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Primer Semestre

Unidad V.
Impacto del Evolucionismo en la Psicología

Módulo:
Antecedentes de la Psicología
0100

Ensayo
“Problema Herencia-Medio”
Antecedentes y perspectiva actual

TUTORA:
Cinthya Lorena Cornejo Cárdenas

Estudiante:
Miguel Ángel Aguirre Ruiz
Cuenta: 418131312

GRUPO:
9173
Introducción.

Con estas líneas pretendemos emitir una opinión respecto de el campo de acción
de la psicología diferencial cuyo objetivo es investigar los grados de divergencia entre
las conductas de los individuos, y con ello dar intervención a la psicología clínica para
adecuarlas en un sentido u otro.

Ahora, para poder valorar esos grados de diferenciación individual, es preciso,


antes que nada, exponer los antecedentes históricos de esta división psicológica, para
posteriormente explorar las diputas que han surgido en torno al origen de las conductas
divergentes.

Nos sumergiremos, aun someramente, en el campo de acción de la genética y


del medio ambiente en el que se desarrolla el individuo, para tratar de dilucidar una
postura respecto de la disputa desde una óptica causalista, por lo que abordaremos los
aportes de una y otra en determinadas épocas de la evolución científica.

Así, la postura anticipada, sin ánimos de prejuzgar sobre los descubrimientos del
presente manuscrito, es afirmar que en la conformación de la conducta de un individuo,
existe una marcada influencia del factor genético, pero lo que determina la conducta,
positiva o negativa, es en realidad el medio ambiente en el que el individuo crece y se
desarrolla a lo largo de su vida.
Una mirada a la historia de las diferenciaciones

El común denominador en la diferenciación de los individuos es precisamente la


observación, pues desde tiempos remotos las interrogantes de los hechos que
acontecían al ser humano surgieron en el seno de la primigenia cultura occidental y el
incipiente surgimiento de la ciencia psicológica.

Desde tiempos remotos los grandes pensadores de la historia se dieron a la


tarea de buscar diferencias entre los seres vivos, proponiendo al respecto diversas
teorías, las cuales en nuestros días pudiesen parecer absurdas, sin embargo, en la
época en que surgieron eran aceptadas por la generalidad, de ese modo encontramos
que algunos filósofos establecieron el origen de la vida en los mares y que los seres
humanos habían evolucionado de los peces. Mucho tiempo después se reconoció otra
teoría: la atómica. Esta teoría establecía que los seres de la naturaleza estaban
formados por una combinación de elementos muy pequeños, desde las estrellas hasta
las plantas pasando por el ser humano y animales. Aristóteles también aportó a la
naciente ciencia natural su idea diferencial por medio de Scala Naturae, en donde al
comparar plantas con animales, estableció que ambos tienen en común la
reproducción, mas no así la producción. (Papini, 2009). Desde luego con los avances
del conocimiento estas teorías fueron falsadas y derrocadas conforme avanzaban las
investigaciones y observaciones, así como las formas de ver el mundo.

Es así que desde tiempos remotos las grandes culturas se empezaron a


interesar por la diferenciación de los individuos que conformaban sus colectividades, se
preguntaban, por ejemplo, ¿Por qué cada persona tenía un carácter distinto siendo que
todos vivían en la misma sociedad?, ¿Por qué había una diversidad de rostros si todos
tenían los mismos elementos? (Pueyo,1996) a partir de estas interrogantes comenzaron
a hacer clasificaciones incipientes de todo ser viviente del que se tuviera conocimiento,
así, Hipócrates clasificó los temperamentos del individuo en cuatro: flemáticos,
sanguíneos, coléricos y melancólicos.
Dentro de los antecedentes de las diferenciaciones individuales podemos
encontrar algunos vestigios, tales como La República de Platón en donde a cada
personaje le asigna un rol acorde a sus capacidades, por otra parte, Hipócrates
proporciona una explicación médico filosófica del comportamiento de las personas y las
divide en: flemático, sanguíneo, colérico y melancólico. Asimismo, un estudio casi
obligado es la obra del español Huarte de San Juan, quien, con su Examen de ingenios
para las ciencias, se abre al mundo como un ejemplo de medición de capacidades
personales, exponiendo que los seres humanos son totalmente iguales físicamente,
pero que cada uno es diferente e irrepetible en cuanto a sus aptitudes, con lo cual hace
una incipiente diferenciación individual, por otra parte, establece que el hombre y la
mujer en lo sexual son exactamente iguales, solo que hace la distinción entre uno y otro
por la ubicación de los órganos sexuales en el cuerpo.

En el Siglo XVII Descartes hace una distinción entre hombres y animales,


estableciendo el punto toral en el raciocinio, estableciendo también la teoría de los
espíritus animales. También observó que los animales y los humanos eran capaces de
reaccionar involuntariamente a un estímulo, marcando con esta observación un
precedente de lo que mas adelante se conocería como los reflejos con un enfoque
biológico al cual le sigue casi dos siglos después Charles Darwin, quien observó que los
humanos al cruzar especies de animales para obtener productos ventajosos, se inspiró
en ello y realizó experimentos derivando en la publicación de su obra magna El Origen
de las Especies, en el cual establece que, así como el hombre selecciona las especies
para combinar por su propia voluntad, también la naturaleza elige aquellos que tienen
mas posibilidades de sobrevivir sobre aquellos que no tendrían tal oportunidad,
conformando con ello la teoría de la evolución por selección natural.

La diferenciación individual comenzó formalmente con Charles Darwin, quien en


su obra cumbre El Origen de las Especies estableció que la genética tiene una gran
influencia en el desarrollo de la personalidad de los individuos. A la par, Sir Francis
Galton que además era su primo, adoptando la óptica biologicista de Darwin, logró
encontrar las diferencias intelectuales entre las personas por medio de la invención de
una herramienta de gran utilidad hasta nuestros días: los tests.

Así, mientras Darwin dejaba la selección de los individuos mas “aptos” a la


naturaleza, Galton prefería avanzar por sí mismo. Así Galton, para verificar su teoría,
aplicaba tests de inteligencia a individuos y luego de seleccionar a los mas inteligentes,
pretendía dar seguimiento a la calidad de inteligencia que tendría el hijo de dos
personas cuya calificación en los test aplicados, resultaban aptos, de ahí que su
propuesta tenía como principal objetivo la creación de sujetos súper inteligentes, a partir
de padres inteligentes, por lo que en ese sentido, Galton llegó a proponer a la sociedad
inglesa que no se dejara todo en manos de la selección natural propuesta por su primo,
sino que por medio de la eugenesia, escuela fundada por él, en donde propuso, según
cita de Whittaker (1979), que se esterilizara a los menos capaces para que no pudieran
reproducirse, lo cual implicaba a largo plazo la extinción de los menos aptos y la
supremacía de los mas brillantes. Al respecto se sabe que Galton, para poder llevar a
cabo sus experimentos, ofrecía una suma considerable de dinero para que parejas de
inteligentes según sus tests, se casaran entre ellas y de esa manera confirmar, por
medio de sus tests, la calidad de inteligencia de los hijos de ese matrimonio de
inteligentes (Leahey, 2013). Obviamente, sus propuestas no fueron adoptadas por las
implicaciones morales de la misma. Muchos años mas tarde, esos experimentos fueron
desarrollados con ratas blancas tal y como lo abordaremos mas adelante.

En ese sentido, Galton se decantó por estudiar los factores que influyen en el
hecho de que una persona manifieste determinada conducta y que a su vez sea distinta
de otro individuo, retomando de Darwin las variaciones de las teorías evolutivas,
principalmente la de la selección natural. En tal sentido tenemos que Galton es el
precursor de la psicometría, pues siendo un adelantado para su época, inventó los tests
que incluso hasta nuestros días, no solo se siguen empleando, sino que se han ido
perfeccionando y adecuando de acuerdo a las necesidades sociales.
Por otra parte, Galton también aportó a la ciencia psicológica una herramienta
muy poderosa que siglos después sería útil para determinar si efectivamente la causa
del comportamiento brillante o deficiente corresponde a la genética o al medio ambiente
en el que se desarrolla el individuo. Nos referimos a los tests, sin dejar de mencionar
que hasta nuestros días, estos instrumentos son utilizados por todos los campos de
estudio de la psicología e incluso por otras ciencias aplicados a diversos temas de
manera interdisciplinaria.

Lo anterior también se pone de manifiesto derivado de los estudios de Watson, al


experimentar con el condicionamiento iniciado por Pavlov, específicamente el
experimento denominado “El pequeño Albert”, con lo cual este conductista concluye
que el niño es una “hoja en blanco” sobre la cual la experiencia se encarga de escribir
cualquier cosa (Morris & Maisto, 2005).

Con todo lo antes dicho, hemos llegado a los albores de una disputa que mas
tarde se volvería tan ríspida que las consecuencias trascenderías a otras esferas
inimaginables, y que pese a ello, las aportaciones que surgieron de esas gestas
ideológicas, contribuirían a la evolución de la ciencia psicológica en general. Así pues la
disputa en cierne se trataría de adjudicarse las causas del comportamiento e
inteligencia a la ciencia genética, defendida por los genetistas o al medio ambiente en el
que se desarrolla el individuo, tesis defendida por los ambientalistas.

Siguiendo la visión genetista de Darwin, Robert Tyron de la Universidad de


California, se interesó por la genética conductual llevando sus ideas al campo de
verificación, así observó el comportamiento de un grupo de ratas blancas en un
laberinto y diferenció a las ratas “inteligentes” de las “torpes”, dejándolas aún
separadas, reproducirse libremente, así después de varias generaciones la diferencia
entre los grupos era sorprendente, pues las capacidades o falta de estas se acentuaban
en uno y otro grupo. Desde luego, por cuestiones éticas la crianza selectiva no se
puede llevar a cabo en humanos (Morris & Maisto, 2005).
De lo antes referido, se obtiene que el experimento eugenésico que intentó
Galton en su época fue muchos años mas tarde comprobado, sin embargo existe una
ligera variación respecto de la visión naturalista de Darwin, pues si bien es cierto
intervino la genética en la creación de sujetos cada vez mas inteligentes, no menos
cierto que esa selección no fue realizada por la propia naturaleza, sino por el
experimentalista. Afirmar lo contrario implicaría que los individuos “torpes” no hubiesen
ni siquiera logrado reproducirse; en cambio la selección humana intervino al separar a
los grupos para concebir animales con capacidades o incapacidades respectivamente,
cada vez mas acentuadas conforme avanzaban las generaciones.

Por otra parte, en lo que sí es innegable que interviene la genética es en la


definición de los rasgos físicos, así pues, los genes de los padres al ser mezclados,
saldrá un individuo que contenga rasgos predominantes, pero sería aventurado afirmar
contundentemente que la genética sea la única determinante en la conducta, pues ello
no es un asunto terminado.

En necesario hacer una parada en este apartado para puntualizar que las
diferencias individuales se estudiaron por dos escuelas: la europea representada por
Galton, Binet y Eysenck) y la norteamericana, auspiciada por Catell, Stern y Thurstone)
tal y como lo menciona Jayme (2009); así también es conveniente dejar en claro que la
psicología de las diferencias individuales modificó su objeto de estudio a través del
tiempo; de tal suerte que el primer cambio se dio con el abandono del estudio de los
instintos y la conciencia dando paso únicamente a la conducta observable y,
posteriormente, a los fenómenos que acontecían en el interior de la mente (Pueyo,
1996).

Así, en algún punto de la disputa causal de la conducta como diferencial


psicológico, se diría que no pertenecen del todo a la ciencia biológica como lo afirmaba
Darwin, sino que en mayor cantidad tiene que ver con la perspectiva ambientalista
propuesta básicamente por Galton y Watson, quienes, aunque fundadores de doctrinas
divergentes, en algún momento llegan a cruzarse para determinar que el medio
ambiente es el que moldea el comportamiento del individuo. Tal aspecto se encuentra
reconocido por Anastasi & Foley (1949, citado por Whittaker,1979), cuando dicen que
“no es tanto la herencia biológica la que crea las diferencias individuales sino los grupos
sociales en que uno se cría y el grupo con el que se afilia”.

Una mirada a las propuestas de soluciones

Por un lado, los genetistas conductuales descubrieron que, si bien la genética no


es determinante de la forma de actuar de un individuo, ésta si tiene ciertas
implicaciones, ya que lo que si es hereditario es la conformación física de un organismo
a otro y en ese sentido el sistema nervioso central no escapa de este campo. Es así
que, existen individuos que tienen cierta predisposición genética hacia algún tipo de
conducta heredada de sus padres. (Wahlsten, 1999; citado por Morris, 2005); En ese
mismo sentido, Morris (2005) expone que “…Los hermanos de gente con esquizofrenia
tienen una probabilidad aproximadamente ocho veces mayor, y los hijos de padres
esquizofrénicos una probabilidad 10 veces mayor, de desarrollar el trastorno…” con lo
cual a primera vista el tema de la herencia queda superado en el ámbito médico.

Por otra parte los psicólogos evolutivos, que estudian los orígenes de las
conductas y los procesos mentales, consideran que las conductas de una sociedad
provienen del proceso de evolución por selección natural, según la teoría darwinista, en
donde aquellos individuos que están mejor adaptados a su medio ambiente tienen mas
probabilidades de perpetuar la especie, entonces aquellos genes que les proporcionan
un determinado comportamiento, se transmiten de una generación a otra, por lo que la
selección natural tiende a eliminar a aquellos individuos que no posean esos genes
para evitar que se reproduzcan aquellos que no serán capaces de sobrevivir, así la
labor de los psicólogos evolutivos se reduce a la búsqueda del papel que desempeñó la
selección natural precisamente en la selección de esas conductas adaptativas.

Como ejemplo de la antes dicho, Morris (2005) refiere que se ha descubierto que
mujeres y hombres emplean diferentes métodos para encontrar pareja. Así, las mujeres
buscan aquellos varones que les puedan proporcionar mejores genes a su progenie,
mientras que los hombres buscan aparearse con tantas mujeres como sea posible, e
incluso pueden llegar a pelear por el acceso a una mujer. En resumidas cuentas, las
mujeres a la hora de la reproducción apuestan en la reproducción por la calidad,
mientras que los hombres por la cantidad, pero el factor común es perpetuar la especie,
entrando en acción en ambos casos la selección natural.

Derivado de estas dos posturas, ha surgido el problema denominado “problema


herencia-medio” cuyas discusiones han trascendido al campo de la idiosincrasia de
sociedades determinadas; lo cierto es que las batallas entre genetistas representados
por Galton y los ambientalistas representador por Binet, han sido ganadas y perdidas
por unos y otros de manera sucesiva, como en el vaivén de un péndulo, y que ha
intentado resolverse, como si de una indulgencia común entre ambos bandos se
tratase, pues tanto genetistas como ambientalistas, se reconocen un cierto grado de
injerencia de una y otra ciencia en la diferenciación individual en psicología, por lo que
en realidad la disputa hoy día ya trascendió el escenario en que se disputaban las
causas de esta diferenciación, situándose por ahora en el campo de lo cuantitativo, es
decir, cual de las dos posturas porta mas o menos elementos a la conducta de un
individuo (Pueyo, 1996).

Sin embargo en lo que no hay punto de discusión es en que hasta el momento,


llevan la delantera los genetistas, quienes han tenido mas oportunidades de poner a
prueba sus tesis, ya fuera con gemelos homocigóticos o no, que hayan sido separadas
al nacer y por tanto se hayan crecido en ambientes diferentes, así como con personas
adoptadas cuyos genes paterno filiales.
Referencias

Libros

Jayme, Z. (2009). Consolidación de las Teorías de las diferencias individuales. En Guía


de estudio de Psicología de las diferencias individuales. [Material docente de la
UOC]. (pp 13-16). Barcelona: Universidad Oberta de Cataluña. Recuperado
de: https://es.scribd.com/document/311639433/Gui-a-de-estudio-de-Psicologi-
a-de-las-diferencias-individuales

Leahey, T. H. (2013). Historia de la Psicología. En Pearson Educación S. A., (Eds.),


Madrid: Pearson. Recuperado de:
https://es.scribd.com/document/338420393/Historia-de-La-Psicologia-
Desconocido

Morris, C. & Maisto, A. (2005). Inteligencia y capacidades mentales. En Introducción a


la psicología, (pp. 252-287). México: Pearson Educación. Recuperado de:
https://es.scribd.com/document/271067482/Introduccion-a-la-Psicologia-
Morris-pdf

Papini, R. M. (2009). Introducción. En Santiago Viveros Fuentes (Eds.), Psicología


Comparada: Evolución y desarrollo del comportamiento (pp. 1-28). Bogotá: El
Manual Moderno. Recuperado de: http://booksmedicos.me/psicologia-
comparada-evolucion-y-desarrollo-del-comportamiento-papini/

Pueyo, A. A. (1996). Manual de Psicología Diferencial. Madrid: McGraww-Hill.


Recuperado de: http://booksmedicos.org/manual-de-psicologia-diferencial-
antonio-andres-pueyo/#more-120403
Artículos en línea

Cortada de Kohan, N. (2002). Importancia de la investigación psicométrica. Revista


Latinoamericana de Psicología, 34(3), 229-240. Recuperado de:
http://www.redalyc.org/pdf/805/80534303.pdf

Whittaker, J. (1979). Natura versus nurtura: continúa la controversia. Revista


Latinoamericana de Psicología, 11(1), 137-146. Recuperado de:
http://www.redalyc.org/pdf/805/80501110.pdf