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Instrumentos de evaluación

Los médicos con frecuencia establecen las decisiones terapéuticas sobre la base de la
intensidad del dolor solamente. En la práctica clínica habitual no hay instrumentos
estandarizados que permitan medir de modo preciso y objetivo la intensidad del dolor. Las
escalas de intensidad comúnmente utilizadas para medir el dolor agudo comprenden la escala
numérica, la escala analógica visual y la Wong-Baker FACES Pain Rating Scale y su versión
revisada. La escala numérica es la más utilizada y mide la intensidad del dolor en una escala del
0 al 10 (ausencia de dolor al peor dolor posible). Sin embargo, sus resultados tienen poca
reproducibilidad en las evaluaciones repetidas en los mismos sujetos. En la escala analógica
visual, los pacientes califican su dolor mediante la colocación de una marca en una línea que va
desde la ausencia del dolor al peor dolor imaginable y la gravedad del dolor se determina por
la distancia de la marca al extremo de ausencia de dolor. Sus limitaciones principales son que
debe administrarse exclusivamente en papel o en forma electrónica y su vaguedad. La Wong-
Baker FACES Pain Rating Scale y su versión revisada consisten en una serie de caras que
representan los niveles crecientes de intensidad del dolor. Son apropiadas para su uso en
niños; aunque su reproducibilidad no es buena entre las diversas culturas. La principal
limitante de todas esas escalas es que miden una sola dimensión del dolor, la intensidad.

Los instrumentos multidimensionales evalúan diversos aspectos de la experiencia del dolor,


como la calidad del dolor, las características emocionales del enfermo y cómo el dolor
interfiere con las actividades de la vida diaria. Las herramientas multidimensionales se usan
típicamente para evaluar el dolor crónico; pero pueden ser apropiadas para el dolor agudo.
Algunos de estos instrumentos son el cuestionario McGill Pain Questionnaire y su versión
corta, el Brief Pain Inventory y su versión corta y la versión original y revisada de la escala Pain
Quality Assessment Scale, el cuestionario International Pain Outcomes questionnaire y la
escala Defense and Veterans Pain Rating Scale. En los pacientes con dificultades para la
comunicación verbal (niños en etapa preverbal, pacientes con demencia, intubados o
inconscientes) pueden ser útiles las escalas no verbales que toman en cuenta los movimientos
corporales y las expresiones faciales, como los instrumentos Pain Behavior Assessment Tool,
Critical-Care Pain Observation Tool y Multidimensional Objective Pain Assessment Tool.
También son importantes las herramientas que miden la depresión y la ansiedad como el Beck
Depression Inventory y el Beck Anxiety Inventory y el grado de satisfacción del paciente con la
Pain Treatment Satisfaction Scale.

Los instrumentos futuros probablemente incluyan algoritmos matemáticos para estimar de


modo más apropiado la intensidad y la duración del dolor y la respuesta a la intervención. Los
registros médicos electrónicos pueden incrementar la eficiencia en la evaluación del dolor, y
las aplicaciones en las computadoras o los teléfonos celulares pueden facilitar la evaluación del
dolor en tiempo real, lo que permitiría la medición de las variaciones dinámicas del dolor; así
como el autotratamiento del dolor, como ocurre en situaciones crónicas como el dolor
asociado con el cáncer. Se espera que la tecnología facilite la evaluación del dolor.

Conclusión
El empleo de instrumentos multidimensionales, de uso habitual en el dolor crónico, permite
una evaluación más completa del dolor agudo, ya que posibilita la valoración de diversos
aspectos de la experiencia del dolor, como la calidad del dolor, las características emocionales
del enfermo y cómo el dolor interfiere con las actividades de la vida diaria.