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Naturalismo (arte)

El naturalismo es un estilo artístico, sobre todo literario, emparentado con el


realismo, basado en reproducir la realidad con una objetividad documental en todos
sus aspectos, tanto en los más sublimes como los más vulgares. Su máximo
representante, teorizador e impulsor fue el escritor Émile Zola, quien expuso sus
fundamentos teóricos en el prólogo a su novela Thérèse Raquin y, sobre todo, en su
ensayo Le roman expérimental (1880).

Índice
Historia
Principios
El Naturalismo en Europa
El Naturalismo en España Émile Zola, padre y mayor
representante del naturalismo.
El Naturalismo en Hispanoamérica
El Naturalismo en Estados Unidos de América
Bibliografía
Enlaces externos
Referencias

Historia
Desde Francia, el Naturalismo se extendió a toda en Europa en el curso de los veinte
años siguientes adaptándose a las distintas literaturas nacionales. El naturalismo presenta
al ser humano sin albedrío, determinado por la herencia genética y el medio en que vive.
En él influyen el Positivismo de Auguste Comte, que no valora lo que no puede ser
objeto de experiencia, el Evolucionismo natural de Darwin (en 1859 se publica El
origen de las especies) y el Darwinismo social de Herbert Spencer, que niega la
espiritualidad del hombre al negar la intervención divina, así como el materialismo
histórico de Marx y Engels (en 1848 se había publicado elManifiesto comunista).

También experimenta el influjo de las ciencias naturales y, sobre todo, de la medicina y


la reciente ciencia de la genética: el austriaco Gregor Johann Mendel (1822-1884) había
formulado las leyes fisiológicas de la herencia que condicionan al ser humano. Hipólito
Taine afirmaba que “la virtud y el vicio son productos como el vitriolo y el azúcar”.
Junto a este materialismo, influyeron poderosamente en Zola los principios incluidos en
La Médecine expérimentale(1869) de Claude Bernard. Zola considera que «el novelista Vicente Blasco Ibáñez, novelista
está formado por un observador y un experimentador" que aperciben los síntomas de español del Naturalismo.
enfermedad de la sociedad:

El observador y el experimentador son los únicos que trabajan en la pujanza y felicidad del hombre, en
devolverle poco a poco el señorío de la naturaleza. No hay nobleza, dignidad, belleza ni moralidad si se
pretende, se miente, se finge que somos algo más que un aumento del error y la confusión. Por eso las
únicas obras grandes y morales son las obras de la verdad.

Esto es, lo que se conoce en filosofía como Determinismo. De aquí deriva otra importante característica del Naturalismo, una crítica
(implícita, ya que el valor documental y científico que se pretende dar a la literatura de este tipo impide aportar opiniones propias) a
la forma como está constituida la sociedad, a las ideologías y a las injusticias económicas, en que se hallan las raíces de las tragedias
humanas.

La fisiología como motor de la conducta de los personajes;


Sátira y denuncia social. La novela naturalista no vale como simple pasatiempo, es un estudio serio y detallado de
los problemas sociales, cuyas causas procura encontrar y mostrar de forma documental
Concepción de la literatura como arma de combate político, filosófico y social;
Argumentos construidos a la sombra de la herenciafolletinesca, pero construidos con rigor documental.
Feísmo y tremendismo como revulsivos. Puesto que se presentan casos de enfermedad social, el novelista
naturalista no puede vacilar al enfrentarse con lo más crudo y desagradable de la vida social.

Principios
En suma, los rasgos definitorios del Naturalismo se reducen a los siguientes:

1. La existencia del ser humano está determinada por fuerzas naturales que la humanidad no puede controlar .
2. Se funda en la filosofía del Determinismo, para la cual el hombre está controlado por sus instintos, sus pasiones y
su entorno social y económico.
3. El objetivo del Naturalismo es reproducir la realidad con total imparcialidad y verdad de una forma rigurosa,
documentada y científica. Se considera a la literatura un documento social.
4. La ética del Naturalismo, a diferencia de la del Realismo, incorpora una actitud amoral en la representación objetiva
de la vida: prescinde de los valores morales burgueses para ser más objetivo.
5. Los escritores naturalistas consideran que el instinto, la emoción o las condiciones sociales u económicas rigen la
conducta humana.
6. En el Naturalismo se destaca la dependencia del ser humano a las condiciones ambientales.
7. La estética del naturalismo es contraria a la tradicional y propone una revolucionaria indiferencia entre lo “bello” y lo
“feo” que no juzga a lo uno por encima de lo otro si realmente es verdadero.
8. Sus novelas buscan representar capas sociales que había dejado de lado la novela del realismo burgués: aparecen
las clases bajas, la pequeña burguesía y el proletariado.
9. El lenguaje utilizado se inclina especialmente hacia las jergas y el habla regional o popular, que aparecen reflejados
sin academicismo y con rigor.
Cabe destacar que, si bien Realismo y Naturalismo son muy parecidos en el sentido de reflejar la realidad tal y como es
(contrariamente al idealismo romántico), la diferencia radica en que el Realismo es más descriptivo y refleja los intereses de una capa
social muy definida, la burguesía, mientras que el Naturalismo extiende su descripción a las clases más desfavorecidas, intenta
explicar de forma materialista y casi mecanicista la raíz de los problemas sociales y alcanza a hacer una crítica social profunda;
además, si el individualismo burgués es siempre libre y optimista en su fe liberal de que es posible el progreso sin contrapeso y labrar
el propio destino, el naturalismo es pesimista y ateo merced al determinismo, que afirma que es imposible escapar de las condiciones
sociales que guían nuestro sendero en la vida sin que podamos hacer nada por impedirlo. Por otra parte los naturalistas españoles
hacen uso de un narrador omnisciente y se alejan del impersonalismo que busca el maestro francés Émile Zola; por otra parte, estas
novelas no consiguen una reproducción fiel de la realidad, objetivo que sí busca Émile Zola, sino que recargan excesivamente los
aspectos que quieren destacar, con lo que pierden el valor documental que busca Zola.

Se considera que el Naturalismo es una evolución del Realismo. De hecho, la mayoría de los autores realistas evolucionó hacia esta
corriente materialista, si bien otros orientaron su descripción de la realidad hacia el interior del personaje llegando a la novela
psicológica.

El Naturalismo, al igual que el Realismo, refuta el Romanticismo rechazando la evasión y volviendo la mirada a la realidad más
cercana, material y cotidiana, pero, lejos de conformarse con la descripción de la mesocracia burguesa y su mentalidad individualista
y materialista, extiende su mirada a las clases más desfavorecidas de la sociedad y pretende explicar los males que padecen de forma
determinista.

El Naturalismo tenía como objetivo explicar los comportamientos del ser humano y sus narradores pretendían interpretar la vida
mediante la descripción del entorno social para descubrir las leyes que rigen la conducta humana.

Al surgir en París los novelistas iniciadores de este movimiento como Zola y posteriormente Flaubert describen de manera cruda y
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realista principalmente el contexto social de la capital de Francia y solo después se animaron a describir otros ambientes.

El Naturalismo en Europa
En Alemania el Naturalismo destacó sobre todo en el teatro; lo introdujeron
Arno Holz y
Johannes Schlaf, pero destacan los hermanos Carl Hauptmann (1858-1921) y sobre todo
Gerhart Hauptmann (1862-1946), así como Hermann Sudermann y Max Halbe. En Italia
el Naturalismo se denominó Verismo y tiene su principal autor en Giovanni Verga
(1840-1922), y su obra maestra en la novela de este autor titulada Los Malavoglia (Los
Malasangre); también siguieron esta estética Luigi Capuana (1839-1915) y Matilde
Serao (1856-1927), así como una serie de autores menores de novelas regionalistas
como Girolamo Rovetta, Grazzia Deledda y Renato Fucini. En Gran Bretaña el gran
novelista y poeta y narrador del naturalismo fue Thomas Hardy; también fue utilizado
por Arnold Bennett (1867-1931) y David H. Lawrence, y en el terreno dramático puede
reconocerse alguna influencia de los postulados naturalistas en George Bernard Shaw a
través de la asimilación que hace de dicha estética el dramaturgo noruego Henrik Ibsen;
también siguió esta tendencia el dramaturgo sueco August Strindberg de la primera
época, antes de volverse hacia el simbolismo y el expresionismo. En Francia, aparte del
Gerhart Hauptmann en 1900. líder de esta estética Émile Zola, son naturalistas Guy de Maupassant, Alphonse Daudet,
Gustave Flaubert y otros autores de menor fuste (los hermanos Edmond y Jules de
Goncourt, por ejemplo). En Portugal, la gran figura del naturalismo fue Eça de Queiroz,
pero también tuvieron su importancia Júlio Lourenço Pinto y Abel Botelho. En Rusia difundió el movimiento el gran crítico literario
Belinski y lo siguieron en algunas de sus obras autores importantes, sirviendo en cierta manera Gógol como precursor: Dostoievski,
Goncharov, Chéjov, Máximo Gorki de la primera época y otros.

El Naturalismo en España
En España participaron de este movimiento hombres comprometidos con posturas
cercanas al Krausismo o la izquierda como Galdós (La desheredada), Clarín y Vicente
Blasco Ibáñez. Desde la óptica conservadora puede también hablarse de un
Naturalismo cristiano no rigurosamente pesimista ni determinista en el que militaron
autores como Emilia Pardo Bazán, Luis Coloma, José María de Pereda (que se acercó al
naturalismo en su novela La Puchera), el marqués de Figueroa, José de Siles, Francisco
Tusquets, Ángel Salcedo y Ruiz y Alfonso Pérez Gómez Nieva. Otro tercer grupo
estaría integrado por los hombres de la revista Gente Nueva, luego ampliado en otra
revista, Germinal, de ideología más extremista y que estaría integrado por los escritores
del llamado Naturalismo radical: Eduardo López Bago, José Zahonero, Remigio Vega
Armentero, Enrique Sánchez Seña, Joaquín de Arévalo, José María Matheu Aybar,
Manuel Martínez Barrionuevo, Eugenio Antonio Flores, Silverio Lanza, Emilio
Bobadilla, Alejandro Sawa, Joaquín Dicenta (quizá el poeta y dramaturgo del
naturalismo más importante en castellano), Félix González Llana, José Francos
Rodríguez, José Ortega Munilla, Jacinto Octavio Picón, Ernesto Bark, Ricardo Macías
Leopoldo Alas, "Clarín".
Picavea, José López Pinillos y algunos otros más.4 En lengua catalana destaca Narcís Oller. Epígonos del naturalismo son en cierta
medida Felipe Trigo y Augusto Martínez Olmedilla.

Empero, y con la excepción de algunos ensayos serios, como La desheredada, de Galdós, lo que se practica en España no es un
auténtico naturalismo zolesco, sino una fórmula conciliadora que extrae algunos recursos formales de Zola sin seguir su doctrina
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ideológica (ateísmo, positivismo, determinismo). Este sincretismo es el que practican Pardo Bazán o el marqués de Figueroa.

El Naturalismo en Hispanoamérica
En América, vinculado al llamado Indigenismo, representan el Naturalismo los puertorriqueños Matías González García y Manuel
Zeno Gandía ( La charca, 1894), el chileno Augusto d'Halmar y la peruana Clorinda Matto de Turner quien alcanzó un gran éxito con
su novela Aves sin nido. Otra figura destacada del naturalismo peruano fue Mercedes Cabello de Carbonera cuya novela Blanca Sol
fue muy controvertida. El argentino Eugenio Cambaceres tiene importancia por destacar la decadencia de las clases privilegiadas con
novelas como Música Sentimental y Sin rumbo. En México, destacaron Federico Gamboa con su célebre novela Santa; Ángel del
Campo, que usó el pseudónimo de "Micrós", y Vicente Riva Palacio. En Venezuela, el Naturalismo o Realismo fue practicado por
Rómulo Gallegos en muchas de sus novelas (Casas Muertas, Canaima...) y cuentos. En Cuba destaca sobre todo Carlos Loveira,
acompañado de Miguel de Carrión y Jesús Castellanos. En Centroamérica, Enrique Martínez-Sobral practicó el naturalismo en la
novela "Alcohol".9

El Naturalismo en Estados Unidos de América


A los Estados Unidos este movimiento llegó bastante tarde, aunque es posible reconocer el Naturalismo en las obras de Theodore
Dreiser (Una tragedia americana) y una evolución importante en elNuevo periodismo americano de, por ejemplo,Truman Capote.

Bibliografía
Spicer-Escalante, J.P. «The “Long Tail” Hypothesis: The Diachronic Counter-Metanarrative of Hispanic Naturalism.»
En Au Naturel: (Re)Reading Hispanic Naturalism, J.P. Spicer-Escalante and Lara Anderson, eds. Newcastle upon
Tyne: Cambridge Scholars Publishing, 2010.11-37.

Enlaces externos
Vídeo del CVC sobre características del Naturalismo
Treinta y ocho artículos sobre el naturalismoen literatura en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes

Referencias
1. http://www.auladeletras.net/material/real.pdf
2. http://www.ecured.cu/Naturalismo_en_Arte
3. http://www.ciber-arte.com/movimientos/naturalismo.htm
4. http://www.cervantesvirtual.com/obra/el-naturalismo-radical--eduardo-lpez-bago-y-alejandro-sawa-0/
5. http://www.cervantesvirtual.com/obra/realismo-y-naturalismo-en-la-novela-espaola-0/
6. http://www.cervantesvirtual.com/obra/emilia-pardo-bazn-y-el-naturalismo-0/
7. http://www.cervantesvirtual.com/obra/la-literatura-francesa-moderna-el-naturalismo--0/
8. http://hispanoteca.eu/Literatura%20espa%C3%B1ola/Siglo%20XIX/Naturalismo.htm
9. http://www.cervantesvirtual.com/obra/el-naturalismo-en-hispanoamerica-los-casos-de-en-la-sangre-y-santa--0/

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