
a 1 kg de agua, no puede recogerse íntegramente a la potencia útil recogida a su salida incrementada en todas
salida de la bomba, porque una parte se pierde dentro las pérdidas,
de los conductos de la misma, por el efecto combinado
de la viscosidad del fluido y la rugosidad de las paredes P=yQH +1* (Q + q)h+TqH+ Zm -=
(pérdidas de carga de circulación y por cambios de = t (C2 + q) H, +

sección y de dirección); sea h la pérdida y FI la altura


real recogida a la salida de la bomba El rendimiento global de la bomba es la potencia útil
dividida por la potencia total, o sea,
H, = FI + h
yQH'
Rendimiento manométrico es la relación, (Q + q) H, +
el cual como fácilmente puede comprobarse resulta igual
al producto de los tres rendimientos parciales

.11 =
Si Q es el caudal saliente de la bomba, el entrante
será algo mayor, porque a la salida del rodete una parte Las bombas de émbolo y rotativas tienen como las
del agua (q), que ya ha recibido la energía comunicada centrífugas pérdidas manométricas, pérdida volumétrica
por el rodete, vuelve a la aspiración, a través del juego y pérdida mecánica, cuyos conceptos son similares, y
inevitable que hay que dejar entre el rodete y la parte el rendimiento total es igualmente al producto de los
fija. tres parciales.
Rendimiento volumétrico es la relación Una bomba centrífuga de triediana potencia (100 a
500 CV) de características correspondientes a la zona
O óptima de su campo de utilización, puede alcanzar ren-
Th, =
Q+q dimientos de 82-85 % en tal hipótesis el reparto de
pérdidas correspondería aproximadamente a los siguien-
Si designamos por la potencia total recibida por la tes rendimientos parciales
bomba y por Zin el conjunto de las pérdidas mecánicas
(también en kgm/seg), que comprende las- pérdidas por 0,82 = 0,91 X 0,98 x 0,92
frotamiento en la transmisión y estopada (4) y las 71 = 11h 71, 76
debidas al frotamiento del rodete con el agua que lo
baña exteriormente (4) Las bombas de émbolo bien construidas pueden tener
rendimientos siempre superiores al 80 c/o, y las de po-
Zn, = Zc + tencia elevada pueden incluso sobrepasar 85 % a 90 %.

2.24 Elementos de hidromecánica 80

2.5 RELACIONES DE SEMEJANZA EN LAS Los dos casos más frecuentes que en la práctíca pue-
BOMBAS CENTRIFUGAS den encontrarse son los siguientes:
1) Dos bombas geométricamente semejantes funcio-
Prescindamos de la viscosidad, puesto que se trata de nando a la misma velocidad, es decir N/n 0- 1 = 1
un texto de Hidrología. Por de pronto, la altura engen-
drada por el rodete, es una relación de velocidades, lo
mismo que el rendimiento manométrico (que es una =-- X2 X3
relación de alturas), según se ha visto anteriormente.
Supongamos dos bombas geométricamente semejantes.
Ambas tendrán el mismo rendimiento manométrico si P M
X5 X5
se cumple que: m
D
= X (razón de semejanza geométríca) siendo, como siempre
á
N 1 D
13-1 (razón de tiempos) d
n
D • N U En resumen
k 0- 1 = — ( razón de velocidades)
d • n u
P M H )5/2
Las alturas manométricas valen (Qr = iD )5

1 p m h q d

H= U 2 C2„
g Este es el caso, por ejemplo, cuando se «recorta» un
rodete disminuyéndolo de diámetro, o para estudiar una
h r. —112 C2u
familia de rodetes, de distintos tamaños, pero de las
g mismas características geométricas (forma de las palas,
ángulos de entrada y salida, etc.).
sustituyendo y dividiendo 2) Una misma bomba, funcionando a velocidades
distintas, es decír D/d = 1
H N )2
X 2 —
h = e—i
q
La relación de los caudales (sección por velocidad)
tendrá la s gu ente relación de semejanza: M
= 9-3 r__ 0-2
Q N m
, X2 ; X 0 _1 k3
q n siendo, evidentemente

Las potencias, proporcionales al producto Q H serán, = 0-1


3 n
_ xs
n Es decir, en este caso el número de revoluciones in-
fluye importantísimamente en las características de la
y los momentos (potencia/velocidad angular) bomba. En resumen:

P —

7—
1 q
81 Teoría de máquinas de bombeo 2.25

1011

EMIZIarrra '
911

10

10
1

X0

710 m no

F IGURA 2.23
Rendimiento de bombas en función del número de vueltas
específico.

Es el caso de una bomba accionada por un motor de Como puede verse este número característico viene
origen americano de 60 períodos y que se le hace fun- referido al caudal de 1 m3/seg. Hasta hace poco se ha
cionar en España a 50 períodos, o simplemente un venido usando otro número característico ns que es la
grupo previsto para girar a un cierto número de rpm, velocidad a que debería girar la bomba que tuviera la
se sustituye el motor de accionamiento (con reservas), potencia de I CV y la altura manométrica de 1 metro.
por otro cuya velocidad de giro es superior. Deduciríamos igualmente la fórmula, que es:

IP
ns — N
2.6 NÚMERO DE VUELTAS H5/4
CASACTERISTICO
y entre ambos la relación (para agua) 3,65 nq = n5
Se define como «el número de vueltas de una bomba
geométricamente semejante a la considerada pero di-
mensionada para una altura de elevación de 1 metro Ejemplo:
y un caudal de 1 m3/seg».
Recordemos que: Una bomba que gira a 1480 rpm con un caudal de 900
litros por segundo a una altura de elevación de 20 metros,
tiene el siguiente número de vueltas específico:
= x2 N
ks_ n,/1
n, = 1480 — 149
20"

Haciendo como se dice en la definición h = 1 m, y


q = 1 ms/seg se púede eliminar llamando rig al número (como veremos luego, corresponde a un rodete semiaxial).
de vueltas de la bomba pequeña (número específico, a Ejemplo:
su vez de la bomba considerada) queda:
Rodetes en serie

n—N Es muy frecuente la colocación de varios rodetes en


H3/4 serie, en los que la impulsión del primero es aspiración
2.26 Elementos de hidromecánica 82

del segundo, y así sucesivamente. La altura engendrada números de vueltas característicos usados co nte-
por un rodete es igual a la altura total dividida por el mente.
número de rodetes (i), y la fórmula anterior queda:
nq ns Bomba Turbina
Q
n— N H J/4 0 - 10 0 - 40 Émbolo Pelton
10 - 38 40 - 140 Centrífuga lenta Pelton
o multicelular
38 - 80 140 - 300 Centrífuga rápida Francis
80 - 160 300 - 600 Helicoidal o Francis
semiaxial
2.7 CLASIFICACIÓN POR EL NÚMERO DE 160 - 400 365 - 1800 Axial o hélice Hélice
VUELTAS CARACTERiSTICO
Se elige el número de vueltas característico de cada
A continuación se indican los campos de utilización bomba según la figura 2.23, para obtener el máximo
de las distintas clases de bombas en relación con los dos rendimiento del rpdete.

Capítulo 2.3

Cálculo de conductos

3.1 DEFINICIONES Recordemos también el teorema de Bemoulli. Las


energías en dos puntos distintos de un régimen perma-
Repaso de nociones de Hidráulica. Por el conce to nente pueden esciibirse
de tuberías forzadas entendemos cualquier conducto or
el que circula agua a presión mayor que la atmosféri a, PI VI I P2 v22
+ — = z + — + — = cte. para
es decir, el agua moja toda la sección del conducto. or 2g 2g
tanto diferenciamos con esta definición, las tube 'as
propiamente dichas de los canales, por los que circ la Fluidos perfectos
el agua sin llenarlos completamente, es decir, ca al Fluidos incompresibles
abierto. Movimiento permanente
La forma de las fórmulas, que rigen las pérdidas de Movimiento en el campo gravitatorio terrestre
carga para ambos casos, debe ser la misma, ya lue Cuando hay pérdida de energía o pérdida de carga,
aquellas fórmulas no dependen de la presión que en es decir E = E2 E12, ésta es debido a fricciones,
realidad es lo que diferencia los dos tipos de con • uc- bien entre filetes líquidos entre sí (viscosidad cinemá-
ciones. Los coeficientes estudiados empíricamente, m- tica) bien entre el líquido y las paredes de la conducción
pero, varían al tratar un tipo u otro de tubería o de (rugosidad de las paredes) y disipada térmicamente.
canal, dependiendo de la forma del mismo, del tipo de Aplicando Bernoulli entre dos puntos separados dl,
construcción de las paredes, del material de los tu os, de cotas z, y z + dz, y restando quedará
etcétera.
Unos coeficientes son más aconsejables para tube fas dpj v2
de poco diámetro, y en cambio se ha demostrado ser dZi = E12 = dl
más adecuado a la realidad el uso de otros coeficie tes 2g
para diámetros superiores a 500 mm o a 1000 mm -tc.
Por ello, es importante la elección de la fórmula a sar es decir función de un coeficiente X de resistencia de
en cada caso. la conducción y de frotamiento del líquido entre sí y
Recordemos la noción de radio hidráulico, c mo de un elemento longitudinal de la conducción. El estudio
cociente entre la sección mojada y el perímetro moj do. de esta pérdida de carga y de este coeficiente X, es el
En un círculo lleno, propio estudio de las tuberías forzadas.

4
3.2 RÉGIMEN LAMINAR.
r= NÚMERO DE REYNOLDS
2.tt d 4
Profundicemos sobre el concepto de viscosidad. Un
Por ello, en los canales se estudian fórmulas en r ón líquido en movimiento cuyos filetes o venas líquidas
a su radio hidráulico y en tuberías forzadas siMple nte tienen esfuerzos tangenciales entre sí, decimos que es
en relación al diámetro. viscoso. Para mejor comprensión supongamos que dos
2.28 Elementos de hidromecánica 84

placas de superficie S separadas entre sí una distancia El régimen turbulento se caracteriza por la presencia
d x y una velocidad relativa entre ambas placas d v, de aquellas velocidades transversales, que originan tra-
precisan una fuerza tangencial para separarlas F, no yectorias en torbellino y por tanto remolinos de agua en
igual en todos los líquidos (véase el apartado 1.2.4.). la conducción.
dv Una corriente laminar o turbulenta se puede apreciar
FpS perfectamente en conducciones de material transparente
dy y habiendo inyectado al fluido un colorante.
Al coeficiente que limita la magnitud de la fuerza de El número de Reynolds debe tenerse en cuenta para
separación, se le Ilama coeficiente de viscosidad diná- prever si la corriente será laminar o turbulenta.
mica.
Re < 2000 significa flujo laminar
F dx 2000 < Re < 4000 significa flujo de transición
=
(p) (F L- T) 2 4000 < Re se trata de régimen turbulento
S dy
se mide en poises dina cm- seg en el sistema CGS
2 El número de Reynolds igual a 2000 para agua a
y en kg m- seg en el sistema técnico.
2 15° C representa una velocidad de 2 mm/seg aproxima-
damente en tubería de 1 metro de 251.
El líquido perfecto de que antes hablábamos, tiene Por tanto, en casi todos los casos, en el estudio de
viscosidad 0. conducciones forzadas nos encontramos con corrientes
En lugar del coeficiente de viscosidad dinámica, es turbulentas. En cambio, en tubos capilares, en conduc-
más usado el coeficiente de viscosidad cinemática, que ciones de aceites de gran viscosidad y a pequeña velo-
no es más que el anterior referido a su masa específica. cidad, nos encontramos con movimientos laminares.
En este caso (régimen laminar) la velocidad media es
exactamente la mitad de la velocidad máxima. £sta se
v = — ; (v) = ( L 2 T-1)
encuentra en el eje de la tubería y la distribución de
velocidades es un paraboloide de revolución.
Se mide en stokes (cm • seg- ) en el sistema CGS y
2 l

en m • seg- en el sistema técnico.


2 1

El parámetro adimensional de Reynolds nos sitúa, al


hablar de líquidos comparándolos según las caracte- 3.3 FÓRMULAS DE PÉRDIDA DE CARGA.
rísticas intrínsecas de cada uno, en unas condiciones FORMULA DE POUISELLE
determinadas. Es decir, para una conducción dada, y a
una velocidad dada, para un mismo líquido, a tempera- Se dedujo en el siglo x/x, independientemente por
tura constante y a presión constante el número de Rey- Hagen y Pouiselle, la fórmula general de la pérdida
nolds es siempre el mismo. de carga en régimen laminar, directamente proporcional
a la velocidad, a la viscosidad cinemática, y a la Ion-
vd Velocidad diámetro gitud, e inversamente proporcional al diámetro al cua-
Re = drado.
Viscosidad cinemática
32
Para conducciones circulares, d representa el diáme- J = —
tro. Para conducciones elípticas o similares, d se toma g
a 4 veces el radio hidráulico.
siendo: 1 longitud, J pérdida de carga, v = visco-
v para agua a 15 °C es 1,22 • 10- m seg-'6 2
sidad cinemática, v velocidad, d diámetro. Esta
1,22 • 10- stoke 2
fórmula es conocida como fórmula de Pouiselle.

Se llama régimen laminar cuando los filetes o venas Esta fórmula, sustituyendo v
líquidas adyacentes del fluido se desplazan paralelas 7C d 2 / 4

entre sí y no hay velocidades transversales de la co-


rriente. E/ signo 0 significa diámetro de una tubería circular.

85 Cálculo de conductos 2.29

puede expresarse por: Son tubos rugosos aquellos cuyas asperezas influyen,
aumentando la turbulencia, aumentando la pérdida de
v•Q carga y disipando mayor cantidad de energía irreversi-
J — 41,5 siendo Q el caudal
d4 • g blemente.
Si la fórmula del régimen laminar deducida teórica-
que en realidad es la fórmula para circulación laminar mente
en conductos circulares.
En esta fórmula la pérdida de carga es independiente V • V 64 v • y2
de la rugosidad de la tubería y depende únicamente de = 32
g d2 Re d 2g
la viscosidad cinemática del fluido.
La explicación de este fenómeno la dio posteriormen- se le hace intervenir un coeficiente de frotamiento
te Prandlt, Rue demostró la existencia de una subcapa inversamente proporcional al número de Reynolds, y a
laminar de suficiente espesor junto a las paredes de la su vez dependiente directamente de las asperezas del
conducción, en este régimen de poca velocidad natural- tubo, pasamos por simple deducción a la fórmula fun-
mente, que hace que el tubo «parezca» completamente damental de la pérdida de carga en el régimen turbu-
liso. Es decir, para fluidos de poca viscosidad, el efecto lento.
del rozamiento interno en el fluido es apreciable sola-
mente en una pequeña región junto a los límites del 1 v2
fluido. J=f
d 2g

o mejor:
34 RÉGIMEN TURBULENTO. RUGOSIDAD
ABSOLUTA Y RELATIVA. TUBO LISO Y CP
RUGOSO J = K2
c15
Hemos hablado ya de la definición de régimen tur-
bulento y su diferencia con el régimen laminar. En el
turbulento evidentemente la distribución de velocidades 3.5 RESUMEN HISTÓRICO DE LAS FÓRMU-
no puede ser uniforme como el laminar, variando en LAS DE PÉRDIDA DE CARGA: DARCY,
cada punto y en cada momento. Por ello, sólo hablamos MANNING, BAZIN, HAZEN Y WILLIAMS,
de una velocidad media. La velocidad máxima y la ve- SCIMEMI, VON KARMAN, NIKURADSE,
locidad media están evidentemente más cerca. La dif e- COLEBROOK
rencia entre ellas es menor, ya que la turbulenta tiende
Parece que fue Couplet que en 1732 en las Memorias
a unificar velocidades.
de la Academia de París, el que se ocupó en primer
Antes de iniciar el estudio de las fórmulas de conduc- lugar de la pérdida de carga en las conducciones. Todo
ciones en este tipo de movimiento, debemos distinguir
ello a través de experiencias efectuadas sobre 5 tuberías
entre tubo liso y rugoso, rugosidad absoluta y relativa.
instaladas en Versalles.
Rugosidad absoluta es el espesor de las asperezas o
discontinuidades del tubo.
Las primeras fórmulas dependían únicamente de la
Rugosidad relativa es el cociente entre la absoluta
velocidad y del diámetro.
y el diámetro.
La rugosidad absoluta depende del tipo de material
de conducción, del tipo y frecuencia de las juntas, y a) Coeficiente de fricción constante
sobre todo de la edad de la conducción.
v1.75
Habiendo hablado en el régimen laminar, de la sub- J = 0,00124 (Dubuat)
capa laminar, podemos definir los tubos lisos como los
que no tierien interiormente asperezas apreciables (vi-
drio, plástico pulido) o mejor como los que tienen Fueron experimentando y ajustando el coeficiente,
asperezas de menor espesor que el de la subkapa lami- Woltman, Eytelwein, Prony (fórmula binómica emplea-
nar, que por tanto las cubre. Entonces las asperezas no
pueden influir sobre el movimiento. 1 El coeficiente de frotamiento f en régimen laminar vale f =64/Re.


2.30 Elementos de hidromecánica 86

da en Francia durante mucho tiempo) Weisbach y Du- para URALITA (en general fíbrocemento) en tuberías nue-
puit. Todas estas fórmulas, se ha demostrado, que sólo vas. Las tablas del Dr. Scimemi son las más usadas en
se ajustan a la realidad en casos muy particulares, aun- este tipo de material y se encuentran en el propio Ma-
que unas últimas experiencias de Weisbach, le perml- nual de Uralita. Su aplicación, empero, debe ser medi-
tieron deducir fórmulas más completas. tada, ya que en algunos casos dan pérdidas de carga
inferiores a las reales.
b) Coeficiente función de d y de las asperezas Dentro de este grupo deben considerarse las nume-
rosas y extraordinarias experiencias de Nikuradse, que
Fue Darcy el primero que introdujo el concepto de no sólo aceptó la influencia de las paredes de la con-
rugosidad en las tuberías. Es decir, el coeficiente de ducción, sino que provocó artificialmente con granos de
frotamiento f, constante en los autores precedentes, pa- arena adheridos a las tuberías, asperezas de espesor
saba ahora a convertirse en función del diámetro. variable. Tuvo en cuenta la viscosidad de los fluidos
pero sólo hasta ciertos límites del número de Reynolds.
0,000042 ) Q1
J ( 0,00164 + d ds (Darcy) 1 e
.r= — 2 log
VT 3,7 d
Da valores muy aceptables para valores de d hasta
Fórmulas dependientes de la naturaleza del líquido
500 mm•
Siguieron a Darcy, Levy (complementando sus teorías Modernamente las fórmulas se hacen depender de la
y experiencias), Dupuit (muy sencilla Q = 20 VT:1 5- J), naturaleza del líquído, es decir de la viscosidad, en una
Reynolds que introduce un exponente variable según la palabra, del número de Reynolds.
mayor o menor aspereza de los tubos, Flamant, Man- El coeficiente de fricción f, considerado según este
ning, éste especialmente importante en el cálculo de la concepto en 1911 por Blasius como:
velocidad en un canal. 0,316
1 f — Re0,25
v — I
r“
es realmente apropiado y ajustado a la realidad.
R ra. radio hidráulico, I pendiente, n coeficiente Von Karman, aprovechando los estudios de Nikurad-
de rugosidad de las paredes. se e intensificando la ímportancia de la viscosidad de-
Son aún usadas en la actualidad las fórmulas de Lang, dujo la que se Ilama ecuación Von Karman-Prandt1 apta
Bazin y especialmente la de Williams y Hazen de prin- para valores de Re > 105
cipios de siglo. Esta última viene dada por: 1
2 log (Re ír) - 0,8
Qt,85
J 10,65
C 1 85 d4'78 o bien
siendo C un coeficiente que depende de las paredes del 1 2,51
tubo. Para: = — 2 log
vT Re VT
Fundición nueva C = 130 En la mayoría de los casos prácticos, es obvio que
Fundición a los 5 años C =-- 119 la importancia de las asperezas de la conducción, así
Fundición a los 10 años C = 110 como la influencia de la viscosidad del propio fluido,
Hormígón C 120/140 se reparten por un igual.
Hormígón centrifugado C 135
Acero nuevo C = 119 Fórmula conjunta
El Dr. Scimemi dio unas fórmulas, variando el coefi- Colebrook, ya después de la segunda guerra mundial
ciente —según el material constructivo de la conducción. tuvo el acierto de plasmar en una misma fórmula las
Fórmula exponencial del tipo, experiencias y fórmulas de Nikuradse sobre la rugosi-
dad y las fórmulas de Von Karman sobre la base de
Q = 48,3 D 2•68 J0•56 Reynolds.

87 Cálculo de conductos 2.31

TABLA 2.5 Pérdida de carga, J, en la entrada de las tuberías (valores en m)

Velocidad en metros por segundo


Condición o forma de la entrada
0,60 0,90 1,20 1,50 1,80 2,10 2,40 3,0 3,6 4,2 4,8 5,4 6,0 7,5 9,0

Sobresaliente en el interior 0,015 0,033 0,058 0,091 0,134 0,180 0,240 0,369 0,533 0,725 0,945 1,20 1,48 2,31 3,32
De borde vivo o agudo 0,009 0,021 0,031 0,058 0,085 0,116 0,152 0,240 0,341 0,464 0,607 0,768 0,948 1,48 2,13
Borde ligeramente redondeado 0,003 0,009 0,018 0,027 0,040 0,055 0,070 0,110 0,155 0,21 0,281 0,354 0,436 0,683 0,982
En campana 0,000 0,003 0,003 0,006 0,006 0,009 0,012 0,018 0,027 0,037 0,049 0,061 0,076 0,119 0,152

TABLA 2.6 Valores de K1 para determinar la pérdida de siendo C coeficiente de gasto igual al producto de los
carga en la entrada de las tuberías, por la fór- coeficientes de velocidad y de contracción.
mula J = K (v'/2g) No variando las alturas de posición y de presión, la
carga total h es Igual a la suma de la carga de velo-
cidad más la pérdida de carga.
Condición o forma de la entrada
I v2 v2
h = =J+
Sobresaliente en el interior 0,78 C2 2g 2g
De borde vivo o agudo 0,50
Borde ligeramente redondeado 0,23 1 v2 V2
En campana 0,04 I=
C2 2 g , 2 g

1 ) v2 V2
La fórmula de Colebrook es universalmente usada = K1
k 2 2g
hoy día y recomendada en el Congreso de Aguas de
París (1952) y tiene la forma: Introduciendo,
12,51 ) 1
= log - = --1
(Re
3,7e d C2
Como puede verse, la similitud de estas fórmulas con Experimentalmente se han dado valores de C según
las de Von Karman y Nikuradse es evidente, pasándose sean las características de los rebordes de entrada (véan-
a ellas bien haciendo el espesor de las asperezas e = 0, se tablas 2.5 y 2.6).
o haciendo Re suficientemente grande para poder des-
preciar el segundo término. b) Por aumento de sección
Borda dedujo igualmente que en el caso anterior, que
la pérdida debida a la velocidad en un ensanchamiento
3.6 PÉRDIDAS DE CARGA SECUNDARIAS, súbito puede representarse por:
CODOS, CAMBIOS DE SECCIÓN, VÁL-
VULAS. ETC. 701 TC22 (V1 - V2)2 (V1 - V2)2
J = = K2
2 g
a) Entrada de una tubería 01+? 02 2g
s,
Sabetnos por hidrostática la fórmula del gasco aplicando las leyes del choque de cuerpos inelásticos,
que retocada por Archer según propias experiencias,
1 V2 queda
v = C sea h =
C2 2g J = 0,0508 (v1 - v2),912
2,32 Elementos de hidromecánica 88

TABLA 2.7 Pérdida de carga, J, debida a ensanchamiento súbito en las tuberías, en m


relación del diámetro mayor al menor
v = velocidad en la tubería de diámetro menor

di Velocidad, v, en metros por segundo


ch 0,60 0,90 1,20 1,50 1,80 2,10 2,40 3,0 3,6 4,5 6,0 9,0 12,0

1,2 0,003 0,003 0,006 0,012 0,018 0,021 0,031 0,043 0,064 0,098 0,168 0,366 0,634
1,4 0,006 0,012 0,018 0,031 0,043 0,055 0,070 0,110 0,155 0,238 0,415 0,903 1,57
1,6 0,006 0,015 0,027 0,043 0,061 0,085 0,110 0,168 0,238 0,363 0,631 1,37 2,39
1,8 0,009 0,021 0,037 0,055 0,079 0,107 0,137 0,214 0,302 0,464 0,805 1,75 3,04
2,0 0,012 0,024 0,043 0,067 0,095 0,125 0,162 0,247 0,354 0,540 0,939 2,05 3,55
2,5 0,015 0,031 0,052 0,082 0,116 0,155 0,201 0,308 0,439 0,671 1,17 2,54 4,42
3,0 0015 0,034 0,058 0,092 0,128 0,174 0,226 0,345 0,488 0,750 1,30 2,83 4,92
4,0 0,018 0,037 0,067 0,101 0,143 0,192 0,250 0,381 0,543 0,842 1,44 3,14 5,46
5,0 0,018 0,040 0,070 0,107 0,149 0,201 0,259 0,400 0;567 0,869 1,51 3,29 5,71
10,0 0,018 0,043 0,073 0,113 0,159 0,214 0,278 0,424 0,601 0,903 1,60 3,49 6,06
0,018 0,043 0,073 0,113 0,162 0,216 0,281 0,433 0,613 0,942 1,63 3,56 6,18

T ABLA 2.8 Valores de K2 para determinar la pérdida de carga debida a ensanchamiento


súbito de las tuberías, por medio de la fórmula 1 r- Kt(v12g)
relación del diámetro mayor al menor de la tubería
v = velocidad en la tubería de diámetro menor

dt Velocidad, v, en metros por segundo


dt 0,60 0,90 1,20 1,50 1,80 2,10 2,40 3,0 3,6 4,5 6,0 9,0 12,0

1,2 0,11 0,10 0,10 0,10 0,10 0,10 0,10 0,09 0,09 0,09 0,09 0,09 0,08
1,4 0,26 0,26 0,25 0,24 0,24 0,24 0,24 0,23 0,23 0,22 0,22 0,21 0,20
1,6 0,40 0,39 0,38 0,37 0,37 0,36 0,36 0,35 0,35 0,34 0,33 0,32 0,32
1,8 0,51 0,49 0,48 0,47 0,47 0,46 0,46 0,45 0,44 0,43 0,42 0,41 0,40
2,0 0,60 0,58 0,56 0,55 0,55 0,54 0,53 0,52 0,52 0,51 0,50 0,48 0,47
2,5 0,74 0,72 0,70 0,69 0,68 0,67 0,66 0,65 0,64 0,63 0,62 0,60 0,58
3,0 0,83 0,80 0,78 0,77 0,76 0,75 0,74 0,73 0,72 0,70 0,69 0,67 0,65
4,0 0,92 0,89 0,87 0,85 0,84 0,83 0,82 0,80 0,79 0,78 0,76 0,74 0,72
5,0 0,96 0,93 0,91 0,89 0,88 0,87 0,86 0,84 0,83 0,82 0,80 0,77 0,75
10,0 1,00 0,99 0,96 095 0,93 0,92 0,91 0,89 0,88 0,86 0,84 0,82 0,80
ca 1,00 1,00 0,98 0,96 0,95 0,94 0,93 0,91 0,90 0,88 0,86 0,83 0,81

Esta fórmula puede deducirse igualmente por el teore- 0,7 (vi - v2)2
ma Bernoulli (véanse tablas 2.7, 2.8). Para el ensan- =
chamiento gradual ver la tabla 2.8 bis. 2g
útil especialmente para pérdidas de carga no demasiado
c) Por contracción de sección elevadas.
Las tablas adjuntas modificadas y ajustadas en la
La siguiente fórmula permite el cálculo de la pérdida zona de pérdidas grandes, permite el cálculo muy apro-
de carga debida a una contracción brusca de sección, ximado de estos casos (tablas 2,9 y 2.10).

89 Cálculo de conductos 2.33
TABLA 2.8 bis Valores de K2 para determinar la pérdida de carga debida a ensanchamientos
graduales de las tuberías, por medio de la fórmula 1 = K2(vI2g)
d2/cl1 = relación del diámetro mayor al menor. El ángulo del cono es igual
al doble del ángulo formado por su eje y la generatriz de su superficie lateral

da Ángulo del cono


di 2° 4° 6° 80 10° 15° 20° 25° 30° 35° 40P 45° 50°

1,1 0,01 0,01 0,01 0,02 0,03 0,05 0,10 0,13 0,16 0,18 0,19 0,20 0,21 0,23
1,2 0,02 0,02 0,02 0,03 0,04 0,09 0,16 0,21 0,25 0,29 0,31 0,33 0,35 0,37
1,4 0,02 0,03 0,03 0,04 0,06 0,12 0,23 0,30 0,36 0,41 0,44 0,47 0,50 0,53
1,6 0,03 0,03 0,04 0,05 0,07 0,14 0,26 0,35 0,42 0,47 0,51 0,54 0,57 0,61
1,8 0,03 0,04 0,04 0,05 0,07 0,15 0,28 0,37 0,44 0,50 0,54 0,58 0,61 0,65
2,0 0,03 0,04 0,04 0,05 0,07 0,16 0,29 0,38 0,46 0,52 0,56 0,60 0,63 0,68
2,5 0,03 0,04 0,04 0,05 0,08 0,16 0,30 0,39 0,48 0,54 0,58 0,62 0,65 0,70
3,0 0,03 0,04 0,04 0,05 0,08 0,16 0,31 0,40 0,48 0,55 0,59 0,63 0,66 0,71
co 0,03 0,04 0,05 0,06 0,08 0,16 0,31 0,40 0,49 0,56 0,60 0,64 0,76 0,72

T ABLA 2.9 Pérdida de carga, J, debida a contracción sabita, en ni


d2/di = relación del diámetro mayor al menor de la tubería
v velocidad en la tubería de diámetro menor

Velocidad, v, en metros por segundo


da
9,0 12,0
di 0,60 0,90 1,20 1,50 1,80 2,10 2,40 3,0 3,6 4,5 6,0

1,1 0,000 0,000 0,003 0,003 0,006 0,009 0,012 0,018 0,027 0,046 0,088 0,229 0,454
1,2 0,000 0,003 0,006 0,009 0,012 0,018 0,021 0,037 0,055 0,085 0,165 0,421 0,836
1,4 0,003 0,006 0,012 0,021 0,031 0,040 0,052 0,082 0,122 0,198 0,348 0,817 1,52
1,6 0,006 0,012 0,018 0,031 0,043 0,061 0,079 0,122 0,204 0,271 0,476 1,05 1,82
1,8 0,006 0,015 0,024 0,040 0,058 0,076 0,101 0,156 0,223 0,342 0,586 1,24 2,05
2,0 0,006 0,015 0,027 0,043 0,064 0,085 0,110 0,168 0,241 0,363 0,628 1,31 2,16
2,2 0,006 0,018 0,031 0,046 0,067 0,092 0,116 0,180 0,256 0,390 0,671 1,39 2,26
2,5 0,009 0,018 0,031 0,049 0,070 0,095 0,122 0,189 0,268 0,409 0,702 1,45 2,35
3,0 0,009 0,018 0,034 0,052 0,073 0,098 0,128 0,198 0,281 0,427 0,735 1,62 2,47
4,0 0,009 0,018 0,037 0,055 0,076 0,104 0,134 0,210 0,296 0,451 0,772 1,60 2,59
5,0 0,009 0,021 0,037 0,055 0,079 0,107 0,140 0,214 0,305 0,464 0,793 1,63 2,64
10,0 0,009 0,021 0,037 0,058 0,082 0,118 0,143 0,220 0,311 0,476 0,817 1,70 2,76
po 0,009 0,021 0,037 0,058 0,082 0,110 0,143 0,220 0,314 0,482 0,827 1,73 2,85

d) Pérdidas de carga debida a válvulas de compuerta Se debe a la variación en la distribución de veloci-


dades y a la aparición de esfuerzos tangenciales adi-
V2 cionales. No vuelve a restablecerse la distribución pri-
Los valores de K4 en J =
- se han encontrado
2g mitiva de velocidades hasta 25 diámetros más allá del
experimentalmente, y se hallan en la tabla 2.11. codo.

e) Pérdida debida a codos



J = Ks 2g

2,34 Elementos de hidromecánica 90

TABLA 2.10 Valores de K2 para determinar la pérdida de carga debida a contracción súbita,
por medio de la fórmula J K2(v2/2g)
dild, relación del diámetro mayor al menor de Ia tubería
v = velocidad en la tubería de diámetro menor

(12 Velocidad, v, en metros por segundo


0,60 0,90 1,20 1,50 1,80 2,10 2,40 3,0 3,6 4,5 6,0 9,0 12,0

1,1 0,03 0,04 0,04 0,04 0,04 0,04 0,04 0,04 0,04 0,04 0,05 0,05 0,06
1,2 0,07 0,07 0,07 0,07 0,07 0,07 0,07 0,08 0,08 0,08 0,09 0,10 0,11
1,4 0,17 0,17 0,17 0,17 0,17 0,17 0,17 0,18 0,18 0,18 0,18 0,19 0,20
1,6 0,26 0,26 0,26 0,26 0,26 0,26 0,26 0,26 0,26 0,25 0,25 0,25 0,24
1,8 0,34 0,34 0,34 0,34 0,34 0,34 0,33 0,33 0,32 0,32 0,31 0,29 0,27
2,0 0,38 0,38 0,37 0,37 0,37 0,37 0,36 0,36 0,35 0,34 0,33 0,31 0,29
2,2 0,40 0,40 0,40 0,39 0,39 0,39 0,39 0,38 0,37 0,37 0,35 0,33 0,30
2,5 0,42 0,42 0,42 0,41 0,41 0,41 0,40 0,40 • 0,39 0,38 0,37 0,34 0,31
3,0 0,44 0,44 0,44 0,43 0,43 0,43 0,42 0,42 0,41 0,40 0,39 0,36 0,33
4,0 0,47 0,46 0,46 0,46 0,45 0,45 0,45 0,44 0,43 0,42 0,41 0,37 0,34
5,0 0,48 0,48 0,47 0,47 0,47 0,46 0,46 0,45 0,45 0,44 0,42 0,38 0,35
10,0 0,49 0,48 0,48 0,48 0,48 0,47 0,47 0,46 0,46 0,45 0,43 0,40 0,36
c23 0,49 0,49 0,48 0,48 0,48 0,47 0,47 0,47 0,46 0,45 0,44 0,41 0,38

TABLA 2.11

Pulg. elll 1/8 1/4 3/8 1/2 3/4 1

2/1 1,27 450 60 22 11 2,2 1,0


3/4 1,90 310 40 12 5,5 1,1 0,28
1 2,54 230 32 9,0 4,2 0,90 0,23
1 IA 3,81 170 23 7,2 3,3 0,75 0,18
2 5,08 14 20 6,5 3,0 0,68 0,16
4 10,16 91 16 5,6 2,6 0,55 0,14
6 15,24 74 14 5,3 2,4 0,49 0,12
8 20,32 66 13 5,2 2,3 0,47 0,10
12 30,48 56 12 5,1 2,2 0,47 0,07

dándose K5 en función de la relación R/d (radio codo/ les dadas anteriormente, y evidentemente más cómo-
radio de la tubería). do, es el sistema de longitudes equivalentes. Es decir,
añadiendo a la tubería recta a calcular, longitudes su-
Ks 0,2 0,18 0,28 0,34 0,39 0,41
plementarias por cada obstrucción o fricción secundaria
R/d 4 8 12 16 20 intercalada.
Las longitudes ficticias a añadir dependen del diáme-
3.7 LONGITUDES EQUIVALENTES. ÁBACO tro de la conducción y se conocen a través del ábaco
SIMPLIFICADO que se incluye en la figura 2.24. Dicho ábaco fue pu-
Quizá más usado que las fórmulas y tablas parcia- blicado por la Crane Company de Chicago.

91 Cálculo de conductos 2.35


3.8 PERFIL PIEZOMÉTRICO. TUBOS DE SEC- J.-
CIONES VARIAS. TUBOS EN PARALELO. .14-1
.-4
UNIDADES DE CAUDAL. 0 .5 a .....

Se llama perfil piezométrico de una conducción, a la


------a- 0
línea que une los puntos resultantes de la suma z + p/y, Z
es decir energía de posición más energía de presión.
Si a estos puntos añadimos la función de velocidad PLANO DE 00F00000A
v2/2 g (en general únicamente unos cm) obtenemos la
línea de cargas totales (fig. 2.25). FIGURA 2.25
Es interesante el problema de cálculo de una tubería Perfil piezométrico y línea de cargas totales.
que debe trasladar un caudal determinado de un depó-
sito a un punto de cota inferior. La diferencia entre las
dos cotas, nos dará la pérdida de carga total y el cocien- Con todo, debe notarse que una velocidad demasiado
te entre la diferencia de cotas y la longitud prevista de elevada hace aumentar el temido golpe de ariete, y una
la conducción, presupone la pérdida de carga unitaria. velocidad demasiado débil puede favorecer los depósi-
Ello permitirá determinar el diámetro de la conducción tos, incrustacioneá, etc. Conviene elegir, si es posible,
entrando en las tablas de Scimerni o similares. o económicamente viable, velocidades entre 60 y 110
centímetros/segundo, para este tipo de conducciones.
1000

100

600

~11 Ejemplo
flra
1.013
~1~~ 1111=all

200

~~~~~
~~~ Caudal que interesa conducir: 25 1/seg
Depósito (nivel de agua) situado en la cota 120 m
ICO

BO
MIIII/S111111111r41M•ca
=,-- -=-- ---nán- =444.1A.
_ Depósito inferior en la cota 102 m
Distancia entre ambos 1500 m
60
•••
=diriAnee-
7
enenne.nn n1 ..-- -.: _..emnm
344.--.4•nnnn•-=-4=
40 ensmo•-e•e--Lennre-anw Pérdida de carga total 18 m
IIIMPS/~~~~~~1~11•M.C4--
WMPZ__Prar 0 IN111~1.:~Her — a
sawammor.a isear.a. ~ wie
18
liarlaWnlai= olanof;_—_-...—
Sligine,-
Pérdida de carga unitaria — 0,12; es decir 12 m
20 -------_ ----a 1500
iitt=mtag
,...Iraccniili
rpiwntikE por kilómetro.
1111W/ApY2IrloaTr:."lailwalIMI
10
Según Scimemi, este valor y para el caudal prefijado co-
rresponde a tubería de 150 mm 0. Con este diámetro, la
sli .rdaramai
velocidad sería quizás excesivamente alta (1,40 m por segun-
II //n/li
1.141
do), por lo que podríamos aconsejar la instalación de una
vg.7tms tubería de diámetro 175 mm, regulando naturalmente el
íiArk:
"SAM
11.11111114 caudal a su valor deseado por medio de una válvula com-
I WIA puerta, que a su vez conviene se maniobre muy lentamente
para reducir el golpe de ariete.

lis Tuberías de sección variable


val
Diámetros dj d2 d3 y longitudes 11 12 13.
Ello significa que puede sustituirse la tubería com-
O 0,2 qc Éte 45 q6 47 qe to
Cli
puesta por una tubería equivalente en la que se cumpla
DIÁMETROS (m)
A = ElleHle de compuerue 1/4 •teien• 1 = Redueción bruee• • 3/4
que circulando por ella el caudal único de salida Q, su
3 w Válwale egérier •bierta
c - vc.u, 6. ceempuerer I/2 abitete
K = tren da ze de radie gende
L ee Enunehe 0,/4, = eu longitud sea igual a la suma de las longitudes preceden-
D = Válrela de eacke •Wene
E = Doble ourve de Ilde

Al Ernbocaelon O. uteel• de risis• vives
N = Cum de 454. mreehemiento did, =. 4 tes y la pérdida de carga de la nueva conducción sea
F =eceee e derincilm de 41 o = Eaueehamienie-d,/4, 3
V compuel4 I
H ee Cur= de str. es.a. ada, . 0.25
P = Wheule de compuerta totalmente •blettee
enunebe 4,/de =4443 igual a la suma de las pérdidas de los tramos parciales.
I et Tutoe esdnnee de ead.

FIGURA 2.24 Q2 lj 12 13 )
Longitudes de cañería equivalentes, en cuanto a pérdida J = K I = K Q2
ds ds, 4- ds2 ds3
de carga, a diversas piezas especiales.


2.36 Elementos de hidromecánica 92

Se suponen valores de K idénticos b) 371 u. de c. corresponden a 300 1/seg

lz 13 66 u. de c. corresponderán
=—+
d 5 d51 d52 d53 66 • 300
— 53 liseg (para 0 200)
1 = + 12 +
371
305 u. de c. corresponderán
De donde podemos despejar d equivalente y por tanto
la pérdida de carga total equivalente conociendo K. 305 • 300
— 274 1/seg (para 0 350)
371
Tuberías en paralelo
Entre el nudo inicial y el nudo final, hay una pérdida Unidades de caudal
de carga única. En este caso se reparte el caudal según
los diámetros de las tuberías y puede sustituirse el haz. La tabla de Thiem siguiente, muy usada por su como-
de tuberías por una tubería única equivalente en la que didad, permite hallar, para diferentes diámetros, el
valor relativo de lós caudales que engendran pérdidas
Q = sal + Q2 ± Q3 de carga idénticas.

J= = = J3 Unidades Unidades
d de caudal de caudal ri
(mm) (relativo) (relativo) (mm)
D5 • J (151 • J
Q— C1/ — 40 0,8 400 441
LK 11K 50 1,5 450 606
60 2,5 500 805
dsz d53 • J 80 5,4 600 1331
Q2 03 100 700
1,1t 1, K 10 2029
125 18 800 2921
150 30 900 4027
d 2 c153
175 46 1000 5370
13 200 66 1100 6966
250 122 1200 8827
Conocido K, se determinan los valores del diámetro y 300 201 1350 9785
longitud equivalentes. 350 305 1500 16240

Ejemplo:
3.9 DIÁMETRO MÁS ECONÓMICO.
Dos conducciones en paralelo, una de 200 mm de 0 y
otra de 350 mm de 0 fluyen de un depósito y conjunta- En primera aproximación, debe aplicarse la fórmula
mente conducen 310 I/seg. de Bress.
¿Por qué tubería única pueden reemplazarse los dos
tubos? d = 1,5 ; d (m) ; Q (mVseg)
¿Cuál es el caudal parcial por cada tubería?
a) Para 200 mm corresponden 66 u. de c. Vibert inició una serie de estudios con tubos de fun-
Para 350 mm de OJ corresppnden 305 u. de c. dición incorporando el valor del kwh para determinar
para aquellos conductos el valor más económico del
371 u. de c. diámetro en función de las horas anuales de marcha.
En esta línea está el estudio de don Luis Thió (1969),
371 u. de c. corresponden a una tubería equivalente de (exprofesor encargado de la cátedra de Elementos de
400 mm de 0. Máquinas de la Escuela Superior de Ingenieros Indus-

93 Cálculo de conductos 2.37

triales de Barcelona) presentado en el Segundo Colo- a)


quio de Investigaciones sobre el agua de Pamplona.
Parte de la fórmula, 6,5 • n
Q3 • d-5 1 • s ptas. de gasto anual
J = 0,0018 C12 d-5 • 1
Por otra parte la carga financiera anual debida al
Q (mUseg) ; d (m) ; 1 (m) primer establecimiento, es decir designado por p el
precio de la tubería montada por centímetro de diá-
Elevación de 1 m3 a 1 metro de altura metro y por metro de longitud, y por r el rédito en
tanto por uno,
1000 kg X 1 X 9,81
= 0,002725 kwh
3600 X 1000 b)

(rendimiento 100 %) 100 p d • 1 • r ptas. anuales

Si este valor se supone diario, en un año será: Por ambos conceptos a) y b) el gasto anual es:

0,002725 x 365 = 1
6,5 n Q3d-5.1. s+ 100 p•d•l•r
Por tanto, resumiendo, elevando diariamente 1 m3 de
agua a I m de altura representa 1 kwh anual, y por Para que este gasto sea mínimo, derivando respecto a d
tanto e igualando a cero la expresión anterior
U • 1.
— kwh anuales 6,5 n
5. Q3 d-6 s 100 p • r = 0

siendo U = cantidad de agua elevada, p = rendimiento


Introduciendo la velocidad función de Q y d queda
Introduciendo n (número de horas al día de funciona-
miento) p•r•p
v = 1,85
n•s
U = 3600 • n • Q (m3)
siendo v = velocidad más económica en m/seg
y la energía anual necesaria para salvar por bombeo la r = anualidad de interés y amortización en
pérdida de carga de la tubería de impulsión tanto por uno
p = precio de la tubería en ptas. por cm y m
3600 • n • Q • 0,0018 Q2 • c15 • I 6,5 p = rendimiento de los grupos
— Q3 d-51
n = horas de bombeo diarias
s = precio en ptas. del kwht.
y multiplicado por el precio del kwh (s) queda en defi-
1 Puede emplearas cualquier unidad monetaria si es la misma para
nitiva P Y 5.
Capítulo 2.4
Selección de maquinaria de bombeo

4.1 CURVAS CARACTERISTICAS. CAUDAL- pecífico grande (por ejemplo bombas axiales), la curva
ALTURA, CAUDAL-RENDIMIENTO, CAU- de potencia absorliida es siempre descendente, significa
DAL-POTENCIA. INESTABILIDAD ello que a caudal nulo o muy pequeño (válvula de im-
pulsión casi cerrada, por ejemplo) la potencia necesaria,
Las curvas representativas de la calidad de una bom- para accionar la bomba es muy superior a la potencia
ba y que la definen, pára una velocidad de rotación absorbida en funcionamiento normal.
dada, son tres (fig. 2.26): Hay una zona de algunas curvas características de
Curva caudal-altura (curva «altura manométrica to- caudal-altura en la que el funcionamiento de la bomba
tal» en la figura) que expresa las variaciones de las es inestable. Es la zona por encima de la horizontal
alturas manométricas de la bomba en f unción del cau- HH' de la figura 2.27, zona en la que para la misma
dal. En el sistema de coordenadas de la figura se acos- altura corresponden dos caudales, en otras palabras, la
tumbra a escribir en ordenadas la altura manométrica bomba funcionando a una altura fija por encima de
(aspiración e impulsión) en metros de columna de agua HH', da un caudal no determinado, y representa dif
y en abscisas el caudal. En bombas centrífugas esta cultades en la puesta en marcha y en conseguir que el
curva se aproxima a una parábola, más o menos «ver- punto de funcionamiento se desplace al punto elegido.
tical» según las características constructivas en especial De todas formas, los constructores procuran, dando un
del rodete. En bombas axiales o helicoidales, suele tener trazado adecuado a los álabes del rodete, que la curva
la curva, una rama ascendente característica, para pe- característica tenga su máximo, prácticamente junto al
queños caudales. eje de ordenadas, y por tanto sea la bomba estable en
Curva de rendimiento. Presenta un máximo para un todos los puntos de la curva.
caudal dado. La bomba debe proyectarse para que pue- Una bomba inestable dificulta la puesta en marcha en
da funcionar perfectamente a este caudal o muy próxi-
mo al mismo. Evidentemente, esta curva pasa por el
origen ya que a caudal nulo, el rendimiento es cero.
Gráficamente acostumbra a ponerse el rendimiento en
ordenadas.
Curva caudal-potencia. Curva que relaciona la po-
tencia absorbida en kw por el motor de accionamiento
(en ordenadas) con el caudal variable (en abscisas).
Obsérvese la figura. En bombas centrífugas es conve-
niente, como en este caso, que la curva presente un
máximo, aproximadamente en la zona de funcionamien-
to del grupo. Es evidente, que si por cualquier circuns-
tancia, varían las condiciones de caudal-altura, el motor
elegido, nunca podrá sobrecargarse. En cambio, para FIGURA 2.26
bombas cuyos rodetes tengan un número de vueltas es- Curvas caudal-altura, rendimiento y potencia.

95 Selección de maquinaria de bombeo 2.39
Primer caso. Bombas en serie. Evidentemente hay
que tener en cuenta que la suma de las alturas manomé-
tricas de cada grupo, representa la altura total. El cau-
dal es el mismo en toda la conducción, ya que el agua
impulsada por la primera bomba llega a la aspiración
de la segunda.
Segundo caso. Bombas en paralelo (fig. 2.29). Las
impulsiones de cada bomba se reúnen en un colector
común. Hay pues que pensar, que para una altura de-
o
terminada el caudal circulante por la tubería única de
F GURA 2.27 impulsión, será suma de los caudales suministrados por
Curva característica inestable. cada una de las bombas. Hay que tener en cuenta, em-
pero, que el grupo que a caudal nulo dé menos altura
(H2M2) no empezará a dar caudal hasta que la altura de
paralelo con otras similares. Es interesante hacer notar, funcionamiento sea inferior a su característica altura
que una bomba de característica inestable, a veces, para de caudal nulo. La curva será pues 111114 inflexionán-
conseguir su puesta en marcha, no hay otra solución dose en aquel punto indicado. Cualquier punto de la
que abrir provisionalmente una descarga que permita curva definitiva se halla pues sumando horizontalmente
aumentar el caudal y desplazar el punto de funciona- los caudales de cada bomba para cada altura.
miento a la derecha de la curva. Este acoplamiento, en especial el caso particular de
varias bombas idénticas en paralelo, se usa muy fre-
cuentemente para elevar diferentes caudales de agua a
4.2 CURVA CARACTERÍSTICA DE LA TUBE- una altura constante.
RÍA DE IMPULSIÓN. FUNCIONAMIENTO
• DE BOMBAS EN SERIE Y EN PARALELO
SOBRE UNA MISMA TUBERÍA
Comprobamos en la lección correspondiente a pérdi-
das de carga de conducciones, que estas eran proporcio-
nales en orden de magnitud, al cuadrado del caudal.
Por tanto, para una tubería de diámetro dado, su curva
característica H,A (fig. 2.28) vendrá dada por una pará-
bola aproximada, que parte del punto H1. La ordenada
OH, representa el desnivel geométrico y M, punto de
intersección con la curva característica de la bomba,
será lógicamente el punto de funcionamiento de la bom-
ba, y naturalmente conviene que este punto corresponda
al de máximo rendimiento de la misma. FIGURA 2.29
Bombas en paralelo.

4.3 TIPOS DE BOMBAS CENTRIFUGAS.


GRADO DE VACi0 ADMISIBLE EN LA
ASPIRACIÓN. CAVITACIÓN
Bombas de eje horizontal y de eje vertical. Ambas
disposiciones son usadas y dependen de las necesidades
del proyecto. Generalmente las horizontales son más
económicas y ambas pueden ser mono o multicelulares.
FGURA 2.28 Las verticales se usan preferentemente en sondeos o
Curva característica y curva tubería de impulsión. pozos y pueden alcanzar grandes profundidades.
2.40 Elementos de hidromeeánica 96

Consisten en una bomba propiamente dicha, sumer- (o de líquido en general) que se necesita para vencer
gida, una transmisión con un eje o árbol guiado por las pérdidas, desde la admisión a los álabes del impul-
diversos cojinetes, tubo de la transmisión que conduce sor, y para conseguir la velocidad precisa hasta dichos
el agua al nivel deseado y el motor que accionará el álabes.
árbol que a su vez transmite el movimiento de rotación N.P.S.H. disponible o Altura neta positiva de aspi-
a los rodetes que en general ya hemos dicho, van su- ración disponible que es la energía que realmente posee
mergidos, principalmente para evitar la operación de el líquido en la abertura de aspiración de la bomba. Se
encebado siempre molesta. calcula aprovechando el teorema de Bernoulli, despre-
Las bombas horizontales pueden proyectarse sumer- ciando la altura de velocidad y teniendo en cuenta la
gidas (es decir, con carga de agua en la aspiración) o presión de vaporización y las pérdidas desde un depó-
aspirando (instaladas a nivel superior de la superficie sito, o punto de presión conocida (punto 1) hasta el
de toma del agua). En este último caso, precisarán de orificio de aspiración. En este caso podemos escribir
encebado. que:
Grupos totalmente sumergidos. Se refieren a los gru-
pos motobomba sumergidos, incluso el motor. Son Pt Pv P2 ,
grupos realmente económicos ya que no precisan árbol Z1 + -r
de transmisión, puesto que el motor se acopla directa-
mente a la bomba y ambos quedan sumergidos en el fórmula en la que los puntos 1 y 2 representan el plano
agua. o nivel libre del agua en la aspiración, y la entrada de
Se consideran dos tipos de motores sumergibles: los la bomba respectivamente, p, la tensión de vapor y J
que, por medio de unos cierres de estanqueidad especia- la pérdida de carga entre ambos puntos. De la ante-
les, el agua no penetra dentro del motor, que en general rior f órmula se sigue
está inmerso en aceite aislante y en cambio, en otro
sistema, el agua penetra en el motor, en sus entrehierros P2 131 — Pr
y espacios huecos, refrigerándolo a su vez. Naturalmente =NPSHd =Zi — Z2 +
el cobre va protegido e impregnado convenientemente
para evitar averías.
Cavitación. Se entiende por cavitación el fenómeno y haciendo Z 1 — Z2 = Z (diferencia de cotas entre el
que se produce cuando la presión en la abertura de nivel de aspiración y la entrada de la bomba con su
aspiración de la bomba es inferior a la presión de vapor. signo), y expresando la altura de presión en metros,
En este punto, el vapor se desprenderá, se formarán queda
burbujas, bolsas o «cavidades» de vapor que son arras-
tradas por la corriente a través de los árboles del rodete
N P S Hd = Z — Pr• i 0 — J
a zonas de máxima presión, en donde y por este motivo Y
desaparecen bruscamente, condensándose. Estos choques
de condensación verdaderas micro-explosiones, produ- fórmula que aún puede simplificarse si tenemos en
cen ruidos y vibraciones características y deterioros cuenta que para bombeos de aguas subterráneas la
(«picados») en los álabes del rodete, con la consiguiente tensión de vapor es despreciable, y que p l representa
pérdida de caudal y rendimiento de la bomba. la presión atmosférica es decir p i / Y = 10 metros de
Para poder calcular si una bomba puede o no «cavi- columna de agua. En definitiva:
tar», deben conocerse, además de los datos constructivos
que debe suministrar el proyectista de la bomba y que
dependen del rodete en términos generales, es preciso NP S H d / Z— J (en metros)
conocer la «Altura neta positiva de aspiración reque-
rida» y la «Altura_neta positiva de aspiración disponi-
ble». Por otra parte hay una relación constante entre la
N.'P.S.H. requerida («Net positive suction head») o NPSH requerida por la bomba y la altura de eleva-
Altura neta positiva de aspiración requerida, es la ener- ción total. Esta relación
gía del líquido que una bomba precisa para que su
funcionamiento sea correcto. N P S H,
Es decir, la energía en metros de columna de agua H

97 Selección de maquinaria de bombeo 2.41
denominada constante de cavitaci6n, varía a su vez con A medida que aumenta la potencia necesaria del mo-
n (número de vueltas específico) y según Stephanoff tor, hay que tener en cuenta que difícilmente podrá
(1961), vale: hacerse girar a 3000 rpm por razones mecánicas. En
cambio para grandes potencias, es más económico ali-
= 1,2 11,1413 10-3 mentarlo a tensiones elevadas 1000, 3000 6 60000 volts.
La sección del cobre del bobinado del motor, es así
fórmula por demás interesante, en especial en los casos mucho menor y el rendimiento y factor de potencia pue-
en los que se presume peligro de cavitación puesto que den ser elevados. Con todo, las tensiones normales son
ésta no aparecerá si de 220, 380, 440 volts. El arranque de estos motores
es casi siempre del tipo estrella-triángulo. Para potencias
10 Z — J > 1,2 n14/3 • 10-3 • H pequeñas (inferiores a 10 CV como norma) puede insta-
larse un contactor de arranque directo, y a grandes
lo que permite calcular n9 y prefijar el número real potencias (superiores a 700 CV) es necesario un arran-
de rpm (revoluciones por minuto) de la bomba que se que gradual, por ejemplo por resistencia rotórica hidráu-
precisa. lica. Evitamos de esta forma caídas de tensión apre-
ciables en la red de distribución.
Como normas que se deben conocer para no caer en Es interesante hacer notar, que lógicamente un motor
la práctica en peligro de cavitaciones, mencionaremos a 3000 rpm refrigerado con aire, produce un silbido
que a mayor número de vueltas específico, mayor es el característico superior a un motor similar que gire a
peligro de cavitación. Una bomba hélice puede cavitar 1500 rpm o a 1000 rpm. Hay que tener ello en cuenta
si no está notablemente sumergida y en cambio una al proyectar una instalación, en especial si ésta debe
bomba centrífuga normal, puede funcionar correctamen- ir ubicada en un núcleo urbano compacto.
te sustituyendo a aquella. Debe proyectarse previendo La potencia del motor se calcula por:
que no sean excesivas las pérdidas en la aspiración,
en especial si hay poca altura estática de aspiración. U h C1 • h
Debe tenerse muy en cuenta también la temperatura y Pt kgm/seg =
la viscosidad del liquido a bombear, pues dichos factores s•P
influyen en la presión de vaporización.
Q
(CV)
75 • P
4.4 ACCIONAMIENTO DE BOMBAS CEN-
TRÍFUGAS. CARACTERÍSTICAS DE LOS siendo,
MOTORES. TRANSFORMADOR. FOR-
MAS DE ARRANQUE. ENERGÍA REAC- = rendimiento de la bomba
TIVA T = trabajo
Las bombas centrífugas o axiales en general, son ac- U = volumen de agua elevado
cionadas por motores eléctricos de 1, 2 ó 3 pares de P, = potencia teórica
polos es decir, de 3000, 1500 y 1000 rpm (menos el t tiempo
deslizamiento) a la frecuencia de 50 Hz. Las de émbolo, h = altura manométrica
ya se ha indicado, se accionan también con motores Q = caudal.
eléctricos, con su reducción de engranajes y poleas con
correas. El motor así calculado tendrá el funcionamiento a
Las velocidades lentas, se usan en elevación de aguas plena carga. Es recomendable, aunque no necesario, que
cuando éstas no son completamente limpias, o en casos funcione a un 80 ó 90 % de plena carga, para evitar
especiales. envejecimientos prematuros Ael aislante, calentamientos,
Como ya se ha ificlicado en otro lugar, es muy conve- etcétera.
niente, una vet elegido el número de vueltas del motor
(por razones de economía, de ruidos, de repuestos...) Pt
calcular el número de vueltas característico para conocer PP 0,9
dentro de qué campo caen y qué rendimientos podemos
esperar de la bomba. siendo, Pp = potencia en la práctica

2.42 Elementos de Mdromeeánice 98

(para motores pequeños, puede aumentarse el margen mejorar el factor de potencia. Es conveniente un tanteo
de seguridad) económico sobre estos puntos. Motores de una cierta
importancia con factores de potencia inferiores a 0,85
Potencia absorbida de la red. Un motor de P, (CV) deben desecharse.
así calculado, tiene que dar esta potencia en el árbol El cálculo simplificado de cables eléctricos puede ha-
de accionamiento, aunque nosotros debemos suminis- cerse teniendo en cuenta que,
trarle algo más de potencia para compensar las pérdi-
das propias del motor a plena carga (pérdidas en el P, V-3- • I • V • cos
cobre, en el hierro, mecánicas y adicionales).
Ello se expresa así: de donde se ha calculado la potencia necesaria, y se
ha elegido la tensión de funcionamiento. El factor de
potencia a varias cargas, lo dará el constructor del mo-
Ps = Pt (CV) tor, pero en primera aproximación puede tomarse 0,85.
Pm
Por tanto de la fórmula anterior, deducimos
siendo P„, = rendimiento motor (en general alrededor
de 0,9)
En kilowatios será P, X 0,736. irs • V • cos <P
Potencia del transformador. Esta potencia P, X 0,736
(kilowatios), es la que debe suministrar el transfor- Teniendo en cuenta que por mm 2 de cable de cobre,
mador. Teóricamente hay que tener en cuenta que el pueden hacerse pasar aproximadamente de 2 a 10 amp,
transformador suministrará kva es decir, energía activa puede de ahí deducirse la sección del cable trifásico que
y reactiva conjuntamente. Siendo el cos <P de una ins- debe alimentar al motor. (Téngase en cuenta que a
talación transformador-motor aproximadamente de 0,85 menor diámetro, más amperios por mm 2 , es decir más
habrá que dividir el producto P, x 0,736 por 0,85. Teó- densidad de corriente, ya que los de poca sección disi-
ricamente esta será la potencia en kva necesaria del pan mejor el calor.) Se suponen longitudes de cable
transformador aunque, igualmente a lo que se hizo con cortas.
el motor acostumbra a darse un ligero aumento de mar- Si las longitudes de cable son considerables, hay que
gen, redondeando cifras comerciales y en especial para rehacer los cables convenientemente, dimensionando
compensar por lo menos en parte, la punta de corriente aquellos, para que la caída de tensión desde la alimen-
muy elevada, que el grupo necesita en el arranque. tación a cuadro, o a bornes de motor, no sea superior
Hay que tener en cuenta el punto importante de la a un 6 %. Para el cálculo de la caída de tensión se
energía reactiva. Un transformador en vacío, o única- usa la fórmula siguiente:
mente alimentando varios fluorescentes o una pequeña
carga secundaria (es decir, cuando el grupo motobomba LIV= \I-3•1-p• 1/S cos
está detenido) generará por decirlo así, energía reac-
tiva. Si a fin de mes el cos W de la instalación ha sido siendo:
inferior en conjunto a 0,85 deberemos abonar a la em-
presa suministradora de energía eléctrica un importe p = resistividad en n mm2/m (para el cobre es igual
adicional por este concepto. Es obvio, pues, que si es a 0,0173 y para el aluminio 0,0275)
posible, habrá que desconectar el transformador, si los 1 = longitud en metros
periodos de detención del grupo son prolongados, o bien = sección en mm2
proyectar la instalación de condensadores estáticos para = intensidad máxima en amperios.
Capítulo 2.5
Dimensionado de una impulsión

5.1 CONSIDERACIONES GENERALES Núcleos con crecimiento inferior al 0,5 % anual


Junto a los datos actuales que deben conocerse para Factor para 1985: 1,45
proyectar una elevación y conducción, deben preverse Factor para 2010: 2,13
también los datos de habitantes y dotación a 5 y
orientativamente a 10 años. Estos datos se estudian Núcleos con crecimiento superior al 0,5 % anual
según curvas de crecimiento de la población (se entien-
de población habitual más la población flotante vera- Factor para 1985: 1,64
niega) y otras consideraciones como tipo de viviendas, Factor para 2010: 2,69
zonas industriales o comerciales, etc.
La dotación por habitante y día aumenta también, al Debe hacerse notar, que no interesa por ningún con-
aumentar la cultura y necesidades de los usuarios. El cepto calcular la maquinaria elevadora, para un tiempo
Plan Nacional de Abastecimiento y Saneamiento estable- superior a los 5 ó 6 años; una maquinaria de superior
cido en 1966 por el Ministerio de Obras Públicas del potencia capaz para suministrar agua durante 10 años
Gobierno Español, adopta unas dotaciones medias según por ejemplo, funcionaría en los primeros años a un bajo
el nivel urbanístico de la siguiente forma: rendimiento técnico-eeonómico. Es preferible como se
verá luego renovar -en su día el equipo, sustituyéndolo
Dotaciones por habitante y día en 1966: por otro de máximo rendimiento. Naturalmente, esta
consideración se refiere a este tipo particular de pro-
blemas como el que nos ocupa, y no se refiere a ele-
o mentos cuyo coste de primera instalación sea elevada,
o
v 'E• o y su sustitución difícil, como por ejemplo la tubería de
t 1311 a impulsión.
PO
122 ¿Y) E s'13 No hay inconveniente técnico en hacer trabajar el
equipo elevador de una forma continuada. El rendi-
menos de 1 60 5 10 25 100 miento del equipo es, en este caso, óptimo, y las ave-
la 6 70 30 25 25 150 rías, aunque frecuentemente se crea lo contrario, son
6a 12 80 40 30 25 175 mínimas. El automatismo que se prevé en la instalación,
12 a 50 90 50 35 25 200 permite que la vigilancia del equipo sea mínima y por
50 a 250 125 100 50 25 300 descontado no continuada.
mayor que 250 165 150 60 25 400 El depósito y la tubería de impulsión, así como el
recipiente de aire que se proyecte para amortiguar el
* Son mayores ,cn núcleos urbanos tudsticos o de recreo.
•• Pueden ser muy superiores en caso de centros tipicamente indus- golpe de ariete, deben aconsejarse para ser amortizados
triales. en periodos más largos (15 6 20 años).
Para la elección de la capacidad de almacenamiento
Para calcular las dotaciones crecientes con el pro- de la instalación, deben tenerse en cuenta factores va-
greso y aumento del nivel de vida se toman los factores: rios:
2•44 Elementos de hidromecSnica 100

FIGuRA 2.30
Esquema de una elevación dada.
• Co105 en

Curva de variación del consumo durante las 24 Datos actuales:


horas. Habitantes 2000 habitantes
Reserva para incendios. Dotación . . ... 160 1/hab/día
Cota terreno destinado a depósito . 140 metros
Reserva para prevenir detenciones del grupo ele-
vador por falta de energía eléctrica. Cota terreno pozo 22 metros
Factores que dependen del tipo de consumo (in- Distancia del terreno al nivel de agua 5 metros
dustrial, doméstico, etc.). Distancia del pozo al depósito . . 1360 metros
Calado de agua en el depósito . 3 metros
La tubería de impulsión desde el pozo o central ele-
vadora al depósito de distribución, conviene preveerla Junto a estos datos, se disponen los suficientes datos esta-
de forma que funcione al mismo tiempo como tubería dísticos de crecimiento de la población, posibilidades de
de distribución. Con ello se evita durante las horas de urbanizaciones, límites de expansión, etc.
consumo una pérdida de carga innecesaria (léase con- Se conoce que el pozo de captación es capaz para sumi-
sumo innecesario de energía), ya que un cierto caudal nistrar 80 000 1/h de una forma continua, con un descenso
por este método, se distribuye antes. Ello obliga al no superior a los 8 m.
cálculo de diámetros escalonados, ya que la distribución Según los planos esquemáticos de la elevación antedicha,
de caudales no es uniforme. la tubería de impulsión constará de dos tramos completa-
mente diferenciados en serie, cuyas longitudes y caudales
se especifican (fig. 2.30).

5.2 PLANTEAMIENTO DE DATOS ACTUALES Datos previstos para 1985:


Y PREVISIONES FUTURAS. (EJEMPLO) Habitantes 3300 habitantes
Dotación 200 1/hab/día
Una vez hechas las anteriores consideraciones generales
previas, conviene centrar un problema real, comentado, para Distribución de caudales para 1985:
una comprensión mejor. Primer tramo (longitud real 560 m). 7,6 1/seg
Elproblema ' puede consistir en talcular los elementos de Segundo tramo (longitud real 800 m) 5,8 1/seg
una elevación desde un pozo de captación de un cierto
acuífero, a una población cuyas características de situación, Datos previstos para 1990:
crecimiento urbanístico y consumos de agua potable, vienen Habitantes 4000 habitantes
dados. Dotación 225 1/hab/día

1 01 Dimensionado de una impulsión 2.45

Datos constructivos: o mejor la fórmula justificada en el capítulo 3.


Primer tramo
3 Válvulas compuerta abierta V = 1,85 jp
1 Válvula retención n•s
1 Derivación en T
5 Codos a 90° según la cual, y para los datos de base, nos da una velo-
1 Curva de 90° radio grande cidad más económica de 0,65 m/seg.
8 Curvas de 45° Según la distribución de caudales dados en el enunciado
I Ensanchamiento del problema, y atendiendo la velocidad más económica en-
contrada, podemos elegir los diámetros más económicos,
125 mm para el primer tramo y 100 mm para el segundo.
Segundo tramo La longitud real del primer tramo es de 560 m y 800 m
4 Válvulas compuerta abierta la del segundo. Para determinar la longitud equivalente pue-
4 Curvas de 45° de utilizarse el gráfico dado en el mismo capítulo 3, cuyas
4 Codos a 90° curvas, una para cada pieza especial (codo, válvula, etc.)
2 Curvas de 900 radio grande permiten determinar los metros de longitud equivalente de
tubería recta que daría igual pérdida de carga que la pieza
Otros datos para el cálculo: considerada, en función del diámetro.
Funcionamiento continuo. Por tanto, según los datos del enunciado puede escribirse
Rédito del capital a invertir 0,1. el siguiente cuadro; en el que se incluye la pérdida de carga
Precio de kwh 1,40 ptas. para la longitud equivalente y el caudal dado, según la
Precio de la tubería de fibrocemento instalada 18 pe- fórmula o tablas de Scimemi.
setas cm/m.
Rendimiento del grupo 0,56. Q = 48,3 D'a j°36
Rendimiento de la bomba 0,68.
o
o .9.
E
P L;'>
o 1 ra
5.3 DISCUSIÓN DE SOLUCIONES. 15. E o
o .tza.•0
(EJEMPLO)
1 560 1257,6 2,3
Para resolver un problema o anteproyecto de esta natu- 2 800
834 ' 1006 5,5
raleza se determina en primer lugar, la capacidad del depó-
sito principal de distribución. Total. . . 7,8 -= 8 m
Hay diversas formas de fijar su capacidad. La más usada
es quizá, integrando la curva de consumo prevista en un Altura manométrica del grupo a instalar
Cota día.
delComo anteproyecto,
depósito, empero, elegimosmás
un depósito equi-
calado (140 + 3) . . + 143 m
valente al 50 % del consumo máximo diario. Posiblemente Cota del terreno del pozo menos distancia media
a partir de 1985 deberá pensarse en construir un nuevo al agua (5 m) .. ... . . — 17m
depósito que funcione en paralelo con el actual. Pérdida de carga total + 8 m
Según los datos del proyecto, para 1985 el consumo máxi-
mo diario será de: Altura total . 134 m
3300 (hab) • 200 (I/hab/día) 660 m'/día
Elección de grupo elevador
y el consumo horario uniformemente repartido, Las características de la bomba serán pues, las siguientes:

660 (m')/24 (horas/día) = 27,5 m'/h Caudal 27 500 1/h


Altura manométrica 134 m
Capacidad del, depósito elegido 300 m'
Los constructores de bombas con estos datos, y aquellos
Para el cálculo del diámetro más económicO de la tubería otros necesarios que habrán servido para rellenar el cuestio-
de impulsión, se usa la fórmula de Bresse, nario que se adjunta como orientación, u otro similar, deben
ofrecer grupos de máximo rendimiento, datos que a su vez,
d K Vt1 (K varía entre 1 y 1,5) hay que exigir al constructor.

JJ•

2.46 Elementos de hidromecánica 102

hm kw tomando para n, un valor de 40 de máximo rendimiento, se


170 aniumnann
minnainnins
24
obtiene i = 11,3 es decir, bomba de 11 fases.
160 MOMMOMMMOMMMWM
MWM~MOMMW nn
22 En la figura de las curvas características del grupo moto-
bomba elegido, obsérvese que en el punto normal de fun-
20
150
MIMMOMUMM
amminsommomm
cionamiento de la bomba (450 1/min a 134 m) la curva de
rendimiento está en un máximo (fig. 2.31).
140
mommadmwsms
mannommmumen 6
Al disminuir la altura manométrica (como ya se ha dicho,
durante las horas punta el consumo total se distribuirá en
130
mommammommom
mwmammommummam la propia red, disminuyendo la pérdida de carga) el caudal
120
mammumem
mwmammonsam 2
aumentará a cerca de 30 m'/h y la potencia absorbida
(curva de kw absorbidos) aumentará ligeramente, por lo
1/0
mummummummum
masimmumamm 10 que se tendrá en cuenta en la elección del motor.
100
mminimmummumm
ammummommum
La potencia en el árbol de la bomba se deduce:

% 90
mmemmummamo
memummemanno 6
Q • h
1 •
27 500
134
80% 8
mammommommum
MOMMOSMUMM 4 1‘1„. =
75 • p

3600
75 • 0,68
— 20 cv
70% 70
~~11~1~~~~1
MOMMIMMMOMMMMOM 2
60% 60
MMOMMaaMMWRIMM.
IIIMUMMOMMMWMWM 0
en donde 1 = peso específico del agua, y p = rendimiento
50% 50
~~111111~1~MM de la bomba = 0,68 según el gráfico.
El motor, en la práctica elegido, será de,
40% 40

30 Y. 30
MUSWOMMENUI
20 cv
— 25 cv
0,80
20% 20

10% 10
minammomm
................ La potencia absorbida de la red:

................
0 100 200MPOOMM 700
Ne,
N.
p.
=
20
0,83
24 cv
CourUdent M imflo
F /GURA 2.31 equivalente a 17,7 kw siendo pm el rendimiento del motor.
Curvas características del probletna del texto. El constructor colocará pues, un motor de serie probable-
mente de 25 cv, que favorece la posibilidad de poder aumen-
tar el caudal y la potencia absorbida según se dijo.
Para conocer el número de fases de la bomba que deben El coste de energía será pues,
ofrecemos con una garantía cierta, partimos de:
kw • t • p = 17,7 • 24 • 5,90 (precio especial) = 2506 ptas/día
h'/4
; = El consumo anual representará un gasto por este concepto
i3/
de 915 000 ptas.
Suponiendo por un momento que utilizamos una bomba
en las que n q número de vueltas característico de inferior rendimiento (60 % en lugar de 68 %) el gasto
de energía eléctrica ascendería a 1 037 000 ptas. anuales, es
N = número de vueltas de la bomba
decir, un incremento de 122 000 ptas. como mínimo, sobre
Q = caudal en m'/s
el valor previamente hallado. Capitalizado al 6 % este valor,
H = altura de cada fase
representa una cantidad en 10 años de 1 608 000 ptas. Te-
h = altura manométrica total
niendo presente que el grupo que en principio desea adqui-
i = número de rodetes
rirse no sobrepasa las 505 000 ptas., es evidente que debe-
mos inclinarnos por esta última solución, es decir la adquisi-
En el caso presente, y tomando en principio N = 3000 ción del grupo previsto, aunque se nos ofreciera una bomba
rpnrya que no' hay razón para no'elegir esta velocidad, que del 60 % de rendimiento, a título completamente gratuito.
comercialmente es la más económica, se deduce:
El transformador a utilizar en este problema sería de,
Vr1,0076 kw
nc r_- 3000 i3/ 17,7 — 20 kva
134'" cos cp 0,85

103 Dimensionado de una impulsión 2.47

y una tensión en baja de 220 v 6 380 v, aunque probable- el momento de la detención brusca mediante la variación de
mente elegiríamos un transformador de superior potencia volumen de aire en el recipiente. Ello no es exacto, ya que
(24 kva por ejemplo) ya que en el momento del arranque además habría de tenerse en cuenta el trabajo debido a la
estrella-triángulo del grupo, la potencia necesaria es mayor, gravedad, a la expansión y compresión adiabática, al roza-
aunque evidentemente en un corto lapso de tiempo. miento, etc, es decir, proceder a un balance de energías en
El valor cos gri = 0,85 es el límite que puede tener una cada tiempo en que podemos subdividir la onda de presión.
instalación para no tener que satisfacer recargo por energía En el sistema simplificado, la energía cinética de toda la
reactiva. masa de agua en movimiento debe quedar absorbida en
Energía reactiva Si una instalación resulta con factores el momento de la detención, por la compresión de un volu-
de potencia menores de 0,85, conviene proyectar la instala- men de aire V, que se reduce a un volumen V', transforma-
ción de condensadores electrostáticos para evitar las pena- ción realizada a una presión absoluta media entre la de ré-
lidades. La tabla siguiente da el número de kvar (kilovolts- gimen y la máxima presión admisible por el timbraje de la
ampers-reactivos) precisos para pasar de cos p = 0,7 6 0,8 tubería.
a cos cp -= 0,85: 1 P 111'
m v2 — (V V') (I)
2 2
kvat kvar
kw cos 9 = 0,7 cos p = 0,8 Suponiendo una dansfonnación isotérmica

25 10 6,75 V p = V' p' (2)
50 20 13,50
100 40 27,00 se resuelven las dos ecuaciones (1) y (2), de las que se
150 60 40,50 conocen
200 80 54,00 m masa de agua en movimiento en kg
250 100 67,50 v = velocidad del agua en m/seg
300 120 81,00 p = presión absoluta en kg/m2
y se fija
El arranque normal para grupos de la potencia que se ha
calculado (25 cv) es del tipo «estrella-triángulo» (en algunos p' presión máxima admisible en kg/m2.
casos especiales, puede permitirse el arranque directo). En nuestro caso
Los cables que alimentan el grupo (del transformador al
cuadro de arranque, y de este al motor) se calcularán dedu- p 12,6 kg/cm2 + 1 kg/cm2 = 13 600 kg/m2
ciendo la intensidad de corriente, en función de la tensión p' = 15 kg/cm1 + I kg/crni = 16 000 kg/m2
adoptada.
Sustituyendo, la ecuación (1) queda de la siguiente forma:
kw = V. y. I • cos cp

17 700 watts = 1L 220 0,85 • 1 1 5600 7C 1,252 1 7,6 )2


2 9,81 4 10 1,252
de donde,
1 = 55 arnpers 1 8000 re • 12 ( 1
IC

4
6 j
Previendo una densidad de corriente de 4 ampers por 29,81 41( tc • 12
fase y por mrn2, resultan cables de serie de 3 x 16 mtn2.
La densidad de corriente acostumbra a elegirse entre 2 y
10 A/min2, dependiendo en especial de la longitud del cable = 209,9 + 186,95 m • kg
4
para evitar caídas de tensión apreciables, sobre todo en el
arranque. 136 000 + 160 000
209,9 + 186,95 — (V V')
Elementos mecánicos accesorios. En el esquema que acom- 2
partá al problema se detalla la forma de instalar la válvula
compuerta, válvula de retención y en especial el recipiente 136 000 V = 160 000 V'
de aire encargado de amortiguar el golpe de ariete. Este, en de donde
primera aproximación, puede calcularse conociao que la
energía cinética del agua en movimiento, debe disiparse en V = 15 1 de aire
2.48 Elementos de hidromecánica 104

F IGURA 2.32
Montaie esquemático de un grupo elevador cualquiera
de un pozo.

posición en especial de la calidad química del agua y de la


presión de servicio).
Otros sistemas empleados para amortiguar el golpe de
Imput ssin <00
ariete son los de colocar dos o más válvulas de retención
intermedias, válvulas de retención contrapesadas o con freno
hidráulico, chimeneas de expansión, válvulas de descarga
automáticas, volantes de inercia, etc.
Doble tarifa. Es importante para este tipo de problemas
tener en cuenta (dado que durante los primeros años y en
IARACTERISTICA S DEL GRUPO especial en los periodos no estivales en que el grupo moto-
bomba no funciona de una forma continua) un estudio eco-
PO5F1451.11: 550 C.V WN510a : 0/ 760 V
INTEN5100.0 :530/354 R.P. M.: 100
nómico sobre la doble tarifa. Es decir, en las horas punta
(2 horas en verano y 4 en invierno al día) la energía se
cobrará con un sobrecargo del 25 %; con el contador de
BOM BAS doble tarifa, y evitando el funcionamiento del grupo en
ayS5 250 Its /ag estas horas, se consigue un ahorro notable en la facturación
A~85/ Sumirgicla.
Supdrior,
29 m de energía eléctrica.
90 m
TOTAL II B m Montaje. En los esquemas, puede verse la forma correcta
del montaje de un grupo de las características estudiadas,
soportes, bridas, macizos, etc. (fig. 2.32).

5.4 ESPECIFICACIONES PARA LA OFERTA


DE BOMBAS
a) ESQUEMA ACOTADO DE LA INSTALACIÓN, O EN SU
Es decir el recipiente debe tener 15 1 de aire y un volu-
DEFECTO LOS DATOS DEL CONJUNTO:
men total aproximado de 50 1.
Para un cálculo más exacto del volumen de aire de un Aspiración máxima y distancia al punto de toma.
recipiente amortiguador del golpe de ariete, debe seguirse
el método gráfieo de Bergeron o efecfuar un balance exacto Altura estática y longitud, de la impulsión.
de eirergías como ya se ha indicado al comienzo de este Diámetros de las tuberías previstas y pérdidas
apartado. de carga totales en los casos más desfavorables.
El aire se inyecta por medio de un compresor adecuado a Variaciones máximas y previsibles en las alturas
la presión, debiendo añadirse aire periódicamente,—(aproxi- de aspiración e impulsión.
madamente cada 15 días dependiendo hsta frecuencia de re- 5) Diámetro del pozo.

105 Dimensionado de una impulsión 2.49
6) Cota sobre nivel del mar del punto de ubicación e) N ATURALEZA DEL SERVICIO
de la bomba.
Continuo, a intermitencias frecuentes o espacia-
das. Otras observaciones.
b) DISPOSICION DEL GRUPO MOTOSOMBA
Alguna observación especial sobre, si se desea
Indicar si interesa grupo motobomba sumergido, marcha silenciosa del grupo o es indiferente.
grupo horizontal o grupo vertical con bomba sumergida.
Indíquese si funcionarán otros grupos en paralelo f) A CCIONAMIENTO DE LA BOMBA
o en serie.
Energía eléctrica alterna o continua, tensión,
C) L fOUIDO A ELEVAR fases, ciclos.
Agua limpia, agua con posibilidad de arrastres Tipo de arranque que podrá disponerse, estrella-
de arena, agua turbia; peso específico o viscosidad si triángulo, reostato, directo...
se suponen anormales. Accionamiento por vapor. Se desea turbina o
Temperatura máxima, mínima y normal. máquina de pistón. Presión del vapor disponible.
Características químicas especiales, sobre todo si Sentido de rotación.
es agua salada, o dulce, acidulada o alcalina, pH, aire
u otros gases disueltos, dureza. NOTA
Indicar si es inadmisible cualquier ataque del
metal, o se prefiere reponer los elementos atacados pe- En la mayoría de los casos, no serán necesarios al
riódicamente. constructor, todos los datos especificados; de todas for-
mas conviene dárselos indicando los que realmente son
esenciales.
d) CAUDAL DESEADO
A la recepción de la oferta, deben exigirse caracterís-
Caudal, a la altura manométrica normal, en litros ticas técnicas del grupo, materiales constructivos de la
por segundo. bomba, curvas características, etc. En especial si la bom-
Indíquese si se desea una curva característica de ba es de alguna importancia y de funcionamiento prác-
caudal-altura que sea especial (muy plana...). ticamente continuo.
Capítulo 2.6
Dispositivos de aforo

6.1 INTRODUCCIÓN cular del primero. El vertedero también podemos con-


siderarlo como un caso particular en que el labio supe-
Dentro del estudio de la Hidrología, en general, y rior del orificio ha desaparecido.
también en el caso particular de la Hidrología subterrá-
nea se presenta la necesidad de determinar el caudal
que circula por una tubería o por un cauce, o que mana
6.2.1 Ecuación fundamental
por un manantial. Considerando un orificio en pared delgada, situado
Sabemos que el caudal es el producto de la sección en el fondo de un recipiente (fig. 2.33) y aplicando el
por la velocidad media y veremos más adelante la for- teorema de Bernoulli, entre dos puntos situados el pri-
ma de determinar la velocidad media de una sección mero en el interior del depósito y el segundo en el
cualquiera por métodos directos. Sin embargo la hi- chorro:
dráulica da métodos técnicos para determinar la velo-

cidad para secciones bien definidas en función del ca- V2 1 Pi v22 P2
lado de la lámina de agua, o de la presión a que circula + hi =
2g 2g
por un conducto cerrado. Estas fórmulas son las que
vamos a estudiar en el presente capítulo.
Ahora bien, si el depósito es tan grande que podemos
La mayoría de ellos tienen coeficientes determinados
considerar = 0 y dado que:
empíricamente en ensayos de laboratorio, sin embargo,
dan lugar a fórmulas suficientemente experimentadas 0
para los fines deseados a la vez que proporcionan un Pth + h i h + y p 2 /y
sistema de medición del caudal fácil y cómodo siempre
que se aplique el sistema más adecuado en cada caso
para la amplitud de caudales que se pretendan medir.
Distinguiremos dos casos: dispositivos para lámina irmlocudod
libre y dispositivos para conductos a presión.

presión
lncj OA Ih
6.2 DISPOSITIVOS PARA LÁMINA LIBRE 0,5VVI.xmin

Entre las secciones típicas que permiten la medición


del caudal en lámiña libre distinguiremos orificios, com- 40",

Sección
puettas y vertederos. - contraide
Un orificio es una abertura en la pared de un reci-
piente, cuya forma puede ser cualquiera. Una compuerta
es una estructura hidráulica que permite regular la FIGURA 2.33
abertura de un orificio, y por tanto, es un caso parti- Desagüe por un orificio de fondo.

107 Dispositivos de aforo 2.51
dado que el chorro está a la presión atmosférica, se Con este artificio obtenemos la fórmula general de
tiene que: desagüe por orificios en pared delgada.

v2 = V2 g (h + 8) (velocidad teórica) Q = p S V2gh

La velocidad real vendrá afectada por un coeficiente El coeficiente p varía entre 0,63 y 0,59 según la forma
de velocidad C„. y dimensiones del orificio, aunque se suele tomar como
aceptable el valor 0,6. Pueden consultarse tablas para
g (h + 6)
v = C, V2 (velocidad real) obtener valores más aproximados (Coutinho de Lencas-
tre, 1962; King-Brater, 1962).
Si pretendemos conocer el caudal, tendremos que La fórmula es válida siempre que se trate de depó-
multiplicar por la sección contraída que será producto sitos de nivel constante y con velocidad de llegada nula,
de un coeficiente de contracción C, por la sección del aunque se trate de orificios en paredes laterales (figu-
orificio que denominamos S: ra 2.34). Siempre que el orificio sea de pequeña altura
con respecto a la profundidad h, a que se halla situado.
Q = CVCCS En el caso de, existir velocidad es válida, pero en
dicho caso hay pie considerar h como suma de la ener-
Esta fórmula es poco práctica puesto que además gía potencial más la energía cinética en cuyo caso sería:
de dos coeficientes experimentales, tiene un valor 6 va-
riable según la forma del orificio. Para orificios circu- H h + v2/2 g
lares 6 = r. Para valores h muy grandes 6 es des-
preciable. y la fórmula se convertiría en:
Para dar una forma más práctica a la fórmula general
se engloban los coeficientes y variables dependientes en Q = nS V2 g (h + v2/2 g)
un solo coeficiente denominado coeficiente de desagüe:
6.2.2 Orificio de, grandes dimensiones
h+8
= C, Sea el caso de la figura 2.35, en que la altura del
orificio no es despreciable con respecto a su profun-
didad.


F IGURA 2.34 FIGURA 2.35

Desagüe por un orificio lateral. Desagüe por un orificio grande.


2.52 Elementos de hidromeeánica 108

Será:

= P fHid H H2

2
g (.1 2 312
1.11 Vr Hita)
3

donde I es la anchura del orificio


En el caso de que no exista velocidad de llegada H
es simplemente el calado de los labios superior e infe-
rior del orificio, pero, como se vio anteriormente, en
el caso que exista velocidad de llegada:

v2
H—h+ FIGURA 2.37
2g
Orificio con contracción en el fondo suprimida
En la práctica también se utiliza para este tipo de completamente.
orificios la fórmula general tomando como h la profun-
didad del centro de gravedad del orificio, ya que el coe-
ficiente de desagüe determinado experimentalmente, co- En el caso de quedar suprimida totalmente (figu-
rrige los errores que supone tal simplificación. ra 2.37) el coeficiente de desagüe puede llegar a 0,95.
Las figuras 2.38 y 2.39, presentan el caso de orificios
6.2.3 Otros tipos de orificios total o parcialmente sumergidos respectivamente. En el
primer caso es aplicable la fórmula general en el caso
La figura 2.36 muestra el caso de un orificio de con- de que las velocidades a ambos lados y v2 sean des-
tracción parcialmente suprimida al estar el labio inferior preciables. El caso de orificio semisumergido puede tra-
muy próximo al fondo del recipiente. tarse como compuesto de dos partes, un orificio libre y
Si la contracción se ha suprimido parcialmente en el otro sumergido.
fondo y en ambos lados el coeficiente de desagüe La fórmula aplicable a este último caso sería:
aumenta alcanzando valores de 0,63 a 0,70.
2
Q = (h3 —h2 ) V2 g h2 + pt2 I Vn (h23/2 — hi3/2)
3

Los valores de pueden considerarse = 112 = 0,60

6.2.4 Compuertas
Las compuertas pueden tratarse como un caso parti-
cular de orificio. Debe distinguirse también la posibili-
dad de descarga libre o sumergida. El segundo caso es
el más frecuente y se suele emplear la misma fórmula
de descarga libre haciendo variar el coeficiente de des-
agüe en función del nivel aguas abajo (fig. 2.40).
Así la fórmula queda:

Q=ublV2gh
FIGURA 2.36
Orificio con contracción en el fondo suprimida parcialmente. tt varía entre 0 y 0,70.
109 Dispositivos de aforo 2.53

bi VTin I :anche Clt campuerte

n••1..
nnn••• v2
9. --nn••

0.7
oll•~1111
mummuww=s•
0,6
umais•in
CIONMEMMIMUME
FIGURA 2.38 0.5

Orificio totalmente anegado.


0,6
NIMM•M•M•I
0.3 MIMWERWMEM
mammargli
0,3 IMMWEVE•MEI
0,I
,,"
LI 0,0
0 2 12
i<

/2

_L

FIGURA 2.40
Coeficiente de desaglie n compuertas planas y verticales
(Según Coutinho de Lericastre).

/779
mina libre cuando el aire circula fácilmente entre la
lámina y la pared del vertedero, dando lugar a que
FIGURA 2.39 quede completamente despegada; para este caso son
Orificio parcialmente anegado. válidas las fórmulas usuales de que vamos a tratar.
Finalmente puede darse el caso de que el nivel de aguas
abajo impida el vertido libre de la lámina, producién-
dose el caso de vertedero anegado en el cual el caudal
6.2.5 Vertederos en pared delgada
viene influido además de la carga aguas arriba por la
Otro caso particular de orificio al que le falta el labio altura y aguas abajo y también por la altura de la
superior es el vertedero. Consideremos los casos de pared del vertedero.
pared delgada o pared gruesa según el espesor del labio
del vertedero en relación con la lámina vertiente.
La figura 2.41 representa las formas que puede adop-
tar la lámina vertiente con respecto al vertedero y que
influyen en la fórmula que da el valor del caudal ver-
tido-.
Cuando la lámina por falta de aireación se pega a la
pared del vertedero se llama lámina adherente, y recibe
el nombre de lámina deprimida si se pega s616 parcial- FIGURA 2.41
mente porque la aireación es insuficiente. Se llama lá- Diversas formas de lámina vertiente.

10
2.54 Elementos de hidromecánica 110

siendo p la altura de la pared del vertedero y h la


carga ambos medidos en metros (Coutinho de Lencastre,
1962).
Para obtener precisión en las observaciones habrá
que tener en cuenta los siguientes puntos:
I) Eliminar por completo la contracción lateral pro-
curando que las paredes del canal sean bien lisas.
La altura del umbral p no debe ser muy pequeña
(p 1) y el vertedero debe construirse de acuerdo con
lo que se indica en la figura 2.42.
El canal debe tener una longitud de diez veces
la carga de agua, procurando poner pantallas tranqui-
lizadoras de madera o ladrillo para que el agua Ilegue
al vertedero con velocidad uniformemente distribuida.
Ventilación completa de la lámina.
La lectura de la carga debe hacerse a distancia
FIGURA 2.42 del vertedero por lo menos cinco veces mayor que dicha
Esquema constructivo de un vertedero en pared delgada. carga.

b) VERTEDERO RECTANGULAR CON CONTRACCIÓN LATE-


Los tipos más usuales de vertedero son: RAL

En el caso en que la anchura del vertedero es menor


a) VERTEDERO DE BAZIN, SIN CONTRACCIÓN LATERAL
que la anchura del canal anterior al mismo. En este
Se trata de un vertedero, sin contracción lateral, o caso al pasar por el vertedero la lámina se contrae
sea que el ancho de la lámina vertiente es la misma que lateralmente.
la del canal. Si llamamos 1 a la anchura del vertedero y L=I +2a
Llamamos «carga» a la altura de agua h, por encima es la anchura del canal la fórmula del caudal es:
del labio del vertedero y medida lo suficientemente
aguas arriba para que dicha altura no esté influida por = ulh V2gh
la depresión que sufre la lámina al llegar a las proxi-
midades del vertedero (fig. 2.42). donde u, lógicamente, será algo menor que en el ver-
La fórmula que da el caudal es: tedero sin contracción lateral.
Habitualmente se utiliza la fórmula de Francis:
2 u
Q= t 1,,íg h3/2
3 Q = 1,83 (1 — 0,2 h) h3/2
fórmula análoga a las de desagüe por orificios en que
= 0,6, pero que se puede transformar en: Q = caudal en ms/seg
I = ancho del vertedero en m
Q = ulh V 2 gh h carga en m
En cuanto a precauciones de construcción deben ser
donde oscila entre 0,45 y 0,41 en función de las con- análogas a las del vertedero de Bazin, salvo la primera
diciones geométricas del vertedero. Normalmente se de ellas y en cambio hay que tener en cuenta que el
toma 0,40. exceso de anchura del canal debe ser por lo menos igual
En el caso de considerar una determinada velocidad a tres veces la carga máxima.
de llegada había que sustituir h.por h + v 2/2 g. La tabla 2.12 da los caudales para este tipo de ver-
Eivalor de suele darse en la fórmula de Bazin así: tedero.

2 0 0045 )
p,=- (0,6075+ 1+
o ,55 ( h_, 1 VERTEDERO TRIANGULAR
3 h+p \ Uno de los tipos más usados para medir con precisión
111 Dispositivos de aforo 2.55
TABLA 2.12 Vertedero rectangular con contracción lateral. CAUDAL EN LITROS POR SEGUNDO
Fórmula de Francis
Caudal
h adic1onal
cm 1=0,5 m 1=1,0 m 1=1,5 m por cada
Q = 1,83 (I - 0,2 10 h 3/2 0,5 m más
Q = caudal en maíseg de ancho
1 = ancho del vertedero, en m
h = carga sobre el umbral del vertedero, en m 31 138,4 4 75
454:36 158,0.
La carga debe medirse, por lo menos, a 2 m aguas arriba 32 144,4 3296:3
0 10 165,6
del vertedero 33 150,6 324,1 497,6 173,5
El exceso de anchura, a, del canal debe ser, por lo menos 34 156,8 338,2 1,5 18
igual a 3 h 35 163,0 352,5 554192;07
36 169,2 366,8 564,5
C AUDAL EN LITROS POR SEGUNDO 37 175,5 /381,4 587,4
38 181,7 396,0 63 3
6108:9 221109814067 ,3
:'075
Caudal 39 188,1 411 ,0 224292,0 ,9
h adicional 40 194,5 '. 426,0 657 ,5 231,5
cm 1=0,5 m. 1=1,0 m 1=1,5 m por cada
0,5 m más 41 200,8 441,0 681,2 240,2
de ancho
42 207,2 .456,3
2 2,5 5,1 7,6 2,5 43 213,7 .471,7 770295,38 258,1
3 4,7 9,4 14,2 4,8 44 220,1 , 487,2 754,3 ,1
2276672
4 7,2 14,5 21,8 7,3 45 226,5 : 502,8 779,0
5 10,0 20,3 30,5 10,2 r
46 233,0 ',518,5 804,0 285,5
6 13,1 26,6 40,0 13,4 47 239,4 829,0 293,8
7 16,5 33,4 50,4 17,0 48 245,8 / 1555304,21 854,3
8 20,0 40,7 61,4 20,7 49 252,3 566„0
9 23,8 48,5 73,2 24,7 50 258 ,8 I .582,4 98085,9
02 333:33,:852
.
10 27,7 . 56,5 85,5
11 31,9 65,3 98,7 33,4
12 36,2 74,2 112,3 38,0
13 40,7 83,6 126,5 42,9 caudales pequeños es el vertedero triangular, pues aun
14 45,3 93,2 141,2 48,0 para variaciones pequeñas de caudal, la altura de la
15 50,0 103,1 156,3 53,2 lámina varía en forma fácilmente apreciable.
16 54,8 113,4 171,9 58,5 La fórmula más utilizada es la de Gourley y Crimp:
17 59,8 123,9 188,1 64,2
18 64,9 134,8 204,7 69,9 a
19 70,0 145,7 221,5 75,8
Q (m3/seg) = 1,32 tg 2 h247 (h en metros)
20 75,3 157,1 238,9 81,8
21 80,6 168,6 256,6 889 para a = re/2 que es el tipo más usual la fórmula será:
22 86,1 180,6 275,0 94,4
23 91,6 192,5 293,4 100,9 Q (m3/seg) = 1,32 h2•47 (h en metros)
24 97,3 204,9 312,5 107,6
25 103,0 217,4 331,8 114,4 La tabla 2.13 da los valores del caudal en el verte-
26 108,7 230,1 351,4 121,3 dero triangular.
27 114,5 242,8 371,2 128,4
2g- 120,4 256,0 391,6 135,6 d) V ERTEDERO TRAPECIAL
29 126,3 269,2 412,2 144,9
30 132,2 282,7 433,0 .1,30,3 También se utiliza con frecuencia este tipo de verte-
dero denominado vertedero Cipolletti, que tiene un va-
(sigue) lor 11 prácticamente constante con la carga.
2,56 Elementos de hidromecánica 112

TABLA 2.13 Vertedero triangular


FÓRMULA DE GOURLEY
Q = 1,32 tg111,47 a = ángulo del vértice
2 cc = 90°; Q = 1,32 FIL"
Q = caudal, en m'/seg a 60°; Q = 0,73 I-12.°
h = carga sobre el vértice en m 45°; Q = 0,55 1-12-41

El exceso de anchura, a, debe ser por lo menos, igual a 3/41 .D

Carga Caudal Q en Vseg


D
Carga Caudal Q en ]/seg
fi q
cm a=90= a=60,, g=45° cm ct=90° ct=60° a=450

2,0 0,08 0,05 0,04 20 24,8 14,3 10,3


2,5 0,15 0,08 0,06 21 28,0 16,1 11,7
3,0 0,23 0,13 0,10 22 31,4 18,1 13,1
3,5 0,33 0,19 0,14 23 35,0 20,2 14,6 D/
4,0 0,47 0,27 0,19 24 38,9 27,4 16,2
4,5 0,62 0,36 0,26 25 43,0 24,8 17,9
5,0 0,81 0,46 0,34 26 47,4 27,3 19,7
5,5 1,02 0,59 0,43 27 52,0 29,9 24,7
6,0 1,27 0,73 0,53 28 56,9 32,7 23,7
6,5 1,54 0,89 0,64 29 62,1 35,7 25,9
7,0 1,86 1,07 0,77 30 67,5 38,9 28,1 Í)
7,5 2,20 1,27 0,92 32 79,1 45,6 33,0
8,0 2,56 1,48 1,07 34 88,9 52,9 38,3
8,5 3,00 1,73 1,25 36 105,8 60,0 44,1 I)
9,0 3,45 1,98 1,44 38 120,9 69,6 59,4
1.1
10,0 4,48 2,58 1,86 40 137,0 79,0 57,2
11,0 5,66 3,26 2,36 42 155,0 89,2 64,5
12,0 7,02 4,04 2,92 44 173,0 100,0 72,4
13,0 8,55 4,92 3,56 46 194,0 112,0 80,7
14,0 10,28 5,92 4,28 48 215,0 124,0 89,8
15,0 12,18 7,24 5,07 50 238,0 137,0 99,3
16,0 14,28 8,22 5,95 52 262,0 151,0 109,0
17,0 16,58 9,55 6,91 54 288,0 166,0 120,0
18,0 19,10 11,00 7,96 56 315,0 181,0 131,0
19,0 21,85 12,58 9,10 58 343,0 198,0 143,0
1,)

Para ello debe Çonstruirse con una inclinación de los 6.2.6 Elección del tipo de vertedero
lados 1/4 (horizontal/vertical) y su fórmula es:
Una de las razones fundamentales en la elección de
Q = 0,415 1 h V2 g h un vertedero es determinar la sensibilidad a los cau-
dales que se quieren medir. Así por ejemplo si el error
siendo 1 la base menor en m; h la carga en -in y Q el de medida de la carga h es de 3 mm, según el tipo de
caudal en m3/seg (fig. 2.43). vertedero que se utilice este error puede representar una

I 11.

113 Dispositivos de aforo 2.57

variación del caudal tan grande que resulte un porcen-


taje inadmisible.
Una vez determinada la variación de caudales que
pretendemos medir hay que considerar los siguientes
puntos:
Los vertederos de Bazin y triangulares están más F/GURA 2.43
experimentados que los otros tipos. Vertedero trapecio].
La carga mínima debe ser de 6 cm.
La longitud del vertedero rectangular debe ser
tres veces la carga máxima.
La carga sobre el vertedero no será mayor de 7-7
60 cm.
5) El mínimo error se consigue utilizando el verte-
dero con la carga máxima.
La tabla 2.14 da los errores a que conducen los erro-
res de medida en los distintos tipos de vertedero.
/),

6.2.7 Vertederos en pared gruesa


Para grandes caudales en ríos y canales, se pueden
utilizar vertederos en pared gruesa, construidos expresa- FIGURA 2.44

mente con este fin o frecuentemente construidos con Vertedero de pared gruesa y sección rectangular.

BCALA REDONDA

Na
HM URO DE ENLACE
CRESTA

Hor Alf di, 12,11 men pnea la medida


exacto de la cresta d

SECC ON N•N

O ANGULAR
Fm. 2.45
SECCION - Medidor Parshall.
2,58 Elementos de hidromecánice 114
TABLA 2.14 Elección de un vertedero de medida

Vertedero aconsejado y error en % para el caudal

Error al Triangu ar con


Caudal medir Tipo Bazin
cn/2
1/seg la carga
cm Carga % de Carga
Ancho % de
m aproximada error en aproximada error en
cm el caudal cm el caudal

0,03 6 1,2
1,4 0,15 6,1
0,30 12,2
0,03 8 0,9
2,8 0,15 1 4,6
0,30 9,1
0,03 0,30 8 0,5 16 0,5
0,15 2,7 2,4
14
0,30 5,5 4,8
1,50 27,3 23,8
0,03 0,60 8 0,5 21 0,4
0,15 2,7 1,8
28 0,30 5,5 3,6
1,50 27,3 18,0
0,03 0,60 16 0,3 30 0,3
0,15 1,5 1,2
70 0,30 3,0 2,5
1,50 (1) 14,7 12,4
0,03 1,5 13 0,3 40 0,2
0,15 1,7 0,9
140
0,30 3,4 1,9
1,50 (I) 17,0 9,3
0,03 1,5 21 0,2 53 0,1
280 0,15 1,1 0,7
0,30 2,1 1,5
1,50 (1) 10,6 7,3
0,03 1,5 40 0,1 - -
700 0,15 0,6 -
-0,30 1,1 - -
1,50 - (1) 5,6 - _
'
(1) Sería igualmente aconsejable un vertedero de ancho doble.

115 Dispositivos de aforo 2.59
TABLA 2.15 Valores de p. en la fórmula Q = ullf" para vertedero de pared gruesa
-
Carga Ancho de la cresta del vertedero, en metros
tnedida
ell 111
h 0,15 0,225 0,30 0,45 0,60 0,75 0,90 1,20 1,50 3,00 4,50
-
.
0,06 1,54 1,52 1,48 1,44 1,40 1,37 1,35 1,31 1,29 1,37 1,48
0,12 1,61 1,54 1,50 1,46 1,44 1,43 1,42 1,40 1,38 1,41 1,49
0,18 1,70 1,59 1,52 1,46 1,44 1,43 1,48 1,48 1,49 1,49 1,49
0,24 1,82 1,68 1,57 1,48 1,43 1,43 1,47 1,48 1,48 1,48 1,46
0,30 1,83 1,73 1,64 1,52 1,47 1,46 1,46 1,47 1,48 1,48 1,46
0,36 1,83 1,76 1,70 1,58 1,49 1,46 1,46 1,47 1,47 1,48 1,46
0,42 1,83 1,80 1,76 1,61 1,53 1,48 1,46 1,46 1,46 1,47 1,46
0,48 1,83 1,81 1,81 1,69 1,59 1,52 1,48 1,47 1,46 1,46 1,45
0,54 1,83 1,83 1,83 1,69 1,59 1,51 1,48 1,47 1,46 1,46 1,45
0,60 1,83 1,83 1,82 1,67 1,57 1,52 1,30 1,48 1,46 1,46 1,45
0,75 1,83 1,83 1,83 1,81 1,69 1,59 1,55, 1,50 1,47 1,46 1,45
0,90 1,83 1,83 1,83 1,83 1,76 1,68 1,61 1,51 1,47 1,46 1,45
1,05 1,83 1,83 1,83 1,83 1,83 1,76 1,64 1,52 1,48 1,46 1,45
1,20 1,83 1,83 1,83 1,83 1,83 1,83 1,69 1,54 1,48 1,46 1,43
1,33 1,83 1,83 1,83 1,83 1,83 1,83 1,83 1,59 1,51 1,46 1,45
1,50 1,83 1,83 1,83 1,83 1,83 1,83 1,83 1,69 1,54 1,46 1,45
1,65 1,83 1,83 1,83 1,83 1,83 1,83 1,83 1,83 1,59 1,46 1,45

otros fines pero utilizados para medición de caudales, Es muy utilizado para aforo en los canales de riego.
por ello es interesante referirnos a los casos más usuales. Consta de 3 partes (fig. 2.45).
En los vertederos en pared gruesa pueden presentarse Una sección convergente, aguas arriba, con sole-
muy diversas formas que en cada caso deben experimen- ra sin pendiente.
tarse para obtener coeficientes de desagüe adecuados. Una sección estrecha, o garganta con solera incli-
La fórmula general viene dada por: nada a favor de la corriente.
3) Una sección divergente, aguas abajo, con solera
Q = 1 h3/2 ascendente.
El caudal se mide en función de la diferencia de nivel
siendo 1 su anchura y h la carga medida a una dis- a la entrada de la sección convergente de área a5 y en
tancia por lo menos 2,5 h del vertedero. la sección media o garganta de área a2. Si llamamos h
Las secciones más usuales son la rectangular o tra- a esta diferencia de altura, el caudal viene dado por:
pecial y los coeficientes de desagüe varían de 1,50 a
2,00 (fig. 2.44). 0= Ca2 V2 gh
Para valores más aproximados pueden utilizarse ta-
blas resultantes de las experiencias realizadas y expues- V1 - (a2/131)2
tas en la tabla 2.15.
Siendo C el coeficiente de desagüe comprendido gene-
ralmente entre 0,95 y 1. Se puede tomar normalmente
6.2.8 Aforador Parshall
0,98 si las superficies están bien construidas, son lisas
Para la medida de caudales en aguas turbias, el verte- con aristas bien redondeadas, y se procura que el resalto
dero presenfa el inconvenienté- de los aterramientos que que se forma en la sección divergente no anegue la
se producen aguas arriba del mismo. Para evitar este garganta.
inconveniente es preciso un aforador que no produzca Existen formularios y normas para el perfecto funcio-
remanso como en el aforador Parshall, que-es un per- namiento de este tipo de aforadores en la literatura
feccionamiento de la denominada canaleta de Venturi. especializada (García Lozano, 1968).
2.60 Elementos de hidromecánica 116

TABLA 2.16 Dimensiones y capacidades de los medidores Parshall según ancho W de la sección contraída (fig. 2.44)

Caudal (1/ses)
Ancho X
Mínimo Máxhno

Pequeños
25,4 0,242 0,356 0,093 0,167 0,229 0,076 0,203 0,019 0,029 0,008 0,013 0,283 5,663
50,8 0,276 0,406 0,135 0,214 0,254 0,114 0,254 0,022 0,043 0,016 0,025 0,566 14,158
76,2 0,306 0,457 0,178 0,259 0,457 0,152 0,305 0,025 0,057 0,025 0,038 0,849 28,317

Intermed.
0,152 0,415 0,610 0,394 0,397 0,610 0,305 0,610 0,076 0,144 0,051 0,076 1,416 110,44
0,229 0,588 0,864 0,381 0,575 0,762 0,305 0,457. 0,076 0,144 0,051 0,076 2,548 252,02
0,305 0,914 1,343 0,610 0,845 0,914 0,610 0,914 0,076 0,229 0,051 0,076 3,155 455,90
0,457 0,965 1,419 0,762 1,025 0,914 0,610 0,914 0,076 0,229, 0,051 0,076 4,247 696,60
0,610 1,016 1,495 0,914 1,206 0,914 0,610 0,914 0,076 0,229 0,051 0,076 11,893 937,29
0,914 1,118 1,645 1,219 1,572 0,914 0,610 0,914 0,076 0,229 0,051 0,076 17,273 1427,2
1,219 1,219 1,794 1,524 1,937 0,914 0,610 0,914 0,076 0,229 0,051 0,076 36,812 1922,7
1,524 1,321 1,943 1,829 2,302 0,914 0,610 0,914 0,076 0,229 0,051 0,076 45,307 2423,9
1,829 1,422 2,093 2,134 2,667 0,914 0,610 0,914 0,076 0,229 0,051 0,076 73,624 2930,8 FL`..)
2,134 1,524 2,242 2,438 3,032 0,914 0,610 0,914 0,076 0,229 0,051 0,076 84,951 3437,7
2,438 1,626 2,391 2,743 3,397 0,914 0,610 0,914 0,076 0,229 0,051 0,076 99,109 3950,2

Grandes
3,048 1,829 4,267 3,658 4,756 1,219 0,914 1,829 0,152 0,343 0,305 0,229 169,90 5663,4
3,658 2,032 4,877 4,470 5,607 1,524 0,914 2,438 0,152 0,343 0,305 0,229 226,54 9910,9
4,572 2,337 7,620 5,588 7,620 1,829 1,219 3,048 0,229 0,457 0,305 0,229 226,54 16 990,2
6,096 2,845 7,620 7,315 9,144 2,134 1,829 3,658 0,305 0,686 0,305 0,229 283,17 28 317,0

Cuando las medidas son las recomendadas (tabla


2.16), la fórmula utilizada para W > 30 cm y lámina
libre (no anegada) es:

Q = 0,374 W (3,3 Ha)1•56

donde Q se mide en m3/seg, W y Ha en m (Linsley


y otros, 1949).
Cuando H b alcanza 0,7 Ha se considera que la lámina
aguas abajo está anegada y hay que aplicar coeficientes
correctores.
Ordinariamente una vez elegido un determinado tipo
de medidor Parshall, (tabla 2.16) es recomendable hacer
un ábaco para tener la curva de gastos en función
de Ha y Hb.

b) 6.2.9 Tubo de Pitot


Fm. 2.46 Es un procedimiento para medir la velocidad de la
Tubo de Pitot. corriente en lámina libre.
117 Disposidvos de aforo 2.61

6.3 DISPOSITIVOS PARA CONDUCTOS A


PRESIÓN
Uno de los problemas que se presentan al tspecialista
en hidrología subterránea es la medición del caudal que
circula por un tubo, o que vierte en el extremo del
mismo.

6.3.1 Medición con recipientes tarados


El procedimiento más sencillo es el de medir el tiem-
po que se tarda en llenar un recipiente de volumen co-
nocido.
El error que se puede cometer en la medición del
tiempo, a lo sumo, es de 1 segundo, por tanto si el
Pato *** ci t ica error máximo qué se desea es el 5 % el recipiente a
emplear no se debe llenar antes de 20 segundos por el
caudal a medir.
Así tenemos:
Cubos de 20 litros hasta caudales 4e 1 litro/seg
Barriles de 200 litros hasta caudales de 10 litros/seg

Pata ci5„itaiL 6.3.2 Método de California


Fic. 2.47 Sirve para medir el caudal a través del extremo de
Tubo de Darcy. un tubo horizontal parcialmente lleno. El método fue
experimentado por Van Leer.
La figura 2.48 muestra el dispositivo empleado. El
tubo de descarga, •situado horizontalmente debe tener
En su forma simplificada consiste en un tubo, abierto
por lo menos una longitud de 6 diámetros. Para que el
en sus dos extremos y doblado en uno de ellos (figu-
agua entre sin velocidad en el tubo horizontal de des-
ra 2.46). Cuando el extremo doblado se sostiene contra
carga debe disponerse un tubo vertical, que puede ser
la corriente, el nivel del agua h, por encima de la lámina
corto y abierto en su parte superior para que permita
libre, alcanza un valor v2/2 g. Si se sitúa la abertura
la libre circulación de aire por el tubo horizontal.
en dirección de la corriente, se crea una depresión cuyo
valor es 0,43 v2/2 g.
El tubo de Pitot en su forma simple es difícil de
manejar puesto que hay que hacer la lectura con el tubo
introducido en el agua y en forma incómoda. Para
evitar este inconveniente se utiliza el tubo de Darcy
(figura 2.47).
Consiste en dos tubos de Pitot enlazados con las patas
dirigidas en sentido contrario; en la parte superior de
los tubos existe una bomba para enrarecer el aire y que
el agua fluya bien dentro de los tubos, una vez hecho
esto- se ciería una válvula qiie mantiene el nivel h1
y h2 y se puede sacar el tubo del agua para hacer la
lectura.
Fm. 2.48
Entonces: v = 0,84 V 2 g (h/ — ht) Método de California.
2.62 Elementos de hidromecánica 118

In n 1 n I 1n
1011111 1 .1111
ao 111 11111 Illinl
75 11111 111111/ I 11111 111111 11
70 II 11111n 11 Ille 1111111121190
65 Descaga hbre " un tub° ntal 1111.11/111/ 11111N/1 I
E
• 1111/111/1n1111/111/~
55 ---1 11111111/1E 11111111111/1 1
50 5`"' EIMIIII/M111111111111 I
1/111a1INE 11Wei_______
0 ( lis)- n C? " Y 13 en dm) ZAINIE WIF/ /411/1/anal
IÉ 45
r, 40

35 n 111 11111 11111511111111Etin1111/1111


30 111n11111 GENIIIIIWANINIIIIIr
@, 1 11111 1 111111111@ I11111111
a lan11111 1n11111 z n1
n 11 io°
z 11'Iol n'
Lit os / segundo

FIG. 2.49
Descarga libre por un tubo horizontal. La fórmula del caudal es:

Q (mYseg) = 4,685 (1 — a/d) 1.88 d2,48

a y d medidos en metros.

6.3.3 Vertido por un tubo Ileno


La forma de la parábola que describe el chorro de
salida del tubo es función de la velocidad de salida y
por tanto, dicha forma nos puede dar el caudal que
sale a través del tubo.
La ecuación de la parábola es:

X=VI ; y — 1/2 g t2

para y = 3,05 dm es x = 0,25 v


Sección Tubos
principol piezometncos

Seccién de io gargonta

,,,,,,,,,,,, y '"""""'strann„ FIG. 2.50


Tubo de Venturi Medidor Venturi.

.11 .11

119 Dispositivos de aforo 2.63


de donde:

Q (I/seg) = 7t d2 x (x y d en dm)
C
d es el diámetro del tubo.
La figura 2.49 da la forma del dispositivo de medida
y los caudales en función de x y del diámetro d interior
del tubo.
Fre. 2.51
Orificio en tubo.
6.3.4 Medidores Venturi
Se emplean para medir el caudal a través de un tubo
a presión. 6.3.6 Orificios en tuberías
Se compone de una sección cónica (21° de ángulo
total) que conduce a una garganta o estrechamiento ci- Consisten en un estrangulamiento de la tubería, al
líndrico de diámetro d2 bien calibrado comprendido introducir en ella una chapa con un orificio de menos
entre la mitad y la cuarta parte del diámetro del con- diámetro (fig. 2.51). La velocidad en la zona contraída
ducto primero d1. La tercera sección es un cono de 2, viene dada por el Teorema de Bernoulli, sustituyendo
salida o difusor con ángulo de cono suave (50 a 70). la pérdida de carga por un coeficiente de desagüe.
En la primera sección y en la garganta se colocan sendos Se obtiene:
tubos piezométricos o bien un manómetro diferencial
(fig. 2.50). 2 g (Pli? P2/T)
Para determinar el caudal aplicaremos el teorema de 0= c a2
1 — e2 (a2/a1)2
Bernoulli. Sean pl, vl, di y p2, v2, d2, la presión, velo-
cidad media, y diámetro de las secciones donde existe
el piezómetro. Un caso particular es cuando el estrangulamiento se
sitúa a la salida del tubo. Entonces p2/y = 0 y si
2 1 pily = h se obtiene
p Y22 P2
— +
2 g ir 2 g y 2 gh
O = c a2
siendo á E la pérdida de energía entre ambas secciones. 1 — c2 (a2/a1)2
Dado que el caudal es el mismo en ambas secciones:

v1 d21 = y2 d32

Juego:
C
7C d22

4 1 2gh
1 — c2 (d2/(11)4

El valor de c varía entre 0,65 y 0,60 para valores del


número de Reynolds mayores de 2000, o sea en régimen
¡2 g (ply — p2/y — á E) turbulento. La figura 2.52 da los valores de caudal en
v2 = función del diámetro del tubo y del de la boquilla.
1 — (d2/d1)4

Normalmente y dado que á E es una incógnita se


utiliza la fórmula en la forma siguiente: 6.3.6 Contadores

c rt d22„ /51 2 g (hi — h2) El contador es un aparato muy empleado en distri-


bución de agua, y sirve para registrar numéricamente
4 1 — (d2/d1)4 los volúmenes de agua que pasan por una tubería,
acumulados a lo largo del tiempo.
donde 1-11 — h2 es la diferencia de nivel en los-tubos pie- Pueden utilizarse para control de las extracciones en
zométricos. Los valores de c varían entre 0,93 y 0,98. un pozo, y también para ensayos de bombeo, midiendo
2.64 Elementos de hidromecánice 120

200
a
Offilinamiliinimmia NWrgininutilill 1:15111:11"11211:11::"I""i

aummunionnwas ,lairdwannals
n II Al d119113111WANEWMIIIIIIMIIM
munnuanumnera EEEEEE Illarailli rililli g n fi I rimirdifir__ OlialIPAIMpállinliii
11111111111111111111M y IllarAIllarlani unacallal 11111/411111rWalazurall11111
111111111111•1111 • Illallitelft• PdirállIttlliPtItu wautwaranWIWAIMIlla
19 100 IIIIIIMINIMMI ill lE1111111211111 •LIIII f ug í 111E011PHIWAVAINNIIIIIIIIIII 400~111.11
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' n• ui • adas} ••••••n
20 .......

6 7 13 9 10 20 30 LO 50 100 200 300
Coudal litros eg
FiG. 2.52

Caudal a través de un orificio circular


en una tubería horizontal.

con un cronómetro el tiempo entre dos lecturas del con-


tador para tener el caudal medio.
El contador (fig. 2.53) se compone de una hélice o
rueda de paletas que el paso del agua hace girar y que
mueve un contador numérico que marca volúmenes
acumulados.
En el empleo de contadores hay que tener en cuenta 0 30 10 50 60 70 ED 90 100•.
algunas consideraciones importantes: del CaUdal norninal
En general, el caudal nominal del contador es el
máximo admisible y produce una pérdida de carga de
10 metros. Sólo puede funcionar con este caudal un
tiempo muy corto menor de una hora.
Con un caudal 35 % del nominal se produce una
pérdida de carga de 1 metro y puede funcionar hasta
10 horas sin interrupción.
Para funcionar de forma continua el caudal no
puede ser mayor del 25 % del nominal.
El error de medición puede ser de ± 2 cY0 excepto
Contodor
si trabaja para caudales menores del 5 % del nominal,
en cuyo caso crecen los errores y el contador casi no Fm. 2.53

acusa el paso del agua. Contador y curva de pérdida de carga.



121 Dispositivos de aforo 2.65

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Sección 3

Nociones de estadística
aplicada a la hidrología
MANUEL MARTIN ARNAIZ
Doctor Ingeniero de Montes
Licenciado en Derecho
(Capitulo 1)

JUAN MANUEL ARAGONÉS


Ing. de Caminos, Canales y Puertos
(Capitulo 2)

LUIS LOPEZ GARCíA


De. Ing. de Caminos. Canales y Puertos
Licenciado en C. Geológicas
(Capitulo 3 y Apéndice 1)

Coordinador
MANUEL MARTÍN ARNAIZ
Sumario

Capítulo 3.1 Definiciones y conceptos básicos.


Capítulo 3.2 Distribuciones de probabilidad de una variable aleatoria.
Capítulo 3.3 Correlación y regresión.
Apéndice 3.1 Series cronológicas.
Apéndice 3.2 Tablas estadísticas.
Símbolos
ii; x media áritmética
media geométrica
x. media armónica
x, x,, valores observados
desviación media
a3, C, coeficiente de asimetría absoluta
desviación tipo
cr2 varianza
momento central de orden r
momento respecto al origen de orden r
p (A) probabilidad del suceso A
E (A) esperanza matemática del estimador de A
frecuencia
S, covariania de x, y
coeficiente de correlación
0.1 INTRODUCCIÓN GENERAL
Es muy frecuente en Hidrología, al igual que en las
demás ciencias relacionadas con la naturaleza, la nece-
sidad de predecir el comportamiento futuro de una
determinada variable, a partir del conocimiento, en
parte, de su evolución pasada. Es preciso también habi-
litar sistemas que permitan reunir esa información sobre
la evolución pasada de una forma sintética que permita
su fácil manejo.
La estadística cubre ambas necesidades. Su desarrollo
matemático teórico, es en ocasiones muy complejo, pero
en la práctica bastará con tener unos conceptos básicos
claros y «poder aplicar» aquellos métodos más compli-
cados con la ayuda de tablas y ejemplos.
Este es en definitiva el objeto de esta sección, que se
compone de tres capítulos:
En el primero —conceptos básicos y definiciones-
se sientan éstas y aquéllos. Los otros dos capítulos des-
criben de forma práctica y eludiendo en lo posible engo-
rrosas demostraciones matemáticas, los métodos más
corrientes aplicables a problemas hidrológicos.
Capítulo 3.1

Definiciones y conceptos básicos

1.1 INTRODUCCIÓN tica, a veces muy/ compleja, basada en la Teoría de Pro-


babilidades, de la que puede considerarse como una
En el campo de la investigación científica es común aplicación práctica.
la inquietud por intentar expresar la evolución de un
•determinado fenómeno, mediante una serie de medidas,
que la traduzcan al lenguaje de los números. 1.3 LA OBSERVACIÓN DE LOS SUCESOS
Al transcurrir el tiempo, el investigador tropieza con
la dificultad de encontrarse en posesión de una gran Un primer paso en la labor estadística es la obtención
cantidad de datos, que, perdida su actualidad, si no se de datos a partir de una observación imparcial u objetiva
someten a un tratamiento adecuado le servirán de muy de los sucesos.
poco. Se puede definir suceso como un hecho acontecido.
La estadística, es un arma de que se dispone para En un suceso es posible observar una o más cualidades
efectuar este tratamiento a fin de obtener la máxima que podrán o no ser expresadas cuantitativamente.
información posible a partir de los datos recogidos. El punto sobre el que recaen las observaciones recibe
el nombre de carácter. El objeto singular sometido a
observación se llama individuo.
1.2 ESTADÍSTICA DESCRIPTIVA Así, por ejemplo, la lluvia caída durante un año en
Y ESTADÍSTICA MATEMÁTICA un lugar, es un suceso. De él pueden interesarnos diver-
sos caracteres: intensidad máxima instantánea diaria,
Son numerosas las definiciones de Estadística, y se cantidad total de lluvia diaria recogida, etc. La lluvia
elude aquí el presentar una larga lista de ellas y aun de un día concreto, sometida a observación es un indi-
el elegir una, idónea. viduo.
Sí en cambio conviene distinguir dos ramas que han A la idea de carácter cuantitativo se asocia la de
evolucionadó de forma separada: variable estadística o simplemente variable, de forma
Estadística descriptiva. Que intenta obtener toda que habrá tantas variables como caracteres observados.
la información posible de los datos recogidos, mediante Las variables son continuas, cuando el carácter obser-
su adecuada ordenación. vado puede tomar cualquier valor comprendido en un
Son producto de ella las clasificaciones de datos en intIrvalo finito, infinito o indefinido. Por ejemplo el
forma de tablas, fichas perforadas, etc. nivel del agua en un pozo.
Estadística matemática. Pretende ir más lejos, Variable discontinua o discreta será la que corres-
basándose 6n comparaciones del fenómeno, con modelos ponde a un carácter que solamente puede tomar valores
probabilísticos teóricos, a fin de obtener una informa- determinados de un intervalo. El número de días de
ción que no resulta evidente con la simple ordenación lluvia en un mes debe ser entero y por tanto es una
de los datos. variable discreta.
En este campo se ha desarrollado una teoría matemá- El total de individuos a considerar se llama población,
3.6 Nociones de estadistica 128

universo o colectivo. Se puede hablar de población finita que el operador, inconscientemente, suele estar condi-
si el número de sus individuos es finito, población inf cionado por ciertas preferencias en la elección, se han
nita si el número de individuos que la forman es infinito, ideado diversos sistemas para que el muestreo sea real- -
población real si sus individuos son concretos y pobla- mente al azar: lotería;tablas de números aleatorios, etc.
ción hipotética si consideramos el conjunto de todos Muestreo regulado. En el que previamente a su
los modos imaginables en que puede ocurrir un suceso. elección, el individuo debe cumplir determinadas con-
En hidrología se trabaja muchas veces con poblaciones diciones.
infinitas e hipotéticas. Muestreo mixto. Es una combinación de los dos
métodos anteriores.
Por otra parte según se conserve o no el tamaño
1.4 LA PRODUCCIÓN DE LOS SUCESOS de la población se distingue:
Muestreo exhaustivo. Cuando no se repone el
Un suceso puede ocurrir de forma natural o provo- individuo en la población después de realizar la extrac-
cado artificialmente. Como consecuencia de esta distin- ción.
ción se clasifican los datos cuantitativos en dos cate- Muestreo no exhaustivo. Cuando se repone el
gorías: individuo en la población después de realizada la extrac-
Datos históricos: Recogidos del fenómeno natural. ción y antes de réalizar la siguiente, de manera que
Tienen la particularidad de que pueden haber sido obser- la población conserva su tamaño.
vados una sola vez y no volver a ocurrir más.
Datos experimentales: Procedentes de la medida de
experimentos es decir provocando artificialmente la ocu- 1.6 ESTUDIO PREVIO DE LOS DATOS
rrencia del suceso. En teoría pueden ser obtenidos repe- PRIMARIOS
tidas veces sin más que hacer idénticas las condiciones
iniciales. Será una pérdida lamentable de tiempo el aplicar
Es corriente en hidrología trabajar con datos histó- métodos estadísticos complejos a unos datos que desde
ricos. un principio parezcan sospechosos de error o alteración.
Es, pues, necesario el convencimiento de que los datos
son fidedignos y representativos de la población consi-
1.5 OBTENCIÓN DE DATOS derada En otras palabras deben ser imparciales, inde-
pendientes y homogéneos, y tales circunstancias han de
Al estudiar una población estadística, la información comprobarse previamente a cualquier trabajo estadís-
total sobre ella se obtendría apreciando el carácter que tico.
se observa, en todos y cada uno de los individuos La dependencia de los datos puede ser debida al espa-
que la componen. Pero es evidente que tal procedi- cio o al tiempo. Por ejemplo: dos pluviómetros exce-
miento, cuando la población es muy numerosa, resulta sivamente cercanos pueden alterar la lluvia media de
imposible en la práctica. la cuenca al dar doble peso a un solo punto, práctica-
Será pues necesario conformarse con la información mente, en ella. Dos pozos que bombean el mismo acuí-
parcial que se obtiene al hacer una selección de indivi- fero, situados muy próximos, tendrán influencia mutua
duos. Esta selección se llama muestra y la técnica em- en sus respectivos niveles. Ambos son casos de depen-
pleada para su obtención muestreo. dencia debida al espacio. Tendremos dependencia debida
Está generalizada la idea de que, si bien a partir de al tiempo al considerar dos caudales máximos instan-
una muestra no obtendremos una información total táneos de avenida en un río, ocurridos 'en un intervalo
sobre la población de la cual procede, sí podemos inferir muy corto de tiempo. La falta de homogeneidad signi-
algunas de sus características y estimar a partir de cier- fica que los datos son obtenidos de dos poblaciones
tos valores de la muestra valores análogos de la pobla- diferentes. Por ejemplo al tomar temperaturas dentro
ción. Al número n de individuos que componen una de la misma cuenca, con dos termómetros situados uno
muestra se le 'Clenomína tamaño- de la muestra. Las téc- a pleno sol y el otro protegido de éste.
nicas de muestreo se pueden clasificar en: Respecto a la fiabilidad de los datos debe señalarse
a) Muestreo al azar. Cuando la elección de los que su medida y publicación están sujetas a errores
individuos que componen la muestra se hace tOtalmente instrumentales o humanos, que en principio se clasifican
al azar, es decir de forma imparcial. Teniendo en cuenta en accidentales y sistemáticos, si bien, en ocasiones,

129 Definiciones y conceptos básicos 3.7

es difícil distinguir entre ambos y muchos errores son y es necesario definir «a priori», a qué clase pertenecen
una combinación de las dos clases. los valores que coinciden con ellos.
Los errores accidentales, son generalmente debidos Esta ordenación da lugar a una tabla de presentación.
al observador. Otras veces a la naturaleza poco definida
del instrumento de medida. Tienen carácter aleatorio Ejemplo 1
o de azar.
Los errores sistemáticos, pueden proceder del obser- a) Caso de variable discreta
vador, del instrumento, de la técnica de observación
o de otras causas. No son aleatorios y pueden ser cons- Tabla de presentación del número de días de lluvia du-
rante el mes de abril en una estación pluviométrica. Periodo
tantes provocando una tendencia, o variar regularmente de observación: 100 años.
dando lugar a una periodicidad.
Número de días Número de años
1.7 ELABORACIÓN DE LOS DATOS de lluvia de observacIón

Una vez obtenidos y seleccionados los datos prima- -. 5 o


rios, es preciso iniciar el proceso de condensación que 6 1
permita a la mente humana sintetizar una imagen repre- 7 3
8 2
sentada por ellos. Al proceder así se sacrifica evidente-
9 5
mente una parte de la información, pero es posible que 12
10
esta pérdida sea compensada con creces por la claridad 11 10
y la facilidad comparativa que nos brinda tal reducción. 12 13
Las distribuciones estadísticas son el producto de esta 13 12
forma de operar. 14 22
15 10
16 5
1.8 DISTRIBUCIÓN ESTADÍSTICA DE UNA 17 4
VARIABLE 18 1
19 O
Sea una sola variable o carácter, observado en los Total 100
individuos de una población. A continuación se con-
sidera solamente el caso, más corriente en Hidrología,
de que dicha variable pueda expresarse cuantitativa- b) Caso de variable continua
mente.
Tabla de presentación de los niveles diarios medidos en
un pozo de observación durante dos años. Días de obser-
1.8.1 Tablas de presentación. Frecuencia vación: 730.
Los valores observados se ordenan, en general, agru-
pando los individuos que tienen un carácter idéntico Número de días
Nivel (metros) de observación
de manera que a ese carácter se hace corresponder el
número que expresa los individuos que lo poseen. Tal
C . 2 0
procedimiento no presenta ningún problema en el caso 2,1-2,3 2
de variable discreta. En cambio si la variable es continua 2,4-2,6 41
será necesario suponer idénticos los valores de la varia- 2,7-2,9 153
ble comprendidos en ciertos intervalos, llamados inter- 3,0-3,2 160
valos de clase, y asignar al punto medio del intervalo 242

de clase, llamado marca de clase la frecuencia corres- 3,6-3,8 101
pondiente. Los intervalos de clase deben cubrir com- 3,94,1 20
pletamente el campo de variación de la variable de 4,2-4,4 11
forma que cualquier valor que tome ésta se pueda 4,5 0
incluir en un intervalo de clase y sólo en uno:tímites Total 730
de clase son los dos extremos del intervalo de clase
3.8 Nociones de estadística 130

Así en el Ejemplo 1 a) la frecuencia relativa corres-


pondiente a un mes de abril con 15 días de Iluvia es:

10
0,1
100
al

En el ejemplo 1 b) la frecuencia relativa correspon-


diente a un nivel de agua comprendido en el intervalo
de clase (3,55 — 3,85) será:

101
730 — 0,14 aproximadamente.
0
5 6 7 5 9
I I I 15
I
It 17 10 19

n de elles de Iluvia
La suma de todas las frecuencias relativas es evidente-
mente igual a la unidad.

1.8.2 Representaciones gráficas


Una idea visual más inmediata que la dada por las
tablas de presentación la proporcionan las representa-
ciones gráficas.
En el caso de variable discreta para representar grá-
ficamente la distribución estadística basta situar sobre
unos ejes de coordenadas, en abscisas los valores de
la variable y en ordenadas las frecuencias, absolutas
o relativas, correspondientes. Se tiene así un diagrama
de barras (fig. 3.1 a). Si se unen los puntos representados
por las coordenadas anteriores mediante segmentos recti-
5 1D II 11 5 54
líneos se obtendrá un polígono de frecuencias (fig. 3.1 b).
n ° de días de lluvia Para variables continuas se marcan en abscisas los
FIGURA 3.1 límites reales de clase y a cada clase se hace corres-
Representaciones gráf icas para una variable discreta
ponder un rectángulo de área igual a la frecuencia,
Diagrama de barras representativo del ejemplo 1 a. absoluta o relativa, de las observaciones que le corres-
Polígono de frecuencias correspondiente al ejemplo 1 a. ponden. La figura resultante recibe el nombre de histo-
grama (fig. 3.2).
Al hacer corresponder áreas se evita el problema de
Es corriente una presentación como la que se indica en que los intervalos de clase sean desiguales.
la tabla, en la que ha habido una agrupación de datos, pero Una abstracción muy importante en Estadística mate-
los límites reales de clase no son los que figuran en ella mática se obtiene al imaginar cada vez menores los
sino los valores: 5 2,05; 2,35; 2,65; 2,95; 3,25; 3,55; 3,85; intervalos de clase y aumentar el número de observa-
4,15 y 4,45, que son los que realmente cubren toda la ciones, de forma que en cada intervalo haya un número
posible variación de niveles. finito de ellas. La figura límite es una curva que encierra
sobre el eje de abscisas el área límite del histograma.
Las tablas del Etemplo 1 expresan el número absoluto Esta curva y f(x) se denomina función de frecuencias
de observaciones que corresponde a un determinado (fig. 3.3). El área rayada en la figura 3.3, es un número
suceso. Este número recibe el noitibre de frecuencia abso- proporcional al de observaciones de valores de la varia-
luta y en la práctica se usa menos que la frecuencia ble comprendidos entre las abscisas extremas x i y x2.
relativa que es más representativa y cuyo valor se obtie- Finalmente si se representa la frecuencia, absoluta o
ne dividiendo la frecuencia absoluta por el núniero total relativa, de los valores inferiores o superiores a uno
de observaciones o frecuencia total. dado resulta un diagrama acumulativo (fig. 3.4). Supo-

130 131 Definiciones y conceptos básicos 3.9

iva corres- niendo como antes que los intervalos van haciéndose
Jvia es: cada vez más pequeños, en el límite se tiene una curva
y = F(x), llamada función de distribución, cuyas orde-
nadas son los valores del área que encierra la función
de frecuencias y = f(x) hasta el valor x = x1 fijado.
Matemáticamente lo anterior, si se supone que el
orrespon- campo de variación de la variable es todo el campo real,
,ervalo se expresa así:
fx;
F(x,) = f (x) dx

1.9 PARÁMETROS ESTADiSTICOS DE LAS


.ente- MUESTRAS FIGURA 3.3

Función de frecuencias.
Hay una serie de parámetros deducidos de las distri-
buciones estadísticas, que pretenden dar una imagen
reducida de ellas.
or las Si estos parámetros se obtienen a partir de los datos
muestrales, se denominan estadísticos.
Se pueden clasificar en: medidas de posición o ten-
grá-
S .re
s
has
C 7
idos
e,

los
F IGURA 3.4
:iP Diagrama acumulativo de frecuencias.
es-
fr

it

e-
PS

0
2,5 3 3, 4 4,5 F IG U RA 3.2
Nivel 1m) Histograma correspondiente al ejemplo 1 b.
3.10 Nociones de estadística 132

dencia central, medidas de dispersión o variabilidad y Mediana. Es un valor tal que la frecuencia de
medidas de desviación o asimetría. los valores que la superan es igual a la frecuencia de los
Para definir los distintos parámetros se usará la valores inferiores a él, es decir, su frecuencia relativa
siguiente notación: es el 50 %.
Esta definición puede dar lugar, en la práctica, a una
x„ x,, xk; son valores observados. indecisión respecto a tomar un valor único para la me-
n„ nk; sus respectivas frecuencias absolutas. diana y en estos casos será preciso añadir un nuevo con-
n; el número total de observaciones o frecuencia total. venio a la definición. Por ejemplo, tomar el valor medio
n,/n; es la frecuencia relativa. de dos que la cumplen.
Geométricamente, en el caso de variable continua, es
Se verifica: el valor de la abscisa correspondiente a una vertical que
divida al histograma en dos áreas iguales. En la prác-
+ n, + + nk = n (32) tica, la mediana, tiene un gran interés.
Moda. Es el valor de la variable que se ha
observado con mayor frecuencia. Puede no ser único
1.9.1 Medidas de posición o y en este caso la distribución se Ilama multimodal.
tendencia central
Se denominan también promedios y son ciertos valo- 1.9.2 Medidas de dispersión o variabilidad
res de la variable —alcanzados por ella o no— que,
por tanto, tienen sus mismas dimensiones. Los más usa- Miden el grado de extensión, de los valores observa-
dos son: dos, alrededor de un promedio.
Media aritmética. Es la suma de todos los va- Todos los parámetros que se definen a continuación,
lores observados, dividida por el número total de obser- tienen la misma dimensión que la variable observada,
vaciones. Es decir excepto la varianza que tiene la dimensión de la varia-
ble al cuadrado y el coeficiente de variación que es
n, x, + n, x; + + nk Xk adimensional.
X = Xfli = (3.3) Desviación media. Es la media aritmética de las
n, + ni + ...+ nk diferencias absolutas entre los valores observados y su
media aritmética.
Media geométrica. Es la raíz de índice el nú-
mero total de observaciones, del producto de todos los ni x, — 1± ni x; — xra + nk xk —
valores observados. Así pues: D=
ni + + + nk
X g= n/ xin i • xini • ... n
Xk i. (3.4) (3.7)
Desviación cuadrática general. Es la raíz cua-
Tomando logaritmos en (3.4) se tiene:
drada de la suma de diferencias entre valores observados
y un valor cualquiera a de la variable previamente fijado,
n, log x, + ni log x, +... + nk log xk
log (3.5) elevadas al cuadrado, dividida por el número total de
n, + n, + ...+ nk observaciones.

por tanto el logaritmo de la media geométrica es la ni (x, — a)2 + n, (x, — a) 2 + + nk (xk — a)2
media aritmética de los logaritmos de los valores obser-
vados. + n, + + nk
(3.8)
c) Media armónica. Es el número inverso de la
media aritmética de los inversos de los valores obser- c) Desviación tipo. También Ilamada por algunos
vados. autores desviación típica o standard, es la desviación
cuadrática respecto a la media aritmética.
n
xa = (3.6) n,(x, — x„,)2 + ni (x; — x„,) 2 + + nk(xk — x,a)2
n, r, nk 1:7 =
+ + ...+ ni + n, + + nk
x, xk (3.9)

133 Definiciones y conceptos básicos 3.11

Varianza. Llamada también variancia o fluctua- También se conoce a esta expresión con el nombre
ción es el cuadrado de la desviación tipo. de primer coeficiente de sesgo.
Si la distribución tiene una rama más larga a la dere-
ni(xi — xp.„)2+ ni(x; ic,„)2+ + nk(xk— x.)2 cha del máximo central que a la izquierda, se dice que
a2
n,+ni+...+nk tiene sesgo positivo, y en caso contrario, sesgo negativo.
(3.10)
Ejemplo 2
Amplitud. Es la traducción correcta de la pa-
labra inglesa «range» y no rango como se lee en algunos En la distribución estadística de variable discreta presen-
textos. Se define como la diferencia entre el mayor y el tada en el ejemplo 1 a) calcular los valores de: media
menor de los valores observados. aritmética, mediana, moda, varianza, desviación tipo, coef
ciente de variación y coeficiente cle asimetría de Pearson.
f) Coeficiente de variación. Con el fin de dar una Media aritmética. Aplicando la fórmula (3.3):
medida adimensional de la variación, Karl Pearson pro-
puso: x. = (1 6 + 3 • 7 + 2-8 + 5 9 + 12- 10 + 10 • 11 +
+ 13 « 12 + 12 • 13 + 22 14 + 10 15 + 5 • 16 +
CV (3.11) + 4 • 17 + 1 18)/100 =. 1254/100 = 12,54
Un método que simplifica las operaciones consiste en elegir
intuitivamente un origen próximo a la media aritmética y
1.9.3 Medidas de desviación o asimetría efectuar el cambio de variables.
Como se verá más adelante, algunas distribuciones de Así, eligiendo el punto de abscisa 12 como origen, será:
probabilidad, y en particular la distribución normal, x' = x — 12
muy importante en estadística matemática, son simétri-
cas respecto a un eje vertical. Por el contrario, la ma- Luego:
yoría son asimétricas.
Medir el grado de desviación respecto a la simetría, x'. = [1(6 — 12) + 3(7 12) + 2(8 — 12) + 5(9 — 12) +
puede ser interesante en ocasiones. Para ello se definen + 12(10 — 12) + + 1(18 — 12)]/100 -=
ciertos parámetros como los que siguen: = 54/100 = 0,54
Disimetría o asimetría absoluta. Viene dada por
la expresión: y por tanto
= x — 12
ni(x, — x«,)3+ ni(xj —x«,)3+ + nk(xk — x«,)3
a_ (3.12)
n,+ni+..•+nx es decir

Coeficiente de asimetría relativa. Es la expresión x. = 12 + 0,54 = 12,54


anterior dividida por el cubo de desviación tipo.
Conviene observar que este valor no puede tomarlo la va-
riable discreta por no ser entero y por tanto la traducción
Ca — del resultado será decir que el número de días de lluvia
a3
en el mes de abril está, como media, comprendido entre
Ca> 0 desviación a la derecha 12 y 13.
Ca = 0 simetría Mediana. El número acumulado de años de observación
Ca < 0 desviación a la izquierda igual a la mitad del total, es decir 50, alcanza a 1+3+2+5
(3.13) +12+10+13+4 = 50, o sea al cuarto valor de los 12 que
corresponden a 13 días de lluvia.
c) Coeficiente 4 asimetría de Karl Pearson. Es la La mediana es por tanto el mes de abril con 13 días de
diferencia entre la media y la moda dividida por la des- lluvia.
viación tipo. Moda. El mayor número de años de observación corres-
pondiente a un determinado número de días de lluvia es
— moda 22 años, en los que el mes de abril ha tenido 14 días de
Sk = (3.14) lluvia.
La moda es por tanto, mes de abril con 14 días de lluvia.
3.12 Nociones de estadística 134

Varianza según la tormula (3.10) 1.10 MOMENTOS DE LAS MUESTRAS


a' = [1(6 — 12,54)2 + 3(7 — 12,54)1 + + A partir de los datos observados se pueden calcular
+ 4(17 — 12,54)' + 1(18 — 12,54)1/100 = unos valores que tienen cierta analogía con los mo-
622,84/100 = 62284 mentos definidos en física teórica. La unidad de medida
es el número total de observaciones. Estos valores se
Desviación tipo. Por la fórmula (3.9)
denominan, también, momentos y tienen gran impor-
a V 6,2284 = 2,49 tancia en estadística matemática.
Alguno de ellos ya ha aparecido en (1.9) como expre-
Coeficiente de variación. Fórmula (3.11) sión matemática de determinados parámetros estadísti-
cos. Por ejemplo, la varianza, es el momento central de
2,49 segundo orden; la asimetría absoluta es el momento cen-
12,54 — 0,198 tral de tercer orden.
Se definen así:
Coef iciente de asimetría de Pearson. Fórmula (3.14)

12,54 — 14
Sk = = 0,586 1.10.1 Momentos respecto al origen
2,49
El momento de orden r respecto al origen viene dado
La distribución tiene sesgo negativo, es decir a la iz- por la expresión:
quierda.
n, x,r + n, x,r + + nk Xkr
Nr = (3.15)
n, + + + nk
Ejemplo 3

Calcular la media aritmética, mediana y moda de la dis-


tribución estadística de variable continua, presentada en el
ejemplo 1 b). 1.10.2 Momentos centrales
Media aritmética. Tomando como marcas de clase los Se llaman así los momentos respecto a la media arit-
puntos medios de los respectivOs intervalos: mética
El momento central de orden r tiene, por tanto, la
= (2,2 • 2 + 2,5 • 41 + 2,8 153 + 3,1 • 160 +
+ 3,4 • 242 + 3,7 101 + 4,0 20 + 4,3 • 1 1)/ 730 = siguiente expresión:
= 3,23
Pi(XI—Xm)11+r11(Xj—X„Y±...-1-nk(xk—xm)r
Nivel medio = 3,23 m Mr
m+ni+...+nk
Mediana. Es el valor de x tal que una vertical por él
divida el área del histograma (fig. 2) en dos partes iguales. (3.16)
Así pues:
No es corriente en hidrología el uso de momentos de
0,30(2 + 41 + 153) + (0,30 — x)242 = orden superior al tercero.

= 242 x + 0,30(101 + 20 + 11)


x = 0,19, aproximadamente 1.10.3 Relaciones entre los momentos
respecto al origen y los momentos
Luego la mediana torresponde a m 3,55 — 0,19 = 3,36 centrales

Nivel de mediana 3,36 m Se demuestran fácilmente las siguientes relaciones:

Moda. Son los valores presentados más frecuentemente. M = 0



M2 = N2 N = tY2 (3.17)
Moda = niveles comprendidos entre 3,25 m y 3,55 m. M3 = N3 - 3 N21\1 1 + 2 N13

135 Definiciones y conceptos básicos 3.13

y también: 1.11.2 Probabilidad condicional


N1 = x„, Se llama así a la probabilidad de que ocurra un

142 = M2 ±N12 = 0.2 + xm2 (3.18) suceso que está condicionado a la ocurrencia de otro
N3 = M3 ± 3 M2N1 + N13 suceso A. Se escribe P(B/A).
Cuando P(B/A) = P(B) se dice que los sucesos
Mediante fórmulas similares se expresan los momentos A y B son independientes.
respecto a un punto cualquiera en función de los mo- c) Un suceso compuesto es el que consta de la ocu-
mentos respecto a otro punto. rrencia de varios. En el caso de suceso compuesto de dos
se escribe:

1.11 PROBABILIDAD MATEMÁTICA DE UN P(AB) = P(A) • P(B/A) (3.20)


SUCESO
Un determinado experimento recibe el nombre de alea-
torio cuando es imposible predecir un resultado de entre 1.11.3 Probabilidad de sucesos
un número de ellos considerados posibles. Suponiendo mutuarñente excluyentes
una simetría recíproca en estos, la definición clásica de
probabilidad dice así: «La probabilidad de que se pre- a) Si A + B expresa el suceso de que ocurra A o B
sente determinado suceso A, es igual al cociente del o ambos se tiene:
número de casos favorables a este suceso, por el número
total de casos posibles». P(A + B) = P(A) + P(B) — P(AB) (3.21)
Es decir:
b) Cuando la ocurrencia de A imposibilita la de B
casos favorables a la ocurrencia de A se dice que A y B son mutuamente excluyentes. Enton-
P(A) = ces P(AB) = O y se tiene:
casos posibles
(3.19) P(A + B) = P(A) P(B) (3.22)
, I

En (1.8.1) se definió frecuencia relativa de un suceso.


Si el experimento que da lugar a este suceso es aleatorio,
es clara la similitud entre las expresiones de probabili- 1.12 VARIABLES ALEATORIAS
dad y frecuencia relativa. Por eso, parece lógico consi-
derar la frecuencia relativa como una medida experi- Una cantidad variable, que expresa cuantitativamente
mental de la probabilidad y admitir, con Bernoulli, que el resultado de un experimento aleatorio se denomina
el valor de la frecuencia relativa tiende al verdadero variable aleatoria.
valor de la probabilidad al crecer el número total de La variable aleatoria se llama discreta si solamente
observaciones. En esta consideración se basan muchos puede tomar ciertos valores de un determinado inter-
razonamientos de e