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Nombre: Lisseth Casanova

Paralelo: M12
Organización Química
A pesar de que existen niveles de organización inferiores al netamente químico
“ya sabemos que los átomos están compuestos por partículas sub atómicas, y que
estas a su vez están compuestas por otras partículas aún más pequeñas”, esos
niveles de organización inferiores y sus propiedades no nos interesan.

Si bien existen múltiples modelos para representar un átomo, en la biología por


lo general utilizamos la, que es la más antigua y también la más simple, o
en ocasiones usamos la estructura de Lewis. Este es el primer nivel de
complejidad, el de los átomos.

Siendo que cada nivel posee su propio set de propiedades emergentes, son las
propiedades de los átomos las que poseen una influencia directa sobre el
desarrollo de la vida.

El segundo nivel de organización, el de moléculas pequeñas formadas por pocos


átomos. En la imagen vemos la representación de Dalton,
aunque también podemos usar estructuras de Lewis u otras semejantes.

El átomo es el nivel de organización más básico en la química, seguido por las


moléculas. Varias moléculas puede unirse para formar macromoléculas, varias
macromoléculas pueden unirse para formar estructuras, y las estructuras que se
unen forman células.
Las macromoléculas son moléculas gigantescas, compuestas por miles o millones
de átomos. Estas moléculas poseen propiedades químicas emergentes que no
aparecen en las moléculas más pequeñas, que dependen de sus formas. Un
ejemplo son las proteínas que usan sus formas para realizar su labor. Aun dentro
de las proteínas existen diferentes niveles de complejidad. Lo mismo pasa con
los lípidos ilustrados en la presente imagen los cuales tienen como propiedad
emergente el almacenamiento de energía de manera compacta.

Cada uno de estos niveles es estudiado por una rama de la química, por ejemplo,
los átomos y las moléculas simples se estudian en química inorgánica o
introductoria. Las moléculas más complejas en química orgánica, las
macromoléculas y las estructuras que estas forman en bioquímica. Cada nivel
posee su propio grupo de propiedades emergentes, que en ciertos niveles aún son
pobremente entendidas.

Cuando varias macromoléculas se unen forman estructuras subcelulares, como


los ribosomas, o las membranas biológicas como la mostrada en la
presente imagen Las membranas biológicas están formadas por la unión de
varios lípidos y proteínas cada uno macromoléculas. La propiedad emergente en
este caso se relaciona con el control de los procesos, la aceleración de las
reacciones de las proteínas "estas son más eficientes cuando están fijas" y la
separación del medio interno y el medio externo. Junto con la última estructura
el genoma, se forman las células. Se requiere del funcionamiento sincronizado
del genoma, el ribosoma y la membrana para generar una célula viva.

Partículas sub-atómicas, átomos y moléculas

Todas las moléculas orgánicas como los carbohidratos, los lípidos, las proteínas y
los nucleótidos contienen carbono, hidrógeno y oxígeno. Además, las proteínas
contienen nitrógeno y azufre, y los nucleótidos, así como algunos lípidos,
contienen nitrógeno y fósforo. El agua, una molécula inorgánica, contiene
hidrógeno y oxígeno.

En la Tierra existen unos 92 elementos. Los elementos son sustancias que no


pueden ser desintegradas en otras sustancias por medios químicos
ordinarios. Un elemento está constituido por átomos. Desde hace largo tiempo,
los científicos tratan de entender cómo es un átomo. Se han propuesto diversos
modelos que intentan representar la estructura del átomo. Los átomos de cada
elemento diferente tienen en sus núcleos un número característico de partículas
cargadas positivamente, llamadas protones. Por ejemplo, un átomo de
hidrógeno, el más liviano de los elementos, tiene un protón en su núcleo; el
número de protones en el núcleo de un átomo cualquiera recibe el nombre de
número atómico. Por lo tanto, el número atómico del hidrógeno es 1 y el del
carbono, que cuenta con seis protones, es 6. Fuera del núcleo de un átomo hay
partículas cargadas negativamente, los electrones, que son atraídos por la carga
positiva de los protones. El número de electrones en un átomo iguala al número
de protones en su núcleo. Los electrones determinan las propiedades químicas
de los átomos y las reacciones químicas implican cambios en el número y el
estado energético de estos electrones. Los átomos también contienen
neutrones, que son partículas sin carga de aproximadamente el mismo peso que
los protones. También se encuentran en el núcleo del átomo, donde parece tener
un efecto estabilizador. El peso atómico de un elemento es aproximadamente
igual a la suma del número de protones y el número de neutrones del núcleo de
sus átomos. El peso atómico del carbono es, por convención, igual a 12, mientras
que el del hidrógeno, que no contiene neutrones, es ligeramente mayor que 1.
Los electrones son tan livianos, en comparación con los protones y los neutrones,
que su peso habitualmente no se considera. Cuando nos pesamos, sólo unos 30
gramos del peso total está integrado por electrones.
Elemento

Del latín elementum, un elemento es un principio químico o físico que forma


parte de la composición de un cuerpo. Para la filosofía antigua, existían cuatro
elementos que suponían los principios fundamentales inmediatos para la
constitución de los cuerpos: el aire, el agua, la tierra y el fuego.

La existencia de estos cuatro elementos esenciales fue postulada por parte de


los griegos. Para los chinos, en cambio, los elementos eran cinco: el agua, la
tierra, el fuego, la madera y el metal. Cabe mencionar que la filosofía tradicional
china los entiende como tipos de energía en constante interacción.
En otros sentidos, se conoce como elemento a la parte integrante de algo, a
la pieza que forman una estructura y a los componentes de una agrupación
humana. Por ejemplo: “La CPU es el elemento central de una computadora”, “Mi
equipo de trabajo está formado por cuatro elementos básicos: el martillo, el
destornillador, los clavos y los tornillos”, “La policía ha detectado el accionar de
elementos subversivos dentro de la universidad pública”.
Un elemento es, por otra parte, un individuo que es valorado positiva o
negativamente para el desarrollo de una acción conjunta: “Gómez es uno de los
elementos más importantes en nuestro juego de equipo”, “Este hombre es un mal
elemento que siempre genera problemas en la oficina”.
Un elemento químico suele ser definido como la sustancia que no puede ser
descompuesta en otra más simple mediante una reacción química. El término
hace referencia, por otra parte, a la clase de átomos que presenta el mismo
número de protones en su núcleo.
Dentro del campo de la química, existe un modelo de organización de los
elementos conocidos que se denomina tabla periódica; en ella constan más de
118, ordenados según su peso atómico. Con respecto al origen de cada elemento
químico, algunos fueron hallados en la naturaleza, como partes de sustancias
simples o de compuestos, mientras que otros fueron desarrollados de forma
artificial con ayuda de un acelerador de partículas o de un reactor atómico, en
cuyo caso poseen una inestabilidad tal que sólo pueden existir durante una
pequeña fracción de segundo.
Si bien existen diferentes maneras de clasificar los elementos químicos, la
distinción entre metales y no metales es la fundamental. Entre dichos grupos se
advierten numerosas diferencias, tanto en sus propiedades químicas como en las
físicas, y algunas de ellas se detallan a continuación.
Los metales:
* presentan un bajo potencial de ionización y su peso específico es alto;
* suelen tener entre uno y tres electrones en su último nivel de energía;
* salvo el mercurio, el galio, el cesio y el francio, son todos sólidos;
* tienen un aspecto muy brilloso;
* conducen muy bien el calor y la electricidad;
* son maleables y dúctiles;
* cuando pierden electrones, se oxidan;
* tan sólo un átomo forma su molécula, y cuando su estructura cristalina se une
con el oxígeno genera óxidos, los cuales forman agua cuando reaccionan con el
agua;
* los de tipo alcalino presentan más actividad;
Los no metales:
* suelen tender a ganar electrones;
* poseen un alto potencial de ionización y su peso específico es bajo;
* salvo excepciones, tienen entre cuatro y siete electrones en su último nivel de
energía;
* existen en las tres fases físicas de agregación;
* su aspecto no es brilloso;
* su rendimiento en la conducción de la electricidad y el calor es muy pobre;
* no son maleables ni dúctiles;
*a través de la ganancia de electrones, se reducen;
* un mínimo de dos átomos forman sus moléculas;
* cuando se unen con el oxígeno generan anhídridos, los cuales producen
oxiácidos a través de una reacción con agua;
* los más activos son el oxígeno y los halógenos;
* muchos de ellos presentan alotropía, una propiedad que permite a ciertos
elementos tener diferentes estructuras químicas (el oxígeno, por ejemplo, puede
presentarse como O2, oxígeno atmosférico, o como O3, ozono).

Compuestos iónicos y covalentes


Con el fin de crear moléculas y compuestos, los átomos pasan a formar enlaces
entre unos y otros. Un enlace es un proceso químico que se da a partir de la
atracción entre dos o más átomos.
Un enlace químico es el resultado de la fuerza de atracción electroestática. Según
la fuerza de estos enlaces, pueden ser clasificados en “enlaces fuertes” y “enlaces
débiles”. Los ejemplos más comunes de enlaces fuertes son los enlaces iónicos y
los enlaces covalentes. Por esta razón, a continuación te diremos cuál es la
diferencia entre ambos.

Enlace iónico

Es un enlace químico entre dos átomos diferentes (uno metálico y otro no


metálico) en el que un átomo cede un electrón a otro (hay una transferencia). En
este caso, un átomo pierde un electrón y el otro gana un electrón extra.

El ion metálico que pierde un electrón tiene una carga positiva, mientras que el
ión no metálico que gana el electrón tiene una carga negativa. Como en estos
casos los opuestos se atraen, estos iones son fuertemente atraídos el uno al otro
con tanta fuerza que acaban formando redes cristalinas.

Por lo general, los compuestos iónicos son en forma de sólidos, es decir, sales. Son
altamente solubles en agua y tienen un punto de fusión elevado; también tienen
una alta conductividad eléctrica.

Enlace covalente

Este es otro tipo de enlace químico fuerte. Se lleva a cabo entre átomos similares
(es decir, dos no-metálicos). En un enlace covalente los dos átomos se unen para
compartir un electrón, en lugar de que un átomo tome un electrón de otro.

En el enlace covalente hay un equilibrio estable entre la fuerza de atracción y


repulsión de los átomos, ya que comparten el electrón. Estos enlaces pueden ser
clasificados en enlaces covalentes simples, dobles y triples; dependiendo de
cuántos electrones compartan. Cada electrón compartido constituye un enlace.
enlaces quimicos colaventes
En este tipo de enlace, cuando un átomo tiene un electrón en su capa externa y
otro átomo requiere de un electrón para constituir la suya, se juntan para
compartir el electrón. De este modo, se logra una configuración electrónica
estable.

En conclusión, los enlaces químicos están hechos de manera que los átomos
puedan tener su capa externa completa, esto significa que tengan una
configuración electrónica estable. En el enlace iónico, cuando el átomo metálico
tiene un sólo electrón en su capa externa y el no-metálico necesita de un electrón
para completar su capa; el átomo metálico sede su electrón al no-metálico. Del
mismo modo, en el enlace covalente se comparte el electrón para así lograr el
equilibrio.

Diferencias clave entre enlace iónico y enlace covalente


 El enlace iónico se da entre dos átomos diferentes (metálico y no. metálico),
mientras que el enlace covalente se produce entre dos átomos iguales (no-
metálicos).
 En el enlace covalente hay un compartimiento de electrones, mientras que en
el enlace iónico hay una transferencia de electrones.
 Los enlaces iónicos tiene un alto punto de fusión y ebullición, mientras que los
enlaces covalentes suelen tener un punto bajo.
Coloides

En física y química un coloide, sistema coloidal, suspensión coloidal o dispersión


coloidal es un sistema formado por dos o más fases, principalmente: una continua,
normalmente fluida, y otra dispersa en forma
1
de partículas generalmente sólidas. La fase dispersa es la que se halla en menor
proporción. Normalmente la fase continua es líquida, pero pueden encontrarse
coloides cuyos componentes se encuentran en otros estados de agregación.
El nombre de coloide proviene de la raíz griega kolas que significa «que puede
pegarse». Este nombre se refiere a una de las principales propiedades de los
coloides: su tendencia espontánea a agregar o formar coágulos. De ahí viene
también la palabra "cola", el fluido pastoso que sirve para pegar. Los coloides
también afectan al punto de ebullición del agua y son contaminantes.
Los coloides se diferencian de las suspensiones químicas, principalmente en el
tamaño de las partículas de la fase dispersa. Las partículas en los coloides no son
visibles directamente, son visibles a nivel microscópico (entre 1 nm y 1 µm), y en
las suspensiones químicas sí son visibles a nivel macroscópico (mayores de 1 µm).
Además, al reposar, las fases de una suspensión química se separan, mientras que
las de un coloide no lo hacen. La suspensión química es filtrable, mientras que el
coloide no es filtrable.
Los sistemas coloidales son sistemas no homogéneos en los que las partículas
constituyentes de uno o varios de sus componentes (fase dispersa o dispersoide)
tienen tamaños comprendidos entre 10 y 2000 Å, mientras que los restantes
componentes están constituidos por partículas con tamaño inferior a unos 10 Å
(fase dispersante o medio de dispersión).2
En algunos casos las partículas son moléculas grandes, como proteínas. En la fase
acuosa, una molécula se pliega de tal manera que su parte hidrofílica se encuentra
en el exterior, es decir la parte que puede formar interacciones con moléculas de
agua a través de fuerzas ión-dipolo o fuerzas puente de hidrógeno se mueven a la
parte externa de la molécula. Los coloides pueden tener una determinada
viscosidad (la viscosidad es la resistencia interna que presenta un fluido: líquido
o gas, al movimiento relativo de sus moléculas).
Tipos de coloides
Los coloides se clasifican según la magnitud de la atracción entre la fase dispersa
y la fase continua o dispersante. Si esta última es líquida, los sistemas coloidales
se catalogan como «soles» y se subdividen en «liófobos» (poca atracción entre la
fase dispersa y el medio dispersante) y «liófilos» (gran atracción entre la fase
dispersa y el medio dispersante). En los coloides liófilos la fase dispersa y el medio
dispersante son afines, por lo tanto forman soluciones verdaderas y tienen
carácter termodinámicamente estable; en tanto que los coloides liófobos son
aquellos donde la fase dispersa y el medio dispersante no es afines, pueden formar
dos fases y tienen carácter cinéticamente estable. Una característica fundamental
de los coloides liófobos es que no son termodinámicamente estables, como ya se
mencionó anteriormente, aunque poseen una estabilidad de tipo cinético que les
permite mantenerse en estado disperso durante largos períodos de tiempo. Las
partículas coloidales son lo suficientemente pequeñas como para que su
comportamiento esté controlado por el movimiento browniano y no por efectos
macroscópicos, como las fuerzas gravitatorias.

Al agregarles cierta cantidad de electrolito pueden coagular, la cantidad depende


de la valencia y la naturaleza del electrolito. Respecto a la clasificación de coloides,
cabe destacar también que, si el medio dispersante es agua se denominan
«hidrófobos» (repulsión al agua) e «hidrófilos» (atracción al agua).

Moléculas Biológicas

MOLECULAS BIOLÓGICAS

Todas las estructuras que conforman los seres vivos están compuestas de
moléculas orgánicas, más específicamente, macromoléculas orgánicas. Los
Carbohidratos, Lípidos, Proteínas y Ácidos Nucleicos son los pilares fundamentales
de todo ser vivo por lo tanto se podría decir que son macromoléculas biológicas.
Estas macromoléculas no solo forman parte de estructuras como membrana
plasmática (fosfolípidos, proteínas), pared celular (Célulosa), material genético
(ADN), también cumplen funciones fundamentales relacionadas con el
metabolismo celular. Muchos de los monómeros que conforman las
macromoléculas orgánicas pueden ser fabricados por el organismo, sin embargo
muchos otros como algunos aminoácidos y ciertos ácidos grasos son esenciales,
es decir, deben obtenerse a partir del consumo de lípidos y proteínas presentes
en los alimentos. De esto se infiere que es necesaria una alimentación balanceada
en la que se encuentren presente las principales macromoléculas biológicas con el
fin de que la célula pueda obtener la materia prima necesaria para construir sus
propias macromoléculas.
LOS LÍPIDOS

Los lípidos son macromoléculas biológicas indispensables para el funcionamiento


de la célula: Forman la estructura de la Membrana Plasmática, Hormonas
Sexuales, Neuronas. Cotidianamente existe la creencia que es necesario eliminar
las grasas (lípidos) de la dieta, sin embargo es importante aclarar que ciertos ácidos
grasos son esenciales ya que forman parte fundamental del tejido cerebral,
hormonas y algunos regulan funciones importantes en el organismo. Estos ácidos
grasos son los llamados “insaturados" específicamente poliinsaturados omega 3 y
omega 6 presentes en el aceite de maíz, girasol, pescados azules, frutos secos y
semillas.

ÁCIDOS GRASOS SATURADOS E INSATURADOS.


Cuando en una molécula de ácido graso tiene los enlaces de sus átomos de
carbono "repletos" de hidrógeno, se dice que él ácido graso es saturado. Los
ácidos grasos saturados son grasas sólidas y generalmente están representadas
por grasas animales y ciertas grasas vegetales (aceite de palma y coco)

Cuando el átomo de carbono en la cadena de ácido graso comparte dos de sus


enlaces con el próximo átomo de carbono, el ácido graso se dice que es insaturado.
En una molécula de ácido graso puede haber un doble enlace (ácido graso
monoinsaturado) o varios dobles enlaces (ácido graso poliinsaturado). Los ácidos
grasos insaturadas por lo general son grasas vegetales líquidas.
ÁCIDOS GRASOS TRANS.

Los ácidos grasos insaturados pueden tener dos conformaciones:Cis y Trans.

El isómero Cis es el que está presente en los ácidos grasos biológicos. Con la
finalidad de solidificar las grasas vegetales para su uso en la industria alimentaria
y también para la producción de margarina, los ácidos grasos insaturados son
sometidos a un proceso de saturación en el que la molécula pierde sus dobles
enlaces, pudiéndose obtener de este modo la grasa sólida. En este proceso un alto
porcentaje de los ácidos grasos pierden su conformación cis transformándose en
grasas trans. Las investigaciones realizadas han arrojado resultados que adjudican
a las grasas trans un papel importante en el desarrollo de enfermedades
cardiovasculares, ya que estas grasas estimulan el aumento de la fracción LDL
colesterol (colesterol malo o colesterol que produce arterosclerosis) y una
disminución en la fracción HDL (colesterol bueno que disminuye el riesgo de
arterosclerosis).