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PON UN MONUMENTO EN TU VIDA Rafa Boix P.

INTRODUCCIÓN

Monumento: Un monumento (del latín monumentum, «recuerdo») es toda obra,


preferentemente arquitectónica, con algún valor artístico, histórico o social para el grupo donde se
erigió.

Se erigen monumentos en memoria de acontecimientos importantes que produjeron algún cambio


histórico. El propósito es recordar esos acontecimientos continuamente y que sirvan de recordatorio.
Ayudan a no olvidar acontecimientos importantes, o personas que hicieron algo relevante.

Todos tenemos en el registro de nuestra vida algún acontecimiento importante, varios quizás, que
no quisiéramos olvidar o no deberíamos olvidar.

Todos tenemos monumentos guardados en forma de fotos, vídeos, tarjetas, llaveros o colgantes que
nos recuerdan un acontecimiento importante en nuestra vida.

Todos tenemos ese momento más especial en nuestra vida que al recordarlo nos hace sonreír,
suspirar o llorar de añoranza. Monumentos, recordatorios.

¿Tienes algún monumento en tu vida?

I. ALGUNOS MONUMENTOS (RECORDATORIOS)

Los monumentos (en forma de señal o recordatorio) NO son algo nuevo.

En la Biblia desde Génesis hasta Apocalipsis vemos continuamente señales, monumentos o altares
que se erigían en recordatorio de algún acontecimiento importante fuese bueno o malo con el fin de
no olvidarlo o para que sirviera de aviso.

La razón era porque nuestro Dios Creador, sabía muy bien que el ser humano podía ser olvidadizo.
Así como tenía la capacidad de guardar ciertos recuerdos, también tenía la capacidad de olvidar
aquello que debía recordar.

 Génesis 3:16-17 vemos el primer monumento o recordatorio. El dolor o el sufrimiento en el


hombre y en la mujer sería un recordatorio continuo de nuestra naturaleza caída, de nuestro
pecado y de nuestra necesidad de redención y de dependencia de Dios.
 Génesis 9:12 vemos la Señal del Pacto de Dios con el ser humano, el Arcoíris. El versículo
15 dice así: Y me acordaré del pacto mío, que hay entre mí y vosotros y todo ser viviente de
toda carne; (El propósito era recordar).
 Génesis 17:11 nos muestra cuando Dios instituyó la circuncisión para su pueblo y dice
literalmente: “y será por señal ‫ אֹות‬Ot (bandera, baliza, monumento, augurio, prodigio,
evidencia), del pacto entre mí y vosotros.”

Era una marca en el cuerpo, una señal del pacto de Dios con su pueblo que les recordaba
continuamente que Dios los había elegido para cumplir sus propósitos, para ser de bendición al
resto de la humanidad.

 Josúe 4:9 Doce piedras que recordarían como Dios abrió el Jordán.

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II. JACOB Y SU MONUMENTO


 Génesis 28:10-22 (leer)

Vv. 10-11) Jacob salió huyendo de Esaú, su hermano pues este quería matarle por haberle robado la
bendición de su padre. En el camino hacia la casa de Labán, su tío, se paró a descansar. (Recorrió
77 kilómetros que era lo que había entre Beer-seba, de donde salió hasta Bethel).

Por la urgencia de la huída, no se llevó nada. Tuvo que dejarlo todo y empezar de cero.

Desde niño tuvo que luchar por ganarse el favor de su padre porque era evidente de que su padre
amaba más a Esaú (Gn 25:28)

Le pusieron de nombre Jacob, usurpador, mentiroso, engañador. Una señal constante, un


monumento imborrable en su vida que le recordaría que debía luchar para ganarse el favor, la
bendición de su padre, bendición que no le correspondía.

Pero seguramente lo que no le dijeron a Jacob era lo que Dios había dicho de él antes de nacer o
quizás se lo dijeron, pero lo había olvidado:

Génesis 25:21-23 Isaac rogó al SEÑOR a favor de su esposa, porque ella no podía tener hijos. El
SEÑOR contestó la oración de Isaac, y Rebeca quedó embarazada de mellizos. Pero los dos niños
luchaban entre sí dentro de su vientre. Así que ella consultó al SEÑOR: —¿Por qué me pasa esto?
—preguntó. Y el SEÑOR le dijo: —Los hijos que llevas en tu vientre llegarán a ser dos naciones, y
desde el principio las dos naciones serán rivales. Una nación será más fuerte que la otra; y tu hijo
mayor servirá a tu hijo menor.

Jacob luchó por ganarse el favor, la bendición de su padre, pero lo que no sabía o no recordaba, era
que Dios lo había escogido aún antes de nacer para bendecirlo, para engrandecerlo.
El nombre que le pusieron, el continuo desgaste por tratar de ganarse el favor de su padre, las
amenazas de su hermano, el tener que dejar su casa, su familia para huir. Todo esto, hizo que Jacob
olvidara (si es que lo sabía) el plan de Dios para él.

Los Vv. 12-15 nos muestran que Jacob, después de recorrer 77 km, se cansó y tuvo sueño. Y no
había llevado la almohada. Y buscó por allí y encontró una piedra.

Pero lo que también nos muestra es, el sueño de Jacob. Lo que Dios le mostró. Lo que Dios le dijo.
Lo que Dios trataba de recordarle.

- Una escalera desde la tierra hasta el cielo


- Ángeles que subían y descendían por esa escalera
- Vio a Dios en lo alto de la escalera hablándole. Recordándole sus promesas, haciéndole
recordar que Dios es Fiel, que cumplirá lo que prometió.
- V.15 Dios le recuerda que está con él, que le guardará por donde vaya. Que no le dejará
hasta cumplir todo lo que le había prometido.

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V. 16) “Y despertó Jacob de su sueño, y dijo: Ciertamente Jehová está en este lugar, y yo no lo
sabía.”

V.18) Y se levantó Jacob de mañana, y tomó la piedra (la almohada) que había puesto de cabecera,
y la alzó por señal, (matstsebá “algo estacionado”, una columna o (piedra memorial); ídolo:-
columna, estatua, ídolo, imagen, monumento, piedra, pilar, señal.) y derramó aceite encima de ella.

Jacob levantó un monumento como señal, como recordatorio de algo, y aquí tengo varias preguntas.
1ª ¿Por qué levantó un monumento? Para recordar, para no olvidar algo que había acontecido.
Para que sirviera de recordatorio continuo no sólo para él sino para todo aquel que por allí pasara.
2ª ¿Cuál era el recordatorio? La respuesta la encontramos en el v.17 “Y tuvo miedo, y dijo: ¡Cuán
terrible es este lugar! No es otra cosa que casa de Dios, y puerta del cielo.”
NTV: pero también tuvo temor y dijo: «¡Qué tan temible es este lugar! No es ni más ni menos que
la casa de Dios, ¡la puerta misma del cielo!»
NVI: Y con mucho temor, añadió: "¡Qué asombroso es este lugar! Es nada menos que la casa de
Dios; ¡es la puerta del cielo!"

Lo que esa piedra, ese monumento le recordaría a Jacob continuamente era que ese lugar que estaba
pisando, esa tierra era casa de Dios, y puerta del cielo. Un lugar donde subían y descendían ángeles
continuamente por medio de una escalera. Un lugar donde Dios estaba continuamente. Un lugar
desde donde Dios hablaba. Un lugar de recordatorio de las promesas y el plan de Dios.
La piedra, el monumento, le recordaría a Jacob, que él fue escogido para ser bendecido y para
bendecir. La piedra le recordaría a Jacob, que Dios no lo abandonaría jamás hasta cumplir todas sus
promesas. La piedra le recordaría a Jacob que él no tenía que ganarse el favor del Padre porque el
Padre ya había establecido bendecirlo aún antes de que naciera.

¿Qué tiene que ver esto con nosotros?

III. NUESTRO PROPIO MONUMENTO (RECORDATORIO)

Son muchas las ocasiones en las que nos hemos encontrado una situación similar. Situaciones en
nuestra vida donde parece que lo hemos perdido todo. Muchos tuvieron que dejar sus países de
origen, sus hogares, sus familias para venir a España y no trajeron nada. Tuvieron que empezar de
cero.

Pero también en nuestra vida espiritual a veces nos sentimos así. Como que hemos perdido nuestra
relación con Dios. Hemos perdido nuestra comunión con Él. Hemos perdido la capacidad de
disfrutar de orar, de leer la Palabra, de adorar o servir a Dios. Nos sentimos fracasados,
abandonados, solos. Sentimos añoranza de Dios, de esos buenos momentos que pasábamos con
Dios, en su presencia y pensamos que Dios por nuestros continuos fallos, nos ha rechazado, nos ha
abandonado.

¿Cree que Jacob pudo sentirse así?

Muchos aquí luchan por ganarse el favor de su Padre Celestial creyendo que Dios ama más a otros
porque oran más o porque viven más en santidad o le sirven más (el hermano del hijo pródigo). Si
estás luchando por ganarte el favor del Padre, es porque has olvidado algo. Y necesitas un
monumento, un recordatorio.

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En nuestra vida, ha habido acontecimientos, personas, que han servido de señal para frenarnos, para
pararnos, para hacernos olvidar el propósito de Dios para nosotros. Acontecimientos o personas que
nos han hecho pensar que debemos ganarnos por la fuerza la bendición o el favor de nuestro Padre.
Que nos han hecho pensar que no merecemos ser bendecidos. Que a nosotros Dios no nos puede
bendecir porque no damos la talla. No oramos suficiente. No pagamos el precio. Pero querer dar la
talla, orar lo suficiente o más o pagar algún tipo de precio, debería ser el resultado de un intenso
anhelo de estar con él o de agradecimiento, y no un intento de agradarle o ganarnos algo.

Si estás luchando por obtener la bendición de tu Padre Celestial creyendo que Dios amará más a tu
hermano quiero poner un monumento en tu vida. Quiero que veas varios monumentos que alguien
dejó hace miles de años para que no olvides:

Sal 71:6 Así es, estás conmigo desde mi nacimiento; me has cuidado desde el vientre de mi madre.
¡Con razón siempre te alabo!

Isa 49:1 Escúchenme, todos ustedes en tierras lejanas; presten atención, ustedes que están muy
lejos. El SEÑOR me llamó desde antes que naciera; desde el seno de mi madre me llamó por mi
nombre.

Como Jacob, cada acontecimiento malo en nuestra vida nos hace olvidar lo que Dios ya ha hecho o
dijo que haría. En cada prueba, olvidamos la última de la que Dios nos sacó.

Hay momentos en nuestra vida donde pensamos que Dios nos ha abandonado, rechazado. Hace
unos días alguien desde lejos me preguntaba exactamente esto: “¿Crees que Dios me ha
rechazado?”. Hay situaciones por las que pasamos que nos hacen olvidar todo lo que Dios ya ha
hecho en nosotros y pensamos que Dios, ya no está con nosotros como lo estaba antes.

¿Tienes algún monumento en tu vida que te recuerda lo que Dios ya ha hecho en ti? ¿Cuál fue el
último problema del que Dios te sacó, te proveyó, te sanó?

Génesis 28:12-19 Mientras dormía, soñó con una escalera que se extendía desde la tierra hasta el
cielo, y vio a los ángeles de Dios que subían y bajaban por ella. (13) En la parte superior de la
escalera estaba el SEÑOR, quien le dijo: «Yo soy el SEÑOR, Dios de tu abuelo Abraham, y Dios de
tu padre Isaac. La tierra en la que estás acostado te pertenece. Te la entrego a ti y a tu
descendencia. (14) ¡Tus descendientes serán tan numerosos como el polvo de la tierra! Se
esparcirán en todas las direcciones: hacia el Oriente y el Occidente, hacia el Norte y el Sur; y
todas las familias de la tierra serán bendecidas por medio de ti y de tu descendencia. (15) Además,
yo estoy contigo y te protegeré dondequiera que vayas. Llegará el día en que te traeré de regreso a
esta tierra. No te dejaré hasta que haya terminado de darte todo lo que te he prometido». (16)
Entonces Jacob se despertó del sueño y dijo: «¡Ciertamente el SEÑOR está en este lugar, y yo ni
me di cuenta!»; (17) pero también tuvo temor y dijo: «¡Qué tan temible es este lugar! No es ni más
ni menos que la casa de Dios, ¡la puerta misma del cielo!».
(18) A la mañana siguiente, Jacob despertó muy temprano y erigió como columna conmemorativa
la piedra en la que había reposado la cabeza y después derramó aceite de oliva sobre ella. (19)
Llamó a aquel lugar Betel (que significa «casa de Dios»), aunque antes se llamaba Luz.

1. Jacob levantó un altar, un monumento.


2. El propósito era recordar continuamente algo.

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3. Ese algo era, que ese lugar era Bethel, Casa de Dios, Puerta del Cielo. Un lugar de continuo
movimiento angelical. Un lugar donde Dios está, donde Dios habla, donde Dios recuerda
cumplir todo lo que prometió.
4. Él, no sabía que aquello era Casa de Dios.

Lo primero que aprendemos de aquí es como dice el escritor Bill Johnson: Que es posible estar en
la presencia de Dios y no darnos cuentas de que Él está ahí. Podemos no darnos cuenta de lo que
Dios está haciendo en nuestra vida. Y por eso, “necesitamos un monumento, un recordatorio.”

Lo segundo que debemos entender es que esa casa de Dios, esa presencia continua de Dios, ese
movimiento continuo angelical que vio Jacob, se acercó a nosotros en la Persona de Cristo. Juan
1:14 y Juan 1:49-51

V. 51 NTV: Y agregó: «Les digo la verdad, todos ustedes verán el cielo abierto y a los ángeles de
Dios subiendo y bajando sobre el Hijo del Hombre, quien es la escalera entre el cielo y la tierra».

Pero solemos olvidarlo y por eso “necesitamos un monumento, un recordatorio” en nuestra vida.

La tercera cosa que aprendemos o nos recuerda el monumento de Jacob, es que si tú tienes a Cristo
viviendo en ti, tú ahora eres Casa de Dios y Puerta del Cielo (1ª Co. 6:19; 2ª Co. 6:16)

Como con Cristo, (Juan 1:51) sobre ti el cielo está abierto y los ángeles de Dios suben y descienden
sobre tu vida, porque eres Casa de Dios. Jacob no lo sabía, pero tú sí lo olvidaste. ¡¡¡Necesitas un
monumento en tu vida!!!

Teniendo a Cristo y siendo morada de Dios, tienes un acceso abierto y continuo a la Presencia de
Dios. Dios está al otro extremo de la Escalera hablándote, recordándote que no te dejará hasta
cumplir todo lo que prometió hacer contigo:

Hebreos 4:16 Acerquémonos, pues, confiadamente (gr. parresía: franqueza, seguridad,


abiertamente, claramente, libremente) al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar
gracia para el oportuno socorro.

Jacob no lo sabía, pero a nosotros se nos olvida muy a menudo, y por eso ¡¡¡Necesitamos un
monumento – recordatorio!!!

CONCLUSIÓN

Jacob levantó la piedra que usó como cabecera como un monumento, un recordatorio.

Tú y yo, aunque necesitamos un recordatorio porque solemos olvidar lo que Dios ha hecho y está
queriendo hacer en nosotros, no necesitamos levantar ninguna piedra, porque ya tenemos alguien
que nos sirve de monumento, de recordatorio continuo de quiénes somos y del propósito que Dios
tiene con nosotros.

 Juan 14:26 Pero, cuando el Padre envíe al Abogado Defensor como mi representante —es
decir, al Espíritu Santo—, él les enseñará todo y les recordará cada cosa que les he dicho.
(NTV)

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 2Co 1:22 y nos identificó como suyos al poner al Espíritu Santo en nuestro corazón como
un anticipo que garantiza todo lo que él nos prometió.(NTV)
 2Co 5:5 Es Dios quien nos ha hecho para este fin y nos ha dado su Espíritu como garantía
de sus promesas. (NVI)
 Efe 1:13-14 Y ahora ustedes, los gentiles, también han oído la verdad, la Buena Noticia de
que Dios los salva. Además, cuando creyeron en Cristo, Dios los identificó como suyos al
darles el Espíritu Santo, el cual había prometido tiempo atrás. (14) El Espíritu es la
garantía que tenemos de parte de Dios de que nos dará la herencia que nos prometió y de
que nos ha comprado para que seamos su pueblo.(NTV)

Tienes al Espíritu Santo morando dentro de ti, como un recordatorio, monumento, continuo de
quién eres, de qué eres y de cuál es el propósito para el que Dios te escogió.

Simplemente, nunca lo olvides, mira al Espíritu Santo y nunca lo vas a olvidar.