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Antecedentes

Los orígenes de la disciplina se remontan a las grandes crisis financieras de


principios del siglo XX. Concretamente, se inició con el estudio de los efectos
adversos que el desempleo generaba para la salud y la calidad de vida de quienes
habían perdido su trabajo durante la Gran Depresión y a principios de los años 30
(Eisenberg y Lazarsfeld, 1938; Lazarsfeld, Zeisel y Jahoda, 1996), momento en el
que la tasa de paro en Estados Unidos había crecido hasta un 25%. Sin embargo,
el estudio de la experiencia individual del desempleo no se consolidó hasta los años
70 (Piqueras, Rodríguez y Rueda, 2008), cuando las tasas de desempleo volvieron
a aumentar dramáticamente en Occidente (De Cuyper, Isaksson y De Witte, 2005)
y, por ende, también en España (Álvaro, 1992; Blanch, 1989; 1990; 2001; Garrido,
1999). El desempleo ha existido desde hace ya mucho tiempo y en la actualidad
continúa siendo un tema preocupante para la economía de un país.

En comparación con las personas que conservan su empleo, los desempleados


manifiestan, entre muchos otros síntomas, mayor sintomatología depresiva (Bolton
y Oatley, 1987), mayor sintomatología ansiógena (Layton, 1987), mayor
sintomatología psicosomática (Viinamäki, Koskela y Niskanen, 1993), mayor
afectividad negativa (Kirchler, 1985), menor autoeficacia (Lang y Lee, 2005), menor
calidad de vida (Del Pozo, Ruiz, Pardo y San Martín, 2002), mayor probabilidad de
alcoholismo (Dooley, Catalano y Hough, 1992) e, incluso, mayor probabilidad de
comportamientos suicidas (Platt, 1985); si bien, en este último caso, se trata de
estudios ecológicos que no permiten llegar a conclusiones individuales. (Carlos
Montes, Rita Louzán)

Jahoda (1982) especifica cinco funciones latentes del empleo: a) impone una
estructura a la jornada diaria, b) favorece las relaciones sociales, c) vincula las
metas individuales con objetivos y propósitos colectivos, d) posibilita la definición
del estatus social y la identidad personal, y e) impone la realización de una actividad
cotidiana. Estas funciones latentes se corresponden con “necesidades profundas”
de las personas (Jahoda, 1982, p. 83) podemos concluir en este apartado que una
persona que ha perdido el empleo no solo se ve afectada económicamente, también
vemos los efectos psicológicos que se generan, una situación de desempleo puede
generar depresión, angustia y estrés ya que en el empleo encontramos seguridad
económica y la realización de nuestro objetivos personales.

Perder el empleo siempre va a ser una situación difícil para las personas que se
encuentran en esta situación. Pues es el empleo el que nos proporciona un buena
calidad de vida. En México, gracias al empleo las personas pueden tener acceso al
sector salud y a planes de vivienda en instituciones como el Infonavit, siempre y
cuando este incorporados al sector laboral formal.

¿Qué es el desempleo?

El desempleo se define como la situación del grupo de personas en edad de trabajar


[1] que en la actualidad no tienen empleo aun cuando se encuentran disponibles
para trabajar (no tienen limitaciones físicas o mentales para ello) y han buscado
trabajo durante un periodo determinado.

Definición

El desempleo es uno de los problemas que más genera preocupación en la


sociedad actual. Las personas desempleadas o aquellas que no tienen empleo u
ocupación, deben enfrentarse a situaciones difíciles por no tener ingresos con los
cuales sostenerse a sí mismos y a sus familias. Cuando el número de personas
desempleadas crece por encima de niveles que se podrían considerar como
“normales”, una gran preocupación aparece en toda la sociedad.

Desempleado: Una persona está desempleada si está suspendida temporalmente


del empleo o si está buscando trabajo. (OTI)

Población activa: Esta población la conforma el número total de trabajadores, tanto


ocupados como desempleados. (OTI)

Como se mide el desempleo:


La tasa de desempleo mide la proporción de personas que buscan trabajo sin
encontrarlo con respecto al total de personas que forman la fuerza laboral. Por lo
tanto, la tasa de desempleo puede definirse como la razón entre el número de
personas desempleadas y la fuerza laboral.

Tasa de desempleo = Personas Desempleadas / Fuerza Laboral

Qué tipos hay

Se mencionan cuatro tipos básicos de desempleo en la teoría económica laboral:

Desempleo clásico. Es el desempleo coyuntural causado por un nivel de salarios


reales excesivo en relación con la productividad marginal de los trabajadores, lo
cual disuade su contratación.

Desempleo keynesiano. Desempleo resultado de una insuficiencia de la demanda


efectiva de bienes y servicios que hace ociosa (por invendible) la producción
adicional que podrían aportar los trabajadores en el desempleo, lo cual disuade
asimismo, claramente, su contratación.

Desempleo friccional. Desempleo normal en cualquier economía, surgido de las


fricciones en el proceso de toma de contacto entre trabajadores y empresas
(trabajadores en tránsito entre dos puestos de trabajo, que buscan un empleo mejor,
o trabajadores que se incorporan a la población activa en busca de su primer
empleo).

Desempleo estructural. Desempleo originado por las diferencias entre las


cualificaciones o localización de la oferta de trabajo y las cualificaciones o
localización requeridas por los empleadores de la misma, esto es, las empresas,
para llenar los puestos vacantes.

Además de los anteriores tipos básicos se tienen:


Desempleo estacional. Es el caso de actividades en las que durante un periodo
del año se incrementa la demanda laboral y en otro cae sustancialmente. Es el tipo
de empleo que solo se oferta por temporadas.

Desempleo cíclico (también llamado coyuntural): El desempleo cíclico es la


desviación que experimenta la tasa de desempleo real respecto a la tasa natural de
desempleo. Como su propio nombre indica, el desempleo cíclico es desempleo
unido a las fluctuaciones del ciclo económico. Por esta razón, se considera que tiene
un carácter temporal porque disminuye en la medida que se consolidan las fases de
auge. El desempleo cíclico aparece cuando la demanda agregada es insuficiente
para alcanzar la producción de pleno empleo o potencial.

Desempleo encubierto. Un trabajador se encuentra en desempleo encubierto si la


renta que obtiene por su nuevo empleo es menor que la renta que percibía en su
empleo anterior. Es de dos clases: (a) cuando se reduce el número de horas
trabajadas y (b) cuando la tasa de salario real, o el precio unitario del trabajo, es
relativamente más bajo. En esta categoría encontramos personas que no están
trabajando en un área de acuerdo a sus cualificaciones o que han aceptado un
empleo con un salario menor al que percibían en su anterior trabajo

Desempleo oculto. Es el que se compone de personas desempleadas que se han


desalentado en su búsqueda laboral y a quienes se clasifica en las mediciones como
inactivos. Estas personas generalmente han pasado varios meses sino es que más
de un año sin encontrar empleo que ya no invierten tiempo en la búsqueda de un
empleo

¿Cuáles son sus causas?

La primer causa del desempleo es el tiempo que tardan los trabajadores en


encontrar el trabajo que mejor se ajusta a sus gustos y a sus cualificaciones. El
seguro de desempleo es un programa público que aunque protege la renta de los
trabajadores, aumenta la cantidad de desempleo friccional.
La segunda causa por la que una economía siempre tiene algún desempleo es la
legislación sobre el salario mínimo. Esta legislación, al obligar a pagar a los
trabajadores no cualificados y sin experiencia un salario superior al de equilibrio,
eleva la cantidad ofrecida de trabajo y reduce la demandada. El exceso de trabajo
resultante representa desempleo.
La tercera causa del desempleo es el poder de mercado de los sindicatos. Cuando
éstos consiguen en los sectores sindicados unos salarios superiores a los de
equilibrio, crean un exceso de trabajo.
La cuarta causa del desempleo la sugiere la teoría de los salarios de eficiencia.
Según esta teoría, a las empresas les resulta rentable pagar unos salarios
superiores a los de equilibrio. Unos elevados salarios pueden mejorar la salud de
los trabajadores, reducir su rotación, mejorar su calidad y aumentar su esfuerzo.
(Mankiw 2002 p.437). Podemos aprecias así, cómo estas causas hoy en día siguen
siendo las principales causas de desempleo.