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PLANETA SEDIENTO, RECURSOS to y escasez de recursos naturales, la consi-

MENGUANTES. guiente apropiación de la que aún queda para


sacar ventaja en la feroz lucha que se avecina y
La nueva geopolítica de la energía la certeza de que seguir la pista de tales posi-
Michael T. Klare cionamientos permite rastrear la cartografía
Ediciones Urano, 2008 mundial de los conflictos por venir o en pleno
480 págs. desarrollo.
A dejar constancia de ésta reconfiguración
geográfica global se ha dedicado con empeño,
En la edición española de Foreign Policy de acuciosidad, juicio analítico y afán crítico
junio/julio de 2009, un autorizado vocero adver- Michael T. Klare. Desde la perspectiva de la
tía que mientras los precios de los alimentos se seguridad internacional nos ha dejado libros
disparaban en los dos años anteriores, varios como Guerras por los recursos (2003) y Sangre
países y empresas estatales se dedicaron a y petróleo (2006). En el primero de ellos que
adquirir discretamente tierras en todo el mundo. antecede en su orientación al que ahora comen-
Pocos se percataron, señalaba, de que Corea tamos y que perfila los grandes temas y tenden-
del Sur empezó a invertir en granjas en Mada- cias de la geopolítica de nuestros días, consta-
gascar, o de que China, Japón, Libia, Egipto y taba que la guerra por los recursos sería el
varios países del golfo Pérsico adquirieron zo- rasgo más característico del entorno mundial de
nas de cultivo en Laos, Camboya, Birmania, la seguridad, esto es la proliferación de las
Mozambique, Uganda, Etiopía, Brasil, Pakistán, disputas sobre la propiedad de las fuentes de
Asia Central y Rusia. No obstante, el objetivo de aprovisionamiento de recursos vitales para el
tales adquisiciones no eran las tierras, «… sino orden económico y la vida humana. Sean los
el agua vinculada a las mismas que, en la mayo- minerales que soportan la infosfera o realidad
ría de los países, es un elemento gratis. […] Y virtual, sea la biomasa de las grandes reservas
como el líquido no tiene precio, los inversores forestales, sean los recursos energéticos por
pueden quedarse con el por casi nada. No está excelencia o sean las fuentes de agua dulce,
sacado de una película de James Bond, pero la sobre los nichos territoriales donde descansan y
carrera para apropiarse de este bien escaso las sociedades asentadas en ellas se yerguen
resulta inquietante. Sugiere que quizá no esté serias amenazas de conflictos movidos por la
muy lejos otra crisis alimentaria». apropiación y usos bien de los usufructuarios
Semejante afirmación no está tomada de un actuales bien de los potenciales. Y sobre cada
informe de Intermon Oxfam, ni de tantos docu- uno de ellos se sumerge Klare para dibujar los
mentos de denuncia de distintas ONG; tampoco acontecimientos y su correspondencia con las
aparece en los papeles de trabajo de la FAO. Se políticas de defensa, los esfuerzos de la diplo-
trata de la evidencia de determinados movi- macia, los movimientos de capitales y en última
mientos de mercado y de posicionamientos instancia de fuerza bélica que van configurando
estratégicos que constata el presidente de la geopolítica del siglo que vivimos.
Nestlé en una breve nota aparecida en la pági- La tesis expuesta respecto de la configura-
na 69 de la citada revista. La información no ción geopolítica mundial con sujeción al apode-
trascendió. Y aunque no nos confiesa si su ramiento de recursos naturales y sus tensiones
empresa está alineada con dicha política, deja y conflictos tiene en este nuevo libro amplia y
al descubierto, sin embargo, la lectura de quie- sólida fundamentación. Con el foco puesto esta
nes dirigen las grandes transnacionales respec- vez sobre las reservas petrolíferas, de carbón y
to del escenario que se cierne sobre la humani- de gas natural, fundamentalmente, se repasa la
dad. Escenario que se resume en el agotamien- dinámica sucedida en toda la primera década

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de relaciones ecosociales y cambio global 163
Nº 112 2010/11, pp. 163-170
Libros

del siglo XXI para terminar ordenando el mapa do del predominio norteamericano sobre el golfo
de la nueva geopolítica de la energía como sub- Pérsico. Un denominador común enlaza un capí-
titula Klare su libro. El texto es abundante en tulo con otro: la búsqueda, caza y apropiación de
cifras, estadísticas y relación de eventos y deci- recursos naturales que se agotan: gas, petróleo,
siones bien fundados que en el ojo analítico y carbón, reservas forestales, minerales como el
crítico de su autor tienen justificación en el puzz- uranio, titanio, cobalto, cobre, níquel, platino y
le que, aún inacabado, rehace el contexto inter- estaño. Los dos últimos capítulos conforman una
nacional ante la escasez de recursos energéti- tercera sección en la que se muestra la onda
cos, la emergencia de nuevas potencias mun- expansiva de los conflictos cuando alcanzan su
diales y los embates del cambio climático. dimensión bélica (capítulo 8, «Cruzando un um-
El libro se reparte en nueve capítulos y un bral») y, por fin, (capítulo 9, «Evitemos la catás-
prólogo. En este se relata la significación, curso trofe») las posibilidades de la cooperación como
y resolución del episodio desvelado tras la oferta estrategia para desactivar la conflictividad laten-
de compra que la empresa petrolera china te y la que ya se despliega. La vía para disipar
CNOOC Limited presentó en junio de 2005 para un escenario de conflagración es construir espa-
hacerse con el control de Unocal Corporation, cios de cooperación entre las potencias y anudar
compañía estadounidense de más de 115 años lazos ante retos comunes para atender con una
de antigüedad con importantes reservas en visión de conjunto la hecatombe ambiental que
Norteamérica y Asia. Más allá del cierre de filas combina la escasez de recursos hasta ahora
del estamento representativo de la clase política vitales y los efectos del cambio climático.
para impedir el objetivo final de China y terminar Son tres las ideas centrales que rescatamos
adjudicándola a Chevron, el evento permite a de otras tantas destiladas por Klare que, aunque
Klare introducirnos en el alto perfil de la pugna leídas en clave de seguridad y defensa para ser
feroz por las reservas energéticas mundiales y la fiel a su formación e interés, se alinean con la
madera de los conflictos que han de sucederse. dimensión ecológica de la crisis global de acuer-
Podemos, a su vez, agrupar los capítulos en tres do con el perfil de esta revista. La primera es el
secciones. Los capítulos 1 y 2 trazan el curso de reconocimiento de la crisis ambiental dentro de
los acontecimientos históricos que acompañan la agenda de las relaciones internacionales y de
al auge y agotamiento de la era petrolera, para su reconfiguración geopolítica. Asumirla en sus
detallar y explicar los cambios que han alterado dos dimensiones, el agotamiento de recursos
el estado de cosas que sucedió al fin de la gue- naturales y el cambio climático, trastoca profun-
rra fría. La idea principal, siempre en la perspec- damente la estrategia de juegos suma cero que
tiva de la seguridad internacional, se resume en hasta ahora ordena los conflictos mundiales
la emergencia de nuevos actores cuyas fuerzas dentro del orden vigente. La segunda es que
avanzan transformando el orden vigente al tiem- desde la mirada de la geopolítica la perspectiva
po que asistimos al agotamiento de las reservas de los pueblos y sociedades asentadas sobre la
de gas y petróleo. Una segunda sección que geografía pródiga en recursos estratégicos
encierra el cuerpo central del libro se alarga como los que señala Klare, es a todas luces
entre los capítulos 3 y 7. En ellos se detiene el oscura y sin motivos para el optimismo. Sea
autor en referir y analizar las implicaciones de los para los pueblos que encontramos bajo la
movimientos en cinco grandes zonas geográfi- influencia geoestratégica de las reservas del
cas, a saber, la imponente emergencia de China mar Caspio, sea para los pueblos africanos, los
e India, el retorno del imperio ruso, la dinámica días por venir en el escenario de Klare no son
alrededor de las reservas en el mar Caspio, la prometedores. «Si exceptuamos los miles de
agresión y expoliación de las principales poten- agujeros en el suelo, diversas catástrofes me-
cias sobre los recursos vitales de África y el esta- dioambientales a gran escala y un buen número

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de mansiones bien protegidas y cuentas en ban- muestra optimista respecto de la introducción


cos suizos para las élites con buenos contactos, generalizada de instalaciones IGCC (integrated
no sacan mucho» (p. 243). gasification combined-cycle method) y de los
La tercera idea está asociada con el capítu- mecanismos de captura y almacenamiento de
lo de cierre del libro en el que esboza la estrate- carbono («secuestro del carbón») como tecnolo-
gia y los escenarios con miras a romper las ten- gías eficientes y limpias de explotación del car-
dencias actuales de la reconfiguración geopolíti- bón cuyo uso, ante el declive del petróleo y del
ca. Delinea Klare en el capítulo la estrategia, las gas natural, aumentará en las próximas décadas
razones que la fundamentan y los espacios de (pp. 350-353). Confluyen, en todo caso, todos
puesta en marcha para allanar el camino a otra los alicientes económicos y ambientales para
geopolítica que se corresponda con algo pareci- expandir acuerdos de investigación y desarrollo
do a la sostenibilidad medioambiental. La estra- de tecnologías para generar alternativas al
tegia: abandonar la competencia que lleva al petróleo (pp. 342-346). Se trata de escenarios y
conflicto y disponerse a la cooperación. Así retos globales sobre los que los esfuerzos coo-
dicho parece un deseo y es que lo es, solo que perativos de China y EEUU especialmente han
el autor abraza poderosas razones para justifi- de convenirse, en la medida que abordan el
car la necesidad de los esfuerzos de colabora- agotamiento de materiales y energía y demues-
ción más allá de la fibra humanitaria que la tem- tran voluntad real para acordar, respetar y cum-
pla. Solo mediante la desactivación de los plir acuerdos globales para reducir los efectos
impulsos competitivos por encontrar y secues- nocivos sobre el medio ambiente.
trar recursos cada vez más escasos es posible Se queda uno con la sensación de que esta-
una transición para salir de una era petrolera mos en manos de estas dos potencias y de lo
que ya no da para más y adentrarnos en otra que puedan hacer para que la humanidad tras-
cuyas siluetas apenas se dibujan. «Si tiene éxito cienda la era energética del petróleo y de la
una transición así permitiría a los principales fecundidad que puedan tener en el diseño de un
países consumidores –los de siempre y los nue- nuevo modelo industrial regido por la eficiencia
vos– enfrentarse al futuro con la confianza de energética y del uso de materiales. Y en honor a
que podrían satisfacer sus necesidades básicas la verdad, lo estamos. Advertirlo con tantos
sin recurrir a la guerra o sin provocar una catás- argumentos y evidencias como lo hace Klare
trofe ecológica» (p. 358). Se desprende de aquí nos sobrecoge y duele, justo porque es verdad.
el principal escenario de colaboración en el que Por suerte es solo un libro sólido, bien escrito,
confluyen los intereses de todos: la búsqueda contundente y de trazos gruesos, propios de los
de alternativas energéticas a los combustibles escenarios prospectivos de la geopolítica, que
fósiles, bien por agotamiento bien por los efec- termina con un tono bíblico o de sabios anti-
tos nocivos sobre la biosfera. Una nueva era guos, profetizando que la cooperación es el
energética ha de emerger, ahora sí más por camino «…por amor a nuestros hijos». Alzo la
deseo que por evidencia, en la que, sin embar- mano para que los caminos señalados por Klare
go, han de convivir lo que queda de los com- sean posibles, haya espacio para que la política
bustibles convencionales y las nuevas fuentes se imponga a la geopolítica y podamos decidir el
que aún no se muestran del todo convincentes destino de nuestros hijos a la luz del Sol, con
respecto de su potencial de sustitución. De allí agua dulce abundante y condiciones medioam-
que Klare repasa las limitaciones del etanol bientales de vida más o menos dignas.
(p. 343) y del uso del hidrógeno (p. 345). Da
cuenta, además, de los obstáculos que deben Noé González
vencer la energía eólica y solar para sumarse y Doctorando en Economía
ser consideradas realmente prometedoras. Se Universidad de Valladolid

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