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Los judíos repelen guardar la palabra de Jesús

Jesús tuvo que padecer un clima de hostilidad y tensión frente a su persona,


los judíos, se oponían a su autoridad, a su obra, a sus signos, a su popularidad, a
su divinidad; y así también pusieron en contra al pueblo que en un momento le
aclamaba y se veía sorprendido por sus obras, sus milagros; ese mismo pueblo es
el que asedia a Jesús y pedirá su muerte en la Cruz.
Hoy también el mundo secularizado admira a Jesucristo, pero no identifica la
verdad de Cristo con aquella verdad que se proclama desde el evangelio.
El mundo se queda en el personaje del Cristo y no va más a fondo, que en
realidad también ello significa repeler al Cristo; vivir el Cristo, por tanto,
significa honrar al Cristo viviendo su palabra.

Los Judíos embusteros

El embustero es el que dice mentiras disfrazadas con artificio, los judíos están
calumniando al Cristo, no saben quien es, no le conocen, atacan al justo
levantando falso testimonio, Jesucristo es el hijo de Dios, es el verbo eterno del
Padre, es persona divina, Dios. Pero ellos mienten descaradamente, no queriendo
reconocer esta verdad. Son embusteros.

Ver a Abraham (la promesa) Ver a Cristo el cumplimiento

En Abraham se depositaron las promesas que luego iban a ser reconfirmadas,


en Moisés, Jacob, David, Salomón; Dios a lo largo de la historia ha ratificado su
fidelidad a su palabra dada para con el pueblo; no se arrepiente y esa palabra ha
sido expresada máxime en el Verbo, y la acogen quienes reconocen la promesa
hecha a Dios desde antiguo, Cristo es el cumplimiento de todas esas promesas.

Lapidar la verdad

La lapidación es hasta hoy – sobre todo en los países musulmanes - un medio


de ajusticiamiento presente en diversas culturas, de data muy antigua, así se
castigaba al reo. Jesús reo de la incredulidad de los judíos, corre la suerte de ser
lapidado. Desean lapidarlo, porque sus palabras y su persona no dan crédito a lo
que ellos tienen por verdad. Desear lapidar a Cristo es consecuencia de su feroz
incredulidad y su deseo obsesivo de no ser arrancados de lo que ellos estiman
como cierto. Lapidamos la verdad, cuando la tenemos de a menos y tomamos el
camino de la falsedad como verdad propia.

El salmo 119, grafica el amor a la palabra, el amor al verbo, es el salmo más


largo de la escritura
Escrito en forma de acróstico comienzan sus estrofas con cada una de las 22
letras del alfabeto hebreo, el salmo tiene 176 versículos, y habla de la dulzura de
la palabra, leída como debe ser, en clave cristológica, nos augura un camino
espiritual satisfactorio.