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Que incidencia tiene el manejo de las emociones y o la inteligencia

emocional en la cultura ciudadana en Colombia?

Con base en la lectura Inteligencia Emocional entre Chile y Colombia, podemos


identificar que en nuestro país estamos en desventaja especialmente en el indicador
EMOOTROS, si bien vimos que hay variación en las características de la muestra
en general sabemos que no podemos negar la realidad de nuestro país.
Vivimos día a día la intolerancia y los extremos de violencia que dejan un impacto
que se convierte en una bola de nieve. Ese “egoísmo” tan marcado se ve reflejado
en que no existe una cultura ciudadana. Basta solo salir un día común y corriente y
caminar o manejar y en acciones tan de “sentido común” vemos que ese sentido es
el menos común de todos.
Con base en los estudios psicológicos y con las teorías que se nos plantean en la
lectura, sabemos que los factores que inciden en el desarrollo de la inteligencia
emocional varían desde el entorno hasta los recursos económicos, sin embargo
considero que aunque suene muy trillado, si la mayoría de colombianos fuera tan
inteligente para “lo positivo” como lo es para “lo negativo” viviríamos una realidad
diferente y aprovecharíamos más nuestros recursos y potencial.
Ahí radica nuestra desventaja y que bueno que un estudio de estos nos pueda
reflejar la necesidad que existe para trabajar en nuestras emociones; como vimos
en módulos anteriores, la motivación afecta nuestras decisiones y si nuestras
motivaciones no están encaminadas por el amor y cuidado propio y el de los demás
muy complicado lograr una cultura en nuestro país que marque la diferencia en toda
nuestra ciudadanía.
Ahora bien, cual es mi propuesta?
Considero que aunque los entes que pueden hacer algo por desarrollar la
inteligencia emocional como el gobierno o la academia, el principal ente de
influencia para la cultura ciudadana se pude desarrollar en la familia. Nosotros, los
que somos padres tenemos la responsabilidad de aprender y a su vez replicar el
desarrollo de la inteligencia emocional en nuestros hijos. La academia o el gobierno
solos no pueden y de hecho son entes de apoyo más no completamente
responsables.
Además, para hablar de realizar un cambio en la cultura ciudadana de Colombia se
requiere un proceso, un paso a paso. El cambio en este caso es casi imposible
considerarlo inmediato o a corto plazo.
La situación es que los padres hoy día pretenden que entre más paguen por la
educación de sus hijos es mayor la responsabilidad de la institución para educar a
los niños y no es así. Las instituciones académicas son para apoyarnos en que
nuestros hijos aprendan otras destrezas y temáticas pero no son los directos
responsables por hacer que un niño tenga la inteligencia emocional y sean personas
de bien y “bien educados”. De hecho, son los maestros los que además de identificar
las falencias en esta competencia, viven las consecuencias de no tenerla
desarrollada. Cabe anotar que desafortunadamente existen instituciones y maestros
que obviamente no aportan y que en algunos casos desvirtúan el trabajo de los
padres.
Pero como mantener un buen equilibrio y no desenfocarse y garantizar que la
mayoría de nuestros niños “mejoren”?
Tristemente actualmente nuestro gobierno está invirtiendo más en desarrollar para
mí, la mal llamada libertad de expresión, que en desarrollar esta inteligencia.
Inteligente emocional no es decidir hacer lo que me venga en gana por gusto y /o
pasando por encima de los demás como lo hacen promoviendo dentro de las
instituciones que los niños escojan sus preferencias sexuales y otras barbaridades;
no sé cómo pretenden que si los niños no tienen la capacidad para diferenciar el
daño que hace decir una mentira o robarle a un compañero, ni a veces tienen la
responsabilidad de cumplir con sus tareas o no copiarse, como van a poder escoger
algo tan importante y definitivo como lo es su sexualidad?. Por otro lado los padres
andan tan ocupados en pensar en ellos mismos que ya “hogar” es difícil que
permanezca, se pretende justificar que todos tienen la libertad de “rehacer “ sus
vidas cuando destruyen la de otros, empezando por los hijos, que aunque digan lo
que digan y crean que superan el divorcio o separación de sus padres en el fondo
lo que más anhelan en ver sus familias unidas y sin tanta división, pero en fin. Ese
es nuestro país y por eso creo que los adultos deben y tienen que reeducarse en
desarrollar la inteligencia emocional. Es dejar de buscar responsables de un solo
lado y pensar en que todos aportamos al cambio.
También es cierto que no todas las familias disfuncionales han dejado de desarrollar
esta inteligencia, existe otro grupo de familias que por ejemplo a pesar de
enmarcarse en la definición tradicional de familia, internamente no logran desarrollar
la IE. Podemos ver como al no poner límites a sus hijos o simplemente no desarrollar
su autoridad y la disciplina de casa ya desbordan las bases para desarrollar la
inteligencia emocional.
Asi, podemos entender que todos desde cualquier situación, rol, estado civil,
posibilidades económicas, etnia, o cualquier papel que estemos desempeñando en
la sociedad colombiana necesitamos desarrollar esta inteligencia y promover ese
desarrollo.
Por eso escogí esta profesión, porque considero que debemos desarrollar
programas, talleres, cursos, libros en fin, hacer muchas actividades que por medio
de las instituciones académicas, el gobierno y sus diferentes áreas e incluso las
empresas se pueda aportar a ese cambio tan necesario. Debemos lograr llegar a
cambiar por dentro, cambiar corazones, vidas y formas de pensar, recuperar los
valores que en verdad proyectan una vida diferente. Que triste es que ya ni siquiera
la palabra vale, la gente va por ahí mintiendo, engañando, prometiendo y no
cumpliendo. Definitivamente es todo un reto pero como todo, requiere esfuerzo,
compromiso, persistencia y en este caso, un especial trabajo en equipo.
Mi decisión es que desde mi entorno, desde mi trabajo y profesión quiero aportar
para que avancemos en este desarrollo. Mi primer paso, yo misma.