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La diferenciación entre las lesiones vitales (las que se establecen en una persona que está

con vida) y las lesiones post-mortem (las que se producen cuando una persona ya ha
fallecido) es una de las funciones que realiza el médico forense, y tiene una gran relevancia
a nivel médico-legal.

Las lesiones vitales y post-mortem


La muerte
Con la muerte tienen lugar todos los fenómenos cadavéricos como la autólisis y la
putrefacción entre otros, cuyo único objetivo es transformar toda la materia orgánica
contenida en el organismo muerto en otras sustancias que entren a formar parte del ciclo
biológico necesario para que haya vida. Sin embargo, la muerte no es un proceso brusco e
instantáneo, sino que es gradual, de manera que todas las funciones vitales van
despareciendo paulatinamente con distinta rapidez en función del órgano del que se trate
hasta el cese total de cualquier tipo de actividad. Es por ello por lo que es imposible
establecer de un modo absoluto una distinción entre las funciones vitales y las post mórtem.

La respuesta a la lesión
Cuando un organismo vivo sufre cualquier tipo de daño o lesión en su estructura, bien por
una agresión, bien por cualquier otro motivo, se van a producir una serie de cambios y
procesos de carácter vital que ya sea localmente o a distancia van a constituir un mecanismo
reactivo y secundario a dicho daño. Estos cambios no tienen otra finalidad que la de
restaurar la estructura dañada y, por lo tanto, su función para volver al estado inicial

No obstante, estos cambios no se producen en el organismo muerto al haber cesado toda


actividad y
proceso biológico que pudiera restaurar dicho daño. Son estas reacciones de carácter vital
las que nos van a servir para diferenciar si estas lesiones fueron producidas en vida o
después de la muerte.Estos cambios y procesos desarrollados en el ser vivo se conocen
como «reacción vital», aquella reacción de tejidos y órganos para cuya presencia es
necesaria la existencia de células vivas. Cuando el estímulo es una agresión traumática, la
reacción vital consiste en una inflamación aguda e caracterizada por la presencia de calor,
rubor, tumor y dolor

La clasificación de las lesiones


Según su relación con el proceso de muerte, las lesiones pueden ser de tres tipos:

 Lesiones de carácter vital. Son aquellas producidascon anterioridad a la


muerte con claros signos de reacción vital.
 Lesiones de carácter perimortal. Son las producidas en los momentos
inmediatamente anteriores o posteriores a la muerte, en los que los signos
vitales encontrados son de mucha menor intensidad
 Lesiones de carácter postmortal: Son aquellas en las que no existe ningún tipo
de vestigio o reacción de carácter vital y son claramente indicativas de haber
sido producidas después de la m uerte.

Existe un período de incertidumbre que comprende un intervalo de unas 6 horas antes y


después del cese de las funciones vitales durante el cuál no es posible de manera certera
afirmar en qué momento se ha producido. Las lesiones más importantes son las
perimortales, que se producen dentro del período de incertidumbre.

Lesiones postmortales
Lesiones postmortales de causa accidental

Lesiones que fueron producidas por un mecanismo fortuito sin intencionalidad criminal. Se
pueden clasificar en

 Lesiones agónicas. Son las que se producen de manera póstuma, bien


por caída o precipitación debido a la pérdida de conocimiento por el
trastorno que originó la muerte súbita. Normalmente tiene origen
neurológico
 Lesiones de autopsia. Se producen cuando no existe una técnica
adecuada de autopsia y se producen lesiones en el cadáver.
 Lesiones mecánicas o accidentales. Son lesiones que aparecen en los
cadáveres sumergidos en el agua que están sometidos a fuerzas de
arrastre por mareas o corrientes de agua, que resultan golpeados por
algún objeto
 Lesiones por animales. Son frecuentes en cadáveres sumergidos en el
agua o abandonados al aire libre, donde pueden ser atacados o mordidos
por distintos animales. La lesión depende del tipo de animal que haya
mordido al cuerpo

Lesiones postmortales intencionadas

Son aquellas lesiones en cuyo origen interviene la intencionalidad de una o varias personas
sin mediar ninguna causa de tipo accidental o fortuito. Estas se clasifican en:

 Lesiones de origen médico. Son aquellas lesiones que son producidas en


el transcurso de los distintos tratamientos o maniobras de reanimación a
los que ha sido sometido el fallecido
 Lesiones por ensañamiento postmórtem. Pueden ser debidas al
mismo mecanismo que produjo la muerte y al ser producidas en los
últimos instantes de vida, pueden plantear serios problemas en cuanto a
su diferenciación con las producidas en el cadáver
 Lesiones producidas para borrar huellas. Son aquellas que se producen
con la intención de borrar los rastros de un crimen

El diagnóstico diferencial de las lesiones


El diagnóstico diferencial entre una lesión vital y postmortal se establece a través de una
serie de exploraciones. El fundamento de todas ellas no es otro que el de comprobar si
existe reacción vital en dicha lesión.

Examen macroscópico
El examen macróscopico (esquema de Saulle) se basa en la exploración, inspección y
observación de la herida o lesión por el médico forense.
Hemorragias

En las lesiones vitales existe hemorragia abundante con infiltrados hemorrágicos en los
tejidos lesionados. La hemorragia puede ser externa o interna. Hay que tener en cuenta que
las heridas punzantes, por arrancamiento o en las que se produce shock hipovolémico, las
hemorragias pueden ser muy poco intensas o no existir. Las zonas declives pueden sangrar
por lesión postmórtem al estar la sangre remansada de forma pasiva en esa zona.

En las lesiones postmortales no existe hemorragia arterial ni venosa, así como tampoco
infiltrados hemorrágicos en los tejidos.

Sangre coagulada

Cuando la lesión es vital, la sangre procedente de la hemorragia se coagula en el fondo de


la herida o sobre la piel. Esta sangre coagulada de carácter vital no desaparece con la
prueba del lavado. Esta consiste en pasar un chorro fino de agua con escasa presión sobre
la zona coagulada sin que se consiga arrancar ni arrastrar el coágulo. No hay que olvidar
que las personas anticoaguladas pueden dar falsos positivos con la prueba del lavado.

En las lesiones postmortales no hay sangre coagulada, y, si la hubiera, consistiría en


coágulo de sangre de muy escasa consistencia, que serían arrastrados con la prueba del
lavadoL

Labios de la herida

Cuando la lesión es de carácter vital, los labios de la herida están separados por retracción
vital de la dermis o de tejidos subyacentes, engrosados y endurecidos. Posteriormente,
existe exudación de linfa y supuración. Estos signos son directamente proporcionales a la
vitalidad de dicha herida. En cambio, en las lesiones postmortales los labios de la herida son
blandos, no están engrosados, ni separados. No hay linfa ni supuración

Una herida post-mortem es la que se produce desde el momento


mismo de la muerte, definida como la cesación de la actividad
cardíaca. Por ejemplo, si te dan un balazo que te atraviesa el
corazón,, y al caer te golpeas rfuertemente la cabeza contra el
suelo u algún otro objeto, y te fracturas el hueso o te cortas la piel
del cuero cabelludo (o cabezudo, como dicen en la España cañí),
esa herida se considera post-mortem. Una cuidadosa examinación
del cuerpo en la escena del crimen y un análisis microscópico
puede determinar, en muchos casos (pero no siempre) que esa
herida fué post-mortem, y no ante-mortem.
Cuando se presume que la herida se produjo alrededor del tiempo
de la muerte (minutos antres, minutos después) se le llama herida
peri-mortem.
Por motivos policíacos y forenses, muchas veces es vital
determinar con el mayor grado posible de exactitud científica si la
herida es ante, peri o post-mortem. La inocencia o culpabilidad de
un acusado pueden depender de tal determinacion.

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