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Los armónicos

una “malformación” de la corriente eléctrica que llega a nuestros hogares y empresas. Esta
“malformación” está originada por los equipos electrónicos que consumen energía eléctrica de
una forma “no lineal”, es decir, de una forma no continua en el tiempo. Esta forma de consumir
electricidad, provoca que la forma de onda senoidal de la corriente eléctrica se distorsione. Esta
distorsión se puede descomponer en diferentes componentes, conocidas como armónicos. La
mayor o menor presencia de armónicos se mide con una magnitud conocida como Tasa de
Distorsión Armónica (THD).

La presencia de armónicos en una instalación, o red de distribución eléctrica puede acarrear


innumerables problemas, tales como:

✎ Sobre calentamientos en los conductores especialmente en el neutro de las instalaciones,


debido al efecto pelicular.

✎ Disparos intempestivos de Interruptores Automáticos y Diferenciales.

✎ Disminución del factor de potencia de una instalación y envejecimiento e incluso destrucción


de las baterías de condensadores utilizadas para su corrección debido a fenómenos de
resonancia y amplificación.

✎ Vibraciones en cuadros eléctricos y acoplamientos en redes de telefonía y de datos.

✎ Deterioro de la forma de onda de la tensión, y consiguiente malfuncionamiento de los


aparatos eléctricos.

✎ Calentamientos, degradaciones en los aislamientos, embalamientos y frenados en motores


asíncronos.

✎ Degradaciones del aislamiento de los transformadores, pérdida de capacidad de suministro


de potencia en los mismos.

Todos estos efectos acarrean pérdidas económicas importantes debido a:

✎ Necesidad de sobredimensionamiento de los conductores y de las potencias contratadas en


una instalación.

✎ Necesidad de sustitución con mayor frecuencia de los aparatos y máquinas dañados por los
armónicos.

✎ Paradas de producción debidas a los disparos intempestivos de los elementos de protección y


mando.

Ahora bien, ¿cómo podemos detectar la presencia de armónicos en nuestra instalación? Además
de la propia observación de los efectos causados y la experiencia de los técnicos de
mantenimiento, podemos recurrir a instrumentos tales como osciloscopios, multímetros y
pinzas de verdadero valor eficaz (TMRS), multímetros medidores de armónicos y analizadores
de redes eléctricas, además de la existencia de especialistas y profesionales que nos pueden
hacer un diagnóstico de los problemas de armónicos de nuestra instalación.

Conocidos lo que son, los efectos que producen y cómo se pueden detectar, veamos ahora
algunas de las múltiples soluciones que existen:

✎ Sobredimensionamiento de conductores y pletinas. Utilización de un neutro para cada fase.

✎ Utilización de transformadores de aislamiento de estrella-triángulo, con secundario en zig-


zag o con doble secundario.
✎ Filtros pasivos como las impedancias antiarmónicas o los llamados “shunt resonantes”,
formados por elementos pasivos como inductancias y condensadores. Filtros activos y
convertidores “limpios”.

✎ Utilización de diferenciales “superinmunizados” calibrados para soportar altas tasas de THD.

✎ Separación de los elementos no lineales de las “cargas limpias” en una instalación eléctrica.

✎ Impedancias de alisado, conectadas a las cargas no lineales. Filtros en cargadores y


alimentadores.

Alertados de la presencia de los armónicos e informados de sus características, puntos fuertes y


debilidades, podemos armarnos y defendernos de ellos. Para quien desee profundizar en el
tema, existen numerosos tratados, publicaciones y cuadernos técnicos disponibles. Aquí he
pretendido una aproximación al problema que representan para los consumidores, de una
forma sencilla, concisa y fácilmente entendible

EL FLICKER (Parpadeo)
Es un disturbio en la amplitud de la tensión, es de tipo conducido, no simétrico (distinto en cada
fase), cuya principal consecuencia es la variación del brillo de las lamparas incandescentes, que
causa molestia visual, y que produce cansancio.

Se considera una sensación subjetiva visual del individuo sometido a fluctuaciones de la


intensidad de la iluminación. La intensidad luminosa varia con un factor 3.4 a 3.8 veces la
variación de la tensión.

El flicker se trata de caracterizar en modo objetivo, a través de un instrumento que realice el


modelo de percepción visual de un observador medio, suficientemente representativo.

Para obtener este resultado se han desarrollado experimentalmente curvas que relacionan, para
determinado tipo de fluctuación de tensión (sensorial, rectangular) la amplitud para la cual el
flicker generado se hace perceptible, y la frecuencia correspondiente.

El instrumento de medición ha sido propuesto y puesto a punto por la Unión Internacional de


Electrotermia y es objeto de la publicación 868 del IEC, que define sus características
funcionales y constructivas.

La medición del flicker dada como sensación instantánea se expresa en por unidad
entendiéndose igual a 1 la salida que el instrumento produce cuando su entrada es el umbral de
perceptibilidad. El nivel de flicker por lo tanto es un numero que indica cuanto por arriba del
umbral de perceptibilidad se presenta la sensación visual correspondiente.

En general las fluctuaciones de tensión generadas por cargas causa de disturbios, tienen
características variables en el tiempo y es necesario fijar un periodo de observación considerado
significativo y evaluar en modo estadístico la variación de la sensación instantánea en el mismo
periodo.
Efecto corona
El efecto corona es un fenómeno eléctrico que se produce en los conductores de las líneas
de alta tensión y se manifiesta en forma de halo luminoso a su alrededor. Dado que los
conductores suelen ser de sección circular, el halo adopta una forma de corona, de ahí el nombre
del fenómeno.

El efecto corona está causado por la ionización del aire circundante al conductor debido a los
altos niveles de tensión de la línea. Al momento que las moléculas que componen el aire se
ionizan, éstas son capaces de conducir la corriente eléctrica y parte de los electrones que
circulan por la línea pasan a circular por el aire. Tal circulación producirá un incremento de
temperatura en el gas, que se tornará de un color rojizo para niveles bajos de temperatura, o
azulado para niveles altos. La intensidad del efecto corona, por lo tanto, se puede cuantificar
según el color del halo, que será rojizo en aquellos casos leves y azulado para los más severos.

La primera forma de efecto corona registrada fue el fuego de San Telmo. En clima tormentoso
en el mar, en ocasiones aparecían luces como flamas rojizas o azuladas en la parte superior de
los mástiles de los barcos. Los marineros lo asociaban con una forma de protección y lo
nombraron en honor a su patrono, Erasmo de Formia (San Telmo)