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DEMOCRATIZACIÓN, DERECHO

Y CIRCULACIÓN EQUITATIVA DE LA INFORMACIÓN EN COLOMBIA:


ANTECEDENTES Y CONSECUENCIAS

Ana Catalina Reyes Corral

Trabajo de grado para optar por el título de Comunicador Social en el


énfasis de producción editorial

Directora
Catalina López

Pontifica Universidad Javeriana


Facultad de Comunicación y Lenguaje
Carrera de Comunicación Social
Bogotá D.C., mayo de 2010

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Bogotá D.C., junio de 2010

Señor:

JURGEN HORLBECK
Decano Académico
FACULTAD DE COMUNICACIÓN Y LENGUAJE
PONTIFICIA UNIVERSIDAD JAVERIANA
CIUDAD

Apreciado decano,

Por medio de la presente me permito presentarle el trabajo de grado ―Democratización, derecho y


circulación equitativa de la información en Colombia: Antecedentes y Consecuencias‖, llevado a
cabo por la estudiante ANA CATALINA REYES CORRAL identificada con C.C. 1.020.727.956
de Bogotá, a quien he asesorado durante su desarrollo y con el cual opta al título de Comunicadora
Social con énfasis en Producción Editorial.

Catalina López B.
C.C. 35.476.829 de Chía
Asesora

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TABLA DE CONTENIDO

INTRODUCCIÓN .................................................................................................................... 12

JUSTIFICACIÓN ..................................................................................................................... 18

I. Democracia, derecho y circulación equitativa de la información ................................... 21


i.i ¿Qué es democratizar la información? ................................................................... 21
i.ii ¿Qué es el derecho a la información?...................................................................... 28
i.iii ¿Qué es la circulación equitativa de la información? ........................................... 36

II. Uso libre de la información en el último milenio ........................................................... 44


ii.i Nuevas formas de interacción: Internet ................................................................ 44
ii.ii Propiedad intelectual y libertad: CC y CopyLeft, entre otros ............................. 52
ii.iii Acomodándose a los nuevos tiempos, las industrias editoriales ........................... 62

III. ¿Se puede hablar en Colombia de la circulación equitativa, de la democratización o


del derecho a la información? ............................................................................................. 71
iii.i La información en Colombia ¿un bien o un derecho? ............................................ 71
iii.ii Cómo han asumido las industrias culturales en Colombia este debate ............. 79
iii.iii Democratización de la información en Colombia en la última década ............... 84

CONCLUSIONES Y ................................................................................................................. 91
RECOMENDACIONES ............................................................................................................ 91

BIBLIOGRAFÍA..................................................................................................................... 100

10
El lugar más conveniente para asestar una puñalada
parece estar entre el cuello y la barbilla.
Uno eleva el mentón y clava el cuchillo
entre los músculos en tensión.
Pero lo más probable es que este lugar
sea el más conveniente sólo en nuestra imaginación,
que espera ver brotar
un espléndido chorro de sangre
y un anudamiento de tendones,
articulaciones y huesos
como los de los muslos de los pavos asados.

Franz Kafka
“El lugar más conveniente”

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INTRODUCCIÓN

El hombre de mañana, trabajador nómada, asalariado temporal


de empresas – nómadas ellas mismas, porque están instaladas
en los lugares donde el coste del trabajo no
cualificado es más bajo-, consumidor de objetos nómadas,
dueño de sí mismo, informado y manipulador,
será a la vez enfermo y terapeuta, maestro y alumno,
espectador y actor, consumidor de su propia producción,
enmascarado y narcisista, mezclando la ficción y
la realidad en un universo de fronteras indefinibles,
verdugo víctima de sí mismo,
portador de sus propias prohibiciones…

Jacques Attali

Cuando se busca explicar las manifestaciones culturales de una época, es inevitable analizar
los factores ideológicos, económicos, políticos y sociales, con el fin de sumar todas las
fuerzas que intervienen en su formación, y en las consecuencias que derivan de las mismas.
Claro está, que el buscar esos factores no siempre garantiza alcanzar a comprender el
fenómeno cultural de una sociedad; por el contrario, sólo asegura una aproximación real al
fenómeno que será escenario de investigación a largo plazo. En este caso, el fenómeno de
análisis se construye alrededor de los límites y rangos creados por Internet en cuanto al uso
libre de la información, que se han venido desarrollando en la última década alrededor del
mundo y, en especial, en Colombia.

Desde que la red fue puesta a disposición de todas las personas del planeta, ha permitido la
creación de nuevas formas de comunicación, que a su vez han llevado al hombre a
transformar tanto la concepción del espacio como del tiempo: Internet permite intercambiar
información con personas de todo el mundo en tiempo real, almacenar datos y crear nuevos
formatos y productos que han revolucionado el entorno social y cultural de una era. Ha
brindado libertad de expresión a algunos y mecanismos de defensa a otros; nos ha
conectado como sociedad y nos ha fraccionado como agentes con gustos similares en esta
comúnmente denominada aldea global. Ha revolucionado el mercado y ha llevado a
cambios estructurales, sociales, económicos, tecnológicos e industriales.

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Por ello, las industrias culturales han debido asimilar el proceso y el cambio con la misma
velocidad vertiginosa con la que llego la ―red de redes‖; y aún siguen amoldándose a éste:
pasar de un formato a otro, promocionar en nuevos medios, llegar a nuevos públicos y
homogenizar un mismo idioma (www) han hecho del planeta un lugar más grande, más
libre y más permisivo. No obstante, no se puede pretender que es la cantidad de
información disponible, la que permite la comprensión de los diferentes fenómenos
culturales alrededor del planeta, sino la capacidad de acceder a su dimensión significativa.

Y junto con la oferta abrumadora de información también ha llegado la necesidad y el


miedo, que han llevado a buscar mecanismos que permitan controlarla. Al principio los
creadores, luego los usuarios y después los gobiernos, han venido procurando limitar la red,
enmarcarla dentro de los ―límites sensatos‖ de la ley; ya sea según sus alcances, sus
contenidos o en el acceso que cada individuo pueda tener a ella, tecnológica o
económicamente hablando; para así, mantener la ilusión de que Internet aún se inscribe
como un medio tradicional, en una carrera de tecnologías.

No obstante, desde hace varios años se sabe que la red es mucho más que un paradigma,
mucho más que un nuevo horizonte en el largo camino de la comunicación, mucho más que
una nueva tecnología: es un nuevo reto. Nuevo, en cuanto son necesarios a su alrededor
diferentes mecanismos de pensamiento, nuevas formas de enseñanza y nuevos procesos
sociales y culturales que involucren economías, procesos políticos y visiones de universo,
en un solo núcleo, que en últimas ha sido puesto en un mismo tiempo, espacio e idioma:
Internet.

Tomando como base estas características, surgen una serie de preguntas alrededor ya no
sólo de los cambios que trae Internet como tecnología, sino también de los cambios que trae
como escenario mundial donde todos y cada uno de nosotros encuentra lo que busca: un
espacio y una identidad. Al tener un espacio (virtual) donde se hace un uso libre de la
información de y para todo el planeta, de toda la humanidad, de toda la historia, el punto
clave deja de ser cuál es ―el invento‖ y empieza a ser el cómo acceder a ―el invento‖.

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Las industrias culturales tradicionales encontraron a través de la legislación y la economía
un lugar donde desarrollarse y donde permitir que el sujeto se desarrollara.

Sin embargo, en la actualidad, cuando la herramienta, la tecnología y el lenguaje se han


conjugado para romper las barreras espaciales, temporales, lingüísticas y sociales, tanto la
legislación como la economía se quedan cortas para brindar una solución al verdadero
papel que debería tener la información en la red para cada individuo, cada grupo y cada
sociedad como agente de inclusión social y de conocimiento.

Este trabajo pretende dar los pasos iniciales alrededor de tres primicias que parecían haber
encontrado un lugar en los medios tradicionales, pero que se ven desencajadas, y han
requerido ser reestructuradas y repensadas en este nuevo contexto: el derecho a la
información, la democratización de la información y/o la circulación equitativa de la
información a través de la red.

A partir de esto, se pretende diferenciar los términos de derecho, democratización y


circulación equitativa de la información en términos de acceso y conocimiento de Internet
en Colombia, para así poder hacer un análisis del acercamiento real de nosotros
(colombianos) a los beneficios de la red y del uso libre de la información, así como de los
retos que aún como sociedad son necesarios de superar para lograr la equidad respecto al
resto de los países que navegan en la red. De igual manera, son tres primicias que deben ser
entendidas, diferenciadas y enriquecidas desde la disciplina y el campo como base de todo
conocimiento comunicacional, no sólo a nivel global, sino a nivel local, ya que constituyen
la realidad no sólo de quienes estudian la tecnología, sino también de aquellos que viven y
dependen de sus alcances y privaciones. Asimismo, el enfoque local, se da desde la
necesidad de centrarse en la realidad diaria tanto de quienes conocen del tema, como de
aquellos que no dimensionan las implicaciones del mismo, pero que en igualdad de
condiciones se ven afectados por éste en cada aspecto de su cotidianidad.

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Así, partiendo de los objetivos y de los antecedentes tanto de los inicios de Internet como
de su desarrollo como medio de comunicación global, y a través de las industrias culturales
tradicionales adaptadas a este nuevo contexto mundial, se explicará cómo en Colombia es
posible, o no, hablar de una circulación equitativa, de una democratización y/o de un
derecho a la información, ya sea en términos legales, económicos, de acceso o de
conocimiento.

El trabajo se encuentra estructurado en tres capítulos. El primero de ellos presenta la


diferenciación en cuanto a terminología para hablar de derecho, democratización y
circulación equitativa de la información. Esto creará unas categorías conceptuales y
analíticas iniciales, que permitirán recurrir a estos conceptos más adelante en su relación
con la red, sus inicios y alcances actuales; y su presencia o ausencia en Colombia dentro de
estos parámetros.

El segundo capítulo abordará el uso libre de la información en la última década de este


nuevo milenio. Cómo en estos últimos diez años se ha presenciado nuevas formas de
interacción con el público a través de Internet, y como la red ha creado escenarios libres,
igualitarios y benéficos para todos aquellos productores y consumidores de información
más allá de las condiciones pre establecidas por las industrias culturales y la legislación
tradicional. Así, como presentará los diferentes procesos que las industrias del
entretenimiento han tenido como parte de la adaptación al cambio instaurado por Internet
social y comunicativamente hablando.

El tercer capítulo centrará su análisis en Colombia, al mostrar si es posible o no hablar de


una circulación equitativa, de la democratización y/o del derecho a la información en
nuestro país. Este análisis parte de la concepción existente en Colombia de la información:
ya sea como un bien o como un derecho. Concepción que a su vez ha condicionado el
acceso que como individuos tenemos a ella en términos legales y económicos. Finalmente,
más allá del acceso y el uso libre que se tiene a la información en nuestro país, se
presentará cómo el proceso de adaptación que han tenido las industrias culturales a Internet
ha afectado, tanto para bien como para mal, la accesibilidad de la población a la

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información; así como ha incidido en el desarrollo del conocimiento de los individuos en el
país. Además de otra serie de problemas que aún rodean la masificación equitativa y libre
de la información en el territorio nacional.

De tal manera, este trabajo de grado se desarrolla como un estudio descriptivo- exploratorio
sobre el derecho, la democratización y la circulación equitativa de la información a través
de Internet en Colombia: sus alcances y retos.

Tomando como base diversos textos, hipertextos, investigaciones, normas, entrevistas y


publicaciones nacionales y extrajeras, que se relacionan de manera directa con el contenido
de esta investigación, se buscó crear un entorno bibliográfico que permitiera sustentar tanto
el análisis como las conclusiones de este tema, tan comúnmente hablado, pero tan poco
tratado en esta interacción de conceptos que en el presente trabajo se relacionaron.

Sin embargo, como eje central bibliográfico, histórico y académico se tuvo como referente
principal el Informe titulado Voces Múltiples, Un Solo Mundo, presentado por el ganador
del premio Nobel de la Paz, Sean McBride, ante la UNESCO y mundialmente reconocido
como El Informe McBride. Este texto fue tomado como eje no sólo porque plantea los
inicios de una problemática ya delimitada desde hace treinta años, sino también porque
reúne en torno a las nuevas tecnologías y la democratización de la información, todos
aquellos temas relevantes al hablar de un nuevo paradigma comunicativo/social presentes
aún en la cotidianidad de las personas a través de una nueva tecnología.

El tomar como principal fuente al informe McBride, además, permitió una comparación
entre la situación colombiana y la vivida por las demás naciones alrededor de un mismo
tema: brechas comunicacionales, económicas, políticas y ante todo sociales. Pese aún a la
homogenización de ideas y realidades que Internet permite equilibrar a diario mediante la
libertad y la democratización de la información.

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Finalmente, después de un trabajo investigativo de más de un año y medio el lector podrá
encontrar una serie de conclusiones esbozadas a partir del acercamiento inicial a este tema:
complejo, novedoso y poco estudiado en Colombia, así como algunas recomendaciones, a
consideración de la autora, pertinentes para adaptarse con éxito a una nueva era no sólo
tecnológica, sino comunicativa y ante todo cultural.

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JUSTIFICACIÓN

Modernidad en el aparato productivo,


Y premodernidad en la cabeza

Fernando Cruz Kronfly


“La sombrilla planetaria”

Hoy es bien sabido que el mundo de los medios de comunicación es heterogéneo, complejo,
en permanente cambio. Así, como también es sabido que los medios de comunicación son
poseedores de saberes, de lógicas, de éticas, de estéticas y de sensibilidades creadas y
alteradas de acuerdo a su función. No obstante, los cambios que han sufrido los medios de
comunicación a lo largo de la historia reciente del mundo, han mostrado como los alcances
de Internet respecto a la televisión y/o el periódico, han sido construidos en permanente
tensión con el universo de sentido propuesto por el sistema dominante, utilizados a veces a
manera de resistencia y defensa, otras a manera de franca inteligencia y otras más como una
alternativa de discurso y propuesta de una nueva sociedad.

El mundo actual en el que nos desarrollamos como seres humanos y como seres pensantes,
es un mundo que ha sido objeto de distintos enfoques y miradas, de distintos discursos y de
distintas plataformas tecnológicas frente a las cuales aún prevalecen actitudes de corte
moralista, u otras que se sustentan en visiones parceladas que convierten a los medios
desarrollados en torno a dichas plataformas, en simples rótulos de victimarios o malignos.
Estas visiones, sin embargo, no alcanzan a comprender que los nuevos medios
desarrollados gracias a los adelantos sociales y tecnológicos que se han evidenciado en la
última década, antes que presentar una crisis en la estabilidad de los medios de
comunicación ―tradicionales‖, muestran una crisis de una sociedad que no puede crear
espacios democráticos para que sus diversas creaciones y sectores puedan expresarse y
participar activa y libremente, en su propia construcción.

Los rápidos cambios que ha presentado la red, desde su creación hasta la actualidad, han
extralimitado los alcances de varias instituciones tradicionales, y han llevado a diferentes

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pensadores-usuarios a mirar más allá del campo de trabajo habitual de los juristas, más allá
de las políticas, de las regulaciones y las normas del mercado; hasta el punto de vislumbrar
la necesidad de un nuevo tipo de esquema que fomente los principios de Internet, sin
permitir el abuso de los mismos.

El manejo de la información, la manipulación de la misma y la necesidad de control sobre


aquello que puede o no ser conocido y difundido, encontró un rival igual de complejo, o
incluso mayor, en la red. Un medio/tecnología sin inicio y sin fin, sin jerarquización alguna
y sin objetivos mayores al de informar. Un espacio libre, democrático, gratis y a la
disposición de todo aquel que se interesara por aprender su lenguaje, su idioma.

El análisis en torno al principio de compartir las ideas muestra, con el paso de los años,
como la red se ha convertido en el medio para lograr que las mismas se cumplan. Este
principio básico de Internet es a su vez la raíz de su éxito: el permitir el libre intercambio,
sin regulaciones, tanto de ideas como de opiniones, contenidos y productos, ha logrado que
la ideas fluyan, se consoliden y se nutran de diferentes fuentes; demostrando así, ser el
nuevo paso de la democracia.

Toda nueva tecnología y todo nuevo medio, traen consigo la necesidad por parte de los
consumidores, de satisfacer las expectativas que esos adelantos mitifican como voceros de
la promesa de un nuevo mundo. Sin embargo, la resistencia aún en torno a la
transformación que dichos adelantos puedan dar al orden tradicional de los sistemas,
permite vislumbrar la violación al principio de equidad y libertad que como ciudadanos y
seres humanos tenemos sobre los medios y/o productos que nos preceden, nos hacen y nos
traspasan en la vida.

El entorno en el cual nos inscribimos: urbano, post-capitalista, con una estructura


demográfica definida, traspasado por la industrialización, la marginalidad, el clientelismo,
la ciencia, la planificación como forma de inducir el futuro, con una cultura sub-cultural,
internacionalizada, popular y aun así autentica, nos ubica en un suelo social, económico y
políticamente único con respecto a las demás sociedades que nos rodean. Por ello, es

19
necesario entender la incidencia de la red en las dinámicas de la circulación de la
información en Colombia.

Dentro de este contexto creado por una sociedad necesitada de procesos de


democratización, de derechos y de equidad no sólo en torno a la información, sino en
términos de conciencia social y responsabilidad para con nosotros mismos, es de crucial
importancia empezar a pensar cómo se presenta, se accede, se conoce y se interacciona con
la información de acuerdo a su circulación, a sus alcances y procesos que intervienen en
ella. Pues bien es sabido, que aunque la herramienta preste la facilidad, depende de quien
accede a ella desarrollar su verdadero potencial.

Este trabajo de grado presenta el inicio de una búsqueda en torno al análisis de la red en
nuestro país como medio y fuente de las más ambiciosas esperanzas de democratización,
conocimiento, y creatividad. Asimismo, para poder analizar un medio y sus implicaciones
sociales, es imprescindible su relación con aquellos demás medios que lo rodean. De
acuerdo con eso, para poder hacer un acercamiento a la circulación de la información en la
actualidad en términos de democratización, derecho y circulación equitativita, no sólo es
preciso profundizar en la red como iniciativa de este proceso; sino, conocer la
transformación que han tenido las demás industrias culturales para continuar nutriendo,
combatiendo o viviendo de la mano con este nuevo medio/tecnología.

Así, el principal reto que origina y busca organizar este trabajo, radica en no aferrarse a lo
conocido; sino, por el contrario, dejarse caer y empaparse de las nuevas dinámicas
mundiales con el ánimo de impregnarse y apropiarse de los términos, condiciones,
beneficios y amenazas que suponen un fortalecimiento para esta sociedad con el ánimo de
permitirle seguir a flote en los tiempos venideros, lejos de temores y egoísmos propios de
tiempos ya pasados.

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I. Democracia, derecho y circulación equitativa de la información

Vivir es desviarnos incesantemente.


De tal manera, nos desviamos, que la confusión
nos impide saber de qué nos
estamos desviando.

Franz Kafka
“Nuestro Camino”

i.i ¿Qué es democratizar la información?

El término democracia, como tantos otros términos, tiene un origen griego y resulta de la
combinación de dos palabras más cortas, demos y kratos. Ambos términos tienen más de un
significado. Demos podría significar todo el cuerpo ciudadano que vive dentro de una polis
particular o ciudad-Estado, aunque también suele utilizarse para definir ―al pueblo‖. Por
otro lado, kratos podría significar ―poder‖, o bien ―gobierno‖, conceptos disímiles entre sí,
ya que una democracia donde todo el pueblo gobierna o los representantes del pueblo
gobiernan, puede ocultar una distribución muy poco democrática del poder real1.

Esta ambigüedad en ambos términos constitutivos, presentes en el nacimiento mismo del


concepto, tiene importancia permanente en cómo se comprende su significado y su historia.
El término democracia ha tenido diversas acepciones que van desde un plano social,
pasando por un plano económico y un plano político, hasta ubicarla en un plano cultural.

Sin embargo, ―La democracia, cuanto más ha asumido un significado elogioso


universalmente reconocido, más ha sufrido una evaporización conceptual, convirtiéndose
en la etiqueta más indefinida de su género […] La democracia resume todo‖2.

1
Arblaster, A. (1991), Democracia, Madrid, Alianza Editorial. P. 25.
2
Morlino, L. (1995), Manual de Ciencia Política, Madrid, Alianza Editorial. P. 80.

21
Y aunque el recorrido que ha vivido tanto el término democracia, como su aceptación,
masificación e implementación, la han llevado a perderse en torno a la idea de poder y de
gobierno; en esencia conserva los ideales de beneficio común que la establecen aún como
un medio universal y bien visto por todos.

Para poder hablar de la democratización de la información, primero, es necesario y vital,


para los términos de este trabajo de grado, desmitificar el término democracia de la idea de
poder y gobierno, con el ánimo de no caer en las limitaciones políticas, y por consiguiente,
operativas; ni caer en la definición del término que lo encasilla en un mecanismo más de la
alternancia del poder en el Estado.

De tal manera, no se entenderá democracia en términos de J.D. May, quien establece la


democracia como aquel régimen político que postula una ―necesaria correspondencia entre
los actos del gobierno y los deseos de aquellos que son afectados por ellos‖3, o bien, en una
versión un poco distinta, como un régimen político caracterizado por ―la continua
capacidad de respuesta del gobierno a las preferencias de sus ciudadanos, considerados
políticamente iguales‖4. Gaetano Mosca la define como ―todos aquellos que por riqueza,
educación, inteligencia o astucia tienen aptitud para dirigir una comunidad de hombres y la
oportunidad de hacerlo -en otras palabras, todos los clanes de la clase dirigente- tienen que
inclinarse ante el sufragio universal una vez éste ha sido instituido y, también, si la ocasión
lo requiere, defraudarlo‖5, sentido que limita la democracia únicamente a clases sociales
específicas, así como a procesos electorales como único medio y fin del concepto.

O bien, tampoco es menester de este trabajo comprender la democracia en términos de


Sartori, quien la define como un sistema ético-político en el que la influencia de la mayoría
está confiada al poder de las minorías concurrentes que la aseguran, claramente, mediante
el mecanismo electoral. (Sartori, 1974, p.33)

3
May, J.D., (1978), ― Defendiendo la democracia: un poco de coherencia y conciencia‖, en Estudios
Políticos, Núm. 26, p. 1
4
Dahl, R. (1993), La poliarquía: participación y oposición, México D.F., Tecnos. P. 27.
5
Martínez Echeverry, L. y Martínez Echeverry, H. (1997), Diccionaro de filosofía ilustrado, 2ª edición,
Bogotá, Panamericana.

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Incluso, la creación de la palabra democracia en sus raíces griegas, tampoco puede ser
tomada literalmente, pues llevaría a un reduccionismo según condiciones políticas, estatales
y de gobierno, lo cual, hace que inevitablemente se termine en operativismos mecánicos de
sistemas de participación política, procesos electorales, tipologías y usos que no vienen al
caso.

Al contrario, para poder hablar de la democratización de la información con implicaciones


sociales en un contexto tecnológico y mediático, intercedido por el ejercicio de la política y
la economía local y global; es necesario, primero, acercarse a una definición de democracia
puntual y benéfica para el contexto de análisis.

Una definición en su esencia misma, sería aquella que explicaría los procesos de
circulación de la información en la actualidad, y más concretamente, en Colombia. Una
definición que permita que el término se utilice para vislumbrar un posible futuro al cual
apunta la democratización de la información, los medios de comunicación y la interacción
social.

De acuerdo con esto, para efectos de este trabajo, la democracia será entendida en términos
de Norberto Bobbio: politólogo, filósofo y jurista italiano del siglo XX, considerado como
uno de los más grandes pensadores de los últimos años; quien habla de ésta como una de
las tantas formas de gobierno, en particular aquella en la cual el poder no está en manos de
uno o de unos cuantos, sino de todos, o mejor dicho de la mayor parte, y como tal, se
contrapone a formas autocráticas, como la monarquía y la oligarquía6.

Siguiendo con el pensamiento de Bobbio, la democracia es una forma de organización de


un grupo de personas, cuya característica predominante es que la titularidad del poder
reside en la totalidad de sus miembros, permitiendo y haciendo que la toma de decisiones
responda a la voluntad colectiva de los individuos del grupo. Más allá de una forma de
gobierno, de una organización del Estado, de un mecanismo para la sucesión del poder y de
una alternativa liberal, la democracia es en esencia una forma de vida, un estilo de

6
Bobbio, A. (1993), Liberalismo y democracia, México, Fondo de Cultura Económica. P. 7

23
convivencia social en la que las partes son iguales, participativas y activas en torno a lo que
las compete como sociedad. Surge entonces, la democracia como un punto de equilibrio
donde es posible, por un lado, limitar el poder, y por otro, distribuirlo entre todos.

Como menciona Benjamin Constant: ―el fin de los antiguos, era la distribución del poder
político entre todos los ciudadanos de una misma patria: ellos llamaban a esto libertad. El
fin de los modernos es la seguridad en los goces privados: ellos llaman libertad a las
garantías acordadas por las instituciones para estos goces‖ (citado en Bobbio, 1993).

Lo anterior no sólo plantea la igualdad en términos de equidad en la participación activa


dentro de la toma de decisiones, opiniones y roles dentro de la sociedad; sino que también
plantea la igualdad en la democracia dentro de la libertad que implica disfrutar de los goces
privados en un colectivo. Una democracia del pueblo y no para el pueblo, como se ha visto
tergiversada con el paso de los años, las corrientes y los dirigentes.

De acuerdo con esto, la igualdad que confiere la libertad dentro de la democracia está
decidida por la voluntad misma de la totalidad de los individuos que componen una
sociedad; la limitación de los alcances de dicha libertad, sin embargo, también es acordada
en consenso mediante el marco constitucional que nos atañe como ciudadanos, el cual
también nos compromete en pro del beneficio común y nos permite direccionar la igualdad
y la libertad equitativamente dentro del marco de la independencia privada.

Por otro lado, varios acontecimientos de trascendencia histórica han cambiado el entorno
social y cultural de las sociedades actuales más allá del entorno democrático. La revolución
tecnológica, centrada en torno a las tecnologías de la información, ha hecho que la vida y la
base de los individuos, se mueva a un ritmo acelerado.

La crisis del modelo capitalista tradicional, la falta de hegemonías políticas, la inestabilidad


de la única hegemonía económica de los últimos años, los conflictos bélicos, el
calentamiento global y la naciente preocupación por un futuro que antes se veía inexistente,

24
han cambiado las dinámicas de los sujetos a escala global; así como ha cambiado las
dinámicas de las sociedades, y por consiguiente, la interacción entre las mismas.
Adicionalmente, la instauración de un nuevo sistema de comunicación, que cada vez habla
más un lenguaje digital universal, está integrando a nivel mundial la producción y
distribución de palabras, sonidos e imágenes de una cultura compartida (común),
acomodada con mayor facilidad a los gustos de las identidades y temperamentos de cada
sujeto. La posibilidad de acceder a un lugar compartido, sin limitaciones y fronteras, pone a
las redes informativas interactivas en un lugar privilegiado, de común encuentro y
discusión. Como dice Castells, ―este crecimiento exponencial que presentan las nuevas
tecnologías, crea nuevas formas y canales de comunicación, dando forma a la vida a la vez
que ésta les da forma a ellas‖7.

No obstante, para el desarrollo de este trabajo, es de crucial importancia la diferenciación


entre comunicación e información, términos que se irán desglosando a lo largo del trabajo y
que irán tomando forma de acuerdo a su utilización en el objetivo último de este escrito.

Para empezar, es prudente entender la comunicación como un lugar de múltiples cruces e


intercambios, en el que confluyen elementos de la más variada naturaleza. En medio de
esta multiplicidad, la comunicación plantea preguntas al permitir un escenario de
participación e interacción. Mientras que las perspectivas teóricas que durante décadas se
han gestado en torno a la comunicación de masas (funcionalismo, estructuralismo, teoría
crítica, entre otras), se han configurado como una condición que enriquece las posibilidades
de acción y de pensamiento de la comunicación, sin reducirla a una única teoría limitante a
su natural condición cambiante de acuerdo a los procesos sociales, culturales, políticos,
económicos y tecnológicos que le dan vida y forma en cada una de las generaciones que la
complementan. Según, el teórico y académico, Raúl Fuentes, la comunicación es ―la
necesidad de explicar las fenómenos sociales, los intercambios, provocados por el
desarrollo de los llamados medios masivos, en cuya evolución la tecnología representa un
factor determinante‖8.

7
Castells, M. (2002), La era de la información. Vol. I: La Sociedad Red. México, Siglo XXI Editores. P. 15.
8
Fuentes. R. (1997), ―Desafíos para la construcción del futuro‖, en Signo y Pensamiento, Núm. 31, pp. 42.

25
Los medios informativos, a su vez, se encuentran en el proceso de transformación de los
datos básicos de la comunicación social dentro de cada una de las naciones, estableciendo
nuevos sistemas de intercambio, cambios completos de las condiciones que gobiernan la
transmisión de los conocimientos, abriendo un conjunto de posibilidades para tener a la
disposición de todos educación formal e informal, logrando la impartición de la cultura a
todo un país9. Dichos medios comunicativos e informativos están creando condiciones que
permiten un enriquecimiento individual constante, así como la participación de los pueblos
y de la sociedad, en su propio avance.

Así pues, no es del todo insensato pensar que, a medida que los individuos sienten cada vez
más que sus destinos como sociedad están estrechamente entrelazados, los unos con los
otros, se llegará en un futuro a un respeto mutuo y a una cooperación en condiciones de
igualdad. En términos democráticos, condiciones de igualdad dadas por la libertad que los
nuevos medios informativos y comunicacionales ofrecen para disfrutar de los goces
privados que aún como sociedad de la información, mantienen los individuos, y por lo
tanto, la nación.

Pero ésta es tan solo una de las perspectivas ofrecidas por una época que es igualmente
capaz de producir lo mejor para el futuro, o lo peor. Sólo es conveniente pensar en esta
perspectiva de desarrollo individual y social, de este aprendizaje tecnológico y de este
porvenir nacional, si se resiste la tentación de poner los medios informativos al servicio de
estrechos intereses sectarios que los convertirían en nuevos instrumentos de poder, tal y
como lo planteó el ganador del premio Nobel de la Paz, Sean McBride, hace exactamente
treinta años en su informe publicado en 1980 ante la UNESCO, titulado Voces Múltiples,
Un Solo Mundo, donde se planteó analizar los problemas de la comunicación en el mundo y
en las sociedades modernas, para sugerir un nuevo orden comunicacional que promoviera
la paz y el desarrollo humano: ―justificando los ataques a la dignidad humana y agravando

9
McBride S. (1980), Un solo mundo voces múltiples, México, Fondo Cultura Económica. P. 12

26
las desigualdades que ya existen entre las naciones y dentro de cada una de las propias
naciones‖10.

El poder de informar y de ser informado es una de las claves de las sociedades en la


actualidad. Su relevancia es tal, que la creciente concentración del poder de informar podría
desembocar en nuevas formas de control en las que ya no habría ningún tipo de
democracia, e incluso no podría haber separación de los poderes y garantías de una
sociedad.

Solo si se deja de lado la ―visión apocalíptica‖11 que los nuevos medios informativos
producen en algunos, y se olvida la idea de que los medios mismos pueden lograr el
cambio, en ausencia de la capacidad humana, social y cultural que cada individuo está en la
obligación de retribuirle a la herramienta; solo si se hace todo lo posible por impedir que las
tendencias hacia una concentración de los medios informativos reduzcan progresivamente
el alcance de la comunicación interpersonal y en última instancia destruyan la pluralidad de
los canales, tradicionales o nuevos, mediante los cuales pueden ejercer los individuos su
derecho a la igualdad y a la libertad de expresión. Solo si se levantan las restricciones para
que la información pueda llegar a cada ser humano, en cada rincón del territorio nacional,
en condiciones propias a las capacidades de cada individuo, y bajo el conocimiento real que
involucra interrelacionarse con la misma, se podrá hablar de una democratización de la
información.

Cuando cada individuo tenga la libertad y la igualdad de acceder y de manipular la


información circulante con las comodidades que los medios tecnológicos actuales
presuponen, se estará evidenciando el cumplimiento del fin último democrático.

La esencia de aquel acuerdo ancestral de común beneficio y responsabilidad que debe ser
enmarcado, para su cumplimiento, dentro de los límites constitucionales que lo convierten
en un derecho, entendido como uno de ―aquellos que en un determinado momento histórico

10
Ibíd. P. 16.
11
Eco, H. (2004), Apocalípticos e Integrados, Barcelona, DeBolsillo. P. 125.

27
detentan el poder legítimo de ejercer la fuerza para obtener la obediencia a sus mandatos,
por lo cual deben ser respetados no invadiéndolos y garantizándolos frente a cualquier
intervención posible por parte de los demás‖12.

Por ello, no sólo es prioridad de este trabajo de grado, sino también de esta sociedad
universal de la cual todo individuo hace parte, puntualizar en la importancia que tiene la
democratización de la información, y su cumplimiento, como primer paso para hablar de un
beneficio y un crecimiento individual y social, otorgado por el uso libre de la información.
Uso libre en igualdad de condiciones, necesario para disfrutar del goce privado que hoy en
día constituye la comunicación a partir de las nuevas tecnologías.

Sólo al enmarcar el contexto social bajo el escenario que plantea la democratización de la


información será posible, o no, ver las nuevas tecnologías más allá de los términos legales
y/o económicos ejerciendo un papel social, libre y equitativo en un escenario que, a su vez,
debe promover el respeto de la información como un derecho fundamental de los
individuos, para llevar a una real circulación equitativa y por consiguiente homogénea, que
permita no sólo el uso libre, sino consciente de la información en la sociedad.

i.ii ¿Qué es el derecho a la información?

Sin embargo, y aún cuando se habla de derecho; el concepto permite, al igual que
democracia, una pluralidad de acepciones contraproducentes para su noción primaria y
primordial. Por ello, para no caer en el determinismo jurídico con el que puede asociarse el
Derecho (con mayúscula), o conjunto de normas; y para su relación con la democratización
de la información, tratada anteriormente, se definirá derecho desde su noción básica, es
decir, sin la terminología legal o jurídica, en un principio.

Así, los Derechos Humanos, derivados de los derechos naturales concebidos por los
antiguos filósofos, se ubican en el inicio de lo que hoy en día se comprende por derecho al
12
Bobbio, A. (1993), Liberalismo y democracia, México, Fondo de Cultura Económica. P. 13.

28
enmarcar: aquellas libertades, facultades, instituciones o reivindicaciones relativas a bienes
primarios o básicos que incluyen a toda persona13, por el simple hecho de su condición
humana, para la garantía de una vida digna.

Tal y como se estableció en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el 10 de


diciembre de 1948, todos los derechos humanos son independientes del status, el sexo, la
etnia o la nacionalidad; además son autónomos (al no ser dependientes exclusivamente del
ordenamiento jurídico vigente en un Estado) y están inspirados en la justicia, para permitir
la convivencia social y la resolución de conflictos interpersonales.

De igual manera, los Derechos Humanos se definen como inherentes a la persona,


irrevocables, inalienables, intransmisibles e irrenunciables, al ser propios de la condición
humana misma. Y ya que todos aquellos Estados que ―se han declarado resueltos a
promover el progreso social y a elevar el nivel de vida dentro de un concepto más amplio
de la libertad y la igualdad‖14, mediante la firma del documento y/o su incorporación
constitucional a través de un acuerdo internacional, no sólo se comprometen con el respeto
universal y efectivo de los derechos, sino también de la democracia.

Asimismo, y siguiendo el rumbo que compete a este trabajo de grado, para comprender la
circulación de la información como un derecho, es de crucial importancia, primero,
vislumbrar la relevancia que desde hace años, y en especial hoy en día, tiene la información
como base comunicacional, política, cultural, de crecimiento, desarrollo e inevitablemente,
de poder, en todas las sociedades a nivel mundial.

La capacidad de recopilar, almacenar, procesar y difundir noticias, hechos y opiniones que


se requiere para llegar a un entendimiento de las situaciones individuales, comunitarias,
nacionales e internacionales, a fin de tomar decisiones apropiadas, tal y como lo plantea

13
Papacchini, A. (1997), Filosofía y Derechos Humanos, Cali, Programa Editorial Universidad del Valle. P.
44.
14
―Declaración Universal de los Derechos Humanos‖ (2009) [en línea], disponible en:
http://www.un.org/es/documents/udhr/index.shtml#a1, recuperado: 7 de marzo de 2010.

29
nuevamente Sean McBride en su informe ante la UNESCO, es una herramienta crucial para
la planeación del futuro no sólo personal, sino nacional.
Los gobiernos necesitan información en temas tan diferentes como el
crecimiento demográfico, las cosechas y la dotación de agua, para sólo
mencionar unos cuantos […] Las fuerzas armadas, los partidos políticos,
las compañías de aviación, las universidades y los institutos de
investigación, entre otros, no pueden funcionar eficientemente hoy en
día sin los diarios intercambios de información. (McBride, 1980, p. 33)

Sin embargo, la circulación de la información y el manejo que se da en la actualidad a los


medios de comunicación, en especial en países en vía de desarrollo, en muchos casos son
inadecuados para satisfacer las necesidades privadas y públicas de las sociedades, y más
concretamente, de los individuos.

Hoy en día, las tecnologías permiten una manipulación, transmisión y almacenamiento de


la información nunca antes vista y a un muy bajo costo. Por ello, no es posible hablar de un
derecho a la información, sin tener en cuenta la instantaneidad, la simultaneidad y la
desjerarquización15 que caracterizan a la información y la hacen omnipresente e
incontenible en todo el mundo; gracias a las nuevas tecnologías que, como nunca antes,
hacen de ella algo más asequible y accesible para las personas, más allá de su dimensión
comunicativa.

La instantaneidad de la información, en los medios hoy en día, habla de la velocidad y el


instante con el que los contenidos dejan de ser perdurables en cuanto son provisorios, y por
tanto, efímeros. Por otro lado, la simultaneidad de la información alude a la superposición
de discursos y estéticas en los medios cada día. Esta superposición vertiginosa de todos los
lenguajes hace que sea imposible el reconocimiento de una organización secuencial del
discurso. Mientras que, la desjerarquización de la información es correlativa de la
característica anterior. Dada la simultaneidad, es abolida la jerarquía de todos los
componentes. (Marafioti, 1998)

15
Marafioti, R. (1998), “La educación en juego y el juego televisivo”, en Cubides, H., Laverde Toscano,
M.C., Valderrama, C.E. (edit.), Viviendo a toda, México D.F., Fundación Universidad Central y Siglo del
Hombre Editores, p. 309.

30
De tal manera, y teniendo en cuenta lo que hoy caracteriza a la información, y por
consiguiente a la comunicación; es posible entender cómo las tecnologías de la información
desarrolladas en los últimos tiempos han permitido ver cómo la información
institucionalizada, por ejemplo, ―puede servir para comunicar, controlar o manipular a los
ciudadanos‖16, debido a que los sistemas de comunicación que utilizan diferentes fuentes
alientan la apertura y curiosidad intelectual, mientras que los sistemas que restringen sus
fuentes, pueden conducir al adoctrinamiento.

Así, desde que el desarrollo tecnológico, en términos comunicacionales, empezó a tomar


fuerza a mediados de los años ochenta del siglo pasado, las instituciones a través de las
industrias culturales, han tratado de convertir en escaso lo que es potencialmente infinito, a
costa de redefinir el marco jurídico y de deformar los mecanismos tecnológico-
comunicativos que permiten el libre flujo de la información y/o de la creación.

De ahí, y retomando la importancia de los Derechos Humanos en la convivencia de todas


las personas pertenecientes a una sociedad democrática, es posible reconocer la relevancia
que tiene la libertad de cada ciudadano para tener acceso a la información, y a la calidad de
la misma, que es vital para sus necesidades. Esta libertad, es conferida al hombre en cuanto:
Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión;
este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el
de informar y recibir información y opiniones, y el de difundirlas,
sin limitación de fronteras por cualquier medio de expresión
(Declaración Universal de los Derechos Humanos, 1948, Artículo 19).

No admite excepciones y, por consiguiente, se aplica a la gente de todo el mundo en virtud


de su dignidad humana. Esta libertad ―es uno de los logros más preciosos de la
democracia‖17, al mismo tiempo que es la muestra de la misma, pues la presencia o
ausencia de esta libertad, así como de cualquier otra, determina uno de los indicadores más
confiables de las otras libertades de una nación.

16
McBride S. (1980), Un solo mundo voces múltiples, México, Fondo Cultura Económica. P. 40.
17
Ibíd. P. 43.

31
En muchos países, aún se viola la libertad de informar y de recibir información por la
censura estatal o comercial, por la intimidación y la persecución, y por la uniformidad
impuesta.
El CPJ (Committee to Protect Journalists) o Comité para Proteger a los
Periodistas, ha monitoreado 734 asesinatos de periodistas durante el
cumplimiento de su deber entre enero de 1992 y abril de 2009 en América
Latina. De acuerdo a sus datos, el 72% fueron asesinados, el 17% murieron en
fuego cruzado o en circunstancias relacionadas con el combate, y el 10%
durante otras tareas peligrosas. De la misma forma, el estudio del INSI sobre
los asesinatos de periodistas, que comprende un periodo de 10 años,
documenta más de 1000 muertes en diez años, y también confirma que
alrededor del 73% de las muertes sucedieron durante tiempos de paz.18

El hecho de que un país afirme que tiene libertad de información no significa que tal
libertad exista en la práctica.
En América Latina hay tres países con cinco o más casos de asesinatos de
periodistas sin resolver de acuerdo al Índice de Impunidad del CPJ. Aunque
los asesinatos de periodistas están a la baja en Colombia, dieciséis de los
veinte asesinatos de periodistas en la última década aún no han sido resueltos.
En México, seis de los asesinatos de los últimos diez años siguen sin
resolverse (al menos otros siete profesionales de los medios han desaparecido
desde 2005). Y Brasil, aunque ha condenado a los culpables de tres asesinatos
de periodistas, aún tiene cinco asesinatos sin resolver en la última década.19

En Colombia, históricamente el país más peligroso para los periodistas de la región, la


situación no parece aliviarse, ni mucho menos disminuir. La violación de libertad a la hora
de informar o recibir información, se debe a las limitaciones en el acceso, así como a la
impunidad en los procesos y a una creciente cultura drástica de autocensura.
Este incremento en las cifras no es general. Las estadísticas de la mayoría de los
indicadores se mantuvieron, pero el aumento se dio específicamente en el

18
UNESCO, Consejería de Comunicación e Información para los Países Andinos (2010) ―La libertad de
Prensa en América Latina‖, disponible en:
http://www.unesco.org.ec:8084/documents/Libertad%20de%20Prensa%20en%20América%20Latina.pdf,
recuperado el: 20 de marzo de 2010.
19
Ibíd.

32
número de obstrucciones al trabajo periodístico. Este indicador pasó de 7 casos
en el primer semestre de 2008 a 28 en lo que va del 200920.

Por otro lado, y más allá de las constantes violaciones al derecho de la información, cada
nueva invención tecnológica no sólo ha permitido una mayor circulación de la información;
sino que también, irónicamente, ha aumentado la cantidad de capital requerido para su
sostenimiento y difusión.
En la mayoría de los países, el acceso a las prensas es cada vez más costosas,
y especialmente a la radio y a la televisión, lo que significa que los individuos
de riqueza limitada podrían competir a lo sumo en términos desventajosos.
(McBride, 1980, p. 45)

Así, en teoría, todos siempre han tenido derecho a la información, pero en la práctica no
todos han podido tener acceso a la misma.

Pero más allá de un fenómeno tecnológico, la circulación de la información trae consigo un


debate lejos de ser resuelto, donde se sobreponen, y muchas veces se malinterpretan, los
contenidos, los contextos y los medios de comunicación (plataformas tecnológicas) en
relación con la circulación de la información y su efectividad.
Algunos teóricos sostienen que los medios de comunicación —en
particular, los medios masivos— ejercen más influencia que el
contenido: en otras palabras, que ―el medio es el mensaje‖. Otros
consideran decisivo el contenido, concediendo a los medios sólo una
influencia marginal. Aun otros consideran que el factor determinante es
el contexto social en el que se transmite el mensaje. (McBride, 1980, p.
39)

No obstante, y aunque este último punto parece tener más significado y coherencia en
términos de la información como un derecho, hay que tener en cuenta que ni las estructuras
de la comunicación, ni los mensajes transmitidos son neutrales.

El Estado, al hacer énfasis en esta polaridad de la información, ha logrado reconocer la


potencialidad de ésta a la hora de influir el pensamiento de los ciudadanos; lo cual, con los

20
FLIP (Fundación para la Libertad de Prensa), (2009), Informe semestral sobre libertad de prensa en
Colombia: enero - junio de 2009, disponible en: http://www.flip.org.co/new/alert_display/2/156.html,
recuperado el 20 de marzo de 2010.

33
años, ha llevado a que la antigua represión de la libertad de circulación de la información,
haya sido sistemáticamente reemplazada por políticas más activas en la adaptación de
nuevas técnicas a sus propios fines.

Lo anterior demuestra cómo los problemas de la comunicación, de las nuevas tecnologías y


por consiguiente de la democratización, circulación y equidad de la información, se han
vuelto cada vez más políticos, económicos y sociales.

El manejo de la información, y el acceso a ella, tiene tanta importancia, que incluso en las
sociedades cuyos medios masivos son de propiedad privada, el Estado impone alguna
forma de regulación, violando de una u otra manera, la libertad de todo ciudadano al
derecho a la información. ―Otros gobiernos asumen el control total del contenido de la
información, justificando esta práctica por la ideología en la que creen‖21.

Sin embargo, el derecho a la información, sustentado en el acceso a la misma, es igual a


más capacidad, mayor solidez en los argumentos y mejores instrumentos para la crítica y la
propuesta. Por ello, ni los monopolios comerciales ni políticos sobre el manejo, distribución
y/o acceso a la información, han podido o podrán callar el juicio independiente de una
sociedad compuesta por ciudadanos dignos de derechos y conscientes de su entorno y
futuro. Pues cuando los medios masivos incurren en el monólogo redundante, provocan
desconfianza antes que confianza, y aquellos actores sociales que logran traducir esto en
opresión, homogenización e ignorancia, encuentran siempre nuevos medios para destruir el
monopolio: formas que garanticen la libertad y la igualdad que desde el nacimiento les son
dispuestas por mandato social.
La alternatividad no explica mucho más que eso: el distanciamiento respecto
al modelo mediático hegemónico y su superación política de la mano de
políticas rupturistas, antisistémicas, contrahegemónicas. Lo alternativo no es
una categoría política, mucho menos una corriente política definida. Es un
recurso significativo que nos sirve para mencionar unas prácticas a las que
hace tiempo hemos dejado de llamar revolucionarias y hoy podemos englobar
en la crítica organizada: antiglobalizadores, libertarios, autónomos,
ecologistas, feministas, hackers, estudiantes, sindicalistas... Este entramado de
novísimos, nuevos y viejos movimientos sociales, es el espacio de lo

21
McBride S. (1980), Un solo mundo voces múltiples, México, Fondo Cultura Económica. P. 60.

34
alternativo y de él parten los discursos de la alternatividad: las redes
sociales.22

El acceso a la información es una instancia necesaria para la participación ciudadana y la


protección de los demás derechos constitucionales, así como también es la condición
óptima para participar en la toma de decisiones públicas. Por ello, es preciso que en pro de
continuar viendo cambios en la defensa de los Derechos Humanos, los programas de
desarrollo social, la promoción del cuidado y regeneración ambiental, entre otros cambios
relevantes e interdependientes entre sí que mejorarían la vida no solo de sociedades
específicas, sino del mundo entero; respetar y hacer respetar el derecho a la información, el
acceso a la misma, y por ende la influencia de la sociedad organizada en su propio porvenir,
en cuanto en la información se estructura el conocimiento que permite la igualdad y la
libertad entre quienes lo crean, lo aumentan y lo comparten.

Como se ha visto, la democratización de la información se encuentra estrechamente


relacionada con el derecho a la misma. Así, para poder hablar de libertad e igualdad,
primero es necesario hablar de un acceso en equidad de condiciones a la información. El
respeto al acceso, y la responsabilidad que involucra proveerlo, garantizarlo y protegerlo,
no sólo como punto esencial de la sociedad a nivel global, sino como punto de quiebre a
nivel individual en la interacción, en el aprovechamiento y/o en el asilamiento entre y
frente a sus semejantes, se traduce en un escenario que plantea la urgencia de reducir los
desequilibrios, las desigualdades y las distorsiones que afectan a las estructuras y a la
circulación de la información para mejorar los beneficios que las herramientas y su uso
plantean, pero también para asegurar el futuro que parecen prometer.

El presente escrito propone no sólo vislumbrar los tres ejes centrales sobre los cuales
Colombia debe repensar su actuar como sociedad, no sólo para poder aprovechar y nutrirse
de los nuevos adelantos tecnológicos, sino también para mostrar la interacción entre
conceptos y realidades que se entrecruzan en la vida cotidiana de todo ciudadano: los
ámbitos tecnológicos y comunicacionales, así como los sociales y humanos, que

22
Roig, G. (2006), ―¿Por qué un medio ―alternativo‖ es un medio alternativo?‖, disponible en:
http://www.nodo50.org/Por-que-un-medio-alternativo-es-un.html, recuperado el: 20 de marzo de 2010.

35
determinan el devenir de una nación igual y libre en sus derechos y comportamientos a
tantas otras en el mundo.

El interrelacionar las realidades y los conceptos aparentemente diferentes permitirá mostrar


al final un mismo escenario de crecimiento y aprovechamiento de los recursos, que en
igualdad de condiciones, han sido creados por y para la sociedad global.

i.iii ¿Qué es la circulación equitativa de la información?

Como se ha venido presentando, la importancia de los medios de comunicación es tal, que


dan lugar a una influencia significativa en la construcción de las relaciones sociales, donde
éstas empiezan a consolidarse en torno a la percepción, más que en torno a la experiencia.
Pues ésta, inevitablemente, pasa a ser algo circunstancial, por no decir opcional en la
interacción diaria entre los seres humanos; mientras que la percepción de sí mismos y del
entorno, se convierte en su resultado obligatorio de la interacción entre los individuos
inmersos en la nueva dinámica de socialización consigo mismos, con los demás y con el
mundo.

La percepción como punto de partida y retorno, también muestra cómo las barreras entre la
experiencia tecnológica y la experiencia vivida empiezan a difuminarse con la aparición de
cada nuevo medio de comunicación, hasta ser olvidadas en las conciencias del hombre
actual, pues: ―al arraigar un mensaje e incorporarlo rutinariamente a nuestras vidas, nos
implicamos en la construcción del sentido del yo, de quiénes somos y dónde estamos en el
tiempo y en el espacio.‖23

Con la llegada de los nuevos medios y las nuevas tecnologías, lo que el individuo
experimentó, y aun experimenta, es algo más allá de la comunicación: es la existencia del
otro a través de una misma mirada. En otras palabras, la simultaneidad no sólo de
información, sino también de individuos partícipes en la interacción que genera los nuevos
23
Thompson, John. (1998), Los media y la modernidad. Barcelona, Paidós. Pg. 67

36
medios, ha permitido repensar el papel del sujeto en la totalidad que compone estas nuevas
tecnologías; así, como repensar el papel de comunidad en la construcción diaria de todo
individuo perteneciente a ella.
En un entorno virtual no se gestiona exclusivamente transmisión de
información, contenidos o mensajes. Se produce, articula y maneja
interacción, dinámicas grupales y sociabilidad. En el campus virtual en el que
trabajamos cada día, hay mucho más que datos: hay personas, con todo lo que
eso implica […] el punto, crucial para comenzar solo podía ser uno: la
interacción. (Gálvez, 2006, p. 13).

Así, el sujeto redefine su condición y sus pensamientos desde las tecnologías, y con el
tiempo, esta presencia, inquietante y extraña en un principio, se vuelve cotidiana, se
normaliza. El mundo ahora se compara, se extraña, se mezcla, se asimila en el ir y venir de
otros modos de vida, de otras producciones, de otras culturas, de otras pertenencias, etc.
Internet, es como cualquier ciudad del mundo; con calles especiales y llenas
de lujos, así como con vecindarios intransitables con desconocidos a la vuelta
de la esquina a la espera de los incautos que se han atrevido a cruzar los
límites del barrio. (WELLS, J. 2009, pág. 12)

Sin embargo, hay que tener en cuenta que redefinirse desde las tecnologías no implica lo
mismo que surgir ―de la nada‖ a partir de ellas. Bien es sabido que la elección tecnológica
que se presente según la época, no implica necesariamente nuevas formas y nuevos
procesos sociales exclusivos. Los cambios sociales, económicos, políticos y culturales de
una sociedad son consecuencia del entrecruzamiento de múltiples variables, donde la
tecnología es una de ellas, más no es la única o la redentora de la salvación de la
humanidad; ya lo decía Castells en el primer tomo de La Era de la Información:
Por supuesto, la tecnología no determina la sociedad. Tampoco la sociedad
dicta el curso del cambio tecnológico, ya que muchos factores, incluidos la
invención e iniciativas personales, intervienen en el proceso del
descubrimiento científico, la innovación tecnológica y las aplicaciones
sociales, de modo que el resultado final depende de un complejo modelo de
interacción. (Castells, 2002, p. 41)

Por otro lado y mirando el mundo como se desenvuelve en el día a día, hay que tener en
cuenta que una de esas variables que inciden no sólo en el devenir de las tecnologías y de
las comunicaciones, sino también en el devenir de los individuos y sus sociedades, son las

37
denominadas industrias culturales24. Hoy en día, más que nunca, las industrias culturales
están dominadas por un número relativamente pequeño de empresas que engloban todos los
aspectos de la producción y la distribución de material cultural, o en otras palabras, de
ideas. De igual manera, y como característica común, dichas industrias culturales están
situadas en los principales países desarrollados, o en las principales capitales de países en
vía de desarrollo, y sus actividades son trasnacionales: editoriales, canales de televisión,
compañías discográficas, etc.
La política británica de Industrias Creativas y/o Culturales a comienzos del
siglo XXI se empieza a exportar a través del British Council. Colombia fue
escogida en 2002 como país piloto para poner en práctica estos
conocimientos. De la misma forma que se hizo en Inglaterra, y bajo la misma
metodología de la Universidad de Leeds, se hizo un mapeo en Bogotá y
Soacha, primeros en recibir el intercambio cultural. 25

Hasta hace unos años, la concentración y la transnacionalización eran consecuencias,


quizás inevitables, de la interdependencia de las diferentes tecnologías y de los diversos
medios de comunicación, del precio elevado de la labor de investigación y desarrollo, y de
la aptitud de las firmas más poderosas cuando se trataba de introducirse en cualquier
mercado (McBride, 1980, p. 197). No obstante, y aunque estas tendencias existían y aún
existen en muchas industrias, la comunicación constituye un sector especial.

Por ello, hay que tener en cuenta que aunque los medios de comunicación tradicionales y/o
digitales, ejercen una influencia capital sobre las ideas y las opiniones, sobre la evolución
(por decirlo en otras palabras), para bien o para mal, de todas las sociedades; ―las ideas
pertenecen, y siempre lo han hecho, al dominio público, donde se pueden esparcir y
propagar sin ningún tipo de restricción‖26.

24
Término utilizado por primera vez por los filósofos de la escuela de Frankfurt en desarrollo de la Teoría
Crítica: Theodor Adorno y Max Horkeheimer, en uno de sus textos La production industrielle de bien
culturels para hablar de la potencia de la radio, el cine y la TV al definir las identidades y los roles sociales.
25
―Documento de Industrias Creativas del Britih Council‖ (2007) [en línea], disponible en:
http://www.industriasculturalescali.com/News/DocumentosDeInteres/Paginas/LaEvoluciondelasIndustriasCre
ativasenColombia.aspx, recuperado: 15 de marzo de 2010.
26
Márquez, S. (2007), Principios del derecho de autor, Bogotá, Pontificia Universidad Javeriana, p. 23

38
Así, con los nuevos adelantos tecnológicos, que ubican la comunicación en las manos de
quienes la utilizan y hacen a diario; los individuos, y en general la sociedad, se hace
merecedora de una responsabilidad especial en el mundo actual, ya que su posición
dominante en materia de información, en cuanto a la libertad y a la igualdad que tiene, y/o
debe exigir tener en la red de redes, le permite constituirse como un elemento determinante
en la estructura que determina el desarrollo económico y político que antes dominaban las
industrias culturales y el monopolio económico de unos pocos.

Pero, a pesar de esta nueva responsabilidad en la era de la información, las industrias


culturales, las empresas de telecomunicaciones y los centros de poder, siguen sacando
provecho del control de los contenidos y de la escasez que aún, irónicamente, supone el
incumplimiento del derecho a la información, de la no circulación equitativa de la misma, y
por consiguiente de la falta de democratización de la información, que se traduce en
incumplimiento del derecho universal a la misma.
En su intento por mantener el control, quieren también extenderlo a Internet.
Todo ello pasando por encima del derecho de los ciudadanos a la educación,
al acceso a la información, a la libertad de expresión, a la inviolabilidad de la
comunicación o a la privacidad, en lugar de reconvertir su modelo y adaptarlo
a las nuevas formas de generar beneficios, aceptando que el antiguo modelo
tendrá que convivir con la ineludible auge y consolidación del nuevo
modelo.27

Pretender proteger sus intereses privados por encima de los de la sociedad en general, sólo
demuestra un rechazo contundente por parte de unos pocos, de algunas industrias
culturales, a la circulación equitativa a la información, donde aquel que produce contenidos
tiene la misma libertad e igualdad, de intervenir los contenidos de alguien más, pues como
lo expone el artículo 7 de la Decisión 351: ―No son objeto de protección las ideas
contenidas en las obras literarias y artísticas, o el contenido ideológico o técnico de las
obras científicas, ni su aprovechamiento industrial o comercial‖.

27
“FCForum: la alianza rebelde‖ (2009) [en línea] disponible en: http://hacktivistas.net/content/fcforum-la-
alianza-rebelde, recuperado el: 13 de marzo de 2010.

39
La retroalimentación que involucra toda doble vía, propuesta por las nuevas tecnologías de
la información, propone una vía contraria a la única dirección marcada tradicionalmente
por la legislación que acompañaba a toda obra en los medios tradicionales de expresión: ―lo
que de valores ideales y materiales haya quedado invertido en el producto de la actividad
intelectual debe pertenecer –con ciertas limitaciones- exclusivamente al que emprendió esa
labor, y él solo ha de decidir si los demás podrán participar en ello y hasta dónde habrá de
extenderse tal participación; a él sólo ha de competir el aprovechamiento económico de su
trabajo‖28.

Y aunque la creación humana ya existía antes del derecho de autor: ―la propiedad
intelectual nace, pues, cuando es posible valorar la obra (creación intelectual) y distinguirla
del soporte físico que la contiene‖29. Actualmente, la propiedad intelectual y los derechos
de autor, conforman uno de los principales temas de debate alrededor de las implicaciones
que trae consigo la ―red de redes‖; no sólo por las modificaciones que deben ser efectuadas
en términos legales para un real beneficio de quien crea y de quien consume, sino también
por las modificaciones que deben asumirse al restablecer excepciones o redibujar los
límites de la misma. ―En el mundo digital, todo uso requiere una reproducción, toda
reproducción constituye un acto de explotación; por tanto, todo uso no autorizado se
convierte en infracción‖30.

La tecnología digital ha puesto en peligro el régimen perpetuo desarrollado por la


propiedad intelectual hasta hace unos años, cuestionando mediante la circulación equitativa
de la información, dos de los pilares fundamentales del antiguo sistema de las industrias
culturales: primero, la red facilita (sin demasiado esfuerzo ni inversión) la realización de
copias iguales en calidad al original, y segundo, ha permitido prescindir de los soportes
físicos tangibles que contenían cualquier tipo de obra.

28
Allfeld, P. (1999), Del derecho de autor y del derecho de inventor, Bogotá, Temis.
29
Xalabarder Plantada, R. (2006, marzo), ―Las licencias Creative Commons: ¿una alternativa al copyright?‖,
en Revista UOC Papers [en línea], disponible en: http://www.uoc.edu/uocpapers/2/dt/esp/xalabarder.pdf,
recuperado: 3 de febrero de 2009.
30
Ibíd.

40
Estos bienes inmateriales no son mercancías a la antigua usanza. Primero
porque su valor depende de una comunidad y una serie de relaciones que le
dan sentido. Pero sobre todo, porque las ideas no son bienes limitados y su
―cotización‖ no está en relación directa con la escasez, como en los objetos
físicos: cuando damos una manzana la perdemos, pero cuando damos una idea
la seguimos poseyendo y además contribuimos a formar el núcleo de toda
comunidad humana. Esta es la base de las tierras comunales de la inteligencia
colectiva, que se extienden ahora de forma casi ilimitada en forma de
ciberespacio.31

De esta manera, el compartir las ideas ha demostrado, con el paso de los años, ser el medio
para lograr que las mismas se cumplan. Este principio básico de las nuevas tecnologías es a
su vez la raíz de su éxito: el permitir el libre intercambio, sin regulaciones, tanto de ideas
como de opiniones, contenidos y productos, ha demostrado ser el nuevo paso de la
democracia. Una democracia donde todas las personas, sin discriminación o regulación
alguna, pueden convivir libremente gracias al consenso y al mutuo respeto de su derecho en
la circulación equitativa de la información.

La posibilidad que tiene todo individuo de auto organizarse, de contar con una voz propia y
de ser libre de elección; ha mostrado sus frutos en una máxima producción de creatividad e
igualdad, ha permitido que los contenidos deriven en conocimiento construido y, al mismo
tiempo, en dinámicas de vida construidas conjuntamente; esto, a su vez, viene demostrando
una circulación equitativa entre todos aquellos que hacen uso y aportan, diariamente, este
universo compartido que permite un desarrollo individual y social desde la comunicación,
como nunca antes había ocurrido.
La red es la fuente de nuestras más ambiciosas esperanzas en torno a la democracia,
el conocimiento y la creatividad. En un principio, la red nos brinda una capacidad,
nunca antes mencionada, para resolver los problemas comunes al permitirnos
combinar el conocimiento y los saberes de millones de personas, creando una
inteligencia colectiva en una escala nunca antes posible32

31
Vila, N. y Barandiaran, X. (2010), ―COPYLEFT: la creación se promueve... compartiéndola‖, disponible
en: http://www.sindominio.net/~xabier/textos/copyleft/copyleft.html, recuperado: 14 de marzo de 2010.
32
―The web is the source of our most ambitious hopes for spreading democracy, knowledge and creativity. It
ought in principle give us untold capacity for solving shared problems by allowing us combine the knowledge
and insights of millions of people, creating a collective intelligence on scale never before possible‖
[traducción del autor], Leadbeater, Ch. (2008), We think: mass innovation, not mass production: the power of
mass creativity, Londres, Profile Books LTD, pg. 10.

41
La circulación equitativa de la información, entonces, plantea la posibilidad de hacer del
conocimiento algo accesible y asequible a toda la sociedad, como parte integral del derecho
a la información, sin necesidad de recurrir a acartonamientos legales y/o jurídicos que la
restrinjan para unos cuantos pocos. Al ser equitativa, la circulación también se plantea un
acceso donde los contenidos pueden y deben ser creados en una vía de doble dirección y no
a manera unidireccional, como hasta entonces habían procurado los tradicionales medios de
comunicación regidos por los tradicionales mecanismos de control. Esta equidad, sin
embargo, supone una desventaja en cuanto al control y a la distribución del poder que los
grandes monopolios han venido teniendo y consolidando a través del manejo de las
industrias culturales por varias décadas; control que pasaría a ser común y ya no solamente
sectario.
La comunicación que se desenvuelve en su mayor parte de arriba abajo—
desde los líderes políticos, los intelectuales prominentes o los individuos
poderosos en otros sectores de la vida nacional—reduce a menudo al
ciudadano ordinario al papel de receptor pasivo y oculta sus intereses y
aspiraciones […] Las redes de la comunicación deberían ser tan diversificadas
e independientes entre sí como las fuentes de información; en caso contrario,
la diversidad se vuelve una fachada. (McBride, 1980, p.48)

Así, las nuevas tecnologías y los principios funcionales de éstas, no buscan suplantar la ley,
ni mucho menos reemplazar la norma general. Al contrario, el fin último de la circulación
equitativa de la información a través de las nuevas tecnologías y las dinámicas sociales que
en torno a éstas se han empezado a entrelazar, busca que la interacción entre dichas
tecnologías y la nueva figura del autor/consumidor sea lo más directa posible, de manera
tal, que los trámites legales no terminen convirtiéndose en fachadas y entorpeciendo la
divulgación del conocimiento, de las ideas, ni mucho menos, terminen por perjudicar al
creador de las mismas, ya sea en términos económicos u otros. Hoy en día, quien produce
información también la consume, y quien consume ideas siempre está deseoso de aportar a
la construcción de esas mismas buenas ideas, razón por la cual se ha desarrollado la
herramienta que facilita no sólo este propósito, sino también su divulgación, acogida y
crecimiento desenfrenado, en pro siempre del desarrollo intelectual y social de los
individuos que entienden y se apropian tanto de este procedimiento, como de este
pensamiento.

42
La comunicación ha dejado de ser receptiva, los individuos ahora son más cómplices 33
(activos) que nunca frente a los medios de comunicación con los que viven y conviven a
diario. Este trabajo de grado busca mostrar cómo la participación y la posibilidad de
intervenir activamente en el proceso que derivará en un mutuo beneficio para todas las
personas involucradas, es la circulación equitativa que exigen y prometen con su rápido
avance las nuevas tecnologías, en medio ya no de un simple proceso de comunicación, sino
de una real y auténtica cooperación, donde cada parte es igual de relevante a la otra que
interactúa, sin intermediarios, territorios o discriminaciones; ya que ―al mismo tiempo que
los desarrollos tecnológicos aumentan, se crea la necesidad por parte de los agentes
consumidores, de satisfacer las expectativas que esos adelantos mitifican como portadores
de la promesa de un nuevo mundo‖34.

33
Término utilizado por Julio Cortázar en: ―Su teoría del juego en Rayuela‖
34
Uribe Piedahíta, C.A. (2006, enero – mayo), ―La piratería en el derecho de la competencia mercado negro y
mercado relevante‖, en International law: revista colombiana de derecho internacional, vol. 7, pp. 68.

43
II. Uso libre de la información en el último milenio

¿No es increíble
que el más duro de los conservadores
sea capaz de aceptar
el radicalismo de la muerte?

Franz Kafka
“Una Incongruencia”

ii.i Nuevas formas de interacción: Internet

Para nadie es un secreto que en la actualidad la vida transcurre de manera muy diferente a
cómo se desarrollaron los días de las generaciones pasadas. Y aunque este proceso ligado a
la tecnología, se cree evidente e incluso obvio, aún no todos los seres que lo comparten lo
ven con la misma permisibilidad al momento de convivir con él.

A lo largo de los últimos años el entramado de las nuevas tecnologías ha crecido


exponencialmente tanto en número como en complejidad. Hoy por hoy, el planeta se
encuentra en plena carrera hacia una triple convergencia; la de las tecnologías de lo
pequeño (nanotecnología), de lo vivo (biotecnología) y del conocimiento (neurociencias),
impulsadas todas por las nuevas tecnologías que, en cualquier plano, han revolucionado no
sólo la ciencia, sino a las sociedades que giran en torno suyo.

Hoy en día, la simultaneidad de datos y la rapidez de información, han logrado llevar a las
sociedades a aceptar los cambios fugaces como algo esencial de las modificaciones
―normales‖ de la vida. Incluso cuando, ―la acción sobre la forma y sobre el contenido del
mensaje pueda modificar a quien lo recibe; solo éste cobra vida en el momento en que
quien recibe el mensaje parece tener una libertad residual: la de leerlo de modo

44
diferente”35. Por ello, cada momento y cada objeto nuevo que aparece en el camino, es una
señal de que el mundo cambia y que los individuos cambian con él.

El auge de la ―red de redes‖ no solo ha implicado una evidente revolución en cuanto al


manejo de la información, sino que también ha permitido una reconfiguración de la forma
como los seres humanos se comunican dentro de una misma y única comunidad.
―Internet es el tejido de nuestras vidas. Si la tecnología de información es el
equivalente histórico de lo que supuso la electricidad en la era industrial, en
nuestra era podríamos comparar a Internet con la red eléctrica y el motor
eléctrico, dada su capacidad para distribuir el poder de la información por
todos los ámbitos de la actividad humana.‖ (Castells, 2001, p. 15)

Nadie imaginó que Internet, y más concretamente la Web 2.0, se convertirían en un medio
de comunicación indispensable, con la capacidad de conectar simultáneamente personas
que distan en el tiempo y en el espacio. Ciertamente, este nuevo medio que sirve de puente
para establecer contacto con otros individuos en el planeta, se ha venido convirtiendo, cada
vez más, en un escenario virtual de interacción social. (Navarro, 1997. P.65)

Sin embargo, para fines de este escrito, es preciso hacer dos aclaraciones antes de
continuar: primero, no es objetivo de este capítulo, ni de este trabajo de grado,
contextualizar al lector acerca de qué es Internet, la web 2.0 o sus inicios. Esto, debido a
que se presume un conocimiento anterior de quién, por curiosidad o por interés, se acerca al
presente texto para profundizar en temas y situaciones que han surgido a partir de la
herramienta, pero que buscan ahondar en el manejo y en las consecuencias de la misma; así
como en el devenir social de quienes conviven con Internet directa o indirectamente, en pro
de esclarecer ciertos comportamientos, acciones y reacciones que tanto a nivel global, como
nacional, permiten comprender los alcances tanto del buen, como del mal manejo de una
herramienta en manos de un cuerpo social específico.

Segundo, el principal objetivo de este capítulo, es presentar Internet desde una perspectiva
común a los fines descritos en el primer capítulo, es decir: democráticos, de derecho y de

35
Eco, Umberto. Para una guerrilla semiológica. En línea:
http://www.nombrefalso.com.ar/apunte.php?id=16 Recuperado: 3 de agosto de 2006.

45
equidad. Así, la herramienta tecnológica presente en la vida de quienes la utilizan y de
quienes deberían poder utilizarla, se mostrará a continuación como un posible escenario
donde es viable generar acciones globales, debatir estrategias, compartir recursos y
sincronizar movimientos de creación y participación; que, en conjunto, hacen potencial una
resistencia inteligente ante los manejos tradicionales de las tecnologías y los medios de
comunicación tradicionales, para conducir a una sociedad libre, con unas tecnologías libres
direccionadas hacia un mejor desarrollo de sí mismas y de quienes las utilizan en igualdad
y libertad de condiciones.

Así, al hacer un acercamiento a uno de los adelantos tecnológicos más grandes que se han
presentado en las últimas décadas, es posible ver cómo Internet ha permitido que la antigua
arquitectura de distribución de información del tipo de —un emisor de destinatarios: como
la TV, la radio, los periódicos o los libros—, donde se presentaba la acción de un trasmisor,
y la paciencia de un receptor; se viera complementada por otra arquitectura en la que cada
persona puede ejercer como su propio creador, redactor, editor, y publicar a su voluntad;
pues ―hoy en día, la tecnología digital le permite a cualquiera hacer y compartir copias de
sus propias, o de otras, creaciones‖36. A tal punto, que incluso, con el pasar de los años, es
posible ver como los medios tradicionales se han venido adaptando y/o corrigiendo parte de
su estructura, para transformarse en espacios más participativos e interactivos semejantes a
la red.

Con la masificación de Internet, y más aún con el desarrollo y la implementación de la Web


2.0, se creó una estructura que se impone en todos los ámbitos (personal, profesional,
empresarial o educativo), empujándolos hacia un punto incierto de convergencia: donde la
interacción y la retroalimentación cobran su valor en el crecimiento diario tanto de la red,
como de todas aquellas personas que la consultan con uno u otro fin. Asimismo, con la
capacidad de auto organización que la red de redes permite, se ha logrado la
implementación de todo usuario como motor de un cambio continuo y sostenible. Esto, es
lo que ha conseguido (y continuará haciéndolo) imprimir una dinámica distinta a la

36
Stallman, R. (2009), Acabando con la Guerra Contra la Práctica de Compartir, disponible en:
http://stallman.org/articles/end-war-on-sharing.es.html, recuperado el: 18 de marzo de 2010.

46
industrial que hasta hace poco se conocía, en otras palabras, ha logrado una nueva dinámica
conversacional37.

De esta manera, la red basada en la agrupación de megadatos logró juntar las funciones de
los tradicionales medios de comunicación junto con la novedad que involucraba la libertad
de información. Libertad entendida como algo absoluto, sin mediación de un Estado, un
gobierno o el mercado, donde cada usuario era autónomo y responsable de sus propios
contenidos y su propio consumo.
Internet es una plataforma tecnológica capacitada para resolver, con una
eficacia previamente desconocida, los cuatro problemas técnicos básicos que
presentan otros medios de comunicación. En primer lugar, el problema de la
extensión: el alcance mayor o menor de la comunicación que el medio
posibilita. Segundo, el problema de la intensión: el contenido modal más o
menos rico y diversificado de la información que el medio en cuestión puede
comunicar. En tercer lugar, el problema de la conectividad: la capacidad de
conexión más o menos restringida entre los nodos de la red comunicacional
vertebrada por ese medio. Y, por último, el problema del tiempo: la
dilatación mayor o menor que existe entre la producción originaria de la
información y su efectiva comunicación a través de tal medio38.

Para poder llevar esto a cabo, desde un principio, la red surgió con dos principios básicos:
libertad e igualdad. Desde la misma creación del código y/o ―conjunto de instrucciones,
primero escritas como palabras, que dirigen la funcionalidad de las máquinas‖39, que hace
posible a diario la red; la idea de mantener la información libre para su constante nutrición
y crecimiento, ha sido un pilar tanto de los grandes pensadores detrás de la idea de la Web
2.0, así como de todos sus usuarios, fieles a la creación conjunta y al beneficio mutuo en

37
Navarro, P. (1997). ―Internet como dispositivo de interacción virtual‖ [en línea], disponible en:
http://www.netcom.es/pnavarro/Publicaciones/ InternetDispoInteracVirtua.html, recuperado: 22 de agosto de
2007.
38
Vila, N. y Barandiaran, X. (2004), ―COPYLEFT: la creación se promueve... compartiéndola‖ [en línea],
disponible en: http://www.sindominio.net/~xabier/textos/copyleft/copyleft.html, recuperado: 5 de abril de
2010.
39
Lawrence,L. (2004), ―Introducción‖, en Richard Stallman, Software libre para una sociedad libre, Madrid,
2004, pp. 11.

47
medio de un mundo de derechos, ya que ―no creemos en reyes, presidentes y votaciones.
Creemos en: arduas conciencias y en el código‖40, después de todo.

Asimismo, el término libre, como su mismo creador Richard Stallman lo explica, se da en


el sentido de que el control del código de la red, sea transparente para todos; donde
cualquiera tiene el derecho a tomar decisiones sobre el ―código‖ y modificarlo a su gusto,
siempre pensando en el beneficio que generará para sí mismo a través de la ayuda de un
todo, de una totalidad de la información en la sociedad.

Esto, constituye a grandes rasgos, el popular y aún no bien entendido Software Libre,
precursor de la Red 2.0 y gestor de la idea de compartir la información a través de la
libertad de todos los usuarios para ejecutar, copiar, distribuir, estudiar, cambiar y mejorar el
software (Stallman, 1971), en igualdad de condiciones para un mutuo beneficio.

Al ser libre, los principios tanto del software libre como de la Web 2.0, permiten que su
utilidad se base en cualquier propósito que el sujeto que accede a ella quiera hacer. De igual
manera, la información de cómo están compuestas las aplicaciones de la red, cómo
funcionan y qué significan, están al alcance de cualquier ser humano, de modo tal, que
cualquiera puede estudiar cómo funcionan para adaptarlas a sus necesidades y a las
necesidades de todo un conjunto de personas, de toda una sociedad. En otras palabras, la
oportunidad de acceder de manera libre y por igual a la información, permite mejorarla para
el uso específico de quien lo hace, así como para el uso de todo aquel más que desee
consultarla.

Desde entonces, a partir del momento en que los individuos han empezado a buscar la
manera de cómo la información puede ser democratizada, cumpliendo su derecho y,
además, haciéndola equitativa para todos; es posible ver la transformación del usuario de
las nuevas tecnologías (consumidor, ciudadano, cliente, votante, lector, participante,

40
―we reject: kings, presidents and voting. We believe in: rough consensus and running code‖ [traducción del
autor], Lessig, L. (1999, 14 de junio), ―Code and Other Laws of Cyberspace”[conferencia], Palo Alto,
USA.
41
Creative Commons (2007), Creative Commons, disponible en: http://co.creativecommons.org/quienes-
somos/, recuperado el: 31 de agosto de 2009.

48
actor…), que ha cambiado su forma de entender e interactuar con su entorno; un entorno
que, a su vez, ha cambiado y se ha transformado por la propia acción de aquel mismo
usuario, como si se tratara de un sistema homeostático: cerrado, autorregulado y
autosuficiente.

No obstante, en el espacio real, es decir en la interacción viviente entre individuos, hay que
tener en cuenta que como parte de toda una historia social compartida, cada persona es
capaz de reconocer la manera en que las leyes regulan, por medio de las constituciones, los
estatutos, el gobierno y otros códigos legales. Como se mencionó en el primer capítulo,
toda sociedad libre está regulada por leyes, pues una cosa no excluye a la otra. No obstante,
no siempre la regulación se crea en beneficio de aquellos que la cumplen a diario; en
muchos casos nuevas ideas/leyes son añadidas a conveniencia de ciertos líderes que se
benefician de éstas.
No obstante, la industria de la copia y la distribución (editoriales,
discográficas y cinematográficas) y sus agentes (sociedades de gestión de los
derechos de autor) se resisten a perder los privilegios monopolísticos que
detentan como intermediarios entre creadores y público. Para ello, tratan de
convertir en escaso lo que es potencialmente infinito, a costa de redefinir el
marco jurídico y de deformar los mecanismos tecnológico-comunicativos que
permiten el libre flujo de la creación. (Vila, N. y Barandiaran, X., 2004 [en
línea])

Hoy en día la tecnología digital le permite a cualquiera hacer y compartir copias de una
misma creación, con igualdad de calidad. Las compañías dueñas de las tradicionales
industrias culturales ahora han venido pretendiendo usar las leyes de la propiedad
intelectual, entre otras, para impedir el uso de ese avance tecnológico en todos los
individuos. La ley que era aceptable cuando restringía sólo a los editores, es ahora una
injusticia y una violación al derecho porque prohíbe la cooperación y el acceso de los
ciudadanos a la información. (Stallman, 2004)
Si el paradigma del sistema tradicional del derecho de autor es ―Todos los
derechos reservados‖, para las licencias CC es ―Algunos derechos
reservados‖. Si en el sistema del derecho de autor el principio es que toda
utilización de una obra debe tener un permiso expreso del titular de los
derechos de autor, para las licencias CC el principio es el de la libertad
creativa. Este sistema no está pensado como un enemigo del derecho de autor.

49
Al contrario, se complementa con éste. Estamos conscientes de la importancia
del derecho de autor en nuestra cultura.41

La apertura y la transparencia que Internet propone y consolida en los últimos años con
mayor fuerza, son y deben seguir siendo los límites entre los cuales se construye un sistema
legal novedoso y acorde a los cambios que la tecnología ha suscitado, sin que agreguen
normativas a favor de intermediarios que obstaculizan el proceso creativo en detrimento de
la construcción colectiva de saberes. ―El impacto del progreso técnico y la transformación
de la información en las últimas décadas exige una nueva manera de ver nuestro concepto
de libertad y los retos que implica esto para la humanidad en estos días”42, de esto depende
el modelo de sociedad, el modelo de conocimiento y los valores individuales que se
avecinan, no en vano el dicho establece que no se puede tapar el sol con una mano43.

En la actualidad, todo producto impreso, por ejemplo, ha tenido que pasar por el formato
digital, ya que es a través de un computador donde se le hace la corrección de estilo, la
diagramación y el ensamble de las partes del documento, o ya sea para su mejor y más
pronta difusión y venta. Esto, sin entrar en minucias técnicas de cada uno de los productos
pilares de las tradicionales industrias culturales, muestra cómo hoy por hoy, es impensable
concebir un mundo de la información sin la necesidad y aportes que Internet y el mundo
digital, han contribuido a mejorar y esparcir la información como nunca antes se había
logrado. Ahora la interacción social y la interacción con la información, han encontrado
escenarios más atractivos para desarrollarse, donde las dinámicas de socialización e
intercambio han cambiado radicalmente con relación al encuentro físico y/o a través de
intermediarios. Desde siempre, el entramado de actores que presionan para regular Internet
y el software libre, con el ánimo de defender el obsoleto negocio del copyright ha sido muy
complejo.
La estrategia seguida por cada una es diferente, mientras algunas intentan
impulsar leyes contra la ―piratería‖ para asegurar que el Estado cuide los

41
Creative Commons (2007), Creative Commons, disponible en: http://co.creativecommons.org/quienes-
somos/, recuperado el: 31 de agosto de 2009.
42
―The impact of technical progress and the transformation of information in the past decades demand a new
way of looking at our concept of freedom and the challenges it poses to humankind in these days‖ [traducción
de la autora] Orbicon (1998), ―Freedom of expression and new comunication technologies‖, Canadá, IQ
Collectif.
43
Dicho popular en Colombia y en toda Iberoamérica. (Nota de la autora)

50
intereses de las transnacionales (industrias culturales), otras impulsan el
concepto de neutralidad tecnológica y pregonan que los Estados no deben
inclinarse por ningún modelo de software en particular, obviando que la
cuestión del Software Libre no es tecnológica, si no política y moral, en tanto
modelo diferente de producción de conocimientos con profundas
implicaciones sociales44.

Por ello, ante el nuevo panorama, el reto para la generación actual y para las que vendrán,
es proteger la libertad e igualdad de información que no sólo por derecho es propia en una
sociedad democrática, sino que se ha mantenido y se ha expandido a pesar de los
entramados de control que han procurado entretejer el gobierno y el sector privado. La red,
el intercambio equitativo de información y el respeto que desde un principio se ha exigido
por lo que nos compete como seres humanos, debe ser el motor para impulsar la
formulación de políticas nacionales de comunicación, coherentes y duraderas en el marco
amplio de los procesos tecnológicos y sociales que a diario se viven, para así lograr reducir
los desequilibrios que afectan no sólo a las estructuras de circulación de la información;
sino también a la sociedad necesitada de conocimiento para resolver los dilemas que ya no
pueden ser resueltos por la tradicional vía:
¿Cómo se puede asegurar la privacidad, cuando los espías están en mi casa?,
¿Cómo se puede garantizar la libertad de pensamiento cuando la corriente al
mando pide privatizar mis ideas?, ¿cómo podemos garantizar un criterio
propio cuando las formas de control siguen siendo eternamente creadas lejos
de nosotros?, ¿Cómo, en otras palabras, podemos construir un mundo libre
para gente libre, cuándo me coartan las posibilidades de cambiar para mi
propio bien, y el de mis iguales?45

El escenario ya ha sido creado, por lo cual es deber de todos los que en él se encuentran,
generar una mayor participación individual que promueva un movimiento social en el cual
los cambios en pro de una real y completa democratización de la información sólo se van a
poder dar en la medida que las ideas sean compartidas y combinadas.

44
Cárdenas, O. (2009), ―Implicaciones morales el software libre‖, disponible en:
http://www.porlacultura.cult.cu/ll/IMPLICACIONES_SOCIALES_DEL_SOFTWARE_LIBRE.pdf,
recuprado: 9 de abril de 2010.
45
Hacktivistas (2010), ―Libertad, no miedo‖, disponible en: http://hacktivistas.net/node?page=3, recuperado
el: 2 marzo de 2010.

51
Porque la idea central de la ―cultura compartida‖ que propone Internet, junto a la
descentralización y la democratización de la información, hacen de ella el escenario
perfecto para que la sociedad se organice en grupos donde se combinen las ideas para
generar un conocimiento compartido y benéfico para todos, donde la creación de nuevas
ideas hará cada vez más difícil al gobierno, a los grande empresarios y a las máquinas
tradicionales de la cultura, controlarla y hacer dinero a partir de ella, o en otras palabras, de
todos los que la hacen y usan a diario.
A medida que la web moldea y pinta aspectos de nuestras vidas, nos dará una nueva
forma de pensar, un conjunto de reflejos de cómo debemos organizarnos. Para las
generaciones que crecen con las redes sociales, juegos virtuales múltiples, el
software libre y los mundos virtuales, los sabios reflejos en la web darán forma al
resto de sus vidas: buscarán información por sus propios medios y esperarán
oportunidades de participar, colaborar, compartir y trabajar con sus compañeros.46

ii.ii Propiedad intelectual y libertad: CC y CopyLeft, entre otros

La idea, y la necesidad de crear un medio de comunicación capaz de albergar a toda una


comunidad por igual, no es una idea reciente ni mucho menos única, ya Sean MacBride,
por ejemplo, hablaba de esto hace treinta años cuando decía que:
Cada vez es más concebible la construcción de un sistema de comunicación mundial
que conecte cualquier punto del planeta con cualquier otro. A la inversa, también
podemos imaginar una telaraña de redes que integrarían y multiplicarían los centros
de información promoviendo los intercambios entre individuos‖ (McBride, 1980.
Pag. 47).

Asimismo, Internet y la Web 2.0 no son, necesariamente, creaciones producto de ideas


actuales y/o novedosas. Al contrario, la necesidad de construir un fondo común de
conocimientos e ideas que pudieran favorecer la cohesión y la conciencia social, a la par de

46
―As the web shapes and colours many more aspects of our lives, it will provide us with a new way of
thinking, a set of reflexes for how we should organise ourselves. For the generations growing up with social
networking sites, multiplayer computer games, free software and virtual worlds, the reflexes learnt on the web
will shape the rest of their lives: they will look for information themselves and expect and welcome
opportunities to participate, collaborate, share and work with their peers” [Traducción de la autora]
Leadbeater, Ch. (2008), We Think: The power of mass creativity, Londres, Profile Books LTD, pg. 10.

52
contribuir con el crecimiento y el desarrollo integro de las sociedades mezcladas
activamente en la vida pública, ha sido la meta no sólo de grandes pensadores a lo largo de
la historia, sino también de la gente del común; muchas veces ignorada por los medios de
comunicación tradicionales, quienes juntos han dado contra-respuesta a las políticas que en
torno a dichos medios se han creado con el pasar de los años en detrimento de los usuarios
y las sociedades.
El universo (que otros llaman la Biblioteca) se compone de un número
indefinido, y tal vez infinito, de galerías hexagonales, con vastos pozos de
ventilación en el medio, cercados por barandas bajísimas. Desde cualquier
hexágono se ven los pisos inferiores y superiores: interminablemente. […] En
el zaguán hay un espejo, que fielmente duplica las apariencias. Los hombres
suelen inferir de ese espejo que la Biblioteca no es infinita (si lo fuera
realmente ¿a qué esa duplicación ilusoria?); yo prefiero soñar que las
superficies bruñidas figuran y prometen el infinito... 47

De esta manera, desde que la gran idea de encontrar un espacio sin barreras, común a todos
y accesible a la hora de crear y/o consumir información se empezó a difundir; también
surgió la idea de promover la coexistencia de unos con otros, de sociedades entrelazadas y
de naciones genuinamente independientes. Lo cual ha llevado, a su vez, a que desde hace
décadas se haga evidente la necesidad de modelos nuevos y diferentes en la comunicación
internacional, así como la necesidad de combinar tradicionales y modernas formas de
comunicación en la promoción de nuevas metas sociales, políticas o económicas. Pues ―el
impacto del progreso tecnológico y la transformación de la vida pública y privada en las
últimas décadas, demanda una nueva percepción del concepto libertad de expresión, así
como los retos que éste trae a la humanidad en estos días”48.

La red de redes ha permitido una real y mayor libertad de expresión, así como ha dado
lugar a la constitución y formación de los sujetos en las últimas décadas; también ha
contribuido en la conformación de debates colectivos, en la educación y en la generación de
nuevos discursos, así como ha sido el lugar donde los usuarios han conseguido crear y

47
Borges, J.L. (1941), ―La Biblioteca de Babel‖, en El jardín de los senderos que se bifurcan, Buenos Aires,
Errepar S.A.
48
―The impact of technical progress and the transformation of private and public life in the past decades
demand a new way of looking at our concept of freedom of expression and the challenges it poses to
humankind in these days” [Traducción de la autora] Orbicon (1998), Freedom of expression and new
comunication technologies, Canadá, IQ Collectif.

53
cumplir un consenso tanto de uso como de opinión, frente a los contenidos que les permiten
ver y comprobar a diario como en la absoluta libertad se puede apreciar el buen
comportamiento del individuo; donde es notable ver que a diferencia de lo que
sociológicamente se creía: entre menos reglas existan, puede haber una mejor convivencia.

No obstante, también es cierto que las nuevas dinámicas de la red, el surgimiento de una
sociedad global, sin fronteras, ni idioma, ni costumbres, ni políticas; ha llevado a las
tradicionales instituciones ha enfrentarse no sólo con sus propios parámetros, sino también
con sus propios miedos. El miedo a no contar con ningún estamento, ley o regulación
exacta que pueda abarcar los alcances de lo que ya no sólo es un medio, sino que es un
movimiento, una sociedad e incluso un estilo de vida.
Existe la piratería de material bajo derecho de autor. Y mucha. Esta piratería
viene en muchas formas. Lo más significativo es la piratería comercial, la
toma no autorizada de contenidos de otras personas dentro de un contexto
comercial. A pesar de las muchas justificaciones que se ofrecen en su defensa,
esta apropiación está mal. Nadie debe tolerarla, y la ley debería estar
deteniéndola49.

Hasta hace poco años, por no decir menos, los mercados cada día más interconectados y
con mayores flujos de información, mostraban cómo los agentes que lograban obtener
alguna ventaja competitiva, luchaban por traducirla en una diferencia sobre la competencia,
para generar así mayores ganancias. Entre algunas de esas ventajas competitivas que
agentes capitalistas solían establecer en el mercado, por ejemplo, era (y en algunos casos
sigue siendo) la posesión de los derechos de propiedad intelectual sobre alguna obra. Lo
cual, en otras palabras, lo hacían merecedor de una distinción frente a los demás agentes
por razones de exclusividad legal o simple exclusividad monetaria. Situación que ocurría, y
aún ocurre, entre muchas multinacionales pertenecientes a las ya mencionadas industrias
culturales, tanto en Colombia como en el resto del mundo.
Los efectos económicos de los derechos de propiedad intelectual cumplen con
la función, de no sólo distinguir a un productor en el mercado, sino, y tal vez

49
―There is piracy of copyrighted material. Lots of it. This piracy comes in many forms. The most significant
is commercial piracy, the unauthorized taking of other people’s content within a commercial context. Despite
the many justifications that are offered in its defense, this taking is wrong. No one should condone it, and the
law should stop it‖ [Traducción de la autora] Lessing, L. (2004), Free Culture, Penguin Group, Nueva York.
Pag. 62.

54
la más característica, permitirle un mayor control sobre los puntos de
equilibrio entre oferta y demanda en el mercado. Un agente económico que
posee derechos de propiedad intelectual, tendrá una autorización legal para
restringir la competencia.50

Este contexto, aunque expone la situación de millones de personas que trabajan directa y/o
indirectamente con las industrias culturales y con las obras, también permite ver cómo se ha
distanciado la base creativa entre autor-receptor, transformándose cada vez más en una
relación de agente-consumidor, donde la obra ha dejado de ser una creación de libre
circulación y a pasado a ser una mercancía con un valor estipulado por el mercado y no
necesariamente por el autor. Ya los antiguos filósofos hablaban acerca del tema al
determinar que ―hay cosas que denigran, que degradan la figura humana y conducen a una
versión torpe y baja: una de ellas es la de cobrar un precio por el arte […] muestran la
dignidad lastimada del hombre que vende lo más puro de su espíritu‖51.

No obstante, y más allá de cobrar un precio por el arte, cuestión que no es el fondo de este
escrito, hay que tener en cuenta la relevancia que a diario adquiere tanto la propiedad
intelectual, como el derecho de autor en la reproducción, distribución y masificación de las
obras, y por tanto de las ideas, en una sociedad donde cada día más la cultura se defiende
compartiéndola. Y aunque claro está que ni la amenaza del cambio climático, ni el
agotamiento de los recursos naturales o las inquietantes cifras demográficas, la
contaminación o las plagas o las diferencias sociales –que siguen ahí– consiguen frenar la
fascinación que ejerce el consumo sobre los individuos; también es cierto que ―es necesario
reinterpretar las excepciones, las limitaciones y la configuración de los derechos de
reproducción, distribución y difusión en los acuerdos y la legislación sobre la Propiedad
Intelectual, para acomodarlos a los nuevos desarrollos tecnológicos‖52, no sólo por el bien
de la cultura, sino también por el bien de quienes a diario son víctimas de la carencia de
políticas sistemáticas entre las funciones de la escuela, la cultura y la comunicación.

50
Uribe Piedahíta, C.A. (2006, enero – mayo), ―La piratería en el derecho de la competencia mercado negro y
mercado relevante‖, en International law: revista colombiana de derecho internacional, vol. 7, pp. 70.
51
Loredo Alvarez, A. ―Derecho de autor y copyright: dos caminos que se encuentran‖, disponible en:
http://www.cecolda.org.co/images/publicaciones/ed11_5.pdf, recuperado: 8 de abril de 2010.
52
Hacktivistas (2009), ―FCForum: La alianza rebelde‖, disponible en: http://hacktivistas.net/content/fcforum-
la-alianza-rebelde, recuperado el: 2 abril de 2010.

55
Como se mencionó en el capítulo anterior, el derecho a la información es inherente e
intransferible al ser humano; sin embargo, no sólo el derecho a recibir y comunicar
información es universal. Como base del derecho de autor también hay que
contextualizarse, primero, en aquel acuerdo universal que cobija al creador de cualquier
obra originaria, así como al espectador o ―consumidor‖ de ésta:
1. Toda persona tiene derecho a tomar parte libremente en la vida cultural de
la comunidad, a gozar de las artes y a participar en el progreso científico y en
los beneficios que de él resulten.
2. Toda persona tiene derecho a la protección de los intereses morales y
materiales que le correspondan por razón de las producciones científicas,
literarias o artísticas de que sea autora. (Declaración Universal de los
Derechos Humanos, 1948, Artículo 27).

Así, queda claro que los derechos de autor, desde su misma naturaleza, vinculan de manera
estrecha al autor con su obra, creando una relación tanto ética, como de valores y material,
lejos de cualquier malinterpretación y/o desviación meramente económica que se pueda
hacer de este vínculo. De igual manera, hay que tener en cuenta que desde su nacimiento, la
propiedad intelectual y la tecnología han avanzado juntas, pues desde la imprenta: cada
novedad tecnológica ha traído consigo modificaciones legislativas para redefinir los
derechos, establecer excepciones o redibujar sus límites.
Si la "piratería" significa usar la propiedad creativa de otros sin su permiso—
si "si hay valor, hay derecho" es verdad, entonces la historia de la industria de
contenidos es una historia de la piratería. Cada sector importante de "los
medios tradicionales": el cine, los discos, la radio y la televisión por cable—
nacieron de un tipo de piratería. La historia actual es cómo los piratas de
última generación se unen a esta generación country club ([Traducción de la
autora] Lessing, 2004. Pg. 53)

La llegada de Internet y de la Web 2.0 no ha sido la excepción, pues desde su concepción


fue claro que éstas ponen en peligro el régimen de la propiedad intelectual al facilitar la
copia con calidad superior, y además anular los soportes físicos donde las obras solían
sustentarse. La ironía, luego está, en que a pesar de esto, el régimen de la propiedad
intelectual se ha visto reforzado en los últimos años.
Por un lado, porque se ha ampliado la definición del derecho de reproducción:
tradicionalmente, reproducir era fijar una obra en un soporte físicamente
tangible; ahora, cualquier reproducción digital (también las copias inestables,
temporales y efímeras) queda sujeta al monopolio del autor, hasta el punto de

56
que es imposible leer o escuchar una obra en formato digital, sin «explotarla».
Por otro lado, porque, mediante las medidas tecnológicas, el titular puede
controlar el acceso y el uso de las obras. Mucho se ha discutido a nivel
doctrinal sobre si con la protección de las medidas tecnológicas se está
otorgando al autor un nuevo derecho de explotación, llamado «derecho de
acceso», o si éste es un derecho que ya formaba parte del monopolio de la
propiedad intelectual. (Xalabarder, 2006)

Pese a esta situación que lleva al bloqueo digital de las obras (digital lock up53) y al
empobrecimiento de la cultura; en el caso específico de Internet, la situación generada
desde la gente del común, desde los mismos creadores y desde quienes están dispuestos a
consumir respetando el derecho moral y supremo del autor, ha implicado un análisis más
profundo a la legislación en torno a las obras. Ya que interactuando a diario con una de las
posibilidades democráticas de transformación de la información (el petróleo del siglo XXI),
ya no es voluntarioso, sino fundamental llevar la estructura descentralizada de la Red al
antiguo, y obsoleto, sistema de gestión de derechos sobre autoría intelectual impuesto ya no
por un autor preocupado por sus derechos, sino por la industria del entretenimiento y
algunos intereses gubernamentales preocupados por el mercado detrás de las obras.
Lo que de valores ideales y materiales haya quedado invertido en el producto de
la actividad intelectual debe pertenecer –con ciertas limitaciones–
exclusivamente al que emprendió esa labor, y él solo ha de decidir si los demás
podrán participar en ello y hasta dónde habrá de extenderse tal participación; a él
sólo ha de competir el aprovechamiento económico de su trabajo54.

Sin embargo, las modificaciones normativas, mencionadas anteriormente, exponen cómo la


propiedad intelectual ha pasado de ser un monopolio de explotación sobre la creación, a ser
un monopolio para controlar el uso de la misma. No obstante, el uso de las obras, en otras
palabras, el acceso y divulgación de las mismas (no son) no eran, hasta hace unos años,
sinónimo de explotación, pues no sólo para los autores y/o creadores, sino también para los
juristas e incluso para los consumidores/compradores era claro que la consulta y la
divulgación se realizaba en un ámbito privado sin ninguna finalidad económica, mientras

53
Término utilizado numerosas veces por Lawrece Lessing y por los miembros del movimiento Free Culture.
[Nota de la autora]
54
Allfeld, P. (1999), Del derecho de autor y del derecho de inventor, Bogotá, Temis. Pg. 7.

57
que la explotación, desde siempre, ha perseguido un beneficio económico y es dirigida al
público.
But as well as copy-shop piracy, there is another kind of ―taking‖ that is more
directly related to the Internet. That taking, too, seems wrong to many, and it
is wrong much of the time. Before we paint this taking ―piracy,‖ however, we
should understand its nature a bit more. For the harm of this taking is
significantly more ambiguous than outright copying, and the law should
account for that ambiguity, as it has so often done in the past. (Lessing, 2006.
Pg. 67)

Y es que en la red no se puede hablar de términos absolutos o de determinismos populares


en la legislación y en el comercio. Al contrario, Internet trajo consigo no sólo la idea, sino
también la realidad del equilibrio. El punto medio entre quien desea algo y quien ofrece
algo, entre quien crea y consume, entre quien protege y entre quien atenta, etc.; estudiar
cómo funciona la red, adaptarla a unas necesidades específicas, suprimir contenidos, crear
nuevas ideas y contribuir en la retroalimentación de la información que genera un medio
infinito y universal, es la propuesta detrás de la red de redes. Así, asegurar la existencia de
equilibrio en el acceso y en la divulgación de la información, en libertad e igualdad de
condiciones, es la puerta al conocimiento universal sin tener que pedir permiso
constantemente; y contrarrestar, así, el control ―excesivo‖ sobre el conocimiento que la ley
suele otorgar a los autores y a sus agentes.

La posibilidad de tener las obras al alcance de un ―click‖, en el equilibrio entre el interés


privado del autor y el común del público, permitió no sólo la consolidación de las bases de
Internet; sino también fue el punto inicial de toda la free culture que gestionó la creación
del ya mencionado Software Libre y de las licencias copyleft: las cuales han permitido un
mayor control de los creadores sobre sus obras y un mejor acceso del resto del mundo a
estos bienes intelectuales bajo estándares no restrictivos y de mutuo acuerdo, donde el fin
último no es la acumulación de capital, sino la libertad de distribuir y modificar trabajos y
obras creativas para el desarrollo intelectual humano. Asimismo, y bajo este esquema,
Internet ha sido incubadora de la una nueva cultura del remix en el mundo: ―Such a culture

58
would be, by default, permissive of efforts to improve upon, change, integrate, or
otherwise remix the work of copyright holders”55

Este inicio del cambio frente al monopolio de distribución y explotación del conocimiento
por parte de las industrias culturales tradicionales, permite a los usuarios tanto de software
como de publicaciones, distribuidas bajo licencias copyleft (GNU-GPL, Open
Communication License v. 1.0 respectivamente): hacer uso de estas creaciones para
cualquier finalidad, copiarlo y modificarlo (para adaptarlo o mejorarlo) y redistribuirlo
(tanto en formato original, como en formato modificado), con una única condición: ―que el
programa (y sus nuevas versiones) se pongan al alcance del resto de usuarios bajo la misma
licencia GPL, es decir, asegurando que los programas generados continúen siendo libres y
que nadie utilizará el esfuerzo ajeno en su propio beneficio‖ (Xalabarder, 2006).

El copyleft se basa en el derecho de autor y en los principios de propiedad intelectual, sin


embargo, a este último, ―le da la vuelta para que cumpla una finalidad contraria a la
original: en lugar de ser un medio para privatizar el conocimiento, se convierte en una
forma de mantenerlo libre‖56. Es decir, se protege la obra desde el derecho de autor y, desde
ahí se ―abre‖ para que cualquiera pueda utilizarla.

―No estamos hablando de una competencia, o de David y Goliat. Estamos hablando de una
confrontación entre dos formas de organización social diferentes‖, dice Eben Moglen,
coautor de la GPLestamos (otra licencia copyleft); basado en el hecho de como la industria
tradicional de reproducción y distribución de información se basaba en productos físicos
escasos con elevados costos de producción, mientras que en la actualidad los bienes han
dejado de ser escasos y sus costos son mínimos, por no decir inexistentes.

Asimismo, y sustentando tanto esta idea como la realidad del mundo en la actualidad, no es
posible continuar sin antes mencionar otra alternativa de publicación, distribución y acceso
al conocimiento desde hace ya varios años: Creative Commons (CC). Una serie de

55
Lessing, L. (2008), Remix: making art and commerce thrive in the hybrid economy, The Penguin Group,
Nueva York. Pag. 14.
56
Ibíd. Pg. 14.

59
alternativas de licencias para quienes deciden hacer de sus creaciones obras de fácil acceso
bajo los objetivos del movimiento universal de la cultura libre.

Y aunque muchas licencias CC no son copyleft, bien es cierto que su principio puede ser
comprendido como igual, ya que: ―Creative Commons es un proyecto internacional que
tiene como propósito fortalecer a creadores para que sean quienes definan los términos en
que sus obras pueden ser usadas, qué derechos desean entregar y en qué condiciones lo
harán‖57.

Actualmente, las licencias CC se ofrecen en más de 25 países58, y en todos ellos han sido
traducidas y adaptadas (en especial a los códigos jurídicos) a la legislación nacional de cada
Estado. Lo cual permite ver cómo en principio, todas las licencias son compatibles entre las
diferentes jurisdicciones: pues la misma licencia autoriza a los mismos actos bajo las
mismas condiciones. Sin embargo, siempre cabe la posibilidad de que existan pequeñas
variantes a causa de las diferentes legislaciones en los diferentes países.
El sistema es muy sencillo: el autor que crea una obra y quiere explotarla a
través de Internet elige alguna de las licencias CC y, al colgarla en Internet, la
identifica con el símbolo CC y le adjunta la licencia. Así, los usuarios podrán
identificar fácilmente las condiciones que el autor ha establecido para el uso
de la obra. Cuando un usuario decide utilizar una obra bajo una licencia CC,
se convierte en licenciatario y se compromete a aceptar y respetar las
condiciones de la licencia establecida por el autor. En este sentido, Creative
Commons actúa de intermediario: poniendo al alcance de autores y usuarios
un sistema de licencias para que se pongan de acuerdo59.

De esta manera, las cláusulas de las licencias vienen prefijadas. Por defecto, si no se
establece ninguna condición, la licencia autoriza la reproducción, distribución,
transformación y comunicación pública de la obra, para cualquier finalidad y para todas las
modalidades de explotación, con carácter gratuito y por todo el plazo de protección. A
partir del momento mismo en que el autor(a) decide utilizar CC para la publicación y

57
―Creative Commons Colombia‖ (2006) [en línea], disponible en: http://co.creativecommons.org/quienes-
somos/, recuperado: 7 junio de 2009.
58
Según información disponible en Creative Commons [en línea] disponible en: http://creativecommons.org/,
recuperado: 6 de abril de 2010.
59
Cárdenas, O. (2009), ―Implicaciones morales el software libre‖, disponible en:
http://www.porlacultura.cult.cu/ll/IMPLICACIONES_SOCIALES_DEL_SOFTWARE_LIBRE.pdf,
recuperado: 9 de abril de 2010.

60
masificación de su creación; adquiere, a su vez, un margen de libertad para reducir el
alcance de autorización que da para el usuario de la misma60.

Bajo este panorama, tanto del copyleft como de CC, es posible ver algunas de las
alternativas que han sido creadas desde la idea de libertad e igualdad para acceder a la
información, y por ende al conocimiento, cumpliendo los derechos de todas las personas
relacionadas con la cadena de creación-divulgación. Situación que, en estas condiciones,
siempre se da en términos de equidad como pilar tanto de las nuevas tecnologías, como de
las necesidades actuales de los individuos y las sociedades más allá de los obsoletos o
cortos alcances de las medidas tradicionales de aquellas industrias que aún son, pero al
mismo tiempo han dejado de ser.

Por este motivo, este trabajo de grado busca posibles salidas tanto al cuestionamiento
personal de su autora, como de muchas otras personas en el mundo al preguntarse si aún
¿es aceptable la exclusión o la restricción de personas a la información hoy en día?, más
aun cuando Internet y el software libre están llamados a ser los nuevos depositarios del
conocimiento humano al conformar la biblioteca más grande del mundo: sin hexágonos y
sin posibles finitos como planteaba Borges; sino al contrario, en un espacio infinito y sin
jerarquías, donde todos encuentran la oportunidad de crecer mientras se protege la
integridad de quien construyen saberes.

Las alternativas anteriormente planteadas para la publicación y distribución equitativa de la


información en Internet y en la Web 2.0, buscan el equilibrio entre la libertad democrática a
la información y los derechos de autor, teniendo en cuenta siempre que éstos últimos no
pueden, nunca, situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, sin
importar incluso lo que el mercado establezca. Por eso, la necesidad de repensar y formular
alternativas a la legislación hasta ahora propuesta, debe dejar de amenazar a los nuevos
creadores, así como debe dejar de entorpecer la creación cultural de una sociedad cada vez
más integrada y unificada gracias a un ―nuevo medio de comunicación‖.

60
Para mayor información sobre el tema ingresar a http://creativecommons.org/

61
Internet y los sucesivos avances tecnológicos han democratizado extraordinariamente la
creación y emisión de información de todo tipo, al no provenir de las industrias culturales
tradicionales; sino, por el contrario, de multitud de fuentes que la hacen multidimensional y
adecuada para el entramado social que constituye a la sociedad universal en la actualidad.
De ahí, tanto los autores/creadores como los usuarios que ya han dejado de ser simples
seguidores y se han transformado en partícipes; tienen, hoy más que nunca, el derecho a
vivir de su trabajo no sólo con nuevas ideas creativas, sino también con nuevos modelos de
negocio y actividades asociadas a estas creaciones grupales y/o universales que no permiten
sostener estamentos legislativos de una industria obsoleta que no parece saber adaptarse a
este nuevo entorno en el cual se encuentra inmersa.

Esta situación, injusta y poco realista, además de vulnerar derechos fundamentales y


principios sociales, exige de las industrias culturales tradicionales nuevas alternativas para
sobrevivir: más eficaces, creíbles, accesibles y asequibles, que se adecúen a los nuevos usos
sociales, en lugar de limitarlos ineficazmente bajo el propósito, descontinuado, que dicen
seguir.

ii.iii Acomodándose a los nuevos tiempos, las industrias editoriales

La concentración de los medios e industrias culturales, cada vez más en manos de


poderosos grupos de comunicación, controlados a su vez por núcleos financieros o
conglomerados industriales, se ha convertido en una preocupación de primer orden, ya que
afecta tanto a los responsables políticos incluidos a nivel regional, como a los usuarios que
se encuentran cada vez más desprotegidos al momento de acceder o de consultar los
medios. Esta situación, a su vez, manifiesta una rápida pérdida (quizás de los tres pilares)
de lo que alguna vez distinguió a los medios en todo el mundo: la credibilidad, la calidad y
la diversidad de sus producciones, tanto culturales como informativas.
La espiral de eficiencia empresarial y dura competencia económica entre un
número cada vez menor de grandes propietarios corporativos va en
menoscabo de la profundidad, la diversidad y la responsabilidad social del
contenido de la información pública. Al mismo tiempo las organizaciones
mediáticas son más vulnerables al uso de la información y las ideas de
historias producidas por gobiernos, organizaciones de intereses y otras fuentes
partidistas. [...] Tal vez la consecuencia más irónica del periodismo

62
maximizador de beneficios sea que debilita la confianza de las personas en la
información que reciben, así como en los periodistas que la producen.61

Claro está, este proceso ha sido progresivo desde hace varios años: la ausencia de
regulaciones y la privatización de las comunicaciones (las estaciones radiales, los canales
públicos, las pequeñas editoriales y los periódicos, entre otras), además de la reducción de
fondos para la producción local, forjó el escenario ideal para la penetración de los
conglomerados globales de entretenimiento y/o grandes multinacionales del
entretenimiento, que no sólo adquieren los derechos a los repertorios latinoamericanos, sino
que también acaban con un gran número de pequeñas y medianas empresas en todos los
sectores regionales.
Dow Jones, Hearts, Knight-Ridder o Advance Publications, en EE.UU.; el
Grupo Kirch, Mediaset (propiedad del ex-primer ministro italiano Silvio
Berlusconi), PRISA, Pearson, Reuters y Reed Elsevier, en Europa; o Televisa,
Globo, Clarín y el Grupo Cisneros, en Latinoamérica. Estas compañías
controlan una porción muy importante de los medios de comunicación
mundiales (televisión -incluyendo la emisión por cable y vía satélite-, la radio,
edición de periódicos y revistas, salas y productoras cinematográficas, etc.),
todas y cada una de ellas establecen alianzas estratégicas con los mencionados
gigantes para satisfacer las pretensiones de estos de penetrar en los mercados
regionales62.

Sin embargo, y pese a la unión de grandes empresas/industrias del entretenimiento, hay que
tener en cuenta que no es fácil, ni a corto ni a mediano plazo, estandarizar o uniformar los
imaginarios colectivos: identidades culturales sociales que han sido construidas y
afianzadas a través de años de experiencias históricas y grupales intransferibles, por no
decir en muchos casos, incomprensibles para personas o grupos ajenos. De acuerdo a esto,
la reacción en muchos países ha sido de resistencia, ya sea manteniendo las pequeñas
industrias culturales y/o creando nuevas alternativas que permitan la sobrevivencia tanto de
la creación personal/nacional, como la participación global/grupal a pesar de los conceptos
mundiales que pretenden ser impuestos.

61
W. L. Bennett, (2002), ―La globalización, la desregulación de los mercados de los medios de comunicación
y el futuro de la información pública‖, en La ventana global, Taurus, Madrid, p. 260.
62
J. Vidal-Beneyto citado en R. McChesney, ―Economía política de los medios y las industrias de la
información en un mundo globalizado‖, (2002), La ventana global, Taurus, Madrid, p. 234.

63
De nuevo, o mejor por primera vez, en Colombia se habla de excepción
cultural, de reserva cultural. Gentes de la música, del cine y de las artes
escénicas (agrupadas bajo la Coalición Colombiana para la Diversidad
Cultural) se sintonizan con una nueva jerga que habla de reservas, de medidas
de disconformidad; se renueva el discurso sobre la globalización y la
diversidad cultural. Los más conspicuos representantes de la industria de
medios se unen al coro solicitando excepción para sus actividades, en fin, el
sector cultural está alerta frente a la invasión extranjera63.

Aunque se hablará de esta innovación más adelante, antes de poder concebirla, es preciso
profundizar en cómo las industrias culturales al empezar a enfrentarse a la era digital y a la
entrada del mercado de Internet y la Web 2.0, presentaron dos tendencias fundamentales:
primero, la necesidad ferviente de expandirse por todo el mundo, tratando de abrir así
nuevos mercados que les permitieran su cobertura y, sobretodo, su presencia en la vida y
desarrollo cultural de diversas sociedades para un crecimiento acelerado. Segundo, una
apuesta decidida por la concentración interna, es decir, dentro del mismo sector que
permitiera la convergencia del resto de sectores alrededor de un único núcleo.
Las recientes megafusiones que han dado lugar a que el mercado de la
comunicación esté dominado por los gigantes empresariales General Electric,
AT&T/Libery Media, AOLTime, Warner, Sony, News Corporation, Viacom,
Vivendi y Bertelsmann, los cuales controlarían (el texto data de 2002) los
principales estudios cinematográficos y redes de televisión de EE.UU., en
torno al 80% del mercado musical mundial, la práctica totalidad de las
emisoras de radiotelevisión por satélite y por cable, una parte importante de la
televisión terrestre de Europa, un amplio sector de la edición comercial de
libros y revistas, etc. (J. Vidal-Beneyto, 2002. Pg. 239)

No obstante, la digitalización, la interconexión y la desregulación que ha sufrido la


información en el marco global de Internet y la Web 2.0, ha hecho que el tránsito de un
entorno básicamente analógico hacia otro completamente digital haya desencadenado una
serie de cambios de gran importancia en el seno mismo de lo que solía caracterizar a las
industrias culturales hasta hace unas cuantas décadas. Si se observa esta transformación de
manera más generalizada, es decir, sin separar las industrias de acuerdo a su producción
cultural específica, es posible percibir, como dice el profesor de la Universidad Autónoma

63
Jaramillo H., B. (2004, noviembre), ―El TLC y la Industria Editorial‖, en Revista Pensar el Libro, edición I,
2004, pp. 1.

64
de Barcelona, David Fernández Quijada, cuatro cambios fundamentales en este proceso de
transformación y adaptación que aun se está llevando a cabo:

1. La globalización se presenta como fenómeno determinante en la configuración y la


dimensión de los espacios de comunicación.
2. La digitalización es hoy en día una condición de base para la convergencia tecnológica,
además de ser un fenómeno que determina la naturaleza de la nueva unidad mínima de
la información.
3. La convergencia tanto de la comunicación, la tecnología y las telecomunicaciones.
4. La neo regulación, en su calidad de fenómeno determinante en la creación de las
nuevas formas a través de las cuales los usuarios y las empresas acceden a los
mercados y a la configuración de éstos en el entorno de las industrias culturales
actuales.

Ahora bien, si estos cuatro grandes puntos de convergencia son mirados a la luz de las
industrias culturales en el escenario ya no sólo de Internet, sino más concretamente en el
escenario de la web 2.0 y la comunicación P2P (peer to peer); es posible ver, por ejemplo,
como la globalización logra aquí desterritorializar la cultura llevándola más allá de una
sola, a la unificación de múltiples culturas. Por ejemplo: en el caso de la música y de la
industria sonora, ya no podemos ubicarnos en los discos compactos de la mundialmente
conocida música techno, o pop, o rock. La relación es ahora llevada a un nuevo nivel,
trasportando la música, el baile y el cine universal (entre otros) a los vídeos a la carta
(youtube). Aquí, la conexión masiva de usuarios permite la creación de un ―gran almacén
universal virtual‖ en el que se encuentra todo el catálogo de productos mediáticos
dispuestos para la libre elección del público. Sin intermediarios y sustentado, en su
totalidad, en el conocimiento de los usuarios que permiten la constante retroalimentación de
la información en forma de productos audiovisuales/sonoros entre los diversos nodos del
sistema, donde cada nodo es un usuario que busca ya no con base en una ubicación, sino
con base en una descripción del producto que desea del sistema de archivos al sistema de
mercados.

65
En cuanto a la digitalización, el reunir toda la información proveniente de cualquier tipo de
formato en una única unidad (bit) permite la completa desmaterialización de los contenidos
de las industrias culturales tradicionales, afectando con esto todas y cada una de las fases de
cualquier producto: desde la producción, pasando por la distribución e incluso hasta la
misma recepción. En primer lugar, los usuarios que empezaron haciendo uso de Internet,
orientados casi exclusivamente hacia el consumo de los recursos disponibles, se limitaban a
seguir los parámetros de consumo unidireccionales impuestos desde la tradicional pirámide
comunicativa, donde sólo los pilares permiten o no el consumo.

Hoy en día, no sólo la digitalización, sino también los sistemas peer-to-peer permiten que
dichos usuarios sean creadores o, mínimo distribuidores de los contenidos que desean
consumir: de información. Además, más allá de la digitalización de los formatos de la
información, también es prudente ver cómo esta nueva transformación ha permitido un
cambio de carácter social pues ―la proximidad geográfica como factor preeminente en la
creación de las relaciones sociales ya no es decisiva. La selección de amistades y relaciones
se produce ahora en función de afinidades más que por razones de proximidad
geográfica‖64, el caso de las nuevas editoriales digitales como: lulú.com,
authorsonline.com, storywrite.com, etc., muestra como la cadena editorial está compuesta
por personas con diferentes habilidades, pero con afinidades comunes que comparten en el
proceso creativo, que además lo hacen, desde diferentes lugares del mundo e incluso desde
diferentes tiempos si así lo desean.
La ventaja de este proceso es que cada nuevo usuario incrementa el valor del
mismo, añadiendo tanto contenidos como capacidades y en general dotando
de robustez al sistema en contenidos y en vías de transmisión. A la vez, la
pérdida de un usuario apenas tiene relevancia para el funcionamiento del
conjunto del sistema por la gran cantidad de recursos existentes. El resultado
es que en ellas el usuario encuentra lo que desea de forma fácil, barata e
informal65.

64
Fernández Q., D. (2008, 18 de diciembre), ―P2P: nuevo paradigma comunicativo emergente‖
[audioconferencia], Segundo Congreso Galego do Audiovisual, Santiago de Compostela, España.
65
De Vicente, J.L. (2009), ―Los Procomunes Sociales: donde la propiedad intelectual se acaba‖, disponible
en: http://elastico.net/archives/2009/03/los_procomunes.html, recuperado: 11 de abril 2010.

66
De igual manera, no sólo en el proceso editorial, sino también en otras producciones
culturales la digitalización también ha fomentado la presencia simultánea de la información
y/o los contenidos, accesibles inmediatamente, con deslocalización de las fuentes y
desmaterialización de los lugares concretos de acceso. La difusión ilimitada a través de la
red de redes ha llevado la información a reproducirse infinitamente, modificando cada una
de las prácticas sociales relacionadas con los medios de comunicación, transformándolas en
nuevas configuraciones intelectuales.

La convergencia tanto de la comunicación, como de la tecnología y las telecomunicaciones,


muestra como las industrias culturales han tenido que unirse para crear servicios y
contenidos integrales permanentemente disponibles, además de tener que ser accesibles
desde múltiples puntos de acceso. ―La primera característica de la innovación en el campo
de la comunicación es que se sitúa en el punto de intersección de muchas ramas de la
actividad humana e industrial‖ (Filchy, 1980. Pg. 31)

La convergencia ha permitido que la digitalización vaya más allá, por ejemplo, las nuevas
técnicas de tratamiento de la señal digital. Esto, cuestiona directamente las razones que
tradicionalmente justificaban la fuerte presencia del Estado en las industrias televisivas: la
escasez del espectro electromagnético y u nuevo objetivo en el usuario: el reclamo del
espectro como bien público. ―El mayor rendimiento espectral que proporcionan las nuevas
técnicas de tratamiento supone la multiplicación de los canales de difusión disponibles, lo
que aumenta las posibilidades de los diferentes actores de incursionar en el mercado‖66;
como ocurre, claramente, con el paso de la televisión análoga hertziana a la televisión
digital terrestre.

La nueva realidad a la que lentamente se han adaptado las industrias culturales se basa, aún,
en un mayor protagonismo por parte del mercado; en retroceso, respecto al papel del Estado
como sujeto económico. La neo regulación a la que se refiere Fernández, empieza con la
transformación que sufre el papel del Estado ya que ―el control, estatal sobre espacio y

66
Fernández D., F. (2006), ―Distorsión comunicativa: aproximación a los modos de consumir a través de las
industrias culturales en red‖ [tesis doctoral], Doctorado en Comunicación, disponible en:
http://www.biblioteca.uma.es/bbldoc/tesisuma/16851444.pdf, recuperado: abril 17 de 2010.

67
tiempo se ve superado cada vez más por los flujos globales de capital, bienes, servicios,
tecnología, comunicación y poder‖ (Castells, 2002. Pg. 175) Cada vez más, los servicios de
comunicación rompen las fronteras políticas establecidas y cuestionan la validez de las
mismas en un espacio sin reglas, creado por y para ellos mismos.

Las dos características que mejor describen esta neo regulación son: por un lado, las nuevas
dinámicas que el Estado ha venido adoptando en cada país. Por el otro, el ascenso de
nuevos actores supranacionales, como las compañías privadas transnacionales mucho más
grandes que las tradicionales multinacionales y/o industrias culturales.
Algunas de las grandes fusiones de los últimos años han tenido como
protagonistas destacados precisamente a empresas proveedoras de servicios o
productoras de software. De este modo el autor constata que compañías como
Telefónica, AT&T o Microsoft ejercen un amplio dominio sobre la Red y,
más allá, sobre amplios sectores de los medios de comunicación67.

Lo cual muestra como aunque la red de redes es extraordinariamente prometedora en


muchos aspectos, aun no puede por sí sola derribar el poder de los ―gigantes de la
comunicación‖. Sin embargo, es evidente la aparición de un nuevo paradigma
comunicativo, con un claro desplazamiento de la información desde el centro del esquema
comunicativo tradicional, hacia los extremos: que ahora se comunican entre sí evitando el
centro (como toda red). Esta descentralización de la información permite una mayor
extensión de la información, permitiéndole llegar a más lugares en igualdad de condiciones
y en la total libertad que permite acercarse al medio en vez de enfrentarlo solamente como
espectador.
La información quiere ser libre (free), pero la información también quiere ser
cara. La información quiere ser libre porque se ha vuelto muy barata de
distribuir, copiar y recombinar -demasiado barata para medirla (too cheap to
meter -eslogan propagandístico de la energía nuclear). Y quiere ser cara
porque puede poseer un valor incalculable para su receptor (recipient)68.

Y aunque es claro que esta tensión no desaparecerá por acción de la red, así como tampoco
desaparecerá en los próximos años de acuerdo a los intereses de muchos partícipes; también
es claro que la importancia que debe otorgársele a la información en la actualidad debe ser
67
Op. Cit. 4
68
Brand, S. (1987), The Media Lab: Inventing the Future at MIT, Viking Penguin Press, Nueva York, pg.
202. [Traducción de la autora]

68
en torno a su fácil distribución, así como a su buena calidad y a la equidad que las
sociedades deben exigir para su recepción, aprovechamiento y goce. Más allá de la
adaptación de las industrias culturales al nuevo sistema comunicativo, lo que cabe valorar
es el interés en torno a la creación de una nueva arquitectura de la descentralización del
conocimiento, que permita, así, mayores oportunidades para la creación y publicación de
ideas que en conjunto siempre terminan siendo buenas ideas.

Quizás lo más esperanzador de este cambio de las tradicionales industrias culturales al


nuevo sistema, es la fase inicial en que todavía se encuentra, pues permite pronosticar un
gran desarrollo futuro para el crecimiento ilimitado tanto de productos, como de saberes y
vivencias conjuntas que permitan integrar cada vez más a las sociedades y a los individuos
productores y consumidores incansables.
En los sistemas de estructuración del sentido por medio de la digitalización de los
conocimientos, subyace un modelo geo-cultural que podría imponer como criterio
de la universalización un modo particular de pensar y de sentir, una forma de
―organizar la memoria colectiva‖69.

Que el usuario aporte no sólo conocimiento, sino también experiencia e infraestructura al


conjunto de las diferentes aplicaciones y plataformas que conforman la red de redes, así
como a las nuevas industrias culturales (modificadas y/o novedosas) que están apareciendo,
es algo que hasta hace muy poco jamás se había visto. Este cambio de comportamiento y,
sobretodo, de pensamiento permite ver la real democratización de la información en
términos de equidad, preservando el derecho universal a la información, traspasando
cualquier límite o frontera de propiedad intelectual o tecnológica.
En muchos lugares del mundo la propiedad intelectual es desconocida,
irrelevante, o imposible de aplicar ahora. Esto es un hecho, una circunstancia
social, y no puede evitarse. Pero lo interesante es ver cómo en esos lugares
están emergiendo formas de negocio que tienen en cuenta estos hechos. La
gente desarolla modelos de negocio en circunstancias en las que no pueden
depender de la propiedad intelectual, y se produce mucha innovación en estos
sitios70.

69
Mattelart, A., (1998), La mundialización de la comunicación, Paidós Ibérica, Barcelona. Pg. 119.
70
Lemos, R. (2007), entrevista virtual para ZEMOS98, C., España.

69
Esta nueva situación mundial no demuestra la irrelevancia de la jurisprudencia o de la
legalidad en términos informativos y/o económicos; sino demuestra cómo el dogma en el
que la propiedad intelectual es el único incentivo para la creación, o que es el pilar de los
derechos, o que protege el conocimiento, tan sólo es eso: un dogma, y no la realidad que
viven y desean millones de personas a lo largo y ancho del planeta a través de la red.

La resistencia no sólo a los modelos tradicionales sino también a las dinámicas sociales y
educativas ha empezado desde cada uno de los usuarios de la web 2.0; el nuevo escenario
en el cual la lucha entre dinero vs. derecho se está dando, plantea reglas iguales en términos
técnicos, económicos y de conocimiento entre quienes luchan por producir y distribuir la
información, que hoy más que nunca es conocimiento y es poder. La democratización que
suponen las tecnologías digitales y la rebaja de las barreras de acceso educativas y
económicas, parece estar jugando a favor de los usuarios que las han forjado y mantenido
frente a los grandes monopolios económicos y gubernamentales, lejos de la
mercantilización extrema.

No obstante, habrá que ver cómo se acaba conjugando la voluntad de participación


ciudadana con la voracidad de las industrias culturales, y cómo cada una define y defiende
su espacio de acción. Por ahora, más allá de las adaptaciones empresariales al nuevo
cambio tecnológico es interesante continuar indagando las dinámicas que se dan desde la
cotidianidad social que vive la inmersión digital en la cultura: ya sea la música Tecnobrega
en Brasil, o el NoHollywood en Nigeria, o los Hétores en Colombia.

70
III. ¿Se puede hablar en Colombia de la circulación equitativa, de la democratización
o del derecho a la información?

¿Por qué es insensato hacer preguntas?


La queja es una forma de la pregunta,
y espera una respuesta.
Pero la pregunta que no se contesta
de inmediato a sí misma,
jamás admitirá contestación.
Es ínfima la distancia que media entre
quien pregunta y quien contesta.
No hay distancias que vencer.
Por eso es insensato hacer preguntas
y esperar respuestas.

Franz Kafka,
“Preguntar”

iii.i La información en Colombia ¿un bien o un derecho?

En Colombia se ha configurado desde tiempos ancestrales una costumbre de exclusión que


no sólo se expresa en términos estrictamente económicos, sino también se muestra
culturalmente en todos los campos de acción de los ciudadanos. Situación que a diario
afecta negativamente la construcción de lo público, así como contribuye a que un gran
porcentaje de la población nacional no acceda a los beneficios y derechos que les
garantizarían un verdadero crecimiento, así como un desarrollo integral.
El indicador de Gini presentó caídas importantes en varios países, entre los
que se destacan la República Bolivariana de Venezuela (-18%), Argentina (-
10%), Perú (-9%), Bolivia, Nicaragua, Panamá y Paraguay (-8% en todos
ellos). Los únicos países que presentaron incrementos en la concentración

71
del ingreso en este período son Colombia, Guatemala y la República
Dominicana71.

Por esta situación y por muchas otras clases de exclusión que viven a diario los
colombianos, uno de los principales retos de esta sociedad es alcanzar y procurar en todo
momento la inclusión, no sólo como partícipes activos del presente que a diario se vive,
sino entendida como la construcción de la sociedad desde la diversidad, es decir, desde y
con el otro. Y desde esta perspectiva no sólo social, sino como se ha enunciado en el
capítulo anterior: tecnológica, la inclusión no implica la entrada de un sujeto a la esfera de
comodidad del otro. Por el contrario, se refiere al proceso permanente, infinito y maleable
de construir conjuntamente un orden y un entorno social. Esta mirada del concepto exige,
por parte de aquellos que lo defienden y demandan, pasar del respeto a la diversidad, a una
valoración positiva y dignificante de la diferencia, para así poder procurar un espacio de
convivencia para todos.

Este reto social ha sido pensado y planteado desde la interpretación que se hizo por medio
de la Constitución de 1991 al definir el Estado colombiano como ―social de derecho‖, o en
otras palabras, no sólo construido por la leyes sino, y principalmente, por los ciudadanos.
Lo cual, encaja a la perfección con la realidad múltiple que se vive dentro de este territorio:
pluriétnico, multirracial, económicamente variado, etc.

Dicha situación de multiplicidad en Colombia ocurre en todos y cada uno de los aspectos
de la vida de sus ciudadanos, no obstante, el objeto de investigación e indagación en este
caso se centra, como se ha venido reiterando, en la democratización de la información en
Internet y el derecho en equidad a la misma. De acuerdo a eso, a la hora de hablar de
derechos y libertades en la red, hay que tener en cuenta cómo desde el momento mismo en
que el ciudadano interactúa con la red, empieza a ejercitar los mismos derechos de los que
ya es titular fuera del ciberespacio. Así, en la red no existen nuevos derechos, pero sí
existen nuevas maneras de ejercerlos, en la medida que las personas han descubierto y se
han amoldado a nuevas dinámicas de interacción tanto entre ellos, como con relación al

71
CEPAL, (2009), ―Panorama Social de América Latina 2009‖, disponible en:
http://www.eclac.org/publicaciones/xml/9/37839/PSE2009-Cap-I-pobreza.pdf, recuperado: 4 mayo de 2010.

72
mundo físico que los rodea. Por ello, como menciona el primer principio orientador del
artículo segundo de la Ley de la Sociedad de la Información y TIC’s:
El Estado y en general todos los agentes del sector de las Tecnologías de la
Información y las Comunicaciones deberán colaborar, dentro del marco de sus
obligaciones, para priorizar el acceso y uso a las Tecnologías de la
Información y las Comunicaciones en la producción de bienes y servicios, en
condiciones no discriminatorias en la conectividad, la educación, los
contenidos y la competitividad72.

Sin embargo, aunque desde el año pasado la norma establece como prioridad el acceso y el
uso de las tecnologías como inicio y desarrollo de la sociedad del conocimiento; garantizar
a los ciudadanos la posibilidad de expresar sus opiniones, creencias o convicciones también
es fundamental dentro de una democracia. Se debe comprender que este derecho va más
allá de la libertad de expresión e incluye la facultad de informar, investigar y recibir libre-
mente información por cualquier medio de comunicación disponible. Así, una visión más
de cerca de esta nueva ley, permite ver cómo algunos de sus artículos pese a que han sido
creados para las nuevas dinámicas de la tecnología y sus implicaciones sociales, aún se
aferran a la organización de los medios tradicionales de comunicación en el país:
sectorizados, parcializados, jerárquicos y rentables.
A pesar de que las comunicaciones modernas llegan a un número de personas
mayor que en cualquier otra época, algunos países no han podido mantenerse
al ritmo del crecimiento de las mismas. En términos per capita, las cifras
están declinando para los grupos que ya estaban discriminados, y el problema
de las desigualdades sociales se complica por la ineficiencia administrativa, la
falta de fondos y el hecho de que los líderes políticos no han podido
reaccionar a tiempo. (McBride, 1980. Pg. 94)

En la actualidad, en el caso colombiano como en el resto del planeta, el tema de los medios
de comunicación tiene que ver con el futuro de las democracias. Hoy en día, pareciese que
la dictadura mediática quisiese suplantar lo que en décadas pasadas hicieron las dictaduras
militares. Las multinacionales mediáticas de la actualidad deciden quien tiene o no la
palabra, quien es el protagonista y quien el antagonista; estar en contra de los medios hoy

72
Colombia, Congreso Nacional de la República (2009, julio 30), ―Ley 1341 del 30 de julio de 2009, por
medio de la cual se definen principios y conceptos sobre la sociedad de la información y la organización de
las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones –TIC–, se crea la Agencia Nacional de Espectro y se
dictan otras disposiciones‖, en Diario Oficial, núm. 47.426, 30 de julio de 2009, Bogotá.

73
en día, como dice el abogado y escritor Valentín Justel Tejedor: ―es estar sin voz ni imagen
ante le mundo‖.

No obstante, Internet cambia ese panorama a diario, y no sólo eso, sino que permite crear
alternativas donde cada persona encuentra un nicho dónde es posible sentirse aceptada,
cómoda y escuchada por semejantes, quizás de otras nacionalidades, pero más cercanos y
parecidos que muchos de los mismos compatriotas. ―La encuesta, realizada a 27.000
adultos en 26 países para el Servicio Mundial de la BBC, muestra que un 78% de los
usuarios de Internet encuestados cree que la Web les ha dado mayor libertad, mientras que
nueve de cada 10 afirmaron que era un buen lugar para aprender‖73.

La desigual distribución de las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC) y la


falta de acceso a la información que tiene una gran parte de la población mundial
(fenómenos que suelen denominarse brecha digital74), son de hecho una expresión de
nuevas asimetrías en el conjunto ya conocido de diferencias sociales existentes.
El sector de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones está
compuesto por industrias manufactureras, comerciales y de servicios cuyos
productos recogen, procesan, crean, transmiten o muestran datos e
información electrónicamente. Para las industrias manufactureras, los
productos deben estar diseñados para cumplir la función de tratamiento de la
información y la comunicación, incluidas la transmisión y la presentación, y
deben utilizar el procesamiento electrónico para detectar, medir y/o registrar
fenómenos físicos o para controlar un proceso físico. Para las industrias de
servicios, los productos de esta industria deben estar diseñados para permitir
la función de tratamiento de la información y la comunicación por medios
electrónicos, sin afectar negativamente el medio ambiente75.

No obstante, a pesar de la buena voluntad del gobierno, se puede ver cómo en el caso de
Internet, la información es vista por un gran porcentaje de la población en términos de
bienes (servicio) y no en términos de derecho ciudadano, e incluso de derecho universal.
Cuando se procura salvaguardar los derechos de los usuarios de la red como lo establece la

73
―Internet, un 'derecho humano' para cuatro de cada cinco usuarios‖ (2010), disponible en:
http://www.elmundo.es/elmundo/2010/03/08/navegante/1268039404.html, recuperado: 9 de mayo de 2010.
74
Según Internet World Stats para el año 2009 solamente 186.9 millones de personas en América Latina y el
Caribe tienen acceso a Internet. Disponible en: http://www.Internetworldstats.com/stats.htm, recuperado: 11
de mayo de 2010.
75
Ibíd. Artículo 9º.

74
Ley, ―los proveedores y/u operadores directos deberán prestar sus servicios a precios de
mercado y utilidad razonable, en los niveles de calidad establecidos en los títulos
habilitantes o, en su defecto, dentro de los rangos que certifiquen las entidades competentes
e idóneas en la materia y con información clara, transparente, necesaria, veraz y anterior,
simultánea y de todas maneras oportuna para que los usuarios tomen sus decisiones‖
(Artículo 2º). Esta situación supone de antemano una libre competencia en el mercado,
donde el usuario debe ajustarse a las dinámicas del mismo para poder acceder a la
información y/o participar del proceso mediante el consumo de su derecho antes de
recibirlo en igualdad y libertad de condiciones.
El acceso óptimo a la información y a los medios de comunicación, en tanto: bienes
públicos y globales, debe ser participativo, universal, inclusivo y democrático. En el caso
colombiano, los obstáculos que hay que superar son de naturaleza económica, educativa,
técnica, política, social, de género, étnica y de edad. Entre los avances que Colombia ha
realizado para sobrellevar estos inconvenientes se encuentran diferentes proyectos de ley
presentados con anterioridad, Sentencias de la Corte Constitucional, Decretos, etc.76 Todos
estos intentos se ven condensados en la Ley 1341 de 2009 que tiene como grueso las
Tecnologías de la Información y Comunicaciones en el país, donde:
En desarrollo de los artículos 20 y 67 de la Constitución Nacional el Estado
propiciará a todo colombiano el derecho al acceso a las tecnologías de la
información y las comunicaciones básicas, que permitan el ejercicio pleno de
los siguientes derechos: La libertad de expresión y de difundir su pensamiento
y opiniones, la de informar y recibir información veraz e imparcial, la
educación y el acceso al conocimiento, a la ciencia, a la técnica, y a los demás
bienes y valores de la cultura. Adicionalmente el Estado establecerá
programas para que la población de los estratos menos favorecidos y la
población rural tengan acceso y uso a las plataformas de comunicación, en
especial de Internet y contenidos informáticos y de educación integral. (Ley
1341 de 2009, Artículo 2 numeral 7)

El hecho de que el gobierno colombiano reconozca la importancia de abrir una puerta no


sólo para la sociedad de la información, sino también para las nuevas tecnologías; además

76
Proyecto de Ley Estatutaria 052 de 2008 de Cámara que plateó se reglamentará el derecho a la información,
la Sentencia T-609 de 1992 que dejó en claro que el derecho a la información no es absoluto y está sujeto a
límites y responsabilidades, la Sentencia T-047 de 1993 donde la Corte Constitucional estableció que se debe
separar el derecho a la información del derecho a la opinión, entre otros.

75
de plantear una regulación para el uso, distribución y masificación de las mismas, muestra
un avance significativo por parte de Colombia ante un movimiento social actual, que ha
transformado la vida de millones de seres humanos, así como ha transformado la
concepción de la información y el control de ésta por parte de los Estados a nivel mundial.
Asimismo, es aún más interesante que la legislación contemple puntualmente un principio
orientador que valide el derecho ciudadano y universal de todo ciudadano a la información
en igualdad de condiciones y bajo la libertad que le compete acceder a la misma.

No obstante, aunque los adelantos en la materia han sido numerosos (prueba de eso es la
consolidación de un Ministerio), es preocupante el hecho de que incluso cuando el acceso
empieza a ser contemplado por el gobierno como un derecho que no sólo debe ser
enunciado en la Constitución, sino que también deber ser mencionado puntualmente en una
Ley designada de lleno al tema, aún se ve sujeto a ciertos condicionamientos que marcan la
diferencia entre lo que está escrito y la realidad del país.
El Gobierno Nacional reglamentará lo pertinente al cumplimiento de los
anteriores fines, teniendo en cuenta las necesidades de la población y el
avance de las tecnologías de la información y las comunicaciones, así
como el estado de desarrollo de la Sociedad de la información en el país,
para lo cual, se tendrá en cuenta la participación de todos los actores del
proceso, en especial a los usuarios. (Ley 1431, Artículo 2 parágrafo)

De cerca es claro cómo aunque la Ley menciona el seguimiento y el cumplimiento de todo


lo competente a la distribución equitativa de la información en el territorio nacional,
también establece que esto sólo ocurrirá según el avance de las tecnologías y el estado de
desarrollo de la Sociedad de la información. De acuerdo con esta aclaración, el derecho a la
información y su total democratización no sólo en la red sino en los demás medios de
comunicación, pasan a ser supuestos que ocurrirán de acuerdo a la progresión de la Ley, es
decir, a la unión de todos aquellos factores que deben coincidir para que esta pueda ser
cumplida en a cabalidad. Esto supone entonces que todos los programas, planes y proyectos
para llevar Internet a todos los rincones del país, pasan inmediatamente a depender de las
negociaciones que se hagan con respecto a aquellos que manufacturan y venden la
tecnología, a la educación que sustente ―un estado‖ puntual de la Sociedad de la
Información, al desarrollo de las tecnologías, al dinero disponible para invertir en éstas, a
una cobertura de redes que permitan llevar la red a sectores aislados (rurales) del núcleo

76
nacional, entre otros tantos inconvenientes que obstaculizan la implementación de la Ley en
su totalidad.

De igual manera, no sólo los condicionamientos progresistas que incluye la Ley dentro de
su propia estructura perjudican el cumplimiento de la misma. Teniendo en cuenta que en
Colombia existe un marco constitucional apropiado para promover una Ley estatutaria
como esta, sus falencias apuntan más a la práctica administrativa que pudiese tener el
cumplimiento de la misma, además de la falta de conocimiento y pedagogía en la
importancia de este derecho fundamental entre sus ciudadanos, medios de comunicación y
funcionarios públicos. Ya lo decía el mismo Rodrigo Uprimny Yepes77: ―Colombia posee
un desarrollo y contexto constitucional generoso en materia jurisprudencial de acceso a la
información, pero una práctica desordenada y desinformada‖78.

Y si adicional a los inconvenientes internos de la Ley, los problemas administrativos de su


ejecución, la falta de educación para comprender su importancia y hacer ejercer su
cumplimiento, se suman los problemas interpretativos que no sólo toda legislación puede
tener, sino que ésta específicamente menciona entre sus artículos: ―Esta ley se interpretará
en la forma que mejor garantice el desarrollo de los principios orientadores establecidos en
la misma, con énfasis en la promoción y garantía de libre y leal competencia y la protección
de los derechos de los usuarios‖79, es inconfundible cómo pese al nombramiento que se da
al cumplimiento del derecho universal y constitucional en los principios orientadores

77
Abogado, Doctor en Economía Política de la Universidad de Amiens Picar die, con un DSU (magíster) en
―Sociología Jurídica‖ de la Universidad de Paris II y un DEA (magíster) en ―Socioeconomía del desarrollo‖
de la Universidad de Paris I (IEDES). Actualmente se desempeña como Director del Centro de Estudios de
Derecho, Justicia y Sociedad y como profesor de Derecho Constitucional, Derechos Humanos y Teoría del
Estado en la Universidad Nacional de Bogotá. Es director de la maestría en derecho de esa universidad. Autor
de múltiples artículos sobre derechos humanos, derecho constitucional, las tensiones entre derecho y
economía, narcotráfico, administración de justicia, ex Magistrado auxiliar Corte Constitucional de Colombia
En el Despacho del Magistrado Alejandro Martínez Caballero, del Magistrado Eduardo Montealegre Linett y
del Magistrado Humberto Sierra Porto, entre otros.
78
Uprimny Yepes, R. (2010), ―Hacia una ley estatutaria de acceso a la información en Colombia‖ [en línea]
disponible en: http://masinformacionmasderechos.net/panel-sobre-acceso-a-la-informacion-y-lucha-contra-la-
corrupcion-en-america-latina, recuperado: 20 de mayo de 2010.
79
Colombia, Congreso Nacional de la República (2009, julio 30), ―Artículo 7º de Ley 1341 del 30 de julio de
2009, por medio de la cual se definen principios y conceptos sobre la sociedad de la información y la
organización de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones –TIC–, se crea la Agencia Nacional
de Espectro y se dictan otras disposiciones‖, en Diario Oficial, núm. 47.426, 30 de julio de 2009, Bogotá.

77
anteriores, se enfatiza en la prioridad real que bajo la libre interpretación se ha de dar a la
libre y leal competencia, así como a los derechos de los usuarios.

Este artículo expone cómo la interpretación de la Ley, y por consiguiente su seguimiento y


ejecución, deben darse dentro del marco comercial que ubica tanto a la información como
el acceso a la misma dentro de las leyes del mercado: donde el ciudadano se convierte en
usuario y entra a jugar bajo las claras reglas de la oferta y la demanda. En este caso, peor
aún, auspiciadas y protegidas por la legislación estatal.

Pese a que el Estado ha ido encontrando un punto de partida con respecto a las nuevas
tecnologías, los medios de comunicación tradicionales y las libertades que como
ciudadanos se tiene frente a la difusión y recepción libre y equitativa de la información,
como derecho antes que como servicio; aun es preciso que las empresas, el Gobierno y los
colectivos de comunicación (medios u productores) fortalezcan una cultura de inclusión
que sea más coherente con los propósitos constitucionales y con las necesidades no sólo
civiles, sino también universales de todos los individuos que viven en un mundo de la
Información sin ser siempre partícipes de la Sociedad que lo disfruta y alimenta.

La practicidad jurídica de la Ley no significa que ésta sea totalmente entendida por los
ciudadanos, así como tampoco implica que sea correcta y enfocada a los derechos de los
individuos. La democratización de la información debe ser una prioridad en la agenda
nacional tanto del Gobierno como de los ciudadanos para impedir la violación de un
Derecho Universal. Es necesaria la reforma consciente e imparcial de esta Ley, que
garantice una verdadera inclusión social que sea coherente con la revolución tecnológica y
social que le dio origen; así como un estricto cumplimiento y control de la misma. Además,
es necesario promover iniciativas fuertes y contundentes que desarrollen un cambio en la
cultura del país, ya que la Ley y todo su ―paquete de políticas y reglamentaciones‖ no son
suficientes si se tiene en cuenta que:
Dependiendo de la forma como se use, la red y sus implicaciones, podrían volver a
la sociedad más jerárquica y burocrática, más tecnocrática y centralizada,
incrementando el control de las potencias políticas o financieras y perpetuando las
desigualdades internas e internacionales; o por el contrario, podría volver a la
sociedad más espontánea y abierta, al igual que más democrática, salvaguardando la

78
diversidad de los medios masivos y de los centros de toma de decisiones. (McBride,
1980. Pg. 58)

iii.ii Cómo han asumido las industrias culturales en Colombia este debate

Al acercarse a la noción de una libre y leal competencia en el mercado colombiano del las
comunicaciones, es inevitable analizar las adaptaciones que la sociedad ha apropiado, y en
especial los individuos, ante el panorama dual que presentan las grandes multinacionales
del entretenimiento y la nuevas tecnologías, para producir y masificar la información en
ausencia de medidas que garanticen la democratización de ésta en equidad y en
consecuencia con los derechos que así lo establecen.
Las industrias tradicionales de medios de comunicación en el país, así como en tantos otros
a escala global80, en la interacción de los eslabones de la cadena de producción y
distribución, ejemplifican como la potestad de ciertas ventajas frente a los otros
―competidores‖ hace que los productos pasen a ser bienes ―exclusivos‖, mientras que los
demás competidores en el mercado con productos ―no exclusivos‖ tienen que competir con
otros mecanismos que se ajusten mejor a una noción de libre competencia.
Desde esta perspectiva, el grado de competencia para los productos no exclusivos está dado
por las condiciones de similitud entre productos, los gustos de los consumidores, y la
publicidad, pero no por las reglas libres y leales que permiten la igualdad en términos de
venta y compra de información.

La consecuencia de ello, es que tanto la comunicación como el arte y la información pasan


de ser bienes públicos a considerarse simples ―mercancías‖ reservadas a aquellos con la
capacidad adquisitiva para acceder a ellas, proceso que puede ser equiparado con ―la
fragmentación privatizada del espacio urbano que agudiza la compartimentación social e

80
―un nuevo ranking de respeto por los derechos de propiedad intelectual en 115 países, publicado esta por la
Alianza de Derechos de Propiedad, un grupo no gubernamental con sede en Washington D.C., dice que varios
países latinoamericanos están entre los campeones mundiales de reproducción ilegal de películas, música,
libros, medicamentos y otros productos sujetos a regalías.‖, Casa América (2008), ―Latinoamérica ¿paraíso de
la piratería?‖, disponible en: http://www.casamerica.es/opinion-y-analisis-de-prensa/iberoamerica-
general/latinoamerica-paraiso-de-la-pirateria, recuperado: 10 de mayo de 2010.

79
impide a la mayoría circular por determinados espacios acotados sólo para privilegiados‖81.
Tal y como también menciona Canclini, al revelar la existencia de dos modelos
informativos separados: uno para las masas, y otro para una élite: ―la fragmentación de los
públicos, fomentada por la diversificación de las ofertas, reduce la expansión de los bienes
simbólicos. De hecho, lo que se produce es una segmentación desigual de los consumos‖82.

Con base en lo anterior es comprensible que ―la existencia de mercados negros no es una
anomalía, ya que éstos se presentan para satisfacer demandas y producir rendimientos”83,
de acuerdo a que los efectos económicos de las divisiones del mercado cumplen con la
función de distorsionar la competencia equitativa y directa entre productores, lo que a su
vez lleva a un control sesgado sobre los puntos de equilibrio entre oferta y demanda.

No obstante, la condición de estabilidad o inestabilidad de los mercados negros, como


cualquier otro mercado, depende del libre juego de la oferta y la demanda. Con esto se
afirma cómo los mercados piratas pueden ser tan estables como cualquier otro mercado; por
lo cual, si el Estado no interviene controlándolos y limitándolos, éstos podrían permitir que
la oferta y la demanda fluctúen, produciendo los efectos tradicionales sobre la producción y
sobre los precios. Así, si los precios son altos, se motivará la entrada de nuevos productores
de bienes piratas; o por otro lado, si los precios están muy bajos, se desalentará la entrada
de nuevos competidores y se producirá la salida de los más ineficientes o de aquellos que
esperan más ganancias para sus inversores.

Sin embargo, tanto en el caso colombiano, como en todos los demás mercados, conviene
precisar qué uso se le viene dando al concepto de piratería y, más importante aún, si éste se
presenta tanto en los medios tradicionales, como en la red. No se trata, por supuesto, de
remitirse al contexto marítimo de guerras y sangre, banderas y calaveras, en que nació el

81
Fernández D., F. (2006), ―Distorsión comunicativa: aproximación a los modos de consumir a través de las
industrias culturales en red‖ [tesis doctoral], Doctorado en Comunicación, disponible en:
http://www.biblioteca.uma.es/bbldoc/tesisuma/16851444.pdf, recuperado: abril 17 de 2010.
82
Canclini García, N. (198), Culturas híbridas estrategias para entrar y salir de la modernidad, Grijalbo,
México. PP. 335
83
Rodríguez Moreno, S. (2004), La era digital y las limitaciones o excepciones al derecho de autor, Bogotá,
Universidad Externado de Colombia.

80
término, pero sí a una identificación de los usos que se da hoy en día a este mercado fuera
de los estándares de los grandes conglomerados culturales.
La piratería es sencillamente la reproducción de una obra sin la autorización
de sus legítimos dueños, autores y editores o productores, y sin reconocerles el
derecho a la compensación monetaria o de otra índole a la que tienen
derecho84.

No obstante, la piratería es el término común con el que se conoce la violación del derecho
patrimonial del autor y de los derechos conexos, que consiste en: la reproducción,
transporte, almacenamiento, oferta, venta, conservación, distribución, suministro,
representación, exhibición pública, alquiler, comercialización, fijación, disposición,
retransmisión o recepción, de obras o prestaciones protegidas, sin la previa autorización
expresa del titular de los derechos.85

Para entender claramente cuándo hay piratería, se necesitan tres elementos:


1. La ausencia de autorización del titular de derechos;
2. La reproducción o la explotación de la obra o prestación, con independencia del
soporte utilizado; y
3. La distribución al público del material reproducido.

Como suelen argumentar las grandes industrias culturales, la piratería, en sus varias
manifestaciones, tiene funestas consecuencias para toda la cadena que gira en torno a una
producción cultural. Se perjudican los autores, al no recibir lo que deberían porque se
piratean sus obras; se perjudican los editores y productores, al dificultárseles recuperar la
inversión efectuada en las obras pirateadas, ya que ―contrario al pirata: paga derechos de
autor, paga salarios, crea empresa, auspicia la aparición de nuevos autores‖86, etc. Sin
embargo, como se vio en el primer capítulo, si se parte de la universalidad de las ideas, y
por lo tanto, éstas como bienes de consumo masificado y sin rivalidades; el

84
Arboleda Palacio, G. (2005), La piratería en Colombia: una mirada exploratoria al mercado ilegal,
disponible en: http://www.cerlalc.org/Revista_Pirateria/pdf/n_art09.pdf, recuperado: 3 de mayo de 2010.
85
Colombia, Convenio Antipiratería en Colombia (2008, mayo – noviembre), ―Boletín Informativo: resumen
de prensa‖.
86
CERLALC, (2008), Cartilla práctica sobre piratería, disponible en:
http://www.convenioantipirateria.org.co/images/documentos/cartilla_pirateria.pdf?9b15bcf685486ac94a84e0
630f453894=c6b0cb10fe73818ce857bbd1bfb9abdb, recuperado: 15 de mayo de 2010.

81
aprovechamiento que alguien pueda extraer de ellas no disminuye en lo más mínimo por el
hecho de no poseerlas (en el sentido de propiedad absoluta y exclusiva), lo que gracias a
Internet se facilita al eliminar los intermediarios entre el creador (de la idea) y quien la usa
en un momento preciso.
Es posible que el aspecto más decisivo de esta interdependencia de la
comunicación y el aprendizaje sea el hecho de que el proceso de aprendizaje
debe volverse una experiencia de comunicación, de relaciones humanas, de
dar y tomar, en lugar de una trasmisión del conocimiento en un solo sentido.
Este proceso debe convertirse en un instrumento para la destrucción de las
barreras que separan a los individuos, las clases, los grupos y las naciones […]
ya que la importancia esencial de cada uno es un intercambio, una forma de
interacción social que opera por medio de la información. (McBride, 1980.
Pp. 55)

En la red, el impacto que adquiere la regulación mediante las leyes a la creación intelectual,
no se mide mediante la reproducción, explotación ni por la ausencia de los derechos de
creación. En este sentido, el profesor Lawrence Lessing, insiste en una tesis que desarrolló
ampliamente en su libro ―El Código‖, según la cuál, frente a los discursos apocalípticos que
consideran que en Internet la propiedad intelectual sufre una mayor amenaza jamás vista
antes, al ser la cultura más vulnerable a la ―piratería‖; plantea cómo ―Internet está a punto
de conceder a los propietarios de derechos de autor el mayor regalo de protección que
jamás hayan conocido‖, pues las nuevas tecnologías eliminan la necesidad de la ley para
proteger la obra, y ceden este control a la máquina, que en su mismo código se encarga de
proteger la obra:
En Internet [...] no hay trabas a las reglas tontas, porque [...] las reglas son
cumplidas, no por seres humanos, sino por máquinas: [...] Y el problema con
las regulaciones implementadas con código es que, a diferencia de la ley, el
código no tiene vergüenza. (Lessing, 2004. Pg. 61)

Internet muestra como la creencia de que el dogma de la propiedad intelectual es el único


incentivo para la creación es errónea, ya que los espacios comunes/sociales creados en la
red son especialmente importantes para las periferias como maneras de apropiarse de las
tecnologías para producir cultura.
Lo que yo veo es que finalmente, la mirada del editor/productor se centra en
una mirada del ―mercado‖ de las obras protegidas, cuando precisamente la
tecnología que estamos experimentando ha ampliado el alcance de las normas
de derecho de autor fuera de ese mercado y la extiende a toda relación social

82
en la que figuren obras protegidas convirtiéndonos a todos en ―autores‖ y
―usuarios‖ pues todos somos creadores activos de obras protegidas: TODOS,
no sólo quienes esperan vivir de la remuneración económica que pueda dar su
labor creativa87.

Por ello, la pregunta crucial en un país como Colombia, gira en torno a ¿cómo se aprovecha
desde la cotidianidad, desde los usuarios, el público, la industria, el gobierno este
intercambio equitativo de cultura e información?, pues para nadie es un secreto que la
necesidad que tiene toda la comunidad nacional de acceder al conocimiento justifica la
limitación de algunos derechos patrimoniales del titular de los derechos de autor.

Internet, permite superar esta política conciliadora entre los derechos exclusivos y el interés
público, permitiendo que la colectividad pueda utilizar libremente la información para
cualquier fin. Es menester, tanto del gobierno nacional, como de la sociedad, capacitarse y
comprender los alcances que tienen las limitaciones y los accesos a la red, en términos
legales, económicos y culturales. Con el ánimo de equilibrar la educación en torno a los
derechos que han de ser primordiales, así como en torno a los alcances que debe tener hoy
por hoy la sociedad sobre sus propias creaciones.

Mientras las grandes industrias del entretenimiento se aferran a esquemas de producción y


distribución de la información sectorizada, en algunas zonas menos desarrolladas del
mundo (como en Colombia) la piratería está dejando de ser cada vez más un problema.
A pesar de que la tasa mundial de piratería creció en tres puntos de 35 % a
38%, en América Latina el índice de piratería pasó del 66% al 65% en el
último año. Los países con el mayor índice de piratería fueron Venezuela
(87%), Paraguay (82%) y Nicaragua (80%). Los países con menos piratería
fueron Colombia (58%), Brasil (59%) y Costa Rica (61%)88.

Una cultura está surgiendo en países dónde las producciones culturales, antes de la red,
estaban por debajo de los porcentajes mínimos en comparación con los grandes magnates
del entretenimiento. ―Resistencia: Hip Hop, es una propuesta cien por ciento colombiana,

87
Botero, C. (2010, 2 de mayo), entrevista virtual con Carolina Botero, Bogotá.
88
CECOLDA, (2008), ―Baja el índice de piratería en Colombia al 58%‖, disponible en:
http://www.cecolda.org.co/index.php?option=com_content&task=view&id=468&Itemid=2, recuperado: 15
de mayo de 2010.

83
de jóvenes en zonas marginales del país que han decidido contar la realidad de su país y sus
entornos a través de la música y la edición de videos caseros en la web, tras el documental
del mismo nombre hecho por un norteamericano hace ocho años en el país‖89.

La lógica de los productos de las industrias culturales está regida por el número de
ejemplares vendidos y las posibilidades de que uno de ellos se convierta en un bestseller;
por el contrario, para los productores/consumidores de cultura en la red, el motor principal
es el orgullo de lo que se crea, sumado a la calidad y la incidencia intelectual y social de la
obra en libre circulación. Además, el magnate de la cultura percibe el producto como una
mercancía, mientras que los creadores en la red lo ven como un vehículo de cultura,
conocimiento, constitución de subjetividad, generador de opinión y decisión,
entretenimiento y, sobre todo, espacio de retroalimentación.

Se puede decir que el nivel de ingresos de las familias colombianas influye directamente en
la violación de los Derechos de Propiedad Intelectual (DPI), pues éstos son más fuertes en
países en los que el ingreso per cápita es mayor. La razón que explica esto es que: ―el
fundamento económico de los DPI es utilitarista, pues supone que ellos surgen en tanto que
incentivan el crecimiento y, con ello, el desarrollo económico. Así, un país en el que
protegen los DPI tiene altos niveles de ingresos‖90. Y aunque no es la única causa de
comercialización ilegal de productos, si ejemplifica la desigualdad social reflejada en la
desigualdad cultural y de conocimiento, en un continuo ciclo en búsqueda de un equilibrio
de derechos que contribuya a una salida benéfica para las partes de esta problemática
ancestral que pareciese haber encontrado respuesta en la red, antes que en la sociedad y los
gobiernos.

iii.iii Democratización de la información en Colombia en la última década

89
The New York Times, (2010), Resistencia: Hip Hop in Colombia, disponible en:
http://movies.nytimes.com/movie/291181/Resistencia-Hip-Hop-in-Colombia/overview, recuperado: 17 de
mayo de 2010. [traducción de la autora]
90
CERLALC (2008), ―El boletín No. 6, Percepción sobre el clima empresarial editorial en el 2007 y
tendencias a corto plazo‖. Pg. 723.

84
Si se comprende la comunicación como un proceso complejo de construcción colectiva de
sentidos, donde cada individuo es partícipe de generar contenidos que permiten la
construcción de una sociedad, se estará superando la comprensión generalizada de
comunicación entendida como un proceso simple y técnico de entrega y recepción de
mensajes. La experiencia, tanto como la academia, han mostrado cómo no basta con
entregar datos a los receptores, si éstos no tienen sentido en la vida de quienes los reciben.

Esta comprensión de la comunicación permite, a su vez, remitirse al concepto de


comunidades de sentido o, en otras palabras, grupos de personas que comparten ciertas
percepciones del mundo y sus posibilidades de actuación y transformación en él. En una
sociedad fortalecida no solamente a nivel comunicativo, sino sobretodo a nivel de derechos,
existen muchas y muy diversas comunidades de sentido, que se vigorizan internamente
gracias a la información que les permite consolidarse, interrelacionarse y diferenciarse para
también comunicarse con fuerza con otras comunidades en diferentes puntos del mundo.

―Dado que la comunicación es vacía, su contexto es la información‖91, por ello, la


democratización de la información, como dimensión de la inclusión, permite el acceso de
diversas voces y actores al escenario de lo público, la creación y el uso de múltiples
sistemas de interpretación de las realidades, la construcción del bien común, el estímulo a la
aparición de múltiples puntos de vista contrastantes, además de la expresión poderosa de las
minorías.

A lo largo de este trabajo de grado, la investigación ha permitido descubrir que aunque en


un principio se pensó el acceso a la información a través de Internet como el eje central que
equilibraría no sólo el cumplimiento del derecho universal a la información, sino también la
distribución y la masificación de la información de manera equitativa y por lo tanto
democrática; al mirar un poco más de cerca, el acceso es tan sólo una de las múltiples
barreras que han de ser superadas antes de poder hablar de una verdadera democratización
de la información en Colombia.

91
Moreno, P.M. (2010, 9 de febrero), ―Oportunidades, desafíos y respuestas‖, [conferencia], Seminario
Internacional ―El sector cultural hoy‖, Cartagena de Indias.

85
Desde la censura, hasta la imposibilidad de acceder a la información: ya sea por costos de
las tecnologías que la trasmiten, por desconocimiento acerca de cómo operan dichas
tecnologías y/o por falta de educación acerca de la importancia de estar informado, tal y
como lo decía el informe McBride hace tres décadas: ―El hecho de que se nieguen ahora a
centenares de millones de hombres y mujeres las herramientas básicas de la comunicación
invalida el derecho a informar o ser informado‖, son algunas de las formas de violentar el
derecho a la información diariamente en nuestro país.
El coste del acceso a Internet en un país pobre, en relación con los salarios que se
cobran en él, es 150 veces más caro que un servicio similar en un país rico. Y esta
brecha se manifiesta igualmente en el interior de cada país. Las tecnologías de la
información y la comunicación son a menudo inexistentes en áreas pobres o rurales
de los países en vías de desarrollo92.

La ciudadanía no puede permitir de ninguna manera que sigan los intentos de vulnerar y/o
ignorar sus derechos fundamentales y constitucionales, sin la debida acción efectiva que
procure una protección real de los derechos en igualdad de condiciones. Para ello, la
sociedad necesita una red abierta y libre, no en términos de igualdad en los prestadores del
servicio de Internet en el país, sino en términos de igualdad y libertad al acceso a la red
para los ciudadanos sin costo alguno.
En Colombia, 1.111 municipios18 cuentan con al menos una conexión de
acceso dedicado a Internet, lo que representa una cobertura del 99,1%. Sobre
esta base, se observa también que a Septiembre de 2009 445 municipios
cuentan con al menos un suscriptor dedicado fijo en el segmento residencial,
lo que evidencia la presencia de ofertas comerciales de acceso a Internet
dedicado fijo residencial en el 40% de los municipios del país93.

Facilitar la conexión a la red es un paso hacia la dirección correcta, sin embargo, los
preparativos para hacerlo de manera gratuita en cada rincón del territorio nacional, también
deberían estar siendo prioridad en este momento. La información ya no es un servicio en el
mundo, ahora más que nunca Internet la ha consolidado como un derecho, por lo cual es
92
UNCTAD, (2008, 10 de mayo), ―ICT Diffusion Index 2008”, en The Digital Divide Report, año III, 2008,
disponible en: http://www.unctad.org/Templates/webflyer.asp?docid=6994&intItemID=2068&lan

g=1&mode=downloads, recuperado: 30 abril de 2010


93
Comisión de Regulación de Comunicaciones (2009), ―Informe Trimestral de conectividad‖, disponible
en:http://www.crcom.gov.co/images/stories/crtdocuments/BibliotecaVirtual/InformeInternet/Informe_Internet
_Septiembre_2009.pdf, recuperado: 5 de mayo de 2010.

86
insano continuar pensando en ella bajo los parámetros de la relación productor-consumidor,
más aún cuando los adelantos a nivel mundial ya no son sólo a nivel tecnológico, sino
también a nivel social: ―A partir de julio de 2010, todos los ciudadanos finlandeses tendrán
derecho a una conexión a Internet de, como mínimo, 1 Mb/s. La medida, anunciada por el
Ministerio de Transportes y Comunicaciones del país, es un paso intermedio para lograr
que, en 2015, dicha cifra aumente hasta los 100 Mb/s. Con esta iniciativa, Finlandia se
convertiría en el primer país en tomar esta medida‖94, demostrando cómo la información
debe y puede ser brindada a todo individuo equitativamente tanto desde la tecnología como
desde el Estado, cuando éste reconoce y valora el paradigma que la red es a nivel
comunicativo, social, cultural, político y económico.

La censura, como se vio en el primer capítulo, se presenta a diario a través de la impunidad,


la intimidación, la compra, la violencia y/o la ignorancia:
El analfabetismo es el segundo obstáculo para la comunicación […] La mayor
parte de nosotros pensamos en el desperdicio en términos físicos, tales como
el desperdicio de recursos, energéticos o de dinero. Pero otra clase de
desperdicio tiene un efecto más grave aún sobre el conjunto de los problemas
mundiales: el desperdicio de la potencialidad del aprendizaje humano.
(McBride, 1980. Pp. 72)

De ahí, que la iniciativa de llevar tecnología a todas las poblaciones colombianas será un
acto más positivo siempre y cuando este proceso lleve consigo un programa educativo
sólido y acorde no sólo a las necesidades tecnológicas, sino también a todas las demás
dimensiones del conocimiento humano. Para así, desarrollar un conjunto efectivo entre
tecnología, información y capacidad de comprensión y análisis frente a éstos, que pueda
inculcar en los individuos el respeto y la comprensión de lo que los rodea, así como de sí
mismos y de sus derechos.
El sector educativo ha sido el principal beneficiado por la estrategia de
masificación de la conectividad del Programa Compartel. Durante 2009 se
conectaron 8.818 escuelas, alcanzando 21.814 sedes con una matrícula
beneficiada de 6.060.597, equivalente al 70% de la matrícula oficial y al 51%

94
EL MUNDO (2009) ―Finlandia hace del acceso a Internet de banda ancha un derecho fundamental‖,
disponible en: http://www.elmundo.es/elmundo/2009/10/14/navegante/1255539592.html, recuperado: 12 de
mayo de 2010.

87
de las sedes. De igual manera se espera que al finalizar el primer semestre de
2010 se brinde conectividad a más de 2.000 instituciones educativas
adicionales95.

El conocimiento que los individuos desarrollan en la vida hace parte del ciclo creado por la
información, pues en ausencia de ésta es imposible pensarlo, pero bajo la correcta dosis de
información, el conocimiento es el resultado obtenido que garantiza el verdadero desarrollo
humano, pues posibilita y en algunos casos facilita, los demás aspectos de la vida.
En zonas como Chocó, Sucre y Cesar el índice de analfabetismo es superior al
16 por ciento, más de lo que tenía el país hace 20 años. El índice de hace dos
décadas llegaba al 13,5 por ciento. La falta de recursos económicos, de cupos
escolares y de interés de las familias en enviar a los niños al colegio, así como
la lejanía de las escuelas y los primeros brotes de violencia hicieron que los
menores no pisaran ni por equivocación un aula96.

Por ello, la ciudadanía debe poder disfrutar libremente de los derechos exclusivos de los
bienes públicos que se pagan a diario con su dinero. El dinero público debe reflejarse tanto
en el cubrimiento de las necesidades básicas de la población, como en el cubrimiento de las
necesidades cognitivas y sociales que posibiliten la igualdad entre los sujetos no sólo en el
territorio nacional, sino también con respecto a los demás países del mundo, pues así y sólo
así es posible concebir una democratización de la información tal y como la propone la red
desde sus inicios: a escala mundial.
Esta ciber-rebelión ha sido, es y será popular a diario, si miles y miles de
ciudadanos y ciudadanas se unen a esta batalla, y por primera vez, no
necesitan unirse a ninguna estructura superior que los aglutine. Bajo ninguna
entidad más o menos vertical y con unas órdenes o dogmas impuestos. Y
menos cuando esas entidades en público dicen defendernos y a nuestra espalda
votan o legislan contra nuestros derechos e intereses97.

El liberar la información tanto de las trabas comerciales, como de las multinacionales del
entretenimiento, del espectro legal, de la tecnología de un ―vía de trasmisión‖, como de los

95
Ministerio de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (2010), ―Un millón más de
colombianos se suscribieron a Internet en 2009 con un crecimiento anual del 46 por ciento‖, disponible en:
http://www.mintic.gov.co/mincom/faces/index.jsp?id=13859, recuperado: 14 de mayo de 2010.
96
Colombia Aprende (2009), ―Gobierno lanza programas para contrarrestar analfabetismo, que es del 7,6 por
ciento en el país‖, disponible en: http://www.colombiaaprende.edu.co/html/home/1592/article-73557.html,
recuperado: 24 de abril de 2010.
97
Hacktivistas (2009), ―¿Concentración ciudadana o acto electoral?‖, disponible en:
http://hacktivistas.net/node?page=4, recuperado: 25 marzo de 2010.

88
intereses que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber
humano siga siendo libre, no necesariamente es una novedad creada por Internet.

Aunque la red haya renovado la cultura libre y la haya puesto en boca de todo el planeta,
hay que tener en cuenta que esta revolución tan sólo es un nuevo aire a lo que ya nuestra
sociedad colombiana conoce desde tiempos remotos como tradición: el paso de la oralidad
a una nueva tecnología, no imposibilita el paso de una tradición a otra. ―Las redes y la
cultura digital nos permiten poder acceder a ser productores de cultura también. Ni las
licencias libres, ni el software libre son pioneros en esto, pues venimos de una cultura de
tradición oral, de trasmisión del conocimiento que se ha ido reproduciendo de generación
en generación, con el tiempo‖98.

Esta mirada a la red, a la cultura libre y a la omnipresencia tanto del sujeto como de la
información en el mundo, ubica el debate en torno a la democratización de la información y
el cumplimiento del derecho a la misma en un escenario perpetuo que antes de encontrar
una salida a su verdadero cumplimiento, parece verterse por las ramificaciones burocráticas
que lo traspasan de una década a la otra sin mayores trascendencias hacia la equidad de los
sujetos respecto a sus propios recursos. Pues,
El impacto más grave sobre la democracia se ve al comprender dicha fractura
no sólo en función de la capacidad adquisitiva para comprar artilugios
informáticos, sino también como división social por competencias y
conocimientos culturales, por la relevancia y calidad de la información a la
que se puede acceder mediante dicha conexión, por la capacidad de construir
sus propios desarrollos culturales o por la condena a ser expoliados también
de la materia prima cultural99.

Por otro lado, en cuanto al cumplimiento de otros derechos dentro del uso libre de la
información en la red, es pertinente proponer una verdadera reforma a los derechos de
propiedad del conocimiento para hacer de éste algo perteneciente a la sociedad que lo usa;
promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades intermediarias, es la

98
Casadella, G. (2010, 18 de marzo), ―Somos plurales‖, [videoconferencia],
en:http://festival.zemos98.org/Somos-plurales.
99
E. Bustamante, (2006), "Conclusiones: Un nuevo sistema de comunicación y cultura en gestación", en E.
Bustamante, (coord.), Hacia un nuevo sistema mundial de información, pp. 348.

89
manera correcta de volver a la trasmisión directa del conocimiento, ya no sólo a escala
nacional entre individuos que comparten las misma tradición, sino a escala global, entre
sujetos que construyen una cultura a partir de la multiplicidad y la inclusión.

Al velar por la democratización de la información en el país: las leyes y sus modificaciones


deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas
las partes implicadas. Cualquier legislación debe apuntar sin lugar a dudas a la pedagogía,
conocimiento y veeduría al cumplimiento administrativo y jurisprudencial de la misma,
además de la completa comprensión por parte de los involucrados en ella para una
aplicación dignificante entre la sociedad.

Más allá del uso de tecnologías y de la normatividad en torno a éstas, la democratización de


la información en Colombia ha de estar plasmada en planes, proyectos, programas y
presupuesto real y coherente, que cuenten con la voluntad política necesaria que permita
realizarlos. Así, se empezarán a superar las cinco categorías de: censura, accesibilidad,
costos, desconocimiento y analfabetismo, permitiendo con ello una democratización de la
información en Colombia, según el cumplimiento en equidad de los derechos universales y
fundamentales de los ciudadanos.

90
CONCLUSIONES Y

RECOMENDACIONES

La realización de lo imperfetco
es el deber que nos fue impuesto.
Lo perfecto ya está hecho

Franz Kafka
“Poco que hacer”

 La instantaneidad, la simultaneidad y la desjerarquización que caracterizan a la


información, y por lo tanto a la comunicación, hoy en día gracias a las nuevas
tecnologías, haciéndola omnipresente e incontenible en todo el mundo, hacen de
ella algo más asequible y accesible para las personas, más allá de su dimensión
comunicativa.
 No obstante, el poder de informar y de ser informado es una de las claves de las
sociedades en la actualidad. Su importancia es tan grande, que la creciente
concentración del poder de informar puede desembocar en nuevas formas de control
en las que ya no habría ningún tipo de democracia, e incluso no podría haber
separación de los poderes y garantías de una sociedad.
 Las industrias culturales tradicionales, las empresas de telecomunicaciones y los
centros de poder, en su afán por seguir sacando provecho del control de los
contenidos y de la escasez que aún, irónicamente, supone el incumplimiento del
derecho a la información, de la no circulación equitativa de la misma, y por
consiguiente de la falta de democratización de la información, buscan por todos los
medios posibles mantener vivo el monopolio que durante décadas han tenido sobre
las producciones culturales de la sociedad; incluso, hoy en día, cuando se enfrentan
a la democratización de las ideas ya no sólo a través de los individuos, sino también
de las tecnologías que por vez primera no se encuentran bajo su brazo de
manipulación y alcance.
 En la actualidad, de acuerdo al desarrollo del mercado y de las tradicionales
industrias culturales, se puede comprobar cómo la base creativa entre autor-receptor
se ha venido trasformando en una relación de carácter agente-consumidor, donde la

91
obra ha dejado de ser una creación de libre circulación que propende a la difusión de
las ideas, para pasar a ser una mercancía con un valor estipulado por el mercado y
no por el autor o el consumidor.
 Sólo al impedir que los medios informativos se limiten a estrechos intereses
sectarios de carácter político, económico, de mercado o social que los convierten en
nuevos instrumentos de poder, se estará garantizando el desarrollo individual y
social en igualdad de condiciones y en la libertad que las nuevas tecnologías
demandan para todos los procesos comunicativos, y por consiguiente, sociales en la
actualidad.
 Cuando se levanten las restricciones para que la información pueda llegar a cada ser
humano, en cada rincón del territorio nacional, en condiciones propias a las
capacidades de cada individuo, y bajo el conocimiento real que involucra
interrelacionarse con la misma, además de la seguridad que debe ser garantizada
para informar y ser informado, se podrá hablar de una democratización de la
información no sólo en el territorio nacional, sino en todo el mundo.
 Internet es democrática desde sus propios inicios al constituirse como una forma de
organización de un grupo de personas, cuya característica predominante es que la
titularidad del poder reside en la totalidad de sus miembros, permitiendo y haciendo
que la toma de decisiones responda a la voluntad colectiva de los individuos del
grupo que deriva, a su vez, en el mutuo beneficio.
 Más allá de la adaptación de las industrias culturales al nuevo sistema comunicativo,
lo que cabe valorar es el interés en torno a la creación de una nueva arquitectura de
la descentralización del conocimiento que permita así, mayores oportunidades para
la creación y publicación de ideas. Quizás lo más esperanzador de este cambio de
las tradicionales industrias culturales al nuevo sistema, es la fase inicial en que
todavía se encuentra, pues permite pronosticar un gran desarrollo futuro para el
crecimiento ilimitado tanto de productos, como de saberes y vivencias conjuntas
que ayuden a integrar cada vez más a las sociedades y a los individuos productores
y consumidores incansables.
 Internet ha sido el escenario en el cual se ha podido crear un consenso de opinión
frente a los contenidos que de manera libre están a disposición de los usuarios,

92
quienes comprueban todos los días como entre menos reglas existen para acceder a
la información, y por consiguiente al conocimiento y al crecimiento, puede haber
una mejor y más equitativa convivencia.
 Actualmente, la propiedad intelectual y los derechos de autor, conforman uno de los
principales temas de debate alrededor de las implicaciones que trae consigo la ―red
de redes‖; no sólo por las modificaciones que deben ser efectuadas en términos
legales para un real beneficio de quien crea y de quien consume, sino también por
las modificaciones que deben asumirse al restablecer excepciones o redibujar los
límites de la misma.
 El análisis en torno al principio de compartir las ideas muestra cómo la red se ha
convertido en el medio para lograr que las mismas se cumplan. Este principio básico
de Internet es a su vez la raíz de su éxito: el permitir el libre intercambio, sin
regulaciones, tanto de ideas como de opiniones, contenidos y productos, ha logrado
que la ideas fluyan, se consoliden y se nutran de diferentes fuentes; demostrando
así, ser el nuevo paso de la democracia.
 La posibilidad que tiene todo individuo de auto organizarse, de contar con una voz
propia y de ser libre de elección; ha mostrado sus frutos en una máxima producción
de creatividad e igualdad en la red, así como ha permitido que los contenidos
deriven en conocimiento construido y, al mismo tiempo, en dinámicas de vida
construidas conjuntamente; esto, a su vez, viene demostrando una circulación
equitativa entre todos aquellos que hacen uso y construyen diariamente este
universo compartido que permite un desarrollo individual y social desde la
comunicación en todo el mundo.
 A partir del momento en que los individuos han empezado a buscar la manera en
que la información puede ser democratizada para cumplir su derecho y además, para
hacerla equitativa para todos; es posible ver la transformación del usuario de las
nuevas tecnologías (consumidor, ciudadano, cliente, votante, lector, participante,
actor) que ha cambiado su forma de entender e interactuar con su entorno y con los
demás individuos, ahora más semejantes a él.
 La globalización, la digitalización, la convergencia y la neo regulación son las
características actuales no sólo de la información en la red, sino también la

93
descripción del conocimiento y la interacción de los individuos enmarcados dentro
de esta nueva lógica económica, cultural, social y política que ha llevado a la
transformación de antiguos estándares comunicativos.
 La apertura y la transparencia que Internet propone y consolida en los últimos años
con mayor fuerza, son y deben seguir siendo los límites entre los cuales se
construye un sistema legal novedoso y acorde a los cambios que la tecnología ha
suscitado, sin que agreguen normativas a favor de intermediarios que obstaculizan
el proceso creativo en detrimento de la construcción colectiva de saberes.
 Internet ha sido incubadora de la una nueva cultura del remix en el mundo donde no
hay lugar a los absolutismos ni a las totalidades; al contrario, la realidad del
equilibrio, donde las artes se mezclan entre ellas para dar lugar a nuevas formas de
comunicación y de apropiación de los mensajes por parte de individuos y
sociedades que ya no son únicas e impenetrables, al contrario, son mundiales al ser
el resultado de sus propios remixes.
 Hoy en día existen alternativas (CC y Copyleft) para la publicación y distribución
equitativa de la información en Internet que buscan el equilibrio entre la libertad
democrática a la información y los derechos de autor, teniendo en cuenta siempre
que éstos últimos no pueden, nunca, situarse por encima de los derechos
fundamentales de los ciudadanos, sin importar incluso lo que el mercado establezca.
 Así, las nuevas tecnologías y los principios funcionales de éstas, no buscan
suplantar la ley, ni mucho menos reemplazar la norma general. Al contrario, el fin
último de la circulación equitativa de la información a través de las nuevas
tecnologías y las dinámicas sociales que en torno a éstas se han empezado a
entrelazar, busca que la interacción entre dichas tecnologías y la nueva figura del
autor/consumidor sea lo más directa posible, de manera tal, que los trámites legales
no terminen convirtiéndose en fachadas y entorpeciendo la divulgación del
conocimiento.
 No hay que confundir la circulación equitativa de la información con el término
piratería, ya que el primero no compromete el valor de la obra ni estipula las
condiciones del mercado, sólo asegura la difusión mundial de las ideas en las
mismas condiciones (libertad e igualdad) de la herramienta que las permite.

94
Mientras que el segundo, presupone un daño a la industria bajo la misma dinámica
del mercado aplicada a otro escenario de monopolio cultural y de conocimiento:
denominado en Colombia como el Mercado pirata.
 Internet muestra la aparición de un nuevo paradigma comunicativo, con un claro
desplazamiento de la información desde el centro del esquema comunicativo
tradicional, hacia los extremos: que ahora se comunican entre sí evitando el centro
(como toda red). Esta descentralización de la información permite una mayor
extensión de la información, permitiéndole llegar a más lugares en igualdad de
condiciones y en la total libertad que contribuye a acercarse al medio en vez de
enfrentarlo solamente como espectador.
 La red, el intercambio equitativo de información y el respeto que desde un principio
se ha exigido por lo que nos compete como seres humanos y como ciudadanos, debe
ser el motor para impulsar la formulación de políticas nacionales de comunicación,
coherentes y duraderas en el marco amplio de los procesos tecnológicos y sociales
que a diario se viven en el mundo, para así lograr reducir los desequilibrios que
afectan no sólo a las estructuras de circulación de la información; sino también a un
país necesitado de conocimiento para superarse a sí mismo, a su pasado y a los retos
que todavía le quedan por enfrentar.
 Aunque en un principio se pensó el acceso a la información a través de Internet
como el eje central que equilibraría no sólo el cumplimiento del derecho universal a
la información, sino también la distribución y la masificación de la información de
manera equitativa y por lo tanto democrática en Colombia; al mirar un poco más de
cerca, el acceso es tan sólo una de las múltiples barreras que han de ser superadas
antes de poder hablar de una verdadera democratización de la información en el
país: desde la censura, hasta la imposibilidad de acceder a la información, ya sea por
costos de las tecnologías que la trasmiten, por desconocimiento acerca de cómo
operan dichas tecnologías y/o por falta de educación acerca de la importancia de
estar informado se trasgrede la democratización y el derecho equitativo a la
información en el territorio nacional.
 El acceso a la información dentro del marco de ésta, como un derecho universal,
constitucional y legal en Colombia, es una instancia necesaria para la participación

95
ciudadana y la protección de los demás derechos constitucionales, así como también
es la condición óptima para participar en la toma de decisiones públicas y en el
conocimiento necesario para la construcción de un futuro individual y colectivo en
términos equitativos y democráticos.
 De acuerdo a diversas clases de exclusión que viven a diario los colombianos, uno
de los principales retos de esta sociedad es alcanzar y procurar en todo momento la
inclusión, no sólo como partícipes activos del presente que a diario se vive, sino
entendida como la construcción de la sociedad desde la diversidad, es decir, desde y
con el otro; siempre en un proceso permanente, infinito y maleable de construir
conjuntamente un orden y un entorno social común a todos.
 En Colombia, aún se viola la libertad de informar y de recibir información por la
censura estatal y comercial, por la intimidación y la persecución, por la uniformidad
impuesta; además de las limitaciones en el acceso, la impunidad en los procesos y el
creciente aumento de la autocensura.
 Aunque los adelantos en la democratización de la información han sido numerosos
en Colombia (prueba de eso es la consolidación de un Ministerio), es preocupante el
hecho de que incluso cuando el acceso empieza a ser contemplado por el gobierno
como un derecho que no sólo debe ser enunciado en la Constitución, sino que
también deber ser mencionado puntualmente en una Ley designada de lleno al tema,
aún se ve sujeto a ciertos condicionamientos que marcan la diferencia entre lo que
está escrito y la realidad del país.
 Una visión más de cerca de la Ley de la Información en Colombia, permite ver
cómo algunos de sus artículos pese a que han sido creados para las nuevas
dinámicas de la tecnología y sus implicaciones sociales, aún se aferran a la
organización de los medios tradicionales de comunicación en el país: sectorizados,
parcializados, jerárquicos y rentables. A pesar de la buena voluntad del gobierno, se
puede ver cómo en el caso de Internet, la información es vista por un gran
porcentaje de la población en términos de bienes (servicio) y no en términos de
derecho ciudadano, e incluso de derecho universal.
 Colombia se enfrenta no sólo a los inconvenientes internos de la Ley propuesta para
regular la democratización de la información, el cumplimiento del derecho universal

96
y la igualdad de acceso; sino que también debe enfrentar los problemas
administrativos de su ejecución, la falta de educación para comprender su
importancia y hacer ejercer su cumplimiento, además de los problemas
interpretativos que toda legislación contiene, pero que ésta menciona puntualmente
entre sus artículos redactados con un enfoque de mercado, más que con uno de
derechos.
 Pese a que el estado ha ido encontrando un punto de partida con respecto a las
nuevas tecnologías, los medios de comunicación tradicionales y las libertades que
como ciudadanos se tiene frente a la difusión y recepción libre y equitativa de la
información, como derecho antes que como servicio; aun es preciso que las
empresas, el gobierno y los colectivos de comunicación (medios u productores)
fortalezcan una cultura de inclusión que sea más coherente con los propósitos
constitucionales y con las necesidades no sólo civiles, sino también universales de
todos los individuos que viven en un mundo de la Información sin ser siempre
partícipes de la sociedad que lo disfruta y alimenta.
 La practicidad jurídica de la Ley no significa que ésta sea totalmente entendida por
los ciudadanos, así como tampoco implica que sea correcta y enfocada a los
derechos de los individuos. La democratización de la información debe ser una
prioridad en la agenda nacional tanto del gobierno como de los ciudadanos para
impedir la violación de un Derecho Universal.
 La sociedad necesita una red abierta y libre, no en términos de igualdad en los
prestadores del servicio de Internet en el país, sino en términos de igualdad y
libertad al acceso a la red para los ciudadanos sin costo alguno, sólo así se empezara
a lograr un igualdad y libertad de acceso a la información, al igual que al derecho y
por consiguiente a la inclusión.
 La iniciativa de llevar tecnología a todas las poblaciones colombianas será un acto
más positivo siempre y cuando este proceso lleve consigo un programa educativo
sólido y acorde, no sólo a las necesidades tecnológicas, sino también a todas las
demás dimensiones del conocimiento humano. Para así, desarrollar un conjunto
efectivo entre tecnología, información y capacidad de comprensión y análisis frente

97
a éstos, que pueda inculcar en los individuos el respeto y la comprensión de su
entorno, así como de sí mismos y de sus derechos.
 El dinero público debe reflejarse tanto en el cubrimiento de las necesidades básicas
de la población, como en el cubrimiento de las necesidades cognitivas y sociales
que posibiliten la igualdad entre los sujetos no sólo en el territorio nacional, sino
también con respecto a los demás países del mundo, pues así y sólo así es posible
concebir una democratización de la información tal y como la propone la red desde
sus inicios: a escala mundial.
 Las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y
habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. Cualquier
legislación debe apuntar sin lugar a dudas a la pedagogía, conocimiento y veeduría
al cumplimiento administrativo y jurisprudencial de la misma, además de la
completa comprensión por parte de los involucrados en ella para una aplicación
dignificante entre la sociedad, en caso contrario, por más buena intención, no se está
apuntando a la inclusión, y por consiguiente se está negando la verdadera
democratización.
 Es necesario alentar todos los esfuerzos por parte tanto del gobierno como de la
ciudadanía para promover una estrategia que garantice completamente la
democratización de la información de manera interdependiente, respetando las
identidades culturales y los derechos individuales; pero promoviendo, ante todo, la
inclusión de la comunicación y de la información como derecho fundamental de los
individuos y las colectividades.
 Para ello, es pertinente que el Estado se responsabilice de su papel como ente
protector de la democracia y los derechos en el país, para impulsar la formulación
de políticas nacionales claras de comunicación, coherentes y duraderas en el marco
más amplio tanto de los procesos de desarrollo, como de la agenda nacional.
 Antes de adelantarse a la formulación de políticas públicas y de leyes sectorizadas y
enmarcadas dentro de las dinámicas tradicionales de la comunicación de masas, es
pertinente la creación de un acuerdo nacional (participativo y público) donde se
establezcan los temas a tratar siempre bajo la mirada del bien común, la inclusión y
la bases de un Nuevo Orden Mundial de la Información y la Comunicación

98
(NOMIC) planteadas con anterioridad desde las entidades mundiales que protegen
los derechos de los ciudadanos en términos comunicativos y tecnológicos.
 Por ello, es necesario acelerar la participación creciente de un mayor número de
personas en las actividades de masificación de la información a través de las nuevas
tecnologías, para facilitar el progreso de las tendencias a la democratización de todo
el proceso de comunicación y una expansión de las corrientes de información
pluridireccionales, procedentes de una multitud de fuentes que cobijen todas las
realidades nacionales sin discriminaciones y/o exclusiones de ningún tipo.

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