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Resumen del Capítulo 6

Cognitive Therapy --- Judith Beck


Por: Dra. Malaika Fagette

IDENTIFICANDO LOS PENSAMIENTOS AUTOMÁTICOS


El modelo cognitivo señala que la interpretación de una situación (más que la situación misma),
frecuentemente expresado como un pensamiento automático, influye en nuestra subsecuente emoción,
conducta o respuesta fisiológica. Claro está que ciertos eventos son casi universalmente impactantes como:
un asalto, el rechazo o el fracaso. Las personas con desórdenes psicológicos, sin embargo, tienden a alterar
situaciones neutrales o hasta positivas con pensamientos automáticos negativos. Al examinar cuidadosamente
estos pensamientos y al corregir los errores de pensamientos, suelen sentirse mejor.

Este capítulo describe las características de los pensamientos automáticos junto con técnicas para identificar
los pensamientos automáticos del paciente, cómo explicárselo al paciente y cómo diferenciar entre
pensamientos automáticos e interpretaciones y enseñar a los pacientes a identificar sus propios pensamientos
automáticos. El siguiente capítulo se enfoca en las emociones negativas: cómo enseñar a los pacientes a
diferenciar los pensamientos automáticos de las emociones y a identificar la y a valorar la intensidad de las
emociones.

Características de los pensamientos automáticos:

Los pensamientos automáticos son una cascada de ideas que coexisten con una forma más manifiesta de flujo
de pensamiento. (Beck, 1964). Estos pensamientos no son peculiares a las personas con distres psicológico;
sino, que son una experiencia común en todos nosotros. La mayor parte del tiempo, estamos poco anuentes a
estos pensamientos, pero con un poco de entrenamiento podemos fácilmente traer estos pensamientos a
nuestra conciencia. Cuando estamos al tanto de nuestros pensamientos, automáticamente hacemos una prueba
de realidad si es que no estamos sufriendo de una disfunción psicológica.

Un lector de este texto, por ejemplo, mientras enfoca en el contenido de este capítulo, puede tener el
pensamiento automático “no entiendo esto”, y sentirse un poco ansioso. Él, sin embargo, espontáneamente
(sin hacerlo concientemente) responde al pensamiento en una manera productiva: “si entiendo un poco, pero
mejor lo vuelvo a leer”.

Este tipo de evaluación de la realidad y responder a los pensamientos negativos es una experiencia común.
Las personas que están en distres, sin embargo, puede que no hagan este tipo de evaluación crítica. La terapia
cognitiva les enseña a utilizar herramientas para evaluar sus pensamientos en una forma conciente y
estructurada, especialmente cuando están alterados.
Pensamientos Sentimientos
Lo que piensas influye la forma como te sientes
Algunas veces tu forma de pensar no es correcta o es parcialmente correcta

Pensamientos Sentimientos
Nunca seré como esos estudiantes Tristeza
Pasos en la terapia
1. Identificar los pensamientos automáticos
Figura 6.1. Las notas de
2. Evaluar la respuesta a esos pensamientos automáticos
Sally de la sesión 1. 3. Practicar resolución de problemas si los pensamientos son
correctos
Sally, por ejemplo, cuando está leyendo un capítulo de economía, tiene los mismos pensamientos que el lector
arriba mencionado: “no entiendo esto”. Su pensamiento se vuelve, sin embargo, más extremo, y piensa
también: “y nunca lo voy a entender”- Ella acepta estos pensamientos como correctos y siente un poco triste.
Luego de aprender herramientas de terapia cognitiva, ella puede utilizar sus emociones negativas como una
señal para buscar, identificar y evaluar sus pensamientos y por ende desarrollar una respuesta más adaptativa:
“espera un minuto, no es necesariamente cierto que nunca lo voy a entender”. Estoy teniendo un poco de
dificultad ahora. Peor si lo releo o lo vuelvo a leer cuando esté más fresca, lo podré entender mejor. De
todas formas, entenderlo no es crucial para mi sobrevivencia y puedo preguntarle a alguien más que me lo
explique si lo necesito”.

A pesar que los pensamientos automáticos aparecen espontáneamente, suelen ser algo predecibles una vez que
las creencias subyacentes del paciente son identificadas. El terapeuta cognitivo trata de identificar esos
pensamientos disfuncionales, estos son, los que distorsionan la realidad, son emocionalmente distresante y/o
interfieren con la capacidad del paciente de alcanzar sus metas. Los pensamientos automáticos
disfuncionales casi siempre son negativos con excepción de los pacientes que sufren de desorden maniaco,
hipomaniaco, personalidad narcisista o abusa de sustancias.

Los pensamientos automáticos usualmente son breves, y el paciente usualmente está más conciente de la
emoción que siente como resultado del pensamiento que del mismo pensamiento. Al estar sentado en una
sesión, por ejemplo, un paciente puede sentirse algo ansioso, triste, irritado o avergonzado, pero no estar
conciente de sus pensamientos automáticos hasta que su terapeuta lo cuestiona al respecto.

La emoción que un paciente siente está lógicamente conectado con el contexto del pensamiento automático.
Por ejemplo, Sally piensa: “soy tan torpe. Realmente no entiendo lo que el terapeuta está diciendo” y se
siente triste. En otra ocasión piensa: “está mirando el reloj. Sólo soy otro caso más para él” y se siente un
poco enojada. Cuando ella tiene los pensamientos: “qué tal si mi terapia no funciona? Qué haré luego?” y se
siente ansiosa.

Los pensamientos automáticos usualmente ocurren en forma abreviada pero pueden ser usualmente
expandidos cuando el terapeuta pregunta por el significado del pensamiento. Por ejemplo, “Oh, no!” puede
significar: “mi terapeuta me va a dar mucha tarea.” “Caramba!” puede ser la expresión de una idea como
“dejé mi agenda en la casa y no puedo hacer otra cita con mi terapeuta hoy; soy tan estúpida!”.

Los pensamientos automáticos pueden aparecer en una forma verbal, visual (imágenes) o ambos.
Adicionalmente a los pensamientos verbales automáticos (oh, no!”) Sally tenía una imagen de sí misma, sola
en su pupitre tarde en la noche, rumiando sobre su tarea de la terapia (ver el cap 13 para la descripción de los
pensamientos automáticos en forma de imágenes).

Los pensamientos automáticos pueden ser evaluados de acuerdo a su valor y utilidad. El tipo más común de
pensamiento automático está algo distorsionado a pesar de que la evidencia demuestre lo contrario. Un
segundo tipo de pensamiento automático es certero, pero la conclusión a la que llega el paciente es
distorsionada. Por ejemplo, “no hice lo que prometí (mi compañero de cuarto)” este pensamiento es válido,
pero la conclusión “ por ende, soy una mala persona” no lo es.

Un tercer tipo de pensamiento automático también es certero pero decididamente disfuncional. Por ejemplo,
Sally estaba estudiando para un examen y pensó “me va a tomar horas terminar esto. Estaré despierta hasta
las 3:00 am”. Este pensamiento es indudablemente certero, pero aumentó su ansiedad y disminuyó su
concentración y motivación. Una respuesta razonable a este pensamiento sería evaluar su utilidad. “ Es
cierto que me tomará mucho tiempo terminar esto, pero lo puedo hacer; lo he hecho anteriormente.
Quejarme de lo mucho que me tomará me hará sentir miserable, y no me podré concentrar bien.
Probablemente hasta me tomará más tiempo terminar. Sería mejor concentrarme en terminar una parte a la
vez y darme crédito por haberlo terminado”. Evaluar la validez y/o utilidad de los pensamientos automáticos
y responder adaptativamente a ellos generalmente produce un cambio positivo en el afecto.

Para resumir, los pensamientos automáticos coexisten con una forma más manifiesta de cadena de
pensamientos, aparecen espontáneamente, y no están basados en la reflexión o deliberación. Las personas
están usualmente más al tanto de la emoción asociada, pero, con un poco de entrenamiento, ellos pueden
hacerse más concientes de su pensamiento. Los pensamientos relevantes a los problemas personales están
asociados con emociones específicas, dependiendo de su contexto y significado. Estos usualmente son breves
y fluctuantes, en una forma abreviada y pueden ocurrir en forma verbal o imágenes visuales. Las personas
usualmente aceptan sus pensamientos automáticos como reales, sin la reflexión o evaluación. Identificar,
evaluar y responder a los pensamientos automáticos (en una forma más adaptativa) usualmente produce un
cambio positivo en el afecto.

EXPLICANDO LOS PENSAMIENTOS AUTOMÁTICOS A LOS PACIENTES

Es aconsejable utilizar los propios ejemplos del paciente para explicar sus pensamientos automáticos. El
capítulo 3 tiene un ejemplo, y a continuación mostramos otro.

Terapeuta: Ahora me gustaría utilizar unos cuantos minutos para hablar acerca de la conexión entre los
pensamientos y los sentimientos. Podrías pensar en algún momento en el cual te sentiste angustiada?

Paciente: Si, caminando a clase esta mañana.


T: Qué sentiste? Angustia? Tristeza? Enojo?
P: tristeza
T: Qué pasaba por tu mente?
P: estaba mirando a otros estudiantes conversando o jugando frisbee o acostados en la grama.
T: Qué pasaba por tu mente cuando los veías?
P: nunca seré como ellos.
T: Ok. Acabas de identificar lo que llamamos pensamiento automático. Todos los tenemos. Son
pensamientos que parecen aparecer en nuestras mentes. No tratamos deliberadamente de pensar en ellos;
por eso los llamamos automáticos. La mayor parte del tiempo, son realmente rápidos y estamos más
concientes de la emoción – en este caso, la tristeza- que del pensamientos mismo. Muchas veces los
pensamientos están distorsionados en alguna manera. Pero reaccionamos a ellos como si fueran ciertos.
P: Hmmm.
T: Lo que haremos es enseñarte a identificar los pensamientos automáticos y luego evaluarlos para ver qué
tan ciertos son. Por ejemplo, in un minuto vamos a evaluar el pensamiento, “nunca voy a ser como esos
estudiantes”. Qué crees que pasaría a tus emociones si descubrieras que ese pensamiento no es real? – que
cuando tu depresión mejore te des cuenta que tu eres como los otros estudiantes?
P: me sentiría mejor.

Aquí nuevamente el terapeuta sugiere un escenario alternativo para ilustrar el modelo cognitivo. Más
adelante en la sesión, utiliza el cuestionamiento socrático para evaluar el pensamiento con el paciente para que
pueda desarrollar su propia respuesta adaptativa. In la siguiente porción, él hará que Sally escriba sus
pensamientos automáticos, enfatizando en el modelo cognitivo. (ver Fig. 5.1).

T: Hagamos esto en papel. Cuando tengas ese pensamiento, “nunca seré como esos estudiantes”, te sientes
triste. Puedes ver cómo la manera en que piensas influye la manera en que te sientes?
P: Uh, si.
T: Eso es lo que llamamos el modelo cognitivo. Lo que haremos en terapia será enseñarte a identificar los
pensamientos automáticos cuando notas que tu humor cambia. Ese es el primer paso. Lo seguiremos
practicando hasta que sea fácil. Luego aprenderás a evaluar tus pensamientos y cambiar tu manera de
pensar sino es totalmente correcta. Está claro?
P: Eso creo
T: Qué tal si lo hacemos en papel. Paso 1: Identificar los pensamientos automáticos; Paso2: Evaluar y
responder a esos pensamientos. Podrías decirme en tus propias palabras cual es la relación entre tus
pensamientos y tus sentimientos?
P: Algunas veces tengo pensamientos que están equivocados y estos pensamientos me hacen sentir mal...
Pero, qué tal si los pensamientos son ciertos?
T: Buen punto. Entonces haremos algunas técnicas para resolver los problemas o encontraremos qué es tan
malo acerca de ese pensamiento si es cierto. Yo creo que encontraremos una gran cantidad de errores en tu
pensamiento porque estás deprimida y negativa; el pensamiento negativo siempre es parte de la depresión.
En cualquier caso, encontraremos juntos si tus interpretaciones son erróneas. Ahora, podrías pensar en
cualquier otro momento en esta semana cuando te sentiste angustiada para que tratemos de identificar más
pensamientos automáticos?

Al final de esta sesión, el terapeuta revisa nuevamente para aseverar que tan bien la paciente parece entender
el modelo cognitivo.

T: Para revisar un poco, podrías decirme qué es lo que entiendes ahora de la relación entre los pensamientos
y los sentimientos?
P: Bueno, algunas veces los pensamientos automáticos simplemente aparecen en mi mente y yo los acepto
como reales. Luego siento... lo que sea, triste, preocupada, etc.
T: Bien. Qué tal si dejamos de tarea esta semana que busques algunos de estos pensamientos automáticos?
P: Ok.
T: Por qué piensas que sugiero esto?
P: Porque algunas veces mis pensamientos no son correctos y si puedo ver qué es lo que estoy pensando,
entonces puedo cambiarlo y sentirme mejor.
T: Eso es correcto. Ahora qué tal si escribes estas asignaciones: Cada vez que note algún cambio en mi
estado de ánimo, o que mi humor empeora, me voy a preguntar... (la paciente escribe) Ahora cual es la
pregunta del millón?
P: Qué es lo que estaba pasando por mi mente?
T: Bien. Escribe eso.

OBTENIENDO LOS PENSAMIENTOS AUTOMÁTICOS

La habilidad de aprender a identificar los pensamientos automáticos es análoga a aprender cualquier otra
técnica. Algunos pacientes (y terapeutas) lo hacen bastante rápido. Otros necesitan mucha más guía y práctica
para identificar pensamientos e imágenes automáticas. Las siguientes dos secciones describen los
procedimientos para obtener los pensamientos automáticos (resumidos en la figura 6.2).

El primer método es identificar los pensamientos automáticos que el paciente está teniendo en la misma
sesión. El segundo método es sacando los pensamientos automáticos que el paciente tiene acerca de una
situación problemática que ocurrió entre las sesiones mediante el recuerdo, la imaginería, el role-playing o
hipotetizando.

Obteniendo los pensamientos automáticos que surgen en la sesión


Un momento oportuno para obtener los pensamientos automáticos del paciente es cuando el terapeuta nota
que su afecto cambia durante la sesión.

T: Sally, acabo de notar un cambio en tus ojos. Qué acaba de pasar por tu mente?
Es vital estar alerta a las señales verbales y no verbales del paciente para que se puedan obtener los
pensamientos “calientitos” – esto son, pensamientos automáticos e imágenes que salen en la terapia misma y
que están asociados con un cambio o aumento de la emoción. Estos pensamientos calientes pueden ser acerca
del paciente (“soy un fracaso”), el terapeuta (“el no me entiende”), o el sujeto de discusión (“no es justo que
tenga tanto que hacer”). Sacando los pensamientos calientes es importante porque usualmente son de
importancia crítica en la conceptualización. Generalmente estos pensamientos cargados de afecto son muy
importantes para el trabajo. Adicionalmente estos pensamientos calientes pueden minar la motivación o la
sensación de adecuación y valía. Estos pueden interferir en la concentración del paciente durante la sesión.
Finalmente, pueden interferir con la relación terapéutica. Identificar los pensamientos automáticos cuando
aparecen le da al paciente la oportunidad de probar y responder a estos pensamientos inmediatamente para
facilitar el trabajo en el resto de la sesión.

¿Cómo el terapeuta puede saber cuando un paciente ha experimentado un cambio en el afecto? El debe estar
alerta a las señales no verbales como cambios en la expresión facial, aumento del tono muscular, cambios de
postura o gestos con las manos. Las señales verbales incluyen cambio en el tono, volumen y velocidad de la
voz. Al notar un cambio, el terapeuta infiere que hubo un cambio en el afecto y revisa si es cierto
preguntándole al paciente qué es lo que acaba de pasar por su mente. Si el paciente no puede sacar un
pensamiento, el terapeuta puede tratar de retar su memoria haciendo que este o esta se enfoque en su emoción
y reacción fisiológica.

T: Sally, qué está pasando por tu mente ahora?


P: no estoy segura
T: Cómo te sientes ahora mismo?
P: no sé. Triste, supongo.
T: Dónde sientes tu tristeza?
P: En mi pecho. Y detrás de mis ojos.
T: Entonces, cuando preguntaba: “Cómo va la escuela? Te sentiste triste. Alguna idea de lo que estabas
pensando?
P: Yo creo que era de mi clase de Economía. Yo estaba pensando en recuperar mi examen.
T: Qué estabas pensando? O es que imaginabas?
P: Si me imaginaba una “C” en tinta roja.

Con un poco de persistencia, Sally pudo reportar su imagen. El terapeuta pudo haber escogido cambiar de
tema, ya que enfocarse en la emoción no dio resultado, para que Sally no se sintiera interrogada o para reducir
la posibilidad de que ella se viera a si misma como una fracasada por no haber sido capaz de identificar su
pensamiento automático.

T: No hay problema. Qué tal si continuamos con la agenda?

Por otro lado, podría ser útil continuar con esta “cognición caliente”. A pesar de que es más deseable lograr
que el paciente identifique sus pensamientos automáticos en lugar de especular acerca de ellos, una serie de
preguntas resultan útiles cuando el paciente no puede. El terapeuta podría preguntarle a Sally que adivine o
que presente algunas posibilidades. El podría específicamente preguntarle sobre una imagen o preguntarle el
significado de una situación para ella. O podría sugerir un pensamiento específico que es lo opuesto de lo que
sería el pensamiento de ella.

T: Qué pasó por tu mente cuando pregunté: “Cómo va la escuela?” y te sentiste triste?
P: No sé. Realmente no sé. Solamente me sentí tan triste.
T: Si tuvieras que adivinar, qué crees seria lo que estabas pensando? ( O estarías pensando acerca la escuela,
trabajo o acerca la terapia? O estabas visualizando algo? O qué significaba el hecho que te preguntara sobre
la escuela? O, estabas pensando lo bueno que está todo?

TÉCNICAS PARA MODIFICAR LOS PENSAMIENTOS AUTOMÁTICOS


Pregunta Básica

¿QUÉ ES LO QUE ESTABA PASANDO POR TU MENTE EN ESTE


MOMENTO?

Para identificar los pensamientos automáticos:


1. Haga esta pregunta cuando observe un cambio o intensificación del estado de ánimo durante la sesión
2. Dígale al paciente que describa una situación problemática o tiempo durante el cual experimentó un
cambio de afecto y haga la pregunta anterior
3. Si es necesario, utilice la técnica de imaginería para describir una situación específica en detalle (como
si ocurriese ahora) y luego haga la pregunta de arriba.
4. Si es necesario o lo desea, haga un role play de una interacción específica con el paciente y luego haga
la pregunta de arriba.

Otras preguntas que atraen pensamientos automáticos:


1. Que crees que estabas pensando en ese momento?
2. Cree usted que pudiese estar pensando esto o aquello?
3. Estaba imaginando algo que pudo haber sucedido o recordando algo que sucedió?
4. Qué significa esta situación para usted? (O dice acerca de Ud.?)
5. Estaba pensando ____? (El terapeuta provee un pensamiento opuesto a la respuesta esperada)
Figura 6.2. Resumen de las técnicas para identificar pensamientos automáticos. Judith Beck Ph. D. 1993.

Identificando pensamientos automáticos en una situación específica

Las mismas preguntas pueden usarse para ayudar a la paciente identificar pensamientos que tuvo entre las
sesiones. Otra vez, el terapeuta primero trata de utilizar las preguntas estándares (“qué estaba pasando por tu
mente?”) cuando el paciente describe una situación problemática. Usualmente el paciente es ayudado por la
petición del terapeuta de ser más detallado en su descripción de lo que había sucedido.

T: Así que si estabas sentada en la clase, y de repente te sentiste nerviosa? Qué estaba pasando por tu
mente?
P: No sé.
T: Qué estaba sucediendo?
P: La profesora estaba explicando cuáles eran los requerimientos del examen y el joven al lado mío me
susurró una pregunta en ese momento.
T: Así que este joven susurró mientras el profesor explicaba? Y te sentiste nerviosa?
P: Si, ya sé, Yo estaba pensando: “Qué dijo la profesora? Qué me perdí? Ahora no sabré qué hacer.

Si describir la situación verbalmente no es suficiente para sacar los pensamientos automáticos, el terapeuta
pregunta al paciente que se imagine la situación específica como si estuviese sucediendo ahora mismo. El la
anima a ulitizar la mayor cantidad de detalle posible, hablando en tiempo presente.
T: Sally, podrías imaginarte que estás en la clase en este instante, la profesora está hablando, el estudiante al
lado tuyo te está susurrando, te estás sintiendo nerviosa... Descríbeme con la mayor cantidad de detalles que
puedas como si estuviera pasando ahora. Qué tan grande es la clase? Dónde te estás sentando? Dónde
está la profesora? Qué está diciendo? Qué estás haciendo y así.

P: Estoy en mi clase de Economía. La profesora está parada en frente de la clase. A ver, yo estaba sentada
unos tres cuartos de la parte de atrás y no escuchaba bien-

T: Así que “Yo estoy sentada tres cuartos de la parte de atrás, No escucho bien...” (Esto es guiar al paciente
a que hable como si el relato estuviese sucediendo en este momento)

P: Ella está diciendo algo acerca de los temas que podemos escoger, una vista macroeconómica de la
economía o... algo, de pronto este chico a mi izquierda se acerca y susurra, “¿para cuando es la tarea?”

T: Y qué está pasando por tu mente ahora mismo?

P: Qué dijo la profesora? Qué me perdí? Ahora no sabré qué hacer.

El terapeuta ayuda a la paciente a reexperimentar la situación como si estuviera ocurriendo. Cuando el nota
que la paciente está usando el tiempo pasado, el gentilmente la guía para que utilice el verbo presente para que
la experiencia sea más inmediata. De esta manera, si un paciente tiene dificultad para identificar
pensamientos automáticos in una situación interpersonal, el terapeuta puede ayudar a recrear la situación a
través del role play. El paciente describe lo que se dijo verbalmente, luego el paciente actúa su rol y el
terapeuta hace la otra persona en la interacción.

T: Así que te estabas sintiendo triste mientras le hablabas a tu compañero sobre la tarea?

P: Si

T: Qué estaba pasando por tu mente mientras le hablabas?

P: (pausa....) No sé. Solo me sentía triste.

T: Me podrías decir qué le dijiste y qué te dijo?

P: (Describe el intercambio verbal)

T: Qué tal si tratamos un role-play? Yo seré el compañero y tu serás tu misma.

P: Ok.

T: Mientras estamos recreando la situación, fíjate si puedes sacar lo que está pasando por tu mente

P: (asiente)

T: Comienza tu. Qué dices primero?

P: Karen, puedo hacerte una pregunta?

T: Claro, pero podrías llamarme después? Tengo que correr a mi próxima clase.
P: Es rápido. Acabo de perderme parte de lo que dijo el Dr. Smith sobre la tarea.

T: Estoy realmente apurada ahora. Llámame después de las 7:00 ok? Bye ... Ok. Fuera del role-play.
Estabas al tanto de lo que estaba pasando por tu mente?

P: Sí. Estaba pensando que ella estaba muy ocupada para mi, que ella realmente no quería ayudarme, y que
yo no sabría qué hacer.

T: Estabas pensando, “ella está muy ocupada para mi” Ella realmente no me quiere ayudar” “No sabré
qué hacer”.

P: Si.

T: Ok. Digamos cuál es el problema escolar – Cuál es el problema escolar?

P: Tengo que entregar una tarea la próxima semana.

T: Ok, digamos que acabaste la tarea y la entregaste temprano y te sientes bien sobre ello. Ahora, como te
sientes?

P: Eso sería un gran alivio, si esa tarea estuviese terminada y yo pensaría que hice bien.

T: Suena como si esta tarea fuera la situación más estresante.

P: Si, eso creo.

T: Bueno solo para estar seguro... si todavía tuvieras la tarea que hacer, pero el problema con la compañera
hubiera desaparecido, cómo te hubieras sentido?

P: No muy bien. Creo que es la tarea lo que más me preocupa.

T: En un momento, nos enfocaremos en el problema escolar, pero primero me gustaría que repasaras cómo
nos figuramos esto para que lo puedas hacer sola en el futuro.

P: Bueno, usted me hizo listar todas las cosas que me preocupaban y trató de resolverlas una a una.

T: Y luego tu podías ver cual era la que te daba el mejor alivio de ser resuelta.

P: Si.

(El terapeuta y la paciente se enfocan en el problema de la escuela; identifican y responden a los pensamientos
automáticos y tratan de resolver algunos problemas).

El mismo proceso se puede usar para ayudar a la paciente a determinar qué parte de un problema
aparentemente grande es más estresante.

T: Así que has estado bastante angustiada acerca de tu compañera de cuarto. Qué específicamente te
molesta?

P: Oh, no sé. Todo.


T: Podrías nombrar algunas cosas?

P: Bueno, ella ha estado tomando mis alimentos y no los reemplaza. No en una manera maliciosa, pero aún
así me molesta. Ella tiene un novio y cada vez que habla de él, me recuerdo que yo no tengo. Es
desordenada, deja cosas regadas por todas partes... Y es un poco desconsiderada. Se le olvida darme
mensajes telefónicos y cosas como esas.

T: Algo más?

P: Esas son las cosas mas importantes.

T: OK, hemos hecho esto anteriormente. Déjame leértelo para que puedas hipotéticamente ir eliminando
una a una y ver cual hace la mayor diferencia en la manera en que te sientes. OK?

DIFERENCIANDO ENTRE PENSAMIENTOS E INTERPRETACIONES AUTOMÁTICAS

Cuando el terapeuta le pregunta a la paciente por sus pensamientos automáticos, el está buscando las palabras
actuales o imágenes que han pasado por su mente. Hasta que hayan aprendido a reconocer estos
pensamientos, muchos pacientes reportan interpretaciones, las cuales pueden o no reflejar los pensamientos
actuales. En la siguiente transcripción, el terapeuta guía a la paciente a reportar sus pensamientos.

T: Cuando viste a la mujer en la cafetería, qué pasó por tu mente?

P: Creo que estaba negando mis propios sentimientos.

T: En qué pensabas en ese momento?

P: No estoy segura de a qué se refiere.

En este intercambio, la paciente reportó una interpretación de lo que ella estaba sintiendo y pensando. Abajo,
el terapeuta intenta nuevamente, enfocándose y amplificando la emoción.

T: Cuando la viste, qué emoción sentiste?

P Yo creo que solo estaba negando mis emociones.

T: Uh huh. Qué emociones estabas negando?

P: No estoy segura.

T: Cuando la viste, te sentiste alegre? Emocionada? (Suplir una emoción contraria a la que esperamos que
ella mencione).

P: No, para nada.

T: Podrías recordar caminando a la cafetería y viéndola? Puedes verlo en tu mente?

P: Uh, huh.

T: Qué estás sintiendo?


P: Tristeza, yo creo.

T: Mientras la miras, que pasa por tu mente?

P: Me siento realmente triste, un vacío en la boca de mi estómago. (Reportando una emoción y respuesta
fisiológica en lugar de un pensamiento automático)

T: Qué está pasando por tu mente ahora?

P: Ella es realmente inteligente. No soy nada comparada con ella.

T: (Anotando los pensamientos). OK. Algo más?

P: No. Yo solo caminé a la mesa y comencé a hablarle a mi amiga.

DIFERENCIANDO ENTRE PENSAMIENTOS AUTOMÁTICOS ÚTILES Y RELATIVAMENTE


MENOS ÚTILES

Hasta que la paciente aprenda a reconocer los pensamientos automáticos específicamente la estresan, ella
podrá reportar una serie de pensamientos. Algunos de ellos son simples descripciones inocuas o irrelevantes
ante el problema. Los pensamientos automáticos relevantes, usualmente están asociados con marcado
distress. Así como en la sección previa, el terapeuta trata de determinar cuál pensamiento o pensamientos
serán más productivos para trabajar.

T: Así que estabas sintiéndote bastante triste cuando colgaste el teléfono. Qué estaba pasando por tu mente
en ese momento?

P: Bueno, a mi amiga de secundaria le va bastante bien. Ella tiene un trabajo, sale con muchos de nuestros
amigos. Ella puede usar el carro de su familia así que no queda estancada. Algunas veces quisiera ser más
como ella. A ella le va tan bien... Yo sólo soy una perdedora--.

T: Cuando colgaste el teléfono, pensabas “Soy una perdedora”?

P: (Asienta)

T: Alguna otra cosa pasó por tu mente en ese momento?

P: No, solo que soy una perdedora. Nunca seré como ella.

ESPECIFICANDO PENSAMIENTOS AUTOMÁTICOS EMBEBIDOS EN EL DISCURSO

Los pacientes necesitan aprender a especificar las palabras actuales que pasan por su mente para poder
evaluarlos efectivamente. Los siguientes ejemplos son pensamientos embebidos versus palabras actuales:

Expresiones embebidas Pensamientos automáticos actuales


Supongo que pensaba si yo le gustaba Gustará él de mi?
No sé si ir donde la profesora sería Probablemente sería una pérdida de
una pérdida de tiempo tiempo si voy.
No pude lograr concentrarme para leer. No puedo hacer esto.
El terapeuta gentilmente lleva a la paciente a identificar las palabras actuales que pasaron por su mente.

T: Así que cuando te pusiste roja en la clase, qué pasaba por tu mente?

P: Supongo que estaba pensando si él pensaba que yo era rara.

T: Podrías recordar las palabras exactas de tu pensamiento?

P: (Confundida) No estoy segura de qué se refiere.

T: Estabas pensando, “supongo que estaba imaginando si el pensaba que yo era extraña”, o acaso estabas
pensando, “creerá el que soy una extraña?”

P: Oh, ya veo la segunda. O actualmente yo creo que era, “él probablemente piensa que yo soy extraña”.

CAMBIANDO LA FORMA DE PENSAMIENTOS TELEGRÁFICOS O CUESTIONADORES

Los pacientes usualmente reportan pensamientos que no están totalmente delucidados. Como es difícil
evaluar tales pensamientos telegráficos, el terapeuta trata de guiar al paciente para expresar los pensamientos
de una forma más completa.

T: Qué pasaba por tu mente cuando anunciaron la tarea?

P: Uh, oh. Solo pensé, “Uh, oh”.

T: Podrías decirme que significa “Uh, oh”?

P: Nunca lograré terminar la tarea a tiempo. Tengo tanto que hacer.

Si la paciente no hubiese podido describir su pensamiento, el terapeuta habría tratado de suplir el pensamiento
opuesto: “Significaba ‘Uh, oh’ que realmente es bueno?”

Los pensamientos automáticos algunas veces son expresados en forma de una pregunta, haciendo difícil la
evaluación. Por ende, el terapeuta guía al paciente a expresar los pensamientos en forma de declaración pero
previamente la ayuda a evaluarlo.

T: Así que te sentiste ansiosa? Qué estaba pasando por tu mente en ese momento?

P: Estaba pensando, “pasaré el examen?”

T: OK, ahora antes de evaluar ese pensamiento, veamos si podemos decir esto nuevamente pero en forma de
una declaración, para que podamos trabajarla mejor. Estabas pensando que tal vez pasarías o no pasarías
la prueba?

P: que no la pasaría

T: OK. Así que podemos refrasear tu pensamiento como, “Tal vez no pase el examen?”
Otro ejemplo:

T: Así que tuviste el pensamiento, “qué me pasará?” (si me pongo más y más nerviosa)?” Qué temes que
pasaría?

P: No sé... perder el control, supongo.

T: OK, revisemos ese pensamiento, “Yo podría perder el control”.

En el ejemplo previo, el terapeuta lleva a la paciente a revelar precisamente lo que teme. En el siguiente
ejemplo, la paciente inicialmente tiene dificultad para identificar el miedo detrás de su pensamiento
automático, así que el terapeuta trata de revelar varias preguntas para identificar el pensamiento:

T: Así que pensaste, “qué sigue?” Qué pensaste pasaría después?

P: No sé.

T: Tenías temor de que algo específico sucediera?

P: No estoy segura.

T: Qué sería lo peor que podría suceder en esta situación?

P: Hummm... Que me botaran de la escuela.

T: Crees tu que eso era lo que te tenía asustada en ese momento?

La caja de texto ilustra otros ejemplos de cómo las preguntas pueden ser replanteadas para poder evaluarlas
más efectivamente

Pregunta Declaración
Podré adaptarme? No podré adaptarme
Podré soportarlo si se va? No podré soportarlo si se va
Qué tal si no puedo hacerlo Perderé mi trabajo si no puedo
hacerlo.
Qué tal si se enoja conmigo? Me lastimará si se enoja conmigo.
Cómo podré soportarlo? No podré soportarlo.
Qué tal si no puedo cambiar? Si no cambio, seré miserable por
siempre.
Por qué me ocurrió esto a mi? Esto no debió haberme ocurrido.

ENSEÑANDO A LOS PACIENTES A IDENTIFICAR SUS PENSAMIENTOS AUTOMÁTICOS

Como se describió en el capítulo 4, el terapeuta puede comenzar a enseñar al paciente la técnica para
identificar los pensamientos automáticos hasta en la primera sesión. Aquí el terapeuta acaba de demostrar el
modelo cognitivo utilizando los propios ejemplos del paciente.
T: Sally, cuando notes que tu estado de ánimo cambia o está empeorando en la próxima semana, podrías
detenerte a pensar y preguntarte a ti misma “qué está pasando por tu mente en este momento?”

P: Si.

T: Tal vez podrías anotar algunos de estos pensamientos en un papel?

P: Seguro.

En las sesiones subsiguientes, el terapeuta también podría explícitamente enseñarle al paciente otras técnicas
si la pregunta básica (“qué está pasando por tu mente en este momento?”) no funciona.

T: Algunas veces te será difícil decir lo que estabas pensando. Así que ya sea en ese momento o en otro
momento, puedes tratar de hacer lo que acabamos de hacer en esta sesión. Revive la escena tan vívidamente
como puedas con tu imaginación, como si estuviera pasando de nuevo, y concéntrate en cómo te sientes.
Luego pregúntate, “qué está pasando por mi mente?” Crees que puedes hacer esto? O mejor lo practicamos
de nuevo?

P: haré el intento.

Otra vez, si haciendo las preguntas básicas y utilizando la técnica de imaginería no es suficiente, el terapeuta
puede explícitamente enseñarle al paciente a hipotetizar sobre sus pensamientos. Este método es de segunda
elección porque es más común que el paciente vaya a reportar una interpretación posterior en lugar de su
pensamiento actual en ese momento.

T: Si todavía tienes dificultad para sacar lo que estaba pasando por tu mente, aquí hay algunas preguntas
que te puedes hacer (ver fig 6.2)

P: OK

T: Primera pregunta: si tuviera que hacerlo, podría adivinar lo que estaba pensando? O, podría haber
estado pensando acerca esto o aquello? O estaba imaginándome algo o recordando algo? O, finalmente,
qué representa esta situación para mi? O tal vez podrías figurarte lo opuesto para esforzar un poco
memoria.

P: OK

T: Qué tal si tratas de resolver estas preguntas esta semana si es que tuvieras problemas para identificar tus
pensamientos automáticos y si imaginándote la situación de nuevo tampoco resulta.

P: Bien.

Para resumir, las personas con desórdenes psicológicos pueden hacer errores predecibles en su pensamiento.
El terapeuta cognitivo le enseña a los pacientes a identificar su pensamiento disfuncional, luego evaluarlo y
modificarlo. El proceso comienza con el reconocimiento de pensamientos automáticos específicos en
situaciones específicas. Identificar pensamientos automáticos es una técnica que ocurre fácil y naturalmente
para algunos pacientes y es más dificultoso para otros. El terapeuta necesita escuchar detenidamente para
asegurar que el paciente está reportando pensamientos actuales y podría variar la manera de preguntar si es
que el paciente no puede identificar sus pensamientos. El próximo capítulo clarifica, entre otras cosas, la
diferencia entre pensamientos automáticos y emociones.