Você está na página 1de 6

Escuela de Ciencias Jurídicas y Políticas

Carrera de Grado: Licenciatura en Derecho.

Estudiante:
Siomara Enemencia Chávez Ferreira

Matrícula:
16-10489

Asignatura: Derecho Administrativo (DER 312-01-1)

Tema: La Función Administrativa

Profesor: Juan Manuel Garrido Campillo

Presentado a los 24 días del mes de marzo del año 2018.


Distinguido Participante:
1-Luego de investigar en la bibliografía básica de la asignatura, los recursos
colgados en este espacio y las demás fuentes complementarias, realiza la
siguiente actividad:

a- Realiza de informe de lectura relativo a la función administrativa.

b- Visita el Ministerio de Administración Pública (MAP) y entrevista un funcionario


sobre la actuación de la administración y las consecuencias de estos actos, en
cuanto a la responsabilidad, luego realiza un informe de lectura.
Enviar a este espacio en el plazo establecido.

Criterios de evaluación:

 Claridad, coherencia y originalidad de las ideas externadas.


 Utilización de un lenguaje técnico adecuado.
 El plagio en las tareas será sancionado con la anulación de la misma.

Requisitos de forma del informe:

 El informe debe estar redactado en Word,


 Letras en Arial 12,
 Textos justificados.
 Márgenes 2.5
 Valor 15 puntos
a- Realiza de informe de lectura relativo a la función administrativa.
INTRODUCCIÓN
La Función Administrativa es la actividad que corresponde al poder ejecutivo, se
realiza bajo el orden jurídico y limita sus efectos a los actos jurídicos concretos o
particulares y a los actos materiales, que tienen por finalidad la prestación de un
servicio o la realización de las demás actividades que le corresponden en su
relación con otros entes públicos o con los particulares, regulados, por el interés
general y bajo un régimen de política o control. Andrés Serra Rojas.
En este sentido la actividad que corresponde a la función administrativa es
encausada por el derecho administrativo, que forma el conjunto de normas que rigen
a la administración pública, a los servidores públicos a las demás actividades que
corresponden normalmente al poder ejecutivo.
El Poder Ejecutivo, se integra con todos los órganos a los que encomienda la
función administrativa, que se resuelve en conjunto de los actos administrativos, de
connotación y alcances jurídicos variados.
-----------------------o---------------------o-----------------------o---------------------o---------------
Se entiende por Función Administrativa a una de las funciones jurídicas del Estado.
Se ha sostenido que el poder del Estado se actualiza en la función asignada a cada
uno de los órganos: el legislativo, el ejecutivo y el judicial.
Estas funciones estatales pueden clasificarse desde distintos puntos de vistas, el
sustancial o material, el orgánico o subjetivo, y el formal.
Desde el punto de vista sustancial o material, se analiza el contenido de la función.
Lo importante, lo trascendente, es analizar la naturaleza de la función.
Por ello, la función legislativa se caracteriza por crear el orden jurídico. Esta función
dicta normas jurídicas que regulan las conductas tanto de las personas jurídicas
como de las personas físicas, y esas normas son generales e impersonales y rigen
para el futuro.
La función administrativa en cambio, es aquella que provee a la satisfacción de
necesidades colectivas, que actúa sobre el presente, es continua, permanente, y es
por ello que esta función no se puede interrumpir por huelgas ni por lock out que
realicen las empresas a cargo de la prestación de los servicios públicos.
Esta función administrativa puede ser ejecutada por cualquiera de los tres órganos,
y al respecto enseña Lascano que el Poder Judicial realiza función administrativa
no sólo cuando designa su personal, o cuando llama a licitación pública para
contratar algún servicio, sino también en el caso de los denominados “actos de
jurisdicción voluntaria”. Teoría que comparto y agrego que la función deja de ser
administrativa y pasa a ser jurisdiccional en el caso que exista contienda entre dos
o más personas que pretendan tener el mismo derecho.
Finalmente, la función jurisdiccional es la que aplica el derecho en el caso concreto,
es una función que actúa sobre el pasado, es la encargada de juzgar conductas ya
acontecidas.
Sostiene también Lascano, siguiendo las enseñanzas de Chiovenda y de Carnelutti
que la jurisdicción es la función que ejerce el Estado, cuando entre dos partes media
un conflicto de intereses, para resolver dicho conflicto como tercero imparcial, con
el fin de procurar la actuación de la ley. Afirma que la función jurisdiccional es la
realizada por una autoridad que no es parte en las relaciones jurídicas y en las
situaciones jurídicas que la misma considera.
Desde el punto de vista orgánico o subjetivo, la distinción se hace
teniendo en cuenta el órgano del que emana la función, y para esta teoría, la
función administrativa, sólo la realiza el órgano ejecutivo, la función legislativa:
el Congreso de la Nación, la Legislatura Provincial, y el Concejo Deliberante
Municipal. A su vez la función jurisdiccional está a cargo del órgano judicial.-
Esta teoría tuvo gran desarrollo en virtud de la doctrina sustentada por
Montesquieu en su conocida obra “El espíritu de las leyes” que sostenía que el
que hace las leyes no sea el mismo que las aplique, ni el que las ejecute; el que
las ejecute, no pueda hacerla ni juzgar acerca de su aplicación; y el que las
juzgue, no las cree ni las ejecute.
La función estatal desde el punto de vista formal tiene en cuenta el
procedimiento para su dictado y la forma propiamente dicha del acto con
prescindencia del órgano del que emane, y por ello, para esta teoría, todo acto que
tenga forma de ley, será actividad legislativa aunque se trate de un acto individual
y concreto como es la aprobación de un contrato suscripto por el Presidente de la
República, por ejemplo. En este caso, considero que estamos en presencia de una
función administrativa, y no de una actividad legislativa, y se trata de un acto
administrativo que tiene forma de ley, ya que soy de opinión que el acto
administrativo puede emanar de cualquiera de los tres órganos del Estado, y por lo
tanto, está sujeto al control del órgano judicial por la vía contencioso
administrativa.
En este, orden de ideas, sujeta a los principios teóricos de la jurisprudencia y la
doctrina los principios fundamentales de organización de la Administración pública
son los que refuerzan la institucionalidad del Estado y garantizan el cumplimiento
eficaz y eficiente de sus fines.
La institucionalidad del Estado es asunto de derecho y de tiempo. Progresa a
medida que se solidifica el sistema de órganos, normas y procedimientos por los
cuales se expresa la potestad pública y se realiza lo que justifica a la vista de los
administrados que estos le obedezcan: la fe que el Estado, en su estructura, está
organizado para la realización del bien común, entendido, a nuestro juicio, como
tendencia hacia el ideal democrático. No hay Estado hasta que el poder no sea
regulado por el Derecho -no un galimatías de normas dictadas a la voluntad de
mayorías momentáneas, sino un corpus de normas organizadas con el correr del
tiempo, en un sistema coherente.
De la calidad y estabilidad del sistema jurídico se deducen la credibilidad, previsión,
fiabilidad de los órganos del Estado; sin institucionalidad fuerte del Poder, una
sociedad política no tiene perspectiva de desarrollo sostenible; en vez de la
continuidad del Estado, reina el eterno caos vinculado a la discontinuidad de las
mayorías políticas; se sacrifica el profesionalismo en la Función Pública sobre el
altar del clientelismo.
Durante la última década, los países desarrollados han hecho del tema de la
eficacia de la Administración Pública y del Derecho un requisito de la competitividad
de sus economías. Reevalúan la organización de sus Administraciones públicas y
legislaciones a consideración de los valores de seguridad y fiabilidad para el
funcionamiento de los mercados y también para el respeto de los derechos
subjetivos.
Las organizaciones de las Naciones Unidas también están apuntando la relación de
causalidad existente entre el subdesarrollo socioeconómico y la institucionalización
débil de los aparatos estatales.
Después de décadas de incitación a la privatización de los servicios públicos,
la Declaración del Milenio para el Desarrollo contempla que “la Administración
Pública desempeña un papel fundamental para promover y coordinar el proceso de
desarrollo sostenible y prevenir los conflictos”. El escaso grado de institucionalidad
del Estado es el primer factor de fracaso de las políticas de reforma en los países
subdesarrollados. Planteando los retos de la reforma constitucional, el Presidente
Leonel Fernández dijo que “esa dimensión institucional es parte íntima, indisoluble
de una estrategia de desarrollo sostenible” (Discurso del 9 de octubre de
2006, Aula Magna de la Universidad Autónoma de Santo Domingo).

Marco Constitucional de la Administración Pública Dominicana


Nuestro proceso de reforma constitucional ha sido altamente regresivo, y pese al
avanzado texto de 1844 que nos legó el constituyente del 6 de noviembre que
dotado de una intuición sorprendente y con pleno conocimiento de la realidad
nacional, diseñó una Ley de Leyes que puede reputarse como una de las más
avanzadas de la época1 y sus múltiples paradigmas de gestión pública, de manera
especial la inamovilidad del agente en el cargo, están insertos en las más modernas
constituciones iberoamericanas contemporáneas, los cuales tuvieron una
supremacía en el constitucionalismo regional en el campo de la Administración
Pública hasta la aparición de la Constitución de Cuba de 1940.
En primer término, para erradicar esas dualidades conceptuales vigentes en la
Administración del Estado, procede replantear el concepto de Gobierno
y considerar Gobierno al Poder Ejecutivo y sus dependencias de Derecho público;
y en consecuencia sería de lugar reformular el Artículo 13 estableciendo la Ciudad
de Santo Domingo de Guzmán como asiento de los Poderes Públicos.
En ese orden de ideas, resulta imperativo adecuar el contenido de los Artículos 4 y
7 para que rece así: El Estado Social y de Derecho de la República Dominicana es
esencialmente civil, republicano, democrático y representativo. Se divide en Poder
Legislativo, Poder Ejecutivo y Poder Judicial. Estos tres poderes son independientes
en el ejercicio de sus respectivas funciones. Actúan limitada y separadamente, pero
en armónica colaboración. Sus encargados son responsables y no pueden delegar
sus funciones, las cuales son únicamente las determinadas por la Constitución y las
leyes.
Evidencia lo antes dicho con respecto al retroceso constitucional, que de revisar la
actual Constitución Dominicana advertiremos que el término Administración Pública
sólo aparece en dos situaciones de manera incidental, y su ejercicio, la función
pública no ha merecido la debida atención del legislador que le sucediera en el
exagerado número de 39 reformas o revisiones.
La Constitución dominicana en su Artículo 122 erige al Presidente de la República
como Jefe de la Administración Pública, Jefe Supremo de todas las Fuerzas
Armadas y Policiales. Además de ese cúmulo de funciones sustantivas se le
proclama como Jefe de Estado.
La importancia de la Administración Pública influyó en el connotado tratadista
español Adolfo Posada para considerarla como un Poder público distinto a la trilogía
tradicional de Montesquieu. Esta tesis fue colaborada por reconocidos tratadistas
en el Nuevo Mundo, como el Dr. Troncoso de la Concha y el
norteamericano Francisco J. Goodnow, autor de dos volúmenes de Derecho
Administrativo Comparado.
La Administración Pública es un complejo orgánico en el cual participan todos los
Poderes del Estado, es un hecho real que la mayor participación ha estado y está
atribuida en todos los países al Poder Ejecutivo. El papel del Poder Ejecutivo es tan
central en la Administración Pública, que se considera generalmente titular de
este Poder al Presidente de la República, como el Jefe de la Administración Pública.
En nuestra Constitución ese reconocimiento es expreso. La principalidad de esa
posición del Poder Ejecutivo en la Administración tiene dos expresiones. En primer
lugar, es una cuestión de volumen. El número de atribuciones administrativas del
Poder Ejecutivo es siempre incomparablemente mayor que el de los otros Poderes
del Estado. En los países en que, como Inglaterra y Francia, las Constituciones se
limitan a lo fundamental, este hecho está aún más acusado. En segundo lugar, aun
en muchos de los casos en que otros Poderes, a parte del Ejecutivo, tienen
atribuciones administrativas, el Poder Ejecutivo tiene alguna participación, unas
veces a priori y otras veces a posteriori.