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LA INEVITABLE

DOÑA EMILIA
Así la llamaban con ironía y a escondidas sus rivales
literarios y compañeros de generación. Valera,
Alarcón, Pereda, Clarín o Menéndez Pelayo. Emilia
Pardo Bazán era inevitable. Como inevitable fue su
ascenso a la cumbre de las letras y su decisiva
influencia en la vida cultural y social del siglo XIX.
EDUARDO MESA LEIVA, PERIODISTA

E
milia Pardo Bazán murió en Madrid Bazán, donde la escritora pasaba largas tem-
el 12 de mayo de 1921. Su espíritu poradas. Allí escribió muchas de sus obras y
fue pasto de las llamas diecisiete organizó reuniones con intelectuales.
años más tarde, un día de junio de La visita de la futura propietaria tendrá un
1938. “Un coche avanza por el ca- desenlace inesperado. “La Señora abre uno
mino que lleva al pazo de Meirás. Dos de sus por uno los cajones: más papeles. Manus-
ocupantes son militares de uniforme: un critos, apuntes, todos atados con cinta azul.
cabo y un capitán. Detrás va la Señora (Car- Apenas ojeados los títulos los deja otra vez
men Polo, esposa de Franco), que pronto en su sitio. Cartas, muchas cartas, remitidas
será la dueña y ha querido hacer una visita algunas por gente que la Señora no conoce,
privada a su nueva posesión lejos del pro- otras por nombres como Benito Pérez Gal-
tocolo [...]. Junto a ella, un clérigo con las dós, Marcelino Menéndez Pelayo, José
manos cruzadas...”. La investigadora Eva Lázaro Galdiano, Francisco Giner de los
Acosta comienza su biografía sobre Emilia Ríos, Vicente Blasco Ibáñez, Leopoldo Alas...
Pardo Bazán con este revelador pasaje. En [...] Sin alterar el rostro comienza a leer;
1938, las autoridades franquistas coruñesas selecciona una frase aquí, otra allá, con la
han decidido congraciarse con el futuro dic- misma atención calculadora que antes di-
tador y regalarle –mediante suscripción po- rigió a los muebles. [...] De pronto, restalla
pular– las torres de Meirás, residencia y como un latigazo la voz seca de la Señora,
santuario literario de la condesa de Pardo que se ha levantado, un poco pálida, y, po-
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EL PRETENDIENTE carlista en 1872-76. En la pág.
anterior, caricatura de Pardo Bazán de 1911.

niéndose los guantes, camina ya hacia la Emilia Pardo Bazán nace el 16 de septiem- vida se siguieron muy de cerca: me vestí
puerta: ‘García, quema los papeles que bre de 1851 en La Coruña. Es hija única de largo, me casé y estalló la Revolución
hay en los cajones. Todos’”. de Amalia de la Rúa y José Pardo Bazán, de Setiembre de 1868”, recuerda la nove-
Acosta recrea de este modo el particular condes de Pardo Bazán. Un entorno aris- lista. La Revolución Gloriosa, o Septem-
“auto de fe” ejecutado por la mujer de Fran- tocrático, una educación esmerada y un brina, supuso el destronamiento y el exilio
co con la memoria de Emilia Pardo Bazán. guion social escrito para una joven de su de Isabel II. La vida de Emilia también ha
Así, según la investigadora, quedó reduci- clase que, muy pronto, la joven Emilia sufrido un drástico cambio. Ha contraído
do a cenizas buena parte del archivo per- hará saltar por los aires. Eso sí, con el apo- matrimonio con José Quiroga, un joven
sonal de la escritora gallega. En esa hogue- yo y el aliento paterno. “Mira, hija mía, los de buena familia con el que tendrá tres
ra también se quemó un pedazo sustancial hombres somos muy egoístas, y si te dicen hijos: Jaime, Blanca y Carmen.
de la historia literaria y social del siglo xix alguna vez que hay cosas que los hombres
y xx en España. Esta descripción de Acos- pueden hacer y las mujeres no, di que es Luces de Madrid
ta se basa en el testimonio de Ricardo Gu- mentira porque no puede haber dos mo- José Pardo Bazán es elegido diputado a
llón (especialista en Galdós, académico y rales para dos sexos”. Las palabras del Cortes y toda la familia se traslada a Ma-
Premio Príncipe de Asturias), plasmado en conde acompañarán toda la vida a su hija, drid. La estancia en la capital le permite a
su artículo “Las mujeres de Galdós” (ABC, insuflándole ánimo y energías para derri- Emilia introducirse en los ambientes y
Madrid, 27 de diciembre de 1988). bar cuantos obstáculos se le pongan por círculos literarios. Estrenos teatrales, bai-
Emilia Pardo Bazán había adoptado un delante. José Pardo Bazán, hombre culto, les y reuniones de alto copete que se pro-
lema en latín, De bellum luce, la luz en la liberal y entregado a la política de Estado, longan hasta altas horas de la madrugada.
batalla, que durante años encabezó su abre las puertas de su espléndida biblio- “Aunque en Madrid triunfan los ideales
papel de cartas y algunos de los volúme- teca a la voraz lectora Emilia. Entre esos progresistas, la señora de Quiroga ha da-
nes de sus Obras completas. Una auténti- volúmenes (poco apropiados, según cos- do un viraje personal y en estos años abra-
ca declaración de principios. La lucha por tumbre, para señoritas), la adolescente za con fervor el carlismo en lo político y el
defender su libertad individual frente a descubre el universo de los clásicos, el neocatolicismo de tintes ultramontanos
los muros de una sociedad cerrada y opre- Quijote y la Biblia. Quedará atrapada pa- en lo religioso”, señala Eva Acosta.
siva. Una batalla que seguía latente mu- ra siempre por el veneno de la literatura. Además del influjo de su marido, profun-
chos años después de su muerte. “Tres acontecimientos importantes en mi damente conservador, también incide en

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PARDO BAZÁN

este viraje el hecho de ser testigo de los


disgustos de su padre, “arrinconado” por
los liberales. Ella misma confesará que,
procediendo de una familia liberal, acogió
positivamente los postulados de la Revo-
lución de 1868. Sin embargo, señala, “en
breve, los desplantes y excesos de la ‘Glo-
riosa’ me arrojaron en sentido contrario,
hacia la reacción completa”.
Sus simpatías por el movimiento carlista
la llevan a protagonizar alguna aventura
digna de una trepidante novela. “En cier-
ta ocasión contará cómo tomó parte acti-
va en la lucha carlista; que fue a Inglaterra
con su marido con el fin de comprar fusi-
les para la Causa, llevando oculta en el
seno una importante cantidad de dinero
en doblones de oro, cuyo roce llegó a pro-
vocarle una herida”, escribe Acosta.
Desengañado con los vaivenes y las luchas
de partido, José Pardo Bazán abandona la
política e inicia un periplo por Europa con
su familia que marcará a la aspirante a
escritora. En enero de 1873 comienza es-
te gran viaje, con estancias en Burdeos,
París, Ginebra, Turín, Milán, Venecia. Du-
EL ESCRITOR francés Émile Zola (1840-1902),
rante este período, Emilia aprende inglés padre y mayor representante del Naturalismo.
y alemán y perfecciona su francés. Francia
es el principal objetivo. En los años siguien-
tes, la escritora estrecha lazos con el país mitirán fácilmente que una mujer les en- en expansión, observada con recelo por la
vecino y tiene la oportunidad de conocer señe los nuevos caminos de la creación. burguesía. La escritora había invertido seis
a Victor Hugo y a Émile Zola, apóstol de El Naturalismo francés fue un movimiento meses en escribirla y otros dos en “trabajo
la nueva corriente literaria que está ha- literario que trató de reflejar con mucho de campo”, hasta empaparse de la atmós-
ciendo furor en Francia: el Naturalismo. realismo en sus obras la parte más cruda fera y el lenguaje de sus cigarreras.
y desagradable de la sociedad, la observa- “La cuestión palpitante”, una serie de
La mano sucia ción directa de la realidad, sin “filtro”. En artículos publicados semanalmente entre
Alguien regala a Emilia la novela La taber- España, la corriente no tiene una gran 1882 y 1883 en La Época, el diario madri-
na, de Zola. En ella –cuenta la biógrafa acogida. Para muchos escritores se trata leño más importante de la Restauración,
Ana Martos–, la escritora gallega “encon- de algo vulgar, feo, sucio, indecente y por- y recopilados posteriormente en un libro
tró el mundo de los obreros tal y como era. nográfico. En palabras de Pedro Antonio con prólogo de Leopoldo Alas, Clarín,
tuvo un éxito apoteósico, y no solo en
España. Pardo Bazán opinaba libremen-
EL IMPACTO DE LA NOVELA NATURALISTA DE ZOLA te sobre la cuestión naturalista y trataba
EN EMILIA, UNA REALIDAD SIN “FILTRO”, ES BRUTAL de explicar sus características, y ello des-
embocó en un aluvión de críticas hacia
Con su lenguaje particular, con sus modis- de Alarcón: “La mano sucia de la literatura”. su figura. Para muchos sectores de la
mos, con sus palabrotas. Allí estaba la Aunque ya había anticipado ciertos ele- sociedad de su época y para el gremio de
tragedia de la vida cotidiana, la tragedia mentos en su primera novela, Un viaje de escritores, el escándalo se produce porque
del vecino de al lado”. El propio Zola había novios (1881), es en La tribuna (1882) es una mujer la que ha decidido ponerse
señalado que era la primera novela que donde la creadora coruñesa explora las al nivel del hombre, estableciendo un
trataba del pueblo sin mentir y con olor a posibilidades literarias de las técnicas na- diálogo con el tiempo que le ha tocado
pueblo. El impacto sobre la escritora es turalistas. Su protagonista, Amparo, es una vivir. Para los neocatólicos, como ella
brutal. La Emilia que regresa a España de las cigarreras que trabajan en la Fábrica misma, es imperdonable que una mujer
lleva mucha literatura dentro. Pero otra de Tabacos de La Coruña. Por primera vez haya dado la espalda a la tradición y se
literatura. El horizonte estará plagado de en la literatura española, se dedica una haya vuelto defensora de la pecaminosa
obstáculos. Sus colegas escritores no ad- novela al mundo obrero, una capa social corriente que viene de Francia.

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El amante de Emilia Tratando de explicar estas aparentes con-
tradicciones, Pardo Bazán se sitúa en un
espacio apartidista: “Los conservadores
LA PASIÓN SECRETA DE PARDO BAZÁN Y GALDÓS de la extrema derecha me creen ‘avanza-
da’, los carlistas ‘liberal’ –que así me de-
HACE POCOS AÑOS, el volumen nal y clandestina. Galdós pasó de ser el finió Don Carlos [Carlos María de Bor-
“Miquiño mío”. Cartas a Galdós (Turner) “querido y respetado maestro” al “raton- bón]– y los rojos y jacobinos me suponen
desveló los entresijos de la apasionada re- ciño del alma” o “miquiño mío”. una beatona reaccionaria y feroz”. Un
lación amorosa protagonizada por dos gi- reflejo del convulso siglo xix.
gantes de la literatura española del s. XIX. AMBOS ESCRITORES (abajo) com-
El epistolario entre Pardo Bazán y Benito binan una agenda oficial de citas, al- Emilia, la feminista
Pérez Galdós se extiende entre 1883 y muerzos y reuniones literarias con una En 1890 muere José Pardo Bazán, y Emi-
1915. Entre las más de noventa cartas re- secreta relación en la que se suceden los lia recibe una cuantiosa herencia. Con el
copiladas, solo una se conserva firmada encuentros aparentemente fortuitos en
dinero, “Emilia creó y mantuvo una revis-
por el escritor canario. El resto se perdió, pisos ocasionales o en rincones aparta-
como buena parte de los documentos del dos de la ciudad. Una pasión amorosa
ta de la que fue única redactora. Su título
archivo personal de Pardo Bazán. sin freno que desafió los límites impues- es Nuevo Teatro Crítico, y gran parte de su
tos por los convencionalismos sociales. contenido está dedicado al feminismo”,
LA RELACIÓN COMIENZA con una “Le hemos hecho la mamola al mundo escribe Ana Martos. Desde hace tiempo,
profunda admiración de la escritora hacia necio, que prohíbe estas cosas; a Moisés la creadora gallega ahonda en su interés
el maestro consagrado, pero poco a poco que las prohíbe también, con igual éxito; en cuestiones relativas a la igualdad entre
va mutando hacia una sincera amistad, a la realidad que nos encadena; a la vida hombres y mujeres. Una idea del feminis-
hasta desembocar en una historia pasio- que huye”, escribe Emilia. mo, como todo lo que toca Pardo Bazán,
muy personal y genuina. “Yo soy una ra-
dical feminista; creo que todos los derechos
que tiene el hombre debe tenerlos la mu-
jer”. Ha decidido crear una colección de-
dicada al público femenino. Se llamará

LA EDUCACIÓN DE LA
MUJER ERA PARA PARDO
BAZÁN UNA DOMA, PUES
SU FIN ERA LA SUMISIÓN,
LA PASIVIDAD FEMENINA
“La marejada vino, como suele venir con- se consagra como uno de los nombres más “Biblioteca de la Mujer”, y su segundo
tra toda innovación, coronada de iracundos destacados de la literatura del momento. tomo recoge La esclavitud femenina, del
espumarajos y acompañada de roncos La escritora ya “profesional” ha evolucio- teórico británico John Stuart Mill.
mugidos de cólera”, escribe Emilia. La nado también en sus posiciones políticas. Uno de los principales caballos de batalla
“hueste insultadora” se lleva por delante A mediados de los años ochenta abandona de la escritora será el derecho a la educa-
también su matrimonio. Alarmado por el el carlismo integrista para aproximarse a ción de las mujeres. “No puede, en rigor,
revuelo, su marido le pide dejar de escribir posiciones más moderadas, y comienza a la educación actual de la mujer llamarse
y retractarse de lo publicado. La crisis ma- colaborar con publicaciones de orientación tal educación, sino doma, pues se propone
trimonial, larvada desde hace tiempo, monárquica y liberal como El Imparcial o por fin la obediencia, la pasividad y la su-
estalla. No existe el divorcio. La separación ABC. Sus antiguos correligionarios del car- misión”. Su sensibilidad ante el maltrato
es amigable. Emilia deja atrás una parte lismo tradicionalista radical no le perdo- de las mujeres se pone de manifiesto cuan-
importante de su vida para dedicarse, narán nunca esta defección. Durante años do la autora critica la indiferencia social
ahora sí, en exclusiva a la literatura. será víctima de sus furibundos ataques. ante lo que califica de “mujericidios”, “fe-
“Me he propuesto vivir exclusivamente del Mal que pese a sus detractores, la comple- minicidios” o “ginecidios”. Esta preocupa-
trabajo literario, sin recibir nada de mis ja personalidad de Emilia casa mal con las ción “da origen a alguno de sus mejores
padres”, sostiene. Con la publicación en etiquetas: en ella se han combinado las cuentos, donde es maestra indiscutible.
1886 de Los pazos de Ulloa, su obra más tradiciones conservadoras y el feminismo, Títulos como El indulto sobrecogen aún
conocida, y de su segunda parte, La madre el pensamiento progresista y la fe católica, hoy por su dramática actualidad”, explica
naturaleza, un año después, Pardo Bazán la política liberal y el carlismo. la historiadora Eva Acosta.

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PARDO BAZÁN

PARDO BAZÁN, primera socia de pleno derecho


de la Sociedad Económica Matritense en 1912.

La inteligencia no tiene sexo “consejero” de Instrucción Pública, y seis la escena intelectual y social del país has-
A partir de 1896 se consolida su faceta años después se convierte en la primera ta su muerte en mayo de 1921, convirtién-
periodística, pues empieza a colaborar mujer catedrática de Literatura en la Uni- dose en una referencia para la nueva ge-
en lujosas publicaciones, como Blanco y versidad Central de Madrid. neración de escritores. Su indomable
negro, en Madrid, y La Ilustración artís- Sin embargo, un reto se le resiste: no lo- carácter y su inagotable talento dejarían
tica, en Barcelona. Durante veinte años grará ingresar en la Real Academia de la huella. “¿Qué persona cree usted que va-
comentará la actualidad a través de los Lengua. Los intelectuales reaccionan en le más en España (en la actualidad, por
ojos de un personaje cuya popularidad bloque oponiéndose a la posibilidad de supuesto) intelectualmente?”, le pregun-
no cesa de crecer: “Doña Emilia”. A lo que las mujeres ocupen sillones en la aca- tó una vez un periodista. “Emilia Pardo
largo del tiempo, la escritora ha ido de- demia. Una “pretensión estrafalaria”, la Bazán –contestó la escritora–, con ningu-
rribando barreras, conquistando terri- llamaría el escritor Marcelino Menéndez na estoy tan conforme. Ninguna ejerce
torios vedados al sexo femenino. En 1887, Pelayo. José Zorrilla opinaba que “las sobre mí tan poderosa sugestión”.
la “inevitable doña Emilia” es la primera mujeres que escriben son un error de la
mujer que ocupa la tribuna del Ateneo naturaleza”. “Más vale que fume. ¡Ser
de Madrid para impartir una conferencia académica! ¿Para qué? ¡Es como si se PARA SABER MÁS
sobre literatura rusa. También había si- empeñase en ser guardia civil o policía
BIOGRAFÍA
do la primera mujer en hablar en públi- secreta!”, sostiene Clarín. Doña Emilia ACOSTA, Eva. Emilia Pardo Bazán. La luz
co en la Sorbona de París. intentó su ingreso en varias ocasiones, la en la batalla. Barcelona: Lumen, 2007.
Además de conferirle la presidencia de su última en abril de 1912, cuando elevó una MARTOS, Ana. Biografía canalla de Emilia

sección de Literatura, el Ateneo premia instancia oficial, en la que adjuntaba me- Pardo Bazán. Madrid: Oberón, 2017.
sus conferencias y enseñanzas con un nom- morial y un extenso curriculum vitae. La EPISTOLARIO
bramiento sin precedentes: se convierte academia rechaza la candidatura alegan- PARREÑO, Isabel y HERNÁNDEZ, Juan Ma-
nuel. “Miquiño mío”. Cartas a Galdós.
en la primera “socia” –no socio– de la ins- do un defecto de forma, aunque la escri-
Madrid: Turner, 2013.
titución en 1905. El diario La Época lo tora obtuvo el apoyo de destacados inte-
DOCUMENTAL
celebra así: “La inteligencia no tiene sexo, lectuales y hubo campañas favorables en
Mujeres en la historia. Emilia Pardo Ba-
y la de la señora Pardo Bazán es de aque- periódicos de Galicia y Madrid. zán (España, 2009). Dir.: M. Teresa Álvarez.
llas que no solo honran a la Corporación, A pesar de esta derrota, Emilia Pardo Bazán Disponible en www.rtve.es.
sino al país entero”. En 1910 es nombrada continuó ocupando un destacado papel en

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