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Jos Posada. (1996). Eufonía. [Versión electrónica].

Revista Eufonía 3

Ludis musicales. Ideas didáctico-musicales

Jos Posada

El autor pretende, con este artículo, informar a sus compañeros de trabajo de sus ideas y programas educativos
desarrollados no sólo con niños y niñas de diferentes edades, sino también con personas mayores, con grupos de jóvenes y
adolescentes con diferentes tipos de problemas sociales y con grupos de discapacitados, tanto mentales como corporales, o
bien con mezclas de ambas discapacidades. Sus experiencias se basan en trabajos educativos realizados a lo largo de
varios años con un mismo grupo de personas, en los que ha comparado y concretado adelantos y problemas en relación
con sus intenciones pedagógico-musicales.

Palabras clave: Didáctica de la Música, Pedagogía, Juego, Música, Educación, Terapia

Ludis musicales. Some fresh ideas for teaching music

The author's purpose in this article is to inform his colleagues and fellow workers of the teaching ideas and programmes he
has developed not only for children of different age but also for older adults, young adults and teenagers with different
social problems, and for mentally and/or physically handicapped people. His experience comes from having worked over
several years with the same group of people, identifying and comparing their progress and problems and relating them to
his music teaching goals.

Ludis musicales

No quiero comenzar discutiendo qué son los juegos ya que, de hacerlo, "bombardearía" el verdadero sentido del término y
tendría que hacer algunas incursiones filosóficas, religiosas, étnicas, etc. que me permitieran dar una definición exacta y
justa de esa palabra: ludis. Por ello, me conformo intentando exponer mis ideas para ayudar a comprender lo que significa,
en nuestras sociedades actuales, la palabra juego.

La mala interpretación de esta palabra hace que se asocie sólo con actividades competitivas como, por ejemplo, los
deportes (fútbol, tenis, etc.). Esto tiene muy poco o nada que ver con mis ludis. Evidentemente, existen juegos con
ganadores o "primeros", de manera que existen, además, perdedores o "últimos". Pero esta clasificación no determina un
grado de conocimientos. O sea, que el hecho de que alguien sea, por una vez, ganador, no determina que "sabe" más que
los otros, que no obtuvieron en ese momento ese lugar.

Por otra parte, no acepto que los juegos se clasifiquen solamente como una actividad de recreación y pasatiempo. En esto
soy muy exigente e intolerante pues, para mí, un entretenimiento es, también, una parte muy importante de la educación.
A través de los juegos recreativos se puede aprender y se aprende muchísimo. Es decir, opino que la recreación es parte de
la educación y, por tanto, una necesidad de ésta.

También existen definiciones muy claras y precisas sobre el juego en las diferentes actividades terapéuticas. Conociendo
las metas pedagógicas de las terapias, apoyo las intenciones en ese sentido. Pero en mis actividades el juego no es sólo
terapia. Para ello debería desarrollar otro tipo de actividades complementarias a las pedagógicas para completar, ayudar y
corregir al paciente o alumno, llámese como se lo llame, ¿quizá "cliente"?

Pues bien, ¿cómo explicar que para los ludis musicales ni la terapia, ni la competencia, ni la recreación son de absoluta
necesidad? Estas preguntas mantienen siempre alerta y "vivo" al pedagogo. Claro que todo pedagogo es un animador que
debe motivar al proponer sus actividades y, por tanto, usar los juegos como parte de la recreación. Para ir conociendo muy
bien a su grupo, cada educador debe observar y "seguir" a cada uno de sus clientes, quizá tanto como un terapeuta, y
"ayudarlo" en los momentos en que vea que éste lo necesita.

Si continúo desarrollando esta idea creerán que el pedagogo musical debe serlo todo, ¡no!, y al mismo tiempo ¡sí! No
quiero entrar en polémicas con los buenos terapeutas musicales ni con los excelentes animadores, pero con los ludis
musicales ni "curaremos" un síntoma (o ayudaremos a enfrentar una situación, etc.), ni animaremos a un individuo o a un
grupo para que, al final, sea consumidor de un determinado producto. En otras palabras, un buen pedagogo musical actual
es un animador latente, pues debe motivar a su grupo o a su alumno siempre que eso sea necesario para la actividad
pedagógica. Y un buen pedagogo musical actual debe ser terapeuta en la medida en que esto le permite conocer muy de
cerca a sus clientes, reconocer sus capacidades o, mejor dicho, sus discapacidades y, en esos momentos, actuar y
acompañarlo para seguir adelante.

En las actividades competitivas, por ejemplo, un buen pedagogo actual debe apoyar al éxito y ayudar a conseguirlo, pero al
mismo tiempo ayudar al perdedor y acompañarlo en sus necesidades. Debe equilibrar esas posibilidades y tratar de que
siempre haya otros ganadores y otros perdedores, enseñando para que todos sepan perder y ganar. De esta forma, se
pueden usar juegos competitivos, pues esos procesos educativos permiten que todos puedan desarrollarse personalmente
y salir adelante con buenas perspectivas. Para ello, entonces, es muy importante el rol del maestro de música. ¿Cómo
llamarlo? A mí me gusta mucho la palabra educador, y por lo tanto será la que usaré en adelante.

El educador musical debe conocer bien su materia. Es imprescindible que todo aquel que trabaje en pedagogía musical
sepa muy bien, en primer lugar, qué es música y qué es pedagogía. Música a través del aprendizaje de dos o más
instrumentos y de un buen estudio de las teorías y concepciones metodológicas de educación musical. Y, en segundo lugar,
que pueda reflexionar sobre los pasos didácticos en su trabajo y sea enormemente flexible al coordinar las actividades.
Para ser flexible hay que saber bastante, tanto sobre lo que se refiere a la práctica como a la teoría. El educador musical en
los ludis musicales no debe ser sólo educador, sino, ante todo:

- impulsor de esas actividades;

- ayudante para todo lo que el grupo necesite, ya sean instrumentos, ideas, etc.;

- jugador, pues muchas veces es imprescindible estar activo para que el grupo entienda y se "anime" a realizar las
propuestas;

- un buen observador del juego, para que pueda acompañar siempre las actividades y cuidar que no desemboquen en otras
direcciones o con otros sentidos;

- un buen supervisor , en el sentido de que sepa coordinar las discusiones y ordenarlas como para que al final del juego el
grupo comprenda y acepte lo "jugado".

Además, para sí mismo, el educador debe pasar por una etapa de autoevaluación y de programación de las actividades
posteriores.

Es difícil llegar a ser un educador musical tan "completo", pero hay que luchar para conseguirlo. (1) 

Este rol del educador es duro y muy agotador en algunas actividades, y por ello es de sumo valor una buena programación
de los juegos con todas sus metas, intenciones, materiales y lugares.

Es imprescindible saber dónde hacer los ludis musicales. No es necesario realizarlos siempre en el aula de música. Muchas
veces hay que moverse a determinados lugares para "aprender" otras cosas jugando, por ejemplo, en la calle para
identificar los ruidos del tráfico. Vuelvo a recalcar: el lugar es importante.

También hay que considerar el tiempo y el momento. Siempre nos preguntamos: "¿a qué hora o qué día debemos jugar?"
Programar esto con exactitud es casi imposible. Por ello hay que ser flexible y romper, muchas veces, barreras de horarios
y planes preestablecidos. Por otro lado, hay que "sentir" cuándo y cómo quiere realizar el grupo estos ludis musicales; algo
muy difícil de reconocer. El tiempo que dedicaremos al juego siempre dependerá del grupo y del momento. De ahí la
necesidad de estar muy atento para poder decir, "basta por hoy", o bien, "sigamos un rato más", aunque ese rato sea una
hora más de actividades. Yo sé muy bien qué difícil es esto al querer integrarlo al horario de un colegio con muchas clases
y muchos niños y niñas. ¡Pero no es imposible!

Y aquí vuelvo al rol del educador, que debe ser muy atrevido y no tener miedo a barreras de condiciones puestas él mismo
o por los compañeros de trabajo. En la pedagogía actual, ser arriesgado es de mucho provecho para todos. Con esto no
quiero decir que siempre deba salir bien lo que tratamos de hacer a través del riesgo, pero sí que exijo un buen
planteamiento para estas actividades. Y para ello hay que saber para qué jugamos.

Los juegos y sus intenciones o metas

Hablemos ahora de las intenciones de esos ludis musicales.

Aquí existen dos tipos diferentes de metas pedagógicas:

- Las intenciones musicales.

- Las intenciones de la pedagogía musical actual.


Las metas musicales

Lo fundamental en estas metas es la comprensión de ese lenguaje llamado música. Primero hay que oírlo, luego
comprenderlo y codificarlo, más adelante repetirlo, imitarlo, para luego comenzar a improvisar con lo conocido, armando
frases de maneras muy personales y terminar dialogando; éste es el momento entre dos o más actividades que
demuestran, entonces, que la comunicación existe y, además, que las interacciones se entrelazan.

El lenguaje llamado música es universal y quien comprende la música puede comunicarse con otros desde la música, sin
necesidad de saber su idioma. Aunque ésta es ya una antigua verdad, vale la pena rescatarla.

Musicalmente, la persona debe entender los parámetros musicales con todas sus definiciones. Aquí no es necesario que use
el idioma italiano (el más utilizado en la música mundialmente), sino que cada uno puede utilizar su idioma personal. Si en
música se dice, por ejemplo, forte e piano, en español (aunque es bastante similar) se puede decir fuerte y suave. Y así
hay mil ejemplos. Con estos parámetros podemos llegar a comprender muchísimas cosillas del idioma musical, ya sea que
hablemos de sinfonías, cantatas, ballet, música de cámara, o bien de palabras nuevas que acompañan nuestra vida musical
actual, como rock, rap, funk, o bien de otros estilos musicales.

El dominio de un instrumento musical no es una meta del educador musical con ludis musicales. Que el alumno o cliente
domine un instrumento es algo que depende del docente que le enseña las técnicas instrumentales. El educador musical
solamente usa esos instrumentos en los juegos y apoya al ejecutante para que pueda salvar barreras y usar, también,
otras técnicas y posibilidades, pues la creatividad musical es una meta primordial en los ludis musicales.

Cuanto tenga que ver con la música, con su concentración auditiva y con su reproducción acústica son trabajos del
educador musical, pues éste debe llevar al alumno o alumna a que sea reproductor, o mejor aún, productor. Reproductor
como el que imita y productor como el que crea. Y en todos los ludis siempre hay una parte en la que el participante debe
ser productor. El educador musical también debe fomentar la elaboración de juicios y criterios personales para que el
estudiante pueda expresar tanto verbal como musicalmente lo que "siente", por ejemplo, respecto a la música en la
publicidad.

La pedagogía general

Las metas en la pedagogía general actual son, entre otras:

- La comunicación. ¿Existe algo mejor que la música, con la que hay poco que verbalizar, para hacer contactos y transmitir
ideas y pensamientos? La comunicación existió siempre en la música y seguirá existiendo, y por ello es importantísimo
apoyarla y desarrollarla. Cuando la comunicación llega al diálogo y al intercambio de ideas, pensamientos o bien
condicionamientos se ayudan a desarrollar las interacciones.

- La creatividad es parte esencial en la educación actual, para que el "alumno" aprenda a resolver sus problemas, muchas
veces por diferentes caminos y salir de la rutina de hacer siempre lo mismo. La monotonía mata al individuo.

- El jugar, como actividad educativa. Que el alumnado llegue a reconocer que a través del juego está aprendiendo muchas
cosas es una meta de la pedagogía actual, ya que el aprendizaje no debe limitarse solamente a las clases en colegios o
estudios sino que, también, debe extenderse a otros tipos de actividades, y entre ellas, la más importante es el juego.
Juego como elemento educativo y juego como elemento recreativo, pues toda persona necesita descanso y también
realizar algo solamente para el relax.

- Educación de la personalidad, estando frente al grupo y dirigiendo actividades frente a otros. Éste ya es casi un aspecto
terapéutico. Pero todos debemos aprender a relacionarnos y a estar frente a otros. Apoyo del desarrollo de la personalidad,
como lo definen los psicólogos con enorme sensatez, pero utilizado aquí como trabajo pedagógico.

Creo que los lectores comprenderán muy bien lo importante que es reconocer todas las metas pedagógicas de la educación
actual, pero he mencionado las más actuales y las más importantes para los ludis musicales. Que no las haya nombrado a
todas no quiere decir que las "olvidadas" sean despreciadas o desvalorizadas, todas deben ser tomadas en cuenta. Recalco:
un buen educador musical debe estar muy bien "pedagogizado", si es que se puede decir así.

Ludis musicales es, en parte, un camino en la educación musical que debe acompañar a todos los métodos que se usan,
apoyan o desarrollan en todo tipo de actividades musicales. Evidentemente veo una unidad entre música y movimiento y
por ello mis ludis, mis juegos, jamás son estáticos, por más que se toquen instrumentos. Mis juegos siempre se
acompañan con danzas, movimientos y actividades de cambios de lugar, o bien se combinan con otras actividades como
pintar, hacer trabajos con plastilina o barro, con madera o hierro, con cartón o papel, etc. En este sentido es imposible
nombrar todos los materiales y las materias con las cuales mis ludis se pueden combinar, ampliar, desarrollar, variar o bien
complementar.

Reflexión final
Comienzo esta reflexión con un último pensamiento sobre el tema: los ludis musicales no son un reemplazo de la clase de
música o de la enseñanza del instrumento sino, simplemente un acompañamiento enriquecedor de todo tipo de enseñanza
pedagógico- musical.

Al releer lo escrito me siento en parte triste al ver lo teórico que he sido. He hecho un discurso a favor de los juegos sin
poder demostrar con ejemplos cómo son o cuáles son. Pero considero necesario e imprescindible aclarar, previamente, los
objetivos teóricos de estos ludis musicales. Sólo con ejemplos creo que es imposible comprenderlos. Para nosotros, los
educadores musicales, primero es necesario saber qué es, o qué son esos ludis musicales y luego convencerse de su
necesidad pedagógica. Si esto se ha logrado, me siento satisfecho.

En un próximo artículo podré relatar las ideas prácticas, o bien comentarlas para todos aquellos interesados en estas
actividades didáctico-musicales que no tienen, ni lo intentan, una metodología fija, ni atada a reglamentos exactos. Lo que
se pretende es que cada educador musical, luego y "a su manera", pueda organizarlos, elegirlos y adaptarlos, tal como lo
desee. Algunos ludis están sacados de la vida actual, otros han sido creados por grupos en el momento de la actividad y,
por último, otros son juegos variados o reconstruidos de juegos tradicionales o ya conocidos por diversos participantes. Mis
ludis musicales han sido realizados por preescolares, escolares de diferentes cursos, jóvenes, estudiantes universitarios de
pedagogía, o bien de música, danza o deportes, lo mismo que por psicólogos, terapeutas, asistentes sociales y pedagogos
especiales.

Mis actividades pedagógico-musicales llenan en gran parte toda mi vida desde hace ya unos treinta años de actividad
docente continua y progresiva y, por esto, estoy abierto a proporcionar más información y a discutir estas ideas con
quienes puedan estar interesados.

Dirección de contacto

Jos Posada
Profesor

1. Utilizo el término educador musical, en masculino, porque entiendo que éste engloba la unidad de dos potencias, tanto
femeninas como masculinas y, por tanto, considero que al utilizar este término masculino no se desvaloriza el respeto
y la admiración por el trabajo de ambos sexos.