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“yo he cometido muchos delitos, he sido un hombre malo, pero este crimen no me pertenece”.

“El monstruo de Armendáriz”


Fue el calificativo que creó la prensa peruana, en los
años de 1954, para referirse a este señor llamado
Jorge Villanueva Torres, un ladronzuelo en su
niñez, que a los 35 años ya había pisado la cárcel y
era conocido como un “vago” por todas las
comisarías limeñas.
El 9 de setiembre de 1954, los diarios de Lima
anunciaban el hallazgo de un cadáver con “signos”
de violencia sexual. Julio Hidalgo Zavala, un niño
de 3 años fue encontrado en la zona, que en ese
entonces se conocía como la quebrada de
Armendáriz, zona limítrofe entre los balnearios de
Miraflores y Barranco.
La policía empezó a investigar sin ninguna pista, según las crónicas policiales, Ulderico
Salazar, un vendedor de turrones declaró haber visto al niño con un individuo de raza
negra, las autoridades validaron este testimonio y se convencieron de que Villanueva era
el asesino.
Villanueva negó su responsabilidad desde un inicio, después el procesado sostuvo que los
investigadores lo forzaron a autoinculparse. A dos años de su arresto fue sentenciado a la
pena de muerte; el 7 de octubre de 1957, fue atado a un poste frente a los fusiles de ocho
guardias. Villanueva hasta el último exclamaba su inocencia. Años más tarde algunos
investigadores demostraron que dicho delito nunca existió porque el niño fue atropellado
por un auto y abandonado en la quebrada de Armendáriz.
Fuente: Archivos periodísticos.

2) La Teoría de Cesar Lombroso.


Según el caso mencionado anteriormente lo podemos relacionar con la teoría de
Lombroso, porque según los rasgos que este hacía mención en el “Delincuente Nato”,
( gran desarrollo facial y maxilar, abultamiento del occipucio, desarrollo de los parietales
y temporales, frente hundida, etc.) se asemejan a las características de Villanueva, además
cabe mencionar que Lombroso siempre hacía referencia o consideraba a las personas de
color como “personas con anomalías” o “sujetos que se encuentran en la fase intermedia
de la evolución”.
El racismo de Lombroso se ve reflejada en sus teorías que a la vez tuvo influencias de:
Franz Joseph Gall, “Frenólogo”: Teoría de la localización cerebral. Morel: Teoría de la
degeneración. Spencer y Charles Darwin: Evolucionismo.
Por lo tanto, creemos que para Lombroso; Villanueva, por todas sus características ya
sean físicas o psicológicas y por el estilo de vida que llevaba, lo consideraba sin lugar a
duda, como un delincuente y como el autor del crimen, mencionado anteriormente.

3) Opinión.

Evidentemente fue una condena injusta y un atropello a sus derechos fundamentales.


Podemos observar claramente que se cometió muchos errores por perjuicios
característicos de aquella época limeña.

El Moustro de Armendáriz, cruel apelativo que inocente o no, desde un primer momento
la prensa lo denominó, marcándole así su destino, que a causa del racismo de la época lo
acusaron de un terrible crimen que nunca cometió.

Consideramos que tenemos que reflexionar sobre el trabajo de la justicia en el Perú, sobre
esta pena de muerte y el error judicial; incluyendo a esto, la presión de la opinión pública
y la presión de la prensa; que para callar todo ello, a veces los que administran justicia en
nuestro país emiten decisiones judiciales basados en la coyuntura o presión mediática.

Cabe resaltar que dentro de esta época era muy difícil que el juez actúe
independientemente ya que nos encontrábamos en un gobierno de dictadura militar, es
decir; el caso de “El Monstruo de Armendáriz” fue una “cortina de humo del gobierno de
Odría”, porque justo cuando ocurre el juicio, en estos años 50 sucede: el intento de golpe
de estado de Zenón Noriega, la revolución de Arequipa, Esparza Zañartu, jefe de la policía
secreta de Odría, es echado; y el triunfo de Prado, que había negociado la convivencia
con el APRA.

Este caso no queda simplemente en el pasado, sino se lo puede comparar con la


actualidad, muchas veces se aplica o interpreta mal las normas penales, la corrupción y la
politización de las instituciones obstaculizan la buena administración de justicia y
estamos propensos a cometer este tipo de aberraciones que luego de ello ya no podemos
remediarlo.

Villanueva pagó con su vida un delito que no cometió, sin ninguna prueba consistente ya
que esto se basó en una prueba médico – legal manipulada y un testimonio donde
mencionaba que la característica del supuesto autor del delito era un hombre de “raza
negra”, “pruebas” que solamente encubría la incapacidad de los funcionarios.