Você está na página 1de 6

3.

5 EN EL FUTURO LA INNOVACION TECNOLOGICA ESTARA


DETERMINADA POR EL CONOCIMIENTO MAS PROFUNDO DE LOS
DESEOS Y ELECCIONES DE LOS CONSUMIDORES Y POR LA MAYOR
CAPACIDAD PARA GENERAR DIFERENCIAS DE “LOS OTROS”

Los mercados de tecnología

Los mercados de tecnología desempeñan un papel fundamental a la hora de


facilitar la innovación colectiva. Proporcionan un marco en el que las empresas
pueden obtener licencias sobre invenciones que complementen y mejoren sus
objetivos empresariales. Del mismo modo, permiten a las empresas obtener
ingresos de la concesión de licencias sobre las invenciones que no les interesa
desarrollar o comercializar.

La innovación colectiva fomenta un intercambio fecundo de ideas y promueve


la continuidad de la innovación. En la industria de los teléfonos inteligentes, las
empresas adquieren tecnologías de diversos fabricantes de equipos y
programas para crear una amplia oferta de productos de consumo. Apple Inc.,
por ejemplo, complementa sus propios conocimientos técnicos con la
adquisición de licencias sobre tecnologías básicas de empresas como
Qualcomm Inc. y Samsung para crear sus atractivos dispositivos de alto
rendimiento.

Las empresas están concediendo cada vez más licencias sobre sus
invenciones para generar ingresos adicionales. Las encuestas indican que una
de cada cinco empresas europeas, una de cada cuatro empresas japonesas y
una de cada siete empresas estadounidenses tienen concedidas licencias
sobre tecnologías patentadas. Cuando se tiene en cuenta el número de
empresas que desean vender licencias sobre sus invenciones, el porcentaje
aumenta de forma significativa

En algunos casos, las licencias constituyen la base sobre la que se construye


una empresa. Así, por ejemplo, la empresa estadounidense Qualcomm se
dedica al negocio de desarrollar tecnologías innovadoras para conceder
licencias a fuentes externas. Estos acuerdos de licencia con pago de regalías
generan una proporción importante —un 36% en 2010— de los ingresos de la
empresa. "Para Qualcomm, resulta fundamental su capacidad de conceder
licencias de uso sobre su tecnología en todo el mundo a más de 190
proveedores de dispositivos inalámbricos, equipos y programas informáticos
conexos y obtener un rendimiento razonable de la concesión en licencia de sus
patentes", señala Donald J. Rosenberg, Consejero General de Qualcomm.

Las empresas especializadas, que desarrollan su ventaja competitiva en un


área específica y le sacan partido mediante la concesión de licencias sobre sus
tecnologías, forman la base, y fomentan la práctica, de la innovación
colaborativa. El Sr. Rosenberg, de Qualcomm, señala que "el modelo de
negocio de Qualcomm –-conceder numerosas licencias sobre nuestra
tecnología y reinvertir en I+D— está facilitando el éxito de muchas otras
empresas de la cadena de valor del sector de la comunicación inalámbrica".
Añade que "la amplia difusión de las invenciones de Qualcomm ha generado
competencia entre los prestadores de servicios y los proveedores de
dispositivos, lo que ha aumentado las posibilidades de elección de los
consumidores y ha abierto nuevas oportunidades económicas a empresas de
otros sectores relacionados".

Propiedad intelectual: la espina dorsal de los mercados de tecnología

La aparición de los mercados de tecnología se ha visto impulsada por dos


factores principales: un mayor uso de la propiedad intelectual (P.I.) y el
creciente grado de colaboración entre las empresas.

Los derechos de propiedad intelectual convierten los activos intelectuales en


productos comercializables. Una patente, por ejemplo, confiere el derecho a
impedir que otros fabriquen, ofrezcan para la venta o vendan la materia
definida por las reivindicaciones del documento de patente. Estas
reivindicaciones, que definen el alcance de la protección, describen los límites
de un activo intelectual, lo que permite al titular de la patente evitar que otros
abusen de la tecnología protegida. Estos derechos pueden hacerse valer y son
transferibles. Como tal, un activo intelectual patentado puede venderse a un
tercero por un canon determinado. Este tipo de transacciones son frecuentes
en el entorno de la innovación colectiva.

El sistema de patentes también contribuye a impulsar el mercado de la


tecnología en la medida en que el requisito de divulgación, a tenor de la ley de
patentes (el solicitante debe describir la invención reivindicada con suficiente
detalle de manera que una persona experta en la materia pueda realizarla),
constituye una rica fuente de información tecnológica gratuita y al alcance de
cualquiera. Mediante el seguimiento de la información publicada sobre patentes
a través de bases de datos en línea, como PATENTSCOPE, gestionada por la
OMPI, una empresa que se desenvuelva en el mercado de una nueva
tecnología puede hacer un seguimiento de los avances fundamentales de la
industria y descubrir tecnologías de interés para su actividad principal. Esta
información también puede dar lugar a nuevas ideas para la innovación o a
nuevas aplicaciones de las tecnologías existentes. Los estudios ponen de
manifiesto que los inventores del Japón se han apresurado a reconocer y
aprovechar estas oportunidades. Una estrecho seguimiento de la información
sobre patentes también ayuda a proteger contra la infracción inadvertida de los
derechos de los demás.

Alcanzar el equilibrio adecuado


Los economistas sostienen que los mercados de tecnología no funcionan
óptimamente cuando el sistema de P.I. es débil, ya que las empresas son
reacias a conceder licencias sobre sus tecnologías ante un riesgo elevado de
robo de la P.I. Esto hace que se reduzca el repertorio de tecnologías
disponibles para la concesión de licencias, e inhibe la innovación colectiva y la
continuidad de la innovación.

Sin embargo, un régimen de P.I. robusto puede inflar el costo de la adquisición


de tecnologías. En entornos en los que la innovación es acumulativa y la
titularidad de las tecnologías básicas está repartida entre muchos titulares de
derechos, los licenciatarios son vulnerables a la "acumulación de regalías" (por
la que aumenta el costo de desarrollar nuevas invenciones debido a la suma de
regalías en que se incurre como resultado de la negociación con cada titular de
la patente) y al riesgo de "cautividad" de su invención (cuando un titular de la
patente puede negarse a conceder la licencia sobre una tecnología básica, o
sólo lo hará a cambio del pago de mayores regalías). Esto, igualmente, inhibe
la continuidad de la innovación.

Si bien encontrar el equilibrio adecuado para la protección de la P.I. puede


resultar difícil, cada vez hay más datos que indican que los mercados de
tecnología, cuando existen, facilitan la innovación colectiva.

Signos de crecimiento

Los ingresos generados por los mercados de tecnología están creciendo


rápidamente. Durante el período de 1990 a 2009, las regalías y los derechos de
licencia derivados de la venta internacional de activos intelectuales crecieron a
un ritmo medio anual del 9,9%. En comparación, durante el mismo período, el
valor generado por las importaciones mundiales de mercancías aumentó de
media a un ritmo del 6,5% anual.

Un número creciente de países están participando en los mercados de


tecnología. En 1990, tan sólo 62 países adquirieron licencias sobre tecnologías
de otros países, pero, en 2007, había 147 países que lo hacían. Del mismo
modo, en 1990, 43 países concedieron licencias sobre sus tecnologías, en
tanto que, en 2007, la cifra había alcanzado los 143 países.

Si bien prácticamente todas las tecnologías sobre las que se conceden


licencias tienen su origen en países de ingresos altos, hay ligeros cambios en
la composición geográfica de los países que compran y venden tecnologías. A
lo largo del último decenio, la proporción de ingresos procedentes de países de
ingresos medianos (como el Brasil, China y la India) que participan en la venta
y la compra de tecnologías en todo el mundo aumentó del 1% en 1999 al 2%
en 2009.
Aunque los mercados de tecnología se están desarrollando, el crecimiento
sigue concentrado en algunos sectores que destacan, a saber, la biotecnología,
la electrónica, los semiconductores y las tecnologías de la información y la
comunicación (TIC). La innovación en estos sectores tiende a ser acumulativa
(donde la nueva innovación se basa en nuevas formas de tecnologías
patentadas ya existentes o las utiliza), por lo que la obtención de licencias se
convierte en un requisito previo para la continuidad de la innovación. Estos
sectores están mejor preparados de forma natural para participar en los
mercados de tecnología.

A pesar de las señales de crecimiento, el mercado de la tecnología está


todavía en su infancia. Los datos, cuando existen, ponen de manifiesto que el
número de transacciones en los mercados del conocimiento sigue siendo baja.
Las empresas encuestadas de determinados países de ingresos altos durante
el período de 2003 a 2005 manifestaron su disposición a conceder licencias
sobre sus tecnologías, pero dijeron que no conseguían hacerlo (véase la figura
1). En los Estados Unidos, de las empresas que cotizan en bolsa que divulgan
detalles de los ingresos por licencias, solamente una pocas generaron ingresos
por la concesión de licencias, que, por lo general, representaron entre el 1% y
el 3% de sus ingresos totales

Obstáculos al crecimiento

Los datos indican una tendencia de crecimiento positivo de los mercados de


tecnología y un interés amplio en participar en ellos. Entonces, ¿por qué no son
más prominentes esos mercados? Hay dos posibles explicaciones, que tienen
que ver con las características específicas de los activos intelectuales y con los
problemas relacionados con su venta y su compra.

Los activos intelectuales son "bienes" muy especializados. Esto hace que el
proceso de ajuste entre los compradores y los propietarios de tecnología
resulte complicado. La evaluación de la "adecuación" de una tecnología
determinada a las necesidades de una empresa puede ser difícil. En muchos
casos, las tecnologías disponibles no están listas para funcionar de inmediato,
sino que deben configurarse de acuerdo con las necesidades específicas del
licenciatario. Además, por razones estratégicas, el licenciante puede decidir
retener conocimientos técnicos decisivos que podrían ser de utilidad para el
licenciante, lo que hace que al comprador le resulte más difícil utilizar la
tecnología en toda su capacidad.

Además, a diferencia de una bolsa de valores, que facilita la transacción de


acciones y participaciones, tradicionalmente hay pocos mercados que reúnan a
compradores y vendedores. Esto significa que hay pocos, si es que hay, puntos
de referencia para evaluar el precio de mercado de activos similares.

Nuevos intermediarios
En respuesta a estos desafíos, están apareciendo nuevos intermediarios que
facilitan las transacciones de tecnología. Entre éstos figuran las cámaras de
compensación, los intercambios, las subastas y las empresas de corretaje de
P.I. Estas nuevas entidades comerciales ofrecen una amplia gama de servicios,
como el apoyo a la gestión de la P.I., las plataformas de comercio de la P.I., la
creación de carteras y la concesión de licencias de P.I. y marcos de
intercambio de patentes, a veces denominados agregación preventiva de
patentes.

No existen análisis detallados de la magnitud y el alcance reales de las


transacciones que tienen lugar a través de estos intermediarios. Hay indicios,
sin embargo, de que está empezando a haber actividad vinculada a las
subastas de patentes, si bien a partir de niveles bajos. Más análisis son
necesarios para determinar en qué medida la colaboración de estos
intermediarios está facilitando la innovación colectiva.

Atención a este sector

Si bien el nivel de transacciones sigue siendo bajo en comparación con el


comercio de bienes, los mercados de tecnología están evolucionando y
mostrando un gran potencial de crecimiento. Si se mantienen las tendencias
actuales, es probable que entren en el mercado de la tecnología muchas más
empresas, tanto con vistas a adquirir nuevas tecnologías para seguir
innovando, como para generar nuevas fuentes de ingresos mediante la
concesión de licencias sobre sus propias tecnologías. Aunque pasará algún
tiempo antes de que maduren los mercados de tecnología, su constante
evolución promete abrir muchas posibilidades nuevas y estimulantes para la
innovación. Se trata, sin lugar a dudas, de un sector que no hay que perder de
vista.

La innovación forma parte de nuestras vidas, es algo que despierta


nuestro interés y creatividad.

No son pocas las personas que como consecuencia de determinados avances


tecnológicos han sido capaces de dejar volar su creatividad, llegando a lanzar
al mercado una idea que se acaba convirtiendo en total éxito.

Por supuesto, las cosas son mucho más complejas de lo que parecen y no son
tan solo las innovaciones las responsables de la activación de la parte creativa
en el cerebro de los consumidores. Pero sí que es cierto que la innovación está
estrechamente relacionada con los estímulos provocados por los avances
tecnológicos.
Y es que una nueva y exitosa idea puede haber sido el resultado de años de
espera por parte del individuo, por poseer los recursos necesarios para
lanzarse al mundo empresarial.

Pero por otro lado, puede nacer tras la mejora que un determinado avance
tecnológico haya hecho posible. Imaginemos que llevamos tiempo pensando
en la creación de una plataforma concreta, dicha idea no era posible puesto
que no éramos capaces de programar el código y tampoco disponíamos de los
recursos necesarios para contratar a un ingeniero informático. Ahora llega el
momento en el que alguien decidió lanzar una web que permite programar
plataformas sin la necesidad de tener conocimientos en programación. Todo
encaja, ¿verdad?

Pues bien, podemos afirmar con total seguridad que todo avance lleva a otro
avance, y que casi toda innovación es el resultado de algo creado en
comunidad.

Pero, ¿qué papel tienen los usuarios en la innovación? ¿Son ellos los que
crean las innovaciones o son las empresas? Ambos agentes son fuente de
innovación, sin embargo, hay quienes caen a menudo en el error de afirmar
que las innovaciones vienen por parte de las empresas.

Esto no es así y os diré el por qué. En práctica, el consumidor es la persona


que mejor conoce al producto y a sus cualidades. Es quien conoce tanto las
ventajas como las desventajas que el uso del producto puede generar, también
se sabe de memoria todas las debilidades que deberían mejorarse para
garantizar el incremento del ciclo de vida del producto.

Después de todo esto, ¿no crees que el usuario sea la persona que mejor
pueda diseñar la estrategia para mejoras o incluso nuevos lanzamientos? Por
supuesto que sí. Han tenido que pasar muchos años hasta que los
profesionales del marketing comiencen a escribir sus teorías acerca del usuario
como innovador.

Todo esto nos lleva a afirmar que con el paso del tiempo todo conocimiento
puede ser utilizado de modo colaborativo con el propósito de mejorar las vidas
de las personas. Pero entonces, ¿por qué son tan pocas las personas que
hablan de ello?

El análisis del consumidor/usuario y de sus hábitos es algo que asusta a


muchos marketininanos, esto se debe a que se trata de un terreno en el que
todavía queda mucho por descubrir.