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Lectura 1.5

Adopción
Por Timothy Keller.

Estudio Bíblico sobre Gálatas, 1999.

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te invitamos a que pongas un signo de exclamación ‚”!” en el margen.

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ahondar aun más, te invitamos que a que pongas un signo de pregunta ‚”?” en el margen.

Si al leer, algo te trae a la mente otra idea que quisieras incluir y desarrollar en la
plantación de iglesia que estás desarrollando, te invitamos a que pongas un signo “*” en el
margen.

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IMPUTACIÓN
Imputar vs. impartir. ¿En qué manera la vida y muerte de Jesús son mis substitutos? Es a
través de la imputación. La imputación es un término legal y forense. Nos será de gran
ayuda diferenciar la imputación de la impartición. Imputar es poner algo en mi cuenta o
registro; impartir es agregar algo a mi naturaleza. A pesar de que no es un término que
utilicemos comúnmente, si decimos “me estás imputando motivaciones”, en realidad
estamos diciendo “me estás tratando como si tuviera éstas motivaciones”. Entonces
imputar es tratar a alguien como si…

Doble transferencia. Jesús nos salva a través de la “doble imputación” – nuestros pecados
(el registro de ellos) le son imputados y su justicia (el registro de ella) nos es imputada. "Al
que no cometió pecado alguno, por nosotros Dios lo trató como pecador, para que en él
recibiéramos la justicia de Dios” (II Co.5:21). Este clásico versículo nos habla acerca de la
doble imputación. Primero, “Dios lo trató como pecador”. ¿Dios le “impartió” pecado? NO
– el no se convirtió en pecador en su naturaleza. Esto significa que Dios le trató como si lo
hubiera sido. Fue declarado legalmente como pecador, y tratado como pecador, fue
considerado responsable en el registro como pecador. Todo lo que un pecador merecía fue
lo que recibió. Segundo, “para que en él recibiéramos la justicia de Dios”. Claramente esto
es un paralelismo con la primer cláusula, por lo que no significa que Dios nos imparte su
justicia. Significa que Dios nos trata como si… Somos declarados legalmente justos, y
tratados como perfectos. Nos es dado todo aquello que una persona perfectamente santa
se merece. Este significado es claro cuando Pablo nos dice que sólo somos santos “en él”.
El nos ha amado “tal como” me has amado a mí (Jesús) (Juan 17:23).

Más allá de la libertad condicional. Es crucial que comprendamos la “doble imputación”


para poder entender la justificación en su totalidad. Si todo lo que Cristo hizo hubiese sido
tomar nuestros pecados (y no darnos su justicia), entonces su muerte sólo nos hubiera
dado perdón, y nos hubiera puesto nuevamente en libertad condicional, para que le
sirvamos y obedezcamos. Pero él no sólo fue el sustituto de nuestra muerte, sino también
nuestro sustituto de vida. No sólo cumplió con la ley pagando la pena – también cumplió
con la ley obedeciéndola. El resultado del registro de su vida es “bendición”; nuestro
registro de vida es “maldición”. Ahora cuando creemos en él, hay una transferencia por
partida doble – la maldición de nuestro registro le es imputada (Gálatas 3:13) pero la
bendición de su registro viene sobre nosotros (II Corintios 5:21). No nos pone en libertad
condicional, porque el ya cumplió con esa condición por nosotros.

“Por lo tanto, ya no hay ninguna condenación para los que están unidos a Cristo Jesús”
(Romanos 8:1). Es la “doble imputación” lo que hizo que Lutero llame al Cristiano: simul
justus et peccator. Somos tanto pecadores como completamente justos a la vista de Dios.

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ADOPCIÓN
Pero hay un beneficio aún más “alto” de la gracia de Cristo que la justificación. También
somos adoptados en la familia de Dios como sus hijos. Esto se sobreentiende en la
substitución. Ahora Dios nos ama como si hubiéramos hecho todo lo que Jesús hizo. El nos
ama en la misma manera en que ama a su propio hijo (Juan 17:23). Por tanto, nos adopta
en su familia (Romanos 8:14-16). Al igual que la justificación, la adopción
fundamentalmente no es un cambio en la naturaleza, sino un cambio de estado. Como en
una adopción civil, no sólo nos convertimos en un miembro amado de la familia, también
adquirimos ciertos derechos y responsabilidades.

FE Y OBRAS
¿Cómo llega todo esto a nosotros? Por fe. Pero, ¿qué es la “fe para salvación”?

La fe no es un trabajo. Nuestro nuevo estatus se basa completamente en los méritos de


Cristo, no se basa para nada en nosotros, ni siquiera en nuestro acto de creer. Una estatua
de mármol tiene una “causa instrumental” (el martillo y el cincel) y una “causa de
eficiencia” (el escultor). Por lo tanto, el verdadero poder y el “mérito” de la causa
pertenecen al artista; el martillo y el cincel sólo son canales a través de los cuales el poder
del artista y su habilidad llegaron al mármol. Así, la fe es sólo la “causa instrumental” de
nuestra salvación. No tiene méritos propios ni para conseguirla ni para ganarnos nuestra
salvación. Si nos deslizamos hacia una creencia semejante, comenzaremos a pensar que
necesitamos una alta calidad de fe. Y en realidad, todo lo que la hace es reconocer nuestra
necesidad y nuestra provisión en Cristo. La fe simplemente nos transfiere los méritos de
Cristo.

La fe esquiva la mirada de nuestras obras. Pablo define la fe para salvación en un lenguaje


extremo cuando dice "Sin embargo, al que no trabaja, sino que cree en el que justifica al
malvado, se le toma en cuanto la fe como justicia” (Romanos 4:5). Ahora, visto que el libro
de Santiago y Romanos 6 nos muestran que la fe verdadera siempre nos guía a realizar
buenas obras, entonces, ¿por qué Pablo dice ‚al que no trabaja"? Pablo nos está mostrando
a través de un término osadísimo que nadie puede ser Cristiano a menos que cambie su
actitud no sólo hacia el pecado, sino también hacia sus mejores obras. Pablo se pone a sí
mismo como un caso de estudio de este mismo tema en Filipenses 3, cuando dice que
tuvo que retener sus logros y esfuerzos humanos como si fueran una pérdida (Filipenses
3:3-9).

La fe para salvación no es simplemente una creencia general en la divinidad de Jesús y en


que vivió, murió, y resucitó. La fe para salvación tampoco es sólo el esfuerzo general para
vivir por él, siguiendo su ejemplo y obedeciéndole. (La fe para salvación implica ambas
“fe” generales …una expresión de conformidad de las pruebas sobre él y el deseo de
servirle – pero esto es distinto, es un adicional). La verdadera diferencia entre un Cristiano
y un No Cristiano no radica en las actitudes hacia el pecado. (Ambos, tanto uno como el
otro generalmente se dan cuenta de que han pecado y que necesitan perdón). La
diferencia está en la actitud hacia las buenas obras. El Fariseo se arrepiente de su pecado,
pero el Cristiano también se arrepiente de su propia “justicia”, viéndola no sólo como

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insuficiente, sino como pecado en sí misma, ya que estas obras fueron hechas para
salvarnos a nosotros mismo sin la ayuda de Cristo. Esto es lo que quiere decir cuando dice
“deja de caminar” (Romanos 4:5). Esto significa que lo que realmente separa al pecador
de Dios no es tanto nuestro pecado, sino nuestras buenas obras.

La fe siempre nos guía hacia las obras. Los Reformadores resumieron la enseñanza Bíblica
diciendo: “Somos salvos sólo por fe, pero no por una fe que permanece sola”. En otras
palabras, Aunque no somos salvos por llevar una vida santa, la salvación nos guía hacia
una vida de gratitud y de liberación de las ataduras del pecado hacia una vida
progresivamente justa. “Si la fe sin obras, es muerte” (Santiago 2:17).

PROYECTO: HIJO Ó ESCLAVO


Gálatas 4:5-9 nos dice que:

1) Cuando nos convertimos en Cristianos, “fuimos adoptados como hijos” Gálatas 4:4-5.
Nos convertimos en hijos de Dios.

2) Antes éramos “esclavos”, pero esto ya no es nuestra verdad. “Así que ya no eres
esclavo sino hijo; y como eres hijo, Dios te ha hecho también heredero” Gálatas 4:7.

3) Sin embargo, es posible que aun siendo Cristianos, regresemos a la esclavitud en un


cierto grado, y que perdamos nuestra “conciencia de hijos.”

“Antes… eran esclavos… ¿cómo es que quieren regresar a esos principios ineficaces y sin
valor… volver a ser esclavos?”

Gálatas 4:8,9. (ver Romanos 8:15- “Y ustedes no recibieron un espíritu que de nuevo los
esclavice al miedo”. Por ejemplo: Es posible que caigamos en temor/esclavitud aunque de
hecho en realidad somos hijos de Dios).

Por lo tanto, los dos modos totalmente diferentes de vivir no son a) modo religioso o, b)
modo irreligioso, sino a) como esclavo, lleno de temor, o, b) como hijo de Dios, lleno de fe
que opera en amor.

Hay una “dinámica” por partida doble en el crecimiento Cristiano. (Es, en un cierto
sentido, un “ciclo de combustión”. Si está encendido y en marcha en el corazón, tiene
como resultado el crecimiento dinámico del carácter). Ambas partes son “negativas” y
“positivas”. Vemos que son mencionadas en muchos pasajes:

Colosenses 3:

v.1 “Busquen las cosas de arriba” v.5- “Hagan morir todo lo que es propio de la

donde está Cristo sentado… naturaleza terrenal…

que es la vida de ustedes… la cual es idolatría…”

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Hebreos 12:

v.2- “Fijemos la mirada en Jesús” v.1- “Despojémonos del lastre

el iniciador y perfeccionador que nos estorba, en especial del pecado

de nuestra fe... y ahora está que nos asedia...

sentado a la mano derecha de Dios...”

Romanos 8:

v.5- fijan la mente v.13- Si por medio del Espíritu

en los deseos del Espíritu... dan muerte a los malos hábitos del cuerpo

(v.14) todos los que son guiados por vivirán...

el Espíritu de Dios son hijos e Dios..

Gálatas 5:

v.25 Si el Espíritu nos da vida, v.24 Los que son de Cristo Jesús

andemos guiados por el han crucificado la naturaleza pecaminosa

Espíritu con sus pasiones y deseos.

El lado “negativo” del arrepentimiento, es el de descubrir los ídolos concretos del


corazón (Colosenses 3:5), los pecados del pasado que nos asedian (Hebreos 12:1), y
arrancarlos en el plano de las motivaciones (Romanos 8:13). El lado “positivo” es la fe,
vernos perfectos en Cristo (Colosenses 3:1), quien ha cumplido de principio a fin todo lo
que se requería para que yo fuera aceptado/a ( Hebreos 12:2), para que podamos ser hijos
e hijas aceptados/as por Dios (Romanos 8:14). Esta es la dinámica --a) arrancamos de raíz
a los ídolos de nuestros corazón, y b) vivimos en base a nuestra identidad como hijos de
Dios.

Estos dos elementos en realidad son opuestos el uno del otro. Cuando comenzamos con
uno, nos hallamos pasando hacia el otro también. Uno estimula al otro; si se le quita el
énfasis a uno o al otro también ese uno u otro perderá el poder. ¿De qué manera? Por un
lado, si carecemos de conocimiento en cuanto a nuestro extremo pecado o idolatría, el
pago de Cristo en la cruz parecerá trivial, y el mensaje de la cruz no nos entusiasmará ni
transformará. Por otro lado, sin conocimiento en cuanto a nuestra completa aceptación y
adopción a través de Cristo, el mensaje de nuestro pecado nos aplastará de tal forma que
lo negaremos o reprimiremos. Pero, si tenemos conocimiento en cuanto a su infalible amor
paternal y podemos enfrentarnos realísticamente con nosotros mismos, con nuestras faltas

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y defectos y si podemos mirar cara a cara a nuestro pecado, entonces sólo así nos
daremos cuenta de cuán precioso e invaluable es su amor y su gracia para salvarnos.

COMPRENDIENDO NUESTRA ADOPCIÓN


La importancia de la adopción. "La idea de ser hijos de Dios, Sus propios hijos e hijas… es
el muelle de la vida Cristiana… nuestra filiación con Dios es el ápice de la Creación y la
meta de la redención” Sinclair Ferguson, Hijos del Dios Viviente.

"Si quieres juzgar cuánto comprende una persona del Cristianismo, observa en qué
manera considera la idea de ser hijo de Dios y de tenerlo a Dios como Padre. Si este no es
el pensamiento que predomina y controla su adoración, oraciones y toda la visión de su
vida, significa que no comprende el Cristianismo en absoluto. La Adopción es el privilegio
más alto que ofrece el Evangelio… La Justificación – a través de la cual recibimos el perdón
de Dios por nuestro pasado y su aceptación en el futuro – es la bendición primaria y
fundamental, y no es puesta en cuestión… pero la adopción es mayor, a causa de la
riqueza de la relación con Dios que esta incluye"

J.I. Packer, Conociendo a Dios

‘La Adopción’ definida.

"La profunda verdad de la adopción Romana consistía en que el adoptado era removido de
su estado anterior y puesto en una nueva relación entre hijo y padre… Todas sus deudas
eran canceladas, y de hecho el adoptado comenzaba una nueva vida formando parte de
una nueva familia… (Por un lado, el nuevo padre) poseía todas las propiedades (de sus
nuevos hijos), controlaba sus relaciones personales, y tenía los derechos de disciplinar. Por
el otro lado, el padre era responsable por las acciones de su hijo adoptado, y ambos se
debían obligaciones recíprocas de apoyo y mantenimiento”.

Francis Lyall, Esclavos, Ciudadanos, e Hijos.

EXPERIMENTANDO NUESTRA ADOPCIÓN


A. El estatus que poseemos como Cristianos:

“Dios envió a sus hijos… para rescatar a los que estaban bajo la ley, a fin de que fuéramos
adoptados como hijos (literalmente filiación)” Gálatas 4:4-5

B. La experiencia que pueden vivir los Cristianos:

“Ustedes ya son hijos. Dios ha enviado a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo, que
clama: ‚¡Abba! ¡Padre!.” Gálatas 4:6

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“Y ustedes no recibieron un espíritu que de nuevo los esclavice al miedo, sino el Espíritu
que los adopta como hijos y les permite clamar ¡Abba! ¡Padre!. El Espíritu mismo le
asegura a nuestro espíritu que somos hijos de Dios”. Romanos 8:15- 16

C. ¿Cuál es la experiencia de la filiación?

" ‘Abba' era la palabra utilizada entre familiares cando los hijos hablaban a sus padres…
Un niño no siempre llama a su padre “padre”; también usa el término “papá” o “papi”.
Esto es lo que significa la palabra “Abba, Padre”. Era una…palabra pronunciada por un
niñito…pero observemos la palabra “clamar”.. clamamos “Abba Padre”. Es una palabra
muy fuerte, y claramente el Apóstol aquí la ha usado bastante deliberadamente. Significa
un fuerte clamor.. expresa una profunda emoción… Entonces, ¿qué implica? Obviamente…
real conocimiento de Dios. Dios ya no es un Dios distante para nosotros. Ya no es
meramente un Dios en quien creemos sólo intelectualmente, teológicamente,
teóricamente, y doctrinalmente.. Todo esto sería posible sólo para quien no es hijo de
Dios… Nuestra alabanza y oraciones son espontáneas; surgen de la espontaneidad de un
hijo que ve a su padre, y no sólo de la espontaneidad, sino de la confianza. Un hijo
pequeño tiene confianza. No analiza… sabe que ‘Abba’ es su padre. Los adultos pueden
tomar distancia y ser muy formales (frente a alguien importante); pero un niño pequeño se
acerca corriendo, y se apresura, y se abraza a la pierna de su padre. El tiene un derecho
que nadie más tiene... Es instintivo… clamamos “Abba padre”.

D.M. Lloyd-Jones, Romanos 8:5-17

“Déjenme recordarles la manera en que Thomas Goodwin...expone la situación...tomados


de la mano – padre e hijo, hijo y padre. El pequeño sabe que el hombre es su padre, y que
su padre le ama. Pero de repente el padre para, toma al niño, lo levanta en sus brazos, los
abraza y le besa… El niño no es más que un hijo cuando lo abrazan. La acción del padre…
no ha cambiado el estatus del hijo, pero ¡Oh! ¡La diferencia está en su gozo!... Esto es lo
descripto en Romanos 8:15”

D.M. Lloyd-Jones, o 8:5-17.

“Es una manifestación de Dios para el alma… es algo que se siente mejor de lo que se
pueda expresar. No hay una voz audible, sino un rayo de luz llenando el corazón… que
corresponde a esa voz audible, “Oh, tu eres un hombre muy amado” (Daniel 9:23)

(William Guthrie)

“El Espíritu no siempre testifica de nuestra condición en base a la fuerza del argumento
por nuestra santificación, pero a veces lo hace de inmediato por su presencia: en vista del
apoyo recibido de un amigo sin la ayuda de discursos…”

(Richard Sibbes) D.M. Lloyd-Jones, Romanos 8:5-17

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D. Un ejemplo de experiencia (“espíritu”) de filiación.

El problema: "No creo que Dios me ama en base a la vida de Cristo, su muerte y
resurrección”

El resultado: [Por lo tanto] No puedo enfrentar el riesgo de ver mis pecados como mi
propia responsabilidad. Entonces, (1) trato de limpiar mi conciencia echándole la culpa a
otros, (2) enciendo los motores y me lleno de trabajo y responsabilidades. O, para usar la
analogía de Lutero, estaba lleno de auto-justicia activa. Miraba a mi actividad externa para
sentirme bien conmigo mismo, y juzgaba a otros en base a los estándares de mi
activismo…

El cambio: Pero ahora comprendí de que estaba hablando Lutero;

“en la justicia de la fe no obramos por nada, no rendimos nada a Dios, sólo recibimos y
permitimos que otro obre en nosotros‛ Esto es lo que él llamó una ‚justicia pasiva‛ – una
justicia que nos acreditada en el banco de la fe. Esta fue la justicia de Cristo, comprada
por el precio de su sangre en la cruz. Esto es lo que recibí por fe. La razón por la cual me
ha sido tan difícil tener una fe personal en Cristo es porque no había experimentado el
perdón total. No había llevado los pecado reales – incluyendo mis actitudes de
dependencia en mí mismo y de echarle la culpa a otros – a un Salvador verdadero, estos
habían sido perdonados…Cuán hermoso es ser amados incondicionalmente por un Dios
santo y justo”.

Rose M. Miller, Del Temor a la Libertad

VIVIENDO COMO ADOPTADOS

Vivir “por fe” no significa “tener una actitud positiva”, sino que implica un intento
deliberado para encender el fuego en nuestros corazones con el conocimiento de quienes
somos en Cristo y de vivir consistentemente de esta manera. “La filiación, (por lo tanto)
consiste en el pensamiento dominante – en la categoría normativa, si quieres – en todo
momento”. (J.I. Packer). Aquí tenemos todas las responsabilidades o deberes de la vida
Cristiana con nuevo fundamento y comprendidos en términos filiatorios:

A. Responsabilidades de los hijos adoptados: Nueva motivación

"Si el amor del padre no logra que su hijo se deleite en él ¿entonces qué lo hará?

John Owen, Comunión con Dios.

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"Un hombre perfecto nunca actuaría en base a su sentido de responsabilidad: siempre


amará más a lo correcto que lo incorrecto. El deber es sólo un sustituto del amor (de Dios
y de los demás) así como una muleta sustituye una pierna (sana). La mayoría de nosotros
a veces necesita una muleta; pero obviamente es estúpido usar una muleta cuando
nuestras piernas (nuestros amores, gustos, hábitos, etc.) pueden vivir por sí mismos”.

C.S. Lewis, Carta del 18 de Julio de 1957.

La Aceptación de la disciplina

"En este mundo, los hijos de la realeza tienen que recibir un entrenamiento y disciplina
extra, de los cuales otros hijos escapan, para poder prepararse a cumplir con su alto
destino. Lo mismo sucede con los hijos del Rey de reyes. La clave para comprender la
manera en la cual obra en ellos a través de sus vidas es entrenándolos para lo que les
espera, y tallándolos a la imagen de Cristo”.

J.I. Packer, Conociendo a Dios.

"La fe y la fe presunta (cuando se presume que se posee fe) son parecidas porque ambas
cualidades se caracterizan por la confianza, pero la fe comienza con el reconocimiento y la
aceptación de nuestra completa debilidad humana… La presunta … es la confianza ciega
en las habilidades morales y logros religiosos… La mezcla entre la fe presunta y la fe
produce una instabilidad personal que sale a la luz en las crisis y en las grandes
transiciones de la vida… La fe presunta necesita estar rodeada de circunstancias positivas
y de sentimientos exitosos basados en logros visibles. Entonces cuando Dios quiere llegar
a nosotros tiene que quitar de nuestro alrededor las circunstancias favorables y los logros.
Nos golpea fuerte en aquellas cosas falsas en las cuales confiamos, (autojusticia falsa,
aquellas cosas de las cuales obtenemos nuestras fuerzas)… Y como un huérfano
clamamos “Estoy abandonado” cuando en realidad la gracia de Dios nos está buscando
más que intensamente que nunca… (Resumiendo), la presunta confianza en nosotros
mismos prevalece (en muchas vidas). Puedes detectar esta actitud en ti mismo en base a
tu respuesta frente a las situaciones de tu vida que se salen de control. Si las enfrentas
culpando a otros, negándote a aprender lo que Dios te está enseñando, poniéndote a la
defensiva y enojándote, entonces tienes la misma confianza en ti mismo que tiene un
huérfano, no la fe de un hijo o de una hija”.

Rose M. Miller, Del Temor a la Libertad

B. Los privilegios de los hijos adoptivos:

Aquí tenemos todos los privilegios o bendiciones de la vida Cristiana presentados y


comprendidos en términos de filiación:

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1. Seguridad

"Aunque (la historia del hijo pródigo en Lucas 15) es probablemente la más conocida y
amada de las parábolas de Cristo, la enseñanza… ...por lo general es pasada por alto.
Jesús estaba remarcando el hecho que… la realidad del amor de Dios por nosotros
generalmente es la última cosa del mundo de la cual nos damos cuenta o comprendemos.
Si fijamos nuestra mirada en nosotros mismos, en nuestros fracasos del pasado o en
nuestra culpa presente, nos parecerá imposible que el Padre nos ame. Muchos Creyentes
pasan la mayor parte de sus vidas con la sospecha del hijo pródigo. Se concentran sobre el
propio pecado y sobre los fracasos; todos sus pensamientos son introspectivos. Es por eso
que en el Griego del texto de Juan en el cual habla sobre el amor del Padre comienza
diciendo… (“Mirad cuán amor nos ha dado el Padre al hacernos hijos de Dios” I Juan 3:1)”

Sinclair Ferguson, Hijos del Dios Viviente.

2. Oración e intimidad

(Cubriremos este tema en mayor profundidad en las próximas lecciones)

3. Libertad y confianza

"La parábola del hijo pródigo personifica la actitud de algunos Cristianos, a pesar de haber
reestablecido la comunión con Dios. Seguido, en sus corazones son acechados por la
siguiente ligera sospecha: “No soy digno de ser hijo de Dios, pero quizás pueda sobrevivir
como uno de sus siervos” (ver Lucas 15:19). A la raíz de tal pensamiento hay una
inhabilidad de creer que la salvación parte enteramente del amor y de la gracia de Dios.
Nosotros no hacemos ningún tipo de contribución en ella; no podemos hacer nada para
ganárnosla de ningún modo. Somos lentos para darnos cuenta de las implicaciones de
ello. Somos hijos, pero estamos (siempre) en peligro de tener la mentalidad de siervos
empleados… el enemigo… tratará de producir en nosotros lo que nuestros antepasados
llamaron “una atadura espiritual”… (Cuando Pablo dice en Romanos 8:15 que Dios nos ha
dado un “Espíritu de adopción” en lugar de espíritu de temor, quiere decir que) Dios envía
Su Espíritu a nuestros corazones, dándonos la profundidad espiritual y la seguridad
psicológica que permanece en el hecho objetivo que… pertenecemos al Señor”

Sinclair Ferguson, Hijos del Dios viviente.

4. Compañerismo y conexión

"Tenemos que aprender a aceptarnos y a apreciarnos los unos a los otros, mas allá de las
diferencias naturales que nos puedan separar… Tanto los ricos como los pobres tienen que
tratarse como hermanos… (No tenemos que darnos por vencidos – para confrontar y
perdonar tantas veces como se requiera). Dicha mezcla de disciplina y de perdón es
concebible sólo dentro de un contexto familiar… Ninguna familia ve al fracaso como algo
fácil de manejar… (Pero) sólo cuando nos damos cuenta de que la Iglesia es una familia, y
que somos hermanos y hermanas en esta familia, entonces tendremos la perspectiva
correcta desde la cual mirar a aquellos que fracasan tremendamente mal, y una correcta

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motivación para verlos fieles frente a la disciplina y bienvenidos con muchas


reafirmaciones de nuestro amor … Todo esto es parte de lo que significa ‚sigan amándose
unos a otros fraternalmente” (Hebreos 13:1).

Sinclair Ferguson, Hijos del Dios viviente.

5. Herencia

RESUMEN: ¿CUÁL ES LA DIFERENCIA ENTRE UN “ESCLAVO” Y UN “HIJO”?

Tanto Gálatas 4:1-7 como Romanos 8:15-16 contrastan la esclavitud con la filiación.

Comprensión diferente:

Esclavo – Definiciones falsas--¡Una religión completamente diferente!

Hijo – Definiciones verdaderas

Esclavo: "Gracia" es Dios manteniendo tus fuerzas y poder para que tengas una vida
mejor.

Hijo: La Gracia es poder transformador; ser fundido por la comprensión espiritual de la


verdad del evangelio.

Esclavo: La "Fe" es esforzarse por ser bueno y mejorar, estableciendo tu propio record
(‘auto justicia’) para que Dios y la gente te acepten.

Hijo: La Fe es la disciplina de recordar y vivir cada momento como un hijo de Dios


aceptado.

Esclavo: La "Obediencia" se enfoca casi completamente en las obras externas. El examen


de las actitudes y de las motivaciones es demasiado traumático e ignorado.

Hijo: La obediencia es buscar complacer a Dios primero en nuestra actitud por amor, y
luego obedecer a su voluntad. Concentrándose en los principios y en las actitudes.

Estilo de Vida Diferente:

Esclavo – Vida basada en el temor.

Hijo – Fe que obra a través del amor.

Esclavo: Obediencia compulsiva. Obedece a Dios y a los códigos morales por miedo al
rechazo – moralismo impulsado por compulsión. “Impulsividad”. Metas irreales. Por lo
general, mucha auto-crítica.

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Hijo: Obedece porque se goza en el Padre, por gratitud en base a la certeza de Su amor.
“¿Cómo puedo vivir tan ingratamente con quien nunca me rechazaría?”.

Esclavo: Controlado por las personas. Las expectativas u las opiniones de los demás se
convierten en la medida real moral. Somos controlados por lo que la gente piensa.

Hijo: La integridad y el coraje son fáciles. “¡La opinión de la única persona que cuenta es
la de mi Padre! ¿A quién le importa lo que piensa el resto?”

Esclavo: Se esconde. Muchas estrategias para ocultar nuestras fallas internas y externas
tanto a nosotros mismos como a los demás. Incluye: murmuración, culpar a otros, odios
raciales o de clases, obsesiones, hiperactividad, etc.

Hijo: Abierto y trasparente. Libre de tener que poner barreras. Puede apreciar a aquellos
que son diferentes y están heridos.

Esclavo: Aislado. Creciente sentimiento de que nadie se interesa por él/ella, no se puede
confiar en nadie. Hijo: Como resultado de la apertura y de la transparencia, no tiene
lástima de sí mismo.

Esclavo: Se desespera cuando tiene problemas. Ve las dificultades como ‚pagos‛ de parte
de Dios. El resultado es culpa (por existe conciencia de falla moral) o amargura (por
sentimiento de logro moral).

Hijo: Aprende a ver la disciplina como una instrucción amorosa de un padre que lo prepara
para pruebas futuras. Aprende de las lecciones y demuestra paciencia.

Esclavo: Se arrepiente de mala gana. La admisión del fracaso destruye la esencia de la


vida. Por lo que el arrepentimiento es mortificante, el último recurso.

Hijo: La admisión del fracaso es la base de la imagen que tiene de sí mismo un Cristiano. El
arrepentimiento nos recuerda nuevamente la magnitud de su amor.

APLICACIÓN de esta verdad

A. Auto reconocimiento.

1. ¿Cuál de las características del “esclavo” (alguien que continúa viviendo como si
estuviese “bajo la ley”) son más fuertes en tu vida?

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2. ¿Estás (a) parcialmente, (b) a mitad del camino, o (c) completamente, viviendo bajo una
mentalidad de esclavitud basada en el temor? (Esto es subjetivo, por supuesto, ¡pero estás
son las opciones!).

B. Un giro de 180 grados.

Luego de haber leído el relato personal de R. M. Miller, puedes ver que aunque era una
Cristiana profesante, había basado la imagen que tenía de sí misma y la sensación de
aceptación por parte de Dios sobre su propia bondad y sobre sus esfuerzos morales. Como
resultado de ello, continuamente se hallaba confesando pecados como enojo,
preocupación o falta de auto-control. Pero ‚dio un giro de 180 grados‛ para vivir como hija
adoptada cuando se arrepintió de los “pecados reales” auto-dependencia. Se dio cuenta
de que su pecado principal era tratar de ganarse la salvación, lo que la llevaba a los otros
problemas; culpa, estar a la defensiva, amargura por las fallas en la vida, conciencia de sí
misma.

1. Haz una lista de los pecados que te acosan significativamente – fallas de carácter,
actitudes, o problemas de dominio propio.

2. ¿En qué manera son estos un obstáculo para que puedas aferrarte al hecho de que eras
un hijo/a adoptado por Dios? En otras palabras, ¿en qué modo se auto alimentan y son
motivados por el deseo de justificarte a ti mismo/a en lugar de aceptar la justicia gratuita
de Cristo?

(Nota: Pregúntate, "¿Qué es lo que siento que tengo que tener para sentirme valorado/a y
aceptado/a?”. Ej: Si estás enojado/a, ¿cuál es la meta que se está bloqueando? Si estás
ansioso ¿cuál es la meta que te está bloqueando? ¿De qué manera estas metas son un
sustituto del amor gratuito del Padre?

3. ¿Haz dado un ‚giro de 180 grados‛ de la mentalidad de esclavo a la vida como hijo/a de
Dios? La mayoría de los creyentes no inician la vida Cristiana comprendiendo esto, pero
tienen que hacerlo. ¿Lo has hecho? Si no lo has hecho, haz esta oración:

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"Señor, muéstrame la diferencia entre la autojustificación y la fe real. Ayúdame a ver


cuáles son estas falsas cosas en las que confío y que me hacen sentir como si fuera un
siervo empleado contigo. Ruego que la cruz y tu amor Paternal se conviertan en una
realidad diaria en mi vida”.

C. Caminando diariamente como Hijos de Dios.

Los actos pecaminosos individuales tienen motivaciones pecaminosas. Cuando nos


preguntamos por qué nos inclinamos hacia ciertos pecados, descubrimos que nuestros
pecados nacen de nuestra búsqueda de ‚justificación‛ (de nuestra identidad, de sentirnos
valorados) en otras cosas. Por ende, al recordar que somos completamente justificados y
amados en Cristo estamos socavando y minando nuestras motivaciones y deseos
pecaminosos.

Actividad normal: Actividad Normal:

Salir de tus proyectos Salir de tus proyectos


Para ayudar a otros Para ayudar a otros

Motivación del esclavo Motivación de un Hijo

"Hazlo porque si tienes éxito, “Lo hago porque Cristo,


¡sabrás que no eres un fracaso!” se sacrifico por mí”.

"Hazlo porque así luego alguien “Lo haré porque tanto por mi
te amará, Padre como por la persona que estoy
porque no eres nadie, ayudando”.
A menos que alguien te ame”

Resultados: Resultados:

Si nadie te agradece Si nadie te agradece,


Te enojas. Te desilusionas, pero la gratitud no era
lo que te motivaba.

Si te agradecen, Si te agradecen,

Sientes que te “deben” algo; sientes que es una relación no


controladora

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Tienes el deseo de controlar. Es posible.

Si me va mal, aumentan Si las cosas me salen mal,

Los sentimientos de auto conmiseración puedo confiar.


Y amargura hacia Dios. “Después de todo, “Después de todo, ya he recibido mucho
¡Mira cuán bueno/a soy con las personas! más de lo que me merezco. Y además,
mi Padre Amado
¿Cómo es posible que Dios me trate así?”. debe tener un propósito bueno en mente
para mí.”

Como hijos de Dios, ¿cómo nos manejamos en las “actividades normales”?

---Reconociendo que comúnmente, ambas motivaciones están presentes. (Pero tu temor,


tu orgullo, ansiedad, tus sentimientos heridos, o tu enojo, serán un buen indicador de un
alto nivel de motivación de “obras” en progreso). No hay modo por el cual nuestras
motivaciones seas completamente puras. La meta es refinarlos continuamente.

---Al llevar a cabo “actividades normales”, identifica las motivaciones de la naturaleza


pecaminosa (las de la naturaleza “bajo la Ley”). Arrepiéntete de ellas. Por ejemplo:
“Padre, veo como hago esto por el hambriento deseo de sentirme aceptado/a por los
demás y por el aplauso de la gente. Esto trivializa tu inquebrantable amor por mí en Cristo.
Perdóname y límpiame de estas motivaciones, que se levantan de los hábitos de la vieja
vida”.

---Ahora enuncia las motivaciones de la naturaleza espiritual. Repítelos para ti mismo/a


mientras realizas la actividad. Constantemente refuerza las motivaciones de “Hijo
adoptado”. Por ejemplo: Padre, hago esto para ti, no por el éxito que esto pueda traerme.
No lo necesito, ni tampoco estoy preocupado/a por fracasar, porque tu reconocimiento es
todo lo que necesito. Oh deja que mi corazón pueda sentir todo lo que acabo de decirte!
(Mantén tus devocionales diariamente, buscando ideas y versículos de la Biblia que sean
espiritualmente “radioactivos” para ti – verdades acerca de nuestra posición en Cristo que
llenen de vida y lleguen a tu corazón. Luego aplica estos versículos radioactivos sobre tu
vida como parte de tus declaraciones de motivaciones como hijo adoptado/a).

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Una aplicación

1. Piensa en un proyecto, actividad o evento a través del cual experimentas ansiedad,


temor, desagrado o enojo.

2. Describe lo que sucede en tu corazón, y lo que en realidad debería suceder:

Motivación de esclavo Motivación de Hijo/a

CONCLUSIÓN

Cada día, al enfrentarnos a las vicisitudes de la vida, tenemos que “clamar” a Dios como
nuestro Padre. Esto significa que conscientemente debemos intentar vivir como hijos de
Dios, y no como esclavos. Tenemos que pensar: “¿Estoy actuando como esclavo o como
Hijo de Dios?” Algunas veces, si esperamos pacientemente, el Espíritu Santo se pone “a
nuestro lado” (Romanos 8:16) y nos llena de la seguridad de Su amor Paternal por
nosotros, y actuar como Sus hijos nos nace naturalmente, Otras veces, nuestra
“experiencia” de filiación es baja y tenemos que “sacarla” por fe. De cualquier forma,
estamos siendo cambiados a Su imagen.

Por un lado, el evangelio nos cambia porque cambia nuestro modo de pensar, “alineándolo
con la verdad”. Pero por otro lado, el evangelio nos cambia porque nos permite estar en
contacto con el Padre. No será suficiente con saber que Dios simplemente te acepta libre
en Cristo, también tendrás que experimentar el amor derramado en tu corazón a través de
la obra del Espíritu Santo. El Espíritu nos ayuda a clamar “Abba Padre” (Gálatas 4:6) y si no
tenemos esta experiencia, continuaremos actuando como esclavos (Gálatas 4:7), ya sea
en nuestros deberes o roles, como también en las motivaciones del corazón (ver
“Centralidad”, Tesis 2). Por lo tanto, tenemos que aprender a predicarnos el evangelio a
nosotros mismos (como en Gálatas 4:4-5) hasta que prenda fuego en nuestros corazones
y capte nuestra imaginación (como en Gálatas 4:6-7).

Así escribe Lutero: “Así que aprendamos a hablarle a nuestro corazones y a la Ley.
Cuando la ley sigilosamente entra en tu conciencia, aprende a ser como un lógico astuto –
aprende a usar argumentos del evangelio en su contra. Díle: “¡Oh ley!... no me
atormentes! Porque no te voy a permitir, intolerable tirana y tormento, que reines en mi
corazón y en mi conciencia – porque son el asiento y el templo de Cristo, el Hijo de Dios,
quien es rey de justicia y paz, y mi dulce salvador y mediador” (Entonces), El hará que mi
conciencia se regocije

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calladamente en el sonido de la pura doctrina del Evangelio a través del conocimiento de


esta justicia celestial llena de paz”. Él llama a esto, el esfuerzo por mantener “esta
justicia Cristiana reinando en mi corazón”.

Pregunta de Reflexión: Si puedes, trata de recordar alguna situación en donde la


mentalidad de “esclavo” haya representado un problema para ti. ¿En qué manera has
recibido ánimo por el Espíritu predicándote el evangelio a tu corazón? Comparte la historia
brevemente con otro.

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