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Capítulo 22

Desarrollo de los organismos


pluricelulares 22
Todo animal o planta empieza su vida como una sola célula: un huevo fecundado. Durante En este capítulo
el desarrollo esta célula se divide repetidas veces produciendo muchas células distintas, que
configuran finalmente un patrón de una complejidad y precisión espectaculares. En última MECANISMOS 1305
instancia es el genoma lo que determina el diseño; el reto de la biología del desarrollo es GENERALES DEL
comprender de qué forma lo hace. DESARROLLO ANIMAL
Por lo general el genoma es idéntico en todas las células; éstas se diferencian no por
contener distinta información genética, sino porque expresan distintos grupos de genes. CAENORHABDITIS 1321
Esta expresión selectiva controla los cuatro procesos esenciales mediante los cuales se cons- ELEGANS: SU
DESARROLLO DESDE
truye el embrión: (1) la proliferación celular, que produce muchas células a partir de una
LA PERSPECTIVA DE LA
sola; (2) la especialización celular, que genera células con distintas características en lugares CÉLULA INDIVIDUAL
diferentes; (3) las interacciones celulares, que coordinan el comportamiento de una célula con
respecto a sus vecinas, y (4) el desplazamiento celular, que reorganiza las células formando DROSOPHILA Y LA 1328
tejidos y órganos estructurados (Figura 22–1). GENÉTICA MOLECULAR
En un embrión en desarrollo todos estos procesos ocurren a la vez, en una variedad ca- DE LA FORMACIÓN DEL
lidoscópica de maneras distintas en las diferentes partes del organismo. Para entender las PATRÓN: GÉNESIS
estrategias básicas del desarrollo, tenemos que observarlo con mayor detalle. En particular
DEL ESQUEMA CORPORAL
tenemos que comprender la sucesión de cambios que ocurren desde el punto de partida de
LOS GENES SELECTORES 1341
la célula individual y de qué forma el genoma actúa en su interior. En la contienda, no hay HOMEÓTICOS Y SU PAPEL
ningún comandante al mando para dirigir las tropas; cada una de las células de las millares EN LA FORMACIÓN
que forman el embrión debe tomar sus propias decisiones, de acuerdo con su copia de las DEL PATRÓN DEL EJE
instrucciones genéticas y con sus circunstancias particulares. ANTEROPOSTERIOR
La complejidad de los animales y de las plantas radica en una característica capital en el
sistema de control genético: las células tienen memoria, es decir, los genes que expresa una ORGANOGÉNESIS 1347
célula determinada y el modo en que ésta se comporta dependen del pasado de dicha célu- Y DISEÑO DE LOS
APÉNDICES
la, así como de sus circunstancias presentes. Las células de nuestro cuerpo (células mus-
culares, neuronas, células epiteliales, células intestinales, etc.) mantienen sus caracteres
LOS DESPLAZAMIENTOS 1363
especializados no porque reciban continuamente las mismas instrucciones de su entorno, CELULARES Y LA
sino porque retienen un registro de señales que recibieron de sus antepasadas durante el FORMACIÓN DEL CUERPO
desarrollo embrionario temprano. Los mecanismos moleculares de la memoria celular se DE LOS VERTEBRADOS
han tratado en el Capítulo 7. En el presente capítulo, analizaremos sus consecuencias.
EL RATÓN 1378

EL DESARROLLO DEL 1383


MECANISMOS GENERALES SISTEMA NERVIOSO
DEL DESARROLLO ANIMAL EL DESARROLLO 1397
Existen unos diez millones de especies de animales y son prodigiosamente variadas. Sería DE LAS PLANTAS
impensable que un gusano, una pulga, un águila o un calamar gigante se generasen por los
mismos mecanismos de desarrollo, como tampoco podríamos esperar que los mismos
procedimientos se usaran tanto para hacer un zapato como para construir un avión. Quizá
algunos principios abstractos serían similares, pero ¿cómo van a estar involucradas las mis-
mas moléculas específicas?
Uno de los hallazgos más sorprendentes de los últimos diez o veinte años ha sido que
estas suposiciones eran erróneas. De hecho, la mayor parte de la maquinaria del desarrollo
es esencialmente la misma, no tan sólo en todos los vertebrados, sino también en todos los
fílums de invertebrados. Las moléculas que definen los diversos tipos de células especializa-
das son similares y están relacionadas desde un punto de vista evolutivo. Estas moléculas
marcan las diferencias entre las distintas regiones del cuerpo y participan en la creación de
1305
1306 Capítulo 22: Desarrollo de los organismos pluricelulares

PROLIFERACIÓN CELULAR ESPECIALIZACIÓN CELULAR INTERACCIÓN CELULAR DESPLAZAMIENTO CELULAR

su diseño. Hay una serie de proteínas homólogas que a menudo son funcionalmente inter- Figura 22–1 Los cuatro procesos
cambiables entre especies muy diferentes. Una proteína de ratón producida de manera arti- esenciales por los que se forma un
ficial a menudo es capaz de llevar a cabo la misma función en una mosca de la misma organismo pluricelular: proliferación
celular, especialización celular,
manera que lo haría si se tratase de la versión de la proteína propia de la mosca, y viceversa,
interacción celular y desplazamiento
controlando a la perfección, por ejemplo, el desarrollo de un ojo o la arquitectura del cerebro celular.
(Figura 22–2). Gracias a esta unidad de mecanismos fundamentales, podremos comprobar
que los biólogos del desarrollo están ahora en vías de obtener un conocimiento coherente
del desarrollo animal.
Las plantas pertenecen a un reino aparte: su organización pluricelular ha evolucionado
independientemente de los animales. También podemos referir para ellas un mecanismo
fundamental unificado, pero distinto del que opera en los animales. En este capítulo trata-
remos sobre todo del reino animal, pero hacia el final del mismo, nos referiremos breve-
mente a las plantas.

cerebelo

Figura 22–2 Proteínas homólogas actúan


de forma intercambiable en el desarrollo
de ratones y de moscas. (A) Una proteína de
mosca utilizada en un ratón. La secuencia
del DNA de Drosophila que codifica la
proteína Engrailed (una proteína de
regulación génica) puede sustituir a
(A) ratón normal ratón que carece de Engrailed-1 ratón recuperado gracias la correspondiente secuencia que codifica
a Engrailed de Drosophila la proteína Engrailed-1 de ratón. La carencia
de Engrailed-1 en el ratón provoca un defecto
evidente en el encéfalo (no se desarrolla
el cerebelo); la proteína de Drosophila
sustituye de forma eficiente esta carencia,
recuperando al ratón transgénico de su
deformidad. (B) Una proteína de molusco
utilizada en una mosca. La proteína Eyeless
controla el desarrollo del ojo en Drosophila;
cuando se expresa erróneamente puede ser
causa de que el ojo se desarrolle en un lugar
no habitual, por ejemplo, en una pata.
Cuando en una mosca transgénica se expresa
erróneamente la proteína homóloga Pax-6 de
un ratón, de una sepia o de casi cualquier
animal que tenga ojos, tiene este mismo
efecto. Las electromicrografías de barrido
muestran un trozo de tejido ocular
en la pata de una mosca, resultante de la
expresión errónea de Eyeless de Drosophila
(arriba) y de Pax-6 de sepia (abajo). Para
poder comparar, en el panel de la derecha
se muestra un ojo entero de una Drosophila
normal, a bajos aumentos. (A, de M.C. Hanks
et al., Development 125:4521-4530, 1998.
Con autorización de The Company
of Biologists; B, de S.I Tomarev et al., Proc.
Natl Acad. Sci. U.S.A 94:2421-2426, 1997.
Con autorización de National Academy of
(B)
50 μm Sciences y por cortesía de Kevin Moses.)
MECANISMOS GENERALES DEL DESARROLLO ANIMAL 1307

En primer lugar, se explicarán los principios generales básicos del desarrollo animal y se
presentarán las siete especies de animales que los biólogos del desarrollo han adoptado
como organismos modelo.

Los animales comparten algunas características anatómicas básicas


Las semejanzas entre las especies animales, en lo que respecta a los genes que controlan el
desarrollo, reflejan una evolución de los animales a partir de un ancestro común en el cual
estos genes ya estaban presentes. Aunque no sepamos qué aspecto tenía, el antepasado
común de lombrices, moluscos, insectos, vertebrados y otros animales complejos, debía
poseer muchos tipos de células diferenciadas que podríamos reconocer: por ejemplo células
epidérmicas que formarían una capa externa protectora; células intestinales que absorberían
los nutrientes de la comida ingerida; células musculares, que tendrían la finalidad del movi-
miento; neuronas y células sensoriales, que controlarían el movimiento. El cuerpo debería
estar organizado de forma que una capa de piel lo cubriera, debería existir una boca para la
alimentación y un tubo digestivo que contuviera y procesara la comida; los músculos, ner-
vios y otros tejidos estarían colocados en el espacio existente entre la piel o capa externa y el
tubo digestivo interno.
Estas características son comunes a casi todos los animales y corresponden a un esque-
ma anatómico básico de desarrollo. La célula huevo (un almacén gigante de sustancias) se
divide, o se segmenta, formando muchas células de menor tamaño. <ATTT> Estas células
se cohesionan dando lugar a una lámina epitelial que mira hacia el medio externo. La mayor
parte de esta lámina sigue siendo externa y constituye el ectodermo (el precursor de la epi-
dermis y del sistema nervioso). Una parte de esta lámina se dobla hacia el interior formando
el endodermo (el precursor del tubo digestivo y de apéndices como los pulmones y el híga-
do). Otro grupo de células se desplaza hacia el espacio entre el ectodermo y el endodermo
formando el mesodermo (el precursor de los músculos, tejidos conjuntivos y otros elemen-
tos diversos). Esta transformación de una sencilla bola o esfera vacía de células en una es-
tructura con tubo digestivo es lo que llamamos gastrulación (del griego: vientre), que de una
forma u otra constituye una característica casi universal de cualquier animal en desarrollo.
En la Figura 22–3 se ilustra el proceso tal como lo observamos en el erizo de mar.

células del
mesodermo
migrando
(B) (C) (D)
endodermo empezando
a invaginar
futura
boca
cara
ventral tubo
digestivo

futuro
(E) (F) (G) esqueleto
(A)
100 μm
futuro ano
Figura 22–3 Gastrulación en el erizo de mar. Un huevo fecundado se divide y produce una blástula,
una esfera hueca formada por células epiteliales que delimita una cavidad. En el proceso de gastrulación,
ectodermo endodermo
algunas células se dirigen hacia el interior formando el intestino y otros tejidos internos.
(A) Electromicrografía de barrido que muestra el plegamiento incipiente del epitelio. (B) Dibujo que
muestra de qué forma un grupo de células se desgaja del epitelio formando el mesodermo. (C) Entonces,
estas células reptan por la cara interna de la pared de la blástula. (D) Mientras tanto el epitelio continúa
plegándose hacia adentro formando el endodermo. (E y F) El endodermo invaginado se extiende en
forma de un largo tubo. (G) El extremo del tubo digestivo entra en contacto con la pared de la blástula boca
en el lugar de la futura abertura bucal. El ectodermo y el endodermo se fusionarán y se formará
un orificio. (H) Plan corporal animal básico, con una hoja ectodérmica exterior, un tubo endodérmico
interior y el mesodermo intercalado entre ambos. (A, de R.D. Burke et al., Dev. Biol. 146:542-557, 1991.
Con autorización de Academic Press; B-G, de L. Wolpert y T. Gustafson, Endeavour 26::85-90, 1967. Con
ano
autorización de Elsevier.) (H) mesodermo
1308 Capítulo 22: Desarrollo de los organismos pluricelulares

La evolución se ha diversificado a partir de los fundamentos anatómicos y moleculares


que describiremos en el presente capítulo, produciendo la maravillosa variedad de las espe-
cies actuales. Pero la perpetuación subyacente de los genes y de los mecanismos significa
que el estudio del desarrollo de un animal en particular a menudo lleva a la percepción del
desarrollo de muchos otros tipos de animales. De todo ello podemos inferir que los biólogos
del desarrollo, al igual que los biólogos celulares, tienen la ventaja de poder abordar los pro-
blemas fundamentales utilizando cualquier especie que ofrezca el camino más sencillo pa-
ra encontrar una respuesta.

Los animales pluricelulares son ricos en proteínas que intervienen


en las interacciones celulares y la regulación génica
La secuenciación del genoma revela hasta qué punto llega la similitud molecular entre
especies. El nematodo Caenorhabditis elegans, la mosca Drosophila melanogaster y el ver-
tebrado Homo sapiens son los tres primeros animales de los cuales se obtuvo una secuen-
ciación completa del genoma. En el árbol filogenético de la evolución animal se encuentran
muy distantes entre sí: se cree que el linaje del que proceden los vertebrados se separó del de
los nematodos, insectos y moluscos hace más de 600 millones de años. A pesar de ello, cuando
comparamos sistemáticamente los 20.000 genes de C. elegans con los 14.000 de Drosophila
y con los 25.000 genes humanos, encontramos que alrededor del 50% de los genes de cada
una de estas especies tienen homólogos claramente identificables en las otras dos especies
o por lo menos en una de ellas. En otras palabras, el 50% o más del conjunto de todos los ge-
nes humanos tiene versiones que ya estaban presentes en el antepasado común de gusanos
moscas y humanos.
Como es lógico, no todo se conserva: hay algunos genes que desempeñan un papel
clave en el desarrollo de los vertebrados que no tienen homólogos en el genoma de C. ele-
gans ni en el de Drosophila y viceversa. Sin embargo una gran parte del 50% no tiene homó-
logos identificables en otros fílums, seguramente porque sus funciones son de menor
importancia. Aunque estos genes no conservados se transcriben y están bien representados
en las bibliotecas de cDNA, los estudios sobre la variabilidad de la secuencia de aminoácidos
y del DNA en y entre poblaciones naturales indican que estos genes raramente pueden mutar
sin ocasionar alteraciones importantes; cuando se inactivan de forma artificial, las conse-
cuencias no son tan graves como en el caso de genes que tienen homólogos en especies evo-
lutivamente distantes. Debido a que estas especies son capaces de evolucionar con rapidez,
algunas decenas de millones de años bastarían para borrar cualquier semejanza familiar o
para que se produzca su desaparición del genoma.
Los genomas de las distintas clases de animales difieren también por el hecho, ya des-
crito en el Capítulo 1, de que existen variaciones sustanciales en la capacidad de duplica-
ción génica: la cantidad de genes duplicados a lo largo de la evolución de los vertebrados es
realmente importante, lo que implica que un mamífero o un pez tiene a menudo varios ho-
mólogos que corresponden a un solo gen de gusano o de mosca.
A pesar de estas diferencias, en una primera aproximación podríamos decir que todos
estos animales tienen a su disposición una dotación de proteínas similar para llevar a cabo
funciones esenciales. En otras palabras, estos animales construyen su cuerpo utilizando, a
groso modo, el mismo equipo molecular.
¿Cuáles son los genes necesarios en la construcción de animales pluricelulares, más allá
de los que utiliza una célula aislada? La comparación de los genomas animales con los de le-
vadura (un eucariota unicelular) sugiere que existen dos clases de proteínas que son espe-
cialmente importantes en la organización pluricelular. El primer tipo es el de las moléculas
transmembrana, que intervienen en la adhesión y la señalización celular. Hasta 2000 genes
de C. elegans codifican receptores de superficie, proteínas de adhesión celular y canales ió-
nicos que no están presentes en las levaduras o lo están en un número muy reducido. El se-
gundo tipo de proteínas son las reguladoras de genes: son proteínas que se unen al DNA y se
encuentran en mayor número en el genoma de C. elegans que en el de las levaduras. Por
ejemplo, la familia de estructura básica hélice-bucle-hélice tiene 41 miembros en C. elegans,
84 en Drosophila, 131 en humanos y sólo 7 en las levaduras; otras familias de reguladores de
la expresión génica también están mucho más representadas en los animales que en las le-
vaduras. No es sorprendente, pues, que estas dos clases de proteínas sean centrales en la
biología del desarrollo: como veremos más adelante, el desarrollo de los animales pluricelu-
lares está dominado por las interacciones célula-célula y por la expresión génica diferencial.
MECANISMOS GENERALES DEL DESARROLLO ANIMAL 1309

Como ya se ha comentado en el Capítulo 7, los micro-RNA también tienen un papel


destacado en el control de la expresión génica durante el desarrollo, pero parece que tienen
menor importancia comparados con las proteínas. Así pues, un embrión mutante de pez
cebra, que carece por completo de la enzima Dicer (necesaria en la producción de miRNA
funcionales), empieza su desarrollo casi normalmente, mediante la formación de distintos
tipos celulares y con un esquema corporal organizado de forma más o menos correcta, an-
tes de que las anormalidades sean graves.

El DNA regulador define el programa de desarrollo


Gusanos, moscas, moluscos y mamíferos comparten muchos de los tipos básicos de células
y todos ellos tienen boca, tubo digestivo, sistema nervioso y piel; pero más allá de algunas
características esenciales, son radicalmente distintos en su estructura corporal. Si es el ge-
noma lo que determina la estructura del cuerpo y estos animales tienen una dotación de genes
tan similar, ¿cómo pueden ser tan distintos?
Las proteínas codificadas por el genoma pueden considerarse como los componentes
de una caja de construcción. Con ella se pueden construir muchas cosas, al igual que con un
juego infantil de construcciones. Podemos construir camiones, casas, puentes, grúas, etc.,
tan sólo uniendo las piezas en combinaciones diferentes. Algunas piezas deben ir necesa-
riamente juntas (tuercas con tornillos, ruedas con neumáticos y con ejes), pero la organi-
zación a gran escala del objeto final no está definida por estas subestructuras, sino más bien
por el manual de instrucciones que acompaña las piezas e indica cómo se tienen que
ensamblar.
En gran parte, las instrucciones necesarias en la formación de un animal pluricelular se
encuentran en el DNA regulador no-codificante que está relacionado con cada gen. Como ya
se mencionó en el Capítulo 4, cada uno de los genes de un organismo pluricelular tiene aso-
ciados millares o decenas de millares de nucleótidos de DNA no-codificante. El DNA contie-
ne, diseminados en su interior, docenas de elementos reguladores distintos llamados
activadores (son segmentos cortos de DNA que reactúan como lugares de unión de comple-
jos específicos de proteínas reguladoras). En términos generales, como se explicó en el
Capítulo 7, la presencia de un determinado módulo regulador de este tipo conduce a la ex-
presión del gen, cualquiera que sea el lugar de ensamblaje en la célula de este complejo de
proteínas que reconoce un segmento determinado de DNA; en algunos casos se produce
una inhibición, o un efecto más complicado, en vez de la expresión del gen. Si pudiéramos
descifrar el conjunto total de módulos reguladores asociados a un gen, comprenderíamos
cuáles son las condiciones moleculares bajo las cuales se sintetiza el producto génico.
Podemos decir, pues, que este DNA regulador define el programa secuencial del desarrollo,
es decir, las reglas para pasar de un estado al siguiente, a medida que las células proliferan
y se van situando en el embrión en relación con su entorno; entonces se ponen en funcio-
namiento nuevos grupos de genes, según las actividades de las proteínas que contengan en
cada momento (Figura 22–4). Es obvio que las variaciones en las proteínas también contri-
buyen a generar diferencias entre las especies. Pero aunque las proteínas codificadas por el
genoma permanecieran invariables por completo, un cambio en el DNA regulador sería su-
ficiente para generar tejidos y estructuras corporales radicalmente diferentes.
Cuando comparamos especies animales con esquemas corporales muy semejantes
(p. ej., peces, aves y mamíferos), vemos que por lo general los genes correspondientes tienen

estadio embrionario 1 estadio embrionario 1

gen 1 gen 2 gen 3 gen 1 gene 2 gen 3

Figura 22–4 De qué forma el DNA regulador


módulos reguladores
proteína define la pauta en la secuencia de expresión
reguladora TIEMPO TIEMPO génica durante el desarrollo. Los genomas
génica
de los organismos A y B codifican el mismo
estadio embrionario 2 estadio embrionario 2 grupo de proteínas pero tienen un DNA
gen 1 gen 2 gen 3 gen 1 gen 2 gen 3 regulador distinto. Las dos células del panel
empiezan en el mismo estado; en el estadio 1
expresan las mismas proteínas, pero en el
estadio 2 muestran estados totalmente
distintos a causa de una disposición
CÉLULA DEL ORGANISMO A CÉLULA EN ORGANISMOS CONEXOS B diferente de los módulos reguladores.
1310 Capítulo 22: Desarrollo de los organismos pluricelulares

equipos de unidades reguladoras similares: las secuencias de DNA de muchas de ellas están
bien conservadas y podemos reconocer homólogos en los diversos animales. Lo mismo es
cierto si comparamos diferentes especies de nematodos o diferentes especies de insectos.
Pero cuando comparamos regiones reguladoras de vertebrados con las de un gusano o una
mosca, es difícil ver tal semejanza. Las secuencias de codificación de proteínas son indiscuti-
blemente similares, pero las secuencias correspondientes al DNA regulador son muy distin-
tas. Este hallazgo es lo que cabría esperar si los diferentes esquemas corporales fuesen
principalmente el resultado de cambios en el programa del DNA regulador y conservaran la
mayor parte de los grupos de proteínas.

La manipulación del embrión revela las interacciones


entre sus células
Ante la complejidad de un animal adulto, ¿cómo empezar el análisis del proceso que lo ha
traído a la existencia? El primer paso esencial sería describir los cambios anatómicos (los
patrones de división celular, crecimiento y movimiento) que transforman el huevo en un
organismo maduro. Esta es la tarea que asume la embriología descriptiva, y es más difícil de
lo que en un principio se podría pensar. Para explicar el desarrollo en términos de compor-
tamiento celular necesitamos poder seguir los pasos de las células individuales a través de
sus divisiones, transformaciones y migraciones en el embrión. Los fundamentos de la em-
briología descriptiva se trazaron durante el siglo XIX, pero el trabajo minucioso de rastrear
los linajes celulares continúa siendo un reto para el ingenio de los biólogos del desarrollo
(Figura 22–5).
Dada una descripción, ¿cómo podemos continuar hasta descubrir los mecanismos cau-
sales? Tradicionalmente los embriólogos experimentales han intentado comprender el desa-
rrollo en términos de modos de interaccionar de las células y los tejidos, que llevan a generar
la estructura pluricelular. Por otro lado, los genéticos del desarrollo han intentado analizar el
desarrollo en términos de acciones de los genes. Estas dos metodologías son complemen-
tarias y convergen configurando el conocimiento actual.
En embriología experimental, las células y los tejidos de los animales en desarrollo se Figura 22–5 Experimento de seguimiento
eliminan, se redistribuyen, se trasplantan o bien se cultivan de forma aislada; con todo ello de un linaje celular en un embrión temprano
de pollo. Las figuras de la fila superior se
presentan a bajo aumento y muestran el
embrión entero; las figuras de la fila inferior
son de detalles, mostrando la distribución
de células marcadas. El experimento de
seguimiento revela reordenamientos celula-
res complejos y drásticos. (A, D) Se han
utilizado dos manchas finas de colorante
fluorescente, una roja y otra verde, para teñir
pequeños grupos de células en un embrión
a las 20 horas de incubación. Aunque el
embrión todavía aparece como un pliego de
tejidos sin forma, ya presenta alguna especia-
lización. Las manchas se han situado a cada
lado de una estructura llamada nodo. (B, E)
Seis horas más tarde, algunas de las células
marcadas permanecen en el nodo (que se ha
desplazado hacia atrás), formando una
mancha brillante de fluorescencia, mientras
que otras células han empezado a desplazar-
se hacia delante en relación al nodo. (C, F)
Después de otras 8 horas, el plan corporal es
claramente visible, con una cabeza en el
extremo frontal (arriba), un eje central y, a
(A) (B) (C)
cada uno de sus lados, filas de segmentos
corporales embrionarios llamados somitas. El
1 mm nodo ha retrocedido aún más hacia la cola;
algunas células marcadas al principio
permanecen junto al nodo, formando una
mancha brillante fluorescente, mientras
que otras han migrado a posiciones más
anteriores formando parte de las somitas.
(D) (E) (F) (Cortesía de Raquel Mendes y Leonor Saúde.)
MECANISMOS GENERALES DEL DESARROLLO ANIMAL 1311

(A) (B) Figura 22–6 Algunos resultados


sorprendentes que se han obtenido en
embriología experimental. <ATTG>
En (A), un embrión temprano de anfibio
se secciona casi totalmente por la mitad
haciendo un nudo con un cabello.
En (B), un embrión de anfibio en un
injerto de un grupo estadio algo más tardío recibe un
reducido de células injerto de un grupo reducido de
en un embrión huésped
células procedente de otro embrión
embrión de dos células en el mismo estadio. Estas dos
casi seccionado operaciones totalmente distintas dan
con un cabello
lugar a un solo embrión que desarrolla
un par de gemelos unidos (siameses).
En el experimento (A) también es
posible seccionar el embrión en dos
mitades separadas por completo; en
este caso se desarrollan dos renacuajos
separados y perfectamente formados.
(A, según H. Spemann, Embryonic
Development and Induction. New
Haven: Yale University Press, 1938; B,
se intenta descubrir la influencia que ejercen unos sobre otros. A menudo los resultados son según J. Holtfreter y V. Hamburger, en
sorprendentes: por ejemplo, un embrión en un estadio temprano del desarrollo que es cor- Analysis of Development [B.H. Willier,
tado por la mitad, puede dar lugar a dos animales completos y perfectamente formados; o P.A. Weiss y V. Hamburger, eds.], pp. 230-
296. Philadelphia: Saunders, 1955.)
un trozo pequeño de tejido trasplantado a una nueva localización puede reorganizar toda la
estructura del cuerpo en desarrollo (Figura 22–6). Este tipo de observaciones se pueden ex-
tender y precisar de modo que podamos descifrar las interacciones célula-célula y las reglas
del comportamiento celular. Los experimentos son más fáciles de llevar a cabo en embrio-
nes de gran tamaño, que son fácilmente accesibles mediante microcirugía. Por lo tanto, las
especies más utilizadas son las aves, especialmente el pollo y los anfibios, sobre todo la rana
africana Xenopus laevis.

Los estudios de animales mutantes identifican los genes


que controlan los procesos del desarrollo
La genética del desarrollo empieza con el aislamiento de animales mutantes cuyo desarrollo
es anormal. Es habitual utilizar un cribaje genético, tal como se ha descrito en el Capítulo 8.
Los animales progenitores se tratan con mutágenos químicos o con radiación ionizante pa-
ra inducir alteraciones en sus células germinales; luego se examina un gran número de sus
descendientes. Los escasos individuos mutantes que muestran alguna anomalía interesante
(p. ej., el desarrollo alterado de un ojo), son los que se eligen para su estudio posterior. De es-
ta forma es posible descubrir los genes que son necesarios para el desarrollo normal de una
característica determinada. Mediante la clonación y la secuenciación podemos identificar el
producto proteico, investigar cómo funciona y empezar un análisis del DNA regulador que
controla su expresión.
El método genético es más fácil con animales de pequeño tamaño, con tiempos de ge-
neración cortos y que puedan criarse en el laboratorio. El primer animal que se estudió de
esta forma fue la mosca Drosophila melanogaster, sobre la cual nos extenderemos más
adelante. Pero el mismo método se ha aplicado con éxito al nematodo Caenorhabditis ele-
gans, al pez cebra Danio rerio y al ratón Mus musculus. Aunque los humanos no son objeto
de mutación intencionada, también en casos de anormalidades han sido objeto de cribajes
genéticos, práctica que se ha realizado en numerosos individuos a través del sistema sanita-
rio. Han surgido muchas mutaciones en humanos que causan anormalidades compatibles
con la vida; el análisis de los individuos afectados y de sus células ha proporcionado conoci-
mientos importantes sobre la naturaleza de los procesos del desarrollo.

La célula toma decisiones sobre su desarrollo mucho antes


de mostrar algún cambio visible
Simplemente a través de una observación cuidadosa, o con la ayuda de colorantes traza-
dores (vitales) o de otras técnicas de marcaje celular, se puede descubrir cuál será el destino
1312 Capítulo 22: Desarrollo de los organismos pluricelulares

donante donante Figura 22–7 Test estándar


para la determinación celular.

trasplante trasplante

antes de la
diferenciación
manifiesta huésped huésped

después de la
diferenciación
manifiesta

DESTINO NORMAL NO DETERMINADO DETERMINADO

de una célula determinada en un embrión que se desarrolla normalmente. Por ejemplo, la


célula podría estar destinada a morir, o a convertirse en una neurona, o formar parte de un
órgano como el pie o producir una progenie diseminada por todo el cuerpo. No obstante,
conocer el destino celular, en este sentido, es no conocer casi nada sobre el carácter intrín-
seco de la célula. Como máximo, la célula destinada a convertirse, por ejemplo, en una neu-
rona podría estar especializada de antemano de tal forma que existiera plena garantía de
que será una neurona con independencia de las perturbaciones de su entorno; esta célula se
dice que está determinada a su destino. La situación extrema opuesta a la anterior sería que
la célula fuera bioquímicamente idéntica a otras células con destinos distintos, la única di-
ferencia entre ellas sería su localización, la cual determinaría la exposición de las células a
distintas influencias en un futuro.
Se puede examinar el estado de determinación de una célula trasplantándola a un en-
torno alterado (Figura 22–7). Una de las conclusiones más importantes de la embriología
experimental ha sido que, gracias a la memoria celular, una célula puede convertirse en
determinada mucho antes de que muestre algún signo externo evidente de diferenciación.
Entre los dos extremos de una célula plenamente determinada y una indeterminada por
completo hay un amplio espectro de posibilidades. Por ejemplo, una célula puede estar ya
algo especializada para su destino normal, con una fuerte tendencia a desarrollarse en tal di-
rección, pero ser todavía capaz de cambiar y experimentar un destino distinto si se coloca en
un entorno coercitivo. Algunos biólogos del desarrollo describían esta célula como una cé- bloque de tejido
lula especificada o comprometida, pero todavía no determinada. También puede darse el ca- mesodérmico que
forma estructuras
so de que una célula esté determinada, por ejemplo, a convertirse en una célula del cerebro, yema
del muslo
de pata
pero todavía no esté determinada sobre si será un componente neuronal o glial. Parece ser
que no es raro que células adyacentes del mismo tipo interaccionen y dependan unas de
otras para mantener su carácter especializado, de forma que se comportan como determi-
nadas cuando permanecen juntas, pero no si se aíslan de sus compañeras habituales.

tejido que
Las células recuerdan valores posicionales que reflejan se desarrollaría
yema como un muslo,
su localización en el cuerpo de ala injertado en la punta
de la yema de ala
En muchos sistemas, mucho antes de que las células queden comprometidas a diferenciarse
en un tipo celular específico, han pasado a ser regionalmente determinadas, esto es, activan y
dedos del pie
mantienen la expresión de genes que se podrían considerar marcadores de una localización parte superior del con garras apicales
o región del cuerpo. Este carácter, específico de posición de una célula, se llama valor posi- ala y antebrazo
cional y sus efectos se manifiestan en el tipo de comportamiento de la célula en los estadios
ala
subsiguientes de la formación del patrón corporal. resultante
El desarrollo de la pata y el ala del pollo constituye un ejemplo notable de ello. Tanto la
pata como el ala de un adulto están formados por músculos, huesos, piel, etc., con una dis-
tribución de tejidos diferenciados que es casi exactamente igual en ambos casos. La distin-
Figura 22–8 Un tejido, que se desarrollaría
ción entre las dos extremidades no está en los tipos de tejidos sino en la forma en que estos
como un muslo, al ser injertado en la punta
se distribuyen en el espacio. ¿Cómo se llega a esta diferencia?
de la yema de un ala de pollo da lugar a
En el embrión de pollo, la pata y el ala se originan casi al mismo tiempo, en unas ye- dedos del pie. (Según J.W. Saunders et al.,
mas lingüiformes que sobresalen del costado. Al principio, las células de los dos pares de Dev. Biol. 1:281-301,1959. Con autorización de
yemas tienen un aspecto similar y son uniformemente indiferenciadas. Pero un experimento Academic Press.)
MECANISMOS GENERALES DEL DESARROLLO ANIMAL 1313

Tbx5 Tbx4 Pitx1 Figura 22–9 Embrión de pollo a los 6 días


de incubación, mostrando las yemas de las
extremidades teñidas mediante hibridación
in situ con sondas que detectan la expresión
de los genes Tbx4 y Tbx5 y Pitx1, que
codifican proteínas relacionadas con
la regulación de genes. Las células que
expresan Tbx5 formarán un ala; las que
expresan Tbx4 y Pitx1 formarán una pata.
Cuando Pitx1 se expresa erróneamente
yema de ala yema de pata de forma artificial en la yema de un ala,
1 mm
hace que la extremidad se desarrolle con
características de pata. (Cortesía de
Malcolm Logan.)

muy sencillo demuestra que esta apariencia de similitud es engañosa. Se puede cortar
un trozo pequeño de tejido indiferenciado de la base de una yema de pata, a partir de la
región que daría lugar al muslo, y luego injertarse en la punta de la yema del ala.
Sorprendentemente, el injerto no desarrolla la parte apropiada de la punta del ala, ni tam-
poco un trozo de tejido de muslo, sino un dedo del pie (Figura 22–8). Este experimento de-
muestra que las células de la yema de pata están ya determinadas a ser una pata, pero no
están aún comprometidas de forma irreversible a formar una parte concreta de la pata: to-
davía pueden responder a las indicaciones de la yema de ala, de forma que pueden dar lugar
a estructuras más apropiadas a la parte distal que a la base. El sistema de señales que con-
trola las diferencias entre las partes de una extremidad es en aparencia el mismo, tanto
para la pata como para el ala. La diferencia entre las dos extremidades resulta de una dife-
rencia en el estado interno de las células respectivas al principio del desarrollo de la extre-
midad.
En los vertebrados, la diferencia del valor posicional entre las células de los miembros
anteriores y la de los posteriores corresponde a la expresión de distintos grupos de genes que
codifican proteínas reguladoras; se cree que estas proteínas son las responsables de que
las células de cada yema se comporten de modo distinto (Figura 22–9). Más adelante, en es-
te mismo capítulo, se explicará cómo empieza el siguiente nivel de diseño, que es más deta-
llado, en una determinada yema de extremidad.

Mediante señales inductoras se generan, de una manera ordenada,


diferencias entre células inicialmente idénticas
En cada una de las etapas del desarrollo, una célula embrionaria goza de un número limita-
do de opciones según el estadio que haya alcanzado. Durante el desarrollo, esta célula viaja
por una ruta que se ramifica repetidamente. En cada ramificación ha de tomar decisiones y
es la secuencia de estas decisiones la que determina su destino final. De esta forma se origi-
na un sistema complejo de tipos celulares.
Para comprender el desarrollo hemos de saber cómo se ejerce el control sobre cada una
de las decisiones y cómo influyen las opciones tomadas previamente. El problema podría
reducirse a una sencilla pregunta: ¿cómo llegan a ser distintas dos células con el mismo ge-
noma, pero separadas espacialmente?
El método más habitual de obtener células diferenciadas es exponerlas a diferentes con- señal inductiva

diciones ambientales; las inducciones más importantes que ejerce el entorno en las células
embrionarias son las señales que proceden de las células vecinas. Por lo tanto, en el modelo
que es probablemente el más común, cuando un grupo de células con el mismo potencial
de desarrollo inicial recibe una señal de las células de fuera del grupo, el resultado es que
uno o más miembros de este grupo entra en una vía de desarrollo que conduce a un carác-
ter distinto. Este proceso se llama interacción inductiva. Por lo general, la señal está limitada
en espacio y tiempo, de forma que sólo un subgrupo de las células competentes (aquellas
que están más cerca del origen de la señal) toman el carácter inducido (Figura 22–10).
Algunas señales inductoras son de corto alcance (sobre todo las que se transmiten por
contacto célula-célula); otras son de largo alcance, mediadas por moléculas capaces de di-
fundir a través del medio extracelular. El grupo de células inicialmente competentes que res-
células dirigidas a una nueva
ponden a la señal a veces se denomina grupo de equivalencia o campo morfogénico. Este vía de desarrollo
grupo puede consistir sólo en dos células o en millares de células; el número de las que pue-
den ser inducidas varía según la magnitud y la distribución de la señal. Figura 22–10 Señalización inductiva.
1314 Capítulo 22: Desarrollo de los organismos pluricelulares

Figura 22–11 Dos vías de formación


de células hermanas diferentes.

1. división asimétrica: las células hermanas nacen diferentes

2. división simétrica: las células hermanas se vuelven diferentes como


resultado de las influencias que actúan sobre ellas después de su nacimiento

Una división celular asimétrica puede dar lugar


a células hermanas diferentes
La diversificación celular no siempre depende de señales extracelulares; en algunos casos,
nacen células hermanas que son diferentes como resultado de una división asimétrica,
durante la cual se reparte de forma desigual entre las dos células un grupo significativo de
moléculas. La molécula o grupo de moléculas segregadas asimétricamente actúan como
determinantes del destino de una de las células y alteran de forma directa o indirecta el mo-
delo de expresión génica de la célula hija que la recibe (Figura 22–11).
Las divisiones asimétricas ocurren a menudo al principio del desarrollo, cuando el huevo
fecundado se divide y produce células hijas con distintos destinos, pero también pueden
ocurrir en etapas posteriores, como por ejemplo durante la génesis de las células nerviosas.

La retroalimentación positiva genera asimetría


donde antes no la había
La señalización inductora y la división celular asimétrica representan dos estrategias distin-
tas que dan como resultado diferencias significativas entre las células. No obstante, los dos
procesos presuponen algún tipo de asimetría anterior en el sistema: la fuente de la señal
inductora tiene que estar localizada de manera que algunas células reciban la señal con fuer-
za y otras no; o bien la célula madre antes de dividirse ya ha de tener una asimetría interna.
Muy a menudo, la historia del sistema asegura que algunas de estas asimetrías estén pre-
sentes. Pero ¿qué ocurre cuando no es así, o cuando la asimetría inicial es muy leve?
La respuesta está en la retroalimentación positiva: gracias a ella un sistema que em-
pieza siendo homogéneo y simétrico puede modelarse a sí mismo de manera espontánea,
aunque no exista ninguna señal externa organizada. Y ocurre con frecuencia que, donde el
entorno o las condiciones iniciales imponen alguna asimetría incipiente y débil pero defini-
da, la retroalimentación positiva permite magnificar el efecto y generar un patrón maduro.
Para ilustrar la idea, consideremos un par de células adyacentes que empiezan en un
estado similar y que pueden intercambiar señales influyendo una en el comportamiento de
la otra (Figura 22–12). La célula que más sustancia X produce, que más indicaciones envía a
su vecina para que ésta inhiba la producción de X. Este tipo de interacción célula a célula se
llama inhibición lateral y origina un circuito de retroalimentación positiva que tiende a am-
plificar cualquier diferencia inicial entre las dos células. Tal diferencia puede surgir a partir
de un sesgo impuesto por algún factor externo anterior o se podría originar simplemente
por fluctuaciones al azar o “ruido”, una característica inevitable de los circuitos de control
MECANISMOS GENERALES DEL DESARROLLO ANIMAL 1315

Figura 22–12 Génesis de asimetría por


X X X retroalimentación positiva. En este ejemplo
X X X dos células interactúan entre sí de forma que
X cada una de ellas produce una sustancia X
X
que actúa sobre la otra célula inhibiendo la
produción de X, un efecto conocido como
inhibición lateral. Un aumento de X en una de
las células conduce a una retroalimentación
Un sesgo transitorio genera positiva que tiende a incrementar X aún más
una asimetría débil en esta célula y a disminuir X en la célula
vecina. Este hecho puede generar una
X X X X
X inestabilidad desbocada, y provocar que
X X X X X
X X las dos células se vuelvan radicalmente
X X X X
X X diferentes. En último término, el sistema acaba
por quedarse en uno u otro de los dos estados
RETROALIMENTACIÓN POSITIVA: estables opuestos. La elección final de uno de
la asimetría se autoamplifica los estados representa una forma de memoria:
la pequeña influencia que inicialmente dirigió
la elección, ya no es necesaria para que el
X X X estado se mantenga.
X XX
X X X X
X X X X X XX X
X XX X X
X
BIESTABILIDAD:
los sucesos alternativos todo o nada constituyen una memoria estable

genético tratados en el Capítulo 7. En cualquier caso, la inhibición lateral significa que si una
célula n.o 1 produce un poco más de X, será la causa de que la célula n.o 2 produzca menos;
y como la célula n.o 2 produce menos X, entonces transmite menos inhibición a la célula
n.o 1 y de esta forma permite que la cantidad de X en la célula n.o 1 aumente todavía más; y así
podría continuar hasta alcanzar un estado estacionario en el cual la célula n.o 1 contenga
mucho X y la célula n.o 2 muy poco.
Los análisis matemáticos muestran que este fenómeno depende de la fuerza del efecto
de la inhibición lateral: si es muy débil, las fluctuaciones van desapareciendo y no tiene nin-
gún efecto duradero, pero si es bastante fuerte y brusco, las fluctuaciones se irán amplifi-
cando aceleradamente hasta romper la simetría inicial entre las dos células. A menudo en la
inhibición lateral interviene el intercambio de señales por contacto célula-célula por la vía
de señalización Notch (como se explicó en el Capítulo 15), que es un mecanismo común de
diferenciación celular en tejidos animales que permite a las células especializarse de distin-
tos modos.

La retroalimentación positiva genera patrones, respuestas


de todo o nada y proporciona memoria
Procesos similares de retroalimentación pueden actuar en series más grandes de células y
generar muchos tipos de modelos espaciales. Por ejemplo, una sustancia A (un activador de
corto alcance) podría estimular su propia producción en las células que la contienen y en
sus vecinas más próximas y, al mismo, tiempo inducirlas a producir una señal H (un inhibi-
dor de largo alcance) que difundiera rápidamente e inhibiera la producción de A en las cé-
lulas situadas en un lugar más alejado. Si todas las células empiezan al mismo ritmo pero un
grupo de ellas gana una pequeña ventaja fabricando un poco más de A que el resto, enton-
ces la asimetría se autoamplifica. La activación de corto alcance combinada con la
inhibición de largo alcance podrían dar lugar a la formación de grupos de células en el inte-
rior de un tejido homogéneo que se especializarían como centros de señales localizados.
Por otro lado, la retroalimentación positiva también puede ser un instrumento median-
te el que una célula individual se transforma de forma espontánea en polarizada e interna-
mente asimétrica, mediante sistemas de señales intracelulares que permiten que una
asimetría inicialmente débil se autoamplifique.
Ciertos principios generales se ponen en práctica gracias a éstas y otras muchas varia-
ciones sobre el tema de la retroalimentación positiva. En cada uno de los ejemplos descritos
la retroalimentación positiva lleva a una rotura de la simetría, y ésta se comporta como un
fenómeno de todo o nada. Si la retroalimentación se encuentra por debajo de un cierto um-
1316 Capítulo 22: Desarrollo de los organismos pluricelulares

bral, las células quedan esencialmente iguales. Pero si se halla por encima, entonces sufren
una diferenciación súbita. Por encima de este umbral el sistema es biestable o multiestable,
es decir, oscila hacia uno u otro de los dos o más estados posibles, según cuál sea la célula (o
cuál de los dos extremos de una sola célula) que gana la ventaja inicial.
La elección de uno de los resultados alternativos puede venir determinada por una
señal externa que confiere a una de las células una pequeña ventaja inicial. Pero cuando ha
actuado la retroalimentación positiva, esta señal externa es ya irrelevante. La rotura de la si-
metría, una vez establecida, es difícil que revierta; la retroalimentación positiva hace que el
estado asimétrico escogido se automantenga, incluso después de que la señal que ha inicia-
do el proceso haya desaparecido. De esta forma, la retroalimentación positiva proporciona al
sistema una memoria de señales pasadas.
Todos estos efectos de la retroalimentación positiva (rotura de la simetría, respuestas
todo o nada, biestabilidad y memoria) van siempre juntos y los encontramos una y otra vez
en los organismos en desarrollo. Son fundamentales en la producción de modelos celulares
estables y delineados con precisión.

Un pequeño grupo de vías de señalización, utilizado de forma


repetida, controla el patrón de desarrollo
¿Qué son, pues, las moléculas que actúan como señales y coordinan la formación del patrón
de desarrollo en un embrión, ya sea generando asimetría de novo o como inductoras de cen-
tros de señales establecidas controlando la diversificación de las células vecinas? En princi-
pio, cualquier clase de molécula extracelular podría servir. En la práctica, la mayoría de los
casos inductivos bien conocidos en el desarrollo animal están gobernados sólo por unas
cuantas familias de proteínas señal altamente conservadas, que se reutilizan una y otra vez
en diferentes contextos y situaciones. El descubrimiento de este vocabulario limitado que
utilizan las células en sus comunicaciones durante el desarrollo ha tenido lugar reciente-
mente y constituye uno de los grandes hallazgos que más ha simplificado la biología del de-
sarrollo. En la Tabla 22–1 se muestran las seis familias principales de proteínas señal que
sirven como inductoras del desarrollo animal. Los detalles de los mecanismos intracelulares
por los cuales actúan estas moléculas se han explicado en el Capítulo 15.
El resultado final de la mayoría de los fenómenos inductivos es un cambio en la trans-
cripción del DNA celular, activándose algunos genes y desactivándose otros. Diferentes mo-
léculas señal activan clases distintas de proteínas que intervienen en la regulación génica.
Además, el efecto activador de una determinada proteína reguladora dependerá de cuáles
son las otras proteínas reguladoras presentes en la célula, ya que por lo general actúan en
combinación. Como resultado de ello, diferentes tipos de células responderán de forma dis-
tinta a una misma señal en otro momento. La respuesta dependerá tanto de las otras pro-
teínas reguladoras que estén presentes antes de que llegue la señal como de otras señales

Tabla 22–1 Algunas proteínas señal que intervienen una y otra vez como inductores en el desarrollo animal
VÍA SEÑALIZADORA FAMILIA DE FAMILIA DE INHIBIDORES/MODULADORES
LIGANDOS RECEPTORES EXTRACELULARES
Receptor tirosina quinasa (RTK) EGF receptores EGF Argos
FGF (Branchless) receptores FGF (Breathless)
Efrinas receptores Eph
Superfamilia TGFβ TGFβ receptores TGFβ cordina (Sog), noguina
BMP (Dpp) receptores BMP
Nodal
Wnt Wnt (Wingless) Frizzled Dickkopf, Cerberus
Hedgehog Hedgehog Patched, Smoothened
Notch Delta Notch Fringe

Solo se han enumerado las más representativas de cada clase, principalmente las mencionadas en este capítulo. Los nombres peculiares para Drosophila se
muestran entre paréntesis. Muchos de los componentes listados tienen varios homólogos que se distinguen con números (FGF1, FGF2, etc.) o con sobrenombres
(Sonic hedgehog, Lunatic fringe). Otras vías de señalización, como JSK/STAT, receptor de la hormona nuclear y las vías con receptor acoplado a proteína G
también desempeñan un papel importante en algunos procesos de desarrollo.
MECANISMOS GENERALES DEL DESARROLLO ANIMAL 1317

que la célula esté recibiendo en el mismo momento, hecho que refleja que la célula recuer-
da las señales recibidas previamente.

Los morfógenos son inductores de largo alcance que ejercen


efectos graduales
Parece ser que las moléculas señal gobiernan decisiones del tipo sí o no, dando una u otra
respuesta en función de si su concentración es alta o baja. La retroalimentación positiva es
capaz de producir respuestas celulares de todo o nada, de manera que cuando la señal tiene
una intensidad por debajo de un cierto punto crítico se obtiene un resultado y cuando se-
sitúa por encima de este punto otro resultado distinto. Sin embargo, en muchos casos las
respuestas son más graduales; por ejemplo, una concentración alta puede dirigir las células
objetivo hacia una vía de desarrollo, mientras que una concentración intermedia las diri-
giría hacia otra vía y una concentración baja hacia otra distinta. Un caso importante es el
que tiene lugar cuando la molécula señal difunde a partir de un centro de señales localizado
y genera un gradiente de concentración. Las células que se encuentran a diferentes distan-
cias del origen de la señal quedan inducidas a seguir una variedad de vías distintas, según la
concentración de señal que experimentan.
Una molécula que impone un patrón a un conjunto de células, de la forma que hemos
descrito, se llama morfógeno. Las extremidades de los vertebrados proporcionan un ejem-
plo llamativo al respecto: un grupo de células situadas a un lado de la yema embrionaria de
la extremidad se especializa en centro de señales y segrega la proteína Sonic hedgehog (un
miembro de la familia de moléculas señal hedgehog). Esta proteína difunde desde su origen
formando un gradiente morfogénico que controla los caracteres de las células a lo largo del eje
pulgar-meñique de la yema. Si se injerta en el lado opuesto de la yema otro grupo de células
señal, se produce una duplicación quiral del patrón de los dedos (Figura 22–13).

(A)
500 μm

ANTERIOR

Figura 22–13 Sonic hedgehog como


da lugar a 2 morfógeno en el desarrollo de las
extremidades del pollo. (A) Expresión
región polarizada del gen Sonic hedgehog en un embrión
de la yema del ala de pollo de 4 días, mostrado mediante
3
POSTERIOR hibridación in situ (vista dorsal del tronco
(B) 4 al nivel de las yemas de las alas). El gen se
expresa en la línea media del cuerpo y en
ANTERIOR el borde posterior (la región polarizada) de
cada una de las yemas de las alas. La proteína
Sonic hedgehog difunde desde estos lugares
donde se sintetitza. (B) Desarrollo normal del
4
3 ala. (C) Un injerto de tejido procedente de
da lugar a la región polarizada causa una duplicación
2 simétrica del patrón del ala huésped. Parece
2 que el tipo de dedo que se desarrolla está
determinado por la concentración local
POSTERIOR
de la proteína Sonic hedgehog, por lo que se
la región polarizada de la yema dadora 3 forman diferentes tipos de dedos (señalados
del ala se corta y se injerta en la región anterior 4
por 2, 3 y 4) según su distancia a la fuente
de la yema huésped del ala de Sonic hedhehog. (A, cortesía de Randall
(C) S. Johnson y Robert D. Riddle.)
1318 Capítulo 22: Desarrollo de los organismos pluricelulares

fuente Figura 22–14 Dos sistemas mediante los


de inductor cuales se puede generar un gradiente de
morfógeno. (A) Mediante la producción
localizada de un inductor, un morfógeno,
inductor distribuido uniformemente que difunde desde su fuente. (B) Mediante
la producción localizada de un inhibidor que
difunde desde su fuente y bloquea la acción
gradiente de inductor que difunde de un inductor distribuido uniformemente.
por un campo de células
(A)
inhibidor distribuido
en gradiente fuente de
inhibidor

gradiente resultante de la actividad


(B) del inductor

Inhibidores extracelulares de las moléculas señal modelan


la respuesta del inductor
Es en especial importante limitar la acción de la señal de las moléculas que actúan a distan-
cia, así como su producción. Muchas proteínas señal tienen antagonistas extracelulares que
pueden inhibir su función. Por lo general estas sustancias son proteínas que se unen a la se-
ñal o a su receptor e impiden que tenga lugar una interacción productiva.
Un número sorprendentemente elevado de las decisiones tomadas en el desarrollo se
regulan en realidad por inhibidores más que por la molécula que ejerce la señal primaria. El
sistema nervioso de un embrión de rana surge de un banco de células que es competente
para formar tanto tejido nervioso como epidérmico. Un tejido inductor libera la proteína
cordina y favorece la formación de tejido nervioso. La cordina no tiene ningún receptor es-
pecífico. Al contrario, es un inhibidor de proteínas señal de la familia BMP/TGFβ, las cuales
inducen el desarrollo epidérmico y se hallan a lo largo de la región neuroepitelial, que es
donde se forman las neuronas y la epidermis. Por lo tanto, la inducción a tejido nervioso se
realiza gracias a un gradiente de inhibición de una señal antagónica (Figura 22–14).

Las señales del desarrollo pueden difundir por el tejido


de diferentes maneras
Parece que muchas señales del desarrollo se propagan a través de los tejidos mediante difu-
sión simple entre los espacios intercelulares. Si un grupo especializado de células produce
una molécula señal a un ritmo constante, y este morfógeno se va degradando mientras
difunde, se formará un gradiente uniforme que tendrá un máximo en el origen. La veloci-
dad de difusión y la vida media del morfógeno determinan la pendiente del gradiente
(Figura 22–15).
Este sencillo mecanismo se puede modificar de muchas maneras a fin de ajustar la for-
ma y la pendiente del gradiente. A lo largo de su camino, el morfógeno puede ser atrapado
por receptores de superficie, causando así su degradación por endocitosis, con lo cual se
acorta su vida media efectiva. También puede ocurrir que se asocie a moléculas de la matriz
extracelular, reduciéndose así su tasa de difusión efectiva. En algunos casos, parece que el
morfógeno entra en las células por endocitosis y más tarde es excretado para ser atrapado y
excretado de nuevo por otras células, de manera que la señal se propaga a través de una ruta
principalmente intracelular.
Existe otro mecanismo de propagación de señales que se realiza mediante finos filópo-
dos o citonemas que se extienden más allá de unas cuantas células desde algunos tejidos
epiteliales. Una célula puede enviar citonemas que entran en contacto con otras más aleja-
das, tanto para transmitir como para recibir señales de ellas. De esta forma una célula pue-
de por ejemplo generar una inhibición lateral vía Notch a un conjunto extenso de células
vecinas.
MECANISMOS GENERALES DEL DESARROLLO ANIMAL 1319

fuente del morfógeno Figura 22–15 Formación de un gradiente


de señal mediante difusión. Las gráficas
muestran estadios sucesivos en el
establecimiento de un gradiente de
concentración de una molécula señal
producida en el origen a velocidad
t = tiempo desde el comienzo
mantenida, desde el momento 0.
La molécula se degrada a medida que
0,5 difunde desde la fuente, y se genera un
t = 160 min
gradiente de concentración con un máximo
0,4 t = 80 min en esta fuente. Las gráficas se han calculado
t = 40 min asumiendo que la difusión tiene lugar en un
t = 20 min sentido en el espacio, que la molécula tiene
0,3 t = 10 min
una semivida t1/2 de 20 minutos y que
t = 5 min
difunde con una constante de difusión
0,2
D = 0,4 mm2 h–1, típica de una molécula
pequeña de proteína (30 kilodaltons).
0,1 Nótese que al cabo de una hora el gradiente
ya ha alcanzado el estado estacionario
y que la concentración en el estado
0 0,5 1,0 1,5 2,0 2,5 estacionario (tiempos largos) disminuye
distancia desde la fuente (mm) exponencialmente con la distancia.

Los programas intrínsecos de una célula definen la temporización


de su desarrollo
Los tipos de señales a los que nos hemos referido tienen un papel importante en la tempo-
rización de las etapas del desarrollo, pero sería erróneo pensar que todos los cambios nece-
sitan una señal inductiva que los desencadene. Muchos de los mecanismos que alteran el
carácter celular son intrínsecos a la propia célula y no requieren indicación alguna que pro-
venga de su alrededor; la célula seguirá su programa aunque permanezca en un entorno sin
cambios. En muchos casos podemos sospechar la duración del proceso de desarrollo se con-
trola por algún mecanismo de este tipo. Por ejemplo, en un ratón las células progenitoras de
la corteza cerebral se dividen y generan neuronas durante tan sólo 11 ciclos celulares, mien-
tras que en el mono lo hacen aproximadamente en 28 ciclos y después paran. En las distintas
etapas de este programa se generan tipos distintos de neuronas, lo que sugiere que mientras
la célula progenitora envejece, cambia las especificaciones que suministra a las hijas.
En el contexto de un embrión intacto resulta difícil demostrar que esta serie de sucesos es
estrictamente el resultado de un proceso cronorregulador autónomo, ya que el entorno celu-
lar está cambiando. Sin embargo, experimentos realizados con células en cultivo ofrecen una
evidencia clara. Por ejemplo, las células progenitoras de la glía, aisladas del nervio óptico de
una rata de 7 días y cultivadas bajo condiciones constantes en un medio apropiado, conti-
núan proliferando durante un tiempo limitado (que corresponde a un máximo de unos 7 ci-
clos de división celular) y luego se diferencian en oligodendrocitos (las células gliales que for-
man las cubiertas de mielina alrededor de los axones en el cerebro), ajustándose a un horario
similar al que habrían seguido si se hubiesen dejado en su sitio en el embrión.
Todavía no se conocen los mecanismos moleculares subyacentes de estos cambios tan
lentos del estado interno de las células, que siguen funcionando durante días, semanas, meses
e incluso años. Una posibilidad es que reflejen cambios progresivos en el estado de la cro-
matina (como se ha descrito en el Capítulo 4).
Los mecanismos que controlan la temporización de los procesos más rápidos, aunque
se conocen poco, no son ningún misterio. Más adelante explicaremos un ejemplo sobre el
oscilador de expresión génica, conocido como reloj de segmentación, que gobierna la for-
mación de los somitas (rudimentos de las vértebras, costillas y músculos asociados) en los
embriones de los vertebrados.

Los patrones iniciales se establecen en pequeños campos de células,


se perfeccionan por inducción secuencial y el embrión crece
Por lo general, la señales que organizan el modelo espacial de un embrión actúan a distan-
cias cortas y gobiernan decisiones relativamente sencillas. Por ejemplo, un morfógeno con
un radio de acción inferior a 1 mm, que se considera una tasa de difusión efectiva (véase la
1320 Capítulo 22: Desarrollo de los organismos pluricelulares

Figura 22–16 Diseño mediante inducción


A
secuencial. Una serie de interacciones
A inductivas pueden generar muchos tipos
celulares a partir de un número muy
A D y E se D reducido de ellos.
C se ha han inducido
inducido por una señal
por una señal C de C actuando C
de B actuando sobre A y B
sobre A respectivamente
E

B B
B

Figura 22–15), induce a las células sobre las que actúa a elegir entre unas cuantas opciones
de desarrollo. No obstante, los órganos que al final se desarrollan son mucho más grandes y
mucho más complejos.
La proliferación celular que sigue a la especificación inicial explica el aumento de ta-
maño, mientras que el perfeccionamiento del modelo se explica por una serie de induccio-
nes locales que van puliendo los niveles sucesivos de detalle sobre un esbozo inicialmente
sencillo. En el momento en que están presentes dos tipos celulares, uno de ellos puede pro-
ducir un factor que induzca a un subgrupo de células vecinas a especializarse en un tercer
tipo. Éste puede a su vez devolver la señal a los otros dos tipos de células cercanas, generan-
do un cuarto y un quinto tipo celular, etc. (Figura 22–16).
Esta estrategia que genera un modelo progresivamente más complicado recibe el nom-
bre de inducción secuencial. Es sobre todo a través de este mecanismo que el esquema cor-
poral de un animal en desarrollo, una vez formado un esbozo en pequeño, pasa a elaborarse
con detalles más precisos conforme avanza el desarrollo.
En las secciones que siguen en este capítulo se centrará la atención en una pequeña se-
lección de organismos modelo y veremos cómo actúan, en la práctica, los principios esque-
matizados en esta primera sección. Empezaremos con el análisis del nematodo
Caenorhabditis elegans.

Resumen
Los cambios evidentes en el comportamiento celular que observamos a medida que se va desarro-
llando un organismo pluricelular son los signos externos de una compleja ordenación molecular
que depende de la memoria celular. Esta ordenación tiene lugar en el interior de las células a medi-
da que reciben y procesan señales de sus vecinas y emiten señales respuesta. Por tanto, el modelo
final de tipos celulares diferenciados es el resultado de un programa encubierto de especialización
celular. El programa actúa sobre los variados modelos de expresión de las proteínas reguladoras,
confiriendo a cada célula diferentes potencialidades mucho antes de que empiece la diferenciación
terminal. Los biólogos del desarrollo, mediante experimentos genéticos y de microdisección, preten-
den descifrar este programa y relacionarlo con las señales intercambiadas entre las células mientras
proliferan, interactúan y se desplazan.
Animales tan distintos como gusanos, moscas y humanos utilizan conjuntos de proteínas muy
similares para controlar su desarrollo; por lo tanto, lo que descubrimos en un organismo a menudo
nos da una idea de lo que sucede en los otros. Diferentes organismos utilizan en multitud de ocasio-
nes y en situaciones distintas, unas cuantas vías de señalización célula-célula evolutivamente bien
conservadas, que regulan la formación de un modelo pluricelular organizado. En un embrión, la
mayor parte de las diferencias del esquema corporal derivan de diferencias en el DNA regulador aso-
ciado a cada gen. Este DNA tiene un papel clave en la definición del programa secuencial de desa-
rrollo, desencadenando la acción de los genes en momentos y lugares específicos, según el patrón de
expresión presente en cada célula en la etapa anterior del desarrollo.
Las diferencias entre las células de un embrión pueden surgir de varios modos. La retroalimen-
tación positiva puede llevar a una rotura de la simetría generando una diferencia radical y perma-
nente entre células inicialmente casi idénticas. También pueden nacer células hermanas distintas
como resultado de una división celular asimétrica. Otra forma de diferenciación de un grupo de
células inicialmente similares es la exposición a señales inductoras emitidas por células externas
al grupo; los inductores de largo alcance, con efectos graduales, llamados morfógenos, son capaces
de organizar un patrón complejo. Gracias a la memoria celular, estas señales transitorias pueden
CAENORHABDITIS ELEGANS: SU DESARROLLO DESDE LA PERSPECTIVA DE LA CÉLULA INDIVIDUAL 1321

tener un efecto duradero en el estado interno de la célula, convirtiéndola en determinada para un


destino concreto. Por un método o por otro, las señales sencillas que actúan sobre series de células
en distintos momentos y lugares, dan lugar a los organismos pluricelulares complejos y variados
que pueblan el mundo que nos rodea.

CAENORHABDITIS ELEGANS: SU DESARROLLO DESDE


LA PERSPECTIVA DE LA CÉLULA INDIVIDUAL
El nematodo Caenorhabditis elegans es un pequeño organismo, relativamente sencillo y per-
fectamente estructurado. Se ha descrito la anatomía de su desarrollo con un detalle extraor-
dinario y se ha podido establecer el linaje exacto de cada una de las células que componen su
cuerpo. También se conoce la secuencia completa de su genoma y se han analizado numero-
sos fenotipos de mutantes determinando sus funciones génicas. Es el animal pluricelular
ideal para poder entender su desarrollo en términos de control genético.
Las comparaciones entre secuencias de DNA indican que, aunque los linajes de los
nematodos, de los insectos y de los vertebrados se separaron más o menos al mismo tiempo,
el ritmo del cambio evolutivo en el linaje de los nematodos ha sido sustancialmente mayor:
sus genes, su estructura corporal y sus estrategias de desarrollo son más divergentes que las de
los humanos y las de Drosophila. No obstante, a nivel molecular muchos de estos mecanismos
son similares a los de los insectos y vertebrados, y están gobernados por sistemas homólogos
de genes. Para saber cómo se desarrolla un ojo, una extremidad o el corazón, hemos de obser-
varlo en otro organismo que no sea C. elegans, ya que éste carece de estos órganos. Pero a un
nivel más fundamental es muy instructivo, ya que muestra las cuestiones básicas del
desarrollo animal de una forma relativamente sencilla y permite interpretarlas en términos
de funciones génicas y de comportamiento de células individuales concretas.

Caenorhabditis elegans es anatómicamente sencillo


El adulto de C. elegans se compone de 1000 células somáticas y entre 1000 y 2000 células
germinales (959 núcleos de células somáticas y unas 2000 células germinales en un sexo;
1031 núcleos de células somáticas más unas 1000 células germinales en el otro sexo)
(Figura 22–17). Se ha reconstruido su anatomía célula a célula mediante microscopía elec-
trónica de cortes seriados. El esquema corporal de este gusano es muy sencillo: su cuerpo
es alargado y de simetría bilateral, y está compuesto por los mismos tejidos básicos que
aparecen en otros animales (nervios, músculos, tubo digestivo, piel), con la boca y el cere-
bro en el extremo anterior y el ano en el posterior. El tegumento exterior del cuerpo se com-
pone de dos capas: la epidermis protectora y la capa muscular subyacente. Un tubo de
células endodérmicas forma el intestino. Un segundo tubo situado entre el intestino y el te-
gumento exterior constituye la gónada, con las células germinales envueltas por una cu-
bierta de células somáticas.
C. elegans tiene dos sexos: uno hermafrodita y el otro masculino. El hermafrodita se
podría interpretar sencillamente como una hembra que produce una cantidad limitada de
espermatozoides: se puede reproducir por autofecundación, utilizando su propio semen o

1,2 mm
DORSAL
ANTERIOR intestino huevos gónada POSTERIOR

ano Figura 22–17 Caenorhabditis elegans.


Vista lateral de un adulto hermafrodita.
faringe oocito músculo pared del cuerpo (De J.E. Sulston y H.R. Horvitz, Dev. Biol.
útero vulva epidermis 56:110-156, 1977. Con la autorización
VENTRAL de Academic Press.)
1322 Capítulo 22: Desarrollo de los organismos pluricelulares

HUEVO
0
tiempo después de la fecundación (horas)

sistema nervioso musculatura


epidermis sistema nervioso epidermis línea germinal
musculatura gónada somática sistema nervioso

musculatura

10
eclosión

tubo digestivo

ANTERIOR POSTERIOR

bien por fecundación cruzada, mediante la transferencia de espermatozoides masculinos a Figura 22–18 Árbol genealógico de las
través de la cópula. Gracias a la autofecundación, un solo gusano heterocigoto engendra una células del intestino de C. elegans. Nótese
prole homocigota. Esta es una característica importante que hace de C. elegans un organis- que aunque las células del tubo digestivo
forman un solo clon (como las células de la
mo excepcionalmente útil para los estudios genéticos.
línea germinal), las células de muchos otros
tejidos no lo hacen. Las células nerviosas
(no representadas en el dibujo del adulto,
En el desarrollo de un nematodo, el destino celular parte inferior de la figura) están agrupadas
principalmente en ganglios cerca de los
se puede predecir casi perfectamente extremos anterior y posterior y en un
cordón nervioso ventral que recorre
C. elegans empieza su vida como una célula única, el huevo fecundado, que da lugar, tras
todo el cuerpo del animal.
repetidas divisiones celulares, a 558 células que forman un pequeño gusano en el interior de la
cubierta del huevo. Después de eclosionar, las divisiones siguientes llevan al crecimiento y
maduración sexual del gusano a través de sucesivas etapas larvarias, separadas por mudas.
Después de la última muda, que lleva a la etapa adulta, el gusano hermafrodita empieza a pro-
ducir sus propios huevos. La secuencia completa, de huevo a huevo, dura sólo unos tres días.
Mediante observación directa del animal en desarrollo, se ha cartografiado el linaje de
todas las células, desde el huevo unicelular al adulto pluricelular. Una célula precursora con-
creta sigue el mismo patrón de divisiones en todos los individuos y, con muy pocas excep-
ciones, el destino de cada célula descendiente se puede predecir a partir de su posición en el
árbol genealógico (Figura 22–18).
Este grado de precisión estereotipada no se observa en el desarrollo de animales más
grandes. A primera vista, sugiere que cada linaje del embrión del nematodo está pro-
gramado para seguir un patrón de división y especialización celular de una forma rígida e
independiente. Esto podría hacer pensar que el gusano no es un organismo representativo.
No obstante, más adelante veremos que no es así, ya que, como en otros animales, el desa-
rrollo depende de interacciones célula-célula, así como de procesos internos de las células
individuales. El resultado es predecible casi a la perfección, simplemente porque el patrón
de interacciones entre células es reproducible en gran medida y correlacionado de forma
exacta con la secuencia de divisiones celulares.
Como en el caso de otros animales, en un gusano en desarrollo la mayoría de las células
no están restringidas a generar una prole de un solo tipo diferenciado hasta un estadio avan-
CAENORHABDITIS ELEGANS: SU DESARROLLO DESDE LA PERSPECTIVA DE LA CÉLULA INDIVIDUAL 1323

zado del desarrollo; por lo general las células de un tipo particular, por ejemplo de músculo,
derivan de varios precursores espacialmente dispersos que también pueden dar lugar a
otros tipos celulares. En el gusano, las excepciones son el tubo digestivo y la gónada, cada
uno de los cuales se forma a partir de una única célula fundadora; ésta aparece en la etapa de
8 células en el caso del tubo digestivo, y en el de 16 células, en el linaje de las células germi-
nales o línea germinal. Pero en cualquier caso, la diversificación celular empieza temprano,
en cuanto el huevo comienza a hendirse; es decir, mucho antes de la diferenciación terminal,
las células pasan por una serie de estados intermedios de especialización, siguiendo di-
ferentes programas según su localización y sus interacciones con las células vecinas. Pero,
¿cómo surgen estas diferencias tempranas entre las células?

La división asimétrica del huevo se organiza mediante


los productos de los genes de efecto materno
Este gusano es un ejemplo típico de entre muchos animales en la especificación temprana
de las células que finalmente darán lugar a las células germinales (óvulos o espermato-
zoides). La línea germinal del gusano surge de una serie exacta de divisiones celulares asi-
métricas del huevo fecundado. La asimetría se origina siguiendo una indicación del medio
externo del huevo: el punto de entrada del espermatozoide define el futuro polo posterior
del huevo elongado. Luego, las proteínas del huevo interactúan entre ellas y se organizan en
relación a dicho punto a fin de crear una asimetría más elaborada en el interior de la célula.
Las proteínas que intervienen son traducciones de los mRNA acumulados que han sido
transcritos de genes maternos. Dado que estos mRNA se generan antes de la puesta del huevo,
el genotipo materno sólo dicta lo que ocurrirá en las primeras etapas del desarrollo. Los ge-
nes que actúan de esta forma se llaman genes de efecto materno.
Un subconjunto de estos genes son los que se requieren específicamente en la orga- Figura 22–19 Divisiones asimétricas que
nización del patrón asimétrico del huevo del nematodo. Se llaman genes Par (de Partición segregan gránulos P en la célula fundadora
defectuosa) de los cuales se han identificado por lo menos seis, mediante cribado genético de de la línea germinal de C. elegans.
mutantes en los cuales este modelo está alterado. Los genes Par tienen homólogos en insec- Las micrografías de la fila superior muestran
tos y en vertebrados, en los que tienen un papel fundamental en la organización de la pola- el patrón de división celular, con los núcleos
celulares teñidos de azul mediante un
ridad, como ya se explicó en el Capítulo 19. De hecho, una de las claves de nuestro
colorante fluorescente específico del DNA;
conocimiento actual de los mecanismos generales de la polaridad celular fue el descubri-
en la fila inferior, las mismas células pero
miento de estos genes en estudios sobre el desarrollo temprano de C. elegans. teñidas con un anticuerpo contra los
En el huevo del nematodo, así como en otras células de éste y de otros animales, las pro- gránulos P. Estos pequeños gránulos
teínas Par (los productos de los genes Par) están a su vez distribuidas de forma asimétrica, (0,5-1 μm de diámetro) están distribuidos
algunas en un extremo de la célula y otras en el otro. Éstas aportan al huevo un conjunto de al azar por el citoplasma del huevo no
partículas ribonucleoproteicas denominadas gránulos P, que se sitúan en el polo posterior, fecundado (no se presenta). Después de la
fecundación, en cada una de las divisiones
de forma que la célula hija posterior hereda los gránulos P y la otra no. A lo largo de las divi-
celulares hasta el estadio de 16 células tanto
siones siguientes, las proteínas Par actúan de forma similar, orientando el huso mitótico y los gránulos como la maquinaria intracelular
segregando, en cada mitosis, los gránulos P para una de las células hijas, hasta llegar al esta- que regula su localización asimétrica se
dio de 16 células, donde sólo una célula contiene los gránulos P (Figura 22–19). Esta célula segregan en una sola célula hija. (Cortesía
es la que dará lugar a la línea germinal. de Susan Strome.)
1324 Capítulo 22: Desarrollo de los organismos pluricelulares

Figura 22–20 Patrón de divisiones celulares en el embrión joven de C. elegans. huevo fecundado
Se indican los nombres y los destinos de cada una de las células. Las células
hermanas aparecen unidas por una corta línea negra. (Según K. Kemphues,
Cell 101:345-348, 2000. Con autorización de Elsevier.) ANTERIOR POSTERIOR

La distinta especificación de los precursores de la célula germinal en relación con los


precursores de las células somáticas es clave en el desarrollo de casi todos los tipos de ani- AB P1
(tegumento,
males y el proceso tiene características comunes incluso en fílums con esquemas corporales neuronas,
muy distintos. Así, por ejemplo, en Drosophila también se segregan partículas similares a los faringe,
otros)
gránulos P en uno de los polos del huevo y luego se incorporan a las células precursoras de
la línea germinal, determinando su destino. Fenómenos similares ocurren en peces y en ra-
nas. En todas estas especies podemos reconocer algunas de estas mismas proteínas en el ABp
material que determina el linaje germinal, incluyendo homólogos de una proteína, denomi-
nada Vasa, que se une al RNA. Todavía no se sabe de qué manera actúan el RNA, Vasa y las
proteínas asociadas a ella, en la determinación de la línea germinal. P2
ABa
EMS

Las interacciones célula-célula generan patrones progresivamente C


más complejos (músculos,
piel,
neuronas)
En C. elegans, como en otros animales, el huevo es una célula extraordinariamente grande, MS
con espacio para un complejo diseño interno. Además de los gránulos P, otros factores se (músculos E
y otras (tubo digestivo)
distribuyen de forma ordenada a lo largo del eje anteroposterior, bajo el control de las pro- partes del
teínas Par, y de esta misma forma se asignan estos factores a las diferentes células cuando cuerpo)
el huevo sufre los primeros ciclos de división celular. Estas divisiones tienen lugar sin creci-
D
miento, ya que la alimentación no puede empezar hasta que se hayan formado la boca y el (músculos)
tubo digestivo; por lo tanto, el huevo se subdivide en células progresivamente más pequeñas.
Varios de los factores localizados son proteínas reguladoras, las cuales actúan de forma di- P4
recta en la célula que las hereda, ya sea bloqueando o dirigiendo la expresión de determina- (línea germinal)
dos genes o bien añadiendo diferencias entre esta célula y sus vecinas, comprometiéndola a
un destino especializado.
Mientras que las primeras diferencias entre las células situadas a lo largo del eje antero-
posterior de C. elegans proceden de divisiones asimétricas, la modelación posterior, incluyen-
do el patrón de tipos celulares, se sitúa a lo largo de otros ejes y depende de las interacciones
que se dan entre las células. En el embrión, las estirpes celulares son tan reproducibles que
las células individuales se pueden nombrar e identificar en cada animal (Figura 22–20); por
ejemplo, en el estadio de cuatro células, se llaman ABa y ABp (las dos células hermanas an-
teriores) y EMS y P2 (las dos posteriores). Como resultado de las divisiones asimétricas que
acabamos de describir, la célula P2 expresa una proteína señal de superficie, que es un ho-
mólogo en nematodos del ligando Delta de Notch, mientras que la ABa y la ABp expresan el
correspondiente receptor transmembrana (un homólogo de Notch). La forma alargada de la
cubierta del huevo obliga a estas células a colocarse de forma que la más anterior (ABa) y
la más posterior (P2) dejan de estar en contacto. Como resultado de ello, sólo la célula ABp ABp
recibe la señal de P2; el resultado es que ABp es diferente de ABa y se define así el eje dorso-
Notch
ventral del gusano (Figura 22–21).
Delta
Al mismo tiempo, P2 también expresa otra molécula señal, una proteína Wnt, que actúa
Wnt
sobre un receptor Wnt (una proteína Frizzled) en la membrana de la célula EMS. La señal
polariza a EMS en relación con el lugar de contacto con P2, controlando la orientación del P2
Frizzled
huso mitótico. Luego, EMS se divide y da lugar a dos células hijas que quedan comprometi- Aba
EMS
das a diferentes destinos, como resultado de la acción de la señal Wnt procedente de P2. Una

Figura 22–21 Vías de señalización celular que controlan la asignación de diferentes ABp
caracteres a las células del embrión de cuatro células en el nematodo. La célula P2
utiliza la vía de señalización Notch para enviar una señal inductiva a la célula ABp,
haciendo que ésta adopte un carácter especializado. La célula ABa presenta toda la
maquinaria molecular necesaria para responder de la misma forma a la misma señal,
pero no se produce así porque no está en contacto con P2. Al mismo tiempo, la señal Wnt P2
procedente de P2 hace que la célula EMS reoriente su huso mitótico y genere dos células Aba
hijas: las células MS y E (esta última fundadora del tubo digestivo) que se comprometerán futura futura
en dos destinos distintos como resultado de su diferente exposición a la proteína Wnt. célula MS célula E
CAENORHABDITIS ELEGANS: SU DESARROLLO DESDE LA PERSPECTIVA DE LA CÉLULA INDIVIDUAL 1325

de las hijas, la célula MS, dará lugar a los músculos y a otras partes del cuerpo; la otra, la
célula E, será exclusivamente la fundadora del tubo digestivo (véase la Figura 22–21).
Una vez esquematizada la cadena de sucesos de causa y efecto en el desarrollo tempra-
no del nematodo, se examinarán algunos métodos que se han utilizado para descifrarla.

La microdisección y la genética revelan la lógica del control


del desarrollo; la clonación génica y la secuenciación revelan
sus mecanismos moleculares
Para descubrir los mecanismos causales es necesario saber cuál es el potencial de desarrollo
de cada una de las células del embrión. ¿En qué momentos de sus vidas experimentan los
cambios internos que son decisivos en la determinación a un destino particular, y en qué
momentos dependen de señales de otras células? En el caso del nematodo, se pueden des-
truir una o más células vecinas, mediante microdisección con un minúsculo rayo láser, y
luego observar directamente cómo se comportan las células en las nuevas condiciones. Otra
opción es utilizar una aguja fina para manipular las células de un embrión temprano reubi-
cándolas dentro del huevo. Por ejemplo, se pueden intercambiar las posiciones relativas de
ABa y ABp en el estadio de cuatro células. Entonces la célula ABa experimenta el destino que
normalmente sería el de ABp, y viceversa; esto indica que las dos células tienen inicialmente
el mismo potencial de desarrollo y son las señales de sus vecinas lo que las hace diferentes.
Una tercera estrategia es eliminar, por digestión enzimática, la cubierta del huevo de un em-
brión de C. elegans en fase temprana, y luego manipular las células en cultivo. De este modo se
demostró la existencia de una señal polarizadora de P2 a EMS.
Para identificar los genes que intervienen en la interacción celular P2-EMS se utilizaron
cribajes genéticos. Se investigaron cepas mutantes de gusanos en los que no se inducía nin-
guna célula de tubo digestivo; estos mutantes se denominan Mom (more mesoderm) porque
tienen más mesodermo, ya que es el destino de las células hijas de EMS cuando falla la in-
ducción. El clonaje y la secuenciación de los genes Mom reveló que uno de ellos codifica una
proteína señal, Wnt, que se expresa en la célula P2, mientras que otro codifica una proteína,
Frizzled, que es un receptor de Wnt que se expresa en EMS. Se realizó un segundo cribado
genético a mutantes con el fenotipo opuesto, en los cuales se inducen las células a con-
vertirse en células suplementarias del tubo digestivo; estos mutantes se llaman Pop, ya que
muestran un defecto en la parte posterior de la faringe (posterior pharynx defect). Uno de
los genes Pop (Pop1) codifica una proteína reguladora génica (una homóloga de LEF1/TCF)
cuya actividad está regulada negativamente por la señal de Wnt en C. elegans. Cuando no
existe actividad de Pop1, las dos hijas de EMS se comportan como si hubieran recibido la se-
ñal Wnt de P2. Se han utilizado métodos genéticos similares para identificar los genes cuyos
productos median la señal de P2 a ABa, que es Notch dependiente.
Si continuamos por este camino, es posible construir un esbozo detallado de los acon-
tecimientos que tienen lugar durante el desarrollo del nematodo y de la maquinaria genéti-
camente específica que los controla.

Con el tiempo, las células cambian su capacidad de respuesta


frente a las señales de desarrollo
La complejidad que adquiere el cuerpo del nematodo adulto se consigue mediante el uso
repetido de unos cuantos mecanismos de organización del patrón, incluyendo los que aca-
bamos de describir, que actúan en el embrión temprano. Por ejemplo, durante todo el desa-
rrollo de C. elegans tienen lugar divisiones celulares con asimetría molecular dependiente
de las proteínas reguladoras Pop1, de las que resultan células hijas en posición anterior y
posterior con caracteres diferentes.
Como ya se ha destacado anteriormente, aunque actúen los mismos tipos de señales
repetidamente en momentos y lugares diferentes, sus efectos son distintos porque las cé-
lulas están programadas para responder de maneras distintas, según su edad y su historia.
Por ejemplo, en el estadio de cuatro células, una de ellas, la ABp, cambia su potencial de
desarrollo porque ha recibido una señal vía Notch. En el estadio de 12 células, las nietas de
ABa y de ABp también reciben otra señal Notch, esta vez procedente de una hija de la célu-
la EMS. La nieta de ABa cambia su estado interno en respuesta a esta señal y empieza a for-
mar la faringe. La nieta de ABp no responde de esta manera, porque la exposición inicial a
1326 Capítulo 22: Desarrollo de los organismos pluricelulares

Notch impide su respuesta. Por lo tanto, en diferentes momentos de su historia, las dos cé-
lulas del linaje ABa y ABp responden a Notch, pero los resultados son diferentes. De alguna
forma la señal Notch en el estadio de 12 células induce la formación de la faringe, pero en el
estadio de 4 células tiene otros efectos, que incluyen impedir la formación de faringe por
inducción de Notch en un estadio posterior. Este fenómeno, en el cual el mismo mecanis-
mo de señales induce efectos diferentes en diferentes etapas y en diferentes contextos, se
observa en el desarrollo de todos los animales; en todos ellos, la señal Notch se utiliza de
forma repetida.

Los genes heterocrónicos controlan la temporización del desarrollo


Las señales que ordenan cambios en las células no necesariamente tienen que ser externas:
dentro de la célula, un grupo de moléculas reguladoras puede provocar la producción de otro
grupo y entonces la célula inicia una serie de estados mediante sus propios mecanismos in-
ternos. Estos estados no solamente difieren en su capacidad de respuesta a señales externas
sino también en otros aspectos de su composición química interna, incluyendo las proteínas
que inician o detienen el ciclo de división celular. De esta forma, los mecanismos internos de
la célula, junto con las señales recibidas en el pasado y en el presente, dictan la secuencia
de los cambios bioquímicos y también la temporización de las divisiones celulares.
Los detalles moleculares específicos de los mecanismos que gobiernan el programa
temporal de desarrollo todavía constituyen un misterio. Es muy poco lo que se sabe sobre
cómo se controla la secuencia de las divisiones celulares, incluso en el embrión del nemato-
do, que tiene un patrón de división celular rigurosamente predecible. No obstante, en los
estadios más avanzados, cuando la larva se alimenta, crece y muda convirtiéndose en un
adulto, sí que se han podido identificar algunos genes que controlan la temporización de los
acontecimientos celulares. Las mutaciones en estos genes generan fenotipos heterocrónicos,
en que las células de una larva en una fase concreta se comportan como si estuvieran en una
fase larvaria diferente, o las células del adulto continúan dividiéndose como si estuvieran en
estado larvario (Figura 22–22).
Mediante análisis genéticos se puede comprobar que los productos de los genes hetero-
crónicos actúan en series y forman cascadas reguladoras. Curiosamente, dos genes que se
encuentran al principio de sus respectivas cascadas, denominados Lin4 y Let7, no codifican
proteínas sino micro-RNA (moléculas cortas, de 21 o 22 nucleótidos, de RNA regulador que
no se traduce). Estos mRNA actúan enlazándose a secuencias complementarias de las
regiones no codificadoras de RNA mensajero, que ha sido transcrito a partir de otros genes
Figura 22–22 Mutaciones heterocrónicas
heterocrónicos; de esta forma se inhibe su traducción y se activa su degradación, como se
en el gen Lin-14 de C. elegans. Se muestran
describió en el Capítulo 7. El incremento de los niveles de RNA de Lin4 gobierna la progre- los efectos sobre uno de los muchos linajes
sión desde el comportamiento propio de un primer estadio larvario al de un tercer estadio; afectados. La mutación de pérdida de
el incremento de RNA de Let7, induce la progresión desde el estadio larvario tardío hasta el función (o recesiva) en Lin-14 es la causa
de una aparición prematura de un patrón
de división celular y de diferenciación
característicos de larva tardía, de manera
forma mutante mutante
de pérdida de de incremento de que el animal alcanza de forma prematura su
salvaje
función de Lin14 función de Lin14 estadio final y con un número anormalmente
bajo de células. La mutación de incremento
T T T
de función (dominante) tiene un efecto
opuesto, haciendo que las células reiteren
primer
estadio larvario los patrones de divisiones celulares
característicos del primer estadio larvario,
continuando durante cinco o seis ciclos de
muda, y persistiendo en la fabricación de un
tiempo

tipo inmaduro de cutícula. Las aspas indican


segundo muerte celular programada. Las líneas verdes
estadio larvario
representan células que tienen la proteína
Lin-14 (que se une al DNA), las líneas rojas,
células que no la tienen. En el desarrollo
tercer
estadio larvario normal, la desaparición de Lin-14 tiene
lugar en la larva que ya es capaz de comer.
(Según V. Ambros y H.R. Horvitz, Science
cuarto 226:409-416, 1984, con autorización de
estadio larvario AAAS; y P. Arasu, B. Wightman y G. Ruvkun,
Growth Dev. Aging 5:1825-1833, 1991, con
autorización de Growth Publishing Co., Inc.)
CAENORHABDITIS ELEGANS: SU DESARROLLO DESDE LA PERSPECTIVA DE LA CÉLULA INDIVIDUAL 1327

adulto. De hecho, Lin4 y Let7 fueron los primeros micro-RNA que se describieron en anima-
les, y fue gracias a los estudios en C. elegans que se descubrió la importancia de todo este
conjunto de moléculas de regulación génica.
En muchas otras especies, incluyendo Drosophila, el pez cebra y los humanos, encon-
tramos moléculas de RNA que son idénticas o casi idénticas al RNA de Let7. Además, estos
RNA actúan del mismo modo regulando el nivel de las moléculas de mRNA diana, las cuales
son homólogas a las dianas del RNA de Let7 en el nematodo. En Drosophila, parece que este
sistema de moléculas interviene en la metamorfosis de la larva a la mosca, hecho que sugiere
que tiene una función conservada en el control de la temporización de las transiciones en el
desarrollo.

El contaje de las divisiones celulares no forma parte del programa


interno de temporización
Debido a que las fases de especialización celular tienen que estar coordinadas con las divi-
siones celulares, a menudo se ha sugerido que la división celular podría actuar como un reloj
que controlase los diversos acontecimientos del desarrollo. Desde este punto de vista, los
cambios en el estado interno estarían sujetos al paso de cada ciclo de división: es decir, la cé-
lula pasaría al estado siguiente al sufrir mitosis. Aunque hay algunos casos en que los cam-
bios de estado celular están condicionados por las fases del ciclo celular, esto no ocurre
como regla general. Normalmente las células de embriones en desarrollo, ya sean de gusa-
nos, de moscas o de vertebrados, siguen un programa fijo estandarizado de determinación y
diferenciación aunque se bloquee de forma artificial la división celular. Es inevitable que ha-
ya algunas anomalías, dado que una célula única e indivisa no puede diferenciarse de dos
formas a la vez. Pero se han estudiado muchos casos en los que parece que la célula cambia
su estado con el tiempo, sin tener en cuenta la división celular, y que este estado cambiante
controla tanto la decisión de dividirse como la decisión de cuándo y cómo especializarse.

Algunas células mueren por apoptosis como parte del programa


de desarrollo
El control del número de células depende tanto de la muerte cómo de la división celular. Un
C. elegans hermafrodita genera 1030 núcleos de células somáticas a lo largo de su desarrollo,
pero 131 de estas células mueren. Estas muertes programadas suceden según un patrón
totalmente predecible. En C. elegans se pueden seguir con detalle, ya que se puede trazar el
destino de cada célula individual y observar cuál es la que muere como víctima suicida de la
apoptosis y cómo es rápidamente fagocitada y digerida por sus vecinas (Figura 22–23). En
otros organismos en los que una observación detallada es más difícil, estas muertes pasan
desapercibidas con facilidad; pero la muerte por apoptosis es probablemente el destino de
una gran parte de células de un animal y desempeña un papel esencial en la generación de
un individuo con los tipos celulares correctamente situados y en la proporción adecuada co-
célula
mo ya se describió en el Capítulo 18. comprometida
Los cribados genéticos en C. elegans han sido cruciales en la identificación de los genes a suicidarse
que causan la apoptosis y en subrayar su importancia en el desarrollo. Para que tengan lugar
las 131 muertes normales se necesita la presencia de 3 genes denominados Ced3, Ced4 (cell
death abnormal; muerte celular anormal) y Egl1. Si estos genes se inactivan por mutación,
las células que estarían destinadas a morir, sobreviven, diferenciándose en tipos celulares
la célula moribunda
concretos como son las neuronas. A la inversa, la sobreexpresión o la expresión de los mis- es fagocitada por
mos genes en otros lugares tiene como consecuencia que mueran muchas células que en una vecina
condiciones normales sobrevivirían; el mismo efecto resulta de las mutaciones que inacti-
van el gen Ced9, que por lo general reprime el programa de muerte celular.

la célula muerta
es digerida
sin dejar rastro
Figura 22–23 Muerte celular apoptótica en C. elegans. La muerte depende
de la expresión de los genes Ced3 y Ced4 en ausencia de la expresión de
Ced9, todos ellos en la misma célula apoptótica. La posterior captación
y procesamiento de los remanentes de la célula dependen de la expresión
de otros genes en las células vecinas.
1328 Capítulo 22: Desarrollo de los organismos pluricelulares

Todos estos genes codifican componentes conservados de la maquinaria de muerte ce-


lular. Como ya hemos detallado en el Capítulo 18, Ced3 codifica un homólogo de la caspasa,
mientras que Ced4, Ced9 y Egl1 son homólogos respectivamente de Apaf1, Bcl2 y Bad. Sin los
resultados obtenidos del análisis detallado del desarrollo de este nematodo transparente, tan
fácil de tratar en términos genéticos, hubiera sido muy difícil descubrir estos genes y com-
prender los procesos de muerte celular en los vertebrados.

Resumen
Caenorhabditis elegans es un nematodo pequeño, transparente y relativamente sencillo; su desa-
rrollo es reproducible en extremo y conocido con detalle, de tal forma que una célula situada en un
lugar concreto del cuerpo tiene el mismo linaje en todos y cada uno de los individuos y su linaje se
conoce de un modo exhaustivo. Además, el genoma se ha secuenciado por completo. Así, se han com-
binado potentes métodos genéticos y de microdisección para descifrar los mecanismos del desarrollo.
Como en otros organismos, el desarrollo depende de la combinación de interacciones célula-célula
y de procesos celulares autónomos. El desarrollo empieza con una división asimétrica del huevo fe-
cundado, de la que resultan dos células más pequeñas que contienen distintos determinantes del
destino celular. Las células hijas de estas células interactúan mediante vías de señalización Notch y
Wnt y generan un conjunto de estados celulares más diverso. Al mismo tiempo, gracias a las divisio-
nes asimétricas, una célula hereda materiales del huevo que la determinarán ya en una etapa tem-
prana, como progenitora de la línea germinal.
Mediante cribado genético se identifican los grupos de genes responsables de esta etapa del
desarrollo y de las posteriores, incluyendo los que controlan la muerte celular por apoptosis de un
subgrupo específico de células como parte del programa normal del desarrollo. También se han
identificado los genes heterocrónicos que gobiernan la temporización de los sucesos del desarrollo.
No obstante, se ha hecho evidente que la temporización de las distintas fases del desarrollo no está
marcada por el contaje del número de divisiones celulares.

DROSOPHILA Y LA GENÉTICA MOLECULAR


DE LA FORMACIÓN DEL PATRÓN:
GÉNESIS DEL ESQUEMA CORPORAL
La mosca Drosophila melanogaster (Figura 22–24) es el organismo que más ha transformado
nuestros conocimientos sobre cómo los genes gobiernan el modelaje del cuerpo. La anato- Figura 22–24 Drosophila melanogaster.
mía de Drosophila es más compleja que la de C. elegans, con un número de células 100 veces Vista dorsal de una mosca normal adulta.
mayor y con más paralelismos con nuestra propia estructura corporal. Sorprendentemente, (A) Fotografía. (B) Dibujo ilustrado.
la mosca tiene menor número de genes que el gusano (unos 14.000 frente a 20.000). Por otro (Fotografía por cortesía de E.B. Lewis.)

antena

ojo cabeza

tórax balancín

ala

pata abdomen

(B)
(A)
DROSOPHILA Y LA GENÉTICA MOLECULAR DE LA FORMACIÓN DEL PATRÓN 1329

lado, la cantidad de DNA por gen es dos veces mayor (unos 10.000 nucleótidos de promedio,
comparado con los aproximadamente 5000 del gusano), aunque la mayor parte lo constitu-
yen secuencias no codificantes. La caja de construcción molecular contiene menos piezas,
pero las instrucciones de montaje (especificadas por las secuencias reguladoras del DNA no
codificante) son más voluminosas.
Décadas de estudios genéticos han culminado en grandes cribados genéticos sistemá-
ticos, que han dado como resultado un catálogo de los genes que controlan el desarrollo
definiendo el modelo espacial de tipos celulares y estructuras corporales de la mosca; ade-
más, la biología molecular ha proporcionado las herramientas para observar estos genes en
acción. Podemos observar de forma directa cómo se define el estado interno de las células
durante el desarrollo a través de la expresión de los genes reguladores, mediante hibridación
in situ de embriones enteros, utilizando sondas de DNA o de RNA o bien anticuerpos mar-
cados. Además, mediante el análisis de animales constituidos por una mezcla de células mu-
tantes y no mutantes, es posible descubrir cómo actúa cada gen como parte del sistema que
especifica la organización del cuerpo.
La mayoría de genes que controlan el patrón corporal en Drosophila tienen dobles muy
semejantes en animales superiores, incluyendo a la especie humana. De hecho, muchas de
las estrategias para definir la estructura del cuerpo y el modelaje de órganos y tejidos con-
cretos son asombrosamente similares. Por lo tanto, aunque pueda parecer sorprendente, la
mosca ha proporcionado la clave para comprender la genética molecular de nuestro propio
desarrollo.
Como ocurre con los nematodos, las moscas son ideales para los estudios genéticos, ya
que son baratas de mantener, es fácil obtener mutantes y tienen un ciclo reproductor corto.
FECUNDACIÓN
Pero existe otra razón más importante que explica por qué han resultado tan valiosas para huevo
0 días
los genetistas del desarrollo. Ya hemos destacado que los genomas de los vertebrados han
sufrido duplicaciones y a menudo contienen dos o tres genes homólogos que en la mosca
corresponden a un solo gen. Una mutación que destruya uno de estos genes no es útil para
DESARROLLO
revelar la función central del gen porque los homólogos que comparten dicha función per- EMBRIONARIO
manecen activos. En la mosca, con una dotación de genes menor, este fenómeno de redun-
dancia genética no es tan relevante. Por lo tanto, en la mosca el fenotipo de una mutación
determinada revela directamente la función del gen mutante.
1 día ECLOSIÓN

El cuerpo del insecto está constituido por una serie de unidades


larva
o segmentos
tres estadios larvarios
En la Figura 22–25 se esquematiza la cronología del desarrollo de Drosophila desde el huevo separados por mudas
hasta el adulto. El periodo de desarrollo embrionario empieza con la fecundación y dura aproxi-
madamente un día, al final del cual el huevo eclosiona y el embrión sale en forma de larva. La
larva pasa luego por tres fases, o estadios, separados por mudas en las cuales abandona su cu- 5 días PUPACIÓN
bierta cuticular y segrega otra más grande. Al final de la tercera fase, la larva pupa. En el interior
de la pupa tiene lugar una remodelación radical del cuerpo: el proceso llamado metamorfosis.
Finalmente, unos nueve días después de la fecundación sale la mosca adulta o imago.
La mosca se compone de una cabeza, con boca, ojos y antenas, seguida de tres seg- pupa
mentos torácicos (numerados de T1 a T3), y ocho o nueve segmentos abdominales (nume-
rados de A1 a A9). Cada segmento, aunque es distinto de los demás, se construye según un
esquema similar. Por ejemplo, el segmento T1 lleva un par de patas, el T2 un par de patas y
un par de alas y el T3, un par de patas y un par de balancines, que son pequeñas protube-
METAMORFOSIS
rancias que se balancean y tienen importancia en el vuelo; éstos han evolucionado a partir
del segundo par de alas que poseen otros insectos más primitivos. Esta segmentación casi
repetitiva se desarrolla en el embrión durante las primeras horas después de la fecundación
(Figura 22–26), pero es más evidente en la larva (Figura 22–27), donde los segmentos pare- 9 días
cen más similares unos a otros que en el adulto. En el embrión se puede observar que tam-
bién son segmentados los rudimentos de la cabeza, o por lo menos, los que formarán las adulto
partes de la boca del adulto. En los dos extremos del animal encontramos dos estructuras
terminales especializadas que, no obstante, no se generan por segmentación.
Los límites entre los segmentos se definen tradicionalmente por marcas anatómicas vi- 1 mm
sibles; pero cuando se trata de explicar los patrones de expresión génica es más conveniente
dibujar otros límites y definir otra serie de segmentos denominados parasegmentos, en los Figura 22–25 Sinopsis del desarrollo de
que queda medio segmento fuera de registro con respecto a la segmentación tradicional Drosophila desde el huevo hasta la mosca
(Figura 22–27). adulta.
1330 Capítulo 22: Desarrollo de los organismos pluricelulares

partes de Figura 22–26 Origen de los segmentos


la cabeza tórax abdomen corporales de Drosophila durante el
desarrollo embrionario. <AACG> En los
dibujos (A-C) y en las electromicrografías
de barrido (D-F) el embrión se muestra de
2 horas lado. (A y D) a las dos horas, el embrión está
en el estadio de blastodermo sincitial (véase
Figura 22–28) y no se aprecia ninguna
segmentación, aunque ya se puede dibujar el
(D)
(A) mapa de destinos celulares, mostrando las
futuras regiones segmentadas (colores en A).
(B y E) De las 5 a las 8 horas, el embrión está
en el estadio de banda germinal extendida:
5-8 horas ha tenido lugar la gastrulación, empieza a
ser visible la segmentación y se alarga el
eje segmentado del cuerpo, curvándose
(B) (E) dorsalmente sobre sí mismo por la cola
adaptándose a la cubierta del huevo.
(C y F) A las 10 horas, el eje corporal se ha
contraído y otra vez se endereza y se
definen claramente todos los segmentos.
10 horas
Las estructuras de la cabeza, visibles de forma
externa en este estadio, sufrirán un
(C) (F) plegamiento posterior hacia el interior de la
larva, emergiendo de nuevo sólo cuando la
larva supere la fase de pupa convirtiéndose
0,5 mm en adulto (D y E, por cortesía de F.R. Turner
y A.P. Mahowald, Dev. Biol. 50:95-108,
1976. Academic Press; F, de J.P. Petschek,
Drosophila empieza su desarrollo como un sincitio N. Perrimon y A.P. Mahowald, Dev. Biol.,
119:175-189, 1987. Todo con la
El huevo de Drosophila mide aproximadamente 0,5 mm de largo por 0,15 mm de diámetro autorización de Academic Press.)
y presenta una polaridad definida con claridad. A semejanza de los huevos de otros insectos
y a diferencia de la mayoría de los vertebrados, comienza su desarrollo de forma inusual:
una serie de divisiones nucleares sin división celular da lugar a un sincitio. Las primeras di-
visiones nucleares son sincrónicas y extremadamente rápidas (tienen lugar alrededor de ca-
da 8 minutos). Las nueve primeras divisiones dan lugar a una nube de núcleos, la mayoría de
los cuales migran desde el centro del huevo hacia la periferia formando una monocapa lla-
mada blastodermo sincitial. Después de otras cuatro series de divisiones nucleares, las mem-
branas plasmáticas engloban cada uno de los núcleos al crecer desde la periferia hacia el
interior del huevo, transformando así el blastodermo sincitial en un blastodermo celular for-
mado por unas 6000 células individuales (Figura 22–28). Cerca de 15 núcleos situados en el
extremo posterior del huevo se segregan en células unos cuantos ciclos antes que los demás;
estas células polares son las precursoras de la línea germinal (células germinales primordia-
les), que darán lugar a huevos o a espermatozoides
Figura 22–27 Segmentos de la larva
de Drosophila y su correspondencia
con regiones del blastodermo. En color
se muestran las zonas del embrión que se
embrión organizan en segmentos. Los dos extremos
del embrión, sombreados en gris, no son
segmentados y se pliegan hacia el interior
del cuerpo formando las estructuras internas
de la cabeza y del intestino. (En la larva, las
futuras estructuras segmentadas externas
de la cabeza del adulto también se pliegan
de forma transitoria hacia el interior.)
Int MnMx La T1 T2 T3 A1 A2 A3 A4 A5 A6 A7 A8 A9/10 segmentos La segmentación en Drosophila se puede
PARTES DE
LA CABEZA TÓRAX ABDOMEN describir en términos de segmentos o
0 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 parasegmentos de parasegmentos: la relación se muestra en
la parte media de la figura. En general los
parasegmentos corresponden simplemente
internalizados a patrones de expresión génica. El número
en la larva
exacto de segmentos abdominales es objeto
larva recién
de debate: están definidos de forma clara
eclosionada ocho segmentos, presentándose un
noveno segmento vestigial en la larva,
que desaparece en el adulto.
DROSOPHILA Y LA GENÉTICA MOLECULAR DE LA FORMACIÓN DEL PATRÓN 1331

células somáticas

células polares
(células
germinales
primordiales)

huevo fecundado muchos núcleos los núcleos han


en el sincitio migrado a la periferia
(A) y se empiezan a
formar los límites
celulares

Figura 22–28 Desarrollo del huevo de Drosophila desde la fecundación hasta la


fase de blastodermo celular. (A) Esquemas. (B) Sección tangencial, micrografía de
núcleos en mitosis del blastodermo durante su transición desde el estadio sincitial
al celular. La actina está teñida de verde, los cromosomas de naranja. (A, según
H.A. Shneiderman, en Insect Development [P.A. Lawrence, ed.], pp. 3-34, Oxford,
UK: Blackwell, 1976; B, cortesía de William Sullivan.)

Hasta el estadio de blastodermo celular, el desarrollo depende principalmente, aunque


no en exclusiva, de reservas de mRNA materno y proteína que se han acumulado en el hue-
vo antes de la fecundación. Es evidente que el ritmo tan rápido de replicación del DNA y de
división nuclear da pocas oportunidades a la transcripción. Después de la celularización, la
división celular continúa de un modo más convencional de forma asincrónica y a un ritmo (B)
más lento; entonces la velocidad de transcripción aumenta muchísimo. La gastrulación em-
pieza un poco antes de que se haya completado la celularización, cuando algunas zonas de
la capa exterior del embrión empiezan a invaginarse y forman el tubo digestivo, la muscula-
tura y los tejidos internos asociados. Un poco más tarde y en otra zona del embrión, un gru-
po aislado de células se desplaza desde la superficie del epitelio hacia el interior, generando
el sistema nervioso central. Mediante marcaje y seguimiento de las células en estos des-
plazamientos, se puede dibujar un esquema del destino que toman las células de la capa
superficial del blastodermo (Figura 22–29).
A medida que la gastrulación se acerca a su etapa final, a lo largo del eje anteroposterior
en la superficie del embrión aparecen una serie de indentaciones y protuberancias que se-
ñalan la subdivisión del cuerpo en segmentos (véase la Figura 22–26). Pronto surge una larva
segmentada por completo capaz de empezar a comer y a crecer. Dentro del cuerpo de la lar-
va, unos pequeños grupos de células permanecen en apariencia indiferenciados, formando
unas estructuras llamadas discos imaginales. Estos discos crecerán mientras la larva va cre-
ciendo, y finalmente, como veremos más adelante, darán lugar a la mayor parte de las es-
tructuras del cuerpo del adulto.
Las características de la estructura corporal de Drosophila, compartidas por muchos
otros animales incluyéndonos a nosotros mismos, son las siguientes: un extremo cefálico,
un extremo caudal, un lado ventral y uno dorsal, un tubo digestivo, un sistema nervioso y
una serie de segmentos corporales. Empezaremos la explicación de los mecanismos del de-
sarrollo de Drosophila prestando atención a cómo se construye este esquema corporal.

Figura 22–29 Mapa de destinos celulares


de un embrión de Drosophila en la fase de
blastodermo celular. El embrión se muestra
ANTERIOR POSTERIOR de lado y en sección transversal, mostrando
la relación entre la subdivisión dorsoventral
sistema parte
nervioso cuerpo segmentado de los principales tipos de tejidos y el patrón
posterior
DORSAL y cabeza anteroposterior de los futuros segmentos.
La línea gruesa limita la región en que se
membrana formarán las estructuras segmentadas.
extraembrionaria
Durante la gastrulación, las células situadas
epidermis dorsal a lo largo de la línea media ventral se
sistema nervioso invaginan formando el mesodermo,
y epidermis ventral
mientras que las células destinadas a formar
tramo posterior
del tracto digestivo el intestino se invaginan cerca de cada
extremo del embrión. (Según V. Hartenstein,
mesodermo
G.M. Technau y J.A. Campos-Ortega, Wilhelm
tramo anterior SECCIÓN TRANSVERSAL Roux’ Arch. Dev. Biol. 194:213-216, 1985.
VENTRAL del tracto digestivo
VISTA LATERAL CENTRAL Con la autorización de Elsevier.)
1332 Capítulo 22: Desarrollo de los organismos pluricelulares

Mediante cribajes genéticos se han definido los grupos de genes


necesarios para determinados aspectos del patrón inicial
Después de llevar a cabo una serie de cribajes genéticos basados en la mutagénesis por sa-
turación (explicados en el Capítulo 8), ha sido posible reunir una colección de mutantes de
Drosophila que presentan cambios en una gran parte de los genes que afectan a su desa-
rrollo. Podemos distinguir las mutaciones independientes de un mismo gen de las de genes
distintos mediante complementación (véase el Panel 8–1, de la pág. 555); de esta manera se
ha obtenido un catálogo de genes clasificados según sus fenotipos. En este catálogo, gene-
ralmente los genes que provocan fenotipos mutantes muy parecidos codifican proteínas que
actúan juntas en el desarrollo de una función particular.
A veces los fenotipos mutantes revelan funciones en el desarrollo que son las que cabría
esperar; pero a menudo se producen sorpresas. Los cribajes genéticos a gran escala centra-
dos en el desarrollo temprano de Drosophila han revelado que los genes clave se clasifican
en un conjunto relativamente pequeño de clases funcionales definidas por sus fenotipos.
Algunos de ellos (como los genes de polaridad del huevo; Figura 22–30) son necesarios para
la definición de los ejes anteroposterior y dorsoventral del embrión y señalan sus dos extre-
mos para ciertos destinos particulares, mediante mecanismos en que están implicadas las
interacciones entre el oocito y las células de su entorno en el ovario. Otros son los llamados
genes gap, que se necesitan en amplias regiones específicas a lo largo del eje del embrión
temprano para que su desarrollo sea normal. Una tercera categoría la constituyen los genes
de regla par, los cuales son necesarios en el desarrollo de los segmentos del cuerpo, pero

ANTERIOR POSTERIOR TERMINAL


final del tubo
digestivo
y la cabeza
partes
de la cabeza Figura 22–30 Dominios de los sistemas
tórax de genes de polaridad del huevo:
anterior, posterior y terminal.
abdomen
Los diagramas superiores muestran los
tubo digestivo destinos de las diferentes regiones del
y parte posterior huevo/embrión temprano, e indican (en
blanco) las partes que no se desarrollan
si el sistema anterior, posterior o terminal es
normal Bicoid Nanos Torso
defectuoso. La fila de en medio muestra de
forma esquemática la apariencia de una larva
normal y de larvas mutantes a las que les falta
un gen del sistema anterior (p. ej., Bicoid), del
sistema posterior (p. ej., Nanos) o del sistema
terminal (p. ej., Torso). La fila inferior de
dibujos muestra cómo aparecen las larvas
en las cuales sólo es funcional uno (o no lo
es ninguno) de los tres sistemas de genes.
Las letras de debajo de cada larva indican
qué sistema está intacto (A P T para la larva
normal, – P T para la larva en la que no es
funcional el sistema anterior pero los
sistemas posterior y terminal están intactos,
y así sucesivamente). La inactivación de un
sistema particular de genes causa la carencia
A P T _ P T A _ T A P _ del correspondiente grupo de estructuras
corporales; las partes del cuerpo que se
forman corresponden a los sistemas de
genes que permanecen funcionales. Las
larvas que tienen un defecto en el sistema
anterior pueden seguir formando estructuras
terminales en el extremo anterior, pero estas
estructuras son del tipo que se encuentran
por lo general en el extremo caudal y no en el
extremo de la cabeza. (Ligeramente
modificado de D. St. Johnston y C. Nüsslein-
_ _ _ Volhard, Cell 68:201-219, 1992. Con
A _ _ _ P _ _ _ T
autorización de Elsevier.)
DROSOPHILA Y LA GENÉTICA MOLECULAR DE LA FORMACIÓN DEL PATRÓN 1333

sorprendentemente sólo para los alternos. Una cuarta categoría son los genes de polaridad
de segmento, que son los responsables de la organización del patrón anteroposterior de ca-
da segmento.
El descubrimiento de estos cuatro sistemas de genes y el análisis posterior de sus fun-
ciones (un cometido que todavía continúa) constituyó un logro excepcional de los genetis-
tas del desarrollo. Tuvo un impacto revolucionario en la biología del desarrollo en general
porque indican el camino hacia una explicación sistemática y comprensiva del control
genético del desarrollo embrionario. En esta sección se tratarán de forma resumida las con-
diciones relativas a las primeras fases del desarrollo de Drosophila porque son específicas
de los insectos; dedicaremos mucha más extensión a las partes del proceso que ilustran
principios más generales.

Las interacciones entre el oocito y su entorno definen los ejes


del embrión: el papel de los genes de polaridad del huevo
Sorprendentemente, los primeros pasos del desarrollo animal variables en grado sumo,
incluso dentro de un mismo fílum. Por ejemplo, aunque una rana, un pollo y un mamífero se
desarrollen de forma similar en estadios posteriores, sus huevos difieren de forma radical
tanto en tamaño como en estructura, y empiezan su desarrollo con diferentes secuencias de
divisiones celulares y distintos procesos de especialización celular.
El modelo de desarrollo temprano descrito para C. elegans es típico de muchas clases de
animales. En cambio el de Drosophila constituye una variante muy extrema. Los ejes princi-
pales del cuerpo del futuro insecto se definen antes de la fecundación mediante un comple-
jo intercambio de señales entre el huevo no fecundado, el oocito y las células foliculares que lo
rodean en el ovario (Figura 22–31). Luego, en la fase sincitial que sigue a la fecundación tiene
lugar una intensa actividad modeladora de construcción del patrón en los núcleos que se divi-
den rápidamente, antes de la primera partición del huevo en células separadas. Aquí no hay
necesidad de las formas habituales de comunicación célula-célula que implican las señales
transmembrana; las regiones vecinas del embrión temprano de Drosophila se comunica me-
diante proteínas reguladoras y moléculas de RNA, que difunden por el citoplasma de la gran
célula plurinuclear o son transportadas activamente.
En etapas anteriores a la fecundación, el eje anteroposterior del futuro embrión queda
definido la acción de tres sistemas de moléculas que generan marcas territoriales en el ooci-
to (Figura 22–32). Después de la fecundación, cada marca territorial actúa de baliza y pro-
porciona una señal en forma de gradiente morfogénico que organiza el proceso de
desarrollo en sus alrededores. Dos de estas señales se generan a partir de acumulaciones de
moléculas específicas de mRNA. El futuro extremo anterior del embrión contiene una ele-
vada concentración de mRNA para una proteína reguladora llamada Bicoid; este mRNA se
traduce produciendo la proteína Bicoid, la cual difunde lejos de su origen, formando una
concentración de gradiente que tiene su máximo en el extremo anterior del huevo. El futuro
extremo posterior del embrión contiene una elevada concentración de mRNA para un regu-
lador de traslación llamado Nanos, que establece un gradiente posterior del mismo modo.
La tercera señal se genera de forma simétrica a ambos extremos del huevo, por activación lo-
cal de un receptor transmembrana de la tirosina quinasa llamado Torso. El receptor activado
ejerce sus efectos a más corto alcance, marcando la localización de estructuras terminales

Figura 22–31 Oocito de Drosophila en su


célula folicular
oocito folículo. El oocito deriva de una célula
célula nodriza germinal que se divide cuatro veces dando
lugar a una familia de 16 células comunicadas
entre sí por puentes citoplasmáticos (gris).
Un miembro de la familia se convertirá en
oocito, mientras que los otros se convertirán
en células nodriza, las cuales fabrican muchos
de los componentes que necesita el oocito y
que se transfieren al mismo por los puentes
citoplasmáticos. Las células foliculares que
células foliculares
proporcionando
rodean parcialmente al oocito tienen un
una señal terminal ancestro distinto. Tal como se indica, son
células foliculares
proporcionando fuentes de señales de polarización
una señal ventral terminal y ventral del huevo.
1334 Capítulo 22: Desarrollo de los organismos pluricelulares

SISTEMA POSTERIOR SISTEMA ANTERIOR SISTEMA TERMINAL SISTEMA DORSOVENTRAL

mRNA localizado (Nanos) mRNA localizado (Bicoid) receptores transmembrana (Torso) receptores transmembrana (Toll)

determinando determinando
• células germinales vs. células somáticas • ectodermo vs. mesodermo vs. endodermo
• cabeza vs. cola • estructuras terminales
• segmentos del cuerpo

especializadas que formarán los extremos de la cabeza y de la cola de la futura larva y tam- Figura 22–32 Organización de los cuatro
bién definirán los rudimentos del futuro tubo digestivo. Los tres conjuntos de genes respon- sistemas de gradientes de polaridad
sables de estos determinantes de localización se llaman genes de polaridad del huevo del huevo. Los receptores Toll y Torso
se distribuyen por toda la membrana; la
anteriores, posteriores y terminales.
coloración de los diagramas de la derecha
Una cuarta marca territorial define el eje dorsoventral (véase la Figura 22–32): una pro- indican el lugar donde serán activados por
teína producida por las células foliculares, situadas por debajo de la futura región ventral del ligandos extracelulares.
embrión, induce una activación localizada de otro receptor transmembrana llamado Toll,
que actúa en la membrana del oocito. Los genes necesarios para esta función se llaman
genes dorsoventrales de la polaridad del huevo.
Todos los genes de polaridad del huevo de estas cuatro clases son genes de efecto ma-
terno: el genoma materno es el decisivo y no el del cigoto. Así, una mosca cuyos cromosomas
son mutantes en las dos copias del gen Bicoid pero que nace de una madre con una copia
normal de Bicoid, se desarrolla con toda normalidad, sin ningún defecto en el patrón de la
cabeza. Sin embargo, si esta mosca hija es una hembra, no se puede depositar mRNA Bicoid
funcional en el interior de sus propios huevos y, en consecuencia, todos los embriones se
desarrollarán sin cabeza, sea cual fuere el genotipo del padre.
Estas cuatro señales de polaridad, proporcionadas respectivamente por Bicoid, Nanos,
Torso y Toll, ejercen su efecto regulando (de forma directa o indirecta) la expresión de los genes
de los núcleos del blastodermo. La utilización de estas moléculas en la organización del huevo
no es una característica general del desarrollo temprano de los animales, ya que sólo
Drosophila y otros insectos estrechamente relacionados poseen el gen Bicoid. Aunque en este
caso Toll se haya unido al grupo de moléculas que definen el patrón dorsoventral, su función
más antigua y universal está en la respuesta inmune, tal como se explicó en el Capítulo 24.
Sin embargo, el sistema de polaridad del huevo presenta algunas características muy
conservadas. Por ejemplo, la localización de mRNA Nanos en un extremo del huevo es inhe-
rente a la localización de los determinantes de las células germinales en este extremo del
huevo, como ocurre en C. elegans. En fases más avanzadas del desarrollo, a medida que el
genoma del cigoto entra en acción bajo la influencia del sistema de polaridad del huevo,
se hacen aparentes más similitudes con otras especies animales. A continuación, se utiliza-
rá el sistema dorsoventral para ilustrar este punto.

Los genes de señalización dorsoventral crean un gradiente


de proteína reguladora de genes nucleares
La activación local del receptor Toll en el lado ventral del huevo controla la distribución de
Dorsal, una proteína reguladora del interior del huevo. La proteína Dorsal pertenece a la 100 μm
misma familia que la NFκB, que es una proteína reguladora de los vertebrados (descrito en
el Capítulo 15). La actividad regulada por Toll, como en el caso de NFκB, depende de su tras- Figura 22–33 Gradiente de concentración
locación desde el citoplasma, donde se mantiene en una forma inactiva, hasta el núcleo, de la proteína Dorsal en los núcleos del
donde regula la expresión génica. En el huevo acabado de poner, tanto el mRNA de Dorsal, blastodermo, revelado con un anticuerpo.
detectado por hibridación in situ, como la proteína que codifica, detectada por anticuerpos, Dorsalmente, la proteína se localiza en
están distribuidas de manera uniforme por el citoplasma. No obstante, después de la migra- el citoplasma y fuera de los núcleos;
ventralmente, se concentra en los
ción de los núcleos hacia la periferia del embrión, para formar el blastodermo, tiene lugar
núcleos y es eliminada del citoplasma.
una redistribución de la proteína Dorsal: dorsalmente, la proteína permanece en el cito- (De S. Roth, D. Stein y C. Nüsslein-Volhard,
plasma, pero ventralmente se concentra en los núcleos formándose un gradiente de con- Cell 59:1189-1202, 1989. Con autorización
centración homogéneo entre estos dos extremos (Figura 22–33). La señal transmitida por la de Elsevier.)
DROSOPHILA Y LA GENÉTICA MOLECULAR DE LA FORMACIÓN DEL PATRÓN 1335

Figura 22–34 Gradientes de morfógeno que


cubierta vitelina (cubierta del huevo) Dpp transcrito
forman el patrón del eje dorsoventral del
embrión. (A) El gradiente de la proteína
Dorsal define tres territorios de expresión
génica, marcados aquí por la expresión
de tres genes representativos, Dpp,
Sog y Twist. (B) Un poco más tarde, las
células que expresan Dpp y Sog segregan,
respectivamente, las proteínas señal Dpp
(un miembro de la familia TGFβ) y Sog
(un antagonista de Dpp). Estas dos proteínas
Sog difunden e interactúan una con otra (y con
transcrito otros factores) generando un gradiente de
Twist actividad de Dpp que gobierna la formación
transcrito de un patrón más detallado.
gradiente de proteína transcripción génica en el zigoto
Dorsal intranuclear regulada por la proteína Dorsal
(A)

proteína Dpp tejido extraembrionario

epidermis
dorsal

ectodermo
neurogénico
proteína
Sog mesodermo

las proteínas Dpp y Sog secretadas forman se especifican territorios dorsoventrales


un gradiente dorsal de morfógeno
(B)

proteína Toll controla esta redistribución de Dorsal mediante una vía de señalización que es
esencialmente la misma que la vía Toll-dependiente que interviene en la inmunidad innata.
Una vez dentro del núcleo, la proteína Dorsal inicia o impide, según sea su concentra-
ción, la expresión de diferentes grupos de genes. La expresión de cada gen que responde a la
acción de Dorsal depende de su DNA regulador, específicamente del número y afinidad de
los lugares de unión en este DNA para Dorsal u otras proteínas reguladoras. Por eso se dice
que el DNA regulador interpreta la señal posicional que genera el gradiente de proteína
Dorsal definiendo una serie de territorios dorsoventrales: bandas características de células
que ocupan toda la longitud del embrión (Figura 22–34A). Sobre todo en la zona ventral,
donde la concentración de Dorsal es la más alta, se inicia la expresión, por ejemplo, de un
gen denominado Twist, que es específico para el mesodermo (Figura 22–35). En la zona dor-
sal, donde la concentración de Dorsal es la más baja, se activa Decapentaplégico (Dpp). Y en
la zona intermedia, donde la concentración de Dorsal es lo bastante elevada para reprimir
Dpp, pero demasiado baja para activar Twist, las células activan otro grupo de genes, inclu-
yendo el llamado de gastrulación corta (Sog).

Figura 22–35 Origen del mesodermo


a partir de células que expresan Twist.
El embrión se ha fijado en fases sucesivas,
se ha seccionado transversalmente y se ha
teñido con un anticuerpo contra la proteína
Twist, una proteína reguladora génica de
la familia bHLH. Las células que expresan
Twist se desplazan al interior del embrión
y forman el mesodermo. (De M. Leptin,
J. Casal, B. Grunewald y R. Reuter,
Development Suppl. 23-31, 1992. Con
autorización de The Company of Biologists.)
1336 Capítulo 22: Desarrollo de los organismos pluricelulares

Dpp y Sog establecen un gradiente morfogénico secundario


para perfeccionar el patrón de la parte dorsal del embrión
Los productos de los genes directamente regulados por Dorsal generan a su vez más señales
locales que definen más subdivisiones en el eje dorsoventral. Estas señales intervienen des-
pués de la celularización y actúan como si se tratara de moléculas señal extracelulares con-
vencionales. En particular, Dpp codifica la proteína de secreción Dpp, que produce un
gradiente morfogénico local en la parte dorsal del embrión. A su vez, el gen Sog, codifica otra
proteína de secreción que se produce en el ectodermo neurógeno y que actúa como anta-
gonista de Dpp. La difusión opuesta de gradientes de estas dos proteínas causa un cambio
súbito en la actividad de Dpp. Los niveles más altos de actividad de Dpp, combinados con
otros factores, inducen el desarrollo de la mayor parte del tejido dorsal, es decir, de la mem-
brana extraembrionaria; los niveles intermedios causan el desarrollo del ectodermo dorsal,
y los niveles muy bajos, el desarrollo del ectodermo neurógeno (Figura 22–34B).

El eje dorsoventral de los insectos corresponde al eje ventrodorsal


de los vertebrados
Dpp es un miembro de la superfamilia de moléculas señal llamada TGFβ, de gran impor-
tancia en los vertebrados. Sog es un homólogo de la proteína cordina de los vertebrados. Es
sorprendente que, en vertebrados, un homólogo de Dpp (BMP4) actúe en compañía de cor-
dina del mismo modo que lo hacen Dpp y Sog en Drosophila. Estas dos proteínas controlan
el patrón dorsoventral del ectodermo, mediante niveles altos de cordina definiendo la re-
gión neurógena y niveles altos de BMP4 definiendo lo que no lo es. Esta acción, combinada
con otras moléculas que también actúan en paralelo, sugiere que esta parte del esquema
corporal se ha conservado en insectos y en vertebrados. No obstante, el eje está girado, de
forma que el dorsal de la mosca corresponde al ventral de los vertebrados (Figura 22–36).
Este hallazgo podría hacer suponer que, en algún momento de la historia evolutiva, el ante-
cesor de una de estas clases de animales empezó a vivir boca abajo.

Tres clases de genes de segmentación perfeccionan el modelo


materno anteroposterior y subdividen el embrión
Después de los gradientes iniciales de Bicoid y Nanos, los genes de segmentación perfec-
cionan el patrón. Mutaciones en algunos de estos genes de segmentación alteran el número
de segmentos o su organización básica interna, sin afectar la polaridad global del embrión.
Los genes de segmentación se expresan en subgrupos de células del embrión, de manera
Figura 22–36 El plan corporal de un
que sus productos son los primeros componentes del genoma propio del embrión, y no del
vertebrado como inversión dorsoventral
genoma materno, que contribuyen al desarrollo. Por eso, se denominan genes de efecto cigó- del plan corporal de un insecto.
tico, para distinguirlos de los genes de efecto materno. El mecanismo de la formación del patrón
Los genes de segmentación se clasifican en tres grupos según sus fenotipos mutantes dorsoventral en un vertebrado se describirá
(Figura 22–37). Aunque las funciones de estos tres grupos se solapan en el tiempo, es con- más adelante con más detalle en este
veniente explicarlas suponiendo que actuasen secuencialmente uno tras otro. En primer capítulo. Nótese la correspondencia detallada
lugar, los productos de seis o más genes gap marcan grandes subdivisiones en el embrión. del sistema circulatorio, el tubo digestivo
y el sistema nervioso. En los insectos, el
Las mutaciones en un gen gap eliminan uno o más grupos de segmentos adyacentes y las
sistema circulatorio está representado
mutaciones en distintos genes gap producen defectos diferentes aunque parcialmente sola- por un corazón tubular y un vaso sanguíneo
pados. Por ejemplo, en el mutante Krüppel la larva carece de ocho segmentos, desde el T1 principal dorsal que bombea la sangre de ida
hasta el A5 ambos inclusive. a los espacios de los tejidos a través de un
grupo de aberturas y recibe la sangre de
retorno a través de otro grupo de aberturas.
En contraste con los vertebrados, no existe
DORSAL
ningún sistema de vasos capilares para
sistema circulatorio tubo digestivo sistema nervioso central tubo digestivo
retener la sangre cuando se extiende por
los tejidos. Sin embargo, en vertebrados
y en insectos el desarrollo del corazón
depende de genes homólogos, reforzándose
ano así las relaciones entre los dos planes
boca ano
boca sistema circulatorio corporales. (Según E.L. Ferguson,
sistema nervioso central Curr. Op. Genet. Dev. 6:424-431, 1996.
INSECTO VENTRAL VERTEBRADO Con autorización de Elsevier.)
DROSOPHILA Y LA GENÉTICA MOLECULAR DE LA FORMACIÓN DEL PATRÓN 1337

GEN DE REGLA PAR GEN DE POLARIDAD Figura 22–37 Ejemplos de fenotipos


GEN GAP (Krüppel)
(Even-skipped) DE SEGMENTO (Gooseberry) mutantes que afectan a los tres tipos de
genes de segmentación. En cada caso, las
áreas sombreadas en verde en la larva normal
(izquierda) se han eliminado en el mutante
o han sido reemplazadas por un duplicado
especular de regiones no afectadas.
(Modificado de C. Nüsslsein-Volhard
y E. Wieschaus, Nature 287:795-801,
1980. Con autorización de Macmillan
Publishers Ltd.)

La categoría siguiente en la génesis de la segmentación la forma un conjunto de ocho


genes de regla par. Las mutaciones en estos genes causan una serie de deleciones que afec-
tan a segmentos alternos, quedando el embrión con sólo la mitad de los segmentos que de-
bería tener. Aunque todos los mutantes de regla par presentan esta periodicidad de dos
segmentos, difieren en la localización precisa de las deleciones, relativa a los límites de
los segmentos o parasegmentos. Por ejemplo, el mutante de regla par Even-skipped (Eve),
descrito en el Capítulo 7, carece de todos los parasegmentos impares, mientras que el mu-
tante Fushi tarazu (Ftz) carece de los parasegmentos pares; el mutante Hairy carece de una
serie de regiones de anchura similar a las unidades de parasegmentos que están fuera del
registro.
Finalmente, existen por lo menos diez genes de polaridad de segmento. Las mutacio-
nes en estos genes producen larvas con un número normal de segmentos, en los que una
parte de cada uno ellos ha sido eliminada y reemplazada por un duplicado especular de to-
do o de parte del segmento restante. Por ejemplo, en mutantes Gooseberry la mitad posterior
de cada segmento (es decir, la mitad anterior de cada parasegmento) se sustituye por un du-
plicado simétrico de la mitad del segmento adyacente anterior (véase la Figura 22–37).
Más adelante veremos que, paralelamente al proceso de segmentación, otro grupo de
genes llamados genes selectores homeóticos definen y conservan las diferencias entre un seg-
mento y el siguiente.
Los fenotipos de los diversos mutantes de segmentación sugieren que los genes de seg-
mentación forman un sistema coordinado que, a lo largo del eje anteroposterior, subdivide
el embrión en dominios progresivamente más pequeños, que se distinguen por sus diferen-
tes patrones de expresión génica. La genética molecular ha contribuido a revelar cómo fun-
ciona este sistema.

La expresión localizada de los genes de segmentación se regula


por la jerarquía de las señales posicionales
Unas tres cuartas partes de los genes de segmentación, incluyendo todos los genes gap y los
de regla par, codifican proteínas reguladoras. Las interacciones entre ellas y con otros genes
se observan comparando la expresión génica en embriones normales y mutantes. En efecto,
mediante sondas apropiadas para detectar los transcritos o sus productos proteicos pode-
mos tomar una instantánea de cada momento en que los genes se activan y se desactivan
cambiando los patrones. Repitiendo el proceso con mutantes que carecen de un gen de seg-
mentación determinado, es posible empezar a analizar cómo funciona el sistema completo
de control genético.
Los productos de los genes de polaridad del huevo proporcionan las señales de locali-
zación global en el embrión temprano. Éstas hacen que determinados genes gap se expresen
en regiones concretas. Los productos de los genes gap proporcionan una segunda tanda de
señales posicionales que actúan más localmente regulando el perfeccionamiento de los deta-
1338 Capítulo 22: Desarrollo de los organismos pluricelulares

genes de polaridad del huevo Figura 22–38 Regulación jerarquizada de


los genes de polaridad del huevo, gap,
de segmentación y selector homeótico.
Bicoid Las fotografías muestran los patrones de
expresión de ejemplos representativos
de genes de cada categoría, revelados
ANTERIOR POSTERIOR por tinción con un anticuerpo contra sus
productos. Los genes selectores homeóticos,
descritos más adelante, definen tardíamente
genes gap las diferencias entre un segmento y el
siguiente. (Fotografías (i) de W. Driever y
C. Nüsslein-Volhard, Cell 54:83-104, 1988. Con
Krüppel autorización de Elsevier; (ii) cortesía de Jim
y Langeland, Steve Paddock, Sean Carroll
Hunchback y el Instituto Médico Howard Hughes; (iii)
de P.A. Lawrence, The Making of a Fly. Oxford,
UK: Blackwell, 1992; (iv) de C. Hama, Z. Ali
y T.B. Kornberg, Genes Dev. 4: 1079-1093,
1990. Con permiso de Cold Spring Harbor
genes de regla par Laboratory Press; (v) cortesía de William
McGinnis, adaptado de D. Kosman et al.
Science 305:846, 2004. Con autorización de
AAAS.)
Eve y Ftz

genes de polaridad de segmento genes selectores homeóticos

Engrailed

lles del patrón, proceso en el que también intervienen otros genes, incluyendo los de regla
par (Figura 22–38). Los genes de regla par, a su vez, colaboran unos con otros y con los genes
gap estableciendo un patrón regular de expresión de los genes de polaridad de segmento y
éstos también colaboran unos con otros definiendo el patrón interno de cada segmento. Por
lo tanto, se trata de una estrategia de inducción secuencial (véase la Figura 22–16). Hacia el
final del proceso, los gradientes globales producidos por los genes de polaridad inducen la
formación de un modelo muy detallado gracias a la jerarquía de controles posicionales
secuenciales, que son progresivamente más localizados. Debido a que las señales posicio-
nales globales que inician el proceso no tienen que especificar de forma precisa los detalles,
no es necesario que los núcleos sean gobernados con extrema precisión mediante pequeñas
diferencias en la concentración de estas señales. En lugar de ello, entran en juego nuevas
señales en cada momento de la secuencia que proporcionan diferencias localizadas signifi-
cativas de concentración y definen nuevos detalles. Por lo tanto, la inducción secuencial es
una estrategia efectiva. Actúa de una forma muy fiable produciendo embriones de mosca
con el mismo patrón, a pesar de la impresión intrínseca de los sistemas de control biológico,
y a pesar de las variaciones en condiciones tales como la temperatura a la que se desarrolla
la mosca.

La naturaleza modular del DNA regulador permite que los genes


tengan funciones múltiples controladas independientemente
El elaborado proceso de formación del patrón descrito depende de largas secuencias de
DNA no codificante, que controlan cada uno de los genes que intervienen. Estas regiones
enlazan múltiples copias de proteínas reguladoras producidas por los genes modeladores
del patrón que se han expresado de antemano. Como un mecanismo de lógica binaria, un
gen individual se activa y se desactiva en cada estadio del desarrollo, según sea la combina-
ción de proteínas unidas a sus regiones reguladoras. En el Capítulo 7 se ha descrito un gen de
DROSOPHILA Y LA GENÉTICA MOLECULAR DE LA FORMACIÓN DEL PATRÓN 1339

subgrupo Figura 22–39 Organización modular


de neuronas bandas 4 y 6 banda 1 banda 5
del DNA regulador del gen Eve. En el
experimento, se han unido fragmentos
clonados de DNA regulador a un reportero
LacZ (un gen bacteriano). Unos embriones
transgénicos con estas construcciones se han
teñido mediante hibridación in situ, para
revelar el patrón de expresión de LacZ
(azul/oscuro), y se han contrastado con un
anticuerpo anti-Eve (naranja) para mostrar
bandas 3 y 7 codificador las posiciones de las bandas de expresión
normal de Eve. Por lo tanto, se han
encontrado diferentes segmentos de DNA
regulador de Eve (ocre) que controlan su
banda 2 expresión en regiones correspondientes a
las diferentes partes del patrón normal de
mRNA de Eve expresión de Eve. Dos segmentos en tándem
dirigen la expresión siguiendo un patrón que
precursores
3000 pares de nucleótidos musculares es la adición de los patrones generados por
cada uno de ellos de forma individual.
Módulos reguladores diferentes son
bandas 1 y 5 responsables de la expresión de genes
en diferentes momentos y en diferentes
localizaciones: el panel situado más a la
segmentación determinado: el gen de regla par Even-skipped (Eve), y se ha explicado cómo izquierda muestra la acción de un módulo
se realiza la toma de decisión de transcribirse o no en base a todas esas combinaciones de que entra en juego más tarde que los demás
entrada (véase la Figura 7–55). Se podría extrapolar este ejemplo para ilustrar algunos de los y controla la expresión en un subgrupo de
principios fundamentales en la formación del patrón de desarrollo. neuronas. (De M. Fujioka et al. Development
La expresión de cada una de las bandas de Eve depende de módulos reguladores sepa- 126:2527-538, 1999. Con autorización de
The Company of Biologists.)
rados en el DNA regulador de Eve. Así, un módulo regulador es el responsable de que Eve
exprese las bandas 1 + 5, otro para la banda 2, un tercero para las bandas 3 + 7 y un cuarto
módulo para las bandas 4 + 6 (Figura 22–39). Según la concentración de productos de los ge-
nes de polaridad del huevo y de los genes gap, cada módulo regulador define un conjunto de
premisas para la expresión génica. De esta forma, el DNA regulador de Eve participa en la
traducción del complejo modelo no repetitivo de las proteínas de polaridad del huevo y gap
en el patrón de expresión periódico de un gen de regla par.
La organización modular del DNA regulador de Eve que acabamos de describir es típica
de la regulación génica en los animales pluricelulares y en las plantas, y tiene profundas im-
plicaciones. Se puede generar casi cualquier patrón de expresión génica basado en cualquier
otro mediante la unión consecutiva de los módulos correspondientes a diferentes combi-
naciones de proteínas reguladoras. La modularidad permite además que el DNA regulador
defina patrones de expresión génica que no son sólo complejos sino que sus partes son ajus-
tables de forma independiente. Un cambio en uno de los módulos puede alterar parte del
patrón de expresión sin afectar el resto y sin necesidad de proteínas reguladoras que re-
percutirían en la expresión de otros genes. Como se ha descrito en el Capítulo 7, este DNA
regulador es la clave de la compleja organización de las plantas y de los animales pluricelu-
lares y sus propiedades hacen posible la adaptabilidad independiente de cada parte de la
estructura corporal de un organismo a lo largo de la evolución.
La mayoría de los genes de segmentación también tienen funciones importantes en
otros momentos y lugares durante el desarrollo de Drosophila. El gen Eve, por ejemplo, se
expresa en subgrupos de neuronas, en las células precursoras del músculo y en varios otros
lugares, bajo el control de activadores adicionales (véase la Figura 22–39). Mediante la
adición de nuevos módulos al DNA regulador, cualquier gen puede ser incorporado duran-
te la evolución para nuevos fines en nuevos lugares del cuerpo, sin detrimento de sus otras
funciones.

Los genes de polaridad del huevo, los gap y los de regla par
crean un patrón temporal que es recordado por otros genes
Los genes gap y los de regla par se activan durante las primeras horas después de la fecun-
dación. Los productos del mRNA aparecen primero en patrones que sólo se aproximan a la
imagen final; entonces, en un corto espacio de tiempo y mediante una distribución difu-
minada inicial de los productos génicos, se resuelve en un sistema regular de bandas defi-
1340 Capítulo 22: Desarrollo de los organismos pluricelulares

Figura 22–40 Formación de las bandas


Ftz y Eve en el blastodermo de Drosophila.
Ftz y Eve son genes de regla par. Su patrón
de expresión (mostrado en marrón para Ftz y
en gris para Eve) es borroso al principio pero
rápidamente se resuelve en bandas definidas
nítidamente. (De P.A. Lawrence, The Making
of a Fly. Oxford, UK: Blackwell, 1992.)
2,7 horas después de la fecundación 3,5 horas después de la fecundación

nido débilmente (Figura 22–40). Pero este sistema es inestable y temporal. A medida que el
embrión va avanzando en la gastrulación y las fases siguientes, el patrón segmentado de los
productos de los genes gap y de regla par se desintegra. No obstante, sus acciones han deja-
do un conjunto de marcas permanentes que resultan en la persistente activación de deter-
minados genes de polaridad de segmento y de genes selectores homeóticos cuya función
es mantener la organización en segmentos de la larva y del adulto. El gen de polaridad de
segmento llamado Engrailed constituye un buen ejemplo de ello. Los productos de su RNA
se pueden observar en el blastodermo celular formando 14 franjas, cada una de ellas aproxi-
madamente del grosor de una célula, y corresponden a las porciones más anteriores de los
futuros parasegmentos (Figura 22–41).
Los genes de polaridad de segmento se expresan en patrones que se repiten de un para-
segmento al siguiente y sus bandas de expresión muestran una relación definida con las ban-
das de expresión de los genes de regla par que intervienen en su inducción. Sin embargo, la
generación de este patrón en cada parasegmento depende de las interacciones entre los ge-
nes de polaridad de segmento. Estas interacciones tienen lugar en los estadios siguientes a la
partición del blastodermo en células individuales, cuando las señales célula-célula de tipo
normal ya han entrado en juego. Un gran subconjunto de los genes de polaridad de segmen-
to codifican componentes de dos vías de transducción de señales, la vía Wnt y la Hedgehog,
incluyendo las proteínas señal Wingless (un miembro de la familia Wnt) y Hedgehog. Éstas se
expresan en diferentes bandas de células que actúan de centros de señales en cada paraseg-
mento, manteniendo y perfeccionando la expresión de otros genes de polaridad de segmen-
to. Aunque su expresión inicial está determinada por los genes de regla par, las dos proteínas
señal regulan una la expresión de la otra a modo de refuerzo mutuo y ayudan a activar la ex-
presión de genes como Engrailed en los lugares exactos donde deben hacerlo.
El modelo de expresión de Engrailed permanece durante toda la vida, mucho tiempo
después de que las señales hayan organizado su producción y hayan desaparecido (véase la
Figura 22–41). Este ejemplo ilustra no sólo la progresiva subdivisión del embrión, por medio
de señales cada vez más estrechamente localizadas, sino también la transición entre los su-
cesos de señalización temporal del desarrollo temprano y el mantenimiento estable de la
información del desarrollo en fases más avanzadas.
Además de regular los genes de polaridad de segmento, los productos de los genes de Figura 22–41 El patrón de expresión
regla par colaboran con los de los genes gap causando la activación perfectamente localizada de Engrailed, un gen de polaridad de
segmento. El patrón de Engrailed se muestra
en un embrión de 5 horas (en el estadio de
banda germinal extendida), en un embrión
de 10 horas y en un adulto (cuyas alas se han
arrancado en esta preparación). El patrón
se revela mediante un anticuerpo (marrón)
contra la proteína Engrailed (para los
embriones de 5 y de 10 horas) o (para el
adulto) mediante la confección de una
embrión de 5 horas cepa de Drosophila que contenga
100 μm
secuencias control del gen Engrailed
acopladas a secuencias codificantes del
gen marcador LacZ, cuya proteína se
detecta histoquímicamente de color
adulto azul por el producto de la reacción que
500 μm
cataliza. Nótese que el patrón de Engrailed,
una vez establecido, se preserva durante la
vida del animal. (De C. Hama, Z. Ali y T.B.
Kornberg, Genes Dev. 4:1079-1093, 1990.
embrión de 10 horas Con autorización de Cold Spring Harbor
100 μm Laboratory Press.)
LOS GENES SELECTORES HOMEÓTICOS Y SU PAPEL EN LA FORMACIÓN DEL PATRÓN DEL EJE ANTEROPOSTERIOR 1341

de otro conjunto de marcas espaciales: los genes selectores homeóticos. Estos genes son los
que distinguen permanentemente un parasegmento de otro. En el próximo apartado se exa-
minarán estos genes selectores con detalle y consideraremos su papel en la memoria celular.

Resumen
La mosca Drosophila ha sido el organismo modelo más utilizado en el estudio de la genética del desa-
rrollo animal. Al igual que en otros insectos, su desarrollo empieza con una serie de divisiones nuclea-
res que dan lugar a un sincitio y una gran parte del desarrollo temprano tiene lugar en el interior de
esta célula plurinucleada. El patrón se origina mediante la asimetría del huevo, que se organiza gra-
cias a las reservas de mRNA de su interior y a las señales que proceden de las células foliculares que
lo rodean. La información posicional en el embrión plurinucleado se suministra mediante cuatro
gradientes intracelulares establecidos por los productos de cuatro grupos de genes de efecto materno
llamados genes de polaridad del huevo. Estos productos génicos controlan cuatro diferencias fun-
damentales del esquema corporal de los animales: la parte dorsal en contraposición a la parte ven-
tral, el endodermo frente el mesodermo y el ectodermo, las células germinales frente a las células
somáticas y el extremo anterior frente el posterior.
Los genes de polaridad del huevo actúan estableciendo distribuciones graduales de proteínas
reguladoras en el huevo y en el embrión. Los gradientes a lo largo del eje anteroposterior inician la
expresión ordenada de los genes gap, de los genes de regla par, de los genes de polaridad del huevo y
de los genes selectores homeóticos. Todos ellos, mediante una jerarquía de interacciones, se expresan
en unas regiones del embrión y no en otras, subdividiendo progresivamente el blastodermo en series
regulares de unidades modulares repetidas llamadas segmentos. Los complejos patrones de expre-
sión génica reflejan la organización modular del DNA regulador, con activadores específicos de un
gen determinado responsable de partes concretas de su patrón de expresión.
Los genes de polaridad de segmento entran en juego al final del proceso de la segmentación,
después de que el sincitio se haya dividido en células separadas, y controlan la formación del pa-
trón de cada segmento mediante la señalización célula-célula a través de las vías Wnt (Wingless) y
Hedgehog. Este proceso conduce a una activación localizada persistente de genes como Engrailed y
proporciona a las células un recuerdo de su dirección anteroposterior dentro del segmento. Al mismo
tiempo, se establece otro gradiente de señalización célula-célula a lo largo del eje dorsoventral en el
que actúan como morfógenos un miembro de la familia TGFβ denominado Decapentaplégico
(Dpp) y su antagonista llamado Short gastrulation. Este gradiente ayuda a perfeccionar la asigna-
ción de caracteres diferentes a las células situadas a diferentes niveles dorsoventrales. En vertebrados
existen proteínas homólogas que controlan la formación del patrón dorsoventral.

LOS GENES SELECTORES HOMEÓTICOS


Y SU PAPEL EN LA FORMACIÓN DEL PATRÓN
DEL EJE ANTEROPOSTERIOR
A medida que se va desarrollando, el cuerpo es cada vez más complejo. No obstante, en toda
esta complejidad creciente existe una característica simplificadora que hace comprender to-
do el proceso del desarrollo. Una y otra vez, en cada especie y en cada nivel de organización,
encontramos que las estructuras complejas están formadas por la repetición de unos cuan-
tos temas básicos con variantes. Por lo tanto, hay un número limitado de tipos celulares di-
ferenciados básicos como son las células musculares o los fibroblastos, que se repiten con
sutiles variaciones individuales en diferentes lugares. Estos tipos celulares se organizan en
una variedad limitada de tipos de tejidos, como el músculo o el tendón, los cuales se repiten
a su vez con variaciones sutiles en regiones diferentes del cuerpo. A partir de los diversos
tejidos se forman los órganos como los dientes o los dedos (los molares y los incisivos, los
dedos de la mano y del pie, los dedos pulgares); en definitiva, unos cuantos tipos estructura-
les repetidos con variaciones.
Siempre que encontramos este fenómeno de repetición modular, podemos resumir el
problema del biólogo del desarrollo en dos tipos de preguntas: ¿cuál es el mecanismo de cons-
trucción básico que es común a todos los objetos de una clase determinada? y ¿cómo se mo-
difica este mecanismo para dar lugar a las variaciones observadas? El embrión se sirve de
una estrategia combinatoria para generar su complejidad y el investigador puede utilizar
a su vez, una estrategia combinatoria para comprenderlo.
1342 Capítulo 22: Desarrollo de los organismos pluricelulares

Los segmentos del insecto constituyen un ejemplo muy claro de ello. Hemos explicado
sucintamente de qué forma se construye el rudimento de un segmento típico. Ahora se con-
siderará de qué forma un segmento se hace distinto de otro.

El código Hox determina las diferencias entre el sector anterior


y el posterior
Hace más de 80 años que se empezó a vislumbrar la respuesta genética a la pregunta de có-
mo cada segmento adquiere su identidad individual y fue gracias al descubrimiento de un
primer conjunto de mutaciones de Drosophila que causan alteraciones caprichosas en la or-
ganización de la mosca adulta. Por ejemplo, en el mutante Antennapedia las patas salen de Figura 22–42 Mutación homeótica.
la cabeza donde debería haber antenas (Figura 22–42), mientras que en el mutante Bithorax La mosca que se muestra es un mutante
aparece un par extra de pseudoalas donde normalmente debería haber unos apéndices mu- Antennapedia. Sus antenas se han convertido
en patas debido a una mutación en una
cho más pequeños denominados balancines. Estas mutaciones que transforman partes del
región reguladora del gen Antennapedia
cuerpo en estructuras que serían las apropiadas en otras localizaciones, se llaman homeóti-
que hace que este gen se exprese en la
cas. Un grupo de genes selectores homeóticos determinan el carácter anteroposterior de los cabeza. Compárese con una mosca normal
segmentos de la mosca. mostrada en la Figura 22–24. (Cortesía
Los genes de este grupo, que son ocho en la mosca, están relacionados entre sí como de Matthew Scott.)
miembros de una gran familia multigénica y forman parte de uno de los dos conglomerados
de genes conocidos como el complejo Bithorax y el complejo Antennapedia. Los genes del
complejo Bithorax controlan las diferencias entre los segmentos abdominales y torácicos
del cuerpo, mientras que los del complejo Antennapedia controlan las de los segmentos to-
rácicos y de la cabeza. Las comparaciones con otras especies nos muestran que esencial-
mente los mismos genes están presentes en todos los animales, incluso en el hombre. Estas
comparaciones también revelan que los complejos Antennapedia y Bithorax son las dos mi-
tades de una sola entidad, llamada complejo Hox, el cual se ha dividido en el transcurso de
la evolución de la mosca, y sus miembros actúan de modo coordinado ejerciendo su control
sobre el patrón cabeza-cola del cuerpo.

Los genes selectores homeóticos codifican proteínas que se enlazan


al DNA que interactúan con otras proteínas reguladoras
En una primera aproximación podríamos decir que, por lo general, un gen selector homeó-
tico se expresa sólo en aquellas regiones que se desarrollan de manera anormal cuando el
gen ha mutado o está ausente. Los productos de estos genes se pueden considerar como
marcas moleculares de dirección que poseen las células de cada parasegmento y que, por lo
tanto, están físicamente incorporadas al valor de posición de la célula. Si las marcas de di-
rección cambian, el parasegmento se comporta como si estuviera colocado en algún otro
lugar; la deleción de todo el complejo tiene como consecuencia una larva cuyos segmentos
son todos iguales (Figura 22–43).
Por lo tanto, el primer problema consiste en comprender cómo actúan los productos del
gen selector homeótico sobre la maquinaria básica que diseña el segmento proporcionando
a cada parasegmento su individualidad. Los productos de los genes selectores homeóticos
son proteínas reguladoras génicas, todas ellas relacionadas por poseer un homeodominio al-
tamente conservado de 60 aminoácidos de largo que se enlaza al DNA tal como se ha descri-
to en el Capítulo 7. El correspondiente fragmento de DNA se denomina homeobox, del cual
toma nombre el complejo Hox, que es la abreviatura de homeobox.
Si los productos de los genes selectores homeóticos tienen regiones de unión al DNA
similares, ¿cómo pueden ejercer efectos diferentes para que un parasegmento difiera del si-
guiente? La respuesta parece encontrarse en gran medida en los dominios de la proteína que
no se unen de forma directa al DNA sino que interaccionan con otros complejos proteicos
que se unen al DNA. Los distintos integrantes de estos complejos actúan junto con las pro-

Figura 22–43 Efecto de la eliminación de la mayoría de los genes del complejo


Bithorax. (A) Larva de Drosophila normal mostrada con iluminación de campo
oscuro; (B) larva mutante de la que se ha eliminado la mayor parte del complejo
Bithorax. En este mutante todos los parasegmentos posteriores al P5 se parecen a P5. (A) (B)
(De G. Struhl, Nature 293:36-41, 1981. Con permiso de Macmillan Magazines Ltd.) 100 μm
LOS GENES SELECTORES HOMEÓTICOS Y SU PAPEL EN LA FORMACIÓN DEL PATRÓN DEL EJE ANTEROPOSTERIOR 1343

teínas selectoras homeóticas dictando qué sitios de unión al DNA se reconocerán y si el


efecto sobre la transcripción será de activación o de represión. De esta forma, los productos
de los genes selectores homeóticos se combinan con otras proteínas reguladoras y modulan
sus acciones dando a cada parasegmento sus características propias.

Los genes selectores homeóticos se expresan secuencialmente


según el orden que siguen en el complejo Hox
Para comprender de qué forma el complejo Hox proporciona valores posicionales a las célu-
las, hemos de tener en cuenta cómo se regula la expresión de los genes Hox. Las secuencias
que codifican los ocho genes selectores homeóticos de los complejos Antennapedia y Bithorax
están intercalados entre una gran cantidad de DNA regulador (cerca de un total de 650.000
pares de nucleótidos). Este DNA también presenta sitios de unión para los productos de los
genes de polaridad del huevo y de polaridad de segmento. El DNA regulador del complejo Hox
actúa como intérprete de las múltiples informaciones posicionales que proporcionan todas
las proteínas reguladoras. Como respuesta, se transcribe un grupo determinado de genes se-
lectores homeóticos, que son los apropiados para una localización concreta.
En el patrón de control se observa una notable regularidad. La secuencia en la que se
ordenan los genes en el cromosoma, tanto en el caso del complejo Antennapedia como en
el de Bithorax, corresponde casi con completa exactitud al orden en que se expresan a lo largo
del eje corporal (Figura 22–44). Este hallazgo sugiere que los genes se activan en serie me-
diante algún proceso que es gradual (en duración o en intensidad) a lo largo del eje corporal
y cuya acción se extiende gradualmente a lo largo del cromosoma. Por lo general el gen más
“posterior” que se expresa en una célula es el más dominante: dirige la expresión de los ge-
nes “anteriores” previamente activados, dictando así el carácter que debe tener cada seg-
mento. Los mecanismos reguladores subyacentes de estos fenómenos todavía no son bien
conocidos, pero sus consecuencias son profundas. Más adelante se comprobará que la or-
ganización seriada de la expresión génica del complejo Hox es una característica funda-
mental que se ha conservado en el curso de la evolución.
En el genoma de la mosca, como en el de otras especies, existen centenares de otros
genes que también contienen la secuencia homeobox pero la mayoría de ellos están disper-
sos y no agrupados en complejos como el Hox. Tienen muchas funciones reguladoras, pero
una buena parte de ellos desempeña un papel similar al de los genes Hox: controlan las va-
riaciones sobre un mismo tema básico del desarrollo. Por ejemplo, se pueden distinguir di-
ferentes clases de neuronas unas de otras mediante la expresión de genes específicos
pertenecientes a esta gran superfamilia.

El complejo Hox contiene un registro permanente


de información posicional
El patrón espacial de expresión génica en el complejo Hox se establece mediante señales Figura 22–44 Patrones de expresión
que actúan en las primeras fases del desarrollo, pero cuyas consecuencias son muy duraderas. comparados con las localizaciones
cromosómicas de los genes del
complejo Hox. El diagrama muestra
cromosoma 3 la secuencia de genes en cada una
de las dos subdivisiones del complejo
cromosómico. Esta secuencia se
corresponde, con desviaciones
Lab
mínimas, con la secuencia espacial en
AbdB
Pb que se expresan los genes, mostrada
Labial
complejo en la fotografía de un embrión en la
Proboscipedia Dfd fase de banda terminal extendida,
Antennapedia
Deformed alrededor de 5 horas después de la
Cresta sexual reduc. Scr fecundación. El embrión se ha teñido
Antennapedia P2 por hibridación in situ mediante
Antp
Ultrabithorax diferentes sondas marcadas para
Abdominal A Ubx detectar los mRNA producto de los
Abdominal B complejo diferentes genes Hox en diferentes
AbdA Bithorax colores. (Fotografía por cortesía
Lab Dfd Scr Antp Ubx AbdA
de William McGinnis, adaptada de
AbdB D. Kosman et al., Science 305:846,
2004. Con permiso de AAAS.)
1344 Capítulo 22: Desarrollo de los organismos pluricelulares

Figura 22–45 Actuación de los genes


del grupo Polycomb. (A) Fotografía de un
embrión mutante defectuoso para el gen
Extra sex combs (Esc) y cuya madre también es
defectuosa para este gen. El gen pertenece
al grupo Polycomb. Prácticamente todos los
segmentos se han transformado de forma
que se parecen al segmento abdominal más
posterior (compárese con la Figura 22–43).
En el mutante, el patrón de expresión de
BX-C
los genes selectores homeóticos, que al
principio es más o menos normal, es
inestable de forma que enseguida todos
estos genes se van activando a lo largo del
eje corporal. (B) Distribución normal de los
sitios de unión de la proteína Polycomb en
los cromosomas gigantes de Drosophila,
visualizados con un anticuerpo contra
Polycomb. La proteína se une al complejo
Antennapedia (ANT-C) y al complejo Bithorax
ANT-C (BX-C) y a 60 sitios más. (A, de G. Struhl,
Nature 293:36-41, 1981. Con autorización
de Macmillan Magazines Ltd; B, cortesía de
B. Zink y R. Paro, Trends Genet. 6:416-421,
1990. Con autorización de Elsevier.)

(A) (B)
100 μm

Aunque el patrón de expresión sufra ajustes complejos en el transcurso del desarrollo, el


complejo Hox se comporta en cada célula como si la posición anteroposterior que la célula
ocupaba en el embrión temprano estuviera grabada de forma permanente. De esta forma,
las células de cada segmento llevan consigo una memoria a largo plazo de su localización a
lo largo del eje anteroposterior del cuerpo; en otras palabras, tienen un valor posicional ante-
roposterior. Como se indicará en la próxima sección, la traza de memoria grabada por el
complejo Hox gobierna la identidad específica de cada uno de los segmentos, y no sólo de
los larvarios sino también de las estructuras de la mosca adulta que se generan en un estadio
muy posterior a partir de los discos imaginales larvarios y de otros reservorios de células pre-
cursoras imaginales de la larva.
El mecanismo molecular que memoriza la información posicional depende de dos tipos
de entradas reguladoras. Una de ellas procede de los propios genes homeóticos, ya que mu-
chas proteínas Hox activan la transcripción de sus propios genes. Otra entrada crucial es la
que proviene de dos grandes grupos complementarios de proteínas que controlan la estruc-
tura de la cromatina, el grupo Polycomb y el grupo Trithorax. Si faltan estos reguladores, el
patrón de expresión de los genes selectores homeóticos se establece de forma adecuada al
principio pero no se mantiene correctamente cuando el embrión crece.
Los dos grupos de reguladores actúan de forma opuesta. Las proteínas del grupo Tri-
thorax son necesarias para mantener la transcripción de los genes Hox en células donde ésta
ya ha empezado. En cambio, las proteínas del grupo Polycomb forman complejos estables
que se unen a la cromatina del complejo Hox y mantienen el estado de represión en las cé-
lulas donde los genes Hox no se han activado en el momento preciso (Figura 22–45). La me-
moria del desarrollo implica modificaciones covalentes específicas de las histonas de los
nucleosomas cercanos a los genes Hox, hecho que conlleva cambios de estado de la croma-
tina que se perpetúan de una generación celular a la siguiente, como se ha explicado en los
Capítulos 4 y 7.

También en vertebrados los genes selectores Hox controlan


el eje anteroposterior
Se han encontrado homólogos de los genes selectores homeóticos de Drosophila en casi to-
das las especies estudiadas, desde los cnidarios (hidroideos) y los nematodos hasta los mo-
luscos y los mamíferos. Es notable el hecho de que a menudo estos genes se agrupan en
complejos similares al complejo Hox de los insectos. En el ratón encontramos cuatro de es-
LOS GENES SELECTORES HOMEÓTICOS Y SU PAPEL EN LA FORMACIÓN DEL PATRÓN DEL EJE ANTEROPOSTERIOR 1345

Figura 22–46 Comparación entre el


complejo Hox de un insecto y los complejos
Hox de un mamífero, y su relación con
las regiones del cuerpo. Los genes de
anterior posterior los complejos Antennapedia y Bithorax de
Drosophila se muestran, en la línea superior,
en el orden en que aparecen en el
cromosoma; los genes correspondientes
a los cuatro complejos Hox de mamífero
se muestran debajo, también en el orden
Bcd,
Lab Pb Zen Dfd Scr (Ftz) Antp Ubx AbdA AbdB cromosómico. Los dominios de expresión
complejo Hox génica en la mosca y en el mamífero se
de Drosophila
indican de forma simplificada en colores
en los dibujos de arriba y de abajo. Sin
embargo, los detalles de los patrones
Hox1 Hox2 Hox3 Hox4 Hox5 Hox6 (central) Hox7 (posterior) dependen de la fase de desarrollo y varían
complejo Hox
ancestral
un poco de un complejo Hox de mamífero a
otro. Además, en muchos casos, los genes
mostrados como expresados en el dominio
anterior también se expresan más
complejo Hox
posteriormente, solapando los dominios de
de mamífero los genes Hox más posteriores (véase, p. ej.,
A1 A2 A3 A4 A5 A6 A7 A9 A10 A11 A13
Figura 22–47). Parece que los complejos
HoxA
han evolucionado de la forma siguiente: en
algún ancestro común a gusanos, moscas y
B1 B2 B3 B4 B5 B6 B7 B8 B9 B13
vertebrados, un solo gen primordial selector
HoxB
homeótico experimentó duplicaciones
repetidas formando una serie de estos genes
C4 C5 C6 C8 C9 C10 C11 C12 A13
en tándem, el complejo Hox ancestral. En el
HoxC
sublinaje de Drosophila este complejo se
escindió en dos complejos diferentes,
D1 D3 D4 D8 D9 D10 D11 D12 D13
Antennapedia y Bithorax. Mientras tanto, en
HoxD
el linaje que conduce a los mamíferos el
complejo completo se duplicó varias veces
dando lugar a los cuatro complejos Hox. El
médula espinal
paralelismo no es perfecto puesto que,
cerebro posterior
aparentemente, desde que los complejos
divergieron algunos genes se duplicaron,
otros desaparecieron y otros dieron lugar a
anterior posterior
propuestas diferentes (genes entre paréntesis
en la línea superior). (Basado en un diagrama
cedido amablemente por William McGinnis.)

mesodermo

tos complejos (los llamados HoxA, HoxB, HoxC y HoxD) cada uno de ellos en un cromosoma
distinto. Los genes individuales de cada complejo se pueden reconocer según sus secuencias
como copias de determinados miembros del conjunto de Drosophila. Como es obvio, los ge-
nes Hox de mamífero pueden funcionar en Drosophila como sustitutos parciales de los
correspondientes genes Hox de Drosophila. Parece ser que cada uno de los cuatro complejos
Hox de los mamíferos es, en general, equivalente a un complejo completo de insecto, es
decir, un complejo Antennapedia más un complejo Bithorax (Figura 22–46).
En cada complejo Hox de vertebrado los genes están ordenados esencialmente de la mis-
ma forma como se hallan en el complejo Hox de insecto, hecho que sugiere que los cuatro
complejos de los vertebrados se originaron mediante duplicaciones de un solo complejo ini-
cial conservándose su organización básica. Más aún, cuando se examinan los patrones de ex-
presión de los genes Hox en un embrión de vertebrado por hibridación in situ, resulta que los
miembros de cada complejo se expresan en forma seriada desde la cabeza a la cola, a lo largo
del eje del cuerpo, justo igual como lo hacen en Drosophila (Figura 22–47). El patrón se obser-
va más claramente en el tubo neural, pero también es visible en otros tejidos, sobre todo en el
mesodermo. Con raras excepciones, la ordenación anatómica se corresponde con la ordena-
ción cromosómica de los genes en cada complejo; los genes correspondientes de los diferentes
complejos Hox tienen dominios de expresión anteroposteriores casi idénticos.
1346 Capítulo 22: Desarrollo de los organismos pluricelulares

HoxB2 HoxB4

vista dorsal vista lateral vista dorsal vista lateral

Figura 22–47 Dominios de expresión de los genes Hox en el ratón. Las fotografías muestran embriones enteros exponiendo los dominios de
expresión de dos genes del complejo HoxB (tinción azul). Estos dominios pueden revelarse por hibridación in situ o, como en estos ejemplos,
por confección de ratones transgénicos que contengan la secuencia control de un gen Hox acoplada a un gen marcador LacZ, cuyo producto
se detecta histoquímicamente. Cada gen se expresa en una larga extensión de tejido con un límite anterior bien definido. Este límite se
corresponde con la posición del gen en el complejo cromosómico. Así, con pocas excepciones, los dominios anatómicos de genes sucesivos
forman un grupo ordenado de acuerdo con el orden de los genes en el complejo cromosómico. (Por cortesía de Robb Krumlauf.)

Los dominios de expresión génica definen un sistema de correspondencias entre las re-
giones corporales del insecto y las del vertebrado (véase la Figura 22–46). Los parasegmentos
de la mosca corresponden a una serie de segmentos marcados en la parte anterior del em-
brión de vertebrado. Éstos están más claramente delimitados en el cerebro posterior (véan-
se las Figuras 22–46 y 22–47), donde reciben el nombre de rombómeros. En los tejidos
laterales del cerebro posterior la segmentación se observa en las series de arcos branquiales,
que son prominentes en todos los embriones de vertebrados y son los precursores del siste-
ma branquial en los peces y de las mandíbulas y de las estructuras del cuello en los mamífe-
ros; cada par de rombómeros del cerebro posterior corresponde a un arco branquial. Igual
que en Drosophila, en el cerebro posterior las uniones de los dominios de expresión de mu-
chos de los genes Hox están alineadas con las uniones de los segmentos anatómicos.
Los productos de los genes Hox de mamíferos especifican valores posicionales que
controlan el patrón anteroposterior de parte del cerebro posterior, el cuello y el tronco, así
como el de otras zonas. Como ocurre en Drosophila, cuando un gen Hox posterior se expre-
sa de forma artificial en una región anterior puede hacer que el tejido anterior tenga un ca-
rácter posterior. Y a la inversa, la pérdida de los genes Hox posteriores hace que el tejido
posterior donde por lo general se expresan adopte un carácter anterior (Figura 22–48). Las
transformaciones observadas en ratones mutantes de Hox no siempre son tan directas y a
menudo son incompletas a causa de una redundancia de genes de los cuatro grupos Hox.
Pero parece claro que la mosca y el ratón se sirven de la misma maquinaria para dar carac-
teres individuales a sucesivas regiones, por lo menos en una parte del eje anteroposterior.

Resumen
La complejidad del cuerpo adulto de un animal se construye mediante la repetición modulada de
unos cuantos tipos estructurales básicos. Es decir que, por encima del patrón de expresión génica
que se repite en cada segmento, existe un patrón de expresión seriado de los genes selectores homeó-
ticos que confiere a cada segmento una identidad propia. Los genes selectores homeóticos codifican
proteínas que se enlazan al DNA y pertenecen a la familia del homeodominio. En el genoma de
Drosophila estos genes se clasifican en dos grupos, llamados complejos Antennapedia y Bithorax;
parece que estos dos grupos constituyen las dos partes de un solo complejo Hox primordial que se
dividió durante la evolución. En cada complejo, los genes se ordenan en una secuencia que corres-
ponde a su secuencia de expresión a lo largo del eje corporal. La expresión del gen Hox se inicia en el
embrión y se mantiene gracias a la acción de las proteínas de los grupos Polycomb y Trithorax, que
marcan la cromatina del complejo Hox con un recuerdo hereditario de su estado embrionario. En
todos los tipos de animales que se han estudiado, desde los cnidarios hasta los humanos, existen ho-
mólogos del complejo Hox de Drosophila, y en todos ellos ha conservado evolutivamente su papel en
el diseño del eje anteroposterior. Los mamíferos poseen cuatro complejos Hox, con una relación si-
milar entre la ordenación seriada en el cromosoma y su patrón de expresión seriado.
ORGANOGÉNESIS Y DISEÑO DE LOS APÉNDICES 1347

13.ª cresta

lumbar sacra
(A) (B)

13.ª costilla

(C) (D)

ORGANOGÉNESIS Y DISEÑO DE LOS APÉNDICES Figura 22–48 El control del patrón


anteroposterior por los genes Hox
Los segmentos de la larva de insecto son variaciones sobre un mismo tema básico, con los en el ratón. (A, B) Un ratón normal tiene
alrededor de 65 vértebras, cuyas estructuras
genes de segmentación que definen el módulo repetitivo básico y los genes selectores ho-
se diferencian de acuerdo con su posición
meóticos que dan a cada segmento su carácter propio. Lo mismo puede aplicarse a los apén- a lo largo del eje corporal: 7 cervicales
dices principales del cuerpo del insecto adulto: patas, alas, antenas, piezas bucales y (cuello), 13 torácicas (con crestas), 6 lumbares
genitales externos también son variaciones de un tema básico común. A otro nivel de deta- (marcadas con los asteriscos amarillos en (B)),
lle, encontramos la misma maravillosa simplificación: los apéndices y otras partes del cuer- 4 sacras (marcadas con los asteriscos rojos
po están formados por subestructuras que también son variaciones de unos cuantos temas en (B)) y alrededor de 35 caudales (cola).
básicos que se han conservado durante la evolución. (A) vista lateral; (B) vista dorsal; para mayor
claridad, las extremidades se han suprimido
En esta sección seguiremos el curso del desarrollo de Drosophila hasta llegar a su etapa
en los dibujos. (C) El gen HoxA10 por lo
final y la atención se centrará en cada uno de los pasos, examinando un ejemplo de las mu- general se expresa en la región lumbar (junto
chas estructuras relacionadas que se desarrollan en paralelo. Al mismo tiempo, se señalarán con sus parálogos HoxC10 y HoxD10); en este
paralelismos con estructuras de vertebrados que se desarrollan de modo similar y no sólo caso, se expresan artificialmente en la
utilizan las mismas estrategias sino también muchos de los mismos mecanismos molecula- totalidad del tejido vertebral a lo largo del eje
res específicos. corporal en desarrollo. Como resultado, todas
las vértebras cervicales y torácicas han
Con el fin de evitar interrupciones en la exposición, explicaremos primero brevemente
adquirido el carácter lumbar. (D) En cambio,
algunos de los experimentos clave en biología molecular que han sido necesarios para hacer
cuando se anula HoxA10 junto con HoxC10 y
frente al problema especial que surge cuando intentamos descubrir cómo los genes contro- HoxD10, las vértebras que por lo general
lan las etapas avanzadas del desarrollo. tendrían un carácter lumbar o sacro,
adquieren el carácter torácico. (A y C, de M.
Carapuço et al., Genes Dev. 19:2116-2121,
Las mutaciones somáticas condicionales e inducidas 2005. Con autorización de Cold Spring
Harbor Laboratory Press; B y D, de D.M. Wellik
hacen posible el análisis de las funciones génicas y M.R. Capecchi, Science 301:363-367, 2003.
en el desarrollo tardío Con autorización de AAAS.)

Como hemos destacado, un mismo gen puede ser utilizado repetidamente en muchas si-
tuaciones, en diferentes partes del cuerpo y en momentos diferentes. A menudo, las muta-
ciones de pérdida de función alteran de forma tan grave al embrión temprano que éste, o la
larva, muere y no da la oportunidad de observar cómo afectaría la mutación en procesos
posteriores.
Una de las maneras de tratar este problema es el estudio de las mutaciones condiciona-
les. Si disponemos, por ejemplo, de una mutación sensible a la temperatura del gen que nos
interesa, podemos mantener al animal a temperatura baja durante el desarrollo temprano,
en el cual el producto del gen funciona correctamente, y luego inhabilitar el producto de este
gen en cualquier momento sometiendo el embrión a temperatura alta y observando qué
funciones tardías se alteran.
1348 Capítulo 22: Desarrollo de los organismos pluricelulares

célula de la mosca Figura 22–49 Generación de células


heterozigótica para el gen mutantes mediante la inducción de
mutante X y homozigótica para Frt recombinación somática. Los diagramas
(diana de la recombinasa FLP)
siguen los destinos de un solo par de
cromosoma
materno cromosomas homólogos, uno de ellos
procedente del padre (sombreado) y el
cromosoma
UNA SEÑAL INDUCTORA paterno
otro procedente de la madre (no sombreado).
ACTIVA EL PROMOTOR Estos cromosomas tienen un elemento Frt
DEL GEN Flp REPLICACIÓN
gen X (verde) insertado junto al centrómero y
CROMOSÓMICA Frt
mutante contienen un locus para un gen de interés,
gen Flp gen X, en el mismo brazo del cromosoma.
El cromosoma paterno (en este ejemplo)
lleva el alelo tipo salvaje del gen X (rectángulo
mRNA rojo vacío) y el cromosoma materno lleva el
alelo recesivo mutante (rectángulo rojo lleno).
FLP CATALIZA EL ENTRECRUZAMIENTO La recombinación mediante el intercambio
MITÓTICO Y LA RECOMBINACIÓN
de DNA entre los cromosomas materno y
paterno, catalizada por la recombinasa FLP,
recombinasa FLP da lugar a un par de células hijas, una de
ellas con dos copias del tipo salvaje del gen X,
y la otra con dos copias mutantes. Para
ayudar a identificar a las células en las que
ha tenido lugar la recombinación, se puede
LA CÉLULA SE DIVIDE escoger que los cromosomas materno y
célula homozigótica para célula homozigótica para paterno lleven, respectivamente, las
el gen X mutante el gen X normal versiones mutante y salvaje de un gen
adicional provisto de una marca visible,
por ejemplo un gen de pigmentación (no
mostrado), y dispuesto en el cromosoma de
tal manera que la recombinación implique el
la proliferación clonal crea retazos homozigóticos en el ala
locus del marcador y altere de forma visible
la apariencia de las células; de este modo, se
utiliza como signo seguro de que el gen X
también ha experimentado la
recombinación.

Otros métodos implican una modificación directa del DNA en subgrupos de células que
se hallan en etapas tardías del desarrollo; se trata de una especie de cirugía genética aplicada a
células individuales que permite generar grupos de células mutantes con un genotipo de-
terminado en cualquier momento del desarrollo celular. Este notable logro científico se con-
sigue mediante recombinación somática inducida; el organismo resultante recibe el nombre
de mosaico genético.
Gracias a los mosaicos genéticos, no sólo se evita el problema de la letalidad de la fun-
ción génica alterada en el organismo completo sino que además permite explorar la fun-
ción del gen en las interacciones célula-célula, mediante la yuxtaposición de células
mutantes y no mutantes. Por ejemplo, podemos examinar si las células se sirven o no del pro-
ducto génico para enviar una señal a sus vecinas o para recibir una señal de ellas. Induciendo
el cambio genético en momentos diferentes podemos precisar cuándo actúa el gen para
producir un efecto determinado.
Una técnica habitual de recombinación somática inducida utiliza moscas transgénicas
que se han criado de manera que contengan dos elementos genéticos derivados de la leva-
dura: el gen de la recombinasa FLP, que es específica de un sitio determinado, y la secuencia
diana de la recombinasa FLP (FRT). De forma característica, el animal es homocigótico pa-
ra la secuencia de FRT, la cual se inserta cerca del centrómero en el brazo del cromosoma
adecuado, mientras que otra construcción consistente en el gen Flp se inserta en cualquier
sitio del genoma bajo el control de un promotor de choque térmico. Si este embrión o larva
transgénica se somete a un choque térmico, es decir, se expone a una temperatura elevada
durante unos minutos, se induce la expresión de Flp y esta enzima cataliza el entrecruza-
miento y la recombinación de los cromosomas materno y paterno en el sitio FRT. Si el choque
térmico se ajusta de manera que sea lo bastante suave, sólo tendrá efecto en una o en algunas
células esparcidas al azar. Como se explica en la Figura 22–49, si el animal es, al mismo tiempo,
heterocigoto para el gen que nos interesa en la región cromosómica entrecruzada, el proceso
ORGANOGÉNESIS Y DISEÑO DE LOS APÉNDICES 1349

dará como resultado un par de células hijas que serán homocigotas y una de ellas recibirá
dos copias del alelo materno del gen, mientras que la otra recibirá las dos copias del alelo
paterno. Cada una de estas células hijas crecerá con normalidad y se dividirá dando lugar a
retazos clónicos de progenie homocigótica.
El entrecruzamiento se puede detectar si el animal escogido también es heterocigoto
para un marcador genético situado en el mismo brazo cromosómico que el gen de interés y,
por tanto, también experimenta entrecruzamiento. De esta forma se pueden diseñar clones
mutantes homocigotos a nuestra elección. Tanto la pareja de elementos de recombinación
FLP y FRT como la pareja análoga Cre y Lox pueden utilizarse en otras configuraciones para
activar o desactivar la expresión de un gen (véase la Figura 5–79). Mediante estas técnicas
podemos descubrir qué ocurre, por ejemplo, cuando se induce a las células a sintetizar una
molécula señal determinada en un sitio anormal o cuando se elimina un determinado
receptor.
En vez de utilizar un promotor de choque térmico para inducir la expresión de la
recombinasa FLP, se puede utilizar la secuencia reguladora de un gen del genoma normal
de mosca que se exprese en un lugar y en un momento determinado de nuestro interés. La
recombinación se activará y obtendremos células mutantes en los lugares precisos donde
normalmente se expresaría el gen. Una variante de esta técnica utiliza la maquinaria de re-
gulación transcripcional de la levadura en vez de la maquinaria de recombinación genética,
de forma que se puede activar y desactivar de manera reversible la expresión de un determi-
nado gen de mosca según sea el patrón normal de expresión de otro gen de mosca elegido
(Figura 22–50).
Activando y desactivando funciones génicas en lugares y momentos específicos, los bió-
logos del desarrollo pueden empezar a descifrar el sistema de señales y respuestas especifi-
cadas genéticamente que controlan el diseño de cualquier órgano del cuerpo.

señales que activan la expresión


normal del gen H
Gal4 Uas gen X
gen Gal4 A

secuencia
expresión Uas gen Y
reguladora Gal4
de Gal4
del gen H B
X

Gal4 Uas gen Z


proteína Gal4 C

gen G

elemento expresión
Uas del gen G

(A) (B) cualquier combinación escogida de una secuencia reguladora


(A, B, C, etc.) con una secuencia codificadora (X, Y, Z, etc.)
proteína G

Figura 22–50 Técnica Gal4/Uas para controlar la expresión errónea de un gen en Drosophila. El método permite llevar a cabo la expresión de un gen G
escogido en un lugar y en un momento en los que algún otro gen H de Drosophila se exprese normalmente. (A) Se confecciona un animal transgénico, con
dos construcciones separadas insertas en su genoma. Uno de los insertos consiste en una secuencia reguladora específica procedente de levadura, llamada
elemento Uas (upstream activating sequence; secuencia activadora corriente arriba) acoplada a una copia de la secuencia codificadora del gen G. El otro
inserto contiene la secuencia codificadora del gen de levadura Gal4, cuyo producto es una proteína reguladora génica específica de levadura que se une al
elemento Uas; este inserto Gal4 se coloca cerca de la región reguladora del gen H, quedando regulado por esta región reguladora. Dondequiera que el
gen H se exprese normalmente, también se fabricará la proteína Gal4 lo cual conlleva la transcripción del gen G. (B) Aunque se puede llegar al mismo
resultado ligando de forma directa una copia de la secuencia reguladora de H con la secuencia codificadora de G, la técnica Gal4/Uas permite una estrategia
más eficiente a largo plazo. Se confeccionan dos “bibliotecas” de moscas transgénicas, una que contenga insertos Gal4 cuya expresión está dirigida por
secuencias reguladoras de genes diferentes A, B, C etc., y la otra con insertos Uas que dirigen diferentes regiones codificadoras X, Y, Z etc. Por cruzamiento
de una mosca de una biblioteca con una mosca de la otra, cualquier secuencia codificadora que se desee puede estar acoplada en términos funcionales a
cualquier secuencia reguladora. Para generar una biblioteca de moscas con inserciones Gal4 en sitios convenientes, primero se confeccionan las moscas
con inserciones Gal4 en sitios al azar en su genoma. Entonces se cruzan con moscas que contengan el elemento Uas ligado a un gen marcador con un
producto fácilmente detectable. La expresión del marcador revela si Gal4 ha sido insertado en el sitio en el que se induce su expresión bajo el control
de un activador de interés; se han criado y estudiado moscas con un patrón interesante de marcadores. Esta técnica recibe el nombre de caza del
activador, puesto que facilita una vía para rastrear y caracterizar secuencias reguladoras de interés en el genoma.
1350 Capítulo 22: Desarrollo de los organismos pluricelulares

Las partes del cuerpo de la mosca adulta se desarrollan


a partir de los discos imaginales
Las estructuras externas de la mosca adulta se forman principalmente a partir de unos ru-
dimentos llamados discos imaginales que son agrupaciones de células aparentemente indi-
ferenciadas que se mantienen aparte en cada segmento de la larva. Los discos son bolsas de
epitelio en forma de vesículas arrugadas y aplanadas que forman un continuo con la epider-
mis (la capa superficial) de la larva. Existen un total de 19 discos, colocados en 9 pares a cada
lado de la larva y uno en la línea media (Figura 22–51). Estos discos crecen y desarrollan su
patrón interno mientras la larva va creciendo, hasta que en la metamorfosis finalmente revier-
ten (se dan la vuelta de dentro a fuera), se extienden y se diferencian abiertamente formando
la epidermis del adulto. Los ojos y las antenas se desarrollan a partir de un par de discos, las
alas y parte del tórax de otro, el primer par de patas de otro y así sucesivamente.

Los genes selectores homeóticos son esenciales en la memoria


de la información posicional en las células de los discos imaginales
Las células de un disco imaginal parecen iguales a las de otros discos, pero los experimentos
con injertos muestran que ya están regionalmente determinadas y no son equivalentes. Si,
en la larva, se trasplanta un disco imaginal a la posición de otro y se deja que transcurra la
metamorfosis, el disco injertado se diferencia de forma autónoma en la estructura corres-
pondiente a su origen; es decir, un disco de ala dará estructuras de ala, un disco de balancín
dará balancines, sea cual sea su nueva localización. Este hecho evidencia que los discos ima-
ginales están gobernados por el recuerdo de la posición que ocupaban originalmente.
Mediante un procedimiento más complejo de injertos en serie, que permite que las células
de los discos imaginales proliferen durante un periodo largo antes de diferenciarse, se pue-
de mostrar que este recuerdo se hereda de forma estable (con pocas excepciones) durante
un gran número de generaciones celulares.
Los genes selectores homeóticos son componentes esenciales del mecanismo de memo-
ria. Si en algún estadio durante el largo periodo que lleva a la diferenciación en la metamor-
fosis, se eliminan, por recombinación somática inducida, las dos copias de un gen selector
homeótico de un clon de células de disco imaginal que por lo general expresaría este gen,
estas células se diferenciarán en estructuras incorrectas, como si pertenecieran a otro
segmento del cuerpo. Ésta y otras observaciones indican que la memoria de información
posicional de cada célula depende de la actividad continuada de los genes selectores homeó-
ticos. Esta memoria, además, se expresa con autonomía celular; es decir, cada célula man-
tiene su estado individual, según su propia historia y su genoma.

labial clípeo- dorsal ojo + pata ala + balancín genital


labro protórax antena tórax dorsal

Figura 22–51 Los discos imaginales en la


larva de Drosophila y las estructuras a
que dan lugar en el adulto. (Según
J.W. Fristrom et al, en Problems in Biology:
RNA in Development [E.W. Hanley, ed.], p.
382. Salt Lake City: University of Utah Press,
1969.)
ORGANOGÉNESIS Y DISEÑO DE LOS APÉNDICES 1351

Figura 22–52 Expresión de


Distal-less en el desarrollo
de las patas y de los apéndices
relacionados en varias
especies. (A) Larva de erizo
de mar. (B) Larva de polilla.
(A, de G. Panganiban et al,
Proc. Natl. Acad. Sci. U.S.A.
94:5162-5166, 1997. National
Academy of Sciences; B, de
G. Panganiban, L. Nagy y S.B.
Carroll, Curr. Biol. 4:671-675,
(A) (B)
0,1 mm
1994. Con autorización de
0,1 mm
Elsevier.)

Los genes reguladores específicos definen las células


que formarán un apéndice
Ahora vamos a examinar cómo un apéndice desarrolla su patrón interno a partir del ejemplo
del ala de un insecto. anterior
El proceso empieza con los mecanismos de diseño temprano explicados. En el embrión
temprano, los sistemas de señales anteroposterior y dorsoventral delimitan una rejilla octo- dorsal ventral
gonal en el blastodermo en forma de líneas limítrofes de expresión génica dorsoventrales,
anteroposteriores y de segmento, regularmente esparcidas. En ciertos puntos de intersección
posterior
de estas líneas, la combinación de los genes que se expresan es tal que inducen a un agrega-
do celular a seguir la vía de disco imaginal.
En términos moleculares esto corresponde a activar la expresión de los genes regulado-
res que definen los discos imaginales. En la mayor parte de los discos se activa el gen Distal-
less. Este gen codifica una proteína reguladora que es esencial para el crecimiento sostenido
y también para la formación de un apéndice alargado como es el caso de una pata o de una
antena con un eje próximo-distal. En su ausencia, no se forman estos apéndices y cuando se
expresa de forma artificial en lugares anormales, se pueden producir apéndices fuera de lu-
gar. Distal-less se expresa de forma similar en el desarrollo de extremidades y de otros apén- expresión
de Engrailed
dices en la mayoría de especies de invertebrados y vertebrados estudiados (Figura 22–52).
En el caso del disco del ojo, otro gen, llamado Eyeless, junto con otros dos genes estrecha-
mente relacionados, llevan a cabo la función correspondiente; este gen también tiene ho-
mólogos, con funciones homólogas (p. ej., los genes Pax6, que dirigen el desarrollo del ojo en
otras especies, como se ha explicado en el Capítulo 7).

El disco del ala del insecto se divide en compartimientos


expresión
de Apterous
Desde el principio, el agregado celular que forma el disco imaginal tiene los rudimentos de
un patrón interno, heredado del proceso temprano de formación del patrón. Por ejemplo,
límite
las células de la mitad posterior del rudimento del disco del ala (y de la mayoría de los otros dorso-ventral
rudimentos de discos imaginales) expresa el gen de polaridad de segmento Engrailed, mien-
tras que las de la mitad anterior no lo hacen. Las asimetrías iniciales son el fundamento
del diseño posterior de un patrón más detallado, como ocurre en el huevo y en el embrión
temprano.
Los sectores del disco del ala definidos por estas diferencias tempranas de expresión
génica corresponden a partes determinadas de la futura ala. La región posterior, que expresa
límite
Engrailed, formará la mitad posterior del ala, mientras que la región que no expresa Engrailed antero-posterior
formará la mitad anterior. A su vez, la parte dorsal del disco del ala expresa un gen denomi-
nado Apterous, mientras que la mitad ventral no lo hace. En la metamorfosis, el disco se plie- cuadrantes en la
futura hoja del ala
ga a lo largo de la línea que separa estos dominios y da paso a un ala cuya capa dorsal deriva
de la región que expresa Apterous y la capa ventral de la región que no expresa este gen. El
margen del ala, donde se unen estas dos capas epiteliales, corresponde a la línea limítrofe Figura 22–53 Dominios de expresión génica
en el disco imaginal del ala, que definen los
del dominio de expresión de Apterous en el disco (Figura 22–53).
cuadrantes de la futura ala. La hoja del ala
Las células del disco, una vez ya han activado la expresión de los genes que las determi- propiamente dicha deriva del dominio de
nan como anterior o posterior, dorsal o ventral, retienen esta especificación mientras el disco forma oval situado a la derecha; se divide
crece y se desarrolla. Debido a que las células son sensibles a estas diferencias y son selecti- en cuatro cuadrantes por la expresión de
vas en la elección de sus vecinas, se forman líneas limítrofes claramente definidas entre los Apterous y Engrailed, tal como se muestra.
1352 Capítulo 22: Desarrollo de los organismos pluricelulares

cuatro grupos de células resultantes, sin que se produzca ningún intercambio de células en
las interfases. Los cuatro cuadrantes correspondientes en el disco se llaman compartimien-
tos, porque no hay intercambio de células entre ellos (Figura 22–54).

Cuatro vías de señalización conocidas se combinan


entre sí formando el patrón del disco del ala: Wingless,
Hedgehog, Dpp y Notch
A lo largo de las líneas que separan los compartimientos (la línea anteroposterior definida
por Engrailed y la dorsoventral por Apterous), se enfrentan células en diferentes estados e in-
teraccionan generando bandas estrechas de células especializadas. Estas células producen
nuevas señales que organizan el crecimiento subsiguiente y la formación del patrón más de-
tallado del apéndice.
Las células del compartimiento posterior del ala expresan la proteína señal Hedgehog,
pero no pueden responder a ella. Las células del compartimiento anterior sí que responden a
Hedgehog. Debido a que esta señal sólo actúa a distancias cortas, la vía de recepción se activa
sólo en una estrecha banda de células anterior a la línea fronteriza del compartimiento, donde
se yuxtaponen las células anteriores y las posteriores. Estas células limítrofes responden
activando la expresión de otra molécula señal, Dpp (la misma proteína que hemos encon-
trado en el diseño del patrón dorsoventral en el embrión temprano) (Figura 22–55). En este
nuevo contexto, Dpp actúa más o menos de la misma forma que antes: extiende sus efectos
hacia afuera, más allá de las células limítrofes (por difusión, por citonemas o mediante trans-
ferencia de célula a célula por exocitosis o endocitosis), estableciendo un gradiente morfo-
génico que controla la subsiguiente formación del patrón detallado de crecimiento y de
expresión génica.
En la línea limítrofe del compartimiento dorsoventral ocurren sucesos análogos (véase
la Figura 22–55). En el futuro margen del ala, la comunicación de corto alcance mediada por
la vía Notch genera una banda de células limítrofes que produce otro morfógeno, la proteí-
na Wingless, que es el mismo factor de señalización, de la familia Wnt, que ha actuado en el
diseño anteroposterior de cada segmento del embrión. Los gradientes de Dpp y Wingless,
junto con otras señales y con las asimetrías de expresión génica descritas antes, se combinan
entre sí dirigiendo la expresión de otros genes en localizaciones precisas dentro de cada
compartimiento.

El tamaño de cada compartimiento se regula por interacciones


entre sus células
Uno de los aspectos más oscuros y mal comprendidos del desarrollo animal es el control del
crecimiento: ¿cómo crece cada parte del cuerpo hasta llegar a un tamaño definido? Este pro-
blema se ejemplifica magníficamente en los discos imaginales de Drosophila. Por recombi-
nación somática inducida podemos obtener, por ejemplo, un clon de células que prolifere
con más rapidez que el resto de las células del órgano en desarrollo. El clon crecerá hasta
ocupar casi todo el compartimiento y no sobrepasará sus límites. Sorprendentemente, su
rapidez de crecimiento casi no tiene efecto sobre el tamaño final del compartimiento ni
sobre su forma, ni tan sólo sobre los detalles de su patrón interno (véase la Figura 22–54).
De alguna forma, las células del interior del compartimiento interactúan determinando
cuándo deben parar su crecimiento y cada compartimiento se comporta como una unidad
reguladora en este aspecto.
Una primera cuestión es si el tamaño del compartimiento se regula de forma que
contenga un número determinado de células. Podemos servirnos de mutaciones en los
componentes de la maquinaria de control del ciclo celular para acelerar o frenar el ritmo de
las divisiones celulares sin alterar el ritmo de crecimiento celular ni tisular. Este proceso da
lugar a un número anormalmente grande de células de menor tamaño, o bien todo lo con-
trario, pero el tamaño, es decir, el área del compartimiento, casi no cambia. Por lo tanto, el
mecanismo regulador parece que depende de señales que indican la distancia física entre
una y otra parte del compartimiento, y depende también de las respuestas celulares que de
alguna forma leen estas señales, de manera que el crecimiento sólo se detenga cuando el
espacio entre las partes haya llegado a un valor adecuado.
ORGANOGÉNESIS Y DISEÑO DE LOS APÉNDICES 1353

clon compartimiento anterior

límite de
vena central del ala compartimiento
compartimiento posterior un clon de crecimiento rápido
respeta el límite entre los
clon en un ala ala mostrando los compartimientos compartimientos anterior
(A) anterior y posterior y posterior

Figura 22–54 Compartimientos del ala adulta. (A) Las formas de los clones marcados en el ala de
Drosophila revelan la existencia de un límite de compartimiento. El borde de cada clon marcado
tiene un límite nítido. Incluso cuando se ha alterado genéticamente un clon marcado de tal forma
que crezca más rápido que el resto del ala y, por lo tanto, es muy grande, sigue respetando el
límite (dibujo de la derecha). Nótese que el límite del compartimiento no coincide con la vena
central del ala. (B) Patrón de expresión del gen Engrailed en el ala, revelado por la misma técnica
que para la mosca adulta mostrada en la Figura 22–41. El límite del compartimiento coincide
con el límite de la expresión del gen Engrailed. (A, según F.H.C. Crick y P.A. Lawrence, Science (B)
189:340-347, 1975. Con autorización de AAAS; B, cortesía de Chihiro Hama y Tom Kornberg.) 500 μm

compartimiento anterior

Dpp

compartimiento
posterior
la expresión de el compartimiento posterior las células anteriores del límite
Engrailed define envía una señal Hedgehog del compartimiento expresan
el compartimiento de corto alcance a las células Dpp, señal de largo alcance
posterior del compartimiento anterior
(A)

Dpp
Wingless
(B) 100 μm

Figura 22–55 Señales morfogénicas que se generan en los límites del compartimiento en el disco imaginal del ala. (A) Formación de una región
señalizadora de Dpp en el límite anteroposterior del compartimiento a través de una interacción mediada por Hedgehog entre las células anteriores y
posteriores. De manera análoga, una interacción mediada por Notch entre las células dorsales y ventrales forma una región señalizadora de Wingless (Wnt)
a lo largo del límite dorsoventral. (B) Patrones de expresión que se observan de Dpp y de Wingless. Aunque parece claro que Dpp y Wingless actúan como
morfógenos, aún no está claro si se extienden desde su fuente por simple difusión a través del medio extracelular o de otra forma. Además, se ha visto
que las células del disco imaginal envían largas protrusiones, llamadas citonemas, que permiten detectar señales a distancia. Así, la célula receptora puede
enviar sus sensores a la fuente de la señal en lugar de desplazarse la señal hacia la célula receptora. (B, fotografías cedidas por cortesía de Sean Carroll y Scott
Weatherbee, de S.J. Day y P.A. Lawrence, Development, 127:2977-2987, 2000. Con autorización de The Company of Biologists.)
1354 Capítulo 22: Desarrollo de los organismos pluricelulares

1 Figura 22–56 Regeneración intercalar.


1 1 2
2 2
1 3 Cuando dos porciones de una pata de
3 3
4 4 2 4 cucaracha, que normalmente se hallan
3 5
5 5 intercalación 6 separadas, se injertan juntas, entre ambas
6 6 8
9 7
7 7
10 8 se intercala un nuevo tejido (verde) (por
8 8
9 9
9 proliferación celular) que llena el intervalo
10
10 10 correspondiente en el patrón de estructuras
de la pata, restituyéndose un segmento de
pata de tamaño y patrón normales.

Este tipo de regulación del crecimiento se observa claramente en la regeneración inter-


calar que tiene lugar cuando fragmentos de un disco imaginal de Drosophila o distintas par-
tes de una pata en crecimiento de cucaracha se injertan mediante cirugía. Después del
injerto, las células cercanas al lugar de unión proliferan y rellenan la parte que normalmente
estaría en medio de los dos trozos injertados, continuando el crecimiento hasta que se res-
tablece la distancia normal entre las marcas limítrofes (Figura 22–56). El mecanismo por el
que se obtiene este resultado constituye un misterio, pero parece probable que sea similar a
los mecanismos que regulan el crecimiento durante el desarrollo normal.
¿Cuál es el mecanismo que podría asegurar que cada pequeña pieza del patrón de un
compartimiento crezca hasta su tamaño apropiado, a pesar de los desajustes locales en
el ritmo de crecimiento o en las condiciones iniciales? Los gradientes de morfógenos
(p. ej., de Dpp y Wingless) generan un patrón por imposición de diferentes caracteres en cé-
lulas situadas en diferentes lugares. ¿Podría ser que las células de cada región fuesen capaces
de detectar cuán cerca están las unidades repetitivas en el patrón, cuál es la pendiente del
gradiente de cambio en el carácter celular y continuasen su crecimiento hasta que el tejido
se haya extendido hasta el límite correcto?
Esta idea se ha verificado generando clones de células en el disco del ala en las cuales el
flujo de componentes de la vía de señalización Dpp se expresan erróneamente con el fin
de mantener un nivel de activación más alto o más bajo que el de las células vecinas. Desde
el punto de vista de las células, las condiciones en la zona limítrofe del clon mutante son
equivalentes a las que se producirían con un gradiente brusco de Dpp. El resultado de ello es
que las células de los alrededores se estimulan dividiéndose a un ritmo creciente. Por el con-
trario, si el nivel de la señal Dpp es uniforme en la región media del disco del ala en desarro-
llo, donde tendría que ser creciente de forma gradual, la división celular se inhibe. Pero si es
así, ¿cómo detectan las células la pendiente del gradiente?
Desconocemos la respuesta pero existen indicios consistentes de que el mecanismo
depende de señales que se generan en las uniones célula-célula, donde confluyen diferentes
niveles de activación. Como se ha expuesto en el Capítulo 19, mutaciones en los componen-
tes que forman parte de las uniones celulares tales como la proteína estructural Dlg (Discs-
large) o un miembro de la superfamilia de la cadherina llamado Fat, provocan un error fatal
en el control del crecimiento que hace que el disco del ala crezca más allá de su tamaño nor-
mal. En el caso de Fat, se ha identificado un grupo de moléculas que incluye las proteínas qui-
nasa llamadas Hippo y Warts, como componentes de una vía de señalización que desde Fat,
en la membrana celular, controla la expresión génica en el núcleo. Los productos de los ge-
nes diana incluyen la ciclina E, que es un regulador del ciclo celular, un inhibidor de la apop-
tosis y también un micro-RNA llamado Bantam, que parece ser una parte esencial del
mecanismo de control del crecimiento. A pesar de que estos hechos despiertan el afán de
conseguir hallazgos que todavía están fuera de nuestro alcance, los mecanismos que contro-
lan el tamaño de los órganos todavía constituyen un misterio. Si pudiéramos descubrir cómo
actúan en Drosophila, podríamos empezar a vislumbrar cómo se resuelve en los vertebrados
el problema del control del tamaño de los órganos, sobre el cual la perplejidad actual ante es-
ta cuestión fundamental es aún más profunda. Dado que en otros aspectos del desarrollo de
los órganos las moscas y los vertebrados son, a nivel molecular, más semejantes de lo que ca-
bría esperar, los mecanismos de control del crecimiento también podrían ser similares.

Mecanismos similares modelan las extremidades de los vertebrados


Las extremidades de los vertebrados son muy diferentes de las de los insectos. Por ejemplo,
el ala de un insecto consiste principalmente en dos capas de epitelio con muy poco tejido
ORGANOGÉNESIS Y DISEÑO DE LOS APÉNDICES 1355

entre ellas. Por el contrario, la extremidad de un vertebrado consta de un sistema elaborado


de músculos, huesos y tejidos conjuntivos envueltos por una cubierta delgada de epider-
mis de estructura más sencilla. Además la evolución sugiere que el último ancestro común a
vertebrados e insectos debía carecer de patas, brazos, alas y aletas, y que todos estos apén-
dices evolucionaron independientemente. No obstante, cuando se observan los mecanismos
moleculares que controlan el desarrollo de las extremidades de los vertebrados, encon-
tramos una cantidad sorprendente de similitudes con las de los insectos. Ya se han mencio-
nado algunas de estas semejanzas, pero hay muchas otras: casi todas las moléculas que
actúan en el caso del ala de mosca tienen sus homólogos en las extremidades de los verte-
brados, aunque se expresen en relaciones espaciales diferentes.
Los paralelismos se han estudiado de forma más exhaustiva en el embrión de pollo.
Como se ha señalado, cada una de las alas o patas de pollo se originan a partir de una yema
en forma de lengua, que consiste en una masa de células de tejido conjuntivo embrionario,
llamada mesénquima, englobada dentro de una cubierta epitelial. En esta estructura en-
contramos la expresión de homólogos de casi todos los genes mencionados en la exposición
sobre el diseño del ala de Drosophila, incluyendo Distal-less, Wingless, Notch, Engrailed, Dpp
y Hedgehog, todas ellas con funciones más o menos similares a las del disco del ala de
Drosophila (Figura 22–57).
Asimismo, los genes Hox también aparecen tanto en las extremidades de Drosophila co-
mo en las de los vertebrados. En el apéndice del insecto, se distinguen los compartimientos Figura 22–57 Moléculas que controlan
anterior y posterior por la expresión de varios genes del complejo Hox, como resultado de la formación del patrón en la yema de
una expresión en serie de estos genes a lo largo del eje de todo el cuerpo. En las extremidades una extremidad de vertebrado. (A) Yema
de los vertebrados los complejos Hox (HoxA y HoxD) se expresan en un patrón regular, obe- de ala de un embrión de pollo de 4 días de
incubación. La electromicrografía de barrido
deciendo las reglas habituales de la expresión génica secuencial de estos complejos. Junto
muestra una vista dorsal, con las somitas
con otros factores como las proteínas Tx mencionadas anteriormente (véase la Figura 22–9),
(los segmentos del tronco del embrión)
estos complejos intervienen en la regulación de las diferencias de comportamiento celular a visibles a la izquierda. Justamente en el
lo largo del eje próximo-distal de la extremidad. margen distal de la yema se puede ver
Se ha sugerido que estas semejanzas moleculares entre las extremidades en desarrollo de una cresta engrosada, la cresta ectodérmica
diferentes fílums reflejan que proceden de un ancestro común que, aunque no tenía extremi- apical. (B) Patrones de expresión de proteínas
dades, sí que poseía algún tipo de apéndices diseñados según los mismos principios (quizás señalizadoras clave y factores reguladores
génicos en la yema de la extremidad
eran antenas o piezas bucales que sobresalían para coger el alimento). Los apéndices actuales,
del pollo. Los patrones se representan
en forma de extremidades, desde las alas y las patas de la mosca hasta los brazos y las piernas de forma esquemática en dos planos
de un humano, habrían evolucionado mediante activación de los genes de formación de apén- imaginarios de cortes de la yema,
dices en nuevos lugares del cuerpo como resultado de cambios en la regulación génica. uno (horizontal) para enseñar el sistema
dorsoventral y el otro (vertical) para enseñar
los sistemas anteroposterior y próximo-distal.
La expresión localizada de clases específicas de genes de proteínas Sonic hedgehog, Bmp2 y Lmx1 se expresan
en el núcleo mesodérmico de la yema de
reguladoras prefigura la diferenciación celular la extremidad; las otras moléculas del
diagrama se expresan en su cubierta
Retomemos el hilo del desarrollo en el disco imaginal de Drosophila y sigámoslo hasta el pa-
epitelial. Casi todas las moléculas
so final en el cual las células se convierten definitivamente en diferenciadas. Una observa- mostradas tienen homólogos implicados
ción más atenta a los detalles tomará como ejemplo de diferenciación una pequeña en la formación del patrón del disco del ala
estructura que surge del epitelio del disco imaginal: la queta sensorial. de Drosophila. (A, cortesía de Paul Martin.)

ANTERIOR

PROXIMAL VENTRAL En1 (homólogo de Engrailed)

cresta ectodérmica
apical que expresa Notch
DISTAL y segrega FGF4 y FGF8
DORSAL

POSTERIOR
Wnt7a (homólogo de Wingless)

Lmx1 (homólogo de Apterous)

Bmp2 (homólogo de Dpp)

mesénquima posterior que


segrega Sonic hedgehog
(A)
500 μm (B)
1356 Capítulo 22: Desarrollo de los organismos pluricelulares

Figura 22–58 Estructura básica de una


queta queta mecanosensorial. A la izquierda se
mecanosensorial muestra el linaje de las cuatro células de la
queta, todas ellas descendientes de una
célula madre sensorial.

célula alvéolo

célula tallo
célula madre
sensorial célula moribunda

célula vaina

neurona

Las quetas que cubren la superficie del cuerpo de un insecto son órganos sensoriales
en miniatura. Algunas de ellas responden a estímulos químicos, otras a estímulos mecánicos
pero todas están construidas de forma similar. De entre las quetas mecanosensoriales ésta es
la de estructura más sencilla. Cada una de ellas se compone de cuatro células: una célula ta-
llo, una célula alvéolo, una célula vaina y una neurona (Figura 22–58). El movimiento de la
célula dardo de la queta excita la neurona, la cual manda la señal al sistema nervioso central.
Las células de la queta de una mosca adulta derivan del epitelio del disco imaginal y las
cuatro son nietas o bisnietas de una sola célula madre sensorial (véase la Figura 22–58), que
se diferencia de las futuras células epidérmicas de su alrededor durante el último estadio
larvario (Figura 22–59). Una quinta célula descendiente muere, o en algunos tejidos se con-
vierte en una célula glial. Para explicar el patrón de la diferenciación de la queta, primero
tenemos que explicar cómo se controla la génesis de las células madre sensoriales y después
cómo las cinco descendientes de cada una de ellas se vuelven diferentes de las demás.
Dos genes llamados Achaete y Scute son cruciales en el inicio de la formación de las que-
tas en el epitelio del disco imaginal. Estos genes tienen funciones similares que se solapan
y codifican proteínas reguladoras íntimamente relacionadas, que son del tipo básico hélice-
bucle-hélice (explicado en el Capítulo 7). Como resultado de los mecanismos de diseño del
disco estudiados, Achaete y Scute se expresan en las regiones del disco imaginal donde se
formarán las quetas. Las mutaciones que eliminan la expresión de estos genes en algunos de
sus lugares habituales bloquean el desarrollo de las quetas precisamente en estos lugares y
las mutaciones que causan la expresión adicional en lugares anormales hacen que las que-
tas se desarrollen allí. Pero la expresión de Achaete y de Scute es transitoria y sólo una mino-
ría de las células que inicialmente expresan estos genes serán células madres sensoriales,
mientras que las otras se convertirán en células epidérmicas normales. El estado que espe-
cifica la expresión de Achaete y Scute se llama proneural, y Achaete y Scute se denominan 100 μm
genes proneurales. Las células proneurales tienen instrucciones de tomar la vía de diferen-
ciación neurosensorial, pero cuáles de ellas lo hacen finalmente, depende de interacciones Figura 22–59 Células madre sensoriales
competitivas entre ellas, como se describirá más adelante. en el disco imaginal del ala. Las células
madre sensoriales (en azul) se revelan
fácilmente con esta tinción especial de
Drosophila, que contiene un gen marcador
La inhibición lateral escoge las células madre sensoriales artificial LacZ que, por casualidad, se ha
de los agregados proneurales insertado cerca de la región control,
responsable de su expresión selectiva en las
Las células que expresan los genes proneurales se agrupan en el epitelio del disco imaginal células madre sensoriales. La tinción púrpura
de forma que un pequeño agregado aislado de menos de 30 células formará una gran queta muestra el patrón de expresión del gen Scute;
aislada, mientras que un agregado continuo de centenares o millares de células formarán este gen prefigura la producción de células
madre sensoriales y se desdibuja a medida
un campo de quetas pequeñas. En el primer caso, sólo una célula del agregado se convierte
que las células madre sensoriales se van
en célula madre sensorial, mientras que en el segundo caso, lo harán muchas de las células desarrollando. (De P. Cubas et al., Genes Dev.
que se encuentran esparcidas por toda la región proneural. En ambos casos, cada una de 5:996-1008, 1991. Con autorización
las células madre sensoriales queda rodeada de células que han desactivado la expresión de Cold Spring Harbor Laboratory Press.)
ORGANOGÉNESIS Y DISEÑO DE LOS APÉNDICES 1357

Figura 22–60 La inhibición lateral.


especialización especialización
celular celular
(A) Mecanismo básico de inhibición lateral
competitiva mediada por Notch, ilustrada
para dos células que interactúan entre sí.
En este diagrama la ausencia de color en
las proteínas o en las líneas efectoras indica
Notch
inactividad. (B) Resultado del mismo proceso
Delta Notch Notch que actúa en un grupo más grande de células.
Delta Notch activo inactivo En un principio, todas las células del grupo
son equivalentes, expresando tanto el
una célula vence
receptor transmembrana Notch como su
la competición
ligando transmembrana Delta. Cada célula
tiende a especializarse (como célula madre
especialización especialización sensorial), pero también cada una de ellas
celular celular envía una señal inhibidora a sus vecinas que
reprime tal especialización. Este proceso
cada célula tiende la célula con Delta activo
a inhibir a su vecina se especializa e inhibe genera una situación competitiva. En cuanto
(A) a su vecina de hacer lo mismo una de las células gana alguna ventaja en
esta competencia, esta ventaja se magnifica.
La célula vencedora, a medida que va
iniciando la diferenciación como célula
madre sensorial, también va inhibiendo
más fuertemente a sus vecinas. A la inversa,
a medida que estas células vecinas van
perdiendo su capacidad para diferenciarse
como células madre sensoriales también
van perdiendo su capacidad para inhibir a las
otras células a que lo hagan. Por consiguiente,
(B)
la inhibición lateral hace que las células
adyacentes sigan destinos diferentes. Parece
que normalmente la interacción depende de
contactos célula-célula, pero la futura célula
madre sensorial puede ser capaz de enviar
una señal inhibidora hacia células que están
de los genes proneurales, quedando obligadas a diferenciarse como epidermis. Experimen-
a más de un diámetro celular de distancia,
tos con mosaicos genéticos muestran que este fenómeno ocurre porque una célula com-
por ejemplo emitiendo largas protuberancias
prometida a tomar la vía de diferenciación de célula madre sensorial envía una señal a sus para contactar con ellas.
vecinas para que ellas no hagan lo mismo, es decir, ejerce una inhibición lateral. Si una célu-
la que normalmente sería célula madre sensorial se incapacita en términos genéticos para
que lo sea, entonces una célula proneural vecina queda libre de la inhibición lateral y se con-
vierte en célula madre sensorial.
La inhibición lateral se lleva a cabo por la vía de señalización Notch. En principios, todas
las células del agregado expresan el receptor transmembrana Notch y también su ligando
Delta. Dondequiera que Delta active Notch, se envía una señal inhibidora a la célula que ex-
presa Notch; en consecuencia, inicialmente todas las células del agregado se inhiben unas a
otras. No obstante, la recepción de la señal por una célula determinada parece que no sólo
disminuye la tendencia a especializarse como célula madre sensorial, sino que también dis-
minuye su capacidad para defenderse enviando la señal inhibidora Delta. Este hecho
crea una situación competitiva en la cual una sola célula de cada pequeña región (la futura
célula madre sensorial) sale ganadora y envía una potente señal inhibidora a sus compañe-
ras más cercanas, sin recibir ninguna señal de este tipo como respuesta (Figura 22–60).
Las consecuencias que puede tener un fallo en este mecanismo regulador se muestran en la
Figura 22–61.

Figura 22–61 Resultado de la anulación de la inhibición lateral durante la singularización de las


células madre sensoriales. La fotografía muestra una parte del tórax de una mosca que contiene un
grupo de células mutantes en las cuales el gen neurogénico Delta ha sido parcialmente inactivado. La
reducción de la inhibición lateral ha sido la causa de que casi todas las células del grupo mutante (en el
centro de la figura) se desarrollen como células madre sensoriales, y se produzca un gran exceso de
quetas sensoriales. Grupos mutantes de células portadoras de mutaciones más drásticas de la vía Notch,
que dan lugar a una carencia total de inhibición lateral, no forman quetas visibles porque toda la
progenie de las células madre sensoriales se desarrollan como neuronas o como células gliales en lugar
de diversificarse formando neuronas y las partes externas de la estructura de la queta. (Cortesía de P.
Heitzler y P. Simpson, Cell 64:1083-1093, 1991. Con autorización de Elsevier.) 200 μm
1358 Capítulo 22: Desarrollo de los organismos pluricelulares

localización asimétrica de Numb en cada división


vaina
tallo

alvéolo
esta célula muere neurona
o se transforma en glial

Figura 22–62 Numb sesga la inhibición lateral durante el desarrollo de la queta. En


cada división de la descendencia de la célula madre sensorial, la proteína Numb se
localiza de manera asimétrica y produce células hijas diferentes entre sí. Nótese que
algunas de las divisiones se orientan con el huso mitótico en el plano del epitelio y otras
perpendiculares a él; en estos diferentes tipos de división, la localización de Numb se
controla por diferentes vías, pero en todas ellas tiene un papel crítico decidiendo los
destinos celulares. (Basado en datos de M. Gho, Y. Bellaiche y F. Schweisguth,
Development 126:3573-3584, 1999. Con autorización The Company of Biologist.)

La inhibición lateral conduce a la descendencia de la célula madre


sensorial hacia destinos finales diferentes
El mismo mecanismo de inhibición lateral dependiente de Notch actúa repetidamente en la
formación de las quetas, no sólo para obligar a las células vecinas de las células madre sen-
soriales a seguir una vía diferente y convertirse en epidérmicas, sino también para hacer que
más tarde las células nietas y bisnietas de la célula madre sensorial expresen diferentes genes
que dirijan la formación de los distintos componentes de la queta. En cada etapa, la inhibi-
ción lateral genera una interacción competitiva que obliga a las células adyacentes a com-
portarse de modo distinto. Mediante una mutación de Notch sensible a la temperatura, se
puede desactivar la señalización Notch después de que la célula madre sensorial haya sido
elegida, pero antes de que se divida. Entonces la prole se diferencia de la misma forma, pro-
duciendo un aglomerado de neuronas en lugar de los cuatro tipos de células de la queta.
Como en otras situaciones competitivas, las que se producen por inhibición lateral a
menudo están amañadas: una célula empieza con una ventaja que le garantiza que será la
ganadora. En el desarrollo de los distintos tipos de células de la queta sensorial existe un ses-
go inicial potente, producido por la asimetría de todas las divisiones de la célula madre sen-
sorial y de su prole. En un extremo de la célula en división se encuentra una proteína
llamada Numb (junto con otras proteínas) que hereda una de las células hijas y la otra en
cambio no (Figura 22–62). Numb bloquea la actividad de Notch. En consecuencia, la célula
que contiene Numb no detecta la señal inhibidora de sus vecinas, mientras que la otra sigue
siendo sensible. Dado que las dos células expresan inicialmente el ligando Delta de Notch, la
célula que ha heredado Numb será neural mientras que su hermana será conducida hacia
un destino no neuronal.

La polaridad planar de las divisiones asimétricas está controlada


por la señalización mediada por el receptor Frizzled
Para que actúe el mecanismo Numb, en la célula en división tiene que existir la maquinaria
que segregue el determinante a un lado de la célula antes de que se produzca la división.
Además cuando la célula entra en mitosis, el huso mitótico tiene que alinearse con esta
asimetría, de forma que el determinante sólo se localice en una célula hija y no sea comparti-
do por las dos células hijas durante la división. En el caso analizado, la célula madre sensorial,
en su primera división, se divide de forma regular produciendo una célula anterior que here-
da Numb y una célula posterior que no lo hace. Como se ha explicado en el Capítulo 19, este
tipo de polaridad en el plano del epitelio se denomina polaridad planar, en contraposición
ORGANOGÉNESIS Y DISEÑO DE LOS APÉNDICES 1359

con la polaridad ápico-basal, en la que la asimetría celular es perpendicular al plano del


epitelio. Esto se manifiesta en la orientación uniforme hacia atrás de las quetas, que da a la
mosca un aspecto como si hubiera sido barrida por el viento (Figura 22–63).
La polaridad planar de la primera división de la célula madre sensorial se controla me-
diante una vía de señalización similar a la de las divisiones asimétricas del nematodo (véase
la Figura 22–21), que dependen del receptor Frizzled. En el Capítulo 15 se han descrito las
proteínas Frizzled como receptores de las proteínas Wnt, pero en el control de la polaridad
planar, en moscas, y probablemente también en vertebrados, esta vía funciona de un modo
especial, ya que el mecanismo intracelular de transmisión ejerce sus efectos sobre todo en
el citoesqueleto de actina, más que en la expresión génica. La proteína intracelular
Dishevelled, que se encuentra por debajo de Frizzled en la cascada de la vía de señalización,
es común a las dos ramas de la vía: la reguladora génica y la reguladora de actina.
Distintos dominios que presenta la molécula Dishevelled son los responsables de las dos
funciones (Figura 22–64). Frizzled y Dishevelled toman nombre del aspecto despeinado que
tiene la mosca cuando la polaridad de las quetas está desordenada (véase la Figura19–32).

Las divisiones asimétricas de las células madre generan


300 μm
neuronas adicionales en el sistema nervioso central
Los mecanismos descritos, además de actuar en el control de la génesis de las neuronas de Figura 22–63 La polaridad celular planar se
las quetas sensoriales, también intervienen, aunque con variaciones, en la génesis de casi manifiesta en la polaridad de la queta sobre
el dorso de la mosca: todos los pelos
todas las demás neuronas, no sólo en insectos, sino también en otros fílums. Por lo tanto, en
apuntan hacia atrás. (Electromicrografía de
el sistema nervioso central, tanto de moscas como de vertebrados, las neuronas surgen de barrido cedida por cortesía de S. Oldham
regiones que expresan genes proneurales afines a Achaete y Scute. La neuronas nacientes y E. Hafen, de E. Spana y N. Perrimon, Trends
expresan Delta e inhiben sus vecinas más próximas, que expresan Notch, para que no se Genet. 15:301-302, 1999. Con autorización
comprometan también a tomar el camino de la diferenciación neuronal. Cuando se blo- de Elsevier.)
quea la señal Notch, falla la inhibición y entonces en las regiones proneurales se generan
neuronas en exceso a expensas de las células no neuronales (Figura 22–65).
Sin embargo, en el sistema nervioso central entra en juego un mecanismo adicional que
ayuda a generar el gran número de neuronas y células de la glía que se necesitan; una clase
especial de células se compromete a ser precursor neuronal, pero en vez de diferenciarse de
forma directa como neuronas o células de la glía, sufren una larga serie de divisiones celula-
res asimétricas por las cuales se añaden a la población muchas neuronas y células gliales
adicionales. Este mecanismo se comprende mejor en Drosophila, aunque hay muchos indi-
cios de que en la neurogénesis de vertebrados ocurre algo similar.

Wnt u otro ligando


polaridad celular planar
Frizzled

Figura 22–64 El control de la polaridad


celular planar. (A) Dos ramas de la vía de
señalización Wnt/Frizzled. La rama principal,
proteína polaridad ápico-basal descrita en el Capítulo 15, controla la
DIX PDZ DEP Dishevelled (B)
expresión génica mediada por la β-catenina;
activada la rama de la polaridad planar controla el
citoesqueleto de actina mediante GTPasas
Rho. Los responsables de ambos efectos son
los dominios de la proteína Dishevelled. Aún
Rho no está claro cuál es el miembro de la familia
GSK3β, Axina, APC
de proteínas señalizadoras Wnt, si es que hay
alguno, responsable de la activación de la
cascada función de la polaridad planar en Drosophila.
β-catenina citoesqueleto
de actina de JNK (B) Esquema de células mostrando la
polaridad planar. Al menos en algunos
TCF
sistemas, la polaridad celular planar se
asocia con la localización del propio receptor
TRANSCRIPCIÓN POLARIDAD Frizzled a un lado de cada célula. (Véase
GÉNICA CELULAR PLANAR
(A) también Capítulo 19, Figura 19–32.)
1360 Capítulo 22: Desarrollo de los organismos pluricelulares

superproducción Figura 22–65 Los efectos del bloqueo


de neuronas en placa neural de la señalización Notch en el embrión de
el lado inyectado Xenopus. En este experimento, a una célula
de un embrión en el estadio de dos células
se le microinyecta un mRNA que codifica
una forma truncada del ligando Delta de
Notch y como marcador otro mRNA de LacZ.
La proteína Delta truncada producida a partir
del mRNA bloquea la señalización de Notch en
las células descendientes de la célula que ha
recibido la microinyección. Estas células
quedan al lado izquierdo del embrión y son
identificables porque contienen la proteína
inyección de un mRNA de fijación y tinción para
LacZ (tinción azul) así como la proteína Delta
Delta truncada en una célula neuronas en el estadio truncada. El lado derecho del embrión no
en el estadio de 2-células de placa neural queda afectado por lo que sirve de control.
El embrión se fija y se tiñe en una fase en la
0,2 mm que el sistema nervioso central todavía no
se ha enrollado formando el tubo neural,
sino que es una placa más o menos plana
de células, la placa neural, expuesta en la
En el sistema nervioso central de Drosophila, los precursores de las células nerviosas, o superficie del embrión. Las primeras neuronas
neuroblastos, se eligen inicialmente del ectodermo neurogénico mediante el típico mecanis- (en la fotografía teñidas de púrpura) ya han
mo de la inhibición lateral que depende de Notch. Cada neuroblasto se divide de forma repe- empezado a diferenciarse en bandas alargadas
tida de forma asimétrica (Figura 22–66A). En cada división una célula hija sigue siendo (regiones proneurales) a cada lado de la línea
neuroblasto, mientras que la otra, que es mucho más pequeña, se especializa como célula ma- mediana. En el lado control (a la derecha), hay
un subgrupo disperso de población celular
dre ganglionar o GMC. Ésta se divide una sola vez, dando un par de neuronas, o una neurona
proneural. En el lado en el que Notch está
y una célula de la glía o un par de células gliales. El neuroblasto se hace más pequeño en ca- bloqueado (a la izquierda), casi todas las
da división, mientras suministra sus materiales a una célula madre ganglionar después de células de las regiones proneurales se han
otra. Finalmente, después de unos 12 ciclos, el proceso se detiene, seguramente porque el diferenciado como neuronas, generando una
neuroblasto ha quedado demasiado pequeño para sobrepasar el umbral del tamaño necesario banda densamente teñida de neuronas sin
para seguir un nuevo ciclo de división celular. Más tarde, en la larva, las divisiones continúan, células intermedias. Las microinyecciones de
acompañadas ahora de crecimiento celular, que permite que el proceso continúe indefinida- un mRNA, que codifique un Delta normal
y funcional, tienen un efecto opuesto,
mente y genere el gran número de neuronas que se necesitan en la mosca adulta.
reduciendo el número de células que se
Por lo tanto, los neuroblastos larvarios se consideran células madre iniciales, que son diferencian en neuronas. (Fotografía de
las que, sin ser definitivamente diferenciadas, se comportan como una fuente autorrenova- A. Chitnis et al., Nature 375:761-766, 1995.
ble y en potencia inagotable de células que finalmente se diferenciarán. En el Capítulo 23 Con autorización de Macmillan Publishers Ltd.)

después de 4 ciclos
ectodermo divisionales más del
APICAL neuroblasto

BASAL
neuroblasto
(A)
célula madre ganglionar neurona célula glial

(B)

Figura 22–66 Neuroblastos y división celular asimétrica en el sistema nervioso central de un embrión de mosca. (A) El neuroblasto se origina como una
célula ectodérmica especializada. Se singulariza por inhibición lateral y emerge de la cara basal (interna) del ectodermo. Luego pasa por una serie de ciclos
de división repetidos, dividiéndose asimétricamente y generando una serie de células madre ganglionares. Cada célula madre ganglionar se divide una vez
dando lugar a un par de células hijas diferentes (típicamente una neurona y una célula glial). (B) La distribución asimétrica de los determinantes del destino
celular en un neuroblasto aislado a medida que va sufriendo la mitosis. Los cromosomas mitóticos se han teñido en azul. El complejo Par3/Par6/aPKC,
mostrado de color azul por el inmunomarcaje de aPKC, se concentra en el córtex apical y provoca que Miranda (verde), Brat (rojo, o amarillo donde se solapa
con Miranda) y Prospero (no marcado) se localice en el córtex basal. Cuando la célula se divide, estas tres últimas moléculas se segregan en la célula madre
ganglionar, forzando a ésta a diferenciarse y dejando al neuroblasto libre para recobrar su asimetría y dividirse otra vez de la misma manera. (B, de C.Y. Lee
et al. Dev. Cell 10:441-449, 2006. Con autorización de Elsevier.)
ORGANOGÉNESIS Y DISEÑO DE LOS APÉNDICES 1361

trataremos en detalle de las células madre y veremos que no tienen que dividirse necesaria-
mente de forma asimétrica, sino que la división asimétrica es una estrategia posible, de lo
cual los neuroblastos de la mosca constituyen un magnífico ejemplo.

Las divisiones asimétricas de los neuroblastos segregan un inhibidor


de la división celular en una sola de las células hijas
Las divisiones del neuroblasto son asimétricas en tres aspectos: (1) físicamente, en el hecho
de que una célula hija es más pequeña que la otra; (2) bioquímicamente, en factores que
controlan la diferenciación, y (3) bioquímicamente, en factores que controlan la prolifera-
ción. Estas asimetrías tienen que estar coordinadas entre ellas y con la orientación del eje del
huso mitótico de forma que el plano de la partición corte las células en las dos partes co-
rrectas. ¿Cómo se consigue esto?
El neuroblasto tiene una asimetría ápico-basal que refleja su origen ectodérmico, ya que
el ectodermo, como otros epitelios, tiene una polaridad de este tipo bien definida. Como se
describió en el Capítulo 19, la polaridad ápico-basal está gobernada por un complejo de tres
proteínas: Par3 (también llamada Bazooka en Drosophila), Par6 y aPKC (la proteína quinasa
C atípica); éstas se localizan en el córtex, hacia el extremo apical de la célula. Parece que es-
te complejo localizado Par3/Par6/aPKC es la fuente primaria de la asimetría del neuroblas-
to. Además coordina todo el proceso de la división asimétrica, con la ayuda de otros
componentes, algunos de los cuales ejercen un efecto de realimentación que mantiene la
localización del complejo.
El complejo Par3/Par6/aPKC define la orientación del huso mitótico y la partición desi-
gual de la célula en la citocinesis mediante la interacción con unas proteínas adaptadoras
denominadas Inscuteable y Partner de Inscuteable (Pins). Éstas a su vez se ayudan de la su-
bunidad α de la proteína trimérica G (cuestión descrita anteriormente en el Capítulo 15),
que en este contexto actúa como un mensajero intracelular que guía la organización del
citoesqueleto.
Al mismo tiempo, el complejo Par3/Par6/aPKC fosforila localmente un regulador de la
arquitectura intracelular denominado Lgl (larva gigante letal), con lo cual dirige otra proteí-
na adaptadora llamada Miranda a que se concentre en el córtex del extremo opuesto (basal)
de la célula (Figura 22–66B). Miranda se une a proteínas que controlan la diferenciación y la
proliferación, concentrándolas en un mismo lugar. Cuando el neuroblasto se divide,
Miranda y su cargamento se segregan y quedan dentro de la célula madre ganglionar. Una de
las moléculas que también van a la célula madre ganglionar es una proteína reguladora
llamada Prospero, que dirige la diferenciación. Otra es un represor postranscripcional lla-
mado Brat (Brain tumor; tumor cerebral). Brat actúa como inhibidor de la proliferación ce-
lular, aparentemente impidiendo la producción de la proteína activadora del crecimiento
Myc, famosa por su papel en el cáncer (tratado en el Capítulo 20). En mutantes que carecen
de Brat o que no se localiza en el lugar adecuado, la célula hija más pequeña de la división
asimétrica del neuroblasto normalmente no llega a diferenciarse como célula madre gan-
glionar, sino que crece y se divide como un neuroblasto. El resultado es un tumor cerebral:
una masa de neuroblastos que crece de forma exponencial y sin límite, hasta que la mosca
muere.
Especialmente en relación con el cáncer, es de gran interés la cuestión de si los tejidos
de los vertebrados tienen células madre que se comporten como los neuroblastos de la
mosca.

En muchos tejidos, la señalización Notch regula el patrón detallado


de los tipos de células diferenciadas
Cada una de las células hijas de una célula madre ganglionar puede convertirse en una neu-
rona o en una célula glial. Esta elección final está controlada por la señalización Notch y la
inhibición lateral, igual que la elección del destino de la prole de una célula madre sensorial
del sistema nervioso periférico. De hecho, la inhibición lateral mediada por Notch es crucial
para la diversificación celular y el patrón detallado en una gran variedad de tejidos. En la
mosca no sólo controla la producción de neuronas, sino también de otros muchos tipos de
células diferenciadas, por ejemplo, en el músculo, el tubo digestivo, el sistema excretor, la
tráquea y también en el ojo y otros órganos sensoriales. En los vertebrados, son homólogos
1362 Capítulo 22: Desarrollo de los organismos pluricelulares

de Notch y sus ligandos los que se expresan en los correspondientes tejidos y tienen funciones
similares; las mutaciones de la vía Notch desajustan el equilibrio, no sólo de neuronas y célu-
las no neuronales del sistema nervioso central, sino también de diferentes células especiali-
zadas del tubo digestivo, las células endocrinas y exocrinas del páncreas y también de las
células sensoriales y las acompañantes en órganos como el oído, para citar sólo algunos
ejemplos relevantes.
En estos tejidos se necesita una mezcla equilibrada de diferentes tipos celulares. La
señalización Notch proporciona los medios para generar esta mezcla, habilitando células in-
dividuales que expresan un grupo de genes para hacer que las células vecinas más cercanas
expresen otro grupo.

Algunos genes reguladores son clave para definir un tipo celular;


otros pueden activar el programa de generación de un órgano
completo
Como se mencionó al principio de este capítulo, existen algunos genes cuyos productos ac-
túan como activadores del desarrollo de un órgano específico, iniciando y coordinando el
complejo programa total de expresión génica que se requiere para ello. Así, por ejemplo,
cuando el gen Eyless se expresa de forma artificial en un grupo de células del disco imaginal
de la pata, se desarrollará en la pata un trozo de tejido de ojo, perfectamente organizado y
con todos los tipos celulares bien ordenados (véase la Figura 22–2). De modo similar, cuan-
do una célula hace su elección final de un modo particular de diferenciación, en el último
juego de interacciones mediadas por Notch, tiene que seguir un programa complejo que in-
cluye la expresión de todo un grupo de genes; este programa de diferenciación está iniciado
y coordinado por un grupo más o menos pequeño de reguladores de alto nivel. Estos regu-
ladores se llaman a veces “proteínas reguladoras maestras”, aunque sólo pueden ejercer su
efecto específico en combinación con los acompañantes adecuados, en una célula debida-
mente iniciada.
Un ejemplo de ello es la familia MyoD/miogenina de proteínas reguladoras. Éstas in-
ducen las células a diferenciarse como músculo, expresando las actinas y miosinas especí-
ficas y todas las otras proteínas citoesqueléticas, metabólicas y de membrana que la célula
muscular necesita (véase la Figura 7–75). Las proteínas reguladoras que definen tipos de cé-
lulas determinados a menudo pertenecen a la familia básica estructural de hélice-bucle-
hélice (como es el caso de MyoD y de otras proteínas relacionadas), que son codificadas por
genes homólogos a los proneurales (a veces aparentemente idénticos a ellos), que ya se han
mencionado. Su expresión está casi siempre gobernada por la vía Notch, mediante compli-
cados bucles de retroalimentación.
La diferenciación celular terminal nos ha llevado al final del esbozo de cómo los genes
controlan la construcción de una mosca. La explicación ha sido necesariamente simplificada.
En los procesos del desarrollo descritos intervienen muchos más genes de los mencionados.
Bucles de retroalimentación, mecanismos alternativos que actúan en paralelo, redundancia
génica y otros fenómenos complican en gran medida la imagen final. No obstante, el men-
saje predominante de la genética del desarrollo es su inesperada sencillez. Un número limi-
tado de genes, utilizados repetidamente en diferentes circunstancias y combinaciones, son
los responsables del control de las características principales del desarrollo de todos los ani-
males pluricelulares.
A continuación, la exposición girará en torno a un aspecto del desarrollo animal que
hemos dejado relegado: los desplazamientos celulares.

Resumen
Las partes externas de una mosca adulta se desarrollan a partir de unas estructuras epiteliales lla-
madas discos imaginales. Inicialmente cada disco imaginal está dividido en un número de domi-
nios que expresan distintas proteínas reguladoras, como resultado de los procesos embrionarios
tempranos de formación del patrón. Estos dominios se llaman compartimientos porque las células
no se mezclan. En las líneas fronterizas entre compartimientos, las células que expresan distintos
genes se enfrentan unas con otras e interactúan, induciendo una producción localizada de mor-
fógenos que gobiernan el crecimiento posterior y la formación del patrón de cada compartimiento.
Así, en el disco del ala, las células dorsales y ventrales interactúan mediante el mecanismo de seña-
LOS DESPLAZAMIENTOS CELULARES Y LA FORMACIÓN DEL CUERPO DE LOS VERTEBRADOS 1363

lización Notch y generan una fuente de la proteína Wingless (Wnt) a lo largo de la línea dorsoventral
del compartimiento, mientras que las células anteriores y posteriores interactúan mediante la seña-
lización Hedgehog, de corto alcance, y dan lugar a una fuente de proteína Dpp (un miembro de la
familia TGFβ) a lo largo de la línea anteroposterior del compartimiento. Todas estas moléculas señal
tienen homólogos que desempeñan papeles similares en la formación de las extremidades de los
vertebrados.
Cada compartimiento de un disco imaginal y cada subestructura de su interior crecen hasta un
tamaño predecible, incluso si sufren alteraciones drásticas, tales como mutaciones que alteran el
ritmo de la división celular. Aunque los gradientes de morfógeno del disco están sin duda implica-
dos, los mecanismos reguladores críticos que controlan el tamaño de los órganos todavía no son bien
conocidos.
Dentro de cada compartimiento, los gradientes de morfógeno controlan los lugares de expre-
sión de otros grupos de genes y definen agregados de células que interactúan de nuevo generando los
detalles con más alta definición del patrón final de diferenciación celular. Así por ejemplo, la expre-
sión de los genes proneurales define en qué lugares se formarán las quetas sensoriales y los
mecanismos por los cuales las células toman diferentes vías de diferenciación terminal son las inte-
racciones entre las células del agregado proneural, mediadas por Notch, junto con las divisiones asi-
métricas. En el sistema nervioso central, los neuroblastos se escogen del ectodermo por inhibición
lateral de un modo similar, pero después sufren una larga serie de divisiones asimétricas como célu-
las madre, generando las neuronas y la glía. Los errores en la distribución asimétrica de las molé-
culas que controlan la diferenciación y la proliferación provocan la transformación de las células
madre neuroblásticas en células tumorales.
Parece que muchos de estos mecanismos también actúan en los tejidos de vertebrados.

LOS DESPLAZAMIENTOS CELULARES huevo


fecundado
1 mm

Y LA FORMACIÓN DEL CUERPO


½ hora, 1 célula
DE LOS VERTEBRADOS
La mayoría de las células del cuerpo de un animal son móviles y en el embrión en desarro-
llo sus desplazamientos suelen ser extensos, intensos y sorprendentes. <GAGC> Cambios
controlados en la expresión génica producen series ordenadas de células en diferentes es-
4 horas, 64 células
tados; los desplazamientos celulares reordenan estas piezas de construcción y las colocan
en sus lugares correspondientes. Los genes que expresan las células determinan cómo de-
ben desplazarse; en este sentido, el control de la expresión génica es el fenómeno principal.
blástula
Los desplazamientos son cruciales y, por lo tanto, es necesario encontrar una explicación
para ellos si queremos comprender cómo se crea la arquitectura del cuerpo. En esta sec-
ción se examinará este tema en el contexto del desarrollo de los vertebrados. Tomaremos 6 horas, 10.000 células
como ejemplo principal la rana Xenopus laevis (Figura 22–67), en la cual se han estudiado
los desplazamientos celulares, pero también se prestará atención a lo que ocurre en el po-
llo, el pez cebra y el ratón. gástrula

10 horas, 30.000 células

néurula
Figura 22–67 Sinopsis del desarrollo de Xenopus laevis, desde el huevo recién fecundado hasta
el renacuajo autosuficiente. El sapo adulto se muestra en la fotografía de arriba. Los estadios de
desarrollo se ven de lado, excepto los embriones de 10 y de 19 horas que se ven desde abajo y
desde arriba, respectivamente. Todos los estadios excepto el adulto se muestran a la misma
escala. (Fotografía cedida por cortesía de Jonathan Slack; dibujos según P.D. Nieuwkoop
y J. Faber, Normal Table de Xenopus laevis [Daudin]. Amsterdam: North-Holland, 1956.)
19 horas, 80.000 células

32 horas, 170.000 células


renacuajo autosuficiente
110 horas, 106 células
1364 Capítulo 22: Desarrollo de los organismos pluricelulares

POLO ANIMAL
punto de
citoplasma entrada del
pigmentado espermatozoide
del polo
animal
VENTRAL DORSAL

membrana córtex mRNA


plasmática concentración de Wnt11
de vitelo
mRNA de VegT POLO mRNA de Wnt11 mRNA de VegT
VEGETATIVO
(B)
(A)
0,5 mm

La polaridad de un embrión de anfibio depende de la polaridad Figura 22–68 Huevo de Xenopus y sus
asimetrías. (A) Vista lateral de un huevo
del huevo de Xenopus justo antes de producirse la
fecundación. (B) Distribución asimétrica de
El huevo de Xenopus es una célula bastante grande, de poco más de 1 mm de diámetro moléculas dentro del huevo y cómo estos
(Figura 22–68A). La parte inferior, de color más claro, se denomina el polo vegetativo, y la cambios definen, una vez que ha tenido lugar
parte superior, más oscura, el polo animal. Los dos hemisferios contienen diferentes selec- la fecundación, la asimetría dorsoventral y
ciones de moléculas de mRNA y otros componentes celulares que se reparten entre cada animal-vegetal. Mediante la reorganización
una de las células resultantes de la división que tiene lugar después de la fecundación. Cerca de los microtúbulos, la fecundación
desencadena una rotación del córtex del
del polo vegetativo encontramos un cúmulo de moléculas de mRNA que codifican la pro-
huevo (un estrato de unos cuantos μm de
teína reguladora VegT (una proteína que se une al DNA de la familia T–Box) y proteínas señal profundidad) de alrededor de 30o con
de la superfamilia TGFβ, así como algunos componentes proteicos específicos de la vía de respecto al núcleo del huevo, en un sentido
señalización Wnt (Figura 22–68B). En consecuencia, las células que heredan el citoplasma determinado por el punto de entrada del
vegetativo producirán señales que organizan el comportamiento de las células adyacentes, espermatozoide. Algunos componentes aún
que se comprometerán a formar el tubo digestivo (el tejido más interno del cuerpo); las se transportan más hacia la futura zona
células que hereden el citoplasma animal formarán los otros tejidos. Así, en términos gene- dorsal mediante transporte activo mediado
por microtúbulos. La concentración dorsal
rales, el eje animal-vegetal del cuerpo corresponde a las dimensiones externa-interna (piel-
resultante de mRNA de Wnt11 conduce a
tubo digestivo) del futuro organismo. una producción dorsal de la proteína señal
La fecundación inicia una serie de divisiones y desplazamientos que finalmente invagi- Wnt11 en esta zona y define la polaridad
narán las células vegetales y las de la región ecuatorial del eje animal-vegetal. En el trans- dorsoventral del futuro embrión.
curso de estos complejos desplazamientos, se establecen los tres ejes principales del cuerpo: (A, cortesía de Tony Mills.)
el anteroposterior, de la cabeza a la cola; el dorsoventral de la espalda al vientre, y el medio-
lateral desde la línea media hacia afuera, a la derecha o a la izquierda. La orientación de es-
tos ejes queda determinada por las asimetrías del embrión temprano. El huevo no
fecundado tiene un solo eje de asimetría (el animal-vegetal), pero la fecundación desenca-
dena los desplazamientos intracelulares que darán al huevo una asimetría adicional, defi-
niendo un segundo eje perpendicular al primero. Después de la entrada del espermatozoide,
el córtex del huevo, rico en actina, realiza una rotación con respecto al centro del huevo, de
manera que el polo animal se desplaza un poco hacia un lado. Los tratamientos que blo-
quean la rotación no impiden que tenga lugar la segmentación con normalidad, pero gene-
ran un embrión con un tubo digestivo central y sin estructuras dorsales ni asimetrías. Por
lo tanto, la rotación es necesaria para definir el eje dorsoventral del futuro organismo. Este
eje de simetría que se crea en el huevo por rotación se llama el eje dorsoventral del huevo.
Sin embargo hemos de destacar que los desplazamientos celulares posteriores indican que
la relación entre los ejes del huevo y los del futuro organismo es más complicada de lo que la
terminología podría sugerir. La dirección de la rotación cortical es sesgada y depende del
punto de entrada del espermatozoide, que podría estar situado hacia el centrosoma y en-
tonces el desplazamiento estaría asociado a una reorganización de los microtúbulos en el ci-
toplasma del huevo. Este proceso llevaría a un transporte de varios componentes basado en
los microtúbulos, incluyendo el mRNA que codifica Wnt11, un miembro de la familia de mo-
léculas señal, hacia el futuro lado dorsal (véase la Figura 22–68B). Este mRNA se traduce
pronto, produciendo la proteína en el lado dorsal de la región vegetal. La Wnt11 secretada
en esta región es crucial para que desencadene la cascada de sucesos que organizarán el eje
dorsoventral del cuerpo.
LOS DESPLAZAMIENTOS CELULARES Y LA FORMACIÓN DEL CUERPO DE LOS VERTEBRADOS 1365

1 mm

1 hora, 1 célula 3 horas, 8 células 4 horas, 64 células

La segmentación genera muchas células a partir de una sola Figura 22–69 Fases de la segmentación en
Xenopus. Las divisiones de la segmentación
La rotación cortical se completa aproximadamente al cabo de una hora después de la fe- subdividen el huevo en muchas células más
pequeñas. Todas las células se dividen
cundación y va seguida de la segmentación, en la cual una célula huevo grande se subdivide
sincrónicamente en las 12 primeras
mediante mitosis repetidas en muchas células más pequeñas llamadas blastómeros, sin segmentaciones, pero las divisiones
cambio alguno en la masa total (Figura 22–69). <ATTT> De esta forma, los determinantes son asimétricas, de forma que las células
distribuidos asimétricamente en el huevo, se reparten entre dos células con destinos dife- inferiores vegetales, cargadas de vitelo,
rentes (Figura 22–70). son más grandes y menos numerosas.
En Xenopus estas primeras divisiones celulares duran unos 30 minutos cada ciclo celu-
lar, con una alternancia directa de las fases S y M, tal como se ha descrito en el Capítulo 17.
Parece que el ritmo trepidante de la replicación del DNA y de la mitosis impide casi toda la
transcripción génica (aunque sí que existe síntesis de proteínas) y el embrión en segmenta-
ción depende casi en exclusiva de las reservas de RNA, proteínas, membranas y otros mate-
riales almacenados en el huevo cuando se desarrollaba en la madre formando el oocito.
Después de unos 12 ciclos de segmentación (7 horas), el ritmo de las divisiones se hace más
lento y los ciclos celulares empiezan a seguir el patrón estándar con las fases G1 y G2 entre
las fases S y M, y empieza la transcripción del genoma del embrión. Este suceso recibe el
nombre de transición a media blástula y tiene lugar a un ritmo muy similar en muchas es-
pecies animales (aunque los mamíferos son una excepción). Los estudios con el pez cebra
muestran que los transcritos acabados de sintetizar incluyen moléculas de micro-RNA que
reconocen muchos de los transcritos almacenados en el huevo por la madre y dirigen su rá-
pida degradación. La transición a media blástula marca el punto de partida en que el propio
genoma del embrión toma el control del desarrollo.

La gastrulación transforma una esfera hueca en una estructura


con tres capas y un tubo digestivo primitivo
Durante la segmentación, el embrión de rana que consistía en una esfera celular sólida se
transforma en algo más que una esfera hueca, con una cavidad interna llena de fluido ro-
deada por células que se adhieren hasta formar una cubierta epitelial. Ahora, el embrión
recibe el nombre de blástula (Figura 22–71).
Poco después, empiezan los desplazamientos coordinados de la gastrulación. <TCCC>
Este proceso extraordinario transforma la esfera hueca en una estructura multicapa con un
tubo digestivo central y simetría bilateral; se trata de una versión más elaborada del proceso
esquematizado para el caso del erizo de mar (véase la Figura 22–3), en el cual un gran nú-
mero de células del exterior del embrión se desplazan hacia dentro. El desarrollo posterior
depende de las interacciones entre las capas interna, media y externa que se han formado: el
Figura 22–70 El origen de las tres hojas
germinales se remonta a los distintos
blastómeros del embrión en sus
estadios tempranos de la segmentación.
blastómeros
animales El endodermo deriva de los blastómeros
vegetales, el ectodermo de los más animales
y el mesodermo del grupo medio de
blastómeros que también contribuye al
endodermo y al ectodermo. La coloración
intensa de los blastómeros es proporcional
blastómeros
vegetales a la descendencia celular que contribuirá a
la formación del estrato germinal. (Según
L. Dale, Curr. Biol. 9: R812-R815, 1999.
ECTODERMO MESODERMO ENDODERMO Con autorización de Elsevier.)
1366 Capítulo 22: Desarrollo de los organismos pluricelulares

blastocele Figura 22–71 La blástula. En las regiones


más externas del embrión, las uniones
estrechas entre los blastómeros empiezan a
unión formar una hoja epitelial que aísla el interior
estrecha del embrión del medio externo. El ion Na+
se bombea a través de esta hoja hacia los
espacios del interior del embrión,
generándose un gradiente de presión
osmótica por el que el agua también entra en
unión estos espacios. Como resultado de ello, los
de tipo gap espacios intercelulares de dentro del embrión
aumentan hasta formar una cavidad única, el
blastocele. En Xenopus, la pared del
blastocele tiene un grosor de varias células y
endodermo en el interior, compuesto por las células que se han desplazado hacia el interior sólo las células más externas están unidas
formando el tubo digestivo primitivo; el ectodermo en el exterior, formado por las células con fuerza como en un epitelio.
que han permanecido en la zona externa, y el mesodermo entre las dos, constituido por las
células que se apartan del epitelio formando una organización más laxa del tejido conjunti-
vo embrionario (Figura 22–72). A partir de estas tres hojas germinales se formarán los tejidos
característicos del vertebrado adulto, conservando la estructura corporal básica que se esta-
blece en la gastrulación.

Los desplazamientos de la gastrulación se pueden predecir


con precisión Figura 22–72 Sección transversal del tronco
de un embrión de anfibio después del
El patrón de desplazamientos de la gastrulación que da lugar a las capas germinales y esta- final de la gastrulación, que muestra la
blece los ejes del cuerpo se describe para Xenopus en la Figura 22–73. Los detalles son com- distribución de los tejidos endodérmicos,
plejos, pero los principios son sencillos. mesodérmicos y ectodérmicos.
El endodermo formará el revestimiento
Las células del futuro endodermo se repliegan hacia el interior, o involucionan, sucesi-
epitelial del tubo digestivo, desde la boca
vamente una tras otra. El proceso empieza con un desplazamiento hacia abajo de las células hasta el ano. Da lugar no sólo a la faringe,
del hemisferio animal hasta cubrir e incluir el hemisferio vegetal vitelino, que representa el esófago, estómago e intestinos, sino también
suministro alimenticio del embrión. Las células que están en la vanguardia de este despla- a muchas glándulas asociadas. Por ejemplo,
zamiento, en el margen vegetal de la capa de células que van avanzando, son las primeras en las glándulas salivares, el hígado, el páncreas,
sufrir involución, girándose hacia dentro y luego desplazándose hacia arriba en dirección al la tráquea y los pulmones se desarrollan a
polo animal hasta formar la parte más anterior del tubo digestivo. Cuando se acercan al polo partir de extensiones de la pared del tracto
digestivo original y crecen hasta convertirse
animal, estas células endodérmicas señalarán al ectodermo que está por encima, definien-
en sistemas de tubos ramificados que
do el extremo anterior de la cabeza. Finalmente la boca se desarrollará como un orificio que se abren al intestino o a la faringe.
se forma en una localización anterior donde el endodermo y el ectodermo entran en con- El endodermo solamente forma los
tacto directo. Mientras tanto, las futuras células mesodérmicas, destinadas a separarse de la componentes epiteliales de estas estructuras,
capa epitelial para formar el relleno entre el endodermo y el ectodermo, se doblan hacia el como el revestimiento interno del intestino
interior junto con las células endodérmicas y también se desplazan hacia el polo animal. Las o las células glandulares del páncreas.
El soporte muscular y los elementos fibrosos
primeras células en involucionar son las que formarán parte de la cabeza y las últimas
proceden del mesodermo. El mesodermo
las que formarán parte de la cola. De esta forma, el eje anteroposterior del embrión final se
da lugar a los tejidos conjuntivos, al
va construyendo de forma secuencial. principio una red tridimensional de células
Los desplazamientos anteroposteriores están estrechamente relacionados con los que embrionarias que llenan de forma laxa un
organizan el eje dorsoventral. La gastrulación empieza en el lado de la blástula que se ha espacio y que se denomina mesénquima, y
al final el cartílago, el hueso y el tejido fibroso
como la dermis (el estrato más interno de
la piel). El mesodermo también forma los
cresta neural (ectodermo) músculos, el sistema vascular en su totalidad
somita (mesodermo) –incluyendo el corazón, los vasos sanguíneos
tubo neural (ectodermo) y las células de la sangre– y los túbulos,
notocorda (mesodermo)
conductos y tejidos de soporte de los riñones
y de las gónadas. El ectodermo formará la
epidermis (el estrato externo de la piel) y los
cavidad intestinal
(revestida de apéndices epidérmicos como los pelos, las
endodermo) glándulas sudoríparas y las glándulas
mamarias. También dará lugar a la totalidad
yema de la cola
del sistema nervioso, central y periférico,
incluyendo no sólo las neuronas y la glía, sino
placa lateral de mesodermo también las células sensitivas de la nariz, el
cabeza
endodermo y vitelo oído, el ojo y otros órganos de los sentidos.
ojo (Según T. Mohun et al., Cell 22:9-15, 1980.
epidermis (ectodermo)
Con la autorización de Elsevier.)
LOS DESPLAZAMIENTOS CELULARES Y LA FORMACIÓN DEL CUERPO DE LOS VERTEBRADOS 1367

POLO ANIMAL ectodermo


línea media línea media (epidermis)
ventral dorsal
ectodermo
(placa neural)

labio dorsal
del blastoporo masa de vitelo
POLO VEGETATIVO notocorda
vistas externas labio del
blastoporo
cavidad somitas
ectodermo neural
intestinal placa lateral vitelo
ectodermo endodermo
no neural
blastocele (B)
blastocele
masa obliterado
de vitelo
vitelo
labio dorsal endodermo cerebro
del blastoporo del techo
1 mm mesodermo
intestinal médula
(A) secciones espinal

blastoporo

(C)

Figura 22–73 Gastrulación en Xenopus. <TCCC> (A) Por su aspecto externo (arriba), el embrión aparece como un objeto semitransparente, en
este caso visto lateralmente; la dirección de los desplazamientos celulares se indican con flechas rojas; las secciones (abajo) se han efectuado
según el plano mediano (el plano de las líneas medias dorsal y ventral). La gastrulación empieza cuando una pequeña muesca, el blastoporo
incipiente, aparece visible en el exterior de la blástula. Esta muesca se extiende gradualmente, curvándose hasta formar un círculo completo
y rodeando a una masa de células muy ricas en vitelo (destinadas a quedar encerradas dentro del intestino y ser digeridas). Mientras tanto,
diferentes capas de células se introducen por el labio del blastoporo y penetran en profundidad hacia el interior del embrión. Al mismo tiempo,
el epitelio externo de la región del polo animal se extiende activamente ocupando el lugar de las capas de células que se han introducido hacia
adentro. Por último, el epitelio del hemisferio animal se extiende hasta cubrir todo el exterior del embrión y cuando finaliza la gastrulación, el
círculo del blastoporo se ha reducido casi hasta hacerse un punto. (B) Mapa de destinos celulares para un embrión temprano de Xenopus (visto
de lado) al inicio de la gastrulación, que muestran los orígenes de las células que formarán los tres estratos germinales como resultado de los
desplazamientos de la gastrulación. Las diferentes partes del mesodermo (placa lateral, somitas y notocorda) derivan de células situadas
profundamente, derivadas del epitelio de la región rayada. Las otras células, incluyendo las más superficiales de la región rayada, darán lugar
al ectodermo (azul, arriba) o endodermo (amarillo, abajo). En general, las primeras células que se introducen, o se pliegan, se desplazarán hacia
adentro del embrión formando las estructuras endodérmicas y mesodérmicas más anteriores, mientras que las últimas que se pliegan formarán
las estructuras más posteriores. (C) Esquema que muestra cómo las diferentes regiones del ectodermo quedan representadas en la superficie
corporal del animal adulto. (Según R.E. Keller, J. Exp. Zool. 216:81-101, 1981, con autorización de John Wiley & Sons, Inc. y Dev. Biol. 42:222-241,
1975, con autorización de Academic Press.)

marcado como dorsal por la rotación cortical. En esta zona, la involución de las células ha-
cia el interior empieza con una pequeña indentación que rápidamente se extiende y forma
el blastoporo: una línea de invaginación que se curva y rodea al polo vegetal. El lugar de ini-
cio de la invaginación define el labio dorsal del blastoporo. Como veremos, este tejido de-
sempeña un papel director en los sucesos siguientes y da lugar a las estructuras dorsales
centrales del eje central del cuerpo.

Las señales químicas desencadenan los procesos mecánicos


VegT, Wnt11 y otras moléculas de mRNA localizadas en el citoplasma vegetal del huevo pro-
ducen distribuciones localizadas de sus productos proteicos. Éstos actúan en y sobre las cé-
lulas de la parte baja y media del embrión, les confiere caracteres especiales y las pone en
marcha, ya sea por efectos directos o estimulando la producción de otras moléculas señal,
en particular proteínas de la superfamilia TGFβ. Si se bloquean estas señales, no se generan
los tipos celulares mesodérmicos y la gastrulación se interrumpe. La activación local de la vía
Wnt en el lado dorsal del embrión, como resultado de la anterior rotación cortical (véase la
Figura 22–68), modifica la acción de otras señales induciendo el desarrollo de células espe-
ciales que forman el labio dorsal del blastoporo (Figura 22–74).
1368 Capítulo 22: Desarrollo de los organismos pluricelulares

VENTRAL DORSAL
ANIMAL

la proteína señal la señal Wnt11


Wnt11 activa la vía coopera con Xnr
VEGETAL Wnt en un lado en la inducción
del embrión del Organizador

la proteína reguladora génica las proteínas Xnr inducen proteína BMP4 el Organizador libera
VegT de los blastómeros los desplazamientos del (inducida por Xnr) antagonistas difusibles
vegetales dirige la síntesis mesodermo y de la gastrulación de Wnt y BMP
de proteínas señal Xnr
se genera un gradiente de señalización
(A) (B) dorsoventral que controla el patrón tisular y
coordina los desplazamientos de la gastrulación
(C)

El labio dorsal del blastoporo desempeña un papel central en la gastrulación, no en el Figura 22–74 Vista actual de las
sentido geométrico, sino como una nueva fuente de control potente. Si el labio dorsal del principales señales inductivas que
blastoporo se extirpa al principio de la gastrulación y se injerta en otro embrión, pero en otra organizan los procesos de la gastrulación.
(A) La distribución de las moléculas
posición, el embrión huésped inicia la gastrulación en las dos posiciones: en su labio dorsal
determinantes del eje en la blástula se
y en el lugar del injerto. Los desplazamientos de la gastrulación en el segundo lugar llevan a produce a causa de la herencia de diferentes
la formación de un segundo conjunto completo de estructuras corporales, con el resultado partes del citoplasma del huevo fecundado
de un doble embrión (gemelos siameses) (véase la Figura 22–6B). del sapo. La proteína reguladora génica
Es evidente que el labio dorsal del blastoporo es la fuente de una señal (o señales) que VegT de los blastómeros vegetales se ha
coordina los desplazamientos de la gastrulación y el patrón de especialización de los tejidos traducido a partir del mRNA de VegT, ya
de su alrededor. Debido a su papel crucial en la organización de la formación del eje central localizado en el polo vegetal antes de
la fecundación. La proteína Wnt11en la
del cuerpo, el labio dorsal del blastoporo se conoce con el nombre de Organizador (o de or-
futura cara dorsal se traduce del mRNA
ganizador de Spemann, en honor a su descubridor). Se trata del ejemplo más antiguo y más cuya localización viene dada por la rotación
famoso de un centro de señales embrionario. cortical que sigue a la fecundación. (B) VegT
estimula la expresión de las proteínas Xnr
(Xenopus nodal-related) y otros miembros
Cambios activos en el empaquetamiento celular proporcionan de la superfamilia TGFβ que inducen la
formación de una banda de mesodermo
la fuerza motriz de la gastrulación en la parte mediana del embrión, mientras
que Wnt11 modifica la organización en
El Organizador controla el patrón dorsoventral de la diferenciación celular a todo su alre- el lado dorsal, cooperando con Xnr en la
dedor y secreta por lo menos seis proteínas señal. Estas proteínas actúan como antagonistas inducción de la formación del Organizador.
de los dos tipos principales de señales mencionadas y que se originan en las células más ve- (C) Un gradiente de morfógeno que define
getales: las señales Wnt y las del tipo TGFβ (en concreto las proteínas BMP). Es posible que el eje dorsoventral surge de la combinación
estos inhibidores que se originan en el Organizador contribuyan a limitar su propio tamaño, de señales como BMP4 (otro miembro
de la superfamilia TGFβ), segregada por el
ya que impiden que las células vecinas adopten el carácter de Organizador. Al mismo tiem-
mesodermo, y de antagonistas de las vías
po, generan un gradiente de morfógeno, cuyo valor en cada lugar refleja la distancia del Wnt y de BMP segregados por las células del
Organizador (Figura 22–74C). Durante los desplazamientos de la gastrulación, las células ex- Organizador en el labio dorsal del blastoporo.
perimentan distintas dosis de BMP y otras señales, que se transmiten en diferentes momen-
tos e inducen las células a distintos comportamientos que les llevan a sus destinos finales.
Pero ¿cómo se organiza el patrón de desplazamientos celulares en términos mecánicos? y
¿qué tipo de fuerzas los impulsan?
La gastrulación empieza con cambios en la forma de las células del blastoporo. En los
anfibios, estas células se denominan células botella: tienen un cuerpo ancho y un cuello es-
trecho que las une a la superficie del epitelio (Figura 22–75); estas células tienen que contri-
buir a que el epitelio se vea obligado a curvarse e invaginarse, produciéndose la indentación
inicial, según se ve desde fuera. Cuando se ha formado el primer pliegue, las células pueden
continuar desplazándose hacia el interior formando el tubo digestivo y el mesodermo. El
desplazamiento se produce sobre todo mediante el reempaquetamiento activo de las célu-
las, especialmente de aquellas que se sitúan en las regiones que involucionan alrededor del
Organizador (véase Figura 22–75). Entonces sucede la denominada extensión convergente.
Si de este tejido se extraen pequeños fragmentos de forma cúbica y se cultivan aislados, ob-
servaremos que de forma espontánea se encogen y se alargan por reorganizaciones de las
LOS DESPLAZAMIENTOS CELULARES Y LA FORMACIÓN DEL CUERPO DE LOS VERTEBRADOS 1369

capa rica de fibronectina Figura 22–75 Desplazamientos celulares


en la gastrulación. Sección de un embrión
1 el epitelio del polo
animal se expande de Xenopus en gastrulación, obtenida en
el mismo plano que en la Figura 22–73
indicándose los cuatro tipos principales
espacio lleno de desplazamientos que participan en la
de fluido 2 las células mesodérmicas
migran sobre la fibronectina gastrulación. El epitelio del polo animal se
expande por reagrupamientos celulares
3 las células boliformes ayudan
a forzar la curvatura del
y se vuelve más fino a medida que se va
epitelio invaginado extendiendo. La migración de las células
vitelo mesodérmicas sobre una matriz rica
de fibronectina que tapiza el techo del
blastocele puede ayudar a estirar los
4 la zona marginal experimenta tejidos invaginados hacia adentro.
una extensión convergente
Sin embargo, la fuerza conductora
labio dorsal del blastoporo principal de la gastrulación en Xenopus
es la extensión convergente en la zona
marginal. (Según R.E. Keller, J. Exp. Zool.
216:81-101, 1981. Con la autorización
células, igual que lo harían en el embrión durante el proceso de convergencia hacia la línea de Wiley-Liss.)
media dorsal, invaginándose alrededor del labio del blastoporo y luego alargándose hasta
formar el eje central del cuerpo.
Para que se produzca esta transformación tan notable, las células individuales tienen
que arrastrarse unas sobre otras de forma coordinada (Figura 22–76). La alineación de sus
desplazamientos depende de la misma maquinaria mediante la que el gusano y la mosca
controlan la polaridad planar: la vía de señalización de polaridad Frizzled/Dishevelled.
Cuando se bloquea esta vía (p. ej., mediante una forma negativa dominante de Dishevelled),
la extensión convergente no se produce.

Un cambio en los patrones de adhesión celular obliga a las células


a reordenarse
Los patrones de expresión génica gobiernan los desplazamientos embrionarios de varias
formas. Regulan la motilidad celular, la forma de las células y la producción de señales guía.
Y lo que es más importante, también determinan los grupos de moléculas de adhesión que
las células disponen en la superficie. Mediante cambios en estas moléculas de superficie,
una célula puede romper antiguas adhesiones y establecer otras nuevas. Las células de una
región determinada tienen que desarrollar propiedades de superficie que les permitan cohe-

EXTENSIÓN

CONVERGENCIA CONVERGENCIA

los lamelipodios intentan


reptar sobre las superficies
EXTENSIÓN de las células vecinas,
estirándolas hacia
el interior en el
(A) (B) sentido de las flechas
línea media dorsal

Figura 22–76 La extensión convergente y su base celular. (A) Patrón de extensión convergente en la zona marginal de la gástrula tal como se observa
dorsalmente. Las flechas azules representan la convergencia hacia la línea media dorsal; las flechas rojas representan la extensión del eje anteroposterior.
Este diagrama simplificado no muestra el desplazamiento que acompaña al plegamiento, por el que las células se someten hacia el interior del embrión.
(B) Diagrama esquemático del comportamiento celular responsable de la extensión convergente. Las células forman lamelipodios, con los cuales intentan
reptar una sobre otra. La extensión convergente se consigue por un alineamiento de los lamelipodios en un eje común. El proceso depende de la vía de
señalización de polaridad Frizzled/Dishevelled y probablemente es cooperativo puesto que las células que ya están alineadas ejercen fuerzas que tienden
a alinear a las vecinas de la misma manera. (B, según J. Shih y R. Keller, Development 116:901-914, 1992. Con autorización de The Company of Biologists.)
1370 Capítulo 22: Desarrollo de los organismos pluricelulares

Figura 22–77 Clasificación. Células de diferentes partes de un embrión temprano de


anfibio se clasifican de acuerdo con sus orígenes. En el experimento clásico mostrado,
las células mesodérmicas (verde), las células de la placa neural (azul) y las células
epidérmicas (rojo) se disgregan y reagregan posteriormente en una mezcla al azar. Se
clasifican de acuerdo con una distribución reminiscente de un embrión normal, con un
“tubo neural” interno, una epidermis externa y un mesodermo entre ambos. (Modificado de
P.L. Townes y J. Holtfreter, J. Exp. Zool. 128:53-120, 1955. Con autorización de Wiley-Liss.)

sionarse con otras células y segregarse de un grupo de células vecinas cuya superficie es quí-
micamente diferente.
Los experimentos llevados a cabo hace medio siglo en embriones de anfibios mostraron
que los efectos de la adhesión selectiva célula-célula puede ser tan potente que se podría lle-
var a cabo una reconstrucción aproximada de la estructura normal de un embrión tempra-
no en postgastrulación incluso después de haber disociado las células artificialmente.
Cuando estas células se reagregan en una mezcla al azar, las células se distribuyen de forma
espontánea según sus características originales (Figura 22–77). Como ya describimos en el
Capítulo 19, las cadherinas (una familia extensa y variada de proteínas de adhesión depen-
dientes de Ca2+, evolutivamente relacionadas) desempeñan un papel central en estos fenó-
menos. Éstas y otras moléculas de adhesión célula-célula se expresan de modo diferente en
varios tejidos del embrión temprano; los anticuerpos contra ellas interfieren en la adhesión
selectiva normal entre células del mismo tipo.
Los cambios en los patrones de expresión de las distintas cadherinas se correlaciona-
ron con los cambios en los patrones de asociación entre células durante la gastrulación, la
neurulación y la formación de somitas (véase la Figura 19–25). Estas reordenaciones podrían
estar reguladas en parte y dirigidas por el patrón de cadherinas. En concreto, las cadherinas
tienen un papel importante en el control de la formación y disolución de capas epiteliales
y agregados celulares. No sólo adhieren una célula a otra, sino que proporcionan el anclaje
de los filamentos de actina en los lugares de adhesión célula-célula. De esta forma, el
patrón de fuerzas y desplazamientos en el tejido en desarrollo se regula según el patrón de
adhesiones.

La notocorda se alarga y la placa neural se abarquilla formando


el tubo neural
La gastrulación es la primera maniobra, quizá la más extraordinaria, de una serie vertigino-
sa de desplazamientos que dan forma a las partes del cuerpo. Todo seguido se describirán al-
gunos de ellos.
En el embrión inmediatamente posterior a la gastrulación, la capa del mesodermo está
dividida en dos solapas separadas, una hacia el lado izquierdo y otra hacia el derecho. La es-
pecialización más temprana del mesodermo, que define el eje central del cuerpo y lo separa
en dos mitades, es la llamada notocorda. Se trata de un fino cordón de células con ectodermo
por encima, endodermo por debajo y mesodermo a cada lado (véase la Figura 22–72), que
deriva del mismo Organizador. Las células de la notocorda se caracterizan por la expresión
de una proteína reguladora llamada Brachyury (del griego: “cola corta”, que corresponde al
fenotipo mutante); pertenece a la misma familia T-box que la proteína VegT de los blastó-
meros vegetativos.
Cuando la notocorda da la vuelta al labio dorsal del blastoporo y se desplaza hacia el in-
terior del embrión, se forma una columna de tejido que se alarga extraordinariamente por
expansión convergente. Las células de la notocorda se llenan de vacuolas y el cordón se alar-
ga todavía más y estira el embrión. La notocorda es la peculiaridad que define a los cordados
(el fílum al cual pertenecen los vertebrados). Es una de las características principales de
los vertebrados que no tiene ninguna contrapartida aparente en Drosophila. En los cordados
más primitivos, que carecen de vértebras, la notocorda persiste como un sustituto primitivo
de la columna vertebral. En los vertebrados actúa de núcleo alrededor del cual se reunirán fi-
nalmente otras células mesodérmicas formando las vértebras.
Mientras tanto en la capa superior tienen lugar otros desplazamientos, formando el ec-
todermo, que llevan a la formación de los rudimentos del tejido nervioso. Mediante un pro-
ceso llamado neurulación se engrosa una ancha región central del ectodermo llamada placa
neural, se enrolla hacia arriba formando un tubo y se desengancha del resto de células de la
LOS DESPLAZAMIENTOS CELULARES Y LA FORMACIÓN DEL CUERPO DE LOS VERTEBRADOS 1371

ectodermo
cresta neural
placa neural
tubo neural

ectodermo
SECCIONES
TRANSVERSALES
tubo
neural

notocorda somita

14 horas 18 horas 20 horas 21 horas 24 horas

cabeza

VISTAS
EXTERNAS

cola

capa. Este tubo formado a partir de ectodermo se llama tubo neural y formará el cerebro y Figura 22–78 Formación del tubo neural
la médula espinal (Figura 22–78). en Xenopus. Las vistas externas son por la
La mecánica de la neurulación depende de cambios en el empaquetamiento celular y parte dorsal. Las secciones transversales se
han cortado por el plano señalado por las
en la forma de las células, que hacen posible que el epitelio se doble hacia arriba formando
líneas de trazos. (Según T.E. Schroeder,
un tubo (Figura 22–79). Las señales que inicialmente proceden del Organizador y más tarde J. Embryol. Exp. Morphol. 23:427-462,
de la notocorda y del mesodermo, definen la extensión de la placa neural, inducen los des- 1970. The Company of Biologists.)
plazamientos que la hacen enrollar y también intervienen en la organización del patrón in-
terno del tubo neural. Concretamente, la notocorda secreta la proteína Sonic hedgehog (un
homólogo de la Hedgehog de Drosophila), que actúa como morfógeno en el control de la
expresión génica de los tejidos circundantes (Figura 22–80).

Un oscilador de expresión génica controla la segmentación


del mesodermo en somitas
Los cambios en la adhesión celular, regulados genéticamente, son el fundamento de uno de
los microtúbulos se alargan, haciendo
los procesos más sorprendentes y característicos del desarrollo de los vertebrados: la forma- que las células adquieran forma de columna
ción de los segmentos del eje corporal.
A cada lado del tubo neural recién formado encontramos una solapa de mesodermo
(véase la Figura 22–72). Esta solapa se rompe en bloques separados o somitas (grupos de cé-
lulas cohesionadas y separadas por hendiduras), que formarán las series repetitivas de
vértebras, costillas y músculos segmentarios. La Figura 22–81A muestra el proceso tal como
tiene lugar en el embrión de pollo. Los somitas se forman uno tras de otro, empezando por
la cabeza y terminando en la cola. Según las especies, el número de somitas varía entre me- los haces apicales de filamentos
de actina se contraen y estrechan
nos de 50 (en ranas y aves) hasta más de 300 (en las serpientes). La parte posterior de la so- a las células por sus ápices
lapa mesodérmica, llamada mesodermo presomítico, es la zona más inmadura y es la que
proporciona el tejido necesario: a medida que se va retrayendo hacia la cola, va alargando el haces apicales
de filamentos
embrión y depositando un rastro de somitas. El carácter especial del mesodermo presomí- de actina
tico se mantiene mediante la señal FGF: en el extremo posterior del embrión se sintetiza
mRNA de Fgf8 y las células se degradan poco a poco, alejándose de esta región. La traduc-
ción del mensaje genera un gradiente de proteína FGF8 que tiene su punto álgido en el ex-
tremo posterior.
Un patrón espacial alternante de expresión génica en el mesodermo presomítico prefi- Figura 22–79 Flexión de un epitelio basada
gura la formación de la hendidura entre un somita y el siguiente; las células que formarán la en cambios de forma celular mediados
parte posterior de cada nuevo somita inician la expresión de un grupo de genes, mientras por microtúbulos y filamentos de actina.
que las que formarán la parte anterior del siguiente somita inician la expresión de otro grupo. El esquema se basa en observaciones
de neurulación en embriones de tritón
La cohesión selectiva que resulta de la expresión génica diferencial parece ser la causa fun-
y de salamandra, en los que el epitelio es
damental de la segmentación física que observamos. monoestratificado. Mientras los extremos
El problema radica en comprender cómo se establece el patrón alternante repetitivo de apicales de las células se estrechan,
expresión génica. Los estudios realizados originalmente con el embrión de pollo han pro- la membrana apical se pliega.
1372 Capítulo 22: Desarrollo de los organismos pluricelulares

la placa superior Figura 22–80 Esquema de una sección


y células adyacentes placa superior transversal de médula espinal de un
segregan proteínas tubo neural
BPM embrión de pollo, mostrando de qué
forma las células de diferentes niveles
a lo largo del eje dorsoventral expresan
diferentes proteínas reguladoras de genes.
(A) Las señales que dirigen el patrón
dorsoventral: la proteína Sonic hedgehog
Pax3/7 células
progenitoras desde la notocorda y la placa base (la línea
neuronales media ventral del tubo neural) y las proteínas
en división BMP desde la placa superior (la línea
Pax3/7/6, Dbx2, Irx3
media dorsal) actúan como morfógenos
Pax6, Dbx1/2, Irx3 controlando la expresión génica. (B) Patrones
resultantes de expresión génica en la parte
Pax6, Dbx2, Irx3
ventral de la médula espinal en desarrollo.
Pax6, Nkx6.1, Irx3 Diferentes grupos de células neuronales
progenitoras en proliferación (en la zona
Pax6, Nkx6.1
ventricular, junto a la luz del tubo neural)
Nkx2.2/Nkx6.1 y de neuronas en diferenciación (en la zona
del manto, adicional externa) expresan
proteínas reguladoras grupos de
la placa básica y la notocorda neuronas en diferentes combinaciones de proteínas
génicas expresadas
segregan la proteína placa básica diferenciación reguladoras génicas. Casi todas las proteínas
Sonic hedgehog indicadas en este diagrama son miembro de
(A) (B) la superfamilia homeodominio; otros genes
de la misma superfamilia (como las proteínas
Islet/Lim) se expresan en las neuronas en
diferenciación. Expresando diferentes
proteínas reguladoras génicas, las
porcionado los primeros indicios de la respuesta. En la parte posterior del mesodermo pre-
neuronas forman conexiones con
somítico la expresión de determinados genes oscila en el tiempo. El primero de estos genes diferentes compañeras y deberán
osciladores que se descubrió fue el Hes1, un homólogo del gen de regla par de Drosophila lla- formar diferentes combinaciones de
mado Hairy y la de los genes E(spl) que median las respuestas a la señal Notch. La longitud neurotransmisores y de receptores.
total de un ciclo de oscilación completa de este reloj de segmentación (90 minutos en el po-
llo) es igual al tiempo que se necesita para producir un nuevo somita. A medida que las
células emergen del mesodermo y forman los somitas (en otras palabras: a medida que pier-
den exposición a la señal FGF8), su oscilación se hace más lenta y finalmente se detiene.
Algunas de estas células permanecen retenidas en un estado y otras en otro, según la fase de
su ciclo de oscilación en el momento de salir del mesodermo presomítico. Hes1 y otros genes
osciladores codifican proteínas reguladoras; entonces, las células que se encuentran por de-
bajo del nivel crítico de FGF8 cuando están en el máximo de su ciclo de oscilación, activan un

Figura 22–81 Formación de las somitas en el


embrión de pollo. (A) Embrión de pollo a las
(A)
40 horas de incubación. (B) Cómo se traduce
somita la oscilación temporal de la expresión génica
1 mm
en el mesodermo presomítico, en un patrón
espacial alternante de la expresión génica en
células detenidas células detenidas tubo neural las somitas formadas. En la parte posterior
en un valle del en un pico del mesodermo presomítico del mesodermo presomítico, cada célula
ciclo de oscilación ciclo de oscilación
oscila con un periodo de 90 minutos.
A medida que las células van madurando
y emergen de la región presomítica, su
la cola se
desplaza en oscilación se atenúa de forma gradual hasta
este sentido a pararse en cualquier fase del ciclo y en
medida que se particular en un momento crítico. De este
par de somitas formadas van formando
más recientemente modo, una oscilación temporal de expresión
las somitas
génica dibuja un patrón espacial alternante.
(A, de Y.J. Jiang, L. Smithers y J. Lewis,
Curr. Biol. 8:868-871, 1998. Con autorización
(B) oscilación detenida oscilación atenuada oscilación con un ciclo cada 90 min
de Elsevier.)
LOS DESPLAZAMIENTOS CELULARES Y LA FORMACIÓN DEL CUERPO DE LOS VERTEBRADOS 1373

(A) (B)
proteína 1200
120
inhibidora

concentración

concentración
INHIBICIÓN

de proteína
de mRNA
80 800

40 400
gen que codifica
la proteína inhibidora RETRASO
200 400 600 minutos
mRNA
RETRASO
RETRASO

grupo de genes reguladores, mientras que aquellas que pasan por el umbral cuando están en el Figura 22–82 La retroalimentación negativa
mínimo del ciclo, activan otros genes (Figura 22–81B). En consecuencia, podemos afirmar retardada da lugar a una expresión génica
oscilatoria. (A) Un solo gen, que codifica una
que la oscilación temporal de la expresión génica en el mesodermo presomítico deja su rastro
proteína reguladora génica que inhibe su
en un patrón de expresión especialmente periódico en el mesodermo en desarrollo y, a su propia expresión, puede comportarse como
vez, impone que el tejido se separe físicamente en bloques separados. un oscilador. Para que la oscilación tenga
lugar, tiene que haber un retardo (o varios
retardos) en el circuito de retroalimentación
Las oscilaciones del reloj de segmentación pueden deberse y la semivida del mRNA y de la proteína
tienen que ser cortas en comparación con
a una retroalimentación negativa retardada el retraso total. El retraso determina el
periodo de oscilación. Una teoría propone
¿Cuál es el mecanismo que genera la oscilación temporal? ¿Cómo funciona el reloj de seg- que un circuito de retroalimentación como
mentación? En el mesodermo del ratón se han reconocido tres clases de genes que tienen éste, basado en un gen denominado Her7
expresión oscilante que codifican, respectivamente, componentes de las vías Notch, Wnt y en el pez cebra, o Hes7 en el ratón (parecido
Fgf. Pero la mayoría de las mutaciones que alteran el reloj y la segmentación de los somitas a Hes 1), es el marcapasos del reloj de
pertenecen a componentes de la vía Notch. Entre ellos, se encuentran genes como Hes1 y segmentación que gobierna la formación
de la somita. (B) Oscilación estimada del
sobre todo Hes7, que son regulados por Notch y codifican proteínas inhibidoras. Algunas de
mRNA de Her7 y su proteína, estudiada
estas proteínas actúan de forma directa sobre el DNA regulador o sobre sus propios genes in- utilizando estimadores aproximados de
hibiendo su expresión. Según una de las teorías, este sencillo bucle de realimentación podría parámetros del circuito de retroalimentación
ser el generador principal de las oscilaciones (Figura 22–82): cuando se transcribe el gen, la apropiados para este gen en el pez cebra.
cantidad de proteína producida va en aumento hasta que la transcripción es inhibida y cesa Las concentraciones se han medido como
la síntesis de proteínas; entonces la proteína disminuye y la transcripción tiene que volver número de moléculas por célula. El periodo
estimado es muy parecido al periodo
a empezar, y así sucesivamente. Existe un retraso entre el inicio de una nueva transcripción
observado, el cual es de 30 minutos
y la aparición de las moléculas de proteína en el núcleo, porque la RNA polimerasa necesita
por somita en el pez cebra.
un tiempo para examinar el gen y luego los transcritos de RNA tienen que madurar, salir del
núcleo y dirigir la síntesis de la molécula proteica, que deberá controlar la transcripción una
vez dentro del núcleo. Se supone que este retraso en el bucle de realimentación es el de-
terminante principal del periodo de oscilación del reloj y, por lo tanto, del tamaño de cada
somita.
La mayor parte de las células de cada nuevo somita se diferencian con rapidez y forman
un fragmento de músculo que corresponde a un segmento muscular del eje principal del
cuerpo. El embrión ya puede empezar a ondularse. Otros subgrupos de células formarán las
vértebras y tejidos conjuntivos como la dermis. Y otro subgrupo se separará del somita y mi-
grará hacia el mesodermo lateral no segmentado, arrastrándose por los espacios entre otras
células; estas células migradoras son las que darán lugar a casi todas las células musculares
esqueléticas del cuerpo, incluyendo las de las extremidades.

Las células migradoras invaden los tejidos embrionarios


de forma estrictamente controlada
Los precursores de las células musculares o mioblastos, que emigran de los somitas, están
determinados, pero no definitivamente diferenciados. En los tejidos que colonizan, se mez-
clan con otras clases de células, de las cuales apenas se distinguen; pero mantienen la ex-
presión de las proteínas reguladoras específicas de mioblastos (como Pax3 y miembros de la
familia MyoD); cuando llega la hora de diferenciarse, sólo ellos se convertirán en células
musculares (Figura 22–83).
1374 Capítulo 22: Desarrollo de los organismos pluricelulares

Figura 22–83 El origen migratorio de las células musculares de una extremidad. EMBRIÓN DE CODORNIZ
Las migraciones se pueden seguir injertando células procedentes de un embrión de
codorniz en un embrión de pollo; las dos especies tienen un desarrollo muy similar, pero
las células de codorniz son reconocibles por la forma característica de sus nucléolos. Si a
los 2 días de la incubación de un embrión de pollo se sustituyen células de somita por
células de somita de codorniz y una semana después se secciona el ala del pollo, se ve que
las células musculares del ala de pollo derivan de las somitas de codorniz trasplantadas.

El patrón final de los músculos (p. ej., en las extremidades) queda determinado por las
rutas que siguen las células migradoras y la selección de los lugares que colonizan. Los teji-
dos conjuntivos embrionarios forman el armazón a través del cual viajan los mioblastos y
proporcionan las señales que guían su distribución. Sin importar de qué somita hayan par-
tido, los mioblastos que migran hacia una yema de una extremidad anterior formarán el pa-
trón de músculos apropiado para la extremidad anterior, y los que migran hacia una yema se toman somitas
en desarrollo de la
de una extremidad posterior formarán el patrón apropiado para ella. EMBRIÓN DE POLLO región donde se
Otras clases de células migradoras seleccionarán otras rutas para sus desplazamientos. formará la yema del
ala y se injertan en
A lo largo de la línea donde el tubo neural se desengancha de la futura epidermis, otro grupo un embrión de pollo
de células epidérmicas se separan del epitelio y también migran, individualmente, a través
del mesodermo (Figura 22–84). Se trata de las células de la cresta neural, que darán lugar a
casi todas las neuronas y células de la glía del sistema nervioso periférico, así como a las cé-
lulas pigmentarias de la piel y también a muchos tejidos conjuntivos de la cabeza, incluyen-
do los huesos del cráneo y de las mandíbulas. Otras células migradoras importantes son las
precursoras de las células sanguíneas, de las células germinales y de muchos grupos de neu-
ronas del sistema nervioso central, así como de las células endoteliales que forman los vasos
sanguíneos. Cada una de estas clases de células migradoras colonizará distintos lugares.
Como resultado de estas invasiones, muchos tejidos del cuerpo de los vertebrados son mezclas
de células de diferentes características derivadas de zonas muy separadas del embrión. descartado
Mientras cada célula migratoria se desplaza por los tejidos embrionarios, extiende de
forma repetida proyecciones, que examinan sus alrededores, en busca de indicios sutiles a
los cuales sea en particular sensible, gracias a las proteínas receptoras de la superficie de su el ala se desarrolla
membrana. Dentro de la célula, estas proteínas están conectadas al citoesqueleto que per-
mite el desplazamiento de la célula. Algunas sustancias de la matriz extracelular, como la

lugar original de las células de la cresta neural

sección que muestra


tubo neural ectodermo la distribución de las células
de codorniz en el antebrazo
ganglio somita tendón
sensitivo
hueso
ganglio notocorda
simpático
aorta
glándula músculo
adrenal
cavidad
celómica
ganglios
entéricos
tubo
digestivo

Figura 22–84 Principales vías de migración celular de la cresta neural. Se muestra la sección transversal
esquemática de un embrión de pollo en la parte media del tronco. Los derivados de cresta neural situados
más profundamente están indicados en rectángulos amarillos. Las células que emprenden la vía justo
debajo del ectodermo formarán las células pigmentarias de la piel; las que viajan profundamente por
entre las somitas formarán las neuronas y las células gliales de los ganglios sensitivo y simpático, y partes
de la glándula adrenal. Las neuronas y las células gliales de los ganglios entéricos, en la pared del intestino,
se forman a partir de células de la cresta neural que han migrado a lo largo de la longitud del cuerpo desde
la región del cuello o la región sacra. En Drosophila, las neuronas de la pared del intestino se originan de
forma similar, por migración desde el extremo cefálico del embrión. (Véase también Figura 19–23.)
LOS DESPLAZAMIENTOS CELULARES Y LA FORMACIÓN DEL CUERPO DE LOS VERTEBRADOS 1375

órganos de la línea lateral primordio desplazándose Figura 22–85 Migración del primordio
de la línea lateral en la larva del pez cebra,
conducido por SDF1 y CXCR4. La línea lateral
es una fila de órganos mecanosensoriales,
muy parecida a las manchas sensoriales del
oído interno, que detectan el movimiento
del agua sobre la superficie de un pez o un
anfibio. (A) Se origina en grupos de células
depositadas por un primordio que migra a lo
largo del flanco de la larva, desde un punto
(A) en la cabeza hacia la cola, como se observa
en esta larva de 2 días, en la cual las células
primordio de línea lateral
de la línea lateral se han marcado por
expresión de la proteína fluorescente verde.
(B) Células del primordio que expresan el
receptor quimiotáctico CXCR4, mostrado
expresión de Cxcr4
mediante hibridación in situ en una
(B) larva de 1 día. (C) El camino que seguirán
vía de la línea lateral
se ha marcado por la expresión del ligando
SDF1, que se muestra mediante hibridación
in situ en otro espécimen de 1 día. Si falta el
ligando a lo largo de la ruta normal (como
vía del pronefros expresión de Sdf1 resultado de una mutación), el primordio
se aparta de su ruta adecuada y sigue un
(C)
camino alternativo, más ventral, marcado por
otro trazo de SDF1, que marca la ruta normal
de otra estructura migratoria, el pronefros.
proteína fibronectina, proporcionan lugares de adhesión que ayudan a la célula a avanzar; (A, por cortesía de David Gilmour; B y C,
de N.B. David et al Proc. Natl Acad. Sci. U.S.A.
otras, como el proteoglicano sulfato de condroitina, inhiben la locomoción y repelen la in-
99:16297-16302, 2002. Con autorización de
migración. Las células no migradoras que se encuentran a lo largo del camino también pue- National Academy of Sciences.)
den tener superficies atractivas o repelentes, e incluso pueden extender filopodios que tocan
las células migradoras y afectan a su comportamiento.
En medio de esta masa de influencias distintas, algunas son especialmente importan-
tes. En particular, diferentes tipos de células son guiados por quimiotaxis, que depende de
un receptor llamado CXCR4. Esta proteína de superficie pertenece a la familia de los recep-
tores acoplados con la proteína G, y se activa mediante un ligando extracelular llamado
SDF1. Las células que expresan CXCR4 pueden “olfatear” su camino por pistas marcadas
para ellas, mediante la producción de SDF (Figura 22–85). La quimiotaxis hacia las fuentes
de SDF1 tiene un papel importante en la guía de las migraciones de linfocitos y otros tipos de
células sanguíneas, así como de neuronas del cerebro en desarrollo, de células musculares
progenitoras que entran en las yemas de las extremidades, de células germinales primordia-
les que van hacia las gónadas y también de las células cancerosas en una metástasis.

La distribución de las células migradoras depende de factores


de supervivencia así como de los indicios guía
La distribución final de las células migratorias no sólo depende de las rutas que toman, sino
también de si sobreviven al viaje y si prosperan en el ambiente que encuentran al final de su
viaje. Existen lugares específicos que proporcionan los factores de supervivencia necesarios
para cada tipo de célula migradora. Por ejemplo, las células de la cresta neural que darán
lugar a las células pigmentarias de la piel y las células nerviosas del intestino dependen de
un factor péptico llamado endotelina-3, secretada por los tejidos de las vías de migración; ra-
tones mutantes y humanos que carecen del gen de este factor o su receptor, muestran zonas
no pigmentadas (albinas) y potencialmente malformaciones en el intestino, a causa de la
falta de inervación de este órgano (una enfermedad llamada megacolon porque el colon se
distiende de forma exagerada).
Las células germinales, las precursoras sanguíneas y las células pigmentarias derivadas
de la cresta neural comparten por lo menos una necesidad común para su supervivencia
que incluye un receptor transmembrana, llamado proteína Kit, que se encuentra en la mem-
brana de las células migradoras, y un ligando llamado factor Steel, segregado por las células
del tejido que atraviesan las células migradoras y/o las del lugar que colonizan. Los indivi-
duos mutantes en alguno de los genes de estas proteínas tienen pigmentación deficiente,
así como falta de células sanguíneas y de células germinales (Figura 22–86).
1376 Capítulo 22: Desarrollo de los organismos pluricelulares

Figura 22–86 Efecto de las mutaciones


en el gen Kit. Tanto el bebé como el ratón
son heterocigotos para la mutación
carencia-de-función, por la que sólo se
dispone de la mitad de la cantidad del
producto del gen Kit. En ambos casos, la
pigmentación es defectuosa porque las
células pigmentarias dependen del
producto de Kit como receptor para un
factor de supervivencia. (Por cortesía de
R.A. Fleischman, de Proc. Natl Acad. Sci. U.S.A.
88:10885-10889, 1991. Con autorización
de National Academy of Sciences.)

La simetría lateral de los vertebrados deriva de una asimetría


molecular en el embrión temprano
Los vertebrados pueden parecer bilateralmente simétricos desde el exterior, pero muchos
de sus órganos internos (el corazón, el estómago, el hígado y otros) son asimétricos. Esta asi-
metría tiene un nivel de reproducibilidad muy elevado: el 99,98% de las personas tienen el
corazón a su izquierda. Hemos visto cómo se desarrollaban los tejidos internos y externos
del embrión de vertebrado y también sus ejes anteroposterior y dorsoventral. Pero ¿cómo
surge la asimetría bilateral?
Estudios genéticos en mamíferos sugieren que esta pregunta puede dividirse en dos:
una relacionada con la generación de la asimetría y otra referida a su orientación. Tanto en
humanos como en ratones se han encontrado varias mutaciones que causan una localiza-
ción irregular del eje bilateral: el 50% de los individuos mutantes tienen sus órganos internos
colocados de forma normal, mientras que el otro 50% tienen anatomía invertida, con el co-
razón a su derecha. En estos individuos parece que el mecanismo que hace que los dos lados
sean diferentes ha funcionado correctamente, pero el mecanismo que decide entre las dos
posibles orientaciones del eje derecha-izquierda es defectuoso.
El descubrimiento de las asimetrías moleculares que preceden a las primeras asimetrías
anatómicas macroscópicas es la clave de la base de este fenómeno. Los primeros signos se
observan en patrones de expresión génica alrededor del nodo (el homólogo en el ratón del Figura 22–87 Batido helicoidal de los cilios
Organizador de la rana). En concreto el gen Nodal, que codifica un miembro de la superfa- en el nodo y los orígenes de la asimetría
izquierda-derecha. (A) El batido de los cilios
milia TGFβ, se expresa asimétricamente en esta región (no sólo en el ratón, sino también en
genera una corriente hacia un lado del nodo,
el pollo, la rana y el pez cebra) (Figura 22–87). La asimetría de la expresión de Nodal en las lo cual implica una expresión génica
inmediaciones del nodo se transmite hacia afuera creando una franja ancha de expresión asimétrica en las cercanías del nodo. Una
teoría propone que la corriente barre hacia
un lado y provoca la expresión asimétrica
de diversos genes. Otra teoría supone que
IZQUIERDA DERECHA IZQUIERDA DERECHA los cilios también pueden actuar como
mecanosensores, y propone que un grupo
expresión notocorda de cilios del nodo responde a un impulso
asimétrica en desarrollo debido al flujo de líquido provocado por la
de Nodal
apertura de canales de Ca2+, generando así
un incremento de concentración de Ca2+ en
las células de un lado. (B) Patrón de expresión
Pitx2 Nodal asimétrico resultante de Nodal, codificando
nodo
para una proteína señal perteneciente a la
el batido superfamilia TGFβ en las cercanías del nodo
el corazón Lefty de los cilios (dos manchas azules inferiores) en un embrión
se desarrolla dirige el flujo de ratón a los 8 días de gestación, tal como
en el lado asimétrico del
izquierdo fluido extracelular
se muestra por hibridación in situ. En este
rasgo estadio, la asimetría ya ha sido relegada hacia
(A) primitivo las placas mesodérmicas laterales, donde el
gen Nodal se expresa en el lado izquierdo
(gran mancha azul alargada) pero no en el
derecho. Nótese que el embrión se ve desde
su lado ventral, de modo que su izquierda
aparece en la derecha de la fotografía.
(B) 100 μm (B, por cortesía de Elizabeth Robertson.)
LOS DESPLAZAMIENTOS CELULARES Y LA FORMACIÓN DEL CUERPO DE LOS VERTEBRADOS 1377

de Nodal en el mesodermo, a lo largo del lado izquierdo (y sólo a este lado) del cuerpo del
embrión. El mecanismo que transmite la asimetría desde el nodo y localiza la expresión de
Nodal todavía no se conoce y puede variar de una clase de vertebrados a otra. No obstante,
en todas las especies depende de bucles de retroalimentación en la que interviene Nodal,
junto con otro grupo de genes, los llamados Lefty. Éstos, igual que Nodal, son regulados
directamente por la vía de señalización Nodal y sus productos. Las proteínas Lefty están
relacionadas con las proteínas Nodal; pero las Lefty difunden de forma más amplia y actúan
de modo opuesto, como antagonistas de Nodal. Es frecuente que los ratones que presentan
una mutación por inactivación génica dirigida (knockout) en el gen Lefty1 tengan el lado de-
recho convertido en la imagen quiral del izquierdo, de manera que no existe simetría dere-
cha-izquierda.
Otro gen que también se regula directamente por la vía Nodal es el Pitx2, que codifica
una proteína reguladora y actúa relacionando el resultado de las interacciones Nodal/Lefty
con el posterior desarrollo anatómico. Nodal guía la expresión de Pitx2 en el lado izquierdo
del cuerpo y de esta forma confiere asimetría al corazón y otros órganos internos.
Todos estos datos plantean el enigma de cómo se origina la asimetría inicial de la ex-
presión de Nodal. Cualquiera que sea el mecanismo, el resultado de lo que ocurre en el nodo
de un animal normal tiene que ser sesgado para que los genes específicos del lado izquierdo
se expresen en este lado con normalidad: debe existir una relación entre el mecanismo que
genera la asimetría y el que la orienta. Una pista sobre el mecanismo de orientación surgió
en una clínica sueca para la infertilidad. Un pequeño grupo de hombres infértiles tenían los
espermatozoides sin motilidad a causa de un defecto en las moléculas de dineína, que son
necesarias para el movimiento de los cilios y flagelos. Estos hombres también sufrían bron-
quitis y sinusitis crónicas porque los cilios de su tracto respiratorio eran defectuosos. Y
sorprendentemente, el 50% de ellos tenían los órganos internos con la lateralidad invertida
(con el corazón a la derecha). Los hallazgos parecieron en un principio misteriosos, pero se
han observado efectos parecidos en mamíferos con otras mutaciones que causan cilios de-
fectuosos. Este hecho sugiere que el movimiento ciliar de alguna forma controla a qué lado
está orientado el eje derecha-izquierda.
La videomicroscopía de intervalo aplicada a un ratón vivo revela que las células del nodo
tienen cilios en su cara interna que baten de forma helicoidal en una dirección definida, al
igual que la rosca de un tornillo; en el nodo estos cilios están alojados en un pequeño hueco
con una forma que hace que su movimiento lleve una corriente de fluido hacia el lado iz-
quierdo (véase la Figura 22–87A). De acuerdo con una de las teorías, las proteínas señal
transportadas por esta corriente hacia el lado izquierdo, proporcionarían el sesgo que orienta
el eje derecha-izquierda del cuerpo del ratón. Otra teoría propone que los cilios de este sis-
tema, igual que en otros contextos, no sólo actuarían como conductores del flujo del fluido,
sino que además harían las veces de sensores mecánicos, respondiendo a la flexión con la
producción de una corriente asimétrica de iones Ca2+ a través del nodo y ejerciendo una in-
fluencia en el tejido adyacente.
La lateralidad del movimiento ciliar refleja la lateralidad (la asimetría derecha-izquier-
da) de las moléculas orgánicas que componen todos los seres vivos. Por lo tanto, este fenó-
meno es esencialmente lo que dirige la asimetría derecha-izquierda de nuestro cuerpo.

Resumen
En el desarrollo animal intervienen unos desplazamientos extraordinarios. En la gastrulación, las
células de la parte exterior del embrión se invaginan hacia el interior formando la cavidad del tubo
digestivo generándose tres hojas germinales (el ectodermo, el mesodermo y el endodermo), a partir
de las cuales se forma el cuerpo de los animales superiores. En los vertebrados, los desplazamientos
que tienen lugar en la gastrulación se organizan mediante señales del Organizador (el labio dorsal
del blastoporo de los anfibios, que corresponde al nodo del embrión de pollo y de ratón). Estas seña-
les especifican el eje dorsoventral del cuerpo y dirigen la extensión convergente, en la cual la capa de
células que se desplaza hacia el interior del cuerpo se alarga en la dirección del eje cabeza-cola, a la
vez que se estrecha en sentido perpendicular a este eje. Los movimientos de reempaquetamiento ac-
tivo de las células individuales producen la extensión convergente y están coordinados por la vía de
señalización de polaridad planar Frizzled/Dishevelled (una rama de la vía Wnt que regula el citoes-
queleto de actina).
El desarrollo posterior incluye muchos más desplazamientos. Parte del ectodermo se engrosa, se
enrolla y se separa, formando el tubo neural y la cresta neural. En la línea media observamos un
1378 Capítulo 22: Desarrollo de los organismos pluricelulares

cordón de células especializadas llamado notocorda, que se alarga formando el eje central del em-
brión. A cada lado de la notocorda, unas largas solapas de mesodermo se segmentan formando
los somitas. Una serie de células migradoras, como las de la cresta neural, se separan de sus vecinas
y viajan a través del embrión para colonizar nuevos lugares. Las células germinales primordiales y
muchas otras células migradoras son conducidas por quimiotaxis dependiente del receptor CXCR4
y su ligando SDF1. Las moléculas de adhesión celular, como las cadherinas y las integrinas, ayudan
a conducir las migraciones y controlan la cohesión selectiva de las células en su nueva distribución.
Esencialmente, el patrón de los desplazamientos celulares está dirigido por el patrón de expre-
sión génica, que determina las propiedades de la superficie celular y la motilidad. Así, la formación
de los somitas depende de un patrón periódico de expresión génica, que constituye un oscilador
bioquímico (el reloj de segmentación) del mesodermo, el cual especifica de qué forma se debe diso-
ciar la masa de células para formar bloques separados. De un modo similar, la asimetría anatómi-
ca derecha-izquierda del cuerpo de los vertebrados está prefigurada en la asimetría del patrón de
expresión génica del embrión temprano. Por lo menos en mamíferos, esta asimetría está dirigida
fundamentalmente por la lateralidad de los movimientos ciliares en los alrededores del nodo.

EL RATÓN
El embrión de ratón (pequeño e inaccesible en el interior del útero materno) constituye un
gran reto para los biólogos del desarrollo. Presenta dos atractivos principales. En primer lu-
gar, el ratón es un mamífero, y los mamíferos son los animales hacia los cuales nosotros,
como humanos, sentimos más interés. En segundo lugar, es uno de los mamíferos más ade-
cuados para los estudios genéticos, porque es pequeño y se reproduce con rapidez. Estos
dos factores han estimulado enormemente la investigación, que ha dado como resultado el
desarrollo de herramientas experimentales muy poderosas. Así, el ratón se ha convertido en
el principal organismo modelo para la experimentación en genética de mamíferos y tam-
bién nuestro sustituto más intensamente estudiado. Desde un punto de vista evolutivo, está
separado de los humanos tan sólo por 100 millones de años. Su genoma es el mismo que el
nuestro en cuanto a tamaño y existe una correspondencia casi total entre los genes humanos
y los del ratón. Nuestras proteínas son idénticas en secuencia de aminoácidos en un 80-90%.
Además, es evidente la similitud de las secuencias de nucleótidos entre grandes bloques afi-
nes y también cuando se comparan secuencias de DNA regulador.
Con muchas dosis de ingenio y de perseverancia, los biólogos del desarrollo han en-
contrado vías de acceso al embrión temprano sin matarlo y obtener ratones con caracte-
rísticas previamente especificadas mediante la mutación de un determinado gen. Casi todas
las modificaciones genéticas que se pueden llevar a cabo en un gusano o en un pez cebra
también pueden aplicarse al ratón, y en algunos casos, con realizaciones más perfectas. Los
gastos en investigación con ratones son mucho mayores, pero también lo son los incentivos.
En consecuencia, el ratón se ha convertido en una fuente importante de información sobre
todos los aspectos de la genética molecular del desarrollo, un modelo clave no sólo para los
mamíferos, sino también para otros animales. Por ejemplo, ha proporcionado gran parte de
nuestros conocimientos sobre los genes Hox, la asimetría derecha-izquierda, el control de la
muerte celular, el papel de la señal Notch y muchas otras cuestiones.
Nos hemos referido repetidamente a datos sobre el ratón. Se utilizarán todavía más en
el próximo capítulo donde trataremos sobre los tejidos adultos y los procesos de desarrollo
implicados. En la próxima sección, se examinarán las características especiales del desarro-
llo del ratón que han hecho posibles todas las manipulaciones genéticas. A modo de ejem-
plo, esquematizaremos cómo se ha utilizado el ratón para iluminar otro proceso importante
del desarrollo: la generación de órganos como los pulmones y las glándulas mediante inte-
racciones entre el tejido conjuntivo y el epitelio.

El desarrollo de los mamíferos empieza con un preámbulo especial


El embrión de mamífero empieza su desarrollo de un modo excepcional. Protegido dentro
del útero, no tiene necesidad, como en otras especies, de completar con rapidez las primeras
fases de su desarrollo. Además, la placenta pronto proporciona nutrición procedente de la
madre, de forma que el huevo no necesita un gran almacén de materiales frescos como el vi-
telo. El huevo de ratón tiene un diámetro de tan sólo unos 80 µm y, por lo tanto, un volumen
unas 2000 veces menor que el de un huevo de anfibio típico. Las divisiones de segmentación
EL RATÓN 1379

mórula sección de un
huevo de ratón 2 células 16 células blastocisto
fecundado 8 células
1½ días 3 días 4 días
2½ días compactación

corpúsculo
polar

zona pronúcleos materno blastocele


pelúcida y paterno masa celular interna trofectodermo

50 μm

tienen lugar a la misma velocidad que las de muchas células somáticas y la transcripción em- Figura 22–88 Estadios tempranos del
pieza ya en el estadio de dos células. Y lo que es más importante, aunque los últimos estadios desarrollo del ratón. La zona pelúcida es
sean similares a los de Xenopus, los mamíferos empiezan con un largo rodeo, generando un una cápsula gelatinosa por la que sale el
embrión a los pocos días, que le permite
conjunto complicado de estructuras (principalmente el saco amniótico y la placenta) que
implantarse en la pared del útero.
envuelven y protegen al embrión y le proporcionan un intercambio de metabolitos con la (Fotografías por cortesía de Patricia
madre. Estas estructuras, como el resto del cuerpo, derivan del huevo fecundado, pero se lla- Calarco.)
man extraembrionarias porque son eliminadas cuando nace el animal y no forman parte del
adulto. En aves y reptiles se forman, durante su desarrollo, estructuras accesorias similares.
Los primeros estadios del desarrollo del ratón se han resumido en la Figura 22–88. Hacia
los 3 días después de la fecundación el huevo fecundado se divide generando 16 células. Al
principio, las células están juntas pero sólo laxamente unidas; al principio del estadio de 8 cé-
lulas se vuelven más cohesivas y sufren compactación, formando una esfera sólida de células Figura 22–89 Electromicrografías de barrido
llamada mórula (del latín: “mora”) (Figura 22–89). Entre las células se forman desmosomas de un embrión temprano de ratón. Se ha
apicales que sellan el interior de la mórula aislándolo del medio externo. Inmediatamente eliminado la zona pelúcida. (A) Estadio de
después, se desarrolla una cavidad interna, con lo que la mórula se convierte en una esfera dos-células. (B) Estadio de cuatro células
hueca llamada blastocisto. La capa exterior de células, que forman la cubierta de la esfera, se (además de los cuatro blastómeros se ve
llama trofectodermo. Ésta dará lugar a los tejidos extraembrionarios. Un agregado interno de un corpúsculo polar, véase Figura 21–23).
(C) Mórula de ocho a dieciséis células, se ha
células, llamado la masa celular interna, se sitúa a un lado de la cavidad y dará lugar al em-
producido la compactación. (D) Blastocisto.
brión propiamente dicho. (A-C, por cortesía de Patricia Calarco; D, de
Cuando el embrión ya ha escapado de su cápsula gelatinosa (aproximadamente a los P. Calarco y C.J. Epstein, Dev. Biol. 32:208-213,
cuatro días), las células del trofectodermo entran en contacto íntimo con la pared del útero, 1973. Con autorización de Academic Press.)

(A) (B) (C) (D)


10 μm
1380 Capítulo 22: Desarrollo de los organismos pluricelulares

iniciando el proceso de implantación que llevará a la formación de la placenta. Mientras


tanto, la masa celular interna crece y empieza a diferenciarse. Una parte de ella dará lugar a
otras estructuras extraembrionarias, como el saco vitelino, mientras que el resto continuará
con la formación del propio embrión, mediante los procesos de gastrulación, neurulación,
etc., que son esencialmente los mismos que hemos visto en otros vertebrados, aunque
las distorsiones en la geometría hacen que estas homologías sean difíciles de percibir a pri-
mera vista.

El embrión temprano de los mamíferos es altamente regulador


Los determinantes intracelulares localizados sólo tienen un pequeño papel en el desarrollo
temprano de los mamíferos y los blastómeros que se generan con las primeras divisiones
celulares son muy adaptables. Si el embrión temprano se divide en dos, se forman dos ge-
melos idénticos (dos individuos normales, completos a partir de una sola célula). En el ratón
ocurre un fenómeno similar cuando, de un embrión de dos células, se destruye una de ellas
pinchándola con una aguja y luego se implanta el “medio embrión” en una madre adoptiva:
en muchos casos se desarrolla un ratón perfectamente normal.
También es posible la situación contraria: podemos formar una sola mórula gigante
combinando dos embriones de ratón de ocho células: se desarrolla un ratón de tamaño y embrión de ratón embrión de ratón
estructura normales (Figura 22–90). Estas criaturas formadas a partir de agregados de célu- en el estadio de 8 en el estadio de 8
células cuyos padres células cuyos padres
las genéticamente diferentes se llaman quimeras. También se pueden producir quimeras in- son ratones blancos son ratones negros
yectando células de un embrión temprano en un blastocisto de otro genotipo. Las células
inyectadas se incorporan a la masa celular interna del blastocisto huésped y se desarrolla un
animal quimérico. Una sola célula de un embrión de 8 células o de la masa celular interna de
otro blastocisto puede dar lugar a cualquier combinación de tipos celulares en la quimera.
Cualquiera que sea el lugar donde se encuentre la célula añadida responde correctamente a
se elimina la zona pelúcida de cada huevo
las indicaciones de sus vecinas y sigue la vía de desarrollo apropiada. mediante un tratamiento con proteasas
Estos hallazgos tienen dos implicaciones. La primera es que durante los primeros esta-
dios, el sistema de desarrollo se va autoajustando, de manera que se obtiene una estructura
normal incluso si se han modificado las condiciones iniciales. Los embriones o partes de
ellos que tienen esta propiedad se llaman reguladores. La segunda implicación es que las
células individuales de la masa celular interna son inicialmente totipotentes o casi: aunque los embriones se colocan juntos
no pueden formar un trofoblasto, pueden dar lugar a cualquier parte del cuerpo adulto, in- y se fusionan cuando se incuban a 37 ºC
cluyendo las células germinales.

A partir de un embrión de mamífero se pueden obtener


células madre embrionarias totipotentes continúa el desarrollo in vitro
de los embriones fusionados
hacia el estadio blastocisto
Si se injerta un embrión temprano normal de ratón en un riñón o en los testículos de un
adulto, su desarrollo se altera hasta tal punto que no es posible una regulación adecuada;
pero su desarrollo no se detiene. El resultado es un crecimiento tumoral grotesco, llamado
teratoma, que consiste en una masa desorganizada de células que contiene una gran varie-
dad de tejidos diferenciados (piel, hueso, epitelio glandular, etc.) mezclados con células madre
indiferenciadas que continúan dividiéndose y generando más tejidos diferenciados.
La investigación de las células madre en teratomas y en otros tipos de tumores relacio-
el blastocisto se transfiere a una hembra
nados llevó al descubrimiento de que su comportamiento refleja una propiedad importan- de ratón pseudográvida, que actúa
te de las células normales de la masa celular interna: en un entorno adecuado se pueden de madre adoptiva
inducir a proliferar indefinidamente, conservando su carácter totipotente. Las células en
cultivo que tienen esta propiedad se llaman células madre embrionarias o células ES
(embryonic stem cells). Se pueden obtener cultivando células normales de la masa celular
interna y dispersándolas cuando empiezan a proliferar. Si separamos las células de sus veci-
nas normales y las colocamos en un medio de cultivo adecuado, se interrumpe el programa
normal de cambio del carácter celular y las células pueden seguir dividiéndose de forma
indefinida sin diferenciarse. Como se tratará en el próximo capítulo, muchos tejidos del el ratón recién nacido tiene dos madres
y dos padres (pero su madre adoptiva
adulto también contienen células madre que pueden dividirse indefinidamente sin diferen- no es ninguna de ellos)
ciarse; pero estas células madre adultas, cuando se las deja diferenciar, por lo general dan lu-
gar a una serie muy restringida de tipos celulares diferenciados. Figura 22–90 Procedimiento para generar
Parece que el estado en el que las células ES se detiene es equivalente al de las células un ratón quimérico. Se combinan dos
normales de la masa celular interna. Este hecho se puede observar inyectando células ES en mórulas de genotipos distintos.
EL RATÓN 1381

cultivo en un blastocisto normal (Figura 22–91). Las células inyectadas se incorporan a la células ES derivadas
de una cepa de ratones
masa celular interna del blastocisto y contribuyen a la formación de un ratón quimérico genéticamente distinta
aparentemente normal. Las descendientes de las células ES injertadas se pueden encontrar
casi en cualquier tejido del ratón, donde se diferencian de forma apropiada a su localización
e incluso pueden formar células germinales viables. El comportamiento extraordinaria-
mente adaptable de las células ES muestra que las indicaciones de las células vecinas no só-
blastocisto receptor
lo dirigen la elección entre diferentes vías de diferenciación, sino que también detienen o
inician el reloj del desarrollo, es decir, los procesos que llevan a la célula a progresar a un es-
tado adulto a partir de un estado embrionario.
A nivel práctico, las células ES tienen una importancia doble. Primero, desde el punto
de vista médico, ofrecen la posibilidad de una fuente versátil de células para reparar tejidos pipeta agregado de células
que sostiene, ES en la micropipeta
dañados o defectuosos del cuerpo del adulto, como se analizará al final del próximo ca- por succión
pítulo. Segundo, las células ES hacen posible el control más preciso de la diferenciación
genética, con la que podemos generar animales con casi cualquier alteración que se intro-
duzca en su genoma. Como se describió en el Capítulo 8, la técnica aprovecha la recombi-
células ES inyectadas
nación génica para sustituir un segmento de DNA construido de forma artificial por la en un blastocisto
secuencia normal en un determinado locus del genoma de una célula ES. Aunque sólo en
raras excepciones la construcción de DNA se incorpora correctamente, se han ideado pro-
cedimientos selectivos para encontrar la célula que ha incorporado la construcción de las células inyectadas
se van incorporando
DNA. Una vez seleccionadas, las células ES modificadas se pueden inyectar en un blasto- en la masa celular
cisto y producir un ratón quimérico. Con suerte, este ratón tendrá algunas células germi- interna del
blastocisto huésped
nales derivadas de las ES, capaces de actuar como fundadoras de una nueva generación de
ratones formados exclusivamente por células que llevan la mutación escogida. De esta
en la madre
forma, de una placa de cultivo se puede recuperar un ratón mutante completo (véase la adoptiva
Figura 8–65). el blastocisto
se desarrolla
formando un
ratón quimérico
Las interacciones entre el epitelio y el mesénquima generan sano; las células
ES pueden estar
estructuras tubulares ramificadas en cualquier tejido

Comparativamente, los vertebrados son animales grandes y esto se debe sobre todo a su
Figura 22–91 Fabricación de un ratón
gran masa de tejido conjuntivo. No obstante, para la excreción, la absorción de nutrientes y quimérico con células ES. Las células ES en
el intercambio de gases, también necesitan grandes cantidades de varios tipos especializa- cultivo se pueden combinar con células de
dos de superficies epiteliales. Muchas de ellas adoptan la forma de estructuras tubulares un blastocisto normal formando un ratón
generadas mediante morfogénesis de la ramificación, en la cual un epitelio invade un tejido quimérico sano, y pueden formar parte de
conjuntivo embrionario (mesénquima) y forman un órgano compuesto. El pulmón es un cualquiera de sus tejidos, incluida la línea
germinal. Así pues, las células ES son
ejemplo típico. Se origina a partir de la línea celular de endodermo de la base del tubo di-
totipotentes.
gestivo anterior. Este epitelio forma gemas y crece hacia el interior del mesénquima próxi-
mo, formando el árbol bronquial, que consiste en un sistema tubular que se ramifica de
forma repetida mientras se va extendiendo (Figura 22–92). El mismo mesénquima también
es invadido por células endoteliales (la línea celular de los vasos sanguíneos), generándose
así el sistema de vasos sanguíneos y conductos de aire íntimamente yuxtapuestos, que son
necesarios para el intercambio de gases en el pulmón (tratado en el Capítulo 23).
Todo el proceso depende de intercambios de señales, en ambos sentidos, entre las ye-
mas de epitelio que crecen y el mesénquima que están invadiendo. En el ratón, estas señales
se pueden analizar por manipulación genética. Las proteínas señal de la familia del factor de
crecimiento del fibroblasto (FGF) y el receptor de la tirosina quinasa desempeñan un papel
central en este proceso. Esta vía de señalización tiene varias funciones en el desarrollo, pero
parece que es sobre todo importante en las numerosas interacciones que tienen lugar entre
el epitelio y el mesénquima.
Los mamíferos presentan unos 20 genes Fgf mientras que en Drosophila son tres y en
C. elegans dos. El Fgf más importante en los pulmones es el Fgf10. Se expresa en agregados de
células mesenquimáticas cercanas a los ápices de los túbulos epiteliales que se desarrollan,
mientras que su receptor se encuentra en las propias células epiteliales. La FGF10 o su recep-
tor se pueden inactivar mediante las técnicas estándar basadas en la recombinación de las
células ES. El ratón mutante que se obtiene carece de todo el proceso de morfogénesis de la ra-
mificación; se forma una yema primaria de epitelio pulmonar, pero no crece hacia el interior
del mesénquima y no se forma el árbol bronquial. También es posible el proceso contrario:
una perla microscópica inmersa en FGF10 y colocada cerca de un epitelio pulmonar embrio-
nario en cultivo inducirá la formación de una yema que crecerá hacia él. Evidentemente, el
epitelio sólo invade el mesénquima por estimulación, en respuesta a FGF10.
1382 Capítulo 22: Desarrollo de los organismos pluricelulares

inhibición se forman dos nuevos


FGF10 fabricado de la producción centros de producción
por el grupo de FGF10 por Shh de FGF10
de células
mesenquimáticas

se forman dos nuevas yemas


receptor de FGF10 Sonic hedhehog y se repite todo el proceso
en las células producido por las
epiteliales de células epiteliales
la yema de la punta de la
yema en crecimiento
(A) (B)

Pero ¿qué es lo que hace que los túbulos epiteliales se ramifiquen de forma repetida Figura 22–92 Morfogénesis ramificada del
mientras van invadiendo? Este fenómeno depende de la señal Sonic hedgehog que va en el pulmón. (A) De qué forma, según parece,
sentido opuesto, desde las células epiteliales del ápice de las yemas hacia el mesénquima. En FGF10 y Sonic hedgehog inducen el
crecimiento y la ramificación de las yemas
ratones que carecen de Sonic hedgehog, el epitelio pulmonar crece y se diferencia, pero forma
del árbol bronquial. En este sistema también
un saco en lugar de un árbol ramificado de túbulos. Al mismo tiempo, en vez de estar res- se expresan muchas otras moléculas señal,
tringida a pequeños agregados de células mesenquimáticas que actúan a modo de balizas como BMP4; el mecanismo de ramificación
dirigiendo la yema, se expresa en bandas anchas de células inmediatamente adyacentes al sugerido sólo es una de las diversas
epitelio. Este hallazgo sugiere que la señal Sonic hedgehog tiene que actuar restringiendo la posibilidades. (B) Aspecto del árbol bronquial
expresión de FGF10 a las células mesenquimáticas más cercanas al ápice de la yema que adulto humano, tras haberle inyectado
crece, separando en dos el agregado que secreta FGF10, hecho que resulta en la separación resinas en los conductos aéreos; en las
diferentes ramas del árbol se han inyectado
de la yema en dos ramas (véase la Figura 22–92A).
resinas de diferentes colores. (B, de R.
El crecimiento de la ramificación del epitelio y el mesénquima tiene que estar coordi- Warwick y P.L. Williams, Gray’s Anatomy,
nado con el de los vasos sanguíneos asociados, y todo el proceso implica un conjunto de 35.ª ed. Edinburgh: Logran, 1973.)
señales adicionales. Muchos aspectos de este sistema todavía son desconocidos. Sin embar-
go, sabemos que Drosophila utiliza mecanismos estrechamente relacionados para dirigir la
morfogénesis de la ramificación de su sistema de tráqueas (los túbulos que forman los con-
ductos aéreos de los insectos). En este caso, el proceso también depende de la proteína FGF
de Drosophila, codificada por el gen Branchless, y del receptor de FGF de Drosophila, codifi-
cado por el gen Breathless, actuando ambos de modo parecido a como lo hacen en el ratón.
Como es lógico, los estudios genéticos del desarrollo de las tráqueas en Drosophila también
han identificado otros componentes del control de la maquinaria y son los genes de
Drosophila los que han llevado a los homólogos de los vertebrados. Las manipulaciones ge-
néticas en ratones han proporcionado sistemas para examinar si estos genes tienen funcio-
nes similares en los mamíferos y podemos confirmar que en gran medida es así.

Resumen
El ratón tiene un papel central como organismo modelo para el estudio de la genética molecular del
desarrollo de los mamíferos. El desarrollo del ratón es esencialmente similar al de otros vertebrados,
pero empieza con un preámbulo especial que consiste en la formación de estructuras como el am-
nios y la placenta. Se han ideado técnicas potentes para producir inactivaciones genéticas y otras
alteraciones dirigidas, aprovechando las propiedades altamente reguladoras de las células de la ma-
sa celular interna del embrión de ratón. Estas células pueden cultivarse y mantenerse como células
madre embrionarias (ES). En condiciones de cultivo adecuadas, las células ES pueden proliferar de
forma indefinida sin diferenciarse, pero conservando la potencialidad de dar lugar a cualquier par-
te del cuerpo cuando se inyectan de nuevo en un embrión temprano de ratón.
Muchos procesos generales de desarrollo, incluyendo muchos de los que se han tratado a lo
largo de este capítulo, se han comprendido gracias a los estudios con ratones. Por ejemplo, el ratón se
ha utilizado para investigar el control de la morfogénesis de la ramificación. Este proceso da lugar a
estructuras como los pulmones y las glándulas, y está gobernado por intercambios de señales entre el
mesénquima y el epitelio que invade. Las funciones de estas señales se pueden analizar mediante
experimentos de inactivación génica dirigida.
EL DESARROLLO DEL SISTEMA NERVIOSO 1383

Figura 22–93 Neurona típica de vertebrado.


axón (desde menos de 1 mm Las flechas indican el sentido en el que se
hasta 1 m de longitud) envían las señales. Esta neurona procede de
una retina de mono. Las neuronas humanas
más largas y anchas llegan al millón
de μm de longitud; su axón tiene 15 μm de
diámetro. (Esquema de la neurona de
las dendritas reciben
los impulsos sinápticos
B.B. Boycott, en Essays on the Nervous
System [R. Bellairs y E.G. Gray, eds.]. Oxford,
las ramas terminales UK: Clarendon Press, 1974.)
soma celular
del axón forman sinapsis
sobre las células diana
25 μm

EL DESARROLLO DEL SISTEMA NERVIOSO


Las células nerviosas o neuronas son uno de los tipos celulares animales especializados más
antiguos. Su estructura es distinta a todas las demás clases de células y el desarrollo del siste-
ma nervioso propone interrogantes que no tienen parangón en otros tejidos. Una neurona es
extraordinaria sobre todo por su forma enormemente extendida, con un largo axón y den-
dritas ramificadas que se conectan con otras células a través de sinapsis (Figura 22–93). El
reto principal de su desarrollo consiste en explicar cómo se alargan los axones y las dendri-
tas, cómo encuentran las compañeras adecuadas y se conectan selectivamente por sinapsis,
generando una red funcional (Figura 22–94). El problema es formidable, ya que el cerebro
humano contiene más de 1011 neuronas y cada una de ellas, en promedio, conecta con un
millar de compañeras, según un plan regular y predecible de “cableado”. La precisión que se
requiere no es tan grande como en un ordenador, ya que el cerebro funciona de modo distin-
to y es más tolerante con los caprichos de sus componentes. Sin embargo, el cerebro aven-
taja a todas las demás estructuras biológicas en complejidad.
Los componentes de un sistema nervioso típico (las diferentes clases de neuronas, cé-
lulas de la glía, células sensoriales y músculos) se originan en lugares muy separados entre sí
en el embrión e inicialmente no tienen conexión entre ellos. Así, en la primera fase del desa-
rrollo del sistema nervioso (Figura 22–95), las diferentes partes siguen su propio programa
local; es decir, las neuronas nacen y toman caracteres específicos según el lugar y el mo-
mento de su nacimiento, bajo el control de señales inductivas y mecanismos reguladores si-
milares a los que hemos observado en otros tejidos del cuerpo. La siguiente fase incluye una
morfogénesis particular del sistema nervioso: los axones y las dendritas crecen siguiendo
rutas específicas, estableciendo una red provisional, pero ordenada, que conecta las partes
separadas del sistema. En la tercera y última fase, que continúa durante la vida adulta, las co-
nexiones se ajustan y perfeccionan mediante interacciones entre los componentes más ale-
jados que dependen de las señales eléctricas que pasan entre ellos.

Las neuronas toman distintos caracteres según el momento


y el lugar donde nacen
Casi siempre, las neuronas se generan en asociación con las células de la glía, que propor-
cionan un entramado de soporte y generan un ambiente cerrado y protegido donde las neu-
ronas pueden llevar a cabo sus funciones. En todos los animales, los dos tipos celulares se

Figura 22–94 Organización compleja de las conexiones entre las células


nerviosas. Este esquema representa una sección de una parte reducida
del cerebro de un mamífero, el bulbo olfatorio de perro, impregnado con
la técnica de Golgi. Los objetos negros son las neuronas; las líneas finas
son los axones y las dendritas, por las que varios grupos de neuronas se
interconectan de acuerdo con reglas muy precisas. (De C. Golgi, Riv. sper.
freniat. Reggio-Emilia 1:405-425, 1875; reproducido en M. Jacobson,
Developmental Neurobiology, 3.ª ed. New York: Plenum, 1992.)
1384 Capítulo 22: Desarrollo de los organismos pluricelulares

génesis de las neuronas crecimiento de axones y dendritas refinamiento de las conexiones sinápticas

desarrollan a partir del ectodermo, normalmente como células hermanas o primas deri- Figura 22–95 Las tres fases del desarrollo
vadas de un precursor común. Así, en los vertebrados, las neuronas y las células de la glía neuronal.
del sistema nervioso central (que incluye la médula espinal, el cerebro y la retina), derivan de
la parte del ectodermo que se pliega formando el tubo neural, mientras que las del sistema
nervioso periférico derivan sobre todo de la cresta neural (Figura 22–96).
El tubo neural, del que nos ocuparemos en especial, consiste inicialmente en un epite-
lio monocapa (Figura 22–97). Las células epiteliales son las progenitoras de las neuronas y
de la glía. Cuando se generan todos estos tipos celulares, el epitelio se engrosa y se transfor-
ma en una estructura más compleja. Como se ha descrito, la señal Delta-Notch controla la
diferenciación de las células progenitoras en neuronas de la siguiente forma: las neuronas
nacientes expresan Delta, con lo cual impiden que sus vecinas se diferencien en neuronas al
mismo tiempo. Esto asegura que las progenitoras no se diferencien todas de forma simul-
tánea y que sigan dividiéndose y produciendo una población de la cual puedan generarse más tubo
neuronas. Las progenitoras y más tarde las células de la glía mantienen la cohesión del epi- neural
telio y forman un armazón que aumenta de grosor. Las neuronas acabadas de nacer migran ojo
placodo
entre estas células altas como si fueran animales entre los árboles de un bosque hasta en- auditivo/ placodo
contrar sus asentamientos, donde maduran y envían sus axones y dendritas (Figura 22–98). vesícula nasal
corazón
Las proteínas señal secretadas a cada lado, ventral y dorsal, del tubo neural actúan co- cresta
mo morfógenos opuestos y hacen que las neuronas que nacen a diferentes niveles dorso- neural
ventrales expresen distintas proteínas reguladoras (véase la Figura 22–80). También existen
diferencias a lo largo del eje cabeza-cola que reflejan el patrón anteroposterior de los genes
Hox y las acciones de otros morfógenos. Además, igual que en Drosophila, durante muchos placodos de los
días, semanas e incluso meses, continúan generándose neuronas en cada región del sistema ganglios craneales
sensitivos
nervioso central, lo que resulta en una diversidad aún mayor, ya que las células adoptan dis-
somita
tintas características según su “cumpleaños”, es decir el momento de la última mitosis, que
marca el principio de la diferenciación neuronal (Figura 22–99). Cuando se extraen células

vaso
sanguíneo

Figura 22–96 Diagrama de un embrión de pollo de 2 días, mostrando los


orígenes del sistema nervioso. El tubo neural (marcado en verde) ya se ha cerrado,
excepto en el extremo de la cola, y se extiende internamente, bajo el ectodermo,
del que fue una parte (véase Figura 22–78). La cresta neural (rojo) se extiende
pliegues neurales
en sentido dorsal justo debajo del ectodermo y encima del tubo neural. Además, (tubo neural
unos engrosamientos, o placodos (verde oscuro), en el ectodermo de la cabeza dan aún no cerrado)
lugar a células transductoras sensitivas y neuronas de cada región, esto es, del
oído y de la nariz. Por el contrario, las células de la retina del ojo se originan en el
tubo neural.
EL DESARROLLO DEL SISTEMA NERVIOSO 1385

progenitoras del cerebro de un embrión de ratón y se mantienen en cultivo durante varios


días, aisladas individualmente de su entorno normal, siguen más o menos el mismo progra-
ma que en el tejido intacto. Es decir, se dividen de forma repetida, produciendo pares de cé-
lulas hijas que con frecuencia adoptan destinos distintos, como el de seguir dividiéndose
como progenitora mientras otras se comprometen a diferenciarse. cresta neural
Las sucesivas divisiones dan lugar a una secuencia de diferentes tipos celulares, neuro-
nales y gliales según un plan más o menos regular. Este proceso implica que las células pro-
genitoras tienen que cambiar su carácter intrínseco de forma autónoma de una generación
a la siguiente. El mecanismo molecular de este cambio progresivo todavía no se conoce, co-
mo en el caso de otros tipos celulares en los que también ocurren cambios lentos parecidos.

El carácter asignado a una neurona en el momento


de su nacimiento determina las conexiones que formará
Las diferencias en la expresión génica modulan los caracteres de las neuronas y esto hace
que se conecten con diferentes compañeras. Por ejemplo, en la médula espinal, agrega-
dos de células situados en posición ventral expresan los genes Islet/Lim pertenecientes a la tubo neural notocorda
50 μm
familia homeobox, que codifican proteínas reguladoras. Estas células se desarrollarán co-
mo neuronas motoras, enviando axones que conectarán con determinados grupos de
Figura 22–97 Formación del tubo neural.
músculos según cuáles sean los miembros de la familia Islet/Lim que se expresen. Si el mo-
La electromicrografía de barrido muestra una
delo de expresión génica se altera artificialmente, las neuronas se proyectan hacia otros sección transversal del tronco de un embrión
músculos. de pollo de 2 días. El tubo neural está a punto
Los diferentes destinos son el reflejo de las diferentes vías que los axones van escogien- de cerrarse y pinzarse a partir del ectodermo;
do a medida que crecen y se alejan del cuerpo de la célula nerviosa, así como su reconoci- en esta fase, está formado (en el pollo) por
miento selectivo de las distintas células diana que encuentran al final de su camino. En la un epitelio del grosor de una célula. (Cortesía
parte dorsal de la médula espinal encontramos neuronas que reciben y envían información de J.P. Revel y S. Brown.)
sensorial de las neuronas sensoriales situadas en la periferia del cuerpo. En posiciones in-
termedias existen otras clases de interneuronas que conectan entre sí determinados grupos

superficie externa del tubo


neural en desarrollo
proceso radial
de célula glial

neurona migradora
Figura 22–98 Migración de neuronas
inmaduras. Antes de enviar los axones y
dendritas, muchas veces las neuronas recién
nacidas migran desde su lugar de nacimiento
y se asientan en alguna otra parte.
Los diagramas se basan en reconstrucciones
de secciones de corteza cerebral de mono
núcleo (parte del tubo neural). Las neuronas
experimentan su última división celular en
la proximidad de la cara interna luminal
del tubo neural y luego migran al exterior
reptando a lo largo de células gliales radiales.
Cada una de estas células se extiende desde
la superficie interna a la superficie externa
del tubo, una distancia que puede ser como
mucho de 2 cm en la corteza cerebral en
desarrollo del mono. Las células gliales se
pueden considerar como células vestigiales
del epitelio columnar original del tubo neural
soma celular
que se extiende extraordinariamente a
de célula glial radial medida que la pared del tubo se va
engrosando. (Según P. Rakic, J. Comp. Neurol.
superficie interna del tubo 145:61-84, 1972. Con autorización de John
neural en desarrollo 10 μm Wiley & Sons, Inc.)
1386 Capítulo 22: Desarrollo de los organismos pluricelulares

Figura 22–99 Producción programada de


diferentes tipos de neuronas en diferentes
últimas momentos a partir de células progenitoras
neuronas
nacidas
en división en la corteza cerebral de un
mamífero. Junto a un lado del neuroepitelio
cortical, las células progenitoras se dividen de
manera repetida, a modo de células madre,
produciendo neuronas. Las neuronas
neuronas migran hacia el lado opuesto del epitelio
reptando por las superficies de las células
gliales radiales, tal como se muestra en la
primeras Figura 22–98. Las neuronas nacidas primero
neuronas se asientan junto al lugar de su nacimiento,
nacidas
mientras que las nacidas posteriormente
estratos
de neuronas las sobrepasan colocándose a más distancia.
corticales Así, las generaciones sucesivas de neuronas
van ocupando diferentes estratos en la
etc corteza y adquieren diferentes características
intrínsecas de acuerdo con sus fechas
célula progenitora en división célula glial radial
de nacimiento.

de células nerviosas. Algunas extienden sus axones en sentido dorsal, otras ventral, unas ha-
cia la cabeza, otras hacia la cola y, finalmente, otro grupo lo hace a través de la base del tubo
neural hacia el otro lado del cuerpo (Figura 22–100). En filmaciones de intervalo, con las
neuronas en desarrollo teñidas con colorante fluorescente, podemos observar los desplaza-
mientos de los ápices de los axones que se van extendiendo: recuerdan los faros de los co-
ches en una hora punta nocturna, formando líneas que recorren las carreteras y viran en
cruces bulliciosos, haciendo su propia elección de la ruta.
¿De qué forma se dirigen estos desplazamientos? Antes de intentar dar una respuesta, es
necesario examinar más detenidamente la estructura de la neurona en crecimiento.

Cada axón y cada dendrita se alarga mediante el cono


de crecimiento del ápice
Una neurona típica envía su largo axón proyectándolo hacia una diana lejana a la cual van
destinadas las señales, y también varias dendritas más cortas que reciben principalmente
señales entrantes emitidas por los terminales del axón de otras neuronas. Cada una de estas Figura 22–100 Axones en crecimiento
prolongaciones se extienden por crecimiento del ápice, donde se observa un engrosamiento en la médula espinal en desarrollo de un
embrión de pollo de tres días. El esquema
erizado de espículas. Esta estructura, llamada cono de crecimiento, se arrastra por el tejido
muestra una sección transversal impregnada
que lo envuelve, dejando tras de él un rastro que es en realidad un axón delgado (véase la
con la técnica de Golgi. La mayoría de
Figura 22–100). <AAGA> El crecimiento del cono comprende dos elementos: la maquinaria neuronas ya presentan aparentemente
una prolongación alargada –el futuro axón.
En el extremo de cada axón en crecimiento
se puede ver una expansión irregular
–el cono de crecimiento. Los conos de
crecimiento de las neuronas motoras
cono de crecimiento emergen de la médula espinal (dirigiéndose
de una neurona hacia los músculos), los de las neuronas
sensitiva entrando
en la médula espinal sensitivas crecen hacia ellas desde fuera
(donde se encuentran sus somas celulares),
y los de las interneuronas permanecen en
soma celular soma celular
de neurona la médula espinal. Muchas interneuronas
de interneurona
sensitiva envían sus axones hacia la placa básica,
cono de crecimiento cruzando al otro lado de la médula espinal;
de una interneurona estos axones se llaman comisurales. En
permaneciendo esta fase temprana, muchas de las células
en la médula espinal
embrionarias de la médula espinal (en las
regiones sombreadas en gris) aún están
cono de crecimiento proliferando sin haber empezado su
de una neurona diferenciación como neuronas o como
motora abandonando células gliales. (De S. Ramón y Cajal,
la médula espinal
Histologie du Système Nerveux de
soma celular cono de crecimiento dendrita l’Homme et des Vertébrés, 1909-1911. Paris:
de neurona motora de un axón comisural en desarrollo Maloine; reimpresión, Madrid: C.S.I.C., 1972.)
EL DESARROLLO DEL SISTEMA NERVIOSO 1387

dendrita soma celular axón cono de crecimiento Figura 22–101 Formación de axones
y dendritas en cultivo. Una neurona
joven ha sido aislada a partir del cerebro
de un mamífero y se ha sembrado para
estudiar su desarrollo en cultivo, donde
emite sus prolongaciones. Una de estas
prolongaciones, el futuro axón, ha empezado
a crecer más deprisa que la otras (las futuras
dendritas) y se ha bifurcado. (A) Imagen en
contraste de fases; (B) patrón de tinción
con faloidina fluorescente, que se une a los
filamentos de actina. La actina se concentra
en los conos de crecimiento de los extremos
de las prolongaciones, que se extienden
activamente, y en algunos otros sitios
(A) (B) de actividad de lamelipodios. (Por
10 μm cortesía de Kimberly Goslin.)

que produce el desplazamiento y el aparato que dirige el rumbo del ápice de cada proyec-
ción a lo largo del camino que debe seguir (véase la Figura 16–105).
Gran parte de lo que se conoce de las propiedades del crecimiento de los conos se ha
obtenido gracias a los estudios de tejidos o células en cultivo. Se puede observar cómo una
neurona empieza a alargar sus prolongaciones, que al principio son todas iguales, hasta que
el cono impone un súbito cambio de velocidad que identifica una de ellas como el axón, con
su propia carga de proteínas específicas (Figura 22–101). En esta etapa, la diferencia entre
axón y dendrita viene determinada por el transporte intracelular polarizado de diferentes
materiales en cada tipo de prolongación. Como resultado de ello, crecerán alcanzando dife-
rentes longitudes, seguirán distintos caminos y cada uno desempeñará su papel en la for-
mación de la sinapsis.
El cono de crecimiento del extremo de una prolongación nerviosa típica en expansión,
sea axón o dendrita, se desplaza hacia adelante a una velocidad de 1 mm por día, inspeccio-
nando continuamente qué regiones tiene delante suyo y a cada lado, por medio de filopodios
y lamelipodios. Cuando esta prolongación entra en contacto con una superficie desfavora-
ble, se retrae, mientras que cuando entra en contacto con una superficie más favorable, se
alarga, marcando el rumbo de todo el cono. De esta forma, el cono de crecimiento se guía
por sutiles variaciones en las propiedades del sustrato por el que se desplaza. Al mismo tiem-
po es sensible a factores quimiotácticos que difunden por el medio circundante, favorecien-
do u obstaculizando su avance. Estos comportamientos dependen de la maquinaria del
citoesqueleto del interior del cono, como ya se ha descrito en el Capítulo 16. En la membra-
na del cono de crecimiento existen multitud de receptores que detectan las señales externas
y controlan el ensamblaje y desensamblaje de los filamentos de actina y otros componentes
de la maquinaria de desplazamiento celular, gracias a la intervención de reguladores intra-
celulares como las GTPasas monoméricas Rho y Rac.

El cono de crecimiento in vivo marca el rumbo de la neurita


en desarrollo a lo largo de una vía perfectamente definida
En los animales vivos, por lo general los conos de crecimiento viajan hacia sus dianas
siguiendo unas rutas totalmente predecibles. Para encontrar su camino, utilizan multitud
de estrategias, pero para reptar siempre requieren un sustrato de matriz extracelular o de
superficie celular. A menudo el cono de crecimiento toma rutas que han sido abiertas por
otras neuritas, a las que siguen guiándose por contacto. Como resultado de ello, en el animal
adulto normalmente las fibras nerviosas están agrupadas en haces paralelos compactos (lla-
mados fascículos o tractos fibrilares). Parece que este desplazamiento reptante de los conos
de crecimiento está mediado por moléculas de adhesión homofílicas, que son glucopro-
teínas de membrana que hacen que la célula se adhiera a otra que también tenga este
mismo compuesto. Como se ha descrito en el Capítulo 19, dos de las clases más importantes
de estas moléculas son las que pertenecen a la superfamilia de las inmunoglobulinas (como
la N-CAM) y las de la familia de las cadherinas que son dependientes de Ca2+. Generalmente
encontramos miembros de las dos familias en la superficie de los conos de crecimiento, de
los axones y de varios tipos celulares por los que los conos se arrastran, incluyendo las célu-
1388 Capítulo 22: Desarrollo de los organismos pluricelulares

neurona comisural placa básica en


placa superior aproximándose la línea media
a la línea media pared del tubo neural

neurona atrayente
comisural (netrina)
HACIA EL CEREBRO

cono de crecimiento cono de crecimiento expresando


expresando el receptor un receptor (Roundabout) para
de la netrina DCC Slit y receptores para semaforina

repelente
(Slit)
axón repelente
comisural (semaforina)
placa básica
línea media
(A) (B)
HACIA EL CEREBRO

las de la glía del sistema nervioso central y las células musculares de la periferia del cuerpo. Figura 22–102 Guía de los axones
El genoma humano contiene más de 100 genes de cadherina y muchos de ellos se expresan comisurales. (A) Vía que siguen los
en el cerebro (véase la Figura 19–6). Diferentes conjuntos de moléculas de adhesión célula- axones comisurales en la médula espinal
embrionaria de un vertebrado. (B) Señales
célula, actuando en combinaciones diversas, proporcionan un mecanismo de guía neuronal
que los guían. Los conos de crecimiento son
y reconocimiento selectivo. Los conos de crecimiento también migran pasando por encima atraídos primero hacia la placa básica por la
de componentes de la matriz extracelular. Algunas moléculas de la matriz, como la lamini- netrina, la cual es segregada por las células
na, favorecen la extensión del axón, mientras que otras, como los proteoglicanos de con- de la placa básica y actúa sobre el receptor
droitín sulfato, actúan en el sentido contrario. DCC en la membrana axónica. Una vez
Los conos de crecimiento utilizan una sucesión de distintas estrategias de navegación cruzada la placa básica, los conos
en cada etapa de su viaje, de forma que la adhesión al sustrato no es lo único que importa. de crecimiento incrementan la expresión
de Roundabout, el receptor de una proteína
También desempeñan un papel importante los factores quimiotácticos secretados por las
repelente, Slit, también segregada por la
células que actúan como balizas en puntos estratégicos del camino atrayendo o repeliendo. placa básica. Slit, unida a Roundabout no
La trayectoria de los axones comisurales, que son los que cruzan de un lado a otro del cuer- sólo actúa como repelente impidiendo que
po, proporcionan un ejemplo ilustrativo de cómo una combinación de señales puede especi- las células vuelvan a entrar a la placa básica,
ficar un camino complejo. Los axones comisurales son característicos de todos los animales sino que también bloquea la respuesta a la
con simetría bilateral, porque los dos lados del cuerpo tienen que estar neurológicamente atracción de la netrina. Al mismo tiempo,
los conos de crecimiento desencadenan la
coordinados por el sistema nervioso. Los gusanos, las moscas y los vertebrados utilizan me-
expresión de receptores para otra proteína
canismos de guía muy relacionados. repelente, la semaforina, que es segregada
Por ejemplo, durante el desarrollo de la médula espinal de un vertebrado, un gran nú- por las células de las paredes laterales del
mero de neuronas envían sus conos de crecimiento ventralmente hacia la placa basal, que es tubo neural. Confinados entre dos territorios,
una banda de células especializadas que forma la línea media ventral del tubo neural (véase una vez cruzada la línea media los conos de
la Figura 22–100). Los conos de crecimiento atraviesan la placa basal y luego viran brusca- crecimiento viajan por un apretado fascículo
mente en ángulo recto, siguiendo un camino longitudinal hacia el cerebro, paralelo a la pla- hacia el cerebro.
ca basal, pero sin cruzarla (Figura 22–102A). La primera etapa del viaje depende del
gradiente de concentración de la proteína netrina, secretada por las células de la placa basal:
los conos de crecimiento comisurales detectan que su camino va hacia la fuente de netrina.
La netrina se purificó del embrión de pollo experimentando con extractos de tejido neuronal
en cultivo en busca de alguna actividad que pudiera atraer los conos de crecimiento de las
neuronas de la comisura. Su secuencia reveló que se trata de un homólogo de una proteína
ya conocida en C. elegans gracias a los cribajes genéticos de gusanos mutantes con axones
descarriados; se llaman mutantes Unc (uncoordinated) porque se mueven de forma des-
coordinada. Uno de los genes Unc, el Unc6, codifica el homólogo de la netrina. Otro, el
Unc40, codifica su receptor transmembrana. Éste también tiene su homólogo en vertebra-
dos llamado DCC, que se expresa en las neuronas comisurales y media su respuesta al gra-
diente de netrina.
La activación localizada de DCC por netrina lleva a la apertura de una clase especializa-
da de canales iónicos de la membrana plasmática. Estos canales, llamados canales TRPC
(Transient Receptor Potencial C; receptor potencial transitorio C), pertenecen a una gran fa-
milia (TRP), que es la responsable de muchos otros procesos de transducción sensorial, des-
de la sensación mecánica hasta la percepción de frío o calor. Cuando los canales TRPC están
abiertos, permiten que el Ca2+ (y otros cationes) penetren en la célula. El aumento localiza-
EL DESARROLLO DEL SISTEMA NERVIOSO 1389

do de Ca2+ activa la maquinaria que extiende los filopodios y el desplazamiento del cono de
crecimiento hacia la fuente de netrina.
Los receptores del cono de crecimiento determinan la ruta que tomará: las neuronas no
comisurales carecen de DCC, no son atraídas por la placa basal, mientras que las que expre-
san un receptor netrina diferente (en los vertebrados es el llamado Unc5H, correspondiente
al Unc5 de los gusanos) son activamente repelidas por la placa basal y entonces envían sus
axones hacia la placa superior.

Los conos de crecimiento pueden cambiar su sensibilidad


mientras viajan
Si los conos de crecimiento son atraídos por la placa basal ¿por qué la atraviesan y emergen
al otro lado, en vez de quedarse en el territorio por el que sienten atracción? y habiéndola
atravesado, ¿por qué nunca vuelven atrás? La respuesta más plausible la encontramos en
otro grupo de moléculas, algunas de las cuales también han sido conservadas entre verte-
brados e invertebrados. Los estudios de mutantes de Drosophila con axones comisurales
descoordinados identificaron tres de estas proteínas: Slit, Roundabout y Commissureless.
Slit, como la netrina, se produce en las células de la línea media de la mosca en desa-
rrollo, mientras que su receptor, Roundabout, se expresa en las neuronas comisurales. Slit
actúa en Roundabout, con efecto opuesto al de la netrina: repele el crecimiento de los conos
y bloquea la entrada al territorio de la línea media. Sin embargo, Commissureless interfiere
en la liberación de Roundabout en la superficie celular, con lo cual inicialmente los conos de
crecimiento son ciegos a esta señal de “no pasar”. Los conos comisurales de crecimiento pro-
vistos de la proteína Commissureless avanzan hacia la línea media; cuando la han atravesa-
do, por algún mecanismo que todavía no entendemos se les cae la venda de los ojos respecto
a Commissureless y empiezan a ser repelidos. Una vez en el otro lado, Roundabout es fun-
cional en la superficie y, por lo tanto, tienen prohibido volver atrás.
En los vertebrados actúa un mecanismo similar, en el que intervienen homólogos de
Slit y de Roundabout. Inicialmente los conos de crecimiento comisurales son atraídos hacia
la línea media, y la cruzan cuando cambian las proteínas de su superficie, es decir, cambian
de sensibilidad: aumenta la repulsión por Slit (que se expresa en la placa basal) y por la ne-
trina pierden sensibilidad a la atracción. En el primer acercamiento a la línea media, la sen-
sibilidad a Slit no está bloqueada por ningún homólogo de Commissureless, sino por un
miembro divergente de la familia de receptores Roundabout, llamado Rig1, que se encuen-
tra en la membrana plasmática e interfiere en la recepción de la señal de otros componentes
de su familia. El bloqueo de Rig1 se desactiva por algún mecanismo desconocido cuando
los conos ya han atravesado la línea media. La repulsión de la línea media impide que la
vuelvan a cruzar. Al mismo tiempo, los conos ganan sensibilidad hacia otro grupo de seña-
les de repulsión ejercidas por las proteínas llamadas semaforinas que impiden que regresen
a las regiones de la médula espinal. Atrapados entre los dos grupos de señales repelentes,
los conos no tienen otra elección que viajar por un camino estrecho que va paralelo a la pla-
ca basal, pero sin posibilidad de volverla a cruzar (Figura 22–102B).

Los tejidos diana liberan factores neurotrópicos que controlan


el crecimiento y la supervivencia de las células nerviosas
Cuando los conos de crecimiento llegan finalmente a la región diana tienen que detenerse
y llevar a cabo la sinapsis. Ahora, las neuronas que han enviado sus axones ya pueden em-
pezar a comunicarse con las células diana. Aunque por lo general las sinapsis transmiten
señales en un solo sentido, es decir, del axón a una dendrita o a un músculo, durante el de-
sarrollo estas señales pueden tener lugar en los dos sentidos. Las señales del tejido diana no só-
lo regulan cuáles de los conos tienen que hacer sinapsis y dónde (como se analizará más
adelante), sino también qué número de las neuronas que han inervado sobrevivirán.
En los vertebrados la mayoría de los tipos de neuronas del sistema nervioso central y
del periférico se producen en exceso; hasta un 50% o más mueren cuando han llegado a su
diana incluso siendo perfectamente normales y sanas en el momento de su muerte. Por
ejemplo, alrededor de la mitad de las neuronas motoras que envían sus axones a los múscu-
los esqueléticos mueren a los pocos días de haber contactado con sus células musculares
1390 Capítulo 22: Desarrollo de los organismos pluricelulares

Figura 22–103 Efectos del NGF sobre el crecimiento de la neurita. Fotomicrografías en campo
oscuro de un ganglio simpático cultivado durante 48 horas en presencia (arriba) o ausencia
(abajo) de NGF. Las neuritas crecen a partir de las neuronas simpáticas sólo cuando en el medio
hay NGF. Cada cultivo contiene también células de Schwann (gliales) que han migrado del
ganglio; a éstas no les afecta el NGF. La supervivencia neuronal y el mantenimiento de los
conos de crecimiento para la extensión de las neuritas representan dos efectos distintos de
NGF. El efecto sobre los conos de crecimiento es local, directo, rápido e independiente de la
comunicación con el soma celular; cuando se suprime NGF, los conos de crecimiento afectados
paran su desplazamiento durante uno o dos minutos. El efecto del NGF sobre la supervivencia
es más lento y está asociada con la captación de NGF por endocitosis y su transporte
intracelular de retorno al soma celular. (Cortesía de Naomi Kleitman.)

diana. Una proporción similar de las células sensoriales que inervan la piel mueren después
NGF
de que sus conos de crecimiento han llegado a ella.
Parece que esta muerte de neuronas a gran escala refleja el resultado de una competencia.
Cada tipo de célula diana libera una cantidad limitada del factor específico neurotrófico, que
es necesario para que sobrevivan las neuronas que inervan esta diana. Aparentemente, las
neuronas compiten por este factor y aquellas que no consiguen la cantidad suficiente, sufren
una muerte programada. Si aumentamos la cantidad de tejido diana (p. ej., mediante un in-
jerto de otra yema de extremidad a un lado del embrión) entonces sobreviven un mayor nú-
mero de neuronas; si por el contrario, eliminamos la yema de extremidad, mueren todas las
neuronas que la inervan. De esta forma, aunque los individuos difieran en sus proporciones
corporales, siempre retienen el número adecuado de neuronas motoras para inervar todos
sus músculos y el número adecuado de neuronas sensoriales para inervar toda la superficie
del cuerpo. Esta estrategia de sobreproducción y muerte de las células sobrantes, que pare-
ce un gasto inútil, se lleva a cabo en casi todas las regiones del sistema nervioso. Proporciona
la manera más sencilla y efectiva de ajustar las poblaciones de neuronas al volumen de teji-
control
dos que requieren inervación.
El primer factor neurotrófico que fue identificado sigue siendo el mejor caracterizado y
simplemente se trata del factor de crecimiento nervioso o NGF (nerve growth factor), que es
el miembro fundador de la familia de proteínas señal de las neurotrofinas. Este factor actúa
favoreciendo la supervivencia de unas clases específicas de neuronas sensoriales que deri-
van de la cresta neural y de las neuronas del simpático (una subclase de neuronas periféricas
que controlan las contracciones de la musculatura lisa y la secreción de las glándulas exo-
crinas). Los tejidos inervados por estas neuronas producen el factor NGF. Cuando existe una
sobreproducción de NGF, sobreviven más neuronas sensoriales y simpáticas como si hubie-
ra más tejido diana. Por el contrario, en un ratón con una mutación que inactiva el gen de
NGF o su receptor (una tirosina quinasa transmembrana denominada TrkA) casi todas
las neuronas simpáticas y sensoriales dependientes de NGF se pierden. Existen muchos
factores neurotróficos pero sólo unos cuantos pertenecen a la familia de las neurotrofinas y
actúan en diferentes combinaciones favoreciendo la supervivencia de diferentes clases de
neuronas.
El NGF y otros factores relacionados tienen un papel adicional: además de actuar en
toda la célula nerviosa controlando su supervivencia, regulan el crecimiento de los axones y
las dendritas (Figura 22–103). Incluso pueden actuar de forma local en una parte de las ra-
mificaciones de la neurona y favorecer el crecimiento de las ramas individuales o cortarlas.
Un cono de crecimiento expuesto a NGF muestra un incremento inmediato de motilidad.
En el caso contrario, cuando se elimina el factor NGF de una rama del axón, ésta muere, aun-
que el resto de la neurona continúe bañada en el factor.
La acción periférica del NGF continúa siendo importante después de la fase de muerte
neuronal. Por ejemplo, en la piel controla la ramificación de las fibras nerviosas sensoriales,
asegurando no solamente que toda la superficie del cuerpo esté inervada durante el desa-
rrollo, sino también recuperando la inervación cuando la piel ha sufrido algún daño.

La especificidad neuronal guía la formación de mapas neuronales


ordenados
En muchos casos, los axones originados a partir de neuronas de tipo similar, pero localizadas
en posiciones diferentes, viajan juntos y llegan a la diana en un haz compacto. Entonces se
dispersan otra vez y terminan en diferentes lugares del territorio diana.
EL DESARROLLO DEL SISTEMA NERVIOSO 1391

La proyección que va del ojo al cerebro constituye un ejemplo relevante al respecto.


<TACC> Las neuronas de la retina que transmiten la información visual al cerebro se llaman
células ganglionares de la retina. Hay más de un millón de estas células y cada una de ellas
envía información sobre una parte diferente del campo visual. Sus axones convergen en la
cabeza del nervio óptico, en la parte trasera del ojo, y viajan juntos por el tronco óptico hasta
el cerebro. En muchos vertebrados, a diferencia de los mamíferos, el principal lugar de ter-
minación de todos ellos es el tectum óptico (un ancho territorio celular del cerebro medio).
Los axones de la retina, al conectar con las neuronas del tectum, se distribuyen formando un
patrón predecible que concuerda con la ordenación de los cuerpos neuronales en la retina:
las células ganglionares que son vecinas en la retina conectan con células diana que son
vecinas en el tectum. La proyección ordenada da lugar a un mapa del espacio visual en el
tectum (Figura 22–104).
En muchas regiones del cerebro encontramos mapas de este tipo. Por ejemplo, en el sis-
tema auditivo, las neuronas se proyectan desde el oído hasta el cerebro en un orden tonotó-
pico, generando un mapa en el cual las células del cerebro que reciben información sobre
sonidos de diferente frecuencia están ordenadas en una línea, como las teclas de un piano.
Y en el sistema sensorial somático, las neuronas que transmiten la información de un mapa
táctil a la corteza cerebral están ordenadas formando un “homúnculo” (una imagen bidi-
mensional distorsionada de la superficie del cuerpo) (Figura 22–105).
El mapa retinotópico del espacio visual en el tectum óptico es el mejor caracterizado de
todos estos mapas. Pero, ¿cómo se construye? En principio, los conos de crecimiento podrían
estar físicamente canalizados hacia diferentes destinos, como consecuencia de sus posicio-
nes iniciales, igual que los conductores en una carretera de varios carriles donde está prohi-
bido cambiar de carril. Esta posibilidad se examinó en el sistema visual en un famoso
experimento de la década de 1940. Cuando se corta el nervio óptico a una rana, se regenera.
Los axones de la retina crecen hacia el tectum óptico restableciéndose la visión normal. Si,
además damos la vuelta al ojo en el momento de cortar el nervio, de forma que se coloquen
las células ventrales de la retina en posición dorsal, la visión todavía se puede restaurar, aun-
que con un defecto raro: el animal se comporta como si estuviese viendo el mundo boca
abajo e invertido de forma lateral. Este fenómeno se debe a que las células de la retina mal
colocadas realizan las conexiones que corresponderían a su posición original y no a la que
realmente tienen.
Parece ser, pues, que las células tienen un valor posicional (propiedades bioquímicas
específicas) que es el registro de su posición original. Como resultado de ello, las células si-
tuadas a cada lado de la retina son intrínsecamente diferentes, al igual que las neuronas mo-
toras de la médula espinal que se proyectan a músculos distintos.

ojo ojo

tectum

cabeza del renacuajo


(A) (B)
100 μm

Figura 22–104 Mapa neuronal, desde el ojo hasta el cerebro, de un pez cebra joven. (A) Visión esquemática observada desde arriba de la parte superior
de la cabeza. (B) Micrografía de fluorescencia. Se han inyectado colorantes fluorescentes marcadores en cada ojo, rojo en la parte anterior, verde en la parte
posterior. Las moléculas marcadoras han sido captadas por las neuronas en la retina y transportadas a lo largo de sus axones, revelando los caminos que
siguen hacia el tectum óptico en el cerebro y el mapa que allí forman. (Cortesía de Chi-Bin Chien, de D.H. Sanes, T.A. Reh y W.A. Harris, Development of the
Nervous System. San Diego, CA: Academic Press, 2000.)
1392 Capítulo 22: Desarrollo de los organismos pluricelulares

Figura 22–105 Mapa de la superficie


corporal en el cerebro humano. La superficie
del cuerpo se distribuye en un mapa de la
región somatosensorial de la corteza

tronco
cuello

cadera
cabeza

pierna
cerebral mediante un sistema ordenado

hombro
brazo
codo
ante
de conexiones de células nerviosas, de tal
mu
ma
e manera que la información sensorial de
pi
braz
ñec
m ula

no

e regiones próximas corporales se conduce


eñ r

i
an dio

p
a
o el
iq
m

ín sd a regiones próximas en el cerebro. Este hecho


ue
e

pu dice o

s
ed

le
d comporta que el mapa del cerebro siga

ta
ojo lga

ni
r fielmente la topología de la superficie del

ge
na
ri cuerpo, incluso aunque diferentes regiones
ros z
tro del cuerpo se representen amplificadas
labio de modo diferente de acuerdo con la
supe
rior densidad de la inervación. El homúnculo
labios (el “hombrecito” del cerebro) tiene labios
grandes puesto que los labios son una amplia
labio inferior e importante fuente de información sensitiva.
dientes, encías y mandíbula El mapa se ha determinado estimulando
lengua diferentes puntos en la corteza de pacientes
conscientes durante una cirugía cerebral y
faringe l registrando lo que éstos dicen sentir. (Según
ina
a b dom W. Penfield y T. Rasmussen, The Cerebral
a
intr Cortex of Man. New York: Macmillan, 1950.)

Esta no equivalencia entre las neuronas es lo que se ha denominado especificidad neu-


ronal. Es esta característica intrínseca la que guía a los axones hacia sus lugares diana del
tectum. Los axones los distinguen porque las células del tectum también tienen marcas de
posición. Por lo tanto, el mapa neuronal depende de la correspondencia entre dos sistemas
de marcadores de posición, uno en la retina y otro en el tectum.

Los axones de diferentes regiones de la retina responden de forma


diferente a un gradiente de moléculas repelentes del tectum
Los axones de la retina nasal (la región más próxima a la nariz) se proyectan hacia el tectum
posterior, y los de la retina temporal (la región más alejada de la nariz), hacia el tectum ante-
rior, mientras que en las regiones intermedias se proyectan hacia regiones intermedias del
tectum. Tanto los axones nasales como los temporales son selectivos cuando se cultivan
sobre un tapiz de membranas del tectum anterior o posterior (Figura 22–106). Los axones
temporales muestran una notable preferencia por las membranas del tectum anterior, igual
que in vivo, mientras que los nasales prefieren las membranas posteriores o no muestran
ninguna preferencia (según la especie animal). La diferencia clave entre el tectum anterior y
posterior estriba en un factor de repulsión del tectum posterior, al cual son sensibles los axo-
nes de la zona temporal de la retina, pero no los de la zona nasal: si un cono toca la mem-
brana del tectum posterior, sus filopodios se debilitan y se retraen.
Estudios in vitro basados en estos fenómenos han identificado algunas de las moléculas
responsables. Parece que el factor de repulsión de la membrana del tectum posterior está
formado, enteramente o en parte, por las proteínas efrinaA, un subgrupo de la familia de
proteínas ligadas a GPI que actúan como ligandos de los receptores tirosina quinasa de la fa-
milia EphA. En el ratón se expresan dos efrinas distintas que forman un gradiente en las cé-
lulas del tectum, que va desde la parte anterior a la posterior. Las células anteriores no tienen
efrina o muy poca, las del centro expresan efrina A2 y las del extremo posterior del tectum
efrina A2 y efrina A5. De esta forma, se establece un gradiente de expresión de efrina a lo
largo del tectum. Al mismo tiempo, los axones que llegan expresan receptores Eph, también
lo hacen en gradiente: los axones de la zona temporal expresan altos niveles de Eph, hacién-
dolos sensibles a la repulsión por efrinaA, mientras que los axones de la zona nasal expresan
bajos niveles de Eph. De modo similar, a través del otro eje principal del tectum (el que va de
la zona media a la lateral), se distribuye una expresión gradual de la proteína efrinaB y tam-
EL DESARROLLO DEL SISTEMA NERVIOSO 1393

Figura 22–106 Selectividad de los axones


P retinianos creciendo sobre membranas de
tectum. (A) Fotografía de una observación
A
experimental. (B) Esquema de cómo se
P produce este proceso. El sustrato de cultivo
A se ha recubierto de tiras alternadas
P preparadas a partir de membranas de tectum
A posterior (P) o a partir de membranas de
tectum anterior (A). En la fotografía, las tiras
P
del tectum anterior se visualizan utilizando
A un marcador fluorescente en los márgenes
P verticales laterales de la imagen. Los axones
(A) temporal nasal de las neuronas de la mitad temporal de la
retina (que crecen desde la izquierda) siguen
neuronas procedentes de la mitad neuronas procedentes de la mitad las tiras de las membranas del tectum
temporal de la retina nasal de la retina anterior evitando las membranas del tectum
posterior, mientras que los axones de las
A A
neuronas de la mitad nasal de la retina
P P (que crecen desde la derecha) lo hacen a la
A A inversa. Por tanto, el tectum anterior difiere
del tectum posterior y la retina nasal de
P P la retina temporal; estas diferencias
A A determinan el crecimiento selectivo de los
axones. Estos experimentos han sido llevados
P P
a cabo con células de embrión de pollo.
(B) (De Y. von Boxberg, S. Deiss y U. Schwarz,
Neuron 10:345-357, 1993. Con autorización
de Elsevier.)
bién otro tipo de molécula señal, la Wnt3, con su correspondiente expresión gradual de re-
ceptores EphB y Wnt a lo largo del eje dorsoventral de la retina.
Este sistema de señales y receptores es suficiente para generar un mapa bidimensional
ordenado, si asumimos el siguiente hecho, confirmado por experimentos in vivo: los axones
de la retina interactúan y compiten entre sí por el territorio del tectum. Así, los axones de la
zona temporal se restringen al tectum anterior e impiden que lo hagan los de la zona nasal;
en consecuencia, éstos se restringen al tectum posterior. Entre los dos extremos se establece
un equilibrio y se genera un mapa uniforme del eje temporonasal de la retina en el eje ante-
roposterior del tectum.

Los patrones difusos de conexiones sinápticas se definen


por remodelación activa
En un animal normal, el mapa del tectum retiniano inicialmente es borroso e impreciso; el
sistema descrito de marcadores que se corresponden es suficiente para definir una distribu-
ción general del mapa, pero no lo suficiente como para especificar los detalles más preci-
sos. Los estudios con ranas y peces muestran que cada axón de la retina primero se
ramifica profusamente en el tectum, con un número elevado de sinapsis esparcidas por una
gran área del tectum que se solapa con los territorios inervados por otros axones. A continua-
ción, estos territorios se ajustan mediante una eliminación selectiva de sinapsis y retracción
de las ramas de los axones. Todo este proceso se acompaña de la formación de nuevas
ramificaciones que hacen que los axones desarrollen una distribución más densa de las si-
napsis en su territorio.
Una parte esencial de esta remodelación y definición del mapa es la generación de un
orden espacial, en el cual intervienen dos reglas de competencia: (1) los axones de regiones
alejadas de la retina, que tienden a excitarse en diferentes momentos, compiten para domi-
nar el territorio del tectum disponible, pero (2) los axones de lugares cercanos de la retina,
que tienden a excitarse al mismo tiempo, inervan regiones vecinas en el tectum, colabo-
rando en el mantenimiento y refuerzo de sus sinapsis en células del tectum compartidas
(Figura 22–107). El mecanismo subyacente de estas dos reglas depende de la actividad eléc-
trica y de la señalización en las sinapsis que se forman. Si todos los potenciales de acción se
bloquean mediante una toxina ligada a los canales de Na+, se inhibe la remodelación sináp-
tica y el mapa permanece impreciso.
El fenómeno de la eliminación de las sinapsis dependiente de actividad está presente en
casi todas las partes del sistema nervioso de los vertebrados en desarrollo. Primero, las si-
1394 Capítulo 22: Desarrollo de los organismos pluricelulares

neuronas del tectum

neuronas axones
retinianas retinianos

MAPA INICIAL BORROSO: CONEXIONES DIFUSAS MAPA FINAL CLARO: CONEXIONES DIFUSAS ELIMINADAS

napsis se forman en abundancia y se distribuyen por un amplio territorio diana, luego el sis- Figura 22–107 Clarificación del mapa
tema de conexiones sufre una eliminación selectiva y se remodela mediante procesos com- retinotectal mediante eliminación de
petitivos que dependen de la actividad eléctrica y la señalización sináptica. Esta forma de sinapsis. En un principio, el mapa es difuso
porque cada axón retiniano se ramifica
eliminar sinapsis es distinta de la eliminación del exceso de neuronas por muerte celular y,
ampliamente inervando una amplia región
además, ocurre después de finalizar el periodo normal de muerte celular. del tectum y solapando las regiones
Gran parte de lo que se conoce sobre los mecanismos celulares de la formación y elimi- inervadas por otros axones retinianos.
nación de sinapsis procede de experimentos sobre la inervación del músculo esquelético en Entonces, el mapa se va refinando
embriones de vertebrados. El intercambio dual de señales entre los terminales de los axones mediante la eliminación de sinapsis.
y las células musculares controla la formación inicial de las sinapsis. En los lugares de con- Cuando dos axones procedentes de
tacto, los receptores de acetilcolina están agrupados en la membrana de la célula muscular, diferentes partes de la retina forman
sinapsis en una misma célula del tectum,
y el sistema que secreta este neurotransmisor se organiza en los terminales de los axones
compiten entre sí, eliminándose las
(tratado en el Capítulo 11). Al principio, todas las células musculares reciben sinapsis de va- conexiones de uno de los dos axones.
rias neuronas, pero al final, cada una queda de ellas inervada por un solo axón, mediante un Pero los axones de células que son vecinas
proceso que dura un par de semanas. La retracción depende de la comunicación sináptica: en la retina cooperan y mantienen sus
si se bloquea una transmisión mediante una toxina, que se une a los receptores de acetilco- sinapsis en células comunes del tectum.
lina de la membrana de la célula muscular, ésta retiene su inervación múltiple más allá del Así, cada axón retiniano termina por inervar
un territorio reducido del tectum, adyacente
momento en que normalmente ya se habría eliminado.
y parcialmente solapado con el territorio
Experimentos realizados sobre el sistema muscular esquelético y sobre el tectum reti- inervado por axones de sitios vecinos
niano, sugieren que para el mantenimiento de las sinapsis no sólo es importante que haya de la retina.
más o menos actividad eléctrica sino también su coordinación temporal. El hecho de que
una sinapsis se refuerce o se debilite depende sobre todo de si la actividad de la célula presi-
náptica está sincronizada con la de las otras células que realizan sinapsis en la misma diana,
(y, por lo tanto, también sincronizada con la actividad de la misma diana.
Éstos y otros hallazgos han sugerido una interpretación sencilla de las reglas de compe-
tencia en la eliminación de las sinapsis en el sistema del tectum retiniano (Figura 22–108).
Los axones de las distintas partes de la retina compiten descargando en diferentes momen-
tos. Cada vez que uno descarga, se debilita la sinapsis de los otros que comparten la misma
célula diana, hasta que uno de los axones queda solo al mando de esta célula. Por otro lado,
los axones de las células vecinas de la retina tienden a descargar sincrónicamente: entonces
no compiten, sino que mantienen las sinapsis con las células del tectum que comparten,
creando un mapa ordenado muy preciso, en el cual las células vecinas de la retina se pro-
yectan hacia lugares vecinos en el tectum.

La experiencia moldea el patrón de las conexiones sinápticas


en el cerebro
El fenómeno que se acaba de describir se resume en la frase: “Las neuronas que descargan a
la vez, conectan a la vez”. La misma regla que relaciona el mantenimiento de la sinapsis con
EL DESARROLLO DEL SISTEMA NERVIOSO 1395

célula A se estimula mientras que la célula las células A y B se estimulan Figura 22–108 Modificación sináptica y su
B no se estimula: la célula C se excita simultáneamente: la célula C se excita dependencia de la actividad eléctrica.
Experimentos realizados en diferentes
sistemas demuestran que las sinapsis se
A A
refuerzan o debilitan por actividad eléctrica
de acuerdo con el principio que se muestra
en el diagrama. Parece que el principio básico
C C
consiste en que cada excitación de una célula
diana tiende a debilitar las sinapsis en las que
el axón presináptico terminal haya estado
B B
silenciado, pero tiende a reforzar las sinapsis
en las que el axón presináptico terminal haya
la sinapsis de A sobre C
estado activo. Como resultado de ello,
se refuerza
A A “neuronas que se activan juntas, permanecen
juntas”. Una sinapsis que ha sido debilitada
con frecuencia y que ha sido reforzada muy
C C pocas veces, finalmente es eliminada por
las sinapsis tanto de A como
completo.
la sinapsis formada por B
sobre C se debilita o se elimina de B sobre C, se refuerzan
B B

la actividad nerviosa facilita la organización del desarrollo de nuestro cerebro a la luz de la


experiencia.
En el cerebro de un mamífero, los axones que llevan información de ambos ojos están
juntos en un estrato específico de la región visual del córtex cerebral. En esta zona se forman
dos mapas solapados del campo visual externo: el que se percibe con el ojo derecho y el que se
percibe con el ojo izquierdo. Aunque hay alguna evidencia de que existe una tendencia a
segregar las informaciones que envía cada ojo, incluso antes de que empiece la comunicación
sináptica, una gran parte de los axones que llevan información de los dos ojos, en las primeras
fases, realizan la sinapsis todos a la vez en células diana corticales compartidas. No obstante,
el periodo de actividad temprana de señalización ocurre de forma espontánea y de forma in-
dependiente en cada retina, incluso antes de que empiece la visión; esto lleva a una segrega-
ción clara de las informaciones de los ojos, creando en el córtex bandas de células que están
gobernadas por las informaciones provenientes del ojo derecho alternando con bandas go-
bernadas por las informaciones del ojo izquierdo (Figura 22–109). La regla de la descarga su-
giere esta sencilla interpretación: dos axones que llevan información de lugares vecinos del
ojo izquierdo por lo general descargan simultáneamente y, por lo tanto, conectan al mismo
tiempo, igual que lo hacen los axones de lugares vecinos del ojo derecho; pero un axón del ojo
derecho y otro del izquierdo en pocas ocasiones descargan a la vez, sino que compiten. Como
es lógico, si se detiene la actividad de ambos ojos, mediante drogas que bloqueen los poten-
ciales de acción o de transmisión de las sinapsis, la información no se segrega correctamente.
El mantenimiento del patrón de conexiones es extraordinariamente sensible a las pri-
meras experiencias de la vida. Si durante cierto periodo crítico (que se acaba hacia los 5 años Figura 22–109 Franjas de dominancia
en humanos) se mantiene un ojo tapado durante un tiempo, privándolo de estimulación vi- ocular en la corteza visual de un cerebro
sual, mientras que el otro ojo recibe la estimulación normal, el ojo privado de estímulos pier- de mono y su sensibilidad a la experiencia
de casi por completo sus conexiones sinápticas con el córtex, de forma que se vuelve casi visual. (A) Normalmente, las franjas de células
irreversiblemente ciego. Según predice la regla de la descarga, ha tenido lugar una compe- corticales regidas por el ojo derecho se
alternan con franjas, de igual grosor, regidas
por el ojo izquierdo. En este caso, las franjas
se han revelado inyectando una molécula
trazadora radiactiva en un ojo, dando tiempo
para que este trazador se transporte a la
corteza visual y detectando allí la
radiactividad por autorradiografía en
secciones paralelas a la superficie cortical.
(B) Si un ojo se mantiene cubierto durante el
periodo crítico de desarrollo y, por tanto, se
le priva de experiencia visual, sus franjas se
encogen y las del ojo activo se expanden.
De esta forma, el ojo de luz privado pierde
casi totalmente su poder de visión.
(De D.H. Hubel, T.N. Wiesel y S. Le Vay, Philos.
(A) (B) Trans. R. Soc. Lond. B. Biol. Sci. 278:377-409,
2 mm 1977. Con autorización de The Royal Society.)
1396 Capítulo 22: Desarrollo de los organismos pluricelulares

tencia por la cual las sinapsis realizadas por los axones inactivos son eliminadas, mientras
que las de los axones activos se consolidan. De esta forma, el territorio cortical se destina a
los axones que transmiten información y no se desaprovecha con los que están inactivos.
En el establecimiento de las conexiones nerviosas que nos proporcionan el sentido de la
vista, no sólo es importante la cantidad de estimulación visual, sino también su coordina-
ción temporal. Por ejemplo, la capacidad de ver en profundidad (la visión estereoscópica)
depende de células de otras capas del córtex visual, que reciben la información procedente
de ambos ojos a la vez sobre una misma parte del campo visual, observada desde dos ángulos
ligeramente distintos. Estas células que reciben la información de forma binocular, nos per-
miten comparar la visión del ojo derecho con la del ojo izquierdo para poder derivar infor-
mación sobre las distancias relativas de los objetos. Sin embargo, si durante el periodo crítico
se impide que los dos ojos vean la misma escena al mismo tiempo (p. ej., cubriendo prime-
ro un ojo y luego el otro en días alternos, o simplemente como consecuencia de tener un ojo
bizco durante la infancia) no se retiene casi ninguna célula binocular en el córtex y se pierde
de forma irremisible la capacidad de visión estereoscópica. Como es evidente de acuerdo
con la ley de la descarga, la información de cada ojo que llega a una neurona binocular sólo
se mantiene si las dos entradas son activadas con frecuencia a descargar sincrónicamente,
como ocurre cuando los dos ojos miran la misma escena.

Posiblemente la memoria del adulto y la remodelación sináptica


en el desarrollo dependen de mecanismos similares
En el Capítulo 11 se explicó que por lo menos en algunas partes del cerebro adulto, sobre todo
en el hipocampo, los cambios sinápticos subyacentes de la memoria dependen directamente
del comportamiento de un tipo particular de receptor para el neurotransmisor glutamato, el
NMDA. Los iones Ca2+ que penetran en la célula postsináptica a través de los canales abiertos
por este receptor desencadenan cambios duraderos en la fuerza de las sinapsis sobre esta cé-
lula, que afectan tanto a las estructuras presinápticas como las postsinápticas. En el cerebro
adulto, los cambios inducidos por el mecanismo dependiente de NMDA obedecen reglas muy
parecidas a la de la descarga: los acontecimientos del mundo exterior que hacen que dos neu-
ronas se activen al mismo tiempo, o en una sucesión rápida, favorecen la formación o el
fortalecimiento de las sinapsis entre ellas. Esta circunstancia, llamada regla de Hebb, se ha con-
siderado como el principio fundamental que subyace a todo aprendizaje asociativo.
¿Entonces, es posible que, tanto el aprendizaje adulto como las formas más drásticas
de plasticidad sináptica que observamos en el desarrollo, dependan de la misma maquina-
ria de ajuste sináptico? Existen muchos indicios de que esto es así. Por ejemplo, los inhibi-
dores que bloquean de forma específica la activación del receptor NMDA interfieren en el
perfeccionamiento y la remodelación de las conexiones sinápticas en el sistema visual en
desarrollo. Tanto en el adulto como en el animal en desarrollo las alteraciones en la fuerza de
las conexiones sinápticas corresponden a cambios en la estructura física. Sin embargo, la
escala de estos cambios físicos es muy diferente. En el organismo en desarrollo, normal-
mente la actividad eléctrica regula la extensión y la regresión de grandes ramas de los árbo-
les de dendritas y axones. Pero en el cerebro adulto, por lo general los ajustes estructurales
que tienen lugar como respuesta a la actividad muestran una localización mucho más pre-
cisa y afectan al tamaño de las espinas de las dendritas individuales; las espinas son protu-
berancias de forma redondeada que miden apenas algunos micrómetros de largo y es donde
las dendritas reciben las sinapsis individuales (Figura 22–110). Parece que los iones Ca2+ que
entran en la espina a través de los canales de NMDA pueden hacer que esta espina remodele
su citoesqueleto de actinas, como respuesta a la excitación de la sinapsis. Pero todavía tene-
mos mucho que aprender sobre el mecanismo de estos cambios y su relación con el apren-
dizaje y la memoria. Las bases moleculares del proceso de la remodelación sináptica, a
través de la cual nuestra experiencia moldea el cerebro, es todavía uno de los retos principa-
les que el sistema nervioso presenta a la biología celular.

Resumen
El desarrollo del sistema nervioso se realiza en tres fases: primero se generan las células nerviosas
mediante divisiones celulares; después, una vez han cesado de dividirse, envían axones y dendritas
para formar un gran número de sinapsis con células muy alejadas, iniciándose así la comunica-
EL DESARROLLO DE LAS PLANTAS 1397

antes de la Figura 22–110 Crecimiento de espinas


estimulación dendríticas en respuesta a la estimulación
sináptica. (A) Neuronas en una sección de un
tejido vivo procedente del hipocampo de
un ratón joven. Las células se han marcado
por la expresión de la proteína fluorescente
verde y se han observado mediante un
microscopio confocal, que permite observar
a alta resolución las dendritas individuales.
(B) Las dos figuras de la derecha muestran
imágenes procesadas de una pequeña zona
después de la de la figura principal, correspondiente a
estimulación dendritas. Estas dendritas están recubiertas
de pequeñas espinas sinápticas, que son los
lugares donde se forman las sinapsis. En
efecto, impulsos repetidos de estimulación
sináptica, generados por un microelectrodo
cercano, producen a los 30 minutos la
formación de nuevas espinas. El descenso de
la frecuencia de la estimulación tiene efectos
opuestos y causa la regresión de algunas
(A) (B) espinas. (De U.V. Nägerl, N. Eberhorn,
20 μm 2 μm
S.B. Cambridge y T. Bonhoeffer, Neuron
44:759-767, 2004. Con permiso de Elsevier.)

ción; por último, se perfecciona el sistema de conexiones sinápticas y se remodela de acuerdo con el
patrón de actividad eléctrica de la red nerviosa.
Las neuronas y las células de la glía que siempre las acompañan, se generan a partir de precur-
sores ectodérmicos; aquellas que nacen en diferentes lugares y momentos expresan distintos grupos
de genes, que ayudarán a determinar qué conexiones se formarán. Los axones y las dendritas crecen
mediante los conos de crecimiento, que siguen rutas específicas marcadas por señales que van apa-
reciendo a lo largo de todo el camino. Estructuras como la placa basal de la médula espinal embrio-
naria secretan quimioatrayentes y quimiorepelentes, a los cuales responden de forma distinta los
conos de crecimiento de las diferentes clases de neuronas. Cuando llegan al área diana, los axones
terminan selectivamente en un grupo de células accesibles y se establecen mapas neuronales en mu-
chas partes del sistema. Los mapas son proyecciones ordenadas de un conjunto de neuronas en otro.
En el sistema del tectum retiniano, el mapa se basa en la correspondencia de sistemas complemen-
tarios de marcadores de posición de la superficie celular (efrinas y receptores Eph) que se encuentran
en los dos grupos de células.
Cuando los conos de crecimiento han llegado a sus dianas y se han formado las conexiones ini-
ciales, tienen lugar dos tipos de ajustes principales. Primero, muchas neuronas mueren como re-
sultado de una competencia por factores de supervivencia como el NGF (factor de crecimiento
nervioso), secretado por el tejido diana. Esta muerte celular ajusta la cantidad de inervación según
el tamaño de la diana. Segundo, las sinapsis individuales se seleccionan y eliminan en algunos
lugares y se refuerzan en otros, con lo cual se genera un patrón ordenado de conexiones muy preciso.
Este último proceso depende de la actividad eléctrica: las sinapsis que se activan con frecuencia se re-
fuerzan; las diferentes neuronas que contactan con la misma célula diana tienden a mantener sus
sinapsis en la diana compartida sólo si son activadas de forma frecuente y simultánea. De esta ma-
nera, la estructura del cerebro se ajusta reflejando las conexiones entre los acontecimientos del mun-
do exterior. El mecanismo molecular subyacente a esta plasticidad sináptica podría ser similar al
que es responsable de la formación de los recuerdos en el adulto.

EL DESARROLLO DE LAS PLANTAS


Las plantas y los animales están separados aproximadamente por 1500 millones de años
de historia evolutiva. Su organización pluricelular ha evolucionado de forma independiente
pero utilizando el mismo conjunto de herramientas inicial: los genes heredados de su an-
cestro común, un eucariota unicelular. La mayor parte de las diferencias en sus estrategias
de desarrollo surgen de dos peculiaridades básicas de las plantas. La primera es que éstas
obtienen la energía de la luz solar y no a través de la ingesta de otros organismos. Este hecho
implica un esquema corporal distinto del de los animales. La segunda es que sus células es-
tán encajadas en paredes celulares semirrígidas y cementadas entre sí de tal forma que no
1398 Capítulo 22: Desarrollo de los organismos pluricelulares

pueden desplazarse como lo hacen las células animales. Estas características implican una meristemo apical
serie de mecanismos que dan forma al cuerpo y diferentes procesos de desarrollo que les
permitan adaptarse a un entorno cambiante. yema axilar
El desarrollo animal está muy protegido de los cambios ambientales y el embrión gene-
ra la misma estructura corporal no afectada por las condiciones externas. Por el contrario, el nudo

desarrollo de la mayoría de las plantas está fuertemente influenciado por el entorno. Debido
a que no pueden adaptarse al medio desplazándose de un lugar a otro, las plantas lo hacen
alterando el curso de su desarrollo. Su estrategia es oportunista. Un tipo determinado de ór- nudo hoja
gano (p. ej., una hoja, una flor o una raíz) se puede generar a partir del huevo fecundado de
muchas maneras distintas, según las condiciones ambientales. Una hoja de begonia encabi-
llada en el suelo puede producir una raíz, la raíz puede hacer brotar un tallo y el tallo puede
dar hojas y flores bajo luz solar.
Normalmente una planta madura está constituida por muchas copias de un pequeño
nudo
grupo de módulos estandarizados, tal como se describe en la Figura 22–111. Las posiciones
que ocupan estos módulos y el momento en que se generan, están muy influenciados por el
ambiente, hecho que implica que la estructura de la planta sea variable. La elección de mó- internudo
(tallo)
dulos alternativos y su organización en el conjunto de la planta dependen de condiciones
externas y de señales hormonales de largo alcance, que en el control del desarrollo de los
nudo
animales desempeñan un papel mucho más secundario.
Pero aunque la estructura global de una planta (el patrón de las raíces o de las ramas, el
Figura 22–111 Un ejemplo sencillo de
número de hojas o de frutos) sea altamente variable, la organización detallada a pequeña
construcción modular de las plantas.
escala no lo es. Una hoja, una flor o un embrión temprano están tan perfectamente especi- Cada módulo (mostrado en diferentes
ficados como cualquier órgano de un animal y posee una estructura determinada, en con- tonos de verde) está formado por un tallo,
traposición con el modelo indeterminado de ramificación y crecimiento de la planta en su una hoja y una yema que contiene un centro
conjunto. La organización interna de un módulo vegetal plantea en esencia los mismos pro- de crecimiento potencial o meristemo.
blemas de control genético de formación del patrón que en el caso del desarrollo animal, y se La yema se forma en un punto de
ramificación, o nudo, donde la hoja
solucionan de modo análogo. En esta sección nos centraremos en los mecanismos celulares
diverge del tallo. Los módulos aparecen
del desarrollo de las plantas con flores y se examinarán tanto las diferencias como las simili- secuencialmente a partir de la actividad
tudes con los animales. continua del meristemo apical.

Arabidopsis se utiliza como organismo modelo


para la genética molecular de las plantas
Las plantas con flores, a pesar de su asombrosa variedad, son de origen relativamente re-
ciente. Los ejemplares fósiles más primitivos datan de 130 millones de años, mientras que
los de los animales vertebrados datan de 350 millones de años o más. Sin embargo, a pesar
de tanta diversidad morfológica existe un alto grado de similitud en los mecanismos mole-
culares. Como veremos, un pequeño cambio genético es capaz de transformar la estructura
de la planta a gran escala; del mismo modo que la fisiología vegetal permite la superviven-
cia en una amplia variedad de ambientes, también hace posible que sobrevivan muchas
formas de estructuras distintas. Una mutación que produzca un animal de dos cabezas por
lo general es letal, mientras que una que doble el número de flores o de ramas, en general
no lo es.
Para identificar los genes que rigen el desarrollo y descubrir cómo funcionan, los biólo-
gos vegetales han elegido como organismo modelo, una pequeña planta herbácea, la cru-
cífera Arabidopsis thaliana (Figura 22–112). A semejanza de Drosophila o de Caenorhabditis
elegans, es pequeña, de reproducción rápida y adecuada para los estudios genéticos. Se pue-
de cultivar en grandes cantidades en cápsulas de Petri o en pequeñas macetas; cada planta
produce cientos de semillas en cuestión de 8 a 10 semanas. Junto con C. elegans, tiene una
ventaja significativa sobre Drosophila o los vertebrados desde el punto de vista genético:
igual que muchas plantas con flores, se puede reproducir como un hermafrodita, ya que una
misma flor produce óvulos y también los gametos masculinos que pueden fecundarlos. Por
lo tanto, cuando se autofecunda una flor que es heterocigota para una mutación letal rece-
siva, una cuarta parte de sus semillas presentarán el fenotipo embrionario homocigoto. Esto

Figura 22–112 Arabidopsis thaliana. Esta pequeña planta es un miembro de la familia de


la mostaza (o crucíferas) (véase también Figura 1–46). Es una hierba de uso no económico
pero de gran valor para los estudios genéticos del desarrollo vegetal. (De M.A. Estelle y
C.R. Somerville, Trends Genet. 12:89-93, 1986. Con autorización de Elsevier.) 15 mm
EL DESARROLLO DE LAS PLANTAS 1399

semilla plántula sector mutante la autofecundación silicuas con semillas procedentes de:
mutada de células de flores individuales
en el meristemo un sector mutante un sector no mutante
produce una
generación F1
de semillas

las semillas crecen generando una generación F1 de plántulas

25% m/m 50% m/+ 25% +/+ 100% +/+

Figura 22–113 Producción de mutantes en Arabidopsis. Una semilla, que contiene un embrión pluricelular, se trata
con un mutágeno químico y se le deja crecer hasta transformarse en una planta. Por lo general esta planta será un
mosaico de clones de células portadoras de diferentes mutaciones inducidas. Normalmente, cada una de las flores
producidas por esta planta está compuesta por células que pertenecen al mismo clon, todas ellas portadoras de la
misma mutación, m, en la forma heterozigota (m/+). La autofecundación de flores individuales por su propio polen da
como resultado silicuas con semillas, cada una de las cuales contiene una familia de embriones de cuyos miembros
aproximadamente la mitad serán heterozigotos (m/+), una cuarta parte serán homozigotos mutantes (m/m) y la otra
cuarta parte será homozigotos salvajes (+/+). A menudo, la mutación tendrá un efecto letal recesivo, como aquí se
indica por la falta de raíz en la plántula m/m. En este caso, estas mutantes se mantienen a partir de los heterozigotos:
se producirán silicuas con semillas (generación F2) conteniendo todas ellas una mezcla de semillas +/+, m/+ y m/m.

facilita el cribado genético (Figura 22–113) y la obtención de un catálogo de los genes que se
necesitan para procesos de desarrollo específicos.

El genoma de Arabidopsis es rico en genes de control del desarrollo


Arabidopsis tiene uno de los genomas vegetales más pequeños: 125 millones de pares de
nucleótidos que equivalen al tamaño del genoma de C. elegans y Drosophila. En la actualidad
se conoce que la secuencia completa de su DNA contiene cerca de 26.000 genes. Sin embargo,
este número incluye muchos duplicados generados recientemente; de hecho, el número de
tipos distintos de proteínas en términos funcionales debe ser bastante menor. Se han desa-
rrollado técnicas de cultivo celular y transformación genética así como grandes bancos de se-
millas con mutaciones producidas por inserciones al azar de elementos genéticos
desplazables, de forma que se pueden obtener plantas con mutaciones en cualquier gen que
se elija. Tenemos a nuestro alcance herramientas poderosas para analizar las funciones gené-
ticas. Aunque hasta ahora sólo se ha caracterizado una pequeña fracción de los genes, es po-
sible asignar las funciones a muchos de ellos (unos 18.000), en base a las semejanzas en las
secuencias de genes bien caracterizados, tanto en Arabidopsis como en otros organismos.
El genoma de Arabidopsis es aún más rico que los de los animales pluricelulares en
genes que codifican proteínas reguladoras (Tabla 22–2). Algunas de las grandes familias de
proteínas reguladoras animales (como la Myb, de proteínas que se unen al DNA) están am-
pliamente representadas, mientras que parece que otras (como los receptores hormonales
nucleares) están ausentes por completo. En los vegetales también encontramos grandes fa-
milias de proteínas reguladoras que no tienen homólogos en los animales.
Las proteínas que tienen homólogos tanto en plantas como en animales (como las pro-
teínas homeodominio), tienen muy poco en común con respecto a los genes que regulan o
los tipos de decisiones del desarrollo que controlan, y existe muy poca conservación de la se-
cuencia proteica fuera de los dominios que se unen al DNA.
1400 Capítulo 22: Desarrollo de los organismos pluricelulares

Tabla 22–2 Algunas de las familias principales de proteínas reguladoras de genes en Arabidopsis, Drosophila, C. elegans
y en la levadura Saccharomyces cerevisiae LA FLOR
Las flores, que co
FAMILIA NÚMERO DE MIEMBROS DE LA FAMILIA CALCULADOS A PARTIR DEL ANÁLISIS DEL GENOMA plantas superiore
Arabidopsis Drosophila C. elegans Levadura apicales del vásta
vegetativo. Facto
Myb 190 6 3 10 de duración del d
cambio desde el
AP2/EREBP (proteína de unión al elemento 144 0 0 0 floral. De este mo
de respuesta a Apetala2/etileno) las células germin
bHLH (hélice-lazo-hélice básica) 139 46 25 8 partir de células
de una línea celu
NAC 109 0 0 0 animales.
C2H2 (dedo de Zn) 105 291 139 53
Homeobox 89 103 84 9 sépalo
Caja MADS 82 2 2 4
pétalo
bZIP 81 21 25 21
WRKY (dedo de Zn) 72 0 0 0
estambre
GARP 56 0 0 0
C2C2 (dedo de Zn)/GATA 104 6 9 10
carpelo
Receptor hormonal nuclear 0 21 25 0
C6 (dedo de Zn) 0 0 0 52
La estructura de
Total estimado (incluyendo muchos 1533 635 669 209 pero generalmen
de los no listados arriba) concéntrica cada
% de genes en el genoma 5,9 4,5 3,5 3,5

La tabla únicamente recoge las familias que al menos tienen 50 miembros por lo menos en un organismo. (Datos de J.L. Riechmann et al,
Science 290:2105-2110, 2000. Con autorización de AAAS.) LA SEMILLA
Una semilla cont
embrión latente,
nutricional y una
Al final de su des
Arabidopsis se parece a los animales pluricelulares en el hecho de que posee muchos el contenido acu
genes para la comunicación celular y la transducción de señales (1900 genes de los 18.000 semilla puede de
clasificados), pero los detalles específicos de estos genes son muy distintos, como se ha des- del 90% al 5%. N
la semilla está pr
crito en el Capítulo 15. Los mecanismos de señalización Wnt, Hedgehog, Notch y TGFβ están un fruto cuyos te
ausentes en Arabidopsis. En compensación, en las plantas se han desarrollado otras vías pe- de origen matern
culiares. Los receptores celulares de superficie de la clase tirosina quinasa parece que están
embrión
completamente ausentes, aunque sí que encontramos muchos de los componentes de vías
de señalización dependientes de estos receptores. Por el contrario, son muy abundantes los
receptores de la clase serina/treonina quinasa, pero no actúan a través del mismo sistema de
mensajeros intracelulares que los correspondientes receptores de los animales. Grandes
grupos de genes se dedican a los procesos de desarrollo que son de especial importancia en
las plantas: por ejemplo, más de 1000 son para la síntesis y remodelación de la pared celular,
y más de 100 para detectar la luz y responder a ella.
A continuación, se examinará cómo se utilizan los genes de la planta para controlar su
cubierta
desarrollo. de la semilla (

El desarrollo embrionario empieza estableciendo el eje raíz-tallo


y luego se detiene dentro de la semilla Para que el embr
que germinar, un
La estrategia básica de la reproducción de las plantas con flores se resume brevemente en el internos (latencia
agua, la tempera
Panel 22–1. El huevo fecundado o cigoto de una planta superior empieza dividiéndose de para la fase temp
forma asimétrica, con lo que se establece la polaridad del futuro embrión. Un producto de endospermo (ma
esta división es una célula pequeña con un citoplasma denso, que se convertirá en el em- Por lo general,
de la semilla, ase
brión propiamente dicho. El otro producto es una célula grande, vacuolada, que sigue para la plántula.
dividiéndose y forma una estructura llamada haustorio o suspensor, que de alguna forma suelo, como en la
podría compararse con el cordón umbilical de los mamíferos. El suspensor conecta el em- o permanece ent
casos los cotiledo
brión con el tejido nutricio y proporciona una vía de transporte de nutrientes. Entonces, el m
Durante la siguiente etapa del desarrollo, la célula embrionaria diploide prolifera hasta capacidad para u
formar una esfera celular que adquiere con rapidez una estructura polarizada. Comprende un patrón típico
(véase Figura 22-
dos grupos clave de células que proliferan: una en el extremo del suspensor del embrión, que
colabora con la célula superior de éste en la producción de la raíz, y otra en el extremo opues-
to, que generará el tallo (Figura 22–114). De esta forma se establece el eje principal raíz-tallo,
que es análogo al eje cabeza-cola de los animales. Al mismo tiempo se empiezan a distinguir
PANEL 22–1: Aspectos del desarrollo temprano de las plantas con flores 1401

LA FLOR Pétalo: estructura distintiva a modo de hoja, habitualmente de


Las flores, que contienen las células reproductoras de las colores vivos, que facilita la polinización, por ejemplo mediante
plantas superiores, derivan de los meristemos vegetativos la atracción de insectos. Su conjunto constituye la corola.
apicales del vástago, donde completan su crecimiento
vegetativo. Factores ambientales, a menudo los ritmos Estambre: órgano que contiene células
de duración del día y la temperatura, desencadenan el que experimentan meiosis y forman granos
estigma
cambio desde el desarrollo vegetativo al desarrollo de polen haploide, cada uno de los cuales
estilo
floral. De este modo, en el desarrollo de la planta contiene dos células espermáticas
las células germinales aparecen tardíamente a masculinas. Transferido a un estigma, grano
partir de células somáticas en vez de a partir el polen germina, y el tubo polínico de polen
de una línea celular germinal, como en los libera dos espermatozoides no
animales. móviles al ovario. células
0,5 mm espermáticas

sépalo Carpelo: órgano que contiene uno


núcleo
óvulos o más ovarios, cada uno de los cuales del tubo
en el contiene óvulos. Cada óvulo alberga
pétalo polínico
ovario células que experimentan meiosis y
forma un saco embrionario que contiene
la célula huevo femenina. En la fecundación,
estambre
una célula espermática se fusiona con la célula huevo
formando el futuro embrión diploide, mientras que el
carpelo yema otro se fusiona con dos células del saco embrionario
floral joven flor formando el tejido triploide del endospermo.
madura
La estructura de la flor es a la vez variada y específica de la especie Sépalo: estructura a modo de hoja que forma una
pero generalmente comprende cuatro grupos de estructuras distribuidas de forma cubierta protectora durante el desarrollo temprano
concéntrica cada una de las cuales se pueden considerar hojas modificadas. de la flor, el cáliz.

LA SEMILLA EL EMBRIÓN
Una semilla contiene un
embrión latente, una reserva meristemo apical
nutricional y una cubierta. caulinar
Al final de su desarrollo,
el contenido acuoso de la
semilla puede descender huevo
del 90% al 5%. Normalmente fecundado
la semilla está protegida en
un fruto cuyos tejidos son
de origen materno.

embrión
El huevo fecundado en el ovario crecerá formando un
embrión, utilizando los nutrientes transportados desde
el endospermo por el suspensor. Una serie compleja
de divisiones celulares, ilustradas aquí para una hierba
común denominada bolsa de pastor, produce un embrión meristemo
con un meristemo apical radicular, un meristemo apical apical
caulinar y una (monocotiledóneas) o dos (dicotiledóneas) radicular
hojas de la semilla, los cotiledones. suspensor
El desarrollo se detiene en este estadio; el óvulo, dos hojas
hojas de que contiene el embrión, se transforma en una semilla, de la semilla
cubierta la semilla adaptada para la supervivencia y la dispersión. (cotiledones)
de la semilla (reserva nutricia)

GERMINACIÓN
Para que el embrión reinicie su crecimiento la semilla tiene
que germinar, un proceso que depende tanto de factores
internos (latencia) como de factores ambientales como el germinación de
agua, la temperatura y el oxígeno. Las reservas nutricionales la judía de jardín
para la fase temprana de germinación deben estar o en el
endospermo (maíz) o en los cotiledones (guisante y judía) primeras
Por lo general, la raíz primaria es la primera en emerger hojas
de la semilla, asegurando un suministro temprano de agua del follaje
para la plántula. El cotiledón(es) aparece por encima del
suelo, como en la judía de jardín que se muestra,
o permanece enterrado, como en los guisantes. En ambos cotiledón
cubierta marchito
casos los cotiledones finalmente se marchitan. de la semilla
Entonces, el meristemo apical puede desarrollar su cotiledones
capacidad para un crecimiento continuo y produce
un patrón típico de nodos, internodos y yemas
(véase Figura 22-106).
raíz
primaria
r raíces laterales
1402 Capítulo 22: Desarrollo de los organismos pluricelulares

Figura 22–114 Dos estadios de la


embriogénesis de Arabidopsis thaliana.
(De G. Jürgens et al, Development [Suppl.]
embrión 1:27-38, 1991. Con autorización de
globular The Company of Biologists.)
cotiledón

primordio
suspensor
del brote

primordio
de la raíz

(A) (B)
20 μm 50 μm

las futuras células epidérmicas, que forman la capa más externa del embrión, así como las fu-
turas células del parénquima, que ocupan la mayor parte del interior, y las futuras células del
tejido vascular, que formarán el núcleo central (Panel 22–2). Estos tres grupos de células se
pueden comparar con las tres hojas embrionarias del embrión animal. Un poco más tarde, el
rudimento del tallo empieza a producir las hojas embrionarias de la semilla o cotiledones (una
en las monocotiledóneas y dos en las dicotiledóneas). Normalmente el desarrollo se detiene
poco después de esta etapa y el embrión se empaqueta en una semilla (con una cubierta for-
mada por tejidos de la planta madre), que es una estructura especializada en la dispersión y
la supervivencia en condiciones adversas. El embrión en forma de semilla se estabiliza por
deshidratación y puede permanecer latente durante largo tiempo, incluso cientos de años.
Cuando se rehidrata, la semilla germina y prosigue el desarrollo embrionario.
En Arabidopsis se pueden utilizar cribajes genéticos como en Drosophila o C. elegans para
identificar los genes que gobiernan la organización del embrión y agruparlos en categorías
según sus fenotipos mutantes homocigotos. Algunos de ellos son necesarios para la formación
de la raíz de la plántula, el tallo o el ápice con los cotiledones. Otra clase de genes son los que se
requieren en la formación de los tres tipos principales de tejidos: la epidermis, el parénqui-
ma y el tejido vascular. Todavía existe otra clase de genes que son los que organizan los cam-
bios de forma celular que darán al embrión y a la planta su forma alargada (Figura 22–115).

(B) (C) (D) (E)


1 mm

Figura 22–115 Plántulas mutantes de Arabidopsis. Una plántula normal (A) en comparación con
cuatro tipos de mutantes (B-E) defectuosos en diferentes partes de su patrón apical-basal: (B) carece de
estructuras apicales; (C) tiene un ápice y una raíz pero carece de tallo entre ellos; (D) carece de raíz, y
(E) forma tejidos del tallo pero es defectuosa en ambos extremos. Las plántulas se han “transparentado”
para mostrar su tejido vascular interno (trama pálida). (De U. Mayer et al, Nature 353:402-407, 1991. Con
(A) autorización de Macmillan Magazines Ltd.)
EL DESARROLLO DE LAS PLANTAS 1403

Las partes de la planta se generan secuencialmente meristemo apical del brote


(oculto) cotiledón (hojas
por meristemos de la semilla)

De forma general, el embrión de un insecto o de un vertebrado no es más que un modelo ru-


dimentario en miniatura de lo que será el futuro organismo; los detalles de su estructura cor-
poral se van incorporando a medida que crece. El embrión de una planta se convierte en
adulto de un modo distinto: las partes de la planta adulta se generan de forma secuencial
por grupos de células que proliferan dando lugar a estructuras adicionales en la periferia
de la planta. Estos grupos de células tan importantes se llaman meristemos apicales (véase
la Figura 22–111). Cada meristemo consiste en una población autorrenovable de células ma-
dre. A medida que van dividiéndose van dejando un rastro de células descendientes que son
desplazadas de la región meristemática, crecen y finalmente se diferencian. Aunque los me-
ristemos apicales de la raíz y del tallo generan todas las variedades básicas de células que se
necesitan para formar hojas, raíces y tallos, muchas células que se encuentran fuera de los
meristemos también conservan la capacidad de proliferar y el potencial meristemático. De
esta forma, por ejemplo los árboles y otras plantas perennes son capaces de aumentar el
grosor de sus tallos y raíces año tras año y pueden producir nuevos tallos a partir de regiones
durmientes cuando la planta sufre algún daño.
Los rudimentos de los meristemos apicales de la raíz y del tallo ya están determinados
en el embrión. En cuanto se rompe la cubierta de la semilla durante la germinación, tiene
lugar un crecimiento espectacular de las células no meristemáticas que en primer lugar
conduce a la emergencia de la raíz, que arraiga inmediatamente, y luego del tallo (Figura
22–116). Esto se acompaña de divisiones celulares rápidas y continuas en los meristemos.
Por ejemplo, en el meristemo apical de una raíz de maíz, las células se dividen cada 12 horas
produciéndose 5 × 105 células cada día. La raíz y el tallo en rápido crecimiento sondean el
medio: la raíz incrementa la capacidad de absorción de agua y sales minerales del suelo; el meristemo apical de la raíz 1 mm
tallo, la capacidad de fotosíntesis (véase el Panel 22–1).
Figura 22–116 Una plántula de Arabidopsis.
Los objetos marrones que aparecen a la
El desarrollo de la plántula depende de señales ambientales derecha de la plántula joven son las dos
valvas de la cubierta desechada de la semilla.
A partir de la germinación, el curso del desarrollo de la planta está muy influenciado por se- (Cortesía de Catherine Duckett.)
ñales del entorno. El tallo tiene que abrirse camino rápidamente a través del suelo y abrir
sus cotiledones y sólo puede empezar a llevar a cabo la fotosíntesis cuando ha salido a la luz.
La temporización de esta transición desde la germinación subterránea hasta el crecimiento
bajo la luz no se programa en términos genéticos porque no se puede predecir la profundi-
dad a la cual se encontrará enterrada la semilla. El cambio en el desarrollo está controlado
por la luz, que entre otros efectos, actúa sobre la plántula inhibiendo la producción de un
tipo de reguladores del crecimiento llamados brasinosteroides, descritos en el Capítulo 15.
Las mutaciones en los genes que se requieren en la producción o la recepción de la señal
brasinosteroide son la causa de que el tallo de la plántula adquiera el color verde, haga más
lenta su elongación y abra sus cotiledones de forma prematura cuando todavía se encuentra
a oscuras.

Señales hormonales de largo alcance coordinan las fases


del desarrollo en distintas partes de la planta
Las diferentes partes de la planta perciben distintos ambientes y reaccionan a ellos indi-
vidualmente mediante cambios en su modo de desarrollo. No obstante, la planta tiene
que continuar funcionando como un todo. Este hecho implica que las elecciones duran-
te el desarrollo y los cambios que ocurren en una parte de la planta influyen en las deci-
siones de las otras partes. Tienen que existir señales de largo alcance que hagan posible
esta coordinación.
Por ejemplo, como muy bien saben los jardineros, se puede estimular el crecimiento
lateral cortando el ápice de una rama: la eliminación del crecimiento del meristemo apical
exonera los meristemos axilares inactivos de su inhibición y les permite formar nuevas
ramas. En este caso, se ha identificado la señal de largo alcance del meristemo apical o por
lo menos un componente clave. Se trata de una auxina, un miembro de una de las clases de
reguladores del crecimiento de las plantas (a veces toman el nombre de hormonas vegeta-
les), todos ellas de gran influencia en el desarrollo de las plantas. Otras clases conocidas in-
1404 PANEL 22–2: Tipos celulares y tejidos de los que están construidas las plantas superiores

LA PLANTA TEJIDO EPIDÉ


LOS TRES SISTEMAS HISTOLÓGICOS meristemo apical
epidermis superior nervio central La epidermis es l
del vástago externa del cuerp
La división celular, el crecimiento y la diferenciación
generan sistemas histológicos con funciones la epidermis tam
especializadas los estomas y tric
HOJA haz
yema vascular
TEJIDO EPIDÉRMICO ( ): Es la capa externa protectora,
foliar
Epidermis
que está en contacto con el medio. Facilita la captación mesófilo
de agua e iones en las raíces y regula el intercambio de estomas en (parénquima)
la epidermis
gases en hojas y tallos. colénquima
inferior
TEJIDO VASCULAR: Floema ( ) y xilema ( ), juntos,
entrenudo
forman un haz vascular continuo por toda la planta. nudo
Este tejido conduce agua y solutos entre órganos
y también constituye un soporte mecánico.

TEJIDO FUNDAMENTAL ( ): También denominado La epidermis (no


parénquima, este tejido de empaquetamiento nudo
TALLO una sola capa de
y de soporte, ocupa la mayor parte de la masa tallo, la hoja y la
de la planta joven. También actúa como fábrica Las células son vi
y como almacén de alimento. primarias gruesa
su superficie exte
planta especial con una
fanerógama haz vascular epidermis
Las células están
joven
de diferentes ma
La planta fanerógama joven de la derecha está formada por tres
tipos principales de órganos: hojas, tallos y raíces. Cada órgano
vegetal está formado, a su vez, por tres sistemas histológicos:
el fundamental o parénquima ( ), el epidérmico ( )
y el vascular ( ). RAÍZ
Los tres sistema histológicos derivan en último término de
la actividad celular proliferativa de los meristemos apicales
del vástago y de la raíz, y cada uno de ellos contiene un
número relativamente pequeño de tipos celulares epidermis ext
especializados. Estos tres sistemas histológicos endodermis periciclo de una ho
comunes, y sus células, se describen en este panel.
meristemo apical de la raíz

TEJIDO VASC
TEJIDO El sistema histológico fundamental contiene
El colénquima son células vivas parecidas a las células El floema y el xile
tres tipos principales de células denominados
FUNDAMENTAL parénquima, colénquima y esclerénquima.
parenquimáticas, excepto en que sistema o haz vas
tienen paredes celulares mucho más de la planta. En l
gruesas y normalmente son largas normalmente se
Las células parenquimáticas se encuentran en todos los sistemas y están empaquetadas en fibras a celulares formand
histológicos. Son células vivas, por lo general capaces de divisiones modo de cuerda. Se pueden alargar Tanto el floema c
adicionales, y tienen una fina pared celular primaria. Estas células tienen y proporcionan soporte mecánico al complejos. Sus el
funciones muy diversas. Las células meristemáticas apicales y laterales de sistema histológico fundamental asocian con célul
los vástagos y de las raíces proporcionan nuevas células necesarias para de las regiones en crecimiento de los mantienen e i
el crecimiento. La producción y almacén de alimentos tienen lugar en la planta. Las células colenquimáticas con ellos. Ademá
las células fotosintéticas de la hoja y del tallo (denominadas células son sobre todo comunes en regiones colénquima y del
del mesófilo); las células parenquimáticas de reserva forman la carne subepidérmicas de los tallos.
de muchos frutos y hortalizas. Dada su capacidad proliferativa, las
células parenquimáticas hacen de células madre para el cierre Floema p
de heridas y la regeneración. localización típica de
grupos de células
vacuola de soporte en un tallo
célula
cloroplasto 30 μm fibras esclerenquimáticas acomp
haz vascular
colénquima área

células Como el colénquima, el esclerénquima, tiene funciones de refuerzo visión externa


meristemáticas y de soporte. No obstante, por lo general elemento de v
núcleo de la raíz haz de fibras son células muertas con paredes secundarias
lignificadas gruesas que les impiden alargarse El floema está i
50 μm
cuando la planta crece. Los dos tipos comunes planta. Las célu
células del son las fibras, que a menudo forman largos tubos denomina
mesófilo foliar haces, y las esclereidas, las cuales son células cribosos son cél
ramificadas cortas que se encuentran paredes termina
principalmente en las cubiertas de las y modificados (p
semillas en los frutos. plasmática, pero
Una célula de transferencia, forma por tanto su ma
especializada de célula parenquimática, acompañantes.
vaso se distingue fácilmente por los elaborados esclereida del transporte a
xilemático pliegues de su pared primaria. El incremento elementos de tu
del área de la membrana plasmática bajo
estas paredes facilita el transporte rápido
célula de de solutos hacia y desde el sistema vascular.
transferencia 10 μm 100 μm
1405

TEJIDO EPIDÉRMICO Estomas células de guarda Los pelos (o tricomas) son apéndices derivados
nervio central La epidermis es la cubierta protectora primaria de células epidérmicas. Existen en formas muy
externa del cuerpo de la planta. Las células de variables y normalmente se encuentran en
la epidermis también están modificadas formando todas las partes de la planta. Los pelos
los estomas y tricomas de diversos tipos. intervienen en la protección, absorción
haz y secreción; por ejemplo,
vascular
foliar
Epidermis capa de cera
mesófilo espacio aéreo pelo 100 μm
epidermis
(parénquima)
quima 5 μm
cutícula
Los estomas son aberturas en la epidermis,
principalmente en la superficie inferior de la
hoja, que regulan el intercambio gaseoso en
la planta. Están formados por dos células los pelos jóvenes unicelulares de la
epidérmicas especializadas llamadas células epidermis de la semilla del algodón.
de guarda, que regulan el diámetro del poro. Cuando crecen, sus paredes se
La epidermis (normalmente del grosor de
Los estomas están distribuidos en distintos engruesan de forma secundaria
una sola capa de células) recubre todo el
patrones específicos de especie en cada con celulosa y forman las fibras
tallo, la hoja y la raíz de la planta joven.
epidermis. de algodón.
Las células son vivas, tienen paredes
primarias gruesas y están cubiertas en
su superficie externa por una cutícula
epidermis especial con una capa externa de cera.
epidermis
Las células están íntimamente encajadas Haces vasculares
de diferentes maneras. pelo radicular
Las raíces tienen un solo haz vascular,
10 μm
pero los tallos tienen varios haces.
Están distribuidos con una estricta
simetría radial en las dicotiledóneas,
pero dispersos con una mayor
50 μm irregularidad en las monocotiledóneas.
pelo secretor
pluricelular de una los pelos radiculares
hoja de geranio unicelulares tienen una
epidermis externa epidermis vaina de función importante en la
ericiclo de una hoja de un tallo esclerénquima absorción de agua e iones

floema

TEJIDO VASCULAR xilema Xilema


las células El floema y el xilema forman, juntos, un parénquima El xilema conduce agua e iones en
to en que sistema o haz vascular continuo a través disolución por la planta. Las células
mucho más de la planta. En las plantas jóvenes conductoras principales son los elementos
son largas normalmente se asocian con otros tipos 50 μm de vaso mostrados, los cuales en su
n fibras a celulares formando los haces vasculares. madurez son células muertas, que carecen
den alargar Tanto el floema como el xilema son tejidos haz vascular típico de un de membrana plasmática. La pared celular
mecánico al complejos. Sus elementos conductores se tallo joven de botón de oro
se ha engrosado
amental asocian con células parenquimáticas que secundariamente
miento de los mantienen e intercambian materiales y se ha lignificado
enquimáticas con ellos. Además, grupos de células del con fuerza. Como
s en regiones colénquima y del esclerénquima proporcionan soporte mecánico. se muestra más
allos. abajo, su pared
Floema poro terminal ha sido
placa cribosa criboso eliminada casi
en su totalidad,
membrana elemento de favoreciendo
plasmática vaso pequeño la formación
célula en el extremo de tubos muy
50 μm
acompañante de la raíz largos y continuos.
área cribosa elemento de vaso
grande maduro
visión externa de un sección de un elemento
iones de refuerzo de tubo criboso
elemento de vaso criboso Los elementos del vaso
or lo general
están íntimamente asociados
edes secundarias
con células parenquimáticas
mpiden alargarse El floema está implicado en el transporte de los solutos orgánicos por la
del xilema, que transportan
dos tipos comunes planta. Las células conductoras principales (vasos) se alinean formando
de forma activa solutos
o forman largos tubos denominados vasos cribosos. Los elementos maduros de los tubos
seleccionados hacia
uales son células cribosos son células vivas interconectadas mediante perforaciones en sus
y desde los elementos
cuentran paredes terminales formadas a partir de plasmodesmos ampliados
a través de la membrana
tas de las y modificados (placas cribosas). Estas células mantienen su membrana
plasmática del parénquima.
plasmática, pero han perdido su núcleo y gran parte de su citoplasma;
por tanto su mantenimiento depende de su asociación con células
acompañantes. Estas células acompañantes tienen la función adicional células parenquimáticas
clereida del transporte activo de moléculas nutritivas solubles hacia y desde los del xilema
elementos de tubo criboso a través de áreas de poros cribosos en la pared.
elemento de vaso

100 μm
1406 Capítulo 22: Desarrollo de los organismos pluricelulares

O
CH2COOH
CO
OH H H
HO N C C
CH3 COOH CH2 H H H
ácido giberélico (GA3) [una giberelina] ácido indol-3-acético (IAA) [una auxina] etileno

CH3 OH CH3
CH3 CH3 CH3
H3C CH3
H CH2 C
N C CH2 OH OH H3C
H COOH CH3 OH CH3
N O CH3
N
HO
ácido abscísico (ABA)
N
N
HO H O
H
O
zeatina [una citoquinina] brasinólido [un brasinoesteroide]

cluyen las giberelinas, las citoquininas, el ácido abscísico, el gas etileno y los brasinosteroi- Figura 22–117 Reguladores del crecimiento
des. Como se observa en la Figura 22–117, todas ellas son moléculas de pequeño tamaño vegetal. Se muestra la fórmula de una
que penetran fácilmente las paredes celulares. La mayoría de las plantas pueden sintetizar- molécula funcional representativa de cada
uno de los seis grupos de reguladores del
las y actúan de forma local o son transportadas a distancia hasta las células diana. La auxi-
crecimiento vegetal.
na, por ejemplo, se transporta de célula a célula a una velocidad de aproximadamente 1 cm
por hora, desde el ápice de una rama hasta su base. Cada uno de los reguladores del creci-
miento tiene varios efectos, modulados por otros reguladores, así como por las condiciones
ambientales y el estado nutricional. Así, la auxina activa por sí sola la formación de la raíz,
pero junto con la giberelina activa el crecimiento del tallo, con la citoquinina suprime el
crecimiento de ramas laterales y con el etileno puede estimular el crecimiento lateral de la
raíz. Como veremos más adelante, es especialmente importante el hecho de que la auxina
también controla los modelos detallados de especialización celular a escala microscópica
en el meristemo apical. Los receptores que reconocen algunos de estos reguladores se han
explicado en el Capítulo 15.

La formación de cada nueva estructura depende de la división


orientada y de la expansión celular
Las células vegetales, encerradas en sus paredes celulares, no pueden arrastrarse ni mez-
clarse durante el proceso de crecimiento de la planta, pero en cambio pueden dividirse, hin-
charse, alargarse y doblarse. La morfogénesis de una planta en desarrollo depende, por lo
tanto, de divisiones celulares ordenadas, seguidas de expansiones orientadas. Por ejemplo,
la mayoría de las células producidas en el meristemo apical de la raíz pasan por tres fases
distintas: división, crecimiento (elongación) y diferenciación. Estas tres etapas, que se sola-
pan en espacio y tiempo, tienen como resultado la arquitectura característica y distintiva del
ápice radical. Aunque a menudo el proceso de diferenciación celular empieza cuando una
célula todavía se está alargando, es comparativamente fácil distinguir tres zonas en el ápice
de la raíz: la zona de división celular, la de elongación celular orientada (que es responsable
en última instancia del crecimiento de la raíz en longitud) y la de diferenciación celular
(Figura 22–118).
En la fase de expansión controlada que por lo general sigue a la división celular, las cé-
lulas hijas pueden aumentar su volumen unas 50 veces o más. Esta expansión está dirigida
por una presión de turgencia de tipo osmótico que presiona la pared celular hacia afuera, en
la dirección que determina la orientación de las fibrillas de celulosa de la pared, las cuales
constriñen la expansión a lo largo de un eje (véase la Figura 19–73). A su vez, la orientación
de la celulosa es aparentemente controlada por la orientación de series de microtúbulos del
interior de la membrana plasmática, los cuales parece que guían la deposición de la celu-
losa (tal como se ha explicado en el Capítulo 19). Estas orientaciones pueden cambiar
EL DESARROLLO DE LAS PLANTAS 1407

cilindro vascular Figura 22–118 Punta de raíz en crecimiento.


conteniendo xilema (A) Organización de los 2 mm finales de la
y floema en desarrollo
punta de la raíz en crecimiento. Se indican
de forma aproximada las zonas en las que las
células se dividen, alargan y diferencian.
ZONA DE (B) Meristemo apical y caliptra en la punta
DIFERENCIACIÓN pelos de raíz del cereal, mostrando las filas
CELULAR radiculares ordenadas de células que se han producido.
(B, de R.F. Evert, Biology of the Plants, 4.ª ed.
córtex New York: Worth, 1986.)

epidermis
ZONA DE
ELONGACIÓN
CELULAR

ZONA DE meristemo
DIVISIÓN CELULAR apical

caliptra

(A) (B) 100 μm

rapidez mediante reguladores del crecimiento como el etileno y el ácido giberélico


(Figura 22–119), pero los mecanismos moleculares que rigen estos importantes reordena-
mientos todavía se desconocen.

Cada módulo de la planta crece a partir de un grupo


de primordios microscópicos del meristemo
Los meristemos apicales se autoperpetúan: en una planta perenne continúan de forma in-
definida con sus funciones, mientras sobreviva la planta, y son responsables de su continuo
crecimiento y desarrollo. Pero los meristemos apicales también dan lugar a un segundo
tipo de crecimiento, de desarrollo estrictamente limitado, que culmina en la formación de
una estructura, como una hoja o una flor, de tamaño y forma determinados, y de vida cor-
ta. Así, un tallo vegetativo (no florífero) se alarga y su meristemo apical deja tras de sí una
secuencia ordenada de nudos, donde crecen las hojas, y de entrenudos (segmentos de tallo).
De esta forma, la continua actividad del meristemo produce un número cada vez mayor
de módulos similares, que consta cada uno de tallo, hoja y yema (véase la Figura 22–111).
Los módulos están conectados entre sí por tejido de soporte y conductor; los módulos su-
cesivos están colocados guardando unos con otros una relación precisa, hecho que da lugar
a un patrón estructural repetitivo. Este modo iterativo de desarrollo es característico de las
plantas y se puede observar en muchas otras estructuras además del sistema tallo-hojas
(Figura 22–120).

Figura 22–119 Diferentes efectos de los reguladores del crecimiento vegetal:


etileno y ácido giberélico. Estos reguladores ejercen efectos rápidos y opuestos
sobre la orientación de la trama microtubular cortical de las células de brotes jóvenes
de guisante. Una célula típica en una planta tratada con etileno (B) muestra una
orientación longitudinal neta de la trama microtubular, mientras que una célula
típica de una planta tratada con ácido giberélico (C) muestra una orientación neta
transversal. Se van depositando nuevas fibrillas de celulosa, paralelamente a los
microtúbulos. Esto tiene influencia sobre el sentido de la expansión celular, por
lo que el ácido giberélico y el etileno fomentan el crecimiento en sentidos opuestos:
plántulas tratadas con etileno desarrollarán brotes cortos y gruesos (A), mientras
que plántulas tratadas con ácido giberélico desarrollarán brotes largos y delgados (D). (A) (B) (C) (D)
1408 Capítulo 22: Desarrollo de los organismos pluricelulares

Figura 22–120 Patrón repetitivo en


las plantas. La colocación cuidadosa
de módulos sucesivos a partir de un solo
meristemo apical produce estos patrones
elaborados pero regulares en hojas (A),
flores (B) y frutos (C). (A, de John Sibthorp,
Flora Graeca. London: R.Taylor, 1806-1840;
B, de Pierre Joseph Redouté, Les Liliacées.
Paris: chez l’Auteur, 1807; C, de Christopher
Jacob Trew, Uitgezochte planten. Amsterdam:
Jan Christiaan Sepp, 1771; todas las
ilustraciones por cortesía de la Fundación
(A) John Innes.)

(B) (C)

Aunque el módulo final puede ser grande, su organización, al igual que la del embrión
animal, está esbozada desde el principio a escala microscópica. En el ápice del tallo, en un
espacio de un milímetro o menos, encontramos una pequeña cúpula rodeada de unas pro-
tuberancias muy aparentes en varias fases de elongación (Figura 22–121). La cúpula central
es el meristemo propiamente dicho; cada una de las protuberancias es el primordio de una
hoja. Por lo tanto, esta pequeña región contiene ya los rudimentos de varios módulos com-
pletos. Por medio de un programa bien definido de proliferación y elongación celular, cada
primordio de hoja y las células adyacentes formarán una hoja, un nudo y un entrenudo.
Mientras tanto, el meristemo apical dará lugar a un nuevo primordio foliar, de forma que se
generan más y más módulos en una sucesión interminable. Por lo tanto, la organización en
serie de los módulos de la planta está controlada por los procesos que tienen lugar en el ápice
del tallo.

Figura 22–121 Ápice de un brote


joven de una planta de tabaco. (A) Se
muestra mediante una electromicrografía de
barrido, el ápice del brote con dos primordios
foliares emergiendo secuencialmente; en
este caso, dos abombamientos a cada lado
del domo del meristemo apical. (B) Corte fino
de un ápice parecido mostrando que el
primordio foliar más joven surge de un grupo
pequeño de células (alrededor de 100) en las
(A) (B)
100 μm cuatro o cinco capas externas de células. (C)
Esquema en el que se representa la aparición
secuencial de los primordios foliares a
1 4
distancias cortas y precozmente en el
1 desarrollo del brote. El crecimiento del ápice
1 3 2 formará al final internudos que separarán las
1 3 2
2 hojas de forma ordenada a lo largo del tallo
(véase Figura 22–111). (A y B de R.S. Poethig
e I.M. Sussex, Planta 165: 158-169, 1985. Con
(C) 300 μm autorización de Springer-Verlag.)
EL DESARROLLO DE LAS PLANTAS 1409

P1

P3
P4
I3

I2
I1
I4
P2

P5

(A) (B) (C) (D)


100 μm 30 μm 10 μm

El transporte polarizado de auxina controla el patrón Figura 22–122 Control de la formación del
patrón en un meristemo por auxina y Pin1.
de los primordios en el meristemo (A) A un lado de un meristemo mutante,
similar en su fenotipo al mutante Pin1, puesto
¿Qué señales actúan en la pequeña región apical determinando la organización de los pri- que le falta la proteína requerida para el
mordios? ¿Cómo se generan estas señales en el patrón apropiado? Algunos indicios provie- control del transporte de la auxina,
nen de la mutación de un gen llamado Pin1, cuya pérdida impide la formación de los se le ha aplicado una microgota que contiene
primordios foliares, pero permite que el tallo principal siga creciendo; de ello resulta una es- auxina (mancha verde). La auxina ha inducido
tructura desnuda, larga y delgada, en forma de alfiler, con un meristemo apical en el ápice. la formación de un primordio floral lateral.
(B) Distribución del transportador de la
La proteína Pin1 es un transportador de auxina, dirigiendo el flujo a través de la membrana
auxina Pin1 en un meristemo. Un meristemo
plasmática hacia el espacio extracelular. Este hecho sugiere que el mutante carece de pri- apical de Arabidopsis visto desde arriba con
mordios foliares a causa de una distribución errónea de la auxina. Como es lógico, una mi- microscopía de fluorescencia, en el que se
crogota de auxina aplicada a un lado del meristemo apical de un mutante Pin1, u otro revela la distribución de Pin1 unida a GFP
similar, induce a la formación de un primordio foliar o florífero en el lugar donde se haya en el estrato superficial de las células.
aplicado la auxina (Figura 22–122A). (C) La misma imagen marcada para mostrar
En el tejido vivo se puede observar la distribución de la proteína transportadora Pin1 la localización de los primordios ya formados
(siendo P1 el más reciente y P4 el más
mediante la creación de una planta transgénica (normal en los demás aspectos) que expre-
maduro) y de los primordios más incipientes
sa una forma de Pin1 marcada con la proteína fluorescente Green (Figura 22–122B–D). En la (siendo I1 el más temprano en formarse e I4
capa más externa de células meristemáticas, la cantidad de Pin1 varía de una región a otra el más tardío). (D) Detalle ampliado de (B),
según un patrón correlacionado con el de los primordios en desarrollo, porque Pin1 es un muestra la distribución asimétrica de Pin1 en
gen regulado por auxina. Además, la proteína Pin1 se distribuye de forma asimétrica en las las membranas de las células individuales,
membranas de las células individuales de forma que bombean más auxina en un lado que dirigiendo la auxina hacia el lugar de un
en el otro, y generan un máximo local que señala dónde tienen que empezar a formarse los primordio incipiente. Las flechas indican
el sentido del transporte. A medida que los
primordios. El bombeo es más intenso en el lado en que la concentración de auxina en las
primordios se establecen, la cantidad de
células vecinas es máxima, hecho que sugiere una retroalimentación positiva en la acumu- Pin1 en su estrato superficial decrece, en
lación de auxina. Los modelos generados por ordenador muestran que una retroalimenta- parte porque la distribución de las proteínas
ción positiva de este tipo puede amplificar la asimetría y generar un patrón de máximos y transportadoras hace que la auxina sea
mínimos de concentración de auxina similar al observado. El transporte localizado de la bombeada hacia los tejidos vasculares
auxina en dirección perpendicular respecto a la capa externa de las células meristemáticas inferiores en desarrollo. La estructura
detallada de muchos otros tejidos
y las bandas de tejido vascular en desarrollo, que se encuentran debajo, contribuye a la
vegetales en desarrollo también está
asimetría. A medida que las células proliferan y el tejido crece, se ajusta la distribución de controlada por patrones complejos del
Pin1 y de auxina, produciendo nuevos máximos y nuevos primordios laterales en una suce- transporte de auxina. (A, de Reinhardt
sión regular. et al., Nature 426:255-260, 2003.
Las variaciones sobre este tema básico repetitivo dan lugar a arquitecturas más com- Con autorización de Macmillan Publishers
plejas, que incluyen estructuras como zarcillos, ramas y flores. Así, activando diferentes Ltd; B-D, de M.G. Heisler et al., Curr. Biol.
grupos de genes en el ápice del tallo, la planta produce diferentes tipos de primordios en di- 15:1899-1911, 2005. Con autorización
de Elsevier.)
ferentes patrones espaciales.

La señalización celular mantiene el meristemo


La cuestión central de todos estos fenómenos es cómo el meristemo apical se mantiene a sí
mismo. Las células meristemáticas pueden continuar proliferando durante semanas, años o
incluso siglos mientras la planta crece, reemplazándose al tiempo que la progenie que se ge-
nera de manera continua va diferenciándose. Con todo, el tamaño del agregado celular que
constituye el meristemo se mantiene casi constante (p. ej., en Arabidopsis es de 100 células).
1410 Capítulo 22: Desarrollo de los organismos pluricelulares

primordio Figura 22–123 Bucles de retroalimentación


foliar que al parecer mantienen el meristemo
meristemo apical del brote apical del brote. (A) Distribución de las
Clavata 3
capas celulares que constituyen el
epidermis
meristemo apical del brote. (B) Patrón
L1 de comunicación intercelular que mantiene
L2
el meristemo. Una sobreexpresión artificial de
L3
Wuschel en la región L3 produce un aumento
del número de células en las capas L1 y L2
que se comportan como meristemáticas
Clavata 1 Wuschel
(A) (B) y expresan Clavata3; una sobreexpresión
artificial de Clavata3 en las capas L1 y L2
provoca una reducción de la expresión de
Wuschel en la región inferior de L3 y una
Pueden surgir nuevos meristemos a medida que la planta se ramifica, pero también conser-
disminución del número de células
van el mismo tamaño. meristemáticas. Clavata3 codifica una
Mediante cribados genéticos, se han identificado genes que intervienen en el mante- pequeña proteína señal, mientras que
nimiento del meristemo. Por ejemplo, las mutaciones que afectan al gen Wuschel, que co- Clavata1 codifica su receptor, una proteína
difica una proteína homeodominio, transforman el meristemo apical en un tejido no quinasa transmembrana. Wuschel, que se
meristemático y, como consecuencia de ello, la plántula no puede brotar. Por el contrario, expresa en la parte central de la región en la
mutaciones en el grupo de genes Clavata, que codifican componentes de una vía de señali- que se expresa el receptor Clavata1, codifica
una proteína reguladora de genes de la clase
zación célula-célula (véase la Figura 15–83), hacen que el meristemo sea anormalmente
homeodominio. Se cree que el tamaño del
grande. Estos genes se expresan en diferentes capas de células de la región meristemática meristemo se controla por un balance
(Figura 22–123A). Las dos capas de células más superficiales, llamadas L1 y L2, junto con la autorregulado entre una señal estimuladora
parte superior de la capa L3, contienen las células del meristemo propiamente dicho, es de corto alcance producida por las células
decir, las células madre, capaces de dividirse de forma indefinida y dar lugar a las futuras que expresan Wuschel (flecha amarilla) y una
partes de la planta. Las células meristemáticas de las capas L1 y L2 expresan Clavata3, una señal inhibidora de largo alcance liberada por
Clavata3 (barras rojas).
pequeña proteína señal de secreción. Justo debajo, en la capa L3, encontramos un agregado
de células que expresan Clavata1 (el receptor de Clavata3). En el centro de esta zona donde
se expresa Clavata1, algunas células expresan la proteína reguladora Wuschel.
El patrón de divisiones celulares implica que las células que expresan Wuschel no for-
man parte del propio meristemo; las nuevas células que expresan este gen son reclutadas
continuamente por la parte meristemática de la población L3, justo encima del dominio de
Wuschel. Sin embargo, estas células que expresan Wuschel son el corazón del mecanismo
que mantiene el meristemo. La señal que producen mantiene el comportamiento meriste-
mático de las células situadas encima y estimula la expresión de los genes Clavata; además,
parece que también induce a la incorporación de nuevas células en el dominio Wuschel para
expresar este gen. La retroalimentación negativa que proviene de las células meristemáticas
superiores se ejerce por la vía de señalización Clavata y actúa sobre las regiones inferiores li-
mitando el tamaño del dominio Wuschel, con lo que se impide que el meristemo sea dema-
siado grande (Figura 22–123B).
Todas estas consideraciones sobre el meristemo de las plantas, aunque con algunos
detalles imprecisos y una simplificación evidente, proporcionan los ejemplos más esclare-
cedores de la estrategia general del desarrollo: muestran como un bucle de retroalimenta-
ción, que implica una señal activadora de corto alcance (como es la que producen las células
que expresan Wuschel) y otra inhibidora de largo alcance (como es Clavata3), puede mante-
ner de forma estable un centro de señales de un tamaño definido, aun cuando exista una
proliferación continua y una renovación de las células que forman este centro. Como ya he-
mos señalado al principio de este capítulo, en el desarrollo de los animales operan sistemas
de señales análogos que mantienen los centros de señales localizados, como el Organizador
de la gástrula de los anfibios o la zona de actividad polarizada de las yemas de las extremi-
dades. Y es precisamente esta estrategia la que utiliza la planta madura para mantener sus
meristemos, igual que también se sirven de ella algunos tejidos animales adultos, como es el
caso del tubo digestivo (tema tratado en el Capítulo 23) que mantiene los agregados de cé-
lulas madre, cuya importancia es vital.

Las mutaciones reguladoras pueden transformar la topología


de la planta alterando el comportamiento celular en el meristemo
Para que el tallo se ramifique se deben generar nuevos meristemos apicales; este mecanis-
mo también depende de los procesos que tienen lugar alrededor del ápice del vástago. En
cada nudo se forma una yema en la axila, entre el primordio foliar y el tallo (Figura 22–124).
EL DESARROLLO DE LAS PLANTAS 1411

En la yema anidan células derivadas del meristemo apical, que conservan el carácter meris- meristemo apical del brote
temático. Tienen la capacidad de convertirse en el meristemo apical de una nueva rama o en
el primordio de una estructura como la flor, pero también tienen la alternativa de permane-
cer quiescentes como yemas axilares. El patrón de ramificación de la planta se regula me-
diante esta elección y las mutaciones que la afectan pueden transformar la estructura de la
planta. El maíz proporciona un ejemplo ilustrativo al respecto.
El maíz representa uno de los hitos más remarcables de la ingeniería genética. Los nati-
vos americanos lo generaron por cultivo selectivo hace entre 5000 y 10.000 años, durante un
periodo de siglos o quizá de milenios. Partieron de la gramínea silvestre llamada teosinte,
que poseía tallos muy ramificados y foliosos y unas pequeñas espigas portadoras de granos axila
duros e incomibles. Mediante análisis genéticos se han identificado unos cinco loci como
sitios de las mutaciones responsables de la mayoría de las diferencias entre este ancestro
poco prometedor y el maíz actual. Uno de estos loci, que tiene un efecto en particular desta-
cable, corresponde al gen llamado Teosinte-branched-1 (Tb1). En maíz con mutaciones de
pérdida de función de Tb1, el tallo, que normalmente no es ramificado y presenta algunas
hojas grandes a intervalos, se transforma en ramificado y con una masa foliosa densa que re-
cuerda a la teosinte (Figura 22–125A). En el mutante, el patrón de ramificación indica que
las yemas axilares, que se originan en posiciones normales, han escapado de la inhibición
que en el maíz normal impide que se desarrollen en ramas.
En el maíz normal, el tallo único está coronado por un fascículo de flores masculinas, primordio de una yema base de una hoja
mientras que algunas yemas axilares situadas a lo largo del tallo se desarrollan en flores fe-
meninas, que, una vez fecundadas, darán lugar a los granos de maíz que comemos. En el
Figura 22–124 Yemas axilares situadas
maíz mutante que carece del gen Tb1, estas yemas axilares que dan frutos están transforma- en la proximidad del ápice del brote.
En la fotografía se muestra una sección
longitudinal de Coleus blumei, una planta
común de interior. (De P.H. Raven, R.F. Evert,
y S.E. Eichhorn, Biology of Plants, 6.ª ed. New
York: Freeman/Worth, 1999, utilizada
con autorización.)

(A)

(A)
Figura 22–125 Cambio de la arquitectura
vegetal debida a una mutación:
borlas, comparación entre el teosinte, el maíz
flores
masculinas
normal y el maíz defectuoso en Tb1.
(A) Fotografías de los tres tipos de plantas.
(B) Comparación esquemática entre la
arquitectura del teosinte, el maíz normal
y el maíz defectuoso en Tb1. El producto
del gen Tb1 es necesario para el desarrollo
de las mazorcas. Está ausente en el mutante
Tb1 y está presente en las formas del maíz
teosinte y normal, pero estas dos plantas se
diferencian en que el gen está regulado de
mazorcas
forma diferente. (A, imagen de la izquierda,
de J. Doebley y R.L. Wang, Cold Spring Harbor
Symp. Quant Biol. 62: 361-367, 1997. Con
autorización de Cold Spring Harbor Press;
A, imágenes del centro y de la derecha,
de J. Doebley, A. Stec y L. Hubbard, Nature
teosinte maíz normal maíz mutante 386:485-488, 1997. Con autorización
(B) defectuoso en tb1
de Macmillan Magazines Ltd.)
1412 Capítulo 22: Desarrollo de los organismos pluricelulares

das en ramas que llevan espigas. La planta silvestre teosinte se parece al maíz falto de Tb1 en
su aspecto folioso y muy ramificado; pero, a diferencia del mutante, la planta silvestre pro-
duce mazorcas en muchas de sus ramas, como si Tb1 estuviera activo. El análisis del DNA re-
vela la explicación. Tanto teosinte como el maíz normal poseen el gen Tb1 funcional, con
una secuencia casi idéntica, pero en el maíz la región reguladora ha sufrido una mutación
que aumenta el nivel de expresión génica. Así, en el maíz normal, el gen se sobreexpresa en
cada yema axilar, inhibiéndose la formación de las ramas, mientras que en teosinte la ex-
presión es baja en muchas yemas axilares, de forma que pueden formarse ramas (Figura
22–125B).
Este ejemplo muestra cuán simples son las mutaciones, ya que, por el solo hecho de
cambiar el comportamiento de las células meristemáticas, se transforma la estructura de toda
la planta. Este es un principio de enorme importancia en el cultivo de plantas para la ali-
mentación. Desde un punto de vista más general, el caso del gen Tb1 ilustra cómo los nuevos
esquemas corporales, ya sean de plantas o de animales, pueden ser el resultado de cambios
en el DNA regulador, sin que haya ningún cambio en las características de las proteínas que
expresa.

La activación de la floración depende de las condiciones


ambientales pasadas y presentes
Los meristemos se enfrentan a otras decisiones en el curso del desarrollo además del reposo
y el crecimiento, como en el caso del maíz; estas decisiones con frecuencia están reguladas
por las condiciones ambientales. La más importante es la decisión de formar una flor
(Figura 22–126).
El cambio del crecimiento meristemático a la formación de una flor se desencadena por
una combinación de factores. La planta no sólo tiene en cuenta las condiciones presentes de
temperatura, intensidad lumínica y factores nutricionales, sino que su decisión de formar
una flor se basa también en las condiciones que tuvieron lugar en el pasado. Una de las más
importantes para las plantas es la duración del día. Para reconocerla, las plantas utilizan el
reloj circadiano (un ritmo endógeno de expresión génica que corresponde a 24 horas), el
cual genera la señal de floración sólo cuando hay luz durante la parte apropiada del día. El
reloj está a su vez influenciado por la luz y, de hecho, la planta lo utiliza para comparar las
condiciones lumínicas pasadas con las presentes. Se han identificado partes importantes
del circuito genético que subyacen a estos fenómenos, desde los fitocromos y criptocromos,
que actúan como receptores de la luz (descrito en el Capítulo 15), hasta el gen Constans, cu-
ya expresión en las hojas de la planta representa una señal para florecer. Se cree que la señal
parte de las hojas y se dirige al meristemo por vía vascular, mediante el producto de otro gen,
el Flowering locus T (Ft), que está regulado por Constans.
Pero esta señal llegará al meristemo y desencadenará la floración sólo si la planta se en-
cuentra en un estado receptivo, que depende normalmente de su historia durante un largo
periodo de tiempo. Muchas plantas sólo florecen si previamente han experimentado tem-
peraturas bajas durante mucho tiempo: deben pasar el invierno antes de que se comporten
como en primavera; este proceso se llama vernalización. El frío prolongado causa cambios (A)
en la estructura de la cromatina, que dependen de un gran número de genes, incluyendo
homólogos de algunos miembros del grupo Polycomb, mencionados anteriormente por su
papel en la perpetuación de los modelos de expresión génica en Drosophila. Estos cambios pétalo carpelo
epigenéticos (tratados en los Capítulos 4 y 7) silencian de forma gradual el Flowering locus C estambre

(Flc). Su efecto es duradero y persisten durante muchos ciclos de división celular, incluso
cuando la temperatura ambiental es más alta. Flc codifica un inhibidor de la floración, anta-
gonista de la expresión y acción de Ft. De esta forma, mediante el bloqueo de la producción
del inhibidor, la vernalización permite que el meristemo reciba la señal Ft y responda a ella
activando la expresión de un grupo de genes florales de identidad meristemática en el me-
ristemo apical.

Figura 22–126 Estructura de una flor de Arabidopsis. (A) Fotografía.


(B) Visión esquemática de una sección longitudinal. Como se muestra sépalo
en (B), el plan básico es común a la mayoría de plantas dicotiledóneas
con flores. (A, cortesía de Leslie Sieburth.) (B)
EL DESARROLLO DE LAS PLANTAS 1413

Las mutaciones que afectan la regulación de la expresión de Flc alteran el momento de


la floración y, por lo tanto, la capacidad de florecer en un clima determinado. Así pues, el sis-
tema de control que gobierna el inicio de la floración es de vital importancia para la agricul-
tura, especialmente en una era de cambio climático.

Los genes selectores homeóticos especifican las partes de una flor


Mediante la activación de los genes florales de identidad meristemática el meristemo apical
ya no puede continuar el crecimiento vegetativo, sino que debe dedicarse a la futura pro-
ducción de gametos. Sus células se embarcan en un programa estrictamente limitado de
crecimiento y diferenciación: mediante la modificación de los mecanismos normales de pro-
ducción de hojas, se forman una serie de verticilos de apéndices especializados siguiendo un
orden preciso; primero se forman los sépalos, luego los pétalos, después los estambres, con
las anteras que contienen el polen y, finalmente, los carpelos, que contienen los óvulos
(véase el Panel 22–1). Hacia el final de este proceso, el meristemo ha desaparecido, pero de
entre su progenie se han originado las células germinales.
La hojas modificadas que forman la flor se han comparado con los segmentos que for-
man la mosca. En las plantas, al igual que en las moscas, encontramos mutaciones homeó-
ticas que convierten una parte del patrón en el carácter de otro. Los fenotipos mutantes se
pueden agrupar como mínimo en cuatro clases, en las cuales están alterados diferentes gru-
pos de órganos que se solapan (Figura 22–127). La primera de estas clases es la “A” y está
ejemplificada por el mutante Apetala2 de Arabidopsis, que presenta los verticilos más exter-
nos transformados: los sépalos se han convertido en carpelos y los pétalos en estambres. La
segunda clase, llamada “B”, esta representada por Apetala3, que tiene los dos verticilos in-
termedios transformados: los pétalos se han convertido en sépalos y los estambres en car-
pelos. La clase “C” es la tercera y su paradigma es Agamous, que tiene los dos verticilos más
internos transformados con consecuencias más drásticas: los estambres se han convertido
en pétalos y los carpelos están ausentes, y en su lugar las células centrales de la flor se com-

Figura 22–127 Flores de Arabidopsis


mostrando una selección de mutaciones
homeóticas. (A) En Apetala2, los sépalos se
han convertido en carpelos y los pétalos en
estambres. (B) En Apetala3, los pétalos se han
convertido en sépalos y los estambres en
carpelos. (C) En Agamous, los estambres se
han convertido en pétalos y los carpelos en
meristemo floral. (D) En un triple mutante
donde estas tres funciones estan ausentes,
todos los órganos de la flor se han convertido
en hojas. (A-C, cortesía de Leslie Sieburth;
D, cortesía de Mark Running.)

(A) (B)

(C) (D)
1414 Capítulo 22: Desarrollo de los organismos pluricelulares

carpelo estambre
pétalo
(A) FLOR NORMAL

verticilo 1 (sépalo)
verticilo 2 (pétalo)
verticilo 3 (estambre)
verticilo 4 (carpelo)

sépalo

expresión del gen A expresión del gen B expresión del gen C meristemo floral flor normal
(Apetala2) (Apetala3) (Agamous)

carpelo carpelo
(B) FLOR MUTANTE QUE CARECE DE LA EXPRESIÓN DEL GEN B (Apetala3) sépalo
sépalo
verticilos 1 y 2
verticilos 3 y 4

expresión del gen A NO EXPRESIÓN expresión del gen C meristemo floral flor mutante
(Apetala2) DEL GEN B (Agamous)

portan como un meristemo floral, que repite la ejecución del desarrollo, generando otro Figura 22–128 Expresión de genes
conjunto anormal de sépalos y pétalos anidados en los primeros y, en potencia, otro con- selectores homeóticos en una flor de
junto dentro del anterior, y así sucesivamente de forma indefinida. Una cuarta clase, la de los Arabidopsis. (A) Diagrama de los patrones
normales de expresión de los tres genes
mutantes Sepallata, tiene los tres verticilos internos transformados en sépalos.
cuyos fenotipos mutantes se ilustran en la
Estos fenotipos identifican cuatro clases de genes selectores homeóticos que, al igual Figura 22–127A–C. Los tres genes codifican
que los de Drosophila, codifican proteínas reguladoras. Éstos se expresan en diferentes do- proteínas reguladoras de genes. En la flor,
minios y definen las diferencias en el estado celular que dan a las distintas partes de la flor el sombreado de color indica qué órgano
normal sus características propias, tal como se muestra en la Figura 22–128. Los productos se desarrolla a partir de cada verticilo del
génicos colaboran formando complejos proteicos que dirigen la expresión de los genes meristemo, pero ello no implica que los
apropiados que se encuentran por debajo en la cascada de expresión. En un triple mutante, genes selectores homeóticos todavía se
expresen en este estadio. (B) Patrones en
donde faltan las funciones A, B y C, en lugar de una flor se forma una sucesión indefinida de
un mutante defectuoso para el gen Apetala 3.
hojas en verticilos superpuestos (véase la Figura 22–127D). El fenómeno inverso ocurre en En cada verticilo, el carácter de los órganos
las plantas transgénicas en las que los genes de las clases A, B y Sepallata se expresan juntos se define por el grupo de genes selectores
y fuera de sus dominios normales, de forma que las hojas parecen transformadas en pétalos. homeóticos que expresan, por lo que los
Por lo tanto, las hojas representan un “estado básico” en el cual no se expresa ninguno de es- estambres y los pétalos se han convertido
tos genes selectores homeóticos mientras que los otros tipos de órganos resultan de la en sépalos y carpelos. La consecuencia de
una deficiencia en un gen de la clase A,
expresión de estos genes en diferentes combinaciones.
como Apetala 2, es algo más compleja: la
Se han llevado a cabo estudios similares en otras especies de plantas y se han identifi- ausencia del producto de este gen de la clase
cado grupos similares de fenotipos y de genes; las plantas, igual que los animales, han con- A permite la expresión de un gen de la clase
servado sus sistemas de genes selectores homeóticos. La duplicación génica ha tenido un C en los dos verticilos externos y en los dos
papel importante en la evolución de estos genes; algunos de ellos, como los que se necesitan verticilos internos, siendo la causa de que los
en los diferentes órganos de la flor, tienen secuencias claramente homólogas. No son de la dos verticilos externos se desarrollen como
clase de los homeobox, pero son miembros de otra familia de proteínas reguladoras, la lla- carpelos y estambres, respectivamente.
La deficiencia de un gen de la clase C impide
mada MADS, que también se encuentra en las levaduras y en los vertebrados. Es evidente
que la región central siga su diferenciación
que, tanto las plantas como los animales, han encontrado de forma independiente solucio- terminal como carpelo y es la causa de que
nes muy similares a los problemas fundamentales del desarrollo pluricelular. continúe creciendo como meristemo,
generando cada vez más sépalos y pétalos.

Resumen
El desarrollo de las plantas con flores, igual que el de los animales, empieza con la división del huevo
fecundado, que genera un embrión de organización polarizada; la zona apical dará lugar al vásta-
go, la basal a la raíz y la zona media al tallo. Al principio, las divisiones celulares tienen lugar en
todo el cuerpo del embrión. No obstante, a medida que crece, la producción celular queda restringi-
BIBLIOGRAFíA 1415

da a unas pequeñas regiones llamadas meristemos. Los meristemos apicales, en el ápice de vástagos
y raíces, persisten a lo largo de toda la vida de la planta y hacen posible el crecimiento secuencial,
que va añadiendo nuevas partes del cuerpo en la periferia. Normalmente el vástago genera una serie
repetitiva de módulos, cada uno con un fragmento de tallo, una hoja y una yema axilar. El trans-
porte polarizado de la auxina controla la localización de los primordios de estas estructuras a
medida que van surgiendo cerca del meristemo. Una yema axilar es en potencia un nuevo meriste-
mo, capaz de dar lugar a una rama lateral; las condiciones ambientales, junto con señales hormo-
nales de largo alcance, controlan el desarrollo de la planta regulando la activación de las yemas.
Las mutaciones que alteran las reglas de activación de las yemas axilares tienen efectos drásticos en
la forma y en la estructura de la planta; una sola de estas mutaciones (una de las cinco alteraciones
genéticas clave) es la responsable de la mayor parte de las diferencias abismales entre el maíz actual
y su ancestro silvestre, el teosinte.
La pequeña planta herbácea Arabidopsis thaliana se ha utilizado ampliamente como organis-
mo modelo en los estudios genéticos y es la primera planta de la cual se ha obtenido la secuencia
completa de su genoma. Igual que en los animales, los genes que gobiernan el desarrollo de las plan-
tas se pueden identificar por cribajes genéticos y sus funciones se pueden examinar mediante ma-
nipulaciones genéticas. Estos estudios han revelado los mecanismos moleculares por los cuales la
organización de cada módulo de la planta se esquematiza a escala microscópica mediante inte-
racciones célula-célula en los alrededores del meristemo apical. Este meristemo se mantiene gracias
a un bucle de retroalimentación local, en el cual las células que expresan la proteína reguladora
Wuschel proporcionan un estímulo positivo, mientras que una retroalimentación negativa, depen-
diente de la vía de señalización Clavata, es la que impide que el meristemo crezca demasiado.
Las condiciones ambientales, especialmente una adecuada regulación horaria de la exposición
a la luz, desencadenan la expresión de los genes que convierten un meristemo apical formador de
hojas en uno formador de flores. Las partes de una flor, sépalos, pétalos, estambres y carpelos, se forman
mediante la modificación del mecanismo de desarrollo de las hojas; las diferencias entre estas partes
están controladas por genes selectores homeóticos que son análogos, aunque no homólogos, a los de
los animales.

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