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Equipo 247

CASO SERAFINA CONEJO GALLO Y ADRIANA TIMOR V. ELIZABETIA

REPRESENTANTES DEL ESTADO DE ELIZABETIA

ABREVIATURAS

Artículo / (s) Art. / Arts.

Código de Comercio de Elizabetia CCE

Comisión Interamericana de Derechos Humanos CIDH o Comisión

Constitución Política de Elizabetia CPE

Convención Americana sobre Derechos Humanos CADH o Convención


Convenio Europeo de Derechos Humanos CEDH o Convenio
Corte Europea de Derechos Humanos Corte EDH
Corte Interamericana de Derechos Humanos Corte IDH o Tribunal
Corte Suprema de Justicia CSJ
Juez Contencioso Administrativo JCA
Juez de Familia en funciones de amparo JFA
Opinión Consultiva OC
Organización de Estados Americanos OEA
Equipo 247

Organización de las Naciones Unidas ONU


Página/ (s) Pág. / Págs.
Párrafo /(s) Párr. / Párrs.
Secretaría Nacional de Familia SNF

Tribunal Colegiado con Jurisdicción General del Distrito TCJGD

Tribunal Europeo de Derechos Humanos TEDH

ÍNDICE

BIBLIOGRAFÍA..............................................................................................................................iv

1. EXPOSICIÓN DE LOS HECHOS.............................................................................................1

2. ANÁLISIS LEGAL DEL CASO.................................................................................................3

2.1. ASPECTOS PRELIMINARES DE ADMISIBILIDAD........................................................................................ 3


2.1.1. PRIMERA EXCEPCIÓN PRELIMINAR: Falta de agotamiento de los recursos de la jurisdicción interna de
Elizabetia............................................................................................................................................................................... 4
2.1.2. SEGUNDA EXCEPCIÓN PRELIMINAR: Violación del derecho de defensa del Estado...............................9
2.2. CUESTIONES DE FONDO Y ANÁLISIS DE ASUNTOS LEGALES.............................................11
2.2.1. Elizabetia sugiere a esta H. Corte utilizar la doctrina del margen de apreciación.........................................11
2.2.2. Elizabetia respetó la obligación contraída en el Art. 17 de la CADH en relación con el Art. 1.1..................13
2.2.3. Elizabetia respetó la obligación contraída en el Art.24 de la CADH en relación con el Art. 1.1...................18
2.2.4. Elizabetia respetó la obligación contraída en el Art.11 de la CADH en relación con el Art. 1.1...................22
2.2.5. El Estado de Elizabetia respetó las obligaciones contraídas en los Arts. 8.1 y 25 de la CADH en relación con
su Art. 1.1 25
3. MEDIDAS PROVISIONALES.................................................................................................30

4. PETITORIO..............................................................................................................................32
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BIBLIOGRAFÍA

LIBROS Y DOCUMENTOS LEGALES CITADOS.

Libros y artículos académicos

- Acosta Alvarado, Paola. El derecho al acceso a la justicia en la jurisprudencia Latinoamericana. Departamento de

Publicaciones. Bogotá, Colombia, 2010. Pág. 26.


- Barbosa Delgado, Francisco R. El margen nacional de apreciación en el derecho internacional de los derechos

humanos: entre el Estado de Derecho y la sociedad democrática. EN: Acosta Alvarado, Paola y Manuel Núñez

Poblete (Coords.) El margen de apreciación en el SIDH: proyecciones regionales y nacionales.

http://biblio.juridicas.unam.mx/libros/libro.htm?l=3160 Pág. 11.


- Cárdenas Cerón, María Alejandra. Aproximación conceptual al derecho de igualdad en la jurisprudencia de la

Corte Interamericana de Derechos Humanos. En: Instituto de estudios constitucionales Carlos Restrepo

Piedrahita. Apuntes sobre el Sistema Interamericano II. Bogotá D.C.: Universidad Externado, 2009. Pág. 17.
- Carlson, Neil R. Fundamentos de psicología fisiológica. Pearson, Prentice hall. Tercera edición. Pg. 402. Cfr.

OMS. Glosario de términos de alcohol y drogas. 1994. Encontrado en:

http://www.who.int/substance_abuse/terminology/lexicon_alcohol_drugs_spanish.pdf Pág. 30.


- Faúndez, Héctor. El sistema Interamericano de Protección de los Derechos Humanos: aspectos institucionales y

procesales. Instituto interamericano de Derechos Humanos (IIDH). San José. 1999. Págs. 4, 6, 28, 29, y 30.
- Faúndez, Héctor. Medidas cautelares y medidas provisionales: acciones urgentes en el Sistema Interamericano

de Protección de los Derechos Humanos, en Revista de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas. Pg. 28.
- O. Alcoverro Fortunya , J.E. Rojo Rodésb y M. Ibarra Jatoa. Tipos de amnesia post-TEC y factores implicados.

Revista revisiones. Artículo No. 98.458. 2005 Encontrado en:

http://www.elsevier.es/sites/default/files/elsevier/pdf/46/46v12n04a13078157pdf001.pdf. Pág. 30.


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- Van Dijk, Pieter, Van Hoof, Fried, Van Rijn, Arjen y Zwaak, Leo. Theory and practice of the european

convention on human rights. Intersetia, Antwerpen Oxford. 2006. Pág. 13.

Documentos legales

- Convención Americana sobre Derechos Humanos. Suscrita en la Conferencia Especializada Interamericana

sobre Derechos Humanos. San José, Costa Rica, 22 de noviembre de 1969. Págs. 7, 9 y 14.

CASOS LEGALES CITADOS

Corte Interamericana de Derechos Humanos

La Corte Interamericana de Derechos Humanos es un órgano autónomo de la OEA que tiene

como función principal la interpretación y aplicación de la CADH y de otros instrumentos del

SIDH. Para ello, tiene funciones tanto consultivas como contenciosas. Su sede está ubicada en

San José, Costa Rica.

Casos contenciosos

- Corte IDH, Caso Ricardo Canese Vs. Paraguay. (Fondo, Reparaciones y Costas). Sentencia de 31 de agosto de

2004. Serie C No. 111. Págs. 18 y 22.


- Corte IDH, Masacre de Santo Domingo Vs. Colombia (Excepciones Preliminares, Fondo y Reparaciones)

Sentencia de 30 de noviembre de 2012. Serie C. No. 259 Pág. 4.


- Corte IDH, Caso Yvon Neptune Vs. Haití. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 6 de mayo de 2008,

Serie C No. 180. Pág. 24.


- Corte IDH, Caso Yatama vs. Nicaragua. (Excepciones preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas). Sentencia

del 23 de junio de 2005.Serie C. No. 127. Pág. 17.


- Corte IDH, Caso Velásquez Rodríguez Vs. Honduras. (Fondo). Sentencia de 29 de julio de 1988. Serie C No. 4.

Págs. 4 y 5.
- Corte IDH, Caso Tristán Donoso Vs. Panamá (Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas). Sentencia

de 27 de enero de 2009. Serie C No. 193. Pág. 21.


- Corte IDH, Caso Trabajadores Cesados del Congreso (Aguado Alfaro y otros) Vs . Perú. (Excepciones

Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas). Sentencia de 24 de noviembre de 2006. Serie C No. 158. Pág. 8.
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- Corte IDH, Caso Tibi vs. Ecuador. (Excepciones preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas). Sentencia del 7

de noviembre de 2004. Pág. 27.


- Corte IDH, Caso Suárez Rosero Vs. Ecuador. (Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas)

Sentencia de 12 de noviembre de 1997. Serie C No. 35. Pág. 26.


- Corte IDH, Caso Reverón Trujillo Vs. Venezuela. (Excepción preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas.)

Sentencia de 30 de junio de 2009. Serie C. No.1 97. Págs. 25 y 26.


- Corte IDH, Caso Palamara Iribarne Vs. Chile. Fondo, (Reparaciones y Costas). Sentencia de 22 de noviembre

de 2005. Serie C No. 135. Pág. 20.


- Corte IDH, Caso Neira Alegría y otros, (Excepciones Preliminares) Sentencia de 11 de diciembre de 1991. Serie

C No. 13. Pág. 5.


- Corte IDH, Caso Nadege Dorzema y otros Vs. República Dominicana.(Fondo, Reparaciones y Costas)

Sentencia de 24 de octubre de 2012. Serie C No.251. Pág. 18.


- Corte IDH, Caso Mohamed Vs. Argentina. (Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas)

Sentencia de 23 de noviembre de 2012. Serie C No. 255. Págs. 24 y 27.


- Corte IDH, Caso Masacres de Río Negro Vs. Guatemala. (Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y

Costas) Sentencia de 4 de septiembre de 2012. Serie C. No. 250. Pág. 24.


- Corte IDH, Caso las Palmeras vs Colombia. Sentencia del 6 de diciembre de 2001. Serie C No. 90. Pág. 27.
- Corte IDH, Caso Kimel vs. Argentina, (Fondo, Reparaciones y costas) Sentencia de 2 de mayo de 2008, Serie

C No. 170. Págs. 18, 19 y 22.


- Corte IDH, Caso Grande Vs. Argentina. (Excepciones Preliminares y Fondo). Sentencia de 31 de agosto de

2011. Serie C No. 231. Págs. 9 y 10.


- Corte IDH, Caso González Medina y familiares Vs. República Dominicana. (Excepciones Preliminares,

Fondo, Reparaciones y Costas). Sentencia de 27 de febrero de 2012. Serie C No. 240. Pág. 9.
- Corte IDH, Caso Gonzáles y otras (Campo algodonero) Vs. México. (Excepción preliminar, Fondo,

Reparaciones y Costas). Sentencia de 16 de noviembre de 2009. Pág. 21.


- Corte IDH, Caso Gomes Lund y otros (Guerrilha do Araguaia) Vs. Brasil. (Excepciones Preliminares, Fondo,

Reparaciones y Costas). Sentencia de 24 de noviembre de 2010. Serie C No. 219. Pág. 4.


- Corte IDH, Caso Godínez Cruz Vs. Honduras. (Fondo). Sentencia de 20 de enero de 1989. Serie C No. 5. Págs.

4 y 5.
- Corte IDH, Caso Genie Lacayo Vs. Nicaragua. ( Fondo, Reparaciones y Costas) Sentencia de 29 de enero de

1997, Serie C No. 30. Pág. 24.


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- Corte IDH, Caso Gelman vs. Paraguay (Fondo y Reparaciones) Sentencia de 24 de febrero de 2011. Págs. 4 y

12.
- Corte IDH, Caso García Asto y Ramírez Rojas Vs. Perú. (Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas).

Sentencia de 25 de noviembre de 2005. Serie C No. 137. Pág. 20.


- Corte IDH, Caso Gangaram Panday vs. Surinam, (Excepciones Preliminares). Sentencia del 4 de diciembre de

1991. Pág. 3.
- Corte IDH, Caso Furlán y familiares Vs. Argentina. (Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas).

Sentencia de 31 de Agosto de 2012. Serie C No. 246. Pág. 10.


- Corte IDH, Caso Fontevecchia y D’Amico vs. Argentina. (Fondo, Reparaciones y Costas). Sentencia de 29 de

Noviembre de 2011. Serie C No. 238. Pág. 23.


- Corte IDH, Caso Familia Barrios vs. Venezuela. (Fondo, Reparaciones y Costas).Sentencia de 24 de Noviembre

de 2012. Serie C No. 237. Pág. 23.


- Corte IDH, Caso Fairén Garbi y Solís Corrales Vs. Honduras. (Fondo). Sentencia de 15 de marzo de 1989. Serie

C No. 6. Págs. 4 y 5.
- Corte IDH, Caso Escué Zapata vs. Colombia. (Fondo, Reparaciones y Costas).Sentencia de 2 de Julio de 2007.

Serie C No. 165. Pág. 23.


- Corte IDH, Caso Escher y otros Vs. Brasil. Excepciones Preliminares, (Fondo, Reparaciones y Costas.)

Sentencia de 6 de julio de 2009. Serie C No. 199. Págs. 19, 21 y 23.


- Corte IDH, Caso del Tribunal Constitucional vs. Perú. (Fondo, Reparaciones y Costas). Sentencia del 31 de

enero de 2001. Serie C. No. 71. Págs. 18 y 27.


- Corte IDH, Caso del Pueblo Saramaka. Vs. Surinam. (Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas)

Sentencia de 28 de noviembre de 2007. Serie C No. 172. Pág. 5.


- Corte IDH, Caso de las Hermanas Serrano Cruz Vs. El Salvador. (Fondo, Reparaciones y Costas.) Sentencia de

01 de marzo de 2005. Serie C No. 120. Pág. 12.


- Corte IDH, Caso de la Comunidad Mayagna (Sumo) Awas Tingni vs. Nicaragua, (Fondo, Reparaciones y

Costas). Sentencia del 31 de agosto de 2001. Pág. 6.


- Corte IDH, Caso Comunidad Indígena Xákmok Kásek vs. Paraguay. (Fondo, Reparaciones y Costas) Sentencia

de 24 deAgosto de 2010. Serie C. No. 214. Págs. 16, 17 y 20.


- Corte IDH, Caso Chaparro Alvarez y Lapo Iñiguez Vs. Ecuador. (Excepciones Preliminares, Fondo,

Reparaciones y Costas). Sentencia de 25 de noviembre de 2007. Serie C No. 170, Pág. 19.
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- Corte IDH, Caso Castillo Páez Vs. Perú. (Fondo) Sentencia de 3 de noviembre de 1997. Serie C No. 34. Pág.

26.
- Corte IDH, Caso Castañeda Gutman Vs. Estados Unidos Mexicanos. (Excepciones Preliminares, Fondo,

Reparaciones y Costas). Sentencia de 6 de Agosto de 2008. Serie C No. 184. Págs. 8, 9 y 18.
- Corte IDH, Caso Cantoral Benavides Vs. Perú, (Excepciones Preliminares). Sentencia del 3 de septiembre de

1998. Serie C No. 40. Págs. 5 y 7.


- Corte IDH, Caso Cabrera García y Montiel Flores vs. México, (Excepciones Preliminares, Fondo,

Reparaciones y Costas). Sentencia del 26 de noviembre de 2006. Serie C No. 220. Págs. 4 y 12.
- Corte IDH, Caso Atala Riffo y niñas Vs. Chile. (Excepciones Preliminares, Fondo y Costas). Sentencia de 24 de

febrero de 2012,. Serie C No. 239. Págs. 12, 13, 17, 18 y 22.
- Corte IDH, Caso Artavia Murillo y otros (“Fecundación invitro”) vs. Costa Rica. (Excepciones Preliminares,

Fondo, Reparaciones y Costas). Sentencia 28 de noviembre de 2012. Serie C No. 257. Págs. 5, 12 y 23.
- Corte IDH, Caso Apitz Barbera y otros (“Corte primera de lo contencioso administrativo”) vs. Venezuela

(Excepción preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas) Sentencia de 5 de agosto de 2008 Serie C. No. 182.

Págs. 17 y 25.
- Corte IDH, Caso Almonacid Arellano y otros Vs. Chile. (Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y

costas). Sentencia de 26 de septiembre de 2006. Serie C No. 154. Pág. 4.


- Corte IDH, Caso Ivcher Bronstein vs. Perú, (Reparaciones y costas). Sentencia del 6 de febrero de 2001. Serie C

No. 74. Pág. 6.


- Corte IDH, Caso Álvarez Iñiguez Vs. Ecuador. (Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas)

Sentencia de 21 de noviembre de 2007. Serie C No. 170. Págs. 24 y 29.


- Corte IDH, Caso Salvador Chiriboga Vs. Ecuador. (Excepción Preliminar y Fondo). Sentencia de 6 de mayo de

2008. Serie C No. 179. Pág. 5.


- Corte IDH, Caso Rosendo Cantú y otras Vs. México. (Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas).

Sentencia de 31 de agosto de 2010. Serie C No. 216. Págs. 22 y 23.

Opiniones consultivas

- Opinión Consultiva OC-17/02. Condición jurídica y derechos humanos del niño. 28 de agosto de 2002. Serie A

No. 17. Págs. 12 y 18.


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- Opinión Consultiva OC-18/03. Condición Jurídica y Derechos de los Migrantes Indocumentados. 17 de

septiembre de 2003. Serie ANo. 18. Págs. 16, 17 y 18.


- Opinión Consultiva OC-19/05. Control de Legalidad en el Ejercicio de las Atribuciones de la Comisión

Interamericana de Derechos Humanos (arts. 41 y 44 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos),

del 28 de noviembre de 2005 SerieANo. 19. Pág. 9.


- Opinión Consultiva OC-4/84. Propuesta de modificación a la Constitución Política de Costa Rica relacionada

con la naturalización. 19 de enero de 1984. Serie ANo. 04. Pág. 12.

Votos razonados, concurrentes y disidentes

- Corte IDH, Voto concurrente del Juez Sergio García Ramírez. en el caso Kimel vs. Argentina, (Fondo,

Reparaciones y Costas). Sentencia de 2 de mayo de 2008, Serie C No. 170. Pág. 18.
- Corte IDH. Voto disidente del Juez Fernando Vidal Ramírez en el Caso Cantoral Benavides Vs. Perú,

(Excepciones Preliminares). Sentencia del 3 de septiembre de 1998. Serie C No. 40. Pág. 7.

Medidas provisionales

- Corte IDH. Medidas provisionales respecto de Venezuela. Asunto Liliana Ortega y otras. Resolución del 27 de

noviembre de 2002. Pág. 14


- Corte IDH. Medidas provisionales respecto de Venezuela. Asunto Luisiana Ríos y otros. Resolución del 3 de

julio de 2007. Pág. 14.


- Corte IDH. Medidas provisionales respecto de Venezuela. Asunto Luis Uzcátegui. Resolución del 27 de enero

de 2009. Pág. 14
- Corte IDH. Medidas provisionales respecto de Venezuela. Asunto Marta Colomina y Liliana Velásquez.

Resolución del 4 de julio de 2006. Pág. 14.


- Corte IDH. . Medidas Provisionales Respecto de Guatemala. Asunto Carpio Nicolle y otros. Resolución del 25

de octubre de 2012. Pág. 29.


- Corte IDH. Medidas Provisionales respecto de la República Dominicana. Asunto Haitianos y dominicanos de

origen haitiano en la República Dominicana. Resolución del 7 de septiembre de 2012 Pág. 29.
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Comisión Interamericana de Derechos Humanos


La Comisión Interamericana de Derechos Humanos es un órgano autónomo de la OEA, cuya

función principal es velar por la promoción y observancia de los derechos humanos en el

continente americano. Para ello la CIDH monitorea las condiciones de derechos humanos

en los Estados y además está encargada del proceso inicial de las peticiones individuales.

Fue creada por la OEA en 1959 y tiene su sede en Washington D.C., EEUU.

- CIDH. Demanda ante la Corte IDH en el casoAtala Riffo y niñas vs. Chile. Septiembre 17, 2010. Pág. 18.
- CIDH. Informe Nº 15/08, Petición 1163-05 Inadmisibilidad. Alex Solis Fallas vs. Costa Rica,4 De Marzo De

2008. Pág. 6.
- CIDH. Informe anual 1997. Recomendaciones a los Estados miembros en áreas en las cuales deben adoptarse

medidas para la cabal observancia de los derechos humanos. OEA/Ser.L/V/II.98 Doc. 6, 17 de febrero de 1998.

Pág. 24.

Corte Internacional de Justicia

La Corte Internacional de Justicia es el órgano judicial principal de la ONU, que tiene como

función primordial resolver controversias entre Estados que hayan reconocido su competencia.

También tiene la facultad de expedir opiniones consultivas sobre cuestiones de derecho

internacional que tengan los órganos de la ONU. Se encuentra establecida en La Haya, Países

Bajos.

- ICJ. Case concerning the Military and Paramilitary Activities in and against Nicaragua (Nicaragua Vs. United

States ofAmerica) (Merits) Judgment of 27 June 1986. Pág. 15.

Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

El Tribunal Europeo de Derechos Humanos es un tribunal internacional, y también la máxima

autoridad para interpretar el Convenio para la Protección de los Derechos Humanos y de las

Libertades Fundamentales en el continente europeo, instrumento que obliga a los Estados


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miembros del Consejo de Europa a velar por el cumplimiento de los derechos humanos. Se

encuentra localizado en Estrasburgo, Francia.

- T.E.D.H Caso Keegan Vs. Irlanda, (No. 16969/90), Sentencia de 26 de mayo de 1994. Pág. 13.
- T.E.D.H Caso Kroon y otros Vs. Países Bajos, (No. 18535/91), Sentencia de 27 de octubre de 1994. Pág. 13.
- T.E.D.H Caso Schalk y Kopf Vs.Austria, (No. 30141/04), Sentencia de 24 de junio de 2010. Págs. 13 y 15.
- T.E.D.H Daktaras v. Lithuania, no. 42095/98 (Sect. 3) (bil.), ECHR 2000-X – (10.10.00), § 30. Pág. 26.
- T.E.D.H. Caso Dudgeon Vs. Reino Unido, (No. 7525/76), Sentencia de 22 de octubre de 1981. Pág. 23.
- T.E.D.H. Caso E.B. vs Francia, (No. 43546/02), Sentencia de 22 de enero de 2008. Pág. 12.
- T.E.D.H. Caso Niemietz Vs.Alemania, (No. 13710/88), Sentencia de 16 de diciembre de 1992. Pág. 23.
- T.E.D.H. Caso Peck Vs. Reino Unido, (No.44647/98), Sentencia de 28 de enero de 2003. Final, 28 de abril de

2003. Pág. 23.


- T.E.D.H. Caso Pretty Vs. Reino Unido,(No. 2346/02), Sentencia de 29 de abril de 2002. Final, 29 de julio de

2002. Pág. 23.


- T.E.D.H. Caso Salgueiro da Silva Mouta Vs. Portugal, (No. 33290/96), Sentencia de 21 de diciembre de 1999.

Pág. 13.
- T.E.D.H. Fey v. Austria, judgment of 24 February 1993, SeriesAno. 255-Ap. 8, § 28. Pág. 25.
- T.E.D.H. Handyside vs. UK. Judgment, of December 7, 1976. Págs. 11 y 14.
- T.E.D.H. Pullar v. the United Kingdom, judgment of 10 June 1996, Reports of Judgments and Decisions 1996-

III, § 30. Pág. 25.


- T.E.D.H., Caso DeJong,BaljetandvandenBrinkVs.Holanda, Sentencia 22 de mayo de 1984. Pág. 3.
- T.E.D.H., Caso Deweer Vs. Belgium, Sentencia del 27 de febrero de1980. Pág. 3.
- T.E.D.H., Caso Paksas versus Lituania, Sentencia 06 de enero de 2011. Pág. 3.
- T.E.D.H.Caso X y YVs. Países Bajos, (No. 8978/80), Sentencia de 26 de marzo de 1985. Pág. 23.

Corte Constitucional colombiana

La Corte Constitucional de Colombia es una de las Altas Cortes de la Rama Judicial del Estado

colombiano, encargada de velar por la integridad y supremacía de la Constitución Política. Sus

funciones principales se encuentran en el artículo 241 de la misma.

- Corte Constitucional de la República de Colombia, sentencia C-006 de 2012, Magistrada ponente María Victoria

Calle Correa. Pág. 5.


- Corte Constitucional de la República de Colombia, sentencia T-100 de 1997, Magistrado ponente Vladimiro

Naranjo Mesa. Pág. 7.


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DOCUMENTOS DE ORGANIZACIONES INTERNACIONALES

Organización de Estados Americanos

La OEA es un organismo regional creado en 1948 con el fin de conservar la paz entre los Estados

del continente americano, función que desarrolla con base en la democracia, los derechos

humanos, la seguridad y el desarrollo.

- OEA, “Programa Interamericano para el Registro Civil Universal y ‘Derecho a la Identidad”, resolución

AG/RES. 2286 (XXXVII-O/07) de 5 de junio de 2007; resolución AG/RES. 2362 (XXXVIII-O/08) de 3

de junio de 2008 y resolución AG/RES. 2602 (XL-O/10), sobre seguimiento al programa, de 8 de junio de

2010. Comité Jurídico Interamericano. Pág. 17.


- OEA. Información general del tratado B-32. Serie sobre Tratados, OEA, No. 36. Encontrada en:

http://www.oas.org/dil/esp/tratados_B32_Convencion_Americana_sobre_Derechos_Humanos_firmas.ht

m. Pág. 11.
- OEA. Cuarto Informe de Progreso de la Relatoría sobre Trabajadores Migratorios y Miembros de sus

Familias en el Hemisferio, OEA/Ser.L/V/II.117, Doc. 1 rev. 1, Informe Anual CIDH 2002, 7 de marzo de

2003. Pág. 17.


- OEA. Estándares jurídicos vinculados a la igualdad de género y a los derechos de las mujeres en el

sistema interamericano de derechos humanos: desarrollo y aplicación OEA/Ser.L/V/II.143 Doc. 60 3

noviembre 2011. Pág. 17

Comisión Interamericana de derechos humanos

- Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Reglamento oficial, Aprobado por la Comisión en su

137° período ordinario de sesiones, celebrado del 28 de octubre al 13 de noviembre de 2009; y

modificado 2 de septiembre de 2011. Pág. 8.

Organización de las Naciones Unidas

La Organización de las Naciones Unidas, fundada en 1945, es un ente encargado de intervenir en

asuntos de Derecho Internacional, la paz y la seguridad internacional y los derechos humanos.


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Está compuesta por varios órganos que velan por distintos asuntos internacionales según su

competencia.

- Naciones Unidas, Comité de Derechos Humanos, Observación General No. 18, No discriminación, 10 de

noviembre de 989, CCPR/C/37. Pág. 18.

Corte Internacional de Justicia

- ICJ. Opinión “sobre el alcance del derecho a la identidad”, resolución CJI/doc. 276/07 rev. 1, de 10 de

agosto de 2007, párrs. 11.2 y 18.3.3, ratificada mediante resolución CJI/RES.137 (LXXI-O/07), de 10

de agosto de 2010. Pág. 17.


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1. EXPOSICIÓN DE LOS HECHOS

Elizabetia es un Estado democrático ubicado en el continente americano. Desde la década de los sesenta el país

goza de una sólida reputación internacional en materia de respeto a los derechos humanos. El 1 de enero de 1990

Elizabetia ratificó la CADH y aceptó la competencia contenciosa de la Corte IDH, además, ratificó todos los

instrumentos interamericanos en materia de derechos humanos y aceptó todas sus cláusulas.

En el 2009 la Cámara Constitucional de la CSJ declaró la inconstitucionalidad de la frase “entre un hombre y una

mujer” del art. 406 del CCE, sobre la unión de hecho. En el 2010 el Poder Legislativo modificó el art. 406, al que

agregó que la unión de hecho conformada por dos personas del mismo sexo tiene todos los efectos descritos en el

art. 397 del CCE, es decir, los mismos del matrimonio civil. Frente a este cambio, encuestas realizadas

demostraron que un 59 por ciento de los elizabetinos aprueba el reconocimiento continuado de la unión de hecho

entre personas del mismo sexo, pero un 76 por ciento desaprueba que ésta sea equiparada al matrimonio.
El 10 de marzo de 2005 la CIDH declaró a Elizabetia responsable internacionalmente por la violación de varios

arts. de la CADH. Lo anterior, en razón de una petición individual interpuesta por Serafina Conejo Gallo, una

mujer transexual, quien señaló que se le había vulnerado su identidad de género. En diciembre de 2005, la

presidenta de Elizabetia declaró que acataría todas las recomendaciones de la CIDH y anunció la presentación de

un proyecto de Ley sobre identidad de género, que en marzo de 2007 entró en vigencia. El 13 de enero de 2007

Serafina fue la primera mujer transexual en obtener el reconocimiento de su identidad de género en Elizabetia.
En el año 2010, Serafina inició una relación sentimental con Adriana Timor, con quien el 15 de marzo y tras un

año de convivencia, acudió a la SNF a solicitar una autorización para contraer matrimonio. El 29 de mayo de

2011 la SNF denegó la solicitud mediante un acto administrativo que tuvo como fundamento legal el art. 396 del

CCE, el cual contempla el matrimonio solamente para parejas heterosexuales. Serafina y Adriana interpusieron

un recurso de reposición ante la misma autoridad, que también fue denegado, basado en los mismos

fundamentos. Asimismo, la pareja interpuso un recurso contencioso administrativo de nulidad resuelto

negativamente el 5 de agosto de 2011 por el JCA No. 7, quien señaló que el acto administrativo impugnado no

adolecía de ilegalidad. El 18 de noviembre de 2011, la pareja interpuso un recurso de amparo contra la decisión

1
Equipo 247

del JCA No.7. Dicho recurso fue resuelto el 18 de febrero de 2012 por el JFA No. 3 de forma negativa, alegando

que el recurso de amparo sólo procede contra decisiones judiciales en casos de arbitrariedad manifiesta, situación

que no se comprobó en el caso. Esta decisión fue apelada y el 16 de mayo de 2012 el TCJGD No.5 en funciones

de amparo, confirmó la decisión del JFA No. 3.

El 1 de febrero de 2012 el movimiento Mariposa interpuso una petición ante la CIDH, la cual inició el trámite el

10 de mayo de 2012. En la etapa de admisibilidad el Estado planteó que la petición no caracterizaba violaciones a

los derechos humanos y que ésta no era admisible en tanto no había agotamiento de los recursos internos. Lo

anterior, pues los peticionarios no habían interpuesto la acción de constitucionalidad y porque el recurso de

amparo aún se estaba sustanciando en el orden interno. El 22 de septiembre de 2012 la CIDH emitió el informe

de admisibilidad 179-12. El 3 de enero de 2013 la Comisión emitió el informe de fondo 1-13 donde declaró la

violación de los art.s 11, 17, 8.1, 24 y 25 en relación con el art. 1.1 de la CADH y, en virtud del principio iura

novit curia, la violación del art. 2.


El 1 de febrero de 2013 el Estado sometió el caso ante la Corte IDH, estableciendo algunos planteamientos

procesales que exigían de un pronunciamiento previo por parte de ésta, pues podían impedir el análisis de fondo.

Al respecto alegó, primero, que la CIDH había violado el derecho de defensa del Estado al incorporar la violación

del art. 2 en el informe de fondo. Segundo, que el hecho de que la Comisión no hubiera tomado en cuenta la

situación procesal al momento de la interposición de la petición, ni la existencia de la acción de

inconstitucionalidad, condujo a que ésta analizara erróneamente el requisito del agotamiento de recursos internos.
El 13 de febrero de 2013 la Corte IDH emitió una Resolución incidental en la cual sostuvo que los planteamientos

procesales establecidos por el Estado debían ser tratados como excepciones preliminares. La Corte IDH convocó

a audiencia sobre excepciones preliminares, y eventuales de fondo, reparaciones y costas, para mayo de 2013.
Seis días antes de la audiencia convocada por la Corte, Adriana Timor ingresó a un hospital público donde perdió

el sentido y entró en estado de coma. Tras ser estabilizada, el doctor especialista en neurología informó a Serafina

que Adriana había sufrido un aneurisma cerebral congénito y que la hemorragia interna había sido controlada. El

especialista informó también la existencia de dos opciones para enfrentar los efectos de la hemorragia. La

2
Equipo 247

primera, realizar una cirugía intracraneana en el término máximo de una semana, para lo que se requería el

consentimiento informado del cónyuge o de un familiar, y la segunda, continuar monitoreando la situación.

Frente a la primera opción, la probabilidad de vida de la paciente es de un 15 por ciento, mientras que la segunda

opción proporciona una probabilidad de vida del 85 por ciento, pero puede generar Amnesia Anterógrada.

Serafina manifiesta que Adriana había padecido la misma situación anteriormente, y que prefería ser operada.
Debido a que los padres de Adriana fallecieron, que es hija única y no tiene contacto con otros familiares, no hay

nadie legalmente facultado para firmar el consentimiento informado, por lo que la decisión sería adoptada por el

Comité Médico Regional. Así las cosas, tres días antes de la audiencia convocada por la Corte IDH, Mariposa

interpone una solicitud de medidas provisionales en favor de Serafina, para que ésta pueda otorgar el

consentimiento informado en el caso de Adriana y así, ésta pueda ser operada.

2. ANÁLISIS LEGAL DEL CASO

2.1. ASPECTOS PRELIMINARES DE ADMISIBILIDAD

De conformidad con los arts. 46.1.a de la CADH, 42 del Reglamento de la Corte IDH, y la Resolución incidental

del 13 de febrero de 20131, el Estado interpone ante esta H. Corte las excepciones preliminares de no agotamiento

de los recursos internos y de violación al derecho de defensa. Elizabetia está facultada para interponer ambas

excepciones preliminares, en tanto ambas fueron presentadas oportunamente en el trámite de admisibilidad ante

la CIDH2, por lo que no se dio una renuncia tácita por parte del Estado frente a ellas3.

2.1.1. PRIMERA EXCEPCIÓN PRELIMINAR: Falta de agotamiento de los recursos de la

jurisdicción interna de Elizabetia

De conformidad con el art. 46.1.a de la CADH, uno de los requisitos de admisibilidad de las peticiones

individuales es el previo agotamiento de los recursos internos. Al respecto, la Corte ha determinado que esta regla

permite que el Estado resuelva la controversia según su derecho interno antes de enfrentar un proceso
1
Hecho del caso. No. 56.
2
Hecho del caso No. 52
3
Corte IDH. Caso Gangaram Panday vs. Surinam, (Excepciones Preliminares). Sentencia del 4 de diciembre de 1991, párr. 40. Cfr.T.E.D.H.,
Caso Deweer Vs. Belgium, Sentencia del 27 de febrero de1980, párr. 26; T.E.D.H., Caso DeJong,BaljetandvandenBrinkVs.Holanda, Sentencia
22 de mayo de 1984, párr. 36, y T.E.D.H., Caso Paksas versus Lituania, Sentencia 06 de enero de 2011, párr. 75.

3
Equipo 247

internacional. Lo anterior se fundamenta en el carácter coadyuvante y complementario de la jurisdicción

internacional de los derechos humanos4, plasmado en el preámbulo de la CADH.

Se ha precisado también que el agotamiento de recursos internos no es únicamente un requisito de admisibilidad

sino también un derecho del Estado5, de conformidad con el principio del Derecho Internacional de soberanía de

los Estados. Este principio no sólo ha sido considerado como un pilar fundamental del SIDH 6, sino que además

comprende que “el Estado es el principal garante de los derechos humanos de la personas, de manera que, si se

produce un acto violatorio de dichos derechos, es el propio Estado quien tiene el deber de resolver el asunto a

nivel interno y, [en su caso,] reparar, antes de tener que responder ante instancias internacionales como el Sistema

Interamericano (…)”7.

En este orden de ideas, el previo agotamiento de los recursos internos por parte de las peticionarias no debe ser

visto únicamente como un requisito de admisibilidad, sino como una garantía de la facultad y el derecho que tiene

Elizabetia de solucionar los conflictos que surgen dentro de su ordenamiento interno.

2.1.1.1. Falta de agotamiento de la acción de inconstitucionalidad

En el presente caso las peticionarias no hicieron uso de la acción de inconstitucionalidad consagrada en el art. 110

de la CPE. Esta H. Corte ha establecido que cuando un Estado alega el no agotamiento de recursos internos, sobre

él recae la obligación de señalar los recursos que debían agotarse y probar su efectividad y adecuación8. Por ende,

4
Corte I.D.H., Caso Velásquez Rodríguez Vs. Honduras. (Fondo). Sentencia de 29 de julio de 1988. Serie C No. 4, párr. 61; Caso Godínez Cruz
Vs. Honduras. (Fondo). Sentencia de 20 de enero de 1989. Serie C No. 5, párr. 64, y Caso Fairén Garbi y Solís Corrales Vs. Honduras. (Fondo).
Sentencia de 15 de marzo de 1989. Serie C No. 6, párr. 85
5
Faúndez, Héctor. El sistema Interamericano de Protección de los Derechos Humanos: aspectos institucionales y procesales. Instituto
interamericano de Derechos Humanos (IIDH). San José. 1999, pág. 300.
6
Corte IDH. Caso Almonacid Arellano y otros Vs. Chile. (Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y costas). Sentencia de 26 de
septiembre de 2006. Serie C No. 154, párr. 124; Caso Gomes Lund y otros (Guerrilha do Araguaia) Vs. Brasil. (Excepciones Preliminares,
Fondo, Reparaciones y Costas). Sentencia de 24 de noviembre de 2010. Serie C No. 219, párr. 176; Caso Cabrera García y Montiel Flores Vs.
México. (Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas). Sentencia de 26 de noviembre de 2010. Serie C No. 220, párr. 225; Caso
Gelman Vs. Uruguay. (Fondo y Reparaciones.) Sentencia de 24 de febrero de 2011 Serie C No. 221, párr. 193
7
Corte IDH,Masacre de Santo Domingo Vs. Colombia (Excepciones Preliminares, Fondo y Reparaciones) Sentencia de 30 de noviembre de
2012. Serie C. No. 259. Pár. 142
8
Corte IDH, Caso Cantoral Benavides Vs. Perú, (Excepciones Preliminares). Sentencia del 3 de septiembre de 1998. Serie C No. 40. Párr. 31;
Caso Fairén Garbi y Solís Corrales (Excepciones Preliminares), Sentencia de 26 de junio de 1987. Serie C No. 2. Párr. 87; Caso Neira Alegría y
otros, (Excepciones Preliminares) Sentencia de 11 de diciembre de 1991. Serie C No. 13. Párr. 30; Caso del Pueblo Saramaka. Vs. Surinam.
(Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas) Sentencia de 28 de noviembre de 2007. Serie C No. 172. Párr. 43; y Caso Salvador
Chiriboga Vs. Ecuador. (Excepción Preliminar y Fondo). Sentencia de 6 de mayo de 2008. Serie C No. 179. Párr. 40

4
Equipo 247

Elizabetia procede a demostrar que la acción de inconstitucionalidad es un recurso tanto efectivo como adecuado,

por lo que su no agotamiento por parte de las peticionarias trae como consecuencia la inadmisibilidad del caso.
En cuanto al requisito de efectividad, esta Corte ha determinado que un recurso es efectivo cuando es capaz de

producir el resultado para el que ha sido concebido9. La acción de inconstitucionalidad es un recurso efectivo

pues el resultado para el que ha sido concebido consiste en armonizar las leyes y otras disposiciones internas que

infrinjan algún precepto de carácter constitucional. Es por tanto, un recurso que concede la posibilidad a cualquier

ciudadano10 de cuestionar la presunción de constitucionalidad de la que gozan las leyes internas 11. De esta forma,

en caso que las peticionarias hubiesen interpuesto tal acción, ésta habría tenido la facultad de producir como

resultado la posible declaratoria de inconstitucionalidad del art. 396 CCE, siempre y cuando la Cámara

Constitucional de la CSJ hubiera encontrado que tal norma era contraria a la CPE. Adicionalmente, en caso que la

interposición de la acción hubiese acarreado la declaratoria de inconstitucionalidad de la norma, esto habría

conducido a que Serafina Conejo Gallo y Adriana Timor pudieran realizar el procedimiento para contraer

matrimonio.
De igual manera, la acción de inconstitucionalidad cumple con el requisito de adecuación. La función de este

requisito consiste en establecer si, frente a la situación concreta, el recurso en cuestión permite determinar si se

incurrió en una violación a los derechos humanos, y además provee lo necesario para remediarla 12. La acción en

comento también cumple con el requisito de adecuación pues los efectos de la declaración de

inconstitucionalidad, en el supuesto de que la norma fuese contraria a la CPE, llevarían al reconocimiento del

derecho al matrimonio entre personas del mismo sexo, por lo que las peticionarias estarían facultadas para

contraer matrimonio. En este sentido, el recurso de inconstitucionalidad habría sido capaz de tutelar la situación

9
Corte IDH, Caso Velásquez Rodríguez Vs. Honduras. (Fondo). Sentencia de 29 de julio de 1988. Serie C No. 4. Párr. 66; Caso Godínez Cruz
Vs. Honduras. (Fondo). Sentencia de 20 de enero de 1989. Serie C No. 5. Párr., 69 y Caso Fairén Garbi y Solís Corrales (Excepciones
Preliminares), Sentencia de 26 de junio de 1987. Serie C No. 2. Párr. 91; Caso Artavia Murillo y otros (“Fecundación invitro”) vs. Costa Rica.
(Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas). Sentencia 28 de noviembre de 2012. Serie C No. 257. Párr. 22.
10
Hecho del caso No. 14.
11
Corte Constitucional de la República de Colombia, sentencia C-006 de 2012, Magistrada ponente María Victoria Calle Correa
12
Corte IDH, Caso Ivcher Bronstein vs. Perú, (Reparaciones y costas). Sentencia del 6 de febrero de 2001. Párr. 136 Cfr. Corte IDH, Caso de la
Comunidad Mayagna (Sumo) Awas Tingni vs. Nicaragua, (Fondo, Reparaciones y Costas). Sentencia del 31 de agosto de 2001. Párr.113 y
Faúndez, Héctor. El sistema Interamericano de Protección de los Derechos Humanos: aspectos institucionales y procesales. Instituto
interamericano de Derechos Humanos (IIDH). San José. 1999, págs. 304-305

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Equipo 247

jurídica objeto de las pretensiones de las peticionarias que consistía, primordialmente, en afirmar la

inconstitucionalidad del art. 396 del CCE por considerarlo contrario al art. 9 de la CPE 13. Adicionalmente, la

prueba tanto de la efectividad como de la idoneidad de la acción de inconstitucionalidad se encuentra en los

hechos del caso14, donde se establece que en el año 2009 a “raíz de una sentencia de la Cámara Constitucional de

la Corte Suprema de Justicia, [se] declaró la inconstitucionalidad de la frase ‘entre un hombre y una mujer’ en la

regulación civil del reconocimiento de la figura de la unión de hecho”.


Por último, es cierto que de conformidad con la jurisprudencia de esta Corte, no es necesario que se agoten todos

los recursos internos dentro del Estado sino únicamente aquellos que puedan efectivamente solucionar la

situación. En atención al carácter sui generis de la acción de inconstitucionalidad 15, debe tenerse en cuenta lo que

ha dispuesto la CIDH mediante sus informes de admisibilidad, en donde ha establecido que en los casos en que la

acción de inconstitucionalidad es verdaderamente efectiva, tales como el que nos compete, ésta sin duda debe ser

agotada16.
Por todo lo anterior, es incomprensible para el Estado de Elizabetia el por qué las peticionarias no acudieron a la

acción de inconstitucionalidad, cuando éste ha sido el mecanismo más significativo frente al reconocimiento y

ampliación de los derechos de la población LGBTI en el orden jurídico interno. Consecuentemente, se solicita

respetuosamente a esta H. Corte que declare la inadmisibilidad del caso.

2.1.1.2. Falta de agotamiento del recurso interno de amparo

Es oportuno resaltar que al momento en que el Estado fue comunicado de la petición instaurada por el

movimiento Mariposa, el 1 de febrero de 201217, en el orden interno aún se estaba sustanciando la primera

instancia del recurso de amparo, que fue resuelto el 18 de febrero de 2012 18. Posteriormente, las peticionarias

apelan el fallo de amparo de primera instancia, que fue resuelto 6 días después de la fecha en que la Comisión

13
Hechos del caso No.42,44 y 48.
14
Hechos del caso No. 16 y 17.
15
Respuesta aclaratoria No. 12.
16
CIDH. Informe Nº 15/08, Petición 1163-05 Inadmisibilidad, Alex Solis Fallas,Costa Rica,4 De Marzo De 2008.
17
Hecho del caso No. 50
18
Hecho del caso No. 48

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Equipo 247

inició la etapa de admisibilidad de la petición 19. En esta medida, es evidente que no se tuvo en cuenta la

tramitación interna de los recursos interpuestos por las presuntas víctimas tanto en el trámite inicial de la petición

como en la etapa de admisibilidad del caso. Lo anterior, incluso cuando es obligación de la CIDH 20 la evaluación

del agotamiento de los recursos internos en el trámite inicial y también en la etapa de admisibilidad, y rechazar o

declarar la inadmisibilidad, respectivamente, cuando este supuesto no se cumpla21.


Ahora bien, es claro que el recurso de amparo es efectivo y adecuado, por lo que era necesario que se agotara

correctamente antes de acudir a instancias internacionales. Según la definición de adecuación explicada

anteriormente, es indudable que el recurso de amparo cumple con dicho requisito en tanto el mismo tiene como

finalidad última tutelar eficientemente los derechos fundamentales, cuando se considera que éstos han sido

violados por la acción u omisión de las autoridades públicas22. Debido a que en el caso concreto el propósito de

las accionarias al interponer el recurso de amparo era que se tutelara su derecho a la igualdad y no

discriminación23, es evidente que éste recurso era el adecuado para hacerlo.


De igual manera, el recurso en discusión cumple con el requisito de efectividad ya que es capaz de producir el

resultado para el que ha sido concebido: la tutela de derechos fundamentales. Cabe afirmar lo anterior debido a

que, según la ley elizabetina, este recurso debe resolverse de forma inmediata por el juez de conocimiento y, en

casos de especial complejidad, cuenta con el término razonable de tres meses24. Asimismo, el recurso de amparo

no sólo está establecido en la ley25 sino que efectivamente tiene una aplicación en la práctica. Esto está claro, ya

que los ciudadanos pueden acceder a él fácilmente y sin necesidad de abogado, como efectivamente lo hicieron

las peticionarias, y porque los jueces conocen su procedimiento y lo cumplen a cabalidad26.


Es indispensable aclarar que en el presente caso no hubo resultado favorable, no porque el recurso no sea

adecuado o efectivo, sino por la falta de elementos probatorios suficientes por parte de las peticionarias que

19
Hechos del caso No. 49 y 50
20
Arts. 46.1.a de la CADH y 29, 30 y 31 del Reglamento de la CIDH.
21
Corte IDH, Voto disidente del Juez Fernando Vidal Ramírez en el Caso Cantoral Benavides Vs. Perú, (Excepciones Preliminares). Sentencia
del 3 de septiembre de 1998. Serie C No. 40, párr. 2.4.
22
Corte Constitucional de la República de Colombia, sentencia T-100 de 1997, Magistrado ponente Vladimiro Naranjo Mesa
23
Hechos del caso No. 44 y 48
24
Hecho del caso No. 48.
25
Pregunta aclaratoria No. 41
26
Hecho del caso No. 48

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Equipo 247

permitieran cumplir con los requisitos de forma, para que así pudiera darse un pronunciamiento de fondo27. El

requisito formal que se exige es que se pruebe la arbitrariedad manifiesta de las actuaciones judiciales, toda vez

que el recurso de amparo no procede contra decisiones judiciales salvo en estos casos. Como lo ha expresado esta

H. Corte “el requisito de que la decisión sea razonada, no es equivalente a que haya un análisis sobre el fondo del

asunto, estudio que no es imprescindible para determinar la efectividad del recurso. La existencia y aplicación de

causales de admisibilidad de un recurso resulta compatible con la Convención Americana y la efectividad del

recurso implica que, potencialmente, cuando se cumplan dichos requisitos, el órgano judicial evalúe sus

méritos”28.
Por lo tanto, el recurso de amparo, para el caso objeto de revisión, cuenta con los requisitos de adecuación y

efectividad, por lo que las peticionarias debían haberlo agotado antes de presentar la petición ante la CIDH 29. En

consecuencia, el Estado solicita respetuosamente a esta H. Corte que inadmita el presente caso, toda vez que en el

caso sub lite no se cumplió uno de los requisitos fundamentales de admisibilidad, a saber, el agotamiento de los

recursos internos.

2.1.2. SEGUNDA EXCEPCIÓN PRELIMINAR: Violación del derecho de defensa del Estado

La segunda excepción preliminar que se solicita sea evaluada y estimada por este H. Tribunal, gira en torno a la

violación al derecho de defensa del Estado por la conducta de la CIDH. Concretamente, es indispensable que se

realice un control de legalidad al trámite surtido por la Comisión, como le corresponde a esta Corte30, debido a

que mediante el uso del principio iura novit curia, se violó flagrantemente el derecho a la defensa del Estado, al

27
Hecho del caso No. 48
28
Corte IDH,Caso Castañeda Gutman Vs. Estados Unidos Mexicanos. (Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas). Sentencia de
6 de Agosto de 2008. Serie C No. 184. Párr. 94 yCaso Trabajadores Cesados del Congreso(Aguado Alfaro y otros) Vs . Perú. (Excepciones
Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas). Sentencia de 24 de noviembre de 2006. Serie C No. 158. Párr. 126
29
Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Reglamento oficial, Aprobado por la Comisión en su 137° período ordinario de sesiones,
celebrado del 28 de octubre al 13 de noviembre de 2009 y modificado el 2 de septiembre de 2011. Art. 28.8
30
Control de Legalidad en el Ejercicio de las Atribuciones de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (arts. 41 y 44 de la
Convención Americana sobre Derechos Humanos). Opinión Consultiva OC-19/05. Control de Legalidad en el Ejercicio de las Atribuciones de
la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (arts. 41 y 44 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos), deL 28 de
noviembre de 2005 Serie A No. 19, puntos resolutivos primero y tercero; y Caso Grande Vs. Argentina. (Excepciones Preliminares y Fondo).
Sentencia de 31 de agosto de 2011. Serie C No. 231. Párr. 45, y Caso González Medina y familiares Vs. República Dominicana, párr. 28.

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Equipo 247

no permitirle defenderse previamente respecto de la presunta violación, de conformidad con los principios

convencionales de contradicción, equidad procesal y seguridad jurídica31.


Mediante la presente excepción preliminar, no se pretende cuestionar la facultad de la CIDH para utilizar el

principio iura novit curia en sí. El Estado reconoce que el carácter “cuasi-judicial” de la Comisión, reiterado in

extenso por esta Corte32, la faculta para hacerlo. No obstante, en el presente caso ocurrió una vulneración grave al

derecho a la defensa del Estado, toda vez que la inclusión del art. 2 de la CADH en el informe de fondo 33 impidió

que el Estado se pronunciara y demostrara que en el presente caso no hay una violación del mismo.
Lo anterior se fundamenta en los numerales a y b del art. 48 de la CADH, que establecen que es a partir del

informe de admisibilidad que el Estado puede formular objeciones a las presuntas violaciones y aportar

información que sustente su postura, la cual será tenida en cuenta por la CIDH con el fin de determinar si los

motivos de la petición “existen o subsisten”34. Esto último es vital, ya que el paso a seguir es archivar la petición, o

proceder a elaborar el informe de fondo. De esta forma, si el Estado hubiera tenido conocimiento de que se le iba

a justiciar por motivos vinculados al art. 2 de la CADH, habría aportado todo en su poder para demostrar que

Elizabetia no ha incumplido la obligación contenida en la norma en cuestión.


En el caso Furlán y familiares vs. Argentina, esta Corte estableció que no había una vulneración al derecho de

defensa del Estado pues: “El Estado tuvo conocimiento de los hechos que sustentan la presunta violación del art.

5 de la Convención en perjuicio de Sebastián Furlán y sus familiares desde el inicio del trámite del proceso ante la

Comisión, por lo que habría podido expresar su posición de haberlo considerado pertinente.”35 En el presente

caso no es factible sostener que ocurra lo mismo, pues las pretensiones formuladas por Serafina Conejo Gallo y

31
Artículos 41 y 44-51, CADH. Cfr. Opinión Consultiva OC-19/05. Control de Legalidad en el Ejercicio de las Atribuciones de la Comisión
Interamericana de Derechos Humanos (arts. 41 y 44 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos), deL 28 de noviembre de 2005
Serie A No. 19y Caso Grande Vs. Argentina. (Excepciones Preliminares y Fondo). Sentencia de 31 de agosto de 2011. Serie C No. 231.
Párr.56.
32
Corte IDH, Caso Castañeda Gutman Vs. Estados Unidos Mexicanos. (Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas). Sentencia
de 6 de Agosto de 2008. Serie C No. 184. Párr. 65; Opinión Consultiva OC-19/05. Control de Legalidad en el Ejercicio de las Atribuciones de la
Comisión Interamericana de Derechos Humanos (arts. 41 y 44 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos), deL 28 de noviembre
de 2005 Serie ANo. 19, Párr. 13.
33
Hecho del caso No.53
34
Corte IDH. Caso Grande Vs. Argentina. (Excepciones Preliminares y Fondo). Sentencia de 31 de agosto de 2011. Serie C No. 231. Párrs.
44-46
35
Corte IDH. Caso Furlán y familiares Vs. Argentina.(Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas). Sentencia de 31 de Agosto
de 2012. Serie C No. 246. Párr. 59.

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Equipo 247

Adriana Timor no consistieron en debatir la normatividad interna. Esto se evidencia en el hecho de que las

peticionarias jamás acudieron al recurso interno de acción de inconstitucionalidad, que es el recurso interno

apropiado para cuestionar las normas del ordenamiento jurídico interno36.


Así, y teniendo en cuenta los amplios cambios normativos y prácticos que se han dado en Elizabetia en favor de

la comunidad LGBTI, no era posible que el Estado previera que de los hechos expuestos por las peticionarias

pudiera haber controversia respecto al art. 2 de la CADH. Por lo anterior, se le solicita a esta H. Corte que declare

la inadmisibilidad del presente caso por la violación al derecho a la defensa del Estado.
En caso de que la Corte desestime las excepciones preliminares aquí presentadas, el Estado procederá a demostrar

por qué no violó las disposiciones de la CADH alegadas por las peticionarias.

2.2. CUESTIONES DE FONDO Y ANÁLISIS DE ASUNTOS LEGALES

2.2.1. Elizabetia sugiere a esta H. Corte utilizar como criterio interpretativo la doctrina del margen

de apreciación.

La doctrina del margen de apreciación supone que los Estados tienen un espacio de discrecionalidad según el

cual pueden fijar el alcance de los derechos según su realidad social, siempre y cuando no atenten contra sus

obligaciones convencionales37. De lo anterior se desprende que el fundamento principal de esta doctrina, consiste

en que el derecho no puede ser ajeno a las realidades sociales de los Estados.
Según lo dispuesto por el TEDH, es válido que los Estados hagan uso de un margen de apreciación en cuanto a la

aplicación de los derechos convencionales en casos en que no haya un consenso interestatal frente al tema de

referencia, y cuando el Estado sea un Estado de Derecho y cuente con una sociedad democrática 38. En el presente

caso se cumple con estos dos elementos, toda vez que i) no hay un consenso interamericano frente al matrimonio

de parejas homosexuales, pues de los 34 Estados del continente americano 39únicamente dos lo permiten en todo

su territorio -Argentina y Uruguay- y tres lo permiten en algunos de sus estados federados -Brasil, México y

36
Hechos del caso 16 y 17 y Respuesta aclaratoria No. 11
37
T.E.D.H. Handyside vs. UK. Judgment, of december 7, 1976.
38
Barbosa Delgado, Francisco R. El margen nacional de apreciación en el derecho internacional de los derechos humanos: entre el Estado de
Derecho y la sociedad democrática. EN: Acosta Alvarado, Paola y Manuel Núñez Poblete (Coords.) El margen de apreciación en el SIDH:
proyecciones regionales y nacionales. http://biblio.juridicas.unam.mx/libros/libro.htm?l=3160
39
OEA, Información general del tratado B-32. Serie sobre Tratados, OEA, No. 36. Encontrada en: http://www.oas.org/dil/esp/tratados_B-
32_Convencion_Americana_sobre_Derechos_Humanos_firmas.htm

10
Equipo 247

Estados Unidos de América-; y ii) según se desprende de los hechos del caso, Elizabetia ha sido un Estado

democrático de Derecho desde 1960, caracterizado por el imperio de la ley, el respeto por la persona humana y la

separación de poderes40.
Es pertinente señalar que la Corte IDH también se ha referido a la doctrina del margen de apreciación en casos

contenciosos41, y especialmente en la OC-4/84 donde se expresó la utilidad de esta doctrina, estableciendo que

debía aplicarse en casos de una eventual evaluación del derecho a la igualdad y no discriminación42.
De todo lo anterior es posible concluir que las condiciones particulares de Elizabetia, la falta de consenso

interestatal, y debido a que la doctrina del margen de apreciación ha sido reconocida en ocasiones por esta H.

Corte, Elizabetia sugiere respetuosamente a este H. Tribunal que recurra a la doctrina del margen de apreciación

como un criterio de interpretación para el análisis de este caso particular.

2.2.2. Elizabetia respetó la obligación contraída en el Art. 17 de la CADH en relación con el Art. 1.1

El numeral primero del art.17 garantiza el derecho a la familia y a vivir en ella, al establecer que el Estado está

obligado a favorecer, de la manera más amplia, el desarrollo y la fortaleza del núcleo familiar 43. El numeral

segundo, por su parte, consagra el derecho al matrimonio. Elizabetia no violó ninguno de estos derechos, toda

vez que el Estado concibe la unión de hecho del art. 406 del CCE como otra figura jurídica a través de la cual se

reconoce otras formas de familia, y porque el art. 396 del CCE que consagra el matrimonio civil persigue la

misma naturaleza y contenido que el art. 17.2 del CADH.

40
Hechos del caso 2-4, Respuestas aclaratorias: 3, 23, 24, 37.
41
Corte IDH. Caso Herrera Ulloa Vs. Costa Rica (Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas). Sentencia de 2 de julio de 2004.
Serie C No. 107. Párr. 161. Corte IDH. Caso Barreto Leiva Vs. Venezuela (Fondo, Reparaciones y Costas). Sentencia de 17 de noviembre de
2009. Serie C No. 206. Parr. 90. Corte IDH. Caso Artavia Murillo y otros Vs. Costa Rica (Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y
Costas). Sentencia de 28 de noviembre de 2012. Serie C No. 257. Parrs. 237-240
42
Opinión Consultiva OC-4/84. Propuesta de modificación a la Constitución Política de Costa Rica relacionada con la naturalización. 19 de
enero de 1984. Serie A No. 04. Párrs. 58 y 62.
43
Opinión Consultiva OC-17/02. Condición jurídica y derechos humanos del niño. 28 de agosto de 2002. Serie A No. 17. Párr. 66, Caso de
las Hermanas Serrano Cruz Vs. El Salvador. (Fondo, Reparaciones y Costas.) Sentencia de 01 de marzo de 2005. Serie C No. 120. párr. 141
y Caso Gelman vs. Paraguay (Fondo y Reparaciones) Sentencia de 24 de febrero de 2011. Párr. 125

11
Equipo 247

2.2.2.1. Elizabetia no violó el derecho a la familia consagrado en el art. 17.1 de la CADH

Respecto al derecho a la familia, la Corte IDH ha precisado que la Convención no tiene un concepto cerrado de

familia ni protege sólo un modelo “tradicional” de la misma44. Esta interpretación del art. 17 de la CADH se

fundamenta en la jurisprudencia del TEDH, a la que es posible referirse en virtud del corpus iuris del Derecho

Internacional de los Derechos Humanos, el cual abarca desde tratados y convenios hasta resoluciones y

declaraciones45, que sirven para fijar el contenido y los alcances de las normas de la CADH46. Así, es oportuno

apuntar que el TEDH ha determinado la importancia de reconocer la existencia de distintos modelos de familia.

Lo anterior teniendo en cuenta que no toda familia proviene de la institución del matrimonio47, pues ésta se puede

establecer también a través de otras instituciones legales 48. De conformidad con estos parámetros, el Estado

procederá a demostrar que no se violó el derecho a la familia en el presente caso.


La peticionarias entienden que la única institución que les permitiría ser consideradas como ‘familia’ en

Elizabetia, es la del matrimonio49. No obstante, Elizabetia sí permite que las peticionarias, y en general las parejas

homosexuales, sean reconocidas como familia dentro del ordenamiento jurídico interno a través del art. 406 del

CCE. Esta norma reformada en el 2010, amplió la institución jurídica de la unión de hecho para parejas del

mismo sexo50, y estableció que los efectos de esta unión son todos los descritos en el art. 397 del mismo Código.

En efecto, este art. consagra en su primera frase que “los integrantes de un matrimonio comparten la

responsabilidad y el gobierno de la familia”51 (Subrayado fuera del texto original).

44
Corte IDH. Caso Atala Riffo y niñas Vs. Chile. (Excepciones Preliminares, Fondo y Costas). Sentencia de 24 de febrero de 2012,. Serie C
No. 239. Párr. 94. Cfr. T.E.D.H. Caso E.B. vs Francia, (No. 43546/02), Sentencia de 22 de enero de 2008, párr. 145.
45
Corte IDH. Caso Cabrera García y Montiel Flores vs. México, (Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas). Sentencia del 26
de noviembre de 2006. Serie C No. 220. Párr. 48
46
Opinión Consultiva OC-17/02. Condición jurídica y derechos humanos del niño. 28 de agosto de 2002. Serie A No. 17
47
T.E.D.H Caso Schalk y Kopf Vs. Austria, (No. 30141/04), Sentencia de 24 de junio de 2010. Caso Keegan Vs. Irlanda, (No. 16969/90),
Sentencia de 26 de mayo de 1994. Párr. 44, y Caso Kroon y otros Vs. Países Bajos, (No. 18535/91), Sentencia de 27 de octubre de 1994. Párr. 30
y Caso Salgueiro da Silva Mouta Vs. Portugal, (No. 33290/96), Sentencia de 21 de diciembre de 1999. Tomado de: Van Dijk, Pieter, Van Hoof,
Fried, Van Rijn, Arjen y Zwaak, Leo. Theory and practice of the european convention on human rights. Intersetia, Antwerpen Oxford.. 2006. Pg.
843
48
T.E.D.H., Caso Keegan Vs. Irlanda, (No. 16969/90), Sentencia de 26 de mayo de 1994, Párr. 44, y Corte IDH, Caso
Atala Riffo y niñas Vs. Chile. (Excepciones Preliminares, Fondo y Costas). Sentencia de 24 de febrero de 2012,. Serie C No. 239. Párr. 142.
49
Hecho del caso No. 44.
50
Hechos del caso No. 16 y 17.
51
Respuesta aclaratoria No. 17.

12
Equipo 247

Se evidencia, entonces, que al concederle a la unión de hecho los mismos efectos que al matrimonio civil, y

explícitamente el gobierno de la familia, es claro que la unión de hecho también es reconocida como una forma

de familia dentro de Elizabetia. Por tanto, es incorrecto afirmar que la institución matrimonial es la única que

permite el reconocimiento de una familia dentro del Estado, ya que incluso antes de que esta Corte determinara el

concepto amplio de familia en el 201252, Elizabetia modificó su legislación para ampliar el derecho a la familia

desde el 2010.53 En consecuencia, no hay una violación al art.17.1. de la CADH.

2.2.2.2. Elizabetia no violó el derecho al matrimonio consagrado en el art. 17.2 de la CADH

El art. 17.2 de la CADH estipula que “se reconoce el derecho del hombre y la mujer a contraer matrimonio y a

fundar una familia si tienen la edad y las condiciones requeridas para ello por las leyes internas, en la medida en

que éstas no afecten al principio de no discriminación establecido en esta Convención”54. En consideración a la

respetuosa petición previamente elevada por el Estado, relacionada con la utilización de la doctrina del margen de

apreciación como criterio de interpretación en el presente caso, se solicita a esta H. Corte que reconozca que el

derecho al matrimonio está regulado en Elizabetia de acuerdo a su realidad social, y que ésta regulación es válida

en tanto no es contraria a la CADH.


Efectivamente, el Estado de Elizabetia es consciente que la institución del matrimonio ha cambiado con el

tiempo. En razón de esto, y de conformidad con el principio de soberanía 55 y el margen de apreciación, algunos

Estados han ampliado el matrimonio para que éste pueda abarcar también a parejas del mismo sexo. Lo anterior,

puesto que el margen de apreciación supone que los Estados cuentan con un espacio de discrecionalidad según el

cual pueden fijar el alcance de los derechos convencionales atendiendo a su realidad social, siempre y cuando no

violen obligaciones convencionales56.

52
Corte IDH, Caso Atala Riffo y niñas Vs. Chile. (Excepciones Preliminares, Fondo y Costas). Sentencia de 24 de febrero de 2012,. Serie C
No. 239. Par. 142.
53
Hecho del caso No.17
54
Artículo 17.2 CADH
55
Corte IDH, Medidas provisionales respecto de Venezuela. Casos: Liliana ortega y otras; Luisiana Ríos y otros; Luis Uzcátegui; Marta
Colomina y Liliana Velásquez. Resolución de 04 de mayo de 2004.
56
T.E.D.H. Handyside vs. UK. Judgment, of december 7, 1976.

13
Equipo 247

Como ya fue demostrado, no hay un consenso interestatal frente al tema, ya que de los 34 Estados americanos

únicamente dos permiten el matrimonio de parejas del mismo sexo en todo su territorio. Adicionalmente, la

institución del matrimonio existente en Elizabetia es congruente con su realidad social, pues el 76 por ciento de la

población desaprueba que la unión de hecho sea equiparada con el matrimonio o la familia 57. La estadística

mencionada proviene de una encuesta realizada en enero de 2010 dentro del Estado, y goza de una credibilidad

significativa en tanto no sólo el gobierno aceptó los resultados como válidos, sino que ésta ha sido ampliamente

aceptada también por la sociedad civil y la academia, que han manifestado que los resultados de la encuesta

reflejan con exactitud las percepciones sociales en Elizabetia58. Además, según lo dispuesto por la Corte

Internacional de Justicia, este tipo de estadísticas pueden ser consideradas como un hecho notorio, por lo que

constituyen prueba suficiente de las circunstancias fácticas existentes en Elizabetia59. Como se observa, Elizabetia

ha utilizado el margen de apreciación para determinar que dentro de su ordenamiento el matrimonio es una

institución para parejas heterosexuales.


La conducta realizada por Elizabetia en virtud del margen de apreciación es válida, en primer lugar, debido a su

realidad social. En segundo lugar, por la falta de consenso interestatal que hay frente al tema. Por último, la

validez se sustenta en la medida en que dicha conducta en ningún momento atenta contra la CADH. Lo anterior

es verídico puesto que el art. 396 del CCE reproduce literalmente el art. 17.2 de la Convención, toda vez que

ambas contemplan el matrimonio como una institución heterosexual.


El matrimonio, tal como está reglado en la CADH, es una institución creada para parejas conformadas por un

hombre y una mujer. En este mismo sentido se ha pronunciado el TEDH al establecer que: “The Court notes that

Article 12 grants the right to marry to `men and women´. […] The applicants argued that the wording did not

necessarily imply that a man could only marry a woman and vice versa. The Court observes that, looked at in

isolation, the wording of Article 12 might be interpreted so as not to exclude the marriage between two men or

two women. However, in contrast, all other substantive Articles of the Convention grant rights and freedoms to
57
Hecho del caso No. 40
58
Respuestas aclaratorias 1 y 2.
59
ICJ. Case concerningtheMilitary and ParamilitaryActivitiesin and against Nicaragua (Nicaragua Vs.UnitedStates of America)(Merits)
Judgment of 27 June 1986.

14
Equipo 247

`everyone´or state that no one´ is to be subjected to certain types of prohibited treatment. The choice of wording in

Article 12 must thus be regarded as deliberate. Moreover, regard must be had to the historical context in which the

Convention was adopted. In the 1950s marriage was clearly understood in the traditional sense of being a union

between partners of different sex”60.


La argumentación realizada del art. 12 del CEDH es extensible al art. 17.2 de la CADH. De un lado, ambas

normas establecen como receptores de este derecho únicamente a parejas compuestas por un hombre y una

mujer, a diferencia de los demás arts. de la Convención establecen como receptores a personas en general, sin

hacer distinción alguna. Además, y teniendo en cuenta el contexto histórico en que fue redactada la norma,

previamente a su creación en 1969, cabe establecer que ésta distinción fue realizada intencionalmente. De esta

forma, la institución del matrimonio civil existente en Elizabetia es congruente con la Convención, pues en su

primera frase dispone que: “Toda pareja compuesta por un hombre y una mujer mayores de 18 años puede, por

mutuo consentimiento, contraer matrimonio”61. Así las cosas, el Estado no comprende por qué se le acusa de

violar el art. 17.2 de la CADH, si éste al igual que el art. 369 reproducen exactamente el mismo derecho para los

mismos sujetos.
En virtud de las características del derecho al matrimonio y de la doctrina del margen de apreciación, se solicita a

esta H. Corte que no encuentre violado el art. 17.2 de la CADH, no sólo el art. 396 del CCE es congruente con la

CADH, sino porque no se le puede imponer a un Estado el modelo jurídico a través del cual se regula la unión de

parejas del mismo sexo, ajeno a la realidad social y respecto del cual no hay un consenso regional.
Así las cosas, habiendo comprobado que la normatividad elizabetina es congruente con los numerales primero y

segundo del art. 17 de la CADH, se solicita nuevamente que se determine que el Estado no es responsable

internacionalmente por la violación al art. 17 sobre protección a la familia.

60
T.E.D.H Caso Schalk y Kopf Vs. Austria, (No. 30141/04), Sentencia de 24 de junio de 2010, 22 de noviembre de 2010. Párrs. 54-55
61
Hecho del caso No. 15

15
Equipo 247

2.2.3. Elizabetia respetó la obligación contraída en el Art. 24 de la CADH en relación con el Art. 1.1

El derecho a la igualdad y no discriminación se encuentra protegido por los arts. 24 y 1.1 de la CADH62. El art. 24

prohíbe la discriminación de hecho o de derecho en relación a las leyes estatales y su aplicación, y el art. 1.1

“prohíbe la discriminación en cuanto al respeto y garantía de cualquier otro derecho convencional” 63. No

obstante, la Corte IDH ha establecido que son conceptos difíciles de desligar el uno del otro, en la medida en que

existe un ‘vínculo indisoluble’ entre ellos64. Por esto, el Estado los analizará de forma conjunta para demostrar que

las peticionarias i) no fueron sujetos de tratos discriminatorios de iure o de facto por parte de las autoridades

elizabetinas, y ii) no fueron sujetos de tratos discriminatorios respecto de la aplicación de otros derechos

convencionales65.
Al respecto, la Corte ha determinado que “(…) el principio de igualdad ante la ley, igual protección ante la ley y

no discriminación, pertenece al jus cogens, puesto que sobre él descansa todo el andamiaje jurídico del orden

público nacional e internacional y es un principio fundamental que permea todo el ordenamiento jurídico” 66. Es

por esto que el derecho a la igualdad, y por correlación el derecho a no ser discriminado, tienen una

preponderancia especial dentro del Estado de Elizabetia. En efecto, frente a la comunidad LGBTI, el Estado ha

impulsado una serie de iniciativas con el fin de cumplir las obligaciones a las que voluntariamente se acogió al

ratificar la CADH. Muestra de ello, en marzo de 2007 entró en vigencia la ley de Identidad de Género, que tiene

62
Corte IDH. Caso Comunidad Indígena Xákmok Kásek vs. Paraguay. (Fondo, Reparaciones y Costas) Sentencia de 24 de Agosto de 2010.
Serie C. No. 214. Parr. 268. Opinión Consultiva OC-18/03.Condición Jurídica y Derechos de los Migrantes Indocumentados. 17 de septiembre
de 2003. Serie ANo. 18. Parr. 85.
63
Corte IDH. Caso Atala Riffo y niñas Vs. Chile. (Excepciones Preliminares, Fondo y Costas). Sentencia de 24 de febrero de 2012,. Serie C
No. 239. Parr. 82 Caso Apitz Barbera y otros (“Corte primera de lo contencioso administrativo”) vs. Venezuela (Excepción preliminar, Fondo,
Reparaciones y Costas) Sentencia de 5 de agosto de 2008 Serie C. No. 182, Párr.174.
64
Corte IDH,Caso Comunidad Indígena Xákmok Kásek vs. Paraguay. (Fondo, Reparaciones y Costas) Sentencia de 24 de Agosto de 2010.
Serie C. No. 214. Parr. 268.
65
Cárdenas Cerón, María Alejandra. Aproximación conceptual al derecho de igualdad en la jurisprudencia de la Corte Interamericana de
Derechos Humanos. En: Instituto de estudios constitucionales Carlos Restrepo Piedrahita. Apuntes sobre el Sistema Interamericano II. Bogotá
D.C.: Universidad Externado, 2009. pp. 47-81. Cuarto Informe de Progreso de la Relatoría sobre Trabajadores Migratorios y Miembros de sus
Familias en el Hemisferio, OEA/Ser.L/V/II.117, Doc. 1 rev. 1, Informe Anual CIDH 2002, 7 de marzo de 2003, párr. 87 y Estándares jurídicos
vinculados a la igualdad de género y a los derechos de las mujeres en el sistema interamericano de derechos humanos: desarrollo y aplicación
OEA/Ser.L/V/II.143 Doc. 60 3 noviembre 2011. Párr..
66
Opinión Consultiva OC-18/03.Condición Jurídica y Derechos de los Migrantes Indocumentados. 17 de septiembre de 2003. Serie A No. 18.
Párr. 101. Corte IDH. Caso Yatama vs. Nicaragua. (Excepciones preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas). Sentencia del 23 de junio de
2005.Serie C. No. 127. Parr. 184.

16
Equipo 247

como fin salvaguardar los derechos a la identidad 67 y la honra de la población transexual de Elizabetia, al

facilitarles un mecanismo para el cambio de nombre y la rectificación registral de género68. Además, en el 2009 se

declaró la inconstitucionalidad de la frase “entre un hombre y una mujer” en la regulación civil de la unión de

hecho69, por lo que la figura se amplía para amparar a parejas del mismo sexo. Estas acciones demuestran el

compromiso de Elizabetia con los derechos humanos de la población LGBTI, dada la preponderancia del

derecho a la igualdad.
Si bien el Estado reconoce la importancia del derecho a la igualdad y no discriminación, también considera

pertinente recordar que “los derechos consagrados en la Convención no son absolutos, en el sentido de que su

ejercicio se halle exento de límites y controles legítimos”70. De lo anterior se desprende que no todas las

diferencias de trato están prohibidas, por lo que la Corte ha distinguido entre “discriminaciones” y “distinciones”.

Las primeras constituyen diferencias arbitrarias que vulneran derechos humanos71, mientras que las segundas son

diferencias compatibles con la Convención Americana por ser razonables, proporcionales y objetivas 72. Para

determinar lo anterior, la jurisprudencia de la Corte IDH y de otros organismos internacionales, han estipulado

que toda medida restrictiva de derechos debe cumplir con ciertos requisitos fundamentales a saber: que se persiga

un fin legítimo, y que la medida sea idónea, necesaria, y proporcional en sentido estricto73.

67
OEA, “Programa Interamericano para el Registro Civil Universal y ‘Derecho a la Identidad’”, resolución AG/RES. 2286 (XXXVII-O/07) de 5
de junio de 2007; resolución AG/RES. 2362 (XXXVIII-O/08) de 3 de junio de 2008 y resolución AG/RES. 2602 (XL-O/10), sobre seguimiento
al programa, de 8 de junio de 2010. Comité Jurídico Interamericano, Opinión “sobre el alcance del derecho a la identidad”, resolución CJI/doc.
276/07 rev. 1, de 10 de agosto de 2007, párrs. 11.2 y 18.3.3, ratificada mediante resolución CJI/RES.137 (LXXI-O/07), de 10 de agosto de 2010.
68
Hecho del caso No. 37.
69
Hechos del caso No. 16 y 17.
70
Corte IDH, Voto concurrente del Juez Sergio García Ramírez. en el caso Kimel vs. Argentina, (Fondo, Reparaciones y Costas). Sentencia de 2
de mayo de 2008, Serie C No. 170. Parr. 10.
71
Naciones Unidas, Comité de Derechos Humanos, Observación General No. 18, No discriminación, 10 de noviembre de 989, CCPR/C/37.
72
Corte IDH, Caso Castañeda Gutman Vs. Estados Unidos Mexicanos. (Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas). Sentencia
de 6 de Agosto de 2008. Serie C No. 184. Parr. 211 Cfr. Opinión Consultiva OC-17/02. Condición jurídica y derechos humanos del niño. 28
de agosto de 2002. Serie A No. 17. Párr.84.
73
CIDH. Demanda ante la Corte IDH en el caso Atala Riffo y niñas vs. Chile. Septiembre 17, 2010. Naciones Unidas, Comité de Derechos
Humanos, Toonen Vs. Australia, Comunicación No. 488/1992. Corte IDH. Caso del Tribunal Constitucional vs. Perú. (Fondo, Reparaciones y
Costas). Sentencia del 31 de enero de 2001. Serie C. No. 71; Caso Kimel vs. Argentina, (Fondo, Reparaciones y costas) Sentencia de 2 de mayo
de 2008, Serie C No. 170, Parr. 58 ; y Caso Ricardo Canese Vs. Paraguay. (Fondo, Reparaciones y Costas). Sentencia de 31 de agosto de 2004.
Serie C No. 111.Naciones Unidas, Comité de Derechos Humanos, Observación General No. 18, No discriminación, 10 de noviembre de 989,
CCPR/C/37.

17
Equipo 247

2.2.3.1. Aplicación del Test: inexistencia de discriminación de iure

La discriminación de iure se configura mediante la emisión de leyes, en sentido amplio, que discriminan a un

determinado grupo de personas74. En el presente caso no se está frente a este tipo de discriminación pues,

contrario a lo que alegan las peticionarias, el art. 396 del CCE no viola el derecho a la igualdad y no

discriminación al circunscribir el derecho al matrimonio únicamente a parejas heterosexuales. Lo anterior, en

tanto cumple con los tres requisitos del test mencionado, por lo cual la restricción que realiza la norma es una

distinción y no una discriminación.


Para determinar si la norma cuenta con un fin legítimo75, debe tenerse presente que el fin de la misma es regular

la institución del matrimonio para parejas heterosexuales. Lo anterior es así, debido a las particularidades de la

sociedad de Elizabetia, las cuales se ven reflejadas en la encuesta que muestra que el 76 por ciento de la población

elizabetina está en contra del matrimonio de parejas homosexuales76. Ello constituye un fin legítimo por dos

motivos: i) porque el Estado cuenta con un margen de apreciación que le da la facultad de regular esta institución

jurídica de conformidad con su realidad social, como se demostró en el acápite correspondiente; y ii) porque la

manera en que el Estado utilizó dicha facultad no generó, como ya se demostró, una violación al art. 17.2 de la

CADH, pues éste establece la misma restricción.


La norma en cuestión también cumple con el requisito de idoneidad, consistente en que se trate de un medio“(…)

adecuado para contribuir a la obtención de una finalidad compatible con la Convención”77, porque en efecto la

norma sólo determina que las parejas heterosexuales son las receptoras del derecho al matrimonio y, como ya ha

sido ampliamente elaborado, esto es compatible con la CADH. En cuanto al requisito de necesidad, que radica

en que no existan otras alternativas para alcanzar el fin78, es factible afirmar que se cumple en tanto ninguna otra

medida, no lesiva de derechos humanos, lograría este cometido de forma efectiva. Por último, la
74
Opinión Consultiva OC-18/03.Condición Jurídica y Derechos de los Migrantes Indocumentados. 17 de septiembre de 2003. Serie A No. 18.
Párr. 101. Corte IDH. Caso Nadege Dorzema y otros Vs. República Dominicana.(Fondo, Reparaciones y Costas) Sentencia de 24 de octubre de
2012. Serie C No.251. Parr. 236
75
Corte IDH, Caso Escher y otros Vs. Brasil. Excepciones Preliminares, (Fondo, Reparaciones y Costas.) Sentencia de 6 de julio de 2009. Serie
C No. 199. Parr. 116.
76
Hecho del caso No. 40, Respuestas aclaratorias 1 y 2.
77
Corte IDH, Caso Kimel vs. Argentina, (Fondo, Reparaciones y costas) Sentencia de 2 de mayo de 2008, Serie C No. 170, Parr. 24
78
Corte IDH, Caso Chaparro Alvarez y Lapo Iñiguez Vs. Ecuador. (Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas). Sentencia de 25
de noviembre de 2007. Serie C No. 170, Parr. 93.

18
Equipo 247

proporcionalidad en sentido estricto por parte de la norma debe considerarse cumplida si “el sacrificio inherente a

[la restricción] no resulta exagerado o desmedido frente a las ventajas que se obtienen mediante tal limitación” 79.

Este requisito se cumple en el presente caso ya que la norma no genera una restricción desmedida para las parejas

homosexuales, pues éstas cuentan con la institución legal de la unión de hecho consagrada en el art. 406 del CCE,

que tiene los mismos efectos del matrimonio, los cuales incluyen: responsabilidad y gobierno de la familia, crear

una comunidad de bienes, decidir y administrar los asuntos domésticos, compartir la seguridad social y, en caso

de muerte intestada, contar con el primer grado de prioridad frente a los bienes del causante80.
En este orden de ideas, habiendo comprobado que el art. 396 del CCE cumple con los tres requisitos del test, es

claro que el trato diferenciado de las parejas homosexuales no constituye una discriminación sino una mera

distinción, por lo que no se configura discriminación de iure. Por ende, se solicita a esta H. Corte que no

encuentre violado el derecho a la igualdad y no discriminación en perjuicio de Serafina Conejo Gallo y Adriana

Timor.

2.2.3.2. Inexistencia de una discriminación de facto

Por su parte, la discriminación de facto opera cuando el Estado favorece “actuaciones y prácticas de sus

funcionarios, en aplicación o interpretación de la ley, que discriminen a determinado grupo de personas en razón

de su raza, género, color, u otras causales”81. En el presente caso tampoco ocurre discriminación de este tipo, en

tanto las actuaciones de las autoridades elizabetinas tuvieron como fundamento el art. 396 del CCE, que como se

demostró es compatible con la CADH pues establece una distinción.


Lo anterior se evidencia en los hechos del caso pues, por un lado, la SNF y el JCA No.7 deciden con base en el

art. 396 del CCE82. Asimismo, el JFA No. 3 y el TCJGD No. 5 ambos en funciones de amparo, rechazaron el

79
Corte IDH, Caso Palamara Iribarne Vs. Chile. Fondo, (Reparaciones y Costas). Sentencia de 22 de noviembre de 2005. Serie C No. 135, Párr.
197, y Caso García Asto y Ramírez Rojas Vs. Perú. (Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas). Sentencia de 25 de noviembre de
2005. Serie C No. 137, Párr. 106.
80
Hecho del caso No. 17, Respuesta aclaratoria No. 7
81
Corte IDH,Caso Comunidad Indígena Xákmok Kásek Vs. Paraguay. (Fondo, Reparaciones y Costas) Sentencia de 24 de Agosto de 2010.
Serie C. No. 214. Párr. 271
82
Hechos del caso No. 44 y 45.

19
Equipo 247

recurso de amparo pues no se probó la “arbitrariedad manifiesta” de las decisiones impugnadas, requisito de

procedibilidad de este recurso según la ley elizabetina83.


En este orden de ideas, toda vez que la conducta de las autoridades elizabetinas se basó en el art. 396 del CCE,

que es compatible con la CADH, las peticionarias no fueron sujetos de una discriminación de facto. Además, en

los hechos del caso se evidencia claramente que en la tramitación de los recursos no medió ningún tipo de

valoración peyorativa frente a la orientación sexual de las accionantes. Por ende, nuevamente se solicita a esta H.

Corte que no encuentre violado el derecho a la igualdad y no discriminación en perjuicio de Serafina Conejo

Gallo y Adriana Timor.

2.2.4. Elizabetia respetó la obligación contraída en el Art.11 de la CADH en relación con el Art. 1.1

El art. 11 de la CADH protege la honra y la dignidad, al prohibir todo ataque ilegal contra la honra y la reputación

de las personas84. De esta norma derivan dos obligaciones que deben cumplir los Estados. En primera instancia, el

respeto de la honra y el reconocimiento de la dignidad de los individuos, contemplado en el numeral primero.

Segundo, el respeto del derecho a la vida privada, que incluye la prohibición de realizar injerencias arbitrarias o

abusivas en la vida privada de las personas, y la posibilidad de que todas las personas puedan desarrollarse como

individuos. El Estado demostrará que no ha incumplido ninguna de las dos obligaciones contenidas en el art. 11

de la CADH.

2.2.4.1. Elizabetia respetó el derecho a la honra y la dignidad de las peticionarias consagrado en

el art. 11.1 de la CADH

De conformidad con los hechos, los funcionarios administrativos y judiciales de Elizabetia que intervinieron en el

presente caso, nunca fomentaron una actitud de desprecio o desprestigio85 hacia las peticionarias Serafina Conejo

Gallo y Adriana Timor, ni realizaron declaraciones públicas que pudieran ser consideradas como ofensivas. Al

83
Hecho del caso No. 48-49, Respuesta aclaratoria No. 41.
84
Corte IDH, Caso Escher y otros Vs. Brasil. Excepciones Preliminares, (Fondo, Reparaciones y Costas.) Sentencia de 6 de julio de 2009. Serie
C No. 199, párr. 117; Caso Gonzáles y otras (Campo algodonero) Vs. México. (Excepción preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas). Sentencia
de 16 de noviembre de 2009. Párr. 444
85
Corte IDH, Caso Tristán Donoso Vs. Panamá (Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas). Sentencia de 27 de enero de 2009. Serie
C No. 193. Párr. 82.

20
Equipo 247

respecto cabe anotar que ni los pronunciamientos de la SNF, ni los del JCA No. 7, ni los del JFA No. 3, como

tampoco el del TCJGD No. 5 se pronunciaron lesivamente sobre la orientación sexual de las peticionarias. Por el

contrario, sus declaraciones en las decisiones, como ya se demostró, estuvieron únicamente motivadas con

fundamentos de derecho86. Asimismo, es posible establecer que las acciones del Estado de Elizabetia se han

concentrado en modificar los obstáculos que impedían la plena integración de la población LGBTI a la sociedad

elizabetina; un ejemplo de esto es el establecimiento de la Ley de Género y de la ampliación de la figura de la

unión de hecho para las parejas del mismo sexo 87. Además, la jurisprudencia de esta Corte ha resaltado que

“quien se considere afectado en su honor recurra a los medios judiciales que el Estado disponga para su

protección”88. Frente al particular hay que advertir a este H. Tribunal, que las peticionarias en ningún momento

acudieron a la jurisdicción interna para alegar la presunta violación de su derecho a la honra.


Así las cosas, dada la inexistencia de pronunciamientos lesivos por parte de los funcionarios administrativos y

judiciales del Estado de Elizabetia, así como que éstas no acudieron dentro del orden interno a los recursos

efectivos para hacer valer su derecho a la honra, el Estado solicita al H. Tribunal que determine que en el presente

caso no hubo una violación del art. 11.1 de la CADH.

2.2.4.2. Elizabetia respetó el derecho a la vida privada de las peticionarias consagrado en el art. 11

de la CADH

El art. 11 de la CADH incluye también la protección del derecho a la vida privada 89, que ha sido entendida como

un concepto que “comprende, entre otros ámbitos protegidos la vida sexual y el derecho a establecer y desarrollar

relaciones con otros seres humanos”90. Como ya fue mencionado, la Corte IDH ha desarrollado este derecho

frente a la prohibición del Estado a realizar injerencias arbitrarias o abusivas en la vida privada de las personas, y

86
Hechos del caso No. 42-49.
87
Hechos del caso No. 16, 17, 36, 37.
88
Corte IDH, Caso Ricardo Canese Vs. Paraguay. (Fondo, Reparaciones y Costas). Sentencia de 31 de agosto de 2004. Serie C No. 111, párr. 101
y Caso Kimel Vs. Argentina. (Fondo, Reparaciones y Costas). Sentencia de 2 de mayo de 2008 Serie C No. 177, párr. 55
89
Corte IDH. Caso Rosendo Cantú y otras Vs. México. (Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas). Sentencia de 31 de agosto de
2010. Serie C No. 216, párr. 119
90
Corte IDH. Caso Atala Riffo y niñas Vs. Chile. (Excepciones Preliminares, Fondo y Costas). Sentencia de 24 de febrero de 2012,. Serie C
No. 239. Parr. 162.

21
Equipo 247

en relación a la posibilidad de que todas las personas puedan desarrollarse como individuos, en tanto la vida

privada va ‘más allá de la privacidad’, e involucra también varios aspectos de la dignidad del ser humano.

Elizabetia procederá a demostrar que no se violó el derecho a la vida privada de Serafina Conejo Gallo y Adriana

Timor, por lo que no hay una violación al art. 11 de la CADH.


En el art. 11.2 se predica la prohibición de realizar injerencias arbitrarias o abusivas frente al domicilio,

correspondencia y vida familiar de las personas91. En el presente caso, sólo se analizará la inexistencia de una

injerencia arbitraria en relación a la vida familiar de las peticionarias, toda vez que de los hechos del caso no se

evidencian controversias en relación al domicilio o a la correspondencia. No es factible afirmar que Elizabetia

haya realizado una injerencia arbitraria en la vida familiar de las peticionarias al no permitirles acceder a la

institución del matrimonio lo que, a su juicio, derivó en que no se les permitió ser consideradas familia. No

obstante, como ya fue demostrado en los acápites correspondientes i) la restricción de la institución del

matrimonio dentro de Elizabetia es compatible con la CADH, y ii) no hay una violación del derecho a la familia

de las peticionarias, pues en el Estado existen otras formas de reconocimiento de familia como lo es la unión de

hecho, contemplada en el art. 406 del CCE. Por ende, no cabe afirmar que haya habido una injerencia arbitraria

en la vida privada de las peticionarias.


Frente al derecho a la vida privada en relación a la capacidad para desarrollar la propia personalidad y

aspiraciones, determinar su propia identidad y definir sus propias relaciones personales 92, debe afirmarse que

tampoco fue violado por el Estado. Lo anterior se fundamenta en que en Elizabetia se ha venido creando una

plataforma jurídica encaminada a proteger derechos de la comunidad LGBTI y, por tanto, el libre desarrollo de la

personalidad de éstas personas. Al respecto es pertinente resaltar la Ley de Identidad de Género creada en
91
Corte IDH.Caso Fontevecchia y D’Amico vs. Argentina. (Fondo, Reparaciones y Costas). Sentencia de 29 de Noviembre de 2011. Serie C
No. 238. Parr. 71. Caso Escher y otros Vs. Brasil. Excepciones Preliminares, (Fondo, Reparaciones y Costas.) Sentencia de 6 de julio de 2009.
Serie C No. 199, párr. 117. Caso Familia Barrios vs. Venezuela. (Fondo, Reparaciones y Costas).Sentencia de 24 de Noviembre de 2012. Serie C
No. 237. Parr. 147. Caso Escué Zapata vs. Colombia. (Fondo, Reparaciones y Costas).Sentencia de 2 de Julio de 2007. Serie C No. 165. Parr. 97.
92
Corte IDH.Caso Artavia Murillo y otros (“Fecundación invitro”) vs. Costa Rica. (Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas).
Sentencia 28 de noviembre de 2012. Serie C No. 257. Cfr. Caso Rosendo Cantú y otra Vs. México. (Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones
y Costas). Sentencia de 31 de agosto de 2010. Serie C No. 216, párr. 119, T.E.D.H., Caso Dudgeon Vs. Reino Unido, (No. 7525/76), Sentencia
de 22 de octubre de 1981, párr. 41; Caso X y Y Vs. Países Bajos, (No. 8978/80), Sentencia de 26 de marzo de 1985, párr. 22; Caso Niemietz Vs.
Alemania, (No. 13710/88), Sentencia de 16 de diciembre de 1992, párr. 29; Caso Peck Vs. Reino Unido, (No.44647/98), Sentencia de 28 de
enero de 2003. Final, 28 de abril de 2003, párr. 57; Caso Pretty Vs. Reino Unido,(No. 2346/02), Sentencia de 29 de abril de 2002. Final, 29 de
julio de 2002, párr. 61.

22
Equipo 247

Elizabetia, así como el reconocimiento de la unión de hecho para parejas del mismo sexo junto con todos los

derechos que ésta trae consigo93. Muestra de lo anterior es que las peticionarias llevan más de un año de

convivencia sin que se haya presentado algún tipo de injerencia por parte del Estado. Lo anterior le brinda a esta

población un blindaje jurídico dentro del cual pueden desarrollar libremente su personalidad. Por todo lo anterior,

se solicita a esta H. Corte que no encuentre violado el derecho a la vida privada protegido por el art. 11 de la

CADH.

2.2.5. El Estado de Elizabetia respetó las obligaciones contraídas en los Arts. 8.1 y 25 de la CADH en

relación con su Art. 1.1

Como lo ha señalado este H. Tribunal, el derecho consagrado en el art. 8.1 de la CADH es aquel que consagra los

lineamientos generales del debido proceso, en el sentido de que ninguna actuación judicial o administrativa debe

darse sin los presupuestos mínimos de esta institución94. Entonces, las garantías judiciales del art. 8 de la CADH

sirven para proteger95 los derechos de los individuos a ser oídos con las debidas garantías, dentro de un plazo

razonable, y por un juez o tribunal competente, independiente e imparcial, y que se encuentre establecido en la

ley96. El Estado de Elizabetia en ningún momento actúo en contravía de estas normativas esenciales de cualquier

Estado de derecho, ya que los todos los funcionarios que conocieron de las acciones contaban con los requisitos

inherentes a las garantías judiciales.


La competencia, tal como lo ha sostenido este H. Tribunal, hace referencia al derecho que tienen las personas de

ser juzgadas por tribunales de justicia ordinarios con arreglo a procedimientos legalmente establecidos97. Así,

debido a que los procedimientos de los recursos interpuestos por las peticionarias y también la competencia de las
93
Hechos del caso No. 16, 17, 36, 37
94
Corte IDH, Caso Mohamed Vs. Argentina. (Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas) Sentencia de 23 de noviembre de
2012. Serie C No. 255, párr. 82 y Caso Masacres de Río Negro Vs. Guatemala. (Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas) Sentencia
de 4 de septiembre de 2012. Serie C. No. 250, párr. 191.
95
Corte IDH, Caso Álvarez Iñiguez Vs. Ecuador. (Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas) Sentencia de 21 de noviembre de
2007. Serie C No. 170, párr. 54 y Caso Yvon Neptune Vs. Haití. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 6 de mayo de 2008, Serie C No.
180. Párr. 91
96
Corte IDH, Genie Lacayo Vs. Nicaragua. ( Fondo, Reparaciones y Costas) Sentencia de 29 de enero de 1997, Serie C No. 30, párr. 74;
CIDH. Informe anual 1997. Recomendaciones a los Estados miembros en áreas en las cuales deben adoptarse medidas para la cabal observancia
de los derechos humanos. OEA/Ser.L/V/II.98 Doc. 6, 17 de febrero de 1998.
97
Corte IDH, Caso Apitz Barbera (“Corte Primera de lo Contencioso Administrativo”) vs. Venezuela. (Excepción preliminar, Fondo,
Reparaciones y Costas.) Sentencia de 5 de agosto de 2008. Serie C. No. 182. Pár. 50.

23
Equipo 247

autoridades involucradas estaban previamente establecidos en la ley98, no es posible determinar la falta de

competencia en el presente caso. Además, las accionarias en ningún momento interpusieron excepciones

referentes a la carencia de competencia de estas autoridades.


El requisito de independencia judicial supone que el funcionario motive su actuación conforme y movida

únicamente por el derecho99. En el caso concreto, los recursos interpuestos fueron debidamente motivados y se

basaron únicamente en fundamentos de carácter jurídico. El recurso de la SNF tuvo como fundamento el art. 396

del CCE, por su parte el JCA No. 7 fundamentó su decisión en el art. 396 del CCE y en la inexistencia de

ilegalidad del acto impugnado. Asimismo, el JFA No. 3 y el TCJGD No. 5, motivaron sus sentencias basados en

un requisito formal de procedencia de la acción. Este requisito se refiere a que el amparo contra decisiones judicial

sólo procede en casos de arbitrariedad manifiesta que tiene que estar debidamente acreditada 100. Así, queda claro

que los recursos sustanciados en el orden interno estuvieron debidamente motivados.


En cuanto a la imparcialidad de los jueces, esta H. Corte ha establecido que ésta se da cuando “(…) el juez que

interviene en una contienda particular se aproxim[a] a los hechos de la causa careciendo, de manera subjetiva, de

todo prejuicio y, asimismo, ofreciendo garantías suficientes de índole objetiva (…)”101. En el caso se cumplió con

el requisito, pues en los procesos tanto judiciales como administrativos llevados a cabo, no consta ninguna

recusación sobre la imparcialidad de los funcionarios. Asimismo, los pronunciamientos de las autoridades no

conllevaron consideraciones sobre la orientación sexual de las presuntas víctimas, como fue demostrado en el

acápite sobre el art. 11. Al respecto, la Corte EDH, ha explicado que la imparcialidad personal o subjetiva se

presume a menos que exista prueba en contrario102.Con base en esto, debido a que en los hechos del caso no

consta prueba alguna de la falta de imparcialidad de los funcionarios de Elizabetia, se sustenta la conducta de

éstos fue acorde al art. 8.1 de la CADH.

98
Hechos del caso No. 42-49 y pregunta aclaratoria No. 41
99
Corte IDH, Caso Reverón Trujillo Vs. Venezuela. (Excepción preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas.) Sentencia de 30 de junio de 2009.
Serie C. No.1 97. Pár. 146
100
Hechos del Caso No. 48 y 49.
101
Corte IDH, Caso Apitz Barbera(“Corte Primera de lo Contencioso Administrativo”) Vs. Venezuela. (Excepción preliminar, Fondo,
Reparaciones y Costas.) Sentencia de 5 de agosto de 2008. Serie C. No. 182. Pár.56 y T.E.D.H. Cfr. Pullar v. the United Kingdom, judgment of
10 June 1996, Reports of Judgments and Decisions 1996-III, § 30, y Fey v. Austria, judgment of 24 February 1993, Series A no. 255-A p. 8, § 28.
102
T.E.D.H Daktaras v. Lithuania, no. 42095/98 (Sect. 3) (bil.), ECHR 2000-X – (10.10.00), § 30

24
Equipo 247

En igual sentido, el Estado expone que los otros requisitos emanados del art. 8.1 de la CADH, a saber el derecho a

ser oído103 y el derecho a que el proceso se lleve a cabo en un tiempo razonable104, también fueron garantizados

por el Estado a Serafina Conejo y Adriana Timor. En efecto, las resoluciones tomadas por los funcionarios

siempre estuvieron dentro de los términos establecidos para las mismas en la legislación elizabetina. Así, mientras

la SNF expidió el acto administrativo en un mes y quince días, el recurso contencioso administrativo fue

sustanciado en dos meses y el de amparo fue fallado en un término de tres meses. Por lo anterior, se solicita a esta

Corte que determine que la obligación consagrada en el art. 8.1, sobre garantías judiciales, no fue violada por

Elizabetia.
En cuanto al art. 25, la H. Corte IDH ha indicado que la garantía de un recurso efectivo “constituye uno de los

pilares básicos, no sólo de la Convención Americana, sino del propio Estado de Derecho en una sociedad

democrática (…)”105. Como tal lo entiende el Estado de Elizabetia, que en el caso ofreció a las peticionarias

recursos sencillos, efectivos y rápidos que permitían la tutela de los derechos presuntamente violados, como lo es

el recurso de nulidad y el recurso de amparo. Este H. Tribunal ha establecido que “para que el Estado cumpla con

lo dispuesto en el citado art. 25.1 de la Convención no basta con que los recursos existan formalmente, sino es

preciso que sean efectivos, es decir, se debe brindar a la persona la posibilidad real de interponer un recurso

sencillo y rápido que permita alcanzar, en su caso, la protección judicial requerida” 106. De los hechos del caso se

desprende que las accionarias sí pudieron impetrar los recursos a los cuales acudieron, y que éstos fueron resueltos

de manera expedita, por lo que no es posible que se arguya que el Estado de Elizabetia incumplió con la

obligación contraída en el art. 25.1 de la CADH. Además, una prueba de la sencillez de los recursos, es que no

era necesario que las peticionarias accedieran a ellos por medio de un abogado, sino que pudieron hacerlo ellas

103
Acosta Alvarado, Paola. El derecho al acceso a la justicia en la jurisprudencia Latinoamericana. Departamento de Publicaciones, Bogotá,
Colombia, 2010. Pg. 27
104
Corte IDH, Caso Suárez Rosero Vs. Ecuador. (Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas) Sentencia de 12 de noviembre de
1997. Serie C No. 35, párr. 70
105
Corte IDH, Caso Castillo Páez Vs. Perú. (Fondo) Sentencia de 3 de noviembre de 1997. Serie C No. 34, párr. 82, y Caso Reverón Trujillo
Vs. Venezuela. (Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas). Sentencia de 30 de junio de 2009. Serie C No. 197, párr. 59.
106
Corte IDH. Caso Tibi vs. Ecuador. (Excepciones preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas). Sentencia del 7 de noviembre de 2004.
Párr. 131. Corte IDH. Caso del Tribunal Constitucional vs. Perú. (Fondo, Reparaciones y Costas). Sentencia del 31 de enero de 2001. Serie C.
No. 71, párr. 89. Corte IDH, Caso las Palmeras vs Colombia. Sentencia del 6 de diciembre de 2001. Serie C No. 90 Párr. 58.

25
Equipo 247

mismas.107 Por lo anterior, se le solicita esta H. Corte que establezca que el Estado no es responsable

internacionalmente por la presunta violación del art. 25 en el presente caso.


2.2.6 Elizabetia respetó la obligación contraída en el Art.2 de la CADH
El art. 2 contempla el deber general de los Estados Parte de adecuar su derecho interno a las disposiciones de la

Convención, para garantizar los derechos en ella consagrados. La Corte IDH ha establecido que este deber

implica la adopción de medidas en dos vertientes; de una parte, la supresión de las normas y prácticas de cualquier

naturaleza que vulneren las garantías previstas en la Convención; por otra, la expedición de normas y el desarrollo

de prácticas conducentes a la efectiva observancia de dichas garantías.108

Como fue demostrado en los acápites anteriores, en Elizabetia no existen normas o prácticas que atenten contra las

garantías previstas en la CADH. El art. 396, la norma cuestionada constantemente por las peticionarias, no es violatorio de

la Convención en la medida en que reproduce lo dispuesto en el art. 17.2 de la misma, y porque contiene una restricción

que no constituye una discriminación sino una distinción. De la mano de esto, no existen en Elizabetia prácticas que

atenten contra las garantías convencionales, pues las conductas de las autoridades se guían por lo dispuesto en la

normatividad interna que, se reitera, es compatible con la CADH. También es imperioso rescatar que como se determinó

en el acápite sobre el respeto del derecho a la honra y la dignidad, Serafina Conejo y Adriana Timor jamás se vieron

enfrentaron a actitudes de desprecio o desprestigio dentro de Elizabetia en razón de su orientación sexual.

Adicionalmente, Elizabetia ha cumplido con la obligación de expedir normas y desarrollar prácticas conducentes a la

efectiva observancia de las garantías convencionales. Esto se ha realizado mediante la reforma de la figura de la unión de

hecho contemplada en el art. 406 CCE, ampliada para abarcar también parejas del mismo sexo, y también por medio de la

legislación creada en beneficio de la identidad de género de la comunidad LGBTI. Esto demuestra que, de manera

paulatina y ajustándose a su realidad social, Elizabetia impulsa y garantiza el respeto de los derechos de la comunidad

LGBTI. Consecuentemente, es evidente el cumplimiento de la obligación contenida en el art. 2 de la CADH por parte de

Elizabetia.
107
Corte IDH. Caso Hilaire, Benjamin y Constantine Vs. Trinidad y Tobago. (Fondo, Reparaciones y Costas). Sentencia del 21 de junio de
2002. Párr. 143.
108
Corte IDH, Caso Mohamed Vs. Argentina. (Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas) Sentencia de 23 de noviembre de
2012. Serie C No. 255. Párr. 113.

26
Equipo 247

3. MEDIDAS PROVISIONALES

El art. 63.1 de la CADH, establece los requisitos de necesario cumplimiento 109 para que las medidas provisionales sean

otorgadas, son: i) la extrema gravedad, ii) la urgencia y iii) que la medida busque evitar daños irreparables. Por extrema

gravedad se ha entendido que debe tratarse de un hecho o situación que ponga en peligro los derechos humanos

fundamentales, es decir, aquellos que bajo ningún respecto puedan verse menoscabados o limitados en su ejercicio, ni

siquiera en situaciones de emergencia constitucional”110. Respecto a la urgencia de la medida, esta debe comprenderse

como “la amenaza inminente de un daño irreparable, de modo que cualquier demora resulta peligrosa”111. Por último, por

daño irreparable se entiende que debe tratarse de un daño que posteriormente no tendrá arreglo. Si se atiende al tenor de

los requisitos mencionados, se concluirá que en el caso objeto de revisión las medidas provisionales no son procedentes,

toda vez que la “tres condiciones deben estar presentes en toda situación en la que se solicite la intervención del Tribunal, y

deben persistir para que la Corte mantenga la orden de protección (…)”112. Por consiguiente, el Estado de Elizabetia

solicita a esta H. Corte que desestime la solicitud de medidas provisionales interpuesta por Mariposa.
Los requisitos de extrema gravedad y urgencia se tratarán conjuntamente toda vez que “(…) la gravedad y urgencia de un

caso parecen ir de la mano”113. En la situación bajo examen no se configura el requisito de gravedad extrema, ya que la

medida provisional no tiene como fin salvaguardar el derecho a la vida de Adriana Timor. Por el contrario, ésta pretende

que se faculte a Serafina Conejo para que otorgue su consentimiento, con el fin de que a Adriana se le practique una cirugía

intracraneana en la que las posibilidades de supervivencia son de un 15 por ciento 114. Esta pretensión no protege el

derecho a la vida pues, en caso de que no se practique la cirugía por la que las peticionarias abogan, las posibilidades de

109
Faúndez, Héctor. El Sistema Interamericano de Protección de los Derechos Humanos: aspectos institucionales y procesales. Instituto
Interamericano de Derechos Humanos (IIDH). San José. 1999. Pág. 387
110
Concepto del ex juez de la Corte Interamericana Asdrúbal Aguiar-Aranguren; en Faúndez Ledesma. Medidas cautelares y medidas
provisionales: acciones urgentes en el Sistema Interamericano de Protección de los Derechos Humanos, en Revista de la Facultad de Ciencias
Jurídicas y Políticas.
111
Faúndez, Héctor. Medidas cautelares y medidas provisionales: acciones urgentes en el Sistema Interamericano de Protección de los Derechos
Humanos, en Revista de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas, ob. cit., p. 544.
112
Corte IDH. Caso Carpio Nicolle. Medidas Provisionales respecto de Guatemala. Resolución de la Corte Interamericana de Derechos
Humanos de 6 de julio de 2009, Considerando decimo cuarto, y Asunto José Luís Galdámez Álvarez y otros. Medidas Provisionales respecto
de Honduras. Resolución de la Corte Interamericana de Derechos Humanos de 24 de octubre de 2012, Considerando cuarto.
113
Faúndez, Héctor. El Sistema Interamericano de Protección de los Derechos Humanos: aspectos institucionales y procesales. Supra nota 51 .
Pág. 380
114
Hecho del caso. No. 59.

27
Equipo 247

supervivencia ascienden a un 85 por ciento. Como se ve, entonces, la situación subyacente a la petición de las medidas

provisionales no reviste de extrema gravedad, toda vez que Adriana Timor tiene una mayor probabilidad de vida en caso

de que no se den las medidas provisionales, y en todo caso, en el supuesto fáctico de que las medidas provisionales no se

otorguen, la vida de la señora Timor no corre peligro pues tiene el 85 por ciento de probabilidad de conservar su vida.
En cuanto a la urgencia, se debe entender que dado que la situación subyacente a la petición de las medidas provisionales

no reviste, como ya se probó, de gravedad extrema, la misma no tiene el carácter de urgencia que se exige para la

procedencia de las medidas provisionales. Esto, en tanto la vida de Adriana Timor no depende de la aprobación de las

medidas, y tampoco existe una amenaza inminente frente a su vida.


Frente al tercer requisito que exige la norma, a saber, que con las medidas provisionales se busque evitar daños

irreparables, es preciso aclarar que el supuesto de irreparabilidad tampoco se cumple en el caso concreto. Esto, ya que de

continuarse con el monitoreo de la situación, la consecuencia principal para Adriana seria el padecimiento de Amnesia

Anterógrada, consistente en “la dificultad de aprender nueva información”115. Sin embargo, esta consecuencia no puede

ser considerada un perjuicio irreparable, en tanto se trata de una condición médica que puede ser completamente superada,

en tanto “Generalmente, se resuelve en cuestión de semanas, con un promedio de 72 días”116, situación que además se

evidencia primordialmente en el hecho de que la misma Adriana ya padeció esta condición en el pasado, y se recuperó

totalmente117.
Dado que se demostró que la petición de las medidas provisionales no cumple con ninguno de los tres requisitos exigidos

por la Convención, se solicita respetuosamente a la H. Corte IDH que decrete la improcedencia de las mismas. Además,

en todo caso, las víctimas pueden denunciar el riesgo ante la jurisdicción interna, para que ésta lo estudie y determine si se

les debe dar o no protección especial118. Es por lo anterior que en el presente caso la Corte IDH no debe conceder las

medidas provisionales solicitadas a favor de Serafina Conejo Gallo.

115
Carlson, Neil R. Fundamentos de psicología fisiológica. Pearson, Prentice hall. Tercera edición. Pg. 402. Cfr. OMS. Glosario de términos de
alcohol y drogas. 1994. Encontrado en: http://www.who.int/substance_abuse/terminology/lexicon_alcohol_drugs_spanish.pdf
116
Tipos de amnesia post-TEC y factores implicados O. Alcoverro Fortunya , J.E. Rojo Rodésb y M. Ibarra Jatoa Encontrado en:
http://www.elsevier.es/sites/default/files/elsevier/pdf/46/46v12n04a13078157pdf001.pdf
117
Hecho del caso No. 61, Respuesta aclaratoria No. 4,
118
Faúndez, Héctor. El Sistema Interamericano de Protección de los Derechos Humanos: aspectos institucionales y procesales. Supra nota. Pág.
537

28
Equipo 247

4. PETITORIO

Por lo expuesto anteriormente, el Estado de Elizabetia solicita a esta H. Corte que concluya y declare:

i) la procedencia de las excepciones preliminares interpuestas por el Estado y, consecuentemente, la inadmisibilidad del

caso, ii) Que, en caso de que nos sean admitidas las excepciones preliminares, el Estado no es responsable

internacionalmente por la violación de los derechos consagrados en los arts. 2, 8.1 11, 17, 24, y 25 de la CADH, todos en

relación con el art. 1.1. de la misma en perjuicio de Serafina Conejo Gallo y Adriana Timor, iii) que de conformidad con

el art. 63.1, se determine la no procedencia de reparaciones y iv) que no se condene en gastos y costas al Estado.

29