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Estrategias organizativas frente a los retos políticos y

sociales que afronta el Sindicato de Inquilinos de Barcelona

Salva TORRES, activista de asc.500×20

De aquellos polvos, vienen estos lodos.

Llevamos medio año largo desde el inicio de las primeras reuniones celebradas con el
objetivo de construir el Sindicato de Inquilinos e Inquilinas. Por parte de nuestra
Asociación, la organización de los inquilinos ha sido siempre uno de los retos más
importantes. En los años del estallido de la burbuja inmobiliaria, cuando todos los focos
mediáticos mostraban el naufragio hipotecario, éramos de las escasas voces en la
conurbación de Barcelona que prestamos apoyo a los inquilinos dentro de la defensa del
derecho a la vivienda de todos los ciudadanos.

Realizábamos una lucha unitaria que continuamos practicando hoy en día en la defensa
de los hipotecados en riesgo de perder su vivienda, pero también del precariado que se
las tiene que ver con la propiedad, los de las habitaciones alquiladas y de la ciudadanía
en general que ocupa pisos viviendo en un estado de angustia permanente.

Desde 1985, cuando la LAU –Ley de Arrendamientos Urbanos- del ministro Boyer
acabó con la protectora ley franquista de alquileres de renta antigua, las sucesivas
reformas legislativas, basadas en la persecución del “inquilino moroso profesional”
destruyeron la seguridad del alquiler. Estas reformas siempre venían acompañadas de un
discurso hipócrita sobre “el fomento del alquiler”. En realidad, ocurría lo contrario: en
2009, nuestro país llegó a tener el récord mundial del 90,1% del parque de vivienda en
régimen de propiedad (*1). Este “estreñimiento” record del mercado de alquiler,
acompañado de la contrarreforma legislativa en el Estado español, tornó imposible tener
un proyecto de vida estable como inquilino debido a la total desprotección jurídica del
mercado. La propiedad se convertía en una dictadura mientras los contratos de alquiler
son como una vaca lechera de la que se extraen rentas del desvalido inquilino de manera
profesionalizada (*2). Asimismo, el discurso del “fomento del alquiler” permitía y
continúa permitiendo que las ayudas fiscales a la propiedad multipliquen por 30 a las
recibidas por los inquilinos (*3).

Así pues, no es de extrañar que en aquellos días “de vino y rosas” todo el mundo
entendiera que era “mejor comprar una casa que tirar el dinero alquilando”. La LAU,
junto a la VPO –vivienda de protección oficial-, ambas bendecidas por
PPsoe+CiU+PNV y ahora C’s, fueron las incubadoras de la sociedad de los propietarios
y de la burbuja inmobiliaria. La derogación de la LAU es pues imprescindible para
desmontar esta “leyenda urbana” y lograr que por fin se tambalee este arraigado
principio ibérico.

Podemos afirmar pues sin margen posible de error que la LAU y la LEC –Ley de
Enjuiciamiento Civil- se han convertido en los instrumentos para desalojar a nuestro
vecindario pobre intercambiándolo, en un proceso brutal de gentrificación, por ricos
compradores de segundas o terceras residencias así como por turistas que acuden en
masa al Hub global en el que está inmersa Barcelona. “De aquellos polvos vienen estos
lodos” donde la ley neoliberal –LAU- permite negocios rápidos y jugosos que nutran la
voracidad de los inversores extranjeros, cuyos caudalosos flujos especulativos casi
igualaron en 2015 el total del presupuesto del Ayuntamiento de la ciudad.

Dos apuntes más: desde el punto de vista residencial, Barcelona no es una ciudad
europea. El mercado regulado, es decir, el parque de vivienda de titularidad pública, no
llega al 1% de las 820.000 viviendas totales en una de las ciudades del Estado con el
porcentaje más alto de alquileres: 32%. Y esta ridícula cantidad de vivienda pública las
convierte en guettos -como denuncian muchas de las comunidades de inquilinos a las
que hemos dado apoyo estos años. Esta gestión de la vivienda, por parte del PMHB –
Patronato Municipal de la vivienda- y del Consorcio de la Vivienda de Barcelona, ha
ayudado a la mala imagen de las viviendas sociales y a la gentrificación de la ciudad.
Volviendo a las cifras, si sumamos a las poco más de 6000 viviendas del PMHB los
llamados pisos sociales propiedad de los bancos, Iglesia Católica y particulares de la
Bolsa de vivienda social llegamos a duras penas al 1,5%. Conclusión: el 98% de los
contratos de alquiler se negocian en el mercado libre en la Ciudad Condal.

Un segundo apunte: sin una radiografía exacta del reparto de la propiedad inmobiliaria
en toda la ciudad entre las 820.000 viviendas que la componen, será difícil desplegar las
medidas legislativas más adecuadas que necesita la ciudad. Todo hace pensar que el
actual equipo de gobierno del Ayuntamiento ha iniciado tímidamente un mapa de
viviendas vacías. Insisto: viviendas vacías; no hablamos pues de un verdadero mapa de
la propiedad inmobiliaria. Es una vergüenza, después de 40 años de “democracia”, en
uno de los países donde la propiedad inmobiliaria tiene un peso más importante en la
economía, que no haya un censo cruzado de la propiedad. Quizás es la manera de
enmascarar el fraude sistemático de los rentistas sobre los impuestos directos a la
riqueza (fraude en el que han colaborado las sucesivas administraciones). Sin conocer la
radiografía inmobiliaria, me atrevo a afirmar que una buena parte de la propiedad está
en manos de pequeños propietarios. Pero esta nueva burbuja inversora que vivimos
actualmente concentrará la propiedad en unas pocas SOCIMIS, nacidas legislativamente
al calor de esta burbuja en ciernes, de las manos del PPsoe. (*4)

Enriquecidos, subvencionados y defraudadores.

Este subtítulo no está pensado para ser efectista sino para focalizar el objetivo real
contra el que luchamos los inquilinos de Barcelona.

Una gran parte del dinero se crea en la ingeniería financiera, no en la economía


productiva, en un proceso que los economistas clásicos denominan “ingresos no
ganados por el trabajo sino por la posesión de un título”. Más del 70% de los préstamos
bancarios son al sector inmobiliario y a los bienes raíces –Real State-. El valor de un
edificio de viviendas u oficinas vale el montante de lo que el banco está dispuesto a
financiar. Y son los bancos comerciales los que determinan la cantidad de crédito y la
oferta monetaria circulante –y no el Banco Central Europeo, como afirma falazmente la
teoría convencional.

La Reserva Federal y después el BCE han creado en los últimos años de la nada miles
de millones de euros –Quantitative easing- comprando activos inmobiliarios y deuda
pública a la banca para ayudarla a vaciar sus balances de los activos tóxicos acumulados
tras la crisis. Se trataba de “enriquecer a las entidades financieras con dinero fresco”.

Este programa de compra masiva de deuda titulizada del BCE –no es un préstamo con
interés que se hace a la banca, sino que es el propio BCE el que está comprando deuda
de la banca privada- es lo que ha permitido a la banca, con esta colosal cantidad de
dinero en la hucha, lanzarse a la compra masiva de bienes raíces (*5) mediante sus
fondos buitres radicados en paraísos fiscales.

Primero llegaron los Blackstone (Anticipa Real State) desde USA –inventores del
Quantitative Easing- y después todos los fondos de inversión establecidos en el paraíso
fiscal de Luxemburgo que desembarcan en Barcelona comprando la “morralla”
hipotecaria, edificios enteros, hoteles, centros comerciales…

Y no dejamos de lado las SOCIMIS (*6) españolas participadas por la banca casi al
100%. Este monstruo determinará la clase de economía que habrá en la ciudad en los
próximos años. Son los que crean el dinero, los que dicen quién tiene acceso al crédito y
que es lo que no lo tiene. Aunque con cierto retraso, nuestros conciudadanos más
adinerados se apuntan después a la fiesta. Y no olvidamos tampoco a los turistas, que en
el delirio inversor son los convidados de piedra que llegan con el low-cost como muchos
de nuestros compatriotas hacen en otros lugares. Los turistas no son la causa sino el
resultado de un plan trazado desde hace años donde capitales, inversiones, leyes y
empresas se unen para expulsar a la gente y hacerse con el control de todo el valor
histórico y monumental de la ciudad, robándonos así el valor intangible de Barcelona,
únicamente para monetizarla y venderla mejor.
Como el 98% del mercado de alquiler en la ciudad es libre, sin restricciones, está
abonado el terreno para que el proceso de expulsión del vecindario más pobre se haga
realidad con la finalización de los contratos. A pesar de ello, las enormes ventajas
fiscales que tienen los propietarios sirven para justificar el discurso hipócrita del
“fomento del alquiler” de manera que los propietarios físicos y jurídicos –SOCIMIS-
están subvencionados en todos los conceptos: gastos, mantenimiento…Lucrándose
además al aplicar una amortización anual de su propiedad.

La medida que se quiere introducir en el “Pla estatal de Vivienda 2017-20” (7*) de


subvencionar los alquileres hasta 600 euros –o hasta 900, si son jóvenes- ni siquiera es
aplicable a ciudades como la nuestra. Las ayudas al alquiler para familias sin recursos
son en realidad ayudas al propietario para asegurarle el cobro del recibo. ¡Que no nos
vengan con excusas!

Además son inflacionistas, los propietarios saben perfectamente quién las puede cobrar
(*8). Las conceden las comunidades autónomas y el inquilino no llega siquiera a ver el
dinero para evitar que lo pueda “malgastar” en comida. El PP criticó al PSOE cuando
aprobó las ayudas a la emancipación de jóvenes pero, como todo hace pensar, este plan
estatal se aprobará con 28 votos a favor y 8 abstenciones como señala El País en su
noticia. ¿Cómo es posible que la izquierda no haya votado en contra de la Comisión?
(*9).

A pesar de las descomunales ventajas, el fraude fiscal en el mercado del alquiler es


enorme sobre todo entre el pequeño propietario. Damos fe de lo que dicen los
portavoces de GHESTA –sindicato de los inspectores de Hacienda- que explican como
año tras año la ocultación de alquileres supera los 3000 millones de euros. Muchos de
los desahucios de inquilinos que nos llegan a la Asociación son de contratos no
declarados porque la fianza no está registrada. ¿Por qué no se subvenciona el alquiler en
el IRPF? La desgravación fiscal al inquilino es opaca para la propiedad y, al mismo
tiempo, delata a los defraudadores cuando se cruzan los descuentos de los inquilinos y
la declaración de la renta de los propietarios.

Un momento dulce de la movilización social por los derechos de los inquilinos

La situación se ha agravado en toda Barcelona no sólo por la subida desmesurada de los


precios y la enorme cantidad de desahucios de inquilinos y precarios. También han
desaparecido los carteles de alquiler de habitaciones en los locutorios, un desesperado
refugio habitual para muchas familias y ciudadanos en graves dificultades. Finalmente,
el estreñimiento de la oferta de alquiler en todos los segmentos (vuelve a ser de nuevo
rentable la venta) hace muy complicada la gestión de los 44.000 contratos de alquiler
que, como media, se renuevan cada año en la ciudad. En los barrios más periféricos no
podemos dejar de recordar la gran bolsa de viviendas ocupadas por hogares que no
tenían otra alternativa que vivir guarecidos.

Lo que nuestra asociación no consiguió a lo largo de los años de la burbuja, ahora es


posible por el cúmulo de circunstancias sobrevenidas y explicitadas en este documento.
Con este panorama, la llegada de los “millenials” –la generación del NO CREDIT NO
DEBT- y las especiales circunstancias del turismo en ciertos barrios han hecho surgir la
idea de la defensa de los inquilinos. La constitución hace unos días del Sindicato de
Inquilinos, en el cual estamos implicadas varias entidades, hará dar un salto cualitativo
en el planteamiento del problema a toda la ciudad. Pero no nos será nada fácil puesto
que el marco legislativo no permite muchas alegrías. Tendremos que trabajar por la
denuncia de que casi todos los contratos de alquiler son en realidad abusivos puesto que
son de adhesión y muchas cláusulas que contienen también son abusivas. Pero será el
trabajo barrio a barrio, calle a calle, el que permitirá la autoorganización de los
inquilinos sobre problemáticas que muchas veces son diferentes entre barrios como el
Raval, con una presión turística brutal, o la zona norte de la ciudad, con el índice más
alto de desahucios de la ciudad y del país.

Estamos hablando entonces de la territorialización de la lucha pero también de la


personalización, del conocimiento mutuo, etc. El sindicato tendrá que convivir pues con
una estructura centralizada que permita aunar fuerzas pero al mismo tiempo sume las
sinergias que en cada barrio generamos las organizaciones conocedoras del tejido
asociativo y de las complejas tramas urbanísticas y habitacionales que genera la
conurbación barcelonesa.

Éstos serían pues, en mi humilde opinión, los retos organizativos del Sindicato de
Inquilinos: estructura centralizada, consejo de entidades de apoyo, territorialización de
la lucha, sinergias transversales y verticales entre los barrios, las entidades y el
sindicato. Nadie se ha de disolver porque haya llegado el Sindicato. El Sindicato de
Barrio del Poble Sec ha hecho una acertada aproximación de conjunto en esta infografia
de Barcelona.

Hay un
reto
más
que
quería
dejar
para el
final.
La
creación del Sindicato no puede convertirse en un instrumento para separar a la
ciudadanía en problemáticas diferentes en función del tipo de acceso a la vivienda:
hipotecados, inquilinos y okupas. Lo que ha demostrado esta crisis es que un hipotecado
puede convertirse en inquilino y después en okupa. Ni podemos permitir episodios en
los que hipotecados hacen contratos ilegales a inquilinos que les pagan los recibos de la
hipoteca ni tampoco la criminalización de la okupación o el desahucio de familias
residentes en habitaciones o infraviviendas. Todo esto lo tendremos que combinar con
un trabajo de presión y acompañamiento barrial con el sistema de los Servicios Sociales
y emergencias municipales que permita el mejor tratamiento posible a los hogares en
riesgo habitacional. El mapa elaborado por el Poble Sec muestra una rica complejidad
que no puede ahogarse en una estructura vertical demasiado centralizada en el Sindicato
ni olvidar que las asociaciones de vecinas y muchos casales de barrio son centros que
ayudarán en la tarea de la lucha por la vivienda digna en Barcelona.

El manifiesto fundacional del Sindicato de Inquilinos es lo suficientemente genérico


para que se permitan interpretaciones diferentes que puedan convivir. Pero la
indefinición también puede ser un peligro a medio plazo. Tendremos que bregar con las
diferencias, avanzar discutiendo, divergiendo y que al final ganen las mayorías de
afiliados.

Y, como decía un tuit reciente: “Creemos que la labor de los sindicatos de inquilinas
deben transcender de la de simples lobbies. (*10)

Salva TORRES, activista de asc.500×20

(1) López, Isidro – Rodríguez, Emmanuel, (2010), Fin de ciclo, Madrid


-España, Traficantes de Sueños… pg.238 reseña 23
(2) Como en todas las generalizaciones ahí excepciones: conocemos
propietarios que son conscientes de la función social de la (3) Salva
TORRES, 2016, Las ventajas fiscales para los arrendadores,
500×20.prouespeculacio.org
(4) Salva TORRES, 2016, Inquilinos precarizados, propietarios y fondos
de inversión en conflicto, 500×20.prouespeculacio.org
(5) Europa Press, El balance del BCE rompe la barrera de los 4 billones
de euros, Publicado 05/04/2017.
(6).Las SOCIMI – Sociedades-Cotizadas-Inversión-Mercado-Immobiliario.
(7) lamoncloa.gob.es Plan estatal de Vivienda 2017-20.
(8) nadaesgratis.es, Problemas del Nuevo Plan Estatal de Vivienda.
(9) elpais.com, El próximo Plan Estatal de Vivienda 2017-2020 busca
impulsar el alquiler.

(10)  FAGC   @FAGC_Anarquista


Creemos que la labor de los sindicatos de inquilinas debe transcender de la de 
simples lobbies.
00:30 ­ 24 May 2017