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Eclesiastés 12:9-12 RVR1960

9Y cuanto más sabio fue el Predicador, tanto más enseñó sabiduría al pueblo; e hizo
escuchar, e hizo escudriñar, y compuso muchos proverbios. 10Procuró el Predicador hallar
palabras agradables, y escribir rectamente palabras de verdad. 11Las palabras de los
sabios son como aguijones; y como clavos hincados son las de los maestros de las
congregaciones, dadas por un Pastor. 12Ahora, hijo mío, a más de esto, sé amonestado.
No hay fin de hacer muchos libros; y el mucho estudio es fatiga de la carne.

VANIDAD DE VANIDADES
Herbert Oré B.

De vez en cuando el masón lee la biblia, sin embargo en su logia siempre está presente, y
marca la apertura y el término de los trabajos masónicos, y para muchos ese es el único
contacto con ella.

Cuando un masón es iniciado y ya es un aprendiz masón en el Rito York se le da a conocer


la PLANCHA DE TRAZAR DEL PRIMER GRADO (De lectura y comentario obligatorio al
Aprendiz Masón, en Tenida de Instrucción), en ella entre otras cosas dice: En toda Logia
bien constituida y regular, hay un Punto dentro de un Círculo desde el cual ningún hermano
puede errar. Este círculo está limitado al Norte y al Sur por dos grandes líneas paralelas,
una representa a Moisés y la otra al Rey Salomón. En la parte superior de este círculo yace
el Volumen de la Ley Sagrada soportando la Escala de Jacob, cuya extremidad alcanza el
Cielo; y nosotros como versados en aquel Sagrado Libro, cumplidores de sus doctrinas y
conservándonos dentro de esas paralelas, llegaremos a Él. Guiando siempre nuestros
pasos dentro de aquel círculo, nunca podremos errar.

Los aprendices por lo general hacen el esfuerzo por cumplir con las enseñanzas que le dan
los hermanos en logia, pero conforme va transcurriendo el tiempo y sus hermanos
consideran que ya puede acceder a otros grados, llega a ser compañero y maestro masón,
pero soslaya la necesidad de leer constantemente el Libro sagrado. Y en cada grado
siempre las enseñanzas están vinculadas al Volumen de la Ley Sagrada.

Como ya se dijo el masón debe ser un versado en aquel libro, sin embargo la realidad es
diferente.

Si solo se pusiera atención a los cinco primeros libros de la Biblia, seguro estoy que muchas
interrogantes que rondan y generan encendidas exposiciones en los diálogos durante el
refrigerio, nos permitiría un mejor uso de nuestras energías.
Eclesiastés 1
Todo es vanidad.
1:1 Palabras del Predicador, hijo de David, rey en Jerusalén.
1:2 Vanidad de vanidades, dijo el Predicador; vanidad de vanidades, todo es vanidad.
1:3 ¿Qué provecho tiene el hombre de todo su trabajo con que se afana debajo del sol?
1:4 Generación va, y generación viene; más la tierra siempre permanece.
1:5 Sale el sol, y se pone el sol, y se apresura a volver al lugar de donde se levanta.
1:6 El viento tira hacia el sur, y rodea al norte; va girando de continuo, y a sus giros vuelve
el viento de nuevo.
1:7 Los ríos todos van al mar, y el mar no se llena; al lugar de donde los ríos vinieron, allí
vuelven para correr de nuevo.
1:8 Todas las cosas son fatigosas más de lo que el hombre puede expresar; nunca se sacia
el ojo de ver, ni el oído de oír.
1:9 ¿Qué es lo que fue? Lo mismo que será. ¿Qué es lo que ha sido hecho? Lo mismo que
se hará; y nada hay nuevo debajo del sol.
1:10 ¿Hay algo de que se puede decir: He aquí esto es nuevo? Ya fue en los siglos que
nos han precedido.
1:11 No hay memoria de lo que precedió, ni tampoco de lo que sucederá habrá memoria
en los que serán después.

Eclesiastés 2
2:1 Dije yo en mi corazón: Ven ahora, te probaré con alegría, y gozarás de bienes. Mas he
aquí esto también era vanidad.
2:2 A la risa dije: Enloqueces; y al placer: ¿De qué sirve esto?
2:3 Propuse en mi corazón agasajar mi carne con vino, y que anduviese mi corazón en
sabiduría, con retención de la necedad, hasta ver cuál fuese el bien de los hijos de los
hombres, en el cual se ocuparan debajo del cielo todos los días de su vida.
2:4 Engrandecí mis obras, edifiqué para mí casas, planté para mí viñas;
2:5 me hice huertos y jardines, y planté en ellos árboles de todo fruto.
2:6 Me hice estanques de aguas, para regar de ellos el bosque donde crecían los árboles.
2:7 Compré siervos y siervas, y tuve siervos nacidos en casa; también tuve posesión grande
de vacas y de ovejas, más que todos los que fueron antes de mí en Jerusalén.
2:8 Me amontoné también plata y oro, y tesoros preciados de reyes y de provincias; me
hice de cantores y cantoras, de los deleites de los hijos de los hombres, y de toda clase de
instrumentos de música.
2:9 Y fui engrandecido y aumentado más que todos los que fueron antes de mí en
Jerusalén; a más de esto, conservé conmigo mi sabiduría.
2:10 No negué a mis ojos ninguna cosa que desearan, ni aparté mi corazón de placer
alguno, porque mi corazón gozó de todo mi trabajo; y esta fue mi parte de toda mi faena.
2:11 Miré yo luego todas las obras que habían hecho mis manos, y el trabajo que tomé para
hacerlas; y he aquí, todo era vanidad y aflicción de espíritu, y sin provecho debajo del sol.
2:12 Después volví yo a mirar para ver la sabiduría y los desvaríos y la necedad; porque
¿qué podrá hacer el hombre que venga después del rey? Nada, sino lo que ya ha sido
hecho.
2:13 Y he visto que la sabiduría sobrepasa a la necedad, como la luz a las tinieblas.
2:14 El sabio tiene sus ojos en su cabeza, mas el necio anda en tinieblas; pero también
entendí yo que un mismo suceso acontecerá al uno como al otro.
2:15 Entonces dije yo en mi corazón: Como sucederá al necio, me sucederá también a mí.
¿Para qué, pues, he trabajado hasta ahora por hacerme más sabio? Y dije en mi corazón,
que también esto era vanidad.
2:16 Porque ni del sabio ni del necio habrá memoria para siempre; pues en los días
venideros ya todo será olvidado, y también morirá el sabio como el necio.
2:17 Aborrecí, por tanto, la vida, porque la obra que se hace debajo del sol me era fastidiosa;
por cuanto todo es vanidad y aflicción de espíritu.
2:18 Asimismo aborrecí todo mi trabajo que había hecho debajo del sol, el cual tendré que
dejar a otro que vendrá después de mí.
2:19 Y ¿quién sabe si será sabio o necio el que se enseñoreará de todo mi trabajo en que
yo me afané y en que ocupé debajo del sol mi sabiduría? Esto también es vanidad.
2:20 Volvió, por tanto, a desesperanzarse mi corazón acerca de todo el trabajo en que me
afané, y en que había ocupado debajo del sol mi sabiduría.
2:21 ¡Que el hombre trabaje con sabiduría, y con ciencia y con rectitud, y que haya de dar
su hacienda a hombre que nunca trabajó en ello! También es esto vanidad y mal grande.
2:22 Porque ¿qué tiene el hombre de todo su trabajo, y de la fatiga de su corazón, con que
se afana debajo del sol?
2:23 Porque todos sus días no son sino dolores, y sus trabajos molestias; aun de noche su
corazón no reposa. Esto también es vanidad.
2:24 No hay cosa mejor para el hombre sino que coma y beba, y que su alma se alegre en
su trabajo. También he visto que esto es de la mano de Dios
2:25 Porque ¿quién comerá, y quién se cuidará, mejor que yo?
2:26 Porque al hombre que le agrada, Dios le da sabiduría, ciencia y gozo; mas al pecador
da el trabajo de recoger y amontonar, para darlo al que agrada a Dios. También esto es
vanidad y aflicción de espíritu.

Eclesiastés 3
Todo tiene su tiempo
3:1 Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.
3:2 Tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado;
3:3 tiempo de matar, y tiempo de curar; tiempo de destruir, y tiempo de edificar;
3:4 tiempo de llorar, y tiempo de reir; tiempo de endechar, y tiempo de bailar;
3:5 tiempo de esparcir piedras, y tiempo de juntar piedras; tiempo de abrazar, y tiempo de
abstenerse de abrazar;
3:6 tiempo de buscar, y tiempo de perder; tiempo de guardar, y tiempo de desechar;
3:7 tiempo de romper, y tiempo de coser; tiempo de callar, y tiempo de hablar;
3:8 tiempo de amar, y tiempo de aborrecer; tiempo de guerra, y tiempo de paz.
3:9 ¿Qué provecho tiene el que trabaja, de aquello en que se afana?
3:10 Yo he visto el trabajo que Dios ha dado a los hijos de los hombres para que se ocupen
en él.
3:11 Todo lo hizo hermoso en su tiempo; y ha puesto eternidad en el corazón de ellos, sin
que alcance el hombre a entender la obra que ha hecho Dios desde el principio hasta el
fin.
3:12 Yo he conocido que no hay para ellos cosa mejor que alegrarse, y hacer bien en su
vida;
3:13 y también que es don de Dios que todo hombre coma y beba, y goce el bien de toda
su labor.
3:14 He entendido que todo lo que Dios hace será perpetuo; sobre aquello no se añadirá,
ni de ello se disminuirá; y lo hace Dios, para que delante de él teman los hombres.
3:15 Aquello que fue, ya es; y lo que ha de ser, fue ya; y Dios restaura lo que pasó.

Eclesiastés 4
4:8 Está un hombre solo y sin sucesor, que no tiene hijo ni hermano; pero nunca cesa de
trabajar, ni sus ojos se sacian de sus riquezas, ni se pregunta: ¿Para quién trabajo yo, y
defraudo mi alma del bien? También esto es vanidad, y duro trabajo.
4:9 Mejores son dos que uno; porque tienen mejor paga de su trabajo.
4:10 Porque si cayeren, el uno levantará a su compañero; pero ¡ay del solo! que cuando
cayere, no habrá segundo que lo levante.
4:11 También si dos durmieren juntos, se calentarán mutuamente; mas ¿cómo se calentará
uno solo?
4:12 Y si alguno prevaleciere contra uno, dos le resistirán; y cordón de tres dobleces no se
rompe pronto.
4:13 Mejor es el muchacho pobre y sabio, que el rey viejo y necio que no admite consejos;
4:14 porque de la cárcel salió para reinar, aunque en su reino nació pobre.
4:15 Vi a todos los que viven debajo del sol caminando con el muchacho sucesor, que
estará en lugar de aquél.
4:16 No tenía fin la muchedumbre del pueblo que le seguía; sin embargo, los que vengan
después tampoco estarán contentos de él. Y esto es también vanidad y aflicción de espíritu.

Vanidad de vanidades, dijo el Predicador, todo es vanidad.

Eclesiastés 8
Desigualdades de la vida
8:10 Asimismo he visto a los inicuos sepultados con honra; más los que frecuentaban el
lugar santo fueron luego puestos en olvido en la ciudad donde habían actuado con rectitud.
Esto también es vanidad.
8:11 Por cuanto no se ejecuta luego sentencia sobre la mala obra, el corazón de los hijos
de los hombres está en ellos dispuesto para hacer el mal.
8:12 Aunque el pecador haga mal cien veces, y prolongue sus días, con todo yo también
sé que les irá bien a los que a Dios temen, los que temen ante su presencia;
8:13 y que no le irá bien al impío, ni le serán prolongados los días, que son como sombra;
por cuanto no teme delante de la presencia de Dios.
8:14 Hay vanidad que se hace sobre la tierra: que hay justos a quienes sucede como si
hicieran obras de impíos, y hay impíos a quienes acontece como si hicieran obras de justos.
Digo que esto también es vanidad.
8:15 Por tanto, alabé yo la alegría; que no tiene el hombre bien debajo del sol, sino que
coma y beba y se alegre; y que esto le quede de su trabajo los días de su vida que Dios le
concede debajo del sol.
8:16 Yo, pues, dediqué mi corazón a conocer sabiduría, y a ver la faena que se hace sobre
la tierra (porque hay quien ni de noche ni de día ve sueño en sus ojos);
8:17 y he visto todas las obras de Dios, que el hombre no puede alcanzar la obra que debajo
del sol se hace; por mucho que trabaje el hombre buscándola, no la hallará; aunque diga el
sabio que la conoce, no por eso podrá alcanzarla.

Eclesiastés 8
Resumen del deber del hombre
12:9 Y cuanto más sabio fue el Predicador, tanto más enseñó sabiduría al pueblo; e hizo
escuchar, e hizo escudriñar, y compuso muchos proverbios.
12:10 Procuró el Predicador hallar palabras agradables, y escribir rectamente palabras de
verdad.
12:11 Las palabras de los sabios son como aguijones; y como clavos hincados son las de
los maestros de las congregaciones, dadas por un Pastor.
12:12 Ahora, hijo mío, a más de esto, sé amonestado. No hay fin de hacer muchos libros;
y el mucho estudio es fatiga de la carne.
12:13 El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos;
porque esto es el todo del hombre.
12:14 Porque Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea
buena o sea mala.

Ahora hermano mío, ya tiene motivo para meditar y razones para ser un mejor masón.

“Aunque un hombre viva muchos años, y en todos ellos tenga gozo, acuérdese sin embargo
que los días de las tinieblas serán muchos”.

El porqué de la Biblia en nuestros Altares y dónde debe abrirse


En los tradicionales Landmarks, según la versión de Mackey, en su art. Nº 21 se estipula: "
La necesidad de que un libro de la Ley sea indispensable, como que contiene la voluntad
Revelada del G.`. A.`.D.`.U.`.".

La ambigüedad de este Landmark ha ocasionado múltiples controversias pues la "voluntad


revelada" varía sustancialmente según cada religión y sus respectivos Libros de la Ley.

La Biblia en nuestros Altares carece de toda significación religiosa y dogmática ya que de


ser así iría contra nuestros Principios de Tolerancia y Respeto hacia todas las religiones
conocidas, siendo únicamente un Símbolo de la Ley Moral y de la Fraternidad entre los
hombres.

En cuanto a la autoridad de los Landmarks también hay profunda divergencias ya que, más
que una Ley fija y determinada, es una tradición de Usos y Costumbres que no es
oportunidad de analizar.

En nuestros Estatutos, Reglamentos y Constitución no hay nada sobre el particular, lo


mismo que en la inmensa mayoría de las demás Obediencias Hermanas y sólo en la
primera hoja de nuestros Rituales de 1ª grado vemos la siguiente explicación:

"Por ello, en la columna de las promesas se colocará la Biblia, o cualquier otro libro de una
religión reconocida, juntamente con la escuadra, el compás, la Constitución de la Nación
Argentina y la de la Orden. En consecuencia, cada masón, de acuerdo con sus
convicciones, puede elaborar su propio concepción de estos símbolos, sin imposiciones
dogmáticas de cualquier credo o religión".

Las viejas Corporaciones y Gremios, no utilizaban la Biblia en sus reuniones y posiblemente


se empleaban en algunas de ellas al prestar juramentos. En un inventario de los útiles de
una Logia de "Aceptados" en 1663 figuraba entre sus bienes una Biblia y como vemos por
la fecha esto ocurría en plena hegemonía de la Iglesia de Roma. Naturalmente que antes
de la era cristiana y en los primeros siglos de ésta, no hay constancia en la historia de las
Corporaciones de ningún libro de la Ley.

Cuando en el siglo XVIII la Masonería se extendió en toda Europa, en Estados Unidos y


parte de América Latina, la religión predominante era la Cristiana; en sus Talleres figuraban
sacerdotes de las distintas ramas en que estaba fraccionado en cristianismo y es natural se
utilizara la Biblia ya que de ella se habían tomado un sin número de alegorías y símbolos.

En 1728 a raíz de la conquista de la India por Inglaterra y al formarse Logias en ese país,
los nativos presentaron el primer problema por el uso de la Biblia y se aceptó que prestaran
juramentos con los Libros de sus respectivas religiones. Similar situación se presentó en
China, Japón y países mahometanos.

Posteriormente en el Libro de la Ley se interpoló la palabra "Sagrada" y de ahí a que el


Libro de la Ley Sagrada es la Biblia solo hay un paso.
Es de comprender que las Obediencias que nos auto denominamos "regulares" tenemos la
obligación de colocar debajo de la Escuadra y el Compás en nuestro Altar el Libro de la
Ley, como un símbolo de la Ley Moral y de la Fraternidad tal pienso así, como dicen los
rituales de la Gran Logia Argentina.

En un principio en las Logias Inglesas, la Biblia se colocaba cerrada y posteriormente se


empezó a abrir en distintas página según el criterio de cada uno, que encontraba en
determinados versículos alusiones a cada grado.

Después con la extención de la Masonería los Cristianos usaron el Antiguo y Nuevo


Testamento, los Judíos el Antiguo Testamento, los Mahometanos el Corán, los Budistas el
Tripitaca, los Indus los Vedas, los Parsis el Zend Avesta y Logias que no aceptaban nuestro
criterio sobre el libro de la Ley y que son conocidas como "irregulares": utilizaron un libro
en blanco o el libro de las Constituciones, o el Ritual del Grado o el texto de la Constitución
de su País o simplemente nada.

En cuanto al lugar en que debe abrirse la Biblia, las opiniones difieren debido a que no hay
una autoridad habilitada para legislar sobre ese punto. Mencionaré las principales
opiniones:

Las instrucciones contenidas en "Crosse`s Chart", Norte Americano, señala los siguientes
pasajes:

1º G. Salmos133 - 2º G. Amós VII - 3º G. Eclesiastés XII.

Logias Inglesas y la mayoría de las N. Americanas:


1º G. Salmos133,I - 2º G. Amós VII, 7 y 8 - 3º G. Reyes I, VII, 13-16 o San Juan I

En la Gran Logia de la Argentina


1º G. II Crónicas I - 2º G. Amos 7,7 y 8 - 3º Eclesiastés 12 1 al 7

Publicado en: Revista Símbolo Nº II Año 1978 - Gran Logia de Argentina


Trabajo realizado por el Q.·.H.·. Marcial Ruíz - Or.·. de Mar del Plata, 24 de mayo de
1978
El Fundamento Bíblico de los Landmark de la
Masonería
Es vital para todos los maestros masones un profundo conocimiento acerca de los
Antiguos Límiteso Linderos de la masonería. O "Señales" como llama Mackey, a los
Landmark. Y, desde luego a todos los Aprendices, Compañeros y Simpatizantes de la
Venerable Fraternidad.
El futuro de la Institución depende de la fidelidad de cada maestro y de las logias a esos
Antiguos Límites o Signos de Identidad de la Masonería Universal. Por tanto la
presente monografía desarrollará el origen de Los Landmark en la Sagrada Escritura.
En primer lugar se debe definir un landmark como una marca que limita un terreno, una
piedra, un monolito, mojón, o señal de indica hasta donde llega una propiedad o terreno.
Es común que en los campos surjan conflictos porque un vecino corrió un palo, o una reja,
o cualquier marca de la propiedad de otro para aumentar sus tierras fraudulentamente. El
conjunto de esas marcas unidas por líneas en el suelo permite dibujar la forma del terreno,
su perímetro y su superficie: sea cuadrada, rectangular, romboidal, pentagonal, circular,
etc. Y eso ya nos vincula con la geometría, ciencia muy amada por los egipcios, por los
pitagóricos y por los masones.
Las Sagradas Escrituras tienen referencias al respecto, prohibiendo el atravesar esos
antiguos límites, entrando a una tierra que no nos pertenece, como también su
desplazamiento indeseable e injusto, en el Libro de los Proverbios 23,10 y Proverbios
22,28:
"No traspases los linderos antiguos, no entres en la heredad de los huérfanos妱uot;
"No traspases los linderos antiguos que pusieron tus padres".
La norma va reforzada por el contexto, los Proverbios, un libro de sabiduría moral, inspirado
por Dios, con las mejores reglas de vida que los hombres pueden desear para ordenar su
vida y la de la sociedad. Y si aplicamos la Leyenda del Tercer Grado, que también pertenece
a los landmark masónicos, debemos considerar a los Maestros Masones como Huérfanos,
pues son Hijos de la Viuda, su Padre, Hiram Abí, ha sido asesinado. Su territorio espiritual
no debe ser reducido o modificado, es territorio sagrado.
Y el texto agrega que Dios Fuerte es el defensor de los derechos de esos huérfanos y se
les hará un juicio condenatorio a quien despoje a los huérfanos de su propiedad. Así lo
establece el versículo siguiente al mencionado en primer lugar: Proverbios 23,11. "Porque
el defensor de ellos es El Fuerte, el cual juzgará la causa de ellos contra ti.
Y el salmo 24, 1 dice: "De Yahvéh es la tierra y su plenitud妱uot;, por lo tanto la tierra es
propiedad en primer lugar de Dios y su Ley eterna debe regir en las conductas humanas, y
la propiedad espiritual y material del un ser humano es inviolable, como la patria y la fe en
el corazón humano. Patria es el conjunto del patrimonio material, moral y espiritual de un
pueblo o nación, lo mismo es el territorio de doctrinas espirituales, reglas y creencias
esenciales del alma masónica. De allí el carácter sagrado de los landmark y el peligro de
modificarlos sin sabiduría ancestral como guía.
Los cristianos también son Hijos de la Viuda. Su maestro fue asesinado por injusta
sentencia de crucifixión pronunciada por Poncio Pilatos, y el Evangelio de Juan dice que
María, la Viuda de José, hijo de David, fue convertida en la madre adoptiva de Juan y de
los Apóstoles, por el mandato mismo de Jesús desde la cruz. Así Juan se hizo Hijo de la
Viuda por adopción, lo mismo que los demás Apóstoles. Y Juan la recibió en su casa. Pues
la Madre de Cristo ya no tenía marido ni hijo que la sustentara.
Piadosa y significativa acción del discípulo amado, el Águila de Patmos. Viudas y Huérfanos
recibieron especial atención en la iglesia primitiva y a través de los siglos. Siguiendo
las normas del libro de los Proverbios y el mandato de Cristo, se convirtió en la base del tan
conocido Tronco de Beneficencia de las logias masónicas, también llamado el tronco de los
pobres o el tronco de la viuda.
El libro de Proverbios contiene una larga serie de afirmaciones de alto contenido masónico,
como por ejemplo aquel principio que establece la costumbre de que una logia se compone
de Siete Maestros. Al leer encontramos una sorprendente semejanza con lo que nos dice
Proverbios 9,1 "La Sabiduría edificó su casa, labro sus siete columnas". Las siete columnas
son los maestros de cada logia, y ella misma es una Casa de Sabiduría. Y en el Apocalipsis
descubrimos que un cristiano victorioso se convierte en Columna del Templo de Dios y no
saldrá más de allí. El texto aparece en el mensaje de la Iglesia de Filadelfia, cap. 3,12.
Nótese que Filadelfia en griego significa el amor fraternal, valor fundamental que es el
"cemento de unión" de la vida de las logias.
Por eso sabemos que los maestros fundadores eran profundamente versados en las
Sagradas Escrituras. Y también nos introduce en la sabiduría misteriosa (Hocmah Nisterot)
del Creador cuando diseña geométricamente el universo en el capítulo 8,27 "Cuando
formaba los cielos allí estaba yo, cuando trazaba el círculo sobre la faz del abismo". De allí
que algunos artistas hayan dibujado un compás en las manos del Gran Geómetra
del Universo.
Además, estas siete columnas de la casa o templo de la sabiduría no solo representan a
los siete maestros, sino también a los Siete Landmark que algunos autores han descrito
como esenciales, como por ejemplo la nómina del Ilustre Hermano Carlos F. Betancourt,
de nacionalidad cubana, mencionado en el libro "Fundamentos Masónicos" del notable
Maestro Masón chileno, Benjamín Oviedo:
Uno: El Monoteísmo: como la doctrina central del Libro del Conocimiento Sagrado o la Biblia
que se pone sobre el Ara.
Dos: La creencia en la persistencia de la personalidad más allá de la muerte, representada
en la Leyenda del Tercer Grado.
Tres: El uso del simbolismo arquitectónico derivado del Arte Operativo.
Cuatro: El uso del secreto en los ritos, signos, toques y palabras.
Cinco: La democracia en la toma de decisiones y en las relaciones fraternales de las logias.
Seis: La agrupación de los hermanos en Logias dirigidas por un maestro y dos vigilantes.
Siete: El masón ha de ser varón, adulto, libre y de buenas costumbres.
Comparada esta nómina séptuple de landmarks con los 25 de Albert Mackey se comprende
que es una excelente síntesis. En esta monografíautilizaremos esta nómina de
siete principios inmutables de la hermandad según Betancourt, y ocasionalmente la de
Mackey, dado que él desglosa demasiado algunos puntos que deben ser resumidos.
El monoteísmo y la biblia deben ser examinados en primer lugar. Mackey los nombra con
los números 19 y 21 en su nómina.
El reconocimiento de un solo Dios, creador por su Palabra o Verbo, del universo visible e
invisible es la piedra fundamental de todo el edificio doctrinal de la masonería. La unidad
fraternal entre los hombres como meta del quehacer de los masones es el reflejo
operacional de esa realidad única, divina y trascendente. El Uno se hace múltiple en la
creación y la creatura racional debe reconocer su origen en ese Uno Supremo. Tal como
afirma el Deuronomio 6,4 y Marcos 12,29: "Oye, Israel, Yahveh, Nuestro Dios, Uno es".
(Shemá Yisrael, Yahveh Elohenú, Yahveh Ehad).
Justamente las palabras "Uno" en hebreo: Ehad. Y "Amor", Ahabah, tienen valor gematrico
de 13, es decir, kabalisticamente un poder equivalente, y la suma de ambos en hebreo es
26, que es la cifra del nombre de Yahvéh. Por eso san Juan en su primera carta nos enseña
que Dios es Amor dos veces: en el versículo 8 y en el 16 del capítulo 4 de esa carta doctrinal.
El masón debe reconocer que detrás de todas las fuerzas y energías del universo hay Una
sola Energía Todopoderosa, Consciente y Omnipresente, cuya Esencia
es Luz e Inteligencia infinita. Si el masón es un ser inteligente y racional debe reconocer
que esa inteligencia y esa racionalidad de su propia mente son la imagen y la semejanza
de Aquel Otro que le dio el Ser. Pues Dios es el que Es y el que otorga el ser.
Precisamente, Yahveh en hebreo significa el que hace ser, o el que da el ser o la vida. Y la
Presencia de ese Ser en las logias se grafica en el Ojo Omnisciente y en la Luz Eterna del
Ara sobre la Biblia. Según Moisés Maimónides la verdadera pronunciación del Nombre de
cuatro letras o el tetragrama sagrado que aparece en los collarines de los venerables
maestros y dentro del Delta Luminoso se perdió muchos años antes de Cristo.
De allí que los masones anden en busca de La Palabra Perdida, del Nombre de Dios que
Moisés reveló sus sacerdotes. Pero ese aspecto meramente histórico y accidental oculta
otros hechos misteriosos de carácter más profundo. Para los masones operativos y para
los re-fundadores de 1717 el hecho de que los seres humanos sean seres caídos de un
plano superior como es el Paraíso o el Eden, les indicaba que el nombre de Dios y un cierto
conocimiento sobrenatural poseído por Adán y Eva en los orígenes también se perdió con
la Caída. Por tanto el ser humano al buscar la verdad metafísica y su propia redención anda
en realidad buscando lo que perdió con la caída desde ese plano superior de conciencia.
Así "los viajes misteriosos" a los cuatro puntos cardinales para buscar la sabiduría, o al
maestro asesinado, al Ser Divino y su Nombre o su propia esencia divina, es la síntesis de
todo el drama masónico y el reconocimiento de ese Dios del cual el hombre se separó, es
base o sustento de la gran obra, pues un viajero dentro del espacio-tiempo debe tener a lo
menos una idea aproximada de la meta u objeto de su viaje, o por lo menos una intuición
de lo que busca. Esa es la fe masónica. Y este antiguo límite o landmark está avalado por
el testimonio de los grandes iluminados de la humanidad. Sean ellos los Profetas de la
Biblia o por el mismo Cristo, como también por Lao Tsé, Pitágoras, Parménides, Platón,
Artistóteles, Aknatón, Sánkara, Gautama Budha, Sri Krishna y Mohamed.
El Universo es un edificio cuya primera Piedra es Dios mismo. Saco esa piedra y el edificio
universal se convierte en un ente vacio de sentido y de significado para la masonería. Y los
trabajos se hacen inútiles, y mera distracción social.
La idea de una piedra angular y fundacional del "universo-templo" o "cosmos-edificio", con
medidas a cordel, está sugerida por un texto de la literaturasapiencial de la Biblia, en el
capítulo 38, 4-7 del Libro de Job, en palabras que Dios mismo le dirige al Patriarca.
Dice así:" ¿Dónde estabas tú cuando yo fundaba la tierra?堦iquest;Quién ordenó sus
medidas, si lo sabes? ¿O quién extendió sobre ella cordel? 堦iquest;O quién puso su piedra
angular?... ". Si unimos estos conceptos con lo de Proverbios 8,27 del Gesto Divino de
trazar un círculo o circunsferencia sobre la faz del abismo, ya podemos concebir la noción
de Dios como Gran Arquitecto y Gran Geómetra del universo, más aún cuando el propio
san Pablo nos habla de una Jerusalén celestial cuyo Arquitecto y Constructor es Dios
mismo, en Hebreos 11,10.
En cuanto a la vida orgánica del planeta tierra la piedra angular de la vida es el ADN, que
tiene cuatro aminoácidos, en un reflejo de las cuatro letras del Nombre del Dios de Israel,
YOD-HE-VAU-HE. Elohim ha reemplazado en la práctica al nombre de Yahveh en las
comunidades judías. Y en los grados capitulares de la masonería también se usa como
palabra sagrada y como palabra de pase. Lo mismo Adonai, Emanuel, Saday, Iehosua, etc.
Esas son las pistas que el masón tiene para guiarse en sus búsquedas metafísicas y así no
perder la ruta.
El Concepto de La Palabra Creadora o del Logos o Verbo de Dios (hebreo "Davar"), está
presente en todo el Antiguo y el Nuevo Testamento. Por ejemplo: El Salmo 33,6 nos dice:
"Por la Palabra de Yahvéh fueron hechos los cielos y la tierra y todo el ejército de ellos por
el aliento de su boca". Y en Isaías 40,8 dice: "Sécase la hierba, marchítase la flor, mas la
Palabra del Dios nuestro permanece para siempre". San Pablo tiene la misma doctrina del
Evangelio de San Juan 1,1 y siguientes. Así nos dice en los Hebreo 11,2: "堥ntendemos
haber sido constituido el universo por la Palabra de Dios, de manera que lo que se ve fue
hecho de lo que no se veía".
El profeta Isaías reitera en el cap. 55,10-11: "Porque como desciende de los cielos la lluvia
y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra y la hace germinar y producir, y da semilla
al que siembra y pan al que come, así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a
mi vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié".
En Génesis 1,3 dice: "Hágase la Luz y la Luz fue hecha". Y en el evangelio de Juan 1,3 nos
enseña: "Todas las cosas por El (Verbo divino) fueron hechas y sin El nada de lo que ha
sido hecho fue hecho".
"El Verbo carne se hizo" y se hizo hombre. Así la Palabra perdida fue recobrada, por la
Encarnación del Hijo de Dios. (Ev. de Juan 1,14). Pero la Palabra fue crucificada y muerta,
pero resucitó pues su naturaleza es inmutable y eterna y no puede ser alterada o destruida
por la muerte. Tal como san Pablo nos informa, en Hebreos 13,8: Jesucristo es el mismo
hoy, ayer y por los siglos". Y se confirma esa doctrina con lo que dice Juan en el capítulo
8,58 de su evangelio: "antes que Abraham fuese, yo soy". Y en el cap. 17,5 del mismo
evangelio, Cristo dice: "Ahora, pues, Padre, glorifícame tu al lado tuyo, con aquella gloria
que tuve contigo antes que el mundo fuese".
Así entramos en el segundo Landmark, que se define como la fe en la supervivencia del
alma o la persistencia de la persona más allá de la muerte. Lo cual es una convicción
profundamente arraigada en la memoria de la humanidad, en la mayoría de las religiones y
que ha sido confirmada por valiosos aportes de los parapsicólogos en el siglo XX-XXI en
las llamadas Experiencias fuera del cuerpo de miles de personas en todo el mundo, en
situaciones cercanas a la muerte.
La leyenda del tercer grado, que se hace vivir a cada maestro masón al ingresar por primera
vez en la Cámara del Medio, es el drama que jamás debe olvidarse en los diversos ritos
masónicos, pues nos vincula con la iniciación egipcia y con determinados eventos de
la historia del Antiguo y el Nuevo Testamento, que pasaremos a analizar.
Milagros o prodigios de muerte y de resurrección de personas concretas se narran en varios
capítulos de la Sagrada Escritura. Y en varios de esos testimonios los protagonistas son
realmente "Hijos de la Viuda" como se denominan simbólicamente a los maestros masones.
Veamos: En el primer libro de los Reyes, unos 850 años antes de Cristo, el Profeta Elías
resucitó a un niño, el hijo de una viuda de Sarepta, en Sidón. (Primer Libro de Reyes 17,8
al 24). Y en Lucas 7,11 al 17 se narra la resurrección de un joven fallecido,. Hijo de una
viuda de Naín, por la acción taumatúrgica del propio Maestro Galileo, el León de la Tribu de
Judá, según los términos de Apocalipsis 5.5 utiliza para referirse a Jesús. Ese nombre
leonino no ha de ser extraño a ningún maestro masón, por razones ritualísticas bien
conocidas en el saludo entre maestros y en el alzamiento del cadáver desde la tumba.
Jesús mismo muere y resucita venciendo a la muerte y a la traición de uno de sus discípulos,
y a la de su propio pueblo, y resulta que él es un Hijo de la Viuda, pues a la fecha de su
sacrificio José su padre ya estaba fallecido y María de Nazaret era viuda. De manera que
bíblicamente hablando hay varios notables Hijos de la Viuda, no solo Horus o Hiram, que
pasaron por la muerte y retornaron a la vida.
Saliéndonos del contexto estricto de los Hijos de la Viuda muertos y resucitado, la Biblia
narra varios otros prodigios de muerte y resurrección de personas: Dos resurrecciones
efectuadas por el sucesor de Elías, el profeta Eliseo (segundo libro de Reyes, cap. 4,8 al
37, y cap. 13,20-21). La de Lázaro, narrada por Juan 11, y sendas resurrecciones
efectuadas por san Pedro y san Pablo, descritas en los Hechos de los Apóstoles, cap. 9,36
al 42 y cap. 20,7 al 12.
La Biblia incluso nos aporta datos clarividentes respecto del vínculo energético que une al
cuerpo físico con el alma, que se corta a la hora de la muerte, en el Eclesiástés 12,6. Y nos
impulsa a buscar a nuestro Creador "antes de que el cordón de plata corte o las cadenas
de plata se rompan", al desprenderse el alma del cuerpo o como diría un teósofo, al
separarse el cuerpo astral del cuerpo carnal, para ir a vivir en un plano superior, que para
los masones es la Logia celestial o el Oriente Eterno.
Por lo tanto, la esperanza o la fe masónica en la inmortalidad o en la supervivencia de la
persona o del alma más allá de la muerte tiene una poderosa base escritural y un aval
potente en la ciencia contemporánea, y constituye un genuino landmark que la masonería
jamás podrá cambiar sin perder su esencia y su conexión con los Antiguos misterios.
Dramatizar la muerte de Hiram es una columna inamovible del edificio sagrado de la
masonería universal. Allí está el corazón del misterio y sus añadiduras esotéricas
correspondientes del Simbolismo del Arte Operativo y del Secreto.
Según san Pablo en la Primera Carta a Timoteo 6,16, el único ser que posee inmortalidad
por naturaleza propia es Dios, que habita en Luz inaccesible. Y según el evangelio de san
Juan 17,21 al 24, los que se unifican con Cristo y con el Padre logran gozar de la
inmortalidad. De allí resulta significativo el que los ritos del tercer grado procuran que el
alma del maestro masón se unifique dramáticamente con un maestro mártir, que encarna
tanto a Cristo como a Osiris, ambos resucitados e inmortales en el reino del espíritu. Se
trata por lo tanto del concepto teológico de inmortalidad por participación y por gracia, no
por naturaleza o derecho propio.
Tercero: El uso del simbolismo arquitectónico como alegoría moral y espiritual
para enseñanza de las doctrinas masónicas.
Es decir, es un Antiguo Límite para todos los masones del mundo el uso de la historia de
la construcción del templo de Jerusalén, por iniciativa del rey Salomón, y una larga de serie
de símbolos tomados del Arte de la Albañilería, la geometría, y de la Ciencia de
la Arquitectura, de los cuales la Biblia está llena. Y que los Profetas y Cristo también usaron
para proclamar sus mensajes a Israel y a la Iglesia naciente.
En realidad el arte arquitectónico va jalonando toda la historia bíblica de la salvación. En
las escrituras se mencionan las piedras brutas en la confección del altar de doce piedras
que usaban los judíos desde los tiempos de Jacob y de Moisés. También se menciona la
escuadra, el compás, la cadena, el mosaico, la plomada, las columnas, el tabernáculo, la
piedra angular, la ciudad de la verdad, el templo celestial o arquetípico, canteros, albañiles,
maestros, fundidores, reglas, martillos, cinceles.
Y los profetas mismos usaron esos objetos como símbolos de enseñanza moral y religiosa.
Basta recordar el caso de Amos, 7,7 y 8 ss. O Zacarías 8,3-4. O Zacarías 3,9. O Zac. 1,16.
O la necesidad de hacer una cadena, mencionada en Ezequiel 7,23. O en Primera Timoteo
3,15. O Efesios 2,19 al 22.
Transcribo este último texto por ser de gran importancia en el uso alegórico y practico del
Arte en lo moral y religioso: "Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino
conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios, EDIFICADOS sobre el
fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra de ángulo Jesucristo
mismo, en quien todo el edificio , bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo
en el Señor; en quién vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en
el Espíritu".
O aquel otro texto de la primera carta de san Pedro 2,-5: "Acercaos a él, Piedra Viva,
desechada ciertamente por los hombres, más para Dios escogida y preciosa, vosotros
también, como Piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para
ofrecer sacrificios espirituales, aceptables a Dios por medio de Jesucristo妱uot; .Y continúa
en los mismos términos del arte real de la construcción otros versículos que buscará el
lector estudioso.
También los evangelios contienen textos relativos al arte de la construcción, como es el
caso de Mateo 16,18:"Y yo también te digo, que tu eres Pedro, y sobre esta roca edificaré
mi iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella".
El evangelio de Juan en su capítulo 2,14-22, nos narra que tras purificar el templo de
Jerusalén expulsando a los mercaderes del Atrio externo, Jesús dijo a quienes le criticaban
por su acción y le piden una señal que lo justifique:"..Destruid este templo y en tres días lo
levantaré". Los judíos le responden: "en 46 años se edificó este templo y ¿tú en tres días lo
levantarás?". Más él hablaba del templo de su cuerpo. Por lo tanto sus discípulos se
acordaron que había dicho esto; y creyeron la Escritura y la palabra que Jesús había dicho".
En el evangelio de san Lucas también hay ejemplos de esta docencia de Jesús que usa
elementos del arte de la construcción en sentido moral. Ver Lucas 14,28 al 30. O ver Mateo
7,24 al 29 acerca de construir la propia vida sobre cimientos de roca o de arena. O Mateo
21,42 al 46, donde nos habla de la piedra angular y las profecías.
Y suman y siguen muchísimos textos. Son tantos que resulta sorprendente la ceguera e
insensatez de los integrantes del Gran Oriente de Francia o de Uruguay, al eliminar la biblia
y a Dios de sus talleres, y pretender seguir siendo masones. Si estos hermanos buscan la
verdad sin apoyo de las Escrituras y de los tres primeros landmark digan que forman un
Ateneo, o una Academia o un Liceo filosófico, o una logia teosófica incluso, pero no son
logias masónicas.
Cuarto Landmark: El uso del Secreto. Bien. La masonería no es una sociedad secreta, sino
más bien una sociedad que conserva o contiene algunos secretos. Sus ritos son secretos,
sus toque de manos, signos y palabras sagradas y de pase son secretas, pero tales
prácticas con son relativamente secretas. Muchos de esos contenidos están tomados de
ritos egipcios, o judaicos, o cristianos o hindúes. Son secretos en la práctica, no en la
esencia. Y secretos que guardan relación con los grados de la institución o con los niveles
de conciencia de los que intentan comprender los misterios de la masonería. Los secretos
se rompen de acuerdo al mérito del buscador. Lo cual ya está bien explicado en la leyenda
de la muerte de Hiram, quien muere a manos de Compañeros que quieren conocer secretos
de un grado de Ser y de Conocimiento que no poseen y que quieren obtener por la violencia.
Jesús usó del secreto, para ocultar su mesianidad por un cierto tiempo, antes de su entrada
triunfal en Jerusalén, al final de su misión. Muchas veces hizo milagros y pidió a los que lo
proclamaban mesías antes de tiempo no lo hicieran. Era un secreto estratégico. También
usó del secreto respecto a ciertas experiencias místicas que fueron concedidas a los
apóstoles más avanzados, como es el caso de Juan, Pedro y Jacobo el mayor. La
transfiguración de Jesús en Luz no debía contarse a nadie hasta que su misión estuviera
terminada.
Ciertas verdades demasiado profundas para el vulgo no debían decirse públicamente. Por
eso el Evangelio de Mateo 7,6 contiene una frase de Cristo que dice: "No deis vuestras
perlas a los cerdos ni lo santo a los perros". El propio Juan dice en su evangelio que Jesús
se abstiene de comunicar misterios o verdades del Reino deDios a sus discípulos porque
no podrían sobrellevarlas o comprenderlas. (Ev. de Juan 16,12-13). Pero el Espíritu de la
Verdad, os guiará a toda la Verdad妱uot;. La masonería es, pues, un instrumento del
Espíritu de la Verdad puesto por la Providencia de Supremo Arquitecto para guía de los
hombres que buscan la Luz de lo Alto.
El Apocalipsis también menciona secretos que son propios del nivel de conciencia de quien
los obtiene, como es el caso de la piedrecita blanca que contiene un nombre nuevo que
nadie conoce sino aquel que lo recibe.(Ap. 2,17) O claves de comprensión que sólo
entienden los iniciados, como es el número de la bestia 666. O el nombre en hebreo de
Cesar Neron.(Ap. 13,18).
Corroborando lo dicho sobre la madurez o inmadurez del discípulo para tener derecho a un
conocimiento superior, el propio san Pablo, en la Primera carta a los Corintios 2,6-7 nos
habla de un nivel iniciático de la gnosis o del conocimiento espiritual de los discípulos de
Jesucristo.
"Sin embargo, hablamos sabiduría entre los que han alcanzado madurez, y sabiduría no de
este siglo, ni de los príncipes de este siglo, que perecen Más hablamos sabiduría de Dios
en misterio, la sabiduría oculta, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra
gloria".
Es decir, para los inmaduros ese conocimiento es secreto. Y justifica la tradición masónica
de las edades simbólicas de tres años para el aprendiz, cinco para el compañero y siete
años o más para los maestros, sean capitulares o no.
Finalmente, el secreto está vinculado al silencio y a la sagrada Presencia de Dios. En el
Primer libro de Reyes 6,7 se dice que en el sitio de construcción del Templo de Jerusalén,
no se escuchó nunca ruido de martillos o de hachas, pues las piedras y las maderas
llegaban al lugar de su destino terminadas y listas para ubicarse en el lugar que les
correspondía en el sagrado edificio. De allí surge la importancia de los períodos de
meditación para los masones que realmente quieran avanzar por el sendero de perfección
espiritual. Y el silencio en logia, cuando lo ordena el venerable maestro.
El secreto corresponde a la intimidad del Conocimiento de Dios y de sus amigos los
patriarcas y los profetas. Así se nos informa en diversos lugares del Antiguo Testamento.
Deuteronomio 29,29. Job. 11,6-7. Amós 3,7. Jeremías 23,18. Jeremías 23,22.
De allí que la masonería refleja en su sistema una cadena progresiva de secretos
esotéricos que van revelando como en una escalera de Jacob, los distintos niveles de
Conciencia que existen en el Universo interior, representado por los Ángeles que suben y
bajan por esos escalones misteriosos descritos en Génesis 28,10 al 22. Esa es la razón por
la cual se nos dice en el grado 33 del Rito Escocés Antiguo y Aceptado que el Maestro de
ese Grado "Conoce al Arquitecto del Universo". Pues en el Sueño hiperlúcido del Patriarca
Yahvéh estaba en el último y más alto nivel de la escalera.
Quinto: La democracia como fundamento de las relaciones fraternales.
La masonería es una organización fraternal, de hermanos iguales, con derechos y deberes
semejantes en sentido general, pero como organización jerárquica hay diferencias de
grados y de funciones. Es una gerontocracia, en que la democracia es colegiada, no
universal, pues los aprendices y compañeros no tienen plenos derechos en el ejercicio del
derecho de voz y voto dentro de las logias. Los balotajes para elegir hermanos para cargos
dentro de la institución se hacen solo en las Cámaras del Medio, formadas sólo por
maestros. Salvo temas irrelevantes de la vida diaria de las logias en que se consulta a los
aprendices y compañeros.
Hay relaciones fraternales igualitarias con derechos de opinión pero no de voto en asuntos
de otras logias, en caso de visitas a otros talleres. Pero las jerarquías son gravitantes
en autoridad e influencia, y los hermanos se someten de buen grado a sus superiores.
Israel era una teocracia unida a una gerontocracia, pero se requería lo que se llama una
aclamación popular en ciertos momentos, o el voto favorable acompañado de un juramento
de las cabezas de familias o de tribus para respaldar las decisiones de los líderes
carismáticos que aparecían de tiempo en tiempo en la historia de los judíos.
Justamente con el profeta Samuel, con Saúl y David, se observa un comienzo de consensos
democráticos en la historia de Israel. El pueblo en masa le pide a Samuel profeta que
nombre un rey, el no lo acepta, pero el pueblo insiste y el profeta acepta y les escoge un
rey, a Saúl.(ver capítulos 8 y 9 del Primer Libro de Reyes).
Pero el comportamiento de este rey resulta ser deficiente y el profeta lo descalifica y deja
de darle respaldo. Y escoge a David en secreto, (Cap. 16 del Libro Primero de Samuel).
Pero la decisión de Dios y del profeta debió ser respaldada posteriormente por la totalidad
de las doce tribus tras la muerte de Saúl en batalla contra los filisteos, para que David
pudiera ser coronado como monarca. (Ver cap. 5 del Segundo Libro de Samuel).
El sanedrín, otra institución establecida por Moisés, compuesta por 70 ancianos, tomaba
decisiones judiciales por mayorías. Son democracias calificadas, es decir, compuestas por
personas de un cierto nivel de conocimientos, que integran una especie de colegio dirigente.
Eso es el origen de la democracia masónica, además de observar los procedimientos de la
cámara de los Comunes y de los Lores en Inglaterra.
Otro tipo de democracias colegiadas es el cuerpo de Cardenales de la Iglesia Católica, o
las elecciones que se llevan a efecto en las asambleas conciliares, entre obispos del mundo
entero o continentales.
Lo mismo ocurre con los Conventos masónicos. O convenciones que las diversas órdenes
organizan para diversos fines. Sólo concurren jefes de logias, o solo maestros, no
aprendices ni compañeros. Es decir, se trata de una democracia DENTRO de los Landmark,
con "límites" que preserven el espíritu o la esencia de la institución. Y es bueno y sano que
así sea.
Israel es una teocracia con apoyo popular. Lo mismo ocurre con el Reino de Judá al sur. La
masonería es una gerontocracia confirmada por una democracia colegiada.
Ambos grupos humanos tienen la misma fe y reglas de gobierno parecidas, apoyadas
en leyes escritas y consuetudinarias o no escritas, pero respetadas por la mayoría de los
hermanos y de las logias del mundo.
Sexto Landmark: Los masones se deben reunir en agrupaciones llamadas Logias, las que
deben estar dirigidas o gobernadas por un Maestro y dos Vigilantes.
La iglesia primitiva tras la muerte y resurrección de Cristo estuvo dirigida por los tres más
grandes apósteles, que habían alcanzado el más alto grado de iluminación en la montaña
de la Transfiguración: Juan, Simón Pedro y Jacobo el mayor, eran quienes habiendo
entrado en la nube de luz de la Shejinah que apareció en el monte Tabor, y habían tomado
el gobierno de la Iglesia en sus manos. El concepto de Logia y de Iglesia son semejantes.
Una comunidad masónica es una iglesia, o un colegio de enseñanza rabínica, es decir, a
cargo de un rabino o maestro.
El Nuevo Testamento nos da la noticia de que estos tres apóstoles eran considerados como
las tres Columnas principales de la comunidad del Rabí de Nazaret.(Gálatas 2,9). Se
trataba de una típica escuela de profetas de ambos sexos. Bautizados, Diáconos, y
Presbíteros eran los tres grados fundamentales de la hermandad naciente. Y uno de los
presbíteros era escogido como el primero entre sus iguales, para supervisar las tareas de
los otros presbíteros, y se les llamaba obispos o epíscopos, o vigilantes, (Griego
"Episcopein", el que mira de arriba o por encima), o supervisores.
Por eso en los talleres o logias los sitiales del Venerable Maestro y de los dos Vigilantes
tienen 7, 5 y 3 escalones o gradas que los ponen más altos que el resto de los hermanos y
a ellos se les solicita autorización para hablar, es decir, hacer uso del Verbo o Logos, raíz
de la palabra Logia.
Iglesias o comunidades pequeñas tenían un solo presbítero a cargo, pero otras más
grandes tenían varios presbíteros en el gobierno y servicios religiosos de la comunidad.
Desde muy temprano los obispos fueron considerados como los sucesores de los
apóstoles, es decir, de estas tres columnas ya mencionadas antes.
Y también debemos recordar que el propio san Pablo se sabía Maestro Masón, pues en
una de sus epístolas se nombra a sí mismo como tal. (Prim. Corintios 3,9-10). Por tanto, si
Pablo, Juan y Pedro usan lenguaje alegórico de arquitectos para hablar de sus tareas
pastorales como dirigentes de las comunidades, se entiende toda la Biblia contiene el
espíritu de la masonería y sus sistemas de gobierno, y no solo el Antiguo Testamento con
la construcción del templo de Jerusalén con la supervisión de Salomón, Hiram Abí e Hiram
el Rey de Tiro.
Desde otro punto de vista el Nuevo Testamento nos informa de que la Autoridad dentro de
las comunidades cristianas eran ejercidas por tres tipos de servidores en jerarquía vertical:
Eran Los Obispos, los Presbíteros y los Diáconos. Lo cual concuerda con la jerarquía del
Venerable maestro, el Primer Vigilante y el Segundo Vigilante. Y con el uso de muchas
logias en que tienen oficiales menores llamados Diáconos como reminiscencia de aquellos
usos y costumbres ancestrales.
Y desde luego el interrogatorio que los diáconos responden ante el Venerable Maestro, nos
informa de un trabajo en planos distintos de órdenes y comunicaciones entre los tres
jerarcas que dirigen la logia.
Asi se conserva la idea central de la jerarquía y la parte del gobierno de las logias que
corresponden al Venerable y al Primer y Segundo Vigilante.
Es decir, Un Triangulo humano gobierna las logias del mismo modo en que La Santísima
Trinidad simbolizada en el Delta Sagrado gobierna el universo visible e invisible. Y
nuevamente el principio o ley de correspondencia "como es arriba es abajo" se cumple en la
organización de las logias. Ese es un landmark operativo de carácter permanente, sagrado
e inmutable. Es el Nuevo Testamento el que nos informa del gobierno del Universo por el
Padre, el Verbo y el Espíritu Santo, así como el gobierno tripartita de la iglesia primitiva por
obispos, presbíteros y diáconos. Ese es el fundamento escritural de este sexto landmark.
Este criterio de usar la ley de correspondencia entre el cielo y la tierra no es extraño
al pensamiento de san Juan, pues se menciona en la primera epístola de Juan, cap. 5, vers.
7 y 8, donde dice: "Porque tres son los que dan testimonio en el cielo: El Padre, el Verbo y
el Espíritu Santo, y los tres son uno. Y tres son los que dan testimonio en la tierra, el
Espíritu, el agua y la sangre, y esos tres concuerdan". Así el Venerable Maestro es el
Espíritu, el Agua es el Primer Vigilante y la sangre es el Segundo Vigilante. Así pues,
debemos rendir homenaje al profundo conocimiento escritural de los fundadores de los ritos
masónicos.
Siete: El masón debe ser varón, adulto, libre y de buenas costumbres.
Mirada superficialmente la Biblia es un documento machista, de una religión para hombres,
en que las mujeres quedan relegadas a un segundo plano, y como tal se justifica el
landmark que establece que la masonería debe estar constituida por hombres que forman
logias de primer nivel y que las mujeres solo pueden participar en algunas logias de
adopción, o de caridad social, o separadas de los hombres.
Pero no es el criterio de Dios ni el de Jesucristo, el Verbo de Dios hecho hombre. El aceptó
mujeres discípulas y en el Antiguo Testamento se mencionan mujeres profetizas y reinas
que gobiernan a Israel sin marido. Débora, Hulda, como videntes. Judit como guerrera, la
reina de Saba, Atalía, etc. Reinas heroínas como Ester son ejemplos inmortales, que se
unen a otras mujeres notables del Nuevo Testamento.
María de Magdala, la mensajera de la resurrección de Cristo y discípula destacada, Febe,
la diaconiza de la iglesia de Cencrea. Los Hechos de los Apóstoles mencionan a cuatro
mujeres profetizas, hijas del Diacono y evangelista Felipe. (Hechos 21, 8 y 9). Y diversas
mujeres que acompañan a los doce apóstoles en sus viajes y que siguen a Cristo. (Lucas
8, 1 al 3).
Los ritos cristianos se celebraban para ambos sexos en el mismo lugar, casa o templo. Solo
los grados superiores de la jerarquía como son los presbíteros y los obispos no se daban a
las mujeres. Pero podían ser diaconizas. (Rom. 16,1).
Vamos más atrás en el tiempo. En el Génesis, en el sueño de José la madre es simbolizada
por la Luna y el Padre por el sol, y esos dos símbolos están al oriente de los templos
masónicos del mundo entero, junto al ojo de Dios, para significar las luces masculinas y
femeninas que deben alumbrar a la logia entera. Las dos columnas, una masculina y la otra
femenina, Boaz y Jakin , son los apoyos y las energías necesarias para un trabajo masónico
justo y perfecto.
Es rigurosamente ético el que se diga que el candidato a la masoneria debe ser adulto, libre
y de buenas costumbres, pero insistir en la condición masculina para marcar la regularidad
masónica es un anacronismo. El mismo san Pablo dice, en Gálatas 3, 26 al 28, comentando
los efectos del bautismo : "尵es todos los que habeis sido bautizados (o iniciados) en Cristo,
de Cristo estais revestidos, PUES YA NO HAY JUDIO NI GRIEGO, NI ESCLAVO NI LIBRE,
NO HAY VARON NI MUJER, PORQUE TODOS SOIS UNO EN CRISTO JESÚS". Eso es
fraternidad real, y sin embargo los masones siguen negando este texto claro y definitivo de
la doctrina, simplemente amparados en criterios de trabajadores medievales del arte
operativo que quedo atrás.
Con ese criterio el valor iniciático del bautismo sería superior al de la iniciación masónica y
eso, para los que saben no puede ser.
Es contradictorio con la doctrina esotérica y kabalística la insistencia en esas viejas
costumbres que no constituyen principios eternos como los landmark anteriores. Dejar a las
mujeres fuera de las logias y declarar irregulares a las logias que las reciben es una
verdadera "irregularidad" contraria a las leyes del universo visible e invisible. Se rompe el
principio de la fraternidad y de la igualdad que la propia sociedad profana ya acepta desde
hace mucho tiempo.
Ser libre y de buenas costumbres significa, en términos bíblicos, no ser esclavo, y tener
honradez moral, lo cual es otra manera de ser justo, en términos escriturales. El pueblo
judío, como el pueblo masónico, ha de cumplir con los preceptos del decálogo y de
toda justicia, lo mismo el pueblo cristiano, y cualquier seguidor del Código de Manú o de las
Reglas de Confucio, o las de Pitágoras, o las de Patanjali, o la ley del Dharma búdico.
La ley eterna está escrita en lo profundo del alma humana, pero las debilidades humanas,
la los malos ejemplos ambientales, la ignorancia, impiden leer esa ley oculta en el corazón,
y se necesitan entonces los maestros, los pastores, los profetas, que enseñen
exteriormente esa ley para que sea vivida y practicada en todos los ambientes, incluidas
las logias masónicas. Todo el simbolismo apunta hacia ese objeto, el cual ya está señalado
en el landmark número 3, de usar el simbolismo arquitectónico en sentido moral y espiritual.
Efectivamente, la Biblia, en el Antiguo Testamento, establece que los picapedreros y los
albañiles que participaron en la construcción del Templo de Salomón eran varones, no
esclavos, gente de buenas costumbres. Y también establece que sólo los hombres van a
la guerra y sólo los hombres actúan como sacerdotes. Eso da pie a los tradicionalistas de
las distintas órdenes masónicas a insistir en el género masculino de los miembros de las
logias.
Sin embargo, en la sociedad profana existen mujeres arquitectos, mujeres policía, mujeres
soldados, políticas, periodistas, médicos; incluso la iglesia anglicana ya tiene mujeres
obispos y presbíteros. Y en diversas Ordenes Iniciáticas como la Orden Hermética del
Amanecer Dorado y en las Ordenes Rosacruces, muy cercanas a la masonería, hay
mujeres maestros y sacerdotisas. Ellas están más cerca del ideal de fraternidad real
señalada en Gálatas 3, 26-28, y del ideal iniciático que la masonería masculina.
Evolucionar sin perder la esencia de la institución es el secreto, y evolucionar en
la dirección de las leyes divinas expresadas en la Biblia es la ruta que algún día las logias
estrictamente masculinas habrán de tomar. No obstante, la esencia del landmark es que
los candidatos a la iniciación masónica sean seres humanos de limpia conducta, de
integridad moral, de espíritu creyente, sin prejuicios que obstaculicen
el desarrollo del plan de estudios de la masonería y su perpetuación en el tiempo.
Recapitulando y expandiendo las ideas respecto de los landmark masónicos debe hacerse
notar que algunos masones, muy cercanos al pensamiento del Gran Oriente de Francia y
de Uruguay, opinan que los landmark son un molesto anacronismo que impide la fraternidad
universal. Que sólo abandonando el nombre del Gran Arquitecto del Universo y el uso de
la Biblia en las Aras de los Talleres se podría ejercer una verdadera fraternidad universal.
Y eso es un error, pues significa cortar todas las raíces espirituales y la identidad de la
institución de un modo tan grave que ya la masonería dejaría de ser lo que es. Y mejor se
podría llamar un Rotary Club o una Sociedad Teosófica, o una Academia Platónica-búdica-
vedántica, de las que ya hay varias.
En realidad se trata de que la tolerancia en masonería es TOLERANCIA CON LANDMARK,
ES DECIR, TOLERANCIA QUE NO DESTRUYA LA ESENCIA DEL TRABAJO
MASÓNICO. Es tolerancia y fraternidad dentro de la Ley Cósmica, tal como ella está
expresada en los libros sagrados. Unir a los hombres también es ordenarlos y ponerlos en
sintonía con la luz y con la ley eterna revelada por Jesucristo, el Verbo de Dios, Moisés, y
otros iluminados a través de la historia. Una célula o un grupo de células que no obedecen
a las leyes del organismo universal o del Cuerpo resurrecto de Osiris son un elemento
canceroso contrario a ese Ser, Sanga o Cuerpo Místico de Cristo. Esas leyes son los
landmark. Son las leyes que garantizan la circulación de la vida del espíritu masónico en
las logias del mundo entero.

Autor:
Fernando Edmundo del Cármen Laredo Cárter