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Esta es una actividad enfocada principalmente para un grupo de varones se requiere de un

grupo mínimo de 4 personas para poder hacerlo y uno que guíe.


Para partir si es un grupo nuevo se puede partir con una ronda de presentación con mímica
de monito mayor.
Esto consiste:
Los participantes se ponen en círculo y cada uno se presenta diciendo su nombre y
haciendo un gesto o moviendo el cuerpo, acto seguido todos repite su nombre y el gesto.
Se hace esto con cada participante. De esta forma se rompe el hielo y la corporalidad
lentamente se va tomando la escena.
Luego pasamos de lleno a la actividad.
Para empezar, seguimos con el círculo pero ahora todos deben caminar dentro de él y cada
vez que se topen con un compañero lo deben saludar. Este saludo al principio puede ser
chocando palma con palma, después codo con codo, hombro con hombro, cadera con
cadera, pie con pie, espalda con espalda, poto con poto, etc. Lo que sea de su imaginación.
Ahora ya estamos directamente dentro de las dinámicas corporales lo que nos permite
pasar a “la Ducha”.
¿En qué consiste la Ducha?
Se juntan en parejas o de a tres personas. Consiste en que uno o dos del grupo acarician y
van “bañando” al otro. Parten por el pelo y van bajando por cada extremidad. El que guía la
actividad, debe ir planteando reflexiones respecto a las sensaciones que van sintiendo los
participantes, puede abrir la posibilidad a que cierren los ojos o que si les incomoda mucho
el ejercicio, que se pongan a un lado a mirar. La idea es que pasado el tiempo se cambien
los roles y el que recibía el cariño lo pase a realizar.
Finalmente se pasa a una fase de asamblea reflexiva, donde cada participante va
planteando lo que sintió y qué reflexiones le quedan de la actividad.
Esta actividad busca demostrar como es el constructo de la masculinidad hegemónica que
impide que los hombres seamos seres sensibles y cariñosos. A partir de la reflexiones
finales se pueden delimitar áreas de trabajo y reflexiones que se pueden hacer públicas.