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I.

LOS MERCADOS ILEGALES:


LAS CARACTERÍSTICAS ESPECÍFICAS
DE LA DEMANDA
DE DROGAS PROHIBIDAS

-You cannot call this "the war on drngs".


-Whynot? '
-Because war ends.
Diálogo entre dos policías
de la serie televisiva The Wire, cap. 3

Tonos los bienes y servicios que una sociedad deman-


da están permitidos hasta que una ley o disposición
jurídica ordene lo contrario. Muchas drogas están
prohibidas porque hay una decisión de alguna insti-
tución legítima que así lo establece, mientras que
otros consumos de productos potencialmente nocivos
como el ciganillo no Jo están. Cuando la demanda
por bienes y servicios no permitidos es importante, o
si el uso de un bien causa daño social, las sociedades
reaccionan estableciendo una prohibición, es decir,
una sanción moral o legal. Siglos de pensamiento fi-
losófico, jurídico y sociológico han desarrollado las
bases conceptuales para estas normativas.

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La prohibición, sin em bargo, no implica la elimina- Es decir, la prohibición genera mayores ganancias
ción de la demanda de un bien. En efecto, las normas para quienes deciden entrar al negocio. Por lo tanto,
pueden incidir en restringir el acceso a un bien y, en cuanto más estricta sea la prohibición, y si la deman-
algunos casos. hacerlo casi imposible. Sin embargo, da permanece consta nte, mayores serán las ganancias
cuando un bien es muy demandado, la prohfoición no de los vendedores y traficantes. Más aún, la prohibi-
logra, e n general, una contención importante, porque
. ' engendra más incentivos
ción en estas condiciones
para atender esa demanda se desan·ollan los mercados que inducen a personas y grupos a entrar al negocio.
paralelos o ilegales. Aunque esto es bastante obvio, no Este capítulo explica esta lógica y presenta algunos
se ha estudiado en profundidad el impacto que la datos que permiten cuantificarla.'
prohibición ha tenido en el desairnllo de los mercados
de drogas en América Latina.
Este continente produce toda la cocaína que se 1. ALGUNAS HERRAMIENTAS TEÓRICAS
consume en el mundo (unas 700 toneladas al año).
cerca de un tercio del cannabis (marihuana y otros) Los mercados prohibidos crecen si existe una deman-
y un creciente número de las llamadas drogas sinté- da importante y una oferta que la acompañe. Como
ticas (UNODC, 2013). Asimismo, al menos uno de cada en cualquier mercado, el precio es la variable que
diez latinoamericanos adultos ha consumido mari- ajusta este equ ilibrio entre la oferta y la demanda.
huana el último año (unas cuarenta milJones de per- Los mercados ilegales más importantes de los últi-
sonas) y al menos uno de cada cincuenta ha consu- mos años han sido: las drogas, la prostitución, algu-
mido cocaína o alguno de sus derivados (unas diez nos tipos de juego y apuestas, la trata de personas
millones de personas. especialmente jóvenes) (UNODC, (que excede la prostitución), el robo y tráfico de be-
2014). Esto se traduce en un mercado importante de bés, entre otros. -
bienes con gran demanda y, por supuesto, como en Es importante distinguir entre mercados ilegales
cualquier mercado, habrá quienes esté n dispuestos a Yactividades ilícitas. Por ejemplo, el contrabando es
extraer rentas de este negocio. una actividad ilícita porque evade impuestos para re-
La paradoja de los mercados ilegal es es que la
prohibición incrementa el costo del bien demandado 1
Para un mayor desarrollo de esta lógica de mercados ile·
y también la utilidad para quien lo produce o lo vende. gales en las drogas. véase el capftulo 4 de CAF (20 14).

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<lucir el cost o de bienes, sin emb argo, en
gene ral. los - La proh ibición restr inge la ofe11a. Dad
prod ucto s que se com ercializan no está n o que los
proh ibidos. Esta dos busc an cont rola r los mer cado s
Lo mism o s ucede con la pira tería , que tamb ilegales, la
ién viola disp onibilida d de las drogas es men or.
la ley a part ir de la adul terac ión de prod ucto En Esta dos
s legales. Unid os, dond e varios estad os han legal izad
La relac ión entr e merc ados ilegales y la o parc ial
evas ión im- o total men te la com ercia lizac ión de mar
positiva tamb ién es com pleja . Por supu esto ihua na, se
que todas incre men tó la ofen<f y la com pete ncia, y esto
las tran sacc iones de bien es proh ibid os n produjo
o paga n im- una reducció n imp orta nte de su valo r de
pues tos. Pero la evas ión tribu talia en sí, aunq vent a de al
ue ilíci- men os un 30% en un año, por el efecto de
ta, no prescrib e Ja circu lació n de bien es la proh ibi-
y servicios ción sobr e los precios expl icad o en el apar
que la ley taxa tiva men te proh íbe. En resu tado ante -
men , los rior (CDOR, 20 14).
mer cado s ilega les son aque llos que com
erci aliza n - La prohibición incre men ta los costos oper
prod ucto s cuya circu lació n la ley proh íbe. ativos.
El merca- Además de los obvios gastos adicionales
do de las drogas es el más gran de de todo en que incu-
s. rren quie nes prod ucen, tran spor tan y com
Com o se ha dich o, una de las cara cter ístic ercia lizan
as cen- drog as para elud ir a las auto rida des (o en
tr-ale s de la prohibición es que aum enta ocas iones
el precio de sobo rnarlas, lo que tamb ién incr eme nta
Jos bienes, debi do a dis tinto s facto res, entr los cost os),
e los que la proh ibici ón oblig a a resolver conflicto
se destacan : s por meca-
nismos extra judic iales que acar rean cost
- Las sanc ione s y los cas tigos afec tan los os adiciona-
precios. les, espe cialmente la viole ncia. Aun que exist
Dad o que quie n com ercia liza un bien proh en ou·os
ibid o asu- facto res que incid en en el prec io, en este
me un riesgo de ser sanciona do, el valor libro se
subjetivo de abor dará , sobr e todo , el efec to de esto s
ese riesgo se trasl ada al valor del bien . Allí tres.
dond e las La dem anda por drog as proh ibid as en
san cion es son más severas, cereris paríb Amé rica
us, el precio Latina creció en las últim as dos décadas.
de la drog a es mayo1~ E l costo de l gram El capí tulo JI
o de coca ína pres enta dato s que mue stran esta tend enci
en Esta dos Unidos o en Euro pa es hast a. Es deci r
a die7. veces que, a pesa r de ciert as fluctuaci on es, exist
may or que en las gran des urbe s de Amé e una de-
rica Lati na. manda soste nida de s usta ncia s proh ibid
En part e, esta difer enci a de prec io refle as. El creci-
ja el elevado mien to del narc otráf ico y del cons umo no
cost o que paga n quie nes son dete nido s pare ce co-
por com er- rrer pelig ro fren te a Ja proh ibici ón. Por
ciar drog as en los países del norte. el cont rario,
com o vere mos en el capí tulo 111, está prod
ucie ndo
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grandes ganancias para ciertos agentes del mercado,
y en muchos países ha generado nuevos incentivos gas y, por lo tanto, generar un precio de mercado
muy alto. En condiciones normales, un precio alto
para que jóvenes con escaso capital laboral se sumen
a las filas del narcotráfico. de cualquier bien reduce la demanda. De esta mane-
ra, la política de per;ecución penal y los controles
férreos buscan reducir el mercado de las drogas ele-
vando los precios a los consumidores. Sin embargo,
2. CONTROL DE LA OFERTA Y DEMANDA INELÁSTJCA
¿qué sucede si la demanda es inelástica, es decir, si
Una de las características más sobresalientes de los Ja demanda, por las razones que fueran, no se redu-
ce en forma importante?
mercados ilegales de drogas es que la demanda pare-
ce ser bastante inelástica, esto es, que la demanda Este es un tema central que explica el escaso éxito
que ha tenido hasta hoy la "guerra contra las drogas".
agregada de este bien se altera muy poco por su pre-
Las políticas de la restricción de la oferta, es decir,
cio. Para la mayo1ía de los bienes transables, cuando
aquellas que tratan de limitar la disponibilidad de dro-
sube el precio de un bien, baja la demanda. Esto tam-
gas en el mercado, no han logrado menguar en forma
bién ocurre con las drogas prohibidas, pero en mucha
significativa la demanda porque existen millones de
menor escala. La evidencia internacional muestra que
individuos ávidos de consumirlas y, más importante
los precios de venta al menudeo son muchísimo más
aún, la evidencia muestra que están dispuestos a pa-
altos que los costos de producción y, sin embargo, la
gar cualquier precio por estos productos.
demanda agregada es sostenida. Becker~ Murphy Y
Grosman (2004) sostienen que esta caracte1istica de Hay quienes sostienen que esta política no ha fra-
casado, sino que si este mercado fuera regulado y los
demanda relativamente inelástica crea muchos pro-
blemas para su regulación y control. precios bajaran significativamente, la demanda agre-
gada de drogas aumentaiia, ya que habría más consu-
Desde los años setenta se viene impulsando en
midores dispuestos a pagar por ella (Inciardi, 1993).
Estados Unidos y luego en el resto del mundo una
Por ejemplo, estudios recientes en Estados Unidos, a
serie de políticas de control bajo el nombre de "gue-
propósito de la legalización de la marihuana en dos
rra contra las drogas" (véanse los capítulos \11 y \'1J).
estados, estiman que su precio podría reducirse has-
Estas políticas se basan en medidas punitivas que
ta en un 90%. Por lo tanto, esta baja "se debería com-
buscan elevar los costos de las operaciones de dro-
pensar" con impuestos que eleven de nuevo el precio
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de la droga. 2 Otro argumento hasta ahora poco desa- elasticidad es la que produce los carteles de la droga,
rrollado sugiere que una consecuencia de la política les genera ganancias extraordinarias y, en muchas
de restricción de ofe1ia y el aumento de los precios de ocasiones, cuando se conjuga con otros factores, pro-
las drogas ha producido una "migración" a drogas duce importantes escalaáas de violencia.
menos puras y más tóxicas como son eI paco o el crack
en lugar de la cocaína, ya que sectores de bajos recur-
sos no pueden afrontar un costo tan alto. Es decir que 3. LA SEGMENTACIÓN DEL CONSUMO
los precios elevados producen el efecto de "ajuste por
calidad". En rigor, los consumidores no remplazan Los mercados ilegales son ante todo mercados, es decir
un tipo de droga por otras, por lo que se van forman- que funcionan con características similares a las de
do mercados de consumidores con características otros bienes legales. Uno de estos rasgos es la segmen-
propias.
tación de los consumidores. Como con cualquier pro-
En resumen, el precio tiene incidencia en el mer- ducto, las drogas tienen un universo de consumidores
cado de las drogas, pero no necesariamente como se definido y es importante estudiarlo porque produce
anticipa en "mercados normales". Esto es porque la efectos importantes en el mercado en general y en las
demanda parece tener alto nivel de "resiliencia". Un políticas públicas que se utilizan para neutralizarlo.
efecto central de este mercado prohibido será anali- La demanda agregada por las drogas, como se in-
zado en detalle a lo largo del libro: las consecuencias dica, "esconde" la estructura interna del mundo de los
sociales de la restricción de la oferta frente a una de- consumidores. En primer lugar, hay que distinguir en-
manda que tiene un grado importante de inelastici- tre distintos tipos de usuarios. Por ejemplo, para el
dad. Es decir, el efecto que tiene el ap~tito por consu- año 2012 en Estados Unidos más de 144 millones de
mir drogas frente a Estados agresivos que procuran habitantes de ese país habían alguna vez en su vida
controlar y prohibir su comercialización. Esta con- fumado mruihuana. En ese mismo año, más de 41 mi-
junción de restricción de oferta y demanda con baja llones lo había hecho en el último año y solo 23 millo-
2
nes habían consumido durante el último mes. Es de-
Este es el argumento de Mark I<Jeiman, un especialista en
cir, si bien un 43% de la población "probó" o consumió
políticas de drogas de la Universidad de California, Los Ángeles
(UCLA). Véase Vi kas Bajaj, "Rules for the Marijuana Market", en marihuana alguna vez en su vida, solo un 7% lo hizo
The New York Times, 4 de agosto de 2014. en el mes último. Para la cocaína, el número de con-
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sumidores es bastante inferior- 37 6 m ·11
. . · , 1 ones en la sumen unas 300 toneladas al año, podemos con-
vida, 4,6 millones en el úJtimo año y J 6 millo c;on O
, . , nes en el éluir que aproximadamente un millón consumen 24
ultimo mes (SAMHSA, 2012). Aunque aquí se utilizan
cone!adas, y Jos otros 3,6 millones cerca de 60 tonela-
datos de Estados Unidos, que son los más actual·
d J~ das. Para la marihuana, un estudio del estado de Co-
os, las distri~uc~ones (en términos de proporciones)
lorado, donde hace poco tiempo se legalizó, arroja
son bastante s1m1lares en Ja mayoría de Jos países.
que el 87% del consumo total lo motorizan un 30%
~n segundo Jugar, Ja fuerte diferencia entre con- de Jos usuarios de esa droga (Light et al., 2014). Esta
sumidores del último año respecto a Jos del último
dimensión subestudiada del mercado de las drogas
mes señala que para la gran mayoría eJ consumo es
tiene una importancia fundamental para las políticas
de tipo recreativo, esto es, un consumo ocasional.
públicas, ya que permite focalizar las medidas en los
Esto no significa que todos los consumidores del úl-
sectores más vulnerables y quienes mueven con su
timo mes sean consumidores frecuentes, sino que
alta demanda la dinámica de los mercados ilegales.
aquellos que consumieron el último año pero no lo
En cuarto lugar, el consumo de las drogas prohi-
hicieron el último mes probablemente no deban ser
considerados adictos. bidas es muy heterogéneo en su distribución. Como
es sabido, los jóvenes tienden a exhibir tasas de ma-
Una tercera distinción es de suma importancia.
yor consumo. Por ejemplo, mientras que la propor-
Existe una relación inversa entre el número de usua-
ción de personas que habrían consumido drogas el
rios y la cantidad de droga que estos consumen.
último mes en Estados Unidos fue el 9,2% en 2012,
RydeU, Caulkins Y Everigham ( 1996) muestran que el
para Ja categoría etaria de 16 y 17 años la proporción
23% de quienes consumen cocaína lo hacen con mu-
fue del I 6,2%, y para la de 18 a 20 años fue del 23,9%.
cha frecuencia y consumen un 78% del total de cocaí-
Es decir, los jóvenes de 18 a 20 años tienen casi tres
na del mercado. En forma resumida llamaré a esta la
veces más probabilidad de consumir drogas respecto
relación 80-20. Es decir, un 80% de los usuarios solo
a la población general. Casi uno de cada cuatro jóve-
consumen un 20% del total del producto en el merca-
nes de esa edad ha probado alguna droga durante el
do, mientras que el otro 20% consume un 80% del
último mes (SAMHSA, 2012). Aunque no existen datos
total de la cocaína. En forma muy esquemática, se
iguales para Ja región, es muy probable, como se verá
puede afirmar que si el número de consumidores de
en el capítulo n, que la distribución etaria en el con-
cocaína en Estados Unidos es de 4,6 millones, que
sumo no sea muy distinta.
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'1
En resumen, el mercado ilegal de drogas afecta en algunas de las causas que están asociadas a este fe-
forma diferenciada y produce efectos dispares de po- nómeno en expansión. Por ejemplo, aquellas que
lítica pública. Como cualquier otro producto, este están relacionadas a la ofe11a, o sea a la disponibili-
mercado atrae a distintas poblaciones y segmenta el dad y al acceso a las drogas, y otras a la demanda, o
consumo. Es decir, a pesar de la prohibición, este sea a las motivaciones individuales agregadas que
mercado tiene rasgos muy similares al de otros pro- impulsan el consumo.
ductos legales. En primer lugar, las drogas son un producto entre
muchos otros cuyo consumo crece. Es decir, la rela-
tiva prosperidad y el crecimiento económico de las
4. EL APETITO POR EL CONSUMO últimas décadas en el mundo han generado un au-
mento impo11ante del consumo de miles de bienes y
El uso de sustancias prohibidas ha venido creciendo servicios. La mayor disponibilidad de recursos per-
en todo el mundo y también en América Latina. Esto mitió a millones de personas consumir más produc-
no significa que todas las drogas tengan una tenden- tos, entre ellos, las drogas.
cia al alza. La demanda de algunas fluctúa o descien- En segundo lugar. a pesar de que la gran mayoría
de, aunque el número de consumidores de drogas de las personas no consume drogas prohibidas, mu-
prohibidas en el mundo en el año 2012 fue cerca de chos jóvenes expetimentan con ellas alguna vez, un
240 millones de personas (aproximadamente el 5% subgmpo de ellos las adopta como consumo recrea-
de la población entre 15 y 64 años). E l número de tivo y solo algunos de estos usuarios se convierten en
consumidores desde fines de los años noventa au- adictos. La experimentación constituye un espacio o
mentó alrededor de veinte millones ( UNODC, 2014: 1). rito de iniciación bastante generalizado, y que luego
En el capítulo 11 se presentan datos y tendencias que desarrolla distintas trayectorias individuales, desde
cuantifican el consumo de droga en ]os países de el desistimiento hasta Ja adicción.
Amética Latina. En esta sección se describen algunos En tercer lugar, si bien histódcamente ciertas dro-
de los fenómenos asociados al aumento del consumo. gas transitaron miles de kilómetros desde la produc-
¿Por qué el uso de drogas tiene una tendencia ascen- ción al consumo (por ejemplo, el opio producido a fi-
dente? Aunque el objetivo de este libro no es analizar el nes del siglo x:rx en China y consumido en Europa o en
porqué de las drogas, en esta sección se mencionan Estados Unidos), lo cierto es que con el impulso y el

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abaratamiento de los costos en el comercio intemacio.
nal, así como el desarrollo de mercados vibrantes, se ha ¡gua1q ue el alcohol ' y en cierta medida. el tabaco, las
.
drogas prohibidas activan centros nerviosos que P1 O·
facilitado la disponibilidad de drogas para el consumo
voca n distintos tipos de sensaciones que muchas per-
masivo. Hoy casi cualquier sustancia se encuentra fá.
son as buscan alcanzar por diversas razones. Por ello, . 1
cilmente en cualquier centro w-bano del mundo a pre-
cio internacional, a diferencia de hace cincuenta años.
son Un (Tran
º atractivo de placer que solo se neutraliza . 1
'
por ]as consecuencias nocivas que pueden ocasionar. 1
En cuarto lugar, existe una enorme literatura que
En resumen, hay una gran variedad de causas que
analiza las motivaciones int1ínsecas de ciertos indivi-
explican la explosión del consumo de drogas. Sin em-
duos a usar drogas, ya sea como esparcimiento, esca-
bargo, no existen trabajos que concluyan de forma
pismo, etc. (Goldstein, 2001; MacCounyReuter, 2001
determinante sobre Ja siguiente pregunta: ¿ha sido la
Y Mares, 2006). No se considera aquí esta dimensión
oferta, es decir, el mayor acceso el que disparó un
tan importante, aunque es preciso remarcar que de-
mayor consumo, o es, por el contrario, el mayor ape-
trás de. los niveles de consumo agregado existe un gran
tito por consumir (la demanda) lo que motivó una
apetito entre cietios individuos de usar drogas corno
mayor producción y el desarrollo de nuevos puntos
insumos para enfrentar la realidad social circundante. de venta? Como en muchos mercados, ya sean legales
Las drogas son para muchos usuarios un típico o ilegales, la evidencia apunta a un relativo equilibrio
elemento de la sociedad de consumo que genera el
entre la oferta y la demanda.
placer individual de usufructuar un bien y, además,
son productos muy particulares cuya exhibición pú-
blica, dada la prohibición, no es alentada. Sin embar-
5. LA PROHIBICIÓN: GANADORES Y PERDEDORES
go, las drogas prohibidas pueden ser exaltadas en
ambientes de contracultura, en espacios homogé-
Los mercados ilegales como el de las drogas produ-
neos, en grupos definidos, etcétera.
cen de manera natural ganadores y perdedores. A di-
Por último, y ta] vez esta sea Ja característica más
ferencia de los mercados legales, en los ilegales no
importante que explica los altos niveles de consumo,
opera el derecho de propiedad tradicional y la justi-
las drogas tienen poderes estimulantes, alucinógenos,
cia formal. Tampoco la competencia tradicional. En
sedativos, entre otros, que producen gran placer indi-
cambio, Jos encargados del control y el orden suelen
vidual Yque operan corno paliativo y/o recreación. AJ .l
tener un papel preponderante.
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Existen antecedentes que se asemejan. El merca- 6. MERCADOS ILEGALES Y VIOLENCIA
do de la prostitución, que por décadas ha estado
prohibida, le ha dado un gran poder a los policías, sin El mercado de narcóticos tiene el potencial de ser
cuya connivencia y/o aprobación se restringía mucho productor de violencia. Sin embargo, no todos los
el mercado. Como es sabido, la policía en muchas mercados de drogas son violentos. Hay condiciones
ocasiones obtenía rentas, o era directamente parte particulares que potencian o d isparan la violencia.
activa del negocio. En los próximos capítulos se aborda de forma siste-
Un segundo grupo de actores son, por supuesto, mática este tema. En esta sección solo se resaltan al-
los narcoproductores y traficantes. La prohibición gunos aspectos de la relación drogas-violencia.
"eleva" los costos de entrada, es decit~ quien decide En primer lugar, los mercados ilegales como el de
entrar a operar a este mercado ilegal debe asumir las drogas son potenciales focos de violencia dado
riesgos e invertir en costos materiales o físicos. Por que las partes no pueden dirimir litigios a través del
ejemplo, la cocaína y la heroína requieren de amplios derecho de propiedad y los tribunales de justicia. 3
controles territoriales para la producción y el tráfico, En segundo lugar, la violencia puede escalar cuan-
y de inversiones considerables en precursores y plan- do no hay instancias arbitrales de pode1~ como bandas
tas de procesamiento. La prohibición restringe la organizadas, que controlan el mercado de la droga.
atomización y la competencia, y, dados estos altos Por ejemplo, la diferencia en los niveles de violencia
costos de entrada, alimenta la concentración. por el tráfico de drogas entre las ciudades de Rosario
El natural incremento de los costos que produce y las villas de la Capital Federal en Argentina denota
la prohibición genera ganadores entre aquellos que que probablemente en la p1;mera hay una pugna en-
tienen la capacidad coactiva para regulai· y/o sancio- tre bandas, mientras que en la segunda hay organiza-
nar, o bien aquellos dispuestos a pagar el costo de ciones más o menos hegemónicas que controlan el
entrada y haber sido exitosos en la operación. En tráfico, aunque esto parece modificarse.
cambio, son claramente perdedores los consumido- Por último, la violencia tiene costos materiales e
res que pagan precios muchísimo más: altos que en inmateriales, pero también tiene beneficios para
mercados legales y aquellos que decidieron entrar al
negocio de los narcóticos pero que no triunfaron y
l Es10 ya ha sido muy estudiado; véanse, por ejemplo,
hasta pagaron ese intento con sus vidas o el encietTo. Rothstein, 2005; Lagcrloff, 2013 y Gambetta, 2009.

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quien la ejerce, ya sea de reputación o de amenaza
efectiva. El uso de la violencia resulta de esta ecua. a una virtual "ouerra"
e entre las autoridades legales y
las bandas del narcotráfico.
ción costo-beneficio. Si el beneficio es importante, ha-
El primer nivel es típico de mercados donde la
brá mayor predisposición a utilizar violencia, siempre
aplicación de las leyes es fuerte, y rara vez hay casos
que el costo no sea excesivo. Es por ello que las dro-
de muerte en la dfaputa por puntos de venta y control de
gas pueden incentivar violencia, ya que las utilidades
territorios. El segundo nivel muestra ya una violencia
esperadas son altas. Sin embargo, allí donde la apli-
considerable debido a que se producen algunas eje-
cación de las leyes es efectiva y las sanciones son se-
cuciones que denotan luchas por plazas y rutas, pero
veras, se incrementa la probabilidad de detección y
sobre todo ajustes de cuentas. Es usual que estas ocu-
castigo, y por ello disminuye la violencia. Esto expli-
rran en mercados en expansión donde aún no están
ca en parte por qué hay relativamente poca violencia
consolidadas las plazas y las jerarquías dentro del
en Europa y Estados Unidos, donde se comercializa
negocio. En términos muy generales, esto ocwTe en
la mayor cantidad de drogas ilegales.
muchas ciudades del Cono Sur. El tercer nivel es la
Si bien la violencia puede ser constitutiva del ne-
espiralización de la violencia y la diversificación, que,
gocio de las drogas, lo que importa son los distintos
niveles que se pueden dar. En un primer nivel están
como se verá, ocurre en sociedades muy penetradas
por el narcotráfico y donde el control gubernamental
L
las simples agresiones en la venta callejera, muy co- f
de la criminalidad colapsó, lo que pennite a bandas
munes en cualquier mercado. En un segundo nivel
están las violencias circunscriptas entre actores di-
autónomas o integradas a un cartel incursionar en 1:
otros "neoocios"
e criminales rentables, con altísimos
rectos del negocio (quienes se encargan de las ventas
niveles de violencia. Honduras, Guatemala, México Y
o del transporte, los traficantes, etc.), que incluyen
Colombia presentan este escenario. Por último, la
las ejecuciones de vendedores minoristas y capos.
verdadera "guerra" contra las drogas aporta un esta-
Esta es una violencia entre bandas por el control del
dio adicional de violencia cuando al nivel anterior se
negocio. En un tercer nivel la violencia escala como
le agrega el esfuerzo estatal por reinstalar el orden
resultado de la diversificación que produce el narco·
público, a través del uso del ejército y cuerpos clesa-
tráfico hacia otras actividades delictivas como son el
ITol!ados exclusivamente para combatir a las bandas
secuestro, la extorsión y la trata de personas. Por úl-
de narcotraficantes. Colombia y México son típicos
timo, existe un alto nivel de violencia cuando se llega
ejemplos de este tipo de violencia.
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Las capacidades estatales no son el únic E
. el pasaje. de un nivel de violenc·o ª~ª~ ·o la marihuana, desde principios de~ siglo~; la
que determma 0P~ ~ por su pai·te• tuvo una mayor circulac1on a
. . .
También mc1de la estructura interna del negoc·o
'ªªºtra.
( .
'ína. .
1 lllVe} caca d
attir e rn ediados del siglo antenor. Por lo general.
d.e co~peten~1a entre actores), los antecedentes de
.
p d 'das resn;ctivas de consumos son emergentes
v10le~c1a ~n ciertas zonas (Michoacán, el valle de~ lasrne 1
. sos sociales más profundos (Gusfield, 19 ·
86)
lomb1a, Río de Janeiro), la ubicación estratégica de las de proce . 1 1 ºb'
del alcohol en Estados Umdos, a pro i1 1-
En1el caSo . . .
rut~s ~el tráfico (Honduras, Guatemala y VenezueJ~, · cióó estuvo asociada al avance soCJal de los_mrn1gran-
la sub1ta emergencia de ciertos mercados domésticos te5 católicos italianos y fundamentalmente irlandeses,
(Rosario, Fortaleza, Recife), los niveles de conupcion. '~Ja consecuente reacción puritana de los llamados
policial y la captura institucional (la frontera norteode ~ASP (White Anglo-Saxon Protestans, los pr~testantes
México). Estos y otros factores interactúan para for:¡'ar. jplancos anglosajones). En el caso de narcóticos corno
equilibrios de baja o alta criminalidad. Estos equili- ' i·o, hubo un fuerte componente de género y de
e,l'op
brios pueden ser estables o inestables. Los niveles útío iclase, ya que lo consumían en sus inicios y en su gran
Ydos se pueden considerar de baja criminalidad y vio. mayoría mujeres de clases acomodadas e inmigra~­
lencia, mientras que el tres y el cuatro constituyen los fes de clases trabajadoras. Por lo general, las prohi-
casos de mayor alatma social. Desde la perspectiva de · biciones se encuadran en movimientos de "cruzadas
política pública, el gran desafío frente al narcotráfico es morales", que denotan clivajes y fricciones en mo-
evitar el pasaje del nivel dos al nivel tres, o sea de baja mentos de cambio social, en donde un sector social
a alta violencia, ya que revertir un equilibrio de alta a hegemónico percibe una amenaza simbólica al statu
uno de baja violencia es muy difícil y costoso. En Jos quo. Por lo tanto, Ja prohibición es además un emer-
siguientes capítulos se analiza en detalle este aspecto gente de procesos sociales más am plios en los que
de los mercados de drogas ilegales.
ciertos sectores sociales procuran preservar espacios
de control social.
La comercialización de narcóticos, a excepción de
7. LA PROHIBICIÓN Y LA OPlNJÓN PÚBLICA
la reciente iniciativa respecto a la marihuana en Uru-
guay, está prohib ida en toda América Latina. Esto no
La prohibición de la comercialización y del uso de nar- significa que se persigue a todo consumido1~ sino fun-
cóticos tiene larga data. En el caso de drogas como el damentalmente a quienes fomentan el consumo (tra-
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ficantes y vendedores). En al nos ,
personal está despena! · d gu( ~a1ses, el consumo sen<ocasionados por conductores que estaban bajo la
. iza o es decir
iri'.fluencia del THC (tetrahidrocannabinol, el compo-
d eltto Ja posesión y 1 'no se considera
. e uso personal d . .
coactivas) Y en otros . e sustancias Psi~ nente principal de la droga). Otras drogas como la he-
casos se omite
estas conductas aunqu 1 1 , o no se sancionan ¡pína o el LCD son adictivas en grado sumo, y un alto
e a ey as1 lo . d .
necesario destacar q m ique. Pero es consumo cercena las capacidades individuales, ataca
. ue en todos los ,
g1ón los narcóticos están r h. . paises de Ja re. el aparato de inmunodeficiencia y, en ciertas ocasio-
E . . p o ibidos. ¿Por qué:> nes, hasta puede provocar Ja muerte del individuo.
x1sten vanas razone . 1 . .
da con la salud Las d s . a primera está relaciona. Aunque hay mitos y exageraciones, está claro que
. rogas son nocivas
las drogas prohibidas son nocivas para la salud. Sin
to, 1a ley protege la s 1 d d ' y, por lo tan.
dudas de los efectos adu e sus habitantes. No hay 'embargo, el alcohol o el tabaco son tanto o más noci-
d a versos de las d vos que algunas drogas. El alcohol produce más muer-
en ocasionar Ja muert d 1 rogas que pue-
l a1~ las Jlamadas dro e de os
usua · tes por accidentes de tránsito y por enfermedades que
nos, en particu-
1 gas uras En tod 1 Ja marihuana, y el tabaco más muertes que la cocaína.
83.000 personas p d' . o e mundo
er ieron Ja vid '
to directo de las droo E . a en 2012 por efec- ¿Por qué se insiste entonces con la prohibición?
problema de adiccio.,,as. n América Latina, donde el Una segunda explicación es de salud pública. Quie-
nes no ha expl t d h nes apoyan la prohibición sostienen que gracias a ella
relativamente ba1·0 d o a o, ay un nivel
e muertes p di
al año, mientras or ·ogas, unas 4.200 los narcóticos se consumen en mucha menor propor-
que en Estado U 'd
44.200 y en Europa, 16.200. 4 s ni os fueron ción que el tabaco y el alcohol. Desde una perspectiva
de salud pública y dado que Ja mayoría de los consumi-
También el consumo de marih . .
común no es letal . uana, s1 bien por lo dores lo hacen en fonna recreativa, el desafio es evitar
, tiene efectos di .
tan la concentració s.rupt1vos que afee- que este gran número de usuarios no se tomen adictos,
. n Yque son peli
ducc1ón de vehfc 1 b . grosos para la con- Yque generen todo tipo de consecuencias adversas.
u os ªJº sus efe t Un tercer factor social son los llamados "efectos
Unidos más de diez ·¡ . e os. En Estados
m1 accidentes de tránsito por año colaterales" de los narcóticos. Por lo general, las dro-
gas, especialmente las adictivas, atentan contra el
4Datos de la Oficina de las Nací buen desempeño académico o laboral, generan depen-
Y. la Droga (UNooc, por sus si l on~s Unidas contra el Delito
Citado por Villa lobos (2015). gas en inglés) para el año 2012, dencias y costos onerosos para el individuo y la s fami-
lias e inciden adversamente en los entornos sociales.
56
57
Un cuarto y poco estudiado aspecto de la prohibi~
ción es el político-burocrático. Una vez que se esta." C UADR
o I · 1· La legalización de las drogas: · )
blece Ja prohibición, hay muchas agencias y oficinas grados de apro bacto . 'n ciudadana (en porcenta¡e
públicas que se interesan en mantenerla (Tokatlian,
Muy de De En Muyen
201 O y Bagley, 2001). Por ejemplo, hay quienes sos- País acuerdo acuerdo desacuerdo desacuerdo Ns/Ne
tienen que una de las agencias en Estados Unidos Argentina 3,2 16,8 40,6 34,1 5,3
que impulsa un fuerte control sobre el tráfico de dro- BoUvia 2,6 9,7 45,5 34,6 7,6
gas en Amé1ica Latina es el llamado "comando sur"
Brasil 6,6 13,7 12,6 64,5 2,6
de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos. El narco-
Chile 4,2 12,3 47,9 28,9 6,7
tráfico se ha convertido en una importante justifica-
Colombia 6,5 22.8 38,5 30,2 2
ción para recibir recursos y presupuestos que de Jo
contrario irían a otros comandos de aquellas Fuerzas Costa Rica 6,7 16,5 25,4 43,8 7,6

Armadas en el Medio o Lejano Oriente. También en Ecuador 3,3 17,4 24,8 49,3 5,2
América Latina, cada pafs tiene oficinas y agencias El Salvador 6,2 21,2 39,8 28,I 4,7
antinarcóticos interesadas en mantener prebendas Guatemala 4, 1 9,9 50.4 28 7,6
burocráticas. La capacidad de gestión y de lobby de Honduras 4,8 17,9 42,8 25,1 9,4
estas oficinas no debería ser subestimada. México 4,8 18 36,2 37,7 3,3
Por último, una razón central de la prohibición es el Nicaragua 8,7 45,8 30,6 13,1
1.8
abrumador apoyo social que tiene. El cuadro 1.1 mues-
Panamá 8,2 18,1 37,7 29,3 6,7
tra los niveles de aprobación a la prohibición. En demo-
Paraguay 3,7 11,7 38.1 39,1 7,4
cracia, los gobernantes y los candidatos lo saben muy
Perú 1.9 9,1 48,8 33 7,2
bien y no desean antagonizar con sus bases electorales.
Tal vez esto explique la gran paradoja de la resiliencia República
Dominicana 7,3 19,8 33,6 34,4 4,9
de la "guerra contra las drogas", que, a pesar de todos
Uruguay 6,6 23,9 41,7 17,2 J0,6
los esfuerzos y recursos empleados, no ha logrado fre-
nar el avance de los narcóticos. Es posible que la popu- Venezuela 5,8 13,3 9,6 55,4 15,9

laridad de la prohibición esconda la causa de su persis-


Fuente: "Legalizar el consumo para co mba tir
. el narcotráfico",
tencia. El cuadro 1.1 aporta evidencia a esta hipótesis. procesamiemo de e1atos. d.e Latinobarómeuo, 2011 ·
58
59
· arlo
8. LAS ESTRATEGIAS DE CONTROL ar esta ca1'da de precios sin ocas1on . d
dní cOTTlpens 1 .. la emergencia de un merca o
b ca reso ver. ¡· e
que se us 'd M cCoun (2012) exp ica qu
Las sociedades y sus gobernantes tienen un diJeina: te sent1 o, a ·,
¿qué hacer con las drogas? La mayo da de los países negro. E~ es costos por una eventual legalizac1on
no han legalizado las drogas, aunque algunos han ex•
Ja reducción de ,
.h na sena de ce1 ca
. del 90% del valor ac-
de la man ua . . . poner un impuesto
perimentado distintas medidas que conducen a una d De mtentar 1m
cual del merca o. 'da debería ser de tal
mayor tolerancia en el consumo y la circulación, es- fr .ón de esta ca1 '
pecialmente con el cannabis. Todos los paises ejercelJ.J
Por' una acc1 eguramente generará incentivos para
magnitu d que s b e "burlar" el cos-
algún tipo de control sobre estos mercados.
unnue vo mercado negro que usqu
Los gobiernos pueden controlar las drogas por el
to impositivo tan alto. b mos produce tam-
lado de la oferta o por el de la demanda. El controt 'b' 'ó orno ya sa e .
La proh1 1c1 n, c . d ilegales con sus
de la oferta significa rest1ingir o regular el acceso de '6 de los me1ca os
bién la proliferac1 n . 1 el crimen). Las
las personas a las drogas. Esta ha sido la estrategia . , d . as (en especia ,
consecuencias a ver s. b'é on problemáticas.
dominante, donde la prohibición ha sido la más so- · medias tam 1 n s
alternativas mt.er . 11' 2012 y Kilmer et al ..
bresaliente. Pero experiencias como las de los coffee . s (Mazz1te i,
Algunos autor e l" c'ón del consumo.
shops de Ámsterdam, donde está permitida la venta 1 despena iza i
2010) sostienen que a h'b' . 'n puede producir
de marihuana para consumo personal, los progra- l de pro J ic10 . 1\
en un marco genera , umento del trá-
mas de remplazo gratuito de je1ingas para la heroína 1 d nda y as1 un a
en Europa, o las políticas de despenalización del con-
un aumento de a ema
. · a a que un m J
avor número de \
fico, ya que se mcentlv b' nen un mercado que i
sumo o la posesión en la región son también medidas consumidores demanden un ie
que intentan ordenar los mercados por el lado de la
por su naturaleza es ilegal. d 1 lrogas pueden ba-
oferta. ,. de control e as e 1
Las po1JUcas . d ·ncentivar e
Todas las alternativas del control de la oferta tie- d nda es decir, en es1
sarse en la ema · secuencias de su
nen debilidades. Las extremas (prohibición y legali- d atender 1as con
consumo de rogas Y . d pública, que, al
zación) producen efectos importantes. La legaliza- trateg1a de sa1u
uso. Esta es una es 1 h 1 otros consumos
ción con seguridad producirá algún aumento en el 1 baco el a co o y
igual que con e ta . 1 1 a' procura limitar
número de usuarios, ya que los precios de la droga se · os para a sa u ,
que pueden ser nociv ñas de pre-
abara tarán significativamente y ningún impuesto po- . su uso · Las campa
sus efectos Y re d ucir

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vención basadas en educación, en apoyos selectivos, . ·ón los costos humanos del narcotráfico, a la vez
b1c1 Y trategias para atender
en programas contra las adicciones y otros buscan b sean explorar nuevas es
contener y reducir la demanda de drogas, o al menos que r~blema que en la región es bastante nuevo y q~~
circunscribir sus efectos adversos en una población
. .se en extremadamente
un p aza con const1. tu11
n . seno.
ame. . iento de grandes merca d os d orne'st1cos .
definida y atendida. Quienes apoyan la legalización,
el c1ecim ll n las carac-
por lo general, sostienen que el costo monetario de En los próximos capítulos se desarro a
estas políticas es infinitamente menor al de la prohi- terísticas propias de los m ercados ile.gales ~e ~:1:~~
bición, que los impuestos por la venta legal de drogas en la región y los efectos que han temdo en a ,
generarían nuevos recursos y que, por lo tanto, la in- . e1c11m
cia, .· en y las políticas públicas de los paises.
versión en políticas de salud pública reducirá las ex-
ternalidades negativas de la legalización. En este
punto, CauJkins et al. ( 1999) afirman que los progra-
mas enfocados en la demanda son más costo-efecti-
vos, es decir que cada dólar o peso invertido produce
mejores resultados.
En los hechos, todos los gobiernos utilizan una es-
trategia bifronte: atienden el mercado de la droga por
el lado de la oferta y también por el de la demanda.
Existe una estrategia eminentemente prohibicionista
de la oferta, pero también se asignan recursos y se ela-
boran programas para contener el apetito por el con-
sumo. Los capítulos VI y vn desarrollan con mayor
profundidad las políticas públicas antinarcóticos. El
paradigma dominante durante los últimos cuarenta
años ha sido el de la férrea restricción de la oferta. Sin
embargo, hoy nos encontramos frente a una seria eva-
luación de tal paradigma. Distintas iniciativas inter-
nacionales plantean revisar los resultados de la prohi-

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