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AGRICULTURA TRANSGÉNICA

Los "transgénicos" u organismos modificados genéticamente (OMG) son


organismos nuevos creados en laboratorio, cuyas características se han alterado
mediante la inserción de genes de otras especies, lo cual les aporta nuevas
características heredables.

Los avances de la biología molecular en el siglo XX fueron claves en el desarrollo


actual de la biotecnología. Permitieron producir organismos genéticamente
modificados (semillas) para mejorar la producción agrícola, reducir el uso de
pesticidas y lograr el control de malezas. Ante la rápida incorporación de estos
adelantos, se instaló en la sociedad un debate acerca de posibles efectos no
deseados ni controlables sobre la salud de los consumidores y el ambiente, a pesar
de los sistemas regulatorios establecidos por los gobiernos.

Los agricultores han estado alterando la estructura genética de los cultivos que
siembran. La selección efectuada por el hombre para obtener características tales
como el crecimiento más rápido, semillas más grandes o frutos más dulces ha
modificado notablemente a las especies vegetales, en comparación de sus
parientes silvestres.

El desarrollo en los últimos años de las técnicas de la biología molecular ha dotado


al hombre de herramientas que le permiten acceder y manipular el ADN de los
organismos. Una de las aplicaciones de lo que se ha llamado "ingeniería genética"
consiste en el desarrollo de técnicas moleculares para la modificación genética de
variedades de plantas, animales y microorganismos utilizados como alimentos o
que intervienen en el proceso de obtención de alimentos.

Estos alimentos así obtenidos son llamados alimentos "transgénicos" pues


provienen de organismos portadores de material genético perteneciente a especies
no emparentadas que le han sido transferidos por medio de ingeniería genética; la
manipulación de la información genética de diferentes especies se hace con el fin
de mejorar la calidad de vida del hombre; es evidente por ende su uso en la
solución de problemas que aquejan a la sociedad como lo es el hambre.
La tecnología transgénica permite que organismos que hasta ahora habían estado
por completo fuera de la gama de posibilidades de ser donadores de genes puedan
ser usados para donar características deseables a plantas de cultivo. Estos
organismos no proporcionan su conjunto completo de genes, más bien donan solo
uno o unos cuantos genes a la planta receptora.

Las plantas transgénicas fueron creadas por primera vez a comienzos de los años
80 por cuatro grupos que trabajaban de manera independiente en
la universidad de Washington, St. Louis, Missouri, la Rijksunivesiteit en
Gante(Bélgica), la empresa Mosanto en St. Louis, Missouri, y la universidad de
Wisconsin.

Estas primeras plantas transgénicas eran especímenes de laboratorio, pera la


investigación posterior ha desarrollado plantas transgénicas con características
útiles desde el punto de vista comercial, manipulando la información interna de los
cultivos seleccionados al introducirles cambios de color, sabor, resistencias a plagas
obtenidas principalmente de bacterias u otros vegetales con el fin de producir un
alimento de mejor calidad tanto en nutrimento como en rendimiento económico.

Los alimentos transgénicos pueden llevar a la regeneración de nuevos agente que


produzcan alergias o intolerancias alimentarias en personas susceptibles así como
una posible resistencia a antibióticos útiles para la salud humana.

En cuanto a los problemas económicos, en la actualidad empresas


como Monsanto – que posee más del 90% de las patentes de semillas transgénicas-
trabajan en el desarrollo de semillas estériles, de manera que éstas solo se puedan
plantar una vez. Esto desemboca en la economía de los agricultores, que antes que
pensar que puede beneficiarlos económicamente, se están viendo obligados a
pagar cada año una gran cantidad de dinero por plantar las semillas. Además una
semilla de Monsanto está preparada para crecer únicamente con los productos que
comercializa la misma multinacional, de manera que el agricultor tenga que invertir
también en éstos para plantar sus semillas.
AGRICULTURA ORGÁNICA

La agricultura ecológica, orgánica o biológica es un sistema para cultivar


una explotación agrícola autónoma basada en la utilización óptima de los recursos
naturales, sin emplear productos químicos de síntesis, u organismos genéticamente
modificados (OGMs) —ni para abono ni para combatir las plagas—ni para cultivos,
logrando de esta forma obtener alimentos orgánicos a la vez que se conserva
la fertilidad de la tierra y se respeta el medio ambiente. Todo ello de manera
sostenible, equilibrada y mantenible.

Los principales objetivos de la agricultura orgánica son la obtención


de alimentos saludables, de mayor calidad nutritiva, sin la presencia de sustancias
de síntesis química y obtenidos mediante procedimientos sostenibles. Este tipo de
agricultura es un sistema global de gestión de la producción, que incrementa y
realza la salud de los agrosistemas, inclusive la diversidad biológica, los ciclos
biológicos y la actividad biológica del suelo. Esto se consigue aplicando, siempre
que sea posible, métodos agronómicos, biológicos y mecánicos, en contraposición
a la utilización de materiales sintéticos para desempeñar cualquier función
específica del sistema. Esta forma de producción, además de contemplar el aspecto
ecológico, incluye en su filosofía el mejoramiento de las condiciones de vida de sus
practicantes, de tal forma que su objetivo se apega a lograr la sostenibilidad
integral del sistema de producción agrícola; o sea, constituirse como un
agrosistema social, ecológico y económicamente sostenible.
La agricultura natural, la agricultura indígena, la agricultura familiar, la agricultura
campesina, son tipos de agricultura natural que buscan el equilibrio con el
ecosistema, son sistemas agrícolas sostenibles, que se han mantenido a lo largo del
tiempo en distintas regiones del mundo buscando satisfacer la demanda de
alimento natural y nutritivo a las personas y los animales, de manera que el
agroecosistema mantenga el equilibrio. La agricultura biodinámica, y
la permacultura, comparten algunos de sus principios y métodos, pero son más
recientes.
El cultivo ecológico debe estar basado en métodos preventivos, potenciando el
buen desarrollo de las plantas y por tanto su resistencia natural a plagas y
enfermedades. Debe potenciarse al máximo la prevención mediante unas
adecuadas prácticas de cultivo que aseguren el buen desarrollo de las plantas y,
por tanto, que éstas sean más resistentes. Las especies autóctonas y
un abonado adecuado hacen las plantas más resistentes.
Evitando el cultivo de una única especie, al diversificar las especies plantadas se
dificulta la aparición de plagas, utilizando para ello una adecuada rotación y
asociación en los campos.

Sólo unos pocos estudios han evaluado la rentabilidad a largo plazo de los sistemas
agrarios orgánicos. Si bien estos estudios varían en sus metodologías y
conclusiones, muestran de manera sistemática altos ingresos en relación con la
agricultura convencional, debido a las primas recibidas. No obstante, los costos se
relacionan con la producción agrícola total de un establecimiento (la producción
total de un abanico de especies y no de las cosechas de un único cultivo) a lo largo
de un período de rotación completo: esto incluye tanto los productos
comercializados como los productos no alimenticios (los utilizados para alimentar
animales y suelos). En particular, es posible que los ingresos obtenidos en una
estación parezcan elevados debido a las primas de precios pero en las siguientes
estaciones de rotación parezcan bajos, si estos cultivos tienen un bajo valor
comercial o ninguno. Al observar estas estaciones individualmente, no se obtiene
una visión precisa de la viabilidad económica de la agricultura orgánica.
Lamentablemente, los estudios comparativos de la producción orgánica y
convencional o integrada se centran en un cultivo único y en un solo año.

El desempeño económico de la agricultura orgánica en Europa muestra una


situación donde los agricultores orgánicos reciben apoyo financiero y precios de
incentivo pero la mano de obra es cara. Un extenso análisis de la economía agrícola
europea en términos de uso de mano de obra, rendimientos, costos y apoyo
financiero llegó a la conclusión de que las ganancias de las granjas orgánicas son,
en promedio, comparables a las de las granjas convencionales. En los Estados
Unidos, las ganancias también son equiparables, a pesar de que no existan
subsidios directos para la agricultura orgánica.
UNIVERSIDAD DE EL SALVADOR
FACULTAD MULTIDISCIPLINARIA
PARACENTRAL
DEPARTAMENTO DE CIENCIAS ECONÓMICAS
LICENCIATURA EN ADMINISTRACIÓN DE
EMPRESAS

MACROECONOMÍA I

AGRICULTURA TRANSGENICA
AGRICULTURA ORGANICA

DOCENTE: LIC. JOSÉ ARÍSTIDES HERNÁNDEZ

ALUMNO: CRUZ SORIANO, WILBER STEVE

CARNET: CS13009

CÓDIGO: E4

G.T.: 02

CICLO II/2015

SAN VICENTE 12 DE NOVIEMBRE DE 1025