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Tema: manipuleo de herbicidas.

Factores que afectan las eficiencias de las herbicidas.

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La eficiencia en el uso de los fertilizantes o capacidad de recuperación de los mismos


aplicados al suelo por las plantas, dependerá de diversos factores, entre ellos el suelo, la
planta, la condición climática, el manejo del riego, el efecto de localización del
fertilizante y la fuente o tipo de fertilizante aplicado.

El suelo: El contenido y tipo de arcilla, además del contenido de materia orgánica y el


pH, determinan la dinámica de los nutrientes en el suelo. Así, los arcillosos, con mayor
contenido de materia orgánica, son capaces de retener más nitrógeno, fósforo y potasio.
Esta retención puede ser excesiva si el pH es extremo. El mejor rango de pH varía según
el tipo de planta, aunque en general se considera que el mejor rango es el que va entre
6,0 y 6,5.

Otro factor agronómico importante es la compactación del suelo, que afecta el


crecimiento radicular de la planta y la exploración y absorción de nutrientes por las
escasas raíces.

Factores de la planta: La especie y variedad de planta, presentan distinta capacidad de


adaptación a condiciones de suelo muy diversas. Esto se debe a la condición de origen
de la especie. Por ejemplo, los berries, en general, son originarios de zonas húmedas, de
suelos con bajo pH. El caso más extremo es el del arándano, que en algunas variedades
requiere niveles de pH inferiores a 5,0. Otras especies, como la remolacha, prefieren
niveles de pH mayores de 6,5.

La capacidad de arraigamiento de la planta es otro factor muy importante, ya que


modifica la eficiencia de absorción de nutrientes por las plantas. Esta capacidad está
muy relacionada con la condición física del suelo, es decir, el grado de compactación
del mismo.

Condición climática: Las condiciones ambientales, mayoritariamente la de


precipitación, son importantes, especialmente en el caso del nitrógeno, pues facilitan el
lavado o lixiviación de este nutriente, cuando se presenta como nitrato. Precipitaciones
mayores de 1.000 mm anuales, determinan un continuo lavado de nutrientes de los
suelos, especialmente si estos se mantienen sin vegetación durante el invierno. El
nutriente que más se lava desde el suelo, es el calcio, debido al mayor contenido que
presentan los suelos. Finalmente, la textura del suelo, especialmente el contenido de
arcilla, determinan la pérdida anual de nutrientes desde el suelo.

Manejo del riego: En las zonas bajo riego, el exceso de humedad genera un incremento
de la pérdida de nitrógeno y calcio por lixiviación. Esto se ve agudizado en zonas de
riego y/o con precipitaciones invernales superiores a 1.000 mm.

Efecto de localización del fertilizante: Una forma de mejorar la eficiencia de


recuperación del fertilizante aplicado, es localizándolo junto a la plántula o semilla,
ojalá al lado y bajo la semilla. Las distancias a considerar dependerán del tipo de
semilla. En trigo, por ejemplo, se localiza en bandas laterales de 2,5 cm hacia el lado y 5
cm bajo la semilla. La idea es evitar el daño por toxicidad o salinidad. En el caso de la
papa, las distancias son mayores y alcanzan los 5 cm hacia el lado y 7,5 cm bajo la
semilla.

Fuente o tipo de fertilizante aplicado: La fuente o tipo de fertilizante aplicado es otro


aspecto que afecta la disponibilidad del nutriente para las raíces de las plantas. Esto
dependerá del pH del suelo y de las características de la fuente fertilizante empleada.

Entre los fertilizantes nitrogenados, en la actualidad se privilegia el uso de amoniacales


con retardantes de la mineralización, como el Novatec 21 o el Entec 21. Entre los
fosfatados, existen las fuentes más solubles, como los fosfatos amoniacales (Fosfato
Monoamónico) y los fosfatos monocálcicos, como el superfosfato triple. Entre los
potásicos, la mayoría es más soluble, como ocurre con el nitrato de potasio y el muriato
de potasio.

Por otra parte, los distintos nutrientes presentan además un comportamiento muy
diferente en el suelo.

Dinámica de los macronutrientes en el suelo

Nitrógeno: El nitrógeno no es fijado por el suelo sino que es retenido por la microflora
bacteriana, mediante mecanismos de inmovilización temporal que se producen al ser
incorporados o que forman parte de los microorganismos del suelo, como bacterias,
hongos, actynomicetes y microalgas. Todo este proceso de inmovilización temporal se
estima que puede alcanzar al 35% del N aplicado. Sin embargo, esto no significa una
pérdida total del N aplicado, sino una pérdida temporal, debido a que los
microorganismos lo retienen, aunque luego lo liberan al morir. Este ciclo de vida y
muerte de los microorganismos es muy rápido y puede variar desde unas pocas horas
hasta casi un día. Todo este proceso está afectado por la humedad del suelo, la
temperatura y el contenido de carbono o materia orgánica del suelo. El nitrógeno
amoniacal puede ser retenido por la capacidad de intercambio catiónico del suelo (CIC).

Lixiviación: El nitrógeno también puede ser lixiviado o lavado del suelo, especialmente
a la forma de nitrato (N03) por exceso de riego o lluvias intensas. En este caso, la
textura del suelo, es decir, el contenido de arcilla, es un factor importante que modifica
la intensidad de la lixiviación. Además, el contenido de materia orgánica también afecta,
de manera importante, la lixiviación de N desde el suelo. Contenidos altos de materia
orgánica, por su parte, disminuyen este proceso y viceversa.

Desnitrificación: Otro mecanismo de pérdida de nitrógeno es la desnitrificación. Este


fenómeno se produce por acción de microorganismos, que extraen el oxígeno de la
molécula de N03 y lo transforman finalmente en nitrógeno elemental, el cual pasa a la
atmósfera como gas. Este fenómeno se ve agudizado bajo condiciones de drenaje
restringido y alto contenido de materia orgánica lábil. Estas condiciones se dan
principalmente en las praderas de pastoreo en la zona sur del país, especialmente en la
primavera.

Volatilización: Otro mecanismo de pérdida es la volatilización que se puede producir al


pasar el nitrógeno de la forma amoniacal a amoníaco. Esto sucede bajo condiciones de
pH alto y de sequedad del suelo. Este fenómeno es más frecuente en suelos de la zona
norte y centro norte, los cuales a menudo presentan condiciones de aridez y pH alto.

Por lo tanto, la eficiencia de recuperación será muy variable. Sin embargo, se estima
que, en promedio y en condiciones normales de manejo agronómico, las pérdidas por
las distintas vías señaladas alcanzan los siguientes valores:

-Lixiviación: 5%

-Volatilización: 5%

-Desnitrificación: 5%

-Inmovilización: 35%

Por lo tanto, la pérdida total estimada de nitrógeno sería del 50%. Sin embargo, cabe
destacar que el 35% de la inmovilización no debe ser considerada una pérdida total del
sistema suelo, sino más bien una pérdida temporal del nitrógeno aplicado. Es importante
señalar que este análisis corresponde a la fertilización de cultivos manejados mediante
riego gravitacional. A nivel de riego por goteo, la eficiencia puede ser mayor,
alcanzando el 65%. No obstante, esta puede ser claramente modificada por la capacidad
de arraigamiento de la planta. En frutales manejados por goteo, con escasas raíces, la
eficiencia puede ser tan baja como el 30%. Esto es frecuente en parrones con vides en
pie franco.

Fósforo: El fósforo es el nutriente menos recuperado por las raíces de las plantas,
debido a que es retenido o fijado por el suelo a un pH alto, mayor de 7,8 o bajo 5,8. El
fósforo, al ser incorporado al suelo, precipita rápidamente. Incluso, en menos de 48
horas ya está fuertemente retenido por la matriz arcillosa del suelo o por óxidos de
hierro y aluminio, o por efectos de los carbonatos. Por otra parte, una fracción de este es
inmovilizada por la biomasa microbiana del suelo, de manera similar al nitrógeno. Se
estima que niveles cercanos al 30% del fósforo aplicado, puede ser inmovilizado
temporalmente por la fracción orgánica del suelo. Es el macronutriente que presenta la
menor concentración en la solución del suelo (normalmente menos de 0,3 mg/L),
mientras que el nitrógeno, en la solución suelo, puede alcanzar más de 20 mg/L.
Además, el fósforo es muy poco móvil en el suelo. De hecho, en condiciones de textura
media, se mueve menos de 15 mm. Por su baja movilidad, se dice que las raíces deben
salir a buscar el fósforo en el perfil del suelo. Sin embargo, su movilidad varía con el
contenido de arcilla. Así, en suelos muy arenosos se mueve con facilidad.

En cuanto a la eficiencia de recuperación, esta es muy dependiente de la especie de


cultivo y del tipo de suelo. En suelos de la zona central, por ejemplo, la papa puede
variar entre 9% y 13 %, mientras que en cereales como trigo y cebada puede hacerlo
entre 11% y 30%, dependiendo del tipo de suelo. En los trumaos de la zona sur, en
tanto, se logra la menor eficiencia de recuperación del fósforo aplicado.

En cereales, entre 11% y 15%.

En raíces, leguminosas y oleaginosas entre 8% y 12%.


En papa entre 6% y 9%.

Potasio: El potasio es el nutriente más recuperado por las raíces de las plantas, debido a
que es poco retenido o fijado por el suelo. La mayor retención se produce a mayor
cantidad de arcilla. En suelos arenosos, por ejemplo, es muy poco retenido, debido a que
existe una escasa matriz arcillosa. En los suelos depresionales o también denominados
lacustres —los cuales son muy arcillosos y están ubicados en la zona centro y centro
sur, como las series LlayLlay, Quillota, Paine, Hospital, Melipilla, Colchagua, San
Vicente y Quella— el potasio está mas retenido, debido al mayor contenido de arcilla
que presentan estos suelos. El fertilizante potásico, al ingresar al suelo, es adsorbido por
el coloide arcilloso, pero con baja energía de unión, especialmente si el contenido de
arcilla es medio a bajo (menos del 30%) y si el tipo de arcilla es 1:1. Además, es poco
retenido por el coloide suelo comparado con calcio y magnesio, debido a su carácter
monovalente y a su menor radio iónico de hidratación. En la solución se presenta en
niveles más altos que el fósforo y el nitrógeno (alrededor de 40 mg/L). Su movilidad en
el suelo, en general, es baja y está regulada por el contenido de arcilla.

En relación a su eficiencia, la especie de cultivo y el tipo de suelo determina el


comportamiento de la recuperación de la fertilización potásica aplicada. En papa puede
variar entre 24% y 70 %, para suelos lacustres y trumaos, respectivamente. En el caso
de cereales, puede variar entre 30% y 90 % para los mismos tipos de suelos señalados.

El uso eficiente de los herbicidas

La eficiencia de los herbicidas para barbechos depende de varios puntos a los que
conviene prestar atención para lograr una rápida acción de quemado sobre las malezas
emergidas y una acción más prolongada en aquellos de acción residual. Varios ítems
deben ser tenidos en cuenta:

Agua: en ciertos herbicidas como el Glifosato, arcillas en suspensión y materia


orgánica (por ej. algas, típica de tanques) generan la desactivación del principio activo.

Calidad de Agua: La dureza del agua que se utiliza para la preparación del caldo puede
bajar la eficacia de los herbicidas. Aguas con alta concentración de carbonatos y
bicarbonatos de Calcio y Magnesio generan una reducción efectiva de la concentración
del principio activo utilizado. En herbicidas como Glifosato, 2.4D, Dicamba, Bentazon
y las Sulfonilureas, que se encuentran formulados como ácidos débiles, la utilización de
agua con alto pH puede provocar pérdidas de eficiencia de acción de hasta un 30%, con
los consiguientes costos que esto acarrea.

Condiciones de crecimiento: Para facilitar el control de malezas es necesario que estas


se encuentren en activo crecimiento. Falta de agua y bajas temperaturas son los factores
que más las afectan.

Condiciones ambientales al momento de aplicación: Son claves para lograr la mejor


eficiencia. Para lograr los mejores resultados la humedad relativa debe ser mayor al
40% y las temperaturas menores a 25 °C.

Al momento de realizar los tratamientos, una forma de mejorarlos es utilizar un


producto que corrija el pH de la solución, precipite al Calcio y el Magnesio, y que a su
vez genere una activación metabólica de las malezas a controlar, de forma tal de hacer
más eficiente todo el sistema. Basfoliar® Herbiplus tiene una tecnología de formulación
que le permite una rápida disolución en el tanque, acidificando el medio y permitiendo
que el Glifosato, entre otros agroquímicos, no se vea afectado por la acción del Calcio y
el Magnesio presentes en el agua.

Por otra parte, su aporte de Nitrógeno y Azufre favorece el metabolismo de aquellos


cultivos resistentes al glifosato y en el caso de las malezas, resulta en una activación de
su metabolismo, de forma tal de aumentar la eficiencia de control, especialmente en
momentos donde no es seguro su crecimiento, tanto por temperatura como por la
disponibilidad de agua en el perfil. Debido al incremento de malezas resistentes y de
difícil control, Basfoliar Herbiplus ha sido evaluado con graminicidas (Cletodim,
Haloxifop); con desecantes (Paraquat) y herbicidas de hoja ancha (Clorimurón,
Imazetapir, Diclosulam, Dicamba, 2,4 D), mejorando entre 5 y 10 % más el control, esto
relacionado con la mayor traslocación y metabolismo que produce.

Basfoliar® Herbiplus es un producto de Compo, empresa de origen alemán, líder


mundial en la fabricación y elaboración de fertilizantes foliares.

Basfoliar® Herbiplus se utiliza a una concentración del 1% del volumen de agua a


utilizar y es compatible con la mayoría de los agroquímicos, pudiéndose mezclar
inclusive con 2,4 D amina sin problemas.

Se aconseja siempre respetar el orden de mezclado. Así, como polvo soluble se debe
agregar primero al tanque, asegurándose que ya esté diluido, para posteriormente
agregar el resto de los productos. No obstante es recomendable realizar en forma previa
pruebas de compatibilidad, tanto de acción inmediata como de unas horas, en caso que
la aplicación deba suspenderse por motivos ambientales que generen riesgos de deriva.

Tecnología de aplicación de herbicidas

Los herbicidas son sustancias químicas que pueden matar o suprimir el crecimiento de
ciertas plantas no deseadas, consideradas malezas que, a su vez, consisten en cualquier
vegetal no deseado que se desarrolla en un área determinada y es capaz de interferir en
el desarrollo de otro vegetal deseado.
Los herbicidas, así como los demás plaguicidas, son probados y recomendados
específicamente para determinados usos. Esto significa que son adecuados para
determinados cultivos que los toleran perfectamente y determinadas especies de malezas
que son susceptibles (Deuber, 1997).

PARA QUE SE UTILIZAN


Son utilizados para controlar el desarrollo de las malezas presentes en un área
determinada antes de la siembra de un cultivo, o que se encuentran presentes en un
cultivo compitiendo con el mismo. También son utilizados para desecar un cultivo
próximo a ser cosechado, con el propósito de uniformizar el secado del mismo y
facilitar su cosecha.
Los herbicidas pueden clasificarse de diferentes maneras, lo cual permite conocer las
características generales del producto, cómo actúan y la forma de su utilización. La
clasificación puede hacerse desde diferentes puntos de vista.
POR SU ACCION SOBREDIFERENTES TIPOS DE PLANTAS
HERBICIDAS SELECTIVOS: Actúan sobre ciertas plantas pertenecientes a una
determinada familia botánica, y no ejercen control sobre otras plantas que pertenecen a
otras familias botánicas. Por ejemplo: 2,4-D actúa sobre malezas de hojas anchas y no
afecta a las hojas finas (pastos), Clorimuron ethyl (Classic), controla malezas de hojas
anchas presentes en el cultivo de soja, sin afectar a dicho cultivo.

HERBICIDAS NO SELECTIVOS O TOTALES: Controlan toda clase de malezas,


actuando sobre cualquier especie vegetal; por lo tanto, no son selectivos. Por ejemplo:
Glyfosato (Round up) para el control de hojas finas y algunas hojas anchas, 2,4-D
controla malezas de hojas anchas, no presenta selectividad para ninguna maleza y
cultivo de hojas anchas.

POR SU MODO DE
ACCION SOBRE LAS PLANTAS
HERBICIDAS DE CONTACTO: Estos herbicidas afectan solamente en las partes de las
malezas que han sido cubiertas por el producto, por eso es importante mojar bien las
malezas que se quiere controlar. Las raíces de las malezas no son afectadas por estos
herbicidas y pueden rebrotar. Por ejemplo, Paraquat (Gramoxone), Lactofen (Cobra),
Bentazon (Basagran).

HERBICIDAS SISTEMICOS O DE ACCION INTERNA: Una vez aplicados sobre las


malezas, son absorbidos y recorren por todos los órganos de la misma, inclusive hasta
las raíces. Por ejemplo, 2,4-D, Glifosato (Round up), Setoxydim (Poast), Cletodín
(Select).

POR LA OPORTUNIDAD
EN QUE SE APLICAN
HERBICIDAS DE PRESIEMBRA: Son aplicados antes de la siembra o implantación
del cultivo, para eliminar las malezas existentes, como así también semillas de malezas
en germinación y órganos de propagación vegetativa. Por ejemplo, Sulfentrazone (Boral
SC).
HERBICIDAS DE PREEMERGENCIA: Su aplicación se realiza después de sembrar el
cultivo, antes de la germinación del mismo y/o la maleza. Destruyen las plantitas
pequeñas de las malezas después de que estas germinen. Por ejemplo, Imazaquim
(Scepter), Flometsulam (Preside), Pendimetalim (Herbadox).

HERBICIDAS DE POSEMERGENCIA: Se aplican luego de la germinación del cultivo


y de las malezas; se recomienda hacerlo cuando las malezas se encuentren en estado
inicial de desarrollo. El estado ideal de aplicación es para hojas finas hasta el 4 macollo
y para hojas anchas hasta 4 hojas verdaderas. Se denomina aplicación tardía a la
efectuada cuando las malezas se encuentran más desarrolladas.

CLASIFICACIÓN DE LOS HERBICIDAS POSEMERGENTES


HERBICIDAS LATIFOLICIDAS: Actúan sólo sobre las malezas de hojas anchas
(Dicotiledóneas), tales como lecherita, ysypo'i, malva, etc. Por ejemplo, Bentazón
(Basagram 600), Imazethapyr (Pivot), Lactofen (Cobra), Clorimuron-ethyl (Classic
250), etc.
HERBICIDAS
GRAMINICIDAS: Actúan solo sobre malezas de hojas finas (Monocotiledóneas), como
kapi'i ati, Cebadilla, kapi'ipe'i, etc. Por ejemplo, Clethodim (Select), Sethoxidim (Poast),
Propaquizafop (Agil), Cycloxydim (Focus), etc.

CONDICIONES PARA LA APLICACION EFICIENTE DE HERBICIDAS


Cualquiera sea el herbicida a ser aplicado, requiere de un amplio conocimiento técnico y
el respeto de ciertas normas establecidas, tales como factores ambientales, horario y
tecnología de aplicación y tamaño de las malezas, a fin de que esta práctica sea efectiva,
y se cumpla el objetivo de la aplicación propiamente, que es controlar o desecar
satisfactoriamente la maleza o cultivo con el herbicida.

FACTORES AMBIENTALES Y HORARIO DE APLICACION


Los factores ambientales, tales como temperatura y humedad relativa del aire, son muy
importantes para la aplicación de herbicidas, porque determinan el tipo de reacción de
las plantas a los estímulos o tratamientos externos.
Los factores ambientales y horario de aplicación que deben ser considerados y
respetados para la aplicación eficiente de herbicidas con el fin de obtener buenos
resultados son los siguientes:
TEMPERATURA: Debe aplicarse con temperatura inferior a 30º C. Existen herbicidas
que requieren cierta temperatura mínima para su rápida acción dentro del vegetal, como
el caso del glifosato que, aplicado a temperatura inferior a 15º C, retarda su acción y en
consecuencia su efecto sobre el vegetal.
La temperatura puede influir en los resultados de ciertos herbicidas, principalmente en
herbicidas de acción sistémico, tales como Metsulfuron methyl (Ally), Glifosato (Roud
up), 2,4-D, etc. La eficiencia de los mismos se reduce cuando son aplicados con
temperaturas medias diarias inferiores a 12° C (Marochi in: I Seminário Internacional
do Sistema Plantío Direto, 1995).
HUMEDAD RELATIVA DEL AIRE: La recomendación es aplicar con humedad
relativa del aire superior a 60%, para evitar el secado de las gotas de pulverización, y
asegurar que la misma llegue en su totalidad al objetivo. Otro inconveniente es que con
baja humedad relativa del aire, el vegetal se encuentra en estado de estrés. Temperaturas
altas (mayor que 30º C) y baja humedad del aire (menor que 60%) favorece a la pérdida
del producto por evaporación (Marochi, 1996). Existen coadyuvantes que ayudan a
evitar este inconveniente pero significa aumento en el costo de aplicación.
VELOCIDAD DEL VIENTO: La misma no debe sobrepasar de 10 kilómetros por hora.
Una forma práctica de determinar es utilizando un encendedor a gas; ya en el lugar
donde se realizará la aplicación, se procede a encenderlo con la llama grande; si la
misma no se apaga, la velocidad del viento es adecuada; si la llama se apaga, la
velocidad del viento no es la apropiada para realizar la aplicación.
Es importante considerar siempre la velocidad del viento para las aplicaciones de
herbicidas, asegurando así que el producto aplicado llegue al objetivo (aplicación
eficiente) y no se deposite en otras áreas no deseadas por efecto de derivas, causando
perjuicios a otros cultivos de la misma propiedad o a la del vecino, evitándose molestias
y trastornos debido a una mala aplicación.
Se entiende por deriva el transporte de las gotas de pulverización a otras áreas no
deseadas, fuera del lugar de aplicación (Rodríguez & Almeida, 1998). La distancia de la
deriva depende del tamaño de las gotas de aplicación y la velocidad del viento.

POSIBILIDADES DE LLUVIA: Se recomienda no aplicar cuando se aproximan lluvias


inminentes, porque el producto aplicado puede ser lavado con las aguas de lluvia, con la
posibilidad de infiltrarse en el subsuelo o llegar a cursos de agua, contaminando a los
mismos. Cada producto herbicida presenta un tiempo requerido para su absorción por el
vegetal, que se encuentra indicado en la etiqueta del envase del herbicida; y si ocurren
lluvias antes de este tiempo, el producto no es absorbido por el vegetal y es lavado por
las aguas de lluvia.

HORARIO DE APLICACION: Lo recomendado es aplicar en las primeras horas del día


hasta las 10:00 horas y en las últimas horas de la tarde a partir de las 17:00 (horario de
verano), evitando las horas más calurosas del día comprendida entre los horarios
citados. Además, en este horario se dan, normalmente, las condiciones ambientales
ideales, citadas arriba, para la aplicación. Respetando este horario se asegura que los
vegetales a ser controlados se encuentren con buen vigor y activas, fundamental para la
absorción del herbicida por el vegetal y lograr buenos resultados.
De lo contrario, en los horarios más calurosos del día, las mismas se encuentran en
estado de estrés, con las hojas caídas, prácticamente inactivas. Las plantas cierran sus
poros cuando la temperatura aumenta para evitar la evaporación de agua como defensa
y protección del intenso calor, con menores posibilidades de absorber el producto,
incidiendo negativamente en los resultados, es decir, control deficiente.
Otra razón importante constituye la preservación de la salud de la persona que aplica el
producto, ya que hará la aplicación en horarios más amenos del día, lo cual mejora el
rendimiento en el trabajo y reduce los riesgos de intoxicación.
Sin embargo, si se aplica en horarios no apropiados, estará más expuesto a posibles
intoxicaciones, pues en las horas de mayor calor, los poros de la piel se abren para
facilitar la transpiración, el sudor es mucho más intenso, aumentándose así el riesgo de
que el producto penetre por la piel, el cansancio es mayor y la respiración más
frecuente.
La elección del momento del día más conveniente para realizar la aplicación (mañana o
tarde) dependerá del tipo de herbicida a ser utilizado, considerando que existen aquellos
que requieren de la presencia de luz solar para ejercer su efecto sobre los vegetales, tales
como Basagram 600 (Bentazon), Glifosato (Round up); en este caso la aplicación
deberá realizarse indefectiblemente en la mañana y no a la tarde; y otros que actúan
independiente de la luz solar, pudiendo ser aplicados en la mañana o últimas horas de la
tarde.
En las primeras horas de la mañana, normalmente, hay presencia de rocío, el cual es una
dificultad para ciertos herbicidas, como los líquidos solubles, caso en el cual disminuye
la efectividad de estos debido a la alta dilución que ocurre antes de la absorción por los
vegetales. En este caso, deben utilizarse picos adecuados (de menor caudal) para la
aplicación, a fin de reducir los efectos de dilución y escurrimiento (Marochi in: I
Seminário Internacional do Sistema Plantio Direto, 1995). Sin embargo, el rocío es
benéfico, en condiciones de sequía, para varios herbicidas posemergentes cuyas
formulaciones no sean del tipo líquido soluble o concentrado soluble.