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UNIVERSIDAD SANTO TOMÁS

CULTURA TEOLÓCIGA

PRINCIPALES CELEBRACIONES Y DEVOCIONES CRISTIANAS CATÓLICAS

JHEFER RODRIGUEZ
ALEXANDRA SANTOS
PAULA ANDREA MUÑOZ

P. CARLOS ARTURO PORTELA YARA

ING. CIVIL – 5B
PRINCIPALES CELEBRACIONES Y DEVOCIONES CRISTIANAS CATÓLICAS

La celebración litúrgica está tejida de signos y símbolos, cuyo significado, enraizado en la creación y
en las culturas humanas, se precisa en los acontecimientos de la Antigua Alianza y se revela en
plenitud en la Persona y la obra de Cristo.
¿Por qué Dios «ha bendecido el día del sábado y lo ha declarado sagrado» (Ex 20,11)? 2168-
2172 2189 Catecismo de la Iglesia Católica - Compendio 98 Dios ha bendecido el sábado y lo ha
declarado sagrado, porque en este día se hace memoria del descanso de Dios el séptimo día de la
creación, así como de la liberación de Israel de la esclavitud de Egipto y de la Alianza que Dios hizo
con su pueblo.
¿Por qué motivo, para los cristianos, el sábado ha sido sustituido por el domingo? 2174-2176
2190-2191 Para los cristianos, el sábado ha sido sustituido por el domingo, porque éste es el día de
la Resurrección de Cristo. Como «primer día de la semana» (Mc 16, 2), recuerda la primera Creación;
como «octavo día», que sigue al sábado, significa la nueva Creación inaugurada con la Resurrección
de Cristo. Es considerado, así, por los cristianos como el primero de todos los días y de todas las
fiestas: el día del Señor, en el que Jesús, con su Pascua, lleva a cumplimiento la verdad espiritual del
sábado judío y anuncia el descanso eterno del hombre en Dios.
Los cristianos celebran diferentes fiestas a lo largo del año litúrgico. No todas las fiestas tienen la
misma importancia, pues hay algunas en las que celebramos los misterios centrales de nuestra fe, y
otras en las que celebramos o conmemoramos a los hombres y mujeres que han seguido a Jesús a
lo largo de la Historia.
¿Cuál es la función del año litúrgico? 1168-1173 1194-1195 La función del año litúrgico es celebrar
todo el Misterio de Cristo, desde la Encarnación hasta su retorno glorioso. En días determinados, la
Iglesia venera con especial amor a María, la bienaventurada Madre de Dios, y hace también memoria
de los santos, que vivieron para Cristo, con Él padecieron y con Él han sido glorificados.
AÑO LITÚRGICO
también denominado ciclo litúrgico, año cristiano o año del Señor,1 es el nombre que recibe la
organización de los diversos tiempos y solemnidades durante el año en las Iglesias cristianas, como
forma de celebrar la historia de la Salvación.
Enmarcados en el año litúrgico, se celebran distintos tiempos litúrgicos con los cuales se relacionan
los pasajes de las Sagradas Escrituras que se proclaman en los actos de culto, las diferentes oraciones
que se rezan, como así también los colores litúrgicos utilizados en la vestimenta del celebrante. Si
bien las fechas de las celebraciones varían un poco entre las diferentes Iglesias cristianas, la
secuencia y lógica utilizada para su planificación son en esencia las mismas. Tanto en Oriente como
en Occidente, las fechas de muchas celebraciones varían de año en año, por lo general en línea con
la modificación de la fecha de la Pascua (asociada en el cristianismo con la resurrección de Jesús y
considerada la celebración central de la cristiandad) a la cual se asocia buena parte de las
celebraciones móviles. En el concilio de Nicea I (325), todas las Iglesias acordaron la celebración de
la Pascua cristiana el domingo siguiente al plenilunio (14 de Nisán) después del equinoccio de
primavera. La reforma del calendario de Occidente por parte del papa Gregorio XIII (1582), con la
introducción del calendario gregoriano en reemplazo del calendario juliano, produjo un desfase de
varios días en la celebración de la Pascua respecto del calendario litúrgico oriental. En el presente,
las Iglesias de Occidente y de Oriente buscan un nuevo acuerdo que posibilite unificar la celebración
de la Pascua y conduzca progresivamente hacia la constitución de un calendario litúrgico común.
El Adviento
Es un período aproximado de cuatro semanas antes de la Navidad, en el que los cristianos se preparan
para celebrar la venida de Jesús. “Adviento” significa venida o llegada. Se celebra con una mirada
puesta en la triple venida de Jesús, según indicaba San Bernardo: "Jesús vino" (nacido de la Virgen
María), "viene" (hoy, en los signos de los tiempos), y "vendrá" (con gloria, al final de la historia).
El Adviento es un tiempo de alegre espera: la espera de la llegada del Señor. Por eso los cristianos
escuchan en los textos y cantos palabras alusivas a la venida del Señor, en especial las profecías de
Isaías.
Las grandes figuras que la liturgia presenta en este período son el profeta Isaías, San Juan Bautista,
y la Virgen María.
Las fechas del Adviento se fijan en torno a las fechas que prepara, esto es, de la Navidad. Siempre
cuenta con cuatro domingos, aunque las semanas no sean completas. Empieza el domingo cuarto
anterior a la Navidad, que suele rondar desde el 27 de noviembre al 3 de diciembre. Solamente si
Navidad (25 de diciembre) es domingo, contará con las cuatro semanas completas, pues siempre se
cuentan los domingos anteriores a esta festividad.
Durante el tiempo de Adviento los sacerdotes utilizan vestiduras de color morado, como color de
penitencia, mostrando así que este tiempo es de preparación a la fiesta de la Navidad, como también
se hace en Cuaresma sobre la Pascua. Además, durante este tiempo no se dice ni se canta el Gloria,
ni adornar el templo con flores, como en los demás días de penitencia, aunque sí se conserva el canto
del Aleluya antes de la proclamación del Evangelio, omisión propia únicamente de la Cuaresma.
Sin embargo, llegados a la mitad del tiempo, en el tercer domingo, llamado antiguamente y aun
nombrado como “Gaudete”, que significa "Gozad" (nombre tomado de la versión latina de la antífona
de entrada propia de este día, Cf. Flp. 4, 4-5, "Estad alegres en el señor; os lo repito, estad alegres.
Que vuestra mesura la conozca todo el mundo. El Señor está cerca"), se puede suavizar el color
morado de las vestiduras con toques de blanco, utilizándose en este día vestiduras de color rosa, si
bien no es obligatorio, indicando así la alegría al acercarse ya la festividad del nacimiento del Señor.
También se puede adornar la iglesia con algunas flores.
Dentro de este tiempo, con propiedad considerado muy vinculado a la Virgen María, se celebra la
solemnidad de la Inmaculada Concepción, patrona de la Infantería del Ejército español y de algunos
países de América, y en América Latina, la solemnidad de su patrona, Nuestra Señora de Guadalupe.
Durante las solemnidades se omite la supresión del Gloria y de los adornos florales.
Tiempo de Navidad
Pasadas las cuatro semanas de Adviento, la Iglesia católica celebra el Tiempo de Navidad, a partir de
esta solemnidad, el 25 de diciembre. Éste tiempo se extiende desde las I Vísperas de la Natividad de
Nuestro Señor Jesucristo, al atardecer del día 24, hasta las II Vísperas de la Solemnidad del Bautismo
del Señor, el domingo después de la Epifanía (6 de enero).
Durante estos días, la Iglesia conmemora la venida en carne mortal de Cristo a la tierra. Este es uno
de los aspectos fundamentales, porque también es la actualización de la venida del Emmanuel, del
Dios con nosotros, Dios que sigue actuante en cada uno de nosotros. Como tiempo de alegría, se
emplean vestiduras blancas.
La Navidad es una fiesta de gran importancia. Por su trascendencia, comunica la manifestación de
Dios, hecho hombre: a San José y la Virgen, a los pastores de Belén, a los Reyes Magos y al mundo
entero. Así, durante este tiempo, se celebran algunas fiestas que se entremezclan entre la celebración,
cosa impensable en Cuaresma o Pascua, como San Esteban (26 de diciembre) o la Sagrada Familia,
que ocupa un lugar fijo el domingo de la octava de la Navidad.
También es creencia popular que este tiempo termina el día de Reyes, sin embargo la Iglesia católica
continua conmemorando el nacimiento de Cristo y su manifestación a las naciones (Epifanía) hasta el
domingo siguiente, en que celebra la fiesta de su Bautismo y comienzo de la vida pública. Tras el
tiempo de Navidad, sigue un periodo de Tiempo Ordinario.

Tiempo de Cuaresma
La Cuaresma comprende días de preparación para la Pascua de Resurrección, que aunque
tradicionalmente han sido cuarenta, las reformas posteriores han hecho cambiar; actualmente
empieza el Miércoles de Ceniza y termina al comenzar la Misa de la Cena del Señor en las primeras
horas de la tarde del Jueves Santo, totalizando 43 días y medio.
La Cuaresma recuerda a cada cristiano su situación de pecado y la necesidad de convertirse. Están
invitados a practicar especialmente las limosnas, la oración y el ayuno. Se trata de un tiempo de
conversión. Simbólicamente también recuerda los cuarenta días que Jesús vivió en el desierto y su
lucha contra las tentaciones.
La Cuaresma incluye cinco domingos más el Domingo de Ramos y es un período de liturgia
penitencial: se utiliza ornamentos morados, a excepción del Domingo de Ramos que es el rojo y las
solemnidades más importantes que es el blanco, no se canta el Gloria ni tampoco el Aleluya, tampoco
se adorna el templo con flores y el órgano y demás instrumentos callan, a no ser que sean para
sostener básicamente el canto. Únicamente se exceptúa el cuarto domingo, tradicionalmente llamado
"Laetare" en el que se puede cambiar de color al rosa (opcional, por la proximidad de la Pascua,
mezcla entre el morado y el blanco), se pueden poner algunas flores y usar instrumentos, pero sigue
callado el Gloria y por supuesto el Aleluya. También en las solemnidades y fiestas que coincidan -
habitualmente son dos importantes: San José y la Encarnación del Señor- pueden quitarse estos
signos penitenciales, empleando vestiduras blancas debido al la solemnidad de estas celebraciones,
aunque nunca usar el Aleluya, que callará hasta la noche de Pascua.
SEMANA SANTA
Estos días se celebran la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús. Es la celebración más importante
del año litúrgico. Comienza con el Domingo de Ramos y finaliza con el Domingo de Pascua o
Resurrección.
DOMINGO DE RAMOS DE LA PASIÓN DEL SEÑOR
El Domingo de Ramos, último domingo de Cuaresma y que abre la Semana Santa, llamado "de la
Pasión del Señor", conmemora la Pasión de Cristo, usándose el color rojo debido a que se celebra la
Pasión del Señor y leyendo los textos de la misma. Previamente se celebra la bendición de ramos,
donde son bendecidos las palmas y ramos de olivo, que porta la gente en procesión rememorando la
entrada triunfal de Jesús en Jerusalén. Una vez concluida la procesión, comienza la misa de Pasión.
En la misma se lee el Evangelio de la Pasión del Señor, lo cual a veces corre a cargo de tres personas:
los textos en los que habla Jesús corresponderían al sacerdote, otro lee como cronista, y los demás
personajes por otro lector. Es tradicional que las palmas se rizen y se adornen para la procesión. La
celebración del Domingo de Ramos comienza con la bendición de ramos, continúa con la procesión y
culmina con la misa de Pasión, siendo una celebración de gloria y de pasión al mismo tiempo. Éste
día tiene dos perspectivas que se unen en una sola, el Triunfo de Cristo. Por un lado, la entrada triunfal
en Jerusalén donde es aclamado como rey. Por otro, al derramar su sangre y morir en la cruz triunfó
sobre el pecado. Por lo tanto, éste es el significado del Domingo de Ramos.

PRIMEROS DÍAS DE SEMANA SANTA


Los primeros días de la llamada "Semana Santa" siguen siendo tiempo de Cuaresma, por tanto, tanto
el Lunes, Martes y Miércoles Santo se usa el color morado. Son los días "menores" dentro de la
Semana Santa pero aun así son muy importantes. En la mañana del Jueves Santo, en una celebración
únicamente conservada por motivos prácticos -se necesitan para la Vigilia Pascual-, se celebra la Misa
Crismal, en que el obispo de la diócesis consagra el Óleo de los Enfermos, el Santo Crisma y el Óleo
de los Catecúmenos. Aunque suele celebrarse el Jueves Santo por la mañana, las características
funcionales de esta celebración permiten que sea trasladada a otros días del final de la Cuaresma.
Toda la mañana de Jueves Santo sigue siendo tiempo de Cuaresma, como se transluce de los textos
de la Liturgia de las Horas, que se recomienda encarecidamente celebrar con los fieles, en público. La
Cuaresma finaliza en la tarde del Jueves Santo en torno a las tres, antes de la celebración de la misa
vespertina de la cena del Señor.
TIEMPO DE PASCUA
Jueves Santo de la Cena del Señor
Viernes Santo de la Pasión y Muerte del Señor
Sábado Santo de la Sepultura del Señor
Domingo de Pascua de la Resurrección del Señor

TIEMPO ORDINARIO O DURANTE EL AÑO


El llamado «tiempo ordinario» o «tiempo durante el año» integra aquellos días en los que no se
celebran acontecimientos centrales de la vida de Cristo. Ocupa la mayor parte del año, si bien en dos
periodos separados entre sí. El primero inicia tras el tiempo de Navidad y termina antes del Miércoles
de Ceniza; el segundo comienza después del tiempo de Pascua y llega hasta antes del primer domingo
de Adviento. Abarca 33 o 34 semanas, según el año. Durante este tiempo se usan vestiduras de color
verde, menos en las celebraciones (memorias, fiestas, solemnidades) que exigen otros colores.
En esas semanas, la Iglesia de Roma medita el Evangelio de Cristo, su predicación y ministerio previo
a su Pasión. Durante los domingos, se leen, en un ciclo trienal, los Evangelios sinópticos: se sigue el
Evangelio de Mateo en el ciclo A, el Evangelio de Marcos para el ciclo B, y el Evangelio de Lucas en
el ciclo C. El Evangelio de Juan se suele reservar mayormente para los demás tiempos litúrgicos, en
particular el Tiempo de Pascua. Sin embargo, existen excepciones: algunos pasajes de los capítulos
1 y 2 del Evangelio de Juan se usan en el segundo domingo durante el año, y el capítulo 6 se incluye
en el tiempo ordinario del ciclo B (domingos decimo séptimo al vigésimo primero durante el año
inclusive). En las misas entre semana (de lunes a sábado), a lo largo del año se sigue una lectura
bastante completa de los tres evangelios sinópticos, empezando por el de Marcos, luego el de Mateo
y terminando con el de Lucas.
En este tiempo hay espacio para otras fiestas y solemnidades del Señor y de los Santos: en primer
lugar, algunas fijas como son la fiesta de la Santísima Trinidad, el domingo después de Pentecostés;
la fiesta de Corpus Christi, tradicionalmente el jueves siguiente a la Trinidad, pero en la mayoría de
los casos, trasladada al domingo; y la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús, que se celebra el viernes
después de la antigua octava de Corpus, por tanto, la semana después de esta fiesta.
Otras fiestas se desarrollan en el tiempo ordinario, como la de San Juan Bautista, Santiago Apóstol o
la Asunción de la Virgen, entre otras. En este tiempo, tienen mayor preferencia estas celebraciones
sobre incluso los domingos, puesto que no se celebra en concreto ningún acontecimiento singular de
la historia de Salvación, si bien, cada domingo sigue conmemorándose, desde tiempos apostólicos, la
resurrección de Cristo.
El año litúrgico finaliza con la celebración de la solemnidad de Cristo Rey, con un sentido claramente
escatológico, es decir, con la esperanza en la vida eterna.
CELEBRACIONES DE LOS SANTOS DURANTE EL TIEMPO ORDINARIO
Durante las celebraciones de los santos, se usan vestiduras de color blanco para las fiestas de Santa
María, las fiestas de Cristo que no tengan un enfoque hacia la Pasión y la de los demás santos que
hayan muerto de forma natural o celebraciones no martiriales. Se usan vestiduras de color rojo para
las fiestas referidas a la Pasión de Cristo (por ejemplo, la festividad de la Santa Cruz), y a las fiestas
de los santos mártires, por tanto, asesinados por su fe en Cristo, entre los que se incluyen los apóstoles
y evangelistas, a excepción de San Juan, apóstol y evangelista, que no murió martirizado. Conviene
señalar que, si existe más de una fiesta de algún santo, solo se celebra de rojo la conmemoración de
su martirio (San Juan Bautista, San Pablo, etc.)
La liturgia romana de la Iglesia católica organiza las fiestas que se celebran a lo largo del año en 5
rangos dependiendo de su importancia y su repercusión en la vida de los cristianos:

 Solemnidad:
Es el rango más alto de las fiestas. Las solemnidades conmemoran un evento en la vida de
Jesús o la Virgen María o celebran a un santo importante para la Iglesia como un todo o para
una comunidad local. La misa de una solemnidad tiene lecturas propias, y el Gloria y el Credo
son recitados. Fuera del Adviento, la Cuaresma o el tiempo de Pascua, si una solemnidad cae
en domingo, se celebra en lugar del domingo.
 Fiesta:
Es un rango secundario dentro del ciclo litúrgico, incluye eventos menores en la vida de Jesús
o la Virgen María o un Apóstol (teológicamente hablando) o de santos importantes.
 Memoria:
La conmemoración de un santo de menor importancia. Muchas memorias son opcionales o
sólo son celebradas en diócesis, regiones o naciones específicas.
 Día de la semana de un tiempo litúrgico:
Un día entre semana en un tiempo litúrgico “fuerte” (Adviento, Tiempo de Navidad, Cuaresma,
Tiempo de Pascua), en el que no se celebra ni solemnidad ni fiesta ni memoria-
 Feria o Día de la semana feriado:
Un día entre semana del Tiempo Ordinario en el que no se celebra ni solemnidad ni fiesta ni
memoria.
LAS SOLEMNIDADES:
Las solemnidades de Nuestro Señor Jesucristo que celebramos a lo largo del año son en orden
temporal:
 EPIFANÍA (6 DE ENERO):
528. La Epifanía es la manifestación de Jesús como Mesías de Israel, Hijo de Dios y Salvador
del mundo. Con el bautismo de Jesús en el Jordán y las bodas de Caná, la Epifanía celebra
la adoración de Jesús por unos "magos" venidos de Oriente (Mt 2, 1) En estos "magos",
representantes de religiones paganas de pueblos vecinos, el Evangelio ve las primicias de las
naciones que acogen, por la Encarnación, la Buena Nueva de la salvación. La llegada de los
magos a Jerusalén para "rendir homenaje al rey de los Judíos" (Mt 2, 2) muestra que buscan
en Israel, a la luz mesiánica de la estrella de David (cf. Nm 24, 17; Ap 22, 16) al que será el
rey de las naciones (cf. Nm 24, 17-19). Su venida significa que los gentiles no pueden
descubrir a Jesús y adorarle como Hijo de Dios y Salvador del mundo sino volviéndose hacia
los judíos (cf. Jn 4, 22) y recibiendo de ellos su promesa mesiánica tal como está contenida
en el Antiguo Testamento (cf. Mt 2, 4-6). La Epifanía manifiesta que "la multitud de los gentiles
entra en la familia de los patriarcas" y adquiere la israelitica dignitas (la dignidad israelítica)

 PASCUA DE RESURRECCIÓN:
La Pascua es la festividad cristiana en la que se celebra la resurrección de Jesucristo.
Después de que Cristo murió en la cruz, colocaron su cuerpo en un sepulcro; allí permaneció,
separado de Su espíritu, hasta Su resurrección, cuando Su espíritu y Su cuerpo volvieron a
unirse. Los Santos de los Últimos Días afirman y testifican que Jesucristo resucitó y que vive
con un cuerpo glorificado y perfecto de carne y huesos.
Después de Su resurrección, Jesús se apareció primero a María Magdalena y luego a otros
discípulos. Algunos no se convencieron de Su resurrección, creyendo que sus apariciones
eran las de un espíritu incorpóreo. Jesús les aseguró: “Mirad mis manos y mis pies, que yo
mismo soy; palpad y ved, porque un espíritu no tiene carne ni huesos como veis que yo tengo”
(Lucas 24:39). Él entonces comió pescado y miel en su presencia, disipando más la duda.
La Pascua es una celebración no sólo de la resurrección de Cristo, sino también de la
resurrección universal. Debido a la expiación de Jesucristo, todas las personas resucitarán.
Sus cuerpos y espíritus se reunirán, para nunca más separarse. Los Santos de los Últimos
Días conocen la verdad de la declaración de Pablo: “Pero ahora Cristo ha resucitado de entre
los muertos; y llegó a ser primicias de los que durmieron… Porque así como en Adán todos
mueren, así también en Cristo todos serán vivificados” (1 Corintios 15:22; véase también Alma
11:42-45).

 ASCENSIÓN DEL SEÑOR (7° DOMINGO DE PASCUA):


En el Evangelio de San Lucas 24, 50-53 se narra como, después de dar las últimas
instrucciones a los Apóstoles, los llevó cerca de Betania y mientras los bendecía, alzando las
manos, subió al Cielo. Los Apóstoles lo vieron alejarse hasta que desapareció en una nube.

Con su Ascensión al Cielo, Jesús nos abre las puertas para que podamos seguirle. La
Ascensión es para todos los cristianos un símbolo de esperanza, pues sabemos que Cristo
está sentado a la derecha del Padre, intercediendo por nosotros y que un día podremos llegar
con Él a gozar de la felicidad eterna. Por esto, celebramos la fiesta con una Misa solemne.
Durante la celebración de la Misa, puede haber una procesión solemne, con incienso. El
crucifijo se adorna de blanco, se llevan luces y flores.

 PENTECOSTÉS (8° Y ÚLTIMO DOMINGO DE PASCUA):


731-732 738 En Pentecostés, cincuenta días después de su Resurrección, Jesucristo
glorificado infunde su Espíritu en abundancia y lo manifiesta como Persona divina, de modo
que la Trinidad Santa queda plenamente revelada. La misión de Cristo y del Espíritu se
convierte en la misión de la Iglesia, enviada para anunciar y difundir el misterio de la comunión
trinitaria.
«Hemos visto la verdadera Luz, hemos recibido el Espíritu celestial, hemos encontrado la
verdadera fe: adoramos la Trinidad indivisible porque Ella nos ha salvado» (Liturgia bizantina.
Tropario de las vísperas de Pentecostés).
En la Antigua Alianza, los profetas anunciaron que el Espíritu del Señor reposaría sobre el
Mesías esperado y sobre todo el pueblo mesiánico. Toda la vida y la misión de Jesús se
desarrollan en una total comunión con el Espíritu Santo. Los Apóstoles reciben el Espíritu
Santo en Pentecostés y anuncian «las maravillas de Dios» (Hch 2,11). Comunican a los
nuevos bautizados, mediante la imposición de las manos, el don del mismo Espíritu. A lo largo
de los siglos, la Iglesia ha seguido viviendo del Espíritu y comunicándolo a sus hijos.

 SANTÍSIMA TRINIDAD (DOMINGO DESPUÉS DE PENTECOSTÉS):


255. Las Personas divinas son relativas unas a otras. La distinción real de las Personas entre
sí, porque no divide la unidad divina, reside únicamente en las relaciones que las refieren unas
a otras: "En los nombres relativos de las personas, el Padre es referido al Hijo, el Hijo 2789
590 468, 689 240 236, 684 84 221 lo es al Padre, el Espíritu Santo lo es a los dos; sin embargo,
cuando se habla de estas tres Personas considerando las relaciones se cree en una sola
naturaleza o substancia". En efecto, "en Dios todo es uno, excepto lo que comporta relaciones
opuestas" "A causa de esta unidad, el Padre está todo en el Hijo, todo en el Espíritu Santo; el
Hijo está todo en el Padre, todo en el Espíritu Santo; el Espíritu Santo está todo en el Padre,
todo en el Hijo".

 CORPUS CHRISTI O DEL CUERPO Y LA SANGRE DE CRISTO (DOMINGO DESPUÉS DE


LA SANTÍSIMA TRINIDAD, AUNQUE ANTIGUAMENTE SE CELEBRABA EL JUEVES
ANTERIOR A DICHO DOMINGO):
Es una tradición que se realiza en homenaje a la última cena de Jesús, a esto se le llamó
eucaristía y se realza por el sentido común que todos quieren ser buenos, ser santos y también
para revelarnos que el camino de la santidad no es fácil, y que nuestra fuerza humana no
basta para lógralo.

 SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS (VIERNES DESPUÉS DE CORPUS):


El fundamento del culto al Corazón de Jesús lo encontramos precisamente en el misterio de
la Encarnación del Verbo, quien, siendo "consustancial al Padre", "por nosotros los hombres
y por nuestra salvación bajó del cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la
Virgen, y se hizo hombre".
Adoramos el Corazón de Cristo porque es el corazón del Verbo encarnado, del Hijo de Dios
hecho hombre, de la Segunda Persona de la Santísima Trinidad que, sin dejar de ser Dios,
asumió una naturaleza humana para realizar nuestra salvación. El Corazón de Jesús es un
corazón humano que simboliza el amor divino. La humanidad santísima de Nuestro Redentor,
unida hipostáticamente a la Persona del Verbo, se convierte así para nosotros en
manifestación del amor de Dios. Sólo el amor inefable de Dios explica la locura divina de la
Encarnación: "tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo unigénito, para que el que crea
en él no muera, sino que tenga la vida eterna" (Jn 3, 16). Es el misterio de la condescendencia
divina, del anonadamiento de Aquel que "a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su
categoría de Dios; al contrario, se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo,
pasando por uno de tantos. Y así, actuando como un hombre cualquiera, se rebajó hasta
someterse incluso a la muerte, y una muerte de cruz" (Flp 2, 6 ss).

 JESUCRISTO, REY DEL UNIVERSO (ÚLTIMO DOMINGO DEL AÑO LITÚRGICO):


La celebración de la Solemnidad de Nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo, cierra el Año
Litúrgico en el que se ha meditado sobre todo el misterio de su vida, su predicación y el
anuncio del Reino de Dios.
La fiesta de Cristo Rey fue instaurada por el Papa Pío XI el 11 de diciembre de 1925. El Papa
quiso motivar a los católicos a reconocer en público que el mandatario de la Iglesia es Cristo
Rey.
Durante el anuncio del Reino, Jesús nos muestra lo que éste significa para nosotros como
Salvación, Revelación y Reconciliación ante la mentira mortal del pecado que existe en el
mundo. Jesús responde a Pilatos cuando le pregunta si en verdad Él es el Rey de los judíos:
"Mi Reino no es de este mundo. Si mi Reino fuese de este mundo mi gente habría combatido
para que no fuese entregado a los judíos; pero mi Reino no es de aquí" (Jn 18, 36). Jesús no
es el Rey de un mundo de miedo, mentira y pecado, Él es el Rey del Reino de Dios que trae
y al que nos conduce.

 NATIVIDAD DEL SEÑOR (25 DE DICIEMBRE):


Al surgimiento de la celebración de la Navidad han contribuido diversas causas. El 25 de
diciembre no es la fecha histórica del nacimiento de Jesús, sino que fue elegido para suplir en
Roma la fiesta pagana del "Nacimiento del sol invicto" con motivo del solsticio de invierno,
proponiendo a Cristo como luz que ilumina a las naciones. Por otra parte, los judíos
celebraban en estas fechas la fiesta de la Hanukkah (dedicación), o de las luces, recordando
la purificación del templo de Jerusalén y su iluminación gracias a la victoria de Judas Macabeo
(1Mac 4, 36-61), precisamente el día 25 del mes noveno, Casleu, que es nuestro diciembre.
Navidad es también consagración del Cuerpo de Cristo, templo luminosos de la divinidad.
Ninguna otra fiesta ha sufrido un proceso de secularización más que esta; todos celebran la
Navidad, pero pocos saben por qué lo hacen. Precisamente es la liturgia cristiana, con todo
el conjunto de celebraciones de estos días, la que puede dar cumplida respuesta a tanto vacío
moral.

LAS SOLEMNIDADES DE NUESTRA SEÑORA LA VIRGEN MARÍA

 SANTA MARÍA, MADRE DE DIOS (1 DE ENERO):


es la primer Fiesta Mariana que apareció en la Iglesia Occidental, su celebración se comenzó
a dar en Roma hacia el siglo VI, probablemente junto con la dedicación –el 1º de enero– del
templo “Santa María Antigua” en el Foro Romano, una de las primeras iglesias marianas de
Roma.
La antigüedad de la celebración mariana se constata en las pinturas con el nombre de “María,
Madre de Dios” (Theotókos) que han sido encontradas en las Catacumbas o antiquísimos
subterráneos que están cavados debajo de la ciudad de Roma, donde se reunían los primeros
cristianos para celebrar la Misa en tiempos de las persecuciones.
Más adelante, el rito romano celebraba el 1º de enero la octava de Navidad, conmemorando
la circuncisión del Niño Jesús. Tras desaparecer la antigua fiesta mariana, en 1931, el Papa
Pío XI, con ocasión del XV centenario del concilio de Éfeso (431), instituyó la Fiesta Mariana
para el 11 de octubre, en recuerdo de este Concilio, en el que se proclamó solemnemente a
Santa María como verdadera Madre de Cristo, que es verdadero Hijo de Dios; pero en la
última reforma del calendario –luego del Concilio Vaticano II– se trasladó la fiesta al 1 de
enero, con la máxima categoría litúrgica, de solemnidad, y con título de Santa María, Madre
de Dios.

 ANUNCIACIÓN DEL SEÑOR (25 DE MARZO):


(Lc 1,26-38): Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea,
llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David;
el nombre de la virgen era María. Y entrando, le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está
contigo». Ella se conturbó por estas palabras, y discurría qué significaría aquel saludo. El
ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en
el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. Él será grande y será
llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la
casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin».

María respondió al ángel: «¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?». El ángel le
respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra;
por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios. Mira, también Isabel, tu
pariente, ha concebido un hijo en su vejez, y este es ya el sexto mes de aquella que llamaban
estéril, porque ninguna cosa es imposible para Dios». Dijo María: «He aquí la esclava del
Señor; hágase en mí según tu palabra». Y el ángel dejándola se fue.

 ASUNCIÓN DE LA VIRGEN MARÍA (15 DE AGOSTO):


La fiesta de la Asunción de la Santísima Virgen María, se celebra en toda la Iglesia el 15 de
agosto. Esta fiesta tiene un doble objetivo: La feliz partida de María de esta vida y la asunción
de su cuerpo al cielo.
Este dogma fue proclamado por el Papa Pio XII en 1950. El cuerpo y alma fue elevado hacia
las infinidades del cielo, siendo así, un ejemplo y una interpretación de que el cuerpo y el alma
también pueden estar en el cielo, como es el caso de la señora de los cielos, La Virgen María.
En Dios también hay lugar para el cuerpo y el cielo ya no es un lugar para nosotros muy lejano
ni desconocido, en el cielo tenemos una madre, la madre de Dios, la madre del hijo de Dios
es la madre de todos.

 INMACULADA CONCEPCIÓN (8 DE DICIEMBRE):


La Virgen María es Inmaculada gracias a Cristo su hijo, puesto que Él iba a nacer de su seno
es que Dios la hizo Inmaculada para que tenga un vientre puro donde encarnarse. Ahí se
demuestra cómo Jesús es Salvador en la guarda de Dios con María y la omnipotencia del
Padre se revela como la causa de este don. Así, María nunca se inclinó ante las
concupiscencias y su grandeza demuestra que como ser humano era libre pero nunca ofendió
a Dios y así no perdió la enorme gracia que Él le otorgó.
La Inmaculada Virgen María nos muestra la necesidad de tener un corazón puro para que el
Señor Jesús pueda vivir en nuestro interior y de ahí naciese la Salvación. Y consagrarnos a
ella nos lleva a que nuestra plegaria sea el medio por el cual se nos revele Jesucristo
plenamente y nos lleve al camino por el cual seremos colmados por el Espíritu Santo.

También debemos decir que en algunos países hay otras solemnidades de acuerdo a las
advocaciones marianas que se celebren ahí. María es siempre la misma, pero está presente en
muchos países en diferentes advocaciones o modos de presentarse.

BIBLIOGRAFIA
 http://es.catholic.net
 http://evangeli.net
 Catecismo de la iglesia católica (1997)