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UNIVERSIDAD POLITECNICA SALESIANA

Nombre: Cristhian Villacres

Curso: G2 ING. Eléctrica

Materia: Pensamiento Social de la iglesia

Fecha: 19/12/2017

CONSULTA
CONCILIOS

El concilio (del latín concilĭum) es una reunión o asamblea de autoridades religiosas


(obispos y otros eclesiásticos) efectuada en la Iglesia católica y en la Iglesia ortodoxa,
para deliberar o decidir sobre las materias doctrinales y de disciplina.

Los concilios nacionales o plenarios. Son convocados con autorización papal y en ellos
sólo participa el episcopado de un continente, estado o región. Entre ellos están los
concilios (nacionales) de Toledo, que fueron juntas de prelados y magnates durante la
dominación visigoda, que se celebraron en dicha ciudad para tratar asuntos eclesiásticos
y militares.

Los concilios provinciales. Son convocados por el obispo metropolitano de la diócesis


provincial correspondiente, se celebran periódicamente cada veinte años, y en ellos
participan los titulares de oficios eclesiásticos de la diócesis.

Los más importantes son los llamados concilios ecuménicos. Un concilio ecuménico es
una asamblea celebrada por la Iglesia Católica con carácter general a la que son
convocados todos los obispos para reconocer la verdad en materia de doctrina o de
práctica y proclamarla. Ecuménico, proviene del latín oecumenicum, traducción a su vez
del griego οἰκουμένoν, que significa (mundo) habitado.

El más antiguo concilio fue convocado por San Pedro, en Jerusalén, hacia el año 50, y
relevó a los paganos convertidos al cristianismo de las observancias judáicas. Los
siguientes son numerados del I al XXI, y se dividen en dos grupos: griegos y latinos, según
hayan tenido lugar en Oriente u Occidente. Los concilios griegos fueron convocados por
los emperadores de la época, que los presidieron, generalmente. Los concilios latinos
fueron convocados por los papas.
Los concilios de la Iglesia Católica Romana, deben ser convocados por el Papa y
presididos por él o por un delegado suyo, y en él habrán de estar representados la
mayoría de los obispos de las provincias eclesiásticas. Para la validez de sus acuerdos es
precisa, como condición sine qua non, la sanción del Sumo Pontífice Romano.

Concilio de Nicea

El concilio de Nicea I (o Primer concilio de Nicea) fue un sínodo de obispos cristianos que
tuvo lugar entre el 20 de mayo y el 19 de junio de 325 en la ciudad de Nicea de Bitinia
en el Imperio romano. Esta ciudad hoy es llamada en turco İznik y forma parte de la
provincia de Bursa en Turquía. Fue convocado por el emperador romano Constantino I
y es considerado el primer concilio ecuménico por las Iglesias que se reconocen católicas
y por algunas Iglesias protestantes. Se supone que fue presidido por el obispo Osio de
Córdoba, de quien se cree que era uno de los legados del papa.

El Concilio I de Nicea es el primer Concilio Ecuménico, es decir, universal, en cuanto


participaron obispos de todas las regiones donde había cristianos. Tuvo lugar cuando la
Iglesia pudo disfrutar de una paz estable y disponía de libertad para reunirse
abiertamente. Se desarrolló del 20 de mayo al 25 de julio del año 325. En él participaron
algunos obispos que tenían en sus cuerpos las señales de los castigos que habían sufrido
por mantenerse fieles en las persecuciones pasadas, que aún estaban muy recientes.

Sus principales logros fueron el arreglo de la cuestión cristológica de la naturaleza del


Hijo de Dios y su relación con Dios Padre, la construcción de la primera parte del Símbolo
niceno (primera doctrina cristiana uniforme), el establecimiento del cumplimiento
uniforme de la fecha de la Pascua, y la promulgación del primer derecho canónico.

Este concilio condenó a Arrio como hereje, puesto que Arrio enseñó que si un hijo es
real, entonces un padre debería existir antes que el hijo; por esta razón es que el Padre
Divino debió haber existido antes que el Hijo Divino; por ello hubo un tiempo cuando el
Hijo no existió, de forma que el Hijo es una criatura de Dios Padre, la más grande, la más
antigua y la más perfecta en todo el mundo.
Concilio de Jerusalén

Concilio de Jerusalén (o Conferencia Apostólica) es un nombre aplicado por los


historiadores y teólogos a un concilio cristiano de la era apostólica, que se celebró en
Jerusalén y es fechado a alrededor del año 50 d. C. Es único entre los antiguos consejos
pre-ecuménicos, por lo cual es considerado por los católicos y ortodoxos como un
prototipo y precursor de los Concilios Ecuménicos posteriores y una parte clave de la
ética cristiana. El Concilio decidió que los gentiles convertidos al cristianismo no estaban
obligados a mantener la mayor parte de la Ley de Moisés, incluyendo las normas
relativas a la circuncisión de los varones.

El Concilio hizo, sin embargo, conservar las prohibiciones de comer sangre, la carne que
contiene la sangre, la carne de los animales muertos no adecuadamente, y sobre la
fornicación y la idolatría; lo que a veces referido como el Decreto Apostólico o
Cuadrilateral de Jerusalén

Concilio de Constantinopla

El Primer Concilio de Constantinopla se celebró entre mayo y julio de 381, está


considerado el II concilio ecuménico por las Iglesias Católica y Ortodoxa.

Tras la celebración en 325 del Concilio de Nicea en el que se condenó como herético el
arrianismo, doctrina que negaba la divinidad de Jesucristo, este resurgió con fuerza en
la propia Constantinopla gracias al apoyo de su obispo, Eusebio de Nicomedia, quien
logró convencer a los sucesores del emperador Constantino para que apoyaran el
arrianismo y rechazaran la línea ortodoxa aprobada en Nicea y sustituyeran a los obispos
nicenos por obispos arrianos en las sedes episcopales de Oriente.

Además había surgido una nueva doctrina defendida por Macedonio de Constantinopla
que, aunque afirmaba la divinidad de Jesucristo, se la negaba al Espíritu Santo y que es
conocida como herejía Macedonia o Pneumatómaca.

Esta situación era la que se encontró Teodosio I cuando, en 379, subió al trono del
Imperio Romano de Oriente (solo desde el 15 de mayo de 392 será emperador también
del Occidente). Teodosio decidió entonces convocar el primero de los concilios que
habrían de celebrarse en Constantinopla para solucionar las controversias doctrinales
que amenazaban la unidad de la Iglesia.

El concilio se inició bajo la presidencia del obispo Melecio de Antioquía y con la asistencia
de 150 obispos de las diócesis orientales, ya que el concilio era sólo del Imperio de
Oriente y así no se convocó a los obispos occidentales, entre ellos al papa Dámaso I.
Entre sus principales participantes destacaron los llamados "Padres Capadocios"; Basilio
el Grande, Gregorio Niseno y Gregorio Nacianceno. Este último fue designado por el
propio concilio como obispo de Constantinopla y, tras la muerte de Melecio, pasó a
presidir el mismo hasta su dimisión y sustitución por Nectario.

La gran medida adoptada por el Primer Concilio de Constantinopla fue la revisión del
Credo niceno, también añadiendo otros artículos. El nuevo credo pasó a denominarse
Credo niceno-constantinopolitano.

Al final del concilio, el emperador Teodosio emitió un decreto para su imperio,


declarando que las iglesias debían restaurar a aquellos obispos que habían confesado la
igualdad en la divinidad del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

El carácter ecuménico de este Concilio, en el que no participó ningún representante de


la Iglesia occidental, fue reconocido por el Concilio de Calcedonia en 451.

Tras el Primer Concilio de Constantinopla, las disputas teológicas acerca de la divinidad


del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, fueron sustituidas por las disputas cristológicas
acerca de cómo se integraban en Jesucristo sus naturalezas humanas y divinas, y que
darán lugar al nestorianismo, el monofisismo y el monotelismo.

Formuló la segunda parte del Símbolo de Fe, conocido como el Credo Niceno
Constantinopolitano, definiendo la divinidad del Espíritu Santo. Se condenó a los
seguidores de Macedonio I de Constantinopla, por negar la divinidad del Espíritu Santo
(Macedonianismo).