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La estratificación social

La estratificación social es la conformación de grupos horizontales, diferenciados


verticalmente de acuerdo a criterios establecidos y reconocidos. La estratificación social da
cuenta o es un medio para representar la desigualdad social de una sociedad en la
distribución de los bienes y atributos socialmente valorados. El concepto de estratificación
social implica que existe una jerarquía social así como una desigualdad social estructurada.
Dicha desigualdad esta institucionalizada, y tiene una consistencia y coherencia a través del
tiempo. Formas de estratificación social, generalmente citadas, son las castas, estamentos y
clases sociales.

Un estrato social está constituido por un conjunto de personas, agregados sociales, que
comparten un sitio o lugar similar dentro de la jerarquización o escala social, donde
comparten similares creencias, valores, actitudes, estilos y actos de vida. Se caracterizan por
su relativa cantidad de poder, prestigio o privilegios que poseen. Si bien el punto central de la
estratificación se refiere a la distribución de bienes y atributos la estratificación social,
aunque también se puede considerar sobre la base de la etnicidad, género y edad.

Estamentos
Estamentos o estados sociales: unidad socio-económica amplia y difusa que no contribuye
una clase social, pero puede identificarse con una o constituir una agrupación de varias clases
pero sin clara conciencia social.

Estamento es el estrato de una sociedad, definido por un común estilo de vida o análoga
función social.[1] Es la división social que responde a los criterios propios del Feudalismo y el
Antiguo Régimen. Los estamentos tienden a ser agrupaciones cerradas, pues se entra en ellos
normalmente por las circunstancias del nacimiento, a diferencia de las clases sociales, que se
definen por intereses económicos. A pesar de ello, los estamentos no son absolutamente
cerrados, a diferencia de las castas, y existe la posibilidad de promoción social por méritos
extraordinarios (ennoblecimiento a cargo del rey por servicios militares o de otro tipo, incluso
por compra a cambio de dinero -venalidad de oficios y dignidades-); por matrimonio (aunque
las relaciones desiguales son mal vistas socialmente) y por los mecanismos de reclutamiento
eclesiástico (que se justifican espiritualmente con el término vocación -llamada divina-).
El estamento puede recibir también el nombre de estado (como en estado laico y estado
eclesiástico -no confundir con el concepto político de Estado, referido a lo estatal y no a lo
estamental-), pues se identifica con una característica definitoria e intrínseca a la persona
(como el estado civil). También puede denominarse orden, y a la sociedad que se divide
según ese criterio se suele llamar sociedad estamental o sociedad de órdenes.[2

Clases sociales:
Clases sociales se define de acuerdo a sus relaciones de propiedad sobre recursos y a sus
fuentes de ingresos. En cada sistema socio-económico hay, por lo menos, dos clases
antagónicas que suelen desarrollar conciencia social.

Clase social es una forma de estratificación social en la cual un grupo de individuos


comparten una característica común que los vincula socioeconómicamente, sea por su
función productiva o "social", poder adquisitivo o "económico" o por la posición dentro de la
burocracia en una organización destinada a tales fines. Estos vínculos pueden generar o ser
generados por intereses u objetivos que se consideren comunes y que refuercen la solidaridad
interpersonal. La formación de un sistema de clases depende del hecho de que sus funciones
sociales sean, independientemente de la existencia de una vinculación orgánica, mutuamente
dependientes a un marco social mayor.
La sociedad de clases constituye una división jerárquica basada principalmente en las
diferencias de ingresos, riquezas y acceso a los recursos materiales. Aunque las clases no son
grupos cerrados y un individuo puede moverse de una clase a otra.[1] Este sistema está muy
relacionado con el sistema productivo y es el típico sistema de estratificación de las
sociedades de Europa en los siglos XVII y XIX, así como de otras sociedades no igualitarias
en que no existe igualdad de acceso a los recursos

Teorías del conflicto social


Las teorías del Conflicto social buscan explicar, a partir de una percepción de la sociedad que
requiere tanto orden e integración como innovación y cambio, las estrategias que se observan
y/o se pueden seguir para lograr ambas necesidades sociales.
Una asunción central de las teorías del conflicto es que en una sociedad tanto los individuos
como los grupos -no solo pero incluyendo las clases sociales- buscan maximizar sus
beneficios -lo que inevitablemente produce cambio social- Ese cambio no necesariamente
envuelve conflicto fisico sino que puede expresarse en confrontaciones verbales.
Paradójicamente, ese conflicto y cambio busca lograr un orden a fin de mantener en forma
estable esos beneficios. Lo anterior da origen a diversas estrategias y mecanismos tanto a fin
de lograr ese cambio como de mantener las formas ya sea existentes o emergentes. En otras
palabras, el objeto de interés no es el origen o causas del conflicto sino las situaciones o
maneras a través de las cuales ese conflicto se puede resolver a fin de lograr una solución
estable y duradera.
Partiendo de la base que el conflicto es el factor principal del cambio social, que se expresa,
por ejemplo, con la formación de grupos de presión y acción social, se busca estudiar como
ese conflicto se integra socialmente, a través de pactos, ya sea acordados o impuestos, con el
resto de los actores sociales, en cambio de estructuras, que, se supone, ocasionaran
estabilidad social. Así, desde este punto de vista, el conflicto social se percibe como algo que,
propiamente controlado o integrado, es esencial para el buen funcionamiento o estabilidad
social.
Lo anterior se puede estudiar no solo observando el como los diversos sectores o individuos
se han conducido en la practica, sino también teoreticamente, a través de la teoría de los
juegos.

Teoría funcional
El funcionalismo caracterizado por el utilitarismo otorgado a las acciones que deben sostener
el orden establecido en las sociedades, es una corriente teórica surgida en Inglaterra en los
años 1930 en las ciencias sociales, especialmente en sociología y también de antropología
social. La teoría está asociada a Émile Durkheim y, más recientemente, a Talcott Parsons
además de a otros autores como Herbert Spencer y Robert Merton. El funcionalismo se
caracteriza por un enfoque empirista que preconiza las ventajas del trabajo de campo. En este
sentido, los teóricos funcionalistas identifican en sus textos comunicación con comunicación
de masas porque esa es la realidad de la sociedad moderna. Hasta el siglo XIX, la mayoría de
las labores se realizaban en un gabinete, mediante relatos sesgados de viajeros. El
funcionalismo abrió el camino de la antropología científica, desarrollándose luego con gran
éxito en Estados Unidos. La corriente funcionalista es la escuela más extendida; se ha llegado
a naturalizar y se estudia como el paradigma de las ciencias de la comunicación. Esta
circunstancia se ha entendido como lógica porque es la perspectiva que mejor se identifica
con la dinámica y los intereses del sistema audiovisual.

La teoría funcionalista, a diferencia de lo que opinaba la Teoría de usos y gratificaciones


considera a la sociedad como una totalidad marcada por el equilibrio, y en la que los medios
de comunicación tienen una gran importancia dentro de la estabilidad social. Las sociedades
disponen de mecanismos propios capaces de regular los conflictos y las irregularidades; así,
las normas que determinan el código de conducta de los individuos variarán en función de los
medios existentes y esto es lo que rige el equilibrio social. Por tanto podríamos entender la
sociedad como un "organismo", un sistema articulado e interrelacionado. Una totalidad
constituida por partes discretas. A la vez, cada una de estas partes tiene una función de
integración y mantenimiento del propio sistema.