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EL MITO DEL CAMBIO

“El que tiene sus brazos y no trabaja, es el padre de la


haraganería”, Oddun de IFA Ogbe-Ate
“A veces de noche enciendo la luz, para NO ver mi propia
Obscuridad.”, Antonio Porchia Poeta Argentino (1885-1968)

En algún momento de nuestras vidas seguramente hemos


escuchado o emitido estas palabras: “Tienes que tocar fondo
para volver a la superficie”, este concepto es erróneo; pero sin
embargo es de amplia aceptación social aunque implique que
haya que “arrastrarse” primero, sufrir y perder casi toda
esperanza antes de que podamos cambiar tanto en nuestras
vidas como en nosotros mismos; este mito nos ha venido
convenciendo de que casi es obligatorio esperar a que la
situación sea atroz, intolerable o insostenible antes de aspirar al
derecho de hacer algo por mejorarla. Y como estamos
acostumbrados a reaccionar tan negativamente a los cambios,
seguido nos convencemos de que “las cosas NO andan tan mal”
en comparación a otros,- consuelo fácil-, hemos aprendido a
crear nuestra propia excusa lista para usarse con tal de NO
cambiar, sin embargo la vida misma nos ha deparado una
sorpresa, en NINGUN lado está escrito que debamos
necesariamente sufrir,-al menos No terriblemente-, antes de
CAMBIAR; en muchas instancias vitales No tenemos siquiera que
pensar en sufrir y ciertamente tampoco debiéramos tener que
soportar dolores prolongados, frustración o incertidumbres,
cuando REALMENTE se quiere “salir del hoyo” y seguir adelante,
TODOS tenemos la capacidad de llegar a la propia LINEA DE
FONDO y prepararnos para elevarnos por encima de esta;
NOSOTROS podemos escoger cambiar, y también NOSOTROS,
podemos empezar por donde mejor nos parezca dejando de lado
las poses de culpar a otros por nuestros propios ejercidos
miedos. Por lo que, ¿para qué esperar?, antes de que
alcancemos a digerir este tan sencillo razonamiento;
seguramente habremos ya cambiado varias veces y en diferentes
aspectos de nuestra vida, y lo mas seguro es que ni siquiera lo
hayamos notado; pero sea como haya sido, los cambios están;
quizás sepamos o no como se sintió este cambio, puede que ni
siquiera lo hayamos disfrutado mientras este transformaba
nuestra vida, pero una vez radicado o establecido este cambio,
es necesario que nos preguntemos: ¿lo notamos?, ¿ fue
necesario o satisfactorio?, desde una perspectiva objetiva,
¿acaso la evasión y la resistencia al cambio debe parecernos
incluso ridícula?, a título personal siempre que cumplo con
alguna meta que me implicaba un cambio personal para poder
concretarla me pregunto de manera obligatoria: ¿Por qué
demonios lucho contra los cambios?, ¿Por qué se me ocurrió
pensar alguna vez que sería incapaz de cambiar?, y lo más
importante,- o vergonzoso-, ¿Por qué espere tanto tiempo?; es
cuando concluyo este soliloquio pensando, la próxima vez NO
esperare tanto tiempo, debo encontrar una razón para cambiar
ANTES de que llegue el desastre o No pueda controlar los hábitos
que me acorralan en mis proverbiales “esquinas” derrotistas y
llegue a pensar que no hay OTRA opción más que CAMBIAR y
para aceptar esto, alguna que otra pregunta creativa ayudaría
para satisfacer esta inquietud: ¿Por qué CAMBIAR?, ¿Que es lo
quiero hacer con la vida que TODAVIA tengo por vivir?, ¿Qué es
lo que quiero experimentar?, ¿ De qué quiero ser testigo?, ¿ Que
es lo que quiero aprender?, ¿ De qué quiero formar parte?, ¿
Que es aquello que quiero cambiar, darle forma o dejar mejor
que cuando me di cuenta de mi necesidad de cambio?, en
resumen: ¿Qué es lo que quiero hacer BIEN, por el resto de MI
vida?, sin importar el que o el cuanto ponemos en la lista de
propósitos de nuestra línea de vida, nuestras esperanzas, sueños
o planes ayudaran a descubrir la respuesta real a nuestras
aspiraciones y encontrar las respuestas adecuadas a esta
pregunta tan remolona: ¿Por qué cambiar?, para poder vivir y
disfrutar de un estado de bienestar INTEGRAL tenemos que estar
consientes y aceptar que no solo se trata de un concepto
abstracto, es ESTAR BIEN física, emocional, intelectual y
espiritualmente la única forma de alcanzar la satisfacción plena
de nuestras capacidades de vivir bien; esto conlleva a aspirar y
ejercer una calidad de vida de forma totalmente APASIONADA
siendo esto un producto claro y necesario de cuando trabajamos
en pos de un buen vivir. Nosotros como devotos practicantes
de este camino Filosófico-Religioso en estos tiempos, debemos
ser la “raya en el agua”, en razón de lo necesario que son los
cambios y paradigmas que también ES NECESARIO cambiar, para
poder ejercer nuestra Fe de una manera congruente y
claramente alejada de los dogmas que nos identifican con
practicantes que solo han abonado con sus ejemplos a marcar
una imagen de vicios, sectarismos e ignorancia sin límites en un
entorno social global que ya NO permite esas Poses de
Infalibilidad inciertas e inexistentes en toda razón, el camino
propuesto por el cuerpo Literario-Filosófico de IFA indica
también que este camino de sacrificio es necesario seguirlo con
ánimo de guerrero tratando de adoptar al menos un listado de
conductas “nuevas” que de tan cotidianas puedan convertirse en
hábitos de cambio REAL:
1.-Dedicarnos tiempo, propuesta del enfoque
2.-Nutrirnos de manera adecuada, físicamente
3.-Ser buenos escuchas
3.-Ejercitarnos,-Si, de Verdad-.
4.-Trabajar con nuestro Ile, grupo de apoyo.
5.-Administracion de nuestro tiempo
6.-Asumir los riesgos, -aceptándolos-.
7.-Aprender a Comunicarnos.
Ya teniendo una imagen más clara de cómo se vería “una buena
vida”, creemos nuestro propio inventario del “estar bien”
señalando las áreas en las cuales podemos cambiar para mejorar,
así encontraremos la respuesta a la sempiterna pregunta: ¿Por
qué cambiar?...
Iboru Iboya Ibocheche

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