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“Roselli , Luis Alberto contra Club Gimnasia y Esgrima de La Plata.

Accidente de
trabajo”

Dictamen de la Procuración General: En las presentes actuaciones, a fs. 399 y sgtes.


la actora interpone recursos extraordinarios de nulidad e inaplicabilidad de ley contra el
pronunciamiento del Tribunal del Trabajo nro. 3 de La Plata dictado a fs. 365 y sgtes.
Respecto del de nulidad—único sobre el cual corresponde mi dictamen—el apelante
denuncia infracción del art. 156 de la Carta local por entender que en autos no se
conformó la necesaria mayoría de opiniones que exige el mencionado precepto
constitucional.
Opino que el recurso no puede prosperar.
Surge de la lectura del fallo atacado que el Sr. Juez Dr. Comadira adhirió
expresamente a los fundamentos expuestos por su colega, el Dr. García del Río,
advirtiendo que “las reflexiones que efectuara lo son solo en cuanto concordantes y a
mayor abundamiento” (ver fs. 391 vta.).
Dicho esto, entiendo que media indiscutible coincidencia entre los votos de ambos
magistrados y que ha quedado configurada la mayoría de opiniones exigida.
Señalo—a mejor abundamiento—que, más allá de las reflexiones de tipo doctrinario
que en sus medulosos votos exponen los judicantes, la concordancia entre ellos
aparece nítida en cuanto que: a) no se invocó ni probó que la “cosa” fuere de
propiedad de la demandada, b) que fuera de esa circunstancia, la “cosa” tuvo una
función instrumental respecto del daño, c) que el mismo fue causado por el hecho de
un tercero y d) que no existió culpa o negligencia atribuible al accionado.
En razón de lo expresado, estimo que V.E. debe rechazar el recurso extraordinario de
nulidad que dejo examinado.
La Plata, 19 de setiembre de 1989—Luis Martín Nolfi

ACUERDO
En la ciudad de La Plata, a 9 de abril de 1991, habiéndose establecido, de
conformidad con lo dispuesto en el Acuerdo 2078, que deberá observarse el siguiente
orden de votación: doctores Rodríguez Villar , Negri , Laborde , Mercader , San
Martín , Ghione , se reúnen los señores jueces de la Suprema Corte de Justicia en
acuerdo ordinario para pronunciar sentencia definitiva en la causa L. 42.946, “Roselli ,
Luis Alberto contra Club Gimnasia y Esgrima de La Plata. Accidente de trabajo”.

ANTECEDENTES
El Tribunal del Trabajo nro. 3 de La Plata dispuso el rechazo de la demanda promovida
por Luis Alberto Roselli contra Club Gimnasia y Esgrima de La Plata en concepto de
indemnización de daños y perjuicios derivados de incapacidad laborativa provocada
por accidente de trabajo; con costas a la parte actora.
Esta última dedujo recursos extraordinarios de nulidad y de inaplicabilidad de ley.
Oído el señor Subprocurador General, dictada la providencia de autos y hallándose la
causa en estado de pronunciar sentencia, la Suprema Corte decidió plantear y votar
las siguientes
CUESTIONES
1a. ¿ Es fundado el recurso extraordinario de nulidad ?
Caso negativo:
2a. ¿ Lo es el de inaplicabilidad de ley ?

V OTAC I O N
A la primera cuestión planteada, el señor Juez doctor Rodríguez Villar dijo:
Cuando el doctor Cavagna Martínez integraba esta Corte proyectó su voto para ser
propuesto en este acuerdo, al que ya había anticipado mi adhesión. Con su expresa
conformidad, lo reproduzco.
Al igual que el señor Subprocurador General, opino que el recurso es infundado.
Se peticiona en la queja deducida se declare la nulidad del pronunciamiento dictado en
la instancia de grado, porque no se conformó en la decisión la necesaria mayoría de
opiniones que exige la cláusula del art. 156 de la Constitución de la Provincia.
No asiste razón al recurrente.
Media indiscutible coincidencia entre los votos de los doctores Comadira y García del
Río, configurándose así la mayoría de opiniones exigida para la validez constitucional
del acto jurisdiccional.
Ambos magistrados concluyeron (ver sentencia, fs. 387 y 391) que el daño sufrido por
Roselli no fue generado por la pelota sino por el hecho del jugador adversario en la
disputa futbolística. En este sentido señalaron que la cosa tuvo una función
meramente instrumental respecto del daño pues la causa eficiente del mismo fue dada
por la intervención en el evento de un tercero, ajeno a la institución demandada.
Por lo dicho, el recurso debe ser rechazado.
Voto por la negativa
Los señores jueces doctores Negri, Laborde, Mercader, San Martín y Ghione, por los
mismos fundamentos del señor Juez doctor Rodríguez Villar, votaron la primera
cuestión también por la negativa
A la segunda cuestión planteada, el señor Juez doctor Rodríguez Villar dijo:
1. El Club Gimnasia y Esgrima La Plata, único demandado en autos, fue eximido de
responsabilidad civil objetiva y subjetiva por el perjuicio patrimonial que sufre en la
actualidad Roselli como consecuencia del daño en su salud originado en el accidente
de trabajo ocurrido el día 26–VI–82.
2. Con argumentos de índole constitucional, procesal y de derecho de fondo, la parte
actora controvierte en la queja de inaplicabilidad de ley esta decisiva conclusión del
juzgador de grado, en la inteligencia que el balón acusó en la ocasión un efecto
superlativo y más dañoso, al similar estilo ejemplificativo de los guantes de boxeo, que
usados para no lastimar conmocionan con mayor virulencia al organismo; con lo cual
se justifica en su concepto que el golpe del jugador adversario aplicado directamente a
la pierna de Roselli , no hubiera tenido el efecto más dañoso que produjo la presencia
de la pelota de fútbol.
Por otra parte, y en otro orden de ideas se afirma también en el recurso que el Club
demandado no articulo la defensa de que hizo mérito el tribunal a quo acerca de la
propiedad y/o guarda del balón, la que además fue admitida en el responde.
3. Se probó en el expediente que el accidente ocurrió al trabarse con la pelota de
fútbol la pierna derecha de Rosellipor la acción de los miembros inferiores de
jugadores adversarios (v. veredicto, fs. 372 vta.).
Va de suyo que el caso enmarca en la regla del art. 1113, segunda parte in fine del
Código Civil.
En primer lugar, cabe señalar que el coprotagonista del hecho dañoso ausente en la
tramitación del proceso de daños incoado por el damnificado pasivo—sea por la causa
que fuere—no deja de ser el tercero a que alude la norma legal citada, y ningún
obstáculo existe para que su conducta sea juzgada a la luz de la relevancia que le
asigna la parte final del segundo apartado del segundo párrafo del art. 1113 del Código
Civil Su ausencia en el juicio—aún cuando su legitimación pasiva era indisputable—no
puede derivar en un perjuicio para los medios de defensa que asisten a la demandada;
ni va en desmedro de su derecho de defensa porque no le podrá ser opuesto lo que en
este proceso se decida (art. 18, Constitución nacional).
4. La teoría del riesgo creado regula la atribución de la responsabilidad civil por el
hecho de las cosas y constituye el principio rector en este tema (conf. causa Ac.
36.623, sent. del 2–XII–86). Cuando el daño se produce en virtud de que ha actuado
una cosa que presenta riesgo o vicio, los responsables son el dueño y el guardián de
la cosa que lo generó. Y, siempre con arreglo a lo normado por el art. 1113, segunda
parte in fine del Código Civil, aquellos han de quedar total o parcialmente excluidos de
responsabilidad si demuestran que el accionar de la víctima o de un tercero ha
generado causal o concausalmente el evento dañoso (conf. causas Ac. 36.700, sent.
del 28–X–86; L. 40.968, sent. del 18–IV–89).
5. Es entonces dentro de este marco jurídico que debe analizarse el accidente de
trabajo, habida cuenta que la calificación de cosa riesgoso que corresponde
atribuir al balón por el modo de su utilización en un encuentro futbolístico de
primera división, resulta a esta altura indiscutible. La que, por otra parte, no fue
descartada en la instancia de grado
No obstante lo cual, existen en la causa elementos útiles de convicción para
declarar judicialmente que el daño no provino del riesgo generado por la pelota
sino, concretamente de la acción desarrollada por los jugadores del Deportivo
Armenio coprotagonistas del accidente.
La conducta de estos adversarios en el evento fue la causa generadora del hecho
dañoso, en tanto se verificó en el pleito que la lesión sufrida por Roselli se originó en el
golpe ocasionado por la pierna del jugador contrario y, aunque también resultara
demostrado en el expediente que la pelota en esas circunstancias acusó un efecto
superlativo; es razonable concluir que en el caso el comportamiento del tercero obró
como factor de interrupción de la relación causal que prevé la regla legal; en tanto la
conducta de aquél fue la causa generadora del daño padecido por << Roselli>> ,
neutralizándose de ese modo la actuación que le cupo a la cosa en el accidente, la
que por lo dicho no tuvo eficiencia causal suficiente para provocarlo.
6. Por consiguiente, corresponde declarar judicialmente que en el caso se ha
verificado la existencia de una situación de exclusión total de responsabilidad
civil objetiva por el hecho dañoso, del dueño o guardián de la cosa riesgoso.
7. Esta conclusión me exime de considerar el restante agravio planteado en orden a
una eventual transgresión de la congruencia del juicio, habida cuenta que si el Club
demandado articuló o no la defensa de que hizo mérito el juzgador de grado acerca de
la propiedad o guarda del balón en nada podría modificar la suerte del litigio.
8. Anticipé al comienzo que en la instancia de grado expresamente se descartó la
responsabilidad civil subjetiva de la institución accionada en el hecho dañoso motivo
de estos autos. Decisión que llega firme a esta sede casatoria en tanto no media
agravio a su respecto en la queja de inaplicabilidad; razón por la que no corresponde
que esta Corte se avoque a su conocimiento.
9. Si mi opinión es compartida, el recurso debe ser rechazado. Costas de esta
instancia a la parte actora (arts. 298 y 289, C. P. C. C.).
Voto por la negativa.
A la segunda cuestión planteada, el señor Juez doctor Negri dijo:
Disiento con la solución a la que llega el distinguido colega de primer voto.
Sostuve en las causas L. 35.089, sent. del 16–IX–86; L. 40.068, sent. del 16–VIII–88 y
L. 43.428, sent. del 27–III–90, que la expresión “cosa” utilizada por el art. 1113 del
Código Civil excede el marco restringido de la definición del art. 2311 del
ordenamiento citado y en este sentido puede ser utilizada para designar
conceptualmente una tarea.
La naturaleza riesgoso de la cosa deviene de un cúmulo de circunstancias que le son
idealmente referibles y, en la medida en que el accionar de un tercero integre el
“riesgo” propio de la cosa, esa actividad no podrá ser al mismo tiempo, causa
de exculpación de la responsabilidad.
La asimilación del empleador de una tarea de relación de dependencia con la figura
del dueño o guardián respecto de las consecuencias de la labor que se le presta
subordinadamente, representa una adecuada utilización del respectivo concepto,
enmarcado en la unidad y contextualidad del orden del derecho.
En consecuencia debe revocarse la sentencia impugnada y disponerse el progreso de
la demanda promovida por Luis Alberto Roselli contra Gimnasia y Esgrima de La Plata
en concepto de indemnización de daños y perjuicios y daño moral por el accidente de
trabajo ocurrido el 26–VI–82 (arts. 113 – 2a. parte in fine—, 1068, 1069 y 1078 del
Código Civil).
En la instancia de origen se practicará la liquidación correspondiente de conformidad
con los elementos objetivos que resultan del veredicto; proporcionando además los
datos necesarios para que puedan ser reconstruidas las operaciones de cálculo que
lleven a cabo, a fin de garantizar un eventual control de legalidad, certeza y
razonabilidad de lo resuelto.
Costas de ambas instancias a la demandada vencida (arts. 19, dec. ley 7718/71 y 289,
C. P. C. C.).
Voto por la afirmativa.
El señor Juez doctor Laborde, por los fundamentos expuestos por el señor Juez doctor
Rodríguez Villar, votó la segunda cuestión también por la negativa.
A la segunda cuestión planteada, el señor Juez doctor Mercader dijo:
1. Adhiero al voto del señor Juez doctor Rodríguez Villar.
2. La parte actora no sostuvo en su recurso que existiera violación o errónea
aplicación del art. 1113 del Código Civil, con fundamento en que cuando el precepto
utiliza la expresión “cosa” no sólo se refiere a los objetos materiales susceptibles de
tener un valor (definición del art. 2311, C. C.) sino que designa también
conceptualmente una tarea.
Si lo que acabo de decir no es un fundamento del recurso, la cuestión no debe ser
tratada en esta sentencia. Las atribuciones de la Suprema Corte no son
discrecionales, sino que están proveídas por la queja y limitadas por su extensión (art.
279, C. P. C. C. y su doctrina).
3. Sin perjuicio de lo expuesto no encuentro fundamento alguno para sostener que c
arando el art. 1113 del Código citado dice: “...pero si el daño hubiese sido causado por
el riesgo o vicio de la cosa...” no sólo se refiere a la “cosa”, definida por el art. 2311 del
Código citado, sino que también designa conceptualmente una tarea.
El Código Civil emplea el vocablo “cosa” en varios centenares de artículos y la
lectura de tales preceptos no permite dudar, en ningún caso, que se está
refiriendo al objeto que define el art. 2311.
Al admitir, por el contrario, que la norma se refiere también a la tarea, habría que
entender necesariamente, que existe un dueño o guardián de dicha tarea.
Lo cual es absurdo.
Consecuentemente, cuando el referido art. 1113 utiliza el vocablo “cosa” se refiere
como requisito indispensable del dueño y del guardián, a la intervención de un objeto
material susceptible de tener un valor, como causa del daño.
No resulta posible otra interpretación.
Voto por la negativa.
El señor Juez doctor San Martín, por los fundamentos expuestos por los señores
jueces doctores Rodríguez Villar y Mercader, votó la segunda cuestión también por la
negativa.
A la segunda cuestión planteada, el señor Juez doctor Ghione dijo:
El Tribunal resolvió que la actora no solamente no probó sino que ni siquiera invocó en
su demanda que el Club Gimnasia y Esgrima de La Plata fuese dueño o guardián de la
cosa. Y, desde otro punto de vista, que en todo caso el daño provendría de la acción
de jugadores del Club Deportivo Armenio, por cierto que extraños a la demandada (art.
1113, C. C.).
El recurrente no ha demostrado la ilegalidad de ninguna de las dos decisiones.
Por ello y las consideraciones concordantes expuestas por los señores jueces
doctores Rodríguez Villar y Mercader, voto por la negativa.
Con lo que terminó d acuerdo, dictándose la siguiente
SENTENCIA
Por lo expuesto en el acuerdo que antecede—por mayoría—, de conformidad con lo
dictaminado por el señor Subprocurador General con respecto al de nulidad, se
rechazan los recursos extraordinarios traídos; con costas (arts. 298 y 289, C. P. C C.).
Regúlanse los honorarios profesionales de los doctores Carlos A. Lejarruga, Mirta N.
Oliver, José María Martocci, Jorge Raúl Mocoroa e Isidoro L. M. Alconada Sempé, por
sus labores ante esta instancia, en australes ... respectivamente (arts. 13, 14, 31 y
concs., dec. ley 8904/ 77); con más la adición legal (ley 10.268).
Notifíquese y devuélvase.