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UNIVERSIDAD LOS ÁNGELES DE CHIMBOTE CURSO: ENFERMERÍA EN SALUD DEL

FACULTAD DE CIENCIAS DE LA SALUD ESCOLAR Y ADOLESCENTE


ESCUELA PROFESIONAL DE ENFERMERÍA

CALIDAD DEL CUIDADO Y BIOÉTICA EN NIÑOS Y ADOLESCENTES

INTRODUCCIÓN

La ética en general y la bioética en particular ocupan, en la actualidad, un importante


espacio para la reflexión. Las consideraciones éticas, otrora reservadas a selectas
minorías ocupan hoy, desde los estrados científicos más levados hasta las más divulgadas
publicaciones periodísticas. El importante desarrollo de la medicina abre diariamente
nuevas interrogantes de difícil respuesta en un mundo y una sociedad en profundo cambio.
Respuestas basadas en la tradición, en la costumbre y en la religión ambas parecen no
satisfacer al hombre actual.

La adolescencia en sí ya es un factor de riesgo, entendiendo por riesgo la


probabilidad de obtener un mal resultado de nuestra conducta, como afirma el antropólogo
Diego Salazar. Admitiendo este razonamiento es evidente que el médico que trata a
adolescentes entra con frecuencia en el circulo derivado del riesgo, en el que aparecen
elementos nuevos: confidencias, conocimiento de situaciones y secretos profesionales que
obligan a ejecutar un acto médico, bien en forma de consejo, de seguimiento o de
prescripción medicamentosa.
La decisión adoptada tratará de favorecer al adolescente, con las salvedades que
veremos mas adelante, pero colocará al sanitario muchas veces ante situaciones
desconocidas o comprometidas, de ahí la necesidad de intentar una aproximación, al
menos, a la ética y a los principios jurídicos elementales que permitirán llevar a cabo una
consulta sin sobresaltos continuos.

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Bioética y pediatría

La práctica de la medicina que es la ciencia y el arte de curar a los enfermos y preservar


su salud significa para el profesional, el deber de desplegar
una actividad técnicamente perfecta y someterse a la
disciplina ética de su profesión. Si esto se lleva al campo de
la pediatría, donde el enfermo o paciente se trata de un niño,
un ser evolutivamente en desarrollo, con una inmadurez
física y emocional, permeable a las influencias externas
(familia, sociedad y cultura), la práctica de la medicina
adquiere entonces mayor relevancia y cuidado.

Para el adecuado tratamiento del niño por parte del personal médico y paramédico,
se crearon en muchos países las disciplinas de pediatría social, pediatría integral y más
recientemente medicina del adolescente. Todas ellas con gran contenido de ética, moral,
derechos humanos, psicología del desarrollo, conducta infantil, familia y sociedad, sin
olvidar claro está de un actualizado y completo conocimiento científico sobre la salud y las
enfermedades de los niños y adolescentes.
En los últimos tiempos la práctica de la pediatría ha sufrido cambios significativos,
adaptándose a los nuevos tiempos, en los cuales, el niño o adolescente pasó de ser un
ente pasivo a un ente activo de la consulta, donde se les ha involucrado en el proceso de
la recuperación de la salud y prevención de enfermedades, así como se les ha tomado en
cuenta su opinión en la aplicación de los tratamientos e intervenciones médico-quirúrgicas,
esto constituye el consentimiento informado en pediatría (asentimiento del menor +
permiso informado de los padres).

Para la profesión enfermera esto supone la corroboración de los conceptos base de


las teorías y modelos enfermeros, ya que todos ellos, sea cual sea su concepción de
cuidar, basan su cuidado en la persona.

Los principios bioéticos hacen hincapié además en la importancia que tiene la gestión de
las instituciones de cuidados y la interrelación entre organización, usuarios y profesionales.
La organización y la gestión de los centros sanitarios también debe regirse por los mismos
principios que los profesionales sanitarios, y a su vez también debe tener como objetivo
primordial la persona o personas usuarios.

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Los principios bioéticos se definen como guía para la actuación diaria y para el
abordaje de situaciones de conflicto de valores.

El objetivo de la bioética es mantener la calidad de la vida humana sobre el planeta


Tierra. Cuidar es más que un acto, es una actitud de preocupación, ocupación,
responsabilidad y de desarrollo afectivo consigo mismo y con los demás
Es una responsabilidad compartida entre el
Estado, las familias y la sociedad, garantizar el
ejercicio y disfrute pleno y efectivo de los
derechos y garantías de niños, niñas y
adolescentes, especialmente aquellos que se
encuentran hospitalizados.

Cada niño, niña o adolescente


hospitalizado no solo es un paciente
identificado con un número de historia, es una
vida llena de sueños, ilusiones y esperanza que amerita una atención integral de salud,
oportuna y de la más alta calidad.

Desde la bioética, los cuatro principios: autonomía, beneficencia, no-maleficencia y justicia,


cumplen un papel importantísimo en el desarrollo de estos estatutos de derechos del niño
que se encuentra hospitalizado.

● Desde la autonomía; por la dificultad entre la ley, los padres y el niño. Considera
que todas las personas son capaces de tomar decisiones respecto a la aceptación
o el rechazo de todo aquello que se relaciona con su salud. Todas las personas son
capaces de tomar sus propias decisiones mientras no se demuestre lo contrario,
este principio obliga a los profesionales a proporcionar la información suficiente
para que el paciente pueda tomar sus decisiones. En caso de tratarse de un niño,
es lógico suponer que son sus padres, tutores o encargados quienes detentan este
defecto.

Este principio es sumamente importante porque:

● Obliga a informar al enfermo, si así lo desea, sobre el diagnóstico, pronóstico y


posibilidades terapéuticas, con sus riesgos y beneficios.

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● Permite al enfermo rechazar todo tipo de tratamiento o elegir uno distinto al


propuesto.

● Debería permitir al enfermo, dentro de lo posible y con las limitaciones legales


vigentes, elegir el momento, lugar y forma de su muerte.

Para promover este principio se ha propugnando el llamado "consentimiento


informado" como forma de garantizar que el paciente ha recibido una información
adecuada sobre el acto médico a aplicar y que manifiesta su acuerdo. El
consentimiento informado es tanto más importante cuanto mayores sean los
riesgos del tratamiento propuesto o de la técnica de exploración a la que se someta
y cuantas más posibilidades existan de fracaso. En este caso con respecto a niños
y adolescentes son los padres o tutores los autorizados a firmar el consentimiento
informado.

● La beneficencia: manda hacer el bien. Es el principio más evidente de todos ya


que el personal sanitario ha sido educado y formado para hacer el bien, no sólo al
individuo enfermo, sino a la sociedad en su conjunto. Se basa en que los
procedimientos diagnósticos y terapéuticos que se apliquen deben beneficiar al
paciente, es decir, ser seguros y efectivos.

● La no-maleficencia: se basa en el principio hipocrático de Primum non nocere, es


decir, "ante todo, no hacer daño". También es un principio muy evidente porque
ningún profesional sanitario deberá utilizar sus conocimientos o su situación para
ocasionar perjuicios al enfermo. En la práctica se refiere a que el balance entre los
beneficios y los riesgos de cualquier actuación médica debe ser siempre a favor de
los beneficios.

Del lugar de la beneficencia y no-maleficencia, se presenta día a día la difícil de


decisión de saber el límite entre no dañar y hacer todo lo posible para curar ya que
tratándose de un niño, se potencia cada situación hasta no saber que camino
seguir, máxime cuando no hay caminos y la única forma de no dañar, es tal vez,
respetar el límite humano y por consiguiente realizar correctamente nuestro trabajo
profesional. La impericia, el desconocimiento, el descuido en el trabajo no son
éticos e incumplen este principio.

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En el caso de la adolescencia aún entre miembros de una misma comunidad son tan
profusas y nuevas las situaciones que se producen que podría no existir coincidencia
sobre los criterios por emplear.

El adolescente en la posmodernidad se enfrenta ante situaciones inimaginables en las


generaciones anteriores que constituirían lo que Narváez denomina N.O.P. (Nuevos
Observables Problemas), sexualidad, la salud pública, la educación, el papel de la mujer,
el del varón, la adolescencia actual, la marginación, la pobreza, la nueva ética, etc.. Afirma
el mismo autor: "La ciencia hoy avanza por aparición de los problemas inteligentes y
audaces". Ante la emersión de conflictos y contradicciones aparece la necesidad de
encontrarles solución.

● Y por el principio de Justicia, porque como es de público conocimiento, justamente


el niño es el más vulnerable frente a crisis económica como las que vivimos,
sabiendo que la distribución de recursos en nuestro país, en lo que hace a la niñez,
no es justamente de las más abundante.

Todas las personas, por el mero hecho de serlo, tienen la misma dignidad,
independientemente de cualquier circunstancia, y por tanto, son merecedoras de
igual consideración y respeto.

• Hay que luchar por una distribución justa y equitativa de los siempre limitados
recursos sanitarios para conseguir el máximo beneficio en la comunidad, evitando
desigualdades en la asistencia sanitaria.

Este principio convierte al personal sanitario en gestor y administrador de los


recursos y de los servicios, que deberá utilizar de una forma efectiva y eficiente,
evitando actuaciones sanitarias inadecuadas.

CASO: Los principios bioéticos en el enfermo en situación de enfermedad terminal.


En la práctica diaria, cuando se atiende a un niño en situación de enfermedad terminal, lo
habitual es la ausencia de conflictos entre estos cuatro principios bioéticos y el usuario
pediátrico a través de sus padres solicitarán que se favorezca la aplicación de todos ellos
para que se atiendan todas las necesidades que plantea:
• Necesita que, aunque no exista un tratamiento con finalidad curativa, se intente dar
una solución integral a sus problemas, tanto físicos como psicoemocionales, sociales y
espirituales (Principio de Beneficencia).

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• Necesita que no se le dañe de forma innecesaria utilizando procedimientos


terapéuticos o diagnósticos que se hayan mostrado inútiles o fútiles o que sean
considerados desproporcionados (principio de no-maleficencia).
• Necesita que se le trate con confianza, respetando su intimidad y su autonomía, que se
le informe si así lo desea y que se tenga en cuenta su opinión en el momento de
decidir qué es lo mejor para él (principio de autonomía).
• Necesita que, si existe un sistema de salud universal, como ocurre en nuestro ámbito,
cubra sus necesidades, independientemente de cualquier circunstancia, y que no se le
discrimine por ningún motivo (principio de justicia).

El personal de salud que quiera conseguir una correcta atención a este tipo de usuarios
debe ir encaminado a dar solución a cada una de estas demandas.
Lamentablemente, hay varias circunstancias que orientan a que muchas veces no se
aplican estos cuatro principios en su totalidad, en especial los principios de autonomía y
justicia.

La supuesta beneficencia de un acto médico ante la enfermedad sin posibilidad de


curación que progresa de forma irremediable a la muerte es muy relativa ya que la frontera
existente entre perjuicio y beneficio queda muy difuminada y muchas veces dependerá del
propio criterio, de su concepción de la vida y de su escala de valores personales, aspectos
que el personal asistencial debe tener muy en cuenta.

LA RESPONSABILIDAD PROFESIONAL

La responsabilidad profesional supone que la enfermera, después de una formación


específica en su disciplina, es capaz de tomar decisiones y argumentarlas desde los
estándares de la profesión. Por tanto, responsabilidad no es sólo responder de lo
realizado, sino que también es anticipación, deliberación y opción entre varias
posibilidades. En definitiva, es el proceso de toma de decisiones y los resultados obtenidos
lo que acredita la responsabilidad de un profesional, sea de la disciplina que sea.

La responsabilidad tiene tres consideraciones: una, la responsabilidad hacia el


propio usuario y su familia; otra la responsabilidad hacia la institución; y por último, la
responsabilidad hacia la propia profesión. Por ello la responsabilidad de la enfermera

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requiere una concreción del ámbito propio de actuación y de su aportación al conjunto de


la atención sanitaria. Cuidar las necesidades de salud de la persona y llevar a cabo de
actividades de colaboración con el médico son la responsabilidad básica reconocida en la
enfermería.

El concepto de trabajo en equipo y el desarrollo de la corresponsabilización de la


atención, planteando la responsabilidad profesional de cada miembro, son imprescindibles.
Para ello puede ser de ayuda llevar a cabo sesiones inter e intradisciplinares, donde se
discuta el alcance y contenido de cada profesional, donde se conozcan mejor los
planteamientos e idearios de sus miembros, donde se plantee de forma conjunta el trabajo,
se evalúen los resultados obtenidos, y donde de antemano se puedan plantear las
situaciones supuestamente conflictivas; todo ello respetando la autonomía de cada
profesional.

Una garantía del cumplimiento de la responsabilidad profesional es el modo de


toma de decisiones llevado a cabo. El proceso de enfermería y su registro son la
demostración que la toma de decisiones es científica, rigurosa, planteada desde las
necesidades del paciente cardiovascular y posteriormente evaluada.

Seguramente la responsabilidad puede ayudarnos a plantear la priorización de las


actividades. Frecuentemente, justificado por la presión asistencial, se argumenta la no
posibilidad de realizar el cuidado profesional tal y como debería ser.

¿Cuál es entonces el alcance de la responsabilidad profesional? ¿Cuál es el nivel de


responsabilidad de cada enfermera en el mantenimiento de esta situación? ¿Cómo
responder de esa falta de cuidado, y cómo modificar la situación?

Otro aspecto importante que hay que considerar en el apartado de responsabilidad


profesional, es el registro. Es importante dejar constancia escrita del proceso de cuidados
de forma argumentada, y disponer de registros de incidencias. Por último hay que señalar
también la importancia de la comunicación y discusión de la experiencia clínica de cada
enfermera con los colegas de su profesión, con el resto de profesionales del equipo
sanitario y con el conjunto de la sociedad.

La dignidad, libertad e igualdad humanas se concretan en la Declaración Universal


de los Derechos Humanos adoptada por las Naciones Unidas en 1948. Se ha convertido
en la base jurídica de las sociedades democráticas y por ello, a pesar de que están

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formulados como una recomendación, cada país la traduce en leyes específicas que
obligan a los ciudadanos y/o recomiendan formas de convivencia social de acuerdo a esos
tres elementos básicos de la vida humana. El cumplimiento, fomento de los derechos
humanos es un requerimiento legal y ético a la vez, personal y profesional.

EL ROL DEL PROFESIONAL DE LA SALUD

¿Cual tendría que ser el modelo ético para la atención al adolescente?. La relación
entre el personal de salud y el adolescente debe basarse en el respeto por su autonomía,
buscando siempre su beneficio, desde del principio de la justicia. En nuestra relación
profesional con el adolescente se pueden presentar situaciones en las que se plantee un
conflicto entre los principios de responsabilidad de los padres y el respeto por la autonomía
del paciente.

Debido a que la incertidumbre sobre la confidencialidad de los servicios sanitarios


hace que algunos adolescentes y jóvenes callen información relevante y aplacen o eludan
la asistencia sanitaria, es importante dejar los conceptos bien claros en la primera
entrevista que mantengamos con el adolescente y sus padres.

Ejemplo: cuando un paciente ha confiado conflictos importantes que, sin representar una
situación de riesgo vital, creo que deberían ser puestos en conocimiento de sus padres.

Con mucha paciencia y sin ninguna prisa, se trata de ir argumentando al


adolescente los efectos beneficiosos de mantener una conversación con sus padres sobre
aquellos temas más conflictivos. Se propone al adolescente un encuentro entre sus
padres, él mismo y el propio personal, comprometido a hacer el papel de abogado
defensor del adolescente. Se trata de una sencilla técnica que me ha proporcionado
vivencias muy gratas en el ejercicio de mi profesión. Así, la garantía de confidencialidad
posibilitará un acercamiento del adolescente, facilitando su acceso a la consulta.

Las limitaciones de esta garantía de confidencialidad aparecen cuando se pone en


riesgo la propia vida o la de una tercera persona. El 'paternalismo justificado' solo es
aceptable cuando el daño que se evita al adolescente es más grande que el perjuicio
causado por la violación de la norma moral que protege la autonomía.

RECOMENDACIONES PRÁCTICAS PARA LOS PROFESIONALES DE LA SALUD QUE


QUIEREN ATENDER ADOLESCENTES:

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Ya que la confidencialidad es esencial en la atención a la salud del adolescente, quienes


acepten atender sus demandas de salud, deben garantizar el respeto a la misma desde el
primer momento de la consulta. Como personal de salud debemos actuar como abogados
de los adolescentes, y el bien de éstos es la clave interpretativa de toda reflexión ética. Es
importante discutir y consensuar con los padres y los adolescentes las estrategias que se
seguirán respecto a la confidencialidad.

Desde esta perspectiva, creo interesantes las siguientes recomendaciones:

1. El personal de salud debe responder con lealtad a la confianza que el adolescente


ha depositado en él.

2. Asimismo, debe responder a las necesidades del adolescente, ayudándole a


discernir sus tensiones y sus conflictos, teniendo en cuenta que es el adolescente
quien deberá decidir.

3. El personal de salud debe ofrecer continuidad y estabilidad, estar siempre


receptivo: la relación con el adolescente es un proceso largo.

4. Es necesario animar al adolescente a que sea él quién tome sus propias


decisiones, sin ningún tipo de coacción. Esto quiere decir ser capaces de colaborar
sin interferir en el crecimiento global del adolescente y no involucrarse en las
decisiones personales y morales de este.

5. El personal de salud no debe actuar como moralista, ni tiene que exponer, plantear
o comparar sus propios criterios con los del adolescente.

6. No se puede aceptar la coacción moral. Cada uno debe examinarse a si mismo y


conocer los límites de la complicidad moral en que puede involucrarnos el
adolescente.

7. Dentro del actual pluralismo moral, será necesario estar suficientemente abiertos
para ejercer nuestras responsabilidades con tolerancia hacia personas de ideas y
creencias muy diversas.

8. A pesar de todo, la relación con el adolescente es compleja. Es necesaria una


actitud de autocrítica. A veces será necesario ser indulgente con los propios
fracasos y humilde con las actuaciones exitosas.

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BASES CONCEPTUALES PARA LA ATENCIÓN DEL ESCOLAR Y ADOLESCENTE


ENFERMO:
Aspectos psicosociales de la hospitalización cuidados de enfermería

Un evento de hospitalización significa para los escolares y adolescentes un completo


cambio de su entorno familiar y que solo la presencia de sus padres y del personal de
salud puede debilitar esa sensación de abandono y pérdida inmediata, y los trastornos
posteriores que pueden persistir en el tiempo como verdaderos traumas psíquicos.

Aun cuando los escolares hayan sido preparados para la hospitalización, pueden
creer que son la causa de su propia enfermedad o la maldicen en alguna forma. Es
importante que la enfermera modifique sus creencias erróneas y responda a sus
necesidades para convertir la experiencia hospitalaria en positiva.

Entre los 6 y 8 años, los niños se adaptan o rebelan en forma alternativa contra la
autoridad del adulto. Los que se rebelan sentirán culpa y esperaran ser castigados. Un
niño hospitalizado como resultado de rebelión puede considerar el tratamiento como
castigo. Los escolares pequeños experimentan renovada ansiedad de separación
cuando están lejos de sus padres. Su ansiedad puede manifestarse por enuresis,
terrores nocturnos, insomnio u onicofagia durante la hospitalización.

Los niños pueden demostrar ansiedad por todo o asociada a ciertos


procedimientos y personas. Permanecer en cama generalmente es tensionante debido a
su necesidad de movimiento. Esta preocupación con frecuencia se observa en sus dibujos,
que muestran movimientos de vehículos con ruedas. La inmovilización es probablemente
el aspecto más difícil de la vida de estos niños. Esta limitación de la movilidad puede hacer

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que los niños hagan ejercicios exagerados cuando los adultos no están presentes,
agregándose la posibilidad de mayor traumatismo. Si están completamente inmóviles,
estos pacientes pueden sentirse indefensos y deprimidos, volviéndose resignados y
sumisos a cualquier tratamiento.
Están además los cambios de horario, la separación de su familia, el malestar que
siente por su enfermedad, las restricciones para desplazarse, el reposo obligado, los
ruidos y otras incomodidades, que contribuyen a explicar porqué para muchos niños la
experiencia de la hospitalización llega a convertirse en un verdadero trauma.
Los niños de 10 a 12 años ya han experimentado la tensión en el colegio y es más
probable que logren manejar los problemas de hospitalización. Sin embargo, la falta de
privacidad suele ser perturbadora, en especial si los niños son conscientes de los
cambios corporales que acompañan a la pubertad. También pueden estar preocupados
por su ausencia del colegio, la pérdida de amigos y el daño corporal permanente que
puede ocurrir como resultado de enfermedad o lesión.

Cuando un escolar o adolescente es hospitalizado, cambia su vida abruptamente. El


hospital pasa a ser su espacio vital, durante días, semanas o meses. Se convierte en su
mundo. Desaparecen la casa, la escuela, el barrio, los hermanos y los amigos. Se
interrumpen las actividades usuales de juego, estudio y descanso.

 En los adolescentes hay preocupación por la separación del grupo de compañeros/as y


de la capacidad por mantener su relación en el grupo de compañeros y hermanos.
 Percibe la enfermedad como una causa externa, pero localizada en el cuerpo.
 Se produce ansiedad en relación con la pérdida de independencia, control o identidad.
 Se manifiesta preocupación por la pérdida de la identidad.
 Percibe el órgano o proceso que funciona mal como la causa de la enfermedad, y es
capaz de explicarla.

El escolar o adolescente hospitalizado tiene respuestas negativas a una mala


hospitalización: trastornos de conducta, retardo en el desarrollo, depresión y
llanto; puede perder el deseo de vivir.

Debido a que los niños hospitalizados sienten amenazada su imagen corporal, necesitan
estimulación física y pueden masturbarse. El empleo de figuras o dibujos de cuerpos

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pueden ayudarlos a manejar estos sentimientos productores de ansiedad. Estos niños


habitualmente muestran una conducta angustiada menos manifiesta como llanto y menos
agresión motora hacia los cuidadores que los niños más pequeños. La televisión puede ser
utilizada como una forma de manejar la ansiedad. Concentrarse en la televisión es una
forma de evitar el contacto y establecer solo relaciones superficiales con los cuidadores.

Los compañeros son extremadamente importantes para los niños. Pueden


desear vestirse exactamente como el amigo de la cama de al lado o participar en
juego dramático con otros de la misma edad. Este juego permite a los niños
enfocar problemas posteriores con fuerza renovada.

Los temores a la mutilación y muerte son muy reales para los escolares. La vida
real o las experiencias de ficción pueden aumentar estos temores. El temor a morir durante
el sueño es una preocupación verbalizada con frecuencia. Es importante ser sensible a
estos temores y aclarar los conceptos erróneos con explicaciones y sinceridad. Los niños
pueden utilizar palabras y acciones mágicas para neutralizarse ansiedad con respeto al
temor a la muerte, así como los sentimientos agresivos. Pueden cruzar los dedos de
manos y pies antes de los procedimientos médicos para que no les ocurra ningún daño.

Los escolares responden a la hospitalización con temor, ansiedad, enojo y con


frecuencia culpa. Como estas reacciones dependen de experiencias pasadas,
es importante que la enfermera recoja los datos de examen de los niños y
padres para proveer un ambiente positivo en que los niños puedan
recuperarse de la experiencia de la enfermedad.
El niño que ha sido internado para los fines de atención, protección o tratamiento de su
salud física o mental a un examen periódico del tratamiento a que esté sometido y de
todas las demás circunstancias propias de su internación, tiene derechos del escolar y
adolescente hospitalizados.

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CUIDADOS DE ENFERMERÍA EN CRISIS VITALES Y SITUACIONALES

INTRODUCCION

Hay momentos del ciclo vital relativamente apacibles y estables alternados con otros
donde aparecen nuevas exigencias y demandas, necesitándose un periodo de transición
entre los periodos o estadios del ciclo vital para adecuarse a estas. Se necesita tiempo
para desprenderse de una situación pasada y adaptarse a otra nueva.

Otras veces los cambios por lo contrario reflejan turbulencia emocional y


psicológica y marcan un periodo de crisis: ya sean internos o externos enfrentan a la
estructura mental y emocional de la persona con exigencias que sobrepasan la capacidad
de adecuarse a ellos y sobreviene una crisis. Se quiebra el orden previo, lo que antes
servía para explicarla y resolverla resulta ineficaz, y a la vez, las nuevas alternativas nos
llenan de temor y de desconfianza, estamos en crisis.

En un sentido amplio podemos decir que la vida es un estado de crisis casi


permanente apenas interrumpido por lapsos de relativa inestabilidad. Una crisis va a
aparecer en la vida de una persona cuando un determinado suceso amenaza con alterar
su equilibrio personal, en sentido tanto favorable como adverso.

La situación de crisis va a depender de los recursos adaptativos del sujeto,


pudiendo aparecer, bien en una situación estresante en la propia evolución del individuo
(crisis evolutivas o esperables), o bien en otras en las que un suceso vital estresante las
precipita.

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CRISIS

En cuanto a la crisis podemos decir que es un estado temporal de trastorno y


desorganización, caracterizado por la incapacidad
de la persona para abordar situaciones particulares
con los métodos acostumbrados; tal situación
genera resultados positivos o negativos; es decir,
es peligro u oportunidad al mismo tiempo.

La crisis se debe a que en el desarrollo del


ciclo vital se combinan o alternan situaciones, que
generan nuevas exigencias y demandas, produciendo un periodo de transición en el que la
persona debe desprenderse del pasado y adaptarse a la nueva situación

La crisis surge cuando un determinado suceso amenaza el


equilibrio personal, en términos favorables o desfavorables;
por ende, la solución de la crisis depende de la capacidad de
adaptación y por ende de la evolución o involución que tenga
el afectado frente al suceso.

Las crisis tienen su lado positivo y negativo; el positivo lleva a


un estado de salud, una vez superada la etapa del duelo; por
su parte el aspecto negativo lleva a la enfermedad y puede generar traumas. Existen
diferentes tipos de crisis, sin embargo podemos destacar los siguientes:

CRISIS DEL DESARROLLO: son situaciones predecibles que sobrevienen cuando una
persona cumple o pasa por ciertas etapas de su vida, desde la niñez a la senectud.

● En la etapa escolar, Tiene menos crisis, ya que según Freud, es la etapa de


latencia. El período de escolaridad desde el jardín de infantes es crítico.

La escolaridad es una etapa fundamental y crítica. No se trata solamente de


adquirir conocimientos sino, de encontrar el lugar donde se producirá el intercambio
con sus pares.

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La separación de la madre y la incorporación al ámbito social ponen en juego todo


lo vivido y elaborado anteriormente. Así como el trabajo es la vértebra de la vida del
adulto, la escolaridad organiza la vida del niño.

● En la etapa Adolescencia, Este periodo intermedio entre la niñez y la adultez,


supone por la celeridad y la Profundidad de los cambios producidos, orgánicos y
psicológicos, una etapa de crisis. A medida que va creciendo, el niño va
experimentando distintos cambios, algunos de ellos abruptos, a esta edad el
sentimiento de no sentirse ni niño ni adulto es lo predominante. Pierde confianza
en su propio cuerpo y el dominio de sus funciones se ve bruscamente conmovido.
Necesita recuperarlo gradualmente mediante una reevaluación de sí mismo. El yo
realiza una síntesis del pasado y futuro. Es un período de búsqueda de identidad
sexual, edad y ocupacional. Busca un sentido de mismidad.

La crisis de esta fase consiste en hacer una elección compatible consigo mismo y
con las oportunidades que ofrece su sociedad. Erikson afirma que el adolescente
tiene una existencia transitoria y que, por lo tanto, es existencialista por naturaleza.
Esta etapa no constituye una afirmación sino una crisis normativa. “No hay otra
fase del ciclo de vida en la cual la promesa de hallarse y la amenaza de perderse
estén tan estrechamente unidas”. El joven va hallando su fidelidad, la continuidad
progresiva entre lo que ha sido durante los prolongados años de su niñez y lo que
promete ser en el futuro previsible: “No soy lo que debería ser, no soy lo que seré,
pero no soy lo que fui”. La pregunta por el sentido de la vida, en esta etapa, va de
la mano de la pregunta por la identidad.

Durante esta etapa seria condición la "elaboración" de tres duelos para arribar a la
madurez según lo teorizo Arminda Aberasturi: Los duelos:

1. Por el cuerpo infantil, se dan cambios hormonales, dando características


sexuales primarias y secundarias, su cuerpo cambia muy rápido y su mente aún
infantil comienza a tener cuerpo de adulto.

2. Por la identidad y el rol infantil, el niño aún depende de los padres, ellos deben
hacer cosas que él no puede y el niño acepta esto, En el adolescente esta
situación es dilemática ya que no puede mantener la dependencia infantil, pero
tampoco puede sostener la independencia adulta, "para algunas cosas es chico
y para otras es grande". Se describe así una etapa necesaria y transitoria, ya

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que posteriormente el adolescente comenzara a funcionar con las


características grupales, lo que le brindara una mayor estabilidad sostenida en
la identificación con el grupo. Seguirá así hasta reconstruir un mudo propio de
valores y normas, hasta lograr la independencia (aunque esto también puede
verse dificultado por factores sociales).

3. Por los padres de la infancia, El niño ve a sus padres como figuras


omnipotentes, ellos lo pueden todo, el adolescente comienza a notar sus
debilidades, sus falencias, puede percatarse de que no serán eternos, de que
envejecerán, pero ¿puede aceptarlo?

Una de las maneras de elaborar este duelo es proyectando estos padres ideales
en otros ídolos, maestros, actores, deportistas, etc.

CRISIS SITUACIONALES, se derivan de un evento repentino e inesperado que ha creado


una situación donde la persona va a hallar difícil hacer el ajuste o encarrilarse en la nueva
circunstancia.

Ejemplo de los jóvenes involucrados en el accidente automovilístico puede crear una crisis
para las víctimas del accidente y sus familias, muerte de un miembro de la familia,
hospitalización, separación, embarazos no deseados, cambios de status socioeconómicos,
fracaso escolar, ausentismo laboral/ escolar, inadaptación laboral/escolar, conflictos
permanentes entre padres e hijos, etc. Las crisis accidentales, generalmente, no son
anunciadas con anticipación, pero a menudo necesitan una respuesta inmediata

Por otro lado en la infancia, se presenta la conflictiva edípica, es una etapa esencialmente
crítica y decisiva para el desarrollo posterior del psiquismo.

Según como se resuelva esta crisis se determinará la estructura de la personalidad.

● La separación de la madre y la incorporación al ámbito social ponen en juego todo


lo vivido y elaborado anteriormente.

● El origen de una amenaza a causa de una enfermedad o disfunción de una parte


del cuerpo, conflictos dentro de la estructura psicológica, puede variar según edad,
posibilidad de daño anticipado, frustración.

● La reacciones de alarma en las funciones corporales

● Reacciones del niño a la enfermedad y la hospitalización.

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Intervención de enfermería frente a una crisis:

Es la primera ayuda emocional que se proporciona a las víctimas de traumas físicos o


psicológicos.

El objetivo es ayudar a los individuos, familia a abordar las situaciones de crisis mediante
un apoyo emocional inmediato, posteriormente se ayuda a estas personas a que
desarrollen mecanismos de afrontamiento nuevos o más eficaces, lo que a su vez le da
tiempo para reorganizar sus recursos y sistemas de apoyo.

1. Se requiere una atención inmediata, hay que adoptar medidas para reducir sus
niveles de ansiedad, garantizando la seguridad y evitar cualquier riesgo.
Intervenciones que no requieren más que unos pocos minutos pueden producir
efectos duraderos en el paciente.

2. Se tiene que asumir el control del comportamiento del paciente y de la


situación, pero sólo hasta que sea capaz de
recuperar su autocontrol. Es el objeto de
control, las personas que están padeciendo
una crisis suelen ser incapaces de ejercer
ningún control sobre sí mismos o sobre la
situación.

3. Valoración, aunque debería ser el primer


paso, pero la urgencia, la seguridad y el control son prioridad. Se realiza una
valoración completa de la situación, haciendo que el paciente explique que lo llevó
a la crisis, la situación y repase los acontecimientos de las dos últimas semanas,
esto nos va ayudar a determinar que intervenciones son las más oportunas.

4. Disposición del paciente, se debe plantar una estrategia terapéutica que ayude al
paciente a enfrentarse a los problemas que desencadenaron la crisis, estos van
ayudar a que los pacientes solucionen las cosas por sí mismos, o sea deben
enfrentarse a sus problemas de manera más eficaz.

5. Derivación, después de lograr la estabilización emocional y el control, los


pacientes deben ser emitidos a otros profesionales, servicios, o grupos de apoyo.

6. Seguimiento, es la última recomendación de la intervención de la crisis, comprobar


si el paciente acudió al lugar de referencia.

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Conclusiones

● La crisis no es sinónimo de algo negativo, que si bien puede resultar en algo


negativo, los momentos de crisis son momentos que sirven para el crecimiento y
desarrollo de la persona.

● La exigencias que ejercen los medios de comunicación y la sociedad de consumo a


través de sus falsos ideales, ejerciendo presiones a los distintos grupos etáreos

● Existe una clara diferencia entre la medicina y la enfermería sobre la forma de


interpretar la teoría de crisis, La medicina considera la crisis como un periodo de
desequilibrio “que representa un amenaza para la homoestasia del individuo”; La
enfermería cree que las crisis ofrecen al individuo la oportunidad de alcanzar
metas, resolver problemas y crecer.

● El empleo de la teoría de crisis para guiar el proceso de enfermería dirige la


valoración de la historia clínica del usuario, así como los factores implicados en el
surgimiento de una mayor ansiedad; también se requiere una evaluación de los
puntos fuertes, apoyos y mecanismos de afrontamiento con los que cuenta el
individuo para manejar una situación.

● El objetivo de ayudar al individuo a utilizar la experiencia para fomentar el


crecimiento personal influye en las estrategias de intervención.

● La inteligencia espiritual y no la intelectual es necesaria a la hora de tomar las


decisiones, porque en esos casos lo que cuenta es la fortaleza y la creatividad del
afectado

● Una situación de crisis puede superarse más fácilmente cuando se tiene


conocimiento espiritual, pues ayuda a entender la causa de la crisis y adoptar
objetivamente alternativas de solución.

● La valoración familiar es de vital importancia para el adecuado crecimiento y


desarrollo del niño, y para la intervención en crisis si es necesaria. Si ésta no es
resuelta puede generar consecuencias adversas tanto en el niño como en el
funcionamiento y estructura familiar.

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● Una valoración completa permitirá tener una base sobre la cual intervenir,
permitiendo por un lado, prevenir los problemas de salud del niño y su familia, tanto
como facilitar el reconocimiento y solución de los problemas presentados.

● La familia es el pilar fundamental del desarrollo del individuo, por lo cual el apoyo
que los profesionales de la salud ofrezcan, debe ser abordado desde un enfoque
integrador, globalizador, a la vez que personalizado, respecto a cada uno de sus
miembros y su influencia en el sistema familiar

DIAGNÓSTICO DE ENFERMERÍA:

Afrontamiento familiar incapacitante r/c la hospitalización del hijo en unidad de cuidados

críticos.

Intervención de enfermería:

• Asegurar a la familia que al niño se le brindan los mejores cuidados posibles

• Revalorar la reacción emocional e impacto de la familia frente a la enfermedad del


niño.
• Comprobar la capacidad de la familia para realizar tareas adecuadas a la etapa del
ciclo familiar
• Apreciar otros factores de estrés sobre la situación para la familia.
• Animar a la familia a que se centre en cualquier factores protector de la familia y
aspecto positivo del cuidado del niño
• Reconocer los síntomas físicos de estrés de los miembros de la familia
• Facilitar oportunidades de visita a la familia (24 horas al día)
• Proporcionar los padres mecanismo facilitadores de la comunicación entre el
hospital y el hogar (teléfono, fotografías, cintas de video)
• Orientar a la familia sobre el ambiente en unidad de cuidados críticos
• Prepara un medio ambiente físico cómodo e intimo para asegurar la
confidencialidad
• Escuchar las inquietudes, sentimientos y preguntas de la familia y/o niño (según
edad), respondiendo o ayudando a obtener respuestas a ellas.

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• Estar abierto a las expresiones del niño de soledad e impotencia (según edad).
Favorecer una relación terapéutica basada en la confianza, respeto con la familia,
mostrando simpatía, calidez y autenticidad.
• Ayudar a la familia a identificar red de apoyo, determinando su conveniencia o
barreras y el grado de apoyo
• Identificar la naturaleza del apoyo espiritual para la familia y proporcionar estos
recursos.
• Proporcionar los objetos espirituales deseados, de acuerdo con las preferencias del
niño y/o familia
• Facilitar el uso de la meditación, oraciones y demás tradiciones y rituales religiosos
por parte del niño y la familia.
• Asegurar al niño que el cuidador estará disponible para apoyarle en los momentos
de sufrimiento. Ofrecer una esperanza realista
• Determinar la carga psicológica que tiene el pronóstico para la familia
• Aceptar, valores familiares sin emitir juicios. Respetar y apoyar los mecanismos de
adaptación utilizados por la familia para resolver problemas, reforzando sus
estrategias de enfrentamiento efectivo.
• Proporcionar a la familia información frecuente, objetiva y clara acerca de los
progresos del niño.
• Contactar con otros miembros del equipo de salud que participan en el cuidado del
niño. Sensibilizar al personal de salud para que faciliten que los padres atiendan al
niño, delegando los cuidados de lo más simple a lo más complejo.
• Implicar a la familia en los cuidados y la planificación, dando a conocer los cuidados
que se le brindarán.
• Apoyar a la familia en la reorganización familiar, evitando el descuido de otros
familiares o hijos. Proporcionar a la familia el conocimiento necesario acerca de las
opciones que les puedan ayudar en la toma de decisiones sobre los cuidados del
niño
• Realizar a los padres educación planificada de alimentación y cuidados del niño.
Reconocer la compresión de la decisión familiar acerca de los cuidados posteriores
al alta, y proporcionar conocimientos, habilidades, técnicas y equipos para apoyar
su decisión

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• Enseñar estrategias de manejo en el hogar para el desarrollo normal del niño. De


acuerdo a las necesidades y organización de la unidad de cuidados críticos realizar
visita domiciliaria posterior al alta para evaluar: progresión de los cuidados, estado
de los padres (ausencia de crisis situacional y problemas del rol parental, reforzar
aspectos que ellos consideran deficientes y estimular sus logros.
• Mantener contrareferencia expedita con el servicio de atención primaria o centro de
salud al cual asiste el niño, si ellos realizan las visitas domiciliarias. Favorecer el
desarrollo de nuevas habilidades requeridas para el cuidado del niño. Presentar a la
familia otras familias que estén pasando por situaciones similares
• Remitir a terapia o psicólogo si esta indicado. Ayudar a los miembros de la familia
durante los procesos de pena y muerte si procede.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:
1. Whaley Wong. Enfermería Pediátrica. Editorial Mosby Doyma Libros. España.
2004
2. Texto de Apoyo a la Docencia. “Enfermería del Niño y Adolescente Enfermo”.
Blanca Picón. Cortés. Antofagasta Chile. 2003
3. www.unicef.cl/unicef/public/archivos_documento/6/Derechos_ninho_hospitalizado.ppt

4. CastellanoB, Germán. Atención al adolescente. Aspectos éticos y legales. Revista


Española de PediatrÍa. Vol 63. enero-febrero 2007.

5. Dr. Gustavo Alfredo Girard. Aspectos éticos de la Atención de Adolescentes y


Jóvenes. Comité de Adolescencia de la Sociedad. Latinoamericana de Pediatría
(ALAPE).

6. Ferrer Colomer M. Secreto profesional, veracidad y consentimiento


informado, objeción de conciencia. Manual de Bioética. Editorial. Ariel Ciencia
2001: 125-39.

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