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A L.·.G.·.D.·.G.·.A.·.D.·.U.·.

Gran Priorato de Hispania


J.·. y P.·. Log.·. Escocesa de San Andrés TAU nº 2

Respetable Dip.·. M.·. queridos HH.·.

LA ESPADA Y LA PALETA

En el Ritual de Recepción del Cuarto Grado del RER, el Diputado


Maestro hace entrega al candidato de una espada y una paleta. La primera “os
serviréis para vuestra defensa y la de vuestros hermanos” y la segunda
“”para el trabajo al que os habéis comprometido” (pag.65).
Defensa y trabajo son pues, dos tareas encomendadas al nuevo Maestro
Escocés de San Andrés.

Ambas tareas están asociadas, según nuestro Ritual, a la reedificación del


Templo Santo, y se inspiran en la determinación del Príncipe Zorobabel, tal y
como se cuenta en el segundo Discurso del Diputado Maestro, que volvió a
Jerusalen a reedificar el Templo destruido, armando a los obreros con la Espada
y la Paleta, asumiendo la doble tarea simultánea del trabajo y la defensa.

Meditemos sobre la tarea de reedificación del templo, y meditemos sobre el


trabajo y la defensa, emblemas de nuestro Trabajo como Maestros Escoceses
de San Andrés.

Las Sagradas Escrituras vinculan la sucesivas destrucciones del Templo de


Jerusalen, símbolo de la Presencia de Dios en el Hombre, con las vulneraciones
humanas de la Ley de Dios; Hay, pues un paralelismo claro entre la destrucción
del Templo y la ruptura de la Alianza con Dios que ha de ser renovada
continuamente.

“ Han venido, ó Dios , las gentes a tu heredad: han


contaminado tu Santo Templo : han puesto á Jerusalén como si fuera
una choza de hortelano : los cadáveres de tus siervos los han puesto para
comida de las aves”( Salmo 78)

Nuestro Señor Jesucristo, en el Evangelio de San Juan Va a vincular esta


experiencia de destrucción y reconstrucción del Templo tan decisiva en nuestro
Ritual de MESA vinculando este Templo con su cuerpo

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“Respondió Jesús: Destruid este Templo y en tres días lo levantaré
Por tanto, cuando resucitó de entre los muertos, sus discípulos se
acordaron que había dicho esto; y creyeron la Escritura y la palabra que
Jesús había dicho”.(Juan 2, 19)

Jesucristo referencia a su crucifixión como destrucción del Templo por los


hombres, y su Resurrección como reedificación. A partir de aquí los hombres
podemos configurarnos como Templos vivos, como dice San Pablo. Hay, pues,
una relación directa del Templo como Hombre, el Hombre como Templo, el
Hombre es un Templo de Dios y debe construirse como tal. Efectivamente, en
la explicación de las tres primeras planchas de nuestro Ritual (explicación de las
tres primeras planchas) se adopta esta perspectiva cuando se nos dice :

“En la degradación del Hombre, el abuso de su libertad,


el castigo recibido por ello, la esclavitud en la que ha caído y las
consecuencias funestas de su orgullo, lo que os ha sido presentado aquí
en la primera plancha, mediante la imagen del saqueo y destrucción del
primer Templo de Jerusalén”(Pag.92)

Así pues, el Maestro Escocés de San Andrés debe afanarse en construirse a sí


mismo como Templo que pueda albergar al Señor, la paleta debe pues ayudarle
a liberarse del Pecado, a limpiar de impurezas su corazón y a edificarse como
discípulo digno de la Santa Religión Cristiana.

Con la Paleta trabajamos la argamasa de nuestras características personales,


cimentando las piedras para ser capaces de erigir un Templo Bello, Fuerte y
Resistente a la Gloria de Dios. Nuestra paleta se puede relacionar con el símbolo
Trinitario medieval del Creador con la paleta en la mano.

Pero nuestro Ritual nos advierte de la existencia de peligros en esta tarea a la


que nos consagramos como Maestros Escoceses de San Andrés, nos advierte
de “contínuos y violentos ataques” que hacen necesarios complementar la
tarea del trabajo con la de la defensa: Trabajadores y Guerreros. Meliora
Praesumo…

Esos continuos y violentos ataques se pueden explicar de muy diversas maneras,


pero metafísicamente hablamos de la existencia del principio del Mal en el
Mundo, causa y origen de los ataques externos de los enemigos de la Fe, pero
también de los ataques internos que nos llevan a la tentación y el Pecado.

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“He venido a traer la Espada”(Mt 10, 34) dice el Señor. Es la Espada del
Espíritu, que anticipa a San Miguel y su Milicia Celeste la que se deposita en las
manos del MESA para que complemente su tarea de trabajo, custodiando su
Alma del Pecado, custodiando a sus hermanos de cualquier peligro, pero
también cutodiando el Sumum Bonum que el Templo alberga: La presencia de
Dios.

La Presencia de Dios es el bien más preciado que puede albergar el Hombre a


través de los Sacramentos. Es esta Presencia Divina en el Hombre, fruto de los
Padecimientos y de la Resurrección de Cristo lo que justifica la edificación y
reedificación continua del Templo del Hombre, y igualmente la Custodia de tan
preciado bien de los envites, continuos y Violentos del Mal y del Pecado. Me
asalta mi idolatrado San Bernardo: “Hay que desenvainar la Espada
material y espiritual de los fieles”.

Así pues, vemos como Trabajo y Defensa se asocian de manera natural en la


reedificación del Templo del Señor, ya que en el Templo se unen
armónicamente la Vía Sacramental (La Santa Iglesia), la vía de la construcción
(la Orden Masónica) y también la dimensión Caballeresca. El RER es imagen
perfecta de todo esto.

He de deciros, queridos Hermanos, que desde que fui recibido como Maestro
Escocés de San Andrés me ha sido contantemente motivo de inspiración la
figura de San José y en la elaboración de esta Plancha no he podido evitar que
continuamente se me viniera a la cabeza su imagen, al cual le profeso una
devoción tan particular.

San José es un modelo para toda la Cristiandad, y también motivo de


escándalo en estos tiempos de tanto ruido, velocidad y competencia. Por lo
primero que se caracteriza San José es por no decir una Palabra, los Evangelios no
recogen una sola palabra suya, es el eterno silente, el eterno escuchante, el
eterno hombre de acción-viajando, trabajando y protegiendo- pero también
aquel que no toma la palabra.

Orígenes le llamaba “dispensador de Jesús” y San Juan Crisóstomo


“ministro de la Encarnación”, mientras que San Bernardo “fidelísimo del
Gran Consejo”.

No cabe duda que si a algo asociamos el silencio nosotros es a un templo. El


lugar donde habita naturalmente el silencio es el templo. Un templo es un
lugar de silencio donde habita Dios, de manera que su voz es escuchada,
gracias a este silencio, más nítidamente.

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Pues bien San José es un templo andante, un lugar silente de recogimiento
permanente, y es por ello que logra oír a los Ángeles, es por ello que sus
sueños-silenciosos- son canales de escucha del cielo, y es por ello también que
el Espíritu le habla. El silencio de San José permite que se escuche la llamada
de Dios.

No sólo es un templo andante, San José es un viajero, un viajero al soplo del


Espíritu, un viajero a la escucha de Dios que va de un lugar a otro protegiendo
a su Sagrada Familia y por ello cumpliendo el Plan de Salvación de toda la
Humanidad. No hay intereses personales, da igual que su carpintería fuera mal
o bien, o que fuera o no inoportuna o no su cambio constante de residencia a
Belén, a Egipto.

San José es un custodio. Su misión es proteger a la Sagrada Madre y al Sagrado


Hijo, defenderles, cuidarles en su peregrinación terrestre y cuidar de que no
sufran un sólo rasguño. San José busca lugares seguros, se enfrenta a las
dificultades y todo ello con absoluto silencio y ausencia de ruido, de
protagonismo. El es todo entrega...

San José es un artesano de las manos, no habla, trabaja, no se lo piensa, actúa,


modela formas materiales y llenas de impurezas para convertirlas en
instrumentos útiles para el ser humano. Cree más en el sudor que en el
discurso, su lugar de trabajo lleno de silencio, mientras enseña al Salvador
(puesto que en el Evangelio a Jesús lo llaman "carpintero") el oficio, es la
glorificación del Trabajo Humano en el que el Magisterio de la Iglesia da tanta
importancia , ya que el trabajo dignifica al hombre como Imagen de Dios.
En silencio y sudando no ha lugar para el conflicto ni para la discusión, para
el ruido ni para la vanidad. Sudor y silencio con oración es
SANTIFICACIÓN.

Quiera Dios que nuestras Logias se parezcan al silencioso y afanoso Taller de


San José, quiera Dios que trabajemos la materia y la piedra bruta puliéndola y
dándole una forma artística digna de albergar al Señor, el cuál es definido,( no
lo olvidemos) en el Evangelio como carpintero.

Es en San José donde encuentro un modelo perfecto de Trabajador y


custodio, un modelo de paleta y espada, un Templo que alberga y protege a la
Sagrada Familia y un modelo de Mason que en el silencio y secreto de su
Taller modela la materia para que sea capaz de albergar la Presencia Divina.

Al mismo tiempo, San José tiene la delicada Misión de custodiar y proteger


por los convulsos caminos del Desierto, de Egipto, de la convulsa Judea a
Jesucristo y a su Santa Madre, San José Templo, Padre, Custodio, viajero,

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trabajador... no he encontrado mayor modelo de Maestro Escocés de San
Andrés.

He dicho Dip.M.
Febrero 2016

Carlos Roldán López, MESA