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Comisión Diocesana de Pastoral


Juvenil, Diócesis de Santa Ana
I. Conversión del Egoísmo
a la Fraternidad.

“Porque no es Dios injusto para olvidar las obras


y el amor que ustedes han mostrado a su nombre,
a través de los servicios que prestaron
y que aún prestan a los creyentes.”
(Heb 6,10).

Objetivo: Conocer el proyecto de salvación de Dios para reconstruir nuestra sociedad partiendo
de la comprensión de la gracia manifestada en la fraternidad en Cristo que nos hace hijos de un
mismo Padre.

1. Partamos de la experiencia de la vida.


Poemas y textos poéticos
El lenguaje poético conecta como ninguno con la línea del corazón. Además, "la poesía es un arma
cargada de futuro", se cantaba hace unos años con los versos del poeta, cómo la gente creía que
iba a cambiar el mundo. Eso todavía sirve: para tomar conciencia de las cosas, para dar sentido a
la realidad, para caldear la esperanza...

Instrucciones:
a) Forma 5 equipos.
b) Reparte a cada equipo un poema de los que aparecen en el Documento de trabajo No. 1.
c) Te sugerimos una sola propuesta a considerar para cada texto. Pero la riqueza de cada de ellos
da muchas más posibilidades de trabajo, que aquí no señalamos.

Propuestas
1. Los nadies: Muchas actitudes y situaciones concretadas en este texto pueden estar también a
nuestro alrededor. ¿Qué podemos hacer por ellos después de haber tomado conciencia de su
realidad y haber concretado en situaciones cercanas?
2. Y me declaro culpable: Yo me declaro culpable de no haber...
3. No descanses: ¿Cuáles de estos puntos nos reflejan? ¿A qué nos animan? ¿Qué personajes
públicos están hoy actuando así? ¿Qué les ha llevado a ello y que nos puede mantener a
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nosotros en esa línea?


4. Sé mejor de lo que fueres: Compararnos con un árbol: reflejar lo que somos, lo que hacemos,
lo que soñamos...
5. Un objetivo para vuestra vida: Contestar a quien hace esas recomendaciones, concretando
cómo en el grupo o personalmente se llevan a cabo.
d) Cuando hayan terminado a compartir por equipo, invítalos a compartir el trabajo realizado.

Motivación:
Para el auténtico cristiano, un creyente sólo podrá ser pensado en comunidad. Pero, este tiempo
de la globalización, ha traído hacia el interior del hombre una severa fragmentación y ha
provocado hacia el interior de la comunidad una enfermedad: el individualismo egoísta.

René Latourelle en su libro “El hombre y sus problemas a la luz de Cristo” presenta el perfil del
hombre contemporáneo viviendo la paradoja de estar inserto en la sociedad de las
comunicaciones, de las consultas, de los chateos, de los messengers, los facebooks, los twitters,
de todas esas autopistas celulares… y que al mismo tiempo sobrevive lastimado por el flagelo de
la soledad.

Hoy que se piensa, se trabaja y se vive en el grupo, el hombre vive en la soledad. ¿No te has dado
cuenta como hoy en día, una palabra de verdadera amistad nos parece más preciosa que una
fortuna? Y ya en este 2012 han salido las empresas que por una módica cantidad ofrece la renta
de amigos.

Existe la soledad provocada por la indiferencia: Se trata de un fenómeno de la ciudad. Las


apariencias muestran supuestas “cercanías”: el teléfono, los automotores, las vías aéreas, el
internet. Pero en la realidad, vivimos el reinado de la célula y del encarcelamiento. Es posible
cruzarnos con un vecino sin identificarlo y sin identificarse. Alguien puede morir en su casa, sin
que nadie se entere y sin que nadie se preocupe. Los hombres pasan, desfilan y se van. El vecino
es, muy pocas veces, un “próximo”. Este hombre indiferente no encontrará a su alrededor más
que indiferencia.

Existe la soledad que nace de la incomprensión por parte de los más cercanos: familia,
parientes, amigos, compañeros de trabajo, compañeros del grupo de Iglesia. Soledad tanto más
penosa, ya que proviene de aquellos con los que deberíamos contar más en la vida. La soledad de
la incomprensión se encuentra en las familias en dónde los esposos viven codo con codo, donde
cohabitan padres e hijos, espacios de hermanos que no son fraternos, y que están arrimados el
uno al otro. También se encuentra en comunidades parroquiales y entre los sacerdotes que
debiéramos convivir pastoral y fraternalmente. Son los lugares en donde los miembros se
encuentran sin hablarse, o se hablan sin encontrarse de verdad, ya que se sienten
incomprendidos. Es el drama entre padres e hijos; unos padres impotentes y sin recursos, a pesar
de su buena voluntad; unos hijos que abandonan el hogar dando un golpe en la puerta, para
juntarse en grupos clandestinos, inadaptados, y lo que puede ser peor, en el alcohol o en la droga,
y no pocas veces presas de la delincuencia.

Existe la soledad provocada por el abandono, el desamparo y el rechazo: Esta soledad es


la más vaga, visceral, profunda y difundida. Es la experiencia de la devaluación del ser. “Para
aquellos que te han abandonado tú no has valido ni un centavo”. Es el estado en el que se
encuentran muchos ancianos, enfermos crónicos y terminales, niños especiales, hijos de
divorciados y las personas con capacidades diferentes. Para este mundo utilitarista tú no tienes un
rostro, ni tienes nombre y se te arroja “a ese desván de la vida” a donde van a parar los sujetos
inservibles. Se experimenta la muerte social que en el caso de ancianos y enfermos muy pronto se
convierte en muerte biológica.

Existe la soledad por el aislamiento. Allí se alojan las personas que han conocido el triunfo
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fugaz y que de pronto se topan con el fracaso, pero sin la capacidad de aceptarlo ni superarlo. Se
han llenado de amargura, de agresividad contra todo y todos. El aislamiento es un estado de
ruptura consigo mismo y con los demás. No es raro que esta soledad conduzca al suicidio. El
número tremendo de divorcios y dramas familiares revela una forma trágica de esta soledad: dos
personas que un día no podían vivir la una sin la otra, de pronto huyen el uno del otro. Esta
ruptura engendra una espiral de rupturas: entre hijos y padres, entre los hijos en guerra contra
una sociedad que los redujo a no pertenecer a nadie. Y así se generan “soledades compartidas
y en cadena”, características e nuestra época.

Finalmente existe la soledad provocada por el aislamiento de Dios..., que es la peor de las
soledades malas, que consiste en automarginarse de Dios. Se trata de aquellos que niegan a Dios
o que buscan vivir la vida con sus propias leyes y al margen de una enseñanza salvífica. Aquellos
que han convertido a Dios en su “enemigo”. Aquellos que lejos de experimentar a Dios como un
Padre amoroso se sienten perseguidos, vigilados, acusados, incomprendidos, juzgados y
abandonados.

“La mayor enfermedad hoy día no es la lepra ni la tuberculosis sino el sentirse no


querido, no cuidado y abandonado por todos. El mayor mal es la falta de amor y
caridad, la terrible indiferencia hacia nuestro vecino que vive al lado de la calle,
asaltado por la explotación, corrupción, pobreza y enfermedad” en palabras de la Madre
Teresa de Calcuta. El diagnóstico no brota sólo del ámbito religioso, ya que José Saramago
diagnosticó tres enfermedades en la sociedad que conoció: “la incomunicación, el daño en las
relaciones provocado por los avances tecnológicos y la obsesión generada por ser una
persona de éxito sin llegar a entender lo que es auténticamente el éxito”.

Estamos llamados a renovar nuestra sociedad, renovando nuestras relaciones interpersonales,


mejorando las relaciones comunitarias y favoreciendo el espectro social.

2. Lo que dice Jesús.


En el Mensaje de la Cuaresma 2012 el Papa Benedicto XVI nos invita a ver al otro como
hermano y a que le demos ingreso en el horizonte de nuestra vida: “El primer elemento es la
invitación a «fijarse»: el verbo griego usado es katanoein, que significa observar bien, estar
atentos, mirar conscientemente, darse cuenta de una realidad. El verbo que abre nuestra
exhortación invita a fijar la mirada en el otro, ante todo en Jesús, y a estar atentos los unos a los
otros, a no mostrarse extraños, indiferentes a la suerte de los hermanos”.

El Papa nos invita a no ser indiferentes y a que nos compadezcamos del hermano: “Se comprende
así la bienaventuranza de «los que lloran» (Mt 5,4), es decir, de quienes son capaces de salir de sí
mismos para conmoverse por el dolor de los demás. El encuentro con el otro y el hecho de abrir el
corazón a su necesidad son ocasión de salvación y de bienaventuranza”. 1

Invita a traducir la Eucaristía Litúrgica a la vida ordinaria: “Los discípulos del Señor, unidos a Cristo
mediante la Eucaristía, viven en una comunión que los vincula los unos a los otros como miembros
de un solo cuerpo. Esto significa que el otro me pertenece, su vida, su salvación, tienen que ver
con mi vida y mi salvación”.

El Plan de Pastoral Juvenil Diocesano tiene su punto de partida del Marco Doctrinal en la
comprensión de que somos constructores del Reino por el Espíritu Santo con una misión:
Evangelizar para hacer discípulos misioneros.

1
En efecto, el Papa Benedicto XVI en el mensaje para la Cuaresma 2012 elaboró un diagnóstico sobre la realidad social
partiendo de uno de los más bellos documentos de la Doctrina Social de la Iglesia: «El mundo está enfermo. Su mal
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está menos en la dilapidación de los recursos y en el acaparamiento por parte de algunos que en la falta de
fraternidad entre los hombres y entre los pueblos» (Populorum progressio, n. 66).
“El Espíritu Santo es para los jóvenes una fuente inagotable de inspiración, de creatividad y de
vida. Él mismo empuja a los jóvenes a “vivir según el Espíritu” (Gal 5,16), los invita a formar
comunidades, los envía como misioneros (Mt 28,18-20) especialmente a los no evangelizados (Hch
13, 46-48) y los invita a estar atentos para discernir, a la luz de la palabra, los signos de los
tiempos, a través de los cuales se sigue manifestando en la historia”. (Plan Diocesano de Pastoral
juvenil, pág.54)

Jesús al enviarnos la gracia del Espíritu Santo, nos hizo discípulos y misioneros de la esperanza
para llevar a los otros, palabras de fe y fortaleza. Es dar vida en un mundo que cada vez nos
sumerge en la oscuridad de la soledad y el abandono; es aquí donde los discípulos y misioneros
de Jesús deben vivir el Evangelio.

La clave por la que superaremos la epidemia de soledad nos pide reconocer a los otros como
“personas” y, más que como personas como “hermanos”. No se trata de un desconocido que
nos sea indiferente, sino que se trata de ver al otro como nuestro hermano y estar unidos, al Padre
le gusta ver reunida a su familia y que le pidamos las cosas por Cristo, nuestro hermano mayor.

3. Comprometámonos con Él.


Seguir a Jesús como discípulo, ser su apóstol, implica reconocerlo como Señor, aceptar su
proyecto, comenzar a vivir su estilo de vida evangélica, entrar a formar parte de su comunidad,
participar de su Misión y dejarse guiar por el Espíritu.
Este seguimiento no está desencarnado de la realidad. Por esto, Jesús se hace presente entre los
jóvenes de hoy como compañero de camino, comparte los acontecimientos de su vida y las
experiencias que los afectan, escucha con atención sus relatos, los ayuda a entender sus
experiencias a partir de las Escrituras y al fin de cada jornada se queda con ellos “para compartir
el pan”.2

El Sacramento del Bautismo es aquel que nos incorpora al Cuerpo Místico de Cristo, que nos
concede la inhabitación del Misterio de la Santísima Trinidad y que nos concede ser hijos en el Hijo.
Aquello que Jesús es por naturaleza nosotros lo somos por adopción (1Jn 3,1-2).

En su Carta Pastoral “La Reconstrucción Social, una tarea de Todos”, en la Pascua del 2011, Don J.
Francisco Robles Ortega menciona a la Iglesia como uno de los responsables en la reconstrucción
de la sociedad, pero menciona que “antes de reconstruir a la sociedad nosotros
necesitamos reconstruirnos”. Hagamos ahora propia la pregunta que hacia nuestro entonces
Arzobispo, desde la comprensión real de nuestra propia comunidad (Parroquia, Templo, Vida
Consagrada, Seminario, Organismo…):

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2
Plan Diocesano de Pastoral Juvenil, pág. 52
Asumamos un compromiso personal y hagamos un compromiso comunitario.
 ¿Estamos cumpliendo de verdad la función que Cristo nos ha asignado en la
Evangelización?
 ¿En qué sentido necesitamos evangelizarnos y construir nuestra vida desde el Evangelio?
 ¿Somos agentes de esperanza para nuestros hermanos?
 ¿Los pastores están o estamos cercanos a nuestros feligreses en la presencia, testimonio
y orientación?
 ¿Existe un descuido de la formación y crecimiento en la fe?
 ¿Aquellos que predicamos el encuentro con Jesucristo hemos tenido un verdadero
encuentro con Él?
 ¿Tenemos el amor de Dios en el centro de nuestra vida y nuestra predicación?
 ¿Entendemos que la predicación y comprensión del amor de Dios es el punto seguro
sobre el que se renueva la Iglesia?
 ¿Los laicos hemos comprendido que un buen católico debe ser un buen ciudadano?

4. Pidamos la ayuda de Jesús.


Lectio divina

Para acercarnos a la práctica de la “Lectio Divina” debemos entender de qué se trata: Por “lectio”
(lecsio) en latín, se entiende: clase (de escuela) es decir: “la clase que Dios dicta” donde el único
Maestro es Dios y el alumno somos nosotros. Por tanto, el que enseña y habla es Dios y el papel
nuestro es escucharlo, atenderlo.

Sin embargo, Dios habla en una frecuencia muy especial que requiere de silencio, tanto fuera
como dentro de nosotros. Para poder llegar “al salón de clases” hay que ir traspasando las
distintas barreras que tenemos. Esto se logra mediante ejercicios de respiración y concentración.
Al relajar nuestro cuerpo, al oxigenar nuestro cerebro, iniciamos el camino hacia “el salón de
clases” donde en lo más profundo de nuestro ser, Dios dicta su clase.

No solo es pasar de la consciencia al inconsciente, sino además, en la fe es colocarse en la


presencia de Dios que habita el santuario más grande y sagrado que existe: nuestro espíritu.

El mecanismo funciona así:


 Debemos preparar un lugar físico de nuestro agrado: una silla cómoda, un lugar tranquilo de la
casa o del patio, un lugar ventilado y, según nuestros gustos poner velas, flores, incienso,
alguna imagen cristiana, etc.
 Debemos tener ropa que no nos apriete, apagar el teléfono, apagar televisión, radio, etc. Pero
podemos poner, si se quiere, una música de fondo para meditar que podemos bajar del
internet o comprar en las librerías católicas.
 No debemos tomar esto como un juego: vamos a la presencia de Dios, a su clase, y hay que
prepararse para ello. Debemos tener cada miembro de la familia una Biblia donde vayamos
apuntando lo que Dios dicta, será nuestro cuaderno de escuela, por tanto hay que tener
además a la mano, papel y pluma.

Ahora sí, con todas estas cosas ya anotadas iniciemos nuestro viaje al interior de nosotros
mismos:
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 Nos sentamos cómodamente.


 Cerramos nuestros ojos.
 Respiramos profundamente y con calma, despacio, cinco veces (se respira por la nariz y se
exhala por la boca) dejando que se inflen nuestros pulmones lo más que se pueda y, contener
un momento el aire antes de exhalar.
 Volvemos a respirar, cinco veces más, pero con más calma aún siguiendo con nuestra mente el
recorrido que el aire hace desde que entra por nuestra nariz hasta llegar a nuestros pulmones
y su retorno para salir por nuestra boca.
 No permitir ninguna idea o preocupación, pero sin inquietarse si las hubiera.
 Abrir lentamente los ojos y leer el texto bíblico.
 Lectura de la Palabra de Dios (lectura rápida solo para darnos una idea del contenido del texto,
pero sin detenernos en ningún aspecto del mismo).

Mantengamos firme, con la plenitud de la fe, la profesión de nuestra esperanza,


estimulándonos mutuamente al ejercicio de la caridad

Lectura de la carta a los Hebreos 10, 19-25

Hermanos: En virtud de la sangre de Jesucristo, tenemos la seguridad de poder entrar en el


santuario, porque él nos abrió un camino nuevo y viviente a través del velo, que es su propio
cuerpo.

Asimismo, en Cristo tenemos un sacerdote incomparable al frente de la casa de Dios.

Acerquémonos, pues, con sinceridad de corazón, con una fe total, limpia la conciencia de toda
mancha y purificado el cuerpo por el agua saludable. Mantengámonos inconmovibles en la
profesión de nuestra esperanza, porque el que nos hizo las promesas es fiel a su palabra.
Estimulémonos mutuamente con el ejemplo al ejercicio de la caridad y las buenas obras.

No abandonemos, como suelen hacerlo algunos, la costumbre de asistir a nuestras asambleas; al


contrario, animémonos los unos a los otros, tanto más, cuanto que vemos que el día del Señor se
acerca. Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

BAUL DE MATERIALES

 Copias del Documento de trabajo No. 1


 Lapiceros o lápices

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II. Conversión de la Indiferencia
a la Compasión.

“Acerquémonos con sincero corazón,


en plenitud de fe,
purificados los corazones
de conciencia mala
y lavados los cuerpos con agua pura”
(Heb 10,22).

OBJETIVO: Reconsiderar el anuncio del


Kerygma como la predicación de la plenitud de la comunicación de Dios en Jesucristo, para así
responder a la Revelación de Dios con la adhesión de una Fe que se compadece del hermano.

1. Partamos de la experiencia de la vida.


Canción: Me da igual
Interprete: Juanes
Instrucciones:
a) Forma los equipos que consideres conveniente.
b) Reparte a cada equipo el Documento de trabajo No. 2. Los pasos a desarrollar en este
momento, están incluidos en el mismo documento.
c) Si consideras necesario, invítalos a compartir su experiencia en un plenario.

Motivación:
La indiferencia es un cáncer que va destruyendo silenciosamente el tejido social y no pocas veces
también el eclesial. La indiferencia es una máscara del hombre egoísta que utiliza para ocultarse y
no aparecer como tal. La indiferencia nace cuando no hay creencias ni ideales, cuando nada nos
atrae y, por ende, nada nos llama a comprometernos ni a asumir la defensa de aquello que,
alguna vez, encontramos como justo y bueno.

El Diccionario de la Real Academia define la indiferencia como: “Estado de ánimo en el que no se


experimenta inclinación ni repugnancia hacia una persona, objeto o negocio determinado: no hay
ni preferencia ni elección. La indiferencia es una de las formas en la que el sujeto responde a la
presencia del otro semejante”.

Acerca de esta enfermedad llamada indiferencia ha escrito con acierto Felícitos Roberto
Lamennais: “Aun hay fuerza y por consiguiente esperanza donde se ven arranques violentos, pero
cuando se apaga todo movimiento, cuando no hay pulso, cuando el frío ha llegado al corazón
¿Qué esperar entonces, sino una próxima e inevitable disolución?”
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La indiferencia en todo, y especialmente en lo social, es la negación misma del Ser.


La indiferencia nos presenta a un ser vacío de todo deseo, de todo objetivo, que no tiene nada de
nada que aportar, un ser miserable que no puede sentir el dolor que siente un ser que ve que su
indiferencia permite que otros hagan con todos lo que ellos quieren sin encontrar una oposición.

Mahatma Gandhi menciona: “No me asusta la maldad de los malos, me aterroriza la indiferencia
de los buenos”.

La indiferencia es un error básico de la mente y conduce a la insensibilidad, la alienación de uno


mismo, la anestesia afectiva, la frialdad emocional y el insano despego psíquico

La indiferencia disimula resignación: las cosas no son tan graves, a mí no me pasó, mi familia está
bien… Y es así como se va disolviendo nuestra sociedad y se lastima el cuerpo de la Iglesia.

El Papa Benedicto XVI en la Exhortación Apostólica Post-Sinodal Verbum Domini manifiesta que la
necesidad de la Nueva Evangelización brota precisamente de esta indiferencia que ha provocado
la secularización en nuestra sociedad (n. 122).

La indiferencia entendida como indeterminación, como indefinición, como medianía y como


ausencia de compromisos en una persona, suele ser pecaminosa para los cristianos. Existen
muchos síntomas del indiferente: no se compromete con la comunidad, es insensible ante el dolor
del hermano, no participa en las iniciativas para el bien común, vive en su zona de confort, y lo
más lamentable: lo humano de un hermano es irrelevante para otro ser humano.

Elie Wiesel escritor rumano de los campos de concentración nazi y quien obtuvo el premio nóbel
de la paz en 1986, en su conferencia del fin del milenio en Washington: “Los peligros de la
Indiferencia”, manifiesta que la sociedad que le tocó vivir estaba compuesta de tres categoría:
los asesinos, las víctimas y los indiferentes y expresa algo que nos debe hacer reflexionar en estos
tiempos que vivimos en nuestras parroquias: “Detrás de las puertas negras de Auschwitz nosotros
sentíamos que el ser abandonados por la sociedad no era lo último. Nosotros sentíamos que ser
abandonados por Dios era peor que ser castigados por Él. Era mejor un Dios injusto que un Dios
indiferente…”

La indiferencia hace al ser humano inhumano. La indiferencia castiga más que la ira y el odio. No
olvidemos que a Jesús le lastimaba más la indiferencia y la incomprensión que el odio. Aún el odio
puede encontrar una respuesta pero la indiferencia no encuentra una respuesta ya que es amiga
del enemigo.

Y así la indiferencia mucho más que un pecado que cometemos es un castigo que infringimos
contra aquellos que esperarían algo de los que formamos la Iglesia.

2. Lo que dice Jesús.


En su mensaje cuaresmal de este año 2012 el Papa Benedicto XVI ha mencionado que este
hombre que vive en el planeta de su egoísmo y que al olvidarse de la Paternidad de Dios se ha
olvidado de ser fraterno, en lugar de fijarse en el hermano que tiene necesidad y requiere de su
ayuda se pasa la existencia adormecido en la indiferencia y el desinterés argumentando
falazmente tener una actitud de respeto: “Sin embargo, con frecuencia prevalece la actitud
contraria: la indiferencia o el desinterés, que nacen del egoísmo, encubierto bajo la apariencia del
respeto por la «esfera privada».”

La solución contra el mal y contra nuestra indiferencia se encuentra en el Getsemaní y en el


Gólgota, el hombre no podrá encontrar mejor solución que ahí en la solidaridad de Dios. Se trata
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de nuestra propuesta en el Reinado de Jesús a través de la locura de la cruz que soluciona todas
las otras locuras del hombre.
Dios ha hablado a los hombres, se ha comunicado, le ha revelado su rostro y nos has pedido una
sola cosa: responsabilidad social (Mt 25,31-46). Esta responsabilidad nace sin duda de la
compasión por el hermano. Se trata de sentir como propio el dolor del hermano, lo cual nos lleva
al ejercicio más pleno de esa alteridad que supera el egoísmo.

Nos dice nuestro Plan Diocesano de pastoral Juvenil: “Esta propuesta de vida que Jesús nos hace
está al alcance del joven que en medio de la apatía, el cansancio, encuentra en Jesús un ejemplo,
una fuente de alegría y gozo, un impulso para entregarse a los demás, una motivación para su
vida y trabajo diario, una fuerza renovadora de su fe y de su esperanza activa. Será labor de la
Pastoral Juvenil presentar con claridad y eficacia este rostro de Jesús, amigo siempre fiel, que
acompaña, guía e ilumina la vida de los jóvenes”3.

Conocer el mensaje de Jesucristo nos lleva a una respuesta y esta respuesta se encuentra en la fe
auténtica. Se trata del Dios que ha descorrido el velo que ocultaba su rostro a la comprensión
humana y que se ha revelado al hombre en una autoapertura que ha nacido del amor que le tiene
al ser humano.

Esta es una de las más grandes diferencias existentes y constatables entre el cristianismo y las
religiones del mundo antiguo. Los hombres llegaron a pensar en algunos aspectos del misterio de
un dios lejano, y a lo mucho, en los misterios griegos y en la llamada gnosis oriental la relación
que el hombre entablaba con su dios estaba fundada en una supuesta visión, mientras que en la
Historia de la Salvación la fe auténtica nace de la “audición”.
La fe tiene su origen en la escucha de todo aquello que se nos ha comunicado o que ha sido
proclamado por un Dios que no quiere quedarse en la oscuridad del silencio (Rom 10,17) y que nos
habla hasta en el grito inarticulado de la Cruz.

La diferencia entre el cristianismo y todas las otras religiones la ha resaltado el Concilio Vaticano II
al afirmar que: la historia de las religiones nos muestra que el manantial de tales religiones es la
experiencia religiosa, que este Concilio ha llamado “experiencia de Dios” (GS 7). La experiencia
de Dios es accesible a todos los hombres y a todos los pueblos. El cristianismo, en cambio, vive de
la “revelación divina”, que alcanza en Cristo su cima más alta e insuperable y ha sido confiada
a una Iglesia que nos la transmite, expone y defiende tal como lo ha escrito el mismo San Pablo al
advertirle a Timoteo:“Timoteo, guarda el depósito. Evita las palabrerías profanas, y también las
objeciones de la falsa ciencia; algunos que la profesaban se han apartado de la fe”. (1Tim 6,20-21)

La verdadera escucha es la que brota de la Fe del individuo, no de la creencia que brota de


nuestras suposiciones. De tal manera que podemos referir que mientras que la revelación debe
ser asimilada como la autoapertura de Dios, la Fe se asimila como la autoapertura del hombre.

La actitud de aquél que escucha, a diferencia del sólo oír, es la del hombre que tiene un corazón
abierto y dispuesto al cambio. Oír no nos compromete, pero escuchar sí nos compromete.

Y esto también lo ha recordado en su mensaje de Cuaresma del 2012 el Papa Benedicto XVI: “La
responsabilidad para con el prójimo significa, por tanto, querer y hacer el bien del otro, deseando
que también él se abra a la lógica del bien; interesarse por el hermano significa abrir los ojos a sus
necesidades.

El evangelista Lucas refiere dos parábolas de Jesús, en las cuales se indican dos ejemplos de esta
situación que puede crearse en el corazón del hombre. En la parábola del Buen Samaritano, el
sacerdote y el levita «dieron un rodeo», con indiferencia, delante del hombre al cual los
salteadores habían despojado y dado una paliza (cf. Lc 10,30-32), y en la del rico epulón, ese
hombre saturado de bienes no se percata de la condición del pobre Lázaro, que muere de hambre
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delante de su puerta (cf. Lc 16,19)”.

3
Plan Diocesano de Pastoral juvenil, pág. 51.
Oír será siempre una disposición exterior, mientras que el escuchar se identifica con nuestra
disposición interior.

Abramos nuestro corazón a la Palabra de Dios. Todo cristiano está llamado a dar testimonio de la
verdad, con el corazón abierto a la Palabra de Dios, después de haber abierto los oídos.

Pero comprendamos que de nada nos sirve que poseamos el patrimonio de la revelación si no
sabemos dar el testimonio generoso de amor al prójimo a partir de nuestra fe en Dios
todopoderoso. Y será entonces cuando estaremos de lleno construyendo el Reino de Dios en
nosotros mismos y obteniendo el pase que nos accederá a su plenitud eterna.

3. Comprometámonos con Él.


¿Cómo revertir la indiferencia que se vive en nuestra sociedad para generar la actitud de la
compasión?

Los primeros que debemos tener compasión ante el dolor del hermano somos aquellos que hemos
conocido al Señor.

Ante la indiferencia que se vive en el mundo, la Iglesia debe ofrecer a través de la Pastoral la
continuidad de la obra de Cristo: “Hoy, el Dios de la Vida, sigue invitando a los jóvenes a ser
protagonistas de su historia, en el ejercicio de su liderazgo, tomando decisiones a favor de la
comunidad, a tener capacidad de esperanza, ser herederos de la vocación del profeta”. 4

Pero la mejor aportación de la Iglesia en el proyecto de Dios que anunciamos debe hacerse en una
forma organizada y que incluya en la valoración a todos los que formamos esta Iglesia para así
ofrecer una Evangelización Integral que permita conocer, vivir y celebrar la fe cristiana para así
liberarnos de la indiferencia y ser promotores como comunidad de toda la persona para beneficio
de la sociedad.

La eficiencia en la misión que el Señor nos ha delegado en nuestra Diócesis y en nuestras


Parroquias tiene su inicio en el conocimiento de la realidad, posee presupuestos doctrinales, exige
la elaboración de planes y programas tareas, así como necesita de la comprensión de que el todo
que se sectoriza nos abre a una mejor función en nuestros quehaceres y una cercanía con
nuestros destinatarios . Esto no es otra cosa, sino el ofrecimiento de una pastoral en forma
orgánica que nos puede acercar a quien siente que Dios le ha abandonado. 5

Asumamos un compromiso personal y hagamos un compromiso comunitario.

 ¿En qué medida hemos propiciado el desarrollo humano y cristiano de nuestra


comunidad a partir del Encuentro con la Persona de Jesucristo?
 Decía Friedrich Nietzsche: “Quieren que crea en su redentor, muéstrense redimidos”
¿Nuestro Testimonio tanto personal como comunitario manifiestan nuestro Encuentro
personal con el Señor?
 ¿Qué podemos hacer para que en nuestra Parroquia exista un equipo que anuncie el
Kerygma del amor de Cristo a aquellos que sobreviven en la oscuridad de su propio dolor?
4
Plan Diocesano de Pastoral Juvenil, pág. 49
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5
Nos indica nuestro Plan Diocesano de Pastoral Juvenil una Primera Línea de Acción: "Llegar a los jóvenes con valentía,
ofreciéndoles un encuentro personal con Jesucristo vivo a través del “mensaje de salvación” que amplía su horizonte de
realización, y evangelizando las instituciones y medios de la sociedad que influyen en su desarrollo" (Pág. 11).
 ¿Estamos en actitud de Misión Permanente en donde el Kerygma es el hilo conductor de
la acción pastoral?

4. Pidamos la ayuda de Jesús.


Lectio divina

 Nos sentamos cómodamente.


 Cerramos nuestros ojos.
 Respiramos profundamente y con calma, despacio, cinco veces (se respira por la nariz y se
exhala por la boca) dejando que se inflen nuestros pulmones lo más que se pueda y, contener
un momento el aire antes de exhalar.
 Volvemos a respirar, cinco veces más, pero con más clama aún siguiendo con nuestra mente el
recorrido que el aire hace desde que entra por nuestra nariz hasta llegar a nuestros pulmones
y su retorno para salir por nuestra boca.
 No permitir ninguna idea o preocupación, pero sin inquietarse si las hubiera.
 Abrir lentamente nuestros ojos y leer el texto bíblico.
 Lectura de la Palabra de Dios (lectura rápida solo para darnos una idea del contenido del texto,
pero sin detenernos en ningún aspecto del mismo).

Lectura de la carta a los Hebreos 10, 19-25

Hermanos: En virtud de la sangre de Jesucristo, tenemos la seguridad de poder entrar en el


santuario, porque él nos abrió un camino nuevo y viviente a través del velo, que es su propio
cuerpo.

Asimismo, en Cristo tenemos un sacerdote incomparable al frente de la casa de Dios.

Acerquémonos, pues, con sinceridad de corazón, con una fe total, limpia la conciencia de toda
mancha y purificado el cuerpo por el agua saludable. Mantengámonos inconmovibles en la
profesión de nuestra esperanza, porque el que nos hizo las promesas es fiel a su palabra.
Estimulémonos mutuamente con el ejemplo al ejercicio de la caridad y las buenas obras.

No abandonemos, como suelen hacerlo algunos, la costumbre de asistir a nuestras asambleas; al


contrario, animémonos los unos a los otros, tanto más, cuanto que vemos que el día del Señor se
acerca. Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

 Volver a respirar cinco veces de manera profunda queriendo llevar a la mente la idea que nos
dimos del texto bíblico.
 VOLVER A LEER EL MISMO TEXTO pero ahora detenidamente, subrayando las frases que más
nos vayan llamando la atención. (Este ejercicio nos ayuda inconscientemente a tumbar las
barreras o quitar los escollos que hemos puesto, u otros han puesto en nuestro camino hacia
nuestro interior). Las frases subrayadas van a convertirse en “llaves” que nos abrirán las
puertas del santuario sagrado donde Dios habita en lo más profundo de nuestra alma.
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BAUL DE MATERIALES

 Copias del Documento de trabajo No. 2

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III. Conversión de la Inmoralidad
a una moralidad en la Justicia.

“Mantengámonos firme
en la esperanza que profesamos,
Pues quien nos ha hecho la promesa
es digno de confianza”.
(Heb 10,23).

OBJETIVO: Asimilar la acción del Espíritu Santo en la Iglesia, el cual la sostiene y propicia una
conversión hacia la comunidad en cada bautizado, siendo también Aquél que sostiene la totalidad
de la vida del cristiano y de la Iglesia aún en los momentos de dificultad.

1. Partamos de la experiencia de la vida.


Análisis de casos

Instrucciones:
a) Divide en 5 equipo con un mínimo de 5 personas.
b) Dales el Documento de trabajo No. 3 con los casos aquí planteados.
c) Que compartan y dialoguen cada uno de los casos y den su punto de vista.

Motivación:
Efectivamente, la propuesta del tiempo actual y las omisiones en aquellos que formamos la Iglesia
han acarreado el debilitamiento y el relativismo en la vida cristiana de nuestro pueblo debilitando
la cultura y provocando una crisis en nuestra sociedad manifiesta en la falta de respeto a la
integridad de las personas, así como en la propensión a la mentira y a la corrupción.

En lo social se paga una factura muy cara ante la propuesta de la así llamada postmodernidad, la
cual rechaza radicalmente toda fundamentación y ataca cualquier expresión de credo religioso. El
hombre actual ha convertido la religión en una especie de artículo adquirido en una tienda de
conveniencia y con ello se conduce a la falta de compromisos y al ataque de cualquier exigencia.

Hoy en día se habla sobre el crimen y sobre la conducta antisocial pero de una forma defectuosa.
Hoy ya no se utiliza la palabra “malo” para referir nuestras acciones negativas, y por lo tanto ya
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no hay pecado, y desaparecemos los pecadores.


El concepto “malo” parece molesto, ya que “tiene un matiz represivo, discriminatorio y
anticuado”. Y así, el hombre ha creado una amplia gama de opciones para suplantar lo bueno y lo
malo.

Lo malo es referido como “lo tonto”. Y así le llamamos a algo reprensible que haya hecho
alguien de nuestra familia. Lo malo es lo tonto y, por tanto, es insondable y nos abstenemos de
todo esfuerzo por comprenderlo. El pecado de alguien de mi familia es solamente una “tontería”
que se hizo.

Lo malo también es referido como “una ocurrencia”. Y así referimos nuestras acciones
nefastas o las de los seres queridos. ¡Vaya!, sólo fue una ocurrencia –El niño estaba jugando-
responde la mamá, cuando discute después de que su pequeño le dio un golpe a otro niño con el
juguete. Y un día cuando el joven siga siendo niño y tenga otro tipo de “juguetes”, seguirá
jugando, y seguirá con sus ocurrencias.

Lo malo es indicado como “lo enfermo”. Se califican los delitos como trastornos físicos y/o
psicológicos. La suposición de que una persona actúa impulsada por una enfermedad, y no por
una elección moral, es explotado para exonerar de actos delictivos, porque actuó en un momento
de enfermedad,... pero ya que se le levanta el arraigo y se le absuelve al “enfermito”, anda tan
sanito en nuestras calles.

Y finalmente, lo malo desaparece con el argumento de “las circunstancias”. Estabas en


“el lugar incorrecto” y en “el tiempo incorrecto”… ¿Ir un padre de familia por la mañana a
trabajar es el tiempo incorrecto y el lugar incorrecto porque te encuentras con un menor de edad a
quien sus padres le han dado un carro que no sabe ni cuánto cuesta ni cómo se puede merecer y
lo conduce alcoholizado y a alta velocidad? ¡Es que las circunstancias hacían inevitable el
accidente!

Los argumentos morales que giran alrededor de nosotros en nuestro tiempo, nos presentan el
verdadero problema: “la voz” de la conciencia se ha vuelto demasiado tenue... y demasiado
sigilosa.

Todo lo anterior debería como Iglesia provocarnos un escándalo por la inmoralidad de nuestra
“aparente moral”. En lo religioso la palabra escándalo suele ir estrechamente unida a la
sexualidad, a lo relacionado con la pureza corporal y con la defensa de lo institucional. Esto,
objetivamente no es malo porque existen el sexto y el noveno mandamiento, lo negativo se ubica
en aquellos mandamientos que suprimimos o que debilitamos.

Hemos formado las conciencias, para que alguien detecte un pecado en un mal pensamiento o en
estímulos inconscientes durante el descanso nocturno, pero esa persona no considera que sea un
pecado el maltrato de sus trabajadores en la empresa o en la fábrica, la no retribución de un
servicio en un hombre sencillo o el pago injusto y el maltrato al personal doméstico. 6

6
Efectivamente el Papa Benedicto XVI ha mencionado en su mensaje Cuaresmal: “La atención al otro conlleva desear el
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bien para él o para ella en todos los aspectos: físico, moral y espiritual. La cultura contemporánea parece haber perdido el
sentido del bien y del mal, por lo que es necesario reafirmar con fuerza que el bien existe y vence, porque Dios es «bueno
y hace el bien» (Sal 119,68).
2. Lo que dice Jesús.
La misión que el Padre le ha dado al Hijo para que Evangelizando formara discípulos misioneros y
que el Hijo ha cumplido tiene en el Espíritu Santo su principal impulsor.

Nuestro Plan Diocesano de Pastoral juvenil dice: “Este Espíritu Santo es recibido por los jóvenes
desde que son bautizados y por él son Hijos de Dios. Sin embargo, a través de la vivencia del
sacramento de la Confirmación los jóvenes reciben con plenitud este Espíritu en orden al
testimonio y la evangelización” 7.

El Espíritu es quien nos lo explicará todo (Jn 14,26) y Aquél que nos da la fuerza para ser testigos
de Jesucristo muerto y resucitado que en la cruz ha condenado al pecado, ha derrotado al Satán y
nos ha mostrado la justicia de Dios (Jn 16,8-11).

El Espíritu al derramarse en nosotros en la plenitud de sus dones, produce unos efectos deleitables
que se han dado en llamar los frutos del Espíritu Santo, por comparación con la vida vegetal.

La imagen evangélica del fruto indica siempre una manifestación que puede percibirse desde
fuera ¿No es acaso el tipo de fruto producido por el árbol el criterio de discernimiento que enseñó
Cristo a los apóstoles cuando nos ha dicho: “¿por sus frutos los conoceréis? ¿Acaso se recogen
uvas de los espinos o higos de los abrojos? Así, todo árbol bueno da frutos buenos, pero el árbol
malo da frutos malos”? (Mt 7,15-20).

El fruto evangélico está ligado eminentemente a la actividad apostólica pero también a la vida
cotidiana, todo ello dirigido a la glorificación final del Padre: “Mi Padre recibe gloria cuando
producís fruto en abundancia” (Jn 15,8). Se trata de la cosecha del Espíritu Santo.

San Pablo en su Carta a los Gálatas nos dice que "el fruto o cosecha del Espíritu" es: amor, alegría,
paz, comprensión, benignidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, templanza (Gal 5,22).

En el fondo se trata de vivir la caridad. Los frutos del Espíritu Santo en nosotros son una imitación
frágil del amor de Cristo, manso y humilde de corazón, hombre para Dios y hombre para los
hombres, libre y verdadero, exigente y misericordioso, siempre abierto a todos.

Estas son las obras que el mundo espera de nosotros y que pueden transformar al mundo
conforme al mensaje cuaresmal 2012: “El bien es lo que suscita, protege y promueve la vida, la
fraternidad y la comunión. La responsabilidad para con el prójimo significa, por tanto, querer y
hacer el bien del otro, deseando que también él se abra a la lógica del bien; interesarse por el
hermano significa abrir los ojos a sus necesidades.

Antes de concluir es necesario hacer una mención en torno a la esperanza, sobre todo en este
tiempo de crisis económica, de desempleo, de violencia e inseguridad, se necesita que los
cristianos no olvidemos esta virtud para que tengamos actitudes distintas ante las situaciones que
están fuera de nuestro control.

Pero,… ¿qué es la esperanza? La esperanza es la virtud por la cual Dios nos da la seguridad de
alcanzarle a Él y los bienes que nos tiene prometidos.

Jesús anuncia, en cada página del Evangelio, un mensaje de esperanza. Cristo es nuestra
esperanza (1Tim 1,1) y, en ella, nos podemos acercar confiadamente al Padre (1Tim 3,12) el cual
nos ha prometido, ante todo, los bienes celestiales: “Esta es la promesa que Él nos hizo, la vida
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eterna” (1Jn 2,25).

7
Plan Diocesano de Pastoral juvenil, pág. 54
La esperanza brota del amor y del conocimiento en aquel que amamos y conocemos como alguien
digno de nuestra esperanza. Así lo refiere san Agustín: “La esperanza es imposible si no hay algún
amor”.

El Objeto de la Esperanza se encuentra en los tesoros de la herencia incorruptible (Mt 6,19). No


obstante, como consecuencia, la esperanza se extiende a todos los medios necesarios para
alcanzar ese fin. Bajo este aspecto, también los bienes terrenales pueden caer bajo el ámbito de
la esperanza, pero sólo en la medida y en la manera con que Dios los ordena a nuestra salvación.
“La esperanza tiende a la herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible del cielo y se
funda en la protección del poder de Dios” (1Pe 1,4ss).

Guy Maheux le ha llamado a la esperanza: la fortuna de los pobres, y sin duda es la más
importante de nuestras riquezas. Ya en el siglo III decía san Cipriano a los cristianos de Cartago:
“Ésta es la diferencia entre nosotros y los que no conocen a Dios; éstos en la adversidad se quejan
y murmuran; y a nosotros, las cosas adversas no nos apartan de la virtud, sino que nos afianzan
en ella.”

3. Comprometámonos con Él.

Es urgente la renovación pastoral de nuestra Iglesia para que así, tal y como nos lo ha mencionado
el Documento de Aparecida (n. 363) seamos fieles al ser mismo de nuestra Iglesia como discípulos
y misioneros.

Debemos dejar atrás la pastoral de la conservación que se limita en la práctica a labores


administrativas y operativas, y realizar una verdadera misión evangelizadora. “El proyecto
pastoral de la Diócesis, camino de pastoral orgánica, debe ser una respuesta consciente y eficaz
para atender las exigencias del mundo de hoy con “indicaciones programáticas concretas,
objetivos y métodos de trabajo, de formación y valorización de los agentes y la búsqueda de los
medios necesarios, que permiten que el anuncio de Cristo llegue a las personas, modele las
comunidades e incida profundamente mediante el testimonio de los valores evangélicos en la
sociedad y en la cultura”8.

El Documento de Aparecida (n. 371) ha urgido la sectorización en unidades menores de nuestras


comunidades parroquiales para suscitar una mejor relación a través de “comunidades de familias”
(D.A., n. 384) que fomenten la vida en comunidad y se de respuesta a los problemas concretos.

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8
Plan Diocesano de Pastoral Juvenil, pág. 17
Asumamos un compromiso personal y hagamos un compromiso comunitario.

 ¿Vivimos realmente en comunión hacia el interior de nuestra comunidad?


 ¿Me siento a gusto con aquellos que conformamos nuestra comunidad?
 ¿Nuestra forma de vida atrae a las personas hacia Cristo?
 ¿Existe algún momento en nuestra espiritualidad que verdaderamente nos haga
experimentar la fraternidad?
 ¿Qué rasgos de individualismo se dan entre nosotros?
 ¿Se nos enseña a vivir en comunidad?
 ¿Cuáles son las razones por las que las últimas personas que dejaron nuestra comunidad
les motivó a tomar esta decisión?

4. Pidamos la ayuda de Jesús.


Lectio divina.

 Nos sentamos cómodamente.


 Cerramos nuestros ojos.
 Respiramos profundamente y con calma, despacio, cinco veces (se respira por la nariz y se
exhala por la boca) dejando que se inflen nuestros pulmones lo más que se pueda y, contener
un momento el aire antes de exhalar.
 Volvemos a respirar, cinco veces más, pero con más clama aún siguiendo con nuestra mente el
recorrido que el aire hace desde que entra por nuestra nariz hasta llegar a nuestros pulmones
y su retorno para salir por nuestra boca.
 No permitir ninguna idea o preocupación, pero sin inquietarse si las hubiera.
 Abrir lentamente nuestros ojos y leer el texto bíblico.
 Lectura de la Palabra de Dios (lectura rápida solo para darnos una idea del contenido del texto,
pero sin detenernos en ningún aspecto del mismo).

Lectura de la carta a los Hebreos 10, 19-25

Hermanos: En virtud de la sangre de Jesucristo, tenemos la seguridad de poder entrar en el


santuario, porque él nos abrió un camino nuevo y viviente a través del velo, que es su propio
cuerpo.

Asimismo, en Cristo tenemos un sacerdote incomparable al frente de la casa de Dios.

Acerquémonos, pues, con sinceridad de corazón, con una fe total, limpia la conciencia de toda
mancha y purificado el cuerpo por el agua saludable. Mantengámonos inconmovibles en la
profesión de nuestra esperanza, porque el que nos hizo las promesas es fiel a su palabra.
Estimulémonos mutuamente con el ejemplo al ejercicio de la caridad y las buenas obras.

No abandonemos, como suelen hacerlo algunos, la costumbre de asistir a nuestras asambleas; al


contrario, animémonos los unos a los otros, tanto más, cuanto que vemos que el día del Señor se
acerca. Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.
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 Volver a respirar cinco veces de manera profunda queriendo llevar a la mente la idea que nos
dimos del texto bíblico.
 VOLVER A LEER EL MISMO TEXTO pero ahora detenidamente, subrayando las frases que más
nos vayan llamando la atención. (Este ejercicio nos ayuda inconscientemente a tumbar las
barreras o quitar los escoyos que hemos, u otros han puesto en nuestro camino hacia nuestro
interior). Las frases subrayadas van a convertirse en “llaves” que nos abrirán las puertas del
santuario sagrado donde Dios habita en lo más profundo de nuestra alma.
 Volver a respirar cinco veces de manera profunda queriendo llevar a la mente las frases que
subrayamos del texto bíblico.
 LEER AHORA SOLAMENTE LAS FRASES SUBRAYADAS dejando que nuestra atención se centre
en las palabras para nosotros más importantes, las cuales encerraremos en un círculo.

(EJEMPLO)

Tenemos la seguridad de poder entrar en el santuario

Acerquémonos, pues, con sinceridad de corazón

Estimulémonos mutuamente con el ejemplo al ejercicio de la caridad y las buenas


obras.

Animémonos los unos a los otros, tanto más, cuanto que vemos que el día del Señor se
acerca.

BAUL DE MATERIALES

 Copias del Documento de trabajo No. 3

NOTA: ES IMPORTANTE QUE EL DIA DE HOY LES


COMENTES,
QUE ES NECESARIO TRAER BIBLIA PARA EL DIA DE
MAÑANA.

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IV. Conversión de lo Protagónico
a la Caridad.

“Procuremos animarnos unos a


otros
para poner en práctica el amor
y las buenas obras”.
(Heb
10,24).

OBJETIVO: Suscitar y/o renovar el interés por la lectura de la Palabra de Dios para así profundizar
en el Misterio de una Iglesia que, en cada una de las comunidades le da continuidad a la obra de
la salvación gracias a las mociones del Espíritu Santo, el cual le conduce a una constante
renovación.

1. Partamos de la experiencia de la vida.


Taller
Instrucciones:
a) Forma 10 equipos o los que tú consideres convenientes. Es importante que sean equipos
pequeños para poder tener un tiempo adecuado para realizar la actividad.
b) Se reparte la cita y dibujos para comenzar el trabajo de investigación y reflexión que aparecen
en el Documento de trabajo No. 4. Es necesario que se pueda contar con un sitio donde apoyarse,
mesa o carpeta, pues hay que cortar, pegar, pintar y escribir al tiempo que manejamos la Biblia.
b) En estos dibujos hay que desarrollar la capacidad de observación e investigación. Este método
ya está depurado por la experiencia; se pide que señalen en tres apartados:
Primero lo que ven del texto sin interpretar nada, sin identificar personajes. Ejemplo: “veo un
hombre sentado, tiene barba larga y un bastón en la mano, a su lado…
Segundo identificar cita y texto bíblico. Deberán buscar el texto bíblico que se les indica en el
dibujo y elegir, para cada una de las viñetas la cita más adecuada.
Tercero invítalos a un reflexión personal a modo de actualización del texto.
d) Las imágenes corresponden a:
1. Jesús y la Samaritana:
2. Jesús y la hija de Jairo:
3. Jesús y Zaqueo
4. Jesús y María Magdalena
5: Jesús y Lázaro
6: Crucifixión de Jesús:
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Motivación:
La propuesta pastoral de la conservación, que pudo haber funcionado en otro tiempo y
circunstancias ha llevado a la Iglesia, en su crecimiento demográfico y en la asimilación de un
modelo urbano, a descuidar a grandes sectores de la población originando cuadros de
marginación, descuido y olvido.

La Iglesia debe valorar el adecuado funcionamiento de la comunidad y asimilar que Dios no quiso
salvar al hombre de forma aislada y esta es la razón por la que formó un pueblo, por lo que este
pueblo tiene el deber de salir al encuentro de los alejados y los marginados (DA 164 y 168).

La caridad es un Amor sobrenatural infundido por el Espíritu Santo (Rom. 5,5). Es la única virtud
que permanece hasta el más allá (1Cor 13,8). No sólo es la primera virtud, sino que es un orden
distinto, superior. Las otras virtudes valen en cuanto que ayudan al incremento de la caridad o son
informadas por ella, ya que ésta configura en el modo de ser de Dios y nos participa de su riqueza
y felicidad.

La caridad es la señal por la que reconocen al cristiano. La caridad se alimenta en el trato personal
con Jesucristo. La caridad se ha de manifestar con las personas que Dios ha puesto a nuestro lado.

La preeminencia de la caridad en la transformación de la vida del cristiano se deriva de su origen


divino y se manifiesta también en la universalidad con que semejante virtud impregna todas las
actividades espirituales y está presente, informándolas, en todas las vocaciones en la Iglesia.

La caridad debe abarcar a todos los hombres y no puede ligarse sólo a quienes nos hacen bien,
nos ayudan o se portan correctamente con nosotros, porque para esto no es absolutamente
necesario ser cristiano: los paganos, los ateos y también los pecadores suelen amar a quienes a
ellos aman (Lc 6,32). El mayor enemigo de la caridad es la soberbia que nos conduce al
protagonismo, el egoísmo de pensar sólo en uno mismo, que nos hace olvidar la presencia y las
necesidades de los demás.

La humildad es la morada de la caridad mencionaba San Agustín, y ella ve las cosas con
objetividad, y brota fácil la disculpa ante los errores ajenos y la ayuda mediante la corrección
fraterna. El soberbio en cierta manera está imposibilitado para ayudar a los demás (Lc 6,42).

Las virtudes unidas con la caridad son: fidelidad, gratitud, amistad, veracidad, sinceridad, lealtad,
afabilidad, corrección fraterna, deferencia, respeto, delicadeza en el modo de tratar a los demás...
De forma especial, se une a la virtud de la caridad el ejercicio de la solidaridad. La solidaridad es el
principio teológico en virtud del cual por la caridad influimos positivamente en la vida espiritual de
los demás. Se debe cuidar no sustituir la libertad y responsabilidad que corresponde a cada
persona.

El principio de solidaridad hace que cada uno sienta como personal la suerte de todos ,
entendiendo por todos: a) el conjunto de los individuos, y b) la situación personal de cada uno, lo
cual implica la búsqueda del bienestar de modo particular para los más desposeídos de bienes;
esta solidaridad se traduce en compartir y en buscar un orden satisfactorio para todos.

La caridad se enfrenta al individualismo, cuyo interés se encierra en la conveniencia personal,


familiar o de clase, y se levanta incluso frente a una justicia entendida como mero cumplimiento
de las normas legales de respeto y distribución de los bienes.

Los marginados son aquellos que están “fuera”, los mal vistos, los indeseables. El Documento de
Aparecida enumera los rostros sufrientes de Cristo que nos duelen: las personas que viven en
la calle de las grandes urbes, los migrantes, los enfermos, los adictos dependientes y
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los detenidos en las cárceles (407-410). También están aquellos que no comparten nuestras
ideas, que no obran según nuestros gustos, que fastidian con sus problemas, que molestan con
sus miserias, que no respetan nuestra programación, ni nuestros espacios ni nuestros horarios.
¿Estarán entre ellos nuestros ancianos padres? ¿El ser querido que no pidió enfermarse y asume
con tristeza nuestra insensibilidad?...

¡Cuántos excluidos y condenados a la soledad, en nuestro programa familiar! Pensemos en el


matrimonio mal avenido, los divorciados, los hijos de divorciados y la madre soltera... Sería útil
que un día lejos de tomar lista a los presentes en la celebración de nuestras comunidades
tomemos lista de los ausentes,... en esa lista estarán muchos más rostros de los que te puedes
imaginar.

Este aspecto también es tocado por el Papa Benedicto XVI en su mensaje cuaresmal 2012:
“También hoy resuena con fuerza la voz del Señor que nos llama a cada uno de nosotros a
hacernos cargo del otro. Hoy Dios nos sigue pidiendo que seamos «guardianes» de nuestros
hermanos (cf. Gn 4,9), que entablemos relaciones caracterizadas por el cuidado reciproco, por la
atención al bien del otro y a todo su bien.

La Sagrada Escritura nos pone en guardia ante el peligro de tener el corazón endurecido por una
especie de «anestesia espiritual» que nos deja ciegos ante los sufrimientos de los demás.”

2. Lo que dice Jesús.


En el numeral 365 del Documento de Aparecida se encuentra la introducción y el plan
programático de los objetivos para nuestra conversión pastoral, pidiendo que esta impregne como
un agua viva que empapa hasta la médula de los agentes, la estructura eclesial y los planes
pastorales de diócesis, parroquias, comunidades religiosas, movimientos y de cualquier institución
de la Iglesia.

La renovación pastoral es un proceso que implica un cambio gradual pero firme que debe
conservar lo bueno y aspirar a lo mejor en un discernimiento comunitario sobre la mejor forma y el
mejor lenguaje de transmitir el Evangelio a nuestros receptores (DA 366 y 368). Se trata de pasar
de una Iglesia de masas a una Iglesia de discípulos misioneros.

Superar una pastoral de la conservación es abandonar las estructuras caducas, que ya no son
vigentes y que obstaculizan la transmisión de la fe. La quietud y el estancamiento en el que nos
encontramos evitan que leamos la voluntad de Dios en los signos de los tiempos.

La pastoral de la conservación enfatiza la sacramentalidad, especialmente el bautismo y la


primera comunión con su repercusión social, pero sin darle importancia a la previa evangelización,
viviendo conforme a la inercia de la tradición. Se trata de una religiosidad de los votos y las
promesas, de las peregrinaciones y el sinnúmero de devociones que no va a resistir el embate del
tiempo (DA 12).

El resultado es lamentable: la fe se erosiona (DA, 13 y 38), hay una multitud de bautizados sin una
adecuada evangelización (DA 293), América Latina, el continente con mayor número de católicos,
es el que tiene mayor desigualdad social (DA 527), se vive un divorcio entre la fe y la vida (DA
12).

La Iglesia es el Sacramento de Cristo en el mundo al servicio del Reino (LG 5), que por la acción
del Espíritu Santo debe dar continuidad al proceso de Evangelización.

El Espíritu Santo le da nacimiento a la Iglesia con una identidad y misión que tiene
correspondencia con una finalidad escatológica (GS 40) y de salvación.
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La Iglesia que recibe el don del Espíritu aparece como nuevo pueblo de Dios que tiene como
misión el servicio del Evangelio, para lo que ha recibido los dones del Espíritu Santo (1Cor 1,5s), es
decir, para edificar el Cuerpo de Cristo (1Cor 12,4-30)

La Iglesia naciente repite los rasgos que Jesús realizó gracias a la acción del Espíritu Santo que la
envía hasta el extremo de la tierra y que en el ímpetu gozoso le asiste al inicio, le guía y le
acompaña en su misión. La acción del Espíritu configurará la acción de la Iglesia en torno a la
enseñanza de Jesús transmitida por los apóstoles, en torno a la fracción del pan, la alabanza y
oraciones y en torno a la comunicación de bienes en la comunión (Hch 2,42.46-47). Se trata de
ese sólo corazón y la sola alma que tenían los creyentes y que les hacía tener todo en común para
ayudar al necesitado (Hch 4,32-35).

Se trata de un quehacer pastoral guiado por el Espíritu Santo que cura y eleva la dignidad de la
persona, consolida la sociedad y da significación profunda a la actividad de la humanidad, a través
de rasgos proféticos en un claro vínculo con la Palabra, con rasgos litúrgicos vinculados a la
fracción del pan y las oraciones, en una dimensión de la caridad que une a la multitud en un solo
corazón y una alma manifiesta en la comunión de bienes y asimilando la razón de su existencia en
la Misión.

La Iglesia se debe saber servidora y evitar aquello que degenera este servicio hacia las búsquedas
desviadas del protagonismo. El Papa Benedicto XVI nos ha advertido de esta realidad en su
mensaje de Cuaresma al mencionar: “La Cuaresma nos ofrece una vez más la oportunidad
de reflexionar sobre el corazón de la vida cristiana: la caridad. En efecto, este es un
tiempo propicio para que, con la ayuda de la Palabra de Dios y de los Sacramentos,
renovemos nuestro camino de fe, tanto personal como comunitario. Se trata de un
itinerario marcado por la oración y el compartir, por el silencio y el ayuno, en espera de
vivir la alegría pascual”.

3. Comprometámonos con Él.


No podemos pensar en Renovación Parroquial sino se asimila el espíritu misionero y si no se busca
llegar a los alejados y marginados. La participación consciente en la celebración Eucarística debe
suscitar la comprensión de la eclesialidad y convertirse en antídoto contra la dispersión.

El Obispo al proveer a las comunidades de la celebración eucarística suscita en ellas la solidaridad,


la formación, la apertura a la diversidad, la generación de servicios, la organización comunitaria, la
integración de agentes y la apertura a las otras estructuras.

La Parroquia que asimila los valores eclesiales de la Eucaristía puede incorporarse en comunión a
la totalidad del Cuerpo de Cristo generando vida auténticamente cristiana y sumándose a la
riqueza de la Diócesis. La Parroquia es la familia de Dios, fraternidad animada por el Espíritu de
unidad, comunidad de fieles que hace que la Iglesia viva en la casa de sus hijos e hijas.

No existe una verdadera conversión pastoral en la Iglesia sino se reforman las parroquias
reformulando sus estructuras para así ser centros de irradiación misionera en su propio territorio
como una red de comunidades y grupos que se articulan en la comunión.

La Palabra de Dios debe ser una fuente de renovación parroquial convirtiéndose en el alma de la
liturgia, de toda la pastoral y de la formación cristiana.

En el terreno de la Caridad la Palabra de Dios debe conducirnos a servir a Jesús en sus «humildes
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hermanos» (Mt 25,40), tener un compromiso por la justicia en la sociedad, trabajar por la
reconciliación y la paz entre los pueblos, hacer que la caridad sea efectiva de una forma especial
con los jóvenes, los emigrantes, los que sufren, los pobres y en la salvaguardia de la Creación.
Renovarse en las Parroquias significa una actitud de Nueva Escucha de la Palabra de Dios que
conduce a la Nueva Evangelización. La Palabra ayudará a los laicos en su compromiso con la
realidad temporal, a los matrimonios en su apostolado con los hijos y a las mujeres para que sean
portadoras de amor, maestras de misericordia y comunicadoras de calor y humanidad. 9

Asumamos un compromiso personal y hagamos un compromiso comunitario.


 ¿Crees que sea posible madurar en la experiencia religiosa sin un contacto con la Palabra
de Dios?
 ¿Cómo hacer para que la formación doctrinal no se experimente como un conocimiento
teórico y frío, sino como una herramienta fundamental y necesaria en el crecimiento
espiritual, personal y comunitario?
 ¿Qué le falta a nuestra comunidad para que sea un verdadero centro de animación
bíblico de la pastoral?
 ¿Qué hacer para que el método de la “lectio divina” sea conocida y practicada en
nuestras comunidades?

4. Pidamos la ayuda de Jesús.


Lectio divina
 Nos sentamos cómodamente.
 Cerramos nuestros ojos.
 Respiramos profundamente y con calma, despacio, cinco veces (se respira por la nariz y se
exhala por la boca) dejando que se inflen nuestros pulmones lo más que se pueda y, contener
un momento el aire antes de exhalar.
 Volvemos a respirar, cinco veces más, pero con más calma aún siguiendo con nuestra mente el
recorrido que el aire hace desde que entra por nuestra nariz hasta llegar a nuestros pulmones
y su retorno para salir por nuestra boca.
 No permitir ninguna idea o preocupación, pero sin inquietarse si las hubiera.
 Abrir lentamente nuestros ojos y leer el texto bíblico.
 Lectura de la Palabra de Dios (lectura rápida solo para darnos una idea del contenido del texto,
pero sin detenernos en ningún aspecto del mismo).

Lectura de la carta a los Hebreos 10, 19-25

Hermanos: En virtud de la sangre de Jesucristo, tenemos la seguridad de poder entrar en el


santuario, porque él nos abrió un camino nuevo y viviente a través del velo, que es su propio
cuerpo.

Asimismo, en Cristo tenemos un sacerdote incomparable al frente de la casa de Dios.

9
Nos indica nuestro Plan Diocesano de Pastoral Juvenil en la dimensión bíblica nos dice: “El verdadero discípulo misionero
de Jesucristo es amante y practicante de la Sagrada Escritura. Invitamos pues, a los jóvenes de nuestra Diócesis a crear
itinerarios formativos, fundamentados principalmente en las sagradas Escrituras y en la doctrina de la Iglesia. “Si os
mantenéis en mi Palabra, seréis verdaderamente mis discípulos, y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres” (Jn 8,
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31-32)”. Pág. 96
Acerquémonos, pues, con sinceridad de corazón, con una fe total, limpia la conciencia de toda
mancha y purificado el cuerpo por el agua saludable. Mantengámonos inconmovibles en la
profesión de nuestra esperanza, porque el que nos hizo las promesas es fiel a su palabra.
Estimulémonos mutuamente con el ejemplo al ejercicio de la caridad y las buenas obras.

No abandonemos, como suelen hacerlo algunos, la costumbre de asistir a nuestras asambleas; al


contrario, animémonos los unos a los otros, tanto más, cuanto que vemos que el día del Señor se
acerca. Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

 Volver a respirar cinco veces de manera profunda queriendo llevar a la mente la idea que nos
dimos del texto bíblico.
 VOLVER A LEER EL MISMO TEXTO pero ahora detenidamente, subrayando las frases que más
nos vayan llamando la atención. (Este ejercicio nos ayuda inconscientemente a tumbar las
barreras o quitar los escollos que hemos, u otros han puesto en nuestro camino hacia nuestro
interior). Las frases subrayadas van a convertirse en “llaves” que nos abrirán las puertas del
santuario sagrado donde Dios habita en lo más profundo de nuestra alma.
 Volver a respirar cinco veces de manera profunda queriendo llevar a la mente las frases que
subrayamos del texto bíblico.
 LEER AHORA SOLAMENTE LAS FRASES SUBRAYADAS dejando que nuestra atención se centre
en las palabras para nosotros más importantes, las cuales encerraremos en un círculo.
 Volver a respirar cinco veces de manera profunda queriendo llevar a la mente esas palabras
encerradas en los círculos y,
 Escogemos una de ellas, preferentemente un verbo (porque denota acción) que debemos
llevar a la práctica desde lo más profundo de nuestro ser, allí donde Dios habita.
 VAMOS A REPETIR ESTA UNICA PALABRA primero escuchándola con nuestros oídos y luego
bajando la voz hasta que la llevemos a nuestra mente y finalmente a nuestro corazón.
 ENTONCES NOS QUEDAREMOS EN SILENCIO callaremos nuestra mente, nuestro corazón pues
estamos sentados en el salón de clases donde DIOS SE DISPONE A ENSEÑARNOS.
 Si alguna idea viene a nosotros, la dejamos pasar… si algún temor nos sobreviene, lo dejamos
pasar… NO LE VAMOS A PRESTAR ATENCIÓN A NADA, ni siquiera a nosotros mismos. DIOS
ESTÁ HABLANDO, ESTÁ INSTRUYENDONOS, allí donde ni el ojo vio, ni el oído oyó.
 Cuando haya pasado el tiempo que creamos necesario… respiramos de nuevo cinco veces,
muy profundamente, y entonamos un canto alegre, que nos despierte, que nos disponga ahora
a salir al encuentro de los hermanos.

BAUL DE MATERIALES

 Copias del Documento de trabajo No. 4


 Biblia
 Lapiceros o lápices

V. Conversión de la
Tibieza
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a la Santidad.
“No abandonemos nuestras reuniones,
como algunos tienen costumbre,
Sino fortalezcamos mutuamente,
tanto más cuanto que ya ven que el día se acerca.”
(Heb
10,25).

OBJETIVO: Asimilar la participación actual del cristiano como discípulo misionero de Jesucristo en
medio del mundo con un proyecto de santidad especialmente iluminado con el ejemplo de la
Virgen María.

1. Partamos de la experiencia de la vida.


El gran Juego de los Santos
Materiales
- Baraja de santos (Documentos No. 5).
- Santos de ayer. Guía del animador (Documento No. 6).

Participantes
-No hay un número limitado. El juego se presta a hacer equipos, a formar varias mesas de juego.

Preparativos
El animador deberá llevar preparada la baraja de santos (Documento No. 5) en cartulina,
ampliando y recortando cada una de las cartas. Igualmente llevará tantas copias del Documento
No. 6 como participantes haya en el juego.

Disposición del lugar: Se juntarán varias sillas en torno a una mesa. El animador verá la
conveniencia o no de jugar por parejas, individualmente o en equipo. Incluso si el grupo es muy
numeroso podrá incorporar varias mesas de juego.

Acción: La dinámica del juego es muy sencilla. A cada equipo o participante se le entregará varias
cartas al azar del Documento No.6 Cuando todos tengas sus cartas, el animador irá leyendo el
texto de los santos que aparece en el Documento No. 6, siempre omitiendo el nombre del santo.

Una vez leído el mensaje, el joven que crea tener en su poder la carta del santo al que se ha
referido el animador, la pondrá sobre la mesa, pasando a la comprobación. Si es correcto, el
animador seguirá leyendo, si se ha equivocado,, el joven deberá coger de nuevo todas las cartas
que, hasta ese momento, estén sobre la mesa.

Ganará el primero que se quede sin cartas. Valorando la preparación de sus jóvenes, el animador
podrá ir dando más pistas sobre cada uno de los santos. De la misma forma, podrá modificar, con
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total libertad, alguna de las cartas (por ejemplo introducir santos más conocidos por los
muchachos: santos patronos de la ciudad, de la comunidad, santos de la congregación...). La
duración prevista es de 30 minutos.
Motivación
La santidad del cristiano se traduce en voluntades firmes iluminadas por la gracia de Dios,
personas que han sido dóciles a los impulsos de Dios en la vida interior, pero que han puesto la
parte que les correspondía en su propia historia de salvación sin tenerle miedo a las adversidades.
La tentación de hoy es la del gris pragmatismo (DA, n. 286) en nuestra vida, ubicada en la
invitación silenciosa para dejar de realizar los esfuerzos que nos conducen a la santidad.

Y existen muchos otros factores que se tendrían que analizar sobre la inconsistencia hacia el
interior de la Iglesia, entre ellos un fariseísmo que daña más a la Iglesia que los ateos y los
agnósticos. El término fariseo proviene de la palabra hebrea: PERUSHIM que significa: los
separados. Se trata de aquellos que se sentían que santos, perfectos, puros, los más
importantes, impecables e intachables...

El fariseísmo no es sólo una categoría de personas sino una categoría del espíritu. El fariseísmo es
un espíritu opuesto al Evangelio. Se trata del comportamiento de una persona cerrada. Es un virus
que puede infectar todo tipo de vida religiosa. George Bernanos planteaba una brutal pregunta:
“¿quién puede gloriarse de no tener, en sus propias venas, una sola gota de la sangre
de aquellas víboras?”

Los fariseos, son los que tienen complejo de ortodoxia o de élite; los intolerantes, los
intransigentes, los incapaces de amar, los críticos de todo y de todos, los satisfechos de sí mismos.
La podredumbre del fariseísmo tiene un solo nombre: “hipocresía”.

Finalmente otros aspectos que se debiera profundizar, o en su defecto, por lo menos mencionar es
la tentación de olvidar que como Iglesia debemos ser nómadas, un pueblo que peregrina y que
lamentablemente nos hemos vuelto sedentarios con un lamentable olvido de la eternidad.

2. Lo que dice Jesús.


La vocación del cristiano es la santidad, y esta debe ser, por ende, nuestra prioridad pastoral en
cualquier trabajo eclesial.

Aunque la santidad pareciera ser una realidad compleja que atañe al misterio de Dios se ha
convertido en un proyecto de vida para el creyente (Lev 19,2; Mt 5,48).

A lo largo del año litúrgico la Iglesia celebra el recuerdo de sus santos más sobresalientes: los
pontífices, los doctores, los mártires, los confesores, las vírgenes, los pastores. Pero la santidad no
se reduce a ellos, por lo que la Iglesia ha implementado una Solemnidad de todos los Santos, ya
que podemos pensar en los frailes, religiosos y monjas que han quedado en el anonimato, también
en las miríadas de seglares que han muerto dejando una estela imborrable de santidad. Podemos
pensar en la madre de un santo canonizado que pudo haber sido mucho más santa que su propio
hijo y en un médico de las zonas marginadas que curó a los enfermos a media noche y que no les
cobraba a quienes tenían escasos recursos. También existe el maestro abnegado que nunca
rechazó las plazas que no eran deseables en el gremio del magisterio y un cura entregado en un
pueblo intrascendente y la religiosa que agotó sus días cuidando ancianos en el asilo o huérfanos
en el orfelinato. ¿Por qué no pensar en el padre de familia que se desvelaba y la madre de familia
que renunciaba a sus propios gustos para encontrar en el monedero mágico una moneda para las
necesidades de sus hijos?

Sobre la santidad nos ha mencionado el Papa Benedicto XVI en su mensaje cuaresmal: “Para
estímulo de la caridad y las buenas obras”: caminar juntos en la santidad. Esta expresión de la
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Carta a los Hebreos (10, 24) nos lleva a considerar la llamada universal a la santidad, el camino
constante en la vida espiritual, a aspirar a los carismas superiores y a una caridad cada vez más
alta y fecunda (cf. 1 Co 12,31-13,13).
Los maestros de espiritualidad recuerdan que, en la vida de fe, quien no avanza, retrocede,…
aceptemos la invitación, siempre actual, de aspirar a un «alto grado de la vida cristiana» (Juan
Pablo II, NMI, n. 31)…

... Con mis mejores deseos de una santa y fecunda Cuaresma, os encomiendo a la intercesión de
la Santísima Virgen María y de corazón imparto a todos la Bendición Apostólica”.

Así pues, puestos bajo la intercesión de la Santísima Virgen María, es adecuado ubicar en ella la
expresión de una verdadera espiritualidad cristiana, de la santidad y el modelo del discípulo-
misionero. “Cuando recibió la visita del ángel, se dio cuenta de que Dios la había elegido y aunque
no entendió plenamente lo que eso significaba, se puso a su disposición con fe y entrega y aceptó
ser la madre de Dios (Lc 1,26-38). Comprensiva y llena de ternura, salió de inmediato y cruzó la
montaña para encontrar a su prima Isabel y acompañarla durante su embarazo (Lc 1,39; Lc
1,56)”10. Es un modelo para encarnar las virtudes y los valores cristianos. Ella es la primera
cristiana que ha acogido la Palabra y la pone en práctica en la caridad y en el servicio.

María Santísima es Maestra en la vida según el Espíritu y modelo de una espiritualidad de


discípulos misioneros por ser ejemplar en el orden de la fe, la caridad y la perfecta unión con
Cristo.

3. Comprometámonos con Él.


Menciona Ludwig Wittgenstein que “la vida eterna le corresponde a quien ha vivido el presente”, y
esta verdad aunque no es nueva se debe asimilar, pues ya la Epístola a Diogneto mencionaba:
“Los cristianos... habitan sus propias patrias, pero como forasteros; toman parte en todo como
ciudadanos y todo lo soportan como extranjeros... Pasan el tiempo en la tierra, pero tienen su
ciudadanía en el cielo. Obedecen a las leyes establecidas; pero con su vida sobrepasan las leyes...
viven de paso en moradas corruptibles, mientras esperan la incorrupción en los cielos... Tal es el
puesto que Dios les señaló y no les es lícito desertar de él” (5-6).

¿Cuál es nuestra relación con el Mundo y con el Tiempo?¿Cuál es la actitud sanamente cristiana
ante nuestros deberes temporales? El cristiano no tiene en el Mundo una “morada permanente”,
pero en cuya vida tiene que participar como fermento en la masa: “Lo que el alma es en el
cuerpo, eso son los cristianos en el mundo” continuaba la Epístola a Diogneto.

Aún y cuando hay textos bíblicos que nos invitan a separarnos de este mundo y experimentarnos
forasteros (Lev 25, 23s;cfr. Sal 39, 13), el cristiano es invitado a ejercer un continuo discernimiento
para no perder la herencia verdadera (1Tes 5,21: cfr. GS 11). Se les llama: “los Extranjeros” (Ef
2,19), “los emigrantes” (1 Pe 2,11), “los peregrinos” (Hb 11,13).

El mundo es bueno desde el proyecto creador (Gen 1,31), pero no puede ser considerado como un
valor absoluto, ya que este olvido puede sofocar la Palabra de Dios que se nos ha anunciado y
volverla estéril (Mc 4,2-20). Los bienes de la tierra deben servir al cristiano (1Tim 4,3-4) pero sin
caer en apegos, ya que nuestra misión es la de humanizar lo material y no el materializar lo
humano. Más allá de una actitud de “Fuga Mundi” el cristiano está llamado a ejercer el
“seguimiento de Cristo”.

El “mundo” en san Juan refiere a los pueblos helénicos y el conglomerado de personas


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catalogado como “pagano” (Jn 1,11-14), es por ello que refiere claramente que Jesús no ha

10
Plan Diocesano de Pastoral Juvenil, pág. 55
venido a condenar el mundo sino a salvarlo (Jn 3,16-17), y en san Mateo y san Marcos el Mundo es
señalizado como el destinatario de la acción apostólica (Mt 28,18; Mc 16,15).

Jesús es el Salvador del Mundo (Jn 4,42) y ha reconciliado al mundo con Dios por el precio de su
sangre (Ef 1,10; Col 1,16.20) en la intención de hacer nuevas todas las cosas (Mt 19,28; Hch 3,21).
Los Cielos y la Tierra Nuevos más allá de una creación distinta significan una transformación
gloriosa del mundo actual por Cristo (2Pe 3,13; Ap 21,1), de allí que se describa en medio de
labores de parto (Rom 8,22-24), que harán que todo se sujete a Cristo y que Dios sea todo en
todos (1Cor 15,26-28).

En relación con el Mundo, el cristiano no puede quedarse sólo en el asistencialismo, sino que debe
trabajar por crear en el mundo mejores condiciones de vida (Mt 25,31-46), para que así sea en
verdad el lugarteniente de la creación (Gn 1, 28-30; 9, 2-3; Sab 9, 2-3; Sal 8, 6-9) y no un hombre
que se ausenta del Mundo amparado en fantasmagorías pseudos-religiosas (2Tes 3,10-12).

El hombre debe tener presente la dimensión social y comunitaria de su vocación unida al


nacimiento del Pueblo de Dios y la Iglesia es servidora de la salvación en el contexto de la historia
y del mundo en el que el hombre vive con sus coordenadas espacio-temporales.

La labor de la Iglesia no puede ni debe ser ajena a los ámbitos sociales, “ el joven se da
cuenta de que, como fruto de su vida Cristiana, está llamado a un compromiso serio e integral en
el ámbito social. Las nuevas generaciones son la esperanza de un mundo transformado y
coherente; están llamadas a realizar entre nosotros una verdadera civilización del amor”. 11

Asumamos un compromiso personal y hagamos un compromiso comunitario.


 ¿Verdaderamente el compromiso misionero puede provocar una transformación social?
 ¿Qué podemos hacer para reintegrar a nuestra comunidad a aquellas personas y
sectores más alejados?
 ¿Qué tenemos que hacer para que la comunidad de nuestra Iglesia sea percibida como
una madre que sale al encuentro de sus hijos e hijas, una casa acogedora de la familia y
una escuela permanente de comunión misionera?
 Escriban en un listado los rostros de 5 sectores o grupos de personas que no han sido
atendidos adecuadamente por nuestra comunidad.

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11
Nos indica nuestro Plan Diocesano de Pastoral Juvenil, pág. 101
4. Pidamos la ayuda de Jesús.
Lectio divina
 Nos sentamos cómodamente.
 Cerramos nuestros ojos.
 Respiramos profundamente y con calma, despacio, cinco veces (se respira por la nariz y se
exhala por la boca) dejando que se inflen nuestros pulmones lo más que se pueda y, contener
un momento el aire antes de exhalar.
 Volvemos a respirar, cinco veces más, pero con más calma aún siguiendo con nuestra mente el
recorrido que el aire hace desde que entra por nuestra nariz hasta llegar a nuestros pulmones
y su retorno para salir por nuestra boca.
 No permitir ninguna idea o preocupación, pero sin inquietarse si las hubiera.
 Abrir lentamente nuestros ojos y leer el texto bíblico.
 Lectura de la Palabra de Dios (lectura rápida solo para darnos una idea del contenido del texto,
pero sin detenernos en ningún aspecto del mismo).

Lectura de la carta a los Hebreos 10, 19-25

Hermanos: En virtud de la sangre de Jesucristo, tenemos la seguridad de poder entrar en el


santuario, porque él nos abrió un camino nuevo y viviente a través del velo, que es su propio
cuerpo.

Asimismo, en Cristo tenemos un sacerdote incomparable al frente de la casa de Dios.

Acerquémonos, pues, con sinceridad de corazón, con una fe total, limpia la conciencia de toda
mancha y purificado el cuerpo por el agua saludable. Mantengámonos inconmovibles en la
profesión de nuestra esperanza, porque el que nos hizo las promesas es fiel a su palabra.
Estimulémonos mutuamente con el ejemplo al ejercicio de la caridad y las buenas obras.

No abandonemos, como suelen hacerlo algunos, la costumbre de asistir a nuestras asambleas; al


contrario, animémonos los unos a los otros, tanto más, cuanto que vemos que el día del Señor se
acerca. Palabra de Dios.

 Volver a respirar cinco veces de manera profunda llevando a la mente la idea que nos dimos
del texto bíblico.
 VOLVER A LEER EL MISMO TEXTO pero ahora detenidamente, subrayando las frases que más
nos vayan llamando la atención. (Este ejercicio nos ayuda inconscientemente a tumbar las
barreras o quitar los escollos que hemos, u otros han puesto en nuestro camino hacia nuestro
interior). Las frases subrayadas van a convertirse en “llaves” que nos abrirán las puertas del
santuario sagrado donde Dios habita en lo más profundo de nuestra alma.
 Volver a respirar 5 veces de manera profunda llevando a la mente las frases que subrayamos
del texto bíblico.
 LEER AHORA SOLAMENTE LAS FRASES SUBRAYADAS dejando que nuestra atención se centre
en las palabras para nosotros más importantes, las cuales encerraremos en un círculo.
 Volver a respirar 5 veces de manera profunda llevando a la mente esas palabras encerradas
en los círculos y,
 Escogemos una de ellas, preferentemente un verbo (porque denota acción) que debemos
llevar a la práctica desde lo más profundo de nuestro ser, allí donde Dios habita.
 VAMOS A REPETIR ESTA UNICA PALABRA primero escuchándola con nuestros oídos y luego
bajando la voz hasta que la llevemos a nuestra mente y finalmente a nuestro corazón.
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 ENTONCES NOS QUEDAREMOS EN SILENCIO callaremos nuestra mente, nuestro corazón pues
estamos sentados en el salón de clases donde DIOS SE DISPONE A ENSEÑARNOS.
 Si alguna idea viene a nosotros, la dejamos pasar… si algún temor nos sobreviene, lo dejamos
pasar… NO LE VAMOS A PRESTAR ATENCIÓN A NADA, ni siquiera a nosotros mismos. DIOS
ESTÁ HABLANDO, ESTÁ INSTRUYENDONOS, allí donde ni el ojo vio, ni el oído oyó.
 Cuando haya pasado el tiempo que creamos necesario… respiramos de nuevo 5 veces, muy
profundamente, y entonamos un canto alegre, que nos despierte, que nos disponga ahora a
salir al encuentro de los hermanos.
 TOMAMOS LA BIBLIA y anotamos en el margen de la hoja donde está el texto la fecha, de ser
posible la hora en la que asistimos a clases con Dios.
 Luego, tomamos la libreta y anotamos los sentimientos que tengamos, nuestra experiencia en
el salón de clases… y de ser posible, la tarea que Dios nos dejó.

(EJEMPLO)
 Él es el que se acerca, no yo.
 Él es el que toma la iniciativa, aunque parezca que soy yo.
 Él es el que abre su corazón, aunque parezca que soy yo el que abre el santuario.
 Su cercanía no me da miedo… por el contrario, siento paz.
 Su cercanía me da luz, me da confianza… ahora se que junto a Él todo lo puedo.

BAUL DE MATERIALES

 Preparar las barajas de santos del Documento No. 5


 Copias del Documento No. 6

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ANEXOS
Documentos de trabajo

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Documento No. 1
1. Los nadies
Sueñan las pulgas con comprarse un perro
y sueñan los nadies con salir de pobres
que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte,
que llueva a cántaros la buena suerte;
pero la buena suerte nunca llueve ayer, ni hoy, ni mañana ni nunca,
ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte,
por mucho que los nadies la llamen y aunque les pique la mano izquierda,
o se levanten con el pie derecho o empiecen el año cambiando de escoba.

Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada.


Los nadies: los ninguno, los ninguneados,
corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos:
Que no son, aunque sean.
Que no hablan idiomas, sino dialectos.
Que no profesan religiones, sino supersticiones.
Que no hacen arte, sino artesanía.
Que no practican cultura, sino folklore.
Que no son seres humanos, sino recursos humanos.
Que no tienen cara, sino brazos.
Que no tienen nombre sino número.
Que no figuran en la historia universal
sino en la crónica roja de la historia local.
Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata.
Eduardo Galeano

Reflexiona…
Muchas actitudes y situaciones concretadas en este texto pueden estar también a
nuestro alrededor. ¿Qué podemos hacer por ellos después de haber tomado conciencia
de su realidad y haber concretado en situaciones cercanas?

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2. Y me declaro culpable
Me declaro culpable de no haber hecho
con estas manos que me dieron,
una escoba.

¿Por qué no hice una escoba?


¿Por qué me dieron manos?
¿Para qué sirvieron
si sólo vi el rumor del cereal,
si sólo tuve oídos para el viento
y no recogí el hilo
de la escoba,
verde aún en la tierra,
y no puse a secar los tallos tiernos
y no los puede unir en un haz áureo,
y no junté una caña de madera
a la falda amarilla
hasta dar una escoba a los caminos?

Así fue:
No sé cómo,
se me pasó la vida
sin aprender, sin ver,
sin recoger y unir los elementos.

En esta hora no niego


que tuve tiempo,
tiempo,
pero no tuve manos,
y así, ¿cómo podría
aspirar
con razón a la grandeza,
si nunca fui capaz
de hacer una escoba,
una sola,
una?

Sí, soy culpable


de lo que no dije,
de lo que no sembré, corté, medí,
de no haberme incitado
a poblar tierras,
de haberme mantenido
en los desiertos
y de mi voz hablando con la arena.
Pablo Neruda
Reflexiona…
Yo me declaro culpable de no haber...
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3. No descanses
Ya te sientas fatigado o no,
¡oh hombre!, no descanses,
no cedas en tu lucha solitaria,
sigue adelante y no descanses.

Caminarás por senderos confusos y enmarañados


y sólo salvarás unas cuantas vidas tristes.
¡Oh hombre!, no pierdas la fe,
no descanses.

Tu propia vida se agotará y anulará


y habrá crecientes peligros en la jornada.
¡Oh hombre!, soporta todas esas cargas,
no descanses.

Salta sobre tus dificultades,


aunque sean más altas que montañas,
y aunque más allá sólo haya
campos secos y desnudos.
¡Oh hombre!, no descanses
hasta llegar a esos campos.

´
El mundo se oscurecerá
y tú verterás luz sobre él
y disiparás las tinieblas.
¡Oh hombre!, aunque la vida se aleje de ti,
no descanses.
M. Gandhi
(Esta oración fue hecha en la mañana del 15 de Enero de 1948;
a las 5´15 de la tarde de ese mismo día, murió asesinado, repitiendo: ¡Hai Rama! –¡Oh, Dios!- )

Reflexiona…
¿Cuáles de estos puntos nos reflejan? ¿A qué nos animan? ¿Qué personajes públicos
están hoy actuando así? ¿Qué les ha llevado a ello y que nos puede mantener a
nosotros en esa línea?

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4. Sé lo mejor de lo que fueres
"Si no puedes ser pino en la punta de una colina,
sé arbusto en el valle,
pero sé el mejor arbusto al margen del regato.

Sé ramo si no puedes ser árbol.


Si no puedes ser árbol, sé un poco de césped
y da alegría a algún camino.

Si no puedes ser un cervatillo, sé tilo,


¡pero el tilo más vivo del lago!
No todos tenemos que ser capitanes:
también podemos ser tripulación.

Hay algo para todos nosotros en el mundo.


Hay cosas grandes y otras más pequeñas que realizar,
y es la próxima tarea que tenemos que emprender.

Si no puedes ser carretera, sé sendero.


Si no puedes ser sol, sé una estrella;
no es por el tamaño como se adquiere el éxito
o el fracaso. Pero, por encima de todo,
sé lo mejor de lo que fueres".
Autor desconocido

Reflexiona…
Sé mejor de lo que fueres: Compararnos con un árbol: reflejar lo que somos, lo que
hacemos, lo que soñamos...

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5. Un objetivo para vuestra vida
"¿Buscáis un objetivo para vuestra vida?
En el mundo faltan tres millones de médicos:
sed médicos de los pobres.
Más de mil millones de seres humanos
no saben leer ni escribir:
sed maestros para ellos.
Dos hombres de cada tres no comen lo suficiente:
sed sembradores y lograd que las tierras incultas
den cosechas que los sacien.

Vuestros hermanos necesitan de vosotros:


sed sencillamente nobles obreros
en cualquier disciplina
porque vuestro trabajo es nobleza
cuando está pendiente de una estrella.
Negaos a meter vuestra vida en una vía muerta.
Pero negaos también a la aventura
en que cuenta más el orgullo que el servicio.

Denunciad, pero ayudad,


protestad, pero para construir.
Que vuestra misma rebelión sea amor.
Sed cada uno de vosotros una pequeña parte,
una chispa de ese amor.
Organizad la epidemia del bien,
y que todo el mundo se contagie.
Fuertes son quienes quieren y creen construir.
Construid la felicidad de los demás...
y el mañana tendrá vuestro rostro.

¿Buscáis un objetivo para vuestra vida?


El mundo está deshumanizándose: sed personas. "
Autor desconocido

Reflexiona…
Un objetivo para vuestra vida: Contestar a quien hace esas recomendaciones,
concretando cómo en el grupo o personalmente se llevan a cabo.

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Documento No. 2

ME DA IGUAL
Interprete: Juanes

Me da igual, me da igual Que me hablen de los buenos


Que me hablen de la vida O de los malos también
O de la muerte también
Me da igual, me da igual Se acabaron los valores
que me hablen de los buenos De la sangre y del poeta
O de los malos también. Hoy sólo quedan los residuos de una patria muerta
Ya acabaron con el mundo
Se acabaron los refuerzos Ya acabaron con los hijos
De una guerra siempre injusta Hoy solo quedan los recuerdos de los años vivos.
Hoy sólo quedan los desechos de las almas justas
se acabaron los amigos Me da igual, me da igual
Se acabaron los vecinos Que me hablen de la vida
hoy sólo quedan los sucesos de los asesinos. O de la muerte también
Me da igual, me da igual
Me da igual, me da igual Que me hablen de los buenos
Que me hablen de la vida O de los malos también.
O de la muerte también
Me da igual, me da igual Me da igual, me da igual
Me da igual, me da igual

1. Resuman el mensaje de la canción.


2. Comparen la letra de la canción con el texto de Mateo 25, 31-46.
3. Saquen conclusiones y elaboren una pequeña oración.

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Documento No. 3
¿ES QUE LO AMABA?

Rebeca era una chava coordinadora de un grupo juvenil, comprometida y con una gran formación
familiar. Sus papas participaban en la Iglesia en un grupo de matrimonios. Un día, Rebeca conoció
a un chico que no era del ámbito de la Iglesia y se enamoro de él. Empezaron a salir, ella seguía
en el grupo, sólo que ella, se permitirá muchas cosas con él, hasta el punto en que ya no le
importaba si lo que realizaba era pecado. Sus papas no sabían esto y desconocían la procedencia
del joven. Una vez fue tanto el permisivismo* de Rebeca que quedo embarazada, y el joven
desapareció sin decir nada.

Rebeca no sabía qué hacer, ni toda la formación cristiana le ayudo a alejarse de la tentación,
ahora enfrenta el problema del embarazo y juicio de sus grupos parroquiales.
¿Cual fue lo más grave que realizó?
¿Qué actitudes tomó ante este permisivismo?
¿Cuál es la diferencia entre el permisivismo y pecado?
¿Cómo le ayudarías tú en su problema?

* El permisivismo es la consecuencia lógica de un liberalismo exacerbado: no hay fines, sólo importan los medios. Es
decir, para el permisivismo, el hombre debe hacer actos libres, da igual que sean contradictorios entre sí. Entonces, la
responsabilidad se acabe percibiendo como un obstáculo que entorpece las decisiones y pone límites. En pocas
palabras: “prohibido prohibir”.

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¿JUGAR NO ES MALO PADRE?

Doña Panchita es una persona muy comprometida con la Iglesia, es ministro de la comunión.
Colabora en su parroquia dando catecismo. Una vez se fue a confesar y le comentó al Padre que
todas las tarde se iba a jugar a las maquinitas y se tardaba de 2 a 3 horas jugando, y que lo hacía
para poder distraerse de todo el traqueteo de la casa; pero a veces, tomaba lo de la despensa y se
los gastaba ahí, dejando a veces sin comer a sus hijos. Ella argumenta que lo que hace no es
pecado sino que solamente lo hace para distraerse.

¿Qué tipo de pecado es?


¿Cuál es la diferencia de jugar como diversión y jugar como vicio?
¿Está el permisivismo* implícito?
Los bienes de otras personas ¿nos pertenecen?
¿Cómo le podrías ayudar para que entendiera lo del permisivismo y el uso del bien común?

* El permisivismo es la consecuencia lógica de un liberalismo exacerbado: no hay fines, sólo importan los medios. Es
decir, para el permisivismo, el hombre debe hacer actos libres, da igual que sean contradictorios entre sí. Entonces, la
responsabilidad se acabe percibiendo como un obstáculo que entorpece las decisiones y pone límites. En pocas
palabras: “prohibido prohibir”.
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LA PRUEBA DEL AMOR
Julián y Brenda son novios desde hace 3 años, piensan el casarse y ya hablaron con sus padres. Él
para confirmar, si ella lo quiere, le pide que tengan relaciones sexuales. Brenda está en un dilema,
sabe que es pecado, ya que en la casa le han inculcado valores. No sabe qué hacer, lo ama, pero
él la presiona, y le dice que si no accede todos sus planes se cancelarán.

¿Qué debe hacer Brenda?


¿Por qué toma esa actitud Julián?
¿Cuál es la diferencia entre el amor conyugal y amor de novios?
¿A qué mandamiento faltarían?

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LA TRAVESURA DE JUANITO.
Juanito es un niño, el cual en su casa le permiten todo, desde comer lo que se le antoje hasta
realizar cosas no permitidas. Una vez visito a su primo y éste le pidió que le prestara un juguete.
Juanito no accedió, y al ver que su primo insistía le pego con un palo. Su tía se enojó y lo regañó,
y la mamá de Juanito se molestó y le dijo que solo eran niños y que era un juego.

¿Cuál es el pecado oculto en la historia?


¿Qué actitud toman las mamás acerca del problema?
¿Cómo puedes tu diferenciar entre el permisivismo* y la falta de valores en la familia?

* El permisivismo es la consecuencia lógica de un liberalismo exacerbado: no hay fines, sólo importan los medios. Es
decir, para el permisivismo, el hombre debe hacer actos libres, da igual que sean contradictorios entre sí. Entonces, la
responsabilidad se acabe percibiendo como un obstáculo que entorpece las decisiones y pone límites. En pocas
palabras: “prohibido prohibir”.

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CASO DE LUIS
La esposa de Luis tener un cáncer muy raro y que solo un medicamento traído de Europa podría
ayudarlo. Lo malo, es que en la farmacia donde lo venden cuesta muy caro. Él le dice al
farmacéutico que no tiene el dinero para completar el medicamento, y que si le podría dejar algo a
cambio, pero el farmacéutico no quiere.

Luis platica con sus parientes y les expone el caso, pero solo ha podido conseguir la mitad de lo
que cuesta la medicina. Luis pensó asaltar la farmacia y sacar la medicina.

¿Por qué toma esta decisión Luis?


¿Es correcto lo que piensa hacer Luis?
¿El fin justifica los medios? En estas circunstancias ¿tú qué harías?
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Documento No. 4

INSTRUCCIONES:

1. Identifica los personajes que aparecen en el


dibujo. Ejemplo: Veo un hombre sentado, tiene
barba y un bastón en la mano…

2. Busca el texto bíblico que corresponde al


dibujo.

3. Reflexiona de forma personal a modo de


actualización del texto.

INSTRUCCIONES:

1. Identifica los personajes que aparecen en el


dibujo. Ejemplo: Veo un hombre sentado, tiene
barba y un bastón en la mano…

2. Busca el texto bíblico que corresponde al


dibujo.

3. Reflexiona de forma personal a modo de


actualización del texto.
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INSTRUCCIONES:

1. Identifica los personajes que aparecen en el


dibujo. Ejemplo: Veo un hombre sentado, tiene
barba y un bastón en la mano…

2. Busca el texto bíblico que corresponde al


dibujo.

3. Reflexiona de forma personal a modo de


actualización del texto.

INSTRUCCIONES:

1. Identifica los personajes que aparecen en el


dibujo. Ejemplo: Veo un hombre sentado, tiene
barba y un bastón en la mano…

2. Busca el texto bíblico que corresponde al


dibujo.

3. Reflexiona de forma personal a modo de


actualización del texto.
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INSTRUCCIONES:

1. Identifica los personajes que aparecen en el


dibujo. Ejemplo: Veo un hombre sentado, tiene
barba y un bastón en la mano…

2. Busca el texto bíblico que corresponde al


dibujo.

3. Reflexiona de forma personal a modo de


actualización del texto.

INSTRUCCIONES:

1. Identifica los personajes que aparecen en el


dibujo. Ejemplo: Veo un hombre sentado, tiene
barba y un bastón en la mano…

2. Busca el texto bíblico que corresponde al


dibujo.

3. Reflexiona de forma personal a modo de


actualización del texto.
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Documento No.5

Barajas de santos

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Documento No.6

1. San Agustín. Su madre Mónica también fue “elevada a los altares.” Su vida y su mensaje
quedaron hermosamente plasmados en su gran obra “Las confesiones.” Llegó a ser obispo de
Hipona.

2. Santa Teresita del Niño Jesús. Fue proclamada Patrona Universal de las Misiones, junto con
San Francisco Siguiendo instrucciones de su Superiora, escribió manuscritos autobiográficos, en
los que nos dejó no sólo los recuerdos de su infancia y adolescencia, sino también el retrato de su
alma y la descripción de sus experiencias más íntimas. Descubre y comunica a las novicias
confiadas a sus cuidados: “Mi caminito es el camino de una infancia espiritual, el camino de la
confianza y de la entrega absoluta.”

3. San Francisco de Asís. Tenía un gran amor por la naturaleza, por los animales, por la creación
entera. Un día entró en el comercio que regentaba su padre, cogió varias piezas de tela y las
vendió, entregando el dinero obtenido al párroco de su pueblo para que arreglara la iglesia. Fue el
comienzo de una fructífera vida seguida en la actualidad por los franciscanos que siguen
desarrollando y actualizando las enseñanzas de este gran santo.

4. San Juan de la Cruz. Dejó por escrito su gran testamento en el cántico espiritual que le ha
llevado a las más altas cimas de la literatura. Junto a su gran amiga y también santa, Teresa de
Jesús, fundo varios conventos de Carmelitas Descalzos.

5. San Juan Bosco. Su madre, Margarita, mujer modélica, le educó junto a sus hermanos en la
pobreza y en el amor a Cristo. Dedicó su vida a los jóvenes, entre ellos los más necesitados, que
fue recogiendo de la calle y a través de los oratorios, les fue educando y formando en el amor y en
la fe cristiana. Su obra continúa por todo el mundo a través de la familia salesiana.

6. San Pablo de Tarso. Su primer nombre fue Saulo. Al principio se dedicó a perseguir a los
cristianos, mas cuando se encontró con Cristo (se cayó del caballo) se convirtió en el gran apóstol
de los gentiles. Muere degollado muy cerca de Roma, no sin antes haber escrito un puñado de
hermosas cartas a las nacientes comunidades cristianas.

7. San Isidro. Patrono de los madrileños y de los agricultores. Trabajó las tierras para un señor y
siempre destacó por su generosidad para con los más pobres. A pesar de trabajar de sol a sol no
descuidaba la oración. De hecho, se cuenta que mientras él rezaba unos bueyes hacían su trabajo.
A este gran santo debemos pedirle que bendiga nuestros campos.

8. Santa Inés. Niña romana. Un chico la pretendía y al verse rechazada por ella la denunció de
ser cristiana. La hicieron pasar muchas torturas pero ella no sucumbió. Su gran fe no dejaba
resquicio de dudas. Al final la cortaron la cabeza con una espada. Tenía tan solo 14 años.

9. San Esteban. Fue nombrado por los apóstoles junto a otros seis compañeros, diácono. En la
persecución que sufrieron los primeros cristianos, le apresaron y seguidamente le mataron a
pedradas. Fue el primer mártir de la comunidad cristiana.

10. Santo Domingo Savio. Nació en Italia, muy cerca de Turín. Sus padres le pusieron
rápidamente en manos de Don Bosco. De él aprendió a ser buena persona y mejor cristiano. Los
compañeros se admiraban de verlo siempre tan alegre, tan amable, y tan servicial con todos. El
repetía: "Nosotros demostramos la santidad, estando siempre alegres". Tenía una gran devoción a
la Virgen. Pío XII le nombró patrono de los niños cantores de todo el mundo y de los monaguillos.
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11. Santa Marta. Vivía en Betania junto a sus hermanos María y Lázaro. Jesús les visitaba a
menudo, pues era muy amigo de la familia. Es patrona de los hosteleros, porque sabía atender
muy bien. De hecho hay una escena muy simpática en los evangelios que nos cuenta esta virtud
de esta gran santa.

12. San Mateo. Se llamaba Leví. Su oficio era el de recaudador de impuestos, hasta que se
encontró con Jesús. Fue entonces cuando aceptó la invitación del Maestro, lo dejó todo y le siguió.
Además de ser uno de los doce apóstoles también se dedicó a recoger por escrito la vida y el
mensaje del Señor.

13. San José. Estaba desposado con María. Su ofició, “un chapucillas,” hacía lo que podía para
sacar adelante a su familia: arreglaba arados, hacía sillas, montaba tejados... Fue, junto a su mujer
María y a su hijo Jesús, el primer emigrante de la historia al tener que huir de su patria hacia
Egipto.

14. San Juan Bautista. Sus padres fueron Zacarías y Elizabeth, prima de la Santísima Virgen. Fue
el precursor de Cristo, el que vino para preparar y alumbrar los caminos del Señor; por esto la
Iglesia celebra su nacimiento, como celebra el de Jesús, distinguiéndolo en esto de los demás
Santos.

15. San Antonio Abad. Hizo vida eremítica en el desierto. Después vivió junto a un cementerio,
siendo testigo de la vida de Jesús que vence el temor a la muerte. En las estampas siempre
aparece acompañado de animales, pues cuentan que como pasó prácticamente toda su vida en
solitario se hizo muy amigo de ellos.

16. San Ignacio de Loyola. Su vida transcurre en primer lugar entre la corte real y la milicia.
Luego se convirtió y estudió Teología en París, donde se le juntaron los primeros discípulos que,
más tarde, se convertirían en la Compañía de Jesús. Destacó por su evangelización. Es de reseñar
los ejercicios espirituales que son en la actualidad el alimento espiritual de muchos cristianos.

17. San Joaquín. Padre de la Virgen María. Apenas se conocen datos de este hombre, salvo lo
que podemos extraer de los libros apócrifos. Su fiesta la celebramos junto a la de su esposa, Santa
Ana.

18. San Juan Bautista de la Salle. Nació en la ciudad de Reims, en Francia. Aunque su vida
parecía estar encaminada a altos cargos eclesiales, él prefirió dirigirla hacia la educación de los
más pobres, fundando la congregación de los Hermanos de las Escuelas Cristianas.

19. San Valentín. Según cuenta una tradición este santo arriesgaba su vida para casar
cristianamente a las parejas durante las persecuciones. Poco se sabe de su vida, si exceptuamos
su martirio. Es considerado patrono de los enamorados.

20. San Jerónimo. Doctor de la Iglesia. Estudió en Roma, donde fue bautizado. Abrazó la vida
ascética. Fue el traductor de la Biblia al latín. Al final de su vida se estableció en Belén donde
escribió gran cantidad de obras, en especial comentarios de la Sagrada Escritura.

21. San Alfonso María de Ligorio. Nació en Nápoles, dedicando toda su vida a la predicación y
a la publicación de obras de carácter moral. En este sentido es considerado como un auténtico
maestro. Fundó la Congregación del Santísimo Redentor, más conocidos como redentoristas.

22. Santa Clara de Asís. Nació en Asís. La conversión de esta chica se produjo escuchando un
sermón de San Francisco de Asís. Estuvo enferma gran parte de su vida, soportando sus dolores
con una paciencia y una heroicidad propias sólo de una persona muy enamorada de Cristo. Hoy las
clarisas están repartidas por todo el mundo.
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23. Santa María Goretti. Niña piadosa y asidua en la oración. A los once años un joven intentó
abusar de ella. Ella prefirió morir antes que pecar. En su agonía perdonó a su atacante, quién tras
varios años de cárcel, se convirtió.
24. Santa Rosa de Lima. Nació en Perú. Dedicó su vida a la piedad y a las virtudes cristianas.
Vistió el hábito de la tercera Orden de santo Domingo. Fue la primera santa americana
canonizada. Es patrona de América, Perú y las Filipinas.

25. Santa María Magdalena. Discípula de Jesús. Ungió los pies de su Maestro. Fue la primera
que vio, reconoció y saludó a Cristo resucitado.

26. San Daniel Comboni. Hijo de campesinos pobres. Llegó a ser obispo de África Central y uno
de los más grandes misioneros de la historia de la Iglesia. Fundador de las Misioneras y de los
Misioneros Combonianos.

27. San Nicolás de Bari. Obispo. Durante una hambruna, el santo pidió que se organizara una
flota para llevar alimento a un pueblo que lo necesitaba. La flota sobrevivió a una tremenda
tempestad gracias a la bendición del obispo. Su gran caridad marcó el origen del personaje
conocido universalmente como “Santa Claus” o “Papá Noel.”

28. San Pedro Apóstol. Uno de los doce apóstoles. Nació en Betsaida junto al lago Tiberiades.
Jesús le llamó, junto a su hermano Andrés, para que se convirtieran en pescadores de hombres. El
fue “la piedra” elegida por Cristo para convertirse en el fundamento de la Iglesia. Fue el primer
Papa.

29. San Benito. Su hermana Escolástica también alcanzó la santidad. Inspirado por Dios, escribió
la Santa Regla que se ha convertido en el reglamento de muchas comunidades religiosas
monásticas. Su lema “ora et labora” es todo un desafío para la vida cristiana.

30. María Santísima. Su nombre significa “Señora.” Marcha a la cabeza de todos los santos.
Aceptó los planes que Dios tenía sobre ella. A ella la debemos invocar como la Madre de Jesús y la
Madre de todos los cristianos.

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