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Importancia de la bioseguridad dentro de una explotación acuícola en la empresa

ACUAVIDA

Bien sabemos que desde hace tiempo existe la producción de peces, por tal
motivo daremos a conocer un poco de su historia

La acuicultura, la cría de organismos acuáticos en condiciones artificiales, es una


de las ramas del sector agropecuario de más rápido crecimiento, ya que alcanza
una tasa de incremento anual de 10 por ciento en promedio mundial. Por otra
parte, el total mundial de pesca ha alcanzado un pico de unos 90 millones de
toneladas por año, que no ha variado durante el último decenio. El aumento de la
población mundial, aunado a la creciente demanda de pescado, al que se
considera como un alimento más saludable, han ocasionado una rápida expansión
de la acuicultura. La cría de peces en viveros se ha venido practicando desde
hace miles de años en el Extremo Oriente, pero siempre en condiciones
extensivas. En las modalidades de cría intensiva se obtienen regularmente
rendimientos de más de 150 toneladas por hectárea de viveros y con la ayuda de
dispositivos especiales de oxigenación del agua, se puede llegar a cinco veces
más. Para alcanzar rendimientos tan excepcionales es preciso ajustarse
rigurosamente a las condiciones que exige la cría intensiva de peces. Éstas
incluyen, entre otras, las siguientes: viveros o tanques equipados con filtros para la
eliminación eficaz de los residuos orgánicos y con dispositivos para aumentar el
suministro de oxígeno a los peces; disponibilidad de alevines selectos, sanos, para
repoblar periódicamente los viveros; suministro, en cantidad suficiente, de
alimentos de tipos adecuados a las distintas etapas del crecimiento; y posibilidad
de controlar la calidad del agua y el estado de salud de los peces a lo largo del
ciclo de producción.
Pienso al respecto que debe existir la bioseguridad acuícola En todas partes del
mundo, la seguridad sanitaria de los alimentos se ha convertido en una de las
prioridades de la salud pública. Para garantizarla, es preciso utilizar un método
global, aplicable desde la explotación acuícola hasta la mesa. Con el fin de
presentar una orientación general, es necesario entrar a examinar la primera etapa
de la cadena alimentaria y las medidas que pueden tomarse para mejorar al
máximo posible el control sanitario de los productos de origen animal. Así mismo,
es necesario identificar todos los peligros y cuyo control en la producción primaria
puede ser beneficioso, e incluso decisivo, para la seguridad sanitaria de los
alimentos de origen animal, incluidos los productos de la acuicultura.

La responsabilidad de un sistema de vigilancia y control recae en el Estado. Sin


embargo, y particularmente en lo que respecta a los análisis de laboratorio, no
tendría ningún sentido llevar a cabo grandes esfuerzos financieros y técnicos, por
ejemplo para la detección de residuos de medicamentos veterinarios o de
contaminantes microbiológicos en los alimentos, si paralelamente no se
emprenden masivas e intensas campañas de educación para que estos no se
generen en el campo. Este es precisamente el valor de las buenas prácticas,
puesto que minimizan el riesgo de que sustancias químicas, microorganismos u
otros agentes biológicos en los animales generen niveles inadmisibles de residuos
u otras alteraciones de la inocuidad de los alimentos, que deterioren la idoneidad
de los mismos para el consumo humano.

En general en acuicultura la selección del sitio para la construcción de las


instalaciones depende del tipo de explotación que se vaya a establecer; la
importancia de contar con un terreno adecuado para la misma radica en la
prevención de la contaminación química presente en el medio ambiente y la
interacción del suelo y el agua, como factores que pueden tener un efecto en la
calidad del agua como recurso para utilizarse en la producción y por ende en la
salud de los animales y en la inocuidad de los productos que de estos se
obtengan.