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TIPOS DE PRINCIPIO DE LEGALIDAD

1)PRINCIPIO DE LEGALIDAD TRIBUTARIA:


-Con este lo que viene a establecerse es que únicamente una norma jurídica que
tenga carácter de ley puede determinar lo que son las bases de las obligaciones
tributarias. Es decir, que sólo aquella puede delimitar quiénes tienen que hacerle
frente al pago de las mismas , en qué fechas, mediante qué sistema, las acciones
que serán calificadas como infracciones e incluso cuáles serán las sanciones por
cometerlas.
En el derecho tributario, en virtud del principio de legalidad, sólo a través de una
norma jurídica con carácter de ley, se puede definir todos y cada uno de los
elementos de la obligación tributaria, esto es, el hecho imponible, los sujetos
obligados al pago, el sistema o la base para determinar el hecho imponible, la
fecha de pago, las infracciones, sanciones y las exenciones, así como el órgano
legalizado para recibir el pago de los tributos. La máxima latina nullum tributum
sine legem determina que para que un tributo sea considerado como tal debe
estar contenido en una ley, de lo contrario no es tributo.

2)PRINCIPIO DE LEGALIDAD ADMINISTRATIVA:


-Es el encargado de determinar que todas y cada una de las acciones, decisiones
y medidas que se adopten desde la Administración , deben estar sometidas a la
ley.

3)PRINCIPIO DE LEGALIDAD REGISTRAL:


-Viene a determinar que todo documento que se desee inscribir en el Registro
tiene que ser examinado previamente para verificarse y que así se compruebe que
es válido y perfecto.
TIPOS DE PRINCIPIO DE LEGALIDAD EN EL PERÚ
SEGÚN LA CONSTITUCIÓN

1)PRINCIPIO DE LEGALIDAD TRIBUTARIA:


En los últimos años, la Corte Suprema de Justicia de la República ha resuelto
diversas controversias en materia tributaria que permiten volver a acercarse a las
definiciones de los principios tributarios de legalidad y de reserva de ley en el
contexto del ordenamiento jurídico peruano. En estas sentencias –que tuvieron
como objeto el análisis de la constitucionalidad de los reglamentos que regulan el
cobro por parte del Estado del Aporte por Regulación a la OEFA y la Retribución
Económica por el uso del agua–, los principios tributarios de legalidad y de reserva
de ley fueron centrales para la resolución de las controversias. No obstante, en
aquéllas, la Corte Suprema optó por acoger definiciones de estos principios que se
fundamentaron en la literalidad del texto constitucional y en la doctrina
internacional, sin hacer referencia al desarrollo de estas definiciones contenido en
la jurisprudencia del Tribunal Constitucional.
Lo anterior, ha tenido como consecuencia que el contenido de los principios de
legalidad y reserva de ley establecido en la jurisprudencia de la Corte Suprema
pueda tener límites distintos de aquel contenido establecido en la jurisprudencia
del Tribunal Constitucional. Por ello, para discutir acerca de los límites de estos
principios –sobre los que siempre existirá controversia–, considero que resulta
necesario analizar su rol concreto en el ordenamiento jurídico peruano. Esto
último, y de una forma muy general, es el objeto del presente trabajo. Para ello,
revisaremos principalmente el desarrollo de los principios constitucionales
tributarios según la jurisprudencia del Tribunal Constitucional, esto debido a que
es muy poca la doctrina nacional producida en relación con este tema en los
últimos años.
En primer lugar, cabe notar que estos principios tributarios no solo son principios
generales ordenadores del Derecho, sino que, conforme han sido recogidos en el
artículo 74 de la Constitución Política del Perú, forman mandatos constitucionales
vinculantes, que no solo limitan la potestad tributaria del Estado, sino que
garantizan los derechos de los contribuyentes. Resulta importante hacer hincapié
sobre estas funciones de los principios tributarios, debido a que éstas permitirán
dotarlos de un contenido adecuado.
En la doctrina y a lo largo del tiempo, se ha debatido las funciones de los
principios tributarios. Así, en algún momento en la doctrina se ha llegado a
sostener que estos principios no vinculan al legislador, sino que solamente
orientan su labor. No obstante, esto no ha sucedido así en el Perú. En concreto,
en relación con la función que cumplen estos principios, en el fundamento de la –--
-Sentencia del expediente 02724-2007-PA/TC, el Tribunal Constitucional ha
señalado que:
“La imposición de determinados límites que prevé la Constitución permite, por un
lado, que el ejercicio de la potestad tributaria por parte del Estado sea
constitucionalmente válido; de otro lado, garantiza que dicha potestad no sea
ejercida arbitrariamente y en detrimento de los derechos fundamentales de las
personas. Por ello, se puede afirmar que los principios constitucionales tributarios
son límites al ejercicio de la potestad tributaria, pero también son garantías de las
personas frente a esa potestad; de ahí que dicho ejercicio será legítimo y justo en
la medida en que su ejercicio se realice en observancia de los principios
constitucionales que están previstos en el artículo 74º de la Constitución, tales
como el de legalidad, reserva de ley, igualdad, respeto de los derechos
fundamentales de las personas e interdicción de la confiscatoriedad”. (Énfasis
nuestro).

-El Tribunal también ha señalado, en el fundamento 20 de la Sentencia del


expediente 2689-2004-AA/TC lo siguiente:
“Ahora bien, conforme hemos señalado supra, los principios constitucionales
tributarios previstos en el artículo 74° de la Constitución no son sólo límites sino
también garantías. En tal sentido, el principio de reserva de ley es también, ante
todo, una cláusula de salvaguarda frente a la posible arbitrariedad del Poder
Ejecutivo en la imposición de tributos”.
Entonces, aquí no queda duda sobre su función; lo que evidencia su importancia.
Estos principios constitucionales son verdaderos límites a la potestad tributaria. No
solo la ordenan; sino que también son garantías, que salvaguardan los derechos
de las personas –como el derecho de propiedad y las libertades individuales–
frente a esta potestad. Así, los contribuyentes cuentan con garantías ante el
ejercicio de esta potestad del Estado, la que no es irrestricta y no puede ser
arbitraria.
-Ahora bien, en el caso concreto del contenido de los principios tributarios de
legalidad y de reserva de ley, el Tribunal Constitucional ha señalado lo siguiente:
“[…] no existe identidad entre el principio de legalidad y el de reserva de ley en
materia constitucional tributaria. “Mientras que el principio de legalidad, en sentido
general, se entiende como la subordinación de todos los poderes públicos a leyes
generales y abstractas que disciplinan su forma de ejercicio y cuya observancia se
halla sometida a un control de legitimidad por jueces independientes; el principio
de reserva de ley, por el contrario, implica una determinación constitucional que
impone la regulación, sólo por ley, de ciertas materias” [STC 0042-2004-AI/TC, F.
9]. Y se agrega “el principio de reserva de ley significa que el ámbito de la
creación, modificación, derogación o exoneración –entre otros– de tributos queda
reservada para ser actuada únicamente mediante una ley. Este principio tiene
como fundamento la fórmula histórica “no taxation without representation”; es
decir, que los tributos sean establecidos por los representantes de quienes van a
contribuir” [F. 10]”

Al respecto, el artículo 74 de nuestra Constitución define o limita expresamente los


principios constitucionales tributarios de legalidad y de reserva de ley, a saber:
Los poderes del estado que pueden crear, modificar o derogar tributos, o
establecer una exoneración. El Poder Legislativo –a través de la ley– es el titular
originario de esta potestad. No obstante, excepcionalmente, el Poder Ejecutivo
también puede ejercer esta potestad a través de delegación o de forma originaria
cuando se trate de tributos del tipo aranceles o tasas.
Solo por norma con rango de ley se pueden crear, modificar o derogar tributos, o
establecer una exoneración. Sin embargo, se precisa que las leyes de
presupuesto y los decretos de urgencia no pueden contener normas sobre materia
tributaria.
La potestad de crear, modificar o derogar tributos, o establecer una exoneración,
no solo es de titularidad del Gobierno Nacional, sino que también lo es de los
Gobiernos Regionales y los Gobiernos Locales, dentro de su jurisdicción, y con los
límites que señala la ley.
Las leyes relativas a tributos de periodicidad anual rigen a partir del primero de
enero del año siguiente a su promulgación.
Las normas dictadas en violación de los puntos anteriores no surten efecto.
Sin perjuicio de lo anterior, cabe notar, que el artículo 74 de la Constitución no solo
regula que estos principios tienen límites expresos, sino que también de aquél se
desprende la existencia de límites tácitos. En relación con esto, por ejemplo, en la
sentencia del expediente 2762-2002-AA/TC, en el caso del principio de reserva de
ley, el Tribunal Constitucional reconoció que la doctrina comparada permite
entender este principio como uno relativo. Si bien del propio texto de la norma
constitucional se puede evidenciar esta relatividad respecto del tipo de la norma, el
Tribunal extiende este entendimiento también al contenido de la norma.

Otro ejemplo de esto, ahora en relación con el principio de legalidad, puede


observarse en el siguiente pronunciamiento del Tribunal Constitucional en la
sentencia del expediente 0002-2006-PI/TC, la cual señala que “En materia
tributaria, el principio de legalidad significa que la potestad tributaria del Estado
debe someterse a la Constitución y no sólo a las leyes. (…)” (STC 00042-2004-
AI/TC, FJ 10)”. (Énfasis nuestro).

De esta manera, se da cuenta del rol del principio de legalidad en nuestro


ordenamiento jurídico, no solo como norma que ordena el Estado, sino también
como garante de los derechos fundamentales consagrados en la Constitución. Así,
no queda duda de que la aplicación de los principios constitucionales tributarios se
debe hacerse de forma conjunta con otros principios y garantías constitucionales,
tales como la seguridad jurídica o la interdicción de la arbitrariedad.

Sin perjuicio de lo anterior, el propio Código Tributario precisa también la


aplicación de los principios tributarios en las normas IV, VIII y X de su Título
Preliminar, que señalan lo siguiente:

La reserva de ley abarca:


(a) al hecho generador de la obligación tributaria, la base para su cálculo y la
alícuota; el acreedor tributario; el deudor tributario y el agente de retención o
percepción;
(b) a las exoneraciones y otros beneficios tributarios;
(c) a los procedimientos jurisdicciones y administrativos, en cuanto a los derechos
o garantías del deudor tributario
(d) la tipificación de infracciones y sanciones
(e) los privilegios, preferencias y garantías de la deuda tributaria
(f) las formas de extinción de la obligación tributaria.
La potestad de crear, modificar o derogar tributos, o establecer una exoneración
de los Gobiernos Locales se ejerce a través de Ordenanza y únicamente
comprende a sus contribuciones, arbitrio, derechos y licencias, dentro de su
jurisdicción.
La reserva de ley permite que:
(a) los aranceles se regulen mediante decreto supremo refrendado por el Ministro
de Economía y Finanzas
(b) la cuantía de las tasas se fije mediante decreto supremo refrendado por el
ministro del sector competente y el Ministro de Economía y Finanzas.
La legalidad permite que la Administración Tributaria se encuentre facultada para
actuar discrecionalmente, dentro del marco que establece la Ley. No obstante, no
permite que en vía de interpretación se creen tributos, se establezcan sanciones,
se concedan exoneraciones ni se extiendan las disposiciones tributarias a
personas o supuestos distintos de los señalados en la ley.
Como se podrá observar, en esta delimitación establecida por la norma legal, no
se mencionan expresamente los temas vinculados a la relatividad de la reserva de
ley o de la constitucionalización del principio de legalidad. Así, aún quedan
espacio para su delimitación y, por ello, cobra importancia el análisis de su función
de garantía de los derechos fundamentales.

De lo anterior, se evidencia que los principios tributarios de legalidad y reserva de


ley son complejos. Esto responde a su importante rol en el ordenamiento jurídico.
Como hemos mencionado, los principios tributarios de legalidad y reserva de ley
cumplen un doble rol: son normas ordenadoras del poder del Estado y son
garantías constitucionales del respeto de los derechos fundamentales. Por ello, la
aplicación práctica de estos principios deberá permitir el ejercicio eficiente y
adecuado de la potestad tributaria, siempre dentro del marco de la ley y la
Constitución, teniendo una especial consideración en que dicha aplicación no
podrá afectar el derecho de propiedad ni las libertades individuales de los
contribuyentes. La aplicación de estos principios no puede ser ajena a estos roles.
3)PRINCIPIO DE LEGALIDAD REGISTRAL:
Cada sistema registral tiene determinados principios registrales que sirven de
inspiración o guía a la actuación registral.
Los principios registrales son ”...el conjunto armónico de principios que aspira a
producir, mediante la institución del Registro de la Propiedad, la necesaria
seguridad al tráfico de los inmuebles y a la constitución de relaciones reales sobre
inmuebles, ofreciendo con ello sólidas bases en que asentar el crédito hiptecario”
También se puede entender a los principios registrales como “aquellos rasgos o
características que distinguen un sistema registral de otro, es decir, que le dan su
contenido, que le dan su eficacia, que lo hacen más o menos eficaz que respecto
de otros. Dependiendo los principios registrales en un sistema ya recogido, este
sistema será más o menos eficaz que otro.”[2]
CLASES
El Sistema Registral Peruano ha adoptado los siguientes principios registrales
orientadores:
1.- Principio de Rogación:
Según ella, las inscripciones en los Registros Públicos se extienden
necesariamente a solicitud de la parte interesada, no procediendo las
inscripciones de oficio, es decir, a voluntad propia del Registrador; la rogatoria o a
la solicitud es necesaria. Este principio está contenido en el Art. 2011 del Código
Civil : "Los registradores califican la legalidad de los documentos en CUYA
VIRTUD SE SOLICITA la inscripción..."
Cualquier persona puede solicitar la inscripción o anotación preventiva de un título,
sin necesidad de acreditar legítimo interés o personería.
Excepciones, cuando se haya incurrido en error material ; y, cuando se trata de la
hipoteca legal (Art. 1119 CC).
2.. Principio de Prioridad.
Los derechos que otorgan los registros públicos están determinados por la fecha
de su inscripción y, a su vez, la fecha de inscripción está determinada por el día y
la hora de su presentación. Cobra vigencia el apotegma jurídico "prior in tempore
in jure" (el primero en el tiempo es el más poderoso en el derecho). Nuestro
Código Civil reconoce este principio, el mismo que tiene dos clases:
Prioridad de Rango: Contenido en el artículo 2016, es la posibilidad de
concurrencia registral, los derechos inscritos no se excluyen, pero sí se
jerarquizan en función de la antigüedad de su inscripción. Son permisibles los
siguientes negocios de rango:
Prioridad excluyente: Contenida en el método 2017, por ella, si un título que se
pretende inscribir, si es incompatible con otro ya inscrito simplemente no podría
realizarse. Existe un cierre registral y se expresa de dos modos: erga onmes
oportunidad.
Si un título está inscrito, el cierre es definitivo, es decir se rechazará la inscripción
del título incompatible.
Si el título simplemente se ha presentado al registro, el cierre registral, para el
título incompatible, es condicional, en el sentido de que está condicionado a la
inscripción del primer título. Si el primer título no se inscribe, no se producirá el
cierre registral para el segundo y éste podría lograr acceso al registro.

3. Principio de Fe Pública Registral.


Busca proteger la seguridad jurídica de la contratación a base de los asientos de
inscripción que obran en los Registros. Si una persona de buena fe adquiere a
título onerose derechos de otra, que en el Registro aparece con derecho a
otorgarlo, e inscribe su adquisición se convertirá en tercero registral y por lo tanto
de ampararse en el principio de fe pública registral con lo cual logrará hacer a su
derecho absolutamente inatacable por todos. Este principio está regulado por la
norma VIII del Título Preliminar del Reglamento General de los Registros Públicos,
y el Art. 2014 del Código Civil.

4. Principio de Legalidad.
Se refiere a que todo título que pretenda su inscripción y/o anotación preventiva,
sin excepción, debe estar sometido a una previa calificación registral.
La calificación de acuerdo con el principio de legalidad consiste en un juicio de
valor, no para declarar un derecho dudoso, sino para incorporar o no al registro
una nueva situación jurídico – registral. Según el artículo 2011; el registrador debe
calificar lo siguiente: la legalidad de documentos que se presentan; la capacidad
de los otorgantes; y, la validez del acto .

5. Principio de Publicidad.
Aunque muchos le niegan el carácter de principio registral, por el mismo se
presume, sin admitirse prueba en contrario, de que todos están enterados del
contenido de las inscripciones. Esta presunción es "juris et de jure" porque no se
admite prueba en contrario nadie podrá alegar desconocimiento o ignorancia de lo
que aparece inscrito en las formas y/o fichas de inscripción que constan en los
Registros Públicos, ni de los títulos que dieran mérito para su respectiva
inscripción, los que se encuentran archivados.

6. Principio de Tracto Sucesivo.


Establece que ninguna inscripción, salvo la primera, se hará sin que esté inscrito,
salvo la primera, se hará sin que esté inscrito o se inscriba el derecho de donde
emane". Se encuentra regulado por el Art. 2015 del Código Civil.

7. Principio de Especialidad.
Llamado también principio de determinación tiene por objeto individualizar los
derechos inscritos en relación con los bienes y a las personas, determina que
cada inscripción se haga en partida separada.