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Ricardo Palma

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Para otros usos de este término, véase Ricardo Palma (desambiguación).

Ricardo Palma

Ricardo Palma en 1910.

Información personal

Nombre
Manuel Ricardo Palma Soriano
completo

Nombre de
Manuel Ricardo Palma y Carrillo
nacimiento

Nacimiento 7 de febrero de 1833


Lima
Perú

Fallecimiento 6 de octubre de 1919 (86 años)


Lima

Nacionalidad Peruana

Familia

Cónyuge Cristina Román Olivier

Hijos 8 hijos (de ellos, dos serían


escritores: Clemente y Angélica)

Educación

Educado en  Universidad Nacional Mayor de San Marcos

Información profesional

Ocupación Escritor, periodista y político

Movimientos Romanticismo, costumbrista

Seudónimo El Bibliotecario Mendigo

Géneros Novela, cuento, ensayo

Obras notables Tradiciones peruanas

Miembro de Real Academia Española

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Ricardo Palma (Lima, 7 de febrero de 1833 - Miraflores, Lima, 6 de octubre de 1919) fue un
escritor romántico, costumbrista, tradicionalista, periodista y político peruano, famoso
principalmente por sus relatos cortos de ficción histórica reunidos en el libro Tradiciones
peruanas. Cultivó prácticamente todos los
géneros: poesía, novela, drama, sátira, crítica, crónicas y ensayos de diversa índole. Sus
hijos Clemente y Angélica siguieron sus pasos como escritores.
Índice

 1Biografía
 2Vida personal
 3Trayectoria literaria
o 3.1Tradiciones peruanas
o 3.2Tradiciones en salsa verde
o 3.3Correspondencia
o 3.4Figura contradictoria
 4Homenajes en vida
 5Homenajes póstumos
 6Obras
 7Véase también
 8Notas
 9Referencias
 10Enlaces externos

Biografía[editar]
Manuel Ricardo Palma y Carrillo nació el 7 de febrero de 1833 en Lima (aunque existe una
teoría de monseñor Salvador Herrera Pinto que pone su cuna ocho años antes en el pueblo
de Talavera de la Reyna en Apurímac),n 1 en el seno de una familia humilde; fue inscrito en la
partida de bautismo como hijo natural de Pedro Ramón Palma Castañeda y de Guillerma
Carrillo y Pardos, a quien muchos consideran la abuela materna y que su madre fue en
realidad Dominga Soriano y Carrillo, la hija de 16 años de esta,1 con quien Pedro se casaría
cuatro años más tarde, el 6 de abril de 1837.n 2 Ramón, era un comerciante mestizo con
aspiraciones, que doblaba en edad a Dominga, quien
era cuarterona (ascendenia subsahariana). El matrimonio Palma-Soriano "fracasó
prontamente –según el historiador Oswaldo Holguín Callo– por las diferencias raciales,
generacionales y culturales", y el pequeño Ricardo, que tenía 9 años, permaneció
naturalmente en la casa paterna.2
Asistió a la escuela para párvulos de Pascual Guerrero, a la de Antonio Orengo y a la de
Clemente Noel. Terminada la secundaria, siguió leyes en el Convictorio de San
Carlos (aunque algunos cuestionan este dato como una superchería del autor y otros dicen
que probablemente fuera alumno externo).3
A los 15 años comenzó su carrera literaria, primero escribiendo poesía y dramas. Fue a esa
edad que empezó a usar, junto con el primer nombre, su segundo, Ricardo, que después ya
utilizaría solo, sin el primero original de Manuel. También desde joven se mezcló en política, y
en 1857 secundó la sublevación del general Manuel Ignacio de Vivanco contra el
presidente Ramón Castilla, por lo que fue separado del ejercicio de su cargo en el Cuerpo
Político de la Armada del Perú.
Se inició como masón a los 22 años en la logia chalaca del Callao Concordia Universal, el 4
de julio de 1855, siendo venerable maestro Damián Alzamora, orador Antonio Álvarez del
Villar y secretario José Antonio Barboza.4
En la Armada, a la que ingresó como oficial tercero en 1853, sirvió en la goleta Libertad, el
bergantín Almirante Guisse, el transporte Rímac —donde el primero de marzo de 1855 estuvo
a punto de morir a consecuencia del naufragio de la nave— y el vapor Loa.5 Tomó parte en el
desembarco de Guayaquil en 1859, durante la guerra con Ecuador.
En noviembre de 1860 participó en el fallido asalto a la casa presidencial que acometió un
grupo de civiles y militares de tendendica liberal, liderados por José Gálvez. El fracaso del
golpe contra Castilla lo obligó a abandonar el Perú y el 20 de diciembre se embarcó con
destino a Chile.
En Valparaíso, adonde arribó a fines de mes, frecuentó los salones literarios, fue miembro de
la Sociedad de Amigos de la Ilustración y colaboró en la Revista del Pacífico y en la Revista
de Sud-América. Los casi tres años que pasó en esa ciudad —durante los cuales realizó
frecuentes viajes a Santiago— fueron literariamente «intensos y fructíferos». Allí conoció
a José Victorino Lastarria, Guillermo Blest Gana y otros escritores, y en las revistas
mencionadas publicó textos importantes: poesías, siete tradiciones y lo que después derivaría
en los Anales de la Inquisición de Lima que aparecerían en la capital peruana a su regreso y
con el que puede decirse que «comienza la plenitud literaria de Palma».6
Regresó al Perú en agosto de 1863, después de ser amnistiado, y en julio del año siguiente
fue nombrado cónsul en el Pará, Brasil, cargo que aparentemente no llegó a ejercer: obtuvo
una licencia y viajó a Europa: El Havre, París, Londres. En 1865 retornó vía Estados Unidos —
se quedó un tiempo en Nueva York—, cuando Perú está ya en pleno conflicto con España.
Con el puerto del Callao bloqueado, Palma desembarca probablemente en Paita y es
nombrado asistente de Gálvez, ministro de Guerra y Marina. Ambos participan, desde la torre
La Merced del Callao, en el combate contra la escuadra española el dos de mayo de 1866, en
el que Galvéz murió cuando una bomba, disparada desde la fragata española Almansa o
desde la Blanca, cayó en unos depósitos de pólvora. Palma se salva milagrosamente: había
abandonado la torre minutos antes de la explosión.

El balneario de Chorrillos, 1843, óleo de Mauricio Rugendas.

Tomó parte en la sublevación del coronel José Balta al año siguiente, y estuvo en prisión y
desterrado brevemente en Guayaquil. Balta lo nombró su secretario particular después de ser
elegido presidente en 1868. Al poco tiempo fue elegido también senador por Loreto, cargo que
ejerció hasta 1872. El asesinato de Balta, ocurrido el 26 de julio 1872, marca el fin de la vida
política de Palma, que pasa a dedicarse exclusivamente a la literatura. Tres años más tarde se
retira a Miraflores y en 1878, se muda con su familia al balneario de Chorrillos.
Durante la guerra con Chile participó en la defensa de Lima. Cuando las tropas
de ocupación incendiaron en enero de 1881 su casa, ubicada en el balneario de Miraflores,
Palma perdió su biblioteca y algunos manuscritos, como el de la novela Los Marañones y sus
memorias del gobierno de Balta. Perdida su casa, se traslada a Lima donde alquila una en la
calle Veracruz.
Dos años más tarde, el dueño del diario La Prensa de Buenos Aires le ofreció el cargo de
redactor literario del periódico, pero el presidente Miguel Iglesias logró convencerlo que
aceptara la dirección de la Biblioteca Nacional, que se encontraba destruida como
consecuencia de la guerra y que durante la ocupación había sido expoliada por los chilenos.
Al ocurrir esos hechos en marzo de 1881, Palma, que era a la sazón subdirector de la
Biblioteca, había redactado una carta de protesta, firmada por él y el director, Manuel de
Odriozola.7 Esto motivó que el entonces contralmirante Patricio Lynch y comandante en jefe
del ejército de ocupación, dictara prisión contra el escritor, que cumplió primero en el segundo
piso de la misma Biblioteca ocupada y después en un buque en el Callao, donde pasó 12 días
hasta que recuperó la libertad gracias a gestiones de diplomáticos franceses y brasileños.
Odriozola, contra el que también había orden de arresto, «logró asilarse en la legación
norteamericana».7
Su labor al frente de esta institución constituyó uno de sus grandes logros. Fue en aquella
época que se ganó el apelativo de "el bibliotecario mendigo",89 porque, ante el magro
presupuesto con el que contaba, decidió utilizar su prestigio y sus contactos para pedir a
personalidades de diversos países que donaran libros. Gracias a su amistad con el presidente
de Chile Domingo Santa María (1881-1886), consiguió recuperar más de 14 000 volúmenes
de manos chilenas.10 El 28 de julio de 1884 inaugura la biblioteca, que dirige hasta febrero de
1912, cuando renuncia por discrepancias con el gobierno de Augusto Leguía, que, en
reemplazo, nombra a su enemigo, Manuel González Prada. Verdad es que el escritor tendrá
su desagravio: el nuevo gobierno del coronel Óscar R. Benavides lo nombrará director
honorario de la Biblioteca en 1914, González Prada será destituido y su puesto lo ocupará el
candidato de Palma, Luis Ulloa. Esto, sin embargo, no durará mucho: en febrero de 1916
González Prada recupera el cargo y el famoso escritor renuncia a su nombramiento honorario.
Palma, ya convertido en el patriarca de las letras peruanas, se había retirado en marzo de
1912 a Miraflores, donde viviría los últimos años de su vida.
Fue miembro correspondiente de la Real Academia Española (1878) y de la Peruana de la
Lengua —que presidió desde su fundación en 1887 hasta su renuncia en 1918, cuando pasa
a ser director honorario—, y de otras prestigiosas instituciones.

Vida personal[editar]

Ricardo Palma y Cristina Román con 5 hijos de la pareja y Clemente Palma.

En 1872, tuvo un hijo natural con la ecuatoriana Clemencia (o Clementina) Ramírez: Clemente
Palma, quien se convertiría en un destacado escritor. Casado desde 1876 con Cristina Román
y Olivier, tuvieron 7 hijos (alguno fallecido prematuramente): Félix Vital, Angélica, también
escritora y una de las fundadoras del movimiento feminista peruano, Ricardo, Peregrina
Augusta, Cristina, Cristián y Renée Cristina.

Trayectoria literaria[editar]
Debutó en la literatura en 1848 formando parte del grupo que él mismo llamaría más
tarde la bohemia de su tiempo. Comenzó con poesía —unos versos románticos que
aparecieron el 31 de agosto en El Comercio— mientras paralelamente escribía en diversas
publicaciones críticas de espectáculos con numerosos seudónimos.5 Luego pasó a escribir
obras de teatro —su primer drama, El hijo del sol (1849), no se llegó a representar—, pero
alrededor de 1858 dejó de hacerlo a pesar de haber obtenido algún éxito en el público limeño.
Solo dos piezas de este periodo han sobrevivido: el drama Rodil (1851), redescubierdo cien
años después de su publicación (Palma había destruido la mayoría de los ejemplares) y la
comedia El santo de Panchita, que escribió junto con Manuel Ascencio Segura.
Su primer libro de prosa, Corona patriótica, apareció en 1853. Dos años más tarde
sale Poesías y en 1865, Armonías. Libro de un desterrado.
Su obra poética no estuvo exenta de polémica: en 1890 publicó A San Martín, poema que
provocó la protesta del gobierno chileno, que lo consideró ofensivo para su país. El último
poemario de Palma, Filigranas. Aguinaldo a mis amigos, apareció dos años más tarde. En
1865, compiló la antología Lira americana. Colección de poesías de los mejores poetas del
Perú, Chile y Bolivia.

Escultura de Palma en Bogotá.

Como periodista, colaboró en numerosos medios nacionales y extranjeros. A los 15 años, la


misma edad en la que hizo su debut literario, dirigió El Diablo, un periódico político y satírico.
Esta última vena la seguiría explotando en su colaboración con la hoja El Burro (1852), en
1867 sería redactor principal de otro periódico satírico y político, La Campana y diez años más
tarde fundaría, junto con Acisclo Villarán y Manuel Atanasio Fuentes (conocido como El
Murciélago), La Broma (1877-1878). Fue redactor de El Liberal, El Mercurio, La Revista de
Lima —tardío órgano literario del romanticismo, que llegó a dirigir—; colaborador de El Correo
del Perú, donde publicará numerosas tradiciones, El Correo de Lima, La Patria, El Liberal, La
Prensa (Buenos Aires), El Perú Ilustrado, y de muchos otros periódicos y revistas, tanto
peruanas como de otros países.
Palma destacó también en el género histórico. De su pluma salieron los Anales de la
Inquisición de Lima (1863), el polémico Monteagudo y Sánchez Carrión. Páginas de la historia
de la independencia (1877) y su Refutación a un compendio de historia del Perú (Lima 1886).
En esta obra, Palma, que era masón, lanzó un ataque contra los jesuitas tan virulento que
motivó la prohibición, por el Congreso peruano, del establecimiento de esta orden religiosa en
el país y su expulsión.
Como lingüista —Palma fue presidente de la Academia Peruana de la Lengua desde su
fundación, el 5 de mayo de 1887— abogó por la admisión de nuevos vocablos, lo que quedó
reflejado en sus libros Neologismos y americanismos (1896) y Papeletas lexicográficas (1903).
Tradiciones peruanas[editar]
Artículo principal: Tradiciones peruanas

Los relatos breves sobre diversos temas, que comenzó a escribir a principios de los años
1859, más tarde derivarían en sus Tradiciones peruanas (en rigor, la primera vez que usó el
nombre de “tradición peruana” fue para un texto de 1854 titulado Infernum el hechicero y que
nunca fue recogido en las series). La primera serie fue publicada en 1872, el mismo año en el
que, a raíz del asesinato del presidente José Balta, decide abandonar la política y consagrarse
definitivamente a las letras.

Edición de 1893 de Tradiciones Peruanas.

Los textos que componen las Tradiciones —y que se puede decir que constituyen un nuevo
género, intermedio entre el relato y la crónica— están construidos a partir de hechos históricos
o anécdotas populares de carácter ligero y burlesco que constituyen un género literario
particular. Al primer volumen, le siguió, dos años después, otro con la segunda serie. En total,
las series fueron seis, a las que hay que agregar Ropa vieja y Ropa apolillada. El título
de Tradiciones peruanas, con el que se conocen hoy el conjunto de esos libros, fue utilizado
por primera vez en la edición barcelonesa de cuatro tomos (1893-1896). Pero este no fue el fin
de la serie: más tarde publicó Tradiciones y artículos históricos, Cachivaches, Mis últimas
tradiciones peruanas y cachivachería y Apéndice a mis últimas tradiciones peruanas, más la
edición El Palma de la juventud. Las hijas de Palma, ya muerto el escritor, se encargaron de
hacer la edición definitiva, en seis volúmenes, de las Tradiciones peruanas, que contó con el
apoyo del gobierno peruano.
Las Tradiciones han sido objeto de variados análisis, y mientras algunos han visto en ellas a
un nostálgico del pasado colonial, otros han considerado que la ironía con la que describe ese
pasado esconde una crítica social. Sea como fuere, e independientemente de las discusiones
en torno a sus méritos literarios, es innegable el impacto que esta obra tuvo en la narrativa
hispanoamericana.
Su estilo de escritura tradicionista es historia en Lima. La tradición cultivada fuera de Lima y por otra
pluma que no sea la de Palma, no se da bien, tiene poco perfume, se ve falta de color.
Rubén Darío

El historiador Raúl Porras Barrenechea, por su parte, calificó a Palma de segundo fundador de
Lima, por haber creado la imagen de esta ciudad y una visión particular sobre su pasado, que
a pesar de sus errores no ha podido ser remplazada todavía.
Tradiciones en salsa verde[editar]
Luego de terminar sus Tradiciones Peruanas, desde 1901 escribe una serie de relatos con un
tono más procaz u obsceno.11 Los temas del conjunto mantienen motivos sugerentes. En
ningún momento Palma se maravilla, ni celebra al contarlo, simplemente relata hechos o
anécdotas.12
Ricardo Palma nunca firmó estos textos, aparentemente para evitar la censura de la sociedad
de aquel tiempo. Su publicación no se dio hasta 1973,13 cuya primera edición fue producida
por Francisco Carrillo y Carlos Garayar.
Tradiciones en salsa verde está compuesto por dieciocho narraciones, casi todos son breves
en su relato, contexto y conjunto.12

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