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Texturas de la imaginación: Más

allá de la ciencia empírica y del


giro lingüístico
Amherst, Massachusetts
Por Susana Eskenazi De Leon

G. battista, archit. Vene, Carceri invenzione, Planche gravée, (1835-1837)

En una cultura que valora el conocimiento comprobado


científicamente y que también se apoya en el significado
que le damos a lo que acontece, ¿qué lugar ocupa la
imaginación?
Letra Urbana conversó con el Dr. Marcelo Pakman acerca de las ideas que propone en su
nuevo libro, Texturas de la imaginación. Más allá de la ciencia empírica y del giro lingüístico,
(Gedisa 2014).

Vivimos en un momento en el que los conocimientos y las creencias de nuestra cultura se


organizan alrededor de los descubrimientos empíricos que hacen que la biología se vuelva
central. Por otro lado, hay una corriente que prefiere apoyarse en el predominio del papel del
lenguaje, donde lo que interesa es el significado que damos a los acontecimientos, en
detrimento del clásico concepto de realidad. Pero, en ambas situaciones se da un proceso de
abstracción que soslaya la sensualidad material de lo real. Frente a ello el Dr. Pakman(1) dice
que hace falta reintroducir el valor de la imaginación.

¿Por qué un libro sobre la imaginación?

La imaginación es un misterio inmediato. Todos asumimos saber lo que es por experiencia


propia, pero cuando tratamos de explicar lo que sabemos, nos encontramos con que las
concepciones de esa experiencia han variado a lo largo de la historia. Aunque podemos
reconocer ciertos ejes fundamentales, desde hace tiempo damos por sentado que la
imaginación es una facultad mental productora de imágenes ficticias, que debe ser
diferenciada de la percepción que tiene un correlato en la realidad, en el sentido amplio y
algo vago del término. En esta concepción dominante, las imágenes son el producto de la
imaginación y ésta se ha naturalizado como sinónimo de ficción. Las imágenes y la
imaginación capturaron siempre el interés de pensadores en la filosofía y en disciplinas
diversas.Las imágenes y la imaginación capturaron siempre el interés de pensadores en la
filosofía y en disciplinas diversas. El psicoanálisis las trató bajo el nombre de fantasía,
según Freud y luego, con el concepto de registro Imaginario en Lacan. Las neurociencias la
estudian como fenómeno biológico, ahora con la ayuda de estudios del cerebro en tiempo
real…

En el campo de la psicoterapia ha tenido un lugar relativamente importante. El psicoanálisis


las trató bajo el nombre de fantasía, según Freud y luego, con el concepto de registro
Imaginario en Lacan. Las neurociencias la estudian como fenómeno biológico, ahora con la
ayuda de estudios del cerebro en tiempo real. La necesidad de distinguirla de la realidad, de
la percepción, del pensamiento racional, son tópicos frecuentes en todos estos caminos. Los
he explorado y recogido elementos importantes de esa historia de los sistemas de ideas,
como la llamaba Foucault. He descartado otras, con el objeto de poder asumir la perspectiva
que me interesaba: explorar la
textura vívida de las imágenes en nuestra experiencia sin esclavizarme a una postura
cientificista, ni a las abstracciones de los procesos de significación.

¿Cómo llegaste a interesarte por la historia de las imágenes y la imaginación?

Se me hizo necesario ocuparme del tema como parte de un interés más general y una
fascinación con los fenómenos de discontinuidad de la experiencia que ocurren en la
psicoterapia, también fuera de ella, y que adquieren carácter de eventos a los que he
llamado poéticos. En esos eventos, puntos de inflexión de la experiencia, llega a hacerse
presente lo que hasta entonces fue soslayado o domesticado por los modos de conocer,
ligados a una cierta concepción del poder y a la subjetividad que se consolidó en torno al
concepto de sujeto. Estos tres elementos hacen a lo que podemos llamar la micropolítica de
la vida cotidiana, una concepción de estirpe foucaultiana. Entonces, llego a las imágenes y a
la imaginación a partir tanto de ese interés en las micropolíticas dominantes, que conforman
los guiones que insensiblemente seguimos en la vida cotidiana, como de los eventos
poéticos a través de los cuales tenemos la posibilidad de distanciarnos de esos guiones. Pero
para indagarlas tuve que revisar los modos históricos de pensarlas y desprenderme de la
idea de imaginación como sinónimo de ficción y productora de imágenes. Yo he
comenzado en cambio por las imágenes que nos acompañan, sean mentales, encarnadas en
nuestros sentidos o las que nos rodean, para preguntarme luego sobre sus destinos y sobre el
trabajo que la imaginación hace con las mismas. Para ello fue necesario un cambio de
perspectiva, para llegar a una concepción de las imágenes como un fenómeno central de
nuestra experiencia vital enraizada en la materialidad del mundo.

¿Cuál es la importancia de las imágenes y de la imaginación en la vida cotidiana?

En todo momento nuestra experiencia está acompañada de imágenes de todo tipo. Con
frecuencia son fugaces y marginales con respecto a nuestra experiencia, que las deja de lado
como impertinentes, por estar dominada por los significados abstractos que hacen de ellas
meras ilustraciones de los mismos. Al mismo tiempo, otras imágenes se privilegian y
se vuelven parte del imaginario social, un cuarto elemento de las micropolíticas dominantes
junto a los saberes, las relaciones de poder y el sujeto que ya mencioné. …Tuve que revisar
los modos históricos de pensarlas y desprenderme de la idea de imaginación como sinónimo
de ficción y productora de imágenes.El trabajo de la imaginación se hace necesario para
sacarlas de esa función de mera ilustración de significados dominantes para que puedan
volverse núcleos de eventos poéticos transformativos y de los procesos que cambian los
límites entre lo real o virtual, percepción o ficción, pensamiento abstracto o experiencia
sensual, idealidad o materialidad.
A lo largo de tu libro vas recorriendo una tensión histórica en relación con el concepto
de realidad, pero no la opones a la imaginación…

No, porque sería nuevamente igualarla con la producción de ficciones. Lo que opongo es la
realidad sensual y material extra lingüística, al mundo de los signos que se llegaron a
identificar con los procesos de significación. Estos últimos se volvieron dominantes con el
llamado “giro lingüístico, en filosofía y las disciplinas sociales, llegando el texto a ser
omnipresente y a empujar a la realidad a una regresión infinita, haciéndola inalcanzable,
trascendente y mitológica. En cambio, en la concepción de las imágenes que desarrollo ellas
son el modo de aparición de una realidad pulsátil, sensual y material. Siempre buscando ser
más de lo que es, destacándose a sí misma como una unidad incompleta en el campo
unidireccional de la historia y abierta al trabajo de la memoria y del testimonio.El trabajo de
la imaginación se hace necesario para que puedan volverse núcleos de eventos poéticos
transformativos y de los procesos que cambian los límites entre lo real o virtual, percepción
o ficción, pensamiento abstracto o experiencia sensual, idealidad o materialidad. Las
imágenes así entendidas, no son meras apariencias de la realidad, productos de una
interioridad mental, ni simulacros posmodernos de realidades, por lo demás elusivas al
punto de la inexistencia. Son la aparición misma de la realidad que se expone y a la que nos
exponemos, conformándonos y excediendo lo que somos en una dimensión de sentido que
no se puede reducir a la del significado y sus interpretaciones, ya que la precede y la
excede.

En tu libro te refieres también a cómo subyacen las concepciones filosóficas a las


prácticas de las disciplinas de lo social…

Así es, en este momento conviven como dominantes un redescubrimiento de la ciencia


empírica, que tiende a desconocer el papel mediador del lenguaje, y de lo social con
prácticas enraizadas en el giro lingüístico, en las que reina el significado o una realidad
limitada al significante. El redescubrimiento de la teoría del apego, combinada con la
terapia cognitivo conductual, una versión del trauma centrada en el cerebro y la realidad del
abuso, como en las primeras teorías de la seducción de Freud, son ejemplos de cómo trabaja
la ciencia empírica. Por otro lado, el auge del construccionismo social en la psicoterapia,
sobre todo bajo las formas de las terapias narrativas y colaborativas, que llegaron con
retardo con respecto a los desarrollos del giro lingüístico en filosofía, son ejemplo del otro
tipo de enfoque.

¿De qué manera lo que la ciencia descubre y establece como verdades, interfiere sobre
el modo singular de lo que viven las personas?
Las dos posturas polares que mencioné, que subyacen al auge de la ciencia empírica en
general y la biología en particular en el campo de la salud mental, por un lado, y al auge del
giro lingüístico radical, por la otra, coinciden en la exclusión de la singularidad de la
experiencia. Ya sea porque lo que prima es la abstracción del patrón en la ciencia o la
abstracción del significado y la interpretación. Los intentos “integradores” son
problemáticos porque no se trata solamente de hacer proyectos de buena voluntad entre
visiones opuestas, ya que son tradiciones en buena medida conflictivas y la polaridad auto
suficiente lleva a callejones sin salida en la conceptualización. …El auge del
construccionismo social en la psicoterapia, sobre todo bajo las formas de las terapias
narrativas y colaborativas, que llegaron con retardo con respecto a los desarrollos del giro
lingüístico en filosofía, son ejemplo del otro tipo de enfoque…Por otro lado, los que buscan
integrar son siempre más especializados en la psicoterapia o en la biología y de algún modo,
la integración se basa en tocar de oído algunos de los polos que buscan integrar. Esto a
veces se trata de descartar como un problema aludiendo a que en la práctica todos hacemos
cosas parecidas, una postura sintomática de los callejones sin salida de las
conceptualizaciones polares de la ciencia y del giro lingüístico.

Cada vez más la ciencia se basa en “evidencias” que localizan en el cerebro el origen
de los padecimientos de las personas. ¿Qué relación encuentras entre este fenómeno, la
filosofía, los seguros de salud, y los profesionales?

El triunfo de las prácticas de mercado en la salud mental o conductual, como se las


rebautizó, se acompañó de un privilegio de los procedimientos por sobre las teorías.
Muchos intentan ahora presentarse como pragmáticos por una necesidad de operar en
sistemas sociales mercantilizados. Otros tratan de contrabandear lo que hacen en las
consultas más allá del lenguaje de las compañías de seguros que utilizan para interactuar
con ellas, pero ellas mismas han adoptado el lenguaje de las “narrativas” y la
“colaboración” haciendo el sostén de ese doble discurso más problemático. No se trata de
volver a una supuesta realidad empírica incontaminada e inmediata sino de recuperar la
existencia sensual a partir de la nube de signos que habitamos… Lo agregan al lenguaje de
la evidencia científica y la referencia permanente al cerebro como lo hicieron también
muchas corrientes terapéuticas. Las relaciones mismas entre teoría y práctica requieren una
revisión cuidadosa de allí que ese sea otro de los temas del libro.

¿Cómo operan los procesos de significación en relación a lo sensual de las


experiencias?
Esa es una cuestión muy importante porque en su respuesta se puede dar la posibilidad de ir
“más allá de la ciencia empírica y del giro lingüístico”, en tanto posiciones polares. No se
trata de volver a una supuesta realidad empírica incontaminada e inmediata sino de
recuperar la existencia sensual a partir de la nube de signos que habitamos. La dimensión
del sentido, diferenciada del significado, es fundamental en este aspecto y las imágenes que
nos habitan como apariciones de la realidad, constituyen a esa dimensión. Basta observar
con cuidado y pensar los juegos de miradas que establecemos con un bebé, la danza
sensorio motriz en que nos embarcamos para ver que en ellas las palabras son solo
testimonios de lo que va más allá de los significantes lingüísticos y del significado. Estamos
allí en la dimensión del sentido. En su textura ellas traen realidades como espectros que nos
exceden y a las que nos exponemos y podemos navegar con ellas…Esa dimensión es la que
aparece como imágenes fugaces que son verdaderos puntos de resistencia a las
micropolíticas dominantes y su catálogo imaginario social: las velas de la cita romántica, el
optimismo ante la adversidad, las formas privilegiadas de la moda, etc., que están en todos
lados, que nos hacen mientras las sostenemos.

Háblanos un poco de quienes son los agentes en el trabajo de la imaginación…

La realidad de la experiencia de este mundo constituye una tercera dimensión que no es ni


ingenua e inmediatamente empírica, como si la percepción nos diera el mundo en estado
puro, ni construida por procesos de significación social. Cuanto más habitamos un mundo
en que asedian las dificultades sociales, políticas, ecológicas, los que confían en la ciencia
más se niegan a ocuparse de los determinantes sociales y lingüísticos…Como en las
interacciones tempranas no todo lo que sucede fuera del lenguaje es inefable o inexistente.
Muchos desarrollos filosóficos de los últimos treinta años nos ayudan a pensar los eventos
que se dan a partir de elementos de las situaciones vitales que experimentamos, que son
puntos de resistencia y se hacen presentes a través de imágenes. Si somos sensibles a ellos,
se ofrecen al trabajo de la imaginación para que cuenten y faciliten procesos de
transformación que escapan a nuestras identidades y posiciones subjetivas habituales y
dominantes. En la imaginación suceden fenómenos singulares que no se limitan al carácter
único del individuo sino que son agenciamientos de imágenes. En su textura ellas traen
realidades como espectros que nos exceden y a las que nos exponemos y podemos navegar
con ellas hasta cierto punto sin llegar a apropiarnos totalmente de las mismas ni estar
sometidos a ellas.
Tu trabajo ha retomado las huellas de muchos pensadores y escuelas¿Qué le reconoces
a lo ya hecho por el psicoanálisis, la terapia sistémica, dialógica, y narrativa? ¿Cuáles
son las concepciones fundamentales que se agregan con tu trabajo?

Cuanto más habitamos un mundo en que asedian las dificultades sociales, políticas,
ecológicas, los que confían en la ciencia más se niegan a ocuparse de los determinantes
sociales y lingüísticos. Así como los que repiten los mantras de que todo es una
construcción social se detienen allí, eludiendo la responsabilidad de las decisiones y los
eventos que marcan la unidireccionalidad de la verdad histórica. Un concepto al que
erróneamente consideran sinónimo de tiranía del pensamiento único. Con ello dan la
espalda a los fenómenos materiales que enfrentamos y de los que depende nuestro futuro y
son parte de nuestra existencia encarnada. El psicoanálisis nos abrió a los procesos
inconscientes de configuración de lo mental y al papel central del lenguaje, y la terapia
sistémica a los fenómenos relacionales y sociales de las organizaciones humanas.

Las terapias narrativas, dialógicas y colaborativas, aunque recorrieron caminos diferentes


se fueron encontrando por motivos no solamente de filiación teórica, sino también
relacionados con la micropolítica de la psicoterapia para llegar a ser ahora tendencias
dominantes con las limitaciones propias de los presupuestos del giro lingüístico que
mencioné brevemente y exploro más extensamente en este libro.

¿Cuál es la importancia de la imaginación en los procesos terapéuticos? ¿Cómo los


psicoterapeutas actuales pudieran trabajar en esta dirección critica de las
micropolíticas dominantes y atenter a las imágenes y al sentido?
El terapeuta no puede formarse solamente leyendo psicoterapia y estudiando modelos
terapéuticos y técnicas. La terapia personal y la indagación de su familia de origen no
bastan tampoco, porque no estimulan necesariamente el pensamiento crítico y la habilidad
de distanciarse de los guiones de vida profesionales contrabandeados y validados. De aquí
que este libro sobre las Texturas de la imaginación sea el primer volumen de una trilogía a
la que he llamado El espectro y el signo. Buena parte de la educación del terapeuta queda
disociada de sus prácticas cuando estas se limitan a transformarse en una tecnocracia del
cambio. Contra esa disociación es que en este libro que privilegia la textura vívida de las
imágenes y el trabajo de la imaginación hay anécdotas personales, episodios de la historia
de la música, consideraciones sobre escenas de óperas, de literatura, teatro, cine,
fotografías, además de viñetas clínicas y de secuencias de supervisiones de psicoterapias.

(1)Marcelo Pakman es Psiquiatra y Psicoterapeuta. Massachusetts. Ex- Vice Presidente de


la American Family Therapy Academy y de la American Society for Cybernetics. Autor de
artículos y libros de su especialidad que se tradujeron a varios idomas. En 2011 publicó
Palabras que permanecen, palabras por venir (Gedisa,Barcelona). Recientemente lanzó
Texturas de la imaginación: Más allá de la ciencia empirica y del giro lingüístico (Gedisa,
Barcelona), que es el primero de una trilogía en la que está trabajando actualmente