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No pocas veces hemos admirado el espléndido coraje de la

mujer paraguaya por la lucha de sus ideas, representada con


tu nombre, Lilian.
Y aunque no compartíamos ni
entendíamos estos
pensamientos, los
respetábamos y aún lo
hacemos. Por eso, en razón de
ese devenir de ideas
progresistas, en esta
oportunidad tampoco queremos
causar polémica ni
enfrentamientos. Sólo una
sincera reflexión sobre esto:

Y una respuesta, de ser posible.


˜n reconocido autor paraguayo escribió alguna vez: ¡Qué
generosos somos con la vida ajena! Y es verdad, ya que el
mundo ha legalizado el asesinato. ˜no de los más claros y
aberrantes ejemplos de esta permisividad es la guerra, en la
que se observa con brutal realidad las cualidades
superlativas de la bajeza humana. Humana es un decir.

Quienes han pasado por el horror


de la guerra saben lo que
significa: desde el asesinato de un
semejante armado, frente a frente,
hasta la muerte cobarde de civiles
±mujeres, niños, ancianos,
enfermos, desvalidos-, sin olvidar
las violaciones de mujeres, el
hambre, los robos, la degradación
ni las injusticias.
tra forma legal de matar, aunque sutil y vergonzosa, es a
través de la falta de oportunidades causada por las brechas
económicas. Gente que no tiene la capacidad de defenderse,
por ignorancia ni recursos económicos.

¿Viste alguna vez a una madre llorar la


muerte de un hijo, Lilian?
En el campo, lejos de médicos y
hospitales, esas lágrimas son más
amargas porque sabe que esa vida
perdida hubiera tenido una oportunidad
si residía en la ciudad.

¿Cuántas enfermedades curables aún


son mortales en nuestro país porque las
personas no tienen dinero para comprar
medicinas o seguir un tratamiento?
K personas que viven
en otras latitudes las
consideramos
salvajes por matar
³legalmente´ a sus
semejantes, a veces
por creencias
religiosas o lapidando
a mujeres. Nosotros
no podemos concebir
la práctica de la
ablación, o el uso de
velos, o la prohibición
de costumbres
civilizadas como el
simple derecho a la
educación, o a la
igualdad.
Pero no hay que ir muy
lejos para recordar que
el asesinato es ³legal´
cuando se produce en
defensa propia.
K pesar de causar la
muerte de un semejante,
lo consideramos normal
para defender algunos
derechos como nuestra vida. Lo consideramos normal
porque es de práctica corriente. Pero la verdad es que matar
no es normal.
De tanto ver la muerte todos los días ya ni le prestamos
atención cuando es tapa de los periódicos o la vemos por
televisión.
Casi todos los
programas de éxito
tienen contenido de
violencia y muerte.
Es el pan nuestro
de cada día, pero
no por eso es
normal. La vemos
así porque estamos
alienados por una
cultura belicista.

Hasta los guerrilleros creen tener derecho de matar para


lograr sus ³nobles´ objetivos. ¿Qué pensaría un Mohandas
Gandhi si nos viera? El, que enseñó sobre la rebelión de la
no violencia a pesar de ser encarcelado, azotado y sus
seguidores fusilados.
Nosotros, los muy civilizados, nos reiríamos de sus palabras:

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Qué idiotez, ¿verdad? Y sí, nosotros somos civilizados. No
vamos a entrar a hablar de Jesús -quien también pregonaba
el amor- porque no queremos convertir esto en un debate
religioso.

Podemos transitar la
senda de la lógica
para tratar de
entender sobre el
voto para el aborto
legal. Quizá en el
caso de una mujer
cuya vida peligra a
causa del embarazo
podamos considerar
esa posibilidad.
Quizá.
 cuando un embarazo es
causado por una violación. ˜na
mujer odiaría el fruto de una
atrocidad semejante, ¿pero le
da derecho a matar a su propio
hijo? Porque le guste o no,
eso es. ¿Por qué ha de
asesinar? ¿Por qué no
darlo en adopción, si hay
tantas mujeres que quieren
niños y no pueden
concebir?

El derecho a la vida debería ser igual para todos.  si no,


¿por qué no matar también a los hijos nacidos al igual que a
los nonatos? ¿ a los bebés por ser gordos? ¿ a las
hembras por ser hembras, como se estila con los animales?
¿˜n parlamentario o un constituyente tienen derecho sobre
la vida de inocentes ciudadanos en gestación? Ni siquiera
entramos a debatir sobre el caso de un reo condenado a
muerte hallado culpable. No. Inocente. Sin culpa. Totalmente
desprotegido.
Por último, antes de terminar, quisiéramos saber si mataste
alguna vez, Lilian. No para el escándalo ni para la Policía ni
para la Justicia, sino para que nos describas lo que se siente
realmente al quitar la vida de un ser humano. No como en la
tele, con un ¡pum!, ¡ah!, caído en el piso con la lengua afuera
y listo. No. Viendo los ojos de una persona que te mira y que
sabe que está muriendo. Esa mirada de incredulidad que
hasta unos segundos atrás era altanera y desafiante y que
ahora cambiaría el universo por retroceder el tiempo.
Sólo en casos excepcionales la vida del asesino continúa
imperturbable. Casos psiquiátricos. Matar es recordar a la
víctima hasta el último segundo de nuestra vida, es ganar
miles de noches de insomnio y escuchar ese quejido
lastimero de agonía cuando se hace silencio.

La agonía de la muerte es
la celda más oscura y
solitaria que existe. Es
abrir grandemente los ojos
por un segundo cuando el
terror avisa que el cuerpo
ya se niega a respirar.

Matar no es como en las películas. Matar también es dejar de


vivir, es cambiar la paz interior y convertir la conciencia en
un demonio hambriento que devora el alma segundo tras
segundo.
Nada tiene de poesía.
¿Cuántos soldados
adiestrados, expertos, vuelven
horrorizados después de
palpar la realidad? ¿Cuántas
madres a quienes practicaron
un aborto no viven
arrepentidas por el resto de
sus días? No en ese momento
claro, sino después, cuando la
edad madura los recuerdos y
un temblor imperceptible se
les escapa cuando ven jugar a
un niño, o reír, o hacer una
travesura. En ese instante
surge la pregunta: ¿así habría
sido mi hijo? Pero esa duda
nunca tendrá respuesta
¿Cómo un médico, (que por su honor, juró ³tener abosluto
respeto por la vida humana, desde su concepción y, aún bajo
amenaza utilizar sus conocimientos médicos contra las leyes
de la humanidad´) podría realizar un aborto aunque fuera
legal?
J˜ KMENT HIPC TIC

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˜na ley puede convertir el aborto en asesinato legal.
Quizá para los que nunca mataron, para los que se
creen muy ³machos´ (o hembras) o para los que
emitan sus votos para lograr esa hazaña sea sólo un
trámite.
Pero matar, y más aún a inocentes,
está prohibido por una ley que está
por encima de cualquier otra.

sin-ley1@hotmail.com
www.sinleyprensa.blogspot.com

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