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Detección y caracterización del nódulo

pulmonar por tomografía computarizada


multicorte
Detection and characterization of pulmonary nodules using multislice computed
tomography

G Bastarrika a, D Cano a, C Hernández a, A Alonso-Burgos a, I González a, A Villanueva a, I


Vivas a, J Zulueta b
a
Servicio de Radiología. Clínica Universitaria. Universidad de Navarra. Pamplona. España.
b
Servicio de Neumología. Clínica Universitaria. Universidad de Navarra. Pamplona. España.

Palabras Clave
nódulo pulmonar, cáncer de pulmón, TC multicorte.

Keywords
pulmonary nodule, lung cancer, multislice CT.

Resumen
El nódulo pulmonar es un hallazgo frecuente en los estudios torácicos realizados durante la
práctica clínica diaria. Aunque no existen datos clínicos o radiológicos patognomónicos que
indiquen su naturaleza exacta, el contexto clínico y la caracterización adecuada del nódulo
pulmonar permiten realizar el diagnóstico correcto en la mayoría de los casos. En este artículo se
exponen los aspectos más relevantes de la utilidad de la tomografía computarizada multicorte
(TCMC) para detectar y caracterizar los nódulos pulmonares de forma no invasiva.

Abstract
Pulmonary nodules are a common finding in routine chest studies. Although there are no
pathognomic clinical or radiological signs that enable the exact nature of a pulmonary nodule to
be determined, the clinical context and the appropriate characterization of the pulmonary nodule
make it possible to reach the correct diagnosis in most cases. This article discusses the most
important aspects involved in the use of multislice computed tomography in the noninvasive
detection and characterization of pulmonary nodules.
Artículo
INTRODUCCIÓN. RELEVANCIA CLÍNICA: NÓDULO PULMONAR Y CÁNCER DE
PULMÓN

El nódulo pulmonar es un hallazgo incidental frecuente en los estudios torácicos realizados


durante la práctica clínica diaria. El diagnóstico diferencial del nódulo pulmonar solitario es
amplio y abarca grandes grupos de enfermedades entre las que se incluyen entidades de etiología
inflamatorio-infecciosa, anomalías del desarrollo, vasculopatías y neoplasias1. En la mayoría de
los casos los nódulos pulmonares detectados de forma incidental suelen ser granulomas,
hamartomas o cáncer de pulmón2.

A principios del siglo xx el cáncer de pulmón era una enfermedad infrecuente. En una revisión
de la literatura realizada en 19123 se recogen únicamente 374 casos de cáncer de pulmón. A lo
largo del siglo xx los cambios en el estilo de vida, la mayor longevidad y los avances en el
conocimiento y diagnóstico médico han provocado un cambio en la epidemiología de esta
enfermedad. En la población general el cáncer de pulmón presenta una prevalencia alta.
Constituye el 12,3% de todos los casos nuevos de cáncer al año4,5. Se calcula que en Europa se
diagnostican alrededor de 400.000 casos nuevos al año6. En el año 2000 en España la incidencia
fue de 16.821 casos en varones y 15.974 casos en mujeres7. La relación varón/mujer es de 4,5 en
Europa y de 11 en España, lo que refleja el retraso en la adquisición del hábito tabáquico y el
menor riesgo laboral de las mujeres españolas8. El cáncer de pulmón provoca el mayor número
de muertes por cáncer en adultos; en muchos países desarrollados es la segunda causa de
fallecimiento por detrás de las enfermedades cardiovasculares9 y supone la causa más frecuente
de muerte prematura por cáncer. En términos absolutos, el cáncer es la segunda causa de muerte
en España con 89.866 fallecimientos en 1999 (56.503 en hombres y 33.363 en mujeres), lo que
supuso el 24% de todas las defunciones8. En el año 2000 en España murieron por cáncer de
pulmón 15.974 varones y 1.694 mujeres, situándose en los niveles bajos de distribución de tasas
de mortalidad dentro de la Unión Europea7. A pesar de los avances en el diagnóstico y
tratamiento, la esperanza de vida de los pacientes que presentan un estadio avanzado de la
enfermedad en el momento del diagnóstico es pobre: la supervivencia global del carcinoma de
pulmón de célula no pequeña es del 10-15% a los 5 años10; en el carcinoma de células pequeñas
la supervivencia a los 5 años es inferior al 5%11,12. Sin embargo, en un estadio precoz, el cáncer
de pulmón cursa de manera asintomática, se manifiesta con frecuencia como nódulo pulmonar
solitario y en los tumores localizados, los procedimientos terapéuticos son curativos. Todos estos
factores apoyan el beneficio potencial de desarrollar programas de detección precoz de cáncer de
pulmón en la población asintomática con factores de riesgo. La prevalencia de nódulos
pulmonares no calcificados en sujetos fumadores asintomáticos incluidos en programas de
detección precoz del cáncer de pulmón por tomografía computarizada (TC) es elevada (hasta un
66%)13, la gran mayoría de los cuales son de naturaleza benigna (99%)14. La prevalencia de
cáncer de pulmón en la población de alto riesgo sometida a detección precoz por TC de baja
dosis de radiación oscila entre el 0,5 y 2,7%13,15-19. Por tanto, la TC detecta un gran número de
nódulos hasta ahora no detectables por otros métodos de imagen, y aunque la gran mayoría de
los mismos son benignos, es capaz de detectar cáncer de pulmón en un estadio precoz,
constituyendo una de las técnicas radiológicas más útiles para, además, caracterizar el nódulo
pulmonar.
DETECCIÓN DEL NÓDULO PULMONAR

Protocolo y técnicas de adquisición

La TC es una técnica radiológica que detecta más nódulos pulmonares y nódulos de menor
tamaño que la radiografía simple de tórax, hecho demostrado en estudios de cribado de cáncer de
pulmón20-25 y corroborado en la práctica clínica diaria. Sin embargo, existen diferencias técnicas
entre las distintas generaciones de equipos de TC. Un estudio prospectivo realizado con objeto
de valorar la sensibilidad diagnóstica de la TC helicoidal frente a la TC secuencial, concluye que
la sensibilidad de la primera para demostrar nódulos pulmonares de pequeño tamaño es superior
a la de la segunda26, debido en gran medida a que la tecnología helicoidal posibilita estudiar todo
el pulmón en una única apnea. Los nuevos equipos de TC multicorte (TCMC), al adquirir las
imágenes con un grosor de corte inferior al milímetro, permiten detectar mayor número de
nódulos pulmonares de menor tamaño que los equipos helicoidales convencionales y caracterizar
dichos nódulos utilizando el mismo estudio13. Por tanto, con estos equipos se disminuye la
necesidad de realizar estudios adicionales de TC para caracterizar los nódulos, tal y como se
precisa con los equipos de TC helicoidal convencionales. También se debe considerar que
pueden existir diferencias intra e interobservador en la detección de nódulos pulmonares, hecho
descrito en un artículo reciente basado en un programa de cribado por TC de baja dosis de
radiación27. En la tabla 1 se muestra un protocolo de TCMC torácico estándar y un protocolo de
TC de baja dosis de radiación (Somatom Volume Zoom, Siemens, Alemania). Al emplear un
colimador fino (2,5 mm ó 1 mm) es posible reconstruir los estudios con un grosor efectivo de
corte mínimo de 3 mm, con lo que se aumenta la sensibilidad del estudio y se evita la necesidad
de realizar exploraciones adicionales.

Técnicas de postprocesado y análisis de las imágenes

El incremento de la sensibilidad para detectar nódulos pulmonares se relaciona muy directamente


con el solapamiento de las imágenes durante el postprocesado (fig. 1). Este procedimiento
además de disminuir los artefactos de volumen parcial, permite detectar nódulos de tamaño
inferior al grosor de la colimación28. La disminución del grosor de corte a 3 mm o incluso a 1
mm y la visualización de imágenes en monitores de alta resolución (sustituyendo las películas
radiográficas convencionales) permiten mejorar aún más la capacidad diagnóstica de la TC
helicoidal29-32. Nuevas técnicas de postprocesado como el análisis de imágenes de proyección de
máxima intensidad (maximum intensity projection [MIP]) incrementan significativamente el
número de nódulos pulmonares detectados33-35(fig. 2). Los programas informáticos basados en la
detección asistida por ordenador (computer aided detection [CAD])32 (fig. 3) también pueden
representar un papel importante en la detección de nódulos pulmonares. Estos últimos avances
tecnológicos, MIP y CAD, adquieren especial relevancia al interpretar estudios de TC realizados
en equipos multicorte, ya que en los mismos se obtiene un número muy elevado de imágenes con
el consiguiente incremento del tiempo de lectura, fatiga del radiólogo y disminución de la
concentración. Añadir un sistema CAD como método de segunda lectura a la interpretación
radiológica convencional incrementa la sensibilidad para detectar nódulos pulmonares36-40.
Fig. 1.--Reconstrucción de un nódulo pulmonar con solapamiento de los cortes cada 5 mm, 4
mm, 3 mm, 2 mm y 1 mm. Nótese cómo el solapamiento de las imágenes facilita la detección y
delimitación del nódulo pulmonar, favoreciendo su caracterización.

Fig. 2.--Imagen coronal reformateada empleando proyección de máxima intensidad (maximum


intensity projection [MIP]). Esta técnica de postprocesado facilita la detección de nódulos
pulmonares. En esta figura se muestran múltiples nódulos pulmonares de tamaño inferior a los 5
mm, difícilmente detectables en el estudio axial (flechas).

Fig. 3.--Interfaz de un programa de software (ImageChecker® CT, R2 Technology) diseñado


para detectar nódulos pulmonares de forma automática (detección asistida por ordenador
[computer aided detection CAD]). Se están desarrollando programas capaces de detectar y
cuantificar (volumen) nódulos pulmonares. Estos programas prometen ser de gran ayuda para el
radiólogo, al incrementar la sensibilidad en la detección de nódulos pulmonares.

Dosis de radiación y detección de nódulo pulmonar

El contraste existente entre el aire del parénquima pulmonar y la densidad de partes blandas
propia de los nódulos pulmonares permite emplear técnicas de TC de baja dosis de radiación
para detectar nódulos pulmonares sin que disminuya la sensibilidad15,41,42. Las técnicas de baja
dosis de radiación (20-50 mAs frente a los 150-200 mAs de la TC helicoidal de tórax
convencional) suponen una dosis de exposición de un 17% con respecto a la TC helicoidal
convencional y una dosis de radiación 10 veces superior a la de un estudio de tórax por
radiología simple. Se estima que la dosis de radiación de un estudio radiográfico de tórax
convencional (proyecciones posteroanterior y lateral) es de aproximadamente 3,5 mrem (0,04
mSv), mientras que las dosis efectivas de un estudio de TC torácico de baja dosis de radiación se
encuentran entre 30 mrem y 360 mrem (0,5-3,6 mSv)43. Según Diederich et al la dosis de
radiación efectiva que recibe un sujeto en su protocolo de estudio de baja dosis de radiación es
de 0,6 mSv en el caso de los varones y 1,1 mSv en el caso de las mujeres18. La dosis de radiación
en estudios de tórax convencionales realizados en equipos de TCMC es variable (780-1600
mrem ó 6-16 mSv)44. En su protocolo de detección precoz de cáncer de pulmón, Swensen et al
describen una dosis de radiación efectiva de 0,65 mSv (65 mrem) empleando un equipo de
TCMC (120 kVp, 40 mAs)13.

CARACTERIZACIÓN DEL NÓDULO PULMONAR

Definición de nódulo pulmonar

Se denomina nódulo pulmonar a cualquier opacidad no lineal única, rodeada por parénquima
pulmonar normal (intraparenquimatosa), menor de tres centímetros de diámetro, no asociada a
adenopatías, atelectasia o neumonía45-47. La lesión pulmonar que supera los 3 cm de diámetro se
conoce como masa pulmonar48. La TC constituye en la actualidad el método de elección para
confirmar y valorar adecuadamente la existencia de nódulos pulmonares sospechados mediante
otras técnicas diagnósticas49: facilita la localización precisa de los nódulos estableciendo su
relación anatómica con los bronquios cercanos y constituye un método fiable para valorar los
datos morfológicos y semiológicos. Además, la TC permite determinar la existencia de
anomalías concomitantes como adenopatías, derrame o engrosamiento pleural, derrame
pericárdico, etc.

Estudio morfológico

La sintomatología clínica, exploración física, edad, sexo y los antecedentes del paciente
(enfermedades concomitantes, exposición a sustancias, hábito tabáquico, etc.) constituyen el
pilar fundamental de la valoración inicial del nódulo pulmonar. Desde el punto de vista
morfológico-radiológico, el análisis del nódulo pulmonar incluye el análisis de diversos aspectos
como velocidad de crecimiento, tamaño, contornos, contenido interno (calcificación, cavitación y
grasa) y vascularización48. El diagnóstico diferencial del nódulo pulmonar único o múltiple es
amplio y abarca desde la etiología benigna (granulomas pulmonares) a una causa maligna
(carcinoma de pulmón y diseminación metastásica). Por ejemplo, los nódulos pequeños
adyacentes a una lesión pulmonar principal (nódulos satélite) se dan con mayor frecuencia en
lesiones benignas (granulomatosis), pero también se pueden encontrar en tumores, sobre todo en
adenocarcinomas, que asientan sobre cicatrices granulomatosas preexistentes45,50,51, indicando
focos tumorales periféricos o metástasis regionales. La valoración de las características
radiológicas del nódulo pulmonar en el contexto de los antecedentes clínicos personales del
sujeto permitirá una correcta aproximación diagnóstica en muchos casos. Existen características
del nódulo pulmonar que, junto con otras, pueden orientar hacia benignidad (estabilidad de
tamaño y presencia de calcificación con un patrón característico de benignidad) o malignidad,
pero casi nunca de forma definitiva51, por lo que con frecuencia se requieren técnicas
complementarias (invasivas o no invasivas) para su correcta caracterización.

Tiempo de duplicación. Velocidad de crecimiento


El tiempo de duplicación es el término que se emplea para hacer referencia a la velocidad de
crecimiento y se define como el número de días requeridos para que un nódulo pulmonar
duplique su volumen (1,25 veces el diámetro)45. Pequeñas modificaciones del diámetro en un
nódulo pulmonar equivalen a incrementos de volumen significativos51. Ocasionalmente puede
ocurrir disminución del tamaño de los nódulos pulmonares, por lo que una vez detectados, el
control evolutivo de los mismos es importante52. Las lesiones pulmonares malignas tienen
tiempos de duplicación variables entre 20 y 400 días53,54. La ausencia de crecimiento de un
nódulo pulmonar en dos exploraciones con un intervalo de tiempo de dos años hace muy poco
probable que se trate de una lesión maligna55-58. Sin embargo, existen tumores anaplásicos muy
agresivos de crecimiento rápido y tiempo de duplicación corto (metástasis de tumores
testiculares, sarcomas, etc.), y lesiones malignas de crecimiento muy lento (coriocarcinoma,
adenocarcinoma muy diferenciado y algunas metástasis)51. Se calcula que el tiempo de
duplicación es de unos 90-100 días en el carcinoma epidermoide y el carcinoma de células
grandes y de alrededor de 185 días en el adenocarcinoma59. En el carcinoma microcítico de
pulmón, todos estos tiempos se ven recortados: la velocidad media de crecimiento estimada es de
65 días59. No obstante, la traducción clínica es la misma: el diagnóstico de cáncer de pulmón en
fases avanzadas implica muy mal pronóstico.

La TCMC es una técnica muy útil para medir los nódulos pulmonares de forma exacta y
reproducible, tanto de manera bidimensional (longitud y anchura) como de forma volumétrica
(3D), con lo que su seguimiento evolutivo es más preciso y se puede detectar crecimiento en
intervalos de tiempo menores53 (fig. 4). Utilizando el tamaño bidimensional del nódulo
(distancia-diámetro) es difícil determinar crecimiento si los nódulos miden menos de 2 mm60. La
medición volumétrica de pequeños nódulos pulmonares permite determinar de forma definitiva
si existe crecimiento de los mismos, y como consecuencia, posibilita la detección de tumores de
muy pequeño tamaño en estadios precoces61. La velocidad de crecimiento es un factor pronóstico
independiente importante en pacientes con cáncer de pulmón62. La instauración de protocolos de
seguimiento evolutivo de los nódulos pulmonares según la modificación del volumen permitirá
realizar un control más exhaustivo de su crecimiento.

Fig. 4.--Control evolutivo de una metástasis pulmonar de carcinoma renal. El método de


cuantificación volumétrico permite detectar crecimiento de forma exacta y reproducible en
intervalos de tiempo menores que la cuantificación bidimensional convencional.

Densidad

Los nódulos pulmonares se pueden dividir en sólidos, parcialmente sólidos y no sólidos. Un


nódulo pulmonar se considera parcialmente sólido si en su interior presenta áreas que dejan ver
parénquima pulmonar normal, y no sólido (opacidad en vidrio deslustrado) si a través de él se
puede observar parénquima pulmonar sin zonas que lo ocupen63. Aunque los nódulos sólidos son
el tipo más frecuente de nódulo pulmonar y generalmente se producen como consecuencia de
procesos inflamatorios que ocasionalmente se pueden calcificar, lo que permite determinar su
naturaleza benigna1, la mayoría de los carcinomas de pulmón y las metástasis también se
manifiestan como nódulo pulmonar sólido64. Los nódulos parcialmente sólidos presentan mayor
probabilidad de ser malignos que los no sólidos, según un estudio reciente publicado por
Henscke et al65. Se considera que el riesgo de malignidad aumenta con el tamaño del nódulo,
sobre todo si el componente sólido del nódulo es central. Los no sólidos son generalmente
benignos, secundarios a procesos inflamatorios, aunque pueden representar lesiones premalignas
como la hiperplasia adenomatosa atípica66. Se estima que aproximadamente un 34% de los
nódulos pulmonares no sólidos son malignos65.

Tamaño

El tamaño o diámetro de una lesión (media de las distancias obtenidas en el eje transverso
máximo del nódulo y en un plano ortogonal al mismo), considerado de forma individual, tiene un
valor muy limitado en la caracterización del nódulo pulmonar67-69. En general, se considera que a
mayor tamaño de la lesión mayor es la probabilidad de que se corresponda con una
neoformación maligna. La mayoría de los nódulos incidentales menores de 2 cm son
benignos70,71, mientras que los mayores (masas pulmonares) pueden considerarse a
priori malignos72. Sin embargo, con las nuevas tecnologías no es infrecuente detectar nódulos
pulmonares malignos de pequeño tamaño, generalmente de localización periférica, de forma
casual en pacientes asintomáticos a los que se realizan estudios torácicos de rutina. En un estudio
reciente, 265 sujetos de un total de 1.726 individuos con carcinoma de pulmón de célula no
pequeña presentaban nódulos de menos de 2 cm en el momento del diagnóstico73. Otro estudio
demuestra un 58% de nódulos malignos entre 65 lesiones inferiores a 1 cm de tamaño28. Estos
resultados, sin embargo, deben interpretarse con cautela, ya que en estos estudios con frecuencia
existe un sesgo de selección1.

Contornos

Una clasificación reciente por Furuya et al divide los nódulos de acuerdo con sus contornos en
redondos, lobulados, espiculados, mal definidos, poligonales y con halo periférico74. Se
considera que un nódulo circunscrito y bien definido es más probablemente benigno, ya que el
cáncer de pulmón es un proceso localmente invasivo que favorece la reacción desmoplásica. Sin
embargo, determinadas neoplasias broncopulmonares primarias, como el tumor carcinoide, el
adenocarcinoma o algunas metástasis, también tienden a manifestar bordes regulares51. Una
lesión espiculada e irregular (traducen fenómenos de reacción desmoplásica peribroncovascular,
edema y engrosamiento de los septos interlobulillares) es más probablemente maligna (fig. 5),
aunque este signo también puede observarse en algunas enfermedades granulomatosas,
neumonías organizadas, etc.75. Las lobulaciones en un nódulo pulmonar pueden ser debidas a los
diversos tipos celulares que conforman la neoplasia76. La umbilicación se considera una
característica típica de malignidad50,77, aunque también se ha demostrado en lesiones
granulomatosas. Por tanto, la espiculación, los bordes irregulares y la lobulación son signos que
sugieren malignidad71.
Fig. 5.--Nódulo pulmonar periférico, espiculado e irregular, de características malignas que
presenta colas pleurales. La espiculación suele traducir fenómenos de reacción desmoplásica
peribroncovascular, edema y engrosamiento de los septos interlobulillares. Se trata de un
adenocarcinoma de pulmón, confirmado histológicamente.

Las colas pleurales son densidades lineales que se extienden desde el nódulo pulmonar hacia una
hoja pleural cercana, provocando su retracción. Pueden aparecer tanto en neoplasias como en
infecciones o infartos77-79. En las lesiones tumorales malignas algunas de las espículas
observadas se relacionan con la diseminación del tumor en el interior del parénquima pulmonar,
mientras que otras representan fibrosis y edema de los septos de tejido conectivo debido a la
reacción desmoplásica peritumoral75. El estudio con corte fino (1-1,25 mm) en equipos TCMC es
útil para definir los contornos del nódulo pulmonar y determinar su relación con la pleura y con
las estructuras vasculares y bronquiales adyacentes.

Contenido interno

1. Calcificación. La TCMC permite determinar con mayor precisión que la TC helicoidal


convencional la presencia de calcificaciones en un nódulo pulmonar. Para demostrar el contenido
interno es recomendable emplear algoritmos de reconstrucción de partes blandas (kernel 20-40).
Los algoritmos de alta resolución (kernel 60) son preferibles para determinar los contornos del
nódulo, pero dificultan la valoración de su contenido interno, ya que introducen más ruido en la
imagen; este artefacto es más significativo en nódulos de pequeño tamaño o al emplear técnicas
de bajas dosis de radiación. Por tanto, es recomendable valorar los nódulos pulmonares con dos
reconstrucciones distintas, una dirigida a conocer la morfología del nódulo y otra para determinar
su contenido interno.

Los patrones de calcificación característicos de benignidad incluyen la calcificación única y


central (nido central denso), concéntrica, laminada y la calcificación distribuida en grumos por
toda la lesión45,68. La calcificación en «palomitas de maíz» es diagnóstica de hamartoma
pulmonar, se da en un tercio de estas lesiones y está causada por la calcificación del componente
cartilaginoso de la lesión51,80,81 (fig. 6). La presencia de calcificación en un nódulo pulmonar no
siempre indica benignidad. El carcinoma de pulmón (más frecuentemente adenocarcinoma)
puede presentar calcificación excéntrica en casos en los que el tumor englobe en su crecimiento
un granuloma calcificado preexistente (calcificación englobada)76,82. También se puede observar
calcificación de las zonas necróticas en el seno de un nódulo tumoral (calcificación distrófica).
Puede objetivarse calcificación producida por la propia lesión en casos de metástasis de
adenocarcinomas productores de mucina (calcificación autónoma) (fig. 7).
Fig. 6.--La calcificación en "palomitas de maíz", secundaria a la calcificación del componente
cartilaginoso de la lesión, es sugestiva de hamartoma pulmonar.

Fig. 7.--Metástasis pulmonar calcificada en un paciente con osteosarcoma.

2. Grasa. La TCMC permite conocer la existencia de tejido graso en el interior de un nódulo


pulmonar (40 a 120 UH), signo sugestivo de hamartoma (fig. 8). Es preciso emplear un grosor de
colimación fino para evitar artefactos de volumen parcial con el aire del parénquima pulmonar
adyacente, y es recomendable reconstruir el estudio con un algoritmo de partes blandas (kernel
20-40). Algunas metástasis secundarias a liposarcoma o carcinoma de células renales también
pueden contener grasa83.

Fig. 8.--Nódulo pulmonar sólido, de densidad heterogénea, con contenido graso, en relación con
hamartoma pulmonar.

3. Cavitación. La cavitación puede observarse en procesos neoplásicos, isquémicos e


inflamatorios84,85 (fig. 9). Por tanto, no es un criterio que indique benignidad o malignidad por sí
mismo. Se considera que el grosor de la pared de la cavitación de un nódulo pulmonar puede
sugerir su naturaleza: un grosor de pared fino, menor o igual a 4 mm es sugestivo de benignidad;
indican malignidad un grosor de pared igual o superior a 16 mm y el revestimiento interno
irregular o nodular84,85. Algunos procesos inflamatorios-infecciosos, como la tuberculosis o la
aspergilosis, pueden manifestar engrosamiento significativo de la pared51.
Fig. 9.--Nódulo pulmonar cavitado. Se considera que el grosor de la pared de la cavitación en un
nódulo pulmonar puede sugerir su naturaleza benigna o maligna.

4. Broncograma aéreo. La demostración de broncograma aéreo en el interior de una


consolidación puede considerarse como característica diagnóstica de un proceso inflamatorio
organizado. No obstante, existen neoplasias como el linfoma o el carcinoma bronquioloalveolar
que pueden manifestar broncograma aéreo, por lo que este signo no es determinante para
diferenciar neoplasias de neumonías en fase de organización. Se considera que esta apariencia de
pseudocavitación es consecuencia de la distorsión de la arquitectura de la vía aérea producida por
la reacción desmoplásica tumoral86,87. La aparición de broncograma aéreo en un nódulo
pulmonar solitario es sugestiva de malignidad75,78,88.

Vascularización

La TCMC además de información «anatómica» también aporta información fisiológica


(vascularización) del nódulo pulmonar89. Se describe que la densidad precontraste del nódulo
pulmonar benigno es más baja que la del nódulo maligno90. La obtención del estudio con un
grosor de colimación fino en los equipos de TCMC favorece la exactitud de la medición y
disminuye los artefactos de volumen parcial. Se conoce que el patrón de vascularización de un
nódulo maligno difiere del patrón encontrado en un nódulo benigno. Por este motivo, las
diferencias de densidad observadas durante las distintas fases de un estudio seriado en una
misma localización antes y después de la administración de contraste intravenoso (TC dinámico)
pueden ser útiles para caracterizar los nódulos pulmonares. Se considera que una diferencia en la
densidad pico superior a 20 UH es sugestiva de malignidad, aunque únicamente un 58% de estos
nódulos serán realmente malignos90-92. Un incremento inferior a 15 UH predice
benignidad92,93 (fig. 10). Se pueden observar falsos negativos en necrosis centrales y
adenocarcinomas productores de mucina90,94. La utilidad de la caracterización de la naturaleza
del nódulo pulmonar en función de su patrón de vascularización precisa todavía de su
demostración en un mayor número de estudios, ya que no existen directrices concretas en cuanto
a los protocolos de exploración95.
Fig. 10.--Estudio dinámico de un nódulo pulmonar periférico. Tal y como se puede observar en
las fases sucesivas del estudio (A-D), se trata de un nódulo pulmonar hipervascular, con realce
superior a 20 UH y lavado rápido de contraste (D). La biopsia demostró un adenocarcinoma
pulmonar de pequeño tamaño.

CONCLUSIÓN

El nódulo pulmonar solitario es un hallazgo incidental muy frecuente en los estudios torácicos de
rutina. La TCMC es una técnica de gran utilidad para valorar la naturaleza del nódulo pulmonar.
Debido a su capacidad para estudiar todo el parénquima pulmonar empleando un grosor de
colimación muy fino en una única apnea, y posteriormente realizar reconstrucciones con los
algoritmos deseados, permite conocer la morfología, tamaño, contenido interno, vascularización
y velocidad de crecimiento del nódulo pulmonar. La correcta caracterización del nódulo
pulmonar en un contexto clínico adecuado podrá evitar procedimientos y actuaciones clínicas
complementarias que provoquen morbilidad, ansiedad, inseguridad, molestias, gastos y
tratamientos innecesarios.

AGRADECIMIENTOS

Queremos agradecer la colaboración a todas las personas que trabajan en el programa de


detección precoz del cáncer de pulmón de la Universidad de Navarra.

Declaración de conflicto de intereses.


Declaramos no tener ningún conflicto de intereses.

Correspondencia:
GORKA BASTARRIKA. Servicio de Radiología. Clínica Universitaria. Universidad de
Navarra. Avenida Pío XII, 36. 31008 Pamplona. España. bastarrika@unav.es

Recibido: 4-VII-05
Aceptado: 25-IX-06

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