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¿Qué nos dicen los espacios?

:
acerca de las sensaciones
hipersónicas en la abstracción
espacial, creando ciudades desde la
experiencia psicogeográfica.

Escrito por David Chaupis Meza (Lima, Perú - 2018).

PLANTEAMIENTO DE INVESTIGACIÓN

“We experience spaces not only by seeing but also by listening. We can navigate a room in the
dark, and "hear" the emptiness of a house without furniture. Social relationships are strongly
influenced by the way that space changes sound. Spaces Speak, Are You Listening?”
Barry Blesser & Linda-Ruth Salter (2009).

¿Qué es el sonido? Si bien podemos reconocer el patrón sonoro como una vibración audible de
todo aquello que resuene al campo tonal percibido por el oído humano, cuyas frecuencias varían
entre 20 Hz a 20 kHz. Asimismo, la biofísica describe, a esta onda sonora, como la cantidad de
veces por segundo que el aire vibra para producir el sonido que escuchamos (Arch y Narins
2008), este rango de percepción humana difiere, en comparación, con la de otros animales
terrestres. Sin embargo, esta capacidad auditiva sería un rasgo ancestral en los mamíferos (Sales
1974).

Ahora bien, tal como lo plantea O’Brien (2007): “el sonido es el movimiento rápido de las
moléculas”, dado que responde a un mecanismo de transmisión energética propagada a través
de la vibraciones moleculares. Así pues, las estructuras moleculares actúan como medio de
comunicación para el espectro de la energía acústica, más allá de nuestra percepción auditiva,
puesto que existen frecuencias inaudibles que viajan a altas velocidades (“el flujo del silencio”),
como las vibraciones: ultrasónicas e hipersónicas.

Este flujo vibracional varía en resonancia conforme su distancia, esto significa que el sonido
mientras mayor frecuencia o velocidad vibracional (Hz) alcance tiende a atenuarse respecto a la
propagación de su distancia (Lawrence y Simmons 1982), percibido como silencio. Más allá del
rango audible, existen interacciones vibracionales que continúan transmitiendo energía a otras
escalas estructurales. Como las estructuras celulares, donde la influencia ultrasónica (MHz)
incrementaría la tasa de crecimiento celular a través del transporte de oxígeno y nutrientes (Pitt
y Ross 2003).

Así como también la influencia hipersónica (GHz - THz) como señal no-audible que impacta sobre
nuestro sistema biológico, tal como lo revela Oohashi et al. (2000), en su estudio: “Inaudible
High-Frequency Sounds Affect Brain Activity: Hypersonic Effect”, estas altas frecuencias

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vibracionales, son conocidas en física cuántica como los fonones (“shorter-wavelength higher-
frequency collective excitations”) (Maldovan 2013), cuya percepción no se limita a la auditiva
sino más bien son sensaciones somato-sensoriales relacionadas a la arquitectura aural.

Así “la arquitectura aural (o auditiva) se refiere a las propiedades de un espacio que se puede
experimentar escuchándolo” (Blesser y Salter 2009), la pregunta es: ¿qué nos dicen los espacios?
¿Cómo escucharlos? Certeau (2011) refiere que “el acto de caminar… es para el sistema urbano
lo que el acto del habla es para el lenguaje” y si caminar es hablar, estaríamos entablando una
comunicación con nuestro entorno geográfico. Cuyo mecanismo de interacción se fundamenta
en la transferencia de la energía vibracional, allende nuestro rango de percepción.

Razón por la cual, Oohashi et al. (2000) explica que “la sensibilidad (perceptual) de los seres
humanos puede no ser paralela con la audibilidad consciente de la vibración del aire”. Estas
sensibilidades inaudibles son vinculadas a las llamadas sensaciones hipersónicas descritas por
Ikoniadou (2010), espectros fonónicos que estimularían constantemente el espacio que
habitamos (Maldovan 2013).

Dichas transformaciones energéticas perturban nuestra abstracción espacial que termina


influenciando la realidad psicogeográfica que vivimos (Weng 2009), (re)creando así nuestras
ciudades a partir de fenómenos inconscientes que afectan la actividad cerebral y por ende
nuestra realidad, como por ejemplo: los dejavúes (Bartolomei et al. 2012; Brown 2003). Por lo
tanto, es la finalidad del presente proyecto activar la memoria viva de la ciudad desde la
consciencia ciudadana mediante la elaboración de una “cartografía anímica”, generada a través
de la experiencia psicogeográfica del caminante urbano.

METODOLOGÍA DE INVESTIGACIÓN

La propuesta del presente trabajo tiene un diseño experimental de tipo prospectivo-longitudinal


por lo que se requiere un intervalo de tiempo (de 3 semanas) para llevarlo a cabo en tres fases:
i) la evaluación del ruido de la ciudad de estudio, ii) la ejecución de una cartografía anímica
tomando como modelo los “Maps by Situationist” y iii) el análisis de la data colectiva.

El trabajo se retroalimenta desde que el colectivo de caminantes expresa sus emociones sobre
cada espacio que recorre dentro de su ciudad, asimismo, la ciudad contaminada por el ruido
expresa en nosotros sus sensaciones desde las emociones que manifestamos poseer, así
reconocemos que existe una memoria viva en cada lugar que proyectamos nuestra realidad.
(Auto-creados en la experiencia.)

1. El mapeo sonoro del ruido

La ciudad de estudio será tu propio barrio, comunidad o distrito. Tiene como propósito hacer un
mapeo sonoro de la ciudad en mención dividiendo el itinerario por etapas según los decibeles
que alcance cada sector. Esta evaluación tiene por objetivo sectorizar la polución de ruido para
mapear la dinámica sonora de la calle donde los ciudadanos constantemente se enfrentan.

Procedimiento:

- La medición de la polución de ruido se llevará a cabo en una semana (05 días),


enmarcada en la ciudad de residencia sectorizando los sitios de evaluación.

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- Esta evaluación constará de al menos cuatro (03) veces por día durante las horas pico:
de la mañana (7:00-9:30 AM), a primera hora de la tarde (12:00-2:30 PM) y al final de la
tarde hora punta (2:30-5:00 PM), donde cada día se evaluará los sectores seleccionados
de la ciudad de interés.
- Cada evaluación tendrá una duración de al menos 10 minutos.
- La unidad de análisis del ruido será los cláxones. Asimismo, durante cada evaluación se
registrará el tiempo y la ubicación geográfica, como también información adicional
sobre ocurrencias cercanas (alaridos, ambulancias, ruidos extraños, etc.).

Materiales:

- Dosímetro o sonómetro (sea este analógico o digital).


- Mapa de la ciudad de estudio.

2. La cartografía anímica

En esta fase se llevará a cabo la ejecución de un mapa psicogeográfico basado en el modelo


francés del movimiento artístico-social “Situationist” (1967), cuyo enfoque se ciñe en la
construcción de situaciones o ambientes momentáneos de la vida deliberadamente ejercidos
por una organización colectiva. En base a esta influencia, se pretende trazar una cartografía
anímica donde se registre diversas sensaciones (a través de una caminata grupal) sobre el
espacio urbano a ser explorado. La medición de las emociones será cualitativa (cartillas auto-
encuestables) y cuantitativa (electro-encefalograma o EEG).

Procedimiento:

- En grupos de 10 personas por días, durante una semana (05 días) se llevará a cabo una
caminata cuya ruta será trazada previamente, siempre una hora antes de cada salida. El
recorrido consiste en que cada sujeto caminante, durante el itinerario previamente
determinado, deberá registrar las experiencias personales y anotar las situaciones de
interés como son los lapsus durante la caminata: las veces de tropiezos y las co-
incidencias o simultaneidad de acciones con otra persona.
- El inicio de la caminata se basa en un único horario coordinado, cuya duración total de
cada día (incluye preparación + caminata): 3 horas.
- Cada participante (50 en total) tendrá una cartilla que valorizará el estado emocional de
cada caminante, así deberá identificar los estados emocionales por cada espacio
visitado de su ciudad.
- El objetivo es reconocer cómo influye la ciudad sobre nuestra abstracción espacial (la
cual conforma el constructo del imaginario popular o inconsciente colectivo) mediante
un mapa psicogeográfico (véase: https://makingmaps.net/2009/06/22/making-
psychogeography-maps/). Así se obtiene una cartografía anímica.
- En cada momento de la elaboración de dicha cartografía, será monitoreada la actividad
eléctrica cerebral de los participantes con un EEG.

Materiales:

- Cartografía de la ciudad de estudio.


- Libretas de apuntes.
- Dispositivos tecnológicos de grabación (cámaras de video y/o fotos, grabadoras de
audio, cámara GoPro, relojes, etc.).
- Cartilla de estados emocionales (“any score survey”).

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- Emotiv EPOC+ o cualquier electro-encefalograma.
- Programa de evaluación de estados emocionales (para el Emotiv EPOC+).

3. Análisis estadístico

Con los dos mapas tanto sonoro (“polución de ruido”) como psicogeográfico (“cartografía
anímica”) se pretende hacer un análisis estadístico, esto con el fin de estimar la correlación entre
las dos variables de interés: ruido de la ciudad vs tendencia emocional urbana, reconocer como
la ciudad nos responde a través de nuestros estados anímicos cuyas sensaciones pueden
relacionarse con el nivel de ruido que expresamos a nuestro entorno, encarnando las
perturbaciones del inconsciente colectivo a partir de nuestras realidades psicogeográficas.
Finalmente, cada valor estadístico respecto al ruido ambiental (dB) y el estado emocional (Hz)
serán usados para un reciclaje de sonificación con el uso del software libre.

Procedimiento:

- Para el análisis estadístico será utilizado el programa estadístico RStudio


(https://www.rstudio.com) la cual nos basaremos en una prueba de correlación que
bien podría ser de Pearson o Spearman (previa evaluación de la distribución de sus datos
sea o no paramétricos). Para cada comparación se usarán tablas y plots.

Materiales:

- Una laptop (de preferencia con Linux).

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REFERENCIAS

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