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CÓMO LLEVAR UNA VIDA MÁS CREATIVA

Por Casey Lesser, 31 de julio de 2017 1:58 p. m.

Traducido por Ana Carrino

Todos nacemos con una creatividad innata. Pero lo que los artistas hacen, consciente o
inconscientemente, es seguir desarrollando ese instinto.

Hoy, la creatividad es una cualidad cada vez más buscada en ámbitos más allá del de las artes. No es
solo que las empresas buscan candidatos que puedan generar y llevar a cabo ideas originales, hay
estudios que demuestran que la creatividad puede estimular la productividad, así como el bienestar
físico y mental. Ahora, más que nunca, se reconoce a la creatividad como una habilidad esencial que
puede perfeccionarse.

Ya fuere que uno trabaje en un campo creativo o no, para aquellos quienes buscan mejorar su
propia creatividad puede resultar difícil saber por dónde empezar. Para ayudar, charlamos con un
grupo de profesionales creativos y expertos –una artista, un emprendedor, una psiquiatra y un
escritor- para exponer los pasos concretos que cualquiera puede dar para llevar una vida más
creativa.

¿Qué Es La Creatividad?

Primero, es importante saber de qué estamos hablando cuando usamos el término “creatividad”.
Muchos asocian la palabra con la resolución de problemas. El profesor de Stanford y psiquiatra
Manish Saggar señala que mientras la creatividad es “muy difícil de definir y, mucho más, de
mesurar”, las comunidades de investigadores y científicos concordaron ampliamente en una simple
definición: para ser considerado creativo, algo –una idea, una solución, un producto, un proceso-
debe ser tanto novedoso como apropiado. En otras palabras, debe ser original y útil para algo.

También es importante enfatizar que la creatividad no necesariamente aplica para las artes –es
esencial en el arte y en la música, pero también para las matemáticas, la ciencia, los negocios y una
miríada de otros campos. Por ejemplo, tomemos a Paula Crown, una artista a tiempo completo que
trabajó durante muchos años en Wall Street en finanzas inmobiliarias y encontró que sus instintos
creativos le ayudaron a tener éxito en un campo aparentemente no creativo.

La psiquiatra y psicoanalista Carrie Barron, coautora de The Creativity Cure: How to Build Happiness
With Your Own Two Hands, describe el acto de ser creativo como una forma de auto-actualización.
“Cuando uno está muy absorto en algo que es profundamente interesante para uno hay casi una
pérdida del ser y uno pierde la noción del tiempo”, dice. “Es experimentar la vida en su mejor
expresión, porque uno está tan al unísono con su proceso que puede tener un momento eufórico”.

Por Qué La Creatividad Es Importante

Bruce Nussbaum, un escritor y autor de Creative Intelligence, enfatiza que la creatividad puede
mejorar la vida personal de uno y su carrera profesional y que es una habilidad que debería
enseñarse en las escuelas, como matemáticas o literatura. (Las escuelas Montessori se encuentran
entre las pocas escuelas de nivel primario con enfoques educativos que sí enseñan creatividad). El
cree que la CQ (inteligencia creativa) debería tener el mismo estatus que el IQ (coeficiente
intelectual) y la EQ (inteligencia emocional).

Los efectos positivos del arte-terapia sobre la salud mental encuentran amplio apoyo, y abundantes
investigaciones recientes encontraron que la creación artística está vinculada a una mejora en la
función cerebral y que puede ser beneficiosa para prevenir y paliar la demencia senil y el mal de
Alzheimer. Más aún, abundantes investigaciones apoyan los efectos positivos que la creatividad
tiene sobre el desempeño laboral, las relaciones sociales, la función cerebral y la felicidad.

“La creatividad es experimentar la vida en su mejor expresión, porque uno está tan al
unísono con su proceso que puede tener un momento eufórico”.

En dos estudios desde 2105, Saggar, junto con la Profesora Grace Hawthorne en la escuela de diseño
de Stanford, encontró evidencia que conecta la actividad cerebral en el cerebelo con la creatividad.
En un estudio, en el que se comparó a los alumnos del curso de creatividad en el diseño de
Hawthorne con alumnos de una clase de chino mandarín, encontraron más actividad en el cerebelo
entre los alumnos que estaban estudiando creatividad. “Encontramos que la creatividad sí aumenta
y que la gente que era creativa terminaba usando el cerebelo más”, dice Saggar.

Los vínculos entre la función cognitiva y la creatividad también se comprobaron por un estudio de
2009 sobre el acto de dibujar garabatos. Los investigadores encontraron que la gente que hacía
garabatos al teléfono tiene un 29% más de poder de evocación que aquellos que no lo hacían. (Steve
Job ser aun ávido dibujante de garabatos).

El informe de Adobe “State of Create: 2016”, por ejemplo, encontró vínculos entre la creatividad y la
productividad en el ámbito laboral. El estudio, que relevó 5.000 adultos en cinco países, encontró
que las compañías que invierten en creatividad tienen un 78% más de posibilidades de “mejorar la
productividad de los empleados”.

También se reconoce que las actividades creativas levantan el ánimo. Un estudio de febrero de
2003, que relevó alrededor de 3.500 tejedores, encontró “una relación significativa entre la
frecuencia del tejido y el sentirse calmo y feliz”.

Tejer es solamente una de las muchas actividades que hacemos con nuestras manos que se
vincularon con la sublimación –el proceso por el que podemos convertir sentimientos o emociones
negativas en positivas. “A veces tenemos estos torrentes dentro nuestro –como ansiedad, miedo,
ansiedad anticipatoria o desesperanza- y ellas pueden sobrecogernos y hacernos sentir
desorganizados o como si no pudiéramos hacer nada”, explica Barron. Con actividades como tejer y
dibujar, es posible canalizar esa energía negativa a la tarea que tenemos a mano y alivianar los
sentimientos de ansiedad y depresión.

Recupera Tu Creatividad

“Cualquiera que haya tenido hijos alguna vez o haya visto a niños sabe que casi todos los niños son
creativos”, dice Nussbaum. “Creo que todos nacemos creativos y o lo cultivamos o lo perdemos”. Si
piensas que lo perdiste, no te preocupes –lo puedes recuperar. Y lo más seguro es que seas creativo
más frecuentemente de lo que piensas.
Los hobbies de la niñez como hacer rompecabezas, atrapar insectos y tener amigos imaginarios se
remontan a un impulso innato de ser creativo. Pero para muchos, ese sentido de posibilidad y de
asombro no sigue hasta la adultez; es menoscabado por la escuela, los trabajos, o por algo tan
pequeño como que nos digan que no servimos para dibujar.

Puede que no sea aceptable para los adultos traer a sus amigos imaginarios al trabajo, pero
igualmente hay siempre oportunidades para probar actividades creativas o ideas. Y para promover
esa creatividad en nosotros mismos y en nuestros pares, necesitamos practicar la concientización.
“Tantas veces, cuando la gente está siendo creativa se cierra”, dice Crown. “Nos corresponde a
todos nosotros darnos cuenta de que pensar de manera alternativa es algo que debe ser atesorado”.

“Deshazte de la manera en que la gente te dijo que deben hacerse las cosas y
date el espacio y la habilidad de cometer errores, de tener pensamientos
ridículos.”
En primer lugar, las búsquedas creativas y la vida laboral y la hogareña no necesariamente deben
estar separadas. Pensemos en instancias diarias en las que se nos presenta un obstáculo o una
oportunidad para experimentar. ¿Quizás acabas de arreglar una mesa inestable u organizaste
información en una hoja de cálculo? Quizás llegaste a un acuerdo para resolver una discusión entre
amigos, o planeaste una fiesta de cumpleaños sorpresa. Todas estas son oportunidades para ser
creativos.

Para abordar la creatividad con intención, Nussbaum propone que elijamos una actividad y la
“reenmarquemos”. Piensa en tu vida profesional y personal e identifica las cosas creativas que te
salgan bien”, dice, “y date el espacio y la habilidad para cometer errores, para tener pensamientos
ridículos y tendrás la oportunidad para abordar algo de una manera novedosa”.

Reserva Tiempo Para La Creatividad

Puede que vivas siguiendo un calendario de Google atiborrado que dificulta encontrar tiempo para
lavar la ropa, pero descubrir tu propia creatividad no significa necesariamente encontrar más horas
en el día. Puede ser algo que ya haces, o un nuevo hobby o habilidad –como cocinar, programar,
pintar o tocar un instrumento.

Miremos, por ejemplo, a Daniel Herman, un gerente de producto en ironSource, que siempre quiso
aprender a pintar pero nunca se hizo el tiempo para eso antes. Este año, fue su resolución de Año
Nuevo. Se anotó en una clase de pintura que se juntaba una vez a la semana por tres horas, justo
después del trabajo. No era solo una diversión creativa; encontró que pintar, en realidad, le ayudó a
volverse un mejor gerente de producto.

Hasta ese punto, Herman solía estructurar sus actividades diarias así como dividía su día de estudio
cuando estaba en la facultad. “Pero pintar requiere un abordaje completamente distinto”, dice.
“Acostumbrarse a hacer algo que es un poco menos estructurado y definido le da una perspectiva
nueva a patrones establecidos que puedo aplicar a otros aspectos de mi vida”.
El tiempo y cómo uno lo usa, es crucial para la producción creativa. Chen, que ahora le dedica la
mayoría del tiempo a su práctica artística, dice que las experiencias creativamente productivas
suelen pasar durante largos períodos de tiempo ininterrumpido”.

“Durante la semana, trato de separar bloques más largos de múltiples horas”, dice, “en los que
puedo perderme profundamente en algo, o dejar ir a mi mente un poco y ver qué pasa, sin
distracciones".

Encuentra tu Actividad Creativa

Esto no quiere decir que debas anotarte en una clase de pintura. Primero, mira aquello que ya estás
haciendo –que te guste hacer. La idea es “tener un lugar o una experiencia en que la que haya
pensamientos espontáneos, en la que juegues con algo- quizás sea una pintura o quizás una sopa”,
dice Barron. “Es muy inspirador”.

“No hay nada más creativo que cocinar”, dice Nussbaum. “Puedes tomar una receta y agregarle
cosas o quitarle. Es una actividad creativa muy importante. Siempre puedes probar algo distinto”.

Mientras que ciertamente todos podemos intentar aprender a programar o a cantar, no


todos podemos esperar convertirnos en el próximo Bill Grates o en la próxima Beyoncé.

Pero digamos que te interesa aprender algo completamente nuevo. Si ese es el caso, hazlo con
paciencia. Como enfatiza Barron, todos tienen capacidad creativa –la habilidad de traer “todo
nuestro ser y pensamiento espontáneo a una actividad”. Pero eso no necesariamente equivale a
grandeza creativa. Mientras que ciertamente todos podemos intentar aprender a programar o a
cantar, no todos podemos esperar convertirnos en el próximo Bill Grates o en la próxima Beyoncé.

Para descifrar qué medio creativo es el correcto para uno, Crown sugiere evocar aquello que nos
inspiraba de niños: “¿Qué amabas naturalmente? Estas son cosas que probablemente aun ames,
pero de las que no estamos tan conscientes cuando nos hacemos adultos”.

Aprender una actividad nueva muchas veces puede ser frustrante y desalentador al principio, pero
Barron aconseja seguir adelante. Aconseja seguir por dos o tres meses, hasta que encuentres algo
para hacer a lo que realmente quieras dedicarle tu tiempo.

“Toma tiempo y dedicación incorporarlo en la rutina de uno”, dice Herman sobre su experiencia con
la pintura, “pero se siente genial dominar una habilidad nueva de la que uno no estaba seguro al
principio”.

Evita las tendencias perfeccionistas (si las tienes) y crea tus propios parámetros para cómo y cuándo
vas a aprender. “Tenemos que tolerar la humillación de aprender y dominar una tarea, pero cuando
la hayas dominado, eso mismo puede ser aquello sobre lo que te apoyes cuando te encuentres en
épocas difíciles”, dice Barron. Una vez que domines esa nueva tarea bien, puedes empezar a
experimentar e improvisar, que es cuando la diversión comienza realmente.

Mantén una Compañía Creativa

Nussbaum lo deja bien claro: la creatividad es contagiosa. “Pasar el tiempo con alguien creativo y
hacer cosas creativas juntos es probablemente la manera más fácil de aprender a ser creativo”, dice.
“Solamente trabajar con ellos, ver cómo operan, cómo ven el mundo, aprender de eso –esa es la
manera de realzar tu inteligencia creativa”.

La socialización es generativa de la creatividad. “La interacción social es muy estimulante”, dice


Nussbaum. Imagina que tienes planes para ver una muestra de arte nueva o ir a un recital. Proponte
ir con otros con quienes quieras conversar o debatir lo que piensan, sus opiniones, preguntas e
ideas.

Incluso salir a la noche puede ser una plataforma creativa fructífera. “La vida nocturna es muy
importante para tu vida social creativa; tu carrera creativa es algo a tener en cuenta cuando sales”,
explica. “No es simplemente pasarla muy bien, sino a quién conoces, que pueda ser parte de tu
equipo, de quien puedas aprender, que pueda enseñarte algo”.

La salvedad aquí, dice Nussbaum rápidamente, es que muchos creativos son introvertidos y le dan
mucho valor al tiempo que pueden pasar solos. “Si eres introvertido, tienes que preguntarte a ti
mismo ‘¿Dónde está mi estímulo?’” Quizás debas hacer un esfuerzo coordinado para conocer gente
nueva, charlar con tus pares e ir a eventos.

Un buen ejemplo, agrega, es que muchos (si no todos) los diseñadores y gente creativa tienen un
socio –alguien que se encarga del costado comercial de la operación y de cosas como branding y
marketing, pero que también aporta una crítica valiosa. “Encontrar alguien en quien confíes y con
quien puedas debatir ideas es muy importante”. Un amigo de confianza también puede ser tu mejor
recurso cuando estás pasando por un bloqueo creativo y necesitas alguien con quien hablar.

Exponte a Cosas Nuevas

Vivir nuevas experiencias va de la mano con conocer e interactuar con otros. “La regla de oro es
exponerse constantemente a cosas nuevas”, dice Nussbaum sobre las estrategias para estimular la
creatividad.

Hay múltiples estudios que encontraron un vínculo entre viajar y la creatividad. Un estudio de
febrero de 2015 en el Academy of Management Journal, para nombrar uno, relevó a directores
creativos de 270 casas de moda y encontró que aquellos que habían trabajado en el exterior eran
más innovadores.

Mientras daba un curso de creatividad en Parsons, Nussbaum hizo que sus alumnos hicieran dos
ejercicios importantes que enfatizaran la necesidad de ver y vivir cosas nuevas.

Primero, les pidió que se quitaran los auriculares mientras paseaban por la ciudad y que guardaran
sus teléfonos por una hora. Los neoyorkinos saben bien que es muy común que los peatones son
propensos a estar escuchando música (o quizás un podcast) con sus teléfonos inteligentes en la
mano mientras que caminan por la calle o van al subte. Esto suele ser un mecanismo para relajarse
y/o apagar el ruido incesante de la ciudad, pero Nussbaum argumenta que esto nos aleja de las
oportunidades de engendrar creatividad.

“Miren alrededor suyo cuando caminen, observen a la gente, vean qué cambió”, aconseja, “huelan
los olores, miren lo que la gente tiene puesto, los restaurantes nuevos, piénsenlo. Sean flaneurs1”.

1
N de la T: flâneur: persona que pasea observando la sociedad.
Incluso en tu oficina, sigue, observa qué es lo que está pasando, quién está hablando con quién.
“Estar consciente de los entornos ayuda a ser más creativo en la vida y a asociarse creativamente
con otras personas".

Hay múltiples estudios que encontraron un vínculo entre viajar y la


creatividad.
Para otro ejercicio, se le pidió a los alumnos que registraran una semana de sus vidas –ya fuere
escribiendo, dibujando o sacando fotos- para documentar lo que hacen por hora durante el
transcurso de siete días. Después se les dijo que entregaran los registros a un/a amigo/a y le
pidieran que los analizara. “Ustedes van a ver qué está realzando su creatividad y qué no", explica.
La mayoría encontrará que cayeron en patrones estáticos –ir al mismo café todos los días, ir por el
mismo camino al trabajo- y que se pierden de oportunidades de tener nuevas experiencias.

Los estudios también encontraron que pasar tiempo al aire libre es beneficioso para la creatividad.
Un estudio llevado a cabo en abril de 2012 por la Universidad de Kansas encontró que pasar tiempo
en la naturaleza mejoraba la función cognitiva, incluyendo un empujón del 50% en la creatividad.

A nivel más local, Nussbaum alienta a asistir a eventos culturales locales y a tomarse tiempo cada
semana para buscar nuevas muestras, eventos o incluso aperturas de restaurantes nuevos –todas
buenas oportunidades para estimularse.

Cuídate

Si tiraras una piedra a una multitud de profesionales creativos hoy, es más seguro que le pegues a
alguien que medita o hace yoga (si no ambos).

"Esta cultura de la meditación –tomarse un tiempo, bajar un cambio, tener una mente tranquila-
está muy conectada con la creatividad", dice Barron, "porque lo que hace es crear un consuelo
interno; mientras que mucho de nuestro tiempo se pasa en un espacio afuera, respondiendo ante lo
que se nos presenta, como nuestras bandejas de entrada”. Dice que incluso 20 minutos de
meditación o de tiempo de calma por día puede ayudar a que uno se ponga en un estado mental
para que la creatividad florezca –por ejemplo, un estado mental en el que se te prepara para
formular preguntas o encontrar soluciones.

Crown, que dedica sus mañanas a su práctica artística, medita cada tarde cuando termina su día.
“me da un momento de pausa para respirar hondo, conectar con las cosas que es importante sentir
profundamente y para centrarme”, explica.

Incluso 20 minutos de meditación o de tiempo de calma por día puede


ayudar a que uno se ponga en un estado mental para quela creatividad
florezca.
Si la meditación no es lo tuyo, Nussbaum sugiere que ejercicios restaurativos son herramientas
poderosas para ayudar a lograr la calma y el enfoque necesarios para ser creativos en otras partes
de tu vida. Esto puede ser el yoga, correr, nadar, incluso la terapia sonora –un tipo de meditación en
la que los participantes yacen en el piso mientras un instructor usa cuencos, gongs y otras
herramientas que llenan la habitación con ondas sonoras. Estas son actividades que también nos
ayudan a dejar a un lado nuestros celulares, computadoras y otras pantallas que son propensas a
inducir ansiedad o a distraer.

Algunas estrategias físicas simples se citaron como medios para suscitar la creatividad. Un estudio
reciente que relevó niños y les pidió que se les ocurrieran usos nuevos para objetos cotidianos
resolvió que cuando se le animaba a los chicos a gesticular mientras hablaban, se les ocurrían ideas
más originales. E incluso algo tan simple como mover los ojos –como sugieren estudios de 2009 y
2015- puede despertar el genio creativo.

Otras tácticas citadas comúnmente implican planear una salida o una sesión de ejercicios para cortar
el día laboral. Simplemente salir de tu silla y salir a caminar puede ayudar también. Un convincente
estudio de Stanford de 2014 encontró que “caminar impulsa las ideas creativas en tiempo real y
justo después”. Para aquellos que no tienen mucho tiempo pero quieren impulsar su creatividad en
el ámbito laboral, estas son todas estrategias que no requieren de un alto nivel de compromiso (o
dinero).

No Lo Pienses Demasiado

En el estudio sobre creatividad de Saggar de 2015 en Stanford, se le pidió a los alumnos que hicieran
dibujos inspirados por verbos dentro de un período de tiempo prefijado (como en el juego
Pictionary) y se los evaluó de acuerdo con los dibujos que hicieron durante esa ventana de tiempo
limitada. El estudio sugiere que pensar demasiado en realidad puede reprimir la creatividad.
“Cuanto más piensas y planeas, peor te desempeñas”, explica Saggar.

Encontraron que los alumnos a quienes se les pedía dibujar sin tomarse el tiempo para pensar
terminaron haciendo dibujos más originales. Mientras que el estudio se enfocaba específicamente
en la habilidad de una persona para improvisar en una situación cronometrada, sugiere que la gente
debería actuar de acuerdo con sus impulsos creativos más que sobreanalizar.

Así que la próxima vez que empieces a devanarte los sesos esperando que una idea se materialice:
detente. Busca un papel y un lápiz. Intenta garabatear a ver si te sienta, o –para parafrasear a Chen-
permítete que “cosas ridículas” floten en tu mente. Con un pequeño esfuerzo, podrás explotar el
instinto creativo que una vez fue parte de tu vida diaria.