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CAPITULO 6

Farmacia magistral

POR P. O. DE CAMILLO

Definimos a la Farmacia Magistral como la modalidad de la farmacia que comprende la


preparación de los medicamentos en el momento que se les necesita o solicita, generalmente
por prescripción médica, es decir, mediante una receta proveniente del magister, denominación
antigua del médico o maestro, aunque el profesional recetante puede ser un médico, un
odontólogo o un médico veterinario, estos dos últimos dentro de sus respectivos campos de
actuación, Algunas legislaciones conceden también a las obstetras o parteras la autorización
de prescribir, pero sólo aquellos elementos propios del parto.

6.1. LA RECETA

La receta es el nexo de comunicación entre el médico (u otro profesional legalmente


autorizado) y el farmacéutico en procura del alivio, la prevención o la curación de los pacientes.
Mediante la intervención del médico y la participación del profesional farmacéutico, el paciente
obtiene los elementos terapéuticos en el orden, calidad y forma necesarias para el tratamiento
de una efermedad. Es decir, el médico ausculta al paciente, estudia el caso, pone en juego su
saber, selecciona los fármacos que estima convenientes y elabora, contruye y prescribe una
fórmula, indicando la dosis y su vía de administración, mientras que el farmacéutico utilizando
sus conocimientos, ejecuta y dispensa la preparación de modo tal, que asegure a ambos,
médico y enfermo, la eficacia de la acción terapéutica buscada. De aquí la estrecha relación
entre la farmacia y la medicina y el mutuo respeto y consideración que estas dos disciplinas
deben mantener entre sí.
La receta ha sido estudiada y definida por diversos autores y ha dado origen a los términos:
receta, prescripción y fórmula magistral.
Para Soler y Batlle (1) las palabras receta y fórmula magistral, tienen el mismo siginificado.
Olmedilla y Puig (2) definen a la receta como “el documento en que consigna el médico su
prescripción farmacéutica que cree necesaria para llenar una o más indicaciones terapéuticas”
Sádaba (3) opina que la receta “se limita a especificar la preparación oficinal o de fórmula
conocida y comprobada, indicando, además, el modo de administrarla”, que “la fórmula
magistral indica sólo la naturaleza, número y dosis de los medicamentos” y que “la prescripción
médica es documento extendido en forma legal, en el que una persona autorizada y competente
expresa cualitativa y cuantitativamente las sustancias medicinales que, bajo forma y dosis
determinada, han de administrarse al enfermo”.
Según nuestro criterio, la prescripción tiene un alcance más amplio y la definiremos así “en
términos generales, prescripción facultativa, es toda indicación u orden dada por un profesional
autorizado para el ejercicio de la medicina, a un paciente con un fin higiénico, preventivo o
terapéutico” (4). Prescripción, es palabra derivada del latín praescriptio (acción de prescribir,
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preceptuar, ordenar, determinar una cosa). La prescripción facultativa puede ser oral o escrita.
Es oral cuando el médico indica verbalmente un tratamiento, medicamentoso o no, tal como un
régimen dietético, un pediluvio, reposo, etc. En realidad, estas prescripciones no atañen al
farmacéutico, La prescripción facultativa escrita es la que recibe el paciente transcrita en un
formulario destinado especialmente a ese fin, a la que denominamos “receta”.
Algunos autores emplean las palabras fórmula magistral para designar la receta, cuando en
realidad ésta engloba a la primera, ya que la fórmula sólo establece la naturaleza, número y
dosis de los medicamentos prescritos y su forma farmacéutica. Una receta puede estar
constituida por una o más fórmulas magistrales, por ejemplo: una poción expectorante y unos
sellos antigripales.
Distinguiremos tres tipos de recetas según contengan un medicamento magistral, un
medicamento oficinal o una especialidad farmacéutica.
La receta que contiene un medicamento magisral es la que permite al médico la utilización
de sus conocimientos farmacológicos y obliga al farmacéutico a emplear sus bases de física,
química y tecnología farmacéutica. Está representada por la o las fórmulas magistrales y
comprende los medicamentos que se preparan extemporáneamente y que son creados de
manera especial por el médico para el tratamiento de cada uno de sus enfermos.

A. Tipos de Receta y Partes Constitutivas de la Receta Magistral

La receta tradicional en la que se prescribe un medicamento magistral esta constituida por


las siguientes partes:
 Sobreinscripción
 Inscripción
 Suscripción
 Instrucción
 Firma del facultativo y fecha
La sobreinscripción, también llamada presposición comprende el nombre y domicilio del
enfermo y el signo Rp. El nombre y domicilio del enfermo suelen omitirse en muchos casos, a
veces por razones de secreto profesional. Sin embargo, estos datos son muy necesarios y
frecuentemente obligatorios como cuando se prescriben medicamentos estupefacientes,
psicotrópicos o sustancias tóxicas y en las modernas recetas de obras sociales que exigen la
identificación del beneficiario. En cambio, el signo Rp. No falta nunca y su uso está tan
generalizado que se acostumbra colocarlo ya impreso en los formularios de las recetas. El
Origen de Rp es muy antiguo: según la leyenda, los romanos solían anteponer en las recetas el
sigono Júpiter (IF) como una invocación al dios supremo para conseguir la curación del enfermo.
La escritura de este signo habría ido deformándose con el transcurso del tiempo hasta
convertirse en una R con una barra (R/). Para otros autores el signo Rp o R/ es la abreviatura
de la palabra latina recipe (tómese); pore so las siglas varían de acuerdo a los respectivos
países. Así, en Francia suele emplearse P (imperativo del verbo prendre), T o Dp, en España
(tómese o despáchese), etc. Cuando en una misma receta se prescribe más de una fórmula o
medicamento, la primera se encabeza con Rp y las sigueintes con It, abreviatura de ítem.
La inscripción, llamada también asignación constituye verdaderamente el cuerpo de la receta
y comprende la enumeración de los fármacos escogidos y sus cantidades. Aquí es donde se
pone de manifiesto el criterio selectivo del facultativo para prescribir drogas o asociaciones de
drogas destinadas al tratamiento de un enfermo determinado.
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La inscripción está representada por la fórmula magistral y puede ser simple o compuesta,
según el número de principios medicamentosos. Ejemplos del primer caso: comprimidos de
ácido ascórbico o cápsulas de dimetil polisiloxane. Para el Segundo caso analizaremos la
fórmula típica o clásica, constituida por:

i. Base
ii. Coadyuvante
iii. Correctivo
iv. Vehículo o Excipiente.

i. Base, es el componente principal de la fórmula, indicado generalmente al comienzo y al


que se supone posee la mayor acción en el efecto terapéutico. Puede estar representada
por una o varias drogas o medicamentos
ii. Coadyuvante, llamado también auxiliar, es el componente que aumenta, modifica o
complementa favorablemente la acción de la base.
iii. Correctivo, es toda sustancia añadida con el fin de contrarrestar acciones fisiológicas no
deseadas o de enmascarar el olor o el sabor desagradable de la base o del coadyuvante.
También hay correctivos del color, que pueden utilizarse con fines psicológicos o como
precaución para dstinguir una preparación muy activa o riesgosa de otras incoloras, pero
menos activas.
iv. Vehículo o excipiente. Son sustancias que se emplean en la fórmula para diluir el todo
hasta un volumen o peso determinado, facilitar la incorporación de los restantes
elementos y permitir su mejor dosificación y administración; dan consistencia y forma a
la preparación y casi siempre son sustancias inertes o de acción análoga a la base, pero
muy débil. Cuando la fórmula farmacéutica resultante es líquida, el diluyente se denomina
vehículo y cuando el producto final es sólido o blando, se llama excipiente. En ciertas
fórmulas suelen intervenir otras sustancias, los intermedios, cuya finalidad es permitir la
solubilización, emulsificación o suspensión de la base o sus coadyuvantes a fin de
obtener un todo homogéneo y uniforme. Podríamos llamarlos coadyuvantes
farmacéuticos o farmacotécnicos, para diferenciarlos de los terapéuticos y el médico
suele omitirlos, pues el farmacéutico preparador ha de colocarlos cuando sea necesario,
según su saber y entender.
Los facultativos deben formular sus prescripciones empleando el sistema métrico decimal
de pesas y medidas. Cuando indiquen medicamentos muy enérgicos no utilizarán signos ni
abreviaturas, disposición que está expresa en las legislaciones de casi todos los países del
mundo.
La suscripción, conocida también como manipulación está destinada al farmacéutico.
Cuando medicina y farmacia constituían un arte único y el médico tenía a su cargo todas las
tareas, inclusive la confección de los medicamentos, podría justificarse que la suscripción
fuese la indicación de cómo ha de prepararse el medicamento. El avance científico se
diversificó en las tareas del arte de curar y hoy que existen aún dentro de la medicina
numerosos especialistas, el profesional universitario especializado en farmacotécnia o
tecnología de los fármacos es lógicamente el farmacéutico. Por eso, el facultativo no indica
más cómo se debe proceder: se limita a colocar como suscripción de su receta la forma apta
que desea se dé a la preparación: poción, pomada, píldora, etc. De ahí también el empleo
de las siglas M (mézclese), H.S.A. (hágase según arte), o F.S.A (fíat secundum artem),
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D.S.A. (disuélvase según arte), etc., dejando librado al criterio profesional del farmacéutico
la técnica adecuada.
La instrucción, distinguida también como las denominaciones de signatura, rótulo o
transcripción, está dirigida al paciente o a sus familiars y son las directivas de cómo ha de
administrarse el medicamento, como por ejemplo, una cucharada cada tres horas, XX gotas,
tres veces al día, etc. La instrucción no debe ser omitida jamás, estando obligado el
farmacéutico a transcribirla en el rótulo de la preparación. Debe insistirse en la necesidad
de escribirla en forma legible en el rótulo de envase. No debe omitirse la etiqueta o tirilla “uso
externo” en las preparaciones destinadas a ese fin, ya que los profanos no suelen distinguir
el significado de un rótulo blanco (uso interno) y de uno rojo (uso externo). Algunos médicos
acostumbran emplear un formulario especial con perforaciones verticales en su parte media:
la de la izquierda está destinada a la receta, es decir, dirigida al farmacéutico; la parte de la
derecha donde se colocan las instrucciones es para el enfermo. Suelen ser entregadas
separadamente por el médico.
Firma del facultativo y fecha. El profesional que prescribe ha de fechar y firmar sus recetas,
sin cuyos requisitos no pueden dispensarse. Debe tener carácter obligatorio el uso de un
sello aclaratorio de la firma del médico con indicación de su matrícula profesional, a fin de
evitar actos dolosos y, además, permitir la individualización del profesional que prescribe,
pues en ocasiones las firmas resultan ilegibles.
El Segundo tipo de receta, o sea, donde se prescribe un medicamnto oficinal, corresponde
a las preparaciones que deben tenerse elaboradas en las oficinas de farmacia con
antelación, por asi requerirlo su larga técnica operatoria. Tienen generalmente Buena
conservación y muchas de ellas, por figurar inscritas en la farmacopea, se denominan
también “oficinales”. Al prescribirlas no es necesario indicar su composición cuali-
cuantitativas; basta simplemente con la inscripción de su nombre y la cantidad requerida.
Ejemplo:

Rp

Jarabe de niaouli 250ml


(por cucharadas)

Para la preparación de los medicamentos de este tipo se siguen los procedimeintos de la


farmacopea, si es un producto oficial. Si no lo es, se aplican los conocimientos de la tecnología
farmacéutica apropiados.
El tercer tipo de recetas se refiere a aquellas que contienen una o más especialidades
farmacéuticas. Debe ser muy clara la escritura, pues esta clase de medicamentos llevan un
nombre especial, de fantasía, generalmente breve.
A veces, en estos casos, se suele omitir la instrucción que el enfermo puede encontrar y
consultar en los prospectos que acompañan al envase. Esta omisión es poco aconsejable, pues
no todos los enfermos requieren la misma dosificación y con idéntica frecuencia; además,
favorece la automedicación. Por ello es plausible la medida adoptada por algunos laboratorios
industriales que no incluyen los prospectos, o bien, no colocan en ellos la dosificación, que debe
ser indicada indefectiblemente por el médico en cada caso. En este tipo de recetas ha de figurar
con claridad la forma farmacéutica requerida y el contenido del envase necesario, pues es
corriente que los laboratorios ofrezcan diversas formas farmacéuticas de una misma
especialidad: comprimidos, inyectables, poción, gotas, supositorios, etc., y aun dentro de cada
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forma con variadas dosis y distintas unidades o contenidos, frascos por 8 o por 16 cápsulas,
ampollas de 2 o 5 ml, etc. Por lo tanto, debe existir una indicación precisa que permita
determinar exactamente el medicamento que se desea. A menudo el farmacéutico se ve ante
el problema de no saber que entregar al paciente por haberse omitido especificar algunos de
los datos señalados y, aunque el criterio farmacéutico y legal establece que, en caso de
ambigüedad debe entregar la preparación de menor dosis y/o menor actividad, es más
conveniente efectuar la consulta correspondiente para aclararlo.
Las recetas deben ser escritas de puño y letra de los facultativos y en formularios que lleven
impreso, en su parte superior, ciertos datos como son: nombre del médico, dirección, número
telefónico, horas de consulta, etc., cuándo se le expidió en el consultorio particular o en visita
domiciliaria de igual naturaleza. Otros tipos de formularios empleados en sanatorios: servicios
de hospital, asistenciales, de obras sociales, etc., llevan impresas esas denominaciones que
permiten conocer dónde se ha expedido la receta y facilitan las consultas aclaratorias en caso
necesario.
Cualquiera que sea el tipo de la receta, pueden presentarse dos casos: el de una preparación
o especialidad común y el de una preparación o especialidad que contenga principios
estupefacientes o psicotrópicos, sujetos a control. En el primer caso son escritas en formularios
comunes. En el Segundo, puede necesitar un formulario especial autorizado, si es que la
naturaleza del fármaco o su concentracion en la fórmula lo colocan dentro de las disposiciones
que establecen las leyes respectivas de cada país.
Si la preparación prescrita contiene cocaína en cualquier forma o morfina, el farmacéutico no
podrá despachar la receta si no viene escrita en formularios epeciales para estupefacientes.
Estos formularios suelen ser provistos, según el país por las autoridades sanitarias a los
facultativos en talonarios, por triplicado y debidamente numerados. El original y duplicado
suelen ser de color (generalmente amarillo) y el triplicado, blanco.
El facultativo debe llenar exactamente igual los 3 formularios; el triplicado quedará adherido
al talonario y los 2 restantes se entregarán al paciente, quien los presentará a la farmacia que
retendrá ambos. Una vez despachada la receta y llenados los requisitos exigidos por la ley
(transcripción en el libro copiador y descargo en el libro control correspondeinte), el farmacéutico
remitirá a la administración sanitaria el duplicado y conservará el original para su control. A las
recetas de estupefacientes se han agregado las correspondientes a los psicofármacos que, de
acuerdo a Convención Internacional, deben controlarse y prescibirse, así como despacharse
bajo receta. Los induidos en la lista II (anfetamínicos) requieren formularios por triplicados, al
igual que los estupefacientes: dos van a la farmacia y el triplicado queda en el talonario del
médico. (Ver. Fig. 6.1.)
MINISTERIO DE BIENESTAR SOCIAL ORIGINAL
SECRETARIA DE SALUD PUBLICA
----------------
Comercio de Sicotrópicos
Formulario Oficializado CONTROL Nº
Ley 19303

El……………………………..……………………..…que subscribe, Sr…………………………………con Droguería

Farmacia o Botiquín……………. Sita en ………………………..…………………………..certifica por el presente


(Localidad)

Haber comprado al …………… ………………………………….... Sr………..……..…………………………………..


(Título profesional) (Nombre y Apellido)

Drog. -Fcia. -Bto…………………………sita en …………………………….………..las sustancias SICOTROPICAS


(Localidad)

Cuyas cantidades se detallan a continuación:

Droga o preparado Lista Nº Cantidad Gramos Droga o preparado Lista Nº Cantidad Gramos

Firma y Sello Autoridad Sanitaria……………………………………………………………………..

………………………………….. ……………….…… …………….………………….. …………….... ……….………………..


Nºde Factura o Remito Fecha Firma y Sello Vendedor Fecha Firma y Sello Comprador

La Convención Unica sobre Estupefacientes (Nueva York, 1961) y la Convención sobre


sustancias Psicotrópicas (Viena, 1971) han dado origen a las listas de estupefacientes y
psicotropos sujetos al control que han adoptado los países signatarios de dichas Convenciones.
En cuanto al expendio de los medicamentos, sean magistrales, oficinales o especialidades
farmacéuticas, pueden responder a los siguientes tipos.
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i. De expendio legalmente restringido, o sea, bajo receta especial en formularios


oficializados y conforme a un modelo aprobado por las autoridades sanitarias.
Corresponde a los estupefacientes y psicofármacos de estricto control (cocaína, morfina y
otros narcóticos, y los psicofármacos de la lista II, o sea, anfetaminas y derivados) y por
su puesto todos aquellos que las autoridades sanitarias de cada país incluyan en este tipo
a modo de dispensación.
ii. Bajo receta archivada, que comprenden los medicamentos que contienen principios
utilizables bajo rigurosa prescipción y vigilancia médica y cuyo suministro no puede
repetirse sin una nueva receta. Son los estupefacientes no incluidos en el caso anterior,
los psicofármacos de las listas III (barbitúricos) y IV (tranquilizantes y antidepresivos), los
antibióticos.etc.
iii. De expendio bajo receta, que comprenden medicamentos que pueden ser despachados
por prescripción médica más de una vez, pero que el farmacéutico solo puede
expenderlos mediante la presentación de la receta.
iv. De expendio libre que corresponde a medicamentos destinados a aliviar dolencias que
no exigen intervención médica o que no entrañan, por su margen de seguridad, peligros
para el consumidor: ciertos analgésicos, algunos expectorantes o balsámicos, tópicos,
etc.
En los casos i e ii luego de ser despachadas, las recetas son firmadas, selladas y numeradas
por el farmacéutico, copiadas en el libro recetario y en el de estupefacientes o de
psicofármacos, según corresponda y guaradas o archivadas para facilitar el control por los
oranismos sanitarios. En el caso iii se firman, sellan, numeran, copian en el recetario y se
devuelven al interesado. Cuando se preparan de nuevo (repetición), se cumple otra vez el
mismo proceso, en cada oportunidad.

6.2. LIBROS PARA EL CONTROL DE RECETAS

Dentro de la organización técnica de la farmacia, ésta debe estar dotada de una serie de
libros, de los cuales, para este tema, nos interesan los siguientes:

A. Libro Recetario.

Está destinado al control, copia o transcripción de las recetas despachadas, obligación


que está a cargo del farmacéutico. Este libro copiador de recetas debe ser foliado, sellado y
autorizado mediante certificación firmada por la autoridad sanitaria correspondiente,
haciendo constar el nombre de la farmacia, del farmacéutico director técnico y el número de
folios útiles que contiene.
Las hojas estan impresas y rayadas para facilitar su utilización. En la parte superior se
colocará el mes y el año, en las casillas verticales se hará constar lo siguiente: número de
orden que le corresponde a la receta y que debe ser correlativo, nombre del médico o
facultativo firmante de la prescripción, fecha (es decir el día ya que el mes y el año están en
el encabezamiento del folio), fórmula de la prescripción, o sea, nombre de los medicamentos
que la integran, cantidad de los mismos para lo que existen casillas destinadas a expresar
gramos, centigramos, miligramos y gotas. Por último, una columna donde se anotará el
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precio cobrado por la receta. El farmacéutico debe firmar diariamente el libro recetario sin
dejar espacios en blanco. Las enmiendas deben aclararse al final de asiento o del folio.

B. Libro para el Control de Estupefacientes.

Está destinado a registrar el movimiento (entradas, salidas y saldos), de las drogas,


preparaciones y especialidades que contengan sustancias capaces de engendrar
toxicomanía. Al igual que el copiador de recetas deberá ser foliado, sellado y autorizado por
la repartición sanitaria correspondiente y ha de llevarlo el mismo farmacéutico, que es el
único responsible de éste. En la parte superior de cada folio se hace constar el nombre de
la droga o preparación. Debajo, verticalmente hay una serie de casillas destinadas a la fecha
(año, mes, día), entradas (procedencia), salidas (médico, número de receta, transferencia),
unidad, recibido (gramos, centigramos), salida parcial, salida diaria, salida mensual, saldo y
finalmente observaciones. El farmacéutico deberá dar ingreso a toda adquisición. Para ello
utilizará las casillas correspondientes a la fecha, procedencia y entradas haciendo constar
claramente el nombre del vendedor o proveedor (Laboratorio, Droguería, Farmacia, etc.),
indicando el número de formulario-vale utilizado en la adquisición, la cantidad ingresada se
sumará al saldo anterior si lo hubiera, y se colocará en la casilla respectiva. Toda receta de
estupefacientes deberá descargarse en el folio correspondiente a la droga o preparación, y
para ello se utilizarán los espacios de fecha, salida parcial y saldo. Al cabo del día se
sumarán las salidas parciales y su total irá en “salida diaria”, al final del mes se registrarán
las sumas parciales de los días en la casilla “salida mensual”.

C.Libro para el Control de Psicotrópicos.

Los convenios internacionales han implantado también un régimen de contralor de drogas


y medicamentos psicotrópicos y ello ha traído aparejada la obligatoriedad de que los
farmacéuticos lleven en sus oficinas el libro para el control de psicofármacos. Son muy
semejantes a los libros de estupefacientes. En la parte superior del folio se coloca el nombre
del psicofármaco y luego se ocupan las casillas para indicar la fecha, procedencia y cantidad
de ingreso (entradas), otras columnas para las salidas con especificación del médico
recetante, número de la receta, cantidad despachada y finalmente el saldo.
Los libros de contros mencionados (estupefacientes y psicofármacos) serán llevados
diariamente de puño y letra del farmacéutico; no se raparán, enmendarán ni sustituirán las
hojas. Deberá dejarse constancia de los errores por medio de notas firmadas por el
farmacéutico al pie del error, lo que deberá comunicarse dentro de las 24 h a la autoridad
sanitaria para su conocimiento.

6.3. INTERPRETACION DE RECETAS

De todo cuanto se ha manifestado parece que la función del farmacéutico es muy clara y
que la solución de sus problemas le es conocida de antemano. Pero no bastan los
conocimientos adquiridos ni el ajustarse rigurosamente a las normas legales y éticas que le
son conocidas. El farmacéutico se ve a diario frente a un problema cuya solución ha de
encontrarla para cada caso: la interpretación de la receta. Interpretar una receta es llegar a
la comprensión exacta de lo que el facultativo ha querido prescribir, incluidas aquellas que
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por un error o por omisión aparecen confusas, equivocadas o incompletas. Al interpretarla,


el farmacéutico vuelve correcta la prescripción de modo que pueda ser elaborada y
dispensada. Pueden presentarse los siguientes casos:

 Que la redacción de la prescripción sea ambigua.


 Que haya incompatibilidad en la fórmula indicada.
 Que contenga errores o haya omisiones.
 Que exista extradosis en las cantidades prescritas.

A. Ambigüedad

Cuando no se ha expresado enteramente la nomenclatura del medicamento o existen más


de una forma o droga con una denominación similar, se dice que hay ambigüedad. Ejemplo:
cloruro de mercurio, que puede ser cloruro mercurioso o calomel o cloruro mercúrico,
bicloruro de mercurio o sublimado corrosivo; óxido de mercurio u óxido mercúrico, que puede
ser rojo o amarillo; angüento mercurial que puede ser simple o doble y otros ejemplos como
son los de extractos que se preparan a partir de una misma droga, pero con vehículos
distintos: acuoso, alcohólico, etc.
Frente a este problema, el farmacéutico deberá despachar la receta con la droga o el
medicamento que posea la menor actividad existente, es decir, el cloruro mercurioso, el
óxido mercúrico rojo, la pomada mercurial débil, el extracto acuoso, etc., siempre que no
haya sido posible comunicarse con el médico y consultar para aclarar la prescripción.
Idéntico criterio debe adopatarse cuando no exista clara especificación en la receta que se
refiere a mendicamentos industriales. Dijimos que hay especialidades farmacéuticas que
bajo un mismo nombre registran diversas formas farmaceuticas: jarabe, grageas,
inyectables, supositorios, etc., o bien dentro de la misma forma, por ejemplo, vía venosa,
muscular y con volúmenes distintos. Repetimos la necesidad de consultar previamente con
el facultativo.

B. Incompatibilidad

Puede ser de distintos órdenes: física, química, terapéutica y farmacéutica.


La incompatibilidad física puede deberse al empleo de cantidades inadecuadas de
sustancia y vehículo con relación al coeficiente de solubilidad; al empleo de vehículos en los
que las sustancias no se disuelven, a asociaciones de productos líquidos no miscibles entre
sí, o de productos sólidos que mezclados, se licuan, etc.
La incompatibilidad química puede ser debido a asociaciones de sustancias que
reaccionan entre sí dando origen a cambios de coloración, desprendimientos gaseosos,
mezclas explosivas, formación de precipitados o complejos, etc.
La incompatibilidad tereapéutica puede originarse por errores de prescripción o de
administración y por los caracteres individuales del paciente, de modo que compete más al
médico que al farmacéutico. No obatante, éste puede en ciertos casos descubrir y evitar
una incompatibilidad terapéutica cuando en una misma receta o en un mismo enfermo se
hubieran prescrito dos medicamentods de cuya interacción resulte una modificación de la
intensidad de su acción terapéutica. (Véase el Cap 70, Interacción de Fármacos).
Farmacia Magistral 106

La incompatibilidad farmacéutica se pone en evidencia cuando las sustancias prescritas no


son capaces de adoptar la forma farmacéutica indicada. Por consiguiente, es de
competencia del farmacéutico y de entre ellas mencionaremos las insolubilidades que se
presentan cuando se unen principios que transforman la acidez o la alcalinidad de la
preparación, o cuando se requiere la intervención de un coadyuvante de solubilidad no
establecido en la fórmula, etc. (Véase Cap. 67, Incompatibilidades.)
En presencia de las incompatibilidades, el farmacéutico procurará resolverlas
satisfactoriamente, mientras sea posible. En caso contrario, se pondrá en comunicación con
el médico para que modifique la fórmula o cambie la receta.

C: Errores u Omisiones

Se presentan casi siempre relacionados con la técnica operatoria. El facultativo suele


omitir, voluntaria o involuntariamente, la o las sustancias que servirán para dar forma y
consistencia a la preparación. Asi, por ejemplo, al indicar la fórmula de un supositorio podría
no establecer el excipiente, cuya elección en este caso estará a cargo del farmacéutico. Es
frecunete que el médico recete supositorios en los que intervienen sustancias líquidas, sin
hacer figurar en la fórmula el excipiente hidrófilo que permita su incorporación a la masa.
Los errores pueden presentarse, por ejemplo, cuando se indica una forma farmacéutica
determinada y el resultado de la preparación da lugar a una forma distinta. En la práctica
suelen presentarse recetas del siguiente tipo:

Dionina 0.01g
I sello = X

Esta fórmula puede interpretarse como un error de forma farmacéutica; posiblemente se


ha querido prescribir píldoras, pues la cantidad de droga es muy pequeña para sellos; o bien,
se trataría de una omisión de excipiente: en este caso el farmacéutico añadirá cantidad
suficiente de un polvo inerte para confeccionar de manera adecuada los sellos

D. Extradosis

La cantidad de droga o medicamento que puede administrarse a un individuo sin producirle


acciones perjudiciales, cualquiera se su vía de penetración, y con un fin terapéutico,
constituye lo que se denomina dosis, de cuyo estudio se encarga la Posología. Aunque la
determinación de las distintas dosis es dificil de establecer (depende de las sustancias y de
los individuos), la farmacopea contiene inscritas las dosis máximas por vez y para
veinticuatro horas, de numerosas drogas y medicamentos. La extradosis, por consiguiente,
sera toda cantidad que exceda de los límites fijados por los códigos o por lo que la
experiencia ha establecido. No obstante, el facultativo puede prescribir sosis superiores a
las fijadas por la farmacopea, pero haciéndolo constar claramente, subrayando la dosis con
dos líneas, además de escribirla con letras. En otras ocasiones el médico coloca un signo
de admiración junto a la cantidad de extradosis para llamar la atención del farmacéutico. De
lo expuesto se desprende que el farmacéutico no despachará recetas que, excediendo las
dosis máximas no estén de un modo especial destacadas por el facultativo. En este caso
requerirá la ratificación o rectificación de la dosis por parte del profesional que ha recetado,
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pedido que debe ser formulado directa y personalmente por el farmacéutico, pues tratándose
de una cuestión solo profesional deberá ser considerada y resuelta por ellos, sin darla a
conocer a terceros, mucho menos al enfermo. Si se tratase de un error, el médico cambiará
la receta; de lo contrario, la ratificación se hará por escrito en el mismo formulario, mediante
el añadido de la siguiente frase; “ratificada a instancias del farmacéutico, despáchese bajo
mi responsabilidad” Si el médico desea expresarlo en latín, lo hará con las palabras sic volo
o sic jubeo, etc., firmando nuevamente después de cualquiera de las tres expresiones
mencionadas.
Podria ocurrir que el farmacéutico no logre comunicarse con el facultativo por ausencia de
éste. Si la receta es de urgencia puede recurrir a otro facultativo y si éste accede a ratificarla,
se la despachará. Si el caso que planteamos tiene lugar en una localidad donde existe un
solo médico y el mismo se encontrase ausente, queda el farmacéutico en trance de resolver
el poroblema por sí solo. Siendo imprescindible la entrega del medicamento y siguiendo el
principio de no dañar, despachará la prescripción preparándola con la dosis máxima que fija
la farmacopea, hecho del que dará cuenta oportunamente al médico.
De todo lo expuesto surge que el farmacéutico desempeña frente a la receta una misión
mucho más compleja que lo que a primera vista pareciera. En efecto, su función no es la de
un simple preparador, de un ejecutor de normas prácticas que llevan a la obtención del
medicamento prescrito. Cumple, además, la misión de supervisar las recetas que llegan a
sus manos, siendo un custodio del medicamento y del enfermo, y un eficaz coloborador del
médico.

6.4. ARANCELES FARMACEUTICOS

Se denomina honorario profesional a la retribución económica del trabajo intelectual y


técnico-científico de los profesionales liberales. Los factores que intervienen en la fijación
equitativa de los honorarios comprenden las condiciones de las personas, los gastos
inherentes al ejercicio de la profesión, la importancia y/o calidad de prestación del servicio,
etc. El trabajo del farmacéutico se refiere, en nuestro caso, a la elaboración y expendio de
medicamentos y siendo ésta su única fuente de recursos ha de concretarse con la
percepción de sus honorarios profesionales.
Los medicamentos producidos por la industria, en este caso, las especialidades
farmacéuticas o medicinales, que constituyen gran mayoría, circulan con un precio de venta
al público que se presume justo, compatible con los intereses de la población y que al mismo
tiempo contemple una razonable renumeración para todos quienes intervienen en su
creación, producción, almacenamiento o depósito (conservación), circulación y expendio.
En las especialidades farmacéuticas el margen entre el precio de adquisición de la
farmacia y de venta al paciente, se traduce como honorario profesional farmacéutico.
Para los medicamentos magistrales el honorario se establece teniendo en cuenta diversos
factores que se incluyen en lo que suele llamarse Arancel Profesional Farmacéutico.
Este arancel suele variar en la distitnas regiones a países, pero en casi todas se halla
integrado por las siguientes tasas acumulativas. En algunos países este procedimiento se
aplica obligatoriamente. De todos modos, constituye una buena guía en la fijación de un
precio razonable para los preparados magistrales.
Tasa A: Llamada tasa de drogas y materiales, incluye los costos de las drogas vehículos,
excipientes, envases, tapas, cubretapas, rótulos, etc., empleados en la preparación y
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acondiconamiento de los medicamentos magistrales. Las drogas y los vehículos o


exipientes tienen establecido un valor mínimo. En los paises en que esta fijación está
condicionada a leyes, decretos, resoluciones o disposiciones, para la valorización de los
costos se aplican las listas preparadas por una denominada Comisión de Arancel y Contralor
de Productos Medicinales designada por las autoridades sanitarias y que periódicamente
deben ser actualizadas. En los otros casos el farmacéutico puede hacer uso de sus propios
costos.
Tasa B: LLamada Tasa de Laboratorio, comprende todas las operaciones generales y
especiales que se cumplen en la preparación de fórmulas de medicamentos magistrales.
Las operaciones generales tienen un cargo básico mínimo y hay, además, cargos
adicionales por las operaciones propiamente dichas, segun se emplee frío, calor, B.M.,
esterilización, etc. La suma de estas operaciones más las del cargo básico, que se aplica
sin excepción, constituye el total de la Tasa B.
Tasa C: Llamada tasa de Farmacia o bien Tasa de Responsabilidad Profesional, se
establece sumando un porcentaje sobre los valores de la Tasa A y cubre los honorarios
profesionales y los gastos generales de la farmacia relacionados con la elaboración de los
medicamentos magistrales.
El precio de venta al público se establece sumando los valores de las tres tasas. En
algunos estados se ha dispuesto que este precio no podrá modificarse en más ni en menos,
o sea, que se transforma en precio fijo para todas las farmacias.

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