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LA DIGNIDAD DE LA PERSONA

Podemos definir a la dignidad como aquella que designa un objetivo y un valor intrínseco; no es algo que vaya
unido subjetivamente al hombre, es decir va a impedir tomar nuestras decisiones arbitrariamente.

Sin embargo, «dignidad» no significa únicamente un valor objetivo intrínseco, por lo contrario hace referencia a un
valor muy elevado y sublime, es decir el valor de un ser que existe como una persona. Concluyendo así que la
«dignidad», sólo pertenece a las personas.

Alejandro de Hales, definía que «la persona es una sustancia que se distingue a través de propiedad relacionada
con la dignidad»; es decir la dignidad va a tener como base o raíz a la persona como un sujeto individual,
irrepetible pero con naturaleza racional.

Según Millán-Puelles se puede distinguir dos tipos de dignidad, que son frecuentemente confundidas si no se
cuidan bien los matices:

 Una dignidad ontológica o natural

Va a provenir de su índole de persona, es decir de su ser capaz, de esta manera vamos a tener iniciativa sobre
nosotros y sobre nuestro alrededor; gracias a nuestra libertad

 Una dignidad moral

Esta va a depender de la dignidad anterior, ya que va hacer definida como el uso que nosotros tengamos de la
libertad ya mencionada.

Si bien no se puede negarse que hay una dignidad humana adquirida, que va depender del buen o mal uso que
tengamos de nuestra libertad, es decir del valor moral que le asignemos a nuestras acciones. También esa
dignidad moral construye otra dignidad innata, que no va a depender del valor de nuestra acciones, por lo
contario va hacer adquirida de forma natural.