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Procesos metamórficos 21

LOS PROCESOS METAMÓRFICOS

De los tres grandes grupos de rocas (ígneas, sedimentarias y metamórficas) las metamórficas son las más variadas y
complejas, tanto en su composición como en su textura. La gran variedad de rocas metamórficas es la consecuencia de que
todas las rocas ígneas y sedimentarias pueden sufrir diferentes tipos y diferentes grados de metamorfismo.
Las rocas metamórficas constituyen aproximadamente el 27 % de la corteza terrestre (21 % gneises, 5 % esquistos y
filitas, 1 % mármoles).
Uno de los objetivos principales del estudio de las rocas metamórficas es
descubrir, con base en la composición mineralógica y textura la historia de la roca
respecto al calentamiento, la deformación y otros procesos que actuaron durante el
metamorfismo. Por lo tanto, el metamorfismo y la tectónica son inseparables. El
estudio de cada roca metamórfica impone la búsqueda de su naturaleza primitiva (=
roca madre), si era sedimentaria (= roca para-metamórfica) o ígnea (= roca
orto-metamórfica).
La desventaja respecto al estudio de las rocas ígneas y sedimentarias es que solo
se pueden utilizar métodos indirectos. La reconstrucción de la historia del
metamorfismo sólo es posible con base en interpretaciones de las observaciones de
campo, de los minerales y texturas que presentan las rocas e investigaciones en el
laboratorio sobre la estabilidad de los minerales. Por estas razones las opiniones sobre
la petrogénesis de las rocas metamórficas están divididas. Hay un desacuerdo sobre
cuales características de las rocas metamórficas son las más relevantes; por ejemplo,
la paragénesis, la textura o la estructura (Fig. 3.1).

3.1 DEFINICIÓ N DE METAMORFISMO


El término metamorfismo viene del griego y literalmente significa "cambio de forma". En la geología se entiende
bajo metamorfismo el proceso de cambio de las asociaciones mineralógicas, texturas y estructuras de una roca ígnea,
sedimentaria o metamórfica preexistente. O sea, es la adaptación mineral y textural de las rocas sólidas preexistentes a
unas condiciones físico-químicas diferentes de aquellas donde se encontraban originalmente. Para excluir los procesos de
meteorización y alteración hidrotermal, solo se incluyen las recristalizaciones bajo condiciones de temperatura y presión
mucho más altas que aquellas que se encuentran en la superficie de la Tierra.
Las rocas plutónicas se forman a temperaturas entre 650°C y unos 900°C y la presión litostática es superior a 1,5
kbar. Las rocas volcánicas se forman a temperaturas entre 900° y 1200°C y a presiones de 1 hasta unos pocos bares. Al
contrario de las rocas metamórficas, las rocas ígneas cristalizan a partir de un magma, o sea, en el momento de la
cristalización los minerales estuvieron en una condición de equilibrio químico mutuo.
Las rocas sedimentarias se forman en o cerca de la superficie de la Tierra, en un ambiente esencialmente
atmosférico, donde los procesos pueden ser observados, al menos en parte. Por lo tanto, las temperaturas son por debajo de
los 50°C y las presiones litostáticas prácticamente cero.
Cuando las rocas ígneas o sedimentarias están expuestas a condiciones físico-químicas (temperatura T, presión p,
ambiente químico) diferentes a las de su origen, sucede que algunas paragénesis preexistentes quedan fuera del equilibrio
químico. Algunos minerales se transforman en otras fases polimorfas, otras se deshidratan, o, los minerales reaccionan
unos con otros y forman asociaciones nuevas con otras características cristalográficas que son estables bajo las nuevas
condiciones (Fig. 3.2). Los feldespatos y el cuarzo, aún originalmente de alta temperatura de formación, son estables en
condiciones atmosféricas y en diferentes ambientes químicos, de otra manera no hubieron podido sobrevivir a los
procesos como meteorización, transporte, deposición, etc., a través de los cuales han pasado. Así, las rocas metamórficas
son productos de condiciones intermedias entre las del grupo ígneo y sedimentario. Todas las rocas metamórficas eran
antes rocas ígneas o sedimentarias, aunque muchas veces su composición mineralógica y su textura cambiaron tanto que es
imposible reconocer su naturaleza original.
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Si la presión del metamorfismo es más alta que durante la formación de la roca madre, se forman minerales que
ocupan menos volumen, es decir, que tienen un peso específico más alto. Ejemplo:

anortita + wollastonita → grosularita


+ cuarzo
CaAl2Si2O8 + 2 CaSiO3 →
Ca3Al2Si3O12 + SiO2
3
180,1 cm /mol
3
150,5 cm /mol
Si la temperatura es más alta, ocurre una reacción endotérmica. Ejemplo:
calcita + cuarzo → wollastonita +
CO2 - 29 kcal/mol
CaCO3 + SiO2 → CaSiO3 +
CO2
En contraste a aquel de las rocas ígneas, la cristalización de las rocas
metamórficas procede con temperaturas en aumento. Aunque teoréticamente
las reacciones por las cuales se forman muchos minerales metamórficos son
reversibles, ellas usualmente no reversan cuando la alta temperatura y presión
han pasado. Esto es porque la reacción al revés es tan lenta que su efecto es
insignificante.
Según la regla de las fases de Goldschmidt, en rocas sedimentarias
monominerálicas, como por ejemplo en calizas o areniscas cuarzosas, los
minerales primarios son estables hasta temperaturas muy altas, porque no
pueden reaccionar con otros minerales. Sin embargo, en este caso ocurre una
recristalización de los granos y se produce una nueva textura: las calizas se transforman en mármoles y las areniscas en
cuarcitas metamórficas o meta-cuarcitas. Por el contrario, si el sistema dispone de muchos componentes, las rocas
evolutivas serán más ricas en especies minerales y también más sujetas a variaciones bajo el efecto de T y p.

3.2 FACTORES DEL METAMORFISMO

Los factores que influyen en los cambios metamórficos son la temperatura (T), la presión (p), el esfuerzo (= stress,
s), factores físico-químicos (f) y la duración del metamorfismo.

3.2.1 Temperatura
Es el factor más importante y es el responsable de las recristalizaciones, o sea, determina la composición
mineralógica. Por ejemplo, algunas argilitas y areniscas pueden sobrevivir por millones de años sin ser metamorfizados,
incluso cuando están profundamente enterrados (por ej. bajo alta presión) si no están sujetos a temperaturas altas. La
temperatura en la corteza terrestre aumenta hacia la profundidad; el flujo de calor y el gradiente geotérmico cerca de la
superficie depende de la naturaleza y edad de las rocas (Cuadro 3.1).

Cuadro 3.1
El flujo de calor y el gradiente geotérmico en diferentes ambientes geotectónicos
AMBIENTE GEOTECTÓNICO EDAD (Ma) FLUJO DE CALOR GRADIENTE GEOTÉRMICO
2
(W/m ) (°C/km)
Escudos precámbricos 2000 0,02 20 - 25
Arcos volcánicos activos 0 0,05 100
Fosas oceánicas 150 0,03 10
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Parece que el metamorfismo regional se debe a una elevación de temperatura excepcionalmente grande (hasta
150°C/km) mucho más que a una elevación anormal de presión. Todas las regiones orogénicas serían el lugar de domos de
calor que se originaron gracias a procesos exotérmicos que se desarrollan a grandes profundidades y probablemente a nivel
del manto. Estos domos de calor aportaron así el exceso de energía térmica indispensable para el desarrollo del
metamorfismo regional.

 Límites de la temperatura en los procesos metamórficos: por definición no se incluyen en el metamorfismo los
cambios químicos y mineralógicos producidos en las rocas por reacciones con la atmósfera o con soluciones superficiales,
tales como los fenómenos de meteorización, alteración hidrotermal y diagénesis. La diagénesis es la compactación,
cementación y recristalización de los sedimentos bajo temperaturas similares a las de su sedimentación. Durante la
diagénesis se forman algunos minerales que se presentan también en las transformaciones metamórficas. Así, el límite
entre la diagénesis y el metamorfismo es gradual. En realidad no existe ningún límite, sino una secuencia continua de
transformaciones desde la sedimentación hasta el metamorfismo de alto grado.
Para distinguir entre rocas diagenéticas y metamórficas se pueden usar dos criterios:
- Criterio físico: en las rocas diagenéticas existen fluidos intersticiales como una fase continua; generalmente son
soluciones acuáticas. Debido a la intercomunicación y movilidad de las soluciones se trata de reacciones del tipo de
sistema abierto. La diagénesis termina cuando en las rocas sedimentarias las intercomunicaciones (poros) han sido cerrados
por procesos físicos y químicos. Allí empieza el metamorfismo, en el cual predominan las reacciones del tipo sistema
cerrado. Mediante la determinación de la porosidad se puede distinguir entre rocas diagenéticas y metamórficas.
- Criterio petrológico: minerales como feldespatos, clorita o cuarzo se forman bajo condiciones diagenéticas y
metamórficas. Sin embargo, hay diferencias en la paragénesis: la asociación clorita + illita es característica de las rocas
diagenéticas, mientras que las asociaciones clorita + prehnita o clorita + clinozoisita se presentan sólo en las rocas
metamórficas.
En la petrografía se utiliza generalmente el criterio petrológico para caracterizar el comienzo del metamorfismo.
Según esto, el metamorfismo comienza cuando se forma una asociación mineralógica, que no se puede formar por
procesos sedimentarios o diagenéticos. Una definición menos exacta es: el metamorfismo empieza cuando se presentan los
primeros minerales metamórficos, tales como la laumontita, lawsonita, glaucofana, paragonita o pirofilita.
Sin embargo, es importante que el comienzo del metamorfismo no se nota en todas las rocas. Para que se forman los
minerales que son típicos del comienzo del metamorfismo se necesita una composición mineralógica específica del
sedimento. Existen muchos tipos de rocas que no muestran ningún cambio al empezar el metamorfismo. Por ejemplo, una
roca compuesta por calcita y cuarzo queda sin transformarse en wollastonita hasta temperaturas y presiones altas.
El mineral metamórfica de más baja temperatura es la laumontita, la única zeolita que es de origen metamórfica. La
temperatura a la cual se forma es de aproximadamente 190°C. Por lo tanto, la temperatura mínima para las
transformaciones metamórficas es de aproximadamente 200°C.
Debido a que el metamorfismo es definido como una recristalización en estado sólido, la temperatura máxima tiene
que coincidir con el comienzo de la fusión de una roca. Bajo la presión de 1 bar y la presencia de agua, una roca granítica
comienza a fundirse a 950°C, una roca basáltica a 1000-1100°C. Sin embargo, al aumentar la presión la temperatura de
fusión baja; en rocas basálticas baja más rápidamente que en rocas ácidas. Así, bajo una presión de 10 kbar, tanto una roca
granítica como basáltica se funden alrededor de 620°C. Cuando las rocas no contienen agua, la temperatura de fusión
aumenta considerablemente. La gran mayoría de las rocas metamórficas se forman a presiones entre 3 y 10 kbar y por eso
la temperatura máxima del metamorfismo varía entre 700 y 900°C.

3.2.2 Presión: la presión es responsable de los cambios de la textura. Podemos distinguir diferentes tipos de presión:
 Presión litostática (pl): opera igual en todas las direcciones (= tipo confinamiento) y se la debe al peso de las rocas
encima de la zona donde se producen los cambios metamórficos. La presión litostática aumenta unos 250-300 bares por
kilómetro y se calcula:
pl = d * h,
2
donde d es el peso específico de las rocas sobreyacentes y h es la profundidad (1 bar = 1 kg/cm ).

 Presión parcial de fluidos (pf): a menudo las reacciones metamórficas producen compuestos volátiles, tales como
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H2O, CO2, SO2. Si estos volátiles no pueden escapar se suman a la presión litostática y pueden aumentarla en unos pocos
kilobares. Las reacciones minerales están afectadas por la presión de volátiles; por ejemplo, reacciones que producen
H2O o CO2 están inhibidas por altas presiones de volátiles porque estas prevendrán su escape.

 Esfuerzo o presión diferencial (= stress, s): se trata de esfuerzos que engendran una anisotropía que tiende a ser
compensada por migraciones de material. Es causado por movimientos tectónicos y alcanza 2 hasta 3 kilobares. O sea,
cerca de la superficie el esfuerzo está en el mismo rango como la presión litostática y por esos tiene mucha influencia. Al
contrario, a grandes profundidades los esfuerzos son pequeños en comparación con la presión litostática y por lo tanto
tiene menos importancia.
El esfuerzo puede deformar una materia en diferentes
formas. Cada sustancia tiene un límite elástico y plástico.
Estos límites son diferentes para diferentes rocas y minerales y
dependen mucha de la temperatura y la presión. Al aumentar
T y p, los límites elásticos y plásticos disminuyen. Ejemplo:
bajo condiciones de T y p bajas el cuarzo no se deforma
plásticamente, mientras que la mayoría de los metales se
pueden moldear fácilmente.
Se distinguen:
- Deformación elástica: cuando el esfuerzo termina, la
materia vuelve a su forma original. Sin embargo, cuando el
esfuerzo actúa por mucho tiempo la materia puede deformarse irreversiblemente, también debajo del límite elástico. La
deformación debida a la larga duración del esfuerzo es a veces importante en el metamorfismo regional, donde produce
maclas, cuarzos ondulosos, cristales torcidos y "boudinage".
- Deformación plástica: cuando el esfuerza termina de actuar la materia queda deformada. La deformación plástica es
importante para la formación de la estructura y textura de las rocas metamórficas, tales como esquistosidad, pliegues,
clivaje de roca, maclas y cristales deformados (Fig. 3.3).
- Deformación cataclástica: la materia se rompe y pierde la cohesión. Este tipo de deformación actúa principalmente en
el metamorfismo cataclástico.

3.2.3 Factores físico-químicos y agentes:


las recristalizaciones metamórficas generalmente se consideran como isoquímicas, es decir, ningunos componentes
químicos están añadidos a, o tomadas de la roca (= sistema cerrado). Sin embargo, un poco de los volátiles (H2O, CO2) que
se originan en las reacciones metamórficas pueden escapar o, al contrario, cerca del contacto con un cuerpo intrusivo se
encontrará un aporte de volátiles tales como F y B. Es importante que en el metamorfismo isoquímico la composición de
los elementos mayoritarios queda constante a través de todos los grados de metamorfismo.
Recristalizaciones aloquímicas con considerable modificación en su composición química (= sistema abierto) se
llaman metasomatismo. Es de importancia menor ya que las velocidades de difusión en el sólido a través de los cristales
son muy pequeñas.

Los factores físico-químicos son:


 Cambio en la composición química por aporte o destitución de material (= metasomatismo). Como medio de
transporte sirven los compuestos volátiles.
 Tensiones superficiales de los cristales: las reacciones metamórficas actúan a lo largo del contacto de diferentes
cristales (= películas intragranulares). La velocidad de las reacciones depende mucho de la superficie que forman los
contactos. Rocas de grano fino sufren cambios mucho más fácilmente y más rápido que rocas de grano grueso. En
una roca de grano fino la energía de superficie es muy grande. Las reacciones metamórficas tratan de disminuir esta
energía formando cristales grandes. En las reacciones metamórficas participan generalmente carbonatos o silicatos
con OH (arcillas, micas, anfíboles); a temperaturas y presiones altas, las reacciones producen CO2 y H2O. Por lo
tanto, un fluido activo siempre está presente.
Ejemplos: clorita + calcita (-CO2) → hornblenda (-H2O) → piroxenos
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arcillas (-H2O) → muscovita (-H2O) → feldespato potásico


 Influencia de catalizadores: aumentan la velocidad de las reacciones. Pueden ser:
- Fluidos químicamente activos (agua, CO2) que entran a los pequeños espacios intergranulares. Sin la presencia de
agua la mayoría de las reacciones no se realizan ni en tiempos geológicos.
- La deformación causada por el esfuerzo tritura a los granos y continuamente forma superficies nuevas.

3.2.4 Duración de los procesos: ya se ha dicho que un esfuerzo pequeño puede provocar una deformación irreversible,
también por debajo del límite elástico de ciertos minerales. Por lo tanto, las transformaciones metamórficas solamente se
desarrollan si la temperatura y presión elevada actúan durante un largo tiempo.

3.3 TIPOS DE METAMORFISMO


El metamorfismo es la respuesta que dan las rocas a los cambios de presión y de temperatura y a las variaciones
químicas de su contexto. Según la importancia de uno y otro de los tres factores, aparecen rocas metamórficas diferentes.
Según las condiciones geológicas existen diferencias entre un metamorfismo regional y local. El metamorfismo
2
regional se desarrolla en áreas extensas, de unos 100 hasta 1000 km , mientras que el metamorfismo local está restringido a
áreas pequeñas. De las diversas combinaciones de los factores resultan diferentes tipos de metamorfismo.
3.3.1 Metamorfismo Regional

3.3.1.1 Metamorfismo regional, orogénico o termo-dinámico


Está relacionado geográficamente y genéticamente a grandes fajas orogénicas y casi siempre a intrusiones
plutónicas. Las rocas del metamorfismo regional afloran en fajas de cientos a miles de kilómetros de largo y decenas a
cientos de kilómetros de ancho. Usualmente tienen una estructura en forma de domo elongado y uno o más ejes de
temperatura máxima de recristalización. Casi siempre están paralelas a las fajas orogénicas de los continentes y arcos de
islas (ej. Escocia-Noruega, Apalaches, Japón, Alpes). A menudo, la intensidad del plegamiento, metamorfismo y la
actividad intrusiva aumenta hacia el centro de la zona orogénica.
Los factores importantes son la temperatura, el esfuerzo y la presión litostática. La acción combinada de T, p y s
proporciona condiciones óptimas para las transformaciones metamórficas. T y p aumentan hacia la profundidad y por eso
las rocas muestran un metamorfismo progresivo, es decir, se puede distinguir una gradación en la intensidad de las
transformaciones hacia la profundidad.
Debido a que existen zonas con condiciones de T y p muy variables se pueden formar a partir del mismo material
original rocas metamórficas con diferentes composiciones mineralógicas; ejemplo: pizarras, esquistos, gneises, granulitas.
Debido a las altas temperaturas y al esfuerzo las rocas muestran una recristalización completa y una orientación de los
minerales en fábricas paralelas que dan por resultado la esquistosidad.
Algunos tipos de rocas son más fáciles de deformar por el esfuerzo que otros. Entre estos diferentes tipos resultan
tensiones que producen diaclasas. Las diaclasas tienen una orientación paralela o radial y pueden ser intruidas por
soluciones. Diaclasas rellenadas por cuarzo se presentan a menudo en los esquistos y filitas.
El metamorfismo regional es un proceso largo y complejo. Casi en todas las áreas se pueden distinguir diferentes
fases de recristalización y deformación. La recristalización no está relacionada necesariamente con la deformación, más
bien hay recristalizaciones pre, sin y post-orogénicas. El esfuerzo es más efectivo en las partes superiores de un complejo
metamórfico y es responsable del plegamiento y del desarrollo de la esquistosidad. En los flancos de las fajas
metamórficas el metamorfismo orogénico puede cambiar gradualmente a un metamorfismo cataclástico y, finalmente, a
rocas no metamorfizadas.

3.3.1.2 Metamorfismo de hundimiento o de carga


Este tipo de metamorfismo no está relacionado ni con la orogénesis ni con rocas intrusivas, sino con la subducción.
Gran parte de la textura original se conserva y solamente la composición mineralógica cambia; la recristalización es
generalmente incompleta. El factor más importante es la alta presión litostática que se debe al hundimiento de las rocas en
las zonas de subducción. La temperatura es más baja que en el metamorfismo orogénico y no pasa de los 450°C. Mientras
que las rocas sedimentarias pasan por el metamorfismo de hundimiento, las rocas volcánicas, que muchas veces están
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intercaladas entre los sedimentos, son afectadas


por un metamorfismo regresivo, ya que han sido
formadas a temperaturas más altas.
El metamorfismo de hundimiento se puede
presentar también en las zonas de baja
temperatura del metamorfismo orogénico. Se
supone que el metamorfismo de hundimiento se
encontrará en todas las zonas profundas de la
corteza terrestre.
Al metamorfismo de hundimiento
pertenecen las rocas de las facies zeolítica y de
esquistos de glaucofana. Las zonas
características de hundimiento se encuentran en
California, Nueva Zelanda y Japón.

3.3.1.3 Metamorfismo del fondo oceánico


En la cercanía de los dorsales
medio-oceánicos se encontraron muchas rocas
básicas hasta ultrabásicas (metabasaltos,
metadoleritas, metagabros, serpentinitas) que
muestran metamorfismo. Se supone que cerca de
la dorsal medio-oceánica el grado de metamorfismo aumenta rápidamente en profundidad ya que esta región presenta un
elevado flujo de calor desde el interior de la Tierra.
Otra posibilidad de estudiar este tipo de metamorfismo es en los fragmentos obducidos (ej. Troodos en Cipre o
Nicoya-Santa Elena) que se presentan en algunas zonas de subducción. En el Complejo de Troodos se encontraron en la
parte superior sedimentos terciarios encima de basaltos en almohadones con un metamorfismo muy débil. Por debajo de los
basaltos sigue una unidad de diques paralelos (= "sheeted dike complex") con un metamorfismo débil, gabros y granófiros
con un metamorfismo mediano, cumulitas ultrabásicas y finalmente harzburgitas no metamorfizadas (Fig. 3.4). La
limitación del metamorfismo a la parte superior se debe a la poca profundidad de la percolación del agua del mar. En las
partes profundas de la corteza oceánica el agua se calienta y se desarrollan sistemas de convección con una alta reacción
química.
Las rocas transformadas por el metamorfismo del fondo oceánico no muestran esquistosidad y conservan su textura
original; la recristalización ha sido incompleta. Por ejemplo, se notan todavía las lavas en almohadones.
Los cambios metamórficos son:
 Basaltos en almohadones: los microlitos de plagioclasa y clinopiroxeno quedan intactos y sin alteración. La matriz,
originalmente vidriosa, ha sido desvitrificada a agregados radiales de esmectita mezclada con un polvo de
titanomagentita. Las vesículas están rellenadas por zeolitas.
 "Sheeted dyke complex": al aumentar la profundidad (y con eso el grado de metamorfismo) la esmectita es reemplazada
por una mezcla de cuarzo y clorita. La plagioclasa empieza a descomponerse y se presenta muy manchada. Hacia
la profundidad se observan las siguientes paragénesis: cuarzo + clorita → epidota + actinolita → hornblenda +
diópsido.
 Complejo plutónico: generalmente presenta pocos cambios metamórficos a excepción de una serpentinitización local.
Solo en los xenolitos basálticos se observa un metamorfismo fuerte produciendo cornubianitas de grano grueso
compuestas por diópsido y plagioclasa.

3.3.2 Metamorfismo Local

3.3.2.1 Metamorfismo de contacto


Es la recristalización cerca de los contactos de una intrusión plutónica y provocada por las altas temperaturas del
magma. Las transformaciones se producen solamente hasta cierta distancia del cuerpo intrusivo y raras veces pasan de los
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3 km, ya que los silicatos son malos conductores del calor. Desde el contacto
hasta la roca caja existe una disminución de la temperatura y por eso se
encuentran diferentes grados de recristalización. Por lo general, las rocas del
metamorfismo de contacto son de grano fino, debido a que el calentamiento no
era lo suficientemente alto como para promover un crecimiento extensivo de los
granos. A las rocas les falta orientación estructural preferente, porque este tipo
de metamorfismo no involucra ningún movimiento.
Las rocas caja se hallan tanto más profundamente modificadas, cuanto
más cerca están de la intrusión, formando así una sucesión de zonas
concéntricas, llamadas aureolas o halos de contacto (Fig. 3.5). El espesor de las
diferentes aureolas depende mucho de la fracturación y permeabilidad de las
rocas caja. Generalmente, el espesor disminuye con el aumento de la inclinación
de las paredes del plutón; en la cúpula del plutón la aureola tiene su espesor
máximo.
Las aureolas más características y típicas se forman en pizarras, margas
y lutitas. En estas rocas las diferentes zonas, desde la periferia hasta el cuerpo
intrusivo son:
 Pizarra o lutita no metamorfizada.
 Aureola con esquistos nodulares y moteados, donde se formó clorita y
sericita y que difieren poco de las rocas no metamorfizadas.
 Aureola de esquistos micáceos nodulares y enteramente cristalinos (Fig.
3.6). Los minerales nuevos son biotita, andalusita y estaurolita.
 Aureola de cornubianita con biotita, cordierita y sillimanita. La
estratificación y la foliación se borraron por completo para dar paso a una
roca de aspecto homogéneo. Las cornubianitas son duras y más masivas y
por eso también más resistentes contra la erosión que las rocas sedimentarias
y las rocas intrusivas básicas y a menudo forman un relieve positivo con
respecto al ambiente.
Las aureolas de contacto se desarrollan mejor alrededor de los plutones graníticos pero se las conoce también
alrededor de intrusiones básicas y en forma de manto (Complejo de Bushveld en África del Sur), donde raras veces
superan los 100 m de ancho.
El metamorfismo de contacto no afecta mucho a las rocas ígneas, ya que estas han sido formadas a temperaturas
altas. Las aureolas en rocas calcáreas tienen una composición mineralógica muy variada, muestran menos regularidad y la
zonación es poco desarrollada. Los minerales metamórficos y su distancia del contacto dependen más de la composición
química, la granularidad y la permeabilidad de los diferentes estratos de carbonatos. Cerca del contacto hay un aporte de
volátiles desde el cuerpo intrusivo y se forma un skarn con sulfuros (= tactita) y minerales ricos en Fe (andradita,
hematita, magnetita), F (vesubianita), B (turmalina) y Cl (escapolita). Se trata por ende de una combinación del
metamorfismo de contacto con el metasomatismo.
En casi todas las aureolas de contacto, independientemente del tipo de roca caja, el sedimento no solamente sufrió
una recristalización sino también un cambio en su composición química. Desde el sedimento no afectado por el
metamorfismo hacia el contacto con el intrusivo se observa una disminución del contenido de volátiles, especialmente H2O
y CO2. En algunas aureolas hay también una disminución de elementos menos volátiles, tales como K, Ca o B; o sea hay
una transición hacia el metamorfismo metasomático.
Si un magma intruye en rocas frías, es decir a poca profundidad, se desarrolla un gradiente térmico muy fuerte y los
efectos del metamorfismo de contacto son muy conspicuos. Al contrario, si un magma intruye a rocas en mucha
profundidad (300-500°C), los efectos del metamorfismo de contacto casi no se notan. La mayoría de las intrusiones
plutónicas tiene una composición granítica y la profundidad de intrusión varía entre 1 y 8 km. Por lo tanto, la presión
litostática del metamorfismo de contacto varía entre 200 y 2000 bares y es mucho menor que en el metamorfismo
orogénico.
La extensión de las aureolas de contacto depende del tamaño del cuerpo intrusivo, de su temperatura, profundidad y
del tipo de las rocas caja (diaclasamiento, permeabilidad, contenido de volátiles). Probablemente un factor muy importante
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es el contenido de volátiles ya que estos ayudan a transmitir el calor. Las aureolas de contacto son mucho más anchas
alrededor de las intrusiones ácidas, porque estas contienen más volátiles.
La temperatura de un magma granítico es de 700-800°C, la de un sienítico de 900°C y de un magma basáltico de
aproximadamente 1200°C. La temperatura a la cual se calienta la roca caja cerca del contacto es aproximadamente el 60%
de la temperatura del cuerpo intrusivo (= Ti) más la temperatura original de la roca caja (= Te), la cual depende
lógicamente de la profundidad. A una distancia de la mitad del diámetro del cuerpo intrusivo, la temperatura del
metamorfismo es T = 1/3 (Ti + Te).
Las rocas caja necesitan aproximadamente 1000 años para calentarse a su temperatura máxima. Esta temperatura
elevada (= temperatura de las recristalizaciones) actúa durante aproximadamente 0,01⋅d² (d = diámetro del intrusivo en
m). Recién cuando un cuerpo intrusivo tiene un tamaño mayor de 300 m, la temperatura elevada actúa por lo menos 1000
años, que es suficiente para que se desarrollan las recristalizaciones. Sin embargo, también los sills y diques de poco
espesor provocan en los sedimentos una recristalización y la formación de un borde de cornubianita con un ancho de 1-10
mm.
El metamorfismo de contacto puede superponerse al metamorfismo regional o al revés (= poli
metamorfismo). Cada tipo de metamorfismo está caracterizado por condiciones físicas distintas. Como resultado, la roca
será compuesta por una mezcla de dos asociaciones de minerales. Por ejemplo, en un esquisto micáceo pelítico y
polimetamórfico es común encontrar una paragénesis como granate + estaurolita junta a otra de andalusita + cordierita. La
primera se forma típicamente en el metamorfismo regional, mientras que la segunda es característica del metamorfismo de
contacto. Por el grado de la alteración metasomática y por la deformación que presenta la andalusita y cordierita es posible
determinar si estos minerales pertenecen a un metamorfismo de contacto que precedió o siguió al metamorfismo regional.

3.3.2.2 Pirometamorfismo, Termometamorfismo, Metamorfismo optálico o caústico


Este tipo de metamorfismo se puede considerar como una variedad del metamorfismo de contacto. El único factor
importante es el calor. En comparación con el metamorfismo de contacto, la temperatura es más elevada y actúa durante
poco tiempo, máximo algunos meses.
El pirometamorfismo se observa frecuentemente en los fragmentos xenolíticos dentro de las rocas volcánicas, en
las paredes de los conductos volcánicos o en la zona de contacto con diques o pequeñas intrusiones, donde la temperatura
alcanzó más de 900°C. Las aureolas raras veces tienen un ancho mayor de 20 m. Las rocas calentadas pierden el agua que
contienen y sus minerales de baja temperatura son reemplazados por modificaciones de alta temperatura (p. ej. tridimita,
cordierita). Cambios texturales son muy raros.
Los productos principales son:
 Buchita, un vidrio formado por fusión parcial
 Porcelanita, una especie de ladrillo duro y quebradizo que se forma a partir de arcillas y margas.
 Cocimiento, cementación y cambios de color en areniscas y tobas. El color rojizo se debe a la oxidación del
hierro.

3.3.2.3 Metamorfismo
cataclástico, dinámico o por
dislocación
El proceso metamórfico de
deformación mecánica se
denomina cataclasis. Es la
trituración y molienda de las rocas
en zonas de fallas, cizallamiento o
intensos plegamientos. El factor
más importante es el esfuerzo; la
temperatura es baja y por eso la
recristalización es incompleta.
Más característico es el cambio de
la textura de la roca. Las rocas
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deformadas por la sola acción del esfuerzo no han sufrido recristalizaciones notables, o sea, el metamorfismo cataclástico
deforma pero no transforma. Las rocas en las cuales la ruptura mecánica es conspicua se las llama rocas cataclásticas. Si
las deformaciones se producen cerca de la superficie, las rocas resultantes son incoherentes (brechas de fallas o de
fricción). Si el proceso ocurre a más profundidad o cuando el desplazamiento era mayor, las rocas cataclásticas son
coherentes a pesar de su trituración anterior (milonitas); en este caso puede haber una recristalización local y en casos
extremos una fusión de la roca por fricción (seudotaquilitas). Con una recristalización más intensa las rocas cataclásticas
pasan a filonitas y gneis con ojos.
Las grandes zonas de fallas generalmente están acompañadas por una faja de rocas cataclásticas con un ancho
máximo de pocos kilómetros. Como las brechas de falla contienen grandes clastos dentro de una matriz fina, esta matriz
se meteoriza y altera fácilmente en una masa arcillosa que contiene clastos menos alterados (="fault gouge o salbanda").
Por lo tanto se erosiona fácilmente y las fallas están marcadas a menudo por depresiones alargadas o partes de ríos. Las
milonitas, al contrario, son resistentes contra la erosión y forman lomas alargadas.
La profundidad máxima del metamorfismo cataclástico está determinada por la resistencia de las rocas (= límite
plástico) o de sus componentes mineralógicos. No hay deformaciones cataclásticas a grandes profundidades, porque la
plasticidad aumenta con T y p .
Este metamorfismo produce extinción ondulosa en los cuarzos, maclas secundarias en plagioclasa y calcita y
biaxidad anómala en algunos minerales uniáxicos (cuarzo, calcita). Bajo un esfuerzo más alto, las rocas se fracturan en
fragmentos angulares (=cataclasis) y finalmente se convierten en un polvo fino. La cataclasis afecta muy fácilmente al
cuarzo y a la biotita. Los feldespatos y especialmente los granates son resistentes y muchas veces se conservan como
porfiroclástos (gneis con ojos).

3.3.2.4 Metamorfismo de impacto


Es causado por el impacto de meteoritos. Se trata de un metamorfismo instantáneo de excepcionales fuerzas. El
grado y la distribución del metamorfismo de impacto depende en primer lugar del la masa y la velocidad del meteorito.
Se producen presiones hasta de 10 000 kbares y temperaturas hasta 30 000°C, debido a que la velocidad cinética de los
meteoritos (15-30 km/s) es convertida en ondas de choque, o sea, ondas de compresión que se propagan en el lugar del
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impacto y regresan al mismo meteorito. Las T y p altas actúan solamente una fracción de segundos (10 s).
Algunos efectos del metamorfismo de impacto son:
Formación de cráteres con un diámetro entre 1 mm (en la luna) hasta aproximadamente 50 km. Estos cráteres se
distinguen de los cráteres volcánicos por la estratificación inversa del material eyectado alrededor del cráter, es decir, las
rocas más antiguas yacen encima de las jóvenes. Alrededor de los cráteres se encuentran a veces "shatter cones" (conos
de destrucción) formados por bloques de rocas con diaclasas curvadas, divergentes y con estrías.
Dispersión de material proyectado, en forma evaporado, fundido o sólido (brechas de impacto, suevita, tectitas).
Perturbaciones estructurales con fragmentación y deformación de los cristales y de las rocas. Formación de brechas de
impacto hasta en profundidades muy grandes. El suelo de la luna es un buen ejemplo de materiales arrojados por un
impacto. Consiste de fragmentos de rocas (basaltos, anortositas) y minerales parcialmente perturbados por el choque,
meteoritos desde 1 mm (3 %) y cuerpos esféricos vidriosos producto de una fusión parcial o total de las rocas.

En los cráteres de impacto de la Tierra se distinguen 5 zonas de intensidad:


 Zona 0: p < 100 kbar, T < 100°C; se presentan deformaciones elásticas (microfracturas, flexiones de las micas,
elementos planares similares a la exfoliación).
 Zona 1: p = 100-350 kbar, T = 100-250°C; se presentan deformaciones plásticas, elementos planares y flexiones en las
biotitas.
 Zona 2: p = 350-500 kbar, T = 250-1200°C: ocurren cambios de modificaciones, o sea, el cuarzo se transforma en
coesita con un peso específico mayor (d = 3,0) o, a p> 400 kbar a stishovita (d = 4,3) y se presentan vidrios
diaplécticos, o sea, formados por fusión debido al choque (literalmente "destruir a golpes") que presentan texturas
fluidales y vesiculares.
 Zona 3: p = 500-600 kbar, T = 1200-2200°C; fusión parcial de los feldespatos, la biotita pierde su agua, cuarzo se
transforma en un vidrio diapléctico.
 Zona 4: p = 500-1000 kbar, T = 2200-5000°C; fusión total de la roca y formación de tectitas y suevita. Las tectitas son
Procesos metamórficos 30

pequeñas bolitas vidriosas; la suevita es una roca muy parecida a las ignimbritas con bombas vidriosas deformadas.
 Zona 5: p = 1000-10000 kbar, T = 5000-30000°C; evaporación total de la roca.

Ejemplos de cráteres de impacto: Meteor Crater (Arizona), Ries (RFA); este último tiene un diámetro de 24 km. El
meteorito cayó en el Terciario y según estimaciones tenía un diámetro entre 100 y 500 m. La energía aportada por él era
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de 6⋅10 ergs lo cual equivale a 1,5⋅10 megaton TNT o 7⋅10 veces la energía de la bomba atómica de Hiroshima (para la
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comparación: erupción del Krakatao 7⋅10 ergs).

3.3.2.5 Metamorfismo regresivo (= diaftoresis)


Cuando una roca metamórfica de alto grado está expuesta a temperaturas y presiones más bajas, los minerales
pueden recristalizarse y asimilarse a las nuevas condiciones. Todas las rocas metamórficas que observamos en la superficie
terrestre se encuentran en un ambiente diferente de su formación y sin embargo han conservado el alto grado de
metamorfismo. Un factor indispensable para el metamorfismo regresivo es por lo tanto la influencia catalítica de una
nueva fase de deformación o de una penetración por soluciones hidrotermales. Los minerales formados durante el
metamorfismo regresivo generalmente tienen un contenido elevado de H2O.
Si no se observan minerales relictos (núcleos de piroxenos dentro de un anfíbol, núcleos de estaurolita o granate
dentro de clorita) que indican una temperatura de formación más alta, no se puede distinguir entre una roca producida por
el metamorfismo regresivo o el metamorfismo regional de bajo grado. Otros indicios frecuentes del metamorfismo
regresivo son: anfíboles transformados a clorita y epidota, plagioclasas transformadas a albita y clinozoisita, sillimanita
transformada a sericita.

3.3.3 Metamorfismo aloquimico

3.3.3.1 Metamorfismo metasomático o Metasomatismo


El metasomatismo es la transformación de las rocas debido a la adición o sustracción de material desde o hacia
afuera. Puede actuar bajo todas las condiciones de T y p, también cerca de la superficie. Los efectos del metasomatismo
son conspicuos cerca del contacto de un cuerpo intrusivo. En la mayoría de los casos el volumen queda más o menos
constante y eso significa que por la adición de una sustancia otra tiene que salir del sistema. El metasomatismo cambia la
composición mineralógica y química de una roca, pero la textura original de la roca madre generalmente se conserva.
Las rocas resultantes se caracterizan por (1) tener un número de minerales que tiende a reducirse y a menudo se trata de
rocas mono o biminerálicas (ej., skarn con wollastonita, con granate, etc.) y (2) tener una distribución zonal de las
diferentes asociaciones minerales (= zonación metasomática).
Los tipos principales del metasomatismo son:

 Metasomatismo de álcalis: los compuestos simples de Na y K (incluyendo silicatos y carbonatos) son relativamente
solubles en agua y tienen una gran movilidad. Los álcalis producen los siguientes cambios:
- Intercambio de Na y K: formación de mirmequita, reemplazamiento de microclina por albita.
- Reacción con Al2O3: formación de albita y ortosa en rocas pelíticas.
- Reacción con silicatos de Fe y Mg: reemplazamiento de hornblenda por biotita.

 Metasomatismo de calcio:
- Cerca del contacto entre rocas calcáreas y un plutón existe una migración del Ca hacia la roca intrusiva donde se forman
silicatos de Ca, tales como wollastonita, diópsido, grosularita, vesuvianita y escapolita. Estos minerales reemplazan a
los minerales originales de la roca intrusiva y forman una skarn.
- En rocas básicas y con bajo grado de metamorfismo el CaO y Al2O3 van en solución y penetran en las rocas adyacentes
formando allá epidota y prehnita.
- Diques de gabro y diorita los cuales cortan a peridotitas pueden ser cambiados a prehnita, grosularita o vesuvianita
formada por reemplazamiento de plagioclasa (= rodingitas, ej., península de Sta Elena).

 Metasomatismo de silicatos de Fe-Mg:


Procesos metamórficos 31

- En rocas calcáreas el Fe y Mg provocan la cristalización de andradita y hedenbergita (en calizas), o diópsido, tremolita o
flogopita (en dolomías), formando un skarn.
- En rocas silíceas y cuarcitas se da una cristalización de cordierita, antofilita o cumingtonita. El Ca de muchos minerales
sale del sistema y es reemplazado por Mg.

 Metasomatismo de Si, Sn, B, Li, F, Cl y S: frecuentemente es un proceso neumatolítico o hidrotermal, el cual produce
a veces grandes depósitos de minerales metálicos. Al final de la cristalización de un magma granítico el magma
residual es muy rico en volátiles y elementos metálicos los cuales pueden escapar a través de fracturas hacia la roca
caja.
- Metasomatismo de B: formación de turmalina y axinita a ambos lados del contacto. El B entra desde el sedimento y
primeramente reemplaza a la biotita por turmalina y después los feldespatos por una mezcla de turmalina y cuarzo.
- Metasomatismo de F: formación de rocas tipo greisen, o sea rocas con cuarzo, topacio, turmalina, muscovita, casiterita,
lepidolita y wolframita. En rocas calcáreas se forman fluorita y fluor-apatito.
- Metasomatismo de Cl: formación de escapolita por reemplazamiento de la plagioclasa. Se trata de un proceso
neumatolítico.
- Metasomatismo de S: diseminación de pirita y pirrotina en skarns. La pirita se forma por las reacciones de silicatos de
hierro (clorita, biotita) con H2S.

3.3.3.2 Metamorfismo hidrotermal y neumatolítico


Es la recristalización provocada por soluciones hidrotermales, las cuales provienen de un cuerpo intrusivo, de
fumarolas o de fuentes termales. Entre el metamorfismo metasomático e hidrotermal existe una transición continua. Por
definición, el "metamorfismo hidrotermal" no se incluye dentro del metamorfismo, porque los factores importantes no son
T ni p sino soluciones activas. Es mejor, llamar estos cambios alteración hidrotermal.
Ejemplos: caolinitización, sericitización, propilitización en los montes del Aguacate y las cordilleras de Tilarán y
Talamanca.

3.3.3.3 Autometamorfismo o Autohidratación


Al final de la cristalización de un magma, las soluciones residuales ricas en volátiles reaccionan con los minerales
anteriormente cristalizados (olivino, piroxenos, anfíboles, plagioclasa) y se forman silicatos ricos en OH, tales como
serpentina, clorita, zeolitas, epidota u óxidos de hierro.
Ejemplos: uralitización de gabros (cordillera de Talamanca), serpentinitización de peridotitas (Santa Elena).

Existe una transición completa entre algunos de los tipos de metamorfismo. Por ejemplo, junto al metamorfismo de
contacto puede presentarse el metasomatismo. El metamorfismo regional generalmente pasa al metamorfismo de
hundimiento y al ultrametamorfismo y presenta localmente un metamorfismo cataclástico.

3.4 Ultrametamorfismo

Durante los procesos metamórficos las rocas pertenecen en estado sólido. Al subir la temperatura por encima de
aproximadamente 700°C, en presencia de volátiles, algunos componentes de las rocas empiezan a fundirse. La aparición de
fusiones es el comienzo de los procesos ultrametamórficos. Por lo tanto, el ultrametamorfismo forma la transición entre el
metamorfismo y el magmatismo. Los procesos ultrametamórficos se subdividen en:

3.4.1 Anatexía: es la fusión parcial que afecta a las rocas metamórficas cuando llegan a condiciones de T y p altas. La roca
se descompone en una parte líquida, compuesta principalmente por una fusión de feldespatos alcalinos y cuarzo (=
neosoma con una composición granítica) y una parte sólida, compuesta por plagioclasas cálcicas y minerales
ferromagnesianos (= paleosoma, enriquecido en Mg, Fe, Al y Ca). El proceso de la anatexía puede ser causado por el
aumento de la temperatura y presión debido al hundimiento o debido al ascenso de cuerpos magmáticos.
La temperatura mínima de la anatexía depende de la presión litostática, la presión parcial de volátiles y la
composición química y mineralógica de las rocas. El resultado de esta fusión parcial es la formación de las migmatitas.
Procesos metamórficos 32

3.4.2 Diatexía o palinogénesis: es la fusión total de una roca y la formación de magmas secundarios. Como
consecuencia la roca se homogeneiza y pierde la textura orientada y el bandeamiento; es imposible distinguir entre la
paleosoma y la neosoma. Las migmatitas con textura nebulítica son rocas transicionales entre la anatexía y la diatexía.
Los magmas secundarios tienen casi las mismas características que un magma juvenil y pueden intruir en los pisos
superiores y por eso hay una estrecha relación entre las rocas metamórficas de alto grado e intrusiones ácidas hasta
intermedias.