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Para que se pueda hablar de cambio social ha de producirse una alteración no

repetitivita en los modos de conductas establecidos dentro de una sociedad.


Por lo que se define que existe el cambio social cuando se modifica la
estructura social: pautas de relaciones; normas y roles. El cambio puede tener
diferente intensidad, pueden cambiar solo las pautas individuales de conducta,
o un cambio en las normas y pautas del grupo o, por último un cambio en los
valores básicos de la sociedad en conjunto.
Los cambios sociales también se pueden estimular a través del Derecho a
partir de la creación o aplicación de normativas con sentido de modificación o
renovación del status quo.
A lo que se puede entender como cambio social, al proceso de
transformaciones de la sociedad o parte de esta. Y el cambio jurídico, al
proceso de modificación y creación de normas jurídicas en el seno de una
sociedad. Coterrell señala que para que se pueda hablar de cambio social ha
de producirse una alteración no repetitivita en los modos de conductas
establecidos dentro de una sociedad. Por lo que se define que existe el cambio
social cuando se modifica la estructura social: pautas de relaciones; normas y
roles. El cambio puede tener diferente intensidad, pueden cambiar solo las
pautas individuales de conducta, o un cambio en las normas y pautas del grupo
o, por ultimo un cambio en los valores básicos de la sociedad en conjunto.46
Es un hecho real desde un análisis histórico-doctrinal, que las sociedades a
través de toda la historia hasta la actualidad convulsiva de hoy, han estado
sometidas a diferentes cambios, que en consecuencia esos cambios han de
ser institucionalizados, y la manera más importante para ello, es a través del
Derecho, que también pasa a ser un Derecho en transformación, por supuesto
condicionado por lo que en otros puntos ya vimos dada su interrelación con los
demás subsistemas sociales. Dentro de todo el proceso cambiante, se
materializa una marcada incidencia del cambio social en el Derecho, a como
debe de ser adecuada la norma con respecto a los cambios sociales. Pues así
se asegura la cuestión de la efectividad de estas, en relación a su grado de
realización y la práctica social de las diferentes conductas enunciadas por el
Derecho. Como bien plantea el ya citado Añón, con relación a este punto, la
gran parte de los autores muestran: que si la norma no tiene efectos previstos,
o en un momento determinado deja de tenerlos, puede ser entonces un
indicador la necesidad de introducir cambios en el sistema jurídico, para que
pueda ser eficaz y, en este caso, estos cambios vienen a ser una consecuencia
de cambios sociales. Con respecto a esto, debemos precisar que cuando se
manifiesta un cambio de las normativas jurídicas a raíz del imperativo de
determinados cambios sociales, este Derecho modificado puede darse tanto en
el campo de su producción como en el de la toma de decisiones, o ambos a la
vez. No debemos dejar de tener en cuenta tampoco, que los cambios pueden
surgir por nacimiento de una nueva legislación, o porque el Derecho se adapte
a las nuevas exigencias sociales sin modificar su estructura o forma, ya que los
conceptos jurídicos pueden mantenerse inalterados, 45 Commaille,J,
Diccionario Enciclopedico de Teoría y Sociología Del Derecho, Ed. Ciencia e
Historia. Paris – Bruselas. 1988 46 Véase Añón, María J. Ob. Cit. Pág. 82 21
pero si, cambiar su función través de la interpretación y aplicación del Derecho.
A lo que Renner, citado por Coterrell, llama Derecho en acción. Dentro del
carácter empírico del Derecho y a través de una adecuada objetividad histórica,
hacer un análisis, implica no olvidar ni desconocer los efectos reales y
progresivos de transformaciones de cambios liberadores. Los cuales se
producen tanto en el pasado como en el presente, desde y a través de leyes
protectoras e impulsoras, como por ejemplo las que se encargaron de proteger
derechos sociales, políticos, económicos y culturales durante la provisionalidad
cubana. Por supuesto que esa legislación fue, la mayor parte de las veces,
acelerada tras no pocas luchas sociales y esfuerzos antepuestos de las gentes
que habían sido excluidas de ellas. Pero no es menos cierto que una vez
reconocidos y garantizados tales derechos y libertades por las
correspondientes normas jurídicas, se generaron desde ahí nuevas situaciones
y relaciones, nuevas conquistas sociales que dieron lugar a transformaciones
reales de indudable importancia para avanzar hacia las metas de mayor
igualdad y solidaridad. En ese camino de actuación, de manera profunda, a
través de reformas, incluso intensas, de abierta homogeneización y
participación critica desde la sociedad civil, de entendimiento más bien
evolutivo y procesal de la historia, aunque no de sentido siempre rectilíneo ni
unidimensional e irreversible, es en la que hay que ubicar esa afirmación y
reivindicación del Derecho, como posible factor de cambio social e incluso
como causante de las transformaciones humanas de carácter emancipador.
Los cambios sociales también se pueden estimular a través del Derecho a
partir de la creación o aplicación de normativas con sentido de modificación o
renovación del status quo.
Se trata que para que el Derecho pueda ser factor de cambio social, deba
reintegrar normas, instituciones, en definitiva, el sistema jurídico dentro 24 de la
realidad social en que ha surgido. Es decir, otra vez, de no separar y aislar lo
que de hecho va unido, pero insistiendo siempre en situarlos dentro del total
proceso histórico en que adquieren pleno significado una y otro.