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Filosofía en México

Los jesuitas y la cultura latinoamericana.

Primeramente hay que señalar que durante el periodo de la colonia, en específico


el siglo XVII, lo que sería México cruzo por un impulso ideológico que busca no
recrear, sino recomenzar la civilización europea cristianas y las utopías
renacentistas. En este panorama, la compañía de Jesús juega un papel
importante, con una visión fuerte de lo que debería ser la modernidad.

Los jesuitas surgieron en este periodo con una corriente teológica que dotaba de
un papel importante al ser humano y sus acciones, teniendo éstas el sentido de
“ayudar a Dios” en la salvación del mundo. Bajo este concepto, la actividad del
hombre en el ámbito mundano es importante a nivel espiritual, y las aéreas de la
política, la cultura, y la educación, por ejemplo, son lugares fértiles para la
aplicación de estas ideas. Cabe señalar que este pensamiento le valió a la
Compañía de Jesús ser expulsada del territorio.

Esta escuela teológica presenta rasgos extremos al intentar fundir elementos


previamente disociados como las ciencias naturales y las espirituales, la teología y
la filosofía, los antiguo y lo nuevo; salvación por medio del a gracia, pero con
apoyo de las intervenciones humanas. Todas estas mixturas vieron a ser descritas
como un comportamiento barroco, comportamiento que permeó y caracterizó toda
la cultura latinoamericana colonial. Esta caracterización llegó al punto de
centralizar el concepto de mestizaje, intentando reconstruir una cultura a partir de
lo europeo y alimentado a partir de lo indígena, dando paso a la noción básica que
tenemos hoy en día de lo que es en sí México. Son precisamente los jesuitas los
primeros en hablar sobre una “nación mexicana”, señalando el camino hacia la
futuro independencia.

El movimiento de independencia.

Los primeros antecedentes ideológicos de la independencia de México se


remontan al fundamente del sistema político colonial, en específico lo concerniente
a la clase media. El pueblo transmitía sus deseos y derechos al monarca mediante
un pacto y en esto residía la soberanía. El centro político principal de este sistema
era el ayuntamiento.

La problemática se dio cuando las tropas de Napoleón entraron en España y el rey


abdicó a favor de aquel. Entonces las colonias americanas entraron en una crisis
ideológicas, preguntándose dónde se encuentra, pues, la soberanía. Las
opiniones se dividen entre la Real audiencia, quienes piensan que el contrato
social se ha disuelto y se encuentran en libertad de instaurar un nuevo orden; por
otro lado se encontraban los que defendían el ayuntamiento y el seguir actuando
como si el pacto prosiguiera.

Ante estos debates reaparece la vieja institución de la representación nacional en


el congreso y se reconoce las autoridades del rey –y en caso de estar preso, de
un comité de nobles– y el ayuntamiento.

Prosiguiendo con el desarrollo ideológico, tenemos pocos años después las


revueltas iniciados por M. Hidalgo y Morelos. En este momento, la independencia
toma un tinte distinto, volviéndose una revolución campesina y plebeya.

Más concretamente, la primera etapa del movimiento es conservadora, pero


igualitarista y agraria. La segunda se vuelve criolla, democrática y liberal.

Siglo XIX: Liberalismo y positivismo.

Planteamientos ideológicos de:

Liberales: proponen un modelo político federalista exportado a partir del de


Estados Unidos; división de poderes, Promueven los valores liberales del progreso
económico y la igualdad en privilegios.

Conservadores: contrariamente defienden los privilegios y la influencia de las


instituciones tradicionales. Apuestan por un cambio paulatino, llegando al punto de
despreciar la capacidad de México para gobernarse solo, creyendo que necesita
de un monarca extranjero, aunque justo.
Positivistas: los positivistas, siguiendo las ideas de Comte, proponen usar el
sistema educativo para formar hombres adaptados al nuevo modelo positivo de
nación, prácticos y científicos que llevarán a cabo el ideal de progreso.

¿Ajustar el ideal a la realidad o la realidad al ideal?

Considero que en realidad, de tras de ambas disyuntivas se encuentra la misma


aspiración, esto es, realizar un cambio en determinado momento. La diferencia
radica en que los liberales apuestan por un cambio inmediato y los conservadores
por un cambio paulatino. El problema con el cambio inmediato es que los
resultados suelen diferir del ideal esperado, ya que la realidad suele resistirse. El
problema con el cambio paulatino es que a lo largo de los años, el ideal original al
que se siente puede olvidarse, también por los muchos caprichos que la realidad
llegará a presentar. Creo que lo más apropiado es un equilibrio realista pero
determinado, conde se tengan en cuenta la realidad y sus impedimentos y se
tenga en cuenta la inflexibilidad del ideal. De esta forma, la implantación tardará el
tiempo que la realidad lo demore, un periodo en años no mayor a una generación,
pero hade ser al final aceptado sin alteraciones.